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Convergencias de Arte y Literatura (XII): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (6): purgando la envidia y la iracundia.

26 septiembre, 2021
Gustave Doré. “col livido color della petraia”. Divina Comedia, Purgatorio, XIII, 9

Entre envidiosos

Dante y Virgilio se pasean ya por la segunda cornisa del Purgatorio donde los justos purgan sus envidias para poder llegar al Paraíso. Es difícil distinguir las sombras de las ánimas del pálido color de la piedra contra la cual están apoyados unos junto a otros con los párpados cosidos para purgar así la excesiva atención de la vida ajena que en vida les carcomió.

E come a li orbi non approda il sole,

così a l’ombre quivi, ond’io parlo ora,

luce del ciel di sé largir non vole;

.

ché a tutti un fil di ferro i cigli fóra

e cusce sì, come a sparvier selvaggio

si fa però che queto non dimora.

Como a ciegos a que el sol no toca

así a las sombras de las que aquí hablo

del cielo la luz les es negada,

a todos hilo de hierro los párpados perfora

y cose, como al salvaje gavilán

se le hace para que esté tranquilo.

.

Purgatorio, XIII, 67-72
Gustave Doré. “de li altrui dannipiù lieta assai che di ventura mia”. Purgatorio, XIII, 110-111

Cuando el poeta se encuentra con Sapia, una mujer de Siena que, según dudosa leyenda, no fue sabia sino envidiosa, hasta el punto de desear la derrota de sus conciudadanos en la “battaglia del Colle” en 1269, donde los florentinos mataron a más de mil sieneses.

Sea cierto o no, la pobre purga sus envidias y exclama:

Savia non fui, avvegna che Sapìa

fossi chiamata, e fui de li altrui danni

più lieta assai che di ventura mia.

Sabia no fui, si bien Sapia

me llamaba, y del daño ajeno fui

más contenta que de la ventura mía.

.

Purgatorio, XIII, 110-111

.

Penitencias de los iracundos

Y sube que te sube, los viajeros ascienden a la tercera cornisa de este monte donde quienes para llegar al cielo tienen que purificarse de sus pecados capitales, no obstante haber muerto demandando perdón.

En este tercer círculo (girone) están envueltos en el humo del fuego de su ira los que se dejaron arrastrar por esta cegadora pasión.

Encuentro con Marco Lombardo, Gustavo Doré, Divina Comedia, Purgatorio, XVI,

Entre ellos uno noble cortesano del siglo XIII, Marco Lombardo, a quien no le bastó para alcanzar el cielo ser noble, digno y buen consejero del Conde Ugolino, pues tenía la costumbre de dejarse llevar de su ánimo furioso.

Pero no todo es castigo, pues en este círculo los iracundos ruegan e invocan a Dios con sus preces, cantando el Agnus Dei (“Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo…”) y reflexionan sobre los excesos de la ira. Para ello se les presentan ejemplos de mansedumbre, la virtud que se opone a la ira: el primero es el de la Virgen María y el segundo el de Pisístrato, señor de Atenas, que, comprensivo con el amor, fue paciente con el joven que besó a su hija, como cuenta Valerio Massimo (Facta et dicta memorabilia, VI. 1).

El tercero es San Esteban, lapidado por una turba de iracundos:

Gustavo Doré, Divina Comedia, Purgatorio, XV 106-114,

Poi vidi genti accese in foco d’ira

con pietre un giovinetto ancidere, forte

gridando a sé pur: “Martira, martira!”.

.

E lui vedea chinarsi, per la morte

che l’aggravava già, inver’ la terra,

ma de li occhi facea sempre al ciel porte,

.

orando a l’alto Sire, in tanta guerra,

che perdonasse a’ suoi persecutori,

con quello aspetto che pietà diserra.

Vi a gente encendida por el fuego de la ira

matando a un jovencito, con vocerío

animarse : “¡Al tormento, al tormento!”

.

Y a él veía inclinarse, por la muerte

que le vencía ya, hacia la tierra,

mas con los ojos al cielo dirigidos,

.

pidiendo al Altísimo, en tanta guerra,

que perdonase a sus perseguidores,

con aquel aspecto que la piedad revela.

.

Purgatorio, XV 106-114,

Por hoy, dejaremos a Virgilio y Dante en su ascenso hacia la cuarta cornisa del Purgatorio, algunos de cuyos detalles ilustrarán de nuevo a modo de ékfrasis los grabados de Gustavo Doré en posterior etapa.


NOTAS:

Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante Alighieri, Gustave Doré, Mondadori, 2021.

Mis comentarios se basan en parte en el aparato crítico de la obra en: Alighieri, Dante, La Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960. Esa la edición que utilizo para el texto italiano.

La traducción al castellano de los versos de la obra es mía.

Sean Scully en Pilane: la escultura como écfrasis de su propia obra (pictórica).

19 septiembre, 2021
Sean Scully. “Stainless steel stack”, acero inoxidable. Pilane 2021. Foto R. Puig (al fondo los 14 metros de Anna de Jaume PLensa)

“La ekfrasis, que en sentido amplio consiste en tratar del contenido de un género expresivo en el interior de otro, con fines descriptivos. De forma restringida se entiende como la descripción de una obra de arte plástica (pintura, escultura, arquitectura, etc.) en el seno de un texto literario (como la del escudo de Aquiles por Homero)”.

“Entre ambos extremos hay definiciones y estudios sesudos para todos los gustos sobre este término que en griego antiguo significaba descripción y que, a mi modo de ver, no tiene por qué considerarse solamente como un recurso literario, pues también puede, en sentido inverso, serlo pictórico o escultórico, cuando un texto inspira un lienzo o una escultura”

Escribí esto hace casi seis años en estas páginas, tratando de los pasajes en que Galdós la utilizaba como recurso literario en dos de sus novelas. He de añadir que empecé a interesarme por la ecfrasis o écfrasis (*) leyendo a principios de los años 2000 la excelente tesis de doctorado de Agnès FayetLe rôle de l’image et de l’œuvre d’art dans le processus de création de Marguerite Yourcenar. De ello hablé también aquí hace casi cuatro años.

Recientemente, mi visita a la exposición anual de esculturas en el medio natural de Pilane (isla de Tjörn, Bohusln, Suecia) me lleva a utilizar el concepto de la écfrasis en su sentido más amplio, en este caso una descripción/síntesis escultórica de la propia obra pictórica por un artista que no cesa de sorprenderme. Me refiero al irlandés Sean Scully, por mes y año de nacimiento mi coetáneo, de quien son seis de las dieciocho esculturas que este año se exhiben en Pilane (15 de mayo-26 de setiembre).

Interpreto este fascinante cambio de recurso artístico como una écfrasis de sus casi cinco décadas de obra pictórica del artista irlandés, con taller en Nueva York y Munich y hasta hace poco en Barcelona.

Mi primer encuentro con la obra de Scully fue en su exposición en el IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno) del 31 de enero al 7 de abril del 2002 y tuve un segundo encuentro con su obra en junio del 2012 en el Palacio de Carlos V en Granada, donde me cautivó su labor de expresionismo abstracto.

Este irreductible pintor abstracto, ahora escultor, declara en el folleto que explica su obra en Pilane:

“I do believe abstraction is and was meant to embody deep emotions.

I believe that’s its job, in the history of art”

.

Sean Scully, “Standing on the land”, Pilane.org, 2021

En el mismo folleto, la escritora Joanna Persman (historiadora y crítica de Arte en el diario Svenska Dagbladet) recuerda que Scully en un trabajo juvenil estuvo empleado en una fábrica de cartonajes y que “su tarea consistía en en clasificar y grapar cajas” y que cuenta que su propio arte es “una celebración del duro trabajo manual”.

Sea como sea, el artista a lo largo de muchos años combina en sus lienzos el apilamiento de formas rectangulares de diverso color y materia, como un reducto cultivador de los años en los que la abstracción expresionista dominaba el panorama artístico. De hecho, su estancia en los Estados Unidos, país por cuya nacionalidad cambió la suya irlandesa de origen, le influyeron decisivamente.

Sean Scully en el Palacio de Carlos de Carlos V en Granada. Foto R.Puig

Sean Scully, “Pink Insert”, óleo sobre lienzo, 61×61 cms. Colección particular (exposición del IVAM, 2002)

Este año, en Pilane, me ha impresionado su persistente juventud de espíritu en esta exposición en el paisaje que ha titulado “Standing on the land”, pues, ya consagrado y reconocido desde hace tiempo por cerca de cincuenta años de creación pictórica, ahora, a través de sus estructuras de acero corten, o construyendo apilamientos de objetos industriales (objet trouvé) está a mi modo de ver describiendo sus propias emociones pictóricas a través de otros materiales y de otra rama del arte: la escultura.

Sean Scully. “Zinc thanks”. Hierro galvanizado Detalle. Pilane 2021. Foto R.Puig

Un itinerario

Después de tres años de College en Londes, Scully cursó sus estudios artísticos en la Facultad de Bellas Artes de Newcastle (1968-1972) y comenzó a pintar retículas de gran colorido y profundidad, con notable influencia de Mondrian, pero con la tridimensionalidad que el holandés camufla. Por entonces, sin embargo, afectado según sus declaraciones por la frialdad industrial de la aquella ciudad, la emoción aún falta.

