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Píntame una piedra

18 agosto, 2019
Mats Gustafson. Roca. 2006. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

Mats Gustafson. Roca. 2006. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

Cada verano vamos a la isla de Tjörn  al norte de Gotemburgo y tributamos visita en Pilane a la mejor exposición internacional de escultura al aire libre que conozco en Suecia. Tiene lugar cada año entre mediados de mayo y fines de setiembre. Las altas rocas de esta finca, que permiten otear el mar en un ángulo de casi 300 grados, emergen de un inmenso batolito, como las puntas de un iceberg granítico, afloramiento de nuestra glaciación cuaternariaen uno de cuyos períodos interglaciares nos encontramos, testimonio pétreo del cambio climático lento e incesante del planeta. 

Comencé a visitar Pilane cada verano desde el año 2011Paseamos por estos parajes y entre los menhires que aquí dejaron para señalar sus tumbas quienes, al menos desde la Edad del Hierro, los habitaron. El metal sigue siendo uno de los protagonistas de la exposición anual.

Laura Ford. U.K. Silent howlers. Brnce patinado. 2016. Pilane 2019. Foto R.Puig

Laura Ford, “Silent howlers” (Gemebundas silenciosas), bronce. Pilane 2019. Foto R.Puig

 

Pero no adelantemos acontecimientos, en una próxima entrega hablaremos de las esculturas…

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Cuando se escucha a las piedras

Hoy quería referirme a las acuarelas de Mats Gustafson, un artista sueco nacido en 1951, conocido por sus trabajos de ilustrador de moda femenina y que ha despertado mi envidia por su maestría con la acuarela, y en particular por esas rocas que retrata emergiendo del agua, en el mar y en los lagos de la costa occidental sueca.

Mats Gustafson. Roca. 2003. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

Mats Gustafson. Roca. 2003. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

Siempre he tenido dificultades con la acuarela, con esa forma de dejar que el agua teñida se difunda de forma controlada sobre el papel granulado, hasta ocupar la superficie que has delimitado con el pincel, y se funda con los otros pigmentos que has seleccionado para reproducir el volumen, las luces y las sombras de ese objeto, que, por humilde que sea, revelará su presencia más allá de lo físico, bajo la luz del momento y en el contexto de ese instante.

Mats Gustafson. Rocas. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

Mats Gustafson. Rocas. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

A partir de ahora, cuando me adentre en las aguas del mar o de un lago y una roca se ofrezca emergiendo desde el fondo, creo que la mirare de otra forma. Esas piedras pulidas por el hielo hace millones de años y lavadas cada día por las olas y las ondas, tienen de algún modo un rostro que varía con las horas y con la luz cambiante, que dialoga con la nubes, con el cielo y con el espejo de las aguas. 

Mats Gustafson. Roca. 2003. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

Mats Gustafson. Roca. 2003. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

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La exposición tiene más cosas, pero por hoy nos detendremos aquí, pensando en la silente conversación de las rocas, para que cuando veamos a alguien extasiado frente a la orilla de un lago o del mar, mirando como las aguas acarician una piedra que suavemente se sumerge, emerge, se sumerge, emerge…

no perturbemos su meditación.


Nota: En todo caso, no quisiera que alguien se desespere ante las dificultades que tiene esto de dibujar y pintar a la acuarela…

Siempre se puede aprender a pintar. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

Siempre se puede aprender a pintar a la acuarela. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

No importa la edad para practicar ese arte, no tienen más que venirse unos días al Nordiska Akvarellmuseet en la Isla de Tjörn.

 

 

Elogio de la nimiedad (IX): al hilo del verano

11 agosto, 2019
Siesta felina. Midsommar 2019. Foto R.Puig

Siesta felina. Midsommar 2019. Foto R.Puig

Un verano no es igual a otro, cada uno deja sus propios recuerdos y nos regala imágenes propias. Hoy el día es perezoso y no se presta a graves reflexiones. Como quien pincha fotos en panel de avisos, dejo aquí algunas cosillas al buen tuntún de este verano.

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 martes 18 de junio

Eran las 14:11 de la tarde, y tres días antes del solsticio de verano con lo que tenía a mano en la nevera improvisé un plato veraniego.

Les dejo mi receta libre de royalties :

  • pappardelle al dente
  • tiras de calabacín rehogadas en aceite de oliva
  • tomatitos troceados y rehogados en aceite de oliva
  • tacos de queso feta
  • pimienta de molinillo
  • sal
  • chorrito de aceite de oliva vírgen

Me inventé un plato. Foto R.Puig

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viernes 21 de junio

Tras la fiesta del midsommar en las praderas de  Tjolöholm, nos hemos recogido en familia para una merienda-cena en el jardín. El reloj marca las 22:10.  En el cielo los últimos fuegos del atardecer…

La tarde se alarga en noche. Foto R.Puig

La tarde se alarga en noche. Foto R.Puig

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miércoles 3 de julio

Había rosas en el supermercado, ahora en su búcaro acaparan la mirada.

