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Solsticio

23 junio, 2019
Midsommar. Foto R.Puig

Midsommar. Foto R.Puig

El viernes, las calles de Gotemburgo estaban desiertas. Sus vecinos se habían esparcido por campos y parques cercanos para pasar el día bajo el sol que se queda (en latín solstitium, de Sol y sistere). En invierno se le pegaban las sábanas durante la noche, pero en verano luce remolón durante el día 

Las que estuvieron remolonas fueron las nubes, pero eso no impidió que cientos o miles de personas se recostaran sobre la hierba y danzaran al son de músicas y cantos  tradicionales en torno al palo florido del Midsommar.

Se vive con entusiasmo y en familia el día más largo del año, se festeja lo que en el sur coincide en estos días con la fiesta de las Hogueras San Juan.

Midsommar 2019. Foto R.Puig

Midsommar 2019. Foto R.Puig

Nosotros elegimos este año las praderas del Palacio de Tjolöholm (en sueco Slott que también puede traducirse como castillo o castle en inglés), una enorme mansión de estilo Tudor, comenzado a construir frente al mar a finales de siglo XIX, cerca de Kungsbacka, por James Fredrik y Blanche Dickson, una matrimonio de industriales ingleses, y terminado en 1904 por la esposa. Blanche había quedado viuda al poco de comenzar la obra, ya que el marido murió de plombemia (envenenamiento por plomo en la sangre). Cometió la torpeza de tratar de parar la hemorragia de un corte en un dedo con el envoltorio de plomo del tapón de una botella de vino. Al parecer tenían de todo menos gasas y esparadrapo.

Tjolöholm Slott. Foto www.tjoloholm.se

Tjolöholm Slott. Fuente: Web del sitio

De vino y otros alcoholes podríamos hablar hoy, pues durante el Midsommar se consume en abundancia, pero me voy a centrar en los aspectos verdaderamente poéticos y familiares de esta fiesta del palo florido.

El palo de Midsommar. Foto Marie Puig

El palo de Midsommar. Foto Marie Puig

No exagero, por la pradera se habían instalado cerca de dos mil personas de todas las edades, en grupos familiares, en parejas jóvenes y ancianas.

Todas las edades. Foto R.Puig

Todas las edades. Foto R.Puig

Las gentes floridas iban y venían entre los jardines del palacio y el lugar de la fiesta y de las danzas…

Un ir y venir. Foto R.Puig

Un ir y venir. Foto R.Puig

Ilustrándose. Foto R.Puig

Ilustrándose. Foto R.Puig

Corriendo entre las altas hierbas…

Campo a través. Foto R.Puig

Campo a través. Foto R.Puig

Coronaado. Foto R.Puig

Coronado. Foto R.Puig

Country style. Foto R.Puig

Country style. Foto R.Puig

Atajando. Foto R.Puig

Atajando. Foto R.Puig

Niños, muchos niños, con ropas de flores,

Midsommar es para los niños. Foto R.Puig

Midsommar es para los niños. Foto R.Puig

Midsommar es de los niños. Foto R.Puig

Midsommar es de los niños. Foto R.Puig

golosinas

Los popcorns son míos. Foto R.Puig

Los popcorns son míos. Foto R.Puig

y guirnaldas

Solsticio 16. Foto R.Puig

Bueno, algunas no tan niñas, pero igualmente decididas,

Toda edad es florida. Foto R.Puig

Toda edad es florida. Foto R.Puig

tanto como la abundante juventud,

Hacia el futuro. Foto R.Puig

Hacia el futuro. Foto R.Puig

ellas y ellos

Solsticio 38.Foto R.Puig

futuro de un país dinámico

El futuro es nuestro. Foto R.Puig

El futuro es nuestro. Foto R.Puig

Esta fiesta colectiva refleja que Suecia tiene la segunda tasa de fertilidad más alta de Europa (después de Francia)…

Familias Foto R.Puig

Familias Foto R.Puig

Tirando de carrito. Foto R.Puig

Tirando de carrito. Foto R.Puig

Con papá .Foto R.Puig

Con papá. Foto R.Puig

Con mamá. Foto R.Puig

Con mamá. Foto R.Puig

…mientras España -¡ay!- tiene la segunda más baja, por delante de Malta.

Con papá y mamá. Foto R.Puig

Con papá y mamá. Foto R.Puig

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En fin, con el paso de las horas, mientras seguía llegando la gente con sus condumios, había que abrigarse con lo que fuese, pues un vientecillo refrescante se iba levantando. Aun así los que sustituían a los que partían tenían el firme propósito de seguir escuchando la música y las canciones, así lloviera o tronase.

Y si para entrar en calor hay que darle al balón, pues se pone en movimiento…

Midsommar 2019. Foto R.Puig

Midsommar 2019. Foto R.Puig

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Un deseo

Desde estas tierras, estén donde estén, ¡feliz verano si en el hemisferio norte y feliz invierno si en el hemisferio sur!

Al fin y al cabo en ambos casos estamos todos en solsticio, embarcados en el mismo planeta, alumbrados por el mismo sol y velados por la misma luna.

Solsticio en Tjolöholm.Foto R.Puig

Saludos desde el solsticio veraniego en Tjolöholm. Foto R.Puig

 

Transiciones peruanas de Lambayeque al Santuario Arqueológico de Pachacamac, final de nuestra ruta arqueológica.

16 junio, 2019
Pachacamac. El templo del sol. Foto R.Puig

Pachacamac. El templo del sol. Foto R.Puig

Esta es la décima entrada y la final de las crónicas del recorrido arqueológico que hemos ido narrando desde el 17 de marzo. A pocos kilómetros al sur de Lima, cerca de la desembocadura del río Lurín, se encuentran el pueblo, el museo del sitio y el santuario de Pachacamac, ese que fuera polo de peregrinaciones y de influencia política.

Mapa del emplazamiento del Santuario de Pachacamac. Museo del sitio.

Mapa del emplazamiento del Santuario de Pachacamac. Museo del sitio.

Su ídolo oracular fue respetado y venerado por sucesivas culturas precolombinas desde los inicios del primer milenio. El complejo se erigió como centro religioso de los Lima en un territorio poblado desde hacía milenios. Subsistió inclusive durante el imperio Inca, pasando por la ocupación de los Wari y los Ichma.

Al ídolo de Pachacamac  acudían en consulta señores y reyes desde todos los lugares de lo que hoy es el Peru. La llegada de los conquistadores acabó de forma abrupta con esa tradición secular.

