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La ruta veraniega hacia el sur (I): Agua

6 julio, 2014

 

Pasando de Suecia a Dinamarca. Foto R.Puig

Pasando de Suecia a Dinamarca. Foto R.Puig

Llegaron los días de subirse al volante de la furgoneta y descender hacia el Mediterráneo. El año pasado he narrado mi ruta veraniega en cuatro capítulos (julio-agosto 2013) siguiendo un orden cronológico y agrupado. Además fue de sur a norte, pero esta vez la Caravelle ha hibernado en Suecia, así que empezamos al revés. En esta ocasión mis divagaciones serán temáticas. Al final, los lectores del blog seguro que descifran el trayecto.

El leitmotiv de este primer capítulo va a ser el agua que, al hilo del viaje, de un modo u otro siempre se encuentra.

Para empezar, si sales de Suecia hacia Dinamarca para continuar por Alemania, tanto si te subes en un ferry como si optas por pasar el Öresund, el agua la encuentras ineluctablemente, agua de mar, agua del estrecho por donde se realimenta el Báltico con los flujos que llegan del Mar del Norte a través del Kattegat y el Skagerrat.

Entrando en Dinamarca. Foto R.Puig

Entrando en Dinamarca. Foto R.Puig

Dejas las tierras de Escania y cabalgando sobre el Öresundbron y la isla Selandia te adentras en el túnel que te pone en tierras de Jutlandia.

Esta primera etapa, iniciada en Gotemburgo, me lleva a Lübeck, ya en Alemania, ciudad de canales, capital medieval de la Liga Hanseática, donde confluyen dos ríos, el Trave y el Wakenitz.

Lubeck matinal.   Foto R.Puig

Lübeck matinal. Foto R.Puig

Cuando, muy temprano, paseo por sus calles, lo primero que encuentro es un apacible parque junto al agua cerca de su catedral.

Lübeck matinal.  Foto  R.Puig

Lübeck matinal. Foto R.Puig

Y, al día siguiente, una imagen silenciosa refleja también la calma de una mañana y la suave llovizna sobre el Neckar, en mi segunda parada, en Heidelberg.

Heildelberg. Perezoso amanecer sobre el Neckar.Foto R.Puig

Heildelberg. Perezoso amanecer sobre el Neckar.Foto R.Puig

Me despido, lamentando no adentrarme esta vez en su centro histórico, con una breve subida a su paseo de los filósofos, desde el cual el Neckar, en el que se mira la ciudad, sigue siendo el protagonista del paisaje.

Heidelberg. La ciudad y su río.  Foto R.Puig

Heidelberg. La ciudad y su río. Foto R.Puig

Tras pasar por la abadía de Acey en el departamento del Jura, en el Franco Condado, de la que hablaremos en la siguiente entrega, y cerca de Parcieux, paso la noche en el camping de L’Escluse, en las orillas del Saône, veinte kilómetros antes de su confluencia con el Ródano en Lyon, frente a la isla fluvial de Beyne, poblada hace más de un siglo por pescadores y hoy refugio para aves.

El Saône se acerca al Ródano. Foto R.Puig

El Saône se acerca al Ródano. Foto R.Puig

La antigua presa que obligaba a las peniches y barcazas a circular por una antigua esclusa fue demolida hace décadas, dejando libre curso al río. Tenía pues una categoría de puerto fluvial.

La casa del jefe de la presa de Port Bernalin sobre el río Saône. Foto R.Puig

La casa del jefe de la presa de Port Bernalin sobre el río Saône. Foto R.Puig

Hoy, el canal de la esclusa es un embarcadero deportivo.

La vieja esclusa sobre el Saône.  Foto R.Puig

La vieja esclusa sobre el Saône. Foto R.Puig

Y al día siguiente, encuentro de nuevo el agua, morigerada y modesta, en el estanque de la abadía cisterciense de Valcroissant, en el corazón de los bosques de Glandasse.

Abadía de Valcroissant. La fuente de los monjes. Foto R.Puig

Abadía de Valcroissant. La fuente de los monjes. Foto R.Puig

Está situada en la comuna de Die, en el departamento del Drôme y hay que remontar las aguas del río que dan nombre a este departamento.

El Drôme en la subida hacia Valcroissant. Foto R.Puig

El Drôme en la subida hacia Valcroissant. Foto R.Puig

Y de las aguas del Drôme (tras una noche en un camping para olvidar), internándome  en el departamento de Hérault, nuevo encuentro con el agua en la fuente octogonal de la Abadía cisterciense de Valmagne, cerca de Villeveyrac, rodeada de los viñedos del Languedoc, en cuyo pilón los monjes hacían sus abluciones antes de pasar al refectorio.

Abadía de Valmagne.  La fuente del claustro. Foto R.Puig

Abadía de Valmagne. La fuente del claustro. Foto R.Puig

De allí, por las carreteras de los Pirineos Orientales subo al camping de Arles-sur-Tech, situado junto al RiuFerrer, de aguas limpias y torrenciales. En el camping que se denomina como el río concilio el sueño,

El río Ferrer a su paso por Arles sur Tec. Foto. R.Puig

El río Ferrer a su paso por Arles sur Tec. Foto. R.Puig

arrullado por el rumor de esa corriente de montaña.

 

Atravieso los Pirineos.

Después de superar el puerto de Coustouges en el Alto Vallespir, cruzo la frontera con España y entro en el Alto Ampurdán, donde en una zona que presenta las trazas de recientes incendios forestales, paro a descansar junto a las aguas del embalse de Boadella-Darnius, que se alimenta con las aguas de la cuenca del río Muga.

Embalse de Darnius en el Alto Ampurdán.  Foto R.Puig

Embalse de Darnius en el Alto Ampurdán. Foto R.Puig

La penúltima etapa de mi viaje me lleva al lago de Bañolas, donde me sorprende un crepúsculo incendiado.

Crepúsculo sobre la lago de Bañolas.  Foto R.Puig

Crepúsculo sobre el lago de Bañolas. Foto R.Puig

Lo contemplo también desde las alturas de la cima de Rocacorba.

Bañolas y su lago desde la cima de Rocacorba.  Foto R.Puig

Bañolas y su lago desde la cima de Rocacorba. Foto R.Puig

Pero las aguas que más me emocionan, son las de la fuente del Can Puig de la Bellacasa, que aliviaron la sed a mis ancestros ya desde el siglo XIII.

La fuente medieval del Can Puig de la Bellacasa en Bañolas. Foto R.Puig

La fuente medieval del Can Puig de la Bellacasa en Bañolas. Foto R.Puig

De ese lugar hablaremos en la siguiente entrega.

Por el momento, acabemos con el mar de mi punto de arribada en la Marina Alta, en la playa de la Almadraba, en Els Poblets.

El mar de la Almadraba. Els Poblets. Foto R.Puig

El mar de la Almadraba. Els Poblets. Foto R.Puig

Rostros y actitudes de la colección Masaveu (Fisionomías XI)

29 junio, 2014
El profeta Daniel. Maestro de San Nicolás. s.XV. Detalle. Coleccion Masaveu

El profeta Daniel. Maestro de San Nicolás. s.XV. Detalle. Colección Masaveu

 Publicado de mañanita en Heilderberg a la orilla del Neckar, mientras la lluvia cae mansa sobre su corriente y los jirones de neblina visten los árboles de sus altas riberas

Hace no mucho estuve viendo, en una casi soledad total, la selección de obras de la Colección Masaveu, en el Ayuntamiento de Madrid. Habría mucho que decir sobre ella, pero hoy me dejo llevar por mi manía de coleccionar rostros de la historia del Arte.

Lo hago a mi aire, en estos días veraniegos, más bien perezoso y, más que nunca, divagador, sin esa determinación inflexible que exhibe la bella musa que a viene a continuación.

anta Catalina de Alejandría. Zurbarán. Detalle. Coleccion Masaveu

Santa Catalina de Alejandría. Zurbarán. Detalle. Colección Masaveu

Pues ¿qué mejor que comenzar por la belleza de la Santa Catalina de Alejandría de Zurbarán, con ese aire determinado de quien blande la espada de la sabiduría con la mano derecha, portando en su izquierda un grueso volumen que simboliza el conocimiento?

Santa Catalina de Alejandría. Zurbarán. Detalle. Coleccion Masaveu

Santa Catalina de Alejandría. Zurbarán. Detalle. Colección Masaveu

Supongo que el pintor conocía su historia por la Leyenda Áurea. No sé quién sería la modelo, pero con este cuadro se demuestra que el artista no sólo frecuentaba a esos severos monjes que le hicieron famoso y que, además de los severos hábitos conventuales, no se le daba mal la pintura de las ricas vestimentas de las damas.

Al fin y al cabo, la niña tenía dieciocho años cuando se midió en un debate teológico con cincuenta filósofos seleccionados por el malvado emperador Maximino (que era el tetrarca de Oriente y no Majencio como dice el texto, para luego corregirse).

Daños colaterales

Antes de que le cortaran la cabeza, cuenta Jacobo de Vorágine que convirtió a los cincuenta sabios paganos, con lo cual el emperador los quemó vivos a todos. A continuación, oyendo a la sabia Catalina,  la mismísima emperatriz renegó del paganismo. A la primera dama, antes de matarla, su marido le cortó los pechos en un arrebato de violencia doméstica. Tras lo cual se cargó también al consejero aúlico Porfirio, secreto amante de la difunta, junto con un montón de soldados, todos ellos seducidos por la ardiente fe de Catalina.

Hacia el Amado

Lo que refleja muy bien el pintor es la hermosura de la santa. Por lo que se entiende que Maximino, ya viudo, le propusiera ser la nueva emperatriz.

Pero ¡imposible competir con el Altísimo! Una voz de lo alto la llamaba: “¡ven, mi prometida, que las puertas del cielo están ya abiertas para ti!”. Puede ser que por eso a mediados del siglo XV en Inglaterra un fraile lanzase la leyenda de los esponsales platónicos de la santa con Jesús , dando origen a la iconografía del “matrimonio místico de Santa Catalina”.

Lo que ocurre es que otros frailes acabaron por atribuírselo a la otra, a la de Siena (es así como se plagia la vida de los otros).

Matrimonio místico

Matrimonio místico

Pero acabemos con la historia de su martirio. El miserable Maximino, despechado, mandó decapitarla y de su garganta degollada en vez de sangre brotó leche.

Faltaban pocos años para el Edicto de Milán (315) que dio libertad religiosa a los cristianos. Así que la santa estuvo en un tris de no ser martir.

Aunque del suplicio y la decapitación de Catalina no haya cuadro en esta colección (y sea preferible como la pinta Zurbarán), sí tiene, para compensar, el cuadro de otro pintor de temas místicos, Luis de Morales, un San Pedro de Verona o San Pedro Martir, a quien recientemente también encontré en un fresco de una iglesia de Gotland, como mis sufridos lectores recordarán.

Expresa la amargura y el dolor con los mismos trazos de los pintores góticos, pero acentuados si cabe por el impulso barroco y contrarreformista.  En este caso, el santo no lleva la tradicional podadera en la cabeza, sino más bien una pica (de esas que se ponen en Flandes).

San Pedro de Verona. Luis de Morales. Detalle. Coleccion Masaveu

San Pedro de Verona. Luis de Morales. Detalle. Coleccion Masaveu

Casi más triste está San Francisco de Asís, en este caso dolorido, probablemente por las llagas que debían de molestarle mucho en las palmas de su manos, aunque me inclino a pensar que eran los mismos motivos que impulsaron a Lope de Vega a escribir aquel poema que empieza “No me mueve mi Dios para quererte…”.

San Francisco de Asís. Ribera. Detalle.Coleccion Masaveu

San Francisco de Asís. Ribera. Detalle.Colección Masaveu

Pero no quiero dejar a San Pedro de Verona sin traer aquí otra versión de su imagen con la cabeza hendida por el hierro. Es de Lorenzo Lotto y se puede ver en Nápoles en el Museo di Capodimonte. Como se puede apreciar en su calma olímpica, este hombre se ponía la podadera por montera. La verdad es que Lotto pintaba santos para ganarse la vida, pero en el fondo era luterano e iconoclasta, lo que pasa es que en la Italia de entonces mejor era no significarse mucho, pues si no te partían la cabeza, sí que te podían achicharrar en una pira.

San Pedro Martir. Lorenzo Lotto. Detalle de la Madonna con San Juanito y San Pedro Martir. Capodimonte. Napoles.

San Pedro Martir. Lorenzo Lotto. Detalle de la Madonna con San Juanito y San Pedro Martir. Capodimonte. Nápoles.

En este caso el pintor ha respetado escrupulosamente la leyenda y lo que lleva el martir en la cabeza es una auténtica podadera o machete (nada nuevo bajo el sol en esto de matar gente sin necesidad de pólvora).

También suspirante, pero menos dramático y adoptando ambas la misma postura son el protagonista de una escultura de Pedro de Mena

Pedro de Mena. Detalle. Fray Diego de Alcala. Coleccion Masaveu.

Pedro de Mena. Detalle. Fray Diego de Alcalá. Colección Masaveu.

y, de nuevo, el San Francisco de lo Spagnoletto.

