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Breverías erasmianas (XLVIII): “Commune naufragium” (Naufragio compartido) y “Statua taciturnior” (Más callado que una estatua)

1 agosto, 2021
Hovhannès Aïvazovski, Naufragio de un navío en la Guerra de Crimea.1855. Colección particular

Hoy traigo aquí de nuevo a Erasmo de Rotterdam en sus comentarios a los Adagios de la tradición clásica occidental. Lo hago agrupando dos, no sólo por su brevedad, sino porque últimamente he constatado una sucesión, casi como de causa-efecto, entre dos actitudes colectivas : 1º) muchos, ya sea por creencia o espejismo, se aplican, incluso con entusiasmo, a ensalzar a quien les promete inminentes progresos políticos y sociales; 2º) cuando el resultado se demuestra un desastre, quienes se pronunciaron por el fautor del mismo enmudecen.

Estos dos proverbios de lejano origen, para los que tampoco es difícil encontrar refranes castellanos equivalentes, los he seleccionado entre los más de cuatro mil que comentó aquel preclaro heraldo del Humanismo europeo en sus Adagiorum Chiliades (“Millares de adagios”), porque el lector avisado comprenderá su actualidad sin que yo tenga que explicitarla mucho.

.

Escapados del desastre

Aïvazovski. En la tempestad. Detalle, 1872.Galería Nacional de Armenia.

“Commune naufragium”

Naufragio compartido

Adagio IV iii 9

Κοινὸν ναυάγιον τοἶς πᾶσι παραμύθιον (*)

Commune naufragium omnibus solatium.

Multo facilius fertur malum quod nobis est cum omnibus aut cum multis commune. Quin et hodie jactatur inter scholasticos :

‘Miserum est solatium habere calamitatis socium’ .

.

Un naufragio en común es el consuelo de todos.

Mucho más fácil es aguantar el mal cuando es común a muchos o compartido con muchos. Pues incluso hoy oímos a los escolásticos decir :

‘Mísero consuelo es tener un compañero en la desgracia

.

(*) Fuente del proverbio según Collected Works of Erasmus, 36, University of Toronto Press : Apostolius, Paroemiae, Lugduni batavorum (Leyden), 1533.

En castellano equivale al conocido refrán: “mal de muchos consuelo de tontos”. También se suele decir : “quien no se consuela es porque no quiere”.

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Sin comentarios

Gliptoteca de Copenhague, rostro de sarcófago antiguo. Foto R .Puig

“Statua taciturnior”

Más callado que una estatua

Adagio IV iii 99

… in hominem vehementer infantem ac tacitum. Usus est hac hyperbole Horatius in Epistola ad Julium Florum :

“Statua taciturnius exit plerumque et risu populum quatit”

.

… se refiere a un hombre que es extremadamente callado y taciturno. Esta hipérbole la usa Horacio en su carta a Julio Floro :

“Se presenta casi siempre mudo como estatua y provoca las risotadas de la gente”

.

Horacio, Epístolas, 2.2. 83-4.

Tras citar también a Juvenal a propósito de los ricos analfabetos (“truncos como un Hermes”) y a San Juan Crisóstomo sobre ciertos predicadores (“tardos y estúpidos”), acaba refiriéndose por error al Banquete de Jenofonte con una cita que en realidad es de La república de los lacedemonios del mismo autor:

Ἐκείνων γοῦν μὲν ἅν ἧττονφωνὴν ἀκούσαις ἥ τὦν λιθίνων’

‘… Illorum igitur vocem minus audias quam saxearum statuarum’.

.

‘… sus voces las oirás menos que las de las estatuas.’

.

Jenofonte, La república de los lacedemonios, 3-5

El comentario de Erasmo es lapidario:

Statuae frequenter habent speciem sapientum et eloquentium virorum ; ipsae tamen nihil loquuntur.

.

Las estatuas tienen a menudo la apariencia de hombres sabios y elocuentes; pero sin embargo por si mismas no dicen nada

.


Notas:

Fuente del texto latino: Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC, UMR 5037, Lyon 2010, pp. 2096-2097 (Commune naufragium) y p. 2129 (Statua taciturnior).

El GRAC es el Groupe Renaissance Âge Classique incluido en el IHRIM, es decir el Institut d’Histoire des Représentations et des Idées dans les Modernités, de las universidades Lyon II (U. Lumière) y Lyon III (Jean Moulin) y otras entidades, con financiación del CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique) a través de la UMR (Unité Mixte de Recherche nº 5317)

La traducción es mía.

Convergencias de Arte y Literatura (XI): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (5), entrando al “segundo reino” .

25 julio, 2021
Gustave Doré. “un vasello snelletto e leggiero”. Divina Comedia, Purgatorio, II, 41

Hace dos semanas habíamos dejado a Dante y a Virgilio guiándose por las estrellas en trance de acercarse Purgatorio, donde, como dice el Ripalda, están las almas de “los justos que tienen que purgar”.

La lista de lo que esas muchedumbres han de expiar no es moco de pavo. Tanto es así que a Dante le da materia para treinta y tres cantos y a Doré para 43 grabados, tantos como los cantos que contiene el Paraíso de la Divina Comedia, que sin embargo sólo inspira 18 grabados a Doré, a quien los treinta y cuatro cantos del Infierno dieron materia para casi 70 grabados, si descontamos los prolegómenos y el Limbo. Es comprensible que los abstractos placeres del cielo no alimenten la fantasía tanto como los tormentos del Infierno, o como las penas del Purgatorio, ya que al fin y al cabo son transitorias y aligeradas por la esperanza.

Con todo y con eso, el recorrido de las cornisas de esa especie de zigurat le da ideas a Doré para llenar de castigados cada “circuito” (girone) de los siete que lo componen; un paseo que Dante, guiado por Virgilio, completará antes de llegar al Paraíso.

¡Toda una representación medieval del gran teatro de los pecados capitales y de sus correspondientes pasiones!

Esquema del Purgatorio según Baldassari (*)

Da poppa stava il celestial nocchiero,

tal che faria beato per iscripto;

e più di cento spirti entro sediero.

.

En la popa iba en pie el celestial piloto,

que inscrita en sí mismo la beatitud mostraba;

y más de cien almas sentadas dentro

.

Divina Comedia, Purg. II, 43-45

En una barca conducida por un ángel llegan las almas, desorientadas y preguntándose a qué lugar su travesía mística les ha llevado. No obstante entonan al unísono el Salmo 113a: “Cuando Israel salió de Egipto…” (**).

Acto seguido, al ver a Virgilio y a Dante, les sorprende descubrir que éste es un viviente y con afecto le rodean. Les piden que les muestren el camino para ascender la pendiente. Mas los dos poetas reconocen que tan desconocedores como ellos son del camino.

En un encuentro inesperado, Dante es reconocido por un amigo, Casella (músico y cantor muerto hacia 1300), que trata en vano, pues es incorpóreo, de abrazar al poeta, quien le pide que entone una de sus canciones. Reproduzco aquí el hermosa y famoso que terceto que alude a este canto que el bardo entona a petición de Dante el “amoroso canto que solía calmar todas mis ansias”:

’Amor che ne la mente mi ragiona’

cominciò elli allor sì dolcemente,

che la dolcezza ancor dentro mi suona.

.

“Amor que en mi mente resplandece”

comenzó entonces él tan dulcemente

que la dulzura aún en mi interior tañe.

.

Divina Comedia, Purg. II, 112-114

Se inicia el ascenso desde el “antepurgatorio”, donde están los que se arrepintieron en el último momento: los príncipes negligentes, muertos de muerte violenta, perezosos, muertos en estado de excomunión.

Una vez superada la puerta de entrada, la subida comienza por las tres primeras cornisas, las destinadas a quienes se movieron “por amor del mal” : I Soberbia, II Envidia, III Ira. Entremedias se haya la cornisa destinada a quienes fueron “flojos en amar el bien” : IV Pereza. Y, por último, las tres cornisas superiores, ya en la cercanía del Paraíso, las del “amor excesivo de los bienes terrestres”: V Avaricia, VI Gula y VII Lujuria. Si los pecados más graves son los inferiores del ascenso por el Purgatorio, pues están más cercanos al Infierno, habrá que suponer que los más cercanos al Paraíso son los más discupables.

No es ese el orden que nos enseñaron a recitar en las clases del Ripalda: “El primero, SOBERBIA. El segundo, AVARICIA. El tercero, LUJURIA. El cuarto, IRA. El quinto, GULA. El sexto, ENVIDIA. El séptimo, PEREZA”.

Para Dante parece que la Lujuria estuviese lejos de los niveles de la condena eterna del Infierno, mientras que en aquel catecismo sólo la preceden la Soberbia y la Avaricia. También la Gula parece menos grave en Dante. Y la Pereza sería el menor agravante para Ripalda.

Es una elucubración mía, pero en aquellos tiempos en que nos examinaban de Catecismo para aprobar la asignatura de Religión, la mayor curiosidad de nuestros confesores, aquel vicio que parecía desencadenar las peores iras divinas era el que caía bajo el imperio del sexto mandamiento. La Lujuria ocupaba un lugar privilegiado en la escala de la gravedad de los pecados. Que la Soberbia encabezase las posibilidades de castigo era lógico por ser el pecado de Lucifer, anterior a la manzana de Eva; que la Avaricia se colase entre medias puede que tuviese que ver con las treinta monedas que supuestamente cobró Judas y que convirtió a ese pecado en el estigma de los judíos, a quienes se persiguió desde muy pronto en la historia de la Cristiandad. En todo caso las perversiones de la Lujuria fueron capítulo preferente del prontuario de nuestros confesores.

En cambio, si la hipótesis del orden ascensional del Purgatorio dantesco es correcta, la Lujuria sería para Dante, en el contexto del Amor que es la pasión central de su poesía, el pecado más disculpable. La Gula tampoco estaría clasificada como muy grave. Pero la Soberbia -¡ay!- esa pasión luciferina de los poderosos y los príncipes que desterraron a Dante, esa sí mereció unas purgas más severas en la escala de la Divina Comedia.

Es sólo una hipótesis que no sé si confirmará o no mi recorrido somero de los cantos del Purgatorio, al hilo de los grabados de Doré.

