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Trashumancia 2018 (y 4). En la abadía de Fontefroide

15 julio, 2018
Dormitorio de los conversos. Fontefroide. Foto R.Puig

Dormitorio de los “conversos” (hermanos legos). Abadía de Fontefroide. Foto R.Puig

Después de haber pasado por la de Fontenay, la visita a la Abadía de Fontefroide, como quien dice a dos pasos de Narbona, en la comarca del Narbonaisse méditerranée, suscita una sensación de bis repetita , aunque no necesariamente en el sentido horaciano de que las cosas cuando repetidas dos veces han de gustar más

La iglesia abacial desde los jardines. Fontefroide. Foto R.Puig

La iglesia abacial desde los jardines. Fontefroide. Foto R.Puig

Historias

La disposición de lo que queda de la fundación cisterciense en el siglo XII, siguiendo la tradición del Cister, es muy similar, pero la intensa explotación comercial  y los añadidos y re-decoraciones de los sucesivos propietarios, que hoy son prósperos viticultores, te obligan a un esfuerzo de abstracción, si es que quieres remontarte un poco a los tiempos en que este lugar era un centro de cultura medieval, con todas sus luces y sus sombras (de aquí partió la guerra a muerte contra los albigenses), donde, beneficiarios de donaciones señoriales, los monjes contemplaban, cantaban y oraban  y los “conversos”, es decir los hermanos legos, laboraban. Naturalmente también tenían su propio refectorio para recobrar fuerzas.

Abadía de Fontefroide. Refectorio de los hermanos legos. Foto R.Puig

Abadía de Fontefroide. Refectorio de los hermanos legos. Foto R.Puig

Contrariamente a Fontenay, donde las intervenciones han sido exquisitamente respetuosas de los orígenes, en Fontefroide, la vena artística de Gustave Fayet, apoyado por su esposa Madeleine, no siempre, a mi modo de ver, ha sabido refrenarse en su trabajo de re-creación, aunque esa familia tuvo el mérito de comprar la abadía en 1908, salvándola del abandono. Hoy la gestiona una sociedad con 45 co-propietarios, muchos de ellos descendientes de aquellos tatarabuelos. El centro es un lugar de animaciones y eventos, lo que, entre otras cosas incluye turismo de negocios, fines de semana temáticos, festivales y conciertos, viticultura, enoturismo, gastronomía y catering. Y, viticultura obliga, del motivo de los pámpanos se abusa por sus rincones.

Dormitorio de los conversos.Collage de Burgsthal. Detalle. Fontefroide. Foto R.Puig

Dormitorio de los conversos. Collage de Burgsthal. Detalle. Fontefroide. Foto R.Puig

Sea como sea, me han parecido muy atractivos los collages de Richard Burgsthal (1884 – 1944) compuestos con los restos de vitrales destruidos o hechos añicos durante los bombardeos de la I Guerra Mundial en el norte de Francia.

Dormitorio de los conversos. Collage de Burgsthal. Detalle. Fontefroide. Foto R.Puig

Dormitorio de “los conversos”. Collage de Burgsthal. Detalle. Fontefroide. Foto R.Puig

Este trabajo permite observar de cerca lo que en los vitrales de los templos medievales no podemos observar sin recurrir a unos prismáticos. Mi modesta opinión es que las cimas del expresionismo pictórico del sigo XX ya habían sido anticipadas por los anónimos ilustradores de las vidrieras del románico y del gótico, durante aquellos que injustamente se dieron en llamar los “siglos oscuros”.

Dormitorio de los conversos. Collage de Burgsthal. Detalle. Fontefroide. Foto R.Puig

Dormitorio de los conversos. Collage de Burgsthal. Detalle. Fontefroide. Foto R.Puig

En los ventanales de la iglesia abacial (aquí ya es necesario el teleobjetivo) se puede apreciar como aquel artista de las vidrieras reflejaba la herencia del expresionismo medieval, no sólo en sus collages de antiguos fragmentos anónimos, sino también en sus propios vitrales modernistas.

San Andrés según Richard Burgsthal. Iglesia abacial de Fontefroide. Foto R.Puig

San Andrés según Richard Burgsthal. Iglesia abacial de Fontefroide. Foto R.Puig

La raíz medieval que se aprecia en los pintores modernistas puede también descubrirse en la escultura de un coetáneo sueco de Burgsthal (aunque veinte años más longevo) del que hemos hablado en este blog. Me refiero a Carl Milles y a su expresionismo gótico.

En definitiva, en los dominios del Arte también caminamos “asentados sobre espaldas de gigantes”, aunque muchos de ellos sean hoy completamente anónimos.

Capiteles del claustro. Abadía de Fontefroide. Foto R.Puig

Capiteles del claustro. Abadía de Fontefroide. Foto R.Puig

Las capillas laterales de la iglesia abacial nos deparan también algunas sorpresas, por ejemplo el recuerdo del monseñor español y catalán Antonio María Claret (1807 – 1870) que escapó de España para refugiarse y morir pocos meses después en la abadía, no por incitar a la creación de una república sino por todo lo contrario, ya que fue acusado de excesivo apego e influencia como confesor de la reina Isabel II (1830 – 1904).

Interior de la iglesia abacial. Fontefroide. Foto R.Puig

Interior de la iglesia abacial. Fontefroide. Foto R.Puig

No soy yo quien para juzgar si este santo varón tuvo algunas dotes de rasputín cortesano. El caso es que, cuando la revolución encabezada por el General Prim (1814 – 1870) destronó a la reina, él la siguió camino del exilio en Francia.

Memoria de otro exiliado catalán. Abadía de Fontefroide. Foto R.Puig

Memoria de otro exiliado catalán. Abadía de Fontefroide. Foto R.Puig

Así que no sólo los monjes cistercienses meditaron sobre los novísimos por estos claustros

El claustro desde los jardines. Abadía de Fontefroide. Foto R.Puig

El claustro desde los jardines. Abadía de Fontefroide. Foto R.Puig

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Agua

El agua es otra protagonista de esta abadía de la Fuentefría. Gracias a la abundancia de la misma se fundó y aún sigue manando por sus jardines

Abadía de Fontefroide. Un estanque. Foto R.Puig

Abadía de Fontefroide. Un estanque. Foto R.Puig

Allá por el siglo XVII alguien instaló un apático Neptuno en medio de las frondosas terrazas que dominan la abadía.

Neptuno en sus jardines. Fontefroide. Foto R.Puig

Neptuno en sus jardines. Fontefroide. Foto R.Puig

No muy lejos, un bloguero fatigado se tomaba un respiro

Visitante en Fontefroide. Foto R.Puig

Visitante en Fontefroide. Foto R.Puig

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Paisajes

En las cercanías de la abadía hay parajes de serena belleza. El camping casi vacío donde pernocté antes de visitarla, me ofreció, a pocos kilómetros de distancia, este atardecer (la foto está tomada desde el borde mismo de mi parcela).

