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De la luna, la nubes y la mareas

17 noviembre, 2019
La luna se abre paso. Foto R.Puig

La luna en el mar riela. Foto R.Puig

Omnia plenilunio maria purgantur (…)  hoc esse quod terras saturet accedensque corpora impleat, abscedens inaniat. ideo cum incremento eius augeri conchylia et maxime spiritum sentire quibus sanguis non sit, sed et sanguinem, hominum etiam, cum lumine eius augeri ac minui…

Con el plenilunio todos los mares se depuran (…) ; es decir que cuando (la luna) se aproxima satura la tierra y llena los cuerpos y cuando se retira los vacía. Por ello los moluscos crecen cuando ella crece y sobre todo se siente que la sangre aumenta o disminuye en proporción a su luz…

Plinio el Viejo, Historia Natural, II cii 220…221

Hace unos días tuvimos plenilunio a la orilla del mar y la marea subió. Las creencias, los mitos y las supersticiones en torno a la influencia de las fases de la luna son innumerables.  Ya Plinio el Viejo (23 – 79 d.C.) se ocupó de estas cuestión en su Historia Natural y no seré yo quien le desmienta, cuando además…

Tiberius item et in capillo tondendo servavit interlunia

Tiberio para cortarse el pelo atendía a los cambios de la luna…

Plinio el Viejo, Historia Natural, XVI, lxxv, 194

Desde entonces el prestigio de luna como  poderosa influencer no ha dejado de crecer a través de los siglos.

Sus poderes son innumerables. Según el Malleus maleficarum (“El martillo de las brujas”, Alemania, 1486)…

Las estrellas influyen en los diablos. (Prueba de ello es que) ciertas personas a las que se denomina Lunáticas son molestadas por los demonios más en unos tiempos que en otros; los diablos les acosarían continuamente si no fuese porque ellos (los demonios) también están profundamente condicionados por ciertas fases de la Luna

Podría seguir comentando sobre estas cosas que no existen, aunque, como dicen en Galicia, haberlas haylas, pero me remito a un interesante Diccionario de Supersticiones que se lee como una colección de historietas y podría servir para innumerables guiones:  Iona Opie and Moira Tatem (Eds), A Dictionary of Superstitions, Oxford University Press, 1989 494 pags.

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La luna y sus acosadoras

Por mi parte, lo que si sé y puedo probar con fotos es que las nubes sienten celos de la luna y a menudo le hacen la vida imposible…

La luna lucha con las nubes 5. Foto R.Puig

La luna acosada por las nubes. Foto R.Puig

La luna lucha con las nubes 1. Foto R.Puig

La luna trata de sacudirse las nubes. Foto R.Puig

La luna lucha con las nubes 2. Foto R.Puig

Nube que quiere comerse a la luna. Foto R.Puig

La luna lucha con las nubes 3. Foto R.Puig

¡Puñetera nube! Foto R.Puig

Es una batalla silenciosa que se prolonga sobre nuestras cabezas sin que le prestemos la atención que merece (salvo que seamos uno de esos lunáticos).

No siempre lo consigue, pero esta vez la luna se ha zafado de la nube y seguirá reinando en la bóveda de la noche

La luna se abre paso. Foto R.Puig

La luna se abre paso. Foto R.Puig

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Pero no se lo creerán, hay nubes especialmente malévolas que se empeñan en oscurecer el blanco rostro de nuestra vecina. Este drama se repite una y otra vez en el transcurso de la noche

Luna de luto en noviembre. Foto R.Puig

Luna de luto en noviembre. Foto R.Puig

Luna de noviembre 2. Foto R.Puig

Luna de medio luto. Foto R.Puig

Luna de noviembre 3. Foto R.Puig

Los velos se disipan. Foto R.Puig

Luna de noviembre 4. Foto R.Puig

Mejor. Foto R.Puig

Luna de noviembre 5. Foto R.Puig

¡Esta es mi luna! Foto R.Puig

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Marea

No obstante… ¡no es plata todo lo que en el cielo reluce!

El mayor lunático de todos es el mar. Ese sí que se hincha bajo la luna, como se sabe desde tiempo inmemorial.