Museo de Pachacamac. El ídolo bifronte. Detalle. Foto R.Puig

Museo de Pachacamac. El ídolo bifronte. Detalle. Foto R.Puig

Queríamos compartir el día con varios amigos que viven en la municipalidad de Pachacamac, por lo que nuestra visita al sitio se limitó a un somero vistazo, aunque precedida de un recorrido detallado del Museo del Sitio fundado por Arturo Jiménez Borja. El recinto actual es una obra arquitectónica muy acertada y perfectamente integrada en el entorno arqueológico. Nos orientó la arquitecta y museóloga Carmen Rosa Uceda, responsable del museo y del recorrido arqueológico del santuario, que tuvo la gentileza de obsequianos con la magnífica obra colectiva Pachacamac. El oráculo en el horizonte marino del sol poniente (Banco de Crédito del Perú, Lima 2017, 337 páginas) que he consultado repetidas veces para la elaboración de estas crónicas.

Botella de estilo epigonal (ss.VII a XI d.C.), Museo del sitio de Pachacamac.

Botella de estilo epigonal (ss.VII a XI d.C.), Museo del sitio de Pachacamac.

El museo cuenta con una extensa colección de piezas de cerámica

Vasija votiva con forma de crustaceo. Museo del sitio de Pachacamac.

Vasija votiva con forma de crustáceo. Museo del sitio de Pachacamac.

y objetos funerarios y votivos

Falsa cabeza mortuoria (ss.VII a XII d.C.), Museo del sitio de Pachacamac.

Falsa cabeza mortuoria (ss.VII a XII d.C.), Museo del sitio de Pachacamac.

Dejamos el santuario con el deseo de volver en el futuro para recorrer, en bicicleta y con guía, el atractivo itinerario arqueológico que se propone a los visitantes.

Falsa cabeza mortuoria (ss.VII a XII d.C.). Museo del sitio de Pachacamac.

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Moraleja

La deidad de Pachacamac, el ídolo que golpearon los primeros soldados españoles que entraron en su capilla, el oráculo que consultaron los señores y reyes de las culturas precolombinas de todos los territorios costeños, andinos y amazónicos hoy ocupados por Ecuador, Perú, Bolivia y el norte de Chile, al que acudieron en peregrinación sus pobladores durante 1500 años, estaba tallado en madera.

Qué le voy a hacer pues, si me hace pensar en otra figura de madera, la de Santiago Apóstol, el de Compostela, al que siguen acudiendo, abrazando y besando desde hace siglos los peregrinos (incluidos reyes, gobernantes y papas) de territorios extensos, aunque algo menores, llegados de toda Europa.

No sé si existe o no un “inconsciente colectivo”, pero que la fascinación por los ídolos en madera es compartida a lo largo y ancho de la historia de la humanidad y por todo el planeta, esto es innegable.

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La municipalidad de Pachacamac merece una visita

Nuestra jornada continuó con una visita al pueblo y a su iglesia y retablo expertamente restaurado

Iglesia del Salvador. Pachacamac. Foto Mochileaperu

Iglesia del Salvador. Pachacamac. Foto Mochileaperu.blogspot

en compañía de nuestro amigo Felix, pachacamino de toda la vida, y con una deliciosa copa de helado de lúcuma de elaboración propia en el frondosos jardín de su casa.

Los sabrosos frutos están al alcance de la mano.

Lúcumas de Pachacamac. Foto R.Puig

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De ahí nos dirigimos a las lomas que rodean el pueblo, áridas en verano y milagrosamente verdes en el húmedo invierno de la costa peruana, para disfrutar de un chapuzón en la piscina de Pepe, otro viejo amigo vecino de la villa,

Panorama desde casa de Pepe. Foto Marie Puig

Panorama desde la casa de Pepe. Foto Marie Puig

quien, antes de dejar Pachacamac, nos agasajó con unas excelentes pizzas en la Trattoria La Bella, de genuina cocina italiana…

Trattoria La Bella. Pachacamac

Trattoria La Bella. Pachacamac

y un café como debe ser en la tostaduría cafetería y tienda natural MamaQuilla. 

Cafetería tostaduría y Tienda Natural MamaQuilla. Pachacamac

Cafetería, Tostaduría y Tienda Natural MamaQuilla. Pachacamac. Foto CafeLab


Bibliografía:

Pachacamac. El oráculo en el horizonte marino del sol poniente, Banco de Crédito del Perú, Lima 2017

Pachacamac. El oráculo en el horizonte marino del sol poniente. Varios Autores, Banco de Crédito del Perú, Lima 2017

 

 

 

Amagos de verano

9 junio, 2019
Trädgårdsföreningen. Gotemburgo. Foto R.Puig

Trädgårdsföreningen. Gotemburgo. Foto R.Puig

O love is, yes, a great thing,

A great thing to me!

Thomas Hardy (1840-1928)

 

Interrumpimos por hoy la crónica de nuestro reciente viaje por la costa peruana, donde el invierno se acerca, trayendo finas lluvias de Lima y hacia el sur y sequías por el norte. Entretanto, en Gotemburgo las temperaturas se han endulzado y los últimos días nos han hecho pensar en un verano adelantado.

Trädgårdsföreningen. Gotemburgo. Foto R.Puig

Trädgårdsföreningen. Gotemburgo. Foto R.Puig

Los parques van estando más y más floridos

Trädgårdsföreningen. Gotemburgo. Foto R.Puig

Trädgårdsföreningen. Gotemburgo. Foto R.Puig

y las abejas más y más activas.

Trädgårdsföreningen. Gotemburgo. Foto R.Puig

Trädgårdsföreningen. Gotemburgo. Foto R.Puig

En el de la Trädgårdsföreningen (La Asociación de los jardines) los jardineros han trabajado con esmero y tesón

Trädgårdsföreningen. Gotemburgo. Foto R.Puig

Trädgårdsföreningen. Gotemburgo. Foto R.Puig

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Al sur de la ciudad, entre los muelles de baño

Muelle de Småholmen. Onsala. Foto R.Puig

Muelle de Smarholmen. Onsala. Foto R.Puig

y los islotes de granito y basalto, un duo de cisnes se desliza solemne,

Småholmen. Onsala. Foto R.Puig

Smarholmen. Onsala. Foto R.Puig

y un velero fondea en la ensenada.