Parajes de Fontefroide. Foto R.Puig

Parajes de Fontefroide. Foto R.Puig

De todas formas yo no puedo competir con el magnífico reportaje gráfico de un entusiasta del departamento del Aude que pueden admirar aquí.

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Detalles

Acabaré destacando algunos particulares junto a los que pasaban los turistas sin prestarles mayor atención, como es el caso de una de las puertas románicas originales hoy en desuso

Entrada románica del siglo XII. Fontefroide. Foto R.Puig

Entrada románica del siglo XII. Fontefroide. Foto R.Puig

o, muy cerca, un conmovedor San Roque, uno de los más famosos personajes del Languedoc, cuyo perro, no se sabe cuándo, alguien descabezó y de cuya leyenda hay exhaustiva información aquí

an Roque y su perro. Abadía de Fontefroide. Foto R.Puig

San Roque y su perro. Abadía de Fontefroide. Foto R.Puig

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Peregrino como él, tras hacer provisión de algunas botellas del vino abacial (supongo que benditas), me alejo en mi carro camino de Barcelona (aunque mi diosa no me acompañaba, pues prefiere el avión)…


Abadía de Fontefroide. El carro de Apolo. Foto R.Puig

Abadía de Fontefroide. Apolo y Diana en su carro (recompuesto por un restaurador anónimo). Foto R.Puig

No sin antes, das gracias a Dios y manifestar mi aprecio de la tolerancia de San Benito…

Deo Gratias. Foto R.Puig

Aunque leemos que el vino de ninguna manera es propio de los monjes, como en nuestros días es imposible persuadirles de ello, convengamos al menos en no beber hasta la saciedad sino con moderación, porque el vino hace apostatar hasta a los sabios.

Regla de San Benito, 40, 6-7: “De la ración de bebida”

 

 

 

 

Refugiados judíos en 1938: Conferencia de Evian (6 – 15 de julio). Los tiempos cambian, los prejuicios se repiten.

8 julio, 2018
Lord Winterton en la Conferencia de Evian.  Foto de Heinrich Hoffmann/Ullstein/ Getty Images.

Lord Winterton en la Conferencia de Evian. Foto de Heinrich Hoffmann/Ullstein/ Getty Images

La llegada masiva de solicitantes de asilo y de protección internacional que se está viviendo en Europa a causa de las guerras y masacres en masa de la población civil en Medio Oriente es conocida. Por mi parte, mi opinión desde finales del 2015 no ha variado mucho, la publiqué en la revista Claves de Razón Práctica en enero del 2016: “Europa ante sí misma” . Entre tanto, como es tristemente sabido, la desunión entre los estados europeos se ha agravado dentro de la Unión Europea.

En el reciente Consejo Europeo del 28 y 29 de junio, las propuestas que la Comisión Europea había hecho hace tres años para establecer unas medidas solidarias en materia de asilo, acordes con las Convenciones de Naciones Unidas que todos los estados de la UE tienen suscritas, han sido definitivamente enterradas por los Estados de la UE.

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Mirando al pasado

Hace escasas semanas me daba yo una vuelta por la hemeroteca de Gotemburgo para leer lo que se discutía hace ochenta años sobre otra “crisis de refugiados”, la de los judíos que necesitaban salir de Alemania y de Austria tras las nefandas leyes de Núrenberg y la Anschluss, cuando la discriminación y la persecución estaban ya en marcha. En concreto quise ver las crónicas y editoriales de los diarios suecos sobre aquella conferencia, que reunió del 6 al 15 de julio de 1938 a numerosos países occidentales en el hotel Royal de Evian (Francia), junto al lago Leman.

Hotel Royal. Evian-les-Bains

Hotel Royal. Evian-les-Bains

No soy quien para resumir aquellos debates que concluyeron con la constitución de un Comité Intergubernamental para los Refugiados en Londres (al que no se dotó de recursos) y que confirmaron lo que ya pensaban los nazis: que, ante lo que ya se avecinaba, los gobiernos occidentales no se iban a mover en ayuda de los judíos que deseaban escapar por la estrecha puerta cinicamente abierta por el III Reich.

Concurrieron 27 países de América y de Europa, además de la Liga de Naciones. España estaba en guerra y el Estado Vaticano no apareció por allí. Para más inri, el “Alto Comisionado Alemán para los Refugiados” (sic) también fue uno de los invitados. Los judíos de Palestina fueron sólo “observadores”. Por otro lado, la potencia que tenía el mandato sobre ese territorio (Gran Bretaña) exigía que para un judío pudiese refugiarse en Palestina debía acreditar un capital de 1000 libras esterlinas de la época. Así que el representante británico en Evian, Lord Winterton, no mencionó Palestina como lugar de acogida, aunque sí se le ocurrió ofrecer Kenia como destino. El popular vespertino sueco Aftonbladet del 16 de julio lo anunciaba con un titular a toda página

Aftonbladet. 16 julio 1938

Hay un extenso resumen en inglés de las conclusiones donde se cita la cínica conclusión de su presidente:

I am happy to report that, due to the serious spirit of co-operation which has animated this first intergovernmental meeting, due to the deep-rooted conviction that we were dealing with a harrowing human problem, we have been able to recommend to our respective Governments the establishment of machinery that should, if we keep the wheels turning, bring about a real improvement in the lives and prospects of many millions of our fellow-men…

Our work must, and it will, continue, tirelessly, without interruption…..

From this time forward, the Intergovernmental Committee is in permanent session.  I shall expect the participating Government to remain in close contact with the Chairman in the interim between the adjournment to-day and the reconvening at London.

Cuatro meses más tarde, en noviembre, mientras se seguía soñando con apaciguar a la bestia hitleriana, en Alemania se producía la noche de los cristales rotos, el prólogo de lo que sería la SoahHitler ya tenía manos libres para el genocidio que siguió.

Por entonces, el pangermanismo tenía muchos adeptos en Suecia y las relaciones del abundante sector germanófilo de la sociedad sueca con el III Reich se reflejaban en los giras turísticas que publicitaba el diario Aftonbladet

Aftonbladet. Anuncio de viajes a Alemania. 8 julio 1938

Aftonbladet. Anuncio de viajes a Alemania. 8 julio 1938

El día 15 de julio, con motivo de la conclusión de la Conferencia de Evian, el mismo vespertino de Estocolmo, en su página editorial recomendaba al gobierno sueco:

¡NO IMPORTEMOS LA CUESTIÓN JUDÍA!

No importemos la cuestión judía. Aftonbladet 15 julio 1938

“No importemos la cuestión judía”. Aftonbladet 15 julio 1938

Probablemente se inspiraban en lo que el representante australiano en Evian, el Coronel Thomas W.White, Ministro de Comercio y Aduanas, había dicho: En nuestro país  no tenemos problemas raciales así que no queremos importar uno.