Pero volvamos a ver a los dos poetas, ahora plantados ante un ríspido acantilado. Mientras Virgilio mira con cuidado donde poner sus pasos, Dante, que está buscando una forma de rodear el obstáculo, descubre una muchedumbre de espíritus que se acerca a ellos lentamente.

Antepurgatorio

Noi divenimmo intanto a piè del monte:

quivi trovammo la roccia sì erta,

che ’ndarno vi sarìen le gambe pronte.

(…)

E mentre ch’e’ tenendo il viso basso

essaminava del cammin la mente,

e io mirava suso intorno al sasso,

.

da man sinistra m’apparì una gente

d’anime, che movìeno i piè ver noi,

e non parea, sì venìan lente.

Llegamos mientras tanto al pie del monte;

donde encontramos la roca tan erguida,

que subirla exigiría piernas diligentes.

(…)

Y mientras él manteniendo la mirada baja

con su mente consideraba el camino,

y yo buscaba modo de rodear la peña,

.

a mano izquierda me apareció un gentío

de almas, que mover los pies hacia nosotros,

no parecían, tan lentamente venían.

.

Divina Comedia, Purg. III, 46-48 y 55-60
Gustavo Doré. Los excomulgados. Divina Comedia, Purgatorio, II, 46-60

Entrada al Purgatorio “vero e proprio”

Para no eternizarme yo también, siento tener que prescindir de algunos cantos que trascurren aún por el recorrido del antepurgatorio y en los que Dante menciona a conocidos suyos.

Tras dormirse en un ameno valle, Dante sueña. Obsérvese que aquí utiliza tres veces el verbo parecer que a mí también me parece que quiere acentuar en su narración la diferencia entre la vigilia y el sueño:

in sogno mi parea veder sospesa

un’aguglia nel ciel con penne d’oro,

con l’ali aperte e a calare intesa;

(…)

Poi mi parea che, poi rotata un poco,

terribil come folgor discendesse,

e me rapisse suso infino al foco.

.

Ivi parea che ella e io ardesse;

e sì lo ’ncendio imaginato cosse,

che convenne che ’l sonno si rompesse.

En sueños me pareció ver suspendida

en el cielo un águila de plumas de oro

con alas desplegadas a punto de bajar.

(…)

Luego me pareció que, tras breve giro,

terrible como un rayo descendía

y consigo me raptaba hasta el fuego,

.

Allí pareció que ella y yo ardíamos;

y tan intenso fue el incendio imaginado

que hizo que se rompiese el sueño.

.

Divina Comedia, Purgatorio, IX, 19-21 y 28-33
Gustavo Doré. Un águila me raptó hasta el fuego. Divina Comedia, Purgatorio, IX, 29

Al despertar encuentra a Virgilio a su lado, quien le tranquiliza y le explica que ya han llegado a la puerta de entrada al Purgatorio y que ha sido Santa Lucía quien dormido le ha traído hasta ahí.

Gustavo Doré. “vidi una porta e tre gradi e tre gradi di sotto…” Divina Comedia, Purgatorio, IX, 76

Dante se postra a los pies del ángel, que custodia la puerta sentado sobre tres simbólicos escalones (***) y quien, antes de abrirla con dos llaves simbólicas (la de oro significa la absolución de los pecados en la confesión y la de plata la ciencia para discernir las faltas), le marca con la espada siete P en la frente (símbolo de los siete pecados capitales) que le serán lavadas progresivamente, según vaya completando las etapas de la visita una vez dentro.

Abierta la puerta con fuerte chirrido se oye el canto del Te Deum, mientras los dos poetas se adentran en la primera cornisa del Purgatorio.

La primera cornisa, donde expían sus culpas los soberbios

Al entrar en la primer cornisa, la de quienes pagan con creces sus pecados de soberbia, esperando así que su martirio les conceda el acceso al Paraíso, un ángel lava la primera P de la frente de Dante.

Preside un enorme friso de bajorrelieves donde están tallados con gran realismo ejemplos de la virtud de la Humildad. Sirven para recordar a los penitentes, que suben la rampa arrastrándose bajo el peso de enormes piedras, la gravedad del pecado de Lucifer. Un ejemplo de esa virtud que no practicaron es la del emperador Trajano quien, según la leyenda, accedió a la petición de una pobre viuda, cuyo hijo había sido asesinado por unos soldados de su ejército, de detener su marcha hacia la guerra para hacer justicia. A lo lo que accedió el emperador, quien así no sólo demostró su humildad sino que, a pesar de ser pagano, fue redimido y llegó al Paraíso.

En todo caso en esta grabado de Doré no parece que los soberbios, que marchan doblegados bajo el peso de enormes rocas, puedan levantar la vista hacia el friso de los buenos ejemplos.

Gustavo Doré. Los soberbios purgan su soberbia. Divina Comedia, Purgatorio, X, 109-139

Esta visión suscita un diálogo entre Dante y su Maestro Virgilio en el que tratan de aclarar si los seres que marchan agobiados bajo enormes piedras son personas. La conclusión es que son cristianos que no aceptaron su humilde naturaleza de larvas portadoras de un alma (la mariposa) que vuela hacia el Juicio Final, y que por ello pecaron de soberbia y así purgan su culpa, del mismo modo que Sísifo tras enfrentarse a Zeus fue castigado a portar la piedra, aunque en este caso su tormento les conseguirá alcanzar el cielo:

Io cominciai: “Maestro, quel ch’io veggio

muovere a noi, non mi sembian persone,

e non so che, sì nel veder vaneggio.”

.

Yo comencé: “Maestro, esos que veo

venir a nosotros, no semejan personas,

y no sé qué, si es que al mirar deliro.

.

Ed elli a me: “La grave condizione

di lor tormento a terra li rannicchia,

sì che ’ miei occhi pria n’ebber tencione.

.

Y él a mí: “la gravosa naturaleza

de sus tormentos a tierra les aplasta,

tal que a primera vista no se pueda saber.

.

Ma guarda fiso là, e disviticchia

col viso quel che vien sotto a quei sassi:

già scorger puoi come ciascun si picchia.”

.

Mas mira fijamente allí, y desenmaráñalo

mirando lo que viene bajo aquellas piedras:

puedes ya ver cómo cada uno se aporrea.”

.

O superbi cristian, miseri lassi,

che, della vista della mente infermi,

fidanza avete ne’ retrosi passi,

.

Oh cristianos soberbios, míseros infelices,

que, de los ojos de la mente enfermos.

caminando marcha atrás vais confiados,

.

non v’accorgete voi che noi siam vermi

nati a formar l’angelica farfalla,

che vola a la giustizia sanza schermi?

.

¿no comprendéis que gusanos somos

nacidos para formar la mariposa alada,

que vuela hacia la justicia sin defensas?

.

Divina Comedia, Purgatorio, X, 112-126

Tras presentar en los cantos X y XI ejemplos de los diversos tipos de soberbia (nobiliaria, política y artística) y un largo discurso sobre la vanidad de la fama (ya que por muy eximios que nos creamos siempre vendrán otros a superarnos), Dante pasa a observar en el canto XII las figuras de la soberbia cinceladas sobre las piedras de esa primera cornisa. Sigue una serie de ejemplos de personajes soberbios, empezando por Lucifer, y siguiendo por protagonistas de la Mitología Clásica, la Biblia y la Historia de los imperios y del Arte.

Y Doré encuentra particular materia truculenta para sus grabados en los tres versos dedicados por Dante a la soberbia Aracne, quien cometió el error de derrotar a Minerva en un competición en el arte del tejer tapices, ilustrando aquella sádica y morbosa fábula que ya había tratado Velázquez en las Hilanderas. Pero el el artista francés representa a Aracne en el trance de la metamorfosis con la que fue castigada, lo que también versificó Ovidio de sus Metamorfosis:

arānea aeternō in fīlō suō pendet

eternamente la araña de su hilo cuelga

.

Metamorfosis, capítulo V

En todo caso Dante la coloca en el Purgatorio, lo que incita a pensar que algún día habrá expiado su pecado de soberbia y podrá poner su telar en el cielo. Desde el punto de vista de la Teología, esta trasposición de los castigos del Olimpo pagano a las expiaciones del Purgatorio cristiano son un ejemplo temprano de la hibridación literaria y artística renacentista entre dos mitologías, la clásica grecolatina y la cristiana, que ha dejado también sus traza, no sólo en la literatura, sino también en los muros de las iglesias y los museos de la civilización cristiana occidental.

Gustavo Doré. “O folle Aragne”. Divina Comedia, Purgatorio, XII, 43-45

Probablemente también sea el grabado más elípticamente erótico de los 135 que Doré creó para la Divina Comedia, donde Dante y Virgilio están en la pose de compasivos voyeurs:

O folle Aragne, sì vedea io te

già mezza ragna, trista in su li stracci

de l’opera che mal per te si fé.

.

Oh insensata Aracne, que así te vea yo

mitad ya araña, triste sobre los pingajos

del tapiz que para tu desdicha hiciste

.

Divina Comedia, Purgatorio, XII, 43-45

Por hoy, dejaremos a nuestros dos poetas ascendiendo por un escalinata hacia la segunda cornisa del Purgatorio, no sin que antes un ángel haya borrado de la frente de Dante la primera P, la del pecado de soberbia:

Menocci ove la roccia era tagliata;

quivi mi batté l’ali per la fronte;

poi mi promise sicura l’andata.

.

Nos guió por donde la roca era tallada;

y aquí me pasó las alas por la frente;

luego me prometió que la ida era segura

.

Divina Comedia, Purgatorio, XII, 97-99

.

Quizás después de leer esos versos de la Comedia al abrir el televisor o el periódico, percibamos sobre algunas frentes como luce invisible esa P que al poeta le borra el ángel. Pero sólo quien esté sin pecado podrá tirar la primera piedra…


NOTAS:

(*) Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante AlighieriGustave Doré, Mondadori, 2021.

(**) En latín en el texto de Dante: ‘In exitu Israel de Aegypto…’ La salida de Egipto y la mención del Jordán y de los manantiales de agua en el salmo 113a han sido interpretados en la tradición cristiana como un equivalente del bautismo purificador. De esa tradición se nutre Dante y toda la Divina Comedia está llena de sus innumerables simbolismos.

