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De Estocolmo (y III) y de Roma (I): del mar y e los pintores

28 mayo, 2017
En la nave por la mañana del domingo 21 de mayo. Foto R.Puig

Desde la popa por la mañana del domingo 21 de mayo. Foto R. Puig

La verdad es que el pasado domingo estaba ya navegando, desde Barcelona y rumbo a Civitavecchia. A pesar del retraso de cuatro horas en la salida, los viajeros nos lo estábamos tomando con filosofía. Sólo los perros de la perrera ladraban algo, con lo que sus dueños, solícitos, los sacaban a pasear por la cubierta.

Lorenzo y y su amigo Kersch en la nave. Foto R.Puig

Lorenzo y y su amigo Kersch en la nave. Foto R.Puig

Este en concreto había viajado en avión desde Fuerteventura, había caminado unos días por las calles de Barcelona y ahora estaba embarcado hacia Roma. Pues bien, estaba de lo más tranquilo.

En la escala de Puerto Torres. Cerdeña. Foto R.Puig

En la escala de Puerto Torres. Cerdeña. Foto R.Puig

Después de atracar en Puerto Torres (Cerdeña) el mar nos obsequió con una puesta de solo magnificente sobre los montes de Córcega, mientras ya estábamos saliendo del estrecho de Bonifacio.

El sol se pone sobre Córcega. Foto R.Puig

El sol se pone sobre Córcega. Foto R.Puig

Y un poco más adelante, allá a lo lejos, con su leyenda y el espíritu de Edmundo Dantés que aún planea por sus costas, la isla de Montecristo

La isla de Montecristo al anochecer. Foto R.Puig

La isla de Montecristo al anochecer. Foto R.Puig

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Pintores suecos e italianos de la primera mitad del siglo XX

De mis dos día en Estocolmo me había yo quedado con algunas muestras de la pintura sueca de principios del siglo XX, fruto de una visita a la Galería Åmells. Pero, como el martes pasado visité, prácticamente solo, una hermosa antología de artistas italianos en la Galleria d’Arte Moderna de Roma  (Capolavori del ‘900 italiano),  he pensado que nada mejor que cotejar lo que pintaban los artistas suecos e italianos poco más o menos por los mismos años.

Y ya que estábamos navegando…

Einar Jolin. En la góndola. 1920, Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Einar Jolin. En la góndola. 1920, Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Carlo Carrà. Marina a Moneglia. 1921. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Carlo Carrà. Marina a Moneglia. 1921. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Pueblos junto al agua

Leander Egström. Paisaje de verano con casas junto al agua en Gnesta. 1912. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Leander Egström. Paisaje de verano con casas junto al agua en Gnesta. 1912. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Y pueblos de tierra adentro

Ottone Rosai. Pueblo. 1923. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Ottone Rosai. Pueblo. 1923. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Ambientes campestres

Arturo Tosi. El camino a Clusarte. 1928. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Arturo Tosi. El camino a Clusarte. 1928. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Olle Olsson Hagalund. Árbol frutal en flor. 1930,. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Olle Olsson Hagalund. Árbol frutal en flor. 1930,. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Personajes bucólicos

Mario Sironi. La familia del pastor. 1927. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Mario Sironi. La familia del pastor. 1927. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

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Tristezas de una modelo

Carl Wilhelmson. Muchacha en reposo. 1924. Detalle. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Carl Wilhelmson. Muchacha en reposo. 1924. Detalle. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Un guiño velazqueño

Ferruccio Ferruzzi. Fragmento de composición. 1921. Detalle. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Ferruccio Ferruzzi. Fragmento de composición. 1921. Detalle. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

 

Idealización cortesana o fantasías de un pintor que murió en Bali

John Sten. Cortesana. 1919. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

John Sten. Cortesana. 1919. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Realidades romanas y guiño goyesco de un pintor que murió joven

Scipione. Cortesana romana. 1930. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Scipione. Cortesana romana. 1930. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Y un guiño curial en el retrato del Cardenal Vannutelli

Scipione. El cardenal. 1930. Detalle. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Scipione. El cardenal  decano. 1930. Detalle. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Flores y frutos

Sigrid Hjertén. Vaso de Flores. 1933. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Sigrid Hjertén. Vaso de Flores. 1933. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Alberto Savinio. Otoño. 1934. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Alberto Savinio. Otoño. 1934. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Estocolmo

Einar Jolin. Vista de Södermalm. 1945. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Einar Jolin. Vista de Södermalm. 1945. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Roma

Scipione. La calle que lleva a San Pedro. 1930. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Scipione. La calle que lleva a San Pedro. 1930. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Fausto Pirandello. Paisaje romano. 1935 1938. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Fausto Pirandello. Paisaje romano. 1935-1938. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Otros ambientes urbanos

Mario Sironi.Paisaje urbano con gasómetro. 1944. Colección particular. Foto R.Puig

Mario Sironi.Paisaje urbano con gasómetro. 1944. Colección particular. Foto R.Puig

Y algo más de alegría

Carl Kylberg. En el jardín. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Carl Kylberg. En el jardín. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Pero acabemos con unas señoras deportistas

Massimo Campligi. Las amazonas. 1928. Colección particular. Foto R.Puig

Massimo Campligi. Las amazonas. 1928. Colección particular. Foto R.Puig

Pero, como dije que este domingo trataría de los pájaros de colores…

Bruno Lijefors. Agachadiza en su nido.1891. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Bruno Lijefors. Agachadiza en su nido.1891. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

El cuadro no es del siglo XX, aunque el famoso pintor de animales en su medio natural, Bruno Lijefors, vivió hasta 1939 y lo prometido es deuda.

 

 

De dos días en Estocolmo (II): en el Museo Nórdico

21 mayo, 2017
Carl MIlles. Gustaf Vasa. Nordiska Museet.Foto R.Puig.JPG

Carl Milles. Gustav Vasa I. Nordiska Museet. Foto R.Puig

 

Decididamente Carl Milles hizo bien en pasarse a la piedra y al bronce. Aunque, de todos modos, esta escultura de Gustav Vasa (1496 – 1560) más me parece un experimento irónico que un homenaje al contradictorio amo de vidas y haciendas que dominó Suecia con mano de hierro (y preocupación por su propio bolsillo) durante casi cuarenta años. Causó sensación en su primer formato en escayola en 1907, por cierto estupendamente policromada por la mujer del escultor Olga Milles. La colaboradora -en este caso esposa- de este discípulo atípico de Rodin también dejó de lado una carrera prometedora como pintora para consagrarse al genio del marido. Aunque, en la pareja de Carl y Olga no se produjera aquella laminación (podríamos decir succión) tan trágica que caracterizó la anulación del genio de Camille por Auguste, lo que sí es cierto es que el escultor sueco no hizo mucho por impulsar la obra pictórica de su esposa austriaca.

