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Breverías erasmianas (XXIX): “Veritatis simplex oratio” (El lenguaje llano de la verdad)

26 marzo, 2017
Simpliciter florens veritas. Foto R.Puig

Simpliciter florens veritas. Foto R.Puig

Celebrando los sesenta años del  Tratado de Roma

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“Veritatis simplex oratio”

El lenguaje llano de la verdad

Adagio Ι, iii, 88

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Erasmo ha tomado este proverbio de la colección de Diogeniano (2.85) aunque reseña que también aparece en las Fenicias de Eurípides (469-72):

Nam veritatis suevit esse oratio

Simplex, vafris nec est egens ambagibus

Interpretum, siquidem ipsa per se congruit.

At sermo iniquus, quia per se sit morbidus,

Medicamenta exquisita deposcit sibi.

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Suele el discurso de la verdad ser simple,

no precisa de sutilezas ni explicaciones sinuosas,

porque consigo misma concuerda.

Pero el hablar inicuo, siendo malsano en sí mismo,

Necesita condimentos rebuscados.

Simplicitas. Foto R.Puig

Simplicitas. Foto R.Puig

Y dice Séneca en sus Cartas (49,12) citando a Esquilo:

Porque como afirma el trágico: el lenguaje de la verdad es simple

Erasmo continúa:

Este adagio se ha de usar contra esos oradores y poetas que suelen revestir sus palabras mendaces con toques decorativos, o contra quienes hablan con fingido afecto y, puesto que no se expresan de corazón, suelen adornar cuidadosamente su discurso e imitar con sus palabras los verdaderos sentimientos, precisamente porque carecen de ellos.

Como esos a quien se paga por llorar en los funerales

y dicen y sobreactúan más que quienes de verdad lo sienten

(Horacio, Arte poética, 431-2)

Simplicitas. Foto R. Puig

Simplicitas. Foto R. Puig

Mientras que la verdad simple y natural es llana y prescinde de esta clase de palabras disfrazadas [id genus orationis fucos], llamando a la higuera higuera, y a la azada azada (adagio II iii 5)

ficus ficus, ligonem ligonem apellans

τὰ σῦκα σῦκα, την σκάφην σκάφην

(Luciano de Samosata, Historia verdadera, 41)

En sol mayor. Foto R.Puig

En sol mayor. Foto R.Puig

También puede usarse contra los adivinos que, por temor a que les puedan pillar, pronostican con ambigüedad y dejan siempre una resquicio para escabullirse; finalmente, contra quienes para esconder la verdad discursean embrollando. Lo que suele ser, como dice Terencio, un indicio que denota el fraude:

¿Vas a seguir embrollándome con tu hablar marrullero?

‘Lo sé, no lo sé, se marchó, he oído, no estaba yo allí.’

¿Es que no vas a hablarme abiertamente, decirme lo que hay?

(Terencio, El eunuco, 817.9)

Los romanos llamaban vafritia a la astucia, esa que se emplea en el discurso para tapar con trampas y afeites la verdad llana. Hoy se califica de verdades alternativas a esas cortinas de humo y de mentiras que se tejen para negar los hechos, en especial cuando estos empiezan a acorralar a los embusteros.

Nada nuevo, es el cuento de nunca acabar.

Perlucens. Foto R.Puig

Perlucens (amarres a la espera de los barcos en Skintebo, 24 de marzo  del 2017).  Foto R.Puig

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Apostilla para un aniversario 

(de la Versión Consolidada del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea)

PRÉAMBULO

RESUELTOS a sentar las bases de una unión cada vez más estrecha entre los pueblos europeos,
DECIDIDOS a asegurar, mediante una acción común, el progreso económico y social de sus respectivos países, eliminando las barreras que dividen Europa,
FIJANDO como fin esencial de sus esfuerzos la constante mejora de las condiciones de vida y de trabajo de sus pueblos,
RECONOCIENDO que la eliminación de los obstáculos existentes exige una acción concertada para garantizar un desarrollo económico estable, un intercambio comercial equilibrado y una competencia leal,
PREOCUPADOS por reforzar la unidad de sus economías y asegurar su desarrollo armonioso, reduciendo las diferencias entre las diversas regiones y el retraso de las menos favorecidas,
DESEOSOS de contribuir, mediante una política comercial común, a la progresiva supresión de las restricciones a los intercambios internacionales,
PRETENDIENDO reforzar la solidaridad de Europa con los países de ultramar y deseando asegurar el desarrollo de su prosperidad, de conformidad con los principios de la Carta de las Naciones Unidas,
RESUELTOS a consolidar, mediante la constitución de este conjunto de recursos, la defensa de la paz y la libertad e invitando a los demás pueblos de Europa que participan de dicho ideal a asociarse a su esfuerzo,
DECIDIDOS a promover el desarrollo del nivel de conocimiento más elevado posible para sus pueblos mediante un amplio acceso a la educación y mediante su continua actualización,

….

PRIMERA PARTE

PRINCIPIOS

Artículo 1

Por el presente Tratado, las ALTAS PARTES CONTRATANTES constituyen entre sí una COMUNIDAD EUROPEA.

Artículo 2

La Comunidad tendrá por misión promover, mediante el establecimiento de un mercado común y de una unión económica y monetaria y mediante la realización de las políticas o acciones comunes contempladas en los artículos 3 y 4, un desarrollo armonioso, equilibrado y sostenible de las actividades económicas en el conjunto de la Comunidad, un alto nivel de empleo y de protección social, la igualdad entre el hombre y la mujer, un crecimiento sostenible y no inflacionista, un alto grado de competitividad y de convergencia de los resultados económicos, un alto nivel de protección y de mejora de la calidad del medio ambiente, la elevación del nivel y de la calidad de vida, la cohesión económica y social y la solidaridad entre los Estados miembros.

