Skip to content

¿Primavera en otoño?

19 noviembre, 2017
Por un parque de Gotemburgo. Foto R.Puig

Por un parque de Gotemburgo. Foto R.Puig

Me van a tener que disculpar que haya comenzado hoy con una foto de hace ya algunas semanas y con una pregunta lírica, pero es que había que hacerlo sin que, nada más enunciar un acontecimiento del viernes pasado, el asunto se considerase prosaico y el lector cerrase la página. No suelo ocuparme de los encuentros de alta política, pero es que la Cumbre social en favor del empleo justo y el crecimiento: reforzar la dimensión social de la UE se ha celebrado en el apacible barrio de Eriksberg por donde paseo a menudo.

El tranquilo barrio de Eriksberg. Foto R.Puig

El tranquilo barrio de Eriksberg. Foto R.Puig

Aquí, a poca distancia de estas casas, en una zona que fue polo de la industria naval sueca, los presidentes de las instituciones comunitarias, los Jefes de estado o de gobierno  y los interlocutores sociales han debatido sobre la manera de fomentar a la vez el empleo justo y el crecimiento en nuestra Unión Europea.

Escultura de Ivana Machackova en el muelle de Eriksberg. Detalle. Foto R.Puig

Relieve de Ivana Machackova en el muelle de Eriksberg. Detalle. Foto R.Puig

Se suele decir que la Unión Europea no tuvo un enfoque social en sus orígenes, olvidando que ya desde el Tratado de Roma en 1957 empezó a funcionar el Fondo Social Europeo, y que una de las instituciones de la Unión es el Comité Económico y Social. ¿No es la libre circulación de trabajadores un logro social de primera magnitud?¿No han sido desde sus inicios los programas para la agricultura un sostén para las gentes de nuestros campos y pueblos?¿Qué decir, entre muchos otros ejemplos, de los Fondos de Cohesión o los de Desarrollo Regional?

Información no falta, sólo hay que dejar por un rato Facebook, Instagram o los juegos online y tomarse la molestia de leer. Las fuentes están disponibles con sencillos toques de teclado, cada vez más claras, como se suele decir, más user friendly. A pesar de todo, la prensa local -en la segunda ciudad de Suecia es monopolio de un solo diario- nos desayunaba ayer con su frecuente ración de ignorancia provinciana de todo lo que atañe a la Unión Europea. Es costumbre atribuirle todos nuestros males y no citarla cuando se habla de progresos; lo que, en medio de las crisis de nuestro tiempo, no es demasiado difícil, entre otras cosas porque en los últimos años de recortes y ajustes (de los que Suecia tampoco se ha salvado, sobre todo en materia de servicios de salud y educación) se han traducido en que ocho de cada diez europeos consideran que “la economía de libre mercado debe ir de la mano de un alto nivel de protección social” (Eurobarómetro de Setiembre-Octubre).

Así que volvamos a contar algo sobre lo que ha ocurrido en el Salón de Convenciones de Eriksberg, situado en instalaciones que fueron testigos del florecimiento de los astilleros de Gotemburgo a dos pasos del Science Park de Lindholmen, donde los estudiantes de la Universidad Politécnica de Chalmers pasan sin solución de continuidad de las aulas a las empresas de tecnología avanzada situadas en el mismo entorno. Pero sin embargo en Suecia es cada día más difícil cubrir los miles de plazas de maestro que se necesitan, por no decir de las imposibles listas de espera en hospitales y la crisis de la asistencia social cada día más apremiante.

La cumbre de Gotemburgo

El centro de convenciones de Eriksberg desde el muelle. Foto Quality Hotel

El centro de convenciones de Eriksberg desde el muelle. Foto Quality Hotel

Aunque haya temas mixtos económico-sociales en los que sí se han podido adoptar directivas que tienen que ver con el mundo laboral y el mercado de trabajo, es sabido que el Tratado de la Unión Europea no otorga a sus instituciones el poder de legislar en materia social, terreno que se reservan celosamente los Estados Miembros. Pero en estos últimos tiempos, digamos que por que se le han visto las orejas al lobo, se ha sentido cada vez más que hace falta avanzar juntos en políticas sociales. Se va entendiendo que el progreso en común en este ámbito, aunque no sea del todo armonizable, requiere acciones e instrumentos comunes y aunar fuerzas para combatir el desempleo, en particular de los jóvenes y de las mujeres, y en definitiva afrontar el deterioro de las condiciones de vida y de trabajo de los europeos.

Los documentos del encuentro de Gotemburgo, organizado según tres áreas de trabajo que la Comisión y el Consejo han delineado como prioritarios, se puede consultar aquí:

Los participantes en la cumbre informal sobre el Pilar Social. Foto Sören Andersson

Los participantes en la cumbre informal sobre el Pilar Social. Foto Sören Andersson

El resultado de este encuentro es que los Estados Miembros y los presidentes del Consejo, la Comisión y el Parlamento Europeos han suscrito los veinte principios de este Pilar Europeo de Derechos Sociales que la Comisión Europea lleva tiempo preparando en contacto con las instituciones comunitarias, los actores sociales y los gobiernos,  y que en el próximo semestre será la guía para decidir políticas e instrumentos concretos y presupuestarios de aplicación que refuercen una Unión Económica y Monetaria más justa y profunda. 

Digamos que la primavera que deseamos ha dado un paso en este otoño y que, como comenta Vidal-Folchesto es menos que infinito, pero es más que cero y, en definitiva , una buena noticia en la buena dirección. Conociendo el percal, el comentarista concluye: “solo se ríen de estas cosas quienes no las necesitan. O los profetas nihilistas”. Por mi parte me alegro de que estas cosas ocurran aquí, junto a la ría de Gotemburgo, un paraje y unos muelles que tantas caminatas de reflexión me han regalado durante años.

Pinchando aquí pueden leerse en castellano los veinte principios, cuya desarrollo en medidas y acciones concretas deseamos que sirvan a nuestra baqueteada Europa para consolidar y mejorar los derechos sociales de sus ciudadanos.

En lenguaje llano: hay tajo para rato.

Eriksberg. Foto R.Puig

Eriksberg. Foto R.Puig

Nota

El documento oficial que ha servido de base al suscrito en Gotemburgo puede descargarse aquí en la versión inglesa.