Småholmen. Onsala. Foto R.Puig

Smarholmen. Onsala. Foto R.Puig

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Al día siguiente, en el parque de Slottsskogen (El Bosque del Castillo) se juega al brännboll,

Jugando al kubb. Slottskoggen.Foto R.Puig

Jugando al “brännboll”. Slottsskogen. Foto R.Puig

se pasea,

Slottskuggen.Foto R.Puig

Slottsskogen. Foto R.Puig

se merienda,

Slottskogen.Foto R.Puig

Slottsskogen.Foto R.Puig

se contempla a los patos

Slottskogen. Foto R.Puig

Slottsskogen. Foto R.Puig

o se espía el movimiento de las enormes carpas en su estanque.

Slottskogen. Foto R.Puig

Slottsskogen. Foto R.Puig

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En estos días de sol

Mirando al sol en Slottsskogen.

parece que el cielo estuviera al alcance de la mano

Tocar el cielo. Foto R.Puig

Tocar el cielo. Foto R.Puig

Transiciones peruanas de Lambayeque a Pachacamac. Huaca Pucllana (Lima)

2 junio, 2019
Vasija con tejidos. Cultura Lima. Museo Huaca Pucllana. Foto R.Puig

Figura de ofrenda con tejidos. Detalle. Museo de la Huaca Pucllana. Foto R.Puig

Finalizadas nuestras visitas de la Ruta Moche y de Chan Chan, tras recorrer los 554 kilómetros que dista Trujillo de la capital del Perú, retrocedíamos 700 años, los que median aproximadamente entre el comienzo del Reino Chimú y la edificación del complejo ceremonial de los Lima que hoy se conoce con el nombre de la Huaca Pucllana, en pleno distrito de Miraflores (Lima).

Huaca Pucllana. Lima. Fuente ArqueoTur

Huaca Pucllana. Lima. Fuente ArqueotuR

Con el paso de los años la expansión de Lima ha ido rodeando e invadiendo el territorio de aquellas culturas que habitaron durante siglos el valle del Rímac, con la consiguiente desaparición de una gran parte de su patrimonio arqueológico. Sobre este proceso el Doctor Arqueólogo José Joaquín Narváez Luna en un extenso artículo publicado en la página de la Ciudad Virtual de Antropología y Arqueología detalla lo siguiente:

Pucllana es uno de los principales monumentos arqueológicos que se encuentran en el valle del Rímac. Fue visitada desde el siglo pasado por numerosos viajeros siendo sometida a varios trabajos de investigación. Se trata de una gran pirámide de aproximadamente 30 mts. de altura que se encontraba rodeada por un conjunto de plazas, recintos y otros ambientes que conformaban un pequeño asentamiento urbano. Cronologicamente pertenece al Intermedio Temprano-Horizonte Medio 1 y a la cultura Lima o Maranga. Se encuentra ubicado en el barrio residencial de Miraflores.

Pucllana sufrió daños desde la Colonia al ser huaqueada y utilizada como atalaya para el avistaje de piratas. En 1854 sirvió de parapeto durante la batalla de La Palma entre Rufino Echenique y Ramón Castilla quienes se disputaban el poder y durante la batalla de Miraflores entre los ejercitos peruano y chileno durante la Guerra del Pacífico en 1883.

Sin embargo, los mayores destrozos ocurrieron cuando la Compañía Urbanizadora Surquillo lotizó completamente el sitio y la vendió en parte entre 1930 y 1965 al amparo de resoluciones del Ministerio de Fomento y Obras Públicas. Con grandes bulldozers demolieron amplios sectores de la parte baja del monumento, destruyendo plataformas, plazas, recintos, etc. La enérgica intervención del Patronato Nacional de Arqueología pudo detener los destrozos aunque gran parte del sitio había quedado afectado. Abandonada por mucho tiempo, en 1982 por iniciativa de la Municipalidad de Miraflores se inició la recuperación del monumento con extensas excavaciones a cargo de la Dra. Isabel Flores quién aún prosigue los trabajos de investigación en el sitio. Actualmente, Pucllana se encuentra bajo la custodia de la Municipalidad de Miraflores y es buen ejemplo de conservación y puesta en valor de un sitio arqueológico

“La destrucción del patrimonio arqueológico en el Valle del Rimac, Perú”

El autor informa, como parte de un estudio suyo, que en 1994, sólo subsistía “el 27% de los monumentos arqueológicos existentes en 1944 en los distritos de Lima (Industrial), Breña, San Miguel, Pueblo Libre y Magdalena del Mar”.

Localización Huaca Pucllana. Fuente Infografías del Centro de Investigación Histórica. Lima

Localización Huaca Pucllana. Fuente Infografías del Centro de Investigación Histórica. Lima

La Huaca Pucllana, si bien disminuida, no ha sido de los complejos que salieron peor parados, pues se conservan sus dos tercios como testimonio de los aportes de tres culturas sucesivas: Lima (200 a 650 d.C.), Wari (650 a 1100 d.C.) e Ichma (1100 a 1450 d.C.)

Huaca Pucllana. Emplazamiento. Fuente ArqueoTur

Huaca Pucllana. Emplazamiento. Fuente ArqueotuR

Gracias a nuestros buenos amigos Bernardo y Rosi y dando un corto paseo por su barrio pudimos realizar la visita nocturna a la vecina Huaca Pucllana y a su Museo del Sitio, así como ser por ellos obsequiados con una sabrosa cena en el renombrado restaurante adyacente al complejo.

Huaca Pucllana. Lima. Foto R.Puig

Huaca Pucllana. Lima. Foto R.Puig

La visita nocturna es altamente sugestiva, si bien no se pueda acceder a los planos superiores, como sí es posible de día. Pero el recorrido a la luz de los focos a lo largo de los muros y escalonamientos de millares de “adobitos”, apretados en hileras a la manera de libros en inmensas estanterías, es muy especial.

Muro de adobitos en técnica de librero. Huaca Pucllana. Foto R.Puig

Muro de “adobitos” en técnica de librero. Huaca Pucllana. Foto R.Puig

Circunvalando desde abajo su mole iluminada se experimenta la sensación mágica de haber traspasado el espesor de los siglos que nos separan de sus pobladores, esos miles de trabajadores que amasaban el barro con sus pies y levantaron esta obra pieza a pieza.

Haciendo adobitos. Reconstrucción. Huaca Pucllana. Foto R.Puig

Más que explicarla con mis propias palabras recurro de nuevo a algunos textos de quienes se dedican a divulgar la arqueología peruana :

Huaca Pucllana fue construida por gentes de la cultura Lima, entre los años 200 y 700 dC en la costa central del Perú. Concretamente, entre los valles de los ríos Chancay, al norte y Lurín, al sur. Sus principales centros ceremoniales como Pucllana se encuentran en el medio de los valles pero las aldeas se ubicaban alrededor de estos o en las playas sin formar verdaderos núcleos urbanos.

