Carpe solem
Esta noche hemos adelantado la hora. Cuando apenas la primavera asoma tímidamente y las fachadas de la ciudad reflejan la luz desde temprano y hasta un poco más tarde, somos optimistas, ya hemos de poner los relojes en horario de verano.
A las diez de la mañana, en mi barrio, una vecina se había ya arrellanado en su balcón para aprovechar el mínimo fotón y aumentar sus niveles de vitamina D.
Fauna
Sobre las aguas del puerto, cuando voy y vuelvo con el älvsnabben, las veo.
Ahora que el sol de la primavera las recorta sobre el cielo se me antojan jirafas, escapadas de algún oasis, que han venido a montar la guardia tras los diques gigantes donde se reparan los barcos.
Luz frágil
En las costas del levante español la luz y el calor del sol se dan por descontados. Nadie se sorprende de que puedan pasar semanas sin que falten. La lluvia, el frío y los nubarrones son la anomalía.
En cambio, por estas tierras escandinavas, en cuanto los breves días y semanas de sol y luz comienzan, sientes que estos dones frágiles no están garantizados. Todo el mundo se apresura en absorberlos. De las azoteas llega un olor a barbacoa y las terrazas de los cafés se llenan de clientes.
En Suecia el “carpe diem quam minimum credula postero” se transforma en “carpe solem”.
Es como si Horacio, desde el cielo de los poetas, nos dijera: “haz acopio del sol, no creas que mañana será igual”.
En las cosmogonías nórdicas se cuenta que los primeros dioses habitaban en el Midgard, la tierra de en medio. Era una morada a medio camino entre el Niflheim, el país del hielo y del silencio y de la niebla, y el Muspelheim, el mundo del fuego y del sol de mediodía. Los dioses arrancaron centellas de ese mundo ígneo para crear el sol. Así consiguieron que el Midgard pudiese acoger a los seres humanos.
Pues bien, en estas tierras, vecinas de los fríos boreales, el sol ya despierta flores
sus reflejos incendian las fachadas al atardecer
y acarician las aguas
Sus rayos afables templan el ladrillo y la piedra
bañan las casas de Slottsberget
animan a los patos a flirtear
y facilitan el condumio a las avecillas de largo pico (¡ayuda! ¿hay algún ornitólogo por ahí?) que vemos en la foto siguiente.
NB: mis amigos ornitólogos me aclaran desde Galicia en España que estos pájaros llevan el nombre de «ostreros». Gracias por la aclaración.
Los bancos ya no son tan fríos y esperan las posaderas de los paseantes
Las vitrinas nos invitan a cambiar de vestuario
y los manifestantes ya desfilan sin paraguas
Cuando termina mi jornada y el sol retorna a su mundo de fuego, yo aguardo que mi “tranvía” acoste
En el embarcadero siento la fragilidad del instante. Nada ha de darse por descontado. El calor, la luz, los colores, el tacto del sol sobre la piel son para disfrutarse ahora y aquí, pues mañana será otro día y Apolo podría retirarse al mundo de la niebla
Viejos, pero no secos.
Pasito a paso el invierno se despide y se acerca la primavera y con ella, aquello que por antonomasia simboliza: la esperanza; es la segunda de las teologales y probablemente la virtud más a menudo defraudada (no sé qué dirán de ello mis amigos sociólogos).
No obstante, por algunas sierras benditas, la primavera ya lleva semanas floreciendo
pero, en Gotemburgo los brotes son todavía tímidos
Esperar con el poeta
Así que mejor será mirar a nuestro inmediato futuro estacional con los ojos de la poesía. Hay versos que de algún modo expresan lo que sentimos, cuando, contra la dura tozudez de las evidencias, nos atrevemos a esperar.
Muchos se acordarán de aquel poema, la oda a un olmo seco, con el que nuestros profesores también esperaban despertarnos a la poesía. Los que vamos siendo viejos lo descubrimos durante los años de la posguerra española (época de verdad seca).
No puedo atestiguar que se leyese a Antonio Machado en todas las aulas de aquel tiempo, pero en la nuestra sí que se estudiaban sus versos. Aunque me temo que no todas sus obras ni toda su vida, de modo que no podíamos sospechar, adolescentes ignaros, que por los pueblos y ciudades de España la trágica realidad de los hechos seguía negando las esperanzas machadianas. Pese a ello, leer a Machado en el Madrid de los cincuenta, era, sin nosotros saberlo como el deseo oculto de un milagro.
