Por los alrededores de La Vall d’Ebo
Si desde Pego subís por la empinada carretera que conduce al pueblo alicantino de La Vall d’Ebo y allí tomáis por el camino que sobrepasa, dejándolo a la derecha, el antiguo lavadero, llegaréis a unas alturas pobladas de olivos y almendros.
Por esos parajes caminé algo más de dos horas el domingo de Pascua. Son pistas de monte bordeadas de flores silvestres, bancales y barrancas. La vista es abierta, por todos lados cerros y montaña.
No me tropecé con nadie, sólo me saludó la caricia del viento y me bendijo un sol clemente de primavera.
Esta es una sencilla crónica fotográfica.
Hacia el noroeste asoma la espalda de La Foradada. Tras su vertiente se ocultan, como un rosario, los pueblos de la Vall de Gallinera.
Al oeste, unas cimas redondas, por donde nace el río Girona, nos separan de La Vall de Alcalá. Al este, la carretera por la que he llegado asciende zigzagueando, para ciento cuarenta metros más arriba descender, ya con el mar a la vista, hasta Pego.
Las mariposas revolotean en pareja, pero no se dejan fotografiar en reposo, mientras el caminante descubre la gran variedad de colores de las flores de estas sierras.
Esta es sólo una selección.
Completar los nombres que ignoro se lo dejo a botanistas y floristas.
En mi ignorancia las he apodado por sus colores, así que toda identificación será bienvenida e incluida.
La del olivo, en cambio, no tiene pérdida…
Paso junto a ruinas de corrales centenarios.
No muy lejos una casa de campo nueva, de arquitectura levantina, los reemplaza.
Los barrancos abundan y llevan nombres sugerentes: Cova Roja, Bassseta, Junquera, del Sastre…
Tras pasar el de la Junquera, en dirección a la Vall d’Alcalá, encuentro un corral que se tiene aún en pie.
Si siguiera caminando llegaría a La Vall de Alcalá, pero he salido sin bebida ni provisiones y ya tengo el desayuno en los talones. Así que emprendo la vuelta al pueblo desde el Pla del Figueralet.
Dejo a mi derecha las onduladas andenerías de los almendros.
Al otro lado del barranco dels Cocons ascienden otros andenes, de olivos.
¡Cuántos siglos acarreando y retirando piedras para formar sabiamente tanta tenaz andenería! Esta técnica emparentó, sin saberlo, a iberos (antes de la dominación romana) y moriscos hispanos con pobladores preincaicos e incaicos de las civilizaciones andinas.
En realidad los bancales retenidos por muros de piedra, parecen ser una constante entre las civilizaciones agrícolas:
El análisis de campos abancalados es de gran importancia para entender los orígenes del modo de vida de las gentes del Mediterráneo. Buena parte del paisaje rural del territorio valenciano se caracteriza por la existencia de bancales y terrazas de cultivo. Pese a ello, se desconoce prácticamente todo sobre el origen y desarrollo de estos campos construidos en vertical, tradicionalmente asociados a época medieval y sobre todo a la Edad Moderna, y que esta investigación ha detectado ya para la plena época ibérica, lo que supone una novedad científica de gran trascendencia en el ámbito mediterráneo.
Al acabar el paseo me repongo con una ración de ragú de magro en la barra del restaurante Foc i brassa. No hay mesa libre, así que la caldereta de cordero será para la próxima vez. También me apunto para otro día la visita de la Cova del Rull y el paseo por las pozas o Tolls del río Girona, que en su cauce alto se llama Ebo y discurre hacia el este procedente de las alturas del Pla d’Alcalá, para torcer no lejos del pueblo en un abrupto ángulo recto y precipitarse por empinadas estrechuras hacia el Barranco del Infierno camino de la Vall de Laguar.
Es ese río Girona el que se hincha periódicamente para causar desastres como la riada del 12 de octubre del 2007.En aquella triste ocasión arrasó cauce abajo varios pueblos de la Marina Alta, en particular Beniarbeig, el Verger y Els Poblets, antes de desaguar la riada por la Punta de la Almadraba.
Me imagino que unas horas antes de llegar la inundación a los pueblos cercanos al mar, los barrancos de la Vall d’Ebo bramaban ya y el agua tronaba por el cañón del barranco del Infierno, aunque fue a partir de Orba donde las lluvias de la gota fría colmaron y desbordaron los cauces mal entretenidos y produjeron el desastre.
Pero el pasado domingo, cuando pasé el puente, el río estaba casi seco. Son los contrastes de esta tierra: prolongadas sequías y, de repente, diluvios crueles que arrasan monte abajo. El episodio del 2007 en la Marina Alta me recordó otro que viví en Lima en 1965 cuando el Rímac se desbordó comiéndose riberas y demoliendo viviendas.
Elogio de la nimiedad (II)
Mi cambio de latitud durante estos días de fin de abril me deja un poco a contrapié, pues debería hacer la crónica del sol y de las gentes entregadas a sus procesiones o a sus atascos en las carreteras, en su camino a montes y playas.
Ya lo habrán adivinado, estoy en la Costa Blanca, estoy en mi playa de cantos rodados. Así que nada de contrastes entre lo nimio y lo excesivo, no está España para grandes planes, la austeridad se ha vuelto rutina. Leo que por el mundo hasta la arena se va convirtiendo en un recurso en vías de disminución, sobreexplotado. No digamos nada de los guijarros de esta playa de La Almadraba, parecen millones, pero eran muchísimos más. Durante décadas, en su nimiedad no pudieron defenderse de la depredación y la playa fue retrocediendo por culpa de la incuria y el lucro. Hay toneladas en los cimientos de alguna plataforma industrial no lejos de aquí. A veces tratan ahora de reponerlos con cascajo, que tardará siglos en adquirir la forma rotunda que solo el mar o los ríos saben dar a la piedra.