Su año de becario en Harvard (1972), en contacto con el expresionismo abstracto norteamericano (Rothko en particular) y su viaje a Marruecos en 1973, le conducen de un minimalismo reticular y de franjas (1972-1975) a un minimalismo en el que la emoción impera (1975-1985), los colores vivos se ensombrecen y acompañan de negros, grises y ocres, en óleos y acrílicos de gran tamaño y lo que él denomina “cuadros dentro del cuadro”.

Sean Scully, “Back and fronts”, óleo sobre lienzo, 243,8×609,6 cms., colección particular,1981

En la exposición de Valencia del 2002, que estuvo antes en Dusseldorf y Munich, y que recogía lo mejor de la obra pictórica que le consagró en el panorama internacional del arte contemporáneo, se manifiesta esa voluntad de su personal expresión de emociones que le ha guiado a través de su característica abstracción,

Sean Scully, “Vita Duplex”, óleo sobre lienzo, 1993, 254×330,2 cm. (exposición del IVAM 2002).

y que en Pilane recoge a modo de écfrasis de sus propias pinturas en esculturas compuestas a base de objetos de los que la sociedad industrial fabrica y que cuando ya han cumplido su función desecha.

Scully. “Venice sleeper”. Pila de traviesas de vías de ferrocarril, Pilane 2021, Foto R.Puig
Sean Scully. “Venice sleeper”. Pila de traviesas de vías de ferrocarril. Detalle. Pilane 2021. Foto R. Puig
Sean Scully, “Barcelona”, 76,2×58,4 cm., óleo sobre lienzo, 2000, (exposición del IVAM 2002).
Sean Scully. “Moor shadow stack”. Acero corten Detalle. Pilane 2021. Foto R.Puig
Sean Scully. “Moor shadow stack”. Acero corten. Pilane 2021. Foto R.Puig

En ese vasto paisaje, de suaves praderas y masas rocosas, Sean Scully, despliega la écfrasis escultórica de su anterior obra pictórica, recurriendo a objetos encontrados de la producción industrial en metal y madera. Pienso que en ello hay una vuelta a sus primeras inspiraciones formales de aquella ciudad de Newcastle (“sólo se puede ver lo que está ahí”) donde se formó como artista.

Sean Scully, “Wall of Light Fire” (Muro de Fuego Luz), 188×203,2 cm., óleo sobre lienzo, 2000, (exposición del IVAM 2002).
ean Scully. “Stainless steel stack”, acero inoxidable. Detalle,Pilane 2021. Foto R. Puig
Sean Scully, “Planes of Light”, 243,8×213,4 cm., óleo sobre lienzo, 1999, (exposición del IVAM 2002).
Sean Scully. “Air cage” (Cajón de aire), Acero corten, Pilane 2021. Foto R.Puig
Sean Scully. “Air cage” (Cajón de aire), Acero corten, Detalle, Pilane 2021. Foto R.Puig
Sean Scully, “Four large mirrors” (primer espejo) 76,2×57,5 cm., óleo sobre lienzo, 2000, (exposición del IVAM 2002).
Sean Scully. “Zinc thanks.” Hierro galvanizado , Pilane 2021. Foto R.Puig

Sean Scully. “Tower with two holes”. Acero corten , Pilane 2021. Foto R. Puig

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Epílogo

Al entrar en Pilane me dijeron en la recepción que hallaría al artista junto a alguna de sus obras, pero no pude encontrarle, pues además de conocerle personalmente, quería saber de primera mano si era verdad que había cerrado definitivamente su estudio en Barcelona. Pero no tuve suerte y el encuentro no se produjo.

Al salir, en la caseta de información me dijeron que había partido para Munich, pero que le habían transmitido mi pregunta y que la respuesta del artista fue que él tenía taller en Alemania y en Nueva York, pero que nunca tuvo uno en Barcelona.

Luego he encontrado en internet que se fue hace dos años por motivos de los que sólo ha hablado una vez cuando un periodista del Financial Times le insistió impertinente con sus preguntas que nada tenían que ver con su obra.

Lo cierto es que este hombre con quien me une el interés por el Arte y el año y el mes de nacimiento (así como la Irlanda de mis antepasados) no ha perdido ni su espíritu creativo y juvenil ni su energía vital.


(*) Según la RAE:

Del latín ecphrasis, y este del griego ἔκφρασις ékphrasis

1. f. Ret. Descripción precisa y detallada de un objeto artístico

2. f. Ret. Figura consistente en la descripción minuciosa de algo

Apuntes para la historia de un puente: punto final (por el momento)

12 septiembre, 2021
El rey Carlos Gustavo XVI de Suecia inaugurando el Hisingsbron de Gotemburgo el 5 de setiembre de 2021. Imagen de la SVT (Televisión Sueca)

Hace ahora poco más de tres años iniciábamos aquí la pequeña historia de la construcción del nuevo puente sobre la ría de Gotemburgo, el Hisingsbron, es decir el puente (bron) que comunica el centro antiguo de la ciudad con el distrito moderno de Hisingen, en uno de cuyos barrios he tenido mi atelier durante seis años hasta poco más o menos la fecha en que comenzó la construcción de este novedoso puente que sustituye al viejo Götaälvbron (“el puente Göta sobre la ría”) que ahora, tras la apertura del nuevo en agosto, está en su fase de desguace que terminará a mediados del año que viene.

Hace ahora poco menos de un año, publiqué el segundo capítulo de estos apuntes en el que daba a conocer a los lectores la muy importante aportación de la industria española de construcción de estructuras de acero para puentes que se resume nada menos que, tras la contribución de unos altos hornos en el País Vasco español, en la entrega por parte de una empresa de Utrera (Sevilla) de la plataforma elevadiza, los cuatro pilonos de sustentación de la misma y parte de las rampas de acceso del puente. Las empresas y los ingenieros suecos y daneses, junto con oficiales y obreros escandinavos y polacos (entre otros) han montado, completado con cuatro potentes mecanismos motorizados y ajustado al milímetro las estructuras de hormigón armado que sustentan la obra y el tráfico rodado y de tranvías, peatones y ciclistas que la recorre; todo ello coordinado por el Ministerio Sueco de Transportes (Trafikverket) y la ciudad de Gotemburgo (Göteborg Stad).

En el tercer capítulo explicábamos la contribución de las cuatro empresas y sus trabajadores de Suecia, Dinamarca y dos de España, que han destacado en este proyecto.

Tras la solución de algunos problemas de ajuste y armonización del movimiento de elevación y descenso de la plataforma que se les plantearon a los ingenieros de la obra entre mayo y junio y que se resolvieron felizmente, concluye hoy esta serie con el cuarto capítulo, dando testimonio gráfico de la apertura al tráfico que se produjo entre el mes de julio y el 16 de agosto y el festejo de la inauguración oficial por el rey de Suecia el día cinco de setiembre.

Un ciclista circula por el nuevo puente el 30 de julio. Foto R. Puig
Corriendo por el nuevo puente el 30 de julio. Foto R. Puig
Trafico de autobuses por el nuevo puente el 30 de julio. Foto R. Puig
Cúspide de uno de los cuatro pilonos construidos en España (al frente el tope del lipstick). Foto R. Puig
Vista dela ría desde el nuevo puente el 30 de julio. Foto R. Puig

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Inauguración del 5 de setiembre

A partir de ahora, las imágenes no son mías, pues no tuve el honor de estar entre el reducido número de participantes en el festejo y ceremonia de inauguración que tuvo lugar sobre el mismo puente hace ahora una semana. Así que me he tenido que contentar con las imágenes que he captado sobre la pantalla de mi televisor durante la transmisión en directo por la Televisión Sueca (SVT).

Vista aérea de la ceremonia de inauguración. Fuente SVT
Vista aérea de la ceremonia de inauguración. Fuente SVT

Hubo danzas, coros y música pop, animados por experimentados comentadores y con numerosa participación de niños y jóvenes, como símbolo de las nuevas generaciones que se beneficiarán de esta obra que se ha propuesto como símbolo de comunicación entre barrios antiguos y barrios recientes, para una mayor integración de la población.

Precisamente se abre esta vía en el año en que Gotemburgo celebra el cuarto centenario desde su fundación oficial (1621-2021) por inmigrantes holandeses expertos en la construcción de fortificaciones. En el primer Consejo de la ciudad había cuatro miembros suecos, tres holandeses, tres alemanes y dos escoceses, aunque la voz cantante la llevaron los holandeses durante sus primeros años. Ya se sabe que, como se solía decir en España, “la pela es la pela” (la peseta es la peseta).

Pero volvamos a la fiesta del día cinco, en la que desfilaron las banderas de todos los países que, con tecnología o mano de obra, han participado en su construcción, portadas por jóvenes bailarinas en ropa de ballet. Al parecer no se encontraron suficientes danzarines masculinos para conseguir la paridad.