Lo que no recuerdo que se nos dijera, es que, a pesar de la estrofa final de ese poema, al poeta se le murió la amada. El milagro no se operó, el olmo no reverdeció. Más aún: a Machado el fratricidio patrio les arrastró, a él y a su madre, a morir fuera de España.
Fueron dos muertes, que siguen siendo el símbolo de muchas esperanzas defraudadas, la del poeta y la de Ana Ruiz, fallecida tres días después de la muerte de su Antonio. ¿No es así que lo peor que puede ocurrirnos es que un hijo no nos sobreviva?
La primavera es hoy una palabra muy traída y llevada por los medios de comunicación. Vivimos tiempos de primaveras alentadas por los grandes titulares. Luego prevalecen los de siempre, los de los dogmas, los de los mitos, los de la metralla y los de las cifras, siempre las cifras.
Por el paseo de San Saturio
Pero acerquémonos con Antonio Machado, todavía en aquella primavera de 1912, al olmo de sus paseos junto al río.
Aún vive Leonor…
A un olmo seco
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero!Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
________
Han pasado más de cien años desde aquel poema.
Sus versos son viejos, sí, como el alma de España.
Pero siguen vivos, no están secos.
Reverdecen en cada lector que los musita.
Al hilo de unos versos de Théophile de Viau
Estaba hace unos días hojeando un viejo carnet de notas y di con un texto que traduje hace ya casi doce años. Son versos de un poeta barroco francés, Théophile de Viau (1590 –1626), puede que el más leído en Francia durante el primer tercio del siglo XVII, coetáneo de nuestros Góngora y Quevedo, aunque por desgracia menos longevo.
Ya que en las anteriores crónicas he tratado mucho del mar, del viento, del cielo, de los pescadores y de la luna, pensé en reproducirlo aquí.
Los versos que me motivaron y que hoy comparto rezan así:
Les zéphirs se donnent aux flots,
Les flots se donnent à la lune,
Les navires aux matelots,
Les matelots à la fortune
…
El viento se da a las olas,
Las olas se dan a la luna,
Los barcos al marinero,
El marinero a la fortuna
Son un fragmento de la Oda al marqués de Buckingham, en la que subyace la filosofía de la naturaleza, una especie de determinismo deísta, de Théophile de Viau.
Continua del siguiente modo:
Tout ce que l’univers conçoit
Nous apporte ce qu’il reçoit
…
Cuanto el universo concibe
Nos aporta lo que recibe
Théophile de Viau tenía el don de traducir sus sentimientos con imágenes del mundo natural y del paisaje. Tanto es así que, no obstante ser un poeta barroco, fue considerado por algunos románticos como su antecesor. En realidad anticipó la modernidad con su poesía y su vida libre. De esta oda fluye un corolario que el poeta deja que su lector deduzca: si en los varios reinos de la naturaleza, los entes y los seres reciben para, a su vez, dar a otros; si las abejas, las rocas, los campos, los árboles y hasta los desiertos más estériles reciben para dar ¿cuál será el objeto de la vida humana y cuál la finalidad del amor?
Víctima de la homofobia
El poeta murió joven tras años de persecución y de reclusión. No supo cuidarse del odio contra los libertinos de los clérigos y de los moralistas de su tiempo. No contó con el arma de los milenarios libros sagrados y con un jesuita, el abate Gossaret (1585-1631), que fue su más empedernido lector, no por amor de la poesía, sino por su ímpetu de inquisidor.
Aquel censor concienzudo dedicó interminables horas a escudriñar morbosamente los poemas de Teófilo (nombre que significa “el amante de Dios”), obsesionado por demostrar que el poeta ensalzaba no sólo la libertad de las costumbres amorosas, sino, mucho peor, la nefanda sodomía.
Finalmente aquel abate, que gozó de sonora y efímera fama en su tiempo (1622 a 1625) como incansable querellante y perseguidor de ateos y libertinos, cayó en desgracia ante el cardenal Richelieu y Luis XIII y perdió en consecuencia el apoyo de sus superiores que, en verdad, ya estaban preocupados por sus desvaríos, pues había publicado sin permiso una Suma Teológica en la que, sintiéndose otro Tomás de Aquino, explicaba los dogmas con metáforas. Por ejemplo, el misterio de la Encarnación se elucidaba con una analogía ecuestre. El provincial de los jesuitas lo desterró a Poitiers, a cuidar apestados, y allí murió en 1631. Hoy nadie lo recuerda, salvo los eruditos, mientras el poeta sigue editándose.