Para obtener sobresaliente se puede consultar aquí el vídeo de la conferencia de prensa final, con las intervenciones y respuestas de los presidentes del Consejo y la Comisión Europeos y del Primer Ministro sueco,

Tampoco podían faltar las imágenes de este Gotemburgo en evolución, que expone sus aspiraciones a una primavera para esta “ciudad abierta al mundo”

Por último, ya sabemos que al caballo se le puede poner delante el agua, pero si no quiere beber no bebe. Las fuentes de la información (cuya falta es ya un estribillo lamentar) para saber lo que significa la Unión Europea para sus ciudadanos están aquí a disposición de nuestros teclados, androides y tabletas. No es una serie de Netflix y hay que leer algo, pero hay para todos los niveles, hasta para los niños, pinchando aquí.

Además, si tenemos alguna pregunta particular y no hemos sabido encontrar respuesta, podemos formularla aquí.

Claro que, si nos da pereza escribir y todavía podemos hablar hay aquí el modo.

Dibujos reunidos (X): “Imágenes de las edades del mundo” (De aetatibus mundi imagines) de Francisco de Holanda

12 noviembre, 2017
Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. "Faciamus hominem ". Manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. “Faciamus hominem “. Manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid

Según relata Francisco de Holanda (1517-1584) en el Diálogo Tercero de sus Qvatro Dialogos Da Pintvra Antigva, Miguel Ángel le habría aconsejado en Roma que:

…si queréis haceros valer por el arte de la pintura en España o Portugal, desde ahora os digo que vivís en un esperanza falaz, y que siguiendo mi consejo debéis vivir antes en Francia o en Italia, donde los ingenios se aprecian y se estima en mucho la gran pintura…

Francisco de Hollanda, Quatro dialogos, Terceiro dialogo,  Renascença Portugueza, Porto 1896, Edición de Joaquim de Vasconcellos (100 ejemplares), con la transcripción del manuscrito portugués de 1548, pag. 37

Aquellos diálogos reproducen unos coloquios en los que el autor, a la sazón artista incipiente y cortesano portugués, habría participado a sus veintiún años en Roma, en 1539, en los que intervienen entre otros la Marquesa de Pescara, la poetisa Vittoria Colonna (1490-1547) y Miguel Ángel (1475-1564). En qué medida departió con Buonarroti aquel joven portugués, que viajó a Italia altamente recomendado por la Corte de Portugal, no lo sabremos con certeza. Parecería que estuvo al tanto del trabajo del fresco del Juicio Final en la Capilla Sixtina, si nos atuviéramos a lo que afirmaba:

día del juicio… en esta famosísima y memorable historia tiene el grande maestro mucho que trabajar y considerar y mucho más que dar a otro que considere su obra: y esta es la pintura más notable que puede ser vista sobre este gran mundo y la más digna de memoria…

De la pintura antigua, capítulo 32

Cuando el Juicio Final  de la Sixtina se concluye y presenta, hace ya dos años que el portugués ha dejado Roma.

He sabido de Francisco de Holanda y de su fascinante trayectoria en una exposición de la Biblioteca Nacional de España en Madrid (que está abierta hasta el 14 de enero del año que viene), con motivo del quinto centenario de su nacimiento, subtitulada Viaje Iniciático por la Vanguardia del Renacimiento. Para encontrar la sala en el Museo de la la Biblioteca hay que preguntar bastante, pues es una sola sala y el camino a la misma demanda instinto de detective. En cierto modo esta dificultad simboliza los siglos durante los cuales el artista permaneció casi inédito, salvo para los eruditos.

Sería largo y pretencioso por mi parte querer abarcar todas las dimensiones de aquella vida y obra, de los que se ocupa la exposición; obra que en su tiempo quedó reservada a los círculos de la Corte, en España y Portugal, en versiones principalmente manuscritas, salvo, por lo que he entendido, su Tratado De la Pintvra Antigva, que ya fue traducido tempranamente al castellano en 1565. Precisamente los Diálogos forman su Libro Segundo.

Es interesante comprobar que, en su alta concepción del arte de la pintura, el pintor ha de ser un completo humanista, lo que hoy llamaríamos un intelectual:

Muchas sciencias y noticias convienen al pintor… letras latinas y traslaciones griegas… filosofía natural… teología… historia… poesía… música… cosmografía… astrologías… geometría y matemáticas y perspectiva… fisionomía… notomía… esculptura… arquitectura… debujo o pintura… ver y entender

De la pintura antigua, capítulo 8

anticipándose a lo que Pierre Henri de Valenciennes propugnará en 1799 (Réflexions et conseils à un Élève sur la Peinture et particulièrement sur le genre du Paysage).

Su acento en la primacía del dibujo como la base de todas las artes plásticas refleja las concepciones, que cuando Francisco de Holanda pasa por Roma, ya se imponían en Italia, promovidas desde la la escuela de los artistas florentinos y que se manifestarían en toda su extensión con la publicación de Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue a nuestros tiempos (1550) de Giorgio Vasari.

…vale más un solo rasgo o borrón dado por la maestría de un valiente debujador, que no una pintura muy limpia y lisa y dorada y llena de muchos personajes, hecha de pintura incierta y sin la gravedad del debujo

De la pintura antigua, capítulo 6

Así que a sus dibujos me limitaré…

Imágenes de las edades del mundo

De Aetatibus Mundi Imagines. Frontispicio. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. Frontispicio. BNE Madrid

Las ideas del neoplatonismo inspiran al artista en esta obra, de la que sólo existe  el original de la Biblioteca Nacional de España, ciento sesenta y cuatro folios que Francisco de Holanda fue dibujando y rotulando a lo largo de por lo menos veinte años de trabajo, para finalmente obsequiárselo a Felipe II, con la esperanza no cumplida  de ser incorporado como arquitector a las obras de El Escorial.

Yo, Francisco de Holanda, que esto escribo, soy el postero de los arquitectores

Diálogo de la pintura, tabla de las “águilas”

No se si interpreto mal el espíritu de la obra, pero me parece que, entre otras cosas, es una especie de homenaje a la memoria de su padre Antonio de Holanda (1480-1557), pues aunque el tamaño sea de in folio, en realidad en la composición se transparenta la forma tradicional de la miniatura, en la que su progenitor fue eximio:

Es la iluminación muy casta y espiritual y muy apacible a los ojos y convida y juntamente mueve el ánima a altas consideraciones y bien conservada dura largo tiempo. Esta sola ventaja pienso que tuvimos a los antiguos. La iluminación de blanco y prieto sobre pergamino virgen y toques de oro molido es la propia y celestial manera de pintura en este mundo y esta es mi propia arte: y mi padre Antonio de Holanda fue el primero que la hizo en Portugal en perfección

De la pintura antigua, capítulo 6

A lo que su hijo añade una inspiración neoplatónica y un carácter visionario

De Aetatibus Mundi Imagines. "In principio...". BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. “In principio…”. BNE Madrid

En la pintura, la idea es una imagen que ha de ver el entendimiento del pintor con los ojos interiores en grandísimo silencio y secreto

De la pintura antigua, capítulo 15

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. Angelus Domini. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. Angelus Domini. BNE Madrid

Que la exposición lo defina (con cierto anacronismo) como vanguardista es de algún modo adecuado, aunque durante siglos su obra plástica fuese sólo conocida de los eruditos y careciese de esa difusión inherente a las llamadas vanguardias.