Algunas banderas de los países que han participado en la construcción del Hisingsbron. Fuente SVT.
Algunas banderas de los países que han participado en la construcción del Hisingsbron. Fuente SVT.
Detalle de algunas abanderadas. Fuente SVT.

Los coros sí que tuvieron una nutrida participación de niños y niñas y de jóvenes de ambos sexos. Durante la transmisión televisiva me quedé con el rostro de esta joven cantora.

Pequeñas cantoras en la ceremonia de inauguración. Fuente SVT.

El sol pegaba de lo lindo y estos coristas tuvieron que sostenerlo de frente, contiendo los guiños.

Estos niños, en los años de su futuro, recorrerán este puente a pie, en bicicleta, bus, coche o tranvía, para ir a sus escuelas, universidades, trabajos, negocios o actividades de ocio, entre el centro y los modernos barrios del norte de la ciudad, donde además están las mayores barriadas que albergan a los numerosos inmigrantes llegados en las últimas décadas, además de una parte importante de las industrias y centros de investigación.

¡Vivamos para ver!

La plataforma y los pilonos del Hisingsbron durante su fase de pruebas. Foto Per Sundstrom
El Hisingsbron. Imagen de Stadsutveckling.goteborg

El “muro de dalias” en Gotemburgo

5 septiembre, 2021
Botánico de Gotemburgo. La náyade. Foto R. Puig

Como cada año, por agosto o principios de setiembre me acerco al Jardín Botánico de Gotemburgo para ver las dalias.

Ya hemos hablado aquí del origen precolombino de las dos primeras especies de dalias que se conocen, de su identificación por Francisco Hernández (1514-1517) autor de la “Historia de las Plantas de la Nueva España” y médico de Felipe II, de su cultivo y su multiplicación en el Jardín Botánico de la Nueva España, de su envío en el siglo XVIII al Botánico de Madrid, donde se produjeron muchas de las variedades que conocemos hoy y se le dio a la especie el nombre de dalia en honor del botanista sueco Anders Dahl, de su expansión por Europa desde Madrid y, finalmente, de su proclamación como la Flor Nacional de México en 1963. (*)

Pero a lo que voy este domingo es simplemente a destacar algo más sobre este lujo de las dalias. Así que, franqueada la entrada del Botánico de Gotemburgo, el pasado 30 de agosto y tras saludar a su náyade en este año en que se celebra el cuarto centenario de la ciudad (1621-2021)

Dejando de lado otras cosas notables que quizás otro día cuente, voy directamente a contemplar el muro de las dalias

Botanico de Gotemburgo. El muro de las dalias. Foto R. Puig

Como imágenes valen más que palabras, les voy a presentar una sucesión de dalias de ese muro que en cada mes de agosto agrupa más de cien variedades de las 35 especies conocidas. Pienso que disfrutar de su vista, vale más que todas las disquisiciones clasificatorias, que podrían colocarse aquí si comenzase a reproducir los términos latinos que al pie de cada variedad presenta el Botánico en su correspondiente cartela.

No obstante que los expertos no se desanimen, pues podrán enviar su comentario, erudito o de cualquier otro estilo (¿por qué no un poema?), sobre cada una de las dalias que aquí traigo, con sólo referirse al número que hay en el pie de cada foto.

Y si quieren pueden votar por su preferida…

Desfile de bellezas

Dalia 1. Foto R.Puig

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Dalia 2. Foto R. Puig

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Dalia 3 Foto R.Puig

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Dalia 4. Foto R.Puig

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Dalia 5. Foto R.Puig

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Dalia 6. Foto R.Puig

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Dalia 7. Foto R.Puig

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Dalia 8. Foto R.Puig

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Dalia 9. Foto R.Puig

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Dalia 10. Foto R.Puig

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Dalia 11. Foto R.Puig
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Dalia 12. Foto R.Puig

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Dalia 13. Foto R.Puig

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Dalia 14. Foto R.Puig

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Dalia 15. Foto R.Puig

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Dalia 16. Foto R.Puig

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Dalia 17. Foto R.Puig
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Dalia 18. Foto R.Puig
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Dalia 19. Foto R.Puig

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Dalia 20. Foto R.Puig

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Dalia 21. Foto R.Puig
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Dalia 22. Foto R.Puig
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Dalia 23. Foto R.Puig

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Dalia 23 detalle. Foto R.Puig
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Dalia 24. Foto R.Puig
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Dalia 25. Foto R.Puig

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Complementos

Un pequeño homenaje a los insectos libadores que tan importantes son para la conservación de las especies vegetales.

Dalia y abeja. Foto R.Puig

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Dalia y abeja. Foto R.Puig

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Dalia 26 con abejorros. Foto R. Puig

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Un testimonio del sic transit gloria mundi

Dalia 27 agostándose. Foto R.Puig

Del reino animal

Imágenes de otros reinos de la naturaleza captadas en este extraordinario jardín…

Lepidópteros

Mariposa en el Botánico. Foto R .Puig

Aves

El jilguero y la aceituna. Foto R. Puig.
El jilguero a por la aceituna. Foto R. Puig.
El jilguero se come mi aceituna. Foto R.Puig
La urraca que se quedó sin aceituna. Foto R .Puig

Homo sapiens otiosus

Botánico de Gotemburgo. Lector desprevenido. Foto R. Puig

Homo sapiens operarius

Botánico de Gotemburgo. Trabajadores renovando el parque. Foto R. Puig.

(*) Notas:

La historia de la dalia cuenta con un artículo muy extenso en la wikipedia.

Sobre la historia del Jardín Botánico de la Nueva España y el desarrollo de la Botánica en México durante la época del Virreinato hay un artículo documentado con bibliografía de Graciela Zamudio de la Facultad de Ciencias de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México): Zamudio Valera, Graciela. (2002). El Real Jardín Botánico del Palacio Virreinal de la Nueva EspañaCiencias 68, octubre-diciembre, 22-27, al que se puede acceder en línea.

A este respecto la “Historia de las Plantas de la Nueva España” de Francisco Hernández (1514-1517) es de gran interés y lo que ha llegado hasta nosotros de aquella obra puede consultarse en la biblioteca digital mundial

En Jardines Botánicos de México: historia y perspectiva, Andrew P. Vovides, Edelmira Linares, Robert Bye y un largo número de autores y colaboradores, publicado por la Secretaría de Educación de Veracruz (2010), se dan algunos datos (El jardín botánico del Palacio Nacional: un modelo europeo en tierras americanas pp. 69-74 ) sobre el primer Jardín Botánico de México y su abandono tras la independencia. La visión oficialista del trabajo sobre la labor de los botanistas españoles durante el Virreinato es a mi modo de ver algo sesgada en sus juicios sobre los pioneros de la Botánica en México antes de la independencia. En todo caso, sirve de guía para visitar los jardines botánicos actualmente existentes en México y conocer lo que los cronistas españoles (incluso Hernán Cortés en sus “Cartas de Relación”) narraron con admiración sobre el cultivo de las plantas en los palacios y mansiones de los nobles de las culturas precolombinas mexicanas (pp. 61-68). Sin aquellos cronistas no sabríamos nada de las características del cultivo de las plantas medicinales y ornamentales en las culturas precolombinas.

En este trabajo puede leerse por ejemplo lo siguiente:

Hernán Cortés, en sus Cartas de Relación (1979), registra sus primeras impresiones sobre México (1519 y 1526) de la siguiente manera: Tendrá esta ciudad de lztapalapa doce o quince mil vecinos […] Tiene en muchos cuartos altos y bajos jardines muy frescos, de muchos árboles y flores olorosos; asimismo albercas de agua dulce, muy bien labradas, con sus escaleras hasta lo fondo. Tiene una muy grande huerta junto a la casa, y sobre ella un mirador de muy hermosos corredores y salas, y dentro de la huerta una muy grande alberca de agua dulce, muy cuadrada, y las paredes de gentil cantería, e alrededor un andén de muy buen suelo ladrillado, tan ancho, que pueden ir por él cuatro paseándose, y tiene de cuadra cuatro cientos pasos, que son en torno mil y seiscientos. De la otra parte del andén, hacia la pared de la huerta, va todo labrado de cañas con unas verjas, y detrás della todo de arboladas y yerbas olorosas, y dentro de la alberca hay mucho pescado, y muchas aves, así como lavancos y cerectas y otros géneros de aves de agua; y tantas, que muchas veces casi cubren el aguas”. (pp.63-64)

y

Cervantes de Salazar, quien llegó a México en 1551, escribió sobre Moctezuma Xocoyotzin y sus jardines en La Crónica de la Conquista de Nueva España (1564 y 1566): Tenía este gran Rey, allende de las casas que he dicho, otras muchas de placer con espaciosos y grandes jardines con sus calles hechas por el paseo é regadío. Eran los jardines de solas hierbas, medicinales y olorosas, de flores, de rosas, de árboles de olor que eran muchos. Mandaba á sus médicos hiciesen experiencias de aquellas hierbas y curasen á los caballeros, de su Corte con las que tuviesen más conocidas y experimentadas. Daban a los jardines gran contento a los que entraban en ellos, por la variedad de flores y rosas que tenían y por la fragancia y buen olor que de sí echaban, especialmente por la mañana y á la tarde. Era de ver el artificio y delicadeza con que estavan hechos ni personajes de hojas y flores, asientos, capillas y otras cosas que adornaban por extremo aquel lugar” (pp.64-65).