Es curioso que la palabra nimio, procediendo del latín nimius que significa excesivo, acabe por significar en castellano lo contrario. Me pregunto cómo se ha llegado a que en castellano quiera decir insignificante, que sirva para significar lo que no significa ¡Filólogos tiene la Academia! Pero quizás el término se haya encogido a causa de su excesiva explotación.
En cualquier caso, sin descartar que algún día dedique mi crónica al elogio de los guijarros, voy a concluir esta miniserie en honor de algunas menudencias que ya os tenía preparadas. Luego me iré a caminar por algún valle para recuperarme de un fuerte catarro que me ha tenido en jaque los últimos días.
Soledades
Aves
Materias
Donde el tiempo se para
…..
Nimio, -a: insignificante, sin importancia. Nimiedad: cualidad de nimio, pequeñez, cosa nimia (del Diccionario de María Moliner) o insignificancia (Diccionario RAE)
Elogio de la nimiedad (I)
Esta ciudad que me acoge está preparando con antelación la celebración de sus 400 años de historia en el 2021. Las visiones y sueños de arquitectos, urbanistas, políticos o simples ciudadanos son noticia diaria en el periódico local, el Göteborgs Posten (el Correo de Gotemburgo). El futuro puente sobre la ría alumbra ya innumerables diseños y enciende debates. Quieren construir la torre más alta de Suecia, que se reflejaría en las aguas de Lindholmen. Alguien ha proclamado que esto es necesario para que la ciudad tenga su símbolo a semejanza de París con la Torre Eiffel.
Otro intenso debate trata de la necesidad de construir más pisos, porque parece que faltan muchos. Los sueños a este nivel no dejan de reflejarse en los periódicos y los prohombres y las promujeres (tenemos alcaldesa como en Madrid o Valencia), los diferentes partidos en liza, los expertos y los urbanistas ventilan sus diferencias ante la perspectiva de las elecciones municipales.
Los estudiantes de arte y jóvenes sin empleo, organizados por empresas especializadas en la decoración de los espacios exteriores y por algunos artistas profesionales, han empezado a pintar una pista de bicicletas de 21 kilómetros para unir con colores y creatividad las orillas este y oeste de la ría. El proyecto se llama “Ponle color a Gotemburgo”. Se trata también de formar a los estudiantes en las técnicas de pintura creativa en espacio público y a la vez dejar un largo trazo artístico que abrace las dos riberas. Es un trabajo de varios años que legará a la ciudad un laberíntico graffiti. Lo que desentona en este proyecto es su aspiración a convertirse en el världens största konstverk, es decir la mayor obra de arte del mundo. Pero, pelillos a la mar, creo que voy a seguir en este blog el progreso de este trabajo.
Aunque no sé por qué me extiendo tanto en ello pues hoy no quiero hablar ni de grandes cosas ni de records, sino de menudencias.
LO NIMIO ES BELLO
Del mismo modo que se discute desde siempre, sin resolverlo nunca, si la función principal del Arte es emocionar o significar ¿qué habremos de decir cuando escenas y objetos banales nos cautivan cada día ? ¿Será que bajo su nimiedad se esconde una emoción? ¿O es que nos brindan algún modesto significado?
No lo sé. ¿Pero qué sería de nuestra vida cotidiana sin las insignificancias y los detalle fútiles? Dejemos de lado las grandes visiones, y hagamos hoy el elogio visual de algunas nimiedades.
Bichos
De paseo
Gente menuda
Mozas
Cosas
Por los aires
…………………
Nimio, -a: insignificante, sin importancia. Nimiedad: cualidad de nimio, pequeñez, cosa nimia (del Diccionario de María Moliner) o insignificancia (Diccionario RAE)
A lo largo de las mudanzas de la vida, en sentido geográfico (con camión o camioneta) y también mental, la biblioteca y los archivos se aligeran, se donan libros y se tiran kilos de documentos, aunque sea para volver a sustituirlos por otros. Hay libros y publicaciones que abandonamos por el camino y otros que almacenamos por la pura nostalgia de nuestros debates juveniles.
Reencuentro con unas reflexiones sobre las crisis
Rebuscando por vicio en una de las hileras posteriores de mis estanterías, encontré un libro y dos artículos de Edgar Morin (París 1921). Fueron escritos cuando todavía no era el oráculo venerable que es ahora, sino el semiólogo que en los años 60 y 70 diseccionaba con asiduidad las crisis del siglo XX. Algunas que a los estudiantes de entonces se nos antojaron románticas.
Ya que llevamos años metidos en una crisis tras otra e inmersos ahora en la madre de todas las crisis, sin que ni España ni Europa acaben de levantar cabeza, me ha dado por releer aquellos papeles.
Antes de los gloriosos 60, cuando Morin ya estaba abandonando el partido comunista (1951), en su libro L’Homme et la Mort dedicaba el penúltimo capítulo a la “crisis de la muerte” en su “relación con la crisis contemporánea”. Lo que trataba en realidad en ese capítulo era la crisis de la filosofía occidental ante la muerte, desde Kierkegaard a Sartre, pasando por Marx, Nietzsche y Heidegger. Afirmaba que “la crisis del individuo se desenvuelve ante la muerte en un clima de angustias y neurosis”… “amputando lo humano de sus significaciones culturales”.
La “crisis del siglo” era para Morin entonces “un síntoma de la decadencia de la civilización burguesa”.
