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Elogio de la nimiedad (V): Zapatos

19 febrero, 2017
Mi zapato. Foto R.Puig
Mi zapato. Foto R.Puig

Homenaje a Vincent Van Gogh

Hace unos días, tras un largo paseo, mi zapato se enemistó conmigo. Después de años de haberme aguantado, de haber conversado con la planta de mi pie, de haber tomado la forma de las irregularidades de mi pie izquierdo… ¡la revuelta!

Y si tu zapato dice basta, se arriesga, sí, a que lo jubiles, pero no sin antes hacerte daño. Y es que no tiene otro modo de llamar la atención. No tiene un sindicato y ¿qué abogado laboralista se tomaría la molestia de ocuparse de su caso? Sin embargo, es durante años nuestro íntimo colaborador, apenas cobra de vez en cuando una propina de betún y su destino en la vejez es de lo más triste.

Por otro lado, no debe de ser agradable que te restrieguen para sacarte brillo, para acto seguido y durante horas ponerte perdido de barro, de sudor o de lluvia.  A los caballos se les susurra en las orejas cuando se les da lustre, incluso a los gatos se les musita algo cuando se les cepilla la pelambre, pero a un zapato ¿quién le dice una palabra amable?

Así que he reflexionado. He decidido dialogar con mi zapato. Para empezar, conviene saber por dónde habla el zapato. Su interior es un mundo de silencio, como las oquedades de un guante. Es ahí donde oculta sus sentimientos y los resquemores que acumula durante sus años de servidumbre a ras de suelo.

Pero, quién lo diría, si le das la vuelta…

¡Es la suela el lugar de sus palabras! Digo palabras por llamarlo de algún modo. En realidad, en su roce continuo, bajo kilos de presión, con todo tipo de superficies y materias, el zapato aprende a comunicar, a expresarse. Lo que sucede es que eso ocurre allá abajo, donde no llegan nuestras miradas. Que caminemos sobre el asfalto o sobre el cemento, sobre la hierba o la arena de una playa, sobre seco o sobre charcos… para este humilde mayordomo que duerme en los cajones inferiores de nuestro guardarropa, no tenemos oídos, somos como los aristócratas que ignoran las cuitas de la servidumbre, que vive en los bajos de la mansión

Hace unos días, cuando, sin finiquito ni nada, tuve la tentación de licenciar a mi zapato, se me ocurrió darle la oportunidad de defenderse…

Cuando le di la vuelta ¡el zapato me hablaba!

Mi zapato enfurruñado
Mi zapato enfurruñado

El caso es que había oído mis quejas y soportado las maldiciones del dedo meñique de mi pie izquierdo. Así que, como cualquiera de nosotros en parecida situación, estaba irritado por mis juicios apresurados. A nadie le gusta que le echen la culpa de primeras. Sobre todo si tenemos alguna excusa.

Pero no crean que así de golpe entendí lo que decía. La suela de un zapato es toda una historia, tiene algo de jeroglífico. Y cuanto más viejo y más curtido, más intrincada es su psicología y más difícil de descifrar es su lenguaje.

Para empezar, creo que percibió mi intención de atender a sus explicaciones, pues, aunque seguía triste, su irritación había desaparecido, ya tenía mejor color…

La faz mutante de mi zapato.

La faz mutante de mi zapato.

Cuando logré concentrarme y escudriñar esa especie de mensaje en morse que brotaba de sus intersticios, pude oír con claridad lo que mi fatigado compañero de caminos quería decirme…

¡Desagradecido! ¡Descuidado haragán! ¿No te das cuenta que la culpa es tuya, que hace tiempo que deberías haberme cambiado la plantilla?

Decir esto, percibir que yo por fin le entendía y cambiarle la expresión fue todo uno. Su humilde rostro, marcada por el tiempo y la abrasión, cambió de aspecto, pareció recobrar su probado coraje y hasta algo de su brillo de fábrica, dispuesto a salir a la calle con nuevos bríos.

Mi zapato reconciliado

Mi zapato reconciliado

 

Ayer fuimos juntos a comprar otras plantillas…

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Vincent Van Gogh y los zapatos

Este año se cumplirán 160 del nacimiento de Theo Van Gogh (1857 – 1891), hermano menor de Vincent (1853 – 1890), que le sostuvo durante su carrera artística y fue su paño de lágrimas. Tuvo más paciencia, más fe en su hermano, y le brindó más afecto que unos buenos zapatos, de esos que son capaces de aguantar nuestras pesares durante años. Theo sólo sobrevivió seis meses a la muerte de su hermano mayor. Está enterrado junto a él.

Los zapatos que pintaba el genio eran otros

Van Gogh. Un par de zapatos. Baltimore Museum of Art

Van Gogh. Un par de zapatos. Baltimore Museum of Art

Estas botas las compró Van Gogh, ya viejas, en un rastro, cuando estudiaba pintura con Fernand Cormon (1845 – 1924), para usarlas en sus pintura de naturalezas muertas. Como no estaban suficientemente maltratadas se fue a caminar con ellas por las fortificaciones de París hasta dejarlas en el estado que se aprecia en esta obra de 1887.

El motivo de los zapatos desgastados de los obreros es casi tan frecuente en Van Gogh como el de los girasoles. Tiene un carácter simbólico, como lo tienen los zuecos en Jean-François Millet (1814 – 1875), cuya obra sirvió de inspiración al genio holandés desde muy temprano.

Las botas eran para Vincent una metáfora de la vida obrera, como para el francés los zuecos lo eran de la vida campesina.

