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Notre-Dame de Europa

21 abril, 2019
Notre-Dame en llamas. Fuente: La Voix du Nord

Notre-Dame en llamas. Fuente: La Voix du Nord

Paris, Francia y Notre-Dame han dejado huellas en la memoria de nuestros años jóvenes y en otras etapas de nuestras vidas. Es parte del corazón de Europa y de su historia, que no entiendo sin la lengua, el arte y la literatura francesas. Notre-Dame-de-Paris pertenece a lo mejor del tesón de los europeos y a la cultura cristiana y humanista de nuestro continente, es símbolo de la la reinvención permanente de la misma. 

Cuando al atardecer del día 15 de abril nos llegaban las imágenes de las llamas devorando Notre-Dame de París, pensamos que este símbolo de nuestra historia europea iba a derrumbarse. Y sentí que esta catástrofe me dolía también a título individual. Con el paso de las horas supe que había muchos como yo, entre mis amigos y entre quienes se agrupaban en París, atónitos, apesadumbrados o arrodillados y en plegaria.

Imagen de La Voix du Nord

Imagen de La Voix du Nord

Un buen amigo que vive desde hace muchos años en Francia, economista y profesor en una universidad de París, escritor y artista autodidacta, no quiso acudir a las cercanías del incendio y prefirió, después de la caída de la aguja, plasmar de memoria su imagen interior de Notre-Dame. 

Me comenta que es una Notre-Dame de ficción, como lo son -me dice- los recuerdos de nuestras vidas y nuestros sueños rotos; que la nueva aguja de su lienzo es más grande y luminosa, como exorcizando la fatalidad, como retando al destino. Por eso, también los arbotantes son más rectos e inclinados, como si arrimasen el hombro, como si guardasen la memoria de les bâtisseurs de cathédrales.   

Juan Calaza. ¡Qué llueva luz!

Juan Calaza. ¡Qué llueva luz! 

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Al día siguiente, descubrimos con alivio que la estructura de piedra seguía en pie, aunque el tejado y la admirable carpintería medieval que lo sustentaba se habían consumido y la aguja de madera y plomo del siglo XIX se había desplomado en llamas. La catedral sigue entre nosotros y será restaurada, las campanas de Quasimodo volverán a repicar.

Ha sobrevivido la esperanza y Notre-Dame seguirá acompañando la historia de Europa y de París, la Ciudad, cuya preeminencia cantó Charles Peguy :

Paris

Sept villes se vantaient d’avoir cerné la Ville :

Auteuil voulait en faire un jardin potager ;

Grenelle en voulait faire un énorme verger ;

Bercy des entrepôts, Montmartre, un vaudeville.

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Passy faillit en faire un immeuble servile,

Un caravansérail pour le noble étranger ;

Vaugirard, la Villette à ce peuple léger

Faisaient des abattoirs pour sa guerre civile.

.

Mais la dame a mangé les sept petites sœurs,

Elle a mis pour toujours la liberté de l’âme,

Et tous ces fourniments et tous ces fournisseurs,

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Le négoce, l’amour, et la cendre, et la flamme,

Et tous ces boniments, et tous ces bonisseurs,

Et les gouvernements gendres et successeurs,

 

Sous le commandement des tours de Notre-Dame.

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Vendredi, 20 septembre 1912

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París

Siete ciudades pretendían dominar la Ciudad:

Auteuil quería convertirla en huerto;

Grenelle quería hacer de ella un enorme vergel;

Bercy, un almacén de vinos, Montmartre, un vodevil;

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Passy casi la hizo una mansión servil,

Un albergue serrallo para el noble extranjero,

Vaugirard, la Villette a este pueblo frugal

Le construían mataderos para su guerra civil.

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Mas la señora ha absorbido a las siete hermanitas,

Ha puesto para siempre la libertad del alma,

A todas esas intendencias y a todos sus intendentes,

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Al negocio, al amor, y la ceniza, y la llama,

Y a todos esas palabrerías, a todos sus palabreros,

Y a los gobiernos nepotes y a sus sucesores

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Bajo el mando de las torres de Notre-Dame.

                                                                                  20 de setiembre de 1912

 

Charles Peguy, “Les sept contre París”, La Grande Revue, 7 de marzo de 1913, y Oeuvres Poétiques complètes, NRF, Bibliothèque de la Pléiade, París 1967, pag. 883. (La traducción es mía)

No en vano Peguy fue el poeta del Misterio de la Segunda Virtud.

Virxilio Blanco. Notre-Dame-de-Paris. hacia 1930.

Virxilio Blanco. Notre-Dame-de-Paris. hacia 1930.

 

 

 

Transiciones peruanas de Lambayeque a Pachacamac. El Museo Brüning

14 abril, 2019
Museo Brüning. Máscara funerariade la cultura Lambayeque. Foto R.Puig

Museo Brüning. Máscara funeraria de la cultura Lambayeque. Foto R.Puig

El 14 de febrero, de camino a Trujillo, nos detuvimos a visitar el Museo Brüning de Lambayeque. El nombre le viene de un ingeniero mecánico alemán quien llegó joven para trabajar en una hacienda azucarera del Perú y dedicó cincuenta años al estudio etnográfico y arqueológico del norte peruano. Desembarcó en 1875 en el Callao y durante una primera etapa de veinte años y una segunda de veintisiete fue constituyendo una gran colección, hoy expuesta en el museo que lleva su nombre y del que fue el primer director, cuando se instaló en su propia casa en 1921. De llamarse Hans Einrich paso a llamarse Enrique Brüning (1848-1928).

A la entrada del Museo Brüning de Lambayeque. Foto R.Puig

A la entrada del Museo Brüning de Lambayeque. Foto R.Puig

Lo primero que vimos al acercarnos a la entrada del museo fue un grupo de niños y niñas en su clase de tondero 

Clase de tondero. Foto R.Puig

Clase de tondero. Museo Brüning. Foto R.Puig

Algo que casa muy bien con la pasión por las manifestaciones de la cultura regional del quien fuera fundador del museo y además violinista y amante de la música.

El museo en su edificio actual abierto en 1966 alberga los hallazgos de diferentes excavaciones en torno a la ciudad de Lambayeque (el Morro de Etén, Huaca Chotuna, Sipán, etc.) donde a lo largo de varios períodos se cruzan las influencias de las culturas Chavín, Mochica, Chimú e Inca.

De la cultura Lambayeque y Chimú, de un período entre el 750 y el 1350 d.C. datan enterramientos, de los cuales se han coleccionado objetos simbólicos de autoridad o propios del ajuar de personas con poder.

Se puede ver en el museo el de la Gobernante y Sacerdotisa de Chornancap, cuyo palacio se ha ido revelando en la Huaca Chotunaya investigada entre las décadas de 1910 y 1920 por Brüning. La tumba fue descubierta en 2011.

Sacerdotisa de Chornancap. Reconstrucción del Museo Brüning.

Sacerdotisa de Chornancap. Reconstrucción del Museo Brüning.