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Los principales diarios suecos de ámbito nacional reseñaron escasamente los debates de aquella conferencia, en la que curiosamente y como excepción, una dictadura latinoamericana, la de Trujillo, se ofreció a acoger y dar tierras a 100.000 judíos. Los motivos de aquél (que Vargas Llosa retrata en La fiesta del chivo) no estaban desprovistos del interés que tenía en aumentar la población blanca y además los nazis sólo permitían a los judíos expatriarse con lo puesto durante un breve período en que esta posibilidad estuvo abierta.  Los que consiguieron llegar a la República Dominicana fundaron la ciudad de Sosúa, que mantiene un museo virtual, en donde entre otras cosas se pueden ver las fotos de los niños judíos que llegaron o nacieron allí.

Sonja Topf. Nacida en Sosúa. Virtual Museum de Sosúa

Sonja Topf. Virtual Museum de Sosúa

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Una excepción en la prensa sueca de la época

El único diario sueco (de Gotemburgo) que informó día tras día sobre la Conferencia de Evian fue el Göteborgs Handels -och Sjöfarts- Tidning, más conocido como GHT. Fue el único periódico que se pronunció desde muy pronto contra la Alemania Nazi. Lo que le valió encendidas protestas de Herman Göring ante el gobierno sueco y condujo al secuestro de GHT en varias ocasiones. En Suecia se trataba de domesticar a Hitler con una política neutral y “apaciguadora”.

En los bancos de Austria. GHT. 9 julio 1938

En los bancos de Austria. GHT (“Diario del Comercio y la Marina Mercante”) 9 julio 1938

“EN AUSTRIA”

“Los judíos han sido desalojados de sus plazas. Eran demasiado buenos. En su lugar han venido los alemanes. Nosotros éramos demasiado malos”

El 7 de julio de 1938 el GHT informaba de la propuesta francesa para que los judíos fuesen acogidos en “la ricos y poco poblados países de Sudamérica”.  La respuesta de Trujillo ya la henos resumido (Virgilio Trujillo Molina le representaba en la conferencia).  La de los demás representantes  latinoamericanos no la he consultado. Por el Perú estuvo alguien con un apellido bien conocido en su país, el filósofo, escritor y diplomático Francisco García Calderón Rey (1883-1953) acreditado en Francia como ministro plenipotenciario.

El representante inglés Lord Winterton proponía que los judíos en general se expatriasen en las colonias británicas y que los judíos alemanes se fuesen a Rumanía y Grecia.

La Feria de las flores en Evian. GHT 8 de julio de 1938

La Feria de las flores en Evian. GHT 8 de julio de 1938

El 8 de julio informaba bajo el título de Negras perspectivas en el Congreso de Evian que Gran Bretaña no manifestaba ningún interés y que Francia no acogería a ninguno.

El 11 de julio el periódico informa de que en Evian no se ha organizado ninguna protesta contra la barbarie del III Reich y que los participantes se muestran satisfechos con lo magros resultados de la conferencia.

El 12 de julio se hace eco de la posición sueca: su representante, Gösta Engzell manifestó que en cualquier caso sólo se acogería a quienes coincidiesen con el perfil que el país necesitase.

Delegados la conferencia de Evian. Fuente Yad Vashem

Delegados la conferencia de Evian. Fuente Yad Vashem

El 15 de julio el editorial de GHT se abría manifestando que está claro que la Conferencia de Evian no ha conseguido soluciones para la cuestión de los refugiados. Hacia el final del texto, después de reclamar que se acabe la ceguera con que se afronta la situación creada por el nazismo, proclamaba lo que, en aquellas fechas, no era entendido por otros:

Los delirios raciales no deben dirigir el destino de Europa

El trouble maker que escribía esto, el director de aquel periódico, odiado por los nazis y por quienes les apoyaban en Suecia, Torgny Segerstedt, no tuvo la satisfacción de ser testigo de la capitulación del III Reich, pues falleció el 31 de marzo de 1945.

Torgny Segerstedt. Karlstad 1876 - Gotemburgo 31 de marzo de 1945

Torgny Segerstedt. Karlstad 1876 – Gotemburgo 31 de marzo de 1945

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¿Hacia dónde vamos?

En Suecia no ocurre ya lo mismo, de hecho es el estado europeo que más refugiados acoge en proporción a su población y que, junto con la Alemania de Merkel, mejores medios de integración ofrece.

Pero sobre las posibilidades que el Consejo de los Estados Miembros de la UE ha pergeñado hace poco más de una semana para los solicitantes de asilo o de protección internacional, tendremos que acabar diciendo aquello que expuso Chaim Weizmann a un periodista del Manchester Guardian en 1936 refiriéndose a los judíos:

El mundo parece dividido en dos partes: aquellos lugares en los que los judíos no pueden vivir y aquellos en los que no pueden entrar

El grupo de países de Europa que conforma lo que se está denominando “el frente del rechazo” se han alineado con la segunda de las actitudes (entrada cero) frente a los refugiados.

Otros andan proponiendo medidas que no están nada claras y algunos de los del welcome no parecen entender que la acogida sin una buena organización y financiación de la integración no basta.

Sigo pensando que sólo un frente de auténtica cooperación reforzada (como la contempla el Tratado de la UE) puede desatar este nudo gordiano.

Es triste constatar que aunque los tiempos son otros, ochenta años no son nada y las pasiones y los pretextos son los mismos.


Bibliografía

Paul R. Bartrop,  The Evian Conference of 1938 and the Jewish Refugee Crisis, Palgrave/ Macmillan, 2018

 

Trashumancia 2018 (3). En la abadía de Fontenay

1 julio, 2018
Cuando se llega a Fontenay. Foto R.Puig

Cuando se llega a Fontenay. Foto R.Puig

Lo primero que encuentras al llegar a la recóndita abadía de Fontenay son las aguas limpias del arroyo del mismo nombre que surgen por debajo de sus edificios. El nombre latino original de este lugar es Fontenetum (“que nada sobre las aguas”). En un claro del bosque de Chastelum cerca de una fuente se establecieron en 1118 en vida de San Bernardo algunos monjes procedentes de Clairvaux (Claraval), la primera abadía del Cister, orden fundada por el santo como derivación de la congregación benedictina

Los trabajos de desecación de los terrenos pantanosos situados entre el arroyo ya nombrado y el torrente que desciende por la hondonada (combe) hoy llamada de San Bernardo requirieron de la construcción de diques y estanques en los dos cursos.

Hidrografía de Fontenay según ANDRÉ, Louis

Hidrografía de Fontenay según ANDRÉ, Louis (detalle p.20)

En el espíritu cisterciense, el agua, un elemento esencial para la ubicación de sus monasterios, “discurre y fertiliza las tierras así como las almas” (ANDRÉ, Louis, L’Abbaye de Fontenay. De Saint Bernard au Patrimoine mondial, Paris, Belin-Herscher, 2003, p.18). A lo largo de toda la visita se percibe como las corrientes de ambos arroyos y de varias fuentes de los alrededores discurre a través del recinto y bajo los edificios de la abadía.