Como explican en el catálogo los comisarios de la exposición de la BNE, Manuel Parada y Enrique Schiaffino, es fascinante constatar como esos dibujos se anticipan en su forma y en su inspiración platónica y bíblica a los de William Blake (1757-1827), quien obviamente no pudo conocerlos, a no ser que en una de sus visiones los descubriese misteriosamente.

William Blake. Satanas en su forma original. Tate Collection

William Blake. Satanas en su forma original. Tate Collection

No en vano el genial inglés solía ver cosas que los demás no vemos, por ejemplo a los ángeles paseándose entre los seres humanos o a la cabeza de Dios en el alfeizar de la ventana.

William Blake. La creación de Eva. Metropolitan Museim. N.Y.

William Blake. La creación de Eva. Metropolitan Museim. N.Y.

De Aetatibus Mundi Imagines. "Non est bonum hominem esse solum". Manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid

De Aetatibus Mundi Imagines. “Non est bonum hominem esse solum”. Manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid

.

Pero continuemos con las Edades del Mundo.

Del mismo modo que Giorgio Vasari, de forma tajante Francisco de Holanda opina que la pintura anterior a Cimabue  y el Giotto carecía del aliento y de la forma naturalista de los modernos (el primero hablaba de la maniera tedesca para referirse al arte gótico como bárbaro y el segundo estaba fascinado por las formas de Miguel Ángel y la luz de Tiziano).

Sin embargo, aunque las figuras corporales del portugués sean en buena medida deudoras de lo que contempló en Italia, la influencia de los códices miniados sigue patente en sus alegorías, que son una síntesis de las que se estilaban en el Medioevo con la espiritualidad neoplatónica renacentista.

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. "Fiat luminaria.". BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. “Fiat luminaria.”. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. Pentecostés. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. Pentecostés. BNE Madrid

Tampoco faltan viejos temas clásicos de la teología moral y alegorías de carácter ortodoxo que anticipan la pedagogía visual tridentina y barroca

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. La Concupiscencia y caida de las civilizaciones. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. La Concupiscencia y la caida de las civilizaciones. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. La nave de Pedro. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. “La nave de Pedro”. BNE Madrid

Pero si algo lo vincula con la Edad Media, al tiempo que lo convierte en un ilustrador simbolista (siglos antes de que esta corriente se manifestase en Europa en la manera inconfundible de la poesía y las imágenes de William Blake) son sus Visiones del Apocalipsis, de las cuales traigo aquí algunas

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. La trompeta del Juicio Final. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. La trompeta del Juicio Final. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines.Visión quinta. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines.Visión quinta. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines.Visión séptima. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines.Visión séptima. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. Visión XX del Apocalipsis. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. Visión XX del Apocalipsis. BNE Madrid

Al artista la muerte le sorprendió antes de que pudiese concluir esta obra ambiciosa

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. Los cuatro jinetes del Apocalipsis. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. Visión Nona. BNE Madrid

En la que, por si acaso, había dibujado ya el final de los tiempos…

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. El fin de los tiempos.. BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. El fin de los tiempos.. BNE Madrid

Pero si en algo habla de la caducidad de la vida, de forma abiertamente renacentista en sus citas pero medieval en su dramatismo, es en la última de sus ilustraciones, la de la pareja de Afrodita y Eros, quienes, privados cruelmente por el paso del tiempo de sus atributos libidinosos, se presentan ante nosotros en toda su impotencia en medio de un paisaje yermo y rocoso, que contrasta con las escenas frondosas de la pintura mitológica clásica

Francisco d Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. Afrodita y Eros. BNE Madrid

Francisco d Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. Afrodita y Eros. BNE Madrid

Y como se lee en algunas de las inscripciones sobre la piedra…

NUNC SCIO

QUID SIT AMOR

.

Ahora sé

lo que es amor

Virgilio, Bucólicas, 8, 43

.

UBI SUNT TUA TELLA

CUPIDO

.

¿Dónde están tus flechas

Cupido?

Alciato, Emblematum liber


Nota:

La fuente de las reproducciones del De Aetatibus Mundi Imagines es su edición digital, que se puede consultar pinchando aquí.

La técnica mixta de los dibujos del manuscrito es así explicada en la ficha de la BNE: “dibujos sobre papel amarillento verjurado, pincel, pluma, lápiz negro, tinta parda y marrón, aguadas de colores y de oro”. (La RAE define el papel verjurado como: “papel que lleva una filigrana de rayitas o puntizones muy menudos y otros más separados que los cortan perpendicularmente”).  

Para los Qvatro Dialogos da Pintvra Antigva en su lengua original (portugués), pinchar aquí


Addendum (motivado por el comentario de mi amigo Bernardo desde el Perú):

Curiosa analogía de formas entre el poster Beat the Whites with the Red Wedges (1919) de El Lissitzky  (1896-1941) (propaganda a favor de la lucha de los bolcheviques contra el ejército de los blancos) con el Fiat luminaria de Francisco de Holanda, otro prodigio de simplicidad “constructivista”, ideado y creado cuatro siglos antes.

Poster de El Lissitzky, 1919

Poster de El Lissitzky, 1919. Sergo Gregorian Collection

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. "Fiat luminaria.". BNE Madrid

Francisco de Holanda. De Aetatibus Mundi Imagines. “Fiat luminaria”. s. XVI,  BNE Madrid

 

“De senectutis incommodis”. Erasmo de Rotterdam y las incomodidades de la vejez. Breverías erasmianas (XXXII)

5 noviembre, 2017
Expolio otoñal. Foto R.Puig

Expolio otoñal. Foto R.Puig

 

No había cumplido aún los cuarenta años, pero Erasmo entraba ya en esa crisis que dicen aflige a los que cumplen ocho lustros y publicaba un suplemento para su edición aumentada de los Adagios del 24 de diciembre del 1506, que bajo el título de Epigrammata sale de las imprentas de Badius en París el 8 de enero de 1507. Entre los epígramas hay ya un poema titulado De fuga vitae humanae. Algunos meses después, de camino a Italia, compone el Carmen de senectute (Poema sobre la vejez) en 246 versos que dedica a Guillermo Cop, su médico, que presta sus servicios en la Corte de París.