Van Gogh. Tres pares de zapatos. Fogg Art Museum. Cambridge (Massachusets)

Van Gogh. Tres pares de zapatos. Fogg Art Museum. Cambridge (Massachusets)

Estoy convencido de que los zapatos le hablaban a Van Gogh, y éste les entendía…

Bajo cero

12 febrero, 2017
Flotan copos. Foto R.Puig

Flotan copos. Foto R.Puig

Hay algo de caricia

en este frío

una mano suave

que retiene el ruido.

.

Es tímida la nieve

y como sus copos

leve

.

di prima mattina. Foto R.Puig

di prima mattina. Foto R.Puig

Bella  lingua

del Dante

che per dire temprano

dice prima

e la mañana

è mattina

.

Bancos insomnes. Foto R.Puig

Bancos insomnes. Foto R.Puig

Algo hay de tortura

en esos bancos,

donde yacer supino

es imposible,

solo de bruces

bien borracho

se puede

echar la siesta

.

Por si te caes al agua. Foto R.Puig

Por si te caes al agua. Foto R.Puig

En aguas gélidas

no apetece un baño

mas no faltan

salvavidas

que inviten

    a un suicidio protegido

.

Uno y trino. Foto R.Puig

Uno y trino. Foto R.Puig

…piensa Amelia que las cosas son difusas y por eso están vivas, porque son difusas y sin contornos y no se dejan aprisionar por las palabras

.

…le cose son diffuse, pensa Amelia, e per questo sono vive, perché sono diffuse e senza contorni e non si lasciano imprigionare dalle parole

Antonio Tabucchi, “Stanze”, Equivoci senza importanza, Feltrinelli 1985

De películas

5 febrero, 2017
Ventanas sin vistas. Foto R.Puig

Ventanas sin vistas. Foto R.Puig

Para decirlo con un eufemismo, febrero en Gotemburgo, climáticamente hablando, no suele ser un mes fastuoso. Felizmente, el final de enero y su pasaje a este mes tristón, si no trae luz del cielo, sí en cambio es generoso en luz de las pantallas.

Más de 1000 proyecciones de 457 filmes y 84 países, representando las vidas, las alegrías y tristezas, los logros y las tragedias de personas y sociedades, hoy y en el pasado, sus imaginarios y sus realidades, crudas, poéticas, prosaicas o heroicas, notorias o anónimas.

El Festival de Cine de Gotemburgo ha celebrado este año su cuarenta aniversario (27 de enero a 6 de febrero). Siempre ha sido un certamen comprometido con la historia y la vida de la gente en los cinco continentes. Es difícil definir en una sola palabra su orientación, su marca. ¿Cine social ? Sí, pero mucho más.  Es un festival dedicado a un cine revelador de las pequeñas y grandes cuestiones que interpelan la conciencia, que denuncian nuestras dobleces, nuestras violencias y barbaries, pero que a un tiempo muestran que los seres humanos somos capaces de implicarnos, de comprometernos en la ayuda y defensa de otras personas, otros grupos humanos, de enfrentarnos a los abusos, a la intolerancia, al racismo o simplemente a la cerrazón y a la exclusión. Que el hombre es capaz no sólo de destruir sino también de construir, no sólo de enquistarse o retroceder sino también de abrirse y de avanzar. Y que hay un cine de calidad y unos cineastas, viejos y jóvenes, aguerridos o principiantes, que se dedican a ello en todo el mundo, a menudo contra viento y marea y arriesgando mucho.

Cuarenta años nos contemplan. Foto R.Puig

Cuarenta años nos contemplan. Foto R.Puig

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Del dilema de elegir

Aunque te pases el día saltando de una proyección a otra entre los 28 cines (biografos) de la ciudad, varios de ellos multisala, por no hablar de los cuarenta pueblos de la región, e incluso la catedral, la sinagoga y la mezquita de Gotemburgo, no puedes abarcar más que una parte reducida de lo proyectado, y eso si consigues, anticipándote mucho, comprar entradas para todo lo que quieres ver (por ejemplo Cine Nórdico, la retrospectiva de los hermanos Dardenne, cine sobre los Sami, cortometrajes, documentales, obras de animación, sección “dioses y hombres”, comedia y humor, etc) o ir a los seminarios con directores y sobre temas específicos..

A mí me pilló necesitado de descanso. Así que sólo puedo hablar de una reducida muestra de siete films y de mi encuentro personal con algunos jóvenes directores italianos.

La sede principal del festival es el Cine Draken (el Dragón), fundado en 1956 y que guarda el aire retro de las salas de proyección de nuestra infancia.

Se abre el telón. Foto R.Puig

Se abre el telón. Foto R.Puig

Lo que yo he visto…

Cine de y sobre los Sámi

El habla forastera los llamó durante siglos “lapones” y a su territorio “Laponia”. Ellos, los más antiguos pobladores del norte escandinavo, mucho antes de que se dividiera entre reinos y naciones, se reconocen como Sámi.  Desde hace poco cuentan con su propio Instituto del Cine que desborda las fronteras de su extenso territorio.  Uno de los filmes producidos con el patronazgo del Instituto ha sido galardonado con el Dragon Award. No he visto el film pues las entradas se habían agotado para todas sus proyecciones desde el primer día del festival.

Se trata del largometraje Sameblod (“sangre de los Sámi”) de Amanda Kernell, que ya fue presentado en Venecia en setiembre pasado. Denuncia a través de la historia de una familia sámi la marginación racista bajo la que han vivido los Sámi hasta la segunda mitad del siglo XX. Hemos hablado de ello en este blog.

Pero sí pude ver el documental  Kuun metsän Kaisa (Kaisa’s Enchanted Forest) de Katja Gauriloff sobre la supervivencia de los sámi de lengua Skolt antes de la guerra ruso – finlandesa y el drama que vivieron al acabar la II Guerra Mundial, cuando habían perdido su territorio en Rusia, sus rebaños de renos, sus instrumentos de pesca y sus casas y habían sido reubicados en tierras de Finlandia.