Aguas de Fontenay. Foto R.Puig

Aguas de Fontenay. Foto R.Puig

Las aguas mueven varios molinos, sirven para lavar el mineral de las explotaciones de extracción abierta o en pozos, así como para todas las demás necesidades, agrícolas, pecuarias, piscícolas, de ajardinamiento, de consumo o ceremoniales. Los trabajos de preparación de los terrenos tuvieron que ser muy arduas, sobre todo para la tecnología de la época.

Aguas de Fontenay. Foto R.Puig

Pero una técnica especialmente avanzada para su tiempo con la que, según algunas hipótesis históricas (André, pp. 118-122), contaron los monjes fue la de mover una noria que hacía un eje de transmisión que permitía accionar los martillos pilones y los fuelles de la forja.

Noria para mover los martillos y fuelles. Foto R.Puig

Noria para mover los martillos y fuelles. Foto R.Puig

Obviamente, la que hoy día funciona es una recreación de la que se supone operaba en el siglo XII o un poco más tarde.

Eje transmisor para la forja en Fontenay. Foto R.Puig

Eje transmisor para la forja en Fontenay. Foto R.Puig

Los visitantes podemos asistir así a una demostración de las actividades de una forja medieval, bajo las bóvedas y junto a las chimeneas del edificio de talleres que debió de albergarla.

En la forja de Fontenay. Foto R.Puig.

En la forja de Fontenay. Foto R.Puig

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En los comienzos de la fundación del Císter

La entrada de la abadía de Fontenay. Foto R.Puig

La entrada de la abadía de Fontenay. Foto R.Puig

Después de haber visitado la abadía pienso que el visitante ganaría en comprensión de su contexto, si antes de iniciar la visita pasase por el edificio que alberga la tienda-librería donde, además de las salas anexas donde se expone la colección Aynard de tallas medievales, se proyecta un vidéo que seguramente ayudará al profano a situar este monumento en su época y a aproximarse a su sentido original.

Escudo de los Reinos de Castilla y León. s. XIV. Colección Aynard. Fontenay. Foto R.Puig

Escudo de los Reinos unidos de Castilla y León. s. XIV. Colección Aynard. Fontenay. Foto R.Puig

La de Fontenay es la segunda abadía del movimiento de recuperación renovadora de la regla de San Benito que un monje benedictino, Bernardo de Clairvaux (Claraval), fundó junto con la abadía del mismo nombre, la primera de una larga serie.

La red de monasterios del Cister en la Francia de los siglos XII y XIII. ANDRÉ, Louis p.44

La red de monasterios del Cister en la Francia de los siglos XII y XIII. ANDRÉ, Louis p.44

Sobre lo que aquel movimiento supuso en todos los órdenes, por supuesto no sólo en el campo religioso, no soy yo el llamado a explicarlo aquí.

Dormitorio. Fontenay. Foto R.Puig

Dormitorio monacal. Fontenay. Foto R.Puig

El plano del conjunto es muy parecido al de la abadía fundacional.

Plano de la abadía cisterciense de Fontenay. ANDRÉ, Louis, p. 27

Plano de la abadía cisterciense de Fontenay. ANDRÉ, Louis, p. 27

Las partes en trazo débil corresponden a edificaciones que no han llegado hasta nuestros días. Este es el caso del pórtico de la iglesia abacial, del que sólo quedan las ménsulas de soporte de las vigas de su techumbre que sobresalen de la fachada.

Fachada de la iglesia abacial de Fontenay. Foto R.Puig

Fachada de la iglesia abacial de Fontenay. Foto R.Puig

La Revolución Francesa acabó con la vida monacal en estos recintos, aunque los doscientos cistercienses que alcanzaron a vivir aquí entre los siglos XII y XIII, a finales del siglo XVIII se habían reducido a doce. La disminución se debió en buena parte a la pérdida de la autonomía que la orden había tenido en sus primeros siglos, en buena medida por el regalismo de la monarquía francesa, que acabó controlando y nombrando a los abades desde el siglo XVI. El hermanamiento del Trono y del Altar también tuvo mucho que ver en la violencia que la burguesía revolucionaria ejerció contra todo lo que oliese a privilegios religiosos.

Fontenay pasó a ser una propiedad del Estado, subastada como tantas otras. En 1820 fue Elie de Montgolfier, descendiente de los hermanos que inventaron el globo viajero, quien la compró.

La abundancia de agua era idónea para convertir el conjunto en una fábrica de papel.

Estado de la nave de la iglesia abacial de Fontenay en 1890, ANDRÉ, Louis, p.79

Estado de la nave de la iglesia abacial de Fontenay en 1890, ANDRÉ, Louis, p.79

Menos mal que la adquisición del conjunto en 1906 por el banquero y coleccionista de arte Edouard Aynard (que se la compró a su suegro Raymond de Montgolfier) supuso el desmantelamiento de la papelera y el comienzo de una apasionada y modélica restauración del monumento en su sobria puridad cisterciense.

Nave central de la iglesia abacial de Fontenay. Foto R.Puig

Nave central de la iglesia abacial de Fontenay restaurada. Foto R.Puig

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Miscelánea de mi visita

Capiteles del claustro de Fontenay. Foto R.Puig

Capiteles del claustro de Fontenay. Foto R.Puig

No repetiré datos o aspectos que se encuentran en internet,  sino que me limitaré a repasar mi galería personal y a comentar algún elemento curioso.

Por ejemplo, la sobria iconografía vegetal que se repite en los capiteles, en los carcomidos por el tiempo o en sus sustitutos posteriores

Capiteles del claustro de Fontenay. Foto R.Puig

Capiteles del claustro de Fontenay. Foto R.Puig

y que es muy significativa en los baldosines de pavimentos de la nave y en los bancos de la Sala Capitular.

Estos alicatados se fabricaban dentro del complejo artesano-industrial que funcionaba en la abadía y en sus alrededores.

Baldosas en la abacial de Fontenay. Foto R.Puig

Baldosas en la abacial de Fontenay. Foto R.Puig

Entre los baldosines hay un diseño muy abundante, yo diría que preponderante, que me ha llamado la atención. Es el de una flor que a mi juicio es hermafrodita (aunque lo someto al juicio de los botanistas).

Baldosa de un banco de la Sala Capitular de Fontenay.

Baldosa de motivo floral (¿hermafrodita?) de Fontenay.

Consultada la librera y un guía veterano de la abadía, no supieron darme una explicación y quedaron en trasladar la pregunta al conservador, quien me escribiría.  No sé si soy demasiado osado pero ¿no querrá ser un símbolo de la fertilidad espiritual del monje célibe? Lo dejo ahí.

