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Madrid matinal

2 octubre, 2022
Glorieta de Alonso Martínez hoy domingo a las 9:18 de la mañana.

Hoy he sentido que la leyenda de la alfombra mágica no es sólo un cuento de la imaginación viajera ni sólo un sueño del subconsciente que se manifestaría, al modo de los arquetipos del inconsciente colectivo, en la literatura de diversas culturas. Puede que algunos de los lectores de este blog, cuando en pocos días viajaron de un lado a otro, hayan vivido algo así como una experiencia de pasajeros de una alfombra voladora.

Hace cuatro tardes estaba a la orilla del Mediterráneo

Hace cuatro días. Foto R. Puig

Ayer amanecí en campos manchegos

A la vera del Parque Nacional de Cabañeros. Foto R. Puig

donde los olivos se disponen en ordenadas hileras sobre el escaparate de las colinas junto a las que cabalgó el Caballero de la triste figura

Olivos de la Mancha. Foto R. Puig

Esos olivos que Don Quijote en sus delirios imaginó como extrañas criaturas que robaban la fortuna de unos esforzados caballeros (en realidad eran vareadores de la aceituna) que con sus lanzas se enfrentaban a los supuestos monstruos para recuperarla.

En Madrid hay también otros actores que cada mañana se esfuerzan…

Adelaida

Por la magia de la alfombra he amanecido en Madrid y desayunado en la pastelería donde Adelaida dispone en filas armoniosas los pasteles y bombones con arte de joyería

Las tartaletas de Adelaida. Foto R.Puig
Los bombones de Adelaida. Foto R. Puig
Las joyas tiernas de Adelaida. Foto R. Puig

Asunción

He comprado claveles en un kiosco de la calle Génova

Claveles rojos de esta mañana. Foto R. Puig
En el kiosco de flores de Asunción. Foto R. Puig

Su dueña no ha querido que la fotografíe, aunque ella sea en verdad la flor principal de su floristería.

Moisés

También he tenido una alegre conversación con un joven que atiende otro kiosco, el de periódicos de la Plaza Santa Bárbara donde hoy empezaba

Moisés comienza hoy en la Plaza Santa Bárbara. Foto R. Puig

Es Moisés, boliviano nacido en Santa Cruz de la Sierra. A sus 22 años se ha mudado desde Cantabria a Madrid y hoy es su primer día como regente del kiosco de prensa en la Glorieta de Alonso Martínez, trabajo que alterna con la atención de otro kiosco de prensa en la Glorieta de Quevedo.

Además de comprarle los periódicos, esta mañana he conseguido un nuevo amigo en mi ciudad natal al que deseo el mejor futuro en este Madrid, la ciudad abierta por excelencia, donde nadie se siente forastero

¡Buena suerte Moisés! Foto R. Puig

Colofón

Para concluir, ya que estoy leyendo los periódicos del kiosco de Moisés, les ilustro lo que por desgracia trae hoy la primera página del diario Le Monde en su edición de fin de semana

Bravuconadas peligrosas. Le Monde sábado 1 y domingo 2 de octubre 2022

A lo que se añade otra imagen de hoy de la vitrina de una librería internacional de la calle Génova

En el escaparate de la librería. Foto R. Puig

Disculpen que traigo aquí de nuevo aquello de lo que ya hablé el domingo pasado, pero es que en éstas, aunque no nos guste, estamos todos.

No obstante no quiero despedir hoy esta página, sin que, para compensar, les muestre lo bien que luce el sol esta mañana en los balcones del barrio de Chamberí

Balcones de Madrid este domingo. Foto R. Puig

y no sólo en los balcones

Joya de agua. Foto R. Puig

Rompeolas

25 septiembre, 2022
Mapa de la agresión rusa a Ucrania. Fuente: BBC World News 23.09.2022

El siete de noviembre de 1936 escribió Antonio Machado un cuarteto dedicado a Madrid como ciudad heroica, llamándola en su segundo verso «rompeolas de todas las Españas».(*) Muchos años han transcurrido desde aquella guerra fratricida que está en el origen de esa analogía del poeta entre mi ciudad natal y los diques que suele haber en los puertos para resguardarlos de las tempestades del mar.

Casi 86 años después de que nuestro poeta, cuya obra obra sigue recogiendo el aprecio y la admiración de los españoles sin distinción de ideas políticas, formulase esta metáfora, hay otro dique que merecería que los europeos, sin distinción de países o ideología, lo considerásemos el rompeolas de todas las Europas.

Este baluarte es el pueblo ucraniano, es Ucrania.

Por desgracia, dicha forma de entender lo que está haciendo los ucranianos por Europa, su lucha contra la agresión de la dictadura que impera en Rusia, no concita las unanimidades, a pesar de las evidencias y de las revelaciones crecientes de los crímenes de guerra, de las atrocidades del ejército de Putin con su camarilla en su escalada de barbarie en barbarie.

A mi modo de ver la olvidadiza memoria, consciente o inconsciente, de lo sufrido por Europa en el transcurso de un siglo, explica algo que haya quienes siguen tratando con comprensión, hasta haciendo carantoñas al agresor e incluso votando en la ONU para exculparle.

Hovhannès Aïvazovski, En la tempestad. Detalle, 1872.Galería Nacional de Armenia.

Los que así proceden entierran la memoria de los horrores que Europa vivió por no haber reaccionado a tiempo, por haber creído en los acuerdos con los dictadores de la época y no haber sabido prevenir sus invasiones y ocupaciones totalitarias.

No soy historiador, no soy un experto politólogo, no soy un estratega, no soy tantas cosas que la mayoría de los ciudadanos no somos. Pero soy europeo y pienso y veo a la Rusia de hoy, gobernada por un dictador, repitiendo las mismas tácticas, fabricando las mismas mentiras, infringiendo los acuerdos y las convenciones internacionales y creando muerte y destrucción, en aras de un nacionalismo criminal, análogo al que enfebrecía a Hitler y a Stalin.

Me inquieta que haya incluso gobiernos que están representados en las Naciones Unidas, como firmantes de su Carta y sus convenciones, incluso miembros del Consejo de Europa, incluso integrantes de la Unión Europea, varios de ellos naciones democráticas, así como no pocos ciudadanos de esos países, que siguen abogando por «comprender» a Putin y concederle un armisticio que acepte el desmembramiento de Ucrania por la fuerza y el chantaje de las armas.

Eso me trae ecos de los acuerdos, conferencias, declaraciones y compromisos internacionales violados por aquellos dos dictadores, uno nazi y otro comunista, con la consecuencias espantosas que todo ello acarreo a Europa y al mundo en general durante largas décadas.

Resumo sólo algo de aquello que se olvida (historia de lo ya visto) cuando se condesciende con Putin:

Y me declaro a favor de la libertad e integridad de Ucrania y por todo el apoyo que se le pueda prestar para garantizarlo. Ucrania es hoy el rompeolas de todas las Europas y de la dignidad democrática de quienes somos deudores a los ucranianos por lo que están haciendo para defenderse y defendernos de la barbarie rediviva. (**)


NOTAS

(*)

Madrid, Madrid, ¡qué bien tu nombre suena

rompeolas de todas las Españas!

La tierra se desgarra, el cielo truena,

tú sonríes con plomo en las entrañas.

(**)

Cuando digo «todas las Europas», me refiero a todos los pueblos que se guían por los principios humanos y políticos de la Ilustración y la Democracia, que si bien se gestaron trabajosamente y durante siglos en Europa, crecieron y se extendieron por el mundo allá donde se comparte la defensa de la libertad, dignidad e igualdad de derechos para todos los seres humanos.

De colores se visten los vapores…

18 septiembre, 2022
Se anuncia el amanecer. Foto R. Puig

Ayer amanecía como a menudo suele hacerlo en las playas de la Marina Alta cuando el pronóstico del tiempo es variable y el sol juega al escondite con los cumulonimbos.