(***) Son las condiciones para ser absueltos, es decir contritio cordis, confessio oris, satisfactio operis; o como nos enseñaban: “dolor de corazón y propósito de enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia”. El sacerdote confesor lo simboliza el ángel.

Mis comentarios se basan en parte en el aparato crítico de la obra en: Alighieri, DanteLa Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960. Esa la edición que utilizo para el texto italiano.

La traducción al castellano de los versos de la obra es mía.

Verano gandul

18 julio, 2021
A ritmo de pato. Foto R. Puig

Hace ya años la televisión hizo popular en España un programa. Se titulaba “Verano azul” y quienes pertenecen a la generación de mis hijos seguramente se acuerdan. ¡Y yo también!, aunque ya no era niño por entonces.

Pues bien, hay días en que este verano mío, aunque tenga días azules, se me antoja gandul. Tanto es así que me voy a contentar, en este domingo de una Suecia a cámara lenta, con traer al blog algunas imágenes indolentes.

Y ya que estuvimos ayer remojándonos por la costa de las inmediaciones de Gotemburgo, me permito algunas reflexiones,

Cuando deambulas por los parajes del oeste de Suecia tienes la sensación de caminar entre los extremos emergentes de colosales batolitos, asentados, hondo, muy hondo, en las entrañas de la tierra. De modo especial, esta impresión se agudiza en las orillas de lo que aquí llaman “playas” (stränder) y que en realidad son roquedales, en esta época agradablemente caldeados por el sol de julio, que invitan a a extender la toalla cerca de unas aguas de las que el sabor de sal está ausente.

El batolito y el mar en Vallda Sandö. Foto R.Puig

Varias glaciaciones se encargaron de limarlos o -diríamos más- pulirlos. Y ahora que los hielos ya no oprimen estas rocas inconmensurables, la Costa Oeste de Escandinavia se alza milímetro a milímetro, imperceptiblemente, mientras el Este báltico se recuesta a poquitos.

Orilla báltica en Sigtuna. Foto R.Puig
Playa de un fiordo del extrarradio de Estocolmo. Foto R. Puig

Entre esos pechos de dura roca cerca de Gotemburgo, se alternan exiguas parcelas de arena y grava en las que los niños pueden bañarse sin sobresaltos.

Cuando observas las rocas que te rodean, estás sin querer leyendo la historia magmática de esta piedra esculpida por el hielo.

Abstracciones pétreas (*)

Magma viejo. Foto R. Puig

Movimientos petrificados hace milenios, si es que no millones de años…

Magma absorto. Foto R.Puig

que no sé por qué, en su fluida dureza, me hacen pensar en los frágiles trabajos de Manolo Millares (1976-1972).

Arpillera de Manolo Millares. Foto zona-arquitectura blogspot
Magma abstracto. Foto R. Puig

Me pregunto también si alguna de esas inquietas expediciones en el espacio extraterrestre nos llevará algún día al sensacional descubrimiento de motas de vida como las que aquí os muestro:

Señales. Foto R. Puig

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Por mi calles

Dominado por la pigricia de este mes de julio escandinavo, me despido con un potpurrí de fotos tomadas en las calles de Gotemburgo en estos últimos días.

Empiezo por un homenaje a un cuervo que se ha escapado de una fábula de Jean De La Fontaine (1621-1695), de cuyo nacimiento se han cumplido cuatrocientos años el día 8. Si aquel fabulador hubiera conocido la TV seguramente hubiera contratado a algún Antonio Mercero (1936-2018) para escenificar sus cuentos, probablemente asesorado por un Rodríguez de la Fuente (1928-1980).

Me lo ha dicho La Fontaine. Foto R. Puig

Y ya que estamos con las aves, les presento a una gaviota que anda paseándose bajo las ventanas de mi casa y que no chilla como las muchas otras que nos despiertan con sus conciertos. No están en el mar pescando -pareciera que ya no sepan hacerlo- y pueblan los tejados, los canales y hasta los parques y las calles de Gotemburgo. Tomarse un emparedado al aire libre puede suscitar la voracidad de alguna de ellas y que se lance en picado intentando arrebatártelo de las manos (certificado por un yerno a quien le ocurrió).

Pero en fin, no dejo de sentir por ello piedad por esta gaviota enmudecida a causa de su hábito de rebuscar en las basuras.

No digo ya ni pio. Foto R. Puig

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Justo en la acera de enfrente, un flaneur de sombrero galán y camisa impecable ha pegado hebra con dos vecinas que están arreglando algo en su moto…

Más o menos así… Foto R.Puig

Podría ser el carburador… Foto R.Puig
¡Che, aquellas Guzzi de entonces! Foto R. Puig

Tus propias calles pueden dar mucho de sí en pleno verano gandul…

Matando el tiempo. Foto R.Puig

Una buena parte de vecindario se ha tomado vacaciones fuera de la ciudad.

El barrio en julio. Foto R. Puig

Las veredas del parque sueñan con difusos recuerdos del pasado…

Verano desenfocado. Foto R. Puig

NOTAS:

(*) Las fotos de la piedra son de calidad mediocre, debido a la vejez de mi telefonillo.

Convergencias de Arte y Literatura (VIII): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (4), de paseo por el Limbo.

11 julio, 2021
“Un gran dolor oprimió mi corazón….” Divina Comedia, Inf. IV, 43, Limbo

El limbo de Dante no lo protagonizan los neonatos

Según aprendimos en el catecismo del Padre Ripalda “hay cuatro senos o lugares de las almas que no van al cielo”, a saber (el resalte en negrita es mío):

EI primero, el de los condenados,

que mueren en pecado mortal.

El segundo, el de los niños, que

mueren sin Bautismo.

El tercero, el purgatorio de los justos,

que tienen que purgar.

EI cuarto, el que había de los justos,

después que no tenían que purgar,

donde estaban como depositados.

.

Catecismo del P. Jerónimo Ripalda de la Compañía de Jesús, Barcelona, imprenta de Francisco Rosal, 1980, capítulo “Sobre los Artículos de la Santa Humanidad”, pág.26

Así que, siguiendo con ese orden, dejamos el Infierno y nos dirigimos hacia el Purgatorio de la Comedia dantesca, pero entremedias nos damos un garbeo por el Limbo.

Como la etimología indica, se trata de una especie nomanland, una franja entre el averno y las regiones del cielo, una orla en el tejido del empíreo para quienes antes de morir no fueron lavados del pecado original por las aguas del Bautismo.

Aunque hay que tener en cuenta que desde el 2007 nadie ha podido registrarse allí, pues el Vaticano consideró políticamente incorrecta la existencia de este enclave, a pesar de que Cristo lo visitó antes de resucitar para anunciarse a las almas de los espíritus prisioneros desde los tiempos de Noé, de los que ocho “se salvaron a través del agua” (I Pedro, 3, 18-23). Así que su supresión representa un problema para las almas que llevan ya miles de años esperando allí el Juicio Final, ahora suspendidas no ya en uno, sino ahora entre dos limbos, pues se les deja entre el que certificó San Pedro y el borrado por su sucesor, Benedicto XVI.

En la catequesis tradicional tenían especial relevancia las almas de los neonatos, incluso las de los fetos que perecían sin bautismo, de ahí que se instruyese a las comadronas católicas para que estuviesen atentas y dispuestas a impartir el sacramento, en caso de necesidad y sin presbítero presente.

Si seguimos a Dante por ese valle profundo y nebuloso, lo que se oye son los ayes de hombres, niños y mujeres, entre los que destaca, no a los ignotos neonatos, sino a personajes de la historia universal especialmente apreciados en el Medioevo. Los bebés sin cristianar no le inspiraron materia narrativa ni base para sus moralidades.

.

Por etapas

Cuando comienza su entrada al círculo del Limbo, previo a los de los castigos del Infierno, la oscuridad no le permite identificar semblantes entre la muchedumbre de los que suspiran:

Quivi, secondo che per ascoltare,

non avea pianto mai che di sospiri

che l’aura etterna facevan tremare.

.

Ciò avvenìa di duol sanza martìri

ch’avean le turbe, ch’eran molte e grandi,

d’infanti e di femmine e di viri.

+++

Aquí, por cuanto escuchar podía,

no había otra queja que la de los suspiros,

que al aire eterno estremecer hacía.

.

Causaba esto un dolor sin tormentos

de las sufridas turbas, que eran muchas y grandes,

de infantes, de mujeres, de hombres.

.

Divina Comedia, Infierno, IV 25-30

Son las lamentaciones de quienes por haber vivido antes del cristianismo han sido doblemente perjudicados: no fueron bautizados (“non ebber battesmo”) y no adoraron a Dios como es debido (“non adorar debitamente a Dio”). Por estos dos motivos y no por otra clase de culpa o pecado, están en el Limbo para siempre.

Es el caso del mismo Virgilio (“de estos soy yo mismo parte”) que se lo explica así a Dante :

“Per tai difetti, non per altro rio,

semo perduti, e sol di tanto offesi

che sanza speme vivemo in disio”

+++

“Por tales carencias, no por otro reato,

perdidos estamos, por solo esto dañados,

que sin esperanza vivimos en el deseo”

.

Divina Comedia, Infierno, IV 40-42

La imagen de Doré refleja bien la apatía y la desesperanza eternas de tantos millones de aburridos, entre los cuales comienza Dante a reconocer a algunos:

Gran duol mi prese al cor quando lo ‘ntesi,

però che gente di molto valore

conobbi che ‘n quel limbo eran sospesi.

+++

Un gran dolor oprimió mi corazón al entenderlo,

puesto que a gentes de mucho valor

reconocí en aquel limbo tenidos en suspenso.

.

Divina Comedia, Infierno, IV, 43-45

.

Algunos famosos del Limbo

Lo que es estar en el limbo todos lo hemos estado alguna vez; las consecuencias pueden ser menores en la mayoría de los casos, aunque según las responsabilidades y ocasiones los efectos complicarse, e incluso acarrear desastres irreparables y verdaderas catástrofes.