Rostro cubierto de la sacerdotisa de Chornancap al descubrirse el fardo. Museo Brüning.

Rostro cubierto de la sacerdotisa de Chornancap al descubrirse el fardo. Museo Brüning.

La sacerdotisa y gobernante fue enterrada nada menos que con ocho acompañantes, quienes casualmente tuvieron que abandonar el mundo de los vivos al mismo tiempo que su poderosa señora,

Disposición del grupo del enterramiento de la sacerdotisa de Chornancap. Reconstrucción museo Brüning

Disposición del grupo del enterramiento de la sacerdotisa de Chornancap. Reconstrucción. Museo Brüning

La tumba de la Sacerdotisa de Chornancap. Foto museo Brüning.

La tumba de la Sacerdotisa de Chornancap. Foto museo Brüning.

Otro enterramiento importante es el del llamado personaje de Collud, 

Momia y ajuar funerario del del personaje de Collud. Museo Brüning. Lambayeque. Foto R.Puig

Momia y ajuar funerario del del personaje de Collud. Museo Brüning. Lambayeque. Foto R.Puig

Personaje de Collud. Museo Brüning. Lambayeque. Foto R.Puig

en relación con el cual hay que mencionar el  Proyecto Especial Naylamp-Lambayeque del Ministerio de Cultura del Perú. Es de las excavaciones de la Huaca Collud, encuadradas en este proyecto y dirigidas por el arqueólogo Ignacio Alva Meneses en el distrito de Pomalca, de donde procede el rico fardo funerario de este personaje.

Escalinata dentral de la Huaca Collud. Distrito de Pomalca. Foto Ignacio Alva

Escalinata central de la Huaca Collud. Distrito de Pomalca. Foto Ignacio Alva Meneses

La Huaca Collud es un gran complejo de pirámides, templos, viviendas y talleres de artesanos y de trabajo con metales, vinculado al legendario Naylamp, supuesto fundador mítico de la cultura Lambayeque. El Museo Brüning encierra una impresionante colección de orfebrería de esa cultura, como representaciones sagradas (¿amuletos?) zoomorfas

Amuleto zoomorfo. Huaca Collud. Museo Brüning. Foto R.Puigy signos de autoridad, como narigueras, penachos, collares y pendientes

Simbolos de autoridad. Cultura Lambayeque. Museo Brüning. Foto R.Puig

Simbolos de autoridad. Cultura Lambayeque. Museo Brüning. Foto R.Puig

Last but not least hay que mencionar la colección de spondylus, molusco del que ya hemos hablado en entradas anteriores, muy preciado a lo largo y ancho de las culturas precolombinas del Perú y del Ecuador.

Spondylus. Museo Brüning. Lambayeque. Foto R.Puig

Spondylus. Museo Brüning. Lambayeque. Foto R.Puig


Bibliografía:

Wester La Torre, Carlos,  Chornancap: palacio de una gobernante y sacerdotisa de la cultura LambayequeMinisterio de Cultura del Perú, 2016, 427 páginas (se puede leer también en Google Play)

Transiciones peruanas de Lambayeque a Pachacamac : Túcume (y III)

7 abril, 2019
Arbol milenario. Foto R.Puig

Algarrobo milenario. Bosque Sagrado de Pómac. Foto R.Puig

Con mi indefectible amistad y admiración para el Mudo

Terminamos nuestra visita al complejo de las pirámides de Túcume y nos acercamos al Bosque Sagrado de Pómac que atraviesa el río La Leche, para luego dirigirnos por último al Museo Nacional Sicán en Ferreñafe.

Era el miércoles 13 de febrero del presente año.

Complejos arqueológicos y museos en torno a Lambayeque

Museos y sitios arqueológicos de Lambayeque, Hojas de ruta del Perú, Wust Ediciones. Lima 2015

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En el Bosque Sagrado de Pómac

Al bosque de Pómac (o zona arqueológica monumental de Batán Grande) se le califica de sagrado porque alberga hasta treinta huacas, cuyas estructuras piramidales terminan en una plataforma para usos ceremoniales y religiosos. Dos de estas pirámides truncas han sido investigadas : la Huaca El Oro (donde se halló la tumba del Señor de Sicán) y la de Las Ventanas (donde se encontró el Tumi Lambayeque o Tumi de Oro). Nuestro propósito de visitarlas quedó también truncado, pues hubiéramos tenido que vadear a calzón quitado el río La Leche que, haciendo honor a su nombre, venía crecido por las lluvias en la cordillera y podía darnos sorpresas.

De modo que optamos por detenernos junto al árbol milenario de Pómac (viejo de unos  quinientos años), un algarrobo recostado en su enorme tronco, del que surgen grandes ramas retorcidas. Esta es la especie dominante en este bosque junto a la de los zapotes, que alcanzan más de diez metros de altura.

Tres expedicionarios. Foto R.Puig

Tres expedicionarios. Foto R.Puig

El bosque alberga más de cien especies de aves y es un apreciado observatorio de las mismas.

El bosque de Pómac desde la Huaca de la Merced. Foto R.Puig

El bosque de Pómac desde la Huaca de la Merced. Foto R.Puig

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En la huaca de La Merced

Huaca de la Merced. Foto R.Puig

Huaca de la Merced. Foto R.Puig

Al no poder atravesar el río, nos contentamos con subir a la Huaca  de La Merced, la que , como ha ocurrido en muchas de la huacas peruanas, ha sido ya excavada sin muchos miramientos por los huaqueros o, lo que es lo mismo practicantes del huaqueo, actividad generalmente ilícta y crematistica que consiste en saquear sitios arqueológicos. De ella se nutre el tráfico de hallazgos que a menudo termina en colecciones públicas y privadas esparcidas por el mundo.

Por aquí anduvieron huaqueros. Huaca de la Merced. Foto R.Puig

Por aquí anduvieron los huaqueros. Huaca de la Merced. Foto R.Puig

Se trata de una huaca de grandes dimensiones, lavada por siglos de erosión, pero donde aún se aprecian algunos de los innumerable adobes que la forman.

Formas del adobe en la Huaca de la Merced. Foto R.Puig

Formas del adobe en la Huaca de la Merced. Foto R.Puig

Junto a estas enormes edificaciones inexploradas, de las que hay muchísimas en el Perú, pienso en la importancia que tiene para este querido país la formación de buenos arqueólogos. Uno mismo siente aquí una especie de impulso vocacional, el deseo de participar en las excavaciones e investigaciones que siguen desenterrando la historia de las culturas y civilizaciones peruanas, anteriores al imperio incaico.

En lo alto de esta huaca se entiende que los habitantes de estos parajes de hace más de mil años concibieran la sacralidad de esta floresta, como refugio propiciatorio para sus invocaciones, ceremoniales y sacrificios, destinados a congraciarse las fuerzas de una naturaleza que ciclicamente les beneficiaba o les amenazaba.