San Francisco de Asís. Ribera. Coleccion Masaveu

San Francisco de Asís. Ribera. Colección Masaveu

ambos de riguroso hábito franciscano.

Iconografía de Santa Ana y de la virgen María y el Niño

También son magníficas las representaciones de las actitudes y los rostros de Santa Ana y de varias vírgenes de la colección. Comenzando por las hieráticas e ingenuas tallas góticas con el niño y la niña

Santa Ana con la Virgen y el Niño. Murillo. Círculo del maestro de Covarrubias. s.XVI. Coleccion Masaveu

Santa Ana con la Virgen y el Niño. Círculo del maestro de Covarrubias. s.XVI. Colección Masaveu

o con Jesús muerto.

Piedad. Escuela hispanoflamenca. s.XV. Detalle. Coleccion Masaveu

Piedad. Escuela hispanoflamenca. s.XV. Detalle. Colección Masaveu

Y siguiendo con una virgen María del Maestro de la leyenda de la Magdalena

Virgen con el Niño, Maestro de la Leyenda de la Magdalena. s.XV a XVI. Detalle. Coleccion Masaveu

Virgen con el Niño, Maestro de la Leyenda de la Magdalena. s.XV a XVI. Detalle. Colección Masaveu

y otra de Murillo

Virgen con el Niño. Murillo. Detalle. Coleccion Masaveu

Virgen con el Niño. Murillo. Detalle. Colección Masaveu

Pero ya que hablamos de la Magdalena ¿qué decir de este maravilloso retrato del Greco?

María Magdalena. El Greco. Detalle.Coleccion Masaveu

María Magdalena. El Greco. Detalle.Colección Masaveu

¿Y de este detalle de la madre implorante con sus hijos harapientos y mal alimentados de la Virgen de los desamparados de Vicente López?

Virgen de los desamparados. Vicente López. Detalle. Coleccion Masaveu

Virgen de los desamparados. Vicente López. Detalle. Colección Masaveu

Mejor nutrido es el Niño Jesús de Murillo que acompaña a su madre, a la que ya hemos ya visto.

¿Se acuerda alguien de los anuncios de Pelargón?

Virgen con el Niño. Murillo. Detalle. Coleccion Masaveu

Virgen con el Niño. Murillo. Detalle. Colección Masaveu

Y ya que hablamos de niños ¿qué decir de este del taller de Salcillo en brazos de su padre putativo?

San José y el niño. Círculo de Salcillo. Detalle. Coleccion Masaveu

San José y el niño. Círculo de Salcillo. Detalle. Colección Masaveu

No sé, no sé,pero me parece a mí que las fisionomías profanas en la fabricación de los muñecos de cartón pintado que regalaban a nuestras hermanas durante los años de la autarquía (a nosotros los reyes nos traían aviones y soldaditos) se inspiraban en los maestros imagineros de nuestra tradición escultórica sacra. Luego vinieron otros materiales más caros y aquellos muñecos se arrumbaron en los desvanes.

A modo de despedida

Pero yo, con permiso de Zurbarán, me voy tras Santa Catalina a rogarle que me convierta, o al menos que me haga un poco más sabio.

Santa Catalina de Alejandría. Zurbarán. Coleccion Masaveu

Santa Catalina de Alejandría. Zurbarán. Colección Masaveu

¿Creen ustedes que podré conseguir que abandone ese su aire de predestinación y que se digne mirarme y me sonría?

Celebración del verano. «Midsommar» en las tierras del Nääs Slott

22 junio, 2014
Midsommarstång.Foto R.Puig

Midsommarstång.Foto R.Puig

 

Con el solsticio de verano se erigen por todas partes en Suecia los mástiles cubiertos de verde, con su perfil de cruz coronada de un triángulo invertido con sendos anillos que penden de los extremos de ambos brazos.

Hace dos días hemos asistido a uno de estos tradicionales rituales festivos, probablemente el más popular en los alrededores de Gotemburgo, en tierras de Palacio de Nääs, a veintiocho kilómetros de la capital de la Costa Oeste.

Recibiendo al verano frente al palacio de Nääs. Foto R.Puig

Recibiendo al verano frente al palacio de Nääs. Foto R.Puig

Este lugar fue la sede de una histórica renovación pedagógica durante la segunda mitad del siglo XIX. La ideó y propulsó Otto Salomon (1849-1907), venciendo no pocas resistencias, basándose en la formación del profesorado e inspirándose en su aprecio de las tradiciones del trabajo manual de los artesanos y obreros suecos, así como en las ideas de Comenius (1592-1670) -quien fue largamente influenciado por Juan Luis Vives (1493-1540)-, Rousseau (1712-1778), Pestalozzi  (1746-1827) y Fröbel (1782-1852)

(Cfr: Otto Salomon. Por Hans Thorbjörnsson. Prospects. Paris.UNESCO vol. XXIV. no. 34. 1994 p. 471 a 485)

Su esfuerzo lo continúa hoy la Näässamfundet  (la Fundación Nääs) y sigue rindiendo frutos: http://uk.naas.se/

….

Luego abundaremos en ello, pero ahora recojamos los ecos de la fiesta campestre del pasado viernes.

El solsticio de los niños. Foto R.Puig

El solsticio de los niños. Foto R.Puig

 

Midsommar en Nääs

Son varios miles de personas las que vienen a esta celebración tradicional del Midsommar (el solsticio de verano), en estas praderas rodeadas de lagos y de los edificios que han albergado desde hace un siglo y medio las actividades de la escuela y los seminarios de Slöjd (“artesanía”, “trabajo manual”) para el profesorado y el alumnado de la enseñanza general básica (grundskola).

Uno de los edificios de la escuela de formación a la pedagogía artesanal de Otto Salomon. Foto R.Puig

Uno de los edificios de la escuela de formación a la pedagogía artesanal de Otto Salomon. Foto R.Puig

 

El midsommar deja desiertas las calles de las ciudades suecas. Todo el mundo se va al campo a bailar, comer y divertirse al son de la música popular sueca hasta bien entrada esta noche clara del 20 al 21 de junio. Nos reunimos en torno al midsommarstång, cuyo origen es el majstang (palo de mayo) germánico. Los comerciantes alemanes trajeron esta tradición a Suecia para celebrar el reverdecer cíclico de los bosques y la flora. Como tal, sus orígenes son ancestrales y totémicos.

En España, y también en Latinoamérica, la vigilancia eclesial lo cristianizó, convirtiéndolo en la cruz de mayo, aunque, como testimonia un cuadro de Goya, en el que se combina con la cucaña, la cruz cristiana siguió conviviendo con la fiesta pagana. Algo bastante conocido ¿o no?

 

Arbol de Mayo. Goya. Wikipedia

Arbol de Mayo. Goya. Wikipedia

¿Por qué entonces se celebra en Suecia casi a finales de junio?

Por una razón muy sencilla: encontrar una naturaleza plenamente verdeante a principios de mayo en la península escandinava es harto problemático, y bailar al aire libre hasta la noche es harto frío y oscuro.

Así que de fiesta de la plena fertilidad primaveral se trasformó en fiesta de la festividad del verano recién nacido (pero sus rasgos simbólicos siguen mezclados).

 

Tres generaciones. Foto R.Puig

Tres generaciones. Foto R.Puig

El caso es que nos lo pasamos muy bien, rodeados de familias, niños, muchos niños, y adultos, viejos, jóvenes.  Ellas y ellos, en gran número, con sus trajes regionales.

A l'ombre des jeunes filles en fleur. Foto R.Puig

À l’ombre des jeunes filles en fleur. Foto R.Puig

Y abundancia de guirnaldas de flores silvestres coronando las cabezas.

Flores para las guirnaldas. Foto R.Puig

Flores para las guirnaldas. Foto R.Puig

Flores comunes que se recogen fervorosamente en estos días.

Como mis abuelas. Foto R.Puig

Como mis abuelas. Foto R.Puig

En realidad, ya se hacía así, un poco más al sur y un poco más temprano en el año, en tiempos de Boticelli

 

Boticelli. La Primavera. Detalle. Foto All Art

Boticelli. La Primavera. Detalle. Foto All Art

Alzando el verde mástil

En Nääs la erección del Midsommarstång es tarea de expertos. Es una labor que con precisión y maestría se reproduce cada año. La mayoría de los que tiran de las maromas rondan los setenta años

Halar y jalar. Foto R.Puig

Halar y jalar. Foto R.Puig

bajo el mando de un director de operaciones

El jefe de la maniobra. Foto R.Puig

El jefe de la maniobra. Foto R.Puig

El público se aparta y les va dejando espacio…

Ya sube. Ya sube. Foto R.Puig

Ya sube. Ya sube. Foto R.Puig

¡Ya está plantado!

Ya lo tenemos. Foto R.Puig

Ya lo tenemos. Foto R.Puig

¡Ahora a cantar y a danzar en corro!

El baile puede empezar. Foto R.Puig

El baile puede empezar. Foto R.Puig

Se bailan y se cantan los sones tradicionales que todos se saben de memoria desde pequeños

Se baila. Foto R.Puig

Se baila. Foto R.Puig

y naturalmente, ¡a los acordes de la banda!

La banda. Foto R.Puig

La banda. Foto R.Puig

 

Música folk en el Spelmanscafé

Y si te retiras a tomar un café, un refresco o un trozo de tarta en el café de los músicos te encuentras con un conjunto tradicional en cada sala.

Aquí lleva la batuta, mejor dicho una antigua arpa de llaves  («nickelharpa»), un músico experimentado, en su atuendo de gala.

Tocando el arpa de llaves tradicional. Foto R.Puig

Tocando el arpa de llaves tradicional. Foto R.Puig

Estos aires de cuerda escandinavos recuerdan a los sones de las áreas europeas de tradición céltica. Me pregunto si ello se debe a las migraciones normandas por el mar del Norte y el Cantábrico.

Trío de cuerdas. Foto R.Puig

Trío de cuerdas. Foto R.Puig

Pero confieso que soy lego en la materia.

En todo caso disfruto como un niño por el módico precio de un café. Además, el violinista se lo pasa también en grande y responde a nuestros aplausos con una agradecida sonrisa.

El violinista risueño. Foto R.Puig

El violinista risueño. Foto R.Puig

En la sala de al lado, también hay unas violinistas que hacen la felicidad de la concurrencia.

Dos violinistas. Foto R.Puig

Dos violinistas. Foto R.Puig

Mientras, en el exterior continúa la danza

Al corro de la patata. Foto R.Puig

Al corro de la patata. Foto R.Puig

 

Una canción de midsommar

Pero sería incorrecto seguir hablando de música y cantos y no traer aquí algunas de las canciones tradicionales del verano sueco.

Así que, si queréis escuchar una, no hay más que pinchar aquí :

El texto está lleno de guiños de las leyendas nórdicas y de implicaciones relacionadas con las ninfas y los misteriosos seres del bosque,  con el amor y la fertilidad.

Para ayudar a seguir la canción lo he traducido, seguramente con algunos fallos debido a mis conocimientos limitados.

En cualquier caso, esta canción de dos estrofas tiene algo de noche de Walpurgis y es hermosa.

I

Du lindar av olvon en midsommarkrans

och hänger den om ditt hår.

Du skrattar åt mångubbens benvita glans,

som högt över tallen står.

I natt skall du dansa vid Svartrama tjärn

i långdans, i språngdans på glödande järn.

I natt är du bjuden av dimman till dans,

där Ull-Stina, Kull-Lina går.

…

Trenza las hojas de la corona estival

y de tus cabellos préndelas.

Riete de el hombre paliducho de la luna

que asoma por las copas de los pinos.

Esta noche junto al estanque de Svartrama bailarás

pasacalles y frenéticas danzas ardientes.

La neblina de la noche te arrastrará

al lugar donde Ull-Stina y Knull-Lina están.

II

Nu tager du månen från Blåbergets kam

att ge dig en glorias sken.

Och ynglet som avlas i gölarnas slam

blir fålar på flygande ben.

Nu far du till Mosslinda, Mosslunda mor,

där Ull-Stina, Kull-Lina, Gull-Fina bor.

I natt skall du somna vid Svartrama damm

där natten och mossan är len.

…

Atrapa la luna que asoma por la Montaña Azul

y cúbrete con su glorioso brillo.

Así los renacuajos que se agitan por el pantano

se transformarán en caballitos voladores.

Así irás con las ninfa Musslinda, la madre de Mosslunda,

al lugar donde habitan Ull-Stina, Kull-Lina y Gull-Fina.

Dormirás esta noche a la orilla del Svartrama

donde son suaves la noche y el musgo.

Y un segunda versión de una famosa cantante sueca de los años sesenta:   https://www.youtube.com/watch?v=vNxZmkhRMgI

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Para vivir aqui. Foto R.Puig

Para vivir aqui. En los campos de Nääs. Foto R.Puig

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Acabando por el principio

Dejamos Nääs cuando sigue la fiesta. El salón grande se está preparando para que las parejas bailen hasta que caiga la tarda noche del verano nórdico. Volvemos a Gotemburgo.

Pero no quiero irme sin despedirme de Otto Salomon. Los criterios de su pedagogía de las capacidades artesanales y del trabajo manual como parte integral de la educación creo que tienen bastante que ver con esa habilidad que tienen los suecos para hacer de todo, desde reparar los techos de sus casas hasta construir una entera desde los cimientos.