(25 DE MARZO DE 1957)

Porque la verdad de las cosas y de los proyectos se ha de demostrar cada día y porque cuanto más llana y simple es, más esfuerzos requiere su realización. Siempre habrá quienes vengan a vendernos verdades alternativas. Cuando se les interpela, se descubre que esos humos que venden son viejos, revenidos, que esconden millones de muertos, guerras, genocidios, deportaciones y masacres en masa, muros divisorios entre seres humanos, nacionalismos excluyentes, racismo, utopías totalitarias, identidades asesinas y miseria moral.

La Unión Europea dicen que es un milagro. Pero en realidad es el fruto de la voluntad y el trabajo de muchos para consolidar la paz y el progreso democrático entre naciones que, a pesar de sus propios conflictos y contradicciones, comparten su soberanía para garantizar que no habrá ya más guerras entre ellas, que dedicarán sus recursos y esfuerzos comunes a defender los principios y el ejercicio de los valores democráticos y los derechos individuales y colectivos.

La Unión Europea es un proyecto en común de más de quinientos millones de seres humanos, que también repercute en la vida de muchos millones de personas en otros lugares del planeta. Es un proyecto con avances y retrocesos, que no es inmune a circunstancias políticas, económicas y sociales, locales y globales. La calidad, eficacia y eficiencia de sus instituciones y de la gestión continua de sus incesantes desafíos están siempre sometidas a prueba y no están a salvo de errores; entre los cuales no son los menores los de nuestros propios demonios, que se despiertan aquí y allá, alimentados por la ignorancia y el olvido.

Venimos de lejos, no son sólo sesenta años, son siglos. Erasmo fue testigo durante los casi setenta años de su vida de una época terriblemente difícil de la historia europea. Sus razones fueron orilladas, pero han seguido abriéndose paso, como seguirán abriéndose paso las razones que fundan la Europa que queremos.

Veritatis simplex oratio. Foto R.Puig

Veritatis simplex oratio. Foto R.Puig

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Referencias:

Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pp.308-309

Versión Consolidada del  Texto del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea

Ver también: Dulce Bellum Inexpertis

Sempervivum

19 marzo, 2017
Sempervivum Calcareum Extra. Botánico de Leicester. Foto R.Puig -

Sempervivum Calcareum. Botánico de Leicester. Foto R.Puig

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recordando al paciente profesor que consiguió que aprobase en Aritmética

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En el Jardín Botánico de Leicester (y III)

El término latino sempervivum se puede traducir como siemprevivo, si bien en castellano nos referimos a la siempreviva. En un día frío, lluvioso y ventoso me adentré en el Jardín Botánico de la Universidad de Leicester, uno de los siete jardines botánicos de Inglaterra creados y mantenidos por universidades. Ya tuve ocasión de hablar del mismo y del de la Universidad de Oxford en estas mismas crónicas. También las universidades de Birmingham, Cambridge, Durham, Newcastle y Reading tienen el suyo. En Gran Bretaña hay hasta ciento siete jardines botánicos y arboretum repertoriados. Para poner dos ejemplos más, en España he contado ciento dieciocho y en los Estados Unidos hay más de mil. Se podría pasar una vida entera viajando de jardín botánico en jardín botánico por los cinco continentes y no se acabaría nunca.

En el Botánico con cielo encapotado. Leicester Feb.2017. Foto R.Puig

En el jardín botánico con cielo encapotado. Leicester Feb.2017. Foto R.Puig

No había pensado comenzar con estadísticas, pero es que durante la visita he sentido que me volvían a tirar de las orejas por mi incompetencia matemática. Debe de ser un trauma que guardo de cuando a los nueve años me suspendieron en junio en los exámenes de ingreso al bachillerato ¡en aritmética! Francamente puede ser que aquello decidiera mi futuro, pues a partir de aquel verano las clases particulares de matemáticas substituyeron a las de guitarra en el presupuesto de nuestra familia numerosa. Quien sabe si el mundo se perdió un gran guitarrista. No obstante, a partir de aquel verano de 1954, en el joven profesor de aquellas clases particulares de aritmética, a las que iba con mi hermano mayor, encontré un amigo, que además me ayudó a seguir aprobando, aunque fuese por los pelos, en esta materia. No he olvidado a su familia acogedora ni sus lecciones, amables y exigentes a un tiempo, en su domicilio de la calle de la Arganzuela de Madrid. Pasaron los años y Don José Catalán Lafuente es una autoridad en las ciencias del agua.

Espiral vegetal de Fibonacci. Botánico de Leicester. Foto R.Puig -

Espiral vegetal de Fibonacci. Botánico de Leicester. Foto R.Puig

No, no me estoy desviando del tema. Es que cuando yo sólo venía a disfrutar de las plantas, y de un tranquilo paseo sin complejidades, me he topado con las espirales de Fibonacci. Yo no se las podría explicar con todos sus cálculos y repercusiones, aunque reconozco que estas teorías tienen también un atractivo estético e imaginario inacabable. Claro que no sé si todas las alcachofas ni todos los ombligos humanos, por poner dos de los casos que se suelen citar, obedecen disciplinadamente a las directrices de Leonardo de Pisa (1170-1240), que así se llamaba aquel hombre obsesionado por la cría de conejos. Ya estoy viejo y no puedo ponerme a estas alturas a perfeccionar mi aritmética.