Este poema, que se suele conocer como Carmen Alpestre (Poema Alpestre), por los parajes alpinos que tuvo que atravesar Erasmo para llegar a Italia, alterna hexámetros medievales con yambos, de modo que simula reflejar con la métrica la brusca irrupción la vejez.

Hojas muertas. Foto R.Puig

Hojas muertas. Foto R.Puig

 

Entre los numerosos poemas sobre la fugacidad de la vida y las servidumbres de la vejez de la historia de la literatura, el de Erasmo constituye un ejemplo especial. En algunas de sus cartas de esa época deja entrever que se está replanteando muchas cosas. Afortunadamente eludirá la tentación de retirarse del mundo volviendo a una pacífica vida devota.  Así que seguirá trabajando en sus “labores de Hércules” de las que sus contemporáneos y la posteridad nos hemos beneficiado.

Tras unos meses en la casa de Tomás Moro, disfrutando de las ventajas de la vida de las clases altas de Inglaterra (sin que le faltasen expresiones de admiración por las mujeres cultivadas y bellas que allí encontró), consiguió la dispensa para exclaustrarse de su orden monástica. Es en su vuelta al continente, cuando quienes han estudiado ese periodo estiman que a Erasmo, ya famoso en los círculos del humanismo, le asaltaron las dudas sobre el rumbo de sus vida. Como expresa en el poema, su mentón comenzaba a albicar y ya descubría las primeras canas en su bien poblada cabeza.

Abedules en otoño. Foto R.Puig

Abedules en otoño. Foto R.Puig

 

Iam praeteritis vernantibus annis

(Cuando los años floridos son pasado)

El refrán que proclama que todo tiempo pasado fue mejor tiene su parte de verdad si aplicado al curso de la vida individual. Sin embargo, si pensamos en las condiciones colectivas de subsistencia, en la esperanza de vida, en el bienestar, la salud, o en los riesgos que amenazaban a las gentes del siglo de Erasmo (por no remontarnos a Cicerón o a Aristóteles) podríamos bien decir que todo siglo pasado fue peor (sobre todo para envejecer).

En el contexto de los comienzos del siglo XVI es fácil comprender que la vejez se viese de forma diferente y que un hombre de salud frágil y a punto de cumplir cuarenta años la considerase como una decadencia inminente y repleta de inconvenientes.

Carpe diem. Foto R.Puig

Carpe diem. Foto R.Puig

Por lo que a mí respecta, mi semana ha estado llena de ocupaciones, no la menor la del laborioso empaquetado de mi biblioteca en preparación de la mudanza de hace dos días. Pido pues comprensión, si sólo dejo hoy algún extracto del largo poema de Erasmo, esperando que mi traducción no sea demasiado infeliz. Mi propósito es continuar con este empeño. No en vano el otoño es propicio a pensar en la fugacidad de los años y en las cercanías invernales.

El parque en otoño. Foto R.Puig

El parque en otoño. Foto R.Puig

.

Carmen de senectutis incommodis Desiderii Erasmi Roterodami

(Poema de Desiderio Erasmo Roterodamo sobre las incomodidades de la vejez)

(extractos)

Vni porro homini post septima protinus idque

Vixdum peracta lustra

Corporeum rubor cariosa senecta fatigat.

Es así que a todo hombre después que siete

lustros ha apenas recorrido

la podrida vejez su fuerza corporal ha consumido

(Versos 43 a 45)

(…)

Quam nuper hunc Erasmum

Vidisti media viridem florere iuuenta!

Nunc is repente versus

Incipit urgentis senii sentiscere damna

Et alius ese tendit

No hace tanto que a este Erasmo

lo viste en su juventud de vigor floreciente!

Helo ahora de repente cambiado

que siente los apremiantes males de la decrepitud

y que a ser otro tiende

(versos 56 a 60)

(…)

Nunc mihi iam ratis sparguntur tempora canis

Et albicare mentum

Incipiens, iam praeteritis vernantibus annis,

Vitae monet cadentis

Aduentare hyemen gelidamque instare senectam.

Ahora se pueblan ya mis sienes de constantes canas.

y la barbilla, que a blanquear

empieza, con los años floridos ya pasados,

avisa que de la vida declinante

el invierno y la gélida vejez apremian

(Versos 65 a 69)

La arboleda en otoño. Foto R.Puig

La arboleda en otoño. Foto R.Puig

Ciento cuarenta años más tarde…

No lo he podido resistir… en 1647 nuestro Baltasar Gracián publica su Oráculo Manual y arte de la prudencia a los cuarenta y seis años de edad, y la verdad es que hay algunos aspectos en los que sigue pensando como Erasmo en sus versos, al menos en lo que se refiere a las etapas de la decadencia vital, aunque lo haga en términos metafóricos y a través de analogías con especies animales, y sus períodos sean de diez y no de cinco años.

Leamos:

Saber renovar el genio con la naturaleza y con el arte. De siete en siete años dizen que se muda la condición: sea para mejorar y realçar el gusto. A los primeros siete entra la razón; entre después, a cada lustro, una nueva perfección. Observe esta variedad natural para ayudarla y esperar también de los otros la mejoría. De aquí es que muchos mudaron de porte, o con el estado, o con el empleo; y a vezes no se advierte, hasta que se ve, el excesso de la mudança. A los veinte años será pavón; a los treinta, león; a los quarenta, camello; a los cinqüenta, serpiente; a los sesenta, perro; a los setenta, mona; y a los ochenta, nada.

No diré cuál es el animal que me corresponde, pero mis amigos ya lo saben.  Curiosamente Gracián no estuvo en China, pero ¿leería alguna crónica de los misioneros jesuitas en aquel lejano imperio, en donde a cada año se le bautiza con el nombre de un animal?  ¿sería que de ahí le vino la idea de clasificar las décadas de la vida humana a la medida del carácter de algunos animales?