La pasión por el trabajo bien hecho y por la belleza del objeto bien acabado, tan frecuentes aquí, es algo que siempre me ha llamado la atención desde hace años y por la que envidio a estas gentes que se desenvuelven con esmero en el trabajo manual, aunque su profesión sea intelectual o administrativa.

Memorial de Otto Salomon en Nääs. Foto R.Puig

Memorial de Otto Salomon en Nääs. Foto R.Puig

El sistema de artesanía educativa  (skolslöjd) de Otto Salomon, que aún sigue vivo durante todo el año en los cursos de Nääs, incluye los siguientes objetivos (del 1 al 8 son de carácter formativo, del 9 al 10 se pueden clasificarse como utilitarios):

1. Inculcar el gusto y el aprecio por el trabajo en general.

2. Desarrollar el respeto por el trabajo físico duro y honesto.

3. Desarrollar la independencia y la autoconfianza.

4. Formar a los hábitos de orden, exactitud, limpieza y esmero.

5. Educar la mirada  para ver con precisión y apreciar el sentido de la belleza de la forma.

6. Desarrollar el sentido del tacto y la destreza en el trabajo manual.

7. Inculcar los hábitos de atención, aplicación, perseverancia y paciencia.

8. Promover el desarrollo de las capacidades físicas corporales.

9. Adquirir destreza en el uso de herramientas.

10. Ejecutar el trabajo con precisión y elaborar productos útiles.

 

Fuente:    http://www.ibe.unesco.org/publications/ThinkersPdf/salomone.PDF

Performance en las calles de Gotemburgo

15 junio, 2014

 

Cielo de bochorno en Gotemburgo. Foto R.Puig

Se acerca el verano. Cielo vespertino tras un día de bochorno en Gotemburgo. Foto R.Puig

De un tiempo a esta parte los mendigos rumanos y búlgaros se relevan por turnos de algunos meses en las calles de Gotemburgo. Normalmente llegan en autobús procedentes de una misma localidad o provincia. A muchos de ellos la colecta les sirve, una vez descontados los gastos de viaje y estancia y la comisión que aparentemente perciben sus managers,  para hacer mejoras en la casa de su pueblo. Esto es lo que han explicado algunos reporteros de la prensa de Gotemburgo que han hecho el viaje hacia una de las regiones de origen. En este caso, por lo que contaban los mendicantes afectados, el alcalde de su localidad en Rumania se las había derribado, una vez renovadas, por no estar en terreno autorizado.

Yo a los managers los he visto en acción, a ellos y a ellas, inspeccionado a una de las mendigas que pasó los meses más duros del invierno a la puerta de uno de los supermercados de mi barrio. Supongo que recogen la recaudación y supervisan la idoneidad de la adjudicación de las ubicaciones. Eso fue lo que observé, además de ser testigo de las compras que realizaron en el supermercado (y de su degustación no lejos del lugar), una vez inspeccionada aquella señora que aguantaba el tipo horas y horas en la entrada del local tapándose con mantas y plásticos. Con la llegada del buen tiempo, otra ha ocupado su lugar.

Pero no es de ella de quien hablaré hoy.

 

Claudia

Claudia. Foto R.Puig

Claudia. Foto R.Puig

La vi desde el tranvía y me llamó la atención  por un folio plastificado que presentaba a la atención de los viandantes. En ese papel, desde la distancia, creí adivinar la estampa de la Mater Dolorosa de Guido Reni, una obra emblemática que me es familiar.

La Mater Dolorosa de Guido Reni. Galería Corsini. Roma

La Mater Dolorosa de Guido Reni. Galería Corsini. Roma

De hecho he hablado del cuadro en este mismo blog:

https://ensondeluz.com/2011/07/26/el-%E2%80%9Cmater-doloroso%E2%80%9D-de-guido-reni/

Quizás por eso me confundí.

Lo comprobé pocos días después, pues me acerqué a hablar con esta señora rumana, que sostenía su cartel, sentada en el suelo y recostada durante horas interminables contra la balaustrada de un céntrico puente de Gotemburgo.

Se llama Claudia. Me autorizó a fotografiarla y ayer le he dado la copia impresa de sus dos fotos.

Claudia como mater dolorosa. Foto R.Puig

Claudia como mater dolorosa. Foto R.Puig

 

El icono que ella sostiene no era la Dolorosa de Reni sino la Tinguirea Maicií Domnului (“El duelo de la Madre del Señor”) pintada por  Ireneo Protcenco (1888-1953)

Tanguerea Maicii Domnului. Icono de Ireneo Protchenco.

Tinguirea Maicíí Domnului. Icono de Ireneo Protcenco.

 

Aquel pintor de iconos, nació en Pavlenko Nova, en tierras del Zar que hoy son parte de Ucrania. Estudió la carrera de Bellas Artes y tuvo una vida muy dura, combatió contra las tropas zaristas, sobrevivió a dos guerras mundiales, pero murieron su mujer e hijos y fue perseguido con ahínco por los bolcheviques. Los últimos años de su vida (de 1947 a 1953) los pasó, refugiado y dedicado a la pintura de iconos y frescos, en el Monasterio de Sihăstria (hoy declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO,) donde los monjes llevaban una vida peligrosa en la Rumania de Ceaucescu y donde el pintor está enterrado.

Monasterio de Shiăstria. Rumania. Wikipedia

Monasterio de Shiăstria. Rumania. Wikipedia

 

Su Dolorosa sigue los patrones de la iconología del luto de la madre del Crucificado, no sólo de Guido Reni, sino de otros escultores y pintores.

La Lamentación. Escuela de Bramante. s. XV. Detalle.Coleccion Masaveu. Foto R.Pui

La lamentación. Escuela de Bramante. s. XV. Detalle. Coleccion Masaveu. Foto R.Puig

De los españoles, entre otros, de Pedro de Mena

Dolorosa de Pedro de Mena. Catedral de Alcalá de Henares. Wikipedia.

Dolorosa de Pedro de Mena. Catedral de Alcalá de Henares. Wikipedia.

o de Luis de Morales

La Dolorosa de Luis de Morales. Museo de Málaga.

Dolorosa de Luis de Morales. Museo de Málaga.

 

Posiblemente fuese su formación artística académica la que llevó a Protcenco a pintar según esa tradición, en vez de hacerlo a la manera bizantina y medieval de los pintores de rito ortodoxo.

Tampoco es mendicidad ordinaria la de Claudia en las calles de Gotemburgo. Inspirándose en esa Tinguerea,  uno de los iconos de la Madre del Señor (Maicii Domnului) más populares en Rumania, practica a su modo, y con toda dignidad,  el arte contemporáneo de la performance.  Su presencia, su actitud y el trasfondo cultural de su manera no se pueden reducir a la simple imploración de una limosna. Durante cinco meses (que es el tiempo que me ha dicho que durará su estancia) ella realiza una performance, es decir un trabajo, por el que merece ser retribuida.

Su actuación diaria va a ser más prolongada en el tiempo y mucho más dura que las actuaciones masoquistas de Marina Abramović, esas sí ricamente pagadas. Evidentemente la rumana no persigue llevar su cuerpo hasta el límite de su resistencia, uno de los reconocidos fines artísticos de la aclamada performer serbia. Pero de hecho Claudia  lo somete a una ascesis mayor y más prolongada ante la mirada fugaz de miles de transeúntes.

Los motivos y el modelo. Foto R.Puig

El icono en manos de Claudia. Foto R.Puig

El modesto reclamo de Claudia, el icono mariano, es también el espejo en que se mira. Aunque acepta este trabajo porque no tiene otro, realiza su performance escrupulosamente ataviada con el pañuelo, como la virgen de la estampa, y en postura de sacrificio. Preocupa pensar en lo qué quedará de fuerza muscular en sus piernas tras aguantar cinco meses, inmovilizadas día tras día de este modo.

El texto, no en sueco sino en noruego, explica por qué pide y está inscrito bajo la imagen a la que ella trata de asemejarse

 

Los motivos y el modelo. Foto  R.Puig

Los motivos y el modelo. Foto R.Puig

Quien lo haya redactado ha evitado poner al mismo nivel las penas de la la Madre del Señor y las de su paisana, no vaya a ser que Dios castigue la audacia de equiparar su precariedad con el sufrimiento de la Virgen por la ejecución atroz de su hijo.  Lo deja claro, habla de su hijo de dos años, pero cuidando de  añadir que está vivo y en buen estado de salud.

Dice así:

Perdona las molestias. No tengo trabajo ni asistencia alguna. Tengo un hijo de 2 años. Doy gracias a Dios porque mi pequeño está sano. Te pido sólo una ayudita para el alojamiento y la comida. Que Dios te bendiga. Mil gracias.

Además del pañuelo y los colores del ropaje, bien cuidados, no faltan algunos detalles, como esos calcetines de corazones o las chanclas infantiles, quizás para concitar la simpatía de los viandantes o simplemente para mostrar que ella no está ahí exhibiendo miserias.

 

El calzado y los calcetines de Claudia. Foto R.Puig

El calzado y los calcetines de Claudia. Foto R.Puig

En definitiva, hay quienes rasguean una guitarra en una boca de metro para ganarse un jornal y hay alguien como Claudia que, con la misma finalidad, adoptará durante cinco meses el papel dramático de Mater Dolorosa, sin postrarse y sin perder su dignidad.

Esperemos que su exigente actuación le aporte la ganancia que necesita para afrontar el invierno, cuando a fines de octubre retorne a Rumania.

Pienso que lo merece, mucho más que la que se proclama a sí misma “abuela de la performance”.

 Reflexión

No soy un experto de la crítica del mercado del arte pero he estudiado, en mi paso por las aulas académicas, la historia de la llamada performance, inventada en los años sesenta por el jocoso Bruce Nauman, si no filósofo, sí al menos un filosofante innovador y festivo artista polifacético. Hubo otros pioneros, como aquel sombrío ex-tripulante de los bombarderos de la Luftwaffe de Hitler que se hizo famoso cuando se encerró durante una semana con un coyote en Nueva York, me refiero a Joseph Beuys. Y, por supuesto, Marina Abramović, la artista que se ha especializado como performer desde una vertiente voyeurista y que, si no ha llegado a la automutilación, con su práctica de las autolesiones controladas, se aproxima bastante. A mí personalmente me divierte más el viejo Nauman, pero todo ritual tiene su público y para las representaciones de Marina no faltaron desde el principio los espectadores amantes del escalofrío y de los mensajes oscuros.

Mi modesta reflexión es la siguiente:

Si centenares de mendigos de temporada, con frecuencia organizados por los marchantes de la mendicidad, se postran y se torturan durante meses a la intemperie, adoptando una escenografía que repite muchas de sus modalidades en cualquier ciudad de Europa, simplemente para ganarse la vida fuera de su país inhóspito, la reacción de los viandantes es de una creciente exasperación, incluso entre los que les dan limosna.

Y para algunos, aparte de echarle la culpa a Bruselas, se convierte en un motivo para votar a los partidos de extrema derecha.

Pidiendo. Roma 2011. Foto R.Puig

Pidiendo. Roma 2011. Foto R.Puig

Pero, si una artista se tortura durante horas o días (aunque siempre menos que los del mendigo) en una galería de arte de postín en Nueva York o en Viena, tanto ella como sus marchantes ganan miles de dólares por ello y el público no se exaspera, sino que la aplaude tras haberse esforzado por entender su importante mensaje,  ya que su objetivo declarado es el arte, la creación a través de la performance o el body art. 

Y las redes del comercio del arte se convierten gustosas en cajas de resonancia para su promoción.

Performance. Marina Abramovic

Performance. Marina Abramovic. Foto Phaidon Club

A modo de conclusión

Quizás por eso me haya llamado la atención la dignidad de Claudia: no se postra, no se vende, pero practica sin saberlo el arte de eso que desde hace algunas décadas domina el mundo del arte conceptual, la performance.

La comercialización del arte tiene sus caminos: a unos pocos se les bendice como genios por poner en escena un sufrimiento de carácter masoquista y artificialmente construido; mientras que otros, puede que por ser demasiados e inasimilables, actúan perdidos en la escenografía de nuestras calles y no tienen a su servicio los cenáculos del arte contemporáneo.

Como ya declaraba Nauman en los comienzos de su carrera, lo que se instala en una galería de arte automáticamente es arte. Al menos el viejo Bruce no trata de engañar a nadie.

Tres días de mayo en Gotland (II): En el norte de la isla, paseo por Fårö y visita al cementerio marino de Ingmar Bergman

8 junio, 2014

 

Por el norte de Gotland. Foto R.Puig

Por el norte de Gotland. Foto R.Puig

La parte norte de Gotland es menos feraz pues está constituida por una enorme plataforma de sedimentos calizos del Silúrico, separados en tiempos geológicos de la parte sur por un brazo de mar, sin que por ello carezca de una actividad agrícola que se alterna con parajes de bosque y de monte bajo y extensos pedregales y una soberbia costa de roquedales fósiles y de reservas de aves migratorias.