Pero su verdadera pasión analítica por otras crisis, las que se manifiestan en la calle, comenzó, según él mismo declaraba en julio de 1968, dos meses después de aquel famoso mayo que dejó en ridículo a no pocos mandarines del pensamiento, pero no a Morin, que era profesor en Nanterre y escribía sus crónicas cotidianas de aquel movimiento, en caliente y en las páginas de Le Monde.
Durante los primeros días calificó la revuelta como “comuna estudiantil”, luego como “revolución sin rostro”, para acabar por caracterizarla (semiología y análisis estructural obligaban) como “pieza clásica en dos actos”, “revolución simulada” y “crisis teatral”. Así lo resume en un artículo titulado “Para una sociología de la crisis” (Pour une sociologie de la crise, Communications, Paris. Eds. Du Seuil, n° 12/1968) que empezaba mostrando como el “mayo francés” había dejado en paños menores a la sociología académica.
Pero un prestigioso investigador del CNRS no podía dejar en mal lugar al prestigio revolucionario de los franceses, así que concluía así:
La revuelta estudiantil internacional, de la que la Comuna estudiantil francesa fue una destacada eflorescencia, y la huelga festiva libertario-reivindicativa francesa, a la que sirvió de detonador la revuelta estudiantil internacional, nos enuncia en su mensaje una parte del enigma que la esfinge del siglo XX nos plantea.
Por entonces el sociólogo del CNRS, que evolucionaría radicalmente tras su año de investigación en California entre 1969 y 1970, no hacía ninguna mención de las revueltas de Berkeley, bastante anteriores, que tuvieron mayores consecuencias para los derechos civiles en los Estados Unidos que los que tuvo mayo 1968 en Francia.
Sin embargo, años más tarde seguía empeñado no en explicar la crisis de mayo del 68 (si la hubo) sino en codificar los mensajes de la esfinge sistematizando una teoría de las crisis.
Elementos de crisología
Llego aquí al segundo artículo de Edgar Morin que he desempolvado.
Corre el año 76 y el sociólogo es un pensador sistémico embarcado en los trabajos de su Método para el desarrollo del pensamiento complejo. El nº 25 de Communications , que él mismo dirige, está totalmente dedicado a la noción de crisis y concluye con un largo artículo suyo titulado “Pour une crisologie” que comienza así:
La noción de crisis se ha extendido en el siglo XX por todos los horizontes de la conciencia contemporánea. No hay tema o problema en el que no ronde la idea de crisis: el capitalismo, la sociedad, la pareja, la familia, los valores, la juventud, la ciencia, el derecho, la civilización, la humanidad…
No se puede considerar el campo antropo-socio-histórico como un territorio cerrado. Al contrario, y es aquí donde vengo a lo que desde mi punto de vista es el principio de partida de toda crisología: no se puede elaborar una teoría de las crisis sociales, históricas, antropológicas, si no se tiene una teoría de la sociedad que sea a la vez sistémica, cibernética y bio-neguentrópica
…para concebir la crisis, para ir más allá de la idea de perturbación, prueba, ruptura de equilibrio, hay que concebir la sociedad como un sistema capaz de tener crisis, es decir que hay que establecer tres órdenes de principios, el primero sistémico, el segundo cibernético, el tercero neguentrópico, sin lo cual la teoría de la sociedad es insuficiente y la noción de crisis inconcebible.

Picasso. Boceto de figura para la decoracion de una chimenea. Barcelona 1903. Museo Picasso de Barcelona.
La verdad es que, por entonces, cuando Edgar Morin comenzaba un artículo de 15 páginas en cuerpo 10 había que preparar las neuronas para una crisis de insomnio. El pensador, que ahora tiene noventa y tres años, publica desde hace unos años unas obras mucho más trasparentes que entonces (por ejemplo la transcripción de sus conferencias sobre “Cultura y barbarie europeas”). Pero con cincuenta y cinco comenzaba a practicar el pensamiento complejo de forma complicada.
I
El primer elemento de su propuesta de crisología es el sistémico, y se resume en su frase:
las complementaridades sistémicas son indisociables de los antagonismos
Lo que, en nuestras crisis actuales, donde fluctuamos entre la indignación y la depresión morales, podríamos traducir al nivel político diciendo que la democracia es indisociable del conflicto.
II
El segundo elemento se refiere a lo que denomina “los antagonismos organizacionales”.
Cuando se consideran los sistemas de complejidad cibernética, es decir los que comportan retroacciones reguladoras, como la máquina, la célula y la sociedad, se constata que la organización en sí misma suscita y utiliza comportamientos y efectos antagónicos provenientes de ciertos elementos que la constituyen. Es decir que también hay un antagonismo organizacional / anti-organizacional.
Dice Morin que las retroalimentaciones positivas (pone el ejemplo del crecimiento económico en las sociedades socio-históricas) ejercen de reguladores sociales atenuando las tensiones, pero suscitan necesidades nuevas creando nuevas tensiones y resucitando las antiguas. Ello conduce a nuevos conflictos ecológicos, energéticos, etc.