Espiral vegetal de Fibonacci.Detalle. Botánico de Leicester. Foto R.Puig -

Espiral vegetal de Fibonacci. Detalle. Botánico de Leicester. Foto R.Puig

Tampoco creo que pueda ajustar mi oído interno a los patrones que deberíamos compartir con las caracolas de tipo Nautilus

Espiral de Fibonacci. Botánico de Leicester. Foto R.Puig -

Espiral de Fibonacci. Botánico de Leicester. Foto R.Puig

Sea como sea, las siemprevivas de la sección alpestre en Leicester te hipnotizan y mucho más a quien se ponga a contar sus circunvoluciones en busca de esas mágicas sucesiones de la Naturaleza

Sempervivum Erythraeum. Botánico de Leicester. Foto R.Puig -

Sempervivum Erythraeum. Botánico de Leicester. Foto R.Puig

o a fijar su pupila en la agreste mirada devoradora de la Sempervivum Red Devil

Sempervivum Red Devil. Botánico de Leicester. Foto R.Puig

Sempervivum Red Devil. Botánico de Leicester. Foto R.Puig

Lo que si me propongo, a partir de esta visita, cuando camine por laderas alpinas, es ser muy cuidadoso y mirar bien donde pongo mis botas, no sea que hiera a alguna de estas pequeñas maravillas que nos enseñan tenacidad, paciencia y armonía

Sempervivum Arachnoideum. Botánico de Leicester. Foto R.Puig

Sempervivum Arachnoideum. Botánico de Leicester. Foto R.Puig

Tras las especulaciones de Fibonacci y el universo minúsculo de las siemprevivas, dejamos el territorio alpestre,

En el Botánico de Leicester. Vegetación de montaña. Feb.2017. Foto R.Puig

En el Botánico de Leicester. Vegetación de montaña. Feb.2017. Foto R.Puig

no sin antes admirar el empaque de algunas de las edificaciones en Revival style que hay en este Botánicocomo la Hastings House, construida en ladrillo y piedra a principios del siglo XX, y bien integrada en su entorno vegetal

Hastings House.Botánico de Leicester. Foto R.Puig

Hastings House.Botánico de Leicester. Foto R.Puig

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Las humildes invernales

Prímulas rojas. Botánico de Leicester. Feb.2017. Foto R.Puig

Prímulas rojas. Botánico de Leicester. Feb.2017. Foto R.Puig

Así llamaría yo a esas flores que aguantan bien los fríos del invierno, como las prímulas

Prímulas. Botánico de Leicester. Feb.2017. Foto R.Puig

Prímulas. Botánico de Leicester. Febrero 2017. Foto R.Puig

Prímulas blancas.  Botánico de Leicester.  Feb.2017. Foto R.Puig

Prímulas blancas. Botánico de Leicester. Febrero 2017. Foto R.Puig

o los crocus que anuncian la primavera

Florecen los crocus. Botánico de Leicester. Feb.2017. Foto R.Puig

Florecen los crocus. Botánico de Leicester. Feb.2017. Foto R.Puig

o esas otras que evocan la despedida de las nieves

Snowdrops o Galanthus. Botánico de Leicester. Foto R.Puig

Snowdrops o Galanthus. Botánico de Leicester. Foto R.Puig

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Plantación de esculturas

Como es tradición de este jardín, no faltan esculturas, algunas de ellas pertenecientes a la colección permanente, que dialogan con los árboles y plantas de su marco natural

Hybrid. Deirdre Hobbart. Botánico de Leicester. Feb.2017. Foto R.Puig

Hybrid. Deirdre Hobbart. Botánico de Leicester. Febrero 2017. Foto R.Puig

Paisaje toscano de Ken Ford. Botánico de Leicester. Foto R.Puig -

Paisaje toscano de Ken Ford. Botánico de Leicester. Foto R.Puig

Otras se exponen temporalmente

Cinis Ager & Helianthus de Jacky Nyssa y Lauren. 2014. Detalle. Botánico de Leicester. Foto R.Puig -

Cinis Ager & Helianthus de Jacky, Nyssa y Lauren. 2014. Detalle. Botánico de Leicester. Foto R.Puig

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Despedida

Ha llegado la hora de decir adiós a Leicester. Lo haremos con unas imágenes que no van a variar mucho el día en que nos toque volver de nuevo. Desde luego el viejo y arrugado sequoia no se moverá de su sitio, ni necesita adecuarse a las sucesiones de Fibonacci. Seguirá viendo pasar otras generaciones y resistirá a muchas tormentas antes de que le llegue la hora de reposar.

Sequoia. Botánico de Leicester. Foto R.Puig -

Sequoia. Botánico de Leicester. Foto R.Puig

Como tampoco estas plantas que, según dice en el plano, ya existían en los bosques neogénicos, antes de las edades del hielo. Será por ello que he de alzar la capucha del chubasquero, pues ha comenzado a neviscar.

Especímenes anteriores a la Edad del Hielo.Botánico de Leicester. Foto R.Puig

Especímenes anteriores a la Edad del Hielo. Botánico de Leicester. Foto R.Puig

Seguimos con Leicester (II): en el Campus de la Universidad

12 marzo, 2017
El Campus de Leicester desde Victoria Park. Foto R.Puig

El Campus de Leicester desde Victoria Park. Foto R.Puig

Hace no mucho la alcaldesa de Madrid habló del pionero campus madrileño vertical, a cargo del Instituto de Empresa,  que se alojará en la torre Caleido de 181 metros de altura, donde estudiarán 6,000 alumnos. Por lo que me contaba hace poco una sobrina mía arquitecta, hace años que los campus universitarios ubicados en torres son algo corriente en las construcciones educativas en no pocos países.

Así que en esta visita a Leicester me he fijado con renovada curiosidad en los edificios de su campus. Resulta que este campus vertical se inició ya con un edificio de la New Brutalist school of architecture en 1963: la Escuela de Ingeniería.