Hoja muerta. Foto R.Puig


Fuentes:

Érasme de Rotterdam, Viellir. Pòeme d’Érasme sur la Vieillesse. La Lettre Volée à la Maison d’Érasme, Collection  “Notulae Erasmianae” dirigida por Alexandre Vanautgaerden, Bruselas 2001.  Se trata de una edición crítica del poema en su original latino con versión francesa de Jean-Claude Margolin.

Baltasar Gracián, Oráculo manual y arte de prudencia, Compañía Iberoamericana de Publicaciones, Colección Las Cien mejores obras de la literatura española, Madrid sin fecha, con una introducción de Azorín tomada de sus Lecturas españolas, pág. 147

 

 

Allá donde no estaremos

29 octubre, 2017
Luís Coquenão. Acrílico sobre lienzo. Detalle. Galería Fdez.Braso 2017. Foto R.Puig

Luís Coquenão. Acrílico sobre lienzo. Detalle. Galería Fdez.Braso 2017. Foto R.Puig

.

El pintor ha soñado

y en su sueño no estamos,

una lluvia ácida

 recrea sus paisajes,

nos fuimos hace mucho

de esos despoblados

.

Luís Coquenão. Acrílico sobre lienzo. Díptico. Galería Fdez.Braso 2017. Foto R.Puig

Luís Coquenão. Acrílico sobre lienzo. Díptico. Galería Fdez. Braso 2017. Foto R.Puig

.

Niebla y vapor

sin límites,

pérdida,

no hay memorias

pues no hay

quien recuerde

.

Luís Coquenão. Acrílico sobre lienzo. Galería Fdez.Braso 2017. Foto R.Puig

Luís Coquenão. Acrílico sobre lienzo. Galería Fdez.Braso 2017. Foto R.Puig

.

La materia

incesante asola

 lo que apenas

construye,

espacios fósiles

que enseguida

cancela

.

Luís Coquenão. Acrílico sobre lienzo. Serie 2. Detalle. Galería Fdez.Braso 2017. Foto R.Puig

Luís Coquenão. Acrílico sobre lienzo. Serie 2 (Dos obras de cinco). Galería Fdez.Braso 2017. Foto R.Puig

.

Noche láctea

manto de viento

y de silencios,

de invierno

gaseoso

de olvidos

.

Luís Coquenão. Acrílico sobre lienzo. Serie 2. Galería Fdez.Braso 2017. Foto R.Puig

.

Mas

en su duermevela

de una fuente oscura

el pintor ha soñado

algún brote

de fuego

.

Luís Coquenão. Acrílico sobre lienzo. Detalle de instalación de 5 obras. Galería Fdez.Braso 2017. Foto R.Puig

Luís Coquenão. Acrílico sobre lienzo. De una serie de 5 obras. Galería Fdez.Braso 2017. Foto R.Puig

.

En edades futuras

quién sabe

si de nuevo

estarán o estaremos

cuando un dios

hágase el color

diga

.

Luís Coquenão. Acrílico sobre lienzo. Instalación de 10 obras. Galería Fdez.Braso 2017. Foto R.Puig

Luís Coquenão. Acrílico sobre lienzo. Instalación de 10 obras. Galería Fdez.Braso 2017. Foto R.Puig



Paisajes de tinta. Exposición de Luís Coquenão (Angola, 1953) en la Galería Fernández Braso de Madrid

 

 

 

 

 

 

 

 

Greguerías para dos monumentos valencianos

22 octubre, 2017
Ficus Macrophyla. Hojas y frutos. Foto R.Puig

Ficus Macrophylla. Hojas y frutos. Foto R.Puig

Con la llegada del otoño los jardineros de Valencia sudan recogiendo toneladas de hojas muertas y podando los árboles monumentales de sus frondosos paseos y avenidas. Las higueras australianas dan sombra y esplendor pero también dan trabajo.

Las esbeltas palmeras presumen y se pavonean. Las palmeras valencianas, ¡ah!, ellas son historia aparte…

—-

Greguerías

.

En Valencia la palmera

tiene un alma de jirafa

.

Sueña con ser un cometa

para la noche fallera

Washingtonia robusta. Valencia. Foto R.Puig

Washingtonia robusta. Valencia. Foto R.Puig

.

Sus copas son los pompones

de las trenzas de la tierra

Grupo de Washingtonia robusta. Foto R.Puig

Grupo de palmeras mexicanas o Washingtonia robusta. Valencia Foto R.Puig

.

Son los mimos vegetales

de fuegos artificiales

Washingtonia robusta. Foto R.Puig

Washingtonia robusta. Valencia. Foto R.Puig

.

Pero la higuera australiana

no tiene las mismas ganas

Ficus Macrophylla. Foto R.Puig

Ficus Macrophylla. Valencia. Foto R.Puig

.

Ella es ancha de caderas

y no piensa en pasarelas

Raices de la higuera australiana valenciana. Foto R.Puig

Raíces de la higuera australiana valenciana. Foto R.Puig

.

“Mis hojas no son delgaduchas,

son carnosas y son muchas”

Phoenix Dactylifera y Ficus Macrophyla. Foto R.Puig

Phoenix Dactylifera y Ficus Macrophylla. Valencia. Foto R.Puig

.

Se repanchinga en el suelo,

a ella no le van los vuelos.

Ficus Macrophylla o Higuera Australiana. Valencia. Foto R.Puig

El arte de la pesca con atarraya en la playa de la Almadrava

15 octubre, 2017
Alborada en la Playa de la Almadrava. Foto R.Puig

Alborada en la Playa de la Almadrava. Foto R.Puig

Para Pepe Morell

Al rayar el día ya han plantado sus cañas los pescadores. Dicen que esta época de principios de octubre es propicia. A menudo se ve a los peces saltar cerca de la orilla. Pero entre los pescadores hay algunos que a mi juicio tienen mayor mérito, me refiero a los que, los pies en el agua, lanzan incansables la atarraya. Son pocos, pero parece que su número va creciendo. Hasta hace poco sólo se permitía este tipo de pesca a los que ya poseían licencia, hombres mayores por lo general.  No se daban licencias nuevas. Ahora, con la condición de inscribirse en alguna asociación de pesca deportiva, se vuelven a otorgar. Y tanto en Oliva como en Sueca hay artesanos que fabrican y venden este artilugio.

Hace ya varias décadas tuve ocasión de ver cómo este arte tradicional, muy extendido en América Latina, se practicaba en las playas del Perú .