Pero dejemos esta digresión, pues el tema de hoy son los encuentros de Dante con aquellos a quienes encuentra depositados en el Limbo (algo así como una residencia para jubilados ilustres).

Por orden de aparición: Virgilio, Adán, Abel, Noé, Moisés, Abraham, David, Homero, Israel, Jacob, Isaac, Raquel, Homero, Horacio, Ovidio, Lucano, Electra, Héctor, Eneas, Cesar, Camila, Pentesilea, Latino, Lavinia, Bruto, Lucrecia, Julia, Marcia, Cornelia, Saladino, Aristóteles (“el maestro de quienes que saben estar en la familia filosófica”), Sócrates, Platón, Demócrito, Diógenes, Anaxágoras, Tales, Empédocles, Heráclito, Zenón, Dioscórides, Orfeo, Tulio (Cicerón), Lino, Séneca, Euclides, Tolomeo, Hipócrates, Avicena, Galeno y Averroes

Los poetas eminentes ya no están en la zona del valle oscuro y nebuloso por el que, entre rumores de suspiros, se ingresa en el Limbo, pues habitan en un hemisferio luminoso: “…vidi un foco ch’emisperio di tenebre vincia” (Inf.IV, 67-68), un fuego que al hemisferio de la tinieblas vencía.

Los poetas, Homero, Horacio, Ovidio, Lucano, acogen a Virgilio y a Dante, Divina Comedia, Inf. IV, 64-105, Limbo

Acompañado por Virgilio y por los más famosos poetas de la Antigüedad Clásica, Dante, reivindicándose a sí mismo como un candidato a parecida gloria, progresa hacia “il castello del Limbo”:

Venimmo al piè d’un nobile castello,

sette volte cerchiato d’alte mura,

difeso intorno d’un bel fiumicello.

.

Questo passammo come terra dura;

per sette porte intrai con questi savi:

giugnemmo in prato di fresca verdura.

.

Genti v’eran con occhi tardi e gravi,

di grande autorità ne’ lor sembianti:

parlavan rado, con voci soavi.

+++

Al pie llegamos de un noble castillo,

siete veces cercado de altos muros,

amparado en rededor por un bel riachuelo.

.

Este lo vadeamos como una tierra firme;

con estos sabios por siete puertas pasé:

alcanzamos un prado de de un fresco verdor.

.

Allí había gentes de ojos calmos y graves,

una gran autoridad había en sus semblantes:

de poco hablar, con sus voces suaves.

.

Divina Comedia, Inf. IV, 106-113, Limbo

Entra así Dante en el edificio que simboliza en sus siete muros las siete virtudes: las morales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) a lasque según esa interpretación, se añaden las tres intelectuales (inteligencia, ciencia y sabiduría), y, según otra, serían las siete partes de la filosofía (física, metafísica, ética, política, económica, matemática, silogística). El riachuelo simbolizaría la elocuencia que sirve a a enseñar lo que encierran esos muros.

Las siete puertas parecen simbolizar las siete artes liberarles del trivio y el cuadrivio medievales (gramática, dialéctica, retórica, música, aritmética, geometría y astronomía). El prado verdeante y fresco es la demora de los grandes espíritus de la Humanidad

Tras el encuentro con los poetas, se presentan a su vista las sombras de algunos héroes y heroínas de la Antigüedad grecorromana (Inf. IV, 115-129), para sucesivamente percibir a los filósofos griegos, congregados junto a Aristóteles, a quien Dante otorga la primacía:

Poi ch’innalzai un poco più le ciglia,

vidi ‘l maestro di color che sanno

seder tra filosofica famiglia.

.

Tutti lo miran, tutti onor li fanno:

quivi vid’ ïo Socrate e Platone,

che ‘nnanzi a li altri più presso li stanno;

+++

Al alzar un poco más la mirada,

vi al maestro de quienes saben

estar con la filosófica familia.

.

Todos le admiran, todos le honran:

ahí vi a Sócrates y a Platón,

que antes que otros a su lado están;

.

Divina Comedia, Inf. IV, 130-135

Tras completar la serie filosófica con Demócrito, Diógenes, Anaxágoras, Tales, Empédocles, Heráclito y Zenón, continúa Dante su visita escoltado por los poetas, percibiendo así a algunos protagonistas de las ciencias y las artes antiguas como el médico griego Dioscórides, el mitológico músico Orfeo, el político y retórico Tulio (Cicerón), Lino, mítico poeta griego, el moralista Séneca, Euclides el geómetra, el geógrafo y astrónomo Tolomeo, el médico Hipócrates, el también médico y filósofo Avicena, Galeno el implantador de tantas ideas de la medicina, para acabar con un comentarista y transmisor del aristotelismo, entre otros campos de las ciencias y el Derecho el cordobés Averroes.

Abandonando el castillo y separándose del grupo de los poetas que hasta la salida del Limbo les han acompañado, dejando la zona luminosa, Virgilio y Dante bajan de nuevo al valle nebuloso que les conducirá de nuevo

fuor de la queta , nell’aura che trema;

e vengo in parte dove non è che luca.

+++

lejos de la quietud, al aura que trema;

y llego a la parte donde no es que luzca.

.

Divina Comedia, Inf. IV, 150.151

Los viajeros, pasarán del Limbo al Infierno, continuando su recorrido por el círculo V del que ya hemos dado algunas imágenes y versos aquí, donde recordarán que les esperaba Minos (Inferno, Círculo V, 4 – 12).

Por nuestra parte, nos dirigiremos con Dante y Virgilio a ese otro lugar, el Purgatorio “de los justos que tienen que purgar” (Ripalda dixit).

La transición es un alivio ante el “dolce color d’oriental zaffiro” que inunda el cielo donde desconocidas estrellas resplandecen…

Acercándose al Purgatorio, canto I, 13

Pero de este tránsito por los treinta y tres círculos del Purgatorio dantesco comentaremos una selección en siguientes episodios…


NOTAS:

  • Las interpretaciones se basan en gran parte en el aparato crítico de la obra: Alighieri, DanteLa Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960, pp. 27 a 35. Esa la edición que utilizo para el texto italiano.
  • La traducción al castellano de los versos selciionados es mía.
  • Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante AlighieriGustave Doré, Mondadori, 2021.

Convergencias de Arte y Literatura (VII): escultura de Eva Martí y poesía de Paloma Palao

4 julio, 2021
Eva Martí. Una tarde de agosto, 2019. Hierro, detalle. Foto R. Puig

En

la larga desolación, de que la luna

se tienda sobre mi corazón, aunque yo no lo quiera,

de que el pez

se agarre a mi voz, sin que yo pueda

mover una sola de mis intenciones, atada

para siempre

a una mesa, a la mesa

de un cuarto vacío; en esta larga desolación

me permito

alguna locura, de cuando en vez,

luna quieta,

que se agarra a mi ventana, que quiere

abrir mi corazón, mi puerta, la llaga

la llaga de luz que se ambiciona; la agobiante

asfixia

de entreabrir

esa puerta y ver a alguien, alguien

que no soy yo -pero que finge serlo-

atada a una mesa, en un cuarto vacío,

mientras me ponen una inyección para sobrevivir,

mientras la luna se pasea

por el fondo verde de mi corazón

y

mientras alguien, alguien que no soy yo, entreabre

esa puerta que da

a

una habitación,

a

un cuarto oscuro, oscuridad

que se niega a comprender, mientras

la luna

corre

por entre la oscuridad de aquel cuarto

vacío,

de aquel cuarto, entreabierto, con estantes

llenos de luz -llagas abiertas- que se consuman

en un sacrificio -que no ha sido pedido-,

en ese cuarto, donde alguien,

-que no es aquella que no soy yo-,

finge dolerse, de una llaga

que no da luz, ni se ambiciona.

Paloma Palao (1944 – 1986), de “Resurrección de la memoria”, 1978.
Eva Martí. Queloide, 2018. Hilo. Foto R. Puig

.

Esa puerta de mármol, esa losa

que cae sobre mi alma

si ando, donde me voy dejando

nudillos, nudos, manos…

He de tirarla abajo.

Esa madera joven, en la que me he

clavado, con ranuras

estrechas, con bisagras gigantes,

que envuelta de recuerdos

me sale siempre al paso…

He de tirarla abajo.

Esa puerta que llama cuando sigo

adelante, esa puerta que avanza

cuando yo me he parado. Esa puerta

que escucha cuando yo estoy

llamando…

Esa puerta -que es mía-

he de tirarla abajo.

Paloma Palao (1944.1986), de “El gato junto al agua”, accésit Premio ADONAIS, Colección Adonáis, 282, 1971, pp. 31-32
Eva Martí. Una noche, 2019. Hierro y piedra. Foto de la artista

.

Yo no quiero deciros que lo siento,

que he perdido la llave de mi sombra,

que se ha quedado mi voz como una selva

hundida en el vacío del silencio.

.

Yo no quiero deciros pormenores,

poner estrechos candados a la pena,

coserme el sufrimiento a la solapa

y doblar los castillos que me quedan

.

Yo no quiero ir de aquí a lo de siempre,

de la rosa de arena a los cimientos,

a los mantos de besos que me ahogaban,

porque tengo los dedos apretados

hacia la tibia brújula del miedo

y quiero estar derecha y no caerme

sobre la lápida helada del recuerdo.

.

Yo no quiero decir nada, nada, nada.

Las palabras me sobran cuando os veo

sonrientes dormidos en mis sueños,

Vacaciones pagadas al deseo.

Paloma Palao, Ibidem, pp. 39-40
Eva Martí. La alegría de la fiesta, 2018. Castañuelas y puntas de acero. Foto R.Puig

.

Las húmedas paredes, la alta

cama, el reloj que no suena.

La jofaina sobre el blanco lavabo.

Alargadas cortinas recortadas,

la ventana cerrada. Dedos que trenzan

sombras sobre el agua.

.

Tus dedos que apresuran mi mirada,

que me trenzan palabras. Tus dedos

-madre mía- que me halagan, que son

dulces -tus dedos- sobre el agua

recogiéndome el pelo esta mañana.

Mi figura, hecha mirada y tiempo

-que delata- el tiempo que se ha ido.

Cae el agua sobre el blanco lavabo.

.