Costa de aves.  Foto R.Puig

Costa de aves. Foto R.Puig

 

La mayor empresa cementera de los países escandinavos

No todo es paisaje, pues gracias a su geología, Gotland cuenta con una inmensa mina a cielo abierto, que provee la materia prima para la producción de cemento. En Slite se halla la empresa Cementa que garantiza puestos de trabajo e ingresos para el desarrollo de Gotland. Exporta a otros continentes, entre ellos Norteamérica.

Slite.Foto R.Puig

La empresa Cementa en Slite.Foto R.Puig

La presión del movimiento ecologista empujó hace unos años a la creación de unos laboratorios de investigación en un centro de la empresa que cuenta con un equipo de profesionales químicos y de otras disciplinas, para garantizar que se puedan explotar los recursos calizos y se pueda producir el cemento respetando el medio ambiente mediante procesos industriales alternativos.

Claro que para no ser menos, el norte de Gotland está también sembrado de iglesias

Iglesia cerca de Slite. Foto R.Puig

Iglesia cerca de Slite. Foto R.Puig

e, igualmente, jalonado de piedras miliares,

Piedra miliar. Gotland. Foto R.Puig

Piedra miliar. Gotland. Foto R.Puig

sin que tampoco falte algún que otro molino centenario

Molino. Gotland.Foto R.Puig

Molino. Gotland.Foto R.Puig

 

 

La isla de Fårö

Fårö (pronunciado fore) es el fascinante apéndice del norte de Gotland.

Costa noroeste de Gotland. Foto R.Puig.

Costa noroeste de Gotland. Fårö.  Foto R.Puig.

 

La isla fue base militar durante décadas. Cuando estuve por primera vez hace veintiocho años, necesité como extranjero un pase especial. Hoy es de acceso libre para los miles de turistas que la visitan en verano, aunque el cupo diario es limitado y controlado por el tráfico del pequeño ferry que te transporta a ella en pocos minutos desde su isla madre.

Por desgracia, la población local disminuye año tras año y ya se debe contentar con una sola galería de alimentación.

De pelicula. Gotland. Foto R.Puig

De pelicula. Gotland. Fårö.Foto R.Puig

 

La Fundación y el Centro Bergman

Tras bordear la costa pedregosa y sus espectaculares formaciones pétreas, el momento álgido de nuestra visita a Fårö fue la visita al Bergmancenter.

Proyector AGA utilizado por Ingmar Bergman. Bergmancenter. Foto R.Puig

Proyector AGA utilizado por Ingmar Bergman. Bergmancenter. Foto R.Puig

 

El mítico proyector AGA de los años Bergman. Centro Bergman en Gotland.

El legendario proyector AGA de los años Bergman. Centro Bergman en Gotland.

 

Durante el almuerzo escuchamos las explicaciones de sus directivos sobre la historia del proyecto y sus desarrollos actuales, y visitamos el museo con su sala de proyecciones multimedia y distintos paneles y pantallas muy completos.

Sala de visionado. Bergman Center. Foto R.Puig

Sala de visionado multimedia. Bergman Center. Foto R.Puig

Quien quiera estudiar la obra del cineasta puede acceder también a un fondo de documentación y a la filmografía de Ingmar Bergman (1918-2007)

Interior de Fanny y Alexander. Bergmancenter. Fårö. Foto R.Puig

Interior de Fanny y Alexander. Bergmancenter. Fårö. Foto R.Puig

Los ambientes y el atrezzo de Fanny y Alexander (1982), el film que evoca la infancia de su autor, se conservan también, incluida la linterna mágica que le regalaron a su hermano mayor y que el logró canjearle por soldaditos de plomo, así como el teatrín donde con precoz imaginación comenzó a dirigir actores de juguete.

El teatrito de Fanny y Alexander. Bergman Center. Foto R.Puig

El teatrito de Fanny y Alexander. Bergmancenter. Foto R.Puig

Es también un lugar donde vienen a residir becarios de la Fundación a investigar sobre uno de los mejores cineastas del siglo XX. Hay además una muy buena serie de elementos expositivos dedicados a Fårö y a la relación de Bergman con sus vecinos a lo largo de las últimas décadas de su vida. Entre otras cosas, te informan sobre el Bergman mecenas de la restauración y conservación de edificios y antiguas granjas en Fårö (¿remordimiento por las que quemó para filmar Vergüenza?).

Recientemente, el conocido millonario noruego Hans Gudessen, a petición de la escritora y actriz Linn Ullmann (Oslo 1966), la hija de Liv Ullman y de Ingmar Bergman, ha comprado la casa que el realizador construyó pensando en vivir con Liv para siempre y que siguió habitando hasta su muerte. La ha donado a la Fundación. Se ha salvado así de convertirse en un camping.

Costa de los raukar de Fårö.   Foto R.Puig

Costa de los raukar de Fårö. Foto R.Puig

Ingmar Bergman realizó cuatro films en los que el paisaje de la isla de Fårö es un importante protagonista.

En Como en un espejo (Såsom i en spegel) (1960) la luz de la severa playa de la isla contrasta con las oscuridades que acechan la vida interior de Karin, la protagonista.

Como relata en sus memorias, fue la búsqueda de las localizaciones adecuadas para el rodaje de esa película lo que condujo a Bergman a descubrir Fårö,

 

El taxi nos llevó finalmente a los “raukar”, las singulares formaciones rocosas del norte de la isla. Allí estuvimos inclinados contra la tempestad, con los ojos clavados hasta las lágrimas en esos misteriosos ídolos que levantaban sus pesadas frentes hacia las olas y el horizonte que iba oscureciéndose.

En realidad  no sé qué pasó. Si uno quisiera ponerse solemne se podría decir que había encontrado mi paisaje, mi verdadera casa. Si se quiere ser divertido se puede hablar de flechazo

…

en tu profesión buscas simplificación, proporción, tensión, respiración. El paisaje de Fårö te proporciona todo eso en gran medida.”

(Ingmar Bergman, Linterna mágica. Memorias, Barcelona, Tusquets Editores 1988, traducción de Marina Torres y Francisco Uriz, pp.221-222)

 

Costa de los raukar en Fårö. Foto R.Puig

Costa de los raukar en Fårö. Foto R.Puig

Bergman explica además que su pasión por Liv Ullmann, veinte años más joven, le llevó a construir, durante las filmaciones de sus siguientes películas en la isla, entre 1966 y 1967, la casa a la que se retiró a vivir con ella, pensando que sería para toda la vida. Ella no pudo resistir la vida de enclaustramiento, de celos y de presión psicológica en que aquel idilio al final se transformó. Aunque, más tarde volverían a trabajar juntos en otros films.

En Persona (1966), la playa de piedras se convierte en un tercer protagonista que lleva a su clímax la dramática relación entre Alma y Elisabet.

En la orilla. Norte de Gotland.  Foto R.Puig

En la orilla. Norte de Gotland. Foto R.Puig

En Vergüenza (Skammen) (1968) toda luz desaparece en un región en guerra, el entorno es terrorífico y la relación entre Jan y Eva se agrieta de la misma manera que lo hace el paisaje que les rodea. Las escenas de incendios son reales, un especialista, que había sido experto del ejército sueco, las creó quemando granjas abandonadas con napalm. Era precisamente el tiempo de la guerra de Vietnam.

En Fårö se filmaron también Pasión (En passion) (1969) , donde alguien deambula por una especie de reino de muerte, y Escenas de un matrimonio (Scener ur äktenskap) (1973), una larguísima obra (se produjo como serie televisiva), cuya filmación, sumados ensayos y rodaje, duró sólo diez días, con la interpretación inolvidable y despiadada de Erland Josephson y Liv Ullmann.

En la costa de los raukar de Fårö.. Foto R.Puig

En la costa de los raukar de Fårö.. Foto R.Puig

Además, en 1970, realizó un documental sobre la vida de las gentes de Fårö. El Fårödokumenten es una declaración de amor a esa tierra y su mar y de afecto a sus vecinos, a quienes entrevista ante las cámaras y que le explican sus aspiraciones y problemas.

Para retirarse del mundo. Foto R.Puig

Para retirarse del mundo. Foto R.Puig

Tanta fue su identificación con este rincón del Báltico que, cuando aquel hombre elige el lugar de su sepultura, no solo opta por Fårö, sino que decide que los restos de Ingrid (1930-1995), con quien se casó en 1971 y que fue la última de las cinco mujeres con las que estuvo casado (sin contar aquellas con las que convivió), sean inhumados junto a él.

 

Iglesia y cementerio de Fårö. Foto R.Puig

Iglesia y cementerio de Fårö. Foto R.Puig

El cementerio marino de Ingmar Bergman

A alguien le podría parecer desproporcionado este paralelismo con el famoso poema de Paul Valéry que canta al cementerio en el que reposan sus restos en Séte y del que hemos tratado en este blog : https://ensondeluz.com/2011/09/18/cementerio-marino-de-sete/

Pero no creo que a Valéry le hubiese disgustado mi aproximación entre él y este otro poeta, el del cine, con cuyos films crecí y me inicié al estudio del séptimo arte a través de los cineforums y cursillos de análisis cinematográfico de los años sesenta.

No en vano, Ingmar Bergman comenzó su carrera de cineasta, inseparable de la del hombre del Teatro, en los años cuarenta, reflejando en sus primeras películas no pocas afinidades con la poesía cinematográfica del Marcel Carné de Le jour se lêve, al tiempo que bebiendo de la tradición estética del sueco Sternberg.

Claro que lo que  luego desarrollaría en los cincuenta y los sesenta, ese era ya su propio universo, su sello personal inigualable.

Pero me estoy desviando del lugar del que ahora hablo. Se trata del cementerio del jardín de la iglesia de Fårö enfrentado con el mar.

Allí, en una esquina sombreada desde la que se divisan las aguas del Báltico, está enterrado. En un espacio reservado para él por la mujer sacerdote que regía la parroquia de Fårö en 2007, la pastora de la Iglesia sueca, amiga suya y con la que colaboró en mejorar la isla, descansa Bergman, sin cruz ni símbolos de creencia.

Vista del mar desde la tumba de Ingmar Bergman. Foto R.Puig

Vista del mar desde la tumba de Ingmar Bergman. Foto R.Puig

Su nombre está inscrito, junto al de su mujer, sobre una piedra torneada y alisada por el mar Báltico. Sobre estas tumbas no vuelan las palomas de Séte sino las gaviotas y los albatros de las costas escandinavas.

Sepultura de Ingmar Bergman y su mujer Ingrid. Foto R.Puig

Sepultura de Ingmar Bergman y su mujer Ingrid. Foto R.Puig

Pero me permito imaginar que alguno de los cormoranes que en verano visitan las reservas de aves de Fårö ha cumplido su migración anual desde el invierno en el mare nostrum, donde les he visto zambullirse, en enero y febrero, en las suaves aguas del Mediterráneo.

 

Ingmar Bergman. Foto Reuters. Daily Mail

Ingmar Bergman. Foto Reuters. Daily Mail

 

Manejo un instrumento tan refinado que podríamos con él esclarecer el alma humana con una luz infinitamente más viva, desvelarla con mayor brutalidad aún e incorporar a nuestro conocimiento nuevos campos de la realidad. Puede que incluso lleguemos a descubrir una fisura que nos permita penetrar en el claroscuro de la surrealidad y narrar de un modo nuevo y transformador

Ingmar Bergman, Qu’est-ce que faire des films?, Cahiers de Cinéma, n° 61 (juillet 1956) Citado por Jacques Siclier en su monografía sobre Ingmar Bergman, Colección Classiques du Cinéma, Paris, Éditions Universitaires, 1966. (la traducción es mía)

Tres días de mayo en Gotland (I): Visby, sus alrededores y el sur de la isla.

1 junio, 2014

 

El barco con su barca en Ronehamn. Foto R.Puig

El barco con su barca en Ronehamn. Foto R.Puig

Un encuentro de colegas en pensión y la llamada de antiguas amistades nos han traído a Gotland a primeros de mayo. Veintiocho años separan esta visita de la primera que hice a esta isla de fascinante geología, fósiles y runas, base de vikingos, murallas, históricas contiendas medievales y campo de batallas entre daneses y suecos, hoy cuidada por cincuenta y cinco mil residentes todo el año e inundada en verano por más del doble de veraneantes y turistas.

Visby. La cola en el puerto. Foto R.Puig

Visby. La cola en el puerto. Foto R.Puig

Llegamos a Visby lloviendo y tuvimos unas horas para darnos un garbeo por la ciudad, de la cual no es difícil encontrar imágenes en Internet. Las que ofrezco, menos espectaculares, son algunas de las modestas fotos que yo hice.

Las murallas de Visby. Foto R.Puig

Las murallas de Visby. Foto R.Puig

Murallas, torres y puertas medievales de un recinto extraordinariamente conservado a pesar de todas las guerras y asedios que ha soportado.

Torre del molino. Visby. Foto R.Puig

Torre del molino. Visby. Foto R.Puig

 

Puerta del Este en las murallas de Visby. Foto R.Puig

Puerta del Este en las murallas de Visby. Foto R.Puig

Y también calles y casas de postal

Vieja fachada.Visby. Foto R.Puig

Vieja fachada.Visby. Foto R.Puig

 

El barco en la ventana. Visby. Foto R.Puig

El barco en la ventana. Visby. Foto R.Puig

 

 

Brucebo

Aunque no sea una iglesia, parece sin embargo una capilla, por los recuerdos que encierra del matrimonio de artistas que lo habitó.