Lo malo es que el padre Gossaret había antes conseguido que Téophile de Viau, poeta, dramaturgo y tratadista, fuese procesado como supuesto apologista de la homosexualidad (de la sodomía en términos de entonces) por el Parlamento de París, condenado a caminar descalzo frente a la catedral de Notre Dame y a morir allí mismo en la hoguera. Como no se dejó atrapar, lo quemaron en efigie el día 18 de agosto de 1623.
En setiembre del mismo año lo capturaron cerca de la frontera con Flandes y lo mantuvieron en un calabozo durante dos años. Su cautividad fue fatal para su salud. Murió joven, en 1626, probablemente de tuberculosis Precisamente él, que había dado a los jóvenes el siguiente consejo:
Jóvenes, mientras la edad os lo permita, gozad como yo de la vida y que todos los días de vuestra primavera, gobernados por la mano de seda del amor, os preparen un agradable otoño, de modo que un delicioso recordar os devuelva los placeres pasados y os ayude a soportar el peso de la fastidiosa vejez.
(extracto de «Larissa»)
Al tipo de censores intolerantes e hipócritas que le perseguían aluden seguramente otros versos del poeta, escritos en prisión:
Certains critiques curieux
En trouvent les mœurs offensées,
Mais leurs soupçons injurieux
Sont les crimes de leurs pensées.
Le dessein de la chasteté
Prend une honnête liberté
Et franchit les sottes limites
Que prescrivent les imposteurs
Qui, sous des robes de docteurs,
Ont des âmes de sodomites.
Le Ciel nous donne la beauté
Pour une marque de sa grâce :
C’est par où sa divinité
Marque toujours un peu sa trace.
Tous les objets les mieux formés
Doivent être les mieux aimés,
Si ce n’est qu’une âme maligne,
Esclave d’un corps vicieux,
Combatte les faveurs des cieux
Et démente son origine.
…
Ciertos críticos curiosos
Dicen las costumbres ofendidas,
Pero sus sospechas injuriosas
Son sus pensares malévolos.
Desea la castidad
Darse honesta libertad
Y desborda estultos límites
Prescritos por impostores
Que, bajo capa de doctores,
Ocultan almas sodomitas.
El Cielo nos da la belleza
Como marca de su gracia:
Siempre la divinidad en ella
Imprime un poco su huella.
Todos los objetos bien formados
Están para ser más amados,
Salvo que un alma maligna,
Esclava de un cuerpo corrompido,
Combata el favor de los cielos
Y reniegue de su origen.
Oda IV de “La maison de Sylvie”
La homofobia de hoy
Hoy en día, el odio a las personas homosexuales sigue tan vivo o más que en el siglo XVII. Las leyes y las prácticas homofóbicas son de triste actualidad en la Rusia de Putin o en la Uganda de Museveni (en este caso importadas por misioneros evangelistas norteamericanos).
Variante de lo mismo, aunque no digan su nombre, son en Francia las campañas contra el matrimonio de parejas del mismo sexo. Los fundamentalistas de raíz bíblica o islámica que incitan a la persecución de los homosexuales y lesbianas en África, en Asia, Oriente Medio o América, la marginación y penalización de la homosexualidad en Rusia o los absurdos intentos de discriminar a las parejas homosexuales por motivos de “libertad religiosa” de los comerciantes de Arizona, forman parte de la ideología y los prejuicios atávicos de quienes propugnan una moral basada en preceptos vetustos, supuestamente revelados por la divinidad, que pretenden monopolizar «la ley natural» y quieren someter a los demás a sus propias leyendas y creencias.
Sólo hemos citado los más recientes ejemplos de aquellos estados donde ser gay o lesbiana es un delito que puede llevar aparejada incluso la pena de muerte como es el caso de Irán, Mauritania, Arabia Saudita, Sudán y Yemen, pues son muchos los países donde ser gay es un delito
Anclada en temores y prejuicios ancestrales, la plaga de la homofobia, cuando parece batirse en retirada en algunos países, renace sin cesar en otros, como las cabezas de la mítica hidra de Lerna.
Sobre esa ola de terror y odios surfean no pocos clérigos y políticos, mientras muchos se valen de ella para sus ajustes de cuentas y linchamientos.