Y hay mareas que nunca se olvidan, hay golpes del mar soliviantado por la luna que no se olvidan, como aquella acqua granda en Venecia el 4 de noviembre de 1966. Estudiaba yo por entonces en Italia. Las lluvias fueron también intensas. El Arno inundó Florencia y en las vacaciones de Navidad allá fuimos centenares de estudiantes, a desembarazar del barro y los detritos los sótanos de Florencia, calzados con botas de caucho y armados de palas.

En Venecia las aguas del Adriático ascendieron casi 1,94 m. sobre el nivel habitual.

Acqua granda. Venecia. 4 de noviembre 1966. Dominio público

“Acqua granda”. Venecia. 4 de noviembre 1966. Foto de dominio público

Lo he recordado cuando ahora mismo se repite esa tragedia que ensombrece una y otra vez la vida de los 50.000 vecinos de Venecia, mientras grotescamente (lo hemos visto en la televisión) parece divertir mucho a no pocos de los inconscientes turistas (36 millones anuales) que se hacen selfies. Ellos no tendrán que limpiar sótanos, casas, templos y muchos otros edificios de la ciudad cuando el agua se retire.

Acqua granda. Venecia. 4 de noviembre 1966. Dominio público

Acqua granda. Venecia. 4 de noviembre 1966. Dominio público

Porque como un veneciano declaraba antes de ayer ante las cámaras, lo más duro es la depresión que les queda a los vecinos cuando el nivel de la inundación baja y se enfrentan a los daños.

Pero es que, además, los habitantes de Venecia saben que la sal del mar que inexorablemente afecta a los millones de pilastras de madera que sustentan sus edificios sigue carcomiendo sus fundamentos.

Mientras tanto el proyecto de la gran barrera, que desde hace quince años se proclama que salvaguardará Venecia, sigue engullendo miles de millones de euros en un laberinto de ineficacia, sin que se atisbe una conclusión cierta.

Canaletto. La piazza San Marco. National Gallery, Washington

Canaletto. La piazza San Marco. National Gallery, Washington

 

 

 

 

 

El mar es

10 noviembre, 2019
Olvido. Foto R.Puig

Olvido. Foto R.Puig

El mar es un olvido

El mar es un olvido,
una canción, un labio;
el mar es un amante,
fiel respuesta al deseo.

Es como un ruiseñor,
y sus aguas son plumas,
impulsos que levantan
a las frías estrellas.

Sus caricias son sueños,
entreabren la muerte,
son lunas accesibles,
son la vida más alta.

Sobre espaldas oscuras
las olas van gozando.

Jorge Guillén

 

 

Olvido. Foto R.Puig

Latido. Foto R.Puig

El mar es un latido

El mar es un latido,
el regreso del tiempo;
el mar es insistencia
de un amor obsesivo.

Es como una cosecha
de espumas que son rastros
de quillas olvidadas 
en los surcos del alma.

Sus olas son quimeras,
 planicies implacables,
palpitación insomne 
en pechos de metal.

Es sudario que sueña
ser lienzo compasivo.

R.Puig

Sudario compasivo. Foto R.Puig

Sudario compasivo. Foto R.Puig


					

Un paseo por Els poblets

3 noviembre, 2019

 

El Segaria omnipresente. Els Poblets. Foto R.Puig

El Segaria omnipresente. Els Poblets. Foto R.Puig

Sobre este pueblo he escrito en varias ocasiones, incluso sobre su historia. Se llama Els poblets (“los pueblos”) por haberse formado reuniendo varias unidades urbanas más pequeñas. Rodeado del mar por un costado y de terrenos agrícolas por los otros tres, lo preside el Segaria, una montaña de perfil dentado, en realidad una pequeña sierra de picachos escarpados.

Por la entrada al centro de Els Poblets. Foto R.Puig

Por la entrada al centro de Els Poblets. Foto R.Puig

Hoy sólo quiero comentar un reciente paseo, durante el que, al tuntún, disparé mi cámara fotográfica. Es un pueblo del que hasta ahora he destacado principalmente su playa, su río y su historia.

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Paraíso pensionista

No he dicho sin embargo que en este pueblo hay una proporción muy importante de jubilados, de Alemania principalmente y también de Inglaterra. Luego estamos los pensionistas españoles por supuesto.