Empieza el día de azul oscuro, con violetas y tímidos ópalos sobre un lecho lejano de pálido rosa.

La mirada se llena con estas grandes construcciones que navegan en el cielo, masas de imposibles madréporas transformistas.

Si la tormenta llegase podrían desmoronarse torrencialmente y con enorme estruendo, y sin embargo,

sin embargo sólo son catedrales de vapor nacidas de las aguas que, a medida que la hora avanza, roban colores a la luz del sol que trata de abrirse paso.

La secuencia que presento aquí corresponde al cielo del amanecer durante un lapso de tiempo entre las 7 h. 18 m. y 54 s. minutos y las 7 h. 32 m. y 22 s. de ayer sábado en la playa de la Almadraba de Els Poblets. He seleccionado algunas de las fotos que tomé durante esos algo más de trece minutos.

Un velero y un pescador han madrugado dentro de un cuadro de Rothko. Foto R. Puig
Ansias de nube. Foto R. Puig
Pugna en las alturas. Foto R. Puig
Al rescate de la luz sobre las sombras. Foto R. Puig
Hija de la luna. Foto R. Puig
El sol se impacienta… Foto R. Puig
y derrama oros. Foto R. Puig

Para terminar, no sé, no sé si caer en la tentación de parafrasear, animando a mis lectores a tararear algo como así:

¡De colores!

¡De colores,

de colores

se visten las nubes

al amanecer!

¡De colores es el arco iris

que vemos lucir!

Y por eso

¡de muchos colores

los grandes amores

me gustan a mí!

Y por eso

¡de muchos colores

los grandes amores

me gustan a mí!

etcétera…

por si quieren cantarlo…

***

NOTA: todas las fotos las he tomado del lado del mar, excepto la de la nube con la luna que corresponde al cielo del lado de los montes a las 7h. 29m. y 14 s.

El poeta en su ocaso

11 septiembre, 2022
E la nave va. Foto R. Puig

Poetry is the supreme Fiction (Wallace Stevens)

Son muchos los filósofos, literatos y poetas que han escrito sobre el declinar de la edad y expresado deseos, más o menos elegíacos, que surgen cuando se peinan canas. Para muestra bien valdrán dos botones…

De un poeta en sus horas libres…

Sobre las incomodidades que Erasmo (poeta en horas libres) describió hacia 1502 en su vejez (¡a los treinta y cinco años!) y cuyo poema de 245 versos hemos extractado en este blog (De senectutis incommodis I y De senectutis incommodis final), en el que todo semeja un mal sueño deprimente, hasta que hacia el final se despierta exclamando:

Velis dehinc equisque

Et pedibus manibusque et totis denique nervis

Nitendum, ut anteacti

Temporis et studio iactura volubilis aevi

Vigilante sarciatur.

¡A partir de ahora mismo, la vela y la montura

y los pies y las manos con todo el ímpetu

impulsemos, que con empeño el pasado

tiempo y la edad volatil derrochados

vigilantes reparemos!


(vv. 190-194)

¡Precozmente exagerado, pues todavía le quedaban otros treinta y cuatro años por vivir!

***

Estela. Foto R .Puig

De otro poeta en sus horas libres…

En estos días estoy en cambio releyendo con vista más cansada los poemas, mucho más breves, de Wallace Stevens (1879-1955), quien vivió seis años más que el humanista de Rotterdam y es un poeta al que admiro. Aunque a él no le parecía un dato biográfico a mencionar, no vivió de la poesía, sino de su trabajo como abogado de una compañía de seguros, lo cual no me parece irrelevante cuando se leen los versos que escribió en su vejez.

El que sigue lo escribió en sus últimos años (1950 – 1955). A título póstumo se publicó «A letter from» («carta de») a la que añadía «A letter to» («una carta a») como parte de Opus Posthumous (1957).

Opino que ambas son las dos partes del diálogo que establece con su amada esposa Elsie, con la que tenía desde hace algún tiempo dificultades de comunicación, por el deterioro mental que comenzó a afectarle a ella.

Mi opinión (que puede que no sea original) es que esta carta el poeta la imagina como una misiva que ella le envía desde su mundo «libre del pensamiento», en un momento de clarividente nostalgia por un pasado ido.

Espero que mi traducción refleje algo la belleza de estos cinco tercetos en los que quienes ya superamos hace tiempo la cota de los setenta, cuando apoyemos los codos en la mesa al final del día, puede que nos sintamos reflejados .

Even if there had been a crescent moon

On every cloud-tip over the heavens,

Drenching the evening with crystals’ light,

.

One would have wanted more-more-more-

Some true interior to which to return

A home against one’s self, a darkness

.

An ease in which to live a moment’s life,

The moment of life’s love and fortune,

Free from everything else, free above all from thought.

.

It would have been like lighting a candle,

Like leaning on the table, shading one’s eyes,

And hearing a tale one wanted intensely to hear,

.

As if we were all seated together again

And one of us spoke and all of us believed

What we heard and the light, though little, was enough

***

Aunque hubiera estado la creciente luna

sobre la cima de cada nube de los cielos,

inundando la tarde de una luz cristalina,

.

se habría deseado más-más-más-

un verdadero interior al que volver,

un hogar contra si mismo, una oscuridad,

.

una calma donde vivir la vida en un momento,

el instante del amor y la fortuna de la vida,

libre de lo demás, sobre todo libre del pensamiento.

.

Eso habría sido como encender una candela,

como apoyarse en la mesa, cubriéndose los ojos,

y oír una historia que ansiásemos oír,

.

como si otra vez estuviéramos sentados todos juntos,

y uno de nosotros nos hablase y todos creyéramos

lo que oímos y la luz, aunque leve, nos bastara.

.

Wallace Stevens, Late poems (1950-1955), Two letters, Letter from
The rock. Foto R. Puig

Por falta de tiempo, no he incluido la respuesta del poeta («A letter to») completa, he aquí los tres versos finales:

(…)

The circle would no longer be broken but closed.

.

The miles of distance away

From everything wpuld end. It would all meet.

(…)

El círculo no se romperá más, sino que se cerrará.

.

Las millas de la distancia lejos

de todo acabarán. Todo se reunirá.

.

Wallace Stevens, Late poems (1950-1955), Two letters, Letter to

***

Colofón

Algo más erasmiano se no aparecía Wallace Stevens unos años antes en el poema «Setenta años más tarde» del poemario The Rock, cuando lo comenzaba así:

It is an illusion that we were ever alive,

Lived in the houses of mothers, arranged ourselves

By our own motions in a freedom of air.

(…)

***

Es una ilusión creer que alguna vez estuvimos vivos,

que vivimos en las casas de las madres, que nos otorgamos

con nuestros propios movimientos una libertad de aire.

(…)

Wallace Stevens, The Rock, I Seventy Years Later («Setenta años más tarde»)
Wallace Stevens hacia 1948 (a los 68 años).Fuente Wikipedia

Cuatrocientos años antes, Erasmo, aquel holandés errante, versificaba, entonces más joven que el conciso poeta estadounidense, e imitando a los clásicos latinos:

Tenerae o viror iuventae,

O dulces anni, o Felicia tempora vitae,

Ut clanculum excidistis,

Ut sensum fallente fuga lapsuque volucri

Furtim avolastis, ohe!

***

¡Oh verdor de tierna juventud!

¡Oh dulces años, oh tiempos felices de la vida!

¡De que modo furtivo os habéis ido!

¡Sin sentirlo y como aves en engañosa fuga

a escondidas volando habéis partido!

.

De senectutis incommodis, vv. 74 a 78)

.

Quntin Metsys, Erasmo de Rotterdam en 1517 (a los cincuennta años)

Dos orillas

4 septiembre, 2022
Estrellita estrellita. Foto R. Puig

Han sido unos días en Skagen, una comuna de Dinamarca, asentada sobre una península de dunas que bañan las aguas del Skagerrak al Oeste y el Kattegat al Este. Es un lugar de inmemorial tradición pesquera en la que se jugaban la vida los tripulantes de sus barcos y lanchas.