En cuanto a la Dalia, tras hablar de la labor botánica en otras partes del mundo, reconoce que:

“En 1789, Vicente Cervantes embarcó desde México semillas de 3 especies de Dahlia que crecían en el Valle de México; éstas fueron cultivadas con éxito en el Real Jardín Botánico de Madrid, donde fueron descritas en 1791 por Antonio José Cavanilles como D. pinnata, y en 1796 como D. coccinea y D. rosea. Vicente Cervantes también estableció un jb en 1788 con finalidades de identificar y clasificar los vegetales, y de apoyar una cátedra de botánica (Linares, 1994). Entre 1796 y 1804, las plantas (y sus híbridos) se distribuyeron a jardines de lugares como Montpellier (Francia), Berlín (Alemania), San Petersburgo (Rusia) y Kensington (Inglaterra). Los primeros intentos de selección y cruzamiento para obtener flores dobles se hicieron entre 1804 y 1814. También Humboldt y Bonpland enviaron semillas de sus exploraciones en México. A pesar de la amplia gama de cultivo, de tipos de flores enanas, anémonas, pompones, fancy, cactus, collerettes y peonías, entre otros, desde 1929 hasta el presente sólo 4 de las 30 especies de Dahlia han entrado al intercambio hortícola (Bailey y Bailey, 1976), lo cual nos sugiere que el germoplasma nativo no ha sido aprovechado de forma suficiente desde el periodo colonial español” (pp. 57-58).

etc.

Esta obra ofrece también un resumen interesante de la historia de los jardines botánicos en el mundo (pp.48-60) se puede consultar en línea en pdf.

Hamburgsund

29 agosto, 2021
Amanece en Hamburgsund. 7 a.m., 23 agosto 2021. Foto R.Puig

Hamburgsund es el nombre de una aldea costera del Bohuslän, en Suecia, que se compone del núcleo central del pueblo en tierra firme y de una isla, al otro lado del canal, en donde está la antigua iglesia y la otra parte de su población. La imagen está tomada desde el pequeño puerto del camping de Rörvik a la hora en que el sol ya ilumina las rocas de la isla y empezaba a caldearme después de una fría noche en tienda de campaña.

El nombre del lugar no tiene nada que ver con la Hamburgo alemana, sino que procede de Hornbora (en el siglo XIV Hornborosvondom) que quiere decir den med horn försedda : “el que tiene cuernos” (¿cuernos de casco vikingo?).

Ya en el siglo XI existía un castillo en borde de su bahía, el Hornborgs slott que dio el nombre a la colina del castillo de Gustav Vasa destruido por los daneses en 1531.

La “colina del castillo” en Hamburgsund. Foto R. Puig

Así que el nombre de Hamburgsund, que tuvo una fortaleza que lo presidió por poco tiempo, significa la bahía de Hamburg y no tiene nada que ver con la ciudad alemana de todos conocida, ni por supuesto con las hamburguesas, aunque sí tiene una excelente heladería y panadería-repostería establecida por un italiano ¡en 1911!

Para completar la información, aquí tienen el mapa de la ubicación de este tranquilo lugar en la Costa Oeste de Suecia no lejos de su frontera con Noruega.

Situación de Hamburgsund y de su isla (Hamburgö)

Sentado y completamente solo a las siete de la mañana, frente al brazo de mar que separa el pueblo de su isla, contemplaba yo el otro día la salida del sol sobre sus emergentes batolitos, sin sospechar que desde hace más de mil años los habitantes medievales de este lugar ya tenían un castillo, supongo que para defenderse de quienes ambicionaban ocupar este agreste y estratégico lugar.

Para un videopanorama de la bahía pinchar aquí

Si van ustedes por ahí no se olviden de rendir homenaje a la memoria de Pietro Ciprian, el inmigrante italiano que desde Estocolmo vino a este pueblo a extender su negocio de helados, de los que ya había abierto fábrica en la capital.

La mejor forma de hacerlo es sentarse a degustar uno de los helados que se fabrican y sirven en la heladería que él fundó hace ya 120 años y que ahora bajo el cartel de PiperglaceSvensk ekologisk premiumglass siguen sirviéndose en Hamburgsund.

Pietro Ciprian, fuente: Maggie Ciprian-Olevik (su nieta)

Por nuestra parte, además de sentarnos en la terraza de la heladería a disfrutar de un bollo, un helado y un café, también pudimos refrigerarnos con un par de zambullidas en las aguas de dos de sus lugares de baño, en el puertecillo de Rörvik, situado ante el brazo de mar en tierra firme…

Puente para bañarse en Rörvik. Foto R.Puig

…y en la playa de Sjöviken, en el centro de la isla hacia el mar abierto.

Plataforma para nadadores en Sjöviken. Foto R.Puig

Mientras sientes en tu espalda el calor del granito rosado, pulido durante miles de años por los glaciares de la última glaciación, oyes hablar en alemán más que en sueco y te zambulles en el mar sin aglomeraciones.

Baño refrigerante. Foto M. Puig

Por la vereda de los gremlins

22 agosto, 2021
Anders Nilsson, un bebé Gremlin, Isla de Hälsö. Foto R.Puig

El domingo pasado nos quedamos en la isla de Hälsö, en el archipiélago de Gotemburgo, explicando el hallazgo de las esculturas de trasgos (en cemento modelado), obra de Anders Nilsson. Para concluir de fundamentar mi hipótesis sobre las dos series (trasgos & gremlins) de sus más de veinte obras situadas a lo largo de un camino boscoso, voy a concluir hoy con la presentación de los segundos, los marrulleros de ojos verdes y dientes puntiagudos.

El que encabeza esta entrada tiene pocas semanas de nacido y por el tamaño de las orejas y su actitud asertiva, creo que le aguarda un futuro brillante y un crecimiento prometedor de su por ahora modesta nariz infantil. Como podrán observar los bebés gremlin ya nacen con sus incisivos, pues no son mamíferos sino de una especie de gran rareza evolutiva.

Pero no todos son así de dulces, si no, miren el siguiente de estos caraduras de rostro de cemento…

Anders Nilsson, Gremlisaurio. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

No me negarán que este gremlin es un gremlinífago depredador y que no le haría remilgos a comerse de un bocado al adorable bebé que hemos visto en primer lugar.

Y me pregunto si será el pavor lo que deprime a esta gremlina que encontré lacrimosa y refugiada en los profundo del bosque no lejos de este temible depredador. Que es gremlina y no gremlin lo deduzco de la cuidada cabellera que termina en elegantes bucles por cada lado del rostro, aunque también podría ser que lo que parece el fruto de una permanente fuesen pómulos moldeados por el botox. En todo caso, sea cual sea identidad sexual, lo que es cierto es que algo la aterroriza.

Anders Nilsson. Gremlicienta. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

La imagen es un poco borrosa, porque nuestra protagonista temblequeaba. Si se me permite otra hipótesis, pienso que esta/e gremlin es fruto del mestizaje de gremlins y trasgos. Los dientes romos prueban que no es de souche, como dicen en Francia, y nos hacen temer que esté indefensa ante el posible ataque del gremlisaurio. ¡La biodiversidad está cada día más amenazada por la lucha entre especies, incluso en este mundo misterioso de los seres del bosque!

Pero pasemos a los siguientes encuentros…

Anders Nilsson, Gremlin Paradoxalis. Isla de Hälsö. Foto R. Puig

El nombre de este gremlin se justifica plenamente, pues la reciente evolución de la especie le ha dotado de unos cuernos-antena, sustituyendo así a las poco prácticas orejotas de sus congéneres que se enganchan continuamente en los zarzales. A Darwin le habría encantado estudiarlo, tanto o más que cuando descubrió a sus famosos pinzones en las islas Galápagos. En efecto, los gremlin paradoxalis se han adaptado perfectamente al mundo de las ondas y a la nube de Internet. Ya no necesitan orejas, pues escuchan mediante sus antenas cornudas, que además les dan un aspecto agresivo que espanta a posibles depredadores, quienes tendrían dificultades para masticarlos por muy grandes que tuvieran las fauces. Otra ventaja son sus paletillas romas, muy útiles para comer hierbas y hojas de árbol, pero sin que les falten los colmillos grémlicos, indispensables para combinar su naturaleza vegana con una dieta carnivoriana. ¡Es el ideal evolutivo de cualquier especie de nuestra época!

Otro interesante espécimen es el que unos biólogos denominan como caracogremlin y otros llaman gremlin ermitaño.