Rosas del supermercado. Foto R.Puig

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martes 9 de julio

Están cambiando los raíles a lo largo de la Aveny de Gotemburgo. La parada del tranvía está vacía. Los borrachitos que ahí suelen sentarse con una lata de cerveza se han buscado otros bancos

Cambio de vías. Foto R.Puig

Cambio de raíles. Foto R.Puig

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sábado 13 de julio

Fin de semana en Estocolmo, barrios desiertos. Lejos del campo abierto un sabueso húngaro se asoma nostálgico a un balcón.

Spleen de perro. Foto R.Puig

Spleen de perro. Foto R.Puig

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viernes 26 de julio

Fin de semana en Båstad, meca de veraneantes y de torneos de tenis. Una playa con casa de baños y un hotel tradicional. El sol ha lucido toda la mañana y he tomado mi primer baño de mar de la temporada. Cuando el diluvio llega al mediodía hay un jolgorio de bañistas que abandonan sus tumbonas. El agua de la playa se agradece, pero cuando cae de las nubes todos escapan corriendo. No hay quien entienda a los veraneantes.

Båstad. Desde la ventana del hotel. Foto R.Puig

Båstad. Desde la ventana del hotel. Foto R.Puig

Al filo de la puesta del sol, el cielo se incendia

Båstad. Atardece. Foto R.Puig

Båstad. Atardece. Foto R.Puig

El cielo sigue ardiendo aunque el sol ya se ha ocultado…

Båstad. Crepúsculo vespertino. Foto R.Puig

Båstad. Crepúsculo vespertino. Foto R.Puig

Båstad. La roca y la noche. Foto R.Puig

Båstad. Cuando llega la noche. Foto R.Puig

Båstad. Son las once pasadas. Foto R.Puig

Båstad. Son las once pasadas. Foto R.Puig

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sábado 27 de julio

Segundo día y crepúsculo matutino en Båstad a las cuatro de la mañana

Båstad. Segundo día. Foto R.Puig

Båstad. Segundo día. Foto R.Puig

La visita a la iglesia medieval de Båstad merece la pena, sobre todo si coincide con un concierto dominical de música de cámara

Båstad. Iglesia de Santa María. Foto R.Puig

Båstad. Iglesia de Santa María. Foto R.Puig

Båstad. Nave central de la glesia. Foto R.Puig

Båstad. Nave central de la iglesia. Foto R.Puig

En las iglesias suecas anteriores a la Reforma protestante son frecuentes (tras haber sido liberados de la cal que les cubría) los restos de ingenuos frescos, así como los lienzos, en los que todavía se celebra a la Virgen María y a los santos. De otros templos medievales suecos y de alguno de sus artistas más destacados ya hemos hablado en este blog y citado bibliografía. De esta de Båstad no he podido consultar ninguna publicación, pero me han llamado la atención algunas de sus sencillas iconografías, como la escena del martirio de San Erasmo  en el momento en que le están extrayendo los intestinos con un cabrestante en el que van quedando enrollados. A izquierda y derecha los dos verdugos se aplican con furor a la tarea, pero el mártir sigue sin claudicar, amarrado al potro por las piernas y el cuello y pudorosamente cubiertas sus partes con un slip.

Båstad. Castigos del pecado. Foto R.Puig.

Iglesia de Båstad. ¿Castigos del pecado.? No, martirio de San Erasmo.Foto R.Puig.

Para compensar el horror de la anterior sirva la escena del tierno abrazo de La Visitación 

Båstad. Santa Isabel y la Virgen se abrazan. Foto R.Puig.

Iglesia de Båstad. Santa Isabel y la Virgen se abrazan. Foto R.Puig.

 

También hay un gran lienzo barroco, que parece sólo abocetado o puede que malamente restaurado. San Roque, acompañado de su perro, le muestra una cicatriz del muslo y le recomienda a San Sebastián algún remedio para las heridas de las flechas.

San Roque enseña el muslo a San Sebastián. Foto R.Puig

Iglesia de Båstad. San Roque enseña su cicatriz del muslo a San Sebastián. Foto R.Puig

De hecho, se suele representar a San Sebastián atendido por Santa Irene o por los ángeles, pero a veces, como aquí, con San Roque vestido de peregrino con bordón, sombrero y capa, herido en una pierna, siendo la más habitual la izquierda, y acompañado de un perro llamado Melampo o un ángel, aunque a veces son representados ambos (Cfr. Heridas y heridólogos). Parecería que un sabio niño Jesús le estuviese apuntando la composición de la pomada.

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sábado 3 de agosto

En este apacible lugar me di (Tösaviken) el segundo chapuzón de la temporada…

Primer baño de la temporada. Foto R.Puig

Tösaviken, segundo baño de la temporada. Foto R.Puig

¡Que las vacaciones les traigan muchas buenas zambullidas!