Pescando a la atarraya en la costa peruana. Fuente MaxRes Photo

Pescando lisas a la atarraya en la costa peruana. Fuente MaxRes Photo

La atarraya es una red circular de distintas medidas que al desplegarse cae al agua como un cono fugaz. Se emplea para la captura de especies acuáticas en aguas poco profundas, a pie desde la orilla o desde una barca. Su nombre proviene del árabe hispánico y de la raíz que designa la acción de arrojar o lanzar. También se denomina esparavel.

Un encuentro matutino

Fue el jueves. El mar estaba tranquilo y el sol se anunciaba tímidamente, pero faltaba más de una hora para que se asomase por el extremo oriental de la playa de la Almadrava en Els Poblets. Alguien lanzaba con soltura, como si fuese fácil, su atarraya. El agua no tenía la claridad ideal, pues en la orilla se movían al vaivén de las ondas los restos  oscuros de la hoja de posidonia.

1. Con brazos y dientes. Foto R.Puig

1. Con brazos y dientes. Foto R.Puig

Era la ocasión esperada para que nuestro pescador, anciano como yo, y rebosante de energía, me explicase cómo funciona este viejo arte. No sólo accedió a mostrarme el procedimiento (lleva muchos años pescando con atarraya), sino que me autorizó a inmortalizarle en acción. Así que ni cortos ni perezosos, emprendimos, él como protagonista y yo como paparazzo, este alegre reportaje. Alegre sí, porque esta forma de pescar es ciertamente un ejercicio esforzado y, sin embargo, alegre. La red vuela y evoluciona como las alas de las gaviotas que surcan las orillas de esta playa.

En otras latitudes, para los pescadores de las costas y riberas de los ríos de América, la atarraya es un instrumento de subsistencia, mientras a todo lo más a que se arriesga Pepe Morell es que, al volver a casa, su esposa mire el contenido del capacho y no lo vea suficiente ni para el caldo ni para la parrilla. Al menos esta vez en que la orilla del mar estaba turbia.

Pero lo que nadie le puede quitar es este ejercicio que fortifica piernas, brazos y cintura y este placer de la pesca al amanecer por la orilla hermosa de esta playa. Y la incertidumbre del resultado también tiene su atractivo.

2. Ya vuela. Foto R.Puig

2. Ya vuela. Foto R.Puig

Si mi reciente amigo pescador me lo permite, encuentro una sugestiva analogía entre que Pepe, que está jubilado como yo, sea abogado, una profesión que imprime carácter, y que practique las habilidades de la pesca con atarraya.  Que alguien que ha lidiado con los nudos y las redes de las leyes y los pleitos durante años, sin dejar de ir en su tiempo libre a la pesca con esparavel, es lógico que tenga también una destreza especial para poner orden en los hilos de su red y desplegar esa estructura con pericia y precisión.

3. Ya azota el agua. Foto R.Puig

3. Ya azota el agua. Foto R.Puig

Si, además, en esta ocasión ha tenido que operar en una orilla sembrada de restos vegetales, que no sólo dificultan la visión de lo que se mueve bajo el agua, sino que le obligan a retirarlos una y otra vez para mantener bien dispuesta la trama de la atarraya, entonces el pescador ha de manejarse con varios códigos a un tiempo.

4. Posándose. Foto R.Puig

4. Ya se posa en el fondo. Foto R.Puig

La acción de cerrar el círculo de las plomadas para clausurar el copo ha de ser rápida, para que los peces no escapen antes de proceder a la extracción de la atarraya

5. Extrayéndola. Foto R.Puig.

5. Extrayéndola. Foto R.Puig.

y a su recogida en la orilla

5. Extrayéndola. Foto R.Puig.

6. Subiéndola. Foto R.Puig.

Luego hay que pleitear con la masa de algas y posidonia y desenredar a los peces de eso que a los demás nos parece una imposible maraña.

7. Hoy hay mucho resto de posidonia en el agua. Foto R.Puig

7. Hoy hay mucho resto de posidonia en el agua. Foto R.Puig

¡Habilidad y santa paciencia!

8. Veamos lo que hay. Foto R.Puig

8. Veamos lo que hay. Foto R.Puig

Este sirve para el caldo

9. Una escorpa. Cuidado con las espinas. Foto R.Puig

9. Una escorpa. Cuidado con las espinas. Foto R.Puig

La ley de la atarraya ha podido con el depredador

10. El devorador de cangrejos. Foto R.Puig

10. El devorador de cangrejos. Foto R.Puig

Que pasa a formar parte de quienes del capacho  pasarán a la sartén o a la olla

11. Por ahora dos escorpas y tres lisas. Foto R.Puig

11. Por ahora dos escorpas y tres lisas. Foto R.Puig

En otras latitudes, en el río Ocoña, en la provincia de Camaná, en el departamento de Arequipa, dentro de pocas semanas se celebrará el concurso de la pesca del camarón.

Pesca del camarón a la atarraya en Camaná. Arequipa. Perú.

Pesca del camarón a la atarraya en el río Ocoña. Foto de la municipalidad de Camaná

¿Habrá alguien por allá que nos envíe un puchero con un buen chupe de camarones?


Nota terminológica

Al pez llamado lisa (llisa en catalán) el Diccionario de la Real Academia de la Lengua también lo equipara con el mújol, aunque al de esta denominación le atribuye unas medidas mayores.

Las lisas del Perú (donde se distingue también de la variedad lisa plateada) pueden ser grandes, pero a las españolas la RAE no les da más de cinco o seis centímetros.

En cuanto a la escorpa o cabracho, que el diccionario de la RAE registra como escorpina, pueden encontrar una información más precisa aquí.

Y si quieren optar al sobresaliente en materia de peces mediterráneos pinchen aquí

Agradezco el comentario de mi amigo Miquel, sin esto no me habría puesto a informarme sobre la terminología ictiológica y a compartir mis hallazgos con esta nota.


Nota histórica

He comprobado que en mi entrada  “Historia de una playa (II): los trabajos y los días” del 16 de noviembre del 2014 incluía una imagen del Museo del Bardo en Túnez, procedente de un mosaico de época romana, que muestra a un pescador  a la derecha lanzando la atarraya, obviamente en aguas del Mediterráneo.