Casa Museo de Brucebo.  Gotland. Foto R.Puig

Casa Museo de Brucebo. Gotland. Foto R.Puig

El canadiense William Blair Bruce y la sueca Carolina Benedicks-Bruce se habían conocido en París, en 1885, cuando ella ampliaba sus estudios de escultura y él los de pintura, ejercitándose al aire libre a la manera de la escuela de Barbizon.

William Bruce. Autorretrato. Brucebo. Gotland. Foto R.Puig

William Bruce. Autorretrato. Brucebo. Gotland. Foto R.Puig

Ante las dificultades para vender sus cuadros en Francia y para salir de la precariedad en la que vivía, la familia convenció a William de que enviase su producción de varios años al Canadá, donde se podrían vender con éxito.

El barco se hundió con toda su preciosa carga.

Paisaje marino de William Bruce. Brucebo. Gotland. Foto R.Puig.

Paisaje marino de William Bruce. Brucebo. Gotland. Foto R.Puig.

Sólo Carolina, con la que se casó en 1888, logró sacarle de la depresión en la que cayó y conseguir que se pusiese de nuevo a pintar. Ella era rica.

En Gotland, cerca de Visby, está la propiedad y la casa, el Brucebo (“el hogar de los Bruce”), que renovaron y ampliaron para convertirlo en un espacio de creación fascinante.

Brucebo. Ventanas del salón. Gotland. Foto R.Puig.

Brucebo. Ventanas del salón. Gotland. Foto R.Puig.

Se puede visitar en grupo reducido. En nuestro caso lo hicimos  con nuestros amigos Lotta y Stefan, que habían tenido la feliz idea de llevarnos allí, guiados por Susanna Carlsten, profesora de historia del arte y de anticuariado en la Escuela de Bellas Artes de Visby e intendente de la Fundación propietaria del sitio.

Bruce William con Catalina su mujer. Escultura obra de ella. Brucebo. Gotland.

Bruce William con Carolina su mujer. Escultura obra de ella. Brucebo. Gotland.

La casa se conserva llena de lienzos de William y esculturas de Carolina, amén de obras de otros artistas de la época y numerosas piezas de arqueología adquiridas por la pareja en sus viajes por el mundo.

Él murió en 1906, justo cuando la renovación del edificio se había completado según los diseños y designios que habían hecho juntos. Ella le sobrevivió, sola en esta mansión romántica y decadente, hasta su muerte en 1935. Allí fue acumulando y disponiendo las obras de ambos, fruto de su actividad artística en común.

Al recorrerla se tiene la sensación de que quiso convertir este lugar en un templo a la memoria del amor y la devoción por su marido y su obra, y en recuerdo de los años en que vivieron y trabajaron juntos.

Paisaje. William Bruce. Brucebo. Gotland. Foto R.Puig.

Paisaje a la manera de Barbizon. William Bruce. Brucebo. Gotland. Foto R.Puig.

La obra pictórica de William Bruce no podemos juzgarla en su conjunto, pues lo que se hundió con el barco era lo mejor de su producción joven. Los cuadros que se conservan en Brucebo son muestras de una técnica competente y de la temática paisajística de fines del siglo XIX en Francia. Sus autorretratos son de la misma calidad que los de otros buenos pintores de la misma época.

Por lo que se refiere a las esculturas (todas en escayola con algún vaciado en bronce) de Carolina Benedicks, se puede decir que asimiló bien el academicismo de fines del mismo siglo y siguió practicándolo dignamente a la manera del simbolismo y, a veces, con cierto humor, sin desechar inspiraciones de la vida cotidiana.

Casa de labranza en Brucebo. Foto R.Puig

Casa de labranza en Brucebo. Foto R.Puig

Primer día de tour por el sur de la isla

Faro del sur de Gotland. Foto R.Puig

Faro del sur de Gotland. Foto R.Puig

Como un milagro de los predicadores y monjes que sembraron Gotland de claustros e iglesias, la primavera nos abrió dos días de sol y luz, cuando, hacia el sur el primer día y por el norte el segundo, dimos toda la vuelta a la isla en el autobús de Lasse Bjorkegren, siguiendo a nuestra inagotable e incansable guía, Anna Ulmstedt, coronada de una anchísima pamela color fucsia que, además, la hacía imperdible.

Iglesia de Vamlingbo. Gotland. Foto R.Puig

Iglesia de Vamlingbo. Gotland. Foto R.Puig

No puedes vagar por Gotland sin que veas la torre de una de sus más de cien templos medievales, pimpantes en sus muros de albayalde o de clara piedra silúrica, que jalonan sus casi tres mil kilómetros cuadrados.

Todo ello sin contar no sé cuántas otras iglesias en ruinas, en particular en Visby

Ruinas de Santa Catalina. Visby. Foto R.Puig

Ruinas de la iglesia franciscana de Santa Catalina. Visby. Foto R.Puig

Todas las iglesias de Gotland (salvo un par reciente) fueron construidas entre 1100 y 1350 y, sobreviviendo a incendios, deterioros y pillajes, fueron ampliadas y remozadas a lo largo de la historia.

Iglesia de Vamlingbo. Gotland.  Frescos del siglo XIV. Detalle. Foto R.Puig

Iglesia de Vamlingbo. Gotland. Frescos del siglo XIV. Detalle. Foto R.Puig

Algunas conservan, como la de Wamlingbo, sus ingenuos frescos para susto de pecadores y escarmiento de reyes. Curiosamente, el fraile, que aparece cerca del rey a punto de irse al infierno, si sus buenas obras no equilibran la balanza, tiene que ser San Pedro de Verona (1205-1252), más conocido como San Pedro Martir, pues en la iconografía tradicional se le representa con una podadera que le abre la cabeza, como se aprecia en este fresco, que es la forma como los herejes mataron a este inquisidor italiano en 1252.

Así que sospecho que aquel templo debió de pertenecer a lo Orden de Predicadores y el fresco nos da idea de la época.

Esta lucha entre el demonio y el bien se representa visiblemente en un capitel en la iglesia de Lau, el Cordero (Cristo), que es también el símbolo de la bandera de Gotland, rescata al alma de las garras de la bestia demoníaca.

Capitel romanico. El alma entre el Cordero y la Bestia. Iglesia de Lau. Gotland. Foto R.Puig

Capitel romanico. El alma entre el Cordero y la Bestia. Iglesia de Lau. Gotland. Foto R.Puig

De los vitrales historiados me dicen que poco queda y yo no encontré sino pequeños restos, pero el que me pareció interesante es uno contemporáneo en la Catedral de Santa María,  que representa la Visby medieval en el recinto de sus famosas murallas.

Visby. Vitral de la catedral con imagen de la ciudad. Foto R.Puig

Visby. Vitral de la catedral con imagen de la ciudad. Foto R.Puig

Casi todas las iglesias están rodeadas por sus cementerios, es decir de lo que se llama el Kyrkogården (“el jardín de la iglesia”) donde se han ido enterrando los que las frecuentaron durante más de setecientos años.

Iglesia romanica. de Lau. Siglo XII. Gotland. Foto R.Puig

Iglesia románica de Lau con pórtico gótico. Siglos XII y ss. Gotland. Foto R.Puig

 

Visitas instructivas

Los gotlandeses de hoy  (descendientes de los gutai de Ptolomeo) se esfuerzan por dar a conocer a quienes vienen a Gotland, en especial fuera de la temporada turística, sus realizaciones innovadoras para garantizar la actividad económica y social de su región y conseguir que las nuevas generaciones encuentren alicientes y un futuro en su tierra. Que no se vayan pues a poblar otras tierras, como hicieron sus antepasados desde los siglos III y IV, cuando llegaron -dice la leyenda- hasta Grecia.

Iglesia de Vamlingbo. Gotland.  Huerto experimental. Foto R.Puig

Iglesia de Vamlingbo. Gotland. Huerto experimental. Foto R.Puig

Con este motivo estuvimos en Vamlingbo, donde en terrenos que eran de la Iglesia se desarrolla un proyecto de experimentación hortícola y una empresa ad hoc, Heligholm,que  ha creado el museo de Lars Jonssons, renombrado (y caro) pintor de pájaros, así como un espacio de información geológica y naturalista, interactivo y pedagógico, el Naturum, muy visitado por escuelas y turistas. Además en el restaurante se consumen excelentes productos locales

Otro proyecto es una antigua granja, Gotlandsgården, transformada en fábrica artesanal de chocolates y de los pralinés de Lotta, a la mejor manera belga, quien nos informó de que el cacao se lo compran a la antigua compañía Callebaut de Bélgica.

Degustacion de chocolates artesanos y conferencia. Foto R.Puig

Degustacion de chocolates artesanos y conferencia. Foto R.Puig

La promotora de los proyectos de la zona nos explicó cómo están fructificando esta y otra iniciativas con ayuda de los fondos agrícolas europeos

Testimonio de la ayuda de los Fondos de la Politica Agricola Comun en proyectos innovadores en Gotland. Foto R.Puig

Testimonio de la ayuda de los Fondos de la Politica Agricola Común de la UE en proyectos de desarrollo rural en Gotland. Foto R.Puig

En la comuna de När visitamos la empresa de iniciativas locales Virudden AB que promueve proyectos para desarrollar los recursos de la zona y estimular a sus habitantes, especialmente a los jóvenes, a seguir viviendo en När: http://www.virudden.se/index.shtml.

Y también la Gangvidefarm, otra empresa familiar, innovadora en todos los sentidos, incluida la experimentación y desarrollo de las nuevas fuentes de energías renovables.

No abundo en ello pues tienen una excelente página web en inglés: http://www.gangvidefarm.se/eng/index.pab

Sólo comentaré una de sus actividades veraniegas más populares entre los niños de los veraneantes: el alquiler a las familias de conejos, gallinas y ovejas, que vienen restituidos al acabar las vacaciones, suponemos que indemnes y gorditos.

Me detengo aquí por hoy.

El próximo domingo completaré el recorrido, el segundo día por el norte de Gotland y por su isla adyacente de Fårö, cuyo paisaje sobrevuelan las obsesiones de Ingmar Bergman

 

Capitel romanico. Detalle del diablo.  Iglesia de Lau. Gotland. Foto R.Puig

Capitel románico. Detalle. Iglesia de Lau. Gotland. Foto R.Puig

Gotemburgo tiene un color especial (cosas del mes de mayo)

25 mayo, 2014
Con permiso de mamá. Foto R.Puig

Con permiso de mamá. Foto R.Puig

 

¡Ya sé! ¡ya sé! ¡No debería copiar a Los del Río y robarle a Sevilla su canción! Pero quien cita no plagia.

Así que, si por las orillas del Guadalquivir hay desde luego un color especial, en Gotemburgo, modestamente, también hay colores en estas semanas de mayo, cuando -¡venturosos!- hemos alcanzado temperaturas más altas que las de Madrid o Barcelona.  Y lo mismo este milagro dura hasta el cuarenta de mayo.

 

La ciudad alegre y confiada

¡Quién fuera niño!. Foto R.Puig

¡Quién fuera niño!. Foto R.Puig

Por de pronto, estoy tentado de irme a chapotear como un niño en una plaza que tenemos cerca de casa, donde los surtidores me recuerdan los que refrescan a los madrileños en el parque de “Madrid río”.

Además, como no me vigilará mi mamá para que no me resfríe, podré ducharme sin impermeable

Con un paraguas basta. Foto R.Puig

Con un paraguas basta. Foto R.Puig

Y sin paraguas.

Sobre todo si me he arriesgado a participar en el medio-maratón más nutrido del mundo que pasó por mi barrio hace menos de dos semanas.

Divertirse sufriendo. Foto R.Puig

Divertirse sufriendo. Foto R.Puig

De todos modos, hay diversos sistemas de aprovechar el sol y la benignidad del aire de este mes de mayo.

Los más sedentarios sacan una silla al balcón

¡Sal al balcón, sal al balcón!. Foto R.Puig

¡Sal al balcón, sal al balcón!. Foto R.Puig

Aunque les bastaría con darse una vuelta y bajar al parque, que no está tan lejos

¡Al parque, que hace bueno!. Foto R.Puig

¡Al parque, que hace bueno!. Foto R.Puig

o tumbarse en la yerba y, si eres un chaval, trepar como Tarzán por una de las ramas de un árbol centenario

En el parque cualquier sitio es bueno. Foto R.Puig

En el parque cualquier sitio es bueno. Foto R.Puig

Los más marineros han limpiado el barco y lo van probando por las aguas del puerto

Días para hacerse a la mar. Foto R.Puig

Días para hacerse a la mar. Foto R.Puig

Pero como no faltan orillas soleadas, hay quien combina la bici con la pesca. Aunque no sé a dónde iría a parar el vehículo si picase un pez gordo

Técnica. Foto R.Puig

Técnica. Foto R.Puig

Los estudiantes andan de exámenes, lo que no impide llevarse los libros al muelle para empollar al sol. Seguro que las neuronas asimilan mejor bajo los rayos uva.