 

 

 

El retrato en la “Edad de Oro”danesa (y III) (Fisionomías XXXI)

4 agosto, 2019
Elisabet Jerichau-Baumann. Soldado danés herido.1865. M.N.Copenhagen

Elisabet Jerichau-Baumann. Soldado danés herido.1865. M.N.Copenhagen. Foto R.Puig

Los pintores de la Edad de Oro danesa seguían adelante con su obra, un buen grupo de ellos trabajando fuera del país, en Italia, en Alemania, Austria… Pero los ecos de los desastres bélicos de Dinamarca se plasmaron en muy pocos lienzos. Sólo una artista, aparte del autor del cuadro del incendio de Copenhague, los destaca en esta notable exposición. Se trata de Elisabet Jerichau-Baumann a la que siguiendo con el orden cronológico de las fechas de nacimiento mencionaré en esta entrada.

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Wilhelm Marstrand (1810-1873)

Wilhelm Marstrand. Las hijas del artista, 1865. detalle. M.N. Estocolmo

Wilhelm Marstrand. Las hijas del artista, Ottilia y Christy. 1865. detalle. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

A Wilhelm Marstrand se le compara por la calidad de sus dibujos con Jean-Baptiste Greuze (1725-1806), uno de los mejores dibujantes del siglo XVIII en Francia.

Wilhelm Marstrand. Las hijas del hermano con su niñera Justina. 1857. M. N.. Copenhagen

Wilhelm Marstrand. Las hijas del hermano con su niñera Justina. 1857. M. N.Copenhagen.

Académico en sus obras históricas y mitológicas, sin embargo son la extraordinaria calidad y expresividad de las escenas naturales de la vida cotidiana y el retrato de sus protagonistas los que le han ganado un lugar en la pintura europea del siglo XIX.

Además del retrato de sus hijas (Ottilia y Christy) es también admirable el de Justina, la niñera de sus sobrinas Emily y Annie Laetitia, con quienes la que fuera esclava y liberta aparece en un parque de Copenhague.

El padre de las niñas y hermano del artista, Otto Jakob Marstrand (1809-1891), fue un acaudalado comerciante y cónsul en la isla de Santo Tomás, colonia entre 1671 y 1917 como parte de las Indias Occidentales danesas, en donde prosperó el mercado esclavista y el cultivo de la caña de azúcar, al que fueron obligados generaciones de esclavos africanos, hasta que se les dio la libertad en 1848. 

Cuando el trabajo dejó de ser esclavo la economía de la isla decayó y Justina viajó con la familia a Dinamarca, donde siguió trabajando como niñera y gobernanta. 

Wilhelm Marstrand. El profesor de Historia Niels Lauritz Hoyen, 1868. detalle. M.N.Copenhagen. Foto R.Puig

Wilhelm Marstrand. Niels Lauritz Høyen, 1868. detalle. M.N.Copenhagen. Foto R.Puig

Este magistral retrato del ilustre crítico e historiador del Arte Niels Lauritz Høyen (1798-1870) fue realizado por Marstrand como presente por el 70 cumpleaños del profesor, que aparece aquí dos años antes de su muerte, impartiendo una clase sobre la pintura de Rafael.

El artista sólo sobrevivió tres años al retratado.

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Peter Christian Skovgaard, (1817-1875)

Este profesor de la Academia de Bellas Artes de Copenhague fue conocido como un soberbio pintor de paisajes pero, como lo prueban los expuestos en la muestra, también destacó por sus retratos con grafito o tinta, como este de un maestro de la forja, que en su edad avanzada se muestra ya cansado de tan exigente trabajo.

Peter Christian Skovgaard. El maestro de forja Hermann Ernst Freund,1844. M.N.Copenhagen. Foto R.Puig.

Peter Christian Skovgaard. El maestro de forja Hermann Ernst Freund,1844. M.N.Copenhagen. Foto R.Puig.

El de Meta Boisen (1827-1887), también en tinta y aguada, cuidadosamente trabajado a pluma y pincel, comunica normalidad doméstica, no exenta de ocultas preocupaciones, retenidas por sus manos y el anillo de casada en la derecha. Fue madre de cuatro hijas y dos hijos. Tenía 19 años de edad en el momento del retrato. Se quedó viuda con 45, sobreviviendo a su marido Peter durante 25 largos años; él falleció a los 47 y ella a los 60.

Peter Christian Skovgaard. Retrato de Meta Boisen, 1846. Museo Nacional de Arte. Copenhagen.

Peter Christian Skovgaard. Retrato de Meta Boisen, 1846. M. N. Copenhagen. Foto R.Puig

El siguiente retrato está hecho a lápiz y representa a una joven, en realidad una adolescente, cuyo nombre no ha llegado hasta nosotros.

Peter Christian Skovgaard. Retrato de una joven, 1849.Detalle. Museo Nacional de Arte. Copenhagen.

Peter Christian Skovgaard. Retrato de una joven, 1849. Detalle. M. N. Copenhagen. Foto R.Puig

El retrato demuestra una agilidad de ejecución envidiable.