Huaca Pucllana. Reconstrucción de ceremonia de ofrendas al tótem. Foto R.Puig

Huaca Pucllana. Reconstrucción de ceremonia de ofrendas al tótem. Foto R.Puig

Se dedicaron a la agricultura, la ganadería y también a la pesca y la recolecta de mariscos, a la que dispensaban especial atención. Construyeron gigantescos centros ceremoniales construidos con adobes unidos con barro y fueron un pueblo pacífico.

El tiburón en la Cultura Lima. Museo Huaca Pucllana. Foto R.Puig

El tiburón en la Cultura Lima. Museo Huaca Pucllana. Foto R.Puig

Su cerámica sirvió para diversos usos tanto domésticos como religiosos

Amamantando. Vasija Cultura Lima. Museo Huaca Pucllana. Foto R.Puig

Amamantando. Vasija Cultura Lima. Museo Huaca Pucllana. Foto R.Puig

Los habitantes de la cultura Lima no formaron un solo reino o un imperio. Los valles estaban divididos en varios curacazgos a manera de pequeños reinos que debieron tener un trato igualitario entre sí. Es probable que el Santuario de Pachacamac haya tenido mayor importancia debido a su prestigio religioso.

Huaca Pucllana no fue propiamente una ciudad, fue un centro ceremonial y como tal tenía como objetivo ser la residencia de una elite sacerdotal que poseía tanto el poder político así como el religioso y el económico.

Huaca Pucllana. Reconstrucción Ceremonia de ofrendas al tótem. Detalle. Foto R.Puig

Huaca Pucllana. Reconstrucción de ceremonia de ofrendas al tótem. Detalle. Foto R.Puig

A la vez, servía para ejercer desde este sitio el poder hacia la zona del valle que le correspondía.

Huaca Pucllana. Foto R.Puig

Huaca Pucllana. Foto R.Puig

Huaca Pucllana posee básicamente dos zonas bien diferenciadas: la Gran Pirámide y sus plazas y una parte baja formada por plazas con banquetas. Cada una de estas dos áreas tenía una funcionalidad distinta: la pirámide estaba destinada a ser un lugar de culto mientras que la parte baja se asocia a actividades más cotidianas o relacionadas al trato directo con la población.

Huaca Pucllana. Foto R.Puig

La pirámide es un edificio alargado de más de 400 metros de largo por 22 metros de alto, que cuenta con siete plataformas a la vista en cada una de las cuales se encuentran plazas, recintos y pasadizos, algunos de ellos pintados de color amarillo. En la parte baja encontramos plazas y sistemas de recintos. La parte baja es de construcción más reciente que la pirámide y es probable que en el inicio Pucllana fuera sólo un centro religioso y luego se requiriera de anexos para actividades administrativas.

Fuente :  ArqueotuR

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Wari

Terminado el dominio de los Lima, hacia la mitad del siglo VII d.C. el complejo cayó en el abandono durante cien años, hasta que los Wari pensaron que su gran pirámide era un excelente lugar para enterrar a los suyos.

Vasija Wari con imagen de tiburón. Museo del sitio Huaca Pucllana. Foto R.Puig

Vasija Wari con imagen de tiburón. Museo del sitio Huaca Pucllana. Foto R.Puig

Dada su importancia como centro ceremonial luego que los Lima fueran conquistados por los Wari el sitio se transformó en un cementerio y se mantuvo así hasta el señorío Ichma. Es de los entierros wari que se ha logrado recuperar importantes evidencias textiles, únicas en su género en la costa central, al igual que cerámica, mates y otros objetos presentes en las tumbas nos sirven para conocer acerca de los pobladores que se instalaron en la costa central con la conquista de ésta a manos del imperio wari.

Fuente citada

Vasija Wari con focas y serpiente marina. Museo del sitio Huaca Pucllana. Foto R.Puig

Vasija Wari con focas y serpiente marina. Museo del sitio Huaca Pucllana. Foto R.Puig

La representación del tiburón en las vasijas y en los diseños textiles de los Wari continuó y asimiló la tradición gráfica de motivos de la fauna marina de la Cultura Lima.

Vasija Wari con boca de tiburón. Museo del sitio Huaca Pucllana. Foto R.Puig

Vasija Wari con boca de tiburón. Museo del sitio Huaca Pucllana. Foto R.Puig

Ichma

Al principio del siglo XII d.C. los pobladores de la cultura Ichma retomaron el complejo,para sus enterramientos y para depositar ofrendas a sus ancestros.

Actualmente los trabajos de investigación y las excavaciones en la Huaca Pucllana siguen adelante dirigidas por la arqueóloga Isabel Flores, amparados por el Distrito de Miraflores.

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Nota sobre los enterramientos

Además de las sepulturas con finalidad puramente funeraria, en la Huaca Pucllana se han encontrado restos  de sacrificios humanos, principalmente de mujeres jóvenes. En la iniciación de una nueva fase de construcción se practicaban tres tipos de rituales, que han sido verificados por los arqueólogos: ruptura de vasijas, sacrificios humanos o banquetes rituales.

Los restos humanos hallados en medio de los rellenos o sobre los pisos cubiertos consisten mayoritariamente en mujeres jóvenes. También se sacrificaban varones y niños, pero en cantidad mucho menor. Los análisis antropológicos revelan gran violencia en la muerte. Los cuerpos fueron colocados entre el relleno apenas envueltos en sencillas telas, sin ofrendas de ningún tipo.

Fuente: wikipedia en referencia a:

BARRETO, María; CCENCHO HUAMANÍ José; CHUCHON AYALA, Hilda; SILVERA LA TORRE, Hernán,  “Sacrificios humanos Lima asociados a la última etapa constructiva de Huaca Pucllana” en: Arqueología y Sociedad 22: 55 – 72. Museo de Arqueología y Antropología, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, 2010.

El lector habrá notado que la práctica de los sacrificios humanos ha ido apareciendo en las distintas visitas de este viaje. Se menciona en los museos de los varios sitios y por los guías turísticos, sin olvidar a los cronistas de la colonización de América por el Imperio Español.

Como es sabido, una de las justificaciones morales que los conquistadores españoles esgrimieron para asentar su derecho a intervenir en las costumbres de los pobladores que iban encontrando a su paso era el descubrimiento de las costumbres diabólicas o bárbaras que se sintieron con derecho a erradicar en su misión evangelizadora. Las que más citaron los cronistas, quizá la que más, era la de los sacrificios humanos.