Lugar para jubilarse. Els Poblets. Foto R.Puig

Lugar para jubilarse. Els Poblets. Foto R.Puig

Es un lugar tranquilo con edificios que raramente superan las dos alturas, con muchas calles bordeadas por chalets con jardín y urbanizaciones de casas adosadas. El centro tiene ya tres siglos al menos, pero el resto se ha ido formando en las últimas décadas del siglo XX.

Lugar para jubilarse. Els Poblets. Foto R.Puig

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Fauna doméstica

En cierto modo esto hace que proliferen los perros, pues es sabido que jardín privado más jubilado suele pedir la compañía canina. El censo de canes, a ojo de buen cubero, creo que iguala el de habitantes, que no llega a los tres mil, aunque en verano aumenta con los veraneantes. A esto se añade que la playa de canto rodado de la Almadraba, con sus 1600 metros de orilla, atrae, sobre todo temprano y a últimas horas de la tarde, a los paseantes del mejor amigo del hombre que vienen de las urbanizaciones de municipios colindantes.

Tantos canes como habitantes. Els Poblets. Foto R.Puig

Tantos canes como habitantes. Els Poblets. Foto R.Puig

Los gatos, exigua minoría, sobreviven con precauciones

Lucha por la vida. Els Poblets. Foto R.Puig

Lucha por la vida. Els Poblets. Foto R.Puig

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Estilos de edificios y muros 

Paseando entre la playa y la entrada al centro antiguo se ven edificios de diversa antigüedad, estilo y estado. Hay aquellos que yo conservaría, por tener un carácter tradicional, pero este parece condenado a su deterioro final

Estado del antiguo Riurau. Els Poblets. Foto R.Puig

Estado del antiguo Riurau. Els Poblets. Foto R.Puig

Hay casas que ya nadie quiere comprar

Casas del pasado campesino. Els Poblets. Foto R.Puig

Casas del pasado campesino. Els Poblets. Foto R.Puig

Muros antiguos construidos con admirable habilidad. El que les muestro tiene casi cien metros de longitud y más de dos metros de altura.

Antiguo muro. Els Poblets. Foto R.Puig

Antiguo muro. Els Poblets. Foto R.Puig

Sospecho que se hizo en buena parte con piedras del río o de la playa.

Del pasado de las fincas agrícolas quedan pocos vestigios.

Restos del pasado. Els Poblets. Foto R.Puig

Restos del pasado. Els Poblets. Foto R.Puig

Entre los chalets predomina el estilo de la arquitectura residencial levantina, que ha proliferado en las urbanizaciones de la segunda mitad del siglo XX

Al gusto levantino. Els Poblets. Foto R.Puig

Al gusto levantino. Els Poblets. Foto R.Puig

y que enlaza discretamente con la arquitectura de los pueblos de la región valenciana, adaptados al clima y refulgentes de blancura, aunque no falta quien quiera darle un tono feudal.

Al gusto Edad Media. Els Poblets. Foto R.Puig

Al gusto Edad Media. Els Poblets. Foto R.Puig

En este contexto, hay quien aspira a que la entrad de su casa se destaque,

Al gusto rococó. Els Poblets. Foto R.Puig

Al gusto rococó. Els Poblets. Foto R.Puig

quiera emular a los jardines de Viena

Sobre el muro. Els Poblets. Foto R.Puig

Sobre el muro. Els Poblets. Foto R.Puig

o introduzca un sentido de misterio bajo los arcos de su entrada.

Al gusto belle époque. Els Poblets. Foto R.Puig

Al gusto simbolista. Els Poblets. Foto R.Puig

Recientemente no faltan quienes quieren romper con el pasado y distinguirse con edificios minimalistas

Al gusto minimalista. Els Poblets. Foto R.Puig

Al gusto minimalista. Els Poblets. Foto R.Puig

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Hacia el centro

Si me adentro hacia el núcleo urbano propiamente dicho diviso la espadaña del la iglesia de El Salvador

La espadaña de Els Salvador. Els Poblets. Foto R.Puig

La espadaña de El Salvador. Els Poblets. Foto R.Puig

no lejos del puente que cruza el río

El cauce del río Girona. Els Poblets. Foto R.Puig

El cauce del río Girona. Els Poblets. Foto R.Puig

Presidido por algunos almacenes agro-industriales y por la única ferretería que todavía se mantiene frente a la competencia de las grandes superficies del bricolaje de la comarca.