La pesca en época romana. Mosaico. Museo del Bardo. Túnez. Fuente: wikimedia 2

La pesca en época romana. Mosaico. Museo del Bardo. Túnez. Fuente: wikimedia 2

Caminando entre los paralelos 86 y 90 por los montes de Suecia y Noruega

8 octubre, 2017
Renos entre Idre y Grövelsjön. Foto R.Puig

Renos entre Idre y Grövelsjön. ¿Qué ha podido encontrar en el asfalto? Foto R.Puig

Para Marie, que en todo me motiva

Tras recorrer 435 kms de la Nacional 70 y el tramo final de carretera local entre Idre y Grövelsjön, llegamos a tiempo para la cena a un hotel muy frecuentado por quienes podriámos ser llamados los pensionistas senderistas. Un lago da su nombre a este pueblo en la Reserva natural de Langfjället.  La ruta nos ha conducido desde Enköping hacia el noroeste, pasando por Sala, Borlänge y Mora, entre otras localidades de la región de Dalarna. De nuestras paradas hemos hablado el domingo pasado.

Los renos que fuimos encontrando al final del recorrido son outsiders de los rebaños transhumantes que transitan entre el norte de Suecia y estas tierras medias. Exclusivamente los sami (a quienes se solía llamar lapones) tienen derecho a desplazarlos entre el territorio Sápmi y aproximadamente el 40% del territorio sueco. No hay una frontera precisa, aunque hay restos arqueológicos de este antiguo pueblo anteriores a la Suecia histórica en tierras de Dalarna y Gästrikland. Eso explica el que en nuestra caminata por estas montañas encontremos los enormes cercados dentro de los cuales los sami reúnen a sus renos para efectuar el recuento y el marcaje de los rebaños.

Cercado de un corral para el recuento anual de los renos. Foto R.Puig

Cercado de un corral para el recuento anual de los renos. Foto R.Puig

Esta nación transfronteriza sin estado, con lengua, cultura e historia comunes, se atiene a las reglas y al mapa de la Comisión de Límites que, sobre la base del Swedish Land Survey, determinó en 2007 cuál es el territorio Sápmi y a que otras circunscripciones de Suecia los sami pueden extender su transhumancia en aplicación de la Convención 169 de la OIT relativa a los derechos de los pueblos indígenas y tribales. En concreto la Comisión de Límites determina las zonas por las cuales los sami tienen derecho a desplazar sus renos desde su propio territorio durante la temporada invernal entre el 1º de octubre y el 30 de abril.

Entre los abetos. Foto R.Puig

Entre los abetos. Foto R.Puig

Para nuestro primer día nos marcamos un recorrido modesto de entre 9 y 10 kilómetros, del lado noruego de la frontera, subiendo hacia las laderas del Rundhøgda (altura redonda) por su lado oriental.

El Rundhøgda y al fondo a la izquierda el Sushøgda. Foto R.Puig

El Rundhøgda y al fondo a la izquierda el Sushøgda. Foto R.Puig

Es un monte calvo y pedregoso de 1120 metros sobre el nivel del mar.  Durante el camino encontramos los cercados de recuento y marcaje de los renos.

La vista se extiende lejos, este silencio sólo lo atravesamos el viento, los escasos excursionistas que, en este final de verano, caminamos por estas tundras,

Cuanto la vista se extiende. Foto R.Puig

Cuanto la vista se extiende. Foto R.Puig

y el rumor de los torrentes

Torrente en las laderas del Rundhøgda. Foto R.Puig

Torrente en las laderas del Rundhøgda. Foto R.Puig

Si miramos con atención, descubrimos los innumerables matices de esta vegetación tenaz, los tonos rosáceos de los musgos

Los colores del musgo. Foto R.Puig

Los colores del musgo. Foto R.Puig

y el blanco de las flores de nieve

Flores de montaña. Foto R.Puig

Flores de montaña. Foto R.Puig

¡Cómo echo de menos algo de ciencia botánica!

El mapa de dos días de vandring. Foto R.Puig

El mapa de dos días de vandring. Foto R.Puig

Primer día

Mapa del primer día. Foto R.Puig

Mapa del primer día. Foto R.Puig

Tras rodear las laderas del Rundhøgda, dejando a la derecha la cima del Store Lifjellet (1.219 metros), subimos por la quebrada de Valbekken siguiendo el curso del torrente, para alcanzar la pequeña laguna que lo alimenta. Esas aguas anidan bajo los farallones del Jorpetjhake coronados por la cima del Sushøgda de 1.252 metros. Hoy no nos alcanza el tiempo para ascender a su cima. Además, hay que medir las fuerzas y evitar que nos atrape la hora del crepúsculo.

Laguna a los pies del Sushøgda. Foto R.Puig

Laguna a los pies del Sushøgda. Foto R.Puig

No sin antes sentarnos y sacar de la mochila las vituallas y los termos de café y de nyponsoppa, ese puré ligero de escaramujo, muy vitamínico y popular en Suecia. Hay tal paz ahí arriba que si no fuese por las nubes que comienzan a anunciar lluvia podríamos haber plantado una tienda de haberla tenido. Hay que emprender la vuelta por un sendero accidentado que no está marcado en el mapa.

Camino de vuelta. Foto R.Puig

Camino de vuelta. Foto R.Puig

De regreso por las laderas occidentales del Rundhøgda, a medida que bajamos, el paisaje se va poblando de coníferas

De bajada, las coníferas. Foto R.Puig

De bajada, las coníferas. Foto R.Puig

El Djupsjøberget (montaña del lago profundo) se destaca al otro lado de una gran hondonada poblada de lagos, uno de los cuales da su nombre a la cima.

Para volver al punto de partida hemos de atravesar una zona de humedales

Por terreno pantanoso. Foto R.Puig

Por terreno pantanoso. Foto R.Puig

Así llegamos al aparcamiento donde habíamos dejado el coche y emprendemos el corto regreso a Suecia.

Retornamos a Suecia. Foto R.Puig

Retornamos a Suecia. Foto R.Puig

.

Segundo día por la mañana

Comienza la segunda jornada con lluvia, pero han anunciado que durará poco. Así que decidimos empezar con una excursión matinal, esta vez sin atravesar la frontera y  andando bosque a través. El cielo, tras unas chubascos breves, se abre

A través del bosque. Foto R.Puig

A través del bosque. Foto R.Puig

El primer objetivo es una vieja granja que encierra memorias de los años cuarenta.

La granja de Valdalsbygget. Foto R.Puig

La granja de Valdalsbygget. Foto R.Puig

En su interior y en varias ocasiones, como durante las Navidades y el invierno del 1943, dejaron sus nombres grabados a cuchillo en la madera los soldados de una patrulla sueca de frontera. Noruega estaba ocupada por el ejército del III Reich. El límite fronterizo era permeable para los miembros de la resistencia noruega que recibían un apoyo discreto del ejército y los gendarmes suecos.