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Elisabeth Jerichau-Baumann (1819-1881)

Era polaca e hija de alemanes, de nacionalidad danesa por su matrimonio con un escultor danés que trabajaba en Roma. Es la única mujer artista de la exposición. La sirena que pintó en 1847 no sería raro que hubiese inspirado la escultura, más ingenua y pacata, de la popular sirenita de Copenhague.

Elisabet Jerichau-Baumann. Sirena.1847. Col.Privada. Foto R.Puig

Elisabet Jerichau-Baumann. Sirena.1847. Col.Privada. Foto R.Puig

No se ha documentado que sea el retrato de una persona real. Se caracteriza por la idealización de los rostros femeninos del simbolismo y es algo así como una pintura feminista avant la lettre y como un desafío. Este lienzo realizada en Roma, así como otros lienzos eróticos de la artista representando a mujeres, tardó en ser expuesto en aquella Dinamarca a la sazón luterana y puritana. Eran además fisionomías inspiradas en rostros mediterráneos. No en vano en 1869, durante una estancia en Turquía, la pintora fue autorizada a retratar a algunas concubinas del harem de Mustafa Fazil Paşa a la sazón ministro de finanzas del Imperio Otomano. Aunque se dice que fue el cuento “La sirenita”  de H.C. Andersen, publicado en 1837, el que inspiró la sirena de la artista.

El cuadro del soldado herido en la guerra de 1864, atendido por su esposa, fue por el contrario muy admirado por una sociedad que reconoció en esta obra los sentimientos patrióticos de una nación herida y en trance de ser territorialmente mutilada.

Elisabet Jerichau-Baumann. Soldado danés herido.1865. Detalle. Museo Nacional de Arte. Copenhagen

Elisabet Jerichau-Baumann. Soldado danés herido.1865. Detalle. M. N. Copenhagen. Foto R.Puig

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No se ha expuesto en Estocolmo, pero es un cuadro que merece la pena traer aquí, pues retrata a Hans Christian Andersen (1805-1875) acompañado de cuatro de los hijos de la artista, a los que está leyendo el cuento “el ángel”. Si  leen el cuento el lienzo adquiere un significado especial, pues a la pintora de sus nueve hijos dos se le murieron de bebés.

De los siete que llegaron a la edad adulta dos fueron pintores de estilo impresionista.

H.C.Andersen leyendo El ángel a sus hijos. Elisabet Jerichau-Baumann. 1862.

H.C.Andersen leyendo “El ángel”. Elisabet Jerichau-Baumann. 1862. Foto Wikipedia Commons

H.C.Cristiansen que tanto escribió para niños nunca tuvo hijos.

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Ludvig August Smith (1820-1906)

Llegamos al final de mi selección de fisionomías y retratos de esta estupenda exposición que ya se clausuró en el Museo Nacional de Estocolmo. Y lo hacemos con un pintor de escenas domésticas y populares, donde los protagonistas suelen ser las mujeres y los niños. A pesar de su longevidad, no he podido encontrar nada sobre su biografía aunque sus cuadros aparecen con frecuencia en los sitios de subastas de arte.

En la exposición destacó un supuesto autorretrato donde aparece con 21 años. Su calidad técnica y su expresividad son muy notables para un pintor de esa edad

Ludvig August Smith. Probable autorretrato, 1841.M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

Ludvig August Smith. Probable autorretrato, 1841.M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

al que se ve absolutamente determinado a seguir adelante. Lo que ciertamente consiguió, a juzgar por la abundancia de su obra.

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Despedida

Por nuestra parte, como el Museo Nacional de Bellas Artes de Copenhague guarda inestimables colecciones, además de una nutrida colección de aquella “Edad de Oro”, sólo nos queda animarles a visitarlo en su próximo viaje a Dinamarca. ¡Ah! y no dejen tampoco de adentrarse en la Gliptoteca de la Fundación Carlsberg. Les garantizo que alucinarán.

Tampoco me opongo a que se tomen un selfie con su sufrida  sirenita

Captura

El retrato en la “Edad de Oro”danesa (II) (Fisionomías XXX)

28 julio, 2019

 

Christoffer Wilhem Eckersberg. Claro de luna en una calle. 1838. Museo Nacional de Arte de Copenhagen..

Christoffer Wilhem Eckersberg. Claro de luna en una calle. 1838. M.N.Copenhague. Foto R.Puig

Decíamos el pasado domingo que no siempre las edades de oro coinciden con las de paz. Pero la paz tiene diversos sentidos, no sólo la falta de guerra, sino también eso que solemos llamar la paz interior. El grabado que encabeza esta entrada es uno de los pocos que realizó Christoffer Wilhem Eckersberg, de quien ya hemos tratado y que, además de ser considerado “el padre de la pintura danesa”, fue un experto en el arte de la perspectiva y un profesor de la misma materia. Lo que me llama la atención es que la calle parece un callejón sin salida, un poco como las situaciones en las que colocó a la filosofía, también en Dinamarca y también en esa “Edad de Oro”, el autor de Temor y temblor, es decir Søren Kierkegaard (1813-1855), quien, a juzgar por todas las obras que escribió (firmadas o bajo seudónimo) a partir de cuando se conocen las primeras, debió de estar escribiendo día y noche durante 14 años.