La torre de la Escuela de Ingeniería. Arquitectos James Stirling y James Gowan. Leicester.1963. Foto R.Puig

Escuela de Ingeniería. Arquitectos James Stirling y James Gowan. Leicester.1963. Foto R.Puig

Pero no paró ahí la cosa. En 1966 se inauguró otro edificio brutalista, el edificio Charles Wilson (del nombre del primer vicecanciller de la Universidad), obra del arquitecto Denys Ladsun. Hay ya dos mil personas del Campus que han formado un grupo que quiere pintarlo de rojo y azul para completar su semejanza con el robot Optimus Prime de los Transformers.

Charles Wilson Building. Arquitecto Denys Lasdun. 1966. Leicester.Foto R.Puig

Charles Wilson Building. Arquitecto Denys Lasdun. 1966. Leicester.Foto R.Puig

Desde sus ventanas se divisan buenas vistas de los alrededores…

Vista de Leicester Sur desde el Charles Wilson Building. Foto R.Puig

Vista de Leicester Sur desde el Charles Wilson Building. Foto R.Puig

Pero la más alta es la Attenborough Tower, del estudio de arquitectos  daneses Arup Associates, que se inauguró en 1970.  La vista siguiente la tomé desde lo alto del Charles Wilson Building.

Attenborough Tower. Arquitectos Arup Associates. Leicester.1970. Foto R.Puig

Attenborough Tower. Arquitectos Arup Associates. Leicester.1970. Foto R.Puig

Y desde sus ventanas superiores también se pueden contemplar los cuatro puntos cardinales de Leicester

Vista de Leicester desde la Attenborough Tower. Foto R.Puig

Vista de Leicester desde la Attenborough Tower. Foto R.Puig

A diferencia de lo que supongo habrá en el campus vertical de Madrid, los amplios espacios verdes de esparcimiento y deporte no faltan al pie de estas torres

Campus vertical. Leicester. Foto R.Puig

Campus vertical. Leicester. Foto R.Puig

Son los mismos terrenos del Victoria Park

La Attenborough Tower y el campo de rugby. Foto R.Puig

La Attenborough Tower y el campo de rugby. Foto R.Puig

Los vientos circulan libremente y a veces dejan su recuerdo

Efectos del huracán Doris en Victoria Park. Foto R.Puig

Efectos del huracán Doris en Victoria Park. Foto R.Puig

Como lo hizo la tormenta Doris el día en que aterricé en Birmingham camino de Leicester, de lo que testimonia este árbol caído; lo que me hace pensar en un debate que se ha tenido recientemente en este Campus sobre el motto que se había mantenido desde la creación de la universidad y ahora se ha borrado del logo de la universidad

El motto fundacional de la Universidad de Leicester. Foto R.Puig

El motto fundacional de la Universidad de Leicester. Foto R.Puig

Ut vitam habeant (para que tengan vida) es una expresión que en su espíritu fundacional quería significar la entrega y la dedicación a la formación universitaria de alumnos y profesores y de los recursos de esta Alma Mater. Pero es una frase del evangelio de San Juan (10,10) por la que Jesús manifiesta ante los fariseos que él ha venido a dar su vida para que los hombres tengan vida…

“El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas…”

Pues bien, el resultado es el siguiente:

Cambio de logo. Universidad de Leicester. Fuente Serious

El antiguo logo a la izquierda, el nuevo a la derecha. Fuente “Serious” Consultores

Se quita el motto que alude al sacrificio y, según las opiniones de los que lo cambiaron, recordaba demasiado la muerte, en especial, han dicho, la de los caídos por la Patria. Según los consultores el nuevo logo es un mejor branding y atraerá más customers a la Universidad. El resultado es que muchos que no creen en la magia del marketing lamentan que se barra no sólo el latín, sino con él la visión humanista de la Universidad, en favor de una visión mercantilista. La verdad es que las cosas, según me han contado varios docentes, van por ahí. Si a alguien le interesa este debate sobre símbolos y mottos académicos, sobre tradición versus marketing universitario, puede pinchar aquí.

Parece irrelevante, pero todavía hay quienes defienden la Universidad como lugar de crecimiento humanístico y ético, quienes nunca vieron en este motto la muerte sino la apuesta por la vida y, por otro lado, los mercadotécnicos, que piensan que esa frase era disuasoria, es decir los consultores y quienes los llamaron.

En todo caso, la memoria de los británicos caídos en las dos guerras mundiales del siglo XX sigue ahí, junto al Campus

Campus de Leicester. Memorial de los caídos de las dos guerras mundiales. Foto R.Puig

Victoria Park. Leicester  Memorial de los caídos de las dos guerras mundiales. Foto R.Puig

Probablemente, la mayoría de los alumnos no habían pensado nunca en el motto, ni nunca se fijaron en él cuando pasaban junto a la fachada del edificio más antiguo de su universidad, que es ahora el de la administración, en la plaza del  campus.

Puede que los consultores hayan conseguido lo contrario de lo que pretendían, que los alumnos se empiecen a preguntar por el sentido de sus estudios y del mundo para el que se preparan.

La plaza interior de la Universidad de Leicester. Foto R.Puig

La plaza interior de la Universidad de Leicester. Foto R.Puig

Quien sí sabía lo que se hacía era Claudio Ranieri, que logró el milagro de guiar al Leicester City de la irrelevancia a la conquista de la Premier League. No obstante, a él se lo ha comido el mercado y la impaciente ambición de quienes no ganaban antes nada, lo ganaron todo y, cuando la fortuna les abandonó durante unas jornadas, pidieron la cabeza del mago para buscarse otro, a quien no tardarán mucho en decapitar también.

Pero, aunque Ranieri se haya vuelto a Roma, de todo aquel delirio le ha quedado el afecto de muchos leicestercenses, por ejemplo los heladeros del Gelato Village,

Ciao Claudio. En el Gelato Village. Leicester Foto R.Puig

Ciao Claudio. En el Gelato Village. Leicester Foto R.Puig

cuyos helados puedo confirmar que son excelente y de verdad italianos.