El bosque de Pómac desde la Huaca de la Merced. Foto R.Puig

El bosque de Pómac desde la Huaca de la Merced. Foto R.Puig

No sabían a ciencia cierta, como hoy se sabe, que el océano tan cercano determinaba, con las alteraciones periódicas de la temperatura de sus corrientes, su prosperidad o su ruina.

Antes de partir hacia el Museo Nacional Sicán en Ferreñafe, en la vuelta hacia Chiclayo ascendemos al Mirador de las Salinas

Tres expedicionarios en el Mirador de Las Salinas. Foto R.Puig

Tres expedicionarios en el Mirador de Las Salinas. Foto R. Puig (con trípode y disparador automático)

para despedirnos del bosque sagrado.

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Museo Nacional Sicán

Para llegar al museo, la ruta nos conduce a través de los arrozales lambayecanos, que con sus 50.000 hectareas cultivadas producen 350.000 toneladas de arroz al año, el 14 % de la producción peruana.

Arrozales en Lambayeque. Foto R.Puig

Arrozales en Lambayeque. Foto R.Puig

El arroz no fue conocido por los mochicas, pues llegó con los colonos españoles y se comenzó a cultivar con el trabajo de esclavos traídos de África. Así que el Señor de Sicán, cuyo museo vamos a visitar, no tuvo la suerte de probar ni la paella, ni por supuesto el  arroz chaufa, aunque no le faltaron los alimentos de una cultura agrícola y navegante : pescado, maíz, yuca, frejoles.

Entrando en el Museo del sitio del Señor de Sicán en Túcume.13 febrero 2019. Foto R.Puig

Expedicionarios de la “Ruta Moche” llegan al Museo Nacional Sicán, Ferreñafe. Foto R.Puig

Sicán en lengua Muchick (Mochica) según fuentes coloniales quiere decir “Casa de la Luna”. La cultura Sicán se formó alrededor del curso medio del río La Leche (también llamado río Motupe) entre el 750 y el 1375 d.C., con su fase de mayor florecimiento entre el 900 y el 1100 d.C. Es una fusión de la cultura Moche con culturas sureñas (Wari y Pachacamac) además de la influencia por el norte de culturas del actual Ecuador.

Cronología Culturas precoloniales. Norte del Perú

Cronología Culturas pre-coloniales. Norte del Perú. Museo Nacional Sicán

Tuvo un final violento. La capital Sicán sufrió un devastador incendio cuyos indicios han encontrado los arqueólogos. Sus tecnologías y prácticas culturales continuaron en zonas no afectadas, aunque el fenómeno climático que hoy se llama El Niño habría completado la decadencia de las áreas secundarias del territorio de esta cultura, que en sus épocas de auge llegó a compartir sus técnicas del cobre arsenical con la lejana Tiahuanaco y, atravesando la cordillera, alcanzó a ejercer su influencia en las las selvas ribereñas del río Marañón.

Culturas precoloniales. Norte del Perú

Culturas pre-coloniales (orden temporal de izquierda a derecha). Norte del Perú. Museo Nacional Sicán

Los chimús acabarían conquistando a los sicanes en 1375 y llevándose a sus artesanos con sus conocimientos a Chan-Chan, asimilando así los estilos artísticos característicos de la cultura Sicán, motivo por el cual a veces es difícil diferenciar las obras de ambas culturas.

El Señor de Sicán. Reconstrucción. Museo del Señor de Sicán. Lambayeque. Perú

El Señor de Sicán. Reconstrucción. Museo Nacional Sicán. Lambayeque. Perú. Foto R.Puig

Lo que hace la diferencia de este museo es la colección del ajuar funerario (1200 kilos) del llamado Señor de Sicán (que no hay que confundir con el de Sipán).

Imperó entre el 1000 y el 1100 d.C. y su tumba (que no había sido profanada) fue desenterrada entre 1991 y 1992 por arqueólogos japoneses y peruanos en la Huaca de Oro, que hemos arriba mencionado.

Museo Nacional de Sicán. Lambayeque. Perú

Cráneo del Señor de Sicán. Museo Nacional Sicán. Foto R.Puig.

Con la técnicas actuales de reconstrucción facial, se ha logrado modelar el rostro probable de este cacique, por cierto nada tranquilizador,

El Señor de Sicán. Reconstrucción facial. Museo Nacional de Sicán. Lambayeque. Perú

El Señor de Sicán. Reconstrucción facial. Museo Nacional Sicán. Foto R.Puig.

al que obedecían miles de súbditos, quienes entre otras gabelas tenían la de contribuir con su lote anual de adobes para la construcción de las pirámides que pueblan la zona de Batán Grande.

Ubicación de nuestras visitas del 13.02.2019. De un panel del Museo del Señor de Sicán

En su tumba se encontraron los restos de dos mujeres jóvenes y dos niñas, sacrificadas para que le acompañasen en el más allá. Da la casualidad de que, no lejos de su tumba en la Huaca de Oro, en la vecina Huaca de las Ventanas el arqueólogo peruano Dr. Julio C. Tello (“padre de la arqueología peruana”), con ayuda del huaquero local, Hipólito Granados Durand, descubrió a fines de 1936 o principios de 1937 el emblemático Tumi de Oro, que hemos mencionado más arriba, instrumento tradicional de los sacrificios en el Perú pre-colombino.

Más adelante podremos referirnos un poco más a la costumbre de los sacrificios humanos, que puede interpretarse de muchas maneras, ceremoniales u otras. Por el momento, quizás quieran ver a este propósito un documental que resume lo que aquí venimos viendo sobre la civilización mochica y las culturas que con ella estuvieron enlazadas.

Por nuestra parte y tras las visitas a Túcume, al Bosque Sagrado de Copán y al Museo Nacional Sicán, regresamos a Chiclayo.

Regresando a Chiclayo 13.02.2019. Puestos del mercado. Foto R.Puig

Atravesando Chiclayo. Puestos del mercado. Foto R.Puig

Chiclayo es la cuarta ciudad del Perú por su volumen de población, en continuo crecimiento y con bastante desorden urbanístico. En los barrios periféricos se observan masas ingentes de basuras abandonadas, que pienso son signos de sucesivas administraciones municipales incompetentes y quizás de algo más. Es triste, porque la ciudad tiene sus valores y no se merece esto, sus gentes son cordiales y sus calles muy animadas.

Chiclayo 13.02.2019. Vista desde el hotel. Foto R.Puig

Chiclayo. Vista desde el hotel. Foto R.Puig

Llegados a Chiclayo queremos descansar y prepararnos a las siguientes visitas que Manolo ha planeado para nosotros, al Museo Brüning de Lambayeque, a las Tumbas Reales y al Señor de Sipán (no confundir con el de Sicán del que hemos tratado hoy), así como a la Huaca de la Luna, a Chan-Chan, y a la Señora de Cao en el conjunto de El Brujo

En la merecida cena en Chiclayo nos acompaña el tío de uno de nuestros expedicionarios a quien yo no veía desde hace más de cincuenta años y que me dio la estupenda sorpresa de venir a nuestro encuentro desde Piura.