Contra el invierno
Acabaré con otros versos de Théophile de Viau, que traducen lo que muchos de mis amigos y lectores de España y de Europa, así como de Norteamérica y otros países del hemisferio norte han probablemente sentido durante los meses de este invierno inclemente que ya toca a su fin (*)
Se trata de la primera estrofa de una de sus odas:
Contre l’hiver
Plein de colère et de raison
Contre toi, barbare saison,
Je prepare une rude guerre,
Malgré les lois de l’univers,
Qui de la glace des hivers
Chassent les flammes du tonnerre,
Aujourd’hui l’ire de mes vers
Des foudres contre toi desserre.
….
Rebosante de cólera y razón
Contra ti, bárbara estación,
Preparo una ruda guerra
Pese a las leyes del universo,
Que de los hielos invernales
Expulsan los fulgores del trueno,
Hoy la ira de mis versos
Contra ti desata rayos.
…..
Ojalá que el calor de la poesía y la palabra acaben por desterrar de nuestro mundo la helada crueldad de esas ideologías, fanatismos y fundamentalismo, que condenan a un bárbaro invierno irracional a millones de personas.
———-
(*) Además, les deseo a mis amigos de Bolivia que hayan parado las lluvias que han causado este año tantos desastres, en particular en el Beni y en Rurrenabaque, donde han estado sin agua potable y sin electricidad durante largas semanas. Ojalá recuperen pronto la vida normal.
++++++
NB: las traducciones del francés al castellano son del autor del blog
Por mis alrededores (II)
Sigo sin estar muy inspirado y puede que afectado de galbana, pero mi pequeña cámara de fotos no descansa. Así que aún puedo compartir mis intrascendencias de estos últimos días en la playa
La siguiente imagen (cerca de la desembocadura del río Girona) me ha hecho pensar no en los pescadores que en ella aparecen, sino en aquel monólogo de una pescadora (¡ay! ¡seducida y pecadora!) escrito por un fraile mercedario a principios del siglo XVII.
Es decir, que seguramente me he insolado con este sol de invierno, pues de la playa de La Almadraba he vuelto a otra playa, aquella a la que arribó el primer don Juan Tenorio de la historia de la literatura, salvado del mar por Tirso de Molina (Fray Gabriel Téllez) en la comedia El burlador de Sevilla.
Resulta interesante que un fraile haya pasado a la historia como el inventor del mito del Don Juán. Pero aquí no escuchamos al Tenorio sino a una de sus conquistas, la, por el momento, despreocupada Tisbea, que se entretiene con la caña.
El texto, un tanto culterano, que el mercedario puso en boca de la pescadora, dice así:
….
Por la menuda arena,
unas veces aljófar
y átomos otras veces
del sol que así la adora,
oyendo de las aves
las quejas amorosas,
y los combates dulces
del agua entre las rocas;
ya con la sutil caña
que al débil peso dobla
del necio pececillo
que el mar salado azota;
o ya con la atarraya,
que en sus moradas hondas
prenden cuantos habitan
aposentos de conchas,
segura me entretengo,
que en libertad se goza
el alma que amor áspid
no le ofende ponzoña.
…
Tirso de Molina, del monólogo de Tisbea en la Jornada Primera de El burlador de Sevilla
Tisbea, a quien el áspid del amor aún no había mordido, no sospechaba lo que le esperaba a manos de aquel náufrago que llegaba a la orilla casi ahogado, escapando de las consecuencias de otros desmanes, pero dispuesto a seducir sin descanso a doncellas ingenuas. No sé si será por eso por lo que son raras las mujeres pescadoras sobre nuestras playas. Ya se sabe, de las aguas podría emerger algún mal bicho…
(Por cierto que el nombre de la pescadora Tisbea, pienso yo que está inspirado en las pías lecturas de Tirso de Molina en su convento, o sea, en la leyenda de los dos amantes Píramo y Tisbe, que narra Ovidio en Las metamorfosis o en la Fábula de Píramo y Tisbe de Góngora)
Los efectos de la insolación y la siguiente foto me traen a la memoria ciertas estrofas de otro poeta, de quien Tirso de Molina (1584-1648) aprendió
¡Pobre barquilla mía,
entre peñascos rota,
sin velas desvelada
y entre las olas sola!
…
¿Tengo que decir quién escribió estos versos? ¡Seguro que no! En el colegio me la aprendí de memoria, pero no en clase de literatura sino en la de religión.
Otras cosas de esta orilla
Claro que al mencionar las velas, vienen también a cuento las cometas (otro símbolo del alma, en este caso de la inconstancia espiritual). La que aquí brinca sobre el horizonte es una que, aprovechando la calidez de la brisa y ante mis ojos, controlaba con maestría el hijo de un amigo la otra tarde.