Cuanto más rica es la complejidad viviente, más movediza e inestable es la relación antagonismo/complementaridad y más acarrea fenómenos de “crisis”, que al transformar las diferencias en oposición son desorganizadoras y, por ello, pueden suscitar reorganizaciones evolutivas
En nuestras crisis actuales, donde fluctuamos entre la indignación y la depresión morales, podríamos traducir eso al nivel político diciendo que para que la democracia progrese es necesario que las diferencias no se sofoquen sino que se manifiesten
III
Desde ahí Morin nos lleva hacia el tercer elemento de su teoría, en el cual
el problema central es el de la reorganización permanente, en sí misma vinculada a la desorganización permanente, es decir a la necesaria presencia, a la vez vital y mortal (por tanto compleja) del desorden en las sociedades neguentrópicas
Así se revela el tercer nivel de complejidad que no solamente nutre sino que permite la emergencia del concepto de crisis
De nuevo, en nuestras crisis actuales, donde fluctuamos entre la indignación y la depresión morales, podríamos traducirlo al nivel político diciendo que para lidiar con nuestros desarreglos la democracia ha de integrarlos recurriendo al instinto de adaptación de los individuos, a las reglas socio-culturales y a las normas y saberes, así como al saber-hacer, de nuestras sociedades
NB: la neguentropía (que tiende a la organización) es opuesta a la entropía (que tiene a la desorganización)
Al final nos vamos aclarando
Hasta aquí los fundamentos del largo artículo.
¿Pero no nos prometía el autor esclarecer los componentes del concepto de crisis?
Pues sí, y son nada menos que diez en total:
1 La idea de perturbación
2 El aumento de los desórdenes y las incertitudes
3 El bloqueo (parálisis y rigidificación) versus el desbloqueo institucionales:
- Desbloqueo de feed-back positivos o sea el surgimiento de formas nuevas a partir de las desviaciones
- Desbloqueo en modo de transformación de las complementaridades en concurrencias y antagonismos entre individuos, grupos y clases
- Desbloqueo en modo de aumento y manifestaciones de caracteres polémicos y conflictos
- Multiplicación de los dobles-condicionantes (double-bind) para las instituciones, los individuos y los grupos, atrapados en situaciones de impasse, donde hagan lo que hagan se enfrentan a decisiones de doble filo
4 La movilización de las investigaciones y búsquedas creativas alternativas
5 Las soluciones míticas e imaginarias mediante, por ejemplo, identificación y estigmatización de “los culpables” o desencadenamiento de esperanzas radicales o incluso mesiánicas
6 La combinación y la interacción dialéctica entre todos los procesos y fenómenos mencionados
La crisis como oportunidad
Este enunciado no es de Morin sino mío, pero creo que sintetiza lo que viene a decir al final sobre las posibles desembocaduras de la crisis.
1 Acción:
En situación normal, el predominio de los determinismos y las regularidades sólo permite actuar dentro de márgenes extremadamente estrechos y en el mismo sentido de esos determinismos y regularidades
con el riesgo de que en situaciones del “todo o nada” la acción de
un número muy restringido de individuos, incluso un solo individuo (alea jacta est) pueda acarrear consecuencias irreversibles e incalculables que afecten a todo el proceso
2 Cambio: progresiones /regresiones
Ante la tesitura de la crisis, incluso las sociedades que se consideran incombustibles pueden regresar a un statu quo precedente o asistir a una desintegración parcial de sus estructuras principales, pero pueden también y sobre todo progresar:
Regresividad: el sistema pierde en complejidad y en flexibilidad, lo que se manifiesta a menudo por la pérdida de las cualidades más ricas, de las libertades, que son por otro lado los caracteres más frágiles y más recientes, y por la consolidación de las estructuras más primitivas o rígidas
Progresividad: el sistema adquiere cualidades y propiedades nuevas, es decir una complejidad mayor
Aunque en las sociedades históricas es frecuente que una crisis encuentre una solución que puede ser tanto progresiva como regresiva según los niveles, es decir que a los progresos económicos pueden corresponder regresiones políticas y viceversa
3 Teoría de la crisis y teoría de la evolución
La crisis es un microcosmos de la evolución. Es una especie de laboratorio para estudiar algo así como in vitro los procesos evolutivos
Aunque creo que, puesto que la normalidad debería ser también compleja y difícilmente se darían períodos en los que todos los niveles fueran normales objetivamente, tendremos que interpretar que la normalidad que Morin menciona a continuación es el fruto de una subjetividad colectiva de estabilidad a todos los niveles:
Hace falta un antes y un después más o menos “normales”: la crisis stricto sensu se define siempre por una relación con períodos de estabilidad relativa
¿Hacia una crisología?
Edgar Morin encabezaba su artículo de 1976 proponiéndose desbrozar el camino hacia una teoría de la crisis. Los elementos que ha propuesto eran una buena armazón y al lector de hoy corresponde juzgar si lo son todavía. A mi modo de ver siguen siendo válidos, aunque los tiempos que hemos vivido desde entonces seguramente nos apuntan otros.
Los cinco párrafos finales son una buena motivación para no bajar los brazos. En ellos concluye diciendo que, en resumidas cuentas, aunque el término crisis sea a menudo el cajón de sastre cómodo que oculta la complejidad, se podría convertir en un macro-concepto rico y complejo si se lo considera (Marx y Freud combinados) como:
– un revelador de las latencias sociales e individuales y de las capacidades de supervivencia y trasformación de la organización social,
– y un efector, un motor de arranque de todo lo que puede aportar cambio, transformación y evolución.
Propone que pongamos en crisis el concepto de crisis, para que el término adquiera una virtud explicativa y, para ello propugna que
el concepto de crisis sea el comienzo de la teoría de la crisis
De este modo el semiólogo, sistémico y más bien prolijo de los años 70 evoluciona a lo largo de este texto hacia esa claridad explicativa de sus trabajos recientes.
¿Sirvieron o servirán esas ideas para sacar algo bueno de esta crisis? ¿Se me escapan otros trabajos de Edgar Morin que desconozco? ¿Hay ya alguna teoría de la crisis que esté sirviendo a salir de ella?