Kaisa's enchanted forest. Film de Katja Gauriloff

Kaisa’s enchanted forest. Film de Katja Gauriloff

Incluye filmaciones antiguas debidas a el escritor suizo Robert Crottet y de Enrique Méndez que ayudaron a la causa de la etnia Skolt.

Dos filmes italianos

También pude ver dos largometrajes italianos que recomiendo. Además tuve ocasión de departir con sus directores, Irene Dionisio y Marco Danieli, y con la directora de promoción del nuevo cine italiano en Cinecittà, Monique Catalino.

Lo que lamento es que el título de Le ultime cose de la joven directora de Turín haya sido traducido al inglés con el de Pawn Street (“calle de los empeños”). Se trata de los dramas de la gente en situación precaria, empujada a empeñar sus objetos de familia, y de la corrupción y la inhumanidad del pequeño mundo de los Monte di Pietà.

Le ultime cose. Film de Irene Dionisio

Le ultime cose. Film de Irene Dionisio

Buen guión, buena dirección de actores (profesionales o no) y buen trabajo de imagen. Una denuncia sin sentimentalismos y una visión de la pobreza vergonzante de las víctimas del desempleo.

El primer largometraje de Marco Danieli se titula La ragazza del mondo y tampoco comprendo porque le han tenido que poner un título tan insípido como Wordly Girl. No hay modo, la pleitesía que se le rinde al inglés conduce a sacrificar la belleza de otras lenguas y de títulos perfectamente comprensibles en italiano.

La ragazza del mondo. Film de Marco Danieli

La ragazza del mondo. Film de Marco Danieli

El film describe el doloroso y humillante proceso de una chica de diecinueve años para desvincularse de los Testigos de Jehová y del ostracismo al que es sometida por la familia y la secta, porque ha decidido volver al mundo. Está inspirada por una historia real que el director de la película conoció personalmente.

Dos filmes sobre la barbarie nazi antisemita

Otra de las películas que he visto en el festival se está ya estrenando en las pantallas de los Estados Unidos. Se trata de Denial (Negación), de Mick Jackson, una producción USA/Gran Bretaña que deberían ver quienes sientan todavía la tentación de prestar oído a las falsedades que la inmoralidad política llama hoy alternative facts .  

Denial. Film de MIck Jackson

Denial. Film de Mick Jackson

Trata del histórico caso del pseudo historiador británico David Irving, apologeta de Hitler, racista y antisemita, quien llevó a juicio por difamación a la historiadora norteamericana Deborah Lipstadt que le había tachado de mentiroso, y de como ella no bajó los brazos y no aceptó componendas hasta que la justicia inglesa falló contra el demandante. En el juicio se demostró ampliamente la falsedad de las tesis de los negacionistas del Holocausto.

El otro film Across the waters (Flugene over sundet: fuga por el estrecho), del director danés Nicolo Donato narra el caso de un músico de jazz danés y de su esposa e hijo, quienes, por ser de judíos, tuvieron que escapar en una fuga trágica desde Copenhague a Suecia.

Across the waters. Film de Nicolo Donato

Across the waters. Film de Nicolo Donato

Es un testimonio sobre una historia real del sadismo y la crueldad de los SS y de sus colaboradores, pero también sobre el heroísmo y la solidaridad de los daneses que se jugaron la vida por esconder y ayudar a escapar a sus compatriotas judíos. Gracias a ellos, el 95 % de la comunidad judía de Dinamarca pudo sobrevivir.

El tiempo gris de Gotemburgo en algunos de estos días

Tarde de febrero en Gotemburgo. Foto R.Puig

Tarde de febrero en Gotemburgo. Foto R.Puig

ha alternado con la luz vespertina de ótros

Ventanas con vistas. Foto R.Puig

Ventanas con vistas. Lindholmen. Gotemburgo. Foto R.Puig

Algo así ocurre con la mezcla de penalidades y solidaridad que predomina en las producciones que acuden a este festival  cada año. Si no me creen, deberían ver un film británico, que se desarrolla en Londres y que trata de un gato y un joven. Como en casa tenemos una gata, se me ocurrió comprar dos entradas para verlo con mi mujer en la víspera de su cumpleaños.

A street cat named Bob (“un gato callejero de nombre Bob”) es en cierto modo una comedia que acaba bien: la historia de un drogadicto (basada en el libro del mismo joven que la vivió) que consigue quedar limpio de la dependencia de la cocaína gracias a la compañía de un gato que se cuela en su vida.  

A street cat named Bob. Un film de Roger Spottiswood

A street cat named Bob. Un film de Roger Spottiswood

Como es natural, esta peripecia que termina en risas no está exenta de algunas lágrimas, las de la vida precaria de los sin techo londinenses y de aquellos que, contra lo que le ocurre al protagonista,  no consiguen escapar de la droga.

Hoy mismo, el Dragón vikingo ha levado las anclas de su drakkar y ha partido en búsqueda de nuevos filmes para la cosecha del próximo año.

El festival del dragón. Foto R.Puig

El festival del dragón. Foto R.Puig

Canteras, viñedos y esculturas en Pinoso

29 enero, 2017
Mármol y viñedos.   Pinoso.  Foto R.Puig

Mármol y viñedos. Pinoso. Foto R.Puig

Pasé unas horas en Pinoso hace dos semanas. En este pueblo de Alicante se ha cultivado el arte del vino desde hace por lo menos dos milenios y desde el siglo XIX la ciencia de la cantera. No hay familia de pinoseros que no cuente con antepasados que laboraron en los viñedos o sudaron con el duro trabajo de la extracción del mármol del Monte Coto.