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Están presentes también los calvarios medievales. Uno en la sala de la colección Aynard

Calvario del s. XIV. Detalle. Colección Aynard. Fontenay. Foto R.Puig

Calvario del s. XIV. Detalle. Colección Aynard. Fontenay. Foto R.Puig

y otro junto a la izquierda de la entrada de la abadía.

Calvario a la entrada de Fontenay. Foto R.Puig

Calvario a la entrada de Fontenay. Foto R.Puig

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El frente constituido por los diferentes edificios sigue el siguiente orden de izquierda a derecha (ver en el plano de más arriba):

Iglesia abacial, Columbario, Residencia de los abades legados, Enfermería y Forja en Fontenay. Foto R.Puig

Iglesia abacial, Columbario, Residencia de los abades legados, Enfermería y Forja en Fontenay. Foto R.Puig

Detrás del columbario está la casa del guardián del monasterio que es también el responsable de los perros. Por cierto, que los duques de Borgoña tenían a sus perros  de caza hospedados y adiestrados en la perrera del monasterio.

Enfermería de Fontenay. Foto R.Puig

Enfermería de Fontenay. Foto R.Puig

Se comienza la visita por la puerta de la iglesia, románica y minimalista como se corresponde al planteamiento de la arquitectura cisterciense.

Entrada a la iglesia abacial de Fontenay. Foto R.Puig

Entrada a la iglesia abacial de Fontenay. Foto R.Puig

En su interior, hay varias obras escultóricas. Una virgen gótica de finales del siglo XIII, Notre Dame de Fontenay,

Virgen gótica en la abacial de Fontenay. Fines del siglo XIII. Foto R.Puig

Virgen gótica en la abacial de Fontenay. Fines del siglo XIII. Foto R.Puig

los diversos cuadros muy desfigurados de la vida de Jesucristo en el altar de la nave central

y diversas muestras del arte funerario medieval, piedras tumbales y estatuaria yacente de eclesiásticos, caballeros y nobles.

umba de Mello d'Époisses en la iglesia abacial de Fontenay. Detalle. Foto R.Puig

Tumba de Mello d’Époisses en la iglesia abacial de Fontenay. Detalle. Foto R.Puig

Detalle de la tumba del obispo inglés Ebrard de Norwich. Fontenay. Foto R.Puig

Detalle de la tumba del obispo inglés Ebrard de Norwich. Fontenay. Foto R.Puig

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Hay como es lógico que recorrer el claustro y entrar en sus dependencias adyacentes,

Claustro de Fontenay. Foto R.Puig

Claustro de Fontenay. Foto R.Puig

como la Sala Capitular,

Sala capitular de Fontenay. Foto R.Puig

Sala capitular de Fontenay. Foto R.Puig

en uno de cuyos bancos, cubierto con los baldosines de los que he hablado, me siento a leer el libro de Louis André, antiguo conservador del Patrimonio nacional, al que he recurrido en esta crónica.  No son precisamente cómodos.

Ventana de la sala capitular de Fontenay. Foto R.Puig

Ventana de la sala capitular de Fontenay. Foto R.Puig

Y, finalmente, el único lugar (junto con las cocinas y la enfermería) donde se podía disfrutar de calefacción en invierno para que los copistas y miniaturistas pudiesen trabajar con cierto confort. La escalera lateral asciende hacia el dormitorio colectivo, de modo que algo del calor de este recinto se transmitía también a los durmientes, al menos a los que tenían la fortuna de estar cerca de ella.

Chauffoir de Fontenay. Foto R.Puig

Chauffoir de Fontenay. Foto R.Puig

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Se acaba la visita dando un paseo por los jardines. De  estos espacios han desaparecido varias dependencias originales como, por ejemplo, el refectorio.

Jardín de los simples de Fontenay. Foto R.Puig

“Jardín de los simples” de Fontenay. Foto R.Puig

El agua sigue omnipresente

Cascada de época barroca. Fontenay. Foto R.Puig

Cascada de época barroca. Fontenay. Foto R.Puig

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De Fontenay y su región me despedí el domingo 10 de junio camino de Narbonne y de su cercana abadía de Fontefroide.

La región de Fontenay. Fuente ANDRÉ, Louis

La región de Fontenay. ANDRÉ, Louis, p.6

Desde sus 35 metros de altura y sus 6 metros de cintura el viejísimo platanus hispanica parece decirme au revoir

Platanus Hispanica plantado en 1780. Fontenay. Foto R.Puig

Platanus Hispanica plantado en 1780. Fontenay. Foto R.Puig

 


Bibliografía

ANDRÉ, Louis, L’Abbaye de Fontenay. De Saint Bernard au Patrimoine mondial, Paris, Belin-Herscher, 2003.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Trashumancia 2018 (2). De camino a Fontenay: un templo depredado y breve paso por una villa medieval

24 junio, 2018
Campos de cereal en Borgoña. Foto R.Puig

Campos de cereal en Borgoña. Foto R.Puig

El sábado 9 de junio me proponía llegar desde Schilde a Cluny en Borgoña, para, tras pernoctar en los alrededores, visitar el domingo su abadía benedictina. Pero en el camino supe que ese día la afluencia de turistas se preveía masiva. Así que, cambio de planes, decidí detenerme en el pequeño camping de Selongey, localidad del departamento de Côte-d’Or, en la comarca conocida como la puerta de la Borgoña. En lugar del milenario monasterio cluniacense visitaría la menos turística abadía cisterciense de Fontenay, aunque no menos influyente en la Europa del siglo XII. Fue fundada por Bernardo de Claraval en 1118 y la construcción que en buena parte se conserva comenzó en 1139. De ella hablaremos más adelante. Hoy nos quedaremos con algunos aspectos del camino.

iñedos de Côte-d'Or en Borgoña. Foto R.Puig

Viñedos a pérdida de vista. Côte-d’Or en Borgoña. Foto R.Puig

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La capilla de Santa Gertrudis en Selongey

Capilla de Santa Gertrudis. s. XVI. Selongey. Foto R.Puig

Capilla de Santa Gertrudis. s. XVI. Selongey. Foto R.Puig

El culto de Santa Gertrudis (625 – 659) debió de llegar a tierras borgoñonas desde tierras de Brabante. Feminista avant-la-lettre, aquella tía abuela de Carlomagno había heredado las tierras de su padre y, ni corta ni perezosa, con ayuda de su madre fundó en ellas un monasterio, del que fue elegida abadesa a los 20 años. Hasta los treinta y tres fue no sólo la superiora de sus monjas, sino también alcaldesa y juez de Nivelles. Inauguró toda una tradición, pues esa ciudad fue gobernada exclusivamente por alcaldesas durante más de mil años, hasta que la Revolución Francesa no sólo acabó con el monasterio sino con la sindicatura de las mujeres.