Pablo y su tío en Chiclayo. Foto Marie Puig

Pablo y al fondo su tío, en el restaurante de Chiclayo. Foto Marie Puig

Además nos sirvieron muy buen pescado

El bloguero y su recompensa. Foto Marie Puig

El bloguero y su recompensa. Foto Marie Puig

 

Reminiscencias

31 marzo, 2019
Litoral al atardecer. Playa dela Almadrava. Els Poblets. Foto R.Puig

Litoral al atardecer. Playa dela Almadraba. Els Poblets. Foto R.Puig

Esta entrada se la dedico a José María Tortosa

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Hoy me abandono al mar

como una piedra lisa

brillo breve 

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Todo lo abraza el mar

como en sueños

me mece

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El mar todo lo embebe

como una ola huye

 la luz fenece

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Osado el charco y fugaz

como quiere ser mar

al sol retiene

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El sol cautivo efímero. Foto R.Puig

El sol de un charco cautivo. Foto R.Puig

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Un recuerdo

A la vista de un charco que quiere apoderarse del sol, me ha venido a las mientes  algo que, hace ya muchos años, nos contaban en las clases de catecismo del colegio.

Según una leyenda medieval, Agustín de Hipona, en su ambición de saberlo todo, se paseaba por la orilla del mar, planteándose problemas complicados. Seguramente fue también uno de esos atardeceres frente al Mediterráneo, tan propicios para la ensoñación y que tan fecundos habían sido para el nacimiento de la Filosofía griega. Si bien esto ocurría cuatro siglos después de que un mesías judío llamado Jesús hubiese venido a complicarlo todo un poco más. Eran ya tiempos de Teología y nada como la orilla del mar para pensar cuestiones enrevesadas.

¿Se acuerdan de la leyenda?

Era más o menos así:  San Agustín paseaba por una playa, ruminando la doctrina de la Trinidad. Y hete aquí que ve a un niño, que está jugando a la orilla del mar. El pequeño va y viene para llenar un cubo de agua y vaciarlo repetidamente en un hoyo que ha hecho en la arena.

Agustín le pregunta por qué lo hace, a lo que el niño responde que está trasvasando el mar al agujero. Al escucharlo, el filosofo le dice que eso es imposible, y el chaval le responde que si es imposible, más imposible aún es tratar de descifrar el misterio de la Santísima Trinidad.

El Guercino lo pintó de esta manera

Meter el mar en un hoyo. Guercino. Museo del Prado

IL Guercino. Meter el mar en un hoyo, detalle. Museo del Prado

Esta fabula se nos contaba como preparación a los misterios de la Fe, por si algún día osábamos pretender entenderlos.

Claro, que esto no sólo ocurre con las fes religiosas, ya que en materia de leyendas y creencias las hay para todos los gustos.

Ustedes ya me entienden.

Transiciones peruanas de Lambayeque a Pachacamac : Túcume (II)

24 marzo, 2019
Huaca Las balsas. Túcume. Foto R.Puig

Huaca (*) de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

Huaca de las Balsas

Continuamos con la crónica dedicada a la visita al complejo arqueológico de Túcume (cultura Lambayeque o Sicán, 700 a 1375 d.C.). Tras visitar el Museo del Sitio, del que tratamos el domingo pasado, nos dirigimos a la Huaca de las Balsas. Sus bajorrelieves heredan algo de las representaciones gráficas de la cultura Moche o Mochica (1 a 100 d.C.) y expresan las vivencias del entorno y las creencias de sus creadores.

Adobes. Huaca Las balsas. Túcume. Foto R.Puig

Adobes. Huaca de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

La huaca data del 1240 al 1300 d.C. (antes de la conquista Chimú de 1380). Se levantó con bloques de adobe de 30 x 18 x 18 cm y comprende dependencias de uso doméstico y enterramientos, separados por muros decorados con bajorrelieves. Son representaciones que combinan una creación artística minimalista con las técnicas artesanales y seriales de quienes los modelaban.

Los adobes y los bajorrelieves se impregnaban con una lechada verde de carácter natural, obtenida de una capa arcillosa cercana al Cerro de La Raya, también llamado Cerro Purgatorio, que domina el centro del complejo de Túcume.

Vista aérea del Cerro La Raya. Túcume, museo del sitio.

Vista aérea del Cerro Purgatorio. Túcume (imagen del museo del sitio)

Es hacia el suroeste de este cerro donde se sitúa la Huaca de las Balsas.

Emplazamiento de las huacas de Túcume. Cartel en la Huaca de las Balsas.

Emplazamiento de las huacas de Túcume. Cartel en la Huaca de las Balsas.

Una actividad representada en los relieves es la recolección del spondylus, el mullu, un molusco bivalvo de apreciado valor ornamental y ceremonial. Las clases altas del Perú antiguo usaban estas preciadas conchas para resaltar su rango y sus privilegios (información). En la Huaca de las Balsas se lo ha encontrado como parte del ajuar de algunos enterramientos.

Son precisamente las escenas de la pesca del spondylus desde balsas las que han motivado el nombre que los arqueólogos han dado a este conjunto, que aún sigue investigándose

Escena de recolección del spondylus. Huaca Las balsas. Túcume. Foto R.Puig

Escena de recolección del Spondylus. Huaca de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

Explicación del friso del Spondylus. Huaca las Balsas. Túcume

Explicación del friso del Spondylus. Huaca de las Balsas. Túcume

Otro friso es el de la llegada, en barcas de totora y con su corte, de Naymlap o Ñam-La (Ave del Mar), fundador mitológico de la cultura Lambayeque.

Escena de los navegantes míticos. Huaca Las balsas. Túcume. Foto R.Puig

Escena de los navegantes míticos. Huaca de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

En la parte superior derecha se observa el astro luminoso de los navegantes, Venus. Una serie de tripulantes tienen brazos en forma de alas y penachos como los pájaros, como se observa en esta otra parte del friso, muy restaurada.

Los hombres ave, friso de los navegantes míticos. Huaca las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

Los hombres ave, friso de los navegantes míticos. Huaca de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

Abundan las imágenes de aves, sobre todo en los niveles iniciales, sobre los que se fueron superponiendo sucesivamente otros (en esta huaca hay hasta ocho), lo que es característico de las huacas de la costa del Perú donde cada generación construía sobre lo edificado por la anterior.

Friso de aves.Huaca Las balsas. Túcume. Foto R.Puig

Friso de aves. Huaca de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

La gráfica es similar a la que aparece en los huacos de la la cultura anterior, la de los mochicas, si bien el barro no permite la misma sofisticación que la cerámica.

Bajorrelive inicial de ave. Huaca de las Balsa. Túcume. Foto R.Puig

Bajorrelive inicial de ave. Huaca de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

Imagen de aves marina. Cultura Mochica. 200 a 700 d.C.