Sobre la cascada. Els Poblets. Foto R.Puig

Sobre la cascada. Els Poblets. Foto R.Puig

Este río discurre inocente entre altos muros que parecen insalvables. No obstante, en octubre del 2007 llegó furioso en menos de dos horas desde el interior montañoso, se desbordó, arrasó viviendas y negocios, y arrastró vehículos y enseres domésticos y comerciales.

Por las calles cercanas se aprovechan los amplios garajes de las viviendas como lugar para encontrarse la familia y los amigos, al abrigo de la solana o de la lluvia, a modo de comedor y sala de estar abierta a la calle.

La sala de estar de Jaime. Els Poblets. Foto R.Puig

La sala de estar polivalente de mi amigo Jaime. Els Poblets. Foto R.Puig

En la que aquí se muestra está claro que facilmente se convierte en lugar de juego para los niños.

No lejos de ahí encontramos los locales de dos filas de las seis que protagonizan los desfiles festivos de Moros y Cristianos.

Escudo de fila cristiana. Els Poblets. Foto R.Puig

Local de una fila cristiana. Els Poblets. Foto R.Puig

Escudo de la fila sarracena. Els Poblets. Foto R.Puig

Escudo de la fila sarracena. Els Poblets. Foto R.Puig

Y como se me ha hecho ya de noche y aprovechado la imagen de la luna mora, me despido con la que la inspiró, sin que falte el lucero que la acompaña

La luna y el lucero de la tarde sobre Els Poblets. Foto R.Puig

La luna y el lucero de la tarde sobre Els Poblets. Foto R.Puig

Mar y monte

27 octubre, 2019
Que vengan las olas... Foto R.Puig

Que vengan las olas… Foto R.Puig

Frente al mar

las montañas

de la Marina Alta

dialogan con las olas

por valles y gargantas.

El monte y el mar. Foto R.Puig

El monte y el mar. Foto R.Puig

Las olas alzan crestas

y los montes aristas.

Las aristas del Segaria. Foto R.Puig

El Segaria. Foto R.Puig

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Guerra

En orden de batalla. Foto R.Puig

En orden de batalla. Foto R.Puig

Llegan a veces días

en que el mar

trae la guerra

y falanges de espuma

perecen en la playa

Que vengan las olas... Foto R.Puig

Foto R.Puig

Hay escuadrones

que buscan el combate

contra los roquedales

cubiertos de hojas muertas 

que Poseidón esparce.

Posidonia. Foto R.Puig

Foto R.Puig

Los pelotones blancos

con ira casi humana

golpean las testuces

de guerreros oscuros,

horrísono estallido

de cabelleras albas..

Cabelleras. Foto R.Puig

Foto R.Puig

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Armisticio

Mare nostrum. Foto R.Puig

Mare nostrum. Foto R.Puig

En este nuestro mar

las batallas

no se alargan

Sol con palmera. Foto R.Puig

Sol con palmera. Foto R.Puig

Puede que sea el sol

que todo lo apacigua

o que las aguas,

tras la tormenta

cansadas,

tengan ansia de calma.

Espigón. Foto R.Puig

Espigón. Foto R.Puig

El espigón ayer

era muro de furias,

hoy a su vera

la playa recupera

su aire maternal.

La mar de bien. Foto R.Puig

La mar de bien. Foto R.Puig

Con el atardecer,

frutos del temporal,

alguien recoge cañas

Esta puede servir. Foto R.Puig

Esta puede servir. Foto R.Puig

La noche se acerca,

 sales a pasear

frente al mar

ya sereno

Cuando el cielo tiende su manto... Foto R.Puig

Cuando el cielo tiende su manto… Foto R.Puig

Cuando los murciélagos

abandonan sus desvanes

es la hora de las fábulas,

alguien viene a mi encuentro

y me mira muy fijo

Y usted qué me cuenta. Foto R.Puig

Los dueños de perros

entre ellos conversan.

Yo que no los tengo

con algún vecino

que busca compañía

me hago el entendido

(es fácil improvisar

algún cuento canino).