No se me había ocurrido antes ir a Pinoso, hasta que supe que compañeras de mis estudios en la Facultad de Bellas Artes de Altea, así como profesores y estudiantes de ahora, participaban en el primer certamen de escultura en piedra de la Fundación Levantina y que sus trabajos se exponían en la Casa del Mármol y del Vino de la villa.

Certamen de Escultura en piedra. Fundación Levantina. Casa del mármol y del vino de Pinoso. Foto R.Puig

Certamen de Escultura. Fundación Levantina. Casa del mármol y del vino de Pinoso. Foto R.Puig

Este proyecto de colaboración entre los productores de mármol alicantinos y la Facultad de Bellas Artes de Altea se debe en buena medida al seminario “La escultura ambiental y los parques-museo de escultura contemporánea en Italia” que la Profesora Oriana Impei impartió en setiembre de 2015 en Altea, invitada por la profesora Raquel Puerta Varó. De aquella visita y de las interesantes propuestas que la docente italiana presentó, basadas en su larga experiencia en este tipo de colaboraciones entre los industriales de la piedra y la Academia de Bellas Artes de Roma hemos tratado en este blog.

Javier Martínez en la Casa del Mármol y del Vino. Foto R.Puig

Javier Martínez en la Casa del Mármol y del Vino de Pinoso. Foto R.Puig

Tras una llamada telefónica a la Oficina de Turismo de Pinoso en la Casa del Mármol y del Vino, su coordinador, Javier Martínez, me animó a detenerme en Pinoso el mayor tiempo posible. Durante mi visita sus competentes explicaciones han ampliado mucho mis escasos conocimientos sobre el trabajo de extracción del mármol y el arte de la viticultura.

Casa del mármol y del vino de Pinoso. Foto R.Puig

Casa del mármol y del vino de Pinoso. Foto R.Puig

El museo tiene un importante colección de los antiguos instrumentos de los canteros y viticultores que las familias pinoseras han donado.

Muelles de exportación de vino. Alicante s.XIX. Casa del mármol y del vino de Pinoso. Foto R.Puig

Muelles de exportación de vino. Alicante s.XIX. Casa del mármol y del vino de Pinoso. Foto R.Puig

Todo ello acompañados de pedagógicos paneles, presentaciones audiovisuales y folletos.

Mural. Casa del mármol y del vino de Pinoso. Foto R.Puig

Composición mural. Casa del mármol y del vino de Pinoso. Foto R.Puig

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En las canteras de mármol de Monte Coto

Para entender la piedra y para comprender tanto el mimo como la tecnología que requiere su talla es muy conveniente visitar las canteras de la que se extrae. Lo mejor sería poder volver uno de esos días en los que la Fundación Levantina organiza visitas guiadas con total seguridad.

Cantera en Pinoso. Foto R. Puig

Cantera de Levantina en Pinoso. Foto R. Puig

Aunque no tengamos ni de lejos el genio de Miguel Ángel, al menos podemos intentar sentir una chispa de lo que debió él de sentir en Carrara cuando fue personalmente a elegir in situ el bloque de mármol en el que ya presentía encerrada la forma de su Pietá. La selección directa y en persona de sus bloques de mármol fue un hábito que mantuvo durante su larga carrera como escultor.

En las canteras de Pinoso. Foto R.Puig

En las canteras de Pinoso. Foto R.Puig

No era día de visita, por lo que sólo pude apreciar las fachadas de mármol blanco cremoso (variedad del mármol “crema marfil”) y los escalones de 12 metros de altura, de los que se cortan las enormes rebanadas que luego se trocearán para su transporte. Es un proceso fascinante de técnica e ingenio.

canteras-de-martcotsa-pinoso-foto-r-puig

Canteras de Martcotsa. Pinoso. Foto R.Puig

Pero son las visitas guiadas, que te llevan al interior, las que me permitirían apreciar la cantera en toda sus dimensión, incluida la hondonada gigante excavada durante décadas. La próxima vez será.

En la cantera de Levantina. Pinoso.  Foto  R. Puig

En la cantera de Levantina. Pinoso. Foto R. Puig

Las reservas son grandes, hasta el punto de que los bloques se mantienen apilados durante años a modo de imponentes murallas, en cuyos intersticios han crecido los arbustos.

Muro de mármol. Canteras de Pinoso. Foto R.Puig

Muro de mármol. Canteras de Pinoso. Foto R.Puig

Junto a los accesos están las áreas de almacenamiento de los bloques.

Mármol, olivos y viñedos. Pinoso. Foto R.Puig

Mármol, olivos y viñedos. Pinoso. Foto R.Puig

A todo esto se añade la luz de esta tierra, sus montes de suaves declives y la serena extensión de sus paisajes.

Pinoso. La vega del Vinalopó Medios y el mármol por el lado de la Algueña. Foto R.Puig

Pinoso. La vega del Vinalopó Medio y el mármol por el lado de Algueña. Foto R.Puig

La mirada se ensancha más allá de Algueña, a pocos kilómetros de la provincia de Murcia y de Jumilla. ¡He de retornar a esta comarca!

El mármol y los viñedos. Pinoso. Foto R.Puig

El mármol y los viñedos. Pinoso. Foto R.Puig

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Escultura

Como explicaba más arriba, pensé en esta visita al saber que las esculturas de dos compañeras de mis cursos de escultura en Altea entre 2008 y 2010, junto con las de estudiantes y profesores actuales, estaban en la exposición patrocinada por la Fundación Levantina en Pinoso.

Aquí están algunas de las obras.