Imagen de aves marina. Cultura Mochica. 200 a 700 d.C. (**)

También se encuentran escenas de sacrificios a deidades de diverso tipo

Escena de los sacrificios. Huaca Las balsas. Túcume. Foto R.Puig

Escena de los sacrificios. Huaca de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

 

Explicación del friso de los Sacrificios. Huaca las Balsas. Túcume

Explicación del friso de los Sacrificios. Huaca de las Balsas. Túcume

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Bajo un sol de justicia nos despedíamos de la Huaca de las Balsas

Huaca las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

Huaca las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

para dirigirnos al Bosque Sagrado de Pómac 

Bosque de Pómac. Foto R.Puig

Foto R.Puig

De este santuario histórico y del Señor de Sicán trataremos en la tercera y última crónica dedicada al complejo arqueológico de la comarca de Túcume.


Bibliografía:  Alfredo Narváez y Bernarda Delgado, Huaca las Balsas de Túcume: arte mural Lambayeque, Museo de Sitio Túcume, 2011.

(*) Sobre el origen y significado del término huaca mirar aquí. No confundirlo con huaco, objeto precolombino hecho de cerámica u otra materia, que normalmente procede de una huaca.

(**) Fuente : Arturo Jiménez Borja, ver aquí en ensondeluz.

 

Transiciones peruanas de Lambayeque a Pachacamac : Túcume (I)

17 marzo, 2019
Placa emblemática de cobre dorado. Época Formativa (Vicú) 1250 a.C-1 d.C. Museo Larco Herrera.Lima.Foto R.Puig

Placa emblemática de cobre dorado. 1250 a.C a 1 d.C. Museo Larco Herrera. Foto R.Puig

 

Viví en el Perú hace décadas, asistí a clases de historia del Perú, visité los lugares y obras de la civilización incaica en varias ocasiones, recorrí la carretera Panamericana y anduve por departamentos de la costa, de la sierra y de la “ceja de selva”, pero me faltaba algo : el conocimiento y el acercamiento ordenado a las innumerables transiciones entre sus antiguas culturas, a la evolución de las civilizaciones pre-incaicas que el reciente viaje en el mes de febrero ha comenzado a colmar.

Para ello era necesario visitar al menos algunos de las lugares en los que nacieron y decayeron las culturas del antiguo Perú y los numerosos museos de sitio, de los que fue pionero, antes de que la UNESCO los consagrara, el tacneño Arturo Jiménez Borja (1908 – 2000), de quien ya he tratado en este blog.

Arturo Jiménez Borja, fundador de los mueseos de sitio del Perú. Pachacamac. Foto R.Puig

Busto de Arturo Jiménez Borja fundador de los museos de sitio del Perú en Pachacamac. Foto R.Puig

De ellos hemos recorrido el de Pachacamac que el destacado etnólogo peruano fundó y varios más del Norte peruano y el de la huaca Pucllana en Lima, de los que intentaré dar alguna idea en estas crónicas.

En el museo del sitio de Pachacamac fundado por Jiménez Borja. Al fondo el templo del sol. Foto R.Puig

En el museo del sitio de Pachacamac fundado por Jiménez Borja. Al fondo el templo del sol. Foto R.Puig

Los museos de sitio son indispensables para comprender los inacabables descubrimientos e investigaciones de los sitios milenarios de la costa peruana y de sus valles. Están situados en los mismos espacios de las excavaciones y monumentos arqueológicos. Aunque se puedan visitar las ricas colecciones de arqueología peruana en museos alemanes o norteamericanos fuera de sitio, no se podrá con ello conseguir lo que  la visita al contexto en que fueron creadas y tuvieron sentido esas obras nos puede aportar.

No obstante, una vez en Lima, hay dos museos que, aun no siendo de sitio, es conveniente visitar como preparación del viaje a los emplazamientos de aquellas antiguas culturas, me refiero al Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú y sobre todo al Museo Arqueológico Larco Herrera, donde la información sobre la procedencia y época de las piezas exhibidas está muy bien detallada y situada en su escala temporal en las diferentes regiones geográficas de la Costa y de la Sierra.

Épocas peruanas . Museo Larco Herrera. Lima. Foto R.Puig

Épocas peruanas . Museo Larco Herrera. Lima. Foto R.Puig

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Transiciones peruanas

En nuestro caso, nuestro recorrido abarcó desde Túcume en el norteño departamento de Lambayeque a Pachacamac por sitios de la Costa Norte y Centro, correspondientes a las épocas entre el año 1 de la era cristiana y el final del dominio incaico con la llegada de los conquistadores españoles. Se sintetizan en el cuadro cronológico del capítulo “Un espacio sagrado milenario”, de la directora del Museo de Sitio de Pachacamac, Denisse Pozzi-Escot, en el libro Pachacamac. El oráculo en el horizonte marino del del sol poniente, AA.VV. Banco de Crédito del Perú, Lima 2017.

Cuadro cronológico. Fuente Denisse Pozzi -Escot (*)

Cuadro cronológico. Fuente Denisse Pozzi -Escot (*)

Este recorrido es más que una experiencia de turista. Esta apasionante excursión a través del espesor de los siglos suscita admiración, compasión y complicidad hacia aquellos antiguos pobladores que tanto anticipaban lo que sus descendientes contemporáneos siguen experimentando en estas costas y valles del Perú.

Salida de Lima por la Panamericana Norte. Foto R.Puig

Salida de Lima por la Panamericana Norte. Foto R.Puig

Viajar por estos lugares, gracias a la ayuda y compañía de mis viejos amigos y compañeros de hace casi cincuenta años, sentir el mensaje y las inquietudes del pasado, hacerse las preguntas que los antiguos peruanos se hacían y observar las respuestas que, con mayor o menor éxito, dieron a los desafíos de sus entorno es un precioso regalo que los investigadores, arqueólogos, historiadores y museólogos del Perú nos han dejado y nos siguen brindando con su admirable labor.

En ruta hacia el Norte. Foto R.Puig

En ruta hacia el Norte. Foto R.Puig

Espero dejar aquí algo de lo que me dieron esos días, caminando por los lugares que ahora me propongo compartir en estas crónicas, parciales y desmañadas, pero voluntariosas.

Mi viejo amigo y compañero, el planificador de la ruta, Manolo, comenzó por conducirnos al volante de su carro, metiéndose entre pecho y espalda los 780 kilómetros que median entre Lima y Chiclayo, capital del departamento de Lambayeque a la que  llegamos de anochecida el martes 12 de febrero. Fue complemento esencial y reconfortante de este largo trayecto la compañía de otro viejo amigo y compañero, Pablo, que con el conductor y mi esposa Marie completó nuestra expedición y animó el variopinto coloquio que mantuvimos durante este hermoso recorrido entre enormes dunas, verdes valles y deslumbrantes orillas oceánicas durante más de doce horas.

Llegando a Chiclayo. Foto R.Puig

Llegando a Chiclayo. Foto R.Puig

Chiclayo fue la base de nuestros primeros dos días de exploración: Complejo arqueológico de Túcume, Santuario Histórico Bosque de Pómac, Museo del Señor de Sicán en Ferreñafe, Museo Nacional de Sipán y Museo Arqeológico Nacional Brüning de Lambayeque.