A veces, pareciera que hasta las palmeras quieren levantar el vuelo, atraídas por no sé qué embrujo del crepúsculo
Entretanto los viajeros de un lejano ferry se benefician del último sol de la tarde
y los cantos rodados de la orilla han robado un poco de azul, no se sabe si al mar o al cielo
Recordando a Dalí en Denia
El otro día, la hora de comer me pilló en Denia. El bar Galache calmó mi gazuza con un buen menú casero a precio de crisis y me obsequió con la cordialidad del patrón y de sus camareros. Pero es que, además, me dio ocasión de celebrar a mi modo el veinticinco aniversario del fallecimiento de nuestro más famoso pintor catalán.
Me refiero a Salvador Dalí (1904-1989)
¿Qué hacía Dalí en el bar Galache de Denia mientras yo comía boquerones fritos?
Muy sencillo, en el muro que podríamos denominar “de las cervezas”, el ilustre artista de Figueres, como buen catalán, hacía publicidad de la cerveza San Miguel, empresa que como es sabido tiene su sede en Barcelona
Aparte de generar importantes dividendos turísticos para el Ampurdán, Dalí colaboraba, supongo que bien retribuido, con las postales navideñas para otras empresas con sede en Barcelona, como Hoechst Iberica
Lo muestra bien el blog de la Dra.Rebecca Bender Ph.D, profesora de lengua y literatura españolas en el Grinnell College de Iowa :
http://rebeccambender.wordpress.com/2013/12/23/dali-christmas-cards/
y el blog de Dangerous Minds:
http://dangerousminds.net/comments/salvador_dalis_christmas_cards
Lo que no cabe duda es de que Dalí tuvo siempre el instinto comercial bien despierto. Que su genio pictórico sea nuestro favorito o no, desde el punto de vista de las ganancias, algo le deben en su tierra natal.
Me pregunto por qué, la Generalidad de Cataluña es tan parca en celebrar a Dalí.
¿El ocaso de los marjales en Denia?
Y del ocaso oficial de Dalí en Cataluña a otra decadencia.
No sé si estaré en lo cierto o no, pero hace unos días, al pasar por esa zona de la comarca dianense que denominan el marjal de Denia sentí que algo está yéndose a pique en lo que según la Wikipedia se define como
El marjal es una zona húmeda, generalmente cercana al mar, de gran riqueza tanto en fauna como en flora. Estas zonas húmedas a menudo son estaciones de paso en la migración de las aves entre el norte de Europa y África.
Y, sin embargo, cuando busco algo en internet sobre los marjales de la Marina Alta, encuentro información sobre el marjal de Pego-Oliva (que describe literariamente Rafael Chirbes en su última novela “En la orilla”), pero nada sobre el de Denia.
Mi sensación es que no le queda mucho, al menos frente a los famosos PGOU y las construcciones que se derivan
Comparsas
De todos modos, para no acabar con tristezas, nos despediremos por hoy al son de la banda de la comparsa de los walis que ayer se entrenaba aprovechando ese sol que templaba las tarde del sábado en las calles de Denia.
Esperemos que, ya que peinan canas, estos walis de Denia hagan honor, por su sabiduría y su autoridad moral, al significado original de la palabra árabe y guíen a sus paisanos por la senda de una honesta prosperidad.
De mis alrededores (I)
Para Marie, a modo de bienvenida
Es sin duda el momento de pensar
que el hecho de estar vivo exige algo,
acaso heroicidades –¿o basta, simplemente,
alguna humilde cosa común
cuya corteza de materia terrestre
tratar entre los dedos, con un poco de fe?
Palabras, por ejemplo.
Palabras de familia gastadas tibiamente.
Jaime Gil de Biedma
(última estrofa del poema Arte poética que dedicó a Vicente Aleixandre en Compañeros de viaje, Barcelona, Joaquim Horta, 1959)
De estos días tan benignos de dulces grados celsius en Levante, cuando hoy el viento ha cambiado y anuncian que las lluvias que el campo necesita nos han de equiparar levemente a los paisanos del norte de España -por no hablar de los sufridos inundados de Inglaterra- recupero algunas humildes cosas comunes que, sin grandes pretensiones, acompaño de palabras.
Al hilo de la primera imagen, comienzo por un son que me devuelve a los guateques de mi lejana adolescencia en las Navas de Riofrío.
Lemon tree very pretty and the lemon flower is sweet
But the fruit of the poor lemon is impossible to eat.