Preparando los exámenes. Foto R.Puig

Preparando los exámenes. Foto R.Puig

Y, sin libros, no está de más una pausa en las clases para tomarse un café o un smoothie frente a los embarcaderos cerca del campus tecnológico de Lindholmen

Pausa. Foto R.Puig

Pausa. Foto R.Puig

Estos otros no sé si estudian o están mandando sus apuestas para la final de la Champions, lo que es seguro es que no cursan estudios de Etnología.

¡Y a ella ni caso!. Foto R.Puig

¡Y a ella ni caso!. Foto R.Puig

 

Pero lo romántico es sentarse en el banco de siempre, donde quizás brotó la primera declaración de amor, no lejos de otras parejas que no necesitan banco

Nuestra orilla. Foto R.Puig

Nuestra orilla. Foto R.Puig

No volveremos a ser niños que chapotean en el agua, la infancia no volverá. No obstante, para el amor siempre estaremos a tiempo.

Nuestro banco. Foto R.Puig

Nuestro banco. Foto R.Puig

Con un poco de suerte puede que hasta el viejo banco haya resistido al paso de los años y todavía nos espere.

 

………………

..……

…

.

Con lo dicho me daría por contento. Así que, si estos colores de Gotemburgo os han dejado buen sabor de boca, no estáis obligados a seguir leyendo una breve nota de color político (sin que sirva de precedente) que se me está escapando.

No puedo evitarlo, pero es que durante el mes de mayo también he encontrado esta imagen en los espacios de publicidad de las marquesinas del transporte público (la segunda foto la tomé en mi parada de autobús) y, además, el candidato en cuestión me ha metido su programa en el buzón de casa (el primer plano procede del folleto en cuestión).

Prometo no reincidir, al menos no demasiado…

 

El candidato ceñudo y desconfiado

¡A mí no me roban la cartera!.Foto R.Puig

¡A mí no me roban la cartera!

En estos días de sol y aire cálido también ha habido alguien que vela por nuestros intereses, que sacrifica horas de sol rodeado de asuntos importantes, un empresario de los media, cristiano demócrata, que se define como “periodista tozudo e inquisitivo” y que pide el voto para que los suecos le manden al Parlamento Europeo a “limitar la Eurocracia de Bruselas”, a recuperar el poder legislativo que la UE quita a los Estados miembros (el ejemplo que pone es el tabaco de chupar o “snus”) y evitar que haya “estados de la UE que tengan que pagar por culpa de que otros estados viven por encima de sus posibilidades”. Por supuesto hay que conseguir que a la UE sólo entren inmigrantes con el visado en regla…

Independientemente de sus ideas (que están escritas como si aún no hubiese leído los Tratados de la UE que Suecia ha firmado), lo que pienso debería preocupar a sus posibles votantes es que este señor tan enfadado, que quiere ir a Bruselas a examinar con lupa todos esos expedientes que la eurocracia oscuramente maquina, este aspirante, a juzgar por la foto, todavía –¡chico malo!- no ha podido poner orden en su propia mesa de trabajo…

Trabajo atrasado. Foto R.Puig

Trabajo atrasado. Foto R.Puig

 

Reflexiones de cuando Europa estaba en ruinas (en vísperas de la elecciones europeas)

18 mayo, 2014

 

Muspelheim. Acrílico y óleo sobre tela. Ramón Puig 2014

Muspelheim. Acrílico y óleo sobre tela. Ramón Puig 2014

 

En vísperas de las elecciones al Parlamento Europeo, cansado de leer, salvo honrosas excepciones, declaraciones de candidatos partidistas, de bajos vuelos y cortos de vista, he rescatado un viejo libro de mi biblioteca:

Rencontres Internationales de Genève, “L’Esprit Européen”, Neuchatel, Éditions de la Baconnière, 1947 (*)

L'Esprit Européen. Foto R.Puig.

L’Esprit Européen. Foto R.Puig.

 

El libro transcribe las conferencias y las discusiones de un grupo de intelectuales, convocados gracias a una iniciativa de Marcel Raymond en 1946, para los Primeros Encuentros Internacionales de Ginebra.

Marcel Raymond

Marcel Raymond

Las conferencias, pronunciadas entre el 2 y el 14 de setiembre de 1946 por los ponentes en negrita, dieron lugar a vivas intervenciones, en su mayoría de un gran nivel de pensamiento y expresión.

Intervinieron Jean AMROUCHE, Ernest ANSERMET, Robert ARON, Antony BABEL, BALDACCI, Julien BENDA, Georges BERNANOS, François BONDY, Umberto CAMPAGNOLO, René DOVAZ, Maurice DRUON,  Francesco FLORA, Max-Pol FOUCHET, René GILLOUIN, Antoine GOLÉA, GOLDMAN,  Jean GUÉHENNO, Jeanne HERSCH, Karl JASPERS, Jean LESCURE, Georg LUKACS, Victor MARTIN, Dr MAYER, Maurice MERLEAU-PONTY,  Fernand MICHAËLIS, MÜLLER, André OLTRAMARE, Marcel RAYMOND, REININCK,  Denis de ROUGEMONT, André ROUSSEAUX, Jean Rudolf von SALIS, von SCHENK,  Reneé SCHIDLOF, Wladimir SOKOLINE, Stephen SPENDER, Jean STAROBINSKI, VIGORELLI,  Jean WAHL y Henri de ZIÉGLER

La de arriba es la lista completa de quienes tomaron la palabra, incluso de aquellas personas del público que lo hicieron sin que a veces nos haya quedado su nombre propio.

Cuando Europa estaba en ruinas

Apenas había transcurrido un año desde el final de la II Guerra Mundial y Europa se encontraba en plena depresión moral, económica y material. En aquellas conversaciones de Ginebra se debatía el futuro de un continente en carne viva, de una civilización arrasada por la barbarie nacida en su propio seno.

Cuando estamos a punto de votar a nuestros representantes en el Parlamento Europeo y a proponer un candidato para presidir la Comisión Europea y las voces de las casandras de hoy se oyen por toda Europa, más que citar lo que la propaganda electoral nos dice, he creído honrar mejor esta ocasión con algunas citas de lo que una serie de intelectuales de diversas disciplinas y países pensaban y trataban de formular sobre el “espíritu europeo” y las vías para su supervivencia tras aquella tragedia inmensa.

Quizás alguien se pregunte por qué no estaba allí José Ortega y Gasset. No estaba porque, aunque se le había invitado a ser uno de los ponentes, el gobierno de Franco no le había permitido salir de España. Curiosamente, sí que estaba entre el público Wladimir Sokoline, uno de los consejeros de la embajada de la URSS en Madrid durante la Guerra Civil Española. Consiguió tomar la palabra, como el único ruso de la reunión, durante el quinto coloquio para hacer una sutil apología del régimen estalinista y defenderlo de “la crítica o más bien de la maledicencia”.

Para estos tiempos de mediocridad

Frente a la ola de euroescepticismo y de inquietantes movimientos xenófobos o nacionalistas que acosan al proyecto europeo, no está de más respirar las ideas de quienes sabían expresarse a favor de una Europa federal y un espíritu de libertad, humilde y herido, pero fiel a la defensa de lo mejor del espíritu europeo.

Los problemas que se debatían entonces, en su esencia siguen siendo los nuestros y el compromiso y la acción que se reclamaban entonces deben más que nunca seguirse reclamando.

 

A continuación ofrezco algunas citas (la traducción del francés es mía).

 

Julien Benda

Julien Benda

Julien Benda

Hoy, cuando la idea de nación parece haber terminado su carrera, haberse convertido en nefasta para los Europeos, la idea de Europa aparece…

Pero Europa, por su carácter abstracto, excitará mucho menos la sensualidad que esos objetos concretos que se llaman naciones…

La verdad –hay que proclamarlo- es que las naciones, para hacer Europa en serio, tendrán que abandonar no todo ciertamente, pero sí algo de su particularidad

Robert Aron

La alternativa no es entre una Europa unida y la diversidad de naciones. Es entre dos concepciones, una la del totalitarismo, que impide la conciliación, y la otra la del federalismo, que permite conciliar la existencia de Europa en tanto que comunidad de cultura, y puede que de intereses, con la diversidad de las naciones en lengua, espíritu y genio

Karl Jaspers

Karl Jaspers

Karl Jaspers

Es peligroso pretender formarse una concepción de Europa aislada, separada; cuando las grandes realidades de esta hora nos empujan, es dentro de ellas donde habremos de encontrar nuestro sitio…

La libertad es la victoria sobre lo arbitrario. Porque la libertad coincide con la necesidad de la verdad. Cuando soy libre, no quiero esto o aquello porque lo quiero, sino porque estoy persuadido de que es justo. Lo que exige la libertad, no es que actuemos arbitrariamente, o por obediencia ciega, o bajo alguna constricción exterior, sino a partir de aquello que hemos constatado, a partir de una certeza…

La libertad no se realiza si no es en la comunidad de todos. No puedo ser libre sino en la medida en que todos lo son…

hay ahí dos realidades europeas: la profundidad de la comunicación humana entre personas conscientes de su propio ser, y el trabajo consciente dirigido a realizar la libertad en la vida pública mediante instituciones que conformen la voluntad común…

La libertad exige la ciencia, la ciencia no sólo como libre dedicación ociosa, no sólo como técnica subordinada a objetivos prácticos, no sólo como juego del pensamiento lógico, sino como voluntad absoluta, universal, de conocer lo cognoscible. La pasión por la ciencia es algo propio de Europa, tanto como las enormes conquistas de las ciencias en la investigación moderna…

Una segunda transformación espiritual es indispensable para establecer un orden mundial: hay que quitar a la historia de los Estados su fuerza mágica. El cuadro histórico que subyuga al espíritu mediante la grandeza de los Estados, con la violencia de los acontecimientos e incluso de las catástrofes, mediante el carácter sensacional de las hazañas inauditas, el mito de los generales y de los hombres de Estado o la gloria transmitida a través de siglos y milenios, ese retablo ha de palidecer. El brillo de la historia ha de someterse en adelante a los impulsos de la conciencia humana

Jean Wahl

Para crear Europa hay que crear el mundo y constatamos hoy que todas las cuestiones europeas son esencialmente mundiales. Será el mundo quien haga al mundo. Esperemos que mantenga la cultura europea

 

Maurice Merleau-Ponty. Foto Marcel Amson.

Maurice Merleau-Ponty. Foto Marcel Amson.

Maurice Merleau-Ponty

Me pregunto si no habrá una unidad de Europa de otro tipo, una forma de Europa en acción y no en representación…

una relación entre el hombre y la naturaleza que, para empezar, no sea de confusión, una distinción entre el yo y el mundo; correlativamente la idea de la objetividad o de la verdad…

una cierta idea de la verdad que estaría en el origen de lo que llamamos ciencia occidental y, en continuidad con ella (pues esa ciencia ha llevado a la técnica), las formas del trabajo europeo…

un Estado considerado como el medio humano propiamente dicho en el cual se pueda realizar la libertad del hombre

Jean-Rudolf von Salis

La clase obrera ha hecho su entrada en la vida política de Europa. La evolución de la economía europea, separándose irremediablemente de la ortodoxia liberal, debe hoy tener en cuenta que sus posibilidades de expansión y, por tanto, sus oportunidades de beneficio son limitadas y se van a reducir. Ya no puede luchar en pie de igualdad con las potencias extra-europeas que le disputan sus mercados. So pena de hundirse en crisis sin salida y en guerras sin esperanza, la economía de los diferentes Estados europeos no puede seguir asegurando a las masas su subsistencia si no instituye un control de la producción y de los intercambios

Jean Guéhenno. Foto Maikan wordpress.com.

Jean Guéhenno. Foto Maikan wordpress.com.