Recientemente, repasando los aspectos lingüísticos, políticos y religiosos de la conquista, de los que trata una obra de reciente publicación (que cito enseguida), encontré de nuevo la cuestión en la célebre disputa sobre la legitimidad de la colonización de los territorios de los indios y de sus formas de actuación que enfrentó a Ginés de Sepúlveda y Bartolomé de Las Casas en la Junta de Valladolid (1550-1551).

Se trata de cómo, en su afán por vencer en el debate, como atestigua el texto de su Apología (Editora Nacional 1975, traducción y edición de Ángel Losada), el segundo de ellos, ardoroso acusador contra los abusos de la conquista, esgrimió argumentos bíblicos y teológicos para defender la legitimidad de los sacrificios rituales de seres humanos por parte de los indios americanos, por ser una justificada ofrenda a la Divinidad.

Apología

He aquí algunos de los argumentos citados en el libro de Santiago Muñoz Machado, Hablamos la misma lengua. Historia política del español en América, desde la Conquista a las independencias”, Crítica, Barcelona, 2017 (2018), 826 páginas:

…los hombres están obligados a ofrecer al Dios verdadero, o al que consideran verdadero, sacrificios humanos

Apología, p.285

Bartolomé de Las Casas lo fundamenta en varios textos del Antiguo Testamento para finalmente explicarse de este modo :

Luego no es absurdo sospechar que la costumbre de inmolar hombres pasó a todos los pueblos, a cuyo conocimiento llegó el hecho de que el máximo Dios se los judíos había ordenado a su queridísimo siervo Abraham que le ofreciese en sacrificio su propio hijo, y aquel otro hecho de que un preclaro capitán de dicho pueblo judío, después de haber conseguido la victoria, había inmolado a su única hija a Dios , lo que, de verdad, no hubiese hecho si no hubiera pensado que esto sería gratísimo a Dios

ibidem, pp. 296-297

y resume Muñoz Machado :

Concluye Bartolomé de las Casas que entre los indios los sacrificios humanos son una costumbre antigua que opera como ley. Por tanto, está justificada para ellos, no constituye pecado algunos en su comunidad y es una práctica difícil de erradicar de cuajo

en “Hablamos la misma lengua”, p. 181

Una observación mía: 

Bartolomé de las Casas se limitó a citas bíblicas legendarias y argumentos teológicos para justificar los sacrificios humanos de las culturas de la América precolombina. Me permito suponer que se guardó mucho o no se le pasó por la cabeza sacar a colación otros argumentos que tenía como quien dice a la vuelta de la esquina.

Puesto que sacrificios humanos fueron los ofrecidos a la Divinidad, decretados, legalizados y ejecutados por la Santa Inquisición. Desde 1478 (cuando la instituyen los Reyes Católicos) hasta la fecha de la intervención del célebre dominico en la Junta de Valladolid, supusieron la tortura y posterior muerte, con el garrote vil (si abjuraban) o en la pira (si no abjuraban), de cerca de 2000 personas, entre herejes de diverso tipo, judaizantes y moriscos. 

Las Casas

Transiciones peruanas de Lambayeque a Pachacamac. Chan Chan

26 mayo, 2019
Chan Chan. Foto R.Puig

Chan Chan. Foto R.Puig

Como decía el domingo pasado, nuestras visita del 15 de febrero estuvo dedicada a Nik An (“Casa del centro”), la única abierta al público de las diez ciudadelas o palacios amurallados que los sucesivos señores del Reino Chimú construyeron en Chan Chan (“la mayor ciudad de barro del mundo”). Esta, que bien podemos calificar como conurbación, ocupó en su tiempo veinte kilómetros cuadrados (2000 hectáreas) y conserva hoy una extensión de catorce (1400 hectáreas).

De camino a Chan Chan. Foto R.Puig

De camino a Chan Chan. Foto R.Puig

Desde la cercana Trujillo, a través del paisaje árido de arenas y cerros rocosos de la carretera a Huanchaco, se llega al Museo del Sitio en el cual no está permitido tomar fotos, de modo que para hacerse una idea de sus contenidos y si disponen de unos minutos, pueden abrir este vídeo oficial, sin comentarios y poco vistoso pero bastante detallado. El museo trata sobre todo de la Cultura Chimú, aunque los hallazgos expuestos incluyen también cerámica procedente  de pobladores mochicas o de la ocupación inca.

Los chimús, herederos culturales de los mochicas, irradiando desde el valle bajo del río Moche conquistaron gradualmente la costa norte peruana desde las fronteras actuales con el Ecuador hasta muy cerca de Lima. Su ciclo de poder abarcó desde el año 900 hasta el 1476 d.C. cuando fueron doblegados por los conquistadores Incas. Las tropas del Inca Huayna Capac (1493 – 1525) incendiaron parte de la ciudad y la familia reinante fue desterrada. Cuando llegaron los españoles en 1534, Chan Chan ya había sido saqueada y abandonada.

La influencia del Reino Chimú también ascendió por una parte del valle del Jequetepeque, aunque sin alcanzar a la región de Cajamarca. Chan Chan contaba con una red de centros administrativos provinciales (se han explorado cinco) de los que eran tributarios los asentamientos menores.

Chan Chan. La muralla exterior de Nik An. Foto R.Puig

Chan Chan. La muralla exterior de Nik An. Foto R.Puig

El recorrido solitario por el interior de estos gruesos muros, ingresando por su única entrada produce la sensación de estar moviéndose por los espacios de una gigantesca concha vacía o por las tripas gigantescas de un gran organismo de barro, que según la arqueología actual ha sido excesivamente reconstruido.

Chan Chan. Un reino de barro. Foto R.PUig

La capital Chimú fue construida en tres etapas entre los años 850 y 1470 d.C. Sus grandiosas proporciones son el resultado de un sistema político, religioso y social de carácter imperial y dinástico a estructura piramidal. Como ocurre con la otras culturas de la costa, los fundadores míticos de la etnia según la leyenda llegaron del océano. Para los chimús su civilizador fue Tacaynamo, de modo similar a como lo fueron otros semidioses de las cosmogonías Mochica (100 a 750 d.C.) y Sicán (700 a 1350 d.C.). 

Chan Chan. Foto R.PUig

Chan Chan. Muros en red y bajorrelieves de pájaros. Foto R.Puig

Las ciudadelas de Chan Chan encierran grandes plazas, almacenes y depósitos, dependencias palaciegas y administrativas, estanques y redes de canalización, recintos de ofrendas con hornacinas para la veneración de ídolos menores y el mausoleo del Señor o Chimu Capac, en el cual se veneraba su momia.

