Imágenes de Estocolmo

Abro esta página, tras unos días recientes de visita a Estocolmo, con el rostro de la escultura de una joven en ropa de trabajo, que representa la visión simbólica del escultor Peter Linde del empeño de la mujer en pro de la paz. Se puede ver en el Södra Djurgården (zona sur del parque de la «Granja de los animales»).
Este escultor octogenario se ha dedicado sobre todo a la figura humana en los varios roles o de personajes históricos o simbólicos, como en este caso en las orillas del lago Saltsjön por donde paseábamos hace unos días. Esta trabajadora de la paz no se salva sin embargo de las deposiciones aviares, pero esto es algo que toda escultura en el exterior suele cosechar, sobre todo cuando hay gaviotas.

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No muy lejos de ahí, en el Museo Nacional, podemos encontrar otras imágenes femeninas, en este caso como símbolo de la mujer como tentación del amor físico en una conocida tabla de la Alemania del siglo XVI.
Cupido y Venus de Lucas Cranach el Viejo, Museo Nacional, Estocolmo. Foto R.Puig
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En Estocolmo encontramos también otra expresión de carácter sexual en el friso de la Sala de Estado del Palacio Real de Drottningholm (declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco). Una de la serie de pinturas murales en trompe-l’oeil que representan las varias etapas de la vida del hombre desde su nacimiento a su decrepitud en esta residencia real corresponde al vigor sexual juvenil masculino.
Basta elevar la vista al techo para descubrir esta viñeta, que curiosamente se entrevera con las figuras de algunas virtudes y cosifica a mi modo de ver a la mujer inmovilizada bajo el varón en una posición de sometimiento
Johan Sylvius, mural trompe-l’oeil del Palacio Real del Drottningholm, Estocolmo. Foto R. Puig
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Violenta es también la escultura que representa a dos amigos convertidos en feroces enemigos en una historia de celos, de la que ya tratamos hace tiempo en este blog. Se trata de los Bältespännarna («los atados por un cinturón») de Johan Peter Molin. Es uno de los cuatro vaciados en bronce de esta obra en el jardín adyacente al Museo Nacional de Estocolmo. La otra que en su día comentamos está en Gotemburgo y otras dos se pueden ver en el Vänersborgs museum y en el Mästarnas Park de Hällefors.

La violenta lucha a muerte, alimentada por el alcohol, se desencadena cuando uno de ellos, borracho, se propasa con la novia del amigo. En este caso no se trata de un trompe l’oeil sino uno de los cuatro bajorrelieves que, a modo de viñetas ocupan el pedestal de la estatua para explicar la secuencia de los hechos que acabarán en tragedia.

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La apacibilidad de la tarde frente a las aguas que bordean Estocolmo y lindan con sus paseos más ilustres no harían pensar que el arte también se ha representado en estos mismos parajes con otras visiones menos románticas de las pasiones del hombre.

A las gaviotas eso no les preocupa y ni Neptuno se salva de ellas.

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Si visitan este palacio algún día comprobarán que los artistas regios de esa época tampoco fueron parcos en pintar los cadáveres y los soldados moribundos de las abundantes batallas escenificadas en los vastos murales de ese palacio, que exaltan los triunfos guerreros del imperio sueco del siglo XVII. En particular las 27 escenas del pintor alemán Johan Philip Lemke, basados en dibujos del ingeniero y mariscal Erik Dahlberg. Fue la esposa de Karl X Gustav, Hedvig Eleonora av Holstein-Gottorp reina y luego regente la que encargó los murales guerreros.
Johann Philip Lemke, Mural de la galería del rey Karl X Gustav, Palacio de Drottningholm. Fotos R. Puig

De este modo, cerramos este artículo que hemos abierto con la trabajadora de la paz con la imagen de una reina celebradora de batallas.




Otra presentación exquisita de tu entorno, ahora en Estocolmo, lleno de belleza y originalidad.
La estatua de la Mujer trabajando por la Paz, es bellísima, me la pido…
Pero como no emocionarte con Cupido y Venus, de Lucas Cranach.
Un fuerte abrazo Ramón y gracias por aportar alegría y felicidad