Jean Guéhenno

Nada sería tan peligroso, en mi opinión, como pretender que la federación europea se haga para oponerla a otros bloques, tanto occidentales como orientales…

El europeo quiere hacerse juez y recreador del mundo, constructor de la verdad. Es el pensamiento europeo. Este es, este ha sido, y no ha cesado de estar en gran contradicción con la política de Europa. Y bien, creo, para mí, que la salud de Europa pasa por acordar su política con sus pensamientos…

El comienzo de la libertad es la alegría del trabajo, pues al fin y al cabo el trabajo colma la mayor parte de la vida de la mayor parte de los hombres, y crear esta alegría del trabajo, esta alegría de la participación, es el deber más urgente

André Rousseaux

Me opongo totalmente a ver la obra de Carlomagno como un ejemplo saludable. En mi opinión se trata de un ejemplo típico de unificación y no de unidad. La unidad, por el contrario, se compone del consentimiento de las diversidades que se entregan a ella, y es este consentimiento el creador de Europa, porque es el único que posee, como acabo de decir, un poder creador

 

Denis de Rougemont. Blog de Gilbert Salem

Denis de Rougemont. Blog de Gilbert Salem

Denis de Rougemont

El nacionalismo se propaga como la rabia, esa enfermedad romántica de Europa. Sólo él, bajo no sé qué pretextos disfrazados del nombre de tradición, en realidad pueblerinos e inocentemente maquiavélicos, mantiene entre nosotros la desconfianza, los odios seculares, las absurdas vanidades locales, manteniendo todavía las barreras de los visados, las exorbitantes tarifas aduaneras, las censuras más o menos reconocidas y los ruinosos presupuestos de la defensa nacional…

Es un estado de complejidad, de imbricaciones y de contradicciones, lo que define el equilibrio humano que llamamos Europa…

una medida del hombre, un principio de crítica permanente, un cierto equilibrio humano que resulta de incontables tensiones…

No es en nombre de no sé qué  nacionalismo europeo por lo que hay que defender Europa, sino en nombre de la humanidad más consciente y más creadora del hombre…

El tesoro de Europa es su idea del hombre. Pero es un  tesoro explosivo, de ahí la necesidad de una encendida vigilancia en torno a esta noción central de la persona, pues sus desviaciones perpetuas, hacia el individuo sin deberes o hacia el militante sin derechos, son las verdaderas causas de nuestros males sociales. Y nuestra segunda tarea es la de inventar unas estructuras políticas de tipo federalista, las únicas que crean la paz y las solas capaces de salvaguardar la libertad en el orden…

No pedimos la instauración de una Federación europea para crear un tercer bloque, un bloque-tapón, o un bloque opuesto a los otros dos. No resolvería nada, sino, al contrario, exaltaría el nacionalismo a escala continental. Lo que tenemos que pedir, y obtener, todos nosotros, es la supresión a todos sus niveles de las fronteras y los visados, renunciando al dogma de la soberanía absoluta, creando así una actitud nueva, una confianza – abriendo al mismo tiempo Europa al mundo. Lo que tenemos que pedir y obtener –en primer lugar de nosotros mismos- es que el genio de Europa descubra, y propague, las antitoxinas para los virus que infectan el mundo entero

 

Mme. Renée Schidlof

Creo que este futuro inmediato depende no sólo de nosotros, adultos, sino también de la juventud, de los menores de veinte años, de los que tienen ahora entre quince y veinte años, y me planteo la cuestión: ¿incluso si nosotros estuviésemos de acuerdo sobre el futuro de Europa, qué podríamos hacer para que esta juventud de hoy se sume a nuestra perspectiva?

 

Stephen Spender. Wikipedia.

Stephen Spender. Wikipedia.

Stephen Spender

Creo que no podremos recrear Europa si no es en nombre de la humanidad entera. Para ello necesitamos todas nuestras cualidades humanas inseparables las unas de las otras. El objetivo de Europa ha de ser la creación de una comunidad de seres humanos que han encontrado y modelan su futuro por la fe en la libertad y por una visión clara de la naturaleza humana en su integridad

 

Jean Starobinski Blog de Salvatore Lo Leggio

Jean Starobinski Blog de Salvatore Lo Leggio

Jean Starobinski

El espíritu europeo será lo que haga de él el hombre europeo. No es algo que nos pertenece de forma inmutable; no es un producto que hemos adquirido con garantía par mil o dos mil años. Somos responsables de su futuro; y somos responsables también de su pasado: si no sabemos solucionar los problemas capitales de nuestro tiempo, todo lo que el espíritu europeo fuese en el pasado está en peligro de haber sido en vano

Georges Bernanos.

Georges Bernanos.

Georges Bernanos

No hay lugar para Europa en un mundo sin libertad. Me dicen que el hombre no es libre. ¿Pero alguien me lo prueba? Y si me piden que pruebe lo contrario, responderé a mi vez: ya que todo esto debe resolverse, a fin de cuentas, por una apuesta, ¡pues bien! yo apuesto por el hombre. Europa siempre apostó por el hombre. La prueba de que ha puesto todas sus bazas en esa apuesta es que (Europa) se desploma cuando lo hace su libertad…

Al mundo sólo lo salvarán los hombres libres. Hablando así, me mantengo fiel a la tradición de Europa… Hay que hacer un mundo para hombres libres


(*) Edición electrónica de las conferencias y de los debates AQUÍ

Fisionomías (X): Museo Nacional del Romanticismo en Madrid (y II). Los retratos de los caballeros

11 mayo, 2014
Suicidio romántico. Leonardo Alenza. 1839. Museo Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

Suicidio romántico. Leonardo Alenza. 1839. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

Por las salas del Museo Romántico he encontrado más retratos femeninos que por su calidad me han llamado la atención, que masculinos. A pesar de que fueron los varones los más dados a suicidarse en actitud romántica (por lo que consta).

De todas formas, algunos sí que he recogido. Principalmente de escritores y hombres de letras que, en varios casos, también  se implicaron en la agitada política española del siglo XIX.

No me  falta tampoco un rostro del poder y otro del mundo del dinero.

 

Literatos

La verdad es que es inevitable comenzar por Gustavo Adolfo Becquer (1836 -1870) dignamente retratado en su lecho de muerte por Vicente Palmaroli (1834-1896), el pintor madrileño de padre italiano que fue director del Museo del Prado.

 

Gustavo Adolfo Bécquer en su lecho de muerte. Vicente Palmaroli. 1870 a 1871. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

Gustavo Adolfo Bécquer en su lecho de muerte. Vicente Palmaroli. 1870 a 1871. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

Al ver mis horas de fiebre

e insomnio lentas pasar,

a la orilla de mi lecho,

¿quién se sentará?

Cuando la trémula mano

tienda, próximo a expirar,

buscando una mano amiga,

¿quién la estrechará?

Cuando la muerte vidríe

de mis ojos el cristal,

mis párpados aún abiertos,

¿quién los cerrará?

Cuando la campana suene

(si suena, en mi funeral),

una oración al oírla,

¿quién murmurará?

Cuando mis pálidos restos

oprima la tierra ya,

sobre la olvidada fosa,

¿quién vendrá a llorar?

¿Quién, en fin, al otro día,

cuando el sol vuelva a brillar,

de que pasé por el mundo,

¿quién se acordará?

Gustavo Adolfo Becquer, Rima LXI

 

El poeta no lo supo, pero los amantes de la poesía seguirán acordándose de él.

 —-

Otro de quien también nos acordamos es Mariano José de Larra (1809-1837) que se definía como “el pobrecito hablador” y que dijo y sintió aquello de “escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta”, pero a quien no lo mató Madrid, sino, según dicen, un amor no correspondido.

No hay retrato suyo yacente tras el suicidio, pero el museo conserva su camisa ensangrentada.  Es mejor recordar al joven escritor en este gran retrato pintado por José Gutiérrez de la Vega (1791-1865) del cual he preferido dejar aquí el detalle de su mirada de soslayo.

Mariano José de Larra. José Gutiérrez de la Vega 1835. Museo Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

Mariano José de Larra. José Gutiérrez de la Vega 1835. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

—-

Menos dramática fue la vida de Manuel José Quintana (1772-1857), poeta oficial de la época de Isabel II, de quien fue preceptor. Neoclásico y pre-romántico en sus versos, sus poemas puede que nos suenen hoy cursis y revenidos o pomposos y rimbombantes, pero tuvo fama de buena persona entre quienes le conocieron y fue políticamente activo durante la Guerra de la Independencia.

El retrato del taller de Vicente López creo que ha logrado captar la benignidad de su temperamento.

Manuel José Quintana. Taller de Vicente López. 1830. Museo  Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

Manuel José Quintana. Taller de Vicente López. 1830. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

Cuando sus amistades le pedían un poema, no sabía resistirse:

Tarde este libro a tus manos

Se vuelve, niña gentil,

Con el tributo de versos

Que me piden para ti

Bien quisiera yo que fueran

Dignos de tu verde Abril,

Tan frescos como la rosa,

Tan puros como el jazmín;

Y que volando atrevido

A modo de aura sutil,

Las alas de los amores

Te pareciera sentir.

A haber gozado un momento

De tu amable trato, al fin,

Fueran más bellos, sin duda,

Como inspirados por ti.

Una vez sola al pasar

Cual relámpago te vi,

Y no es más dulce la aurora

Cuando comienza a reír.

Y al ver la gracia y la gala

Con que brillabas allí,

Entre las danzas festivas

De las bellas de Madrid,

¡Bien dichoso es quien la adora!

Sin poder más, prorrumpí,

¡Y el que la deba un suspiro

Mil y mil veces feliz!

Ni pienses tú que desdice

Este acento juvenil

De los años que severos

Ya se agolpan sobre mí,

Pues aunque Do deba amar,

¿Por qué no podré aplaudir

En el tributo de versos

Que me piden para ti?

Para el álbum de la Señorita doña María Encarnación Fernández de Córdoba, hija de los marqueses de Malpica, a ruego de su tía la marquesa de Cerralbo. Manuel José Quintana, 10 de Junio de 1835

 

Pero dicen que el poema que le dio a conocer fue uno dedicado al fragoroso mar.

He aquí un extracto:

Calma un momento tus soberbias ondas,

Océano inmortal, y no a mi acento

con eco turbulento

desde tu seno líquido respondas.

Cálmate, y sufre que la vista mía

por tu inquieta llanura

se tienda a su placer.

Sonó en mi mente

tu inmenso poderío,

y a las playas remotas de occidente

corrí desde el humilde Manzanares

por contemplar tu gloria,

y adorarte también, Dios de los mares.

Oda al Mar – Manuel José Quintana

 

Así como su poema a la rebelión contra la invasión napoleónica.

Sólo unos versos como muestra:

¿Qué era, decidme, la nación que un día

reina del mundo proclamó el destino,

la que a todas las zonas extendía

su cetro de oro y su blasón divino?

….

Ora en el cieno del oprobio hundida,

abandonada a la insolencia ajena,

como esclava en mercado, ya aguardaba

la ruda argolla y la servil cadena

….

Estremecióse España

del indigno rumor que cerca oía,

y al grande impulso de su justa saña

rompió el volcán que en su interior hervía.

…

La heroica España

de entre el estrago universal y horrores

levanta la cabeza ensangrentada,

y, vencedora de su mal destino,

vuelve a dar a la tierra amedrentada

su cetro de oro y su blasón divino

A España, después de la Revolución de marzo.  Manuel José Quintana, Abril 1808

Si alguien se extraña de que cite tanto a este poeta, le daré una explicación: sus versos le gustaban a mi abuelo materno, que también fue romántico a su modo. A su memoria los brindo.

 —–

Pero el retrato de verdad romántico es uno del guipuzcoano Eugenio de Ochoa y Montel (1815-1872), un humanista abierto y europeo.

Eugenio de Ochoa. Anónimo. ca. 1870. Museo Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

Eugenio de Ochoa. Anónimo. ca. 1870. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

Filólogo, tradujo y editó autores franceses (V. Hugo, J. Sand, F. Soulié, A. Dumas), escribió teatro, novela y poesía,  fue un buen crítico literario y fundador de la revista “El Artista”, además de pintor y político. Este lienzo anónimo es estupendo. Hay en él algo que me llama la atención, es ese botón o flor roja de su ojal que añade misterio al aire garibaldino y seguro de sí mismo del retratado.

Con su esposa, la hermana de Federico de Madrazo (1815-1894), fueron padres de una familia numerosa de diez hijos.

De la literatura pasamos a dos mundos y dos  rostros que están en el Museo Romántico por mor de la cronología. Uno representa a las milicias de entonces y el último, el del banquero, a la parentela del fundador del museo.

 

Altivos

En el detalle de mi foto no se ven las condecoraciones en este magnífico trabajo de Federico de Madrazo que le costó al retratado 3000 reales.

Fernando Álvarez Martínez. Federico de Madrazo. 1849. Museo Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

Fernando Álvarez Martínez. Federico de Madrazo. 1849. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

Fernando Álvarez Martínez (1814-1883) fue ministro de Gracia y Justicia y presidió el Congreso de los Diputados. Alcanzó el grado de capitán militando en las guerras carlistas. Fue miembro fundador de la Real Academia de Ciencias Políticas y presidente del Tribunal de Cuentas. ¿Quién da más?

 —–

Y, hablando de cuentas, también es altiva la fisionomía del banquero Jaime Ceriola enarcando las cejas, retratado en 1835 por el pintor Bernardo López Piquer (1799-1874) hijo de Vicente López.

El banquero Jaime Ceriola. Bernardo López Piquer. 1835.Museo Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

El banquero Jaime Ceriola. Bernardo López Piquer. 1835.Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

Ceriola era un emigrante leridano. Se enriqueció en La Mancha comprando propiedades eclesiásticas durante la desamortización de Mendizábal y Madoz.  Emparentó a través de sus hijos con otros banqueros y con la nobleza.  Fue diputado a Cortes y senador vitalicio. Su primogénito, José Ceriola, llegó a ser uno de los hombres más ricos de la provincia de Ciudad Real. En una generación los Ceriola pasaron del mundo de los negocios en torno a la Ciudad Condal a convertirse en terratenientes de Ciudad Real

(Fuente: Tesis Doctoral de Ángel Ramón del Valle Calzado, La desamortización eclesiástica de la provincia de Ciudad Real, 1836-1854, Cuenca, Universidad de Castilla la Mancha, 1995)

En estos tiempos de alambicadas disputas históricas no hay que olvidar que mucha de la especulación capitalista española en el siglo XIX tenía su origen en el nordeste peninsular. Se dio entonces una especie de emigración (pudiente) desde los polos de la industria catalana hacia los sabrosos negocios del centro del país.  Todavía no se podía imaginar que un siglo más tarde serían los charnegos (pobres) los que viajarían con lo puesto en la otra dirección.