La siguiente y actual versión es de madera, también policromada, y sustituyó en 1925 a la de yeso que se estaba deteriorando.

¡Y a mí que me recuerda, salvando las distancias, al Enrique VIII (1491 – 1547) pintado por Hans Holbein el Joven! Al fin y al cabo, ambos monarcas fueron coetáneos y despóticos y, a juzgar por sus respectivas papadas (aunque mejor oculta por la barba la del sueco) y por sus torsos abultados, aficionados a banquetear.

Hans Holbein el Joven. Enrique VIII. Detalle

Hans Holbein el Joven. Enrique VIII. Detalle

Valga nuestra primera imagen de hoy para introducir la visita al Nordiska Museet de Estocolmo, pues lo primero que te encuentras nada más entrar es este voluminoso monarca, que intenta ser amenazante, aunque el viso cómico de esta obra de imaginería millesiana se lo impide.

Carl MIlles. Gustaf Vasa guarda la entrada. Nordiska Museet.Foto R.Puig

Carl Milles. Gustav Vasa guarda la entrada. Nordiska Museet.Foto R.Puig

Felizmente, el escultor no dedicó más tiempo a este tipo de tallas, que podrían muy bien presidir una falla valenciana. Habría que consultar las hemerotecas suecas para saber con que espíritu modeló su primer Gustav Vasa de escayola. Lo que pasa es que la sociedad de Estocolmo de los años veinte del siglo pasado se prodigó en ditirambos, con lo cual el escultor debió de pensar que su talla que, a mi juicio, escondía no poca retranca, debería a partir de ese momento ser tomado muy en serio, incluso por él mismo.

De Carl Milles hemos hablado ya varias veces y siempre con interés por la originalidad de su obra. Y de Gustav Vasa también. Pero como no quiero que los lectores se dejen influir por mi opinión, les ofrezco un escorzo de este monarca de leño para que se formen la suya propia.

Carl MIlles. Gustaf Vasa. Nordiska Museet. Foto R.Puig

Carl MIlles. Gustav Vasa. Nordiska Museet. Foto R.Puig

Pero me ronda otra pregunta: ¿y si el expresionismo medieval del rostro de Gustav Vasa estuviese inspirado por el de nuestro Patrón de España que los peregrinos se afanan por abrazar al final de “el Camino”?

Letizia abraza al Santo. Detalle. Fuente Reuters

Letizia abraza al Santo. Detalle. Fuente Reuters

Espero que mis lectores gallegos no me acusen de falta de respeto. Seguramente el tallista medieval se aplicó con seriedad y sin segundas intenciones a dar rostro a la santidad de Santiago Apóstol. Eran otros tiempos y otros cánones.

Sápmi

Pero ya que hemos retrocedido algunos siglos, me referiré a una de las áreas temáticas del museo que más me han interesado y, diré más, emocionado: la que se refiere a los Sami y al territorio Sápmi (de los Sami). Antiguamente se les llamó lapones y habitantes de LaponiaAquí hemos hablado algo sobre ellos.

Lapponia. según Olaus Magnus. 1572 (1539). Nordiska Museet

Lapponia. según Olaus Magnus. 1572 (1539). Nordiska Museet

No podría reseñar todo lo que en este museo se aprende y se recuerda, incluida la historia de colonización, racismo y discriminación que durante siglos les vino impuesta a los Sami, los pobladores más antiguos del norte y del centro de Escandinavia.

Biólogo Racial tomando medidas a un varón sami. Nordiska Museet.

Biólogo Racial tomando medidas a un varón sami. Nordiska Museet.

Pero es que además no dispuse del tiempo que hubiera necesitado para detenerme en todas las secciones de este área. La de lo Sami es una historia legendaria

Portada de Lapponia de Iohannes Schefferus. Frankfurt. 1573 Nordiska Museet.

Portada de Lapponia de Iohannes Schefferus. Frankfurt. 1573 Nordiska Museet.

Una visita a este museo ayuda a aproximarse a los distintos aspectos de la misma y a la forma en que siguen conservando y adaptando su cultura a los desafíos de nuestra época.

Sami y Sapmi

Sami y Sapmi

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El Museo es un repaso a la cultura y costumbres suecas a los largo de varios siglos. La parte dedicada al diseño y al mobiliario merece una tranquila visita, por no hablar de la evolución de las formas de disponer la mesa, la de los más modestos y la de los más afortunados.

La hora de los postres. Nordiska Museet. Foto R.Puig.JPG

La hora de los postres. Nordiska Museet. Foto R.Puig

Estas no eras mesas socialdemócratas, ni la mantelería y la vajilla eran de IKEA.

La hora de los postres. Nordiska Museet. Foto R.Puig.JPG

La hora de los postres. Nordiska Museet. Foto R.Puig.

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El Museo Nórdico responde al gusto por la arquitectura neo-medieval, hibridada con la neo-renacentista, que caracterizó muchos edificios monumentales suecos de fines del siglo XIX, siguiendo una tendencia dominante en el norte de Alemania y en Dinamarca.

Nordiska Museet. Nave central. Foto R.Puig

Nordiska Museet. Nave central. Foto R.Puig

Basta con descender por sus escalinatas hacia la salida para apercibirse.

Nordiska Museet. Escalinatas. Foto R.Puig

Nordiska Museet. Escalinatas. Foto R.Puig

Nordiska Museet. Foto R.Puig

Nordiska Museet. Foto R.Puig

El próximo domingo hablaremos de los pájaros de colores…

Antes de acbar, he de reconocer que voy con retraso. Con esto de publicar sólo los domingos, mis crónicas se van estirando, pero me disculparán que no salga más a menudo al éter. El blog es para la vida y no la vida para el blog. Y eso que hasta la Real Academia de la Lengua Española tiene blogs:  los blogs de la RAE.  Por cierto, así es como nuestro venerable diccionario lo define: “sitio web que incluye, a modo de diario personal de su autor o coautores, contenidos de su interés, actualizados con frecuencia y a menudo comentados por los lectores”. También se aceptan “bloguero” y “bloguera” y, por supuesto, “sitio web”.