Michael Ancher. El pescador ahogado 1896. Detalle. Museo de Arte del Estado. Foto R. Puig

Mas hoy, aunque siga habiendo una actividad pesquera notable, es un lugar de peregrinaje turístico, por un lado a causa de sus paisajes y sus playas de arena fina

Puerto y faro de Skagen desde la costa Este. Foto R. Puig

y, por otro, por haber sido la sede de los pintores de Skagen, de los que un museo y dos casas-museo guardan sus obras.

P.S. Krøyer . Vista del mar tormentoso 1882. Museo de Skagen, Exposición temporal «Krøyer and Paris». Foto R. Puig

Skagen ocupa la punta norte de Dinamarca, especie de pico de gaviota de Jutlandia que apunta hacia Gotemburgo en la Costa Oeste de Suecia, de donde se llega con el ferry en tres horas y media a Fredrikshavn y 42 kilómetros al norte a nuestro destino.

Dos orillas. Foto R. Puig

Para completar los datos geográficos, añadamos un plano del lugar tal como era ya en la Edad Media, un puerto pesquero próspero y una enclave comercial para los navegantes de Holanda y Alemania.

Skagen en la Edad Media (norte a la izquierda y sur a la derecha). Fuente: Iglesia de San Lorenzo.

Pero sus habitantes cometieron el error de ir talando los árboles y arbustos que fijaban la arena. El resultado fue que, transportadas por los fuertes vientos de la zona las dunas sepultaron la iglesia, que a la derecha del plano de arriba vemos con el número 1. De tal manera que la demolieron entera en el siglo XVIII, dejando a la torre emergiendo entre arenas, hoy destino turístico antes de llegar al pueblo por la nacional 40.

Iglesia de San Lorenzo del s. XIV, torre emergente de la arena. Foto R. Puig

Volviendo a las dos orillas de Skagen, sirve señalar que ofrecen dos planes de excursión algo diferentes.

Al Oeste frente al Skagerrak

Largos paseos y zambullidas en el mar de las playas solitarias de la costa occidental.

Orilla Oeste de Skagen abierta al Skagerrak. Foto R.Puig
Pescadores de Nordstrand. P.S. Krøyer,1883. Museo de Arte de Skagen. Foto R. Puig
Costa Oeste de Skagen. Foto R. Puig
Frente al Skagerrak. Foto R.Puig

Una orilla bordeada de altas dunas que protege de los vientos a Højen o Gammel Skagen («Viejo Skagen»), antiguo poblado de pescadores hoy parte de la municipalidad de Skagen.

Costa Oeste de Skagen. Foto R. Puig

Puestas de sol espectaculares.

El sol poniente en la Costa Oeste de Skagen. Foto R. Puig
Puesta de sol en la Costa Oeste de Skagen. Foto R. Puig

Crepúsculos lunares.

Crepúsculo en la Costa Oeste de Skagen. Foto R. Puig

Al Este frente al Kattegat

El peregrinaje de quienes desean llegar hasta la punta de Grenen, extremo norte de Dinamarca, por la costa oriental es uno de los distintivos de esta orilla. Hay quienes se bañan también en este lado, cuyas orillas marcan cada día las pisadas de miles de turistas en la temporada veraniega.

Las focas al parecer se muestran con más frecuencia por esta parte y hay restaurantes en el faro y cerca de los bunkers que construyeron los invasores alemanes durante dos guerras mundiales.

Orilla Este de Skagen abierta al Kattegat. Foto R. Puig

El principal aliciente reside en que por esta ribera se accede mejor y más rápido a esa lengua de arena en la que se entremezclan las olas de los estrechos del Kattegat, por donde fluyen las aguas del Báltico entre Suecia y Dinamarca, que llegan desde el extremo sur de Escania, con las del Skagerrak que separa Dinamarca del sur de Noruega. A esa punta se llega incluso con un servicio de trenes oruga tirados por un tractor.

Orilla oriental de Skagen abierta al Kattegat. Foto R. Puig
Tarde de verano en la Sonderdstrand. P.S. Krøyer 1893. Museo de Arte de Skagen. Foto R. Puig

Aunque hoy el horizonte que pintaron los artistas de Skagen lo surcan naves que ellos no podían imaginar.

Orilla Este de Skagen abierta al Kattegat. Foto R. Puig

Algunas de estas van y vienen probablemente con el preciado gas noruego que aspira a sustituir al ruso.

Notas

La estrella de mar de la primera foto es una de las muchas de reducido tamaño que hemos encontrado, ya secas, sobre las arenas de una playa occidental de Skagen, varadas por algún temporal que las arrancó de una escollera cercana.

Las fotos de cuadros de los pintores de Skagen las tomé yo mismo durante mi visita a los museos.

***

Luna sobre Skagen. Foto R. Puig

Nimiedades (XX): días de verano en Gotemburgo

28 agosto, 2022
Por los senderos del Jardín Botánico. Foto R. Puig

En estos días y en esta latitud ya se habla del final del verano. Así que mientras hacia el sur de Europa aún es pronto para despedir el calor, y antes de que los gotemburgueses den paso al tiempo propio del venidero otoño, sin mayores pretensiones, aquí dejo unas fotos de la última semana.

Niños y agua

Por el Botánico los peces se dan la gran vida a la vista de los visitantes y despertando la curiosidad de los niños…

Niño y peces. Foto R. Puig

Aquí no hay ningún anzuelo que amenace a la fauna piscícola.

Pez despreocupado Foto R. Puig

Aunque no falten algunos chavales que quieran echarles mano…

En el estanque de la sirena. Foto R. Puig

También hay un arroyo claro por las umbrías del jardín.

Arroyo en el Botánico. Foto R. Puig

Pero volvamos a la felicidad de los niños cuando, en estos días de calor, pueden empaparse de arriba a abajo en el centro de la ciudad, y sin reproches de mamá o papá.

Estaba yo sentado en un banco cuando vi a dos, supongo que hermanas, disfrutando de la fuente frente al Gran Teatro de Gotemburgo, a la vista de la madre complacida.

Ducha infantil en agosto. Foto R. Puig
Ahora llega la hermanita. Foto R. Puig
Sororidad. Foto R. Puig

Aunque también hay quienes no tienen permiso para empaparse

Pedaleando en el canal con el abuelo. Foto R. Puig.

.

Reflexiones finales

En esta ciudad de canales, al borde del mar y con una ría que sube y baja con las mareas,

La ría desde el puente de Hisingen. Foto R. Puig

el alma de los peces cuando mueren se transforma en nube.

Nube pez. Foto R. Puig

No es raro pues que yo tuviera la impresión hace unos días, cuando la tarde se encapotaba, de que Jonas Alströmer conversaba con la torre de la iglesia alemana, y que ambos se entendían con un código de nubes que no me ha sido concedido entender.

Conversación brumosa. Foto R. Puig

Menos silencioso, aunque también con sus propios códigos, unas horas antes, un grupo musical buscaba promotor a pocos pasos de la fuente donde las niñas se duchaban

Poniendo mucho empeño. Foto R. Puig

y unos guías turísticos parecían a la espera de un grupo de visitantes, a no ser que

Naranjitos junto a la ría

los misioneros mormones se vistan a juego con la temporada. Muy cerca de ellos, un viajero fatigado se tomaba un respiro

Un momento de reposo. Foto R. Puig

Puede ser que mi aspecto fuese también el de un paseante cansado, porque un perro compasivo se detuvo a mirarme interrogante

Can curioso. Foto R. Puig

Convergencias de Arte y Literatura (XIX): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (y 13): final del camino.