La alta cama, el espejo callado,

que hace aguas. Tu voz:

espiga loca sobre el alma.

Tu voz hecha palabra en mi garganta.

Tu dulce voz callada. La jofaina

en silencio, la alta cama. El callado

recuerdo, que te pide -perdón- esta mañana.

.

Las baldosas que saltan, el gato

junto al agua que no maúlla,

esta mañana clara.

Paloma Palao (1944.1986), de “El gato junto al agua”, accésit Premio ADONAIS, Colección Adonáis, 282, 1971, pp. 61-62
Eva Martí. Murillo II, 2018. Madera y hierro, detalle. Foto R.Puig

.

…no te muevas

del sueño, que se puede,

despertar el olvido, que te cuida.

Paloma Palao, Ibidem p.57
Eva Martí. Una tarde de agosto, 2019. Hierro, Foto de la artista

Paloma Palao (1944-1986) se reveló como poeta en 1970 cuando ganó el accésit del Premio ADONAIS en 1970 (número 282 de la colección del mismo nombre) por su poemario “El gato junto al agua”. Era profesora de lengua española y había publicado otras seis colecciones de sus poemas cuando murió en accidente de trafico en 1986 (*)

Eva Martí Domingo (1975), Ingeniera Técnica Agrícola (Politécnica de Valencia (1999), cursó Estudios Superiores de Enseñanzas Artísticas Superiores en Diseño Gráfico, EASD Castellón (2003-2005), Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández en la facultad de Altea (2016) y Escultora.

Notas


(*) Poemarios de Paloma Palao:

El gato junto al agua, 1971 (accésit al Premio Adonáis)

Resurrección de la memoria, 1978. 

Contemplación del destierro, 1982. 

Retablo profano, 1985.

Hortus conclusus, 1986. 

Música o nieve, 1986.

(**) Ficha técnica de las obras de Eva Martí arriba presentadas:

Nudo en la garganta (2018), intervención en libro, 19,5 x 13,5 x 6 cm. 

Murillo II, 2018, hierro y madera, 19 x 49 x 25 cm.

La alegría de la fiesta (2018). Castañuelas y puntas de acero

Agosto (2019), hierro, 18,8 x 35 x 10,5 cm.

Queloide (2018), hilo, 48 x 63 x 7 cm.

Una noche II, 2019, hierro y piedra Bateig, 23,7 x 7,5 x 4,9 cms.

Solsticio con can

27 junio, 2021
Jackson can. Foto R. Puig

Nunca he tenido un perro y no está en mis planes introducir uno en mi currículo, pero confieso que durante la tarde del midsommar, con unos amigos que nos invitaron a compartir su velada en este comienzo del solsticio de verano, he entendido por qué hay quienes tienen alguno; en este caso no cualquier can, sino un perro de aguas español.

Ese nombre que al parecer se da a estos perros procedentes de España y Portugal, se justifica por sus virtudes para la pesca, así como para la caza y el pastoreo. Nuestros amigos tienen uno que se llama Jackson. Este inteligente can nos acompañó durante el tradicional paseo entre la comida y la cena del midsommar. Disfrutamos así de un largo volteo por el distrito de Fiskebäck (“corriente donde se pesca”) en la costa del sur de la comuna de Gotemburgo.

Potatis, sill, cerveza y snaps. Foto R. Puig

Durante el tradicional y frugal almuerzo, “el mejor amigo” de nuestros amigos estaba tranquilamente esperando que alguien le lanzase el frisbi para correr incansable en su búsqueda entre los árboles, rocas y arbustos que rodean la casa.

Jackson y su frisbi. Foto R.Puig

La tarde, que había comenzado bajo un cielo encapotado y amenazando lluvia, se abrió sin vientos, azul y esplendorosa, invitando al paseo.

La tarde del viernes. Foto R.Puig

El distrito cuenta con varias ensenadas, a las que se llega paseando entre praderas. Los árboles testimonian con sus posturas de que los vientos de la Costa Oeste de Suecia no siempre ofrecen tardes tan calmadas y soleadas como la que nos brindó este primer viernes del solsticio de verano.

La tradición demanda que se recojan flores silvestres, al menos siete, para la corona de midsommar.

Recogiendo las siete flores. Foto R.Puig

En una de las ensenadas, las gentes brindaban al borde del agua, rodeados de embarcaderos y agradecidos por la luz benigna que nos trajo este soleado día.

En la ensenada soleada. Foto R.Puig

No muy lejos, los patos canadienses, pacíficos invasores, navegaban por las ramificaciones de esta recortada costa, por las que el mar se adentra entre los campos.

Ánades canadienses. Foto R. Puig

Jackson no perdía el tiempo, ya no corriendo en busca del frisbi, sino nadando encantado para rescatar una pelota de tenis de las aguas,

Incansable Jackson. Foto R. Puig

En la zona, como en tantas áreas rurales de Suecia, no faltan los establecimientos hípicos.

Caballos en Fiskebäck. Foto R.Puig

Suavemente la tarde discurría avecinando la hora de la tardía cena…

Por las orillas de Fiskebäck. Foto R. Puig

Y yo, con esta imagen del crepúsculo de ese día, me voy despidiendo, deseándoles a todos un verano favorable….

Crepuscular. Foto R.Puig

Jackson a su manera también les dice ¡adios!

Guau guau. Foto R.Puig

Breverías erasmianas (XLVII): “Ut fici oculis incumbunt” (Como las verrugas se pegan a los ojos)

20 junio, 2021
Hans Holbein, el joven, Dibujo al margen del Elogio de la locura

“Ut fici oculis incumbunt”

Como las verrugas se pegan a los ojos

Adagio II, viii, 65

De nuevo Erasmo entra en materia política en uno de los comentarios a los adagios clásicos. Tan corrosivo era su texto que en el “índice expurgatorio de los libros” de Benito Arias Montano (1571) se censuró con tal ahínco que quedó reducido a escasas cuatro líneas, las del final del comentario:

No obstante, yo creo que en este adagio el término «higos» se refiere a un tumor endurecido que brota en las cuencas oculares, que aunque es molestísimo no se puede extirpar sin riesgo, pues está muy cerca del ojo, que es un órgano muy reacio a toda molestia o trata­miento. Este adagio se menciona en Suidas.

Opinor autem ficos hic dici rigidum tumorem innascentem genis oculorum ; ea res, cum molestissima sit, tamen non sine periculo tollitur, quod oculo immineat, parti vexationis et tractatus impatientissimae. Adagiimentionem facit Suidas.

Era inevitable que el durísimo alegato de Erasmo contra los gobernantes de los reinos europeos de su época no fuese tolerable para el censor de Felipe II y el Duque de Alba en los Países Bajos del Sur, en el siglo XVI, pues los caracterizaba como una enfermedad que entonces no tenía cura: las verrugas que como tumores surgen en los párpados y en los márgenes del ojo.

Parece ser que el texto lo redactó Erasmo en 1517, cuando se firmaban tratados como el de Cambrai (marzo de 1517) con el pretexto de la “pacificación” de Italia y la cruzada contra el Turco, y en realidad, como el humanista intuía, de lo que se trataba era de ganar tiempo para rearmarse para las guerras entre las potencias de la época que asolaron Europa.

Además, como ya publiqué hace años en mi introducción a este texto, también se alude a la pesada carga que esas políticas suponían para los ciudadanos europeos de entonces.

Este adagio refleja la rebeldía de Erasmo en consonancia con la rebeldía civil de muchos de sus cote­rráneos hartos de impuestos y de despotismo. Así pues, todo parece indicar que este adagio lo escribió poco antes de que, desengañado pero independiente, decidiera distanciarse de la gran política y renunciara a embarcarse en el viaje que el archiduque Carlos emprendía en 1517 para tomar posesión del reino de España y convertirse en Carlos I. Erasmo se quedará pues en Lovaina, hasta que, cuatro años des­pués, el recrudecimiento de la campaña en su contra de teólogos, frailes e incipientes inquisidores le animase a cambiar de aires y a mudarse hacia lugares más libres y menos peligrosos.

Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio. Madrid, Alianza Editorial, Bolsillo Filosofía, 2008, pags. 308-309

Estas excrecencias pegadizas son la metáfora de aquellos gobernantes que se pegan al sillón y se hacen reelegir una y otra vez con métodos, alianzas y pretextos varios. Todo les parece justificado con tal de mantenerse en el poder. La verdad es que sigue conservando toda su actualidad pues, si en los oftalmólogos las tratan hoy con éxito, los seres humanos siguen penando para quitarse de los ojos esos quistes pertinaces de la política.

Pero vengamos al texto erasmiano, en la que expresa las analogías que su época le suscita…

Y no estará en modo alguno fuera de lugar que lo apliquemos a esos que, aunque siendo nocivos e inaguantables, no pueden ser extirpados sin que se cause un gran daño….

Accomodabitur haud quaquam inepte et in hos, qui cum graves sint et intolerabiles, tamen avelli non queunt nisi magno malo.

….no hay ningún senado, ninguna magistratura, ninguna religión, ningún sector del Estado donde ellos no hayan penetrado con ágiles raíces, a modo de una peste que se difunde por las venas de todo el cuerpo. Sin duda han advertido, pues tienen ojos e inteligencia sólo para hacer daño, que la única áncora de salvación pública que resta es que la concordia honesta de ciudades y ciudadanos restrinja el poder del tirano; por eso, deshacer esa concordia es su ocupación primordial. Intuyen que su autonomía se reduce al mínimo en tiempo de paz, pues los asuntos públicos funcionan mediante leyes y asambleas, no por engaños y armas; en consecuencia, tratan por todos los medios de que el pueblo no goce de la paz pública

…nullus est senatus, nullus magistratus, nulla religio, nulla reipublicae pars, in quam actis radicibus illi non penetrarint ceu pestis per omnes corporis venas sparsa. Siquidem animadverterunt hoc homines tantum ad nocendum oculati cordatique, unam hanc ancoram superesse publicae incolumitatis, si civium et civitatum honesta concordia tyrannis potentium coerceatur ; hanc igitur in primis dirimere cura est. Sentiunt in pace minimum sibi licere, cum res legibus et consiliis agitur, non dolis aut armis ; proinde modis omnibus id agunt, ne populus publica pace gaudeat

El alegato de Erasmo es uno de los más duros, de entre los que salieron de su pluma, contra los príncipes y los religiosos mendicantes que gozaban de gran influencia en las cortes de la época. Las cosas han variado y ya no vivimos sometidos a los sistemas de gobierno y los excesos del poder eclesiástico de entonces, pero que aferrarse al poder con todos los medios y pretextos sea una enfermedad recurrente basta con mirar alrededor para constatarlo.