Complejos arqueológicos y museales. Lambayeque y Túcume. Hojas de ruta del Perú.

Sitios arqueológicos y museales. Lambayeque y Túcume. “Hojas de ruta del Perú” Wust Ediciones. Lima 2015

El 13 de febrero, salimos de Chiclayo desde el hotel del centro que nos alojaba

Chiclayo. 13 febrero 2019. Foto R.Puig

Chiclayo. 13 febrero 2019. Foto R.Puig

pasando por la muy cercana ciudad de Lambayeque que le da el nombre a este departamento norteño

Lambayeque. Monumento al Señor de Sipán. 13 febrero 2019. Foto R.Puig

Lambayeque. Monumento al Señor de Sipán. 13 febrero 2019. Foto R.Puig

flanqueando abundantes arrozales

Arrozales en Túcume.13 febrero 2019. Foto R.Puig

Arrozales en Túcume.13 febrero 2019. Foto R.Puig

y siguiendo hasta llegar a los primeros objetivos de nuestra visita en Túcume

Entrando en Túcume.13 febrero 2019. Foto R.Puig

Entrando en Túcume frente a la imponente Huaca (*) del Pueblo. 13 febrero 2019. Foto R.Puig

nos dirigimos a su Museo del Sitio, inaugurado hace menos de tres años y reconocido como “el Mejor Proyecto Mundial de Turismo” por la Asociación Británica de Escritores de Viaje, “debido al potencial turístico del sitio y a la labor social que realiza con las comunidades de la zona”.

Es una pequeña joya que nos permite comprender la historia y el contexto del complejo arqueológico de Túcume, poniéndolo en su contexto geográfico.

Un vídeo breve permite entender esta zona de transición entre las culturas Mochica (0 a 1100 d.C.), Lambayeque y Chimú (1100 a 1470 d.C.)

Diagrama de intercambios culturales en la región de Lambayeque. Museo de sitio de Túcume

Diagrama de intercambios culturales en la región de Lambayeque. Museo de sitio de Túcume

El departamento de Lambayeque encierra una inmensa riqueza arqueológica e histórica como lugar de transición de tres poblamientos y culturas sucesivas, que se fueron enlazando al ritmo de fenómenos climáticos que siguen hoy en día afectando a la costa norte peruana y que ellos tuvieron que interpretar, de acuerdo con una mitología que fue dando sentido a lo que les beneficiaba, les perjudicaba o les destruía.

Diagrama del panteón de los dioses. Museo de sitio de Túcume

Diagrama del panteón de los dioses. Museo de sitio de Túcume

Sus deidades eran variadas en función de su entendimiento del mundo en el que vivían.

Copa de las deidades. Túcume. Foto R.Puig

Copa de las deidades. Túcume. Foto R.Puig

Invocaban, ofrendaban y sacrificaban

Cráneos de Mono, Venado y zorro. Túcume

Cráneos de Mono, Venado y zorro. Túcume

a distintas fuerzas sagradas en función de sus necesidades : de subsistencia agrícola

Túcume. La deidad del maiz. Museo del sitio.

Túcume. La deidad del maíz. Reproducción del Museo del sitio.

Huaco de la deidad del maiz. Museo del sitio. Túcume

Huaco de la deidad del maiz. Museo del sitio. Túcume

o marina

Huaco alusivo al maíz.

de sus labores

 

Túcume. La diosa del telar. Reproducción. Museo del sitio.

Túcume. La diosa del telar. Reproducción. Museo del sitio.

o de la interpretación de los tres niveles de su cosmos (celeste, terrestre y subterráneo)

Túcume. La deidad de las esferas. Museo del sitio.

Túcume. La deidad de las esferas. Museo del sitio.

Huaco representando las esferas. Museo del sitio. Túcume

Huaco representando las esferas. Museo del sitio. Túcume

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Construcciones

Pirámide en proceso de excavación en Túcume.13 febrero 2019. Foto R.Puig

Huaca del Mirador, en proceso de excavación en Túcume.13 febrero 2019. Foto R.Puig

El complejo comprende varias pirámides y conjuntos cívicos, religiosos y políticos, en total 26 edificios de adobe de los cuales ofrece una buena explicación este vídeo que se exhibe en el museo del sitio.

Proyecto de las pirámides de Túcume. 13 febrero 2019. Foto R.Puig

Proyecto de las pirámides de Túcume. Foto R.Puig

Tras nuestro paseo por el museo, seguimos en dirección a la huaca del Mirador, a la que no pudimos subir por razones de horario.

Continuaré en la segunda crónica dedicada a la visita a Túcume, hablándoles de los fascinantes bajorrelieves de la Huaca de las Balsas, del Bosque Sagrado de Pómac y del Museo del Sitio del Señor de Sicán, todo dentro de este riquísimo territorio arqueológico.

Pero no sin antes presentarles al perro dormilón del museo que para escapar al calor reinante disfrutaba de su siesta junto a los lavabos

El guardián del museo. Túcume

El guardián del museo. Túcume

Y enviarles un saludo con una deidad que creo recordar representaba algunas fuerzas del mundo subterráneo y que nos miraba sorprendida y no muy satisfecha de su agotadora misión malabarista desde una de las vitrinas del museo

Captura

 

 


(*) Sobre el significado del término huaca mirara aquí

 

Un templo, una obra, un libro

10 marzo, 2019
Detalle de San Joaquín. Gregorio Fernández s. XVII. San Pedro de Lima. Detalle.

San Joaquín, Gregorio Fernández s. XVII. Detalle de una foto de Daniel Giannoni Succar (*)

En memoria del P. José Antonio Eguilior S.J.

El pasado 21 de febrero volví acompañado de mi esposa, diez años después de mi visita anterior, a la iglesia y a la comunidad de San Pedro de Lima. Nos guió su superior y párroco, amigo y compañero de jóvenes años de estudio, P. José Enrique Rodríguez S.J. Durante más de diez años ha impulsado y llevado a término la larga obra de restauración de esta joya del arte barroco peruano.

El templo

El recorrido de las distintas capillas y dependencias de este complejo nos devuelve a la historia no sólo del arte virreinal peruano sino también del trabajo de los jesuitas en el Perú desde su llegada a Lima el 28 de marzo de 1568.

Jesuitas llegando a Lima. Grabado de Leonardo Peñafiel, 1663, Archivo Histórico Compañía de Jesús.

Jesuitas llegan a Lima. Grabado de Leonardo Peñafiel S.J.1663. Archivo Histórico S.J. (*)

Esta iglesia es la tercera versión de un templo, que distintas vicisitudes y refacciones urbanas, sin olvidar los terremotos, han ido reconduciendo a su estado actual.

San Pedro de Lima. Iglesia del antiguo Colegio Máximo de San Pablo.