21 agosto, 2022
Orillas del Hudson. Foto R. Puig

Hay en la luz más intensa y elevada, la que nos llega del sol, una efecto de imán, una atracción, un dinamismo de absorción hacia las alturas que está en el origen de la inacabable aspiración de los seres humanos a vivir sin ansiedades y en el origen de tantas explicaciones últimas y divinas, plasmados en el imaginario de cultos y culturas, en sus veneraciones y en sus metáforas, como cuando de los rayos solares fragmentados a través del filtro de las nubes se dice que son «los dedos de Dios».

El sueño del Empíreo. Foto R. Puig

Soñar dentro de un sueño

La Divina Comedia de Dante Alighieri, probablemente el hombre más culto de la Europa de su época, es una de las fugas más sublimes que la Poesía ha creado, una metáfora de los sueños de ascensión de la Humanidad, en 14.233 versos endecasílabos agrupados en tercetos que acuñaron el canon de la lengua italiana.

Gustave Doré, grabado para el Paraíso canto XXVII, 1-9

“Al Padre, al Figlio, a lo Spirito Santo”,

cominciò, “gloria!”, tutto il paradiso,

sì che m’inebrïava il dolce canto.

.

Ciò ch’io vedeva mi sembiava un riso

de l’universo; per che mia ebbrezza

intrava per l’udire e per lo viso.

.

Oh gioia! oh ineffabile allegrezza!

oh vita integra d’amore e di pace!

oh sanza brama sicura ricchezza!

“! Al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo”

exclamó “gloria!” todo el paraíso,

inebriándome así yo del dulce canto.

.

Lo que vi me parecía el reír

del universo; ya que la embriaguez

invadía mis oídos y mi rostro.

.

¡Oh júbilo! ¡Oh inefable alegría!

¡oh vida íntegra de amor y de paz!

¡oh riqueza segura sin codicia!

.

Paraíso, canto XXVII, 1 – 9

No obstante, una de cal y otra de arena, en este canto XXVII el poeta pone en boca de San Pedro una invectiva contra la corrupción de una serie de papas y obispos, a quien considera reos de usar la Iglesia para:

  • sus ambiciones y afán de enriquecimiento: «per essere ad acquisto d’oro usata» (para ser usada para adquirir riquezas), canto XXVII, 42;
  • sus guerras (gibelinos contra güelfos) y derramamientos de sangre: «sparser la sangue dopo molto fleto» (esparcir la sangre después de mucho llanto), ibidem, 45;
  • abanderando las guerras entre cristianos y vendiendo prebendas:

El príncipe de los apóstoles y guardián del Paraíso expresa airado su disconformidad con la manipulación papal de sus símbolos y de su imagen :

(…)

né che le chiavi che mi fuor concesse,
divenisser signaculo in vessillo
che contra battezzati combattesse;

.

né ch’io fossi figura di sigillo
a privilegi venduti e mendaci,
ond’ io sovente arrosso e disfavillo.

(…)

ni que las llaves que se me concedieron

se volviesen emblema en estandarte (1)

que contra bautizados combatiera;

.

ni que yo fuese figura que sellase (2)

privilegios vendidos y mendaces (3),

que me causan sonrojos y disgusto.

.

Canto XXVII, 49 – 54

A este desahogo de Dante le seguirían tres siglos más tarde, las críticas de Erasmo de Rotterdam (4) a la degeneración de los papas del Renacimiento.

Gustave Doré, grabado para el Paraíso canto XXVIII, 89-90

En el siguiente canto nos lleva el poeta al noveno cielo, donde descubre en los ojos de su amada un gran brillo, que es el reflejo de lo que ella contempla, una serie de nueve círculos concéntricos (los de los coros angélicos) que arden y centellean, con la fuerza que la virtud les da, en torno a un punto ígneo e inmóvil (Dios).

Dante siente el impacto de la visión…

La donna mia, che mi vedëa in cura
forte sospeso, disse: «Da quel punto
depende il cielo e tutta la natura.

La señora mía, que me veía en ansiosa

duda, me dijo: «De ese punto

dependen el cielo y toda la natura.»

.

Paraíso, canto XXVIII, 40 – 42

Los nueve círculos están formados por los varios coros de ángeles que arden en sus veloces giros y aquí Dante, tras escuchar las explicaciones que le ha ido dando Beatriz, su guía, introduce una metáfora para expresar el fulgor de los círculos angélicos :

E poi che le parole sue restaro,
non altrimenti ferro disfavilla
che bolle, come i cerchi sfavillaro.

Y cuando sus palabras terminaron,

no de otro modo burbujea el hierro

en su fusión, los círculos centellearon.

.
Paraíso, canto XXVIII, 88 – 90

Las últimas dos ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia corresponden al canto treinta y uno.

Gustave Doré, grabado para el Paraíso canto XXXI, 1-3. San Bernardo y Dante ante la Rosa Mística

In forma dunque di candida rosa
mi si mostrava la milizia santa
che nel suo sangue Cristo fece sposa;

Así que en forma de cándida rosa

se me presentaba la milicia santa

que por su sangre Cristo hizo su esposa;

.

Paraíso canto XXXI, 1-3

A un cierto punto, Beatriz, símbolo de la Ciencia Teológica, retorna a ocupar su lugar entre los bienaventurados, ya que para esta llegada al Empíreo, la Teología no basta, y el poeta necesitará ser guiado por el santo de la Contemplación, San Bernardo, quien le dice al poeta que volverá a ver a su amada en el trono de forma inmaterial. Al divisarla Dante se despide de ella con una oración agradecida:

«O donna in cui la mia speranza vige,

e che soffristi per la mia salute

in inferno lasciar le tue vestige,

.

di tante cose quant’ i’ ho vedute,

dal tuo podere e da la tua bontate

riconosco la grazia e la virtute.

.

Tu m’hai di servo tratto a libertate

per tutte quelle vie, per tutt’ i modi

che di ciò fare avei la potestate.

.

La tua magnificenza in me custodi,

sì che l’anima mia, che fatt’ hai sana,

piacente a te dal corpo si disnodi».

“O mujer que ha mi esperanza das vigor,

y que por mi salvación sufriste

en el Infierno imprimir tus huellas,

.

en tantas muestras como yo he visto

de tu poder y de la bondad tuya

reconozco la gracia y la virtud.

.

Siervo era y me has dado la libertad

por todas las vías, y todos los modos

que para hacerlo tienes el poder.

.

Tu magnificencia en mí guarda,

para que mi alma, que has hecho sana

ahora grata a ti, del cuerpo se desligue”.

.

Paraíso canto XXXI, 79 – 90

.

La última ilustración de Doré en el centro de innumerables ángeles, es la visión que San Bernardo le invita a Dante a contemplar, es la de María en el círculo noveno. En esta imagen el artista ha dibujado, no al poeta sino al «Doctor Melifluo» que está mirando con afecto al poeta que está fuera ya de esas alturas.

Gustave Doré, grabado para el Paraíso canto XXXI, 118 – 112

Los cantos XXXII y XXXIII, en los que culmina la Divina Comedia, no los ilustró Gustave Doré, probablemente porque las preguntas que formula Dante y los sofisticados dogmas que en esos cantos aparecen (La Trinidad y Unidad Divina, la Encarnación) le debieron parecer imposibles de ser plasmadas en dibujos y grabados. Su serie acaba pues, no con la representación inalcanzable de la luz de Dios en el centro de la rosa mística de los nueve cielos. En e grabado final Doré entroniza a una mujer, María, a la que el poeta llega de la mano de otra mujer, Beatriz, purificado por el amor que omnia vincit o como dice el último verso de la Divina Comedia :

l’amor che move il sole e l’altre stelle

.

Paraíso canto XXXIII, 145

.

********************************************************************

.

NOTAS

(1) La bandera de los Estados Pontificios incluye el emblema de las llaves de San Pedro.

(2) El sello papal incluye la figura de San Pedro.