Chan Chan. El gran reservorio. Foto R.Puig

Chan Chan. El gran reservorio de Nik An. Foto R.Puig

Chan Chan. Canalizaciones. Foto R.PUig

Chan Chan. Canalizaciones. Foto R.Puig

Chan Chan. Templete con hornacinas en Nik An. Foto R.Puig

Chan Chan. Templete con hornacinas en Nik An. Foto R.Puig

Las dimensiones de las plazas dan idea de la cantidad de gente que congregaban sus ceremonias y celebraciones y del volumen demográfico de las diez ciudadelas de esta conurbación. 

Chan Chan. Plaza en ciudadela de Nik An.Foto R.Puig

Chan Chan. Segunda plaza en ciudadela de Nik An.Foto R.Puig

La plataforma funeraria, en este caso la del Señor de la ciudadela de Nik An incluye, además de su mausoleo, 42 celdas con los restos de familiares y sirvientes que fueron sacrificados (*) a la muerte de este hombre que, con el resto de las autoridades político-religiosas de cada ciudadela, ejercía el estricto gobierno de la sociedad chimú. Por desgracia no han subsistido los frisos polícromos que ornaban los muros y que probablemente intimidaban a los súbditos de modo parecido a los que hemos visto en el Complejo de El Brujo, por lo que no se puede precisar el tipo de rituales y creencias que, como en la otras culturas de la costa peruana, reforzaban la adhesión obligatoria al poder político y religioso.

El impulso constructor, la producción cerámica y metalúrgica, el desarrollo agrícola y pesquero Chimú, las técnicas de aprovechamiento del agua y la red de tributarios fueron impresionantes a juzgar por lo que se trasluce en sus vestigios y por la duración y la extensión de sus dominios. Como tuvo que ser también su organización bélica.

Chan Chan. Relieves zoomórficos. Foto R.Puig

Chan Chan. Relieves zoomorfos. Foto R.Puig

La población del complejo de Chan Chan alcanzó, según las estimaciones de los arqueólogos entre los treinta mil y los cien mil habitantes

Chan Chan. Foto R.PUig

Chan Chan. Foto R.Puig

y medio millón de personas habría sido la población en todo el territorio Chimú.

Chan Chan. Relieves zoomórficos. Foto R.Puig

Chan Chan. Relieves zoomorfos. Foto R.Puig

 


Referencias:

Alfredo Ríos Mercedes, “Trujillo. De barro y color” (Guía turística especializada), 2016, 61 páginas (Chan Chan : pp. 32 a 50)  Ver también AQUÍ.

Luis Felipe Villacorta Ostolaza, Las culturas del Perú Antiguo, Lima-Miraflores, 2015 (2012), 287 páginas (Chimú: pp. 197 a 211) 

(*) Nota sobre los sacrificios humanos:

Al hilo de nuestras visitas al pasado preincaico del Perú, algo hemos dicho en estas crónicas sobre las brutales prácticas de sacrifico y libación de la sangre de los guerreros enemigos o la costumbre de los mandatarios de hacerse acompañar al otro mundo por familiares y sirvientes, que como es sabido no son exclusivas de aquellas culturas.

Delacroix. La muerte de Sardanápalo,

Delacroix. La muerte de Sardanápalo,

Pero a la cuestión de los sacrificios humanos, inevitablemente recurrente a lo largo de la Ruta Moche, la historia de la civilización Chimú añade el hallazgo de los restos de más de 140 niños de entre 6 y 14 años de edad, sacrificados ritualmente como ofrenda propiciatoria y enterrados a poca distancia de Chan Chan, según informa la página de Phys Org, a partir de los estudios de campo y las publicaciones del antropólogo forense John W. Verano. A las que habría que añadir otros artículos, como el de Deborah Netburn, More than 140 children may have had hearts removed in ancient sacrifice in Peru, March 6, 2019

Esqueletos de niños sacrificados. John Verano . Tulane University

Esqueletos de menores sacrificados en el territorio de Chan Chan.. John Verano . Tulane University

Hemos mencionado la particular dependencia de aquellas culturas de los azares de la geografía, aunque hoy es difícil determinar todas las circunstancias, económicas, climáticas y sociales en que se produjeron estos sacrificios rituales, que han sido vinculados por los arqueólogos a los ciclos de lluvia y sequía de la costa norte peruana.

En muchas civilizaciones las sequías, las hambrunas y la miseria han sido interpretadas como castigo de la Divinidad y conducido a masas atemorizadas, guiadas por la élite sacerdotal, por sus chamanes y por gobernantes que, para un mejor control, unían la religión a la política, sin olvidar a los profetas milenaristas y las creencias en submundos o en el más allá, a practicar o a someterse a rituales propiciatorios, que pueden ir desde las procesiones rogativas y ofrendas, hasta los sacrificios de animales y de seres humanos o a los suicidios colectivos.

Pero cuando los sacrificados son niños ¿podemos pensar que la ofrenda de su muerte se suponía más valiosa ante los dioses? ¿o era además su sacrificio una forma desesperada de suprimir bocas en tiempos de hambre y pavores colectivos?

La eugenesia ha adoptado y sigue adoptando muchas formas y ha sido propiciada en diversas latitudes y épocas. Se ha fomentado con más o menos brutalidad u odio, impulsada por el racismo o no, con mayor o menor recurso a consideraciones científicas o de control demográfico planificado, con métodos diferentes y por dictaduras o democracias,  e incluso por personajes y organismos respetados. Pensemos en la política china reciente del hijo único o en la oscura disminución de la proporción de niñas y mujeres en la India o en las esterilizaciones étnicas o supuestamente profilácticas del siglo XX, inclusive en países libres de toda sospecha totalitaria.

Homo homini deus,   Homo homini lupus.

Transiciones peruanas de Lambayeque a Pachacamac. La Huaca de Cao Viejo y la Señora de Cao

19 mayo, 2019
Representación de la dama de Cao (Museo del sitio)

Representación de La Dama de Cao (Museo de Cao)

Nuestras últimas visitas a lo largo de la llamada Ruta Moche estuvieron dedicadas a una de las ciudadelas de la enorme conurbación de Chan Chan (“la mayor ciudad de barro del mundo”). Este complejo alcanzó en su tiempo los veinte kilómetros cuadrados (2000 hectáreas) y conserva hoy una extensión de catorce (1400 hectáreas).

Ubicación de la Huaca de Cao Viejo (Complejo de El Brujo) y de Chan Chan.

Ubicación del Complejo de El Brujo, de Trujillo y de Chan Chan.