Bueno, pues este bloguero se aleja de los atardeceres del mediterráneo alicantino

Atardecer 16 de mayo 2017. Playa Almadrava. Els Poblets. Foto R.Puig

Atardecer 16 de mayo 2017. Playa Almadrava. Els Poblets. Foto R.Puig

y de sus atardeceres,

Amanecer 18 de mayo 2017. Playa Almadrava. Els Poblets. Foto R.Puig

Amanecer 18 de mayo 2017. Playa Almadrava. Els Poblets. Foto R.Puig

embarcado como está, rumbo a otras orillas de Mare Nostrum.

Pero no adelantemos acontecimientos

De dos días en Estocolmo (I): andar, observar, celebrar

14 mayo, 2017
Atardecer desde la terraza del hotel Estocolmo. Foto R.Puig

Atardecer desde la terraza del hotel. Estocolmo. Foto R.Puig

Era la víspera del 9 de mayo, Día de Europa, y vinimos a Estocolmo a una reunión de jubilados, suecos o residentes en Suecia, que tenemos en común el haber trabajado durante años para las instituciones europeas, un encuentro con el que se conmemoraban los diez años de la asociación.

Nos alojamos en un hotel frente a la estación central poco concurrido entre domingo y lunes. Frente a la ventana, por un lado la torre de la Iglesia de Santa Clara.

Por si nos dormimos. Foto R.Puig

Por si nos dormimos. Foto R.Puig

Por el otro lado las vistas al mayor sindicato socialista sueco, algo tan nacional e histórico como la Iglesia Nacional Sueca, la LO (Landsorganisationen), el sindicato socialista fundado en 1898.

Habitación con vistas al sindicato socialista. Estocolmo. Foto R.Puig

Habitación con vistas al sindicato socialista. Estocolmo. Foto R.Puig

No muy lejos de ahí, un mes antes, un terrorista fanático había asesinado y herido a tranquilos viandantes con un camión, antes de estrellarlo contra una esquina de esos almacenes Åhléns que se ven a la izquierda de la foto.

Estocolmo a vista de hotel. Foto R.Puig

Estocolmo a vista desde el hotel. Foto R.Puig

En la Klara Kyrka…

Y ello a pesar de que el ojo de Dios sigue mirando a los fieles desde el púlpito de la Iglesia de Santa Clara

El ojo de Dios nos vigila. Púlpito de Santa Clara. Estocolmo. Foto R.Puig

El ojo de Dios nos vigila entre las nubes. Púlpito de Santa Clara. Estocolmo. Foto R.Puig

y de que la discípula del pacífico Francisco de Asís sigue rezando desde las vidrieras de la iglesia que lleva su nombre

Santa Clara Ora pro Nobis. Foto R.Puig

Santa Clara Ora pro Nobis. Foto R.Puig

Por los mausoleos de su iglesia, nada nuevo bajo el sol, revolotea una jugadora del equipo de los nóvísimos.

Se presente calva

La muerte revolotea. Estocolmo. Foto R.Puig

La muerte alada. Estocolmo. Foto R.Puig

o se calce un peluquín,  sigue siendo la Parca.

La muerte con peluca. Foto R.Puig

La muerte con peluca. Foto R.Puig

En estos tiempos en que el amo del maletín nuclear exhibe una melena del color de la paja seca, quizás habría que actualizar la imaginería de los templos.

…y en lo que fue su cementerio

Quienes tienen otras preocupaciones son estos migrantes europeos en busca de cobijo. Ella está al teléfono, probablemente exponiendo sus cuitas, mientras quien la acompaña, cuyos zapatos asoman bajo la manta, duerme a pierna suelta, recostando la cabeza sobre las bolsas de plástico con sus haberes

Tras una noche al raso a la sombra de Santa Clara. Foto R.Puig

Tras una noche inquieta a la sombra de Santa Clara. Foto R.Puig

Estamos en el jardín de Santa Clara, que fue en otros tiempos cementerio. La verja de un mausoleo descuidado sirve de tendedero.

Mausoleo tendedero en el jardín de Santa Clara. Foto R.Puig

Mausoleo tendedero en el jardín de Santa Clara. Foto R.Puig

Más franciscana la vida no puede ser.

La Iglesia de Santa Clara. Foto R.Puig

La Iglesia de Santa Clara. Foto R.Puig

A pocos pasos mismamente, el poeta nacional, Michael Bellman, no parece inmutarse ante esta estampa de la Estocolmo contemporánea.

Lo enterraron en este kyrkogården (cementerio), pero, como murió arruinado y alcoholizado, sin dinero para una lápida que señalase la fosa, sus huesos no se han podido localizar.

Estela de Michael Bellman en el jardín de Santa Clara. Foto R.Puig

Estela de Michael Bellman en el jardín de Santa Clara. Foto R.Puig

De modo que a nuestros nómadas de hoy no les diremos que están tumbados sobre el mismo césped que el fantasma de un poeta, libertino y bebedor, embruja.

La Casa de los Médicos

Frente a ese mismo jardín hay un edificio solemne, la Casa de la Sociedad Sueca de Médicos (Läkarsällskapet). En el muro, flanqueando su portal, unos bajorrelieves de Christian Eriksson nos hablan de la visión patriarcal de la medicina en 1906, que es cuando se inauguró el edificio.

El galeno que toma notas reposa su pie sobre la mesa en la que yace el pedagógico cadáver, mientras el catedrático, en pleno despiezo, está extrayendo un órgano que no es fácil identificar.

A sus espaldas un discente se ajusta las gafas mientras respira algo sofocado y un asistente sostiene una bacinica, suponemos que para que el catedrático pueda lavarse las manos.

Bajorrelieve quirúrgico. Casa de los Médicos. Estocolmo. Foto R.Puig

En la sala de disecciones. Casa de los Médicos. Estocolmo. Foto R.Puig

Era una época en la que el flagelo de la tuberculosis castigaba a la población y esas mujeres a las que aquí auscultan no parece que tuvieran los medios para irse a un sanatorio de los Alpes. Todavía faltaban muchos años para el descubrimiento de la penicilina.

Susana y compañeras auscultadas por los viejos doctores. Foto R.Puig

Susana y compañeras auscultadas por los viejos doctores. Foto R.Puig

Luego volveremos, pero antes salgamos a airearnos…

Un paseo

Desde el puente de Djurdsgarden. Estocolmo.Foto R.Puig

Desde el puente de Djurgården. Estocolmo.Foto R.Puig

Fue un paseo que les recomiendo si es que un día van a Estocolmo. Comienza en el puente que cruza desde el distrito de Östermalm a Djurgården frente al Nordiska Museet.

Vale la pena comenzar por la visita del enorme y muy interesante Museo Nórdico, que dejaremos para otro día. Si nos dejamos arrastrar por la curiosidad, puede llevarnos dos o más horas.