Los carniceros de Queens Road también le han erigido un monumento a su manera…

Archer Carniceros fans de Ranieri. Foto R.Puig

Archer Carniceros fans de Ranieri. Foto R.Puig

“Las salchichas Ranieri”

Pues bien, lo prometí y lo cumplí. Las compré, las freí y me las comí, y hasta hubo un vegetariano por adopción al que pervertí (no pudo evitarlo, se comió una). Así frititas en el plato son más bien feas, pero de verdad que la gastronomía inglesa, cuando aplica recetas italianas, ha mejorado en mi aprecio. ¡Francamente bien!

Vanitas vanitatum. Foto R.Puig

Vanitas vanitatum. Foto R.Puig

Y la cerveza, para no desmerecer y con perdón de UKIP, es alemana…

De estos días de invierno en Leicester (I)

5 marzo, 2017
Días de crocus. Jardin botánico. Leicester. Foto R.Puig

Días de crocus. Jardin botánico. Leicester. Foto R.Puig

Lo adivinaron, cuatro seguidores del blog acertaron. He estado ocho días en Leicester, pero no me va a bastar un capítulo para dar cuenta de esta visita. Por de pronto, a pesar de los chubascos, he vuelto al jardín botánico de la Universidad. No estaba el día para solearse y éramos pocos los visitantes. Pero quién busca encuentra, incluso en medio del invierno tan parco en flores y colores. Aunque en estos días los parques estén turgentess de crocus, esa flor que brota de unos fieles y humildes bulbos.

También son humildes las ofrendas de la comunidad punjabi de Leicester, que tiene su Mandir (Templo) Geeta Bhavan (Palabra de Dios) en 70 Clarendon Park Road (como ha bien precisado mi buen amigo Jabo en su comentario del domingo pasado), casi esquina con Queens Road, en el barrio popular y tranquilo de Clarendon Park .

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En el Geeta Bhavan Mandir

Ofrendas al Pandava Bhima. Leicester. Foto R.Puig

Ofrendas al Pandava Bhima. Leicester. Foto R.Puig

Entre esas ofrendas, el coco destaca por su particular significado ritual en la liturgia hindú como símbolo de las tres partes del ser humano (su corteza física, la substancia psicológica y el agua de la espiritualidad) y sus tres ojos, los dos del cuerpo y el interior de la conciencia. El oferente, desde su piel a su dharma, se pone a disposición de Dios, ante sus mediadores y representaciones.

En el Geeta Bhavan Mandir. Leicester. Foto R.Puig

En el Geeta Bhavan Mandir. Leicester. Foto R.Puig

El sacerdote me había invitado a su servicio litúrgico (dos al día). Asistí a los tranquilos rituales de las 10 de la mañana del pasado jueves. No son muy diferentes en su materialización simbólica de los que observamos en los templos católicos tradicionales, donde también hay estatuas, a la manera de los ídolos* del hinduismo, y ofrendas en abundancia, incienso purificador, campanillas, velas, recitaciones y salmodias litúrgicas, aspersiones con agua bendita y algún elemento fortificador, pan y vino consagrados o, en la liturgia del hinduismo, el agua de las abluciones matinales, purificada durante todo el día ante el altar de Krishna.

Altares de Durga, Krishna y Rama. Leicester. Foto R.Puig

Altares de Durga (madre del Universo), Krishna y Rama. Leicester. Foto R.Puig

Las fuerzas que operan en el universo y en nosotros son las formas en que se presenta y se comunica Dios a través de complejas y multiformes divinidades. El hinduismo las representa por ídolos* para que el pueblo llano las entienda y encuentre en estos avatares las narraciones que lo explican todo, la escucha, el apoyo y la consolación que necesita.

Hay trinidades (trimurti) y encarnaciones (avatares) como la de Krishna, encarnación de Vishnu.

Ritual de purificación ante el altar de Krishna.  Foto R.Puig

Ritual de purificación ante el altar de Krishna. Foto R.Puig

También hay rituales de purificación del aire y para ahuyentar los elementos del mal que contaminan el mundo, mediante el uso simbólico de la campanilla y el zurriago (aunque en el hinduismo no hacen falta espaldas de flagelantes).

Ritual de purificación ante el altar de Rama. Foto R.Puig

Ritual de purificación ante el altar de Rama. Foto R.Puig

Y hay deidades con innumerables metamorfosis, como las de Vishnu, una de las personas de la Trimurti .

Vishnu. Foto R.Puig

El “murti” (ídolo) que representa a Vishnu. Foto R.Puig

Así que el pasado jueves, acogido amablemente por su sacerdote, pasé un rato lejos del mundo en compañía de una pareja de ancianos con su nieta, con los que dejé mi ofrenda de monedas, fui purificado con aspersiones de agua bendita, compartí el agua de las abluciones y escuché los rezos y cantos litúrgicos salmodiados en punjabi. 

El amable sacerdote del Geeta Bhavan Madir. Leicester. Foto R.Puig

El amable sacerdote del Geeta Bhavan Mandir. Leicester. Foto R.Puig

Durante la ceremonia entró un obrero con su chaqueta de trabajo, que aprovechaba una escapada para ofrecer un racimo de plátanos a Krishna, hubo otro que se asomó para hacer sus reverencias y salió acto seguido para volver a sus tareas. Las ofrendas de frutos, tras haber pasado un tiempo ante alguno de los altares son distribuidos a los fieles. Al dejar el templo, el sacerdote me ofreció una mandarina y una ciruela, obviamente benditas.