Pero esa es otra historia y en eso no soy autoridad, hoy sólo reseño una modesta muestra del repertorio romántico de nuestro patrimonio nacional.

 

Fisionomías (IX). Museo Nacional del Romanticismo en Madrid (I): los retratos de las damas.

4 mayo, 2014
A través del espejo. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

A través del espejo. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

No han sido muchos los días pasados en Madrid, pero, como de costumbre, además de algunas exposiciones temporales, he podido visitar algún museo en el que no había entrado antes: el Museo Nacional del Romanticismo.

En esta ocasión quiero compartir algunos  rostros que he capturado en sus salas. Son retratos de personas conocidas de la época y, en algunos casos, de otras cuyo nombre no se ha registrado. Normalmente, teniendo en cuenta el mundo y  la época de quienes crearon el museo, esas caras, en actitud romántica o captadas a través de las preferencias estéticas del artista, corresponden en su mayoría a la clase social que podía pagárselo o a escritores y poetas, cuya valía, independientemente de sus posibles, les hizo atractivos para el público de su tiempo.

Así pues, todos ellos nos llegan de un siglo, el XIX que ha pasado a la historia como el siglo romántico por antonomasia. Ya se sabe que las clasificaciones por períodos de la literatura y el arte no agotan lo que pretenden situar. Al fin y al cabo “la actitud romántica” ha existido siempre, pero quienes vivieron una vida o una época  “románticas” sin ser pudientes o haber sido admirados seguirán para siempre en el anonimato. En todo caso  habrán quizá inspirado cuadros de tema oriental, zíngaro o costumbrista, narraciones legendarias,  cuentos misteriosos, episodios galantes u otro tipo de peripecias emocionantes, aunque sus nombres no han llegado hasta nosotros, salvo que, por ejemplo, fuesen míticos bandoleros de nuestras sierras, artistas plebeyas o toreros intrépidos que cautivaban los corazones de aristócratas o burgueses.

En el Museo del Romanticismo, el culto a la individualidad en el retrato, refleja una de las notas de la época e, incluso en su maestría realista, se tiñe de la idealización o del ensueño. Detrás de sus miradas hay algo que se nos escapa. Quizás sea la fuga hacia el misterio que cada vida, por anodina y prosaica que haya sido, encierra siempre.

Pero me temo que me estoy dejando llevar de mi actitud romántica y es hora de pasar a la galería de fisionomías que he anunciado.

En esta primera entrega, me limitaré a una selección de retratos de mujeres, anclados evidentemente en la visión que de la mujer distinguida tenía aquella época. Las pondremos bajo el patrocinio de Urania, la musa de la Astronomía y la Astrología.

Urania. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

Urania.Escayola. Hebert. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

¿Y que mejor que empezar con aquellos rostros que parecen pensar en las estrellas?

Soñadoras

¡Hay Filomena, Filomena! ¿A ti que, siendo dama de la Reina moriste sin desposarte, quién te ha obsequiado esa rosa?

Filomena Sánchez Salvador. Antonio Mª Esquivel. 1843. Museo  Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

Filomena Sánchez Salvador. Antonio Mª Esquivel. 1843. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

¿Y qué decir de la duquesa ensimismada? Aunque en este caso parece que el duque no sólo ha gastado en flores, sino que ha pasado por la joyería. No tenía más remedio, pues le sacaba veintiocho años a esta princesa, María Salm-Salm (aquí retratada el año de su boda), a la que si ya no tantos bríos, al menos no le faltaban medios para ofrecerle perlas.

La duquesa de Osuna. Carlos Luis de Ribera. 1866. Museo  Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

La duquesa de Osuna. Carlos Luis de Ribera. 1866. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

Pero si, a lo que cuentan, la protagonista del siguiente cuadro es la hermana o cuñada del general Rafael de Riego (1784-1823), ejecutado por orden de Fernando VII en la Plaza de la Cebada de Madrid pocos meses antes de la fecha de este retrato, si es así, sospecho que su mirada tendría que ser triste y su elegancia y su peinado más comedidos. Aunque puede que la reciente muerte del general no afectase ya a esta joven, que estaba con Teresa de Riego, la viuda, exiliada en Londres o que el pintor, que dicen fue John Hayes (1786-1866), estuviese, por lo que refieren, prendado de ella y por eso la transfiguró.

 

Lucía de Riego. Escuela inglesa. 1825. Museo Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

Lucía de Riego (?) Escuela inglesa. 1825. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

Tristes

La que sí está de luto y vestida como un personaje de novela inglesa, es la viuda de Riego, quizás la más romántica de todas las figuras de la colección por la historia personal que encierra y por la repercusión que tuvo la vida y la muerte trágica del marido. Era sobrina y esposa del héroe y sólo fue su mujer durante cuatro años.  Le sobrevivió ocho meses, murió a los veinticuatro años en su exilio de Londres el 19 de junio de 1824.

Mª Teresa del Riego y Riego. B.enjamin de la Cour 1824.. Museo  Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

María Teresa del Riego y Riego. Benjamin de la Cour 1824. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

La siguiente mujer si es que fue feliz no parece que lo fuese en el momento en que la retrataron. ¿Está de luto?

Su marido era el político conservador Cándido Nocedal, quien por la época del retrato no era tan viejo y aún no había llegado a ministro de la gobernación. ¿Sería que en casa ya le daba el tostón a su mujer con sus ideas carlistas?

 

Manuela Romea. Antonio Mª Esquivel. 1845. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

Manuela Romea. Antonio Mª Esquivel. 1845. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

Y sobre la melancolía apenada de la joven con velo, casi una madonna, no tengo ningún dato que me permita emitir una hipótesis.

¿Qué le dirían ustedes para conseguir que sonría?

Retrato de dama. Victor Manzano y  Mejorada. 1859. Museo Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

Retrato de dama. Victor Manzano y Mejorada. 1859. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

Concluyo esta sección de las tristes románticas con una dama ya madura y también anónima Su rostro delata muchas penas y perplejidades no resueltas, aunque no le falten perlas ni encajes. Además seguro que su comedor estaba bien equipado y podía agasajar dignamente a sus visitas.

El comedor. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

El comedor. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

¿Cuál es la raíz de los desconsuelos de esta matrona? ¿Hay en sus ojos color de miel la nostalgia de unos hijos que no tuvo? ¿Ha llegado a ese momento de su vida en que se pregunta si ha merecido la pena vivir sumisa en esa jaula de oro que intuimos?

A mí me parece que no acaba de entender para qué la hacen posar ante un pintor si ni siquiera su nombre va a llegar hasta nosotros.

Retrato de dama. José María Romero. 1853. Detalle. Museo  Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

Retrato de dama. José María Romero. 1853. Detalle. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

Apacibles

Tengo la sensación de que a las tres damas que vienen a continuación les va bastante bien, por lo que las he colocado en el apartado de aquellas cuya existencia discurre apaciblemente con desahogo económico y psicológico.

Al fin y al cabo a la hija de Fernando VII, con sólo quince abriles, su papá se permitió pagarle un retrato por el que Federico de Madrazo cobró sin duda unos cuantos miles de reales. Probablemente su hija no sabía todavía que su progenitor era famoso por ahorcar y descuartizar a los héroes liberales en plaza pública.

Lo que si es una de esas paradojas de la historia del arte, es que los retratos de la viuda de Riego y de la hija de su verdugo se exponen para siempre a pocos metros uno de otro en un museo nacional.

¡Ah! ¡y a la niña no le falta, piadosa, una cruz de plata que cuelga de una cadenilla de oro en torno a su regio cuello!

La infanta Luisa Fernanda de Borbón. Federico de Madrazo. 1847. Museo  Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

La infanta Luisa Fernanda de Borbón. Federico de Madrazo. 1847. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

Nicolasa Aragón tampoco tenía motivos para perder la calma, pues era la esposa del II Duque de Ahumada, el fundador de la Guardia Civil.

Así que el maestro Federico de Madrazo la pintó con ese aire de agradable seguridad que da el saber que tu marido va a crear al año siguiente la organización armada que mantendrá a los bandoleros lejos de tus cortijos.

Nicolasa Aragon. Federico de Madrazo.  1843. Museo  Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

Nicolasa Aragon. Federico de Madrazo. 1843. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

Pero no es menos maestro Vicente López, que retrató a la esposa de un colega grabador y amigo y lo hizo con enorme simpatía. Estoy seguro de que esta señora era una lectora empedernida y, además, cocinaba de maravilla. Intuyo que merecía este magnífico retrato. Si no tuvo sobrinos yo no hubiera tenido inconveniente en adoptarla como tía.

Señora de Vargas Machuca. Vicente López. 1840. Detalle. Museo Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

Señora de Vargas Machuca. Vicente López. 1840. Detalle. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

Con mando en plaza

Acabaré con aquellas mujeres que a mi modo de ver (según lo que percibo en sus retratos) tenían lo que hay que tener y supieron mantener a raya a sus maridos.

Empezando por una que reinó en casa (bien lo sabía su consorte Francisco de Asís) y en la nación,  y también se pudo pagar un retrato de Federico de Madrazo. Ya sabéis de quien hablo.

Yo sólo ofrezco el busto.

Isabel II por Federico de Madrazo. Detalle.Museo Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

Isabel II por Federico de Madrazo. Detalle.Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

Y otro del mismo pintor.

En este caso, es el de la cuñada del hermano del poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Por lo visto, a pesar de haber sido retratada por Madrazo, no aguantó las estrecheces de su marido,Valeriano, que era pintor y las pasaba igual de canutas que el poeta.

¡Oh, si su marido hubiese podido cobrar los derechos de reproducción del famoso retrato que pintó del poeta y que hemos conocido bien por aquel billete de cien pesetas en que Bécquer nos mira de soslayo!

El resultado fue que Winnefred plantó al marido y a los dos hijos y de ella nunca más se supo. Por el nombre se intuye que era inglesa y debía de tener su genio.

Winnefred Cogham. Federico de Madrazo. 1858. Museo Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

Winnefred Cogham. Federico de Madrazo. 1858. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

La verdad es que la siguiente efigie compensa la anterior, pues aunque su gesto es de mando, no hay en ella ojeras y en sus labios hay firmeza pero sin mohín ni reproche.

Esta mujer está bien plantada y satisfecha de sí misma.

Retrato de dama. Atribuido a Carlos Luis de Ribera. 1850. Detalle. Museo  Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

Retrato de dama. Atribuido a Carlos Luis de Ribera. 1850. Detalle. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

Algo parecido podría decirse de la madrileña Bernarda de Albacete y Albert, que estuvo casada con el secretario de Isabel II y a quien su marido ofreció un magnífico retrato de Luis de Madrazo, de cuya hermana había enviudado antes de casarse con ella.

Bernarda Albacete. Luis de Madrazo.1861. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

Bernarda Albacete. Luis de Madrazo.1861. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

Niñas

Finalizamos con el retrato de dos menores. La primera lleva con orgullo infantil un medallón con las iniciales de su nombre

María Bosch. Federico de Madrazo. 1875. Museo  Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

María Bosch de la Presilla. Federico de Madrazo. 1875. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

Su madre, Josefina de la Presilla era propietaria junto con su hermana de los terrenos de Puente de Vallecas y su padre, Pedro Bosch y Llanas, abogado y político catalán, de los de Pacífico, que parcelaron para la construcción de colonias de viviendas para obreros y empleados del ferrocarril. Ella era la primera de ocho hermanos del matrimonio. Una calle de Vallecas lleva su nombre (http://www.evaruth.hol.es/vallecas/fam_presilla.htm)

En cambio no hay una pista que nos aclare qué fue de la pequeña Dolores, cuyo retrato cierra esta serie,y si sus pendientes de coral la protegieron de las enfermedades de la época.

Retrato de la niña Dolores Chávarri y Romero. Ángel Mª Cortellini. 1866. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

Retrato de la niña Dolores Chávarri y Romero. Ángel Mª Cortellini. 1866. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

Lo que sí sabemos es que sus padres y su hermana también están retratados en el mismo museo. Así que suponemos que vivieron en una casa bien dotada de salones y de espejos.

A través del espejo. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

A través del espejo. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

Los que no están

Del servicio doméstico, de los empleados que se afanaban en torno a todas estas protagonistas y a sus familias no hay trazas en el museo. ¿Tuvieron sus sueños románticos también? ¿Vivieron pasiones dignas de algún poema de Bécquer? ¿Guardaron una flor seca en alguna novela de intrigas y de amores?

Seguramente que sí, pero no pudieron pagarse un retrato. Quizás en alguna de las piezas del museo, en algún plato de porcelana, en alguna de las estatuillas de bronce o de los lujosos relojes que se exhiben, en alguno de los muebles que lustraron o de los candelabros que abrillantaron resista aún alguna huella de las manos que servían a la mesa de esas románticas que hoy nos miran desde esas paredes.

 

A través del espejo. Museo Romántico.  Madrid.  Foto R.Puig

A través del espejo. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig

 

Moraleja

No sé, no sé, pero más allá del arte y de la calidad de este museo, que tantas cosas nos revela sin necesidad de explicitarlas, me asalta una tentación, la de concluir esta primera crónica que le he dedicado parafraseando a Quevedo en el que quizás sea su más conocido poema (nada romántico por cierto):

Poderoso es el romanticismo del dinero