Anders Nilsson, Caracogremlin. Isla de Hälsö. Foto R. Puig

No se ponen de acuerdo. Me dicen que la revista Science publicó hace años un artículo que resumía el debate entre los partidarios de atribuir a este esquivo habitante del ecosistema del archipiélago de Gotemburgo una concha de elaboración propia, como la de todos los helícidos, y los que opinan que se hospeda en el caparazón de un difunto gasterópodo de la antiquísima especie otala lactea. Como podrán comprender, al no tener yo una base científica para pronunciarme al respecto y al no haber encontrado el artículo de marra, me resulta imposible tomar partido. En todo caso este caballerete de faz inocentona devora vegetación con verdadero ahínco.

Otro caso dudoso…

Anders Nilsson. Gremlinoctero. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

es el de este otro gremlin, que también me ha dejado perplejo, pues, aunque se dice que es exclusivamente noctámbulo y primo lejano de los vampitrasgos que vimos el pasado domingo, yo me lo he encontrado bien despierto y con las orejas enhiestas, como si estuviera listo a entablar una conversación amigable.

No obstante he temido alguna trampa y me he alejado cautamente, ya que, como Roald Dahl explicó cuando bautizó como gremlins a estos incordiantes personajes, si pudieron perturbar el vuelo de los aviadores de la RAF durante la II Guerra Mundial, no creo que tendrían inconveniente en darme algún disgusto.

De aquel descubrimiento del famoso autor de Charlie y la fábrica de chocolate, hablaremos a continuación, después de terminar nuestra galería tranquilizándoles con la imagen de uno que parece inofensivo

Anders Nilsson, Gremlinete. Isla de Hälsö. Foto R. Puig

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El origen de la moderna fábula

Supongo que, como yo, no supieron de los gremlins hasta que en 1984 vimos aquella película de terror del mismo título, en la que intervino Steven Spielberg como uno de los productores ejecutivos. Pues bien, cuatro décadas antes, quien los puso en prosa fue Roald Dahl, cuando trató en su primer cuento de unos minúsculos tipejos malintencionados, que se dedicaban a sabotear los aviones de la RAF, de la cual él fue un joven piloto durante la Segunda Guerra Mundial. En 1942 su manuscrito llegó a las manos de Walt Disney, que acto seguido invitó al británico a Hollywood, donde trabajaron juntos en la producción de un film de dibujos animados… ¡que no llegó a realizarse!

En realidad, ya desde los comienzos de la aviación de combate, los Gremlins eran personajillos conocidos, dicen que originarios de los bosques de Inglaterra, que dieron no pocos quebraderos de cabeza a los pilotos, y no sólo a ellos…

Imagen de gremlin en un poster de la Navy inglesa en 1944. Wikipedia
Imagen de un gremlin, 1944. Walt Disney Studios. Fuente Dark Horse Comics

La historia de la colaboración entre Roald Dalh y Walt Disney es casi tan interesante como la leyenda de los gremlins. La narra Jim Korkis con prefacio de Bill Justice, dibujante de aquel proyecto y también en éxitos como Bambi, Fantasía, Peter Pan y cinco films más de Walt Disney.

Bill formó parte del equipo que abocetó aquella producción abortada, cuya peripecia narra un libro, editado por Bob MacLain en 2017, del cual estoy leyendo su versión digital.

Pero ¿de dónde sacó el término Gremlin el prolífico Roald autor de tantos cuentos para niños?

Korkis nos dice que la palabra como tal puede haberse inspirado en el vocablo “greem” del Inglés antiguo que significa molestar o fastidiar, o en la palabra “gruaimin” del Gaélico irlandés que designa a un “tipo pequeño y de mal genio” (“What are Gremlins?”, KORKIS, pág 7).

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Por la vereda de los trasgos

15 agosto, 2021
Patriarcado en las orillas de Hälsö. Foto R. Puig

Una semana en una stuga (cabaña) en la isla de Öckerö, que da el nombre a un territorio comunal del archipiélago norte (norra skärgården) de Gotemburgo ofrece descubrimientos y agradables paseos. De una isla a otra se pasa o por puentes o por transbordadores gratuitos. En la mochila algunos bocadillos, un termo de café y, por qué no, una pequeña nevera con alguna bebida fría. No faltan algunas playitas entre rocas para tomar un rápido baño refrescante, en especial si luce el sol, ni restaurantes y pequeñas tabernas, incluso alguna pizzería y hasta un kiosco take away de comida tailandesa.

Este mapa es el de un folleto guía de la compañía pública de transportes de la Costa Oeste y siento que la imagen no sea nítida.

Islas del archipiélago norte de Gotemburgo en la comuna de Öckerö. Fuente : Västtraffik

Basta con las ganas de estirar las piernas para deambular por veredas junto al mar y ascender a los batolitos emergentes. Es un paisaje sobrio y sereno como puede verse en esta video-panorámica.

En una de esas pausas de refrigerio, sentados en una roca de la isla de Hälsö, al borde del fiordo de Källö Knippla, con la isla del mismo nombre enfrente, pudimos observar las idas y venidas de una familia de patos marineros. De vez en cuando, siguiendo al papá pato, se zambullían en la corriente desplazándose de una roca a otra, indiferentes a los veleros, guardacostas y transbordadores que navegan por la zona.

La familia navega. Isla de Hälsö. Foto R.Puig
La isla de Källö Knippla (apenas se divisa a los patos bogando en medio de la corriente). Foto R. Puig

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Entre trasgos y “gremlins

Cual más largo, cual menos, todas las islas del archipiélago de Gotemburgo tienen circuitos (slingan) para practicar la marcha o el jogging, disfrutando al mismo tiempo de las vistas del mar, flanqueados por una flora silvestre. De vez en cuando aparece un gamo y en Öckerö también pastan los corderos. Algunas de estas veredas atraviesan tupidos bosquecillos de arboleda mixta, propicios a encuentros con traviesos trasgos o con aviesos gremlins, esos duendecillos a los que Roald Dahl bautizó con ese nombre en 1943. Por lo visto se entretenían complicando el vuelo de los aviadores de la RAF durante la II Guerra Mundial, como narró aquel piloto y escritor. Pero, los trasgos, aunque noctámbulos irredentos y amigos de las umbrías, son menos marrulleros que los gremlins.

Hoy pasamos revista a algunos de estos especímenes, con la ayuda de Anders Nilsson, albañil retirado, ceramista y escultor, que los retrata en cemento. He descubierto sus efigies durante un paseo por la slinga de la isla de Hälsö y he conseguido identificar al artista, gracias a la Hoja Local (Lokalbladet) de la Comuna de Öckerö.

Anders Nilsson en su taller. Foto Anna Magnusson, Lokalbladet. Öckerö (detalle)

Empezaremos por los trasgos para diferenciarlos de sus primos los gremlins que suelen tener los ojos verdes.

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Trasgos junto a un sendero boscoso de la isla de Hälsö

Anders Nilsson, Narigotrasgo. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Las narices voluminosas suelen ser un elemento común de estas dos especies de género troll, aunque una distinción frecuente es que los dientes de los trasgos son romos y en cambio los dientes de la especie gremlínica suelen ser afilados.

Anders Nilsson, Trasgo tímido. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Además los gremlins son osados y provocadores, mientras que con frecuencia la timidez e incluso el apocamiento es un rasgo recurrente de la familia trásguica, algo que el Sr. Nilsson ha captado bien. Por añadidura hay algo que distingue a los trasgos, y es que algunos han sido destacados científicos.

Anders Nilsson, Hominotrasgo (Albert Einstein). Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Nuestro artista ha demostrado especial perspicacia al detectar la naturaleza trásguica de un famoso físico y premio nobel responsable de muchos quebraderos de cabeza estudiantiles con sus misteriosas ecuaciones.

También los trasgos pueden tener sus carencias, algunas de las cuales se deben a los accidentes de la vida del bosque, por esas puntas afiladas de algunas ramas.

Anders Nilsson, Trasguituerto. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Y hay trasgos que, aunque tengan los dos ojos, bizquean de forma notoria. En este caso las causas de la elevada prevalencia de los estrabismos no han sido aún aclaradas

Anders Nilsson, Trasguete bizco. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Es digno de señalarse que de la misma manera que hay trasgos humanoides también los hay con fisionomía felinoide.

Anders Nilsson, Gatotrasgo. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Otros, estando en la infancia, todavía no han conseguido definirse. Este parece estar a medio camino entre can y oso.

Anders Nilsson, Trasguete. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Finalmente, confirmando que toda regla tiene excepción, traigo aquí el caso de dos trasgos cuyas costumbres no pueden considerarse enteramente pacíficas.

El primero no por ser un insectívoro benéfico deja de ser un secreto chupasangres

Anders Nilsson, Vampitrasgo. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Casi estoy tentado de ir a pedirle al Sr. Nilsson que me lo clasifique como gremlin, puesto que los dientes los tiene bien afilados. Bastaría con ponerle ojos verdes.

Y qué me dicen de éste…

Anders Nilsson, Trasgo jabaloide. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Si las paletillas las tiene romas, los colmillos desde luego son como navajas traperas y sables de húsar.