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Retirada

Cae la tarde. Foto R.Puig

Cae la tarde. Foto R.Puig

En estas latitudes

la noche llega rápida.

De vuelta a casa

es hora de sentarse

y pensar qué escribir

para el blog de mañana

El mar se despide en mi ventana. Foto R.Puig

El mar se despide en mi ventana. Foto R.Puig

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Corazón de piedra, corazón de playa

20 octubre, 2019
Corazón de playa. Foto R.Puig

Corazón de playa. Foto R.Puig

En octubre el Mediterráneo es benigno por la Marina Alta.

A la playa de la Almadraba desde sus praderas submarinas han llegado las hojas muertas de la Posidonia. Esta flora del mar crece y se repone. En esta orilla suelen notarse más sus ciclos por el aumento de los depósitos de esta planta. Dificultan la zambullida pero protegen la orilla de esta playa singular hecha de cantos rodados, obra de un río durante millones de años.

La muralla mullida y oscura que se forma en la orilla no arredra a un veterano surfero que aprovecha estos días de vientos favorables para hacerse a la mar con su vela.

Simón recoge la vela. Foto R.Puig

Recogiendo la vela. Foto R.Puig

La energía de mi vecino y amigo no se agota con la edad, más bien crece.

Simón recoge la tabla. Foto R.Puig

Recogiendo la tabla. Foto R.Puig

Cerca de la línea del horizonte hay quien, sin tantos trabajos, se deja mecer en su barco velero.

Velero lejano. Foto R.Puig

Velero lejano. Foto R.Puig

Desde la mañana…

Alborada 18 octubre 2019. Foto R.Puig

Alborada 18 octubre 2019. Foto R.Puig

a la noche,

Luna hace tres días. Playa de la Almadraba. Foto R. Puig

Luna hace tres días. Playa de la Almadraba. Foto R. Puig

estos son días de calma

Octubre en la playa de la Almadraba. Foto R.Puig

Octubre en la playa de la Almadraba. Foto R.Puig

Pero, a lo que iba, les quiero mostrar las pequeñas obras de arte que mi nieta la pequeña me regaló este verano…

 

Píntame un corazón

Obra de mi nieta. Foto R.Puig

Hay muchos cantos rodados con forma de corazones, se encuentran por toda la playa, son como mensajes mudos labrados por el río en colaboración con las olas, el trabajo de equipo de una naturaleza escultora.

Pero es el corazón de los niños el que mejor descifra su presencia.

A mi nieta le bastan unos rotuladores y unas ceras para dejarme su obra, que también es un mensaje. ¿Hay mejor forma de decir “te quiero”?

Como todos los artistas, ella también bosqueja…

Mi nieta hace bocetos. Foto R.Puig

Mi nieta pequeña hace bocetos. Foto R.Puig

Prueba colores y formas…

Color de corazón. Foto R.Puig

Color de corazón. Foto R.Puig

Hasta completar su idea

Obra de mi nieta. Foto R.Puig

Obra de mi nieta pequeña. Foto R.Puig

Si me aceptan un consejo, cuando caminen por la orilla de una playa de piedras o a la vera de un río busquen corazones, y si tienen hijos o nietos déjenselos con unos colores; barritas de cera o si no temen que lo embadurnen todo, también sirven los rotuladores.

Luna en la Almadraba. Foto R. Puig

Luna en la Almadraba. Foto R. Puig

Como despedida les dejo un viejo refrán castellano :

 

¿Quieres cosa que te asombre? El corazón del hombre

 

Fuente: Francisco Rodríguez Marín

 

 

 

Instantáneas matritenses

13 octubre, 2019
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Al albur de Trump. Foto R.Puig

Al albur de Trump. En el paseo de Recoletos. Foto R.Puig

Hoy es el último día de una semana en mi Madrid natal, donde deambular anima a fotografiar sin pretensiones. A veces, como en la foto que abre esta crónica, la bolsa madrileña se hace presente en la calle con un gráfico ascendente, pues los chinos y el hombre de la pelambre amarilla se han reunido para salvar sus rebaños. En fin, todo parece depender del humor de Donald, incluso para los rentistas españoles.

¡Pero aún hay esperanza! ¡todavía hay quien compra libros!