Capilla del fuego. Geeta Bhavan Mandir. Leicester. Foto R.Puig

Capilla del fuego. Geeta Bhavan Mandir. Leicester. Foto R.Puig

Este templo se inauguró en 1997 en el espacio de una antigua iglesia protestante. Los fondos para la adquisición de los locales y su reforma fueron recogidos integralmente en la comunidad punjabi, que habita principalmente en la zona sur de Leicester. La comunidad gujerati, mayoritaria en la ciudad, tiene cinco templos, pero su lengua es diferente de la de los oriundos del Punjab, que aspiraron durante muchos años a su propio centro comunitario, religioso y civil a un tiempo. Ese centro es el Geeta Bhavan Mandir.

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En el mismo barrio

No muy lejos, he pasado varias veces delante de otro templo, una modesta sinagoga, donde, en estos tiempos de rechazos gubernativos a los emigrantes que escapan de las guerras de Medio Oriente en busca de asilo, se muestra a las claras que hay judíos ingleses que no la piensan como los votantes del BREXIT ni como el lamentable histriónico estrambote que dice que gobierna en el otro lado del Atlántico.

La sinagoga da la bienvenida a los refugiados. Leicester. Foto R.Puig

La sinagoga da la bienvenida a los refugiados. Leicester. Foto R.Puig

Las Convenciones Internacionales del Derecho de Asilo no distinguen razas, sexos, nacionalidades o confesionalidades religiosas.

Leyendo el cartel en la ventana de la sinagoga me he acordado del poema Refugee Blues del poeta inglés Wystan Hugh Auden (1907-1973). Lo escribió en 1939, en tiempos que también eran, como lo son los nuestros, de rechazo y persecución. Las naciones de todo el mundo no aceptaron en su gran mayoría (julio de 1938 en la Conferencia de Evian) acoger a los judíos que querían abandonar Alemania. Ni siquiera el pogromo de “la noche de los cristales rotos” cambió la voluntad de los gobiernos.

Hoy sigue habiendo muchos, y van en aumento, que no han aprendido nada…

Refugee Blues

Say this city has ten million souls,

Some are living in mansions, some are living in holes:

Yet there’s no place for us, my dear, yet there’s no place for us.

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Once we had a country and we thought it fair,

Look in the atlas and you’ll find it there:

We cannot go there now, my dear, we cannot go there now.

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In the village churchyard there grows an old yew,

Every spring it blossoms anew:

Old passports can’t do that, my dear, old passports can’t do that.

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The consul banged the table and said,

“If you’ve got no passport you’re officially dead”:

But we are still alive, my dear, but we are still alive.

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Went to a committee; they offered me a chair;

Asked me politely to return next year:

But where shall we go to-day, my dear, but where shall we go to-day?

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Came to a public meeting; the speaker got up and said;

“If we let them in, they will steal our daily bread”:

He was talking of you and me, my dear, he was talking of you and me.

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Thought I heard the thunder rumbling in the sky;

It was Hitler over Europe, saying, “They must die”:

O we were in his mind, my dear, O we were in his mind.

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Saw a poodle in a jacket fastened with a pin,

Saw a door opened and a cat let in:

But they weren’t German Jews, my dear, but they weren’t German Jews.

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Went down the harbour and stood upon the quay,

Saw the fish swimming as if they were free:

Only ten feet away, my dear, only ten feet away.

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Walked through a wood, saw the birds in the trees;

They had no politicians and sang at their ease:

They weren’t the human race, my dear, they weren’t the human race.

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Dreamed I saw a building with a thousand floors,

A thousand windows and a thousand doors:

Not one of them was ours, my dear, not one of them was ours.

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Stood on a great plain in the falling snow;

Ten thousand soldiers marched to and fro:

Looking for you and me, my dear, looking for you and me.

El refugiado. Ernest Barlach Haus. Hamburgo. Foto R.Puig

El refugiado. Ernest Barlach Haus. Hamburgo. Foto R.Puig

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Pensar que en la ciudad habitan diez millones de almas,

Algunos viven en mansiones, algunos en sus guaridas:

Mas no hay lugar para nosotros, querida, mas no hay lugar para nosotros.

.

Hubo un país que tuvimos y pensamos era justo,

Mira el mapa para hallarlo:

Ahora no podemos ir, querida, ahora no podemos ir.

.

Allí ante la iglesia del pueblo crece un viejo tejo,

Cada primavera florece de nuevo:

Como los viejos pasaportes, querida, como los viejos pasaportes.

.

El cónsul golpeó la mesa y exclamó:

“Si no tienes pasaporte, oficialmente estás muerto”:

Mas aún estamos vivos, querida, mas aún estamos vivos.

.

Fui ante una comisión y me ofrecieron asiento;

Me rogaron muy corteses que retornase en un año:

¿Pero adónde iremos hoy, querida, pero adónde iremos hoy?

.

Asistí a un mitín público; se alzó el orador y dijo:

“Si les dejamos entrar, nos robarán el pan nuestro”;

Hablaba de ti y de mí, querida, hablaba de ti y de mí.

.

Creí que era un trueno lo que rodaba por el cielo;

Era Hitler sobre Europa, “tienen que morir” diciendo;

Pensaba en nosotros, querida, pensaba en nosotros.

.

Vi un caniche bien abrochado en su abrigo,

Vi una puerta que se abría para acoger a un gato:

Mas no eran alemanes judíos, querida, mas no eran alemanes judíos.

.

Bajé al puerto y me acerqué al atracadero,

Vi que nadaban los peces con aire de liberados:

Sólo a tres metros del borde, querida, sólo a tres metros del borde.

.

Anduve a través de un bosque, vi a las aves en las ramas;

No tenían políticos y podían cantar sin trabas:

No eran de la raza humana, querida, no eran de la raza humana.

.

Soñé con un edificio y sus millares de pisos,

Mil ventanas y mil puertas;

Ni uno era nuestro, querida, ni uno era nuestro.