San Pedro de Lima. Iglesia del antiguo Colegio Máximo de San Pablo. (*)

Es más que una iglesia, es un complejo de varias capillas, una residencia y un claustro, el único que queda de los dos que tuvo. La arquitectura actual es la de la tercera iglesia, construida entre 1624 y 1638, aunque las torres y la cúpula son posteriores al terremoto de 1940.

Cubiertas, torres y cúpula de San Pedro de Lima.

Cubiertas, torres y cúpula de San Pedro de Lima. (*)

En esta vista tomada por Daniel Giannoni Succar se puede observar su estado actual desde el Banco de la Reserva, que ocupa una parte del antiguo solar que correspondió a las dependencias, claustros y servicios de los jesuitas antes de su expulsión de los reinos de Carlos III.

Y esta es la lista de las capillas que integran el complejo actual (*)

Capillas actuales de San Pedro de Lima

Y no es sólo un lugar de culto, es un auténtico museo que atesora la historia del arte virreinal de la capital del Perú y de la evolución del arte barroco colonial y europeo. Su magnífico estado de conservación actual se debe a años de restauración a cargo de restauradores principalmente peruanos y al tesón de los jesuitas que han estado al frente de esta iglesia.

El papa Francisco en San Pedro en Lima (9 de marzo del 2008) con el P. José Enrique Rodríguez S.J.

El papa Francisco en San Pedro en Lima (9 de marzo del 2018) con el P. José Enrique Rodríguez S.J.

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La obra y su restauración

La labor principal se ha cumplido, aunque no faltan detalles y obras que atender en un monumento de tan larga historia.

Un restaurador trabajando en el claustro de San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Un restaurador trabajando en el claustro de San Pedro de Lima. Foto R.Puig

No es posible dar una justa visión de lo que este restaurado complejo encierra, por lo que nos limitaremos a algunos aspectos observados durante la visita.

La sacristía ha sido calificada por los críticos como una de las mejores muestras del arte barroco en el Perú.

La sacristía. Detalle. Foto Parroquia de San Pedro en Lima

La sacristía. Detalle. Foto Parroquia de San Pedro de Lima

La nave central se inspira, como las capillas laterales y toda la fábrica de la iglesia, en la iglesia del Gesù en Roma.

Nave central. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Nave central. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

La capilla de Nuestra Señora de la O (o de la Expectación) guarda la bella y equilibrada simplicidad de sus orígenes, pues era el teatro del Colegio Máximo de San Pablo.

Capilla de Nra.Sra. de la O. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Capilla de Ntra. Sra. de la O. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Coro de Nra.Sra. de la O. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Coro de Ntra. Sra. de la O. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Durante los años del destierro en que el templo no estuvo encomendado a los jesuitas y en aras de la moda neoclásica se pintaron las columnas como fingidos mármoles. El actual párroco les ha devuelto el calor y los tonos originales de las maderas de Centroamérica de las que hace siglos se tornearon.

P.José Enrique Rodríguez. S.J. Párroco de San Pedro. Lima. Foto R.Puig

P. José Enrique Rodríguez. S.J. Párroco de San Pedro. Lima. Foto R.Puig

Además de las reparaciones de la fábrica del templo (algunas vigas amenazaban ruina) se ha realizado una ingente labor de restauración de pavimentos, pintura de los muros, retablos, esculturas, lienzos, decoraciones y otras piezas del conjunto.

Claustro de la iglesia de San Pedro en Lima. Foto R.Puig

Claustro de la iglesia de San Pedro en Lima. Foto R.Puig

Pintura

El jesuita Bernardo Bitti (Camerino, Italia, 1548 – Lima 1610) dejó su obra más representativa,  la Coronación de la Virgen, en la sacristía de San Pedro de Lima, aunque también hay obra suya en el Cuzco, Arequipa y Puno, además de en Venezuela y Bolivia.

Coronación de la Virgen. Bernardo Bitti. s. XVI. Sacristía de San Pedro de Lima. Detalle. Foto R.Puig

Coronación de la Virgen. Bernardo Bitti. s. XVI. Sacristía de San Pedro de Lima. Detalle. Foto R.Puig

Coronación de la Virgen. Bernardo Bitti. s. XVI. Sacristía de San Pedro de Lima. Detalle.

Coronación de la Virgen. Bernardo Bitti. s. XVI. Sacristía de San Pedro de Lima. Detalle. (*)

Coronación de la Virgen. Bernardo Bitti. s. XVI. Sacristía de San Pedro de Lima. Detalle con Santa Bárbara.

Coronación de la Virgen. Bernardo Bitti. s. XVI. Detalle con Santa Bárbara. (*)

La iglesia cuenta con numerosas representaciones pictóricas de la Virgen y el Niño, o de la Virgen sola, algunas de las cuales me han parecido de mayor interés por su viveza, su realismo expresivo o el manierismo de las fisionomías.

Virgen de la Divina Providencia. Anónimo limeño. s.XVIII. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Virgen de la Divina Providencia. Anónimo limeño. s.XVIII. San Pedro de Lima. (*)

Rosa mística. Pastel sobre tela. Anónimo italiano. San Pedro de Lima. s.XVII.

Rosa mística. Pastel sobre tela. Anónimo italiano. San Pedro de Lima. s.XVII. (*)

Virgen con el niño. Cristobal Lozano. s.XVIII. San Pedro de Lima

Virgen con el niño. Cristóbal Lozano. s.XVIII. San Pedro de Lima (*)

Virgen del Rosario. Anónimo limeño. s.XVII. Detalle. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Virgen del Rosario. Anónimo limeño. s.XVII. Detalle. San Pedro de Lima. Foto R.Puig (*)

La mayoría son de anónimos de la Escuela Limeña, con la excepción de la obra de Cristobal Lozano (Lima 1705 – 1776) su principal representante en el siglo XVIII

Con diversa temática, destacaría una obra muy característica de Juan de Valdés Leal (1622-1690) traída a Lima desde Sevilla, donde el pintor trabajó para la Compañía de Jesús en una serie de lienzos sobre la vida de su fundador

Muerte de San Ignacio. Valdés Leal. s.XVII. San Pedro de Lima.

Muerte de San Ignacio. Valdés Leal. s.XVII. San Pedro de Lima. (*)

Del citado pintor Cristóbal Lozano es una una obra de temática limeña por su protagonista, el famoso predicador jesuita Francisco del Castillo (Lima 1615 – 1673) que dedicó su apostolado a los morenos (eufemismo que se se refiere a los esclavos negros del Virreinato), predicando durante muchos años a la entrada del puente sobre el Rimac en la Plaza del Baratillo que aparece en el paisaje del fondo y encargándose más tarde de la iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados. A la derecha de este paisaje parece perfilarse la falda del Cerro de San Cristóbal que preside Lima.

Es conocido también por haber creado la costumbre del Sermón de las Siete Palabras del Viernes Santo.

El Beato Francisco del Castillo con fondo de paisaje limeño. Cristobal Lozano. s.XVIII.San Pedro de Lima.