Siempre que no nos lo impidan unas verrugas en los ojos…

“Gaudeamus omnes”, Sebastian Brant, La nave de los necios,1494, xilografía atribuida a Durero

Notas:

El texto latino procede de  Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, págs. 1352-1355. La traducción es mía.

La traducción castellana es la que hice para mi edición de Erasmo de Rotterdam, Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio. Primera edición en Valencia, Pre-Textos, 2000 y segunda en Madrid, Alianza Editorial, Bolsillo Filosofía, 2008.

***

Apendice

Este comentario de Erasmo al adagio que extrae y glosa de Aristófanes me ha parecido que merece reproducirse aquí en su integridad, pues es un ejemplo de como quien fue llamado el príncipe de los humanistas se las gastaba con los abusos de poder y las corruptelas de su época. Además, lo hacemos insertando el símbolo <<…>> para acotar todo lo que la censura político-eclesiástica de entonces consideró indeseable para los ojos de los lectores.

A continuación mi versión castellana del texto latino de Erasmo con mis notas:

Como las verrugas se pegan a los ojos

Ut fici oculis incumbunt (1)

Como verrugas que nacen en el ojo, es lo que se decía de aquellos que eran pertinaces en urgir e insistir a favor de algún asunto particular. La comparación se toma de los higos (2) o verrugas, que como una excrecencia brotan junto a los ojos y no se pueden extirpar fácilmente sin dañar a la vista. Aristófanes dice en Las ranas (3):

Es como una verruga que se pega al ojo (4).

<< Y no estará en modo alguno fuera de lugar que lo apliquemos a esos que, aunque siendo nocivos e inaguantables, no pueden ser extirpados sin que se cause un gran daño. Ojalá que no hubiese ni existiesen jamás príncipes y validos de esta clase que, aunque son insaciables en su codicia, totalmente corrompidos por la lujuria, funestos por su crueldad, inhumanos en la tiranía, auténticos enemigos y saqueadores del bien público, guarnecidos para causar la ruina pública no sólo con sus ejércitos y riquezas sino también con artimañas nuevas que ni Dionisio ni Falaris jamás imaginaron, a pesar de todo eso están tan adheridos, tan encima, tan pegados al pueblo, que no es posible ni aguantarlos ni extirparlos. Hasta el extremo de que no hay ningún senado, ninguna magistratura, ninguna religión, ningún sector del Estado donde ellos no hayan penetrado con ágiles raíces, a modo de una peste que se difunde por las venas de todo el cuerpo. Sin duda han advertido –pues tienen ojos e inteligencia sólo para hacer daño– que la única áncora de salvación pública que resta es que la concordia honesta de ciudades y ciudadanos restrinja el poder del tirano; por eso, deshacer esa concordia es su ocupación primordial. Intuyen que su autonomía se reduce al mínimo en tiempo de paz, pues los asuntos públicos funcionan mediante leyes y asambleas, no por engaños y armas; en consecuencia, tratan por todos los medios de que el pueblo no goce de la paz pública. Comprenden que la base de la prosperidad de una nación estriba en tener un príncipe íntegro, sensato y vigilante, es decir, un verdadero príncipe; por ello sus tutores se emplean a fondo para que el príncipe nunca madure como hombre. Sus validos, esos que se ceban de las desgracias públicas, se esfuerzan en afeminarle lo más posible a base de placeres y en que no aprenda nada de lo que conviene que un príncipe aprenda. Arden las aldeas, se arrasan los campos, se saquean los templos, se masacra a ciudadanos inocentes, se revuelve lo sagrado y lo profano, mientras que al mismo tiempo el príncipe juega a los dados, baila, se divierte con bufones, caza, se enamora, bebe. ¡Oh estirpe de los Brutos hace tiempo ya extinta! (5) ¡Oh rayo de Júpiter ahora ciego o embotado! Porque no hay duda de que estos corruptores de príncipes habrán de rendir cuentas ante Dios, aunque será tarde para nosotros.

Mientras tanto hay que aguantarlos, no sea que a la tiranía le suceda la anarquía, un mal casi más pernicioso, como se ha comprobado con las experiencias de varios estados; y además los desórdenes que han surgido recientemente entre los campesinos de Alemania nos enseñan que la brutalidad de los príncipes es un poco más tolerable que la anarquía que todo lo trastorna (6). Por un lado, es verdad que los rayos aterran a todos, pero no hieren a muchos; por el contrario, cuando el mar inunda no perdona nada, todo lo altera, todo lo arrolla (7).

Por otra parte, lo que los validos perversos son al Estado, eso quizá son a la Iglesia algunos miembros de estas Órdenes que el vulgo llama mendicantes. No acuso a los piadosos ni ataco a la Orden religiosa, denuncio a los malos, que en todas partes son el tropel mayor (8). Son estos los que de tal modo se han infiltrado en todo el cuerpo del Estado que casi nada se puede hacer sin ellos. Reinan en la predicación desde los púlpitos, que es función peculiar de los obispos. Han impuesto su tiranía en las cátedras, que es la función que le sigue en importancia. Son ellos los que administran los sacramentos de la Iglesia y si ejercemos el sacerdocio es con su venia. Ellos, con más severidad que los censores, juzgan del nivel de la fe que uno profesa: ‘Éste es cristiano, éste semicristiano, éste hereje, éste medio hereje’. En su regazo depositan las gentes los ocultos actos de sus vidas y los más secretos pensamientos de sus corazones (9). Ni con eso se dan por satisfechos: no hay alianza que los príncipes establezcan en la que ellos no tomen parte activa; sin ellos nadie contrae matrimonio; en los concursos teatrales y en los sorteos públicos ellos ostentan la presidencia y componen el jurado, hasta ese punto llega su falta de vergüenza; finalmente ni morirse puede uno sin su permiso. No hay corte principesca en la que no pululen. Si los príncipes han decidido alguna acción inconfesable, son ellos los que la ejecutan. Si los romanos pontífices maquinan algo que se aparte un poco de la santidad apostólica primigenia, para esa misión recurren sobre todo a ellos. Ya sea que se trate de una guerra, de un tumulto, de algún tipo de exacción, de conceder una indulgencia no del todo decente, en este tipo de historias son ellos los primeros en actuar. Mientras tanto engañan a las gentes humildes con su apariencia de santidad. Los sacerdotes, comparados con ellos, no son sacerdotes, los obispos les dan su confianza y duermen por ambas orejas (10). La grey, privada de sus verdaderos pastores, es despedazada por una doble clase de lobos, pues los obispos se comportan como tiranos, mientras tampoco éstos son pastores, sino bandidos de otro tipo. De nuevo advierto que no critico a los que son piadosos ni a su Orden, pues los que de entre ellos son integérrimos suelen deplorar las mismas cosas que yo deploro. A las abejas les está permitido expulsar de vez en cuando a sus zánganos, que aunque son ladrones no tienen aguijón; a estos zánganos, que tienen más aguijón que cualquier tábano, ni los reyes ni los sumos pontífices pueden apartarlos de los asuntos públicos sin gran ruina de la religión Cristiana, hasta ese punto sus cuadrillas se han fortificado, a tal punto han ocupado todo el mundo con sus ciudadelas y su gente y construyen nuevos nidos cada día, con el pretexto –naturalmente– de que la religiosidad de los monasterios fundadores, en cuya fama se basaron sus orígenes, se ha extinguido, como si aquella pureza –si de verdad existió– no se hubiese extinguido al poco tiempo (11). El resultado es que el mundo entero es asaltado por monásticas bandas impías y ociosas, que a los príncipes despojan de su pueblo, a los obispos de su grey y a la gente de su pastor, y que la pureza y la libertad de la religión cristiana desemboca paulatinamente en ceremonias judaicas (12). Y se ha vuelto muy difícil aclarar cuál de ambas opciones es peor para el Estado, si la concordia, o si la hostilidad entre los malos príncipes, pues si se hacen la guerra la hacen para gran daño del pueblo, pero si se ponen de acuerdo traman la ruina pública. De modo y manera que no sabes qué elegir entre ambas opciones, mejor dicho, cuál de ambas es la más detestable, si el consenso de estos príncipes entre sí o su mutua discordia, pues ambas cosas conducen al mal público.>>

No obstante, yo creo (13) que en este adagio el término higos se refiere a un tumor endurecido que brota en las cuencas oculares, que, aunque es molestísimo, no se puede extirpar sin riesgo, pues está muy cerca del ojo, que es un órgano muy reacio a toda molestia o tratamiento. Este adagio se menciona en Suidas.

(Erasmo de Rotterdam, Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio, edición y traducción de Ramón Puig de la Bellacasa, Valencia, Pre-Textos, 2000 y Madrid, Alianza Editorial, 2008)  

Notas al texto

1.          Adagio 1765 (II viii 65).

2.          Un «higo» puede ser «una excrecencia, generalmente de origen venéreo, que se forma alrededor del ano» (María Moliner). En Francia una acepción antigua de «higo» es la de una verruga de las vacas y los caballos.

3.          Las ranas, 1247.

4.          Aristófanes alude a un estribillo pegadizo y repetido sin cesar por uno de los protagonistas. Para aventurar que «ojo» puede tener un doble sentido y aludir al «ojo del culo» (ver nota anterior) habría que tener mayores conocimientos que los de este traductor sobre Aristófanes y sobre el griego clásico.

5.          Esta invocación se interpretó, sobre todo en Alemania, como una justificación del tiranicidio.

6.          En el textus receptus Erasmo tiene presentes las guerras campesinas del sur de Alemania en 1525. Pero en el primero, el de 1517, según lo que dice Mynors en la edición inglesa de Toronto, el texto aludía al belicismo de los suizos, fieros mercenarios en todas las guerras de la época; una nación –dice Erasmo– que «aunque hace tiempo que ha exterminado o enviado a los nobles al exilio ellos mismos se han convertido ahora con su ejército en una amenaza para el mundo».