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A modo de hipótesis

¿Será que esos trasgos en los que despuntan maneras y dentaduras agresivas son el eslabón perdido que dio paso a los gremlins?

Como estas criaturas han sido materia de muchos dimes y diretes, nos contentaremos por ahora con presentarles a uno de los retratados por Anders Nilsson y dejar a los otros para el próximo domingo

Anders Nilsson, Hello! Isla de Hälsö. Foto R.Puig

cuando aún seguiremos por las islas de Gotemburgo…

Por la isla de Hälsö. Foto R. Puig

Homenaje a la morralla

8 agosto, 2021
Schopenhauer. Foto R. Puig

Si tienen por costumbre comprar los ingredientes para el caldo de pescado en su pescadería, sabrán de lo que hablo, aunque quizás nunca se hayan fijado en las fisionomías de lo que se suele llamar morralla, sobre todo si se arreglan con pastillas de concentrado o tetrabrik del supermercado

Después de elegir los lenguados y de que les hayan cortado los filetes de la cola del rape y pidan la cabeza para el caldo, el dependiente quizás les pregunte : “¿Le pongo algo de morralla?”.

Preparando el rape. Foto R.Puig

La Real Academia Española define “morralla” como 1) conjunto o mezcla de cosas inútiles o despreciables; 2) multitud de gente de escaso valer; 3) pescado menudo; y añade que en México y Honduras también se entiende como “calderilla”, es decir monedas de escaso valor, a lo que yo añadiría que también se entiende así en España.

Pero ¿se les ha ocurrido mirar a la cara a estas víctimas de la cacerola antes de que perezcan sacrificadas a nuestra gourmandise? (nota: me he permitido decirlo en francés porque suena más elegante que glotonería). Las hay de varia especie, aunque para ser breve se me ocurren dos tipos: a) pececillos que acaban como morralla, aunque podrían haber seguido creciendo, pero cayeron prematuramente en la red; b) otros que son siempre pequeños por naturaleza de su especie y terminan del mismo modo.

Algún lector puede que se sienta herido en su sensibilidad por lo que estoy diciendo y le pido disculpas por todas las veces que he confeccionado un caldo marinero. Esperando que nadie inicie una causa general contra los aficionados a la sopa de pescado (entre los que me incluyo). Pero es justo reconocer a estos ignorados héroes de la olla, así que me he propuesto rendirles homenaje. ¡Basta ya de sólo reconocer las virtudes del besugo, la merluza de pincho, el rodaballo, el salmón, las sardinas a la plancha… y tantos otros protagonistas de ilustres menús!

Hoy nos ocuparemos de esos parvulillos a los que se conoce como morralla. En mi ignorancia ictiológica me permitiré darles nombres y expresiones ficticios, esperando que algún biólogo marino me aporte la onomástica correcta. Por desgracia, este homenaje es también un obituario, pues los pececillos que van a ver ya fenecieron, una primera vez en la lonja del pescado y la segunda en la cazuela.

Pequeño malaspulgas. Foto R.Puig

He comenzado por uno que debió de tener aspiraciones para llegar a grande, a depredador de congéneres. No pudo crecer para comerse a los chicos, pero a juzgar por sus dientes debió causar estragos entre los demás candidatos a morralla.

A este otro se le quedó cara de decepción cuando fue secuestrado mientras su cardumen ejecutaba una armoniosa coreografía submarina. Ya en la red se dio cuenta de la heterogénea plebe que le rodeaba cuando ya los pescadores estaban por alzarla. Probablemente este aspirante de aristócrata tenía planes para el futuro.

To pa na. Foto R.Puig

Los dos siguientes me hacen pensar…

¿Se han dado cuenta mirando a los peces del acuario que algunos parecen reconocerse besándose? ¿Acaso no tienen un gesto similar cuando nos envían su ósculo a través del cristal?

En alguna de mis visitas a un acuario he tenido la impresión de que los peces, cuando moviendo sus aletas se cruzan en sus paseos subacuáticos, se reconocen por la boca. Si es así, esta forma de reconocimiento sería más refinada que la de los animales de género canino que se olfatean por el otro extremo cuando se encuentran con un congénere.

Ahí se lo dejo a los estudiosos de la evolución de las especies.

Romeo y Julieta. Foto R. Puig

Hay otro que tiene un gesto muy severo. Me recuerda la mirada de la que creo se llamaba Sor Dolores, severa custodia del orden en el parvulario de mi infancia, cuando, no sé por qué infracción, a mis seis o siete años me castigó de cara a la pared.

Gruñona. Foto R.Puig

El semblante de este otro denota un rol más elevado. De hecho se le ha quedado un gesto de asesor en trance de asesorar, como si, escamado ante la agitación extraña de las aguas, hubiera estado aconsejando un cambio de rumbo al jefe de su cardumen cuando la red del barco pesquero le atrapó.

Consejero. Foto R. Puig

Pero el más conmovedor de esta galería es un pececillo que parece, por rostro y dimensiones, pero sobre todo por su inocente mirada, ser de corta edad y estar descubriendo el mundo submarino como en un film de Cousteau.

Criaturita. Foto R. Puig

Parafraseando al filósofo, también en el mundo submarino las vidas de los humildes seres de la morralla se podrían resumir en voluntad y representación.

Puede que sea un espejismo, pero incluso en el ademán de alguno de ellos se atisba una pequeña promesa de pensamiento…

¿Pensativo? Foto R.Puig

Moraleja

La pescadería que ya no existe (*). Foto R. Puig

Cuando vayamos a comprar pescado, del mismo modo que examinamos con respeto al besugo o a la merluza no olvidemos mirar con cariño y gratitud a los pececillos de la morralla.


Notas:

(*) En la plaza del pescado (Fisktorget), frente a la “iglesia del pescado” (Feskekôrka en sueco dialectal) estaba hasta hace unos meses el mercado de pescado más antiguo de la ciudad de Gotemburgo. El edificio ya no albergará más las pescaderías más populares de la Costa Oeste. Decisiones urbanísticas vinculadas a las obras del Västlänken han concluido con su desaparición permanente del interior de este que ha sido “el templo del pescado” desde 1910.

Breverías erasmianas (XLVIII): “Commune naufragium” (Naufragio compartido) y “Statua taciturnior” (Más callado que una estatua)

1 agosto, 2021
Hovhannès Aïvazovski, Naufragio de un navío en la Guerra de Crimea.1855. Colección particular

Hoy traigo aquí de nuevo a Erasmo de Rotterdam en sus comentarios a los Adagios de la tradición clásica occidental. Lo hago agrupando dos, no sólo por su brevedad, sino porque últimamente he constatado una sucesión, casi como de causa-efecto, entre dos actitudes colectivas : 1º) muchos, ya sea por creencia o espejismo, se aplican, incluso con entusiasmo, a ensalzar a quien les promete inminentes progresos políticos y sociales; 2º) cuando el resultado se demuestra un desastre, quienes se pronunciaron por el fautor del mismo enmudecen.

Estos dos proverbios de lejano origen, para los que tampoco es difícil encontrar refranes castellanos equivalentes, los he seleccionado entre los más de cuatro mil que comentó aquel preclaro heraldo del Humanismo europeo en sus Adagiorum Chiliades (“Millares de adagios”), porque el lector avisado comprenderá su actualidad sin que yo tenga que explicitarla mucho.

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Escapados del desastre

Aïvazovski. En la tempestad. Detalle, 1872.Galería Nacional de Armenia.

“Commune naufragium”

Naufragio compartido

Adagio IV iii 9

Κοινὸν ναυάγιον τοἶς πᾶσι παραμύθιον (*)

Commune naufragium omnibus solatium.

Multo facilius fertur malum quod nobis est cum omnibus aut cum multis commune. Quin et hodie jactatur inter scholasticos :

‘Miserum est solatium habere calamitatis socium’ .

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Un naufragio en común es el consuelo de todos.

Mucho más fácil es aguantar el mal cuando es común a muchos o compartido con muchos. Pues incluso hoy oímos a los escolásticos decir :

‘Mísero consuelo es tener un compañero en la desgracia

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(*) Fuente del proverbio según Collected Works of Erasmus, 36, University of Toronto Press : Apostolius, Paroemiae, Lugduni batavorum (Leyden), 1533.

En castellano equivale al conocido refrán: “mal de muchos consuelo de tontos”. También se suele decir : “quien no se consuela es porque no quiere”.

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Sin comentarios

Gliptoteca de Copenhague, rostro de sarcófago antiguo. Foto R .Puig

“Statua taciturnior”

Más callado que una estatua

Adagio IV iii 99

… in hominem vehementer infantem ac tacitum. Usus est hac hyperbole Horatius in Epistola ad Julium Florum :

“Statua taciturnius exit plerumque et risu populum quatit”

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… se refiere a un hombre que es extremadamente callado y taciturno. Esta hipérbole la usa Horacio en su carta a Julio Floro :

“Se presenta casi siempre mudo como estatua y provoca las risotadas de la gente”

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Horacio, Epístolas, 2.2. 83-4.