Yo no lo sé, pero espero que lo veamos
……
Fuente de los dibujos de Picasso: Cirlot, Juan-Eduardo, Birth of a genius, London, Paul Elek Ltd., 1972
Epílogo
En mi noche de insomnio junto a los textos de Edgar Morin he acabado poniéndome demasiado sesudo. Esta mañana releyendo lo que publiqué a altas horas de la noche, he pensado que les debo a mis seguidores una compensación, así que he recurrido a mis tebeos de infancia (guardo todavía una vieja antología) y ya que estamos en crisis, acabo con una imagen de aquella gloriosa época de la autarquía que nos trajo la Cruzada.
Para los que no han sido niños españoles de la posguerra, quizás convenga añadir un poco de documentación:
¿Eran tiempos de crisis? A Fraga Iribarne le parecería que no, pero si no lo era desde luego se le parecía mucho.Lo que ocurría es que mandaban los mesiánicos.
Carpe solem
Esta noche hemos adelantado la hora. Cuando apenas la primavera asoma tímidamente y las fachadas de la ciudad reflejan la luz desde temprano y hasta un poco más tarde, somos optimistas, ya hemos de poner los relojes en horario de verano.
A las diez de la mañana, en mi barrio, una vecina se había ya arrellanado en su balcón para aprovechar el mínimo fotón y aumentar sus niveles de vitamina D.
Fauna
Sobre las aguas del puerto, cuando voy y vuelvo con el älvsnabben, las veo.
Ahora que el sol de la primavera las recorta sobre el cielo se me antojan jirafas, escapadas de algún oasis, que han venido a montar la guardia tras los diques gigantes donde se reparan los barcos.
Luz frágil
En las costas del levante español la luz y el calor del sol se dan por descontados. Nadie se sorprende de que puedan pasar semanas sin que falten. La lluvia, el frío y los nubarrones son la anomalía.
En cambio, por estas tierras escandinavas, en cuanto los breves días y semanas de sol y luz comienzan, sientes que estos dones frágiles no están garantizados. Todo el mundo se apresura en absorberlos. De las azoteas llega un olor a barbacoa y las terrazas de los cafés se llenan de clientes.
En Suecia el “carpe diem quam minimum credula postero” se transforma en “carpe solem”.
Es como si Horacio, desde el cielo de los poetas, nos dijera: “haz acopio del sol, no creas que mañana será igual”.
En las cosmogonías nórdicas se cuenta que los primeros dioses habitaban en el Midgard, la tierra de en medio. Era una morada a medio camino entre el Niflheim, el país del hielo y del silencio y de la niebla, y el Muspelheim, el mundo del fuego y del sol de mediodía. Los dioses arrancaron centellas de ese mundo ígneo para crear el sol. Así consiguieron que el Midgard pudiese acoger a los seres humanos.
Pues bien, en estas tierras, vecinas de los fríos boreales, el sol ya despierta flores
sus reflejos incendian las fachadas al atardecer
y acarician las aguas
Sus rayos afables templan el ladrillo y la piedra
bañan las casas de Slottsberget
animan a los patos a flirtear
y facilitan el condumio a las avecillas de largo pico (¡ayuda! ¿hay algún ornitólogo por ahí?) que vemos en la foto siguiente.
NB: mis amigos ornitólogos me aclaran desde Galicia en España que estos pájaros llevan el nombre de «ostreros». Gracias por la aclaración.
Los bancos ya no son tan fríos y esperan las posaderas de los paseantes
Las vitrinas nos invitan a cambiar de vestuario
y los manifestantes ya desfilan sin paraguas
Cuando termina mi jornada y el sol retorna a su mundo de fuego, yo aguardo que mi “tranvía” acoste
En el embarcadero siento la fragilidad del instante. Nada ha de darse por descontado. El calor, la luz, los colores, el tacto del sol sobre la piel son para disfrutarse ahora y aquí, pues mañana será otro día y Apolo podría retirarse al mundo de la niebla
Viejos, pero no secos.
Pasito a paso el invierno se despide y se acerca la primavera y con ella, aquello que por antonomasia simboliza: la esperanza; es la segunda de las teologales y probablemente la virtud más a menudo defraudada (no sé qué dirán de ello mis amigos sociólogos).
No obstante, por algunas sierras benditas, la primavera ya lleva semanas floreciendo
pero, en Gotemburgo los brotes son todavía tímidos
Esperar con el poeta
Así que mejor será mirar a nuestro inmediato futuro estacional con los ojos de la poesía. Hay versos que de algún modo expresan lo que sentimos, cuando, contra la dura tozudez de las evidencias, nos atrevemos a esperar.
Muchos se acordarán de aquel poema, la oda a un olmo seco, con el que nuestros profesores también esperaban despertarnos a la poesía. Los que vamos siendo viejos lo descubrimos durante los años de la posguerra española (época de verdad seca).
No puedo atestiguar que se leyese a Antonio Machado en todas las aulas de aquel tiempo, pero en la nuestra sí que se estudiaban sus versos. Aunque me temo que no todas sus obras ni toda su vida, de modo que no podíamos sospechar, adolescentes ignaros, que por los pueblos y ciudades de España la trágica realidad de los hechos seguía negando las esperanzas machadianas. Pese a ello, leer a Machado en el Madrid de los cincuenta, era, sin nosotros saberlo como el deseo oculto de un milagro.
Lo que no recuerdo que se nos dijera, es que, a pesar de la estrofa final de ese poema, al poeta se le murió la amada. El milagro no se operó, el olmo no reverdeció. Más aún: a Machado el fratricidio patrio les arrastró, a él y a su madre, a morir fuera de España.