7.          La metáfora del mar que invade la tierra, reminiscencia de su tierra de Holanda, es frecuente en Erasmo.

8.          Quae máxima turba est (Eneida, VI,111).

9.          Erasmo alude al sacramento de la confesión como verdadero instrumento de control del pueblo.

10.        In utramvis dormiré aurem (I viii 19). El adagio tiene el sentido de dormir con entera confianza, es decir de estar libre de preocupaciones.

11.        Erasmo no cree que las corrientes reformadoras que crean nuevos monasterios de estricta observancia vayan a mejorar la conducta de los frailes.

12.        Erasmo veía el judaísmo como una religión de prácticas y ceremonias externas que habían sido superadas por el cristianismo, que él considera una religión más interior. La «Filosofía de Cristo» erasmiana implica precisamente el desenmascaramiento de la apariencia.

13.        Erasmo –como si no hubiera dicho nada– concluye con ironía retrotrayendo el adagio a su puro significado fisiológico.

Portada de los Adagios en la edición veneciana de Aldo Manuzio en 1508 (Wikipedia)

Nimiedades (XIV): entre monte y playa (2)

13 junio, 2021
Amanecer de 29  de mayo 06 00 a.m. Foto R.Puig

Amanecer de 29 de mayo 06:00 a.m. Foto R. Puig

Por estos parajes de la Marina Alta Alicantina desde los que escribo hoy, si tienes la suerte de encontrarte frente al mar y madrugas algo, la vista se recrea todo el día, aunque, bueno, no siempre el silencio sea benedictino. Para los lectores de este domingo, he seleccionado algunas imágenes, por la orilla de la Almadraba y por las laderas de el Segaria. Hoy toca entre mar y monte.

Y como ya se va a acercando la hora de comer, seré breve, pero, eso sí, trataré de que lo visto sea selecto y reciente, de estos últimos días.

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Desde la terraza

Basta asomarse al balcón para asistir a un encuentro de dos golondrinas playeras. ¡Y yo que pensaba que nunca se posaban en el suelo!

Aterrizaje. Foto R. Puig

Entre los humanos hay quienes se posan dónde sea con tal de tomar el sol

Al sol del aparcamiento. Foto R. Puig

Aunque toda excepción tiene su regla…

¡Todavía hay quienes prefieren sentarse al borde del agua! (confiemos en que no dejen restos)

Bocata. Foto R.Puig

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Temprano

Varias horas antes, algunos pescadores vinieron cuando aún no había salido el sol y no habían llegado los coches que convierten la playa en su aparcamiento de fin de semana.

Este madrugador instaló sus cañas en la orilla cuando el sol no había aparecido, a la espera de que alguna lubina se dignase morder el anzuelo…

Pescador madrugador 29 de mayo 06:03 a.m. Foto R. Puig

Si bien, otros prefieren salir en barca para probar suerte mar adentro…

Pescadores madrugadores 29 de mayo 06:04 a.m. Foto R. Puig

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Más playeros

Unas horas más tarde, hay quienes se instalan con entrada de platea…

Dolce farniente. Foto R. Puig

Otros se acomodan sobre las piedras de modos varios, se visten de neopreno para bucear o hacen como que pescan…

Sábado en la orilla. Foto R.Puig

Pero -¡ay!- no faltan los que han venido a hacerse notar cerca de la orilla…

Ruidosos. Foto R. Puig

Cuando los motoristas acuáticos se exhiben, no conviene alejarse nadando de la orilla, no sea que te hagan picadillo…

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Escapar al monte

Limones frente a el Segaria 11 de junio 2021. Foto R. Puig

Pero, siempre tenemos la posibilidad de un paseo, incluso de una esforzada ascensión por los senderos cercanos de los montes, en este caso de la sierra de el Segaria, palabra que, por la forma dentada que tiene, pienso que designa en castellano antiguo un guadañero, un apero de los segadores, a modo de guadaña o sierra.

Saliendo de El Vergel (el Verger) se accede a la ruta GR 415 y se va ascendiendo hacia las quebradas del Segaria que miran al nordeste. A cierta altura esa ruta que rodea la sierra te ofrece la posibilidad de torcer a la izquierda, hacia el Morro de las Cuevas o a la derecha hacia la Peña Roja.

Esa fue la dirección que adoptamos hace dos días, para ir ascendiendo sin perder la vista del mar y de las huertas de El Vergel, con la sensación de sobrevolar la carretera nacional y la Autopista Ap7.

El Vergel desde el Segaria, a lo lejos a la derecha el castillo de Denia. Foto R. Puig

El panorama se ensancha y nos ofrece una perspectiva soberbia de el Montgó.

El Montgó y las huertas de El Vergel desde el Segaria. Foto R. Puig

Subiendo el sendero, ayudados por bastones de marcha, nos acercamos hacia la Peña Roja, objetivo de este primer caluroso día de senderismo…

Subiendo a la Peña Roja del Segaria. Foto R. Puig

Cuando estábamos ya a unos doscientos metros de esta primera meta de esta temporada montañera, suena el móvil, ¡me llama el persianero! que me ofrece arreglar la persiana esa misma tarde, pues le han llegado las piezas parahacerlo. Ya andábamos algo cansados tras el anquilosamiento invernal, así que, con tal pretexto, iniciamos el descenso… pero sin duda esto continuará.

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Atardeceres de la Almadraba

Por la tarde el cielo sobre el mar puede virar al azul…

Azul, 8 de junio 2021 20:38 horas. Foto R. Puig

u ofrecernos una hora más tarde un friso en todos los tonos del naranja.

Crepúsculo hacia el nordeste del 17 de mayo del 2021, 21:41 horas. Foto R.Puig

Crepúsculo del 8 de junio 2021 21:42 horas. Foto R. Puig

Los días se van alargando hacia el solsticio de verano.

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Coda

En otro orden de cosas, ayer fuimos a visitar a nuestro amigo Sebastián, quien quería mostrar lo bien que crece su torito, que acaba de cumplir los ocho meses y está convirtiéndose en un señor toro…

El torito (ocho meses) de Sebastián Foto R.Puig

Convergencias de Arte y Literatura (VI): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (3)

6 junio, 2021

Hace ya rato que deberíamos haber mostrado en esta serie una foto del autor de los grabados con los que estamos ilustrando esta selección de textos de la Divina Commedia con motivo de la conmemoración de los 700 años de la muerte de Dante Alighieri. Y qué mejor que recordar a Gustave Doré con la foto que Nadar (seudónimo de Gaspard-Félix Tournachon) le hizo en 1855 (Wikimedia Commons), en la que el artista sólo tiene 23 años y una mirada un tanto sombría. Aunque la edición de los grabados dedicados al texto dantesco la llevó a cabo entre 1861 y 1867, ya debía de estar imaginando las escenas del Inferno. Dos años antes había ilustrado la edición francesa de El cuervo de Edgar Allan Poe, traducido por Charles Baudelaire.

El cuervo, como se lee al final del poema, “tenía los ojos de un demonio que sueña”.

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Volviendo a Dante

En la Divina Comedia, el Canto XXVIII del Infierno pasa revista a los condenados por haber destruido la concordia con guerras y cismas En este grabado de Doré se ilustra la escena: Dante descubre horrorizado el castigo de aquellos que a lo largo de la Historia han causado desastres, muertes y masacres ingentes incitando a guerras y divisiones sin fin, a comenzar por quienes causaron la guerra de Troya.

Chi porìa mai pur con parole sciolte
dicer del sangue e delle piaghe a pieno
ch’i’ ora vidi, per narrar più volte?

.

Ogne lingua per certo verrìa meno
per lo nostro sermone e per la mente
c’ hanno a tanto comprender poco seno.

+++

¿Quién podría aun con verso libre

expresar todas las heridas y la sangre

y repetir muchas veces lo que vi?

.

Toda lengua ciertamente sería poca

pues de nuestro discurso y nuestra mente

el ánimo a tanto comprender no alcanza.

.

Divina Commedia, Inferno, Canto XXVIII, 1-6

Es el círculo octavo del infierno dantesco donde purgan eternamente sus maldades los provocadores de guerras, de cismas y de las disensiones que generan enfrentamientos armados entre seres humanos. Un demonio, incansable, les da tajos con una espada. Desean morir pero ya lo hicieron para siempre. Lo más cruel de su castigo es que, cuando las heridas cicatrizan, su torturador les inflige otras nuevas. Y así para siempre jamás.

Un condenado del que sabremos la identidad a continuación explica su propio tormento :

Un diavolo è qua dietro che n’accisma
sì crudelmente, al taglio de la spada
rimettendo ciascun di questa risma,

.

quand’avem volta la dolente strada;
però che le ferite son richiuse
prima ch’altri dinanzi li rivada.

+++

Un diablo hay aquí detrás que nos maltrata

tan cruel que, tras cortarnos con la espada

a todos los de esta resma así nos deja,

.

tras esta vuelta de la doliente estrada;

pero ya las heridas han cerrado

antes que uno a este trance vuelva.

.

Divina Commedia, Inferno, Canto XXVIII, 37- 42

Entre los condenados a recibir los tajos de la espada del demonio se incluyen los que han causado cismas en el mundo cristiano que en sus primeros siglos y todavía en el Medioevo seguían conduciendo a masacres, que perduraron también durante el Renacimiento, y eso que faltaban más de dos siglos para las guerras entre católicos y protestantes.

¿Quién es el condenado que explicaba el tormento de este círculo? ¡Nada más ni nada menos que el fundador del Islam! Hoy en día nos sorprende que en la época de Dante, la obra de Mahoma (560 – 633) se considerase un cisma salido del Cristianismo.

Las guerras que a partir del siglo VII acompañarían su expansión eran consideradas por los contemporáneos de Dante una consecuencia de ese “cisma”, por lo que el “extraviado” conversor de cristianos al Islam, así como Alí (597 – 660) su primo aparecen en la Divina Comedia en el círculo octavo del infierno sometidos a eternos golpes de espada.