Si el filósofo estaba tan angustiado y desesperado como expresan sus obras, esa es una cuestión sobre la que no se ponen de acuerdo los estudiosos, pero la época de oro danesa a la que alude la exposición que estamos comentando fue también el substrato de otras guerras interiores de las que siguió tratando la filosofía de la existencia durante más de un siglo.

Pero volvamos a nuestros pintores de aquella edad dorada…

Martinus Rørbye (1803-1848)

Aunque es sobre todo conocido como un gran pintor de paisajes y escenas exóticas, en los que influyeron sus incansables viajes por Escandinavia, Italia, Grecia y Turquía, siempre encontró tiempo para retratar a su madre en repetidas ocasiones, incluido este retrato de su progenitora poco antes de la muerte del pintor (ella le sobrevivió tres años).

Martinus Rørbye. La madre del artista, 1848, detalle. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

Martinus Rørbye. La madre del artista, 1848, detalle. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

Como otro testimonio de un siglo en que las fuerzas navales de Dinamarca fueron humilladas por la armada británica, dejó el retrato de un marino danés en uniforme, cuya expresión habla de recuerdos tristes

Martinus Rorbye. Viejo marino sentado en un cañón, 1826, detalle. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

Martinus Rørbye. Viejo marino sentado en un cañón, 1826, detalle. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

El viejo combatiente está sentado en la cureña de un cañón. Quién sabe si el parapeto de madera que le sirve de fondo indica que el marino jubilado se halla en el que fue su buque de guerra, fuera ya de servicio y arrumbado en algún muelle de Copenhague.

Martinus Rorbye. Viejo marino sentado en un cañón, 1826, detalle. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

Pero el siglo todavía le reservaba a su país nuevos desastres…

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Albert Küchler (1803-1886)

Si Rørbye no fue longevo, lo contrario le ocurrió a Küchler, quien vivió casi ochenta y tres años, de los cuales cincuenta en Roma -¡bendita dieta mediterránea!- donde fue un activo miembro de la colonia de artistas daneses como pintor de retratos y escenas cotidianas de género romano. Tras su conversión al catolicismo, se especializó en lienzos de carácter religioso.

Albert Küchler. Escena romana. 1833. Detalle. M.N.Copenhague. Foto R.Puig

Albert Küchler. Escena romana. 1833. Detalle. M.N.Copenhague. Foto R.Puig

Su pintura es realista y, a mi modo de ver, su composición es clásica y  rafaelita.

Albert Küchler. Escena romana. 1833. Detalle. M.N. Copenhague. Foto R.Puig

Albert Küchler. Escena romana. 1833. Detalle. M.N. Copenhague. Foto R.Puig

Las dos escenas son parte del mismo cuadro

Albert Küchler. Escena romana. 1833.

 

Tras residir tres años en Silesia, Albert Küchler, que había ingresado en la Orden de San Francisco, pasó los últimos años de su vida en un monasterio romano, donde fue autorizado por el Papa a seguir pintando hasta su muerte.

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Constantin Hansen (1804-1880)

Nuestro siguiente pintor, en sentido contrario al precedente, nació en Roma aunque creció en Viena, donde su padre, Hans Hansen, conocido retratista, había retratado a los hijos de Mozart y a la viuda del genio, Costanza, que fue la madrina en el bautizo del pequeño Constantin. Cuando sólo contaba un año de edad la familia retornó a Copenhague. Con tales principios no es extraño que fuese soñador, pues se dedicó a pintar motivos literarios, históricos y sagas de la mitología nórdica. Lo traigo a mi selección porque también fue un excelente retratista.

Los retratos de sus hermanas recuerdan que, con solo veinticuatro años, el pintor se hizo cargo de ellas al morir de tifus los padres.

Constantin Hansen. Las hermanas del artista, 1827. Detalle. M.N.Copenhague. Foto R.Puig

Constantin Hansen. Las hermanas del artista, 1827. Detalle. M.N.Copenhague. Foto R.Puig

Además de ocuparse de sus tres hermanas el pintor se casó a los cuarenta y dos años. Su esposa Magdalene Barbara Købke era hermana de Christen Købke, artista del que trataremos enseguida. Tuvieron trece hijos, cuatro de los cuales murieron con menos de un año y otro a los diecinueve en un naufragio.

Constantin Hansen. Meta Magdelene Hammerich y la hija del artista Kristiane, Detalle, 1861 M.N. Copenhague. Foto R.Puig

Constantin Hansen. Meta Hammerich y la hija del artista Kristiane, 1861 M.N. Copenhague. Foto R.Puig

Kristiane Konstantin-Hansen (1848-1925) es la hija mayor del pintor que aparece en este cuadro. Andando el tiemp, se convirtió en una famosa artista del tapiz y activa protagonista del movimiento feminista y sufragista danés.