El Museo Nórdico y el embarcadero. Estocolmo.Foto R.Puig

El Museo Nórdico y el embarcadero. Estocolmo. Foto R.Puig

A partir de ahí, caminando con sosiego por Rosendalsvägen y disfrutando de la orilla del golfo de Djurgårdsbrunnen (la fuente de la granja de los animales), se van descubriendo las vistas sobre el agua a la izquierda y los edificios históricos de la zona de la colina del Rosendalslott a la derecha, territorio de descanso tradicional de la monarquía sueca.

De paseo en tarde nublada por Rosendalsvägen. Estocolmo. Foto R.Puig

De paseo en tarde nublada por Rosendalsvägen. Estocolmo. Foto R.Puig

Encontramos esculturas románticas, como esta de una famosa soprano sueca

Jenny Lind por Erik Rafael Radberg. 1924. Estocolmo. Foto R.Puig

Jenny Lind por Erik Rafael Radberg. 1924. Estocolmo. Foto R.Puig

o la de la invitación a la Paz

PAX. Rosendalsvägen. Estocolmo. Foto R.Puig

PAX. Rosendalsvägen. Estocolmo. Foto R.Puig

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Entre los edificios del siglo XVIII, destaca, aunque en pésimo estado de conservación, la Mansión de Siri. Así la apodaba Sten Abrahm Piper, el Chambelán de Gustavo III, a quien el rey se la cedió en usufructo.  Siri era el perro favorito del este alto cortesano real.

O tempora, o mores.

La Mansión de Siri. Estocolmo. Foto R.Puig

La Mansión de Siri. Estocolmo. Foto R.Puig

Andando, andando llegaremos al puente sobre el canal, que no sé si desemboca o comienza  en el extremo del golfo de Djurgårdsbrunnen

Canal del golfo de Djurdsgarden. Estocolmo. Foto R.Puig

Canal del golfo de Djurgårdsbrunnen. Estocolmo. Foto R.Puig

Puente de acceso a Ladugardsgardet desde Djurdgarden. Estocolmo. Foto R.Puig

Puente de acceso a Ladugårdsgårdet desde Djurgården. Estocolmo. Foto R.Puig

Cruzando el puente entramos en el Ladugårdsgårdet (otra antigua propiedad agraria) y podremos seguir una buena hora bordeando la otra orilla por la Avenida de Folke Bernadotte, el “barrio diplomático”, el Parque Nobel y la Strandvägen, hasta Nybronplan, o tomar un autobús que es lo que hicimos nosotros.

Pero no olvidemos el evento al que habíamos venido…

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Nuestra reunión de jubilados

Los organizadores habían contratado el amplio salón de la Casa de la Sociedad Médica Sueca. Lugar elegante y comida sobria con buffet al estilo escandinavo.

La noticia del día era que Francia había votado por un candidato europeista y moderado, cerrando el paso a los viejos demonios del neofascismo lepenista. El futuro no va a ser fácil, pero una gran parte de los jóvenes franceses apoyan la difícil apuesta por gente nueva, descartando opciones rancias. No soy quien para erigirme en analista de la nueva etapa que se abre para Francia. Sólo pienso que si los franceses logran hacer los cambios que necesitan, Europa también saldrá beneficiada. Así que prefiero referirme a alguien que sí merece que se le escuche,  Jean-Marie Colombani.   Hace dos días se expresaba así.

En cuanto a nosotros, durante la comida tuvimos la sorpresa de que la cantante finlandesa Arja Saijonmaa nos obsequió con su canción “Yo quiero vivir en Europa”

Comida con Arja Saijonmaa. Casa de los Médicos. Estocolmo. Foto R.Puig

Comida con Arja Saijonmaa. Casa de los Médicos. Estocolmo. Foto R.Puig

Acto seguido, ella, que ya ha cumplido 72 años, rejuveneció este salón vetusto con su versión en sueco de “Gracias a la vida” de Violeta Parra.  Así  que al son de “Jag vill tacka livet” me despido por hoy, dejándome para otro día en el tintero algunas otras cosas de Estocolmo.

Jag vill tacka livet 
Jag vill tacka livet
som gett mig så mycket.
Det gav min två ögon
och när jag dem öppnar
kan jag klart urskilja
det svarta från det vita
och högt där uppe
himlens mantel strödd med stjärnor.
.
Jag vill tacka livet
som gett mig så mycket.
Det har gett mig hörseln
som i all sin vidhet
fångar natten och dagen,
syrsor och små fåglar,
tubiner, hammare, ett hundskall
och ett ösregn
och röstens ömhet hos den jag älskar.
.
Jag vill tacka livet
som gett mig så mycket.
Det har gett mig ljudet
och hela alfabetet
så att jag fick orden
för tankarna jag tänker,
moder, vän och broder, ljuset som upplyser
den karga väg min älsklings själ ska vandra.
.
Jag vill tacka livet
som gett mig så mycket.
Det gav mig lång vandring
för så trötta fötter
genom djupa vatten,
jag gick genom städer,
över stränder, berg, öknar och på stäppland
hem till ditt hus och dina gröna ängar.
.
Jag vill tacka livet
som gett mig så mycket.
Det gav mig ett hjärta
som i grunden darrar
när jag ser på fruken
av det hjärnan skapar,
och det goda långt borta från det onda
när jag ser in i dina klara ögon.
.

Jag vill tacka livet
som gett mig så mycket.
Det har gett mig skrattet,
det har gett mig smärtan
så att jag kan skilja lycka ifrån sorgen,
de två ting som skapar alla mina sånger
och mina sånger som är era sånger
och alla sånger som är samma sånger.

Gracias a la vida

Violeta Parra 

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me dio dos luceros, que cuando los abro

Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo

.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el oido que en todo su ancho
Graba noche y dia, grillos y canarios
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos
Y la voz tan tierna de mi bien amado

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con el las palabras que pienso y declaro
Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montanas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazon que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro al bueno tan lejos del malo
Cuando miro al fondo de tus ojos claros

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Asi yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es mi mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto
Gracias a la vida que me ha dado tanto

 

 

 

 

 

Elogio de la nimiedad (VI): Calcetines

7 mayo, 2017
Surgen hojas surgen flores. Foto R.Puig

Surgen hojas surgen flores. Foto R.Puig

Para mi yerno austral que ayer celebró su cumpleaños

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Mayo es el mes de las insurgencias. Aunque también podríamos hablar de surgencias. Desde mi ventana veo las ramas del árbol que alegra nuestro patio de vecindad con hojas y flores que brotan al mismo tiempo.

Con las primeras luces, entre ellas se posan dos jilgueros. No hace falta el despertador pues se hablan con sus trinos, se llaman, brincan.

La hora de los jilgueros. Foto R. Puig

La hora de los jilgueros. Foto R. Puig

Si abro con cautela la ventana puedo observarlos. Son parte de la atmósfera refrescante de los primeros días de mayo.

La hora de los jilgueros. Foto R.Puig

La hora de los jilgueros. Foto R.Puig

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Naturalmente, al comenzar el mes, por las calles de mi barrio se han escuchado otros cantos. Las flores eran banderas y las notas utopías.

Primero de mayo. Gotemburgo 2017. Foto R.Puig

Primero de mayo. Gotemburgo 2017. Foto R.Puig

Insurgencias

Pero, como decíamos al principio, mayo es un mes de insurgencias. No sólo por los orígenes legendarios de las manifestaciones del Primero de Mayo, sino también por aquella famosa representación de la revolución que fue Mayo del 68.

Más recientemente el 15M de Madrid marcó, en mayo del 2011, el inicio de los movimientos de indignados.

Pero los indignados de mi mes de mayo no han estado a esos niveles. No han tomado la calle, aunque de largos recorridos por el empedrado tengan experiencia, sino que me han sorprendido en plena calma doméstica. Quizás porque algunas lecturas están llamando mi atención más allá de los mundos humanos.

Algunas corrientes de la filosofía contemporánea exploran, además de nuestro mundo humano, otros que allende lo humano nos determinan (more than human worlds)a los que nosotros también determinamos y -¡ay!- a menudo sentenciamos.

Bueno, yo sé de alguien que me va a decir que no me pase. Pero -¡hay días, yo no sé!- hoy me ha dado por extrapolar…

Mis calcetines en formación. Foto R.Puig

Mis calcetines en formación. Foto R.Puig

Les confieso un secreto: a mis calcetines los mimo. Los lavo separadamente cada semana, sin mezclarlos con otras castas de la vestimenta, con agua templada y el detergente apropiado de ligero aroma, a mano. Me va en ello el bienestar de mis viejos pies. Se secan confortablemente ante un radiador.

Hasta hace unos días no había tenido queja. Y de repente, el levantamiento, la manifestación airada y las reivindicaciones, un lista de agravios.

El primero: ¡nos tratas peor que a tus zapatos!

Enseguida: ¡a tus zapatos les das visibilidad en el blog, a nosotros nos ignoras! ¡Es hora de que también a nosotros nos escuches! 

Y, para terminar, un pliego de reivindicaciones…

Calcetines indignados. Foto R.Puig

Calcetines indignados. Foto R.Puig

No entendía muy bien que se comparasen con todos los zapatos, yo había dialogado con un solo zapato. No tuve que enfrentarme a una marcha de zapatos. Así que esto ha sido mucho más grave. Estaban no sólo indignados, es que estaban encabritados. ¡Todo el colectivo de mis calcetines se había organizado! ¡Tanto ocuparme de ellos en grupo, que ahora ya tienen sindicato!

A la cabeza de la manifestación venían sus delegados.

Avanzadilla. Foto R.Puig

Avanzadilla. Foto R.Puig

Así pues, desplacé mi atención de los cantos de los jilgueros, de las flores y  hasta de las voces de los comités rojos que desfilaban por mi calles, para escuchar a mis sufridos obreros. Por un lado, por genuina sensibilidad social y, por otro, porque de ellos dependo para prevenir callos y juanetes.

Pido disculpas a mis lectores por descender a tales detalles. En cualquier caso podría resultarles útil mi experiencia. Para empezar, cuando un calcetín abra su boca, traten de prestarle atención.

El calcetín protesta a su modo. Foto R.Puig

El calcetín protesta a su modo. Foto R.Puig

Les diré que tras unas arduas negociaciones pudimos llegar a un acuerdo. Esta era su exposición de motivos y su lista de reclamaciones:

Bregamos en la oscuridad recluidos en los zapatos, entre la piel de tus pies y la opresión del cuero. Absorbemos tus sudores y cuando los zapatos huelen tenemos que soportarlo. Tus callos nos destrozan y tu talón nos machaca. Vivimos en una caverna, del mundo sólo tenemos ecos. Rara vez nos alcanza un rayo de sol, y, cuando en sandalias nos usas, nos atosiga el polvo de los caminos. Cuando ya viejos, hechos un siete, tus pies ya no nos quieren, acabamos en la caja de los betunes para que -¡suprema humillación!-  nos utilices para dar lustre a tus zapatos. ¡Ellos, que tanto se quejan mientras se dan la gran vida! ¡Ellos, que ven mundo, mientras nosotros hacemos kilómetros encerrados! ¡Ellos, que saltan, se divierten, patean la pelota, mientras su gozo es nuestro stress!

Por todo lo expuesto, estamos indignados y reclamamos:

  • Una entrada del blog que nos dé la debida visibilidad y reconozca nuestra importancia.
  • Un reciclaje digno. ¡No a la caja de los betunes!
  • Un cajón independiente en el armario y para nosotros solos
  • Una partida específica en tu presupuesto anual para que:
    • cambies las plantillas de los zapatos cuando estén desgastadas;
    • vayas regularmente al callista (se refieren al podólogo) a que te quite los callos;
    • no huelan los zapatos (no seas tacaño y compra un spray desodorante ad hoc);
    • uses un detergente para lanas y tejidos delicados.
  • Además:
    • que cuando llegue el buen tiempo nos seques al sol;
    • que -¡por el amor de Dios!- no nos uses con sandalias;
    • que en medio de tus largos paseos, te quites los zapatos de vez en cuando para que podamos ver el parque, las nubes, el cielo y escuchar a los pájaros.

Firmado:  el Secretario General de Calcetines Unidos Pro-activos (CUP)

No sé lo que ocurrió. ¿Acaso fue un sueño? Pero puedo asegurar que escuche estás reivindicaciones y que les prometí cumplirlas. Estampé mi firma en el convenio. De nuevo, como me ocurrió ya con los zapatos, constaté que vivimos demasiado ajenos a los objetos que nos sirven a diario, que con un poco de consideración y escucha nuestros intereses pueden encontrarse y la mayoría de las exigencias, por muy contradictorias que aparezcan, pueden reconciliarse. ¡Si hasta los zapatos y los calcetines pueden convivir!

Hoy he acercado mis calcetines limpios a la ventana abierta para que puedan oír a los jilgueros y he cumplido con la primera reclamación, es esta entrada del blog.

Calcetines reconciliados. Foto R.Puig

Calcetines reconciliados. Foto R.Puig

 

Algunas cosas de Valencia

30 abril, 2017
Susy Gómez. La espuma de los días, 2001. Foto R.Puig

Susy Gómez. La espuma de los días, 2001. Hierro galvanizado. Foto R.Puig

A principios del mes que acaba hoy, anduve de paseo por Valencia. Así que, sin ninguna pretensión, dejo aquí algunas imágenes (de esculturas en su mayoría).

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De hace poco

Primero dos obras recientes, expuestas hasta ayer en el Centro de Cultura Contemporánea en el antiguo Convento del Carmen.

Entre las obras de esta exposición, que responde al título de Discursos premeditadosme he quedado con la gran rosa en hierro galvanizado que abre esta página y con otra obra de hierro y tablas ennegrecidas con grafito.

Son esculturas de dos mujeres, una mallorquina y una valenciana.

La rosa, símbolo de la fragilidad, es aquí, aunque yazca en tierra, una palabra duradera de resistencia.

Los negros paneles negros los he visto como mudos memoriales de aquellos a quienes se sujetaba con la camisa de fuerza, de aquellos a quienes privaron de nombre.

Amparo Tormo. La dignidad de la locura. 1997. Foto R.Puig

Amparo Tormo. La dignidad de la locura. Hierro, madera y grafito. 1997. Foto R.Puig

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De hace un poco más

En los Jardines del Real (o del Vivero) hay muchísimas esculturas, fuentes, árboles y plantas. Hay begonias, cactus, claveles y otras flores; quentias, ficus, araucarias, pinsapos, cipreses, helechos, ágaves, chumberas, azaleas, rododendros, cocos, dracenas, extralixis, colocasias, paudanes, palmeras, tarays, plátanos americanos…

Jardines del Real. Valencia. Foto R.Puig

Jardines del Real. Valencia. Foto R.Puig

A mí me parece que los de la foto son ceibas o ceibos.  Así  recuerdo que los llaman en el Perú. 

De las esculturas me he quedado con una a la que unos vándalos cortaron la cabeza en el 2012, pero que ha sido restaurada. Es simple y es de piedra caliza, obra de un escultor valenciano.

Adolescente de Jose Esteve Edo 1952. Jardines del Real.Valencia. Foto R.Puig

Adolescente de Jose Esteve Edo 1952. Jardines del Real.Valencia. Foto R.Puig

Otras formas de estilizar son las de la escultura barroca, de la que es ejemplo este santo varón valenciano, que cuenta con muchos devotos en su tierra.

San Luis Bertrán. Ponzanelli 1693.Valencia.Puente de la Trinidad. Foto R.Puig

Ponzanelli 1693. San Luis Bertrán. Valencia.Puente de la Trinidad. Foto R.Puig

Dicen que a  este santo dominico, durante los años de su misionar en América en la segunda mitad del siglo XVI, los crueles encomenderos de Santa Fe de Bogotá, aunque no le cortaron la cabeza como a la estatua de la meditabunda adolescente, sí que estuvieron a punto de asesinarle porque denunciaba desde el púlpito la opresión de los indígenas en aquella colonia española. Como entonces no era fácil echarse al monte como Camilo Torres, retornó a Valencia donde se ganó el cariño de sus paisanos y, después de muerto, ha sido un santo muy milagrero.

Luis Bertrán O.P. (1526 -1581) tiene en común con la joven desconocida que ambos sostienen un libro. Puede que ella, en 1952, el libro que sostiene sea Nada de Carmen Laforet. Y él quiero pensar que el volumen que sujeta sea la Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552) obra de un compañero de su misma orden dominicana, Bartolomé de las Casas O.P. (1484 – 1566).

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Unos siglos antes

Bastante antes, hubo otro varón que no fue canonizado, pero es probablemente el más santificado por los valencianos. Entonces era España en gran parte una colonia árabe y, como no era suficiente con los predicadores dominicos que ya estaban catequizando Europa y liquidando herejías, el idolatrado Jaime I de Aragón el Conquistador, se dedicó entre otras cosas a reconquistar Valencia.

Así de fiero aparece su ademán en el centro de Valencia.

Jaime I el Conquistador según Agapito Vallmitjana.1891. Valencia. Foto R.Puig

Jaime I el Conquistador según Agapito Vallmitjana. 1886. Valencia. Foto R.Puig

El escultor era natural de Barcelona y se llamaba Agapito Vallmitjana  (1833 – 1905)

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Y ya que estamos en el siglo XIX…

…vayamos de paseo por los Jardines de Monforte, un lugar donde se celebran bodas, y en que encontré a varias familias que estaban tomando fotos a sus niñas vestidas de primera comunión o de labriega valenciana.

Entrada a los jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig

Entrada a los Jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig

La quinta y sus jardines fueron obra y propiedad de marqueses y son hoy un ameno parque municipal, fresco refugio en días de calor.

En los jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig

En los jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig

Sus numerosas estatuas en mármol estaría yo tentado de englobarlas en una especie de “neo-clásico mediterráneo”. La reproducción o re-creación de versiones  del arte clásico tuvo desde fines del siglo XVIII y en el siglo XIX numerosos cultivadores en Europa, en especial a partir del momento en que la ocupación napoleónica de Italia disparó la demanda y Antonio Canova (1757 – 1822) potenció el movimiento.

Sócrates en los jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig

Dicen que es Sócrates,  jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig

En los jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig

En los jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig

En los jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig

En los jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig

No voy a seguir, porque si no se alargaría la lista. No obstante, hay que decir que la estatua que al parecer prefieren las parejas de novios es la de otra pareja famosa.

Dafnis y Cloe. Jardines de Monforte. Valencia. Foto R. Puig

Dafnis y Cloe. Jardines de Monforte. Valencia. Foto R. Puig

Y como no todo es inspiración grecolatina, no olvidemos los angelotes barrocos, de los que en estos jardines hay varias muestras

En los jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig

En los jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig

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Y a comienzos del siglo XX

Este busto recuerda a un pintor valenciano, Antonio Muñoz Degrain (1843-1924), que ejerció principalmente en Málaga y está representado en colecciones privadas y públicas, con varias obras en el mismo Museo del Prado . Tuvo la capacidad de irse renovando, de tal modo que de sus primeros paisajes realistas y románticos, siempre de gran calidad técnica, fue acercándose a una visión impresionista y levantina, con escenas naturales de gran colorido y luminosidad.

Monumento a Antonio Muñoz Degrain, Valencia. Foto R.Puig

Monumento a Antonio Muñoz Degrain, Valencia. Foto R.Puig

Es obra del escultor Francisco Marco Díaz-Pintado (1887-1980). Cuando se realizó ya había en este mismo lugar una escultura de la madre Naturaleza que parece abrazar al pintor

Raices del ficus australiano que abrazan al pintor Muñoz Degrain. Valencia. Foto R.Puig

Raices del ficus australiano que abrazan al pintor Muñoz Degrain. Valencia. Foto R.Puig

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Para terminar, una escultura bastante más grande…

Valencia. El puente de la Peineta de Santiago Calatrava. Foto R.Puig

Valencia. Los tirantes del puente “de la Peineta” de Santiago Calatrava. Foto R.Puig

Dibujos reunidos (IX): Xavier Valls (la magia del lápiz y el papel)

23 abril, 2017
Xavier Valls. Paisaje de San Mateo 1976

Xavier Valls. Paisaje de San Mateo 1976

Tres horizontes

hablando de sus cosas

bajo la tarde

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Xavier Valls. Tres membrillos1978

Xavier Valls. Tres membrillos1978

Uno escondido

dos delante atrevidos

fuera del tiempo.

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Xavier Valls. Desnudo de espaldas 1977

Xavier Valls. Desnudo de espaldas 1977

Dueña de la luz

o cautiva de ella

pura ausencia.

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Xavier Valls. Paisaje de Mallorca 1980

Xavier Valls. Paisaje de Mallorca 1980

Invierno sin fin,

la mano extraviada

en la lejanía.

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Xavier Valls. Jardin.1989

Xavier Valls. Jardin. 1989

Día incipiente,

un rosario de horas

que se desgrana.

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Xavier Valls. Alquería en Turena 2001

Xavier Valls. Alquería en Turena 2001

Vidas insomnes

espectros como surcos

muros vacíos.

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Una muestra poco común

No son raras las exposiciones de dibujos de artistas del Renacimiento, el Manierismo, el Barroco, el Rococó, el Romanticismo, y de las corrientes modernas y sus vanguardias. Pero exposiciones consagradas al dibujo contemporáneo son difíciles de encontrar.

Por eso, el pasado 28 de marzo no quise perderme la de la Galería Fernández-Braso de Madrid dedicada a los dibujos de Xavier Valls (1923 – 2006). Confieso que no tenía noticia de la obra de este pintor español, cuya carrera artística se desarrolló desde 1949 en Francia, donde se casó y nacieron sus dos hijos. Muy reconocido en el mundo del arte del país vecino, acabó por serlo igualmente en España, donde tenía casa en Horta de San Juan en la provincia de Tarragona, en la que falleció. La exposición ha presentado dibujos suyos, casi todos a lápiz sobre papel Canson, ejecutados entre 1962 y 2001.

Pittura, scultura e architettura culminano nel disegno. Questo è la fonte primaria e l’anima di tutte le maniere di pittura…

Mi sembra che ci sia solo un’arte e una scienza sulla terra, cioè quella del disegno […] dalla quale tutte le altre derivano e ne fanno parte

La pintura, la escultura y la arquitectura culminan en el dibujo. Esta es la fuente primera y el alma de todos los estilos de la pintura…

Me parece que sólo hay un arte y una ciencia sobre la tierra, que es el dibujo […] del cual se derivan todos los otros y del mismo forman parte…

Atribuido a Miguel Ángel por Francisco de Holanda, su primer biógrafo, quien habría escuchado estas frases de Miguel Ángel mismo en 1538

La obra de Xavier Valls lo confirma y la exposición de sus dibujos en Madrid ha sido una ocasión para admirar el alma de su pintura, es decir sus dibujos, y meditar sobre la extraordinaria calidad de su trabajo con algo tan simple como un lápiz y un papel.

A la selección que encabeza esta crónica le he dedicado, como simples comentarios, mis haikus.

Xavier Valls. Ventana del taller 1979

Xavier Valls. Ventana del taller 1979


Las imágenes de los dibujos de Xavier Valls proceden del catálogo de la exposición Xavier Valls. Dibujos, 1962 – 2001, Galería de Arte Fernández – Braso, Madrid, Marzo – Abril 2017.

Para un acercamiento a su obra y a su vida, recomiendo el libro de Miguel Fernández Brasso Escuchando a Xavier Valls. Ediciones Guadalimar, Madrid 2001

Santas Pascuas

16 abril, 2017
Domingo de Ramos en la desembocadura del Molinell. Foto R.Puig

Domingo de Ramos en la desembocadura del Molinell. Foto R.Puig

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En España

La mitad de la Semana Santa la he pasado en la Marina Alta. He sacado la bicicleta, he leído por fin algunos libros que tenía aparcados. He llamado a amigos y familiares y, claro está, paseando por las playas he preguntado a los pescadores eso que los que no lo somos inquirimos siempre: “Qué tal pican hoy?”. La respuesta es invariablemente que no, que no se da bien el día, aunque el agua que se agita en el cubo parezca desmentirlo.

El tiempo ha sido no sólo benigno, ha sido resplandeciente.

Semana Santa en la desembocadura del Molinell. Foto R.Puig

Semana Santa en la desembocadura del Molinell. Foto R.Puig

Al parecer también ha sido una semana pletórica de procesiones. Cualquier época es buena para hacer la fiesta, incluso si lo que se recuerda son dolores de hace más de dos mil años. Las tradiciones son las tradiciones y se trasmiten de padres a hijos. Si el abuelo se vistió de nazareno, el nieto seguirá haciéndolo. Los naturales de Nazaret se multiplican con el paso de las generaciones, aunque el atuendo no ha variado mucho.

Nazarenos. Foto Diario Información de Alicante

Nazarenos. Foto Diario Información de Alicante

Como estaba apartado de todo ello, no me he cruzado con ninguno, pero los medios de comunicación han sido, como de costumbre, prolíficos en mostrar los desfiles de todo tipo de cofrades.

A mí, en estos tiempos, cuando por todo el mundo se extiende la afición a enmascararse, y no precisamente para ir de procesión, todo esto me produce cierta grima. Dicen que es devoción, pero a mí me recuerda al klu klux klan. No puedo evitarlo. Y eso que a mis trece años, un viernes santo, me pusieron ese capirote de cartón en la cabeza. Nos llevaron de procesión los curas del colegio. La verdad es que hacía daño en las sienes, así que algo tenía de penitencia, aunque para purgar qué culpas no lo sé. Lo que pasa es que hoy, por el garbo con el que corren algunos nazarenos, me da a mí que el cucurucho es de plástico ligero.

Nazareno. Foto Diario Información de Alicante

Nazareno. Foto Diario Información de Alicante

Pero, al parecer no todo es fiesta, al menos parece que algunos penitentes cargar, cargan.

Penitente. Foto Diario Información de Alicante

Penitente. Foto Diario Información de Alicante

Claro que después también se reponen fuerzas con la cocina tradicional de estos días santos.

Rezar y manjar. Foto Diario Información de Alicante

Rezar y manjar. Publicidad de un municipio en el Diario Información de Alicante

Aaprovechando que las almas están bien dispuestas, hasta la factura del agua puede que nos parezca más ligera, al menos es lo que espera la compañía concesionaria que nos felicita estos días de Pasión.

Felicitando la Semana Santa. Fuente Diario Información de Alicante

Felicitando la Semana Santa. Publicidad en el Diario Información de Alicante

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En Suecia

El jueves volví a Suecia. Cambio de tercio y paseo por otra costa el día de Viernes Santo.

Salimos con sol de Gotemburgo y pasamos unas horas de luz y brisa fresca en Lysekil, una pequeña ciudad del Bohuslan, en la extremidad aguda de una península entre el Saltö Fjord y el Gullmar Fjord (reserva natural marina). La terminación kil es antigua  y significa punta de lanza. En este caso se refiere a una punta de tierra que se adentra en el mar. Lyse viene del nombre de la antigua parroquia medieval de Lyse, de la cual se acabó segregando la de Lysekil en el siglo XVIII.

Viernes Santo en Lyserkil. Foto R.Puig

Viernes Santo en Lysekil. Foto R.Puig

Aquí la única señal de las celebraciones era el anuncio del concierto coral en su iglesia mayor: el Stabat Mater de Pergolesi.

Lysekil. Foto R.Puig

Lysekil. Foto R.Puig

La historia de Lysekil se escenifica en los grandes paneles de piedra de la plaza mayor, donde se resume la vida de los habitantes del Bohuslan desde la Edad de Piedra. Es obra tallada en granito de la escultora Ivana Machackova. Se instaló en el año 2013, en total pesa 30 toneladas y se titula “Crónica del Bohuslan”.

Memorial de tiempos idos. Los vikingos. Lyserkil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. Los vikingos. Lysekil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. Comercio medieval. Lyserkil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. Comercio medieval. Lysekil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. Pastoreo. Lyserkil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. Pastoreo en la Edad del Bronce. Lysekil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. El puerto. Lyserkil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. El puerto. Lysekil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. La pesca. Lyserkil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. La pesca. Lysekil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. Las canteras. Lyserkil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. Las canteras. Lysekil. Foto R.Puig

La vida en Suecia no fue el estado del bienestar hasta bien entrado el siglo XX. De hecho, poco antes, fue un país de emigrantes, de vida dura y de rígidas costumbres controladas por una Iglesia Nacional omnipresente.

Hoy las canteras, que alimentaron de granito rosado las construcciones de los templos de esta costa y lo exportaban hasta Alemania, están silenciosas desde 1944, cuando la extracción se detuvo para siempre.

Las canteras abandonadas de Lyserkil. Foto R.Puig

Las canteras abandonadas de Lysekil. Foto R.Puig

Pero basta acercarse un poco para observar el admirable colorido de su composición

Piedra de Lyserkil. Foto R.Puig

Piedra de Lysekil. Foto R.Puig

Granito rosado de Lyserkil. Foto R.Puig

Granito rosado de Lysekil. Foto R.Puig

En realidad, no es sólo aquí donde se explotaba. Canteras de esta piedra abundan por la Costa Oeste. Un simple paseo por Gotemburgo nos la muestra en edificios, esculturas y bajorrelieves.

Pasión

La Pasión ni se celebra con procesiones ni se felicita en los periódicos. En la prensa se refleja en los innumerables anuncios de los servicios religiosos y, sobre todo de los conciertos de música sacra en los templos de todo el país, a menudo acompañados de ágapes con los feligreses de las variadas confesiones cristianas. De ello hemos hablado hace años en este blog.

El Cristo de la Iglesia de Lyserkil. Foto R.Puig

El Cristo de la Iglesia de Lysekil. Foto R.Puig

Pero lo que Lysekil padeció durante siglos fue la desaparición de sus marinos y sus pescadores en el mar. Su puerto contó con flota propia, pues era uno de los principales centros de la pesca, elaboración y exportación del arenque nórdico.

En barcos de vela como este que data de 1840, construido en astilleros de una isla cercana, se hacían a la mar los pescadores de las poblaciones de esta Costa Oeste. La vida de aquellos pueblos era austera y pobre. Las condiciones de trabajo de las tripulaciones extremadamente duras.

Bote de pesca del s. XIX. Lyserkil. Foto R.Puig

Bote de pesca del s. XIX. Lysekil. Foto R.Puig

Muchas familias perdieron a sus hombres en el mar, como testimonia el memorial con la fecha de la muerte, los nombres y la edad de todos los que perecieron desde 1840 hasta 1992, que preside la entrada del camposanto.

Memorial de marinos y pescadores muertos en el mar. Lyserkil. Foto R.Puig

El matrimonio del patrón de barco Lycke y su esposa están enterrados juntos, pero Jemy R. Licke, Pontus E. Licke y Johan Lycke desaparecidos en el mar en 1875, 1880 y 1889 respectivamente y no ocupan la tumba de la familia.

Tumba del capitan de barco Lycke y su esposa. Lyserkil. Foto R.Puig

Tumba del capitan de barco H.N. Lycke y su esposa E. Lycke. Lysekil. Foto R.Puig

Los muelles desde donde apenas salen ya barcos de pesca, pero que en verano se llenarán con barcos de recreo, estaban tranquilos este Viernes de Pasión.

Desde el muelle. Lyserkil. Foto R.Puig

Desde el muelle. Lysekil. Foto R.Puig

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La mano de un modesto pintor dejó en el templo un retablo con escenas de la vida de Cristo, torpemente representadas.

Crucifixión. Iglesia de Lyserkil. Foto R.Puig

Crucifixión. Iglesia de Lysekil. Foto R.Puig

Pero, como hoy ya estamos a Domingo, acabaremos nuestra crónica con la otra obra de ese artista desconocido, de ingenua inspiración y pobres tablas.

¡Capirotes al armario!

Resurrección. Iglesia de Lyserkil. Foto R.Puig

Resurrección. Iglesia de Lysekil. Foto R.Puig