.

Me paré en una gran llanura mientras caía la nevada;

De un lado para otro diez mil soldados marchaban:

A ti y a mí nos buscaban, querida, a ti y a mí nos buscaban.

.

W.H. Auden, 

(Poems selected by John Fuller, Faber and Faber, London 2005, pp. 31-32; traducción de R.Puig)

El refugiado. Detalle. Ernest Barlach Haus. Hamburgo. Foto R.Puig

El refugiado. Detalle. Ernest Barlach Haus. Hamburgo. Foto R.Puig

(*) NB: en la religiosidad hindú referirse a sus deidades y santidades como “ídolos” no tiene el matiz negativo que en las religiones del libro se le ha dado, para entre otras razones justificar su destrucción y los combates contra la idolatría. El είδωλο es en su sentido etimológico una imagen de la divinidad a través de la cual se le presta adoración. Los sacerdotes del hinduismo, como los católicos, lo saben y la veneración de las estatuas se acepta como una vía de facilitar el culto al pueblo llano, pero no se las considera como dioses.

Griegos y romanos respetaban los ídolos de otras culturas. La guerra sin cuartel contra los idólatras aparece en la Biblia, continúa con la expansión del Evangelio y se agudiza con el Islamismo radical. La idolatría es pues otra de las supuestas prácticas nefandas que se usan como pretexto para la intolerancia religiosa, la iconoclastia y la destrucción de los templos ajenos e, incluso, para las masacres que marcan la historia de la humanidad. Y cuando una civilización está consiguiendo liberarse de esta barbarie hay siempre otra que acude con entusiasmo al relevo.

Piel de invierno y una adivinanza

26 febrero, 2017
Inmovilidad. Foto R.Puig

Inmovilidad. Foto R.Puig

Los canales de Gotemburgo, cuando el agua es tranquila, en especial a partir de mayo, mientras la luz solar progresa hacia su verticalidad estival, devienen espejos, y el puro azul se alterna en ellos con la albura de las nubes.

Pero las heladas invernales y las ligeras nevadas que se posan sobre su corriente congelada cancelan los reflejos. Es entonces cuando ese agua, humilde, inmóvil y aterida bajo un cielo gris, lejos de resignarse, osa crear su propio cielo; por algunos días ha dibujado nubes, ha jugado a remedar sus vuelos.

Si yo fuera nube. Foto R.Puig

Si yo fuera nube. Foto R.Puig

Es su piel de invierno.

Piel de invierno. Foto R.Puig

Piel de invierno. Foto R.Puig

Los canales serpentean  disfrazados de leopardos albinos

El canal enfundado. Foto R.Puig

El canal enfundado. Foto R.Puig

y esbozan  mensajes de geometría extraña, intentan simetrías,

Mensajes. Foto R.Puig

Mensajes. Foto R.Puig

aunque su maquillaje puede resultar caótico, semejar erosiones cársticas y recordar en gris y blanco al Art Brut y al informalismo pictórico de los años cincuenta.

No me mires no me mires. Foto R.Puig

No me mires, no me mires… Foto R.Puig

Cuando esa piel se escinde y un espejo se forma, los árboles desnudos se miran en el agua y ningún Narciso asoma.

El espejo aguarda. Foto R.Puig

El espejo aguarda. Foto R.Puig

Si bien hay salvedades,

Territorios. Foto R.Puig

Territorios. Foto R.Puig

hay quienes no abandonan,

ni todo va a ser gris

Intruso. Foto R.Puig

Intruso. Foto R.Puig

.

La adivinanza

Dos días después de registrar estas señales que nos trae el invierno, aterricé en otro lugar, gracias a que el piloto, demostrando una enorme destreza, consiguió posar al segundo intento su avión, zarandeado como una pluma por Storm Doris, en un aeropuerto de una sola pista. Al bajar por la escalerilla del avión, vientos de 0chenta millas por hora querían levantarnos de nuevo por los aires.

¿Dónde creen que estoy?

Temple. Foto R.Puig

Temple. Foto R.Puig

Más pistas…

Inspiración. Foto R.Puig

Inspiración. Foto R.Puig

Y para ponerlo muy fácil…

Delicatessen. Foto R.Puig

Delicatessen. Foto R.Puig

La solución el próximo domingo…

¡Good night!

Elogio de la nimiedad (V): Zapatos

19 febrero, 2017
Mi zapato. Foto R.Puig
Mi zapato. Foto R.Puig

Homenaje a Vincent Van Gogh

Hace unos días, tras un largo paseo, mi zapato se enemistó conmigo. Después de años de haberme aguantado, de haber conversado con la planta de mi pie, de haber tomado la forma de las irregularidades de mi pie izquierdo… ¡la revuelta!

Y si tu zapato dice basta, se arriesga, sí, a que lo jubiles, pero no sin antes hacerte daño. Y es que no tiene otro modo de llamar la atención. No tiene un sindicato y ¿qué abogado laboralista se tomaría la molestia de ocuparse de su caso? Sin embargo, es durante años nuestro íntimo colaborador, apenas cobra de vez en cuando una propina de betún y su destino en la vejez es de lo más triste.

Por otro lado, no debe de ser agradable que te restrieguen para sacarte brillo, para acto seguido y durante horas ponerte perdido de barro, de sudor o de lluvia.  A los caballos se les susurra en las orejas cuando se les da lustre, incluso a los gatos se les musita algo cuando se les cepilla la pelambre, pero a un zapato ¿quién le dice una palabra amable?

Así que he reflexionado. He decidido dialogar con mi zapato. Para empezar, conviene saber por dónde habla el zapato. Su interior es un mundo de silencio, como las oquedades de un guante. Es ahí donde oculta sus sentimientos y los resquemores que acumula durante sus años de servidumbre a ras de suelo.