Piedra mansa

Eva Martí. Cruces. Casa del mármol y del vino de Pinoso. Foto R.Puig

Eva Martí. “Cruces” 2016. Mármol “blanco Ibiza”. 13,9 x 56,5 x 39 cm.  Foto R.Puig

La de Eva Martí, de acabado paciente, en humilde espera de unas manos que no se cansen de serenar más aún si cabe sus superficies y sus pliegues, encierra en su sobriedad las ambigüedades y dilemas de la conducta imprevisible del ser humano, de los extremos y los itinerarios de la vida y del lenguaje: encrucijada y cruz, camino y tumba,  apertura y cierre, claridad y sombra, decisión y renuncia, fugas y muros, lápida y cauce de purificación lustral, calma aparente y pasión retenida.

Piedra inquieta

Teresa Iborra. Ausencia. Casa del mármol y del vino de Pinoso. Foto R.Puig

Teresa Iborra. “Ausencia” 2016. Mármol “amarillo sierra” y acero. 32 x 66,5 x 16 cm.  Foto R.Puig

Esta escultura de Teresa Iborra, esculpida con gran refinamiento, me parece metáfora de una pérdida o de una fuga. Una sección de viga de acero embrida dos concavidades de precisa igualdad, los muñones de un ser bivalvo de cuya presa hay algo que se ha escapado y que nunca, frenados para siempre, podrán recuperar. ¿Quieren estas conchas sin nada expresar la angustia de un incierto algo que sabemos que estuvo y que ya no está?

Piedra traspasada

Imma Mengual. Línea maestra. Casa del mármol y del vino de Pinoso. Foto R.Puig

Imma Mengual. “Línea maestra” 2016. Mármol y madera de sucupira 140 x 150 x 15 cm. Foto R.Puig

En esta escultura, compuesta de madera y mármol, obra de Imma Mengual, hay también una tensión, una línea de escape y un peso que impide, que retiene y priva, un equilibrio casi insostenible, la tragicomedia congelada de dos materias. Sea cual sea la que prevalezca, el resultado será la caída. Retenemos la respiración y nos alejamos de puntillas, sintiendo que bastaría que esas sombras que hacen de ancla y contrapeso se diluyan con el ocaso para que algo imprevisto suceda.

Piedra expectante

Jose Garcia Chuecos 2016,

Jose Garcia Chuecos 2016, “sin título”. Mármol “blanco ibiza”. 22 x 43 x 17 cm.  Foto R.Puig

Nada mejor que acabar con esa cabeza, esculpida por José García Chuecos, a la espera de un lugar, a la espera de un nombr, a la espera de poder volar. Parece que desease retornar a las entrañas de la cantera: “piedra eres y en piedra te has de convertir”. Ya no pertenece al artista, ahora habita otras regiones.

De momento yo vuelvo a las mías por la carretera que, pasando Monóvar, me llevará de regreso a la ciudad de mis abuelos maternos y de mi madre, Alicante.

Entre Pinoso y Monóvar. Foto R. Puig

Entre Pinoso y Monóvar. Foto R. Puig

Costa blanca, costa nevada

22 enero, 2017
¿Los dolomitas ¡ No, el Montgó! Foto R.Puig

¿Los dolomitas ¡ No, el Montgó! Foto R.Puig

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Dedicado a Jesús, que se perdió la nevada

El domingo pasado se terminaba mi crónica con una visión apacible de la playa de la Almadraba en Els Poblets. Pues bien, la Gota Fría, esa especie de mega meteoro de las costas levantinas ya estaba maquinando una de las suyas.

Y la consecuencia ha sido lo que esta semana que acaba hoy nos ha traído…

viento y nieve en la Marina Alta

Mañanita desde el balcón. Foto R.Puig

Mañanita desde el balcón. Foto R.Puig

El miércoles por la mañana, al asomarnos al balcón, nevaba y soplaba un fuerte viento

La que está cayendo. Foto R.Puig

La que está cayendo. Foto R.Puig

No se recordaba una nevada parecida en esta playa desde 1983…

La nevada de 1983  desde el restaurante Isa. Foto de su patrón

La nevada de 1983 desde el restaurante Isa. Foto del patrón

De las paredes del restaurante Isa cuelgan las fotos de aquella nevada

La nevada de 1983 desde el restaurante Isa. Foto de su patrón

La nevada de 1983 desde el restaurante Isa. Foto de su patrón

Es raro que la nieve llegue a cuajar en estas playas, pero así ha ocurrido de nuevo, aunque no por muchas horas

Mañanita desde el balcón. Foto R.Puig

Mañanita desde el balcón. Foto R.Puig

Mañanita desde la terraza. Foto R.Puig

Mañanita desde la terraza. Foto R.Puig

Como habíamos quedado a comer en Casa Tula, decidimos encaminarnos hacia Jávea por el lado de Jesús Pobre, ese pueblo que se recuesta en la ladera sur del Montgó, la montaña mítica…

 el Apu tutelar de la comarca

Nuestro Apu tutelar desde las huertas entre Denia y Ondara. Foto R.Puig

Nuestro Apu tutelar desde las huertas entre Denia y Ondara. Foto R.Puig

Por la carretera que va de Els Poblets a Denia, desde su ladera norte, el Montgó se mostraba como un elefante blanco.

Tras dejar atrás la Xara, desde Jesús Pobre

El puño del Montgó desde Jesús Pobre. Foto R.Puig

El puño del Montgó desde Jesús Pobre. Foto R.Puig

se imponía el nevado puño de Akal,

Akal retiene a Lalahama por los cabellos. Foto R.Puig

El puño de Akal retiene a Lalahama por los cabellos. Foto R.Puig

impidiendo que su amada Lalahama sea arrastrada a los abismos por la poderosa Timana.