Kristiane Konstantin Hansen. Wikipedia

Kristiane Konstantin Hansen. Wikipedia

Ser la hija mayor de una familia tan numerosa, en la que hubo tantos momentos duros, debió tener algo que ver con su extraordinario temple y su carácter emprendedor. Sus padres influyeron seguramente en la vocación artística no sólo de la hija mayor, sino también en la de otra hija, diez años más joven, Elise Konstantin-Hansen (1858-1946), que llegó también a ser una reputada pintora y ceramista. 

Constantin Hansen. Retrato de su hija Elise. Colección particular. Foto Wikipedia.

Constantin Hansen. Retrato de su hija Elise. Colección particular. Foto Wikipedia.

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Christen Købke  (1810-1848)

Recibió, a poco de casarse una beca de la Academia para viajar a Italia, con lo que se despidió de su esposa y en Roma se reunió con el hermano de ella, escultor, y con otros artistas suecos. Durante varios meses viajó por el sur de Italia con el también cuñado Constantin Hansen  (casado con su hermana) dibujando y pintando paisajes al aire libre. Terminado su Grand Tour italiano retornó con su paciente esposa. Por desagracia el pintor moriría ocho años más tarde de pneumonía. No fueron sus paisajes los que le dieron de comer, sino la herencia familiar, sus retratos y la decoración del Thorvaldsen Museum en Copenhague.

Antes de estos viajes, había ya realizado abundantes retratos, como los que aquí mostramos…

Christen Kobke. El pintor paisajista Frederik Sodring. 1832. Detalle. Colección Hirschprungske. Copenhagen. Foto R.Puig

Christen Købke. El pintor Frederik Sødring. 1832. Detalle. Col. par. Copenhague. Foto R.Puig

En este, el amigo y colega Frederik Sødring aparece con sus trebejos de pintor y al fondo alguno de sus dibujos. Era costumbre que unos pintores retratasen a otros como quien dice “con las manos en la masa”.

Christen Kobke. El pintor paisajista Frederik Sodring. 1832. Colección Hirschprungske. Copenhagen.

El retrato del temperamental y admirado escultor Hermann Ernst Freund  (1786-1840) se rige también por esas pautas.

Christen Kobke. El escultor Hermann Ernst Freund, 1838. Real Academia de Bellas Artes. Copenhagen

Christen Købke. El escultor Hermann Ernst Freund, 1838, detalle. Real Academia de Bellas Artes. Copenhague. Foto R.Puig

El escultor está pensando en su obra y tiene ante sí el modelo en arcilla de su escultura de Odin.  Abstraído en su tarea y en ropa de trabajo, no mira al retratista,

Christen Kobke. El escultor Hermann Ernst Freund, 1838. Real Academia de Bellas Artes. Copenhagen.Foto R.Puig

Como Martinus Rørbye había hecho pocos años antes, también retrató a un viejo marino danés con el rastro de los muchos años de navegación de un lobo de mar sobre el rostro.

Christen Kobke. El viejo marino. 1832.Museo Nacional de Arte. Copenhagen.

Christen Købke. El viejo marino. 1832, detalle. M. N. Copenhague. Foto R.Puig

La piel de la anciana campesina, cuadro también realista del mismo año, está marcada por una vida de labores rurales y domésticas.

Christen Købke. Anciana campesina.1832.Museo de Arte de Randers..

Christen Købke. Anciana campesina.1832.Museo de Arte de Randers. Foto R.Puig

Por hoy y para terminar, nos quedamos con el retrato del Profesor Frederik Christian Sibbern  (1785-1872) un filósofo de gran renombre en la Dinamarca de su época autor de obras de Lógica, Psicología, Cosmología y Filosofía Moral.

Christen Købke. Profesor Frederik Christian Sibbern, 1833. Detalle. MN. Copenhague.

Christen Købke. Profesor Frederik Christian Sibbern, 1833. Detalle. M.N. Copenhague. Foto R.Puig

Fue realizado por Købke a lápiz. Era un encargo del profesor para ser trasladado al grabado, lo que permitía una edición de su imagen destinada a los alumnos. ¿Quién de ellos sería capaz de descuidar la preparación de los exámenes bajo una mirada tan inquisitiva como la suya?

Continuará…

 

El retrato en la “Edad de Oro”danesa (I) (Fisionomías XXIX)

21 julio, 2019
Wilhelm Marstrand. Las hijas del hermano con su niñera Justina. Detalle de Justina., 1857. Museo Nacional de Arte. Copenhagen

Wilhelm Marstrand. “Sobrinas del artista y su niñera Justina”,1857, detalle. Foto R. Puig

El pasado fin de semana volví al Museo Nacional de Estocolmo que había estado cerrado para renovación durante seis años. Tiene una amplia colección que incluye obras de enorme valor y se puede explorar en la página web del museo o en Wikimedia Commons. Hace poco más de tres años había mostrado aquí algunas de las obras maestras del retrato de la colección permanente con motivo de una exposición en la Real Academia Sueca de Bellas Artes.