En todo caso, las hilanderas la tienen por patrona, siéndolo también de los viajeros y de los jardineros, a quienes protege contra ratas y ratones. Naturalmente, es también la santa patrona de los gatos.

Pausa junto a la capilla. Selongey. Foto R.Puig

Pausa junto a la capilla de Santa Gertrudis en las alturas de Selongey. Foto R.Puig

Así que no podía menos de acercarme a la capilla de la patrona, no sólo de mi gata sino también de este viajero, mucho más legítima que el mítico San Cristóbal que nunca existió. Por otro lado, en Selongey, junto a su venerable iglesia románica, este es el único monumento notable, situado en en las alturas del pueblo. Data del siglo XVI y es una ermita con dos atrios sustentados por sobrias columnas, dóricas en el lateral y tabulares en el frontal, un ventanal gótico flamígero y altares barrocos, rodeada de campos de cereales.

Atrio lateral de Santa Gertrudis. s. XVI. Selongey. Foto R.Puig

Atrio lateral de Santa Gertrudis. s. XVI. Selongey. Foto R.Puig

Trigales junto a Santa Gertrudis. Selongey. Foto R.Puig

Trigales junto a Santa Gertrudis. Selongey. Foto R.Puig

Ventanal gótico de Santa Gertrudis. s. XVI. Selongey. Foto R.Puig

Ventanal gótico de Santa Gertrudis. s. XVI. Selongey. Foto R.Puig

Por desgracia hace dos años la capilla fue víctima de dos robos con efracción. Se llevaron en dos tiempos las losas en piedra de su pavimento original, en lo que debió de ser un robo por encargo. Todavía no se han iniciado las labores para pavimentarla de nuevo. En enero del año pasado se ha detenido a algunos sospechosos del pillaje.

La puerta está por supuesto cerrada y sólo a través de un agujero en la tela metálica que cubre su ventanuco enrejado he podido fotografiar la devastación de su interior.

erior devastado de Santa Gertrudis. s. XVI. Selongey. Foto R.Puig

Interior devastado de Santa Gertrudis. s. XVI. Selongey. Foto R.Puig

Las fotos son pues de baja calidad, pero documentan una depredación más de las que acontecen en monumentos de las zonas rurales de nuestra Europa y que se ceban en particular en lugares periféricos de  ciudades y pueblos de provincias.

Interior devastado de Santa Gertrudis. Selongey. Foto R.Puig

Interior devastado de Santa Gertrudis. Selongey. Foto R.Puig

Los gatos de Santa Gertrudis podrán mantener su templo libre de ratones, pero no parece que la santa tenga poder contra los rateros.

Altar barroco de Santa Gertrudis.  s. XVI. Selongey. Foto R.Puig.

Según los periódicos de la región, el pavimento será restaurado fielmente, aunque no sabemos si los restauradores lograrán hacerlo con piedras seculares como las que lo cubrían.

Además del altar barroco dedicado a Santa Gertrudis, hay otro que preside Santa Reina mártir, natural de la ciudad gala de Alesia en el siglo IV.

Altar barroco de Santa Reina Martir. Capilla de Santa Gertrudis. Foto R.Puig.jpg

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Desde su hornacina la santa alcaldesa de Nivelles parece preguntarse: ¿pero qué hacían mis policías municipales en las dos noches de autos?

Santa Gertrudis. Protectora contra ratas y ratones. Selongey.

Santa Gertrudis. Protectora contra ratas y ratones. Detalle de su estatua en Selongey.

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Semur-en-Auxois

Campos de trigo en Borgoña. Foto R.Puig

Campos de trigo en Borgoña. Foto R.Puig

Después de dejar Selongey prosigo mi ruta hacia la abadía de Fontenay.  Por el camino atravieso (no tengo tiempo para más) la villa de Semur-en-Auxois, muy popular entre los amantes de las ciudades de aire medieval bien conservadas, como es esta.

Llegando como llego pasadas las 11:00 de la mañana de un domingo, aparcar es ya imposible y no soy partidario de visitas deprisa y corriendo y con innumerables turistas por todas partes.

Llegando a Semur-en-Auxois en Borgoña. Foto R.Puig

Llegando a Semur-en-Auxois en Borgoña. Foto R.Puig

Tomo algunas fotos y me prometo volver con más tranquilidad, no sólo aquí sino a otros muchos rincones atractivos que ofrece la Borgoña.

Semur-en-Auxois. Foto R.Puig

Llegando a Semur-en-Auxois en Borgoña. Foto R.Puig

Me alejo del centro por el camino de circunvalación de las murallas.

Murallas de Semur-en-Auxois. Foto R.Puig

Murallas de Semur-en-Auxois. Foto R.Puig

Una hora más tarde llego a Fontenay. Pero de ello hablaremos otro día.

Platanus Hispanica plantado en 1780. Fontenay. Foto R.Puig

Platanus Hispanica plantado en 1780. Fontenay. Foto R.Puig

 

 

 

 

Trashumancia 2018 (1): barco, Schilde y Bruselas

17 junio, 2018
Adios a Gotemburgo. Foto R.Puig

Adios a Gotemburgo. Foto R.Puig

Para Ima y Theo

Si alguno de ustedes se anima a conducir desde Gotemburgo hasta las costas de Alicante, puede hacerlo llegando primero a las tierras de Escania para atravesar ese puente espectacular que une Suecia con Dinamarca. Tras un par de horas por tierras danesas y una hora y cuarto en el transbordador Rødby – Puttgarden pisará tierras alemanas. Es un recorrido de unas seis horas.

Pero, si al cabo de los años, se siente la necesidad de ahorrar energías y llegar fresco a Schleswig-Holstein, acabará por embarcarse con el coche en el ferry Göteborg -Kiel y, después de dormir toda la noche, llegar a Kiel por la mañana, dispuesto a conducir por las autopistas de Alemania. Además los gastos de gasolina, peaje y embarques son lo comido por lo servido.

Costeando al sur de Gotemburgo Foto R.Puig

Costeando al sur de Gotemburgo. Foto R.Puig

Es recomendable emprender esta travesía fuera de los meses de temporada alta de julio o agosto. El precio es mejor, la nave no va tan llena y el jolgorio libatorio es mucho menor. Además no necesitarán asegurarse de que el camarote elegido no esté cerca del café cantante.

Bueno, pues ahí me encontraba yo el seis de junio disfrutando del aire del puente, de las gaviotas y del sol, ya cerca de Kiel.

Llegando a Kiel.. Foto R.Puig

Llegando a Kiel. Foto R.Puig

Ocho pisos más abajo un pescador alemán nos veía pasar desde su bote.

Pescando en Schleswig Holstein. Foto R.Puig

Pescando en Schleswig Holstein. Foto R.Puig

Schilde

En Schilde. Provincia de Amberes. Foto R.Puig.

En Schilde. Provincia de Amberes. Foto R.Puig.