En la Feria del libro antiguo y de ocasión.. Foto R.Puig

En la Feria del libro antiguo y de ocasión. Foto R.Puig

Caminando de mañana por el barrio, descubro que aún hay gentes amables que despachan leche fresca y preparan desayunos y meriendas como en tiempos de la abuela.

El Cántaro Blanco. Calle Malasaña 29. Madrid. Foto R.Puig

El Cántaro Blanco. Calle de  Manuela Malasaña 29. Madrid. Foto R.Puig

Pero -¡ay!- no lejos de ahí leo el cartel, colgado de un balcón, de una asociación del barrio, un grito de socorro : SOS Malasaña, Vecinos en peligro de extinción. La causa no es el cambio climático, sino el ambiente en el que viven cada día.

SOS Malasaña. Foto R.Puig

SOS Malasaña. Foto R.Puig

¿Era mejor el Madrid de antes o era sólo diferente?  En todo caso hay quien vive de vender postales del Madrid de hace años. De una forma u otra la ciudad ha ido cambiando, y nosotros también.

Cómo era Madrid. Foto R.Puig

Cómo era Madrid. Foto R.Puig

Lo que no varía, sino que crece, es el número de salas de teatro en la capital de España. Nostalgia : al Teatro María Guerrero veníamos los estudiantes de bachillerato a aplaudir guiados por el jefe de la clac, que comenzaba a batir palmas en los momentos álgidos de la representación. Disfrutábamos de una entrada a precio reducido. Había un bar al otro lado de la calle en el que nos reclutaba el hombre de la clac.

Ciudad de teatros. Foto R.Puig

Ciudad de teatros. Foto R.Puig

Tampoco faltan otro tipo de atracciones, aunque para algunas haga falta armarse de paciencia…

El cielo de Madrid sobre el edificio España. Foto R.Puig

El cielo de Madrid sobre el edificio España. Foto R.Puig

Se trata de acercarse al cielo

Hacia el ascensor de Madrid al Cielo. Foto R.Puig

Hacia el ascensor de Madrid al Cielo. Foto R.Puig

Cola para subir al cielo. Foto R.Puig

Cola para subir al cielo. Foto R.Puig

en Madrid no faltan esculturas que señalan a los hipódromos espaciales, incitando a mirar hacia las alturas

De Madrid al cielo. Foto R.Puig

De Madrid al cielo. Foto R.Puig

De Madrid al cielo. Foto R.Puig

De Madrid al cielo. Foto R.Puig

Otras meditan

Meditar España. Foto R.Puig

Meditar España. Foto R.Puig

Los turistas buscan algo a ras de tierra

Qué buscan. Foto R.Puig

¿Qué buscan? Foto R.Puig

Quizás un taxi, una parada de autobús, si bien lo más práctico para llegar a cualquier sitio es sumergirse en el Metro

Camino hacia el subsuelo. Foto R.Puig

Camino hacia el subsuelo. Foto R.Puig

Sobre todo si hay que volver a casa tras una jornada de trabajo

Hora punta. Foto R.Puig

Hora punta. Foto R.Puig

Pero si prefieren una experiencia electrizante…

Otro género de tren. Foto R.Puig

Otro género de tren. Foto R.Puig

 

Breverías erasmianas (XXXIX): ¿Qué es una adagio?

6 octubre, 2019
Opera Omnia de Erasmo. Leyden 1703. Foto R.Puig

Obras Completas de Erasmo de Rotterdam . Librería de Pieter van der Aa, Leyden, 1703. Foto R.Puig

Hace ya años traduje y edité siete adagios de Erasmo de Rotterdam bajo el título Adagios del poder y de de la guerra y Teoría del Adagio (Colección Humaniora, Pre-Textos y Biblioteca Valenciana, 2000, 336 páginas), incluyendo mi traducción de los Prolegómenos que el gran humanista publicó con su Adagios en 1508. Estos prolegómenos forman un tratado so­bre las paremias, es decir, los proverbios o adagios. Erasmo se sirve de esos tres términos para designar la misma cosa. La edición se agotó hace tiempo, pero gracias al interés que puso Javier Setó, responsable de El libro de bolsillo de Alianza Editorial, en rescatar este trabajo, pude reeditar en 2008 esos textos excepcionales en la sección de Filosofía de la colección (H4485), corrigiendo las erratas de la primera edición y añadiendo más de cincuentas nuevas notas.