Porque en realidad…

la verdadera causa de las gotas frias

se pierde en la noche de los tiempos…

Mucho antes de que los hombres poblasen el mundo, el poder sobre todo lo existente lo compartían la diosa Timana, señora de las aguas y de las profundidades del mar, y Dimana, el dios de la tierra, las rocas y las cumbres. Ambos pugnaban por dominarlo todo y aumentar sus dominios a costa del rival.

De hecho, la violenta nevada del otro día fue un episodio más de esa lucha legendaria, y la tormenta que aún no cesa también

Arrecia la tempestad. Foto R.Puig

Arrecia la tempestad. Foto R.Puig

Ayer por la mañana, por la orilla de la playa, el viento casi me impedía caminar y la lluvia me bañaba en rachas horizontales

Vendaval.  Foto  R.Puig

Vendaval. Foto R.Puig

Que lo llaman Mistral o Tramontana (yo siempre los confundo) lo cierto es que no es más que la manifestación de esa lucha sin cuartel que data del Eón Arcaico

Timana, aprovechando las noches oscuras, destruía los acantilados con sus furiosas tempestades y sus olas gigantes que asediaban las tierras de oriente a occidente y separaban las dos inmensas masas terrestres que Dimana trataba de unir para dividir en dos los dominios de la diosa del mar.

Pasaron millones de años y las contiendas de estos dioses habían modificado las costas y el relieve terrestre. Dioses menores habían procreado a unos seres gigantescos, emparentados con los Titanes, que recorrían la tierra enfrentándose con enormes dragones. Las lluvias y diluvios que se habían sucedido por períodos interminables habían generado una vegetación salvaje. Los descendientes de EnlilEnki  y Ereshkigal, así como los de otros lejanos dioses y diosas habían ido avanzando hacia Occidente.

Arrecia la tempestad. Foto  R.Puig

Arrecia la tempestad. Foto R.Puig

Digan lo que digan, las cosas son bastante más complicadas de lo que nos cuentan los meteorólogos de la tele…

Los titanes andan sueltos. Foto R.Puig

Los titanes andan sueltos. Foto R.Puig

Dimana, para extender sus dominios, abría las entrañas de la tierra, alzaba volcanes que invadían el océano con ríos de lava y empujaba inmensas masas unas contra otras para generar cordilleras y ocupar los mares de Timana. Esta se defendía con terribles movimientos telúricos que desde el fondo de los mares levantaban barreras de agua que asolaban las costas y destruían la obra de Dimana. Así durante incontables milenios.

Y el origen del Montgó no es el que nos cuentan los geólogos, no…

Los titanes andan sueltos.  Foto R.Puig

Los titanes andan sueltos. Foto R.Puig

Estos titanes gigantescos se habían aposentado en los extremos de la tierra, algunos de ellos, protegidos por Dimana, vivían en los bordes de lo que luego serían las montañas béticas. De entre ellos, Lalahama (la de los largos cabellos), hermosa protegida de Dimana, solía extenderse al sol sobre los altos farallones frente al mar. Disfrutaba de los vientos y desafiaba a los huracanes que Timana lanzaba contra la tierra.

Por entonces, el titán Akal  (el de los fuertes brazos) había conquistado el amor de Lalahama.

La escollera desafía al mar. Foto R.Puig

La escollera desafía al mar. Foto R.Puig

Los titanes ayudaban a Dimana a ensanchar su territorio moviendo montañas y peñones que abrazaban con sus robustos brazos y amontonaban sobre el borde de los mares. Por eso Timana odiaba a Akal y a su compañera Lalahama y quería arrastrarles al fondo de sus mares con la ayuda de los titanes inferiores, seres anfibios y monstruosos que agitaban las aguas y sacudían las columnas sumergidas de la tierra.

Un día en que Lalahama descansaba cerca de unos acantilados, una de esas manadas de titanes del mundo inferior, obedeciendo las órdenes de su diosa, la aferraron por los pies y empezaron a arrastrarla. Cuando la amante de Akal iba ya a desaparecer en las agitadas y negras aguas, advertido por sus gritos, el titán de los poderosos brazos alcanzó a sujetar a su compañera por sus largos cabellos y a tirar fuertemente de ella, pugnando con los titanes del proceloso mar.

Esa batalla no tuvo vencedores, pero dejó para siempre sus señales gigantescas. Por el enorme tirón de las profundidades, Akal y Lalahama se encastraron en las entrañas de la tierra frente al mar. El cuerpo de Akal y la cabeza y las espaldas de Lalahama quedaron sepultados en la meseta costera. Mientras ella se abrazaba a la costa, enterrándose más y más con su compañero, la diosa Timana sólo consiguió sepultar en el mar la mitad inferior de Lalahama, que se petrificó para siempre sostenida por la mano de Akal.

El puño de Akal desde Javea. Foto R.Puig

El puño de Akal visto desde Javea. Foto R.Puig

Dimana, a pesar de ser el poderoso dios de las tierras y las montañas, no pudo desenterrar ni a su fiel Akal ni a su compañera. Ambos se trasformaron en el enorme macizo que hoy se conoce como el Montgó. Dicen que Timana, en los días de fuerte temporal, bate y bate sus olas contra el poderoso promontorio que se avanza hacia el mar sustentado por el espinazo enterrado de Lalahama, e intenta aún  llevarsela del todo hacia las profundidades. Pero el rocoso puño de Akal la retiene por ahora.

De mis “Cuadernos italianos. Conversaciones inéditas con Jacopo Portal”.