Tras una buen tirada desde Kiel es reconfortante que unos buenos amigos te ofrezcan su hospitalidad hispano-holandesa en la provincia belga de Amberes, en Schilde, un pueblo flamenco rodeado de bosques, praderas y campos de cultivo.

Parada y fonda. Foto R.Puig

Parada y fonda. Foto R.Puig

Paseando por estos campos acabas entendiendo por qué aquellos españoles de secano, que vinieron con Carlos V, hijo de Gante, a heredar los Países Bajos se resistieron durante más de siglo y medio a marcharse del verde Flandes.

Verde Flandes. Foto R. Puig

Me pregunto si los abundantes caballos que siguen pastando por estos lugares son descendientes de los caballos árabes que supongo trajeron en la silla a más de un arruinado hidalgo hispano en busca de aventuras y fortuna.

Caballo flamenco. Schilde.  Foto R.Puig

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Bruselas

Por el Parc Royal. Bruselas. Foto R.Puig

Por el Parc Royal. Bruselas. Foto R.Puig

Me acerqué a Bruselas a respirar recuerdos.

En en el parque de Square de Meeus el ángel sigue implorando algo.

Apiádate Señor.. Foto R.Puig

¿Acaso suplica que algún dios resuelva las disensiones entre Estados Miembros, que impiden que la Unión Europea alcance los necesarios consensos ante los desafíos a los que se enfrenta?

Sobre uno de los edificios de la Comisión Europea los cielos amenazan tormenta.

Nubarrones sobre Bruselas. Foto R.Puig

Nubarrones sobre Bruselas. Foto R.Puig

Algunos líderes saharauis, al saberme español, me tratan fraternalmente y aceptan fotografiarse ante el emblemático Berlaymont, la sede central de la Comisión Europea. Llevan décadas manifestándose, como ese día en Bruselas, esperando que se apliquen los acuerdos de Naciones Unidas y las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que les conciernen.

Líderes saharauis hacia la mnaifestación ante el Berlaymont. Foto R.Puig

Líderes saharauis hacia la manifestación ante el Berlaymont. Foto R.Puig

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Una exposición de Jean Fabre

Exposición My queens. Jean Fabre. Museos Reales de Arte de Bruselas. Foto R.Puig

Exposición “My queens”. Jean Fabre. Museos Reales de Arte de Bruselas. Foto R.Puig

De Jean Fabre y de sus modelados en escayola que, en Carrara, los artesanos del pantógrafo y de la talla asistida por ordenador le traspasan a mármol blanco, ya hemos hablado en este blog.

Esta vez, las grandes losas marmóreas son bajorrelieves que representan en guisa de reinas plebeyas a mujeres de Flandes que el artista ha retratado.

Elsa de Brujas. Jean Fabre. Detalle. Foto R.Puig

“Elsa de Brujas”. Jean Fabre. Detalle. Foto R.Puig

La realeza femenina tiene aquí un homenaje de suave humor y simpatía por las señoras de las tierras flamencas.

No necesitan una corona de piedras preciosas, les basta con un capirote mágico.

Katrina de Gante. Jean Fabre. Foto R.Puig

“Katrina de Gante”. Jean Fabre. Foto R.Puig

La joven  heredera de la corona belga preside este concilio

Mi futura reina Elisabeth de Bélgica. Jean Fabre.Museos Reales de Arte de Bruselas. Foto R.Puig

“Mi futura reina Elisabeth de Bélgica”. Jean Fabre. Museos Reales de Arte de Bruselas. Foto R.Puig

La Venus fecunda de Jordaens augura larga descendencia a la monarquía belga desde el fondo de la sala.

La futura reina, quizás pensando en lo que se le viene encima, trata de sonreir a su manera mientras posa para el escultor.

Mi futura reina Elisabeth de Bélgica. Jean Fabre. Museos Reales de Arte de Bruselas. Foto R.Puig

“Mi futura reina Elisabeth de Bélgica”. Jean Fabre. Museos Reales de Arte de Bruselas. Foto R.Puig

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Otros aspectos de los alrededores de Schilde

Bunker de defensa de la provincia de Amberes. Foto R.Puig

Bunker de defensa de la provincia de Amberes. Foto R.Puig

Cuando los tercios de Flandes se paseaban por los Países Bajos del Sur (la Bélgica actual) los Habsburgo no podían imaginar las tormentas de fuego que otros alemanes iban a desencadenar cuatro siglos más tarde sobre sus antiguos territorios.

Ni los bunkers de la primera guerra mundial, como el Fort Oelegem, donde me imagino hacinados a cientos de reclutas, víctimas de aquella espantosa locura…

Fort Oelegem. Provincia de Amberes. Foto R.P

Fort Oelegem. Provincia de Amberes. Foto R.Puig

ni los “canales antitanque” que se cavaron con extrema urgencia en vísperas de la segunda lograron evitar el avance arrasador de la potencia invasora

Esto fue un canal antitanques de la provincia de Amberes. Foto R.Puig

Esto fue un canal antitanques de la provincia de Amberes. Foto R.Puig

Gracias a mi amigo Theo, que me llevó a visitar estos lugares y a pensar en este pasado europeo que las nuevas generaciones no deben olvidar, pude evocar mentalmente el destino de los miles de jóvenes reclutas y reservistas exterminados por la violencia totalitaria.

Escalera de acceso a un bunker de defensa de la provincia de Amberes. Foto R.Puig

Escalera de acceso a un bunker de defensa de la provincia de Amberes. Foto R.Puig

Hoy son ruinas quebradas por las explosiones de la retirada. Pero en todo caso, aquel cemento sin armar no ofrecía ninguna resistencia seria a los proyectiles del ejército alemán.

Tristes restos. Foto R.Puig

Tristes restos. Foto R.Puig

Además de las visitas de los escolares, por aquí corren hoy los ciclistas acrobáticos o los practicantes del jogging y pasean los dueños de perros con sus canes.

Bunker de defensa de la provincia de Amberes. Foto R.Puig.JPG

Epílogo

No lejos de ahí, en mi paseo del último día (y con esto acabo) encuentro a uno que no sabe de guerras, salvo la que pueda mantener con ratas y ratones…

Me observa. Foto R.PuigMe mira y se larga.

Libre y bien nutrido. Foto R.Puig.JPG

 

 

Trashumancia 2018. Anuncio

10 junio, 2018

Valle de la Abadía de Fontenay

AVISO A LOS LECTORES

Por encontrarme en pleno viaje y sin acceso a una red segura me veo en la penosa tesitura de aplazar la primera crónica de mi viaje desde Gotemburgo a España.

En cuanto disponga de una red me pondré el día. El viaje que empezó el martes pasado ha transitado por las siguientes etapas:

– Travesía a Kiel en Alemania.