Memorias de guardias suecos de frontera durante la II Guerra Mundial. Granja de Valdalsbygget. Foto R.Puig

Memorias de guardias suecos de frontera durante la II Guerra Mundial. Granja de Valdalsbygget. Foto R.Puig

Junto al apellido algunos inscribieron su número de matrícula y el nombre del pueblo cercano de donde procedían. Estas son algunas transcripciones:

Patrulla de fronteras el 12/9 1943

Karlsson, Älvdalen

29 Larsson, Rot

227 Pettersson, Smedjebacken

17/10 1943

De patrulla el día de Navidad 1943

Svensson

Patrulla el día de Navidad 1943

176 Andrén

74 Svensson, Särna

212 Hjort, Säter

Quizás el más emocionante sea el de un joven llamado Stygt, noruego y probablemente miembro de la resistencia:

Un chico noruego aquí 30 abril 1944

horas. 15, nieve, Stygt estuvo

Viva el Rey!

La granja de Valdalsbygget. Foto R. Puig

La granja de Valdalsbygget. Foto R. Puig

Suecia, para evitar ser bombardeada, asaltada, ocupada por Hitler y gobernada por los partidarios y admiradores del régimen nazi (que eran abundantes), decidió proclamarse neutral durante la Segunda Guerra Mundial. La neutralidad incluyó permitir el paso de los convoyes alemanes cargados de soldados y armamento hacia la Noruega ocupada y seguir exportando materias primas y acero sueco al III Reich.

La granja de Valdalsbygget. Foto R.Puig

La granja de Valdalsbygget. Foto R.Puig

El apoyo a la resistencia noruega fue una forma de compensación. Los campos de entrenamiento de los resistentes que mantuvo la policía sueca sirvieron no sólo para ayudarles en su lucha contra el ocupante, sino también para fortalecerles para lo que vino más tarde: la tentativa, disfrazada de ayuda, de una ocupación soviética por el norte. Cuando la debacle alemana los resistentes noruegos ocuparon ese territorio y evitaron que el ejército rojo pudiese aventurarse a “liberar” Noruega.

Escuchando a la joven granjera de Valdalsbygget. Foto R. Puig

Escuchando a la joven granjera de Valdalsbygget. Foto R. Puig

Tras pasar un rato en la granja, retornamos al hotel buscando el camino de regreso gracias a las instrucciones de la granjera estival encargada del lugar. Los postes de indicación que nos había anunciado hicieron el resto, pues el camino no aparecía en el mapa.

De vuelta al hotel junto a un poste de orientación. Foto M.Puig

De vuelta al hotel junto a un poste de orientación. Foto M.Puig

.

Segundo día por la tarde

Después de un almuerzo frugal en el hotel, el día se trasformó con unas temperaturas veraniegas y un sol esplendoroso. Esta fue la oportunidad ideal para dar un paseo por el inicio del Linnéstigen (huella o ruta de Linneo) y rememorar ese camino que habíamos recorrido completo durante tres días hacía treinta años, cuando a la espalda cargábamos sus buenos doce kilos y acampábamos bajo tienda de campaña.

Ruta de Linneo. Foto R.Puig

Ruta de Linneo. Foto R.Puig

La ruta comienza en Grövelsjön a las orillas de su lago

A la orilla del Grövelsjön. Foto R.Puig

En la ribera del Grövelsjön. Foto R.Puig

Hace tres décadas el sendero no contaba con las magníficas pasarelas que ahora facilitan el paso,  incluso a las sillas de ruedas

Pasarela de la ruta de Linneo. Foto R.Puig

Pasarela de la ruta de Linneo. Foto R.Puig

Como la temporada está llegando a su fin, podemos recorrer unos pocos kilómetros sin las procesiones de excursionistas que hace unas semanas paseaban por esta ruta, la misma que recorrió Linneo durante una de sus expediciones científicas y que es ahora muy popular.

Aquí estuvo Linneo. Foto R.Puig

Aquí estuvo Linneo. Foto R.Puig

El aire fresco y frío y el sol nos tuestan la piel. Nos cruzamos con una familia, los pequeños caminan con tanta vivacidad como los mayores. Así que nos prometemos que a no mucho tardar habremos de volver, esa vez con los nietos.

Por si ustedes se animan, aquí tienen el mapa de esta zona. La línea de cruces  en tonos verde y rosa es la frontera con Noruega.

Grövelsjön y el inicio de la ruta de Linneo. Foto R.Puig

Grövelsjön y el inicio de la ruta de Linneo. Foto R.Puig

Las hileras de puntitos negros son senderos de excursionistas, El de la huella de Linneo parte en dirección noroeste desde el puente que cruza el curso de desagüe del lago, una ancha y rumorosa torrentera de montaña que se irá trasformando en río, el Osterdalälven, para acabar en las aguas bálticas del lago Mälar cerca de Estocolmo.

Nacimiento del Osterdalälven en el Grövelsjön. Foto R.Puig

Nacimiento del Osterdalälven en el Grövelsjön. Foto R.Puig

.

Regreso

Pero nosotros, para volver a Gotemburgo al día siguiente, tomaremos otra ruta, entrando en Noruega por la carretera que bordea el sur del lago Femunden

El lago Femunden. Foto R.Puig

El lago Femunden. Foto R.Puig

De pesca en el lago Femunden. Foto R.Puig

De pesca en el lago Femunden. Foto R.Puig

por la cual nos cruzamos con estos renos, esta vez noruegos,

En el camino de vuelta Foto R.Puig

En el camino de vuelta Foto R.Puig

que siguen su camino, meditabundos, sin prestarnos atención.

Descenderemos por la Nacional 26 noruega que sigue el valle del KlarälvenTras cruzar la frontera, la ruta se convierte en la Nacional 62 sueca siempre pegada al curso de ese serenísimo río

En balsa por el Klarälven. Foto R.Puig

En balsa por el Klarälven. Foto R.Puig

Haremos noche en una cabaña en sus márgenes

Hospedaje a la orilla del Klarälven. Foto R.Puig

Hospedaje a la orilla del Klarälven. Foto R.Puig

El Klarälven. Foto R.Puig

El Klarälven. Foto R.Puig

Lo hemos seguido desde su nacimiento hasta su desembocadura por Karlstad en el lago Vänern, el mayor de Suecia,  desde donde tragaremos millas hasta Gotemburgo, con la imagen del último reno todavía en la retina

En el camino de vuelta. Foto R.Puig

En el camino de vuelta. Foto R.Puig