Fueron dos muertes, que siguen siendo el símbolo de muchas esperanzas defraudadas, la del poeta y la de Ana Ruiz, fallecida tres días después de la muerte de su Antonio. ¿No es así que lo peor que puede ocurrirnos es que un hijo no nos sobreviva?
La primavera es hoy una palabra muy traída y llevada por los medios de comunicación. Vivimos tiempos de primaveras alentadas por los grandes titulares. Luego prevalecen los de siempre, los de los dogmas, los de los mitos, los de la metralla y los de las cifras, siempre las cifras.
Por el paseo de San Saturio
Pero acerquémonos con Antonio Machado, todavía en aquella primavera de 1912, al olmo de sus paseos junto al río.
Aún vive Leonor…
A un olmo seco
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero!Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
________
Han pasado más de cien años desde aquel poema.
Sus versos son viejos, sí, como el alma de España.
Pero siguen vivos, no están secos.
Reverdecen en cada lector que los musita.
Al hilo de unos versos de Théophile de Viau
Estaba hace unos días hojeando un viejo carnet de notas y di con un texto que traduje hace ya casi doce años. Son versos de un poeta barroco francés, Théophile de Viau (1590 –1626), puede que el más leído en Francia durante el primer tercio del siglo XVII, coetáneo de nuestros Góngora y Quevedo, aunque por desgracia menos longevo.
Ya que en las anteriores crónicas he tratado mucho del mar, del viento, del cielo, de los pescadores y de la luna, pensé en reproducirlo aquí.
Los versos que me motivaron y que hoy comparto rezan así:
Les zéphirs se donnent aux flots,
Les flots se donnent à la lune,
Les navires aux matelots,
Les matelots à la fortune
…
El viento se da a las olas,
Las olas se dan a la luna,
Los barcos al marinero,
El marinero a la fortuna
Son un fragmento de la Oda al marqués de Buckingham, en la que subyace la filosofía de la naturaleza, una especie de determinismo deísta, de Théophile de Viau.
Continua del siguiente modo:
Tout ce que l’univers conçoit
Nous apporte ce qu’il reçoit
…
Cuanto el universo concibe
Nos aporta lo que recibe
Théophile de Viau tenía el don de traducir sus sentimientos con imágenes del mundo natural y del paisaje. Tanto es así que, no obstante ser un poeta barroco, fue considerado por algunos románticos como su antecesor. En realidad anticipó la modernidad con su poesía y su vida libre. De esta oda fluye un corolario que el poeta deja que su lector deduzca: si en los varios reinos de la naturaleza, los entes y los seres reciben para, a su vez, dar a otros; si las abejas, las rocas, los campos, los árboles y hasta los desiertos más estériles reciben para dar ¿cuál será el objeto de la vida humana y cuál la finalidad del amor?
Víctima de la homofobia
El poeta murió joven tras años de persecución y de reclusión. No supo cuidarse del odio contra los libertinos de los clérigos y de los moralistas de su tiempo. No contó con el arma de los milenarios libros sagrados y con un jesuita, el abate Gossaret (1585-1631), que fue su más empedernido lector, no por amor de la poesía, sino por su ímpetu de inquisidor.
Aquel censor concienzudo dedicó interminables horas a escudriñar morbosamente los poemas de Teófilo (nombre que significa “el amante de Dios”), obsesionado por demostrar que el poeta ensalzaba no sólo la libertad de las costumbres amorosas, sino, mucho peor, la nefanda sodomía.
Finalmente aquel abate, que gozó de sonora y efímera fama en su tiempo (1622 a 1625) como incansable querellante y perseguidor de ateos y libertinos, cayó en desgracia ante el cardenal Richelieu y Luis XIII y perdió en consecuencia el apoyo de sus superiores que, en verdad, ya estaban preocupados por sus desvaríos, pues había publicado sin permiso una Suma Teológica en la que, sintiéndose otro Tomás de Aquino, explicaba los dogmas con metáforas. Por ejemplo, el misterio de la Encarnación se elucidaba con una analogía ecuestre. El provincial de los jesuitas lo desterró a Poitiers, a cuidar apestados, y allí murió en 1631. Hoy nadie lo recuerda, salvo los eruditos, mientras el poeta sigue editándose.
Lo malo es que el padre Gossaret había antes conseguido que Téophile de Viau, poeta, dramaturgo y tratadista, fuese procesado como supuesto apologista de la homosexualidad (de la sodomía en términos de entonces) por el Parlamento de París, condenado a caminar descalzo frente a la catedral de Notre Dame y a morir allí mismo en la hoguera. Como no se dejó atrapar, lo quemaron en efigie el día 18 de agosto de 1623.
En setiembre del mismo año lo capturaron cerca de la frontera con Flandes y lo mantuvieron en un calabozo durante dos años. Su cautividad fue fatal para su salud. Murió joven, en 1626, probablemente de tuberculosis Precisamente él, que había dado a los jóvenes el siguiente consejo:
Jóvenes, mientras la edad os lo permita, gozad como yo de la vida y que todos los días de vuestra primavera, gobernados por la mano de seda del amor, os preparen un agradable otoño, de modo que un delicioso recordar os devuelva los placeres pasados y os ayude a soportar el peso de la fastidiosa vejez.
(extracto de «Larissa»)
Al tipo de censores intolerantes e hipócritas que le perseguían aluden seguramente otros versos del poeta, escritos en prisión:
Certains critiques curieux
En trouvent les mœurs offensées,
Mais leurs soupçons injurieux
Sont les crimes de leurs pensées.