Ensondeluz, “El mito del Montgó”,  24 de marzo del 2012

A fecha de hoy, la lucha interminable sigue…

Mar brava en la Almadrava. Foto R.Puig

Mar brava en la Almadrava. Foto R.Puig

Elogio de la nimiedad (IV): cosas de la orilla del mar

15 enero, 2017
Marea, vainilla y nata. Foto R.Puig

Marea, vainilla y nata. Foto R.Puig

La mar, no nos cansamos de mirarla. Aunque sea nuestra orilla de siempre, un pequeño rincón del mundo. Es lo habitual, como esa luna que el pasado miércoles se alzaba amarilla y levantaba la marea.

Pero estoy empezando por el final. En realidad sólo son cosas nimias, las de un paseo por el borde de la playa, en enero, en estas costas benditas del levante alicantino.  Digo benditas, porque mi abuela utilizaba a menudo una especie de adagio para referirse a Alicante como la millor terra del món.  

De niño no sabía yo del autor de esta expresión, ni de como la popularizó un académico del siglo XIX quien, en carta a un amigo, la repetía a modo de estribillo en algunas de las 18 estrofas de una letrilla en elogio de la tierra alicantina.

Comienza así:

Sepades, señor Bretón,
que de Poniente a Levante,
es sin disputa Alicante
la millor terra del món.

El citado “señor Bretón”, era el dramaturgo y poeta, bibliotecario de la Biblioteca Nacional de Madrid, Manuel Bretón de los Herreros (1796-1873), el autor de la letrilla era Mariano Roca de Togores (1812-1889), escritor de familia alicantina, que fue Director de la Real Academia de la Lengua  y del Ateneo de Madrid.

Todo esto y la letrilla completa lo encuentran en la página de Alicante Vivo. Pero como estamos en enero, quiero citar aquí la segunda estrofa:

Mientras que a vos embozado
por las mañanas de enero,
a la orilla del brasero
os da un dolor de costado,
yo me voy desabrochado
desde el Muelle al Malecón;
que es sin disputa Alicante
la millor terra del món

En fin, por todo el mundo hay muchos que opinan que su terruño es la mejor tierra del mundo. Yo simplemente les traigo aquí algunas nimiedades motivadas por mi paseo del miércoles pasado por mi orilla alicantina.

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Cañas

Lo que nos dejó la riada. Foto R.Puig

Lo que nos dejó la riada. Foto R.Puig

Para que vean que no todo son primores, les dejo una imagen del muro de cañas que nos dejó un reciente temporal. Los carrizos que arrasó el río Girona en su crecida, para arrojarlos en la playa de la Almadraba alcanzan hasta los dos metros de altura. Este muro no ha costado nada, si alguien tendrá que pagar por ello, será el ayuntamiento de Denia, cuando se decida a quitarlo. Si piensan que es una metáfora, ustedes sabrán de qué. En todo caso, los pieles rojas han debido de visitarnos, pues alguien ha comenzado a construir un par de tipis

Lo que nos dejaron los comanches. Foto R.Puig

Lo que nos dejaron los comanches. Foto R.Puig

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Curiosidades para malacólogos

Concha de tipo Mytilidae. Foto R.Puig

Concha de bivalvo. Foto R.Puig

No sé nada de malacología, quiero decir de los moluscos y de sus clasificaciones, pero, paseando por la playa, he encontrado una concha incompleta, que me parece inusualmente grande. Mirada al trasluz tiene irisaciones realmente peculiares. Surfeando en internet se encuentran infinidad de cosas, entre otras sobre los moluscos del Mediterráneo y sus conchas. Me he quedado pensando  ¿será del tipo Mytilidae?

Concha de tipo Mytilidae. Foto R.Puig

Concha de bivalvo en la playa de la Almadrava. Foto R.Puig

Si hay algún malacólogo entre mis lectores, quizás pueda aclaranos si se trata de una rareza exótica para lo que es habitual en esta parte de las costas del Mediterráneo o, por el contrario, es algo común.  Por mi parte, en estas playas no había visto antes algo así y de estas dimensiones

Concha de tipo Mytilidae. Foto R.Puig

Concha de bivalvo ¿de tipo Mytilidae? Foto R.Puig

Desde luego, no me parece que sea el resto de una paella marinera.

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Comoranes

Con sigilo hacia los cormoranes. Foto R.Puig

Con sigilo hacia los cormoranes. Foto R.Puig

Lo de los cormoranes es otra historia. Siempre vienen a esta playa en enero y febrero a pescar en bandadas de alrededor de diez. De nuevo, surfeando, he sabido que muchos pescadores y propietarios de piscifactorías los odian. Al final de los años 70, en España, estas aves, normalmente migrantes, estaban en extinción, pero su población ha aumentado prodigiosamente, no sólo aquí sino en toda Europa. Hasta el punto de que, por iniciativa del Parlamento Europeo, existe un denominado “European Cormorant Management Plan to minimise the increasing impact of cormorants on fish stocks, fishing and aquaculture” (Plan Europeo de Gestión de cormoranes para minimizar su creciente impacto en las reservas de peces, en la pesca y en la acuicultura).

A este vecino que pesca desde el espigón no parece preocuparle lo de los cormoranes, cada uno a lo suyo

Paciencia. Foto R.Puig

Paciencia. Foto R.Puig

En mi caso, yo que no sabía nada de esto, año tras año los admiro y confío que al menos no desaparezcan estos pocos que vuelan, se zambullen, bucean y emergen con tanta elegancia en estas aguas.