P. Francisco del Castillo S.J. y fondo de paisaje limeño. Cristóbal Lozano. s.XVIII. San Pedro de Lima. (*)

Los jesuitas de la Provincia del Perú fueron pioneros durante el Virreinato en el esfuerzo por conocer las cultura y las lenguas de los pobladores autóctonos y de armonizar su actuación educativa en contacto con sus autoridades tradicionales. Aunque este sea un tema que desborda esta crónica, es señal de ello el que en varias de las obras pictóricas conservadas en San Pedro de Lima se representan (cosa habitual en el arte cristiano) a los donantes y que en estos casos sean donantes indígenas quienes aparecen  representados.

Donantes indígenas en el cuadro de la Circuncisión. Anónimo s.XVII. San Pedro de Lima.

Donantes indígenas en el cuadro de la Circuncisión. Anónimo s.XVII. San Pedro de Lima. (*)

Escultura

Es imposible hacer justicia a la deslumbrante colección de tallas que alberga el templo. Nuestra página de hoy se abría con el extraordinario rostro de San Joaquín de Gregorio Fernández (1576-1636), parte del conjunto de la virgen niña con sus padres, Joaquín y Ana.

San Joaquín. Gregorio Fernández San Pedro de Lima. Foto R.Puig

San Joaquín. Gregorio Fernández, s. XVII,  San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Pero no son menos valiosas las obras de anónimos escultores peruanos del Siglo XVII…

Sagrada familia. Anónimo limeño s. XVII. San Pedro de LIma. Foto R.Puig

Sagrada familia. Anónimo limeño s. XVII. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Incluido el fino trabajo de los rostros

Sagrada familia. Anónimo limeño s. XVII. Detalle. San Pedro de Lima.

Sagrada familia. Anónimo limeño s. XVII. Detalle. San Pedro de Lima. (*)

de la anatomía y la expresión corporal

Cristo de la contrición. Anónimo. s.XVII. Detalle. San Pedro de Lima.

Cristo de la contrición. Anónimo. s.XVII. Detalle. San Pedro de Lima. (*)

Detalle de Cristo resucitado. Anónimo limeño. s.XVII. Retablo de Loreto. San Pedro de Lima. (*)

Detalle de Cristo resucitado. Anónimo limeño. s.XVII. Retablo de Loreto. San Pedro de Lima. (*)

Una de las más características del mestizaje artístico durante el Virreinato es el Niño Jesús de Huanca

Niño Jesús de Huanca. Anónimo. s.XVII. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Niño Jesús de Huanca. Anónimo. s.XVII. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Niño Jesús de Huanca. Anónimo. s.XVII. Detalle. San Pedro de Lima.

Niño Jesús de Huanca. Anónimo. s.XVII. Detalle. San Pedro de Lima. (*)

Parte de esta profusa labor de talla y policromía son los numerosos bajorrelieves y altorrelieves que encontramos por todas las capillas y dependencias del templo

Detalle del decorado. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Detalle del decorado. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Detalle de tetramorfo. s.XVII. San Pedro de Lima

Detalle de tetramorfos. s.XVII. San Pedro de Lima (*)

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Todo lo anterior es sólo una muestra muy reducida de las sorpresas que guarda San Pedro de Lima, tanto para el aficionado a la Historia del Arte como para los especialistas que por primera vez lleguen a Lima desde cualquier parte del mundo. Si hoy se puede disfrutar plenamente de esta visita es gracias al trabajo de muchos años que los jesuitas del Perú y los competentes historiadores y restauradores peruanos han dedicado a conservar y realzar en todo su belleza este conjunto.

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El libro

Portada del libro San Pedro de Lima. Iglesia del antiguo Colegio Máximo de San Pablo. Banco de Crédito del Perú. Lima 2018.

Portada del libro San Pedro de Lima. Iglesia del antiguo Colegio Máximo de San Pablo. Banco de Crédito del Perú. Lima 2018. Foto R.Puig

Si vienen a Lima no se marchen sin el libro que compendia todo esto. No he acabado de leerlo y de ir de descubrimiento en descubrimiento.

Indice del libro San Pedro de Lima. Iglesia del antiguo Colegio Máximo de San Pablo. Banco de Crédito del Perú. Lima 2018.

Indice del libro “San Pedro de Lima. Iglesia del antiguo Colegio Máximo de San Pablo”, Banco de Crédito del Perú, Lima 2018.

Este bloguero se despide de ustedes con un recuerdo muy especial para mi amigo y compañero de hace muchos años, José Enrique Rodríguez Rodríguez S.J., alias Padre Enrique, alma de todo esto y de mucho más, de todo lo que sin darse importancia ha realizado y sigue realizando, de lo que quienes le queremos sabemos.

En el claustro de San Pedro. 21.02.19. Foto Marie Puig

En el claustro de San Pedro. 21.02.19. Foto Marie Puig

Para concluir diré que esta visita en su compañía ha sido para mí una inolvidable lección de modestia

Imagen de la Modestia. San Pedro en Lima. Foto R.Puig

Imagen de la Modestia. San Pedro en Lima. Foto R.Puig

 


(*) La información que aquí resumimos o reproducimos procede en su conjunto del libro “San Pedro de Lima. Iglesia del antiguo Colegio Máximo de San Pablo” (Banco de Crédito del Perú, Lima 2018) y de las conversaciones con el Padre Enrique.

De Daniel Giannoni Succar son las imágenes que, salvo mención diferente, reproduzco aquí desde esa magnífica edición. 

POSTDATA DE 4 DE ABRIL 2019 :

Ya disponible el documental “Peruviana: La Provincia Jesuítica del Perú”

Se acaba de publicar la primera parte del documental “Peruviana: La Provincia Jesuítica del Perú”, realizado por el videoasta argentino Sergio Raczko en homenaje a los 450 años de los jesuitas en el Perú, y en el cual importantes especialistas en el tema dan cuenta de la historia de la Compañía de Jesús en el país desde 1568 a 1578.

La Provincia Jesuita del Perú nace en 1568 con la llegada de los primeros jesuitas a Lima. A partir de ese inicio se estructura una línea de tiempo cronológico que continúa con las distintas fundaciones de los colegios y el trabajo con los indígenas del Cercado. El documental aborda estos comienzos con imágenes relacionadas a la misión jesuita en Lima, Ayacucho, Juli y Cusco, enlazando la religiosidad popular como manifestación de las viejas raíces de la evangelización llevada a cabo por la Compañía. Asimismo, se detendrá especialmente en la figura del Venerable P. Alonso Barzana SJ, quien destacó por su gran interés por la cultura y lenguas indígenas, por medio de las cuales realizó una notable labor evangelizadora.

Video completo AQUÍ 

El material es la primera parte de una serie de documentales que relatarán cronológicamente las fundaciones jesuitas en Peruviana, base fundamental y cimiento de Paraquaria, la Provincia Jesuita del Paraguay.

Fuente: Boletín “Noticias para los amigos” de Jesuitas del Perú, 3 de abril del 2019