(3) La venta de indulgencias sería tres siglos después uno de los detonante para el cisma de la Reforma luterana.

(4) Por ejemplo, en el comentario de Erasmo al adagio Dulce Bellum Inexpertis:

(…) Verum hisce de rebus omnibus aliquanto copiosius audietur, cum edemus librum cui titulum fecimus Antipolemo, quem olim Romae vitam agentes ad Julium secundum, Romanum Pontificem, conscripsimus eo tempore quo de bello in Venetos suscipiendo consultabatur. Illud deplorandum potius quam refellendum. Si quis exactius rem excutiat, reperiet omnia fere Christianorum bella vel e stultitia vel e malitia nasci. (…)

(…) Pero en relación con todas estas cosas se tendrán datos mucho más exhaustivos cuando publiquemos el libro que titulamos Antipolemo y que dedicamos cuando vi­víamos tiempo ha en Roma al romano pontífice Julio II, en la época en que mantenía consultas sobre el proyecto de iniciar la guerra contra los venecianos. Una iniciativa que tenía más de deplorable que de refutable. Si alguien examina el asunto más a fondo hallará que casi todas las guerras de los cristianos nacen o de la insensatez o de la maldad. (…)

Extracto de Dulce bellum inexpertis («La guerra atrae a quienes no la han vivido») de Erasmo de Rotterdam, Adagio 3001 (IV i 1), traducción del autor de este blog en su edición de Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio (Madrid, Alianza Editorial, 2008), pag. 246. El texto latino procede de Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pág. 2008.

FUENTES

Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante AlighieriGustave Doré, Mondadori, 2021. El libro incluye además en su comienzo un comentario artístico de Théophile Gautier (1861) a los 76 grabados dedicados por Doré al Infierno de la Divina Comedia.

Texto usado para los extractos: Dante AlighieriCommedia, a cura di Giorgio Petrocchi, 3 vol. Milano, Mondadori,1966 – 1967

Texto italiano de referencia y para correcciones: Alighieri, DanteLa Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960

La traducción al castellano de los versos es mía.

La madrastra y su santa víctima

14 agosto, 2022
La princesa Santa Thora de Torekov, detalle. Foto R. Puig

Las leyendas de madrastras malvadas no son fruto exclusivo de la imaginación creadora de los hermanos Grimm (Jacobo 1785-1863 y Wilhelm 1786 – 1859); los dos alemanes que idearon el personaje cruel de la reina Grimhilde, aquella que hizo todo lo posible por acabar con su hijastra Blancanieves; o de otros que dieron forma a ese otro cuento en el que otra terrible madrastra acosaba feroz a la Cenicienta, por ejemplo Charles Perrault (1628 – 1703), Giambattista Basile (1566 – 1632) y muchos cuentistas antiguos y medievales, de Europa y Asia.

Pues bien, en mi reciente visita a Torekov en Escania descubrí (en los paneles locales)que hubo un rey danés de la Baja Edad Media cuyo reino incluía la Bjärekusten («la costa del oso»), que hoy es parte de Suecia (región de Skåne), que según la leyenda tenía dos hijos y una hija. A la muerte de la reina se casó en segundas nupcias con una mujer de mala entraña, cuyo nombre no ha llegado hasta nosotros, pero sí los de los dos príncipes Arild y Gille y la princesa Thora, cuya muerte urdió la madrastra de acuerdo con un patrón de barco corrompido. Siguiendo sus órdenes, aquel desaprensivo hizo naufragar el barco en el que iban los tres infelices (otras versiones dicen que la joven era noruega y fue asesinada a bordo y arrojada al mar).

Fuese como fuese, el mar arrastró el cadáver de la princesa a una playa, donde al pie de una roca lo encontró un pescador ciego, Frenne, quien recobró la vista al contacto con el cuerpo de la ahogada. El hombre, agradecido, hizo erigir una capilla en el lugar, es decir cerca de la orilla, junto al puerto de Torekov, donde la princesa fue enterrada.

Ruinas de la capilla medieval de Santa Thora en Torekov. Foto R. Puig

Cientos de años después, esa pequeña iglesia quedó reducida a sus cimientos en un incendio provocado por radicales iconoclastas en 1858, y el relicario de cobre con sus restos consumido por las llamas.

Reconstrucción a la acuarela de como pudo ser la iglesia medieval de Torekov. Museo marítimo del puerto.

A los pies de la roca donde el pescador encontró el cuerpo de la princesa había brotado una fuente, de agua dulce y clara, que, según antiguos testimonios, producía curaciones milagrosas al beber de la misma.

Piedra de Santa Thora en Torekov. Foto R. Puig

Los muchos milagros que ese agua y las oraciones a la mártir producían hicieron famosa a la princesa, que finalmente fue considerada santa. Ni siquiera la Reforma protestante pudo acabar con aquella tradición, que continuó incluso después de los luctuosos sucesos de mediados del siglo XIX que acabaron con su capilla.

Persistió empero la tradición y la estatua de Santa Thora es parte hoy del patrimonio de Torekov.

Estatua de Santa Thora en Torekov. Foto R. Puig

Se dice que es la protectora de aquellas mujeres embarazadas que le imploran para que les garantice una preñez y un parto felices. Esta fama junto con otros milagros que le atribuyen las crónicas han hecho olvidar las pasiones iconoclastas hoy ya superadas. La iglesia de Torekov, construida tras el incendio de la antigua capilla, guarda su memoria.

La iglesia de Torekov en la actualidad. Foto R. Puig

Uno de los estudiosos de aquellos tiempos milagrosos (*) fue el obispo católico Bernt David Assarsson (1892-1955) quien intervino en un famoso debate en la universidad de Uppsala con un político socialdemócrata Fabian Månsson (1872-1938), que promovió en 1917 el Sverges socialdemokratiska vänsterparti, miembro de la Tercera Internacional (Komitern), del cual surgió el Partido Comunista sueco, hoy llamado Partido de la Izquierda (Vänsterpartiet).

Por entonces ciertos obispos protestantes suecos llevaban años denunciando la propaganda papista, aunque la minoría católica sólo alcanzase por entonces los 5000 fieles.

Para entender mejor el contexto hay que decir que en la Iglesia Sueca (luterana) siempre han funcionado los partidos con sus grupos, y en aquella época ya eran sólidos sus vínculos con la socialdemocracia. Desde 1970 hay elecciones periódicas, actualmente cada cuatro años, para elegir sus órganos directivos a nivel nacional, regional y local tras una campaña electoral. El Partido Socialdemócrata obtiene siempre casi un tercio de los representantes. El movimiento por una «Iglesia Abierta», que quiere eliminar la politización de la Iglesia Sueca ha obtenido recientemente algunos magros resultados. En las elecciones del 2021 participó un 18,4 % del electorado.

Pero volvamos a aquel debate…

En aquella disputa ante un numeroso publico, el político habló largamente sobre la incompatibilidad del socialismo y el catolicismo, que consideraba opuesto a la modernidad. Por entonces era papa Pío XI, adversario declarado de los totalitarismos de la época y de las persecuciones religiosas. Y conviene recordar que en el régimen social-democrático de la Suecia de entonces ninguna persona de confesión católica podía ser maestro o profesor de una escuela pública, ni acceder a la profesión de enfermero o enfermera; entre otras limitaciones a la libertad religiosa que no se suprimieron hasta 1951, mientras que en Dinamarca se cancelaron esas restricciones a la libertad de religión un siglo antes, en 1849.