Lemon tree very pretty and the lemon flower is sweet
But the fruit of the poor lemon is impossible to eat
…
Peter, Paul & Mary
http://www.youtube.com/watch?v=RGtx1gYOxYI#t=40
No lejos del limonero, por las calles cercanas, otro modesto árbol. ¿Se animará alguien a componerle una canción al mandarino?
Una pista: los mandarinos escriben sus notas en naranja menor sobre una melodía de amarillos en sol mayor
A poca distancia los arpegios de oro se trasforman en hilos de una alfombra mágica
Siguiendo con mi paseo, descubro una solitaria flor de jazmín que baila sobre un muro. Tiene cinco pétalos ¿me traerá suerte? o ¿será que siempre tienen cinco? ¡Me da lo mismo! ¡sentir su aroma en febrero no deja de ser una suerte!
La calidez de estos primeros meses del año ha despistado como siempre a los almendros
y a las palmeras les tocó el turno de la poda, aunque a esta no le ha hecho mucha gracia
¡Paciencia! Con el tiempo, tantos años de podas producen enigmáticas geometrías
Y las más afortunadas, al alcanzar su edad esbelta, saludarán con sus penachos, cuando se alce, a la luna
Hay quienes no agitan ramos ni se doblegan ante nadie
Finalmente, ya que hemos empezado con música, acabemos con un capricho
Cuando atardece en la Almadraba
Dedicado a mi amigo Pere
Atardeceres,
entorchados
de ópalos,
que pasan como nubes,
de nimbos,
que flotan como plumas,
de aves,
que aletean como signos,
de espumas,
que mueren en la piedra
~~~~~~
Ensueños,
hechos
de recuerdos,
que pasan como olas,
de palabras,
que flotan como alas,
de músicas,
que vibran como flechas,
de olvidos,
que escapan con la tarde
Entre Madrid y Els Poblets
Por la crónica anterior, quedaba claro que he estado unos día en Madrid.
Así es, durante el mes de enero he andado de aquí para allá. Dejé Gotemburgo bajo los primeros conatos de una nevada que sobre todo se hizo notar en el aeropuerto.
Cuando escribo esto la nieve ya se ha instalado allí, pero, por lo que me concierne, salvo cuando hace unos días volvía de Madrid y el tren atravesó una fuerte nevada a su paso por Cuenca, o al divisarla sobre las cumbres de Guadarrama, este año no me he medido aún con ella.
Cerca del límite con Valencia, el paisaje se carga con nubes de tormenta
y la luz derrama magia sobre unos campos transidos de frío.
En Madrid subí por primera vez a la terraza del Círculo de Bellas Artes.
Plácidos turistas tomaban el sol en las tumbonas y un cielo nítido, el que siempre caracterizó a la capital de España y que a veces nos sigue regalando el esplendor de sus inviernos, permitía alargar la vista hasta los montes de Toledo y ofrecía esas arquitecturas que Antonio López ha retratado tan concienzudamente.
Todo ello presidido por Minerva
y por Faetón.
El edificio de la Telefónica también ha presidido tanto nuestros años más trágicos como nuestras décadas más bulliciosas.
Me pregunto si su reloj funcionó siempre, incluso cuando era blanco de bombardeos y cañonazos.
¿Qué hora sonará en adelante para España?
Por el momento, en el barrio de Chamberí, hay quien ofrece todo tipo de curas para los agobiados.
Antes de dejar Madrid descubro, durante un paseo campestre con amigos por un rincón de la provincia, que, aunque de aguas más o menos limpias, en sus ríos todavía se pueden visitar cascadas.
Antes de volver a la Marina Alta y junto a la plaza de toros de las Ventas me topo con un recuerdo de otros tiempos, el monumento dedicado por los toreros al descubridor de la penicilina.
Algunos de ellos se salvaron gracias a Fleming.
A los toros no les hizo falta.
De regreso en Els Poblets
Por San Antón, hisopo en mano, el párroco bendice a los animales frente al mar
Durante la tradicional bendición de los animales, la estrella de este año ha sido la gran tortuga del veterinario
Y, como todos los años, los jinetes lucieron sus caballos antes de hacerse purificar con agua bendita
Mientras tanto, como he preparado una fideuá, con este aromático final me despido por hoy









































































