Vivimos en tiempos en que se lanzan abundantes lemas y consignas para la publicidad y la propaganda, sobre todo la electoral, tratando de cautivar el favor de los ciudadanos con fórmulas pegadizas y contundentes. Así que se me ha ocurrido volver a lo que Erasmo nos explicó hace siglos sobre el arte de la paremia, adagio o proverbio.

Creo que el gran humanista tiene aún mucho que enseñar a los creativos de esta nuestra devoradora feria de las vanidades.

Quid sit paroemia. Foto R.Puig

Quid sit paroemia. Foto R.Puig

Erasmo repasa en sus Prolegómenos algunas definiciones latinas y griegas de los ada­gios.

Por ejemplo:

Paroemia est proverbii vulgaris usurpatio, rebus temporibusque accomodata, cum aliud significatur quam dicitur

Un adagio es la utilización de un proverbio popular, adaptado a los temas y a las épocas, que significa algo distinto de lo que en él se dice

Según Diomedes, Autor del “Arte Gramatica”

Texto latino de Les Adages d’Érasme, les Belles Lettres et le GRAC, Lyon 2010, p. 37

A continuación comenta otras definiciones de los autores clásicos para llegar a una síntesis que pueda aplicarse a su antología, en la que comenta de más de cuatro mil proverbios de la antigüedad grecolatina (exactamente 4.151 en la edición de 1536, el año de su muerte)-

Ofrece la siguiente hipótesis de trabajo:

…una cosa es recomendar un adagio y presentar los más valiosos y otra muy distinta definirlos con propie­dad. A mí me parece –con la venia de los gramáticos– que se puede dar una definición completa del adagio que ade­más se adapta a nuestro plan actual de trabajo y que es la siguiente:

“Un adagio es un dicho conocido que se distin­gue por cierta ingeniosa originalidad”

“Paroemia est celebre dictum, scita quapiam novitiate  insigne”

De modo que el género viene dado por «un dicho», la diferencia está en «conocido» y «que destaca por cierta ingeniosa origina­lidad» hace las veces de propiedad. Dado que la perfecta definición consta de esas tres partes, los dialécticos se dan por satisfechos

Erasmo. Inicio de la Colección de adagios. Edición de Clericus, 1703- Foto R.Puig

Inicio de la Colección de adagios de Erasmo. Edición de I. Clericus, 1703. Foto R.Puig

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La crónica de hoy quiere ser el comienzo de sucesivos resúmenes de mi edición de la “Teoría del adagio” de Erasmo de Rotterdam con la esperanza de que se cumpla el lema de la portada de la edición de sus Obras Completas en Leyden en 1703 a cargo del teólogo y exegeta Johannes Clericus (Jean Leclerc)

Bona causa Triumphat. Foto R.Puig

Bona causa triumphat. Foto R.Puig

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La verdad es que, con permiso del príncipe de los humanistas,  a mi me llama mucho la atención eso que escribía el gramático Diomedes de que la paremia es “un proverbio popular, adaptado a los temas y a las épocas, que significa algo distinto de lo que en él se dice” (el subrayado es mío).  Con la que nos está cayendo en estos días, creo que muchos eslóganes  encierran cosas que no son las que sus creativos pretenden que nos dicen.

Qué le vamos a hacer, la publicidad y la propaganda seguirán erre que erre queriendo adaptarnos “a sus temas y a sus épocas”. Aunque si ustedes son tan viejos como yo quizás recuerden aquello de ¿renunciáis a Satanás, a sus pompas y a sus obras? 

¡Caramba si me equivoco! pero me parece que aquello cobra ahora otro sentido…

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El mar, en días de temporal, suele amontonar las hojas muertas de los bosques submarinos de Posidonia en mi playa de la Costa Blanca alicantina. Lo hace desde mucho antes de que los seres humanos apareciésemos sobre la tierra, desde muchísimo antes de que alguien balbucease la primera sílaba. 

Hojas muertas de Posidonia. Playa de la Almadraba. Foto R.Puig

Hojas muertas de Posidonia. Playa de la Almadraba. Foto R.Puig