El obispo católico Assarsson, jesuita e historiador, quien ya había mantenido un debate similar el año antes, le dio la réplica al político Månsson del Arbetarepartiet–Socialdemokraterna («partido del trabajo- socialdemócratas»). Algo de todo esto se relata en el ensayo de la investigadora de la Universidad de Lund Yvonne Maria Werner, publicado en el año 2000, del cual cito el final:

Den ecklesiologiska nyorienteringen i samband med andra vatikankonciliet har lett till att de tidigare så spända förhållandet till Svenska kyrkan och övriga protestantiska samfund ersatts med ekumenisk samverkan. Men trots att den katolska kyrkan sålunda blivit en accepterad och integrerad religiös faktor i det svenska samhället kvarstår ännu många av de fördomar, som Assarsson försökte åtgärda redan på 1920-talet. (…) Detta är en stor utmaning för alla katolska humanister och teologer!

***

La reorientación eclesiológica a raíz del Concilio Vaticano cambió  la relación previamente tensa con la Iglesia de Suecia y otras denominaciones protestantes y fue reemplazada por la cooperación ecuménica. Pero a pesar de que la Iglesia católica se ha convertido así en un factor religioso aceptado e integrado en la sociedad sueca, muchos de aquellos prejuicios que Assarsson intentó remediar ya en la década de 1920 aún permanecen. (…) ¡Este es un gran desafío para todos los humanistas y teólogos católicos!

Werner, Y. M. Monsignore David Assarsson: den skånsk-katolske skandinavisten, en ”Med hjärtats öga: Studier och essayer tillägnade Lars Cavallin”, I K. Blückert, & A.Blückert (Red.), Catholica, Lund University 2000, 17 pp.
Sello de la confraternidad de Santa Thora en el siglo XVI

Pero volvamos al pueblo de Santa Thora, destino de peregrinaciones anuales :

Como no quiero que se queden con una sensación trágica sobre Torekov, les traigo algunas imágenes de su puerto, otrora principalmente pesquero, y de sus alrededores. El pueblo se sitúa inmediatamente al sur de la reserva natural de la Bjärekusten.

Alrededores de Torekov
El barco museo marítimo y los cañones centenarios. Puerto de Torekov. Foto R. Puig
Mascarón de proa del museo marítimo. Torekov. Foto R. Puig
Sitio de baño en Torekov y la isla de Hallands Väder al fondo. Foto R. Puig
Transbordador de Torekov a la Hallands Väderö. Foto R.Puig
En las praderas de la costa de Torekov. Foto R. Puig (con el teléfono)
Vivienda tradicional de Torekov. Foto R. Puig
Cirros en Torekov. Foto R. Puig (con el teléfono)

Notas:

(*) Berndt David Assarsson, Sanct Arild,1922

No he encontrado esta hagiografía que se atribuye al obispo Assarsson, pero efectivamente hay una leyenda de San Arild que tiene analogías con la de Santa Thora por ciertas peculiaridades comunes: pues también le devuelve la vista a un ciego llamado Frenne, que asimismo encuentra su cuerpo junto a una piedra de la playa. Pero ahí acaban las coincidencias, pues hay cosas que no coinciden: en este caso no tiene una hermana sino un hermano, que es San Tore o Tora. Además no son príncipes, ni hijos de un rey, ni hay una madrastra, y esto ocurre en la comarca vecina a Torekov, la del pueblo de Västra Karup, donde también hay una iglesia a la que acuden los peregrinos, ya que San Tora es un santo muy milagroso, en este caso para problemas de la vista.

Por si fuera poco, la cosa la complica un tercer pueblo de nombre Arild, donde en esta versión de la leyenda sólo hay Arild y Tore. No hay ninguna chica y son hijos de una viuda. El malo no es una madrastra sino un padrastro, el perverso David, que se ha casado con la viuda y que incendia el barco en el que van los dos hermanos para quedarse con la herencia de la viuda. El cuerpo de Arild acaba en la bahía de Skälderviken y es el de Tore el que llega a Torekov. Así que el cuerpo flotante que llega a Torekov no sería el de Santa Tora sino el de San Tore.

Conclusión:

Confieso que todo esto me está pareciendo una batalla hagiográfica entre poblaciones vecinas: Torekov, Västra Karup y Arild; es decir, algo así como en España Vitigudino de arriba y Vitigudino de abajo, pero en este caso cada pueblo tratando de arrimar el santo o la santa a su sardina. ¡Y eso que la Reforma protestante eliminó el culto a los santos!

Puede que la próxima vez que venga a Torekov me acercque también a Västra Karup y a Arild a ver lo que allí encuentro. O mejor dejarlo estar y elegir leyenda. Y en tal tesitura, yo, para seguir a los clásicos de mi infancia, me quedo con la de la princesa y su madrastra (**). Además la santa chiquilla de la estatua me cae bien.

Rosa de un jardín de Torekov. Foto R. Puig

Breverías erasmianas (LI): «Ne magna loquaris» («No seas grandilocuente»)

7 agosto, 2022
«Bocas». García Hidalgo, s.XVII, Biblioteca Nacional de España

«Ne magna loquaris«

No seas grandilocuente

Adagio II, II, 52

Así comienza Erasmo la glosa de este adagio:

Μὴ μεγάλα λέγε, id est Νe grandia loquaris. Refertur a Diogeniano. Αdmonet temperandum esse a magniloquentia jactantiaque, qua nihil omnium intolerabilius. Dictum est autem propter Nemesim deam, quae grandiloquentiam hujusmodi non sinit impunitam.

.

No hables a lo grande. Lo cita Diogeniano. Advierte que hay que abstenerse de la perorata grandilocuente y jactanciosa pues no hay nada más intolerable. También alude a que la diosa Némesis no dejaba sin castigo esta forma ampulosa de hablar.

.

Diogenianus, 6.70b (*)

Este es pues un proverbio siempre oportuno, especialmente aplicable a la cantidad de discursos de gente con responsabilidades de gobierno o que representan al electorado, que no dejan de colgarse medallas para disimular sus fracasos y evitar responder con objetividad a quienes les critican.

En el comentario al adagio, Erasmo refiere y cita por este orden la glosa de este adagio nada menos que por Cicerón, Aristófanes, el dios Baco, Sófocles, Teócrito, Teognis, Platón, Píndaro, Virgilio, Sófocles de nuevo, Eurípides, Terencio y Horacio. Lo que demuestra que, cuando no había internet para encontrarlo todo, había sabios eruditos como Erasmo que tenían una auténtica biblioteca en la cabeza, además de disponer de compilaciones excepcionales. Una de ellas fue la del gramático Diogeniano (siglo II, d.C.), de quien muchos usaron su repertorio de proverbios (de ahí la referencia erasmiana), que más tarde reeditaría, en 1612 en Amberes, con el título de Adagia sive proverbia Graecorum el jesuita flamenco Andreas Scottus (*).

***

Por mi parte, para compensar el riesgo de grandilocuencia, ilustraré mi brevería erasmiana de este domingo con imágenes de cosas simples. Empezando por un detalle de un cuadro de mi profesor de pintura y amigo Giuseppe Modica.

Giuseppe Modica, detalle de unos limones al óleo sobre lienzo

M. Tullius Epistolarum ad Atticum libro quarto, epistola octava :     

Ne quando jactes, ni prius perfeceris.

.

M. Tulio [Cicerón] le escribe a Ático en sus epístolas :

Nunca presumas, antes de haberlo logrado.

Ad Atticum, 4.8.1

Del político y orador romano, nuestro humanista pasa a citar a un dramaturgo griego:

Aristophanes in Ranis :

           Ὦ δαιμόνι’ ἀνδρὦν, μὴ μεγάλα λίαν λέγε,

           id est, Mirande vir, ne magna nimium dixeris.

His verbis Bacchus reprimit Euripidem per arrogantiam semet anteponentem Aeschylo.

.

Aristófanes en Las ranas:

Honorable caballero, te ruego no hables con jactancia.

Con estas palabras reprende Baco a Eurípides, por la arrogancia con que se antepone a Esquilo.

.