En aquellos tiempos no se hablaba de las fobias de hoy y las relaciones entre cristianos y árabes islámicos en muchos territorios limítrofes no siempre eran amigables por ninguna de las dos partes (España por ejemplo estaba en plena “Reconquista”). Estas estrofas de Dante se han de leer en aquel contexto, cuando aún faltaba mucho para examinar con los criterios actuales los estereotipos entre culturas y civilizaciones enfrentadas..

Già veggia, per mezzul perdere o lulla,
com’io vidi un, così non si pertugia,
rotto dal mento infin dove si trulla.

Tra le gambe pendevan le minugia;
la corata pareva e ’l tristo sacco
che merda fa di quel che si trangugia.

Mentre che tutto in lui veder m’attacco,
guardommi e con le man s’aperse il petto,
dicendo: “Or vedi com’io mi dilacco!

vedi come storpiato è Mäometto!
Dinanzi a me sen va piangendo Alì,
fesso nel volto dal mento al ciuffetto.

E tutti li altri che tu vedi qui,
seminator di scandalo e di scisma
fuor vivi, e però son fessi così.

+++

Jamás barril sin duela o desfondado

vi perforado derramarse de tal manera

roto de la barbilla a donde se ventosea:

.

por la entrepierna le pendían las tripas;

el interior abierto como asqueroso saco

que de lo que engulle saca mierda

.

Mientras a observarle todo me aplicaba,

me miró, y con la mano se abrió el pecho,

diciendo: “¡Oh mira cómo me desgarro!

.

 ¡ve cuan disminuido está Mahoma!

Delante de mí está llorando Alí,

rajado el rostro del mentón al copete.

.

Y todos los otros que tú ves aquí

sembradores de escándalos y cismas

fueron cuando vivían, por ello están así”

.

Divina Commedia, Inferno, Canto XXVIII, 22 – 36

Hay muchos otros protagonistas, pero iremos despidiéndonos dl Infierno con otro grabado de Doré que ilustra elocuentemente la peripecia un famoso instigador de discordia y guerra, el poeta y soldado Bertran de Born, (c. 1140 -1215) cantor apasionado de la guerra y su estética, ochocientos años antes de que el futurismo italiano ensalzase la “belleza” de las sangrientas contiendas del siglo XX.

El vate occitano, que incitó a guerrear a un hijo contra su padre, el monarca Enrique II Plantagenet, protagoniza una de las descripciones más truculentas de Dante, pues aparece decapitado levantando su propia cabeza como si fuese un farol, lo que a Doré dio inspiración para su grabado.

Io vidi certo, e ancor par ch’io ’l veggia,
un busto sanza capo andar sì come
andavan li altri de la trista greggia;120

e ’l capo tronco tenea per le chiome,
pesol con mano a guisa di lanterna:
e quel mirava noi e dicea: “Oh me!”

Di sè facea a sè stesso lucerna,
ed eran due in uno e uno in due;
com’esser può, quei sa che sì governa.

Quando diritto al piè del ponte fue,
levò ’l braccio alto con tutta la testa
per appressarne le parole sue,

che fuoro: “Or vedi la pena molesta,
tu che, spirando, vai veggendo i morti:
vedi s’alcuna è grande come questa.

E perché tu di me novella porti,
sappi ch’i’ son Bertram dal Bornio, quelli
che diedi al re giovane i ma’ conforti.

Io feci il padre e ’l figlio in sè ribelli;
Achitofèl non fè più d’Absalone
e di Davìd coi malvagi punzelli.

Perch’io parti’ così giunte persone,
partito porto il mio cerebro, lasso!,
dal suo principio ch’è in questo

Così s’osserva in me lo contrapasso”.

+++

Vi ciertamente, y aún parece que lo vea

un busto sin cabeza que andaba como

andaban los otros de la triste comitiva;

.

la cabeza el tronco tenía por los cabellos,

péndulo en mano a guisa de linterna;

y aquél nos miraba, y decía: “¡Ay de mí!”

.

De sí hacía para sí mismo de linterna,

y eran dos en uno y uno en dos:

cómo puede ser, lo sabe el que gobierna.

.

Cuando erguido al pie del puente estuvo,

alto alzó el brazo con toda la cabeza,

para que sus palabras se escuchasen,

.

que fueron: “Mira ahora la oprimente pena

tú que, respirando, vas visitando muertos:

ve si hay alguna grande como esta.

.

Y para que de mí portes noticias,

sábete que soy Bertrán del Bornio, aquel

que al Rey joven malos consejos di.

.

Yo hice de padre contra hijo enemigos:

que ni Aquitofel hizo más de Absalón

contra David con su instigar malvado.

.

Por haber dividido a tan unidas personas

llevo así separado mi cerebro, ¡miserable!,

de su principio que en este tronco está.

.

Así se corresponden en mí pena con culpa.

.

Divina CommediaInferno, Canto XXVIII, 118 – 142

Con la trágica historia de un cantor de guerras nos despedimos de los círculos infernales y de Lucifer que en último barrio infernal, el Círculo XXXIV, vigila a los traidores y parece molesto al ver cómo Virgilio y Dante escapan de sus dominios.

La próxima vez nos veremos en el Purgatorio.

Notas:

  • Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante AlighieriGustave Doré, Mondadori, 2021.
  • Texto usado para los extractos: Dante AlighieriCommedia, a cura di Giorgio Petrocchi, 3 vol. Milano, Mondadori,1966 – 1967
  • Texto italiano de referencia: Alighieri, DanteLa Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960
  • La traducción de los versos es mía.

Mis vecinas las urracas: ¡expulsadas!

30 mayo, 2021
Como estaba el nido de mis vecinas urracas una semana después de finalizarlo. Foto R.Puig

Cuando el 11 de abril detallaba en estas páginas la construcción del nido por una pareja de urracas, a las que apodé Urrico y Urrica, los rododendros sobre los que se situaba eran bien frondosos y apuntaba ya su floración. Pero apenas una semana después procedieron a una severa poda de los mismos. Dos o tres de ellos subsistieron, sin embargo los podadores contratados (profesionales) respetaron el nido.

Por mi parte me había propuesto seguir contando la saga familiar de la pareja, para alegrarnos con la eclosión de los polluelos y con sus primeros vuelos. Pero alguien no pensaba del mismo modo.

Hasta hoy me he resistido a contarles lo que finalmente ocurrió, es decir que, en el patio vecino, alguien decidió que el nido estorbaba, ¿sería por los prejuicios que comentábamos en aquella entrada de las urracas constructoras de que “se comen el pienso de los gatos”, “comen cualquier cosa que encuentran”, “colman la paciencia a cualquiera con sus cánticos vocingleros pedigüeños”, “son crueles”, “son desvergonzadas y descaradas”, en definitiva “son una pesadilla”?

¡ Lo que sí es cierto es que con verdadero ahínco se procedió a eliminar el nido !

Demolición Foto R. Puig

Desde entonces las urracas han estado dando vueltas, buscando su nido en la copa del rododendro sobre el que tanto trabajaron para construirlo.

Se posan aún en ese espacio vacío,

No encuentra el nido. Foto R.Puig

andan desorientadas por el empedrado

Expulsada. Foto R.Puig

o en lo alto de los patios pregonan sus quejas.

Para tristeza de esta pareja de aves, también para la nuestra y para desengaño de los lectores ya no podremos ver a sus polluelos despegando el vuelo.

Alguien ha decidido que Urrico y Urrica molestaban.

¡Ya no hay nido para las ingeniosas urracas en este patio de Gotemburgo!

Aquí hubo unas urracas que sabiamente construyeron un nido… Foto R.Puig

Epílogo con ave

Escribo esta entrada desde otras latitudes, donde casualmente he tenido la oportunidad de salvar a una golondrina de una muerte lenta.

En la localidad de Vergel (El Verger en valenciano), en la provincia de Alicante, hay una torre medieval, la “Torre de los Duques de Medinaceli”, remanente de lo que fue el palacio del Señor de Vergel, Baltasar Vives a principios del siglo XVI.

Torre de Medinaceli. El Verger. Foto R.Puig

He visitado una muestra (a la que espero referirme más adelante) de un grupo de mujeres artistas de la Comunidad Valenciana en este lugar histórico. Con tal motivo he accedido a los distintos pisos de la torre, en los cuales se distribuyen algunas de las obras expuestas.

Las ventanas y los accesos a los matacanes están cubiertos con paneles de metacrilato transparente colocados durante la restauración del edificio por obvios motivos de seguridad. A modo de saeteras, pero de dimensiones menores, hay además una serie de orificios regulares que debieron tener función de vigilancia y quizás también de ventilación. Estos no han necesitado ser protegidos, pues es difícil hasta introducir el antebrazo.

Sin embargo, los pájaros sí que incursionan en la torre a través de ellos, en especial las inquietas golondrinas, con el resultado inevitable de no poder encontrar la vía de salida. Se dan repetidos e inútiles testarazos contra los paneles de metacrilato por los que se ve la luz y el entorno exterior, hasta que exhaustas se refugian en un rincón, como la que encontré atontada en el piso superior de la torre con la cabeza cubierta de polvo.

Al principio la creí muerta.

Golondrina resignada y desfallecida. Foto R.Puig

No obstante, al tratar de cerciorarme, abrió las alas y dio varias vueltas al recinto en otro intento de encontrar salida, para acabar postrada sobre el pavimento.

Golondrina resignada. Foto R.Puig

No sé si agotada o aceptando sin remedio su sino, estaba así extendida y como esperando a que el gigante, o sea yo, hiciera algo. Felizmente aquí sí pude resolver su problema. Logré sujetarla suavemente e introducirla en una de las saeteras, desde la que, para mi satisfacción, voló rauda en busca de la luz y del espacio exterior.

Creo que no le costaría mucho al Ayuntamiento de El Verger prevenir que haya aves que sigan quedando atrapadas de ese modo cruel en esta torre majestuosa. Por desgracia, pudimos observar algunos despojos de ave en la planta sótano de la torre.

Una simple tela metálica cerca del extremo más exterior de las saeteras eliminaría el riesgo.

Torre de Medinaceli. El Verger. Detalle de saeteras, ventanas y matacanes. Foto R. Puig