Museo Nacional. Estocolmo. Acceso a la segunda planta. Foto R.Puig

Museo Nacional de Estocolmo. Acceso a la segunda planta. Foto R.Puig

 

Hoy comienzo con cuatro artistas la crónica de una magnífica exhibición temporal dedicada a la llamada “Edad de Oro” de la pintura danesa durante gran parte del siglo XIX, englobada en una época de auge no sólo de las artes plásticas, sino también de la Música, la Ciencia, la Literatura, la Filosofía, la Arquitectura, el Ballet, el Derecho, etc. Seguiré más adelante con otros artistas, hasta completar los doce que he seleccionado. Me voy a limitar a los que nos dejaron los rostros de profesores artistas, gente común, niños y adultos del siglo XIX en Dinamarca, si bien la exposición, más allá de los retratos, comprende abundantes cuadros académicos, paisajísticos, históricos, mitológicos y costumbristas.  Las obras que comento provienen del Museo Nacional de Copenhague y del Museo Nacional de Estocolmo.

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Christoffer Wilhem Eckersberg  (1783-1853)

Christoffer Wilhem Eckersberg. Edipo y Antígona, 1812. Detalle. Museo Nacional de Arte de Estocolmo.

Christoffer Wilhem Eckersberg. Edipo y Antígona, 1812. Detalle. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

Cuando Eckersberg pinta este cuadro de contenido mítico reside en París. Con 29 años está buscando su camino en pleno auge del neoclasicismo en Francia. Su dominio de las luces y la sombras y de la fisionomía de las emociones se ha consolidado en contacto con la sobriedad solemne de la pintura imperial (David) y la psicología de los retratos (Gérard).

Christoffer Wilhem Eckersberg. El gobernador Lund. Detalle. Museo Nacional de Arte de EStocolmo.

Christoffer Wilhem Eckersberg. El gobernador Lund. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

La influencia francesa de los pintores del imperio se aprecia claramente en el retrato de este gobernador danés, cuyos cabellos están dispuestos según la moda capilar de los varones revolucionarios de la Francia napoleónica. Un retrato objetivo y realista de una autoridad que no trasluce emociones y que deja sospechar el amor por la disciplina, aunque esté por ver si lo compartían quieren fuesen sus subalternos.

Christoffer Wilhem Eckersberg. La familia Nathanson, 1818, detalle. Museo Nacional de Arte de Copenhagen..

Christoffer Wilhem Eckersberg. La familia Nathanson, 1818, detalle.  M.N. Copenhague. Foto R.Puig

No así, sino suavemente emotivos, son los rostros del matrimonio Nathanson, un detalle del gran lienzo familiar, que se retrataron con sus cuatro hijas. Hacia ellas se dirige la mirada solícita de la madre (¿reto importante el de casar con acierto a cuatro hijas?),  mientras el padre esboza una sonrisa como expresando discretamente su felicidad de pater familias a la espera de cuatro yernos convenientes.

Christoffer Wilhem Eckersberg. La familia Nathanson, 1818, detalle. Museo Nacional de Arte de Copenhague

Christoffer Wilhem Eckersberg. La familia Nathanson, 1818, detalle. M.N.Copenhague.  Foto R.Puig

Christoffer Wilhem Eckersberg. La familia Nathanson, 1818, detalle. Museo Nacional de Arte de Copenhague

Christoffer Wilhem Eckersberg. La familia Nathanson, 1818, detalle. M.N. Copenhague. Foto R.Puig

La disposición y formas de los rostros refleja el influjo de pintores como François Gérard o Jacques-Louis David, aunque sin la audacia y la solemnidad de ellos, con una contención y ternura que le fueron propias al artista danés.  Otras obras suyas lo acreditan como un virtuoso del dibujo pictórico, en el que se puede identificar la influencia de Ingres.

Christoffer Wilhem Eckersberg. Una ciociara, campesina romana, 1816. Detalle. Museo Nacional de Arte de Estocolmo.

Christoffer Wilhem Eckersberg. Una ciociara, campesina romana, 1816. M.N.Estocolmo. Foto R.Puig

Algo que está patente en el retrato de la ciociara, ataviada con su vestido regional, realizado durante el último de los tres años en que trabajó entre Florencia y Roma, si bien aquí su realismo clásico se remonta a la influencia de Rafael.

Eckersberg llegó a director de la Academia Danesa de Bellas Artes y se le considera el “Padre de la pintura danesa”.

2

Christian Albrecht Jensen (1792 -1880)

Retratista prolífico, que vivió de su oficio, así como incansable viajero entre Austria e Italia, para el posaron los protagonistas de aquella época dorada de los artistas, literatos y profesionales daneses. Contrariamente a Eckersberg con su compostura neoclásica, este pintor de raigambre danesa y alemana consiguió su popularidad gracias a su habilidad para trasponer en el lienzo la varia psicología de sus personajes,

Christian Albrecht Jensen. La profesora Elisabeth Christine Sophie Horrewob,1826. Museo Nacional de Arte de Estocolmo.