Erasmo usa una edición latina de 1526 de «Las ranas», 835,
Sebastian Vrancx. Alegoría del verano

Entre las abundantes citas de Erasmo, esta es la del filósofo:

Plato in Phaedone :

Μὴ μέγα λέγε, μήτις ἡμὦν βασκανία περιτρέψᾙ τὸν λόγον τὸν μέλλοντα λέγεσθαι,

id est:

Ne loquere grandia, ne qua nobis invidia futuram orationem interturbet. Antiquitas enim finxit deam Νemesim, jactantiae ultricem.

.

Platón en el Fedón:

No hables grandiosamente, no sea que la malevolencia perturbe la continuación del discurso – ya que los Antiguos idearon una diosa llamada Némesis vengadora de la jactancia.

.

Fedón, 95b.
Tomates, foto R. Puig

No podían faltar los poetas, que se refieren a la hostilidad, divina o humana, que generan los jactanciosos.

Empezando por Píndaro:

Ita Pindarus in «Isthmiis» hymno quarto : 

Ἀλλ’ ὅμως καύχημα κατάβρεχε σιγᾶ·

Ζεὺς τάδε καὶ τὰ νέμει,

id est:

Attamen gloriationem obnubila silentio: Juppiter haec, et illa partitur.  Est enim unica placandae invidiae ratio : si, quod accidit boni, ad auctorem deum referatur.

.

Sin embargo disimula algo tu jactancia con el silencio: es Júpiter quien reparte estas y otras cosas. Porque sólo hay una forma de aplacar la causa de su hostilidad: si todo lo bueno que ocurre, se le atribuye a Dios su autor.

__

Idem in «Nemeis», hymno decimo :

Ἔστι δὲ καὶ κόρος ἀνθρώπων βαρὺς ἀντιάσαι,

id est:

Est autem grave in hominum invidiam incidere. Est enim invidum mortalium ingenium, nec ulla re citius saturatur quam audiendis laudibus.

.

Es además cosa grave ser objeto de la envidia humana. Los celos son atributo de los mortales, y con nada se calman tan rápido como oyendo que les alaban.

Idem ejusdem operis hymno quinto :

Αἰδέομαι μέγα εἰπεἶν.

.

Y lo mismo en el himno quinto de sus obras:

Me modero al exaltar una hazaña

.

Ístmicas, 5. 51-2; Nemeas, 10.20 y 5.14

Acto seguido, Erasmo trae a colación a Virgilio, que escribió algo parecido:

Huc allusisse videtur Vergilius libro decimo :

«Dixerat ille aliquid magnum».

Invenitur saepius et μέγα φρονεἶν pro eo, quod est insolentem atque elatum esse.

.

Virgilio parece aludir a lo mismo cuando comenta en su libro décimo :

«Él había cantado algo grandioso».

A menudo se interpreta ‘μέγα φρονεἶν’ como ser insolente y exaltado.

.

Eneida, 10, verso 547

Como final de su glosa Erasmo recuerda que otros clásicos aludieron al «lenguaje trágico» o tragikós légein (Terencio), al habla jactanciosa del soldado fanfarrón (Plauto) y a la forma bombástica de expresarse con ampulosas palabras, sesquipedalia verba o «palabras de un pie y medio» (Horacio).

***

Son ya altas las horas de la madrugada del domingo 7 de julio y pienso que mi intención de acabar con una moraleja resultaría en un fárrago grandilocuente y jactancioso, fruto de la somnolencia que me invade, que a cualquiera de los lectores les iba a parecer una infección de ese lenguaje trágico del que se ocuparon los autores citados por Erasmo y que de eso ya tienen bastante con las realidades que encontramos a suficiencia cuando nos asomamos a la actualidad que nos circunda.

Así que prefiero acabar con la imagen de una humilde flor de la sierra de Guadarrama, que un excelente pintor que a la vera de sus montes vive ha colocado en un humilde bote, supongo que de leche condensada.

«Jara», Juan Carlos Savater, oleo sobre lienzo, 2015

Notas

(*) Diogenianus, 6.70b, Cfr. Corpus Paroemiographorum Graecorum: Volume 1, Paroemiographi Graeci: Zenobius, Diogenianus, Plutarchus, Gregorius Cyprius cum Appendice Proverbiorum, Coordinators: Leutsch E. L. von, Schneidewin F. G.,Cambridge Library Collection – Classics Series September 2010.

(**) Colección «Peces de los mares de España»

Fuente latina: Les Adages d’Érasme, Les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), Lyon 2010 (traducción mía)

***

«Por la boca muere el pez» detalle (**)

Convergencias de Arte y Literatura (XVIII): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (12): en el círculo de los espíritus contemplativos

31 julio, 2022
Esquema del Paraíso según Baldassari

En la imagen de Doré que cerraba el precedente capítulo observábamos a Dante y Beatriz ante la escala de Jacob por la que los ángeles ascienden y descienden en una especie de corriente continua bajo la esfera del cielo de Saturno (Cielo de Saturno: espíritus contemplativos. Tronos)

Por ello es oportuno también traer aquí un detalle de aquella escala tal como la imaginó Sandro Boticelli cuatro siglos antes.

Paraíso, canto XXI, la escala de Jacob según Botticelli, detalle. Museos Estatales de Berlín

En el cielo de Saturno se oye un grito como el sonido de un trueno, por lo que el poeta no entiende las palabras que el grito ha voceado, pues la potencia del sonido tanto le ensordece: «sì mi vinse il tuono» (así me dominó el trueno) (canto XXI, 142).

La reacción de Dante ante el grito le ha asustado, aunque en realidad es la voz de los espíritus bienaventurados, y se vuelve hacia Beatriz:

Oppresso di stupore, a la mia guida
mi volsi, come parvol che ricorre
sempre colà dove più si confida;

e quella, come madre che soccorre
sùbito al figlio palido e anelo
con la sua voce, che ’l suol ben disporre,

mi disse: «Non sai tu che tu se’ in cielo?
e non sai tu che ’l cielo è tutto santo,
e ciò che ci si fa vien da buon zelo?

De estupor oprimido, a mi guía

me volví, como el niño recurre

siempre a donde más confía;

.

y aquella, como la madre socorre

enseguida al hijo pálido y ansioso

con su voz, que su bien dispone,

.

me dijo: «¿No sabes que en el cielo estás?

¿y no sabes que todo el cielo es santo,

y que lo hecho aquí viene del buen celo?»

Paraíso, canto XXIII, 1-9

La siguiente imagen que el artista francés grabó ilustrando la Divina Comedia nos traslada desde este círculo séptimo (de Saturno), circulando por el círculo octavo de las estrellas (el de la Iglesia Triunfante y del triunfo de Cristo) y reuniendo aspectos de tres cantos XXIV, XXV y XXVI, resume en una sola escena el encuentro de Dante con San Pedro, quien le examina y aprueba en materia de Fe (canto XXIV) y a continuación es iluminado por San Jacobo («por quien se visita Galicia», o sea Santiago de Compostela) quien le examina y aprueba sobre la Esperanza, y por San Juan, siendo los tres apóstoles símbolo de la tres virtudes teologales. Sus tres potentes luces ciegan al poeta (canto XXV).

Gustave Doré, Paraíso, cantos XXV y XXVI

Ahi quanto ne la mente mi commossi,
quando mi volsi per veder Beatrice,
per non poter veder, benché io fossi

presso di lei, e nel mondo felice!

¡Ay cuánto me conmoví en mi mente,

cuando volví la mirada hacia Beatriz,

al no poder verla, bien que yo fuese

.

cerca de ella, y en el mundo feliz!

Paraíso, canto XXV, 136-139

Dante recupera la vista

Dante está confuso y preocupado porque el resplandor de las luces de los tres apóstoles, le ha deslumbrado hasta el punto de cegarle.

Pero la voz de la «llama» de San Juan, que le ha cegado, le tranquiliza, pues la pérdida es transitoria y además la mirada de Beatriz tiene el mismo poder que la mano de Ananías, el anciano que devolvió la vista a Saulo.