Le dessein de la chasteté
Prend une honnête liberté
Et franchit les sottes limites
Que prescrivent les imposteurs
Qui, sous des robes de docteurs,
Ont des âmes de sodomites.
Le Ciel nous donne la beauté
Pour une marque de sa grâce :
C’est par où sa divinité
Marque toujours un peu sa trace.
Tous les objets les mieux formés
Doivent être les mieux aimés,
Si ce n’est qu’une âme maligne,
Esclave d’un corps vicieux,
Combatte les faveurs des cieux
Et démente son origine.
…
Ciertos críticos curiosos
Dicen las costumbres ofendidas,
Pero sus sospechas injuriosas
Son sus pensares malévolos.
Desea la castidad
Darse honesta libertad
Y desborda estultos límites
Prescritos por impostores
Que, bajo capa de doctores,
Ocultan almas sodomitas.
El Cielo nos da la belleza
Como marca de su gracia:
Siempre la divinidad en ella
Imprime un poco su huella.
Todos los objetos bien formados
Están para ser más amados,
Salvo que un alma maligna,
Esclava de un cuerpo corrompido,
Combata el favor de los cielos
Y reniegue de su origen.
Oda IV de “La maison de Sylvie”
La homofobia de hoy
Hoy en día, el odio a las personas homosexuales sigue tan vivo o más que en el siglo XVII. Las leyes y las prácticas homofóbicas son de triste actualidad en la Rusia de Putin o en la Uganda de Museveni (en este caso importadas por misioneros evangelistas norteamericanos).
Variante de lo mismo, aunque no digan su nombre, son en Francia las campañas contra el matrimonio de parejas del mismo sexo. Los fundamentalistas de raíz bíblica o islámica que incitan a la persecución de los homosexuales y lesbianas en África, en Asia, Oriente Medio o América, la marginación y penalización de la homosexualidad en Rusia o los absurdos intentos de discriminar a las parejas homosexuales por motivos de “libertad religiosa” de los comerciantes de Arizona, forman parte de la ideología y los prejuicios atávicos de quienes propugnan una moral basada en preceptos vetustos, supuestamente revelados por la divinidad, que pretenden monopolizar «la ley natural» y quieren someter a los demás a sus propias leyendas y creencias.
Sólo hemos citado los más recientes ejemplos de aquellos estados donde ser gay o lesbiana es un delito que puede llevar aparejada incluso la pena de muerte como es el caso de Irán, Mauritania, Arabia Saudita, Sudán y Yemen, pues son muchos los países donde ser gay es un delito
Anclada en temores y prejuicios ancestrales, la plaga de la homofobia, cuando parece batirse en retirada en algunos países, renace sin cesar en otros, como las cabezas de la mítica hidra de Lerna.
Sobre esa ola de terror y odios surfean no pocos clérigos y políticos, mientras muchos se valen de ella para sus ajustes de cuentas y linchamientos.
Contra el invierno
Acabaré con otros versos de Théophile de Viau, que traducen lo que muchos de mis amigos y lectores de España y de Europa, así como de Norteamérica y otros países del hemisferio norte han probablemente sentido durante los meses de este invierno inclemente que ya toca a su fin (*)
Se trata de la primera estrofa de una de sus odas:
Contre l’hiver
Plein de colère et de raison
Contre toi, barbare saison,
Je prepare une rude guerre,
Malgré les lois de l’univers,
Qui de la glace des hivers
Chassent les flammes du tonnerre,
Aujourd’hui l’ire de mes vers
Des foudres contre toi desserre.
….
Rebosante de cólera y razón
Contra ti, bárbara estación,
Preparo una ruda guerra
Pese a las leyes del universo,
Que de los hielos invernales
Expulsan los fulgores del trueno,
Hoy la ira de mis versos
Contra ti desata rayos.
…..
Ojalá que el calor de la poesía y la palabra acaben por desterrar de nuestro mundo la helada crueldad de esas ideologías, fanatismos y fundamentalismo, que condenan a un bárbaro invierno irracional a millones de personas.
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(*) Además, les deseo a mis amigos de Bolivia que hayan parado las lluvias que han causado este año tantos desastres, en particular en el Beni y en Rurrenabaque, donde han estado sin agua potable y sin electricidad durante largas semanas. Ojalá recuperen pronto la vida normal.
++++++
NB: las traducciones del francés al castellano son del autor del blog
Por mis alrededores (II)
Sigo sin estar muy inspirado y puede que afectado de galbana, pero mi pequeña cámara de fotos no descansa. Así que aún puedo compartir mis intrascendencias de estos últimos días en la playa
La siguiente imagen (cerca de la desembocadura del río Girona) me ha hecho pensar no en los pescadores que en ella aparecen, sino en aquel monólogo de una pescadora (¡ay! ¡seducida y pecadora!) escrito por un fraile mercedario a principios del siglo XVII.
Es decir, que seguramente me he insolado con este sol de invierno, pues de la playa de La Almadraba he vuelto a otra playa, aquella a la que arribó el primer don Juan Tenorio de la historia de la literatura, salvado del mar por Tirso de Molina (Fray Gabriel Téllez) en la comedia El burlador de Sevilla.
Resulta interesante que un fraile haya pasado a la historia como el inventor del mito del Don Juán. Pero aquí no escuchamos al Tenorio sino a una de sus conquistas, la, por el momento, despreocupada Tisbea, que se entretiene con la caña.
El texto, un tanto culterano, que el mercedario puso en boca de la pescadora, dice así:
….