Tras citar también a Juvenal a propósito de los ricos analfabetos (“truncos como un Hermes”) y a San Juan Crisóstomo sobre ciertos predicadores (“tardos y estúpidos”), acaba refiriéndose por error al Banquete de Jenofonte con una cita que en realidad es de La república de los lacedemonios del mismo autor:

Ἐκείνων γοῦν μὲν ἅν ἧττονφωνὴν ἀκούσαις ἥ τὦν λιθίνων’

‘… Illorum igitur vocem minus audias quam saxearum statuarum’.

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‘… sus voces las oirás menos que las de las estatuas.’

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Jenofonte, La república de los lacedemonios, 3-5

El comentario de Erasmo es lapidario:

Statuae frequenter habent speciem sapientum et eloquentium virorum ; ipsae tamen nihil loquuntur.

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Las estatuas tienen a menudo la apariencia de hombres sabios y elocuentes; pero sin embargo por si mismas no dicen nada

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Notas:

Fuente del texto latino: Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC, UMR 5037, Lyon 2010, pp. 2096-2097 (Commune naufragium) y p. 2129 (Statua taciturnior).

El GRAC es el Groupe Renaissance Âge Classique incluido en el IHRIM, es decir el Institut d’Histoire des Représentations et des Idées dans les Modernités, de las universidades Lyon II (U. Lumière) y Lyon III (Jean Moulin) y otras entidades, con financiación del CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique) a través de la UMR (Unité Mixte de Recherche nº 5317)

La traducción es mía.

Convergencias de Arte y Literatura (XI): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (5), entrando al “segundo reino” .

25 julio, 2021
Gustave Doré. “un vasello snelletto e leggiero”. Divina Comedia, Purgatorio, II, 41

Hace dos semanas habíamos dejado a Dante y a Virgilio guiándose por las estrellas en trance de acercarse Purgatorio, donde, como dice el Ripalda, están las almas de “los justos que tienen que purgar”.

La lista de lo que esas muchedumbres han de expiar no es moco de pavo. Tanto es así que a Dante le da materia para treinta y tres cantos y a Doré para 43 grabados, tantos como los cantos que contiene el Paraíso de la Divina Comedia, que sin embargo sólo inspira 18 grabados a Doré, a quien los treinta y cuatro cantos del Infierno dieron materia para casi 70 grabados, si descontamos los prolegómenos y el Limbo. Es comprensible que los abstractos placeres del cielo no alimenten la fantasía tanto como los tormentos del Infierno, o como las penas del Purgatorio, ya que al fin y al cabo son transitorias y aligeradas por la esperanza.

Con todo y con eso, el recorrido de las cornisas de esa especie de zigurat le da ideas a Doré para llenar de castigados cada “circuito” (girone) de los siete que lo componen; un paseo que Dante, guiado por Virgilio, completará antes de llegar al Paraíso.

¡Toda una representación medieval del gran teatro de los pecados capitales y de sus correspondientes pasiones!

Esquema del Purgatorio según Baldassari (*)

Da poppa stava il celestial nocchiero,

tal che faria beato per iscripto;

e più di cento spirti entro sediero.

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En la popa iba en pie el celestial piloto,

que inscrita en sí mismo la beatitud mostraba;

y más de cien almas sentadas dentro

.

Divina Comedia, Purg. II, 43-45

En una barca conducida por un ángel llegan las almas, desorientadas y preguntándose a qué lugar su travesía mística les ha llevado. No obstante entonan al unísono el Salmo 113a: “Cuando Israel salió de Egipto…” (**).

Acto seguido, al ver a Virgilio y a Dante, les sorprende descubrir que éste es un viviente y con afecto le rodean. Les piden que les muestren el camino para ascender la pendiente. Mas los dos poetas reconocen que tan desconocedores como ellos son del camino.

En un encuentro inesperado, Dante es reconocido por un amigo, Casella (músico y cantor muerto hacia 1300), que trata en vano, pues es incorpóreo, de abrazar al poeta, quien le pide que entone una de sus canciones. Reproduzco aquí el hermosa y famoso que terceto que alude a este canto que el bardo entona a petición de Dante el “amoroso canto que solía calmar todas mis ansias”:

’Amor che ne la mente mi ragiona’

cominciò elli allor sì dolcemente,

che la dolcezza ancor dentro mi suona.

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“Amor que en mi mente resplandece”

comenzó entonces él tan dulcemente

que la dulzura aún en mi interior tañe.

.

Divina Comedia, Purg. II, 112-114

Se inicia el ascenso desde el “antepurgatorio”, donde están los que se arrepintieron en el último momento: los príncipes negligentes, muertos de muerte violenta, perezosos, muertos en estado de excomunión.

Una vez superada la puerta de entrada, la subida comienza por las tres primeras cornisas, las destinadas a quienes se movieron “por amor del mal” : I Soberbia, II Envidia, III Ira. Entremedias se haya la cornisa destinada a quienes fueron “flojos en amar el bien” : IV Pereza. Y, por último, las tres cornisas superiores, ya en la cercanía del Paraíso, las del “amor excesivo de los bienes terrestres”: V Avaricia, VI Gula y VII Lujuria. Si los pecados más graves son los inferiores del ascenso por el Purgatorio, pues están más cercanos al Infierno, habrá que suponer que los más cercanos al Paraíso son los más discupables.

No es ese el orden que nos enseñaron a recitar en las clases del Ripalda: “El primero, SOBERBIA. El segundo, AVARICIA. El tercero, LUJURIA. El cuarto, IRA. El quinto, GULA. El sexto, ENVIDIA. El séptimo, PEREZA”.

Para Dante parece que la Lujuria estuviese lejos de los niveles de la condena eterna del Infierno, mientras que en aquel catecismo sólo la preceden la Soberbia y la Avaricia. También la Gula parece menos grave en Dante. Y la Pereza sería el menor agravante para Ripalda.

Es una elucubración mía, pero en aquellos tiempos en que nos examinaban de Catecismo para aprobar la asignatura de Religión, la mayor curiosidad de nuestros confesores, aquel vicio que parecía desencadenar las peores iras divinas era el que caía bajo el imperio del sexto mandamiento. La Lujuria ocupaba un lugar privilegiado en la escala de la gravedad de los pecados. Que la Soberbia encabezase las posibilidades de castigo era lógico por ser el pecado de Lucifer, anterior a la manzana de Eva; que la Avaricia se colase entre medias puede que tuviese que ver con las treinta monedas que supuestamente cobró Judas y que convirtió a ese pecado en el estigma de los judíos, a quienes se persiguió desde muy pronto en la historia de la Cristiandad. En todo caso las perversiones de la Lujuria fueron capítulo preferente del prontuario de nuestros confesores.

En cambio, si la hipótesis del orden ascensional del Purgatorio dantesco es correcta, la Lujuria sería para Dante, en el contexto del Amor que es la pasión central de su poesía, el pecado más disculpable. La Gula tampoco estaría clasificada como muy grave. Pero la Soberbia -¡ay!- esa pasión luciferina de los poderosos y los príncipes que desterraron a Dante, esa sí mereció unas purgas más severas en la escala de la Divina Comedia.

Es sólo una hipótesis que no sé si confirmará o no mi recorrido somero de los cantos del Purgatorio, al hilo de los grabados de Doré.

Pero volvamos a ver a los dos poetas, ahora plantados ante un ríspido acantilado. Mientras Virgilio mira con cuidado donde poner sus pasos, Dante, que está buscando una forma de rodear el obstáculo, descubre una muchedumbre de espíritus que se acerca a ellos lentamente.

Antepurgatorio

Noi divenimmo intanto a piè del monte:

quivi trovammo la roccia sì erta,

che ’ndarno vi sarìen le gambe pronte.

(…)

E mentre ch’e’ tenendo il viso basso

essaminava del cammin la mente,

e io mirava suso intorno al sasso,

.

da man sinistra m’apparì una gente

d’anime, che movìeno i piè ver noi,

e non parea, sì venìan lente.

Llegamos mientras tanto al pie del monte;

donde encontramos la roca tan erguida,

que subirla exigiría piernas diligentes.

(…)

Y mientras él manteniendo la mirada baja

con su mente consideraba el camino,

y yo buscaba modo de rodear la peña,

.

a mano izquierda me apareció un gentío

de almas, que mover los pies hacia nosotros,

no parecían, tan lentamente venían.

.

Divina Comedia, Purg. III, 46-48 y 55-60
Gustavo Doré. Los excomulgados. Divina Comedia, Purgatorio, II, 46-60

Entrada al Purgatorio “vero e proprio”

Para no eternizarme yo también, siento tener que prescindir de algunos cantos que trascurren aún por el recorrido del antepurgatorio y en los que Dante menciona a conocidos suyos.