Nuestra visita a Chan Chan (15 de febrero) se produjo antes de la que hicimos a la Huaca de Cao Viejo y al Museo Cao, que son parte del Complejo Arqueológico El Brujo, que tuvimos que desplazar del 14 al 16 de febrero por razones de horario.

No obstante comenzaremos por esta última visita, ya que estas edificaciones mochicas preceden en más de seiscientos años al Reino Chimú (850 a 1470 d.C.) del cual fue capital Chan Chan, por no hablar de los 4.000 años de antigüedad de la Huaca Prieta, en la parte sur de El Brujo, para cuya visita no nos alcanzó la jornada prevista.

Y de Chan Chan trataremos en la siguiente y última crónica de la Ruta Moche.

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El complejo arqueológico de El Brujo

Las tres huacas de El Brujo. Museo Cao

Las tres huacas de El Brujo. Museo Cao

Las tres huacas de El Brujo. Imagen y texto del Museo Cao

Los “enlaces” incluidos en los dos párrafos anteriores aportan tanta información que con ellos habríamos terminado, si no fuese por mi empeño en contarles mis impresiones de esta ruta, que ha sido posible gracias a mis viejos amigos de muchos años Manolo y a Pablo, que nos brindaron la mejor y más amena compañía que desearse pueda. 

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La poderosa señora de Cao  

La Dama de Cao fue una mujer joven que tuvo un poder similar al Señor de Sipán y gobernó a sus súbditos del valle del río Chicama hacia el año 350 d.C., es decir durante el predominio de la Cultura Mochica (100 a 700 d.C.).

Se llega a la Huaca de Cao Viejo, pasando por el pueblo de Magdalena de Cao y atravesando grandes haciendas de caña de azúcar, que si pudiesen hablar nos contarían una historia más que centenaria de ambiciosas empresas de cultivo y producción, de intentos revolucionarios y sangrientos, de nacionalizaciones militares, de propiedad cooperativa, de aciertos y fracasos, hasta su retorno al capital privado; itinerarios de los que es emblema la legendaria historia de la Hacienda Casa Grande.

Cultivos de caña de azucar en torno al Complejo de El Brujo. Foto R.Puig

Cultivos de caña de azucar y la Huaca Prieta. Foto R.Puig

Viniendo desde Trujillo se pasa por Santiago de Cao y entre los campos de caña se atisba al oeste y al borde del mar la Huaca Prieta. 

Más adelante, retirada de las playas, hacia el este divisamos el objetivo de nuestra visita : la Huaca de Cao Viejo, de treinta metros de altura, con su enorme carpa blanca que cubre las excavaciones en curso y los distintos niveles de sus cuatro edificaciones superpuestas, que corresponden al menos a cuatro períodos de dominio mochica.

La Huaca de Cao Viejo. Foto R.Puig

La Huaca de Cao Viejo. Foto R.Puig

Hacia el norte, al borde del mar se divisa la Huaca Cortada o Partida, cuya enorme hendidura se debe a destructivas excavaciones seculares de los huaqueros, en busca de tesoros ocultos.

La Huaca rajada. Complejo El Brujo. Foto R.Puig

La Huaca Partida o El Brujo. Foto R.Puig

La Huaca de Cao Viejo es famosa por la abundante presencia en sus edificios y plazas ceremoniales de bajorrelieves policromados, testimonio del empeño de quienes gobernaron politica y religiosamente este territorio de dejar periodicamente las imágenes de sus prácticas bélicas y propiciatorias, modeladas sobre adobe.

Fachada principal de el Templo Moche. Cao Viejo

Fachada principal de el Templo Moche. Cao Viejo. Museo Cao

Dada la naturaleza del material de construcción (el barro), un gobernante que quisiera dejar su impronta no podía operar de otro modo que cubriendo con nuevas construcciones lo que habían levantado sus predecesores.

No sólo eso, el paso de tantos siglos se refleja en la marca de los productores de los adobes, seguramente para poder asignarles la retribución correspondiente. Hasta el momento se han encontrado las siguientes marcas a lo largo de las cuatro etapas de construcción y enterramiento de las anteriores.

Marcas de los adobes del Complejo El Brujo.

Marcas de los adobes del Complejo El Brujo. Museo Cao

Se renovaban las representaciones de sus deidades, de la fauna y flora, de los instrumentos y prácticas de subsistencia y sacrificio, de sus ceremoniales. Junto a todo ello se integraban las tumbas de sus personajes principales con su séquito en la muerte.

Ante el Templo Moche. Cao Viejo

Ante el Templo Moche y sus niveles superpuestos. Cao Viejo. Foto R.Puig

En el nivel superior (550 a 650 d.C.) se conserva un interesante muro similar al que ya vimos en la Huaca de la Luna con la representación de mitos y cosmogonías. Se piensa que funcionaba como un calendario ritual que ordenaba los ceremoniales en la época de la Dama de Cao, ya que una mujer con dos mazas o cetros como las halladas en su tumba aparece en ese conjunto gráfico

Posible calendario ritual. Cao Viejo. Foto R.Puig

Posible calendario ritual (llamado el “tema complejo”). Cao Viejo. Foto R.Puig

Reconstrucción del muro de tema complejo o ritual. Cao Viejo. Museo Cao

Reconstrucción del muro de “tema complejo” o ritual. Cao Viejo. Museo Cao

Y al nivel de este edificio, en el gran patio ceremonia, se desenterró un friso de prisioneros desnudos y encordados similar al de la Huaca de la Luna

Cuerdas de prisioneros. Cao Viejo. Foto R.Puig

Cuerda de prisioneros. Cao Viejo. Foto R.Puig

Prisionero para el sacrificio. Cao Viejo. Foto R.Puig

Prisionero para el sacrificio. Cao Viejo. Foto R.Puig

El bajorrelieve de la araña que empuña el tumi para la decapitación de los prisioneros

Bajorrelieve del arácnido decapitador. Cao Viejo. Foto R.Puig

Bajorrelieve del arácnido decapitador. Cao Viejo. Foto R.Puig,

Y el “Dios de las Montañas”

Muro del Dios de las Montañas. Patio Ceremonial. Cao Viejo. Foto R.Puig

Muro del Dios de las Montañas (restaurado). Patio Ceremonial. Cao Viejo. Foto R.Puig

En el edificio precedente (450 a 550 d.C.) destacan los danzarines y los peces,

Bajorrelieves de raya y de pez gato. Cao Viejo. Foto R.Puig

Bajorrelieves de raya y de pez gato. Cao Viejo. Foto R.Puig

Bajorrelieve. Cao viejo. Foto R.Puig

Bajorrelieve. Cao viejo. Foto R.Puig

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Que también son numerosos en los frescos más esquemáticos del nivel anterior (300 a 450 d.C.)