Pero, quién lo diría, si le das la vuelta…

¡Es la suela el lugar de sus palabras! Digo palabras por llamarlo de algún modo. En realidad, en su roce continuo, bajo kilos de presión, con todo tipo de superficies y materias, el zapato aprende a comunicar, a expresarse. Lo que sucede es que eso ocurre allá abajo, donde no llegan nuestras miradas. Que caminemos sobre el asfalto o sobre el cemento, sobre la hierba o la arena de una playa, sobre seco o sobre charcos… para este humilde mayordomo que duerme en los cajones inferiores de nuestro guardarropa, no tenemos oídos, somos como los aristócratas que ignoran las cuitas de la servidumbre, que vive en los bajos de la mansión

Hace unos días, cuando, sin finiquito ni nada, tuve la tentación de licenciar a mi zapato, se me ocurrió darle la oportunidad de defenderse…

Cuando le di la vuelta ¡el zapato me hablaba!

Mi zapato enfurruñado
Mi zapato enfurruñado

El caso es que había oído mis quejas y soportado las maldiciones del dedo meñique de mi pie izquierdo. Así que, como cualquiera de nosotros en parecida situación, estaba irritado por mis juicios apresurados. A nadie le gusta que le echen la culpa de primeras. Sobre todo si tenemos alguna excusa.

Pero no crean que así de golpe entendí lo que decía. La suela de un zapato es toda una historia, tiene algo de jeroglífico. Y cuanto más viejo y más curtido, más intrincada es su psicología y más difícil de descifrar es su lenguaje.

Para empezar, creo que percibió mi intención de atender a sus explicaciones, pues, aunque seguía triste, su irritación había desaparecido, ya tenía mejor color…

La faz mutante de mi zapato.

La faz mutante de mi zapato.

Cuando logré concentrarme y escudriñar esa especie de mensaje en morse que brotaba de sus intersticios, pude oír con claridad lo que mi fatigado compañero de caminos quería decirme…

¡Desagradecido! ¡Descuidado haragán! ¿No te das cuenta que la culpa es tuya, que hace tiempo que deberías haberme cambiado la plantilla?

Decir esto, percibir que yo por fin le entendía y cambiarle la expresión fue todo uno. Su humilde rostro, marcada por el tiempo y la abrasión, cambió de aspecto, pareció recobrar su probado coraje y hasta algo de su brillo de fábrica, dispuesto a salir a la calle con nuevos bríos.

Mi zapato reconciliado

Mi zapato reconciliado

 

Ayer fuimos juntos a comprar otras plantillas…

.

Vincent Van Gogh y los zapatos

Este año se cumplirán 160 del nacimiento de Theo Van Gogh (1857 – 1891), hermano menor de Vincent (1853 – 1890), que le sostuvo durante su carrera artística y fue su paño de lágrimas. Tuvo más paciencia, más fe en su hermano, y le brindó más afecto que unos buenos zapatos, de esos que son capaces de aguantar nuestras pesares durante años. Theo sólo sobrevivió seis meses a la muerte de su hermano mayor. Está enterrado junto a él.

Los zapatos que pintaba el genio eran otros

Van Gogh. Un par de zapatos. Baltimore Museum of Art

Van Gogh. Un par de zapatos. Baltimore Museum of Art

Estas botas las compró Van Gogh, ya viejas, en un rastro, cuando estudiaba pintura con Fernand Cormon (1845 – 1924), para usarlas en sus pintura de naturalezas muertas. Como no estaban suficientemente maltratadas se fue a caminar con ellas por las fortificaciones de París hasta dejarlas en el estado que se aprecia en esta obra de 1887.

El motivo de los zapatos desgastados de los obreros es casi tan frecuente en Van Gogh como el de los girasoles. Tiene un carácter simbólico, como lo tienen los zuecos en Jean-François Millet (1814 – 1875), cuya obra sirvió de inspiración al genio holandés desde muy temprano.

Las botas eran para Vincent una metáfora de la vida obrera, como para el francés los zuecos lo eran de la vida campesina.

Van Gogh. Tres pares de zapatos. Fogg Art Museum. Cambridge (Massachusets)

Van Gogh. Tres pares de zapatos. Fogg Art Museum. Cambridge (Massachusets)

Estoy convencido de que los zapatos le hablaban a Van Gogh, y éste les entendía…

Bajo cero

12 febrero, 2017
Flotan copos. Foto R.Puig

Flotan copos. Foto R.Puig

Hay algo de caricia

en este frío

una mano suave

que retiene el ruido.

.

Es tímida la nieve

y como sus copos

leve

.

di prima mattina. Foto R.Puig

di prima mattina. Foto R.Puig

Bella  lingua

del Dante

che per dire temprano

dice prima

e la mañana

è mattina

.

Bancos insomnes. Foto R.Puig

Bancos insomnes. Foto R.Puig

Algo hay de tortura

en esos bancos,

donde yacer supino

es imposible,

solo de bruces

bien borracho

se puede

echar la siesta

.

Por si te caes al agua. Foto R.Puig

Por si te caes al agua. Foto R.Puig

En aguas gélidas

no apetece un baño

mas no faltan

salvavidas

que inviten

    a un suicidio protegido

.

Uno y trino. Foto R.Puig

Uno y trino. Foto R.Puig

…piensa Amelia que las cosas son difusas y por eso están vivas, porque son difusas y sin contornos y no se dejan aprisionar por las palabras

.

…le cose son diffuse, pensa Amelia, e per questo sono vive, perché sono diffuse e senza contorni e non si lasciano imprigionare dalle parole

Antonio Tabucchi, “Stanze”, Equivoci senza importanza, Feltrinelli 1985