Christian Albrecht Jensen. La profesora Elisabeth Horrewob,1826. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

Este es el caso de la afabilidad y perspicacia que derraman los ojos de la profesora Horrewob, ataviada con hábitos y cofia caseros sin prosopopeya alguna, a pesar de su estatus de docente. Cualquiera de nosotros estaría satisfecho de tenerla por tía.

Christian Albrecht Jensen. El arquitecto Konstantin Andreevich Thon, 1840.Museo Nacional de Arte de Estocolmo.

Christian Albrecht Jensen. El arquitecto Konstantin Andreevich Thon, 1840. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

El retrato del arquitecto Andreevich Thon rezuma energía y seguridad en sí mismo. No era para menos pues Nicolás I (1796-1855) le había confiado la construcción de la catedral de Cristo Salvador y del Palacio del Kremlin en Moscú en una época de intensa revitalización del nacionalismo ruso y de la arquitectura rusa monumental promovidos por aquel Zar del Imperio Ruso y Rey de Polonia.

3

Ditlev Blunck, (1798-1853)

De nuestro siguiente pintor sólo he elegido un detalle del retrato de un colega en artes, un joven y experto grabador, Carl Edvard Soonne (1804-1878), mucho más longevo que su retratista.

Ditlev Blunck. El grabador Carl Edvard Soonne, 1826, detalle. Museo Nacional de Arte. Copenhague.

Ditlev Blunck. El grabador Carl Edvard Soonne, 1826, detalle.  M.N. Copenhague. Foto R.Puig

Destacan en el cuadro en su totalidad los instrumentos y trabajos del grabador en cobre.

Ditlev Blunck. El grabador Carl Edvard Soonne, 1826. Museo Nacional de Arte. Copenhague.

Ditlev Blunck. El grabador Carl Edvard Soonne, 1826. Foto R.Puig

Blunk viajó y trabajó en Italia y realizó numerosas telas de estilo romántico y de contenido histórico y bíblico (misticismo nazareno). Su vida como danes fue contradictoria. De hecho, su época formativa decisiva, tras estudios de Arte en la Academia de Copenhague, fue la de Academia de Bellas Artes en Munich. Además de pasar largas temporadas de trabajo en Alemania y en Roma, en la I Guerra (1848-1852) de Schleswig (el ducado danés de habla alemana donde había nacido) combatió del lado alemán. ¿Fue ello debido a su expulsión de Dinamarca en 1841 por actos homosexuales?

4

Emilius Ditlev Bærentzen (1799-1868)

Este pintor fue inicialmente un autodidacta, empleado farmaceutico primero, funcionario danés en la isla de Sant Croix en las Indias Occidentales, que era danesa por entonces, abogado más tarde en Dinamarca, estudiante de Bellas Artes en Copenhague y al final pintor y litógrafo muy solicitado.

Emilius Ditlev Bærentzen. Familia del artista, 1830. Museo Nacional de Arte de Copenhagen..

Emilius Ditlev Bærentzen. La familia del artista, 1830. M.N. Copenhague. Foto R.Puig

Como retratista no le faltó trabajo. En el estudio que traemos aquí, están retratados su padre, sus hijos y su esposa. La amabilidad de sus retratos de familias de clase media explican su éxito.

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Breve nota sobre la época 

La “Edad de Oro” danesa en el siglo XIX no comenzó en una época de paz. Desde 1801 los ingleses ya estaban en guerra abierta contra los daneses. Testimonio del ataque más trágico es uno de los cuadros de la exposición que hemos visitado en Estocolmo, el del brutal bombardeo británico el 4 y 5 de setiembre de 1807 de una desguarnecida Copenhague, capital a la sazón del Reino de Dinamarca-Noruega, al que la Gran Bretaña quería forzar a dejar su neutralidad en la guerra que mantenía contra Napoleón.

Christian August Lorentzen. La noche más terrible,1807-1808. M.N.Copenhague

Christian August Lorentzen. La noche más terrible,1807-1808. M.N.Copenhague. Foto R.Puig

Más de 6000 proyectiles de cañón y bombas incendiarias cayeron sobre la población matando a cientos de civiles, hiriendo a miles y destruyendo alrededor de 1000 edificios. Se considera como el primer bombardeo sobre población civil de la historia moderna.  Christian August Lorentzen  (1746-1828), el pintor de “las guerras inglesas” contra Dinamarca, retrató la tragedia a poco de ocurrir.

Un aspecto menos conocido es que los avatares de la invasión napoléonica en España se tradujeron en el envío de un contingente español en 1807 en apoyo a Napoléon en Dinamarca y contra los ingleses, que es bienvenido en las costas danesas en marzo de 1808 (13 355 hombres, 3088 caballos, 25 cañones, 116 mujeres, 69 niños y 49 criados). La historia de las peripecias de esa expedición al cambiar las tornas en España el 2 de mayo de