Mentr’ io dubbiava per lo viso spento,
de la fulgida fiamma che lo spense
uscì un spiro che mi fece attento,

dicendo: «Intanto che tu ti risense
de la vista che haï in me consunta,
ben è che ragionando la compense.

Comincia dunque; e dì ove s’appunta
l’anima tua, e fa ragion che sia
la vista in te smarrita e non defunta:

perché la donna che per questa dia
regïon ti conduce, ha ne lo sguardo
la virtù ch’ebbe la man d’Anania».

Mientras temía por la vista apagada

de la fúlgida llama que la extinguió

salió una voz que captó mi atención,

.

diciendo: “mientras recuperas el sentido

de la vista que en mí has consumido,

es bueno que conversando la compenses.

.

Comienza pues; desde allá donde tiende

el alma tuya, y comprende que está

la vista en ti extraviada y no difunta;

.

porque la mujer, que por esta divina

región te guía, tiene en su mirada

la virtud que tuvo la mano de Ananías.

Paraíso, canto XXVI, 1 – 12

La mirada de la amada devuelve la visión al poeta e incluso se la mejora. A continuación es aprobado en materia de Caridad por el discípulo preferido y descubre que Adán (el que no lleva aureola de santidad) se ha unido al grupo.

onde mei che dinanzi vidi poi;
e quasi stupefatto domandai
d’un quarto lume ch’io vidi tra noi

E la mia donna: «Dentro da quei rai
vagheggia il suo fattor l’anima prima
che la prima virtù creasse mai».

de lo que mejor que antes vi después;

y casi estupefacto pregunté

fue la cuarta luz que entre nosotros vi.

.

Y mi señora: “dentro de estos rayos

anhela a su hacedor el alma primera

que la primera virtud creo jamás”

Paraíso, canto XXVI, 79-83

El poeta aprovecha para interrogar al primer hombre («l’anima prima»):

…e poi mi rifece sicuro
un disio di parlare ond’ ïo ardeva.

.

…y entonces francamente me ganó

un deseo de hablar que me abrasaba

Paraíso, canto XXVI, 89-90

pero comenzando de forma humilde:

“divoto quanto posso a te supplìco
perché mi parli: tu vedi mia voglia,
e per udirti tosto non la dico».

.

«con mi mayor devoción te suplico

que me hables: tu ves mi ansia,

y por oírte pronto no la expreso»

Paraíso, canto XXVI, 94-96

Y estos son los interrogantes de Dante:

  1. cuánto tiempo ha pasado desde que el primer hombre fue creado;
  2. cuánto tiempo vivió en el paraíso terrenal;
  3. la naturaleza del primer pecado que desató la ira de Dios;
  4. qué lengua hablaba Adán

Estas preguntas y las respuestas de Adán confirman lo que encontramos a través de esta obra monumental: la inagotable imaginación del poeta, que hoy calificaríamos de surrealista, y su inmensa erudición. El primer hombre le responde en una larga intervención de cuarenta versos, de los cuales he extraído algunas de las respuestas:

“Tu vuogli udir quant’ è che Dio mi puose
ne l’eccelso giardino, ove costei
a così lunga scala ti dispuose,

e quanto fu diletto a li occhi miei,
e la propria cagion del gran disdegno,
e l’idïoma ch’usai e che fei.

Or, figliuol mio, non il gustar del legno
fu per sé la cagion di tanto essilio,
ma solamente il trapassar del segno”.

«Quieres oír por cuánto tiempo me puso Dios

en el excelso jardín, donde él mismo

te ha preparado tan largo ascenso,

.

y cuánto tiempo lo disfrutaron mis ojos,

y la verdadera razón del gran rechazo,

y el idioma que usé y lo que hice.

.

¡Pues, hijito mío, no el gustar del árbol

fue la razón de tanto exilio,

mas sólo la transgresión del límite.

Paraíso, canto XXVI, 109-117

En resumen, el tiempo en el Edén habría sido para siempre, pero la desobediencia al mandato divino, que no el mero hecho de morder una manzana, ocasionó el rechazo divino y la expulsión hacia el exilio.

Y, más adelante:

”La lingua ch’io parlai fu tutta spenta
innanzi che a l’ovra inconsummabile
fosse la gente di Nembròt attenta:

ché nullo effetto mai razïonabile,
per lo piacere uman che rinovella
seguendo il cielo, sempre fu durabile”.

.

«La lengua que hablé se extinguió toda

antes que la construcción inacabable

fuese por la gente de Nimrod terminada:

.

que jamás ningún efecto razonable,

que la voluntad humana renueve

apuntando al cielo, duró para siempre»

Paraíso, canto XXVI, 124-129

La construcción a la que alude es la torre de Babel, un fracaso del capricho de los seres humanos, tan variable como el movimiento de las estrellas, que nunca conduce a a resultados eternos.

La obra de Dante apunta a que para el poeta era el hebreo la lengua del primer hombre, extinguida por la época en que Nimrod (descendiente de Noé) se lanzó a construir la babilónica torre de Babel, y el castigo divino de tanta soberbia fue la confusión de las lenguas. Pues Adán llama El a Dios (como en hebreo) tras su pecado de desobediencia que le condujo al purgatorio (el «monte que se eleva sobre las olas» en la Divina Comedia), desde donde luego descendería al Limbo (la «infernal embajada»):

«Pria ch’i’ scendessi a l’infernale ambascia,
I s’appellava in terra il sommo bene
onde vien la letizia che mi fascia;

e El si chiamò poi: e ciò convene,
ché l’uso d’i mortali è come fronda
in ramo, che sen va e altra vene.

Nel monte che si leva più da l’onda,
fu’ io, con vita pura e disonesta,
da la prim’ ora a quella che seconda,

come ’l sol muta quadra, l’ora sesta».

«Antes de bajar yo a la infernal embajada,

I se llamaba el sumo bien

del que viene la alegría que me envuelve;

.

y después se llamó EL : como conviene,

pues el uso de los mortales es como las hojas

en las ramas, que unas se van y otras vienen.

.

En el monte que se eleva sobre las olas,

estuve yo en vida entre inocente y deshonesta,

desde la hora primera a la que siguió

.

cuando el sol cambia cuadrante, la hora sexta».

Paraíso, canto XXVI, 133-142

Lo que equivale a que desde el momento en que fue puesto por Dios en el paraíso terrenal hasta que fue expulsado por la trasgresión de los límites («trapassar del segno») que le había impuesto, Adán sólo disfrutó del Edén desde las seis -la hora una del día- a la una del mediodía, cuando el sol cambia al siguiente cuadrante de un día dividido en períodos de seis horas. Es decir, que el pobre hombre sólo tuvo siete horas en aquel jardín, incluida la extracción de Eva de su costilla.

Expulsión del paraíso terrenal. Masaccio, capilla Brancacci de Florencia (Fuente: wikipedia)

Para no dejarles con tan triste constatación, les adelanto lo que Dante y Beatriz, van a contemplar en la siguiente etapa de ascenso final hacia el Empíreo, según la ekfrasis de Gustave Doré

Paraíso, canto XXVII

Los comentarios seguirán en la próxima y última entrega…

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NOTAS:

  • Sobre los años transcurridos desde la creación del padre del género humano (pregunta 1), queda decir que, según parecer de los estudiosos y según lo que Dante opina (Paraíso, canto XXVI, 118-123), desde la creación de Adán hasta el año 1266 d.C. habrían pasado 6498 años (Cfr. infra: Divina Commedia, Società Dantesca Italiana, Giuseppe Vandelli Ed., Firenze1937,nota en la pag. 852).
  • Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante Alighieri, Gustave Doré, Mondadori, 2021.
  • Mis comentarios se basan en parte en el aparato crítico de la obra en: Alighieri, Dante, La Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960. Esa la edición que utilizo para el texto italiano.
  • La traducción al castellano de los versos de la obra es mía.