Por la menuda arena,
unas veces aljófar
y átomos otras veces
del sol que así la adora,
oyendo de las aves
las quejas amorosas,
y los combates dulces
del agua entre las rocas;
ya con la sutil caña
que al débil peso dobla
del necio pececillo
que el mar salado azota;
o ya con la atarraya,
que en sus moradas hondas
prenden cuantos habitan
aposentos de conchas,
segura me entretengo,
que en libertad se goza
el alma que amor áspid
no le ofende ponzoña.
…
Tirso de Molina, del monólogo de Tisbea en la Jornada Primera de El burlador de Sevilla
Tisbea, a quien el áspid del amor aún no había mordido, no sospechaba lo que le esperaba a manos de aquel náufrago que llegaba a la orilla casi ahogado, escapando de las consecuencias de otros desmanes, pero dispuesto a seducir sin descanso a doncellas ingenuas. No sé si será por eso por lo que son raras las mujeres pescadoras sobre nuestras playas. Ya se sabe, de las aguas podría emerger algún mal bicho…
(Por cierto que el nombre de la pescadora Tisbea, pienso yo que está inspirado en las pías lecturas de Tirso de Molina en su convento, o sea, en la leyenda de los dos amantes Píramo y Tisbe, que narra Ovidio en Las metamorfosis o en la Fábula de Píramo y Tisbe de Góngora)
Los efectos de la insolación y la siguiente foto me traen a la memoria ciertas estrofas de otro poeta, de quien Tirso de Molina (1584-1648) aprendió
¡Pobre barquilla mía,
entre peñascos rota,
sin velas desvelada
y entre las olas sola!
…
¿Tengo que decir quién escribió estos versos? ¡Seguro que no! En el colegio me la aprendí de memoria, pero no en clase de literatura sino en la de religión.
Otras cosas de esta orilla
Claro que al mencionar las velas, vienen también a cuento las cometas (otro símbolo del alma, en este caso de la inconstancia espiritual). La que aquí brinca sobre el horizonte es una que, aprovechando la calidez de la brisa y ante mis ojos, controlaba con maestría el hijo de un amigo la otra tarde.
A veces, pareciera que hasta las palmeras quieren levantar el vuelo, atraídas por no sé qué embrujo del crepúsculo
Entretanto los viajeros de un lejano ferry se benefician del último sol de la tarde
y los cantos rodados de la orilla han robado un poco de azul, no se sabe si al mar o al cielo
Recordando a Dalí en Denia
El otro día, la hora de comer me pilló en Denia. El bar Galache calmó mi gazuza con un buen menú casero a precio de crisis y me obsequió con la cordialidad del patrón y de sus camareros. Pero es que, además, me dio ocasión de celebrar a mi modo el veinticinco aniversario del fallecimiento de nuestro más famoso pintor catalán.
Me refiero a Salvador Dalí (1904-1989)
¿Qué hacía Dalí en el bar Galache de Denia mientras yo comía boquerones fritos?
Muy sencillo, en el muro que podríamos denominar “de las cervezas”, el ilustre artista de Figueres, como buen catalán, hacía publicidad de la cerveza San Miguel, empresa que como es sabido tiene su sede en Barcelona
Aparte de generar importantes dividendos turísticos para el Ampurdán, Dalí colaboraba, supongo que bien retribuido, con las postales navideñas para otras empresas con sede en Barcelona, como Hoechst Iberica
Lo muestra bien el blog de la Dra.Rebecca Bender Ph.D, profesora de lengua y literatura españolas en el Grinnell College de Iowa :
http://rebeccambender.wordpress.com/2013/12/23/dali-christmas-cards/
y el blog de Dangerous Minds:
http://dangerousminds.net/comments/salvador_dalis_christmas_cards
Lo que no cabe duda es de que Dalí tuvo siempre el instinto comercial bien despierto. Que su genio pictórico sea nuestro favorito o no, desde el punto de vista de las ganancias, algo le deben en su tierra natal.
Me pregunto por qué, la Generalidad de Cataluña es tan parca en celebrar a Dalí.
¿El ocaso de los marjales en Denia?
Y del ocaso oficial de Dalí en Cataluña a otra decadencia.
No sé si estaré en lo cierto o no, pero hace unos días, al pasar por esa zona de la comarca dianense que denominan el marjal de Denia sentí que algo está yéndose a pique en lo que según la Wikipedia se define como
El marjal es una zona húmeda, generalmente cercana al mar, de gran riqueza tanto en fauna como en flora. Estas zonas húmedas a menudo son estaciones de paso en la migración de las aves entre el norte de Europa y África.
Y, sin embargo, cuando busco algo en internet sobre los marjales de la Marina Alta, encuentro información sobre el marjal de Pego-Oliva (que describe literariamente Rafael Chirbes en su última novela “En la orilla”), pero nada sobre el de Denia.
Mi sensación es que no le queda mucho, al menos frente a los famosos PGOU y las construcciones que se derivan
Comparsas
De todos modos, para no acabar con tristezas, nos despediremos por hoy al son de la banda de la comparsa de los walis que ayer se entrenaba aprovechando ese sol que templaba las tarde del sábado en las calles de Denia.
Esperemos que, ya que peinan canas, estos walis de Denia hagan honor, por su sabiduría y su autoridad moral, al significado original de la palabra árabe y guíen a sus paisanos por la senda de una honesta prosperidad.
















































































