Tras dormirse en un ameno valle, Dante sueña. Obsérvese que aquí utiliza tres veces el verbo parecer que a mí también me parece que quiere acentuar en su narración la diferencia entre la vigilia y el sueño:

in sogno mi parea veder sospesa

un’aguglia nel ciel con penne d’oro,

con l’ali aperte e a calare intesa;

(…)

Poi mi parea che, poi rotata un poco,

terribil come folgor discendesse,

e me rapisse suso infino al foco.

.

Ivi parea che ella e io ardesse;

e sì lo ’ncendio imaginato cosse,

che convenne che ’l sonno si rompesse.

En sueños me pareció ver suspendida

en el cielo un águila de plumas de oro

con alas desplegadas a punto de bajar.

(…)

Luego me pareció que, tras breve giro,

terrible como un rayo descendía

y consigo me raptaba hasta el fuego,

.

Allí pareció que ella y yo ardíamos;

y tan intenso fue el incendio imaginado

que hizo que se rompiese el sueño.

.

Divina Comedia, Purgatorio, IX, 19-21 y 28-33
Gustavo Doré. Un águila me raptó hasta el fuego. Divina Comedia, Purgatorio, IX, 29

Al despertar encuentra a Virgilio a su lado, quien le tranquiliza y le explica que ya han llegado a la puerta de entrada al Purgatorio y que ha sido Santa Lucía quien dormido le ha traído hasta ahí.

Gustavo Doré. “vidi una porta e tre gradi e tre gradi di sotto…” Divina Comedia, Purgatorio, IX, 76

Dante se postra a los pies del ángel, que custodia la puerta sentado sobre tres simbólicos escalones (***) y quien, antes de abrirla con dos llaves simbólicas (la de oro significa la absolución de los pecados en la confesión y la de plata la ciencia para discernir las faltas), le marca con la espada siete P en la frente (símbolo de los siete pecados capitales) que le serán lavadas progresivamente, según vaya completando las etapas de la visita una vez dentro.

Abierta la puerta con fuerte chirrido se oye el canto del Te Deum, mientras los dos poetas se adentran en la primera cornisa del Purgatorio.

La primera cornisa, donde expían sus culpas los soberbios

Al entrar en la primer cornisa, la de quienes pagan con creces sus pecados de soberbia, esperando así que su martirio les conceda el acceso al Paraíso, un ángel lava la primera P de la frente de Dante.

Preside un enorme friso de bajorrelieves donde están tallados con gran realismo ejemplos de la virtud de la Humildad. Sirven para recordar a los penitentes, que suben la rampa arrastrándose bajo el peso de enormes piedras, la gravedad del pecado de Lucifer. Un ejemplo de esa virtud que no practicaron es la del emperador Trajano quien, según la leyenda, accedió a la petición de una pobre viuda, cuyo hijo había sido asesinado por unos soldados de su ejército, de detener su marcha hacia la guerra para hacer justicia. A lo lo que accedió el emperador, quien así no sólo demostró su humildad sino que, a pesar de ser pagano, fue redimido y llegó al Paraíso.

En todo caso en esta grabado de Doré no parece que los soberbios, que marchan doblegados bajo el peso de enormes rocas, puedan levantar la vista hacia el friso de los buenos ejemplos.

Gustavo Doré. Los soberbios purgan su soberbia. Divina Comedia, Purgatorio, X, 109-139

Esta visión suscita un diálogo entre Dante y su Maestro Virgilio en el que tratan de aclarar si los seres que marchan agobiados bajo enormes piedras son personas. La conclusión es que son cristianos que no aceptaron su humilde naturaleza de larvas portadoras de un alma (la mariposa) que vuela hacia el Juicio Final, y que por ello pecaron de soberbia y así purgan su culpa, del mismo modo que Sísifo tras enfrentarse a Zeus fue castigado a portar la piedra, aunque en este caso su tormento les conseguirá alcanzar el cielo:

Io cominciai: “Maestro, quel ch’io veggio

muovere a noi, non mi sembian persone,

e non so che, sì nel veder vaneggio.”

.

Yo comencé: “Maestro, esos que veo

venir a nosotros, no semejan personas,

y no sé qué, si es que al mirar deliro.

.

Ed elli a me: “La grave condizione

di lor tormento a terra li rannicchia,

sì che ’ miei occhi pria n’ebber tencione.

.

Y él a mí: “la gravosa naturaleza

de sus tormentos a tierra les aplasta,

tal que a primera vista no se pueda saber.

.

Ma guarda fiso là, e disviticchia

col viso quel che vien sotto a quei sassi:

già scorger puoi come ciascun si picchia.”

.

Mas mira fijamente allí, y desenmaráñalo

mirando lo que viene bajo aquellas piedras:

puedes ya ver cómo cada uno se aporrea.”

.

O superbi cristian, miseri lassi,

che, della vista della mente infermi,

fidanza avete ne’ retrosi passi,

.

Oh cristianos soberbios, míseros infelices,

que, de los ojos de la mente enfermos.

caminando marcha atrás vais confiados,

.

non v’accorgete voi che noi siam vermi

nati a formar l’angelica farfalla,

che vola a la giustizia sanza schermi?

.

¿no comprendéis que gusanos somos

nacidos para formar la mariposa alada,

que vuela hacia la justicia sin defensas?

.

Divina Comedia, Purgatorio, X, 112-126

Tras presentar en los cantos X y XI ejemplos de los diversos tipos de soberbia (nobiliaria, política y artística) y un largo discurso sobre la vanidad de la fama (ya que por muy eximios que nos creamos siempre vendrán otros a superarnos), Dante pasa a observar en el canto XII las figuras de la soberbia cinceladas sobre las piedras de esa primera cornisa. Sigue una serie de ejemplos de personajes soberbios, empezando por Lucifer, y siguiendo por protagonistas de la Mitología Clásica, la Biblia y la Historia de los imperios y del Arte.

Y Doré encuentra particular materia truculenta para sus grabados en los tres versos dedicados por Dante a la soberbia Aracne, quien cometió el error de derrotar a Minerva en un competición en el arte del tejer tapices, ilustrando aquella sádica y morbosa fábula que ya había tratado Velázquez en las Hilanderas. Pero el el artista francés representa a Aracne en el trance de la metamorfosis con la que fue castigada, lo que también versificó Ovidio de sus Metamorfosis:

arānea aeternō in fīlō suō pendet

eternamente la araña de su hilo cuelga

.

Metamorfosis, capítulo V

En todo caso Dante la coloca en el Purgatorio, lo que incita a pensar que algún día habrá expiado su pecado de soberbia y podrá poner su telar en el cielo. Desde el punto de vista de la Teología, esta trasposición de los castigos del Olimpo pagano a las expiaciones del Purgatorio cristiano son un ejemplo temprano de la hibridación literaria y artística renacentista entre dos mitologías, la clásica grecolatina y la cristiana, que ha dejado también sus traza, no sólo en la literatura, sino también en los muros de las iglesias y los museos de la civilización cristiana occidental.

Gustavo Doré. “O folle Aragne”. Divina Comedia, Purgatorio, XII, 43-45

Probablemente también sea el grabado más elípticamente erótico de los 135 que Doré creó para la Divina Comedia, donde Dante y Virgilio están en la pose de compasivos voyeurs:

O folle Aragne, sì vedea io te

già mezza ragna, trista in su li stracci

de l’opera che mal per te si fé.

.

Oh insensata Aracne, que así te vea yo

mitad ya araña, triste sobre los pingajos

del tapiz que para tu desdicha hiciste

.

Divina Comedia, Purgatorio, XII, 43-45

Por hoy, dejaremos a nuestros dos poetas ascendiendo por un escalinata hacia la segunda cornisa del Purgatorio, no sin que antes un ángel haya borrado de la frente de Dante la primera P, la del pecado de soberbia:

Menocci ove la roccia era tagliata;

quivi mi batté l’ali per la fronte;

poi mi promise sicura l’andata.

.

Nos guió por donde la roca era tallada;

y aquí me pasó las alas por la frente;

luego me prometió que la ida era segura

.

Divina Comedia, Purgatorio, XII, 97-99

.

Quizás después de leer esos versos de la Comedia al abrir el televisor o el periódico, percibamos sobre algunas frentes como luce invisible esa P que al poeta le borra el ángel. Pero sólo quien esté sin pecado podrá tirar la primera piedra…


NOTAS:

(*) Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante AlighieriGustave Doré, Mondadori, 2021.

(**) En latín en el texto de Dante: ‘In exitu Israel de Aegypto…’ La salida de Egipto y la mención del Jordán y de los manantiales de agua en el salmo 113a han sido interpretados en la tradición cristiana como un equivalente del bautismo purificador. De esa tradición se nutre Dante y toda la Divina Comedia está llena de sus innumerables simbolismos.

(***) Son las condiciones para ser absueltos, es decir contritio cordis, confessio oris, satisfactio operis; o como nos enseñaban: “dolor de corazón y propósito de enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia”. El sacerdote confesor lo simboliza el ángel.

Mis comentarios se basan en parte en el aparato crítico de la obra en: Alighieri, DanteLa Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960. Esa la edición que utilizo para el texto italiano.

La traducción al castellano de los versos de la obra es mía.