Sobre todo no resbalar. Foto R.Puig

Sobre todo no resbalar. Foto R.Puig

El otra día me iba yo acercando con cuidado, sin aspavientos y procurando no romperme la crisma, para no espantarlos y poder dejarles aquí mi homenaje fotográfico, no sea que el año que viene me los hayan envenenado

Más cerca Foto R.Puig

Que no se me espanten Foto R.Puig

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Olas

Els Poblets, Hawai. Foto R.Puig

Els Poblets, Hawai. Foto R.Puig

Me dirán que las olas están muy vistas. Pues sí, sin embargo no es algo que nadie se canse de mirar. Y si había que presumir de las de por aquí, nada mejor que mostrar que también hay surfistas en el barrio. Ademas nuestras ondas no sólo son bravas

Bravas y níveas. Foto R.Puig

Bravas y níveas. Foto R.Puig

sino que también cubren la arena con un manto inmaculado

El manto lácteo de la ola. Foto R.Puig

El manto lácteo de la ola. Foto R.Puig

La ola de nata. Foto R.Puig

La ola de nata. Foto R.Puig

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La luna celosa

Emulación. Foto R.Puig

Emulación. Foto R.Puig

La luna ha traído la marea, ha provocado el oleaje que invade la arena con su espuma, pero tiene celos de lo que ha causado. Finalmente decide mostrar que ella es la que manda, la que se merece todo el brillo del escenario

Y, con ayuda de la noche, Selene se impone

El ama de la playa. Foto R. Puig

La luna se apodera de la escena. Foto R.Puig

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Un día después

Lo anterior ocurría el miércoles. El jueves el mar se había tranquilizado y el atardecer nos regalaba esto

Cabelleras en el cielo. Foto R.Puig

Cabelleras en el cielo. Foto R.Puig

naranja-sobre-tierra-de-naranjas-foto-r-puig

Naranja sobre tierra de naranjos. Foto R.Puig

La punta de mi barrio a las seis y media de la tarde. Foto R.Puig

La punta oriental de mi barrio a las seis y media de la tarde. Foto R.Puig

Otro día que se va. Foto R.Puig

Otro día que se va por el oeste. Foto R.Puig

El crepúsculo comenzaba el jueves a las seis y media de la tarde. Girando la mirada a la redonda lo veíamos así

Primera nieve y fuga

8 enero, 2017
Tímida nieve. Foto R.Puig

Tímida nieve. Foto R.Puig

La nieve llegó de puntillas esta semana pasada, creo que fue el miércoles 4 de enero. Estas son las imágenes de sus primeros tanteos, como si pidiera permiso para instalarse. ¿O demandaba quizás perdón por no haberse presentado en Navidad? En realidad, hace ya años que en Gotemburgo no tenemos navidades blancas. Pero esta vez mis nietos habían venido a vernos y, no es que yo le guarde rencor a la nieve, no es eso, pero un detalle con los niños -digo yo- podría haberlo tenido ¿no les parece?

Silenciosa nieve. Foto R.Puig

Silenciosa nieve. Foto R.Puig

Pero, en fin, pelillos a la mar. En el fondo, la nieve no es dueña de sí misma y, si no recuerdo mal lo que nos enseñaron en el colegio, es un meteoro y ha de competir con muchos otros, como el chubasco, la cellisca (esa que amaga pero no cuaja), la llovizna y otros congéneres que pululan por la troposfera (esa palabra también había que memorizarla bien).

Además, la nieve tiene que pedir permiso al “hombre del tiempo”, ese que sale todos los día en la Televisión, porque “la mujer del tiempo” no le pone tantos peros a la nieve, le da más libertades. Solidaridad de género, digo yo.

Solitaria nieve. Foto R.Puig

Solitaria nieve. Foto R.Puig

Lo del miércoles lo llamo nieve, pero es un decir, en realidad no es muy técnico. Porque siendo rigurosos, no sé, lo mismo tendría que llamarla cinarra.

¿Que no sabe usted qué es eso? Pero ¡alma de cántaro! si está chupado. No, no vaya usted a buscarlo en el diccionario de la Real Academia, que ya me he molestado yo.  Puede que lo que cayó ese día fuese en realidad una “nieve menuda en forma de gragea”.

Nieve alfombra. Foto R.Puig

Nieve alfombra. Foto R.Puig

Desde luego que no creo que podamos decir que fue una simple cencellada, más bien fue el resultado de las celliscas que tuvimos esos días…

Para el “poeta de Gotemburgo” (de quien ya hemos hablado aquí hace años) el frío ya no es un problema.

Johan Anders Wadman el poeta de Gotemburgo. Foto R.Puig

Johan Anders Wadman “el poeta de Gotemburgo”. Foto R.Puig

Uno de sus empleos (tras dilapidar la herencia de su padre) fue el de comisario de los hospitales de campaña del ejército sueco en Alemania durante la guerra de 1813-1814. Entre los productos que Johan Anders Wadman (1777-1837) administraba estaba el aguardiente, que se usaba como medicina para los heridos. Al parecer se le pidieron cuentas por el sospechoso y excesivo consumo del mismo. Entre otros subgéneros literarios, aquel poeta epicúreo y manirroto cultivó la poesía báquica.

El poeta y la nieve. Foto R.Puig

El poeta y la nieve. Foto R.Puig

Aquí le vemos en el busto del escultor Peter Molin, que los miembros de la “Orden bacanal”, de inspiración francmasónica, pagaron a escote treinta años después de su muerte. Genio y figura hasta la sepultura, el poeta murió pobre, y tan pobremente fue enterrado que, cuando la misma orden quiso rendirle homenaje en el centenario de su muerte, no lograron encontrar su tumba hasta dos años más tarde.

En mi caso, como no soy de bronce, mientras la nieve volvía a insistir, está vez decidida a quedarse, no recurrí al aguardiente, sino que tomé un avión hacia latitudes más cálidas

Desde la sala de espera. Foto R.Puig

Desde la sala de espera. Foto R.Puig

Y así estaban ayer los montes por el suroeste de las cordilleras prebéticas …

El Puig Campana. Foto R.Puig

El Puig Campana ayer por la tarde. Foto R.Puig