– Bruselas y provincia de Amberes

– Borgoña: Selongey, Semur-en-Auxois y Abadía de Fontenoy, cerca de la cual duermo hoy para mañana salir hacia Narbonne

Del Valle de Fontenoy es la única imagen  (que es del folleto explicativo del lugar) de esta nota de emergencia.

Con el androide no puedo ofrecer más, pero todo se andará.

¡Hasta pronto amigos!

 

Pavadas

3 junio, 2018
Que guapo soy. Zoo de Borås. Foto R.Puig

Qué guapo soy. Zoo de Borås. Foto R. Puig

Seguimos en el zoo de Borås. Estamos al final de la visita. Los niños han correteado detrás de un cerdo muy limpio y de unos cabritillos en el recinto del “zoo infantil”, donde también hay una vaca. Finalmente, unos bancos, unos helados y, sorpresa final: sobre las tarimas del chiringuito un pavo real se contonea entre dos pavas y, ¡zass!, despliega su arco de plumas.

Triángulo. Foto R.Puig

Triángulo. Foto R. Puig

Es la primera vez que contemplo de tan cerca este esforzado cortejo del pavo real y escucho el traqueteo de sus plumas. Es grande el esfuerzo de su musculatura lumbar mientras mantiene sus patas firmemente plantadas y se desplaza en semicírculos para llamar la atención de las pavas.

Más de cien cálamos en tensión. Zoo de Borås. Foto R.Puig

Más de cien cálamos en tensión. Zoo de Borås. Foto R. Puig

Hay quien ha estudiado las constantes aritméticas y geométricas de este mecanismo de flirteo, tratando de comprender el intercambio de señales que hacen más atractivo al macho a los ojos de la hembra. Por ejemplo, Stuart Burgess en un artículo sobre selección sexual del pavo real : The beauty of the peacock tail and the problems with the theory of sexual selection (Papers,TJ 15(2) 2001, 91-102). Entre otras cosas explica que se han registrado casos en los que el macho ha tenido vibrando sus plumas durante veinticinco minutos ininterrumpidos, lo que supone un formidable consumo de sus reservas energéticas.

En ese artículo hay gráficos que ilustran la estructura anatómica que hace posible esa trabajosa ceremonia de cortejo,

Las plumas del pavo real. Stuart Burgess.TJ 15(2) 2001

el diferente diseño de los dos tipos de plumas

Las plumas del pavo real. Fuente Stuart Burgess. TJ 15(2) 2001

y en especial esos ocelos que se considera que son un medio en el intercambio de señales con la hembra.

Las plumas del pavo real. Stuart Burgess. TJ 15(2) 2001

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Proyecciones antropomorfistas

Dura es la gimnasia del pavo real para atraer la atención de la hembra, que no es única, ya que el pavo real practica la poligamia.

Que aguante. Zoo de Borås. Foto R. Puig

Que aguante. Zoo de Borås. Foto R. Puig

Es fácil entender que el pavo esté mucho más delgado que las pavas.

Pues bien, en estos tiempos de lo que algunos han dado en llamar la “guerra de géneros” me ha ocurrido algo que refleja bien cómo una misma foto suscita reacciones diferentes según sea un él o una ella quien la mira.

Compartí la siguiente imagen en un chat familiar con el pie de foto el flirteo en el mundo animal

Flirteo. Foto R.Puig

Flirteo. Foto R. Puig

Sinceramente, no había segundas intenciones, es una foto que me parecía hermosa.

Hubo dos comentadoras, la primera escribió:

Supongo que el que presume de plumas es el pavo. Tiene que ser el más guapo entre los pavos, debe de ser a ellos a los que muestra el plumaje, porque si os fijáis, no parece que la pava esté muy impresionada

y a continuación la segunda:

le tendrá muy visto

y, de nuevo, la autora del primero:

le mira como diciendo, y para qué tanto despliegue, menudo presumido eres. ¡Cuánto teatro!

La realidad es que era el único pavo a la vista y le rodeaban dos pavas, una de ellas  la que vemos aquí inflando las plumas y teniéndolo así, castigado, durante un buen rato. Aunque si el pobre está programado para competir con otros machos, puede que la interpretación sea correcta.

No te inmutes. Zoo de Borås. Foto R. Puig

No te inmutes. Zoo de Borås. Foto R. Puig

No hubo ningún comentador.

Sólo yo -¿solidaridad masculina?- veía al vistoso emplumado como un sufrido pretendiente que aguantaba a pie firme, mientras tensaba sus músculos para mantener  enhiestos sus casi doscientos cálamos y llamar la atención de la hembra con el ruido de sus insistentes traqueteos.

Pareciera sin embargo que ante esta alegoría del amor cortés, no es fácil aislar el simple comportamiento animal, sin teñirlo también con las ideas y conflictos relativos al binomio hombre mujer.

Sea como sea, hay que reconocer que el pavo sobrellevaba con paciencia que la pava le vacilase

¡qué mareo!

¿Dónde te metes?. Zoo de Borås. Foto R.Puig

¿Dónde te metes?. Zoo de Borås. Foto R. Puig

Al parecer estos pájaros han aprendido a calcular lo que les conviene. ¿No será que la dirección del zoo les paga un plus en alpiste por cada representación y que cuánto más dure el cortejo más pitanza? Hay razones para pensar que el actor y la actriz se han aprendido sus papeles y que están conchabados.

De hecho, cuando nos alejábamos, sintiendo que ya nos les mirábamos, ¡plaff!, la pava le dio permiso al pavo para relajarse y

¡rompan filas!

¡Uff! ¡Por fin se han ido!. Zoo de Borås. Foto R.Puig

¡Uff! ¡Por fin se han ido!. Zoo de Borås. Foto R. Puig

¡Mucha pluma, mucha pluma, pero puede que nos hayan tomado el pelo!

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Negocio

¿Sabían ustedes que el pavo real es el ave emblemática, el ave nacional de la India? Yo lo he aprendido en el artículo de la wikipedia sobre el pavo cristatus.

Tampoco sabía que una gran parte de las plumas que se venden por el mundo proceden del pingüe negocio del desplume del ave nacional india; al menos en las tiendas que regentan los comerciantes indios por toda la costa oriental de África, en particular las de Eritrea, como me han contado los amigos con los que fui al parque.

En Asmara, una sola de esas plumas de pavo real que venden los tenderos indios se paga al equivalente de cuatro a cinco euros; lo que para el poder adquisitivo de la población del país es un lujo asiático.

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Y aquí va la despedida

Ya cerca de la puerta de salida, no lejos del mamut que cerraba la crónica del pasado domingo, había otro bicho bien grande.

A juzgar por su postura, hace millones de años que los diplodocus también hacían pavadas.

¿Alguién tiene palomitas? Zoo de Borås. Foto R.Puig

¿Alguien tiene palomitas? Zoo de Borås. Foto R. Puig

¿No será que tienen un lejano parentesco con el pavo real?

Zoo de Borås. Foto R.Puig.JPG