Motivos marinos. Cao Viejo. Foto R.Puig

Motivos marinos. Cao Viejo. Foto R.Puig

Donde, además encontramos de nuevo la imagen de El Decapitador.

Reconstrucción del arácnido decapitador. Cao Viejo.

Reconstrucción del Decapitador. Museo Cao.

Es en este mismo nivel donde se descubrió la tumba de la Señora de Cao, gobernante de los mochicas en el territorio del valle del Chicama hacia el año 350 d.C.

Sus restos,  en un fardo funerario de unos 120 kilos, además de estar acompañados de una gran cantidad de cerámicas, objetos de su ajuar y piezas metálicas de ornato, autoridad y ceremonia, estaban envueltos en 26 capas de tejidos. Una de las telas medía setenta metros y daba cuarenta y ocho vueltas a su cuerpo.

Dama de Cao El fardo

Dama de Cao. El fardo. Museo Cao  (foto tomada en malas condiciones de iluminación)

Su edad al morir era de 25 a 30 años y se la enterró acompañada de una joven de unos 15, con una soga de juncos en torno a su cuello.

Dama de Cao El recinto

Dama de Cao El recinto. Museo Cao  (foto tomada en malas condiciones de iluminación)

Algunas de las cerámicas decoradas encontradas en la tumba ilustran el proceso de captura y sacrificio de los prisioneros y de libación de su sangre por los sacerdotes. Considerando su indumentaria ceremonial que la cubría en su tumba, similar a la representada en las vasijas, la Dama de Cao fue una de esas supremas autoridades religiosas, una sacerdotisa, además de ser la autoridad máxima de la pirámide del poder.

El combate y captura

El combate y captura. Ilustración cerámica. Museo Cao

Hacia el sacrificio

Hacia el sacrificio. Ilustración cerámica. Museo Cao

El sacrificio. Ilustración cerámica. Museo Cao

El sacrificio. Ilustración cerámica. Museo Cao

Libación de la sangre.  Ilustración cerámica. Museo Cao

Libación de la sangre. Ilustración cerámica. Museo Cao

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En el edificio más antiguo de la Huaca Cao Viejo (200 d.C.) también se han encontrado diseños de peces y de aves,

Frescos de aves. Cao Viejo. Foto R.Puig

Frescos de aves. Cao Viejo. Foto R.Puig

así como un muro derrumbado por un terremoto que los arqueólogos han repuesto pacientemente adobe a adobe.

El muro repuesto con el Decapitador. Foto R.Puig

El muro repuesto. Foto R.Puig

En este muro se percibe la cabeza de El Dios de las Montañas

El muro repuesto. Foto R.Puig

El muro repuesto. Foto R.Puig

En el mismo nivel hay otras imágenes de esa primitiva deidad, muy parecida al Ai-apaec del que ya hemos tratado anteriormente.

Dios de las Montañas.Patio Ceremonial. Cao Viejo. Foto R.Puig

Dios de las Montañas. Cao Viejo. Foto R.Puig

Hay también varios enterramientos de notables

Cámara de la élite. Tumbas. Cao Viejo. Foto R.Puig

Cámara de la élite. Tumbas. Cao Viejo. Foto R.Puig

Coda

Mientras recupero fuerzas, pienso en la próxima crónica que (antes de volver a Lima y de dirigirnos a Pachacamac) dedicaré a la visita a Chan Chan y a resumir (a modo de ramillete de cierre de la Ruta Moche) algunos interrogantes que flotan por ahí.

No obstante, se me ocurre que nada mejor que cerrar hoy con el Hombre Araña, con el que, ironías del destino, nos encontramos en una parada en el vecino pueblo de Magdalena de Cao, cuando dejábamos El Brujo para volver a Trujillo.

Complejo El Brujo. Localización.

Complejo El Brujo. Localización.

¿No me creen?

El Hombre Araña en Magdalena de Cao. Foto R.Puig

El Hombre Araña en Magdalena de Cao. Foto R.Puig

Pero éste no es un decapitador, sino un defensor de la justicia, que ha de acompañar a los niños del pueblo en la celebración del cumpleaños de uno de ellos

Carpa para un cumpleaños. Detalle. Magdalena de Cao. Foto R.Puig

Carpa para un cumpleaños. Detalle. Magdalena de Cao. Foto R.Puig

Eate arácnido humano custodia por partida doble la puerta del recinto festero

Carpa para un cumpleaños. Magdalena de Cao. Foto R.Puig

Carpa para un cumpleaños. Magdalena de Cao. Foto R.Puig

Los mitos son eternos, aunque esta vez no sean sangrientos.

Pero -¡ay!-  para que no olvidemos al otro, al decapitador de los mochicas, al sediento de todas las sangres, al preincaico patrono de los vampiros…

Tienda de artesanía "Caup Alaec". Magdalena de Cao. Foto R.Puig

Tienda de artesanía “Caup Alaec”. Magdalena de Cao. Foto R.Puig

el cortador de cabezas nos esperaba y nos auguraba un buen viaje antes de volver a Trujillo…

Tienda de artesanía Caup Alaec. Detalle. Magdalena de Cao. Foto R.Puig

acompañado, eso sí, por su predecesor el digamos que más benigno Dios de las Montañas. 

 

 

 

 

 

Mare meum

12 mayo, 2019
Foto R.Puig

Tú estarás. Foto R.Puig

Cuando mi tiempo sea pasado

tú estarás, no te habrás ido,

mientras que el paso de mis manos

por tus aguas será olvido.

Mare meum. Foto R.Puig

Mare meum. Foto R.Puig

Irán y volverán esas tus ondas

como besos incesantes a la orilla

y la huella disuelta de mis pasos

otros pies desnudos reharán.

Tus ondas incesantes. Foto R.Puig

Tus ondas incesantes. Foto R.Puig

Mar de todas las horas, querido

mar que a mi niñez le diste brisas

y distraído me mecías con las olas

en vacaciones de estiva placidez.

A mi niñez diste brisas. Foto R.Puig

A mi niñez le diste brisas. Foto R.Puig

Mar mío, he de decirte adiós de nuevo,

mas vosotras, riberas que familiares

a mis abuelos fueron, esperadme,

pues ola vuestra soy que voy y vuelvo.

He de decirte adios. Foto R.Puig

Decirte adios de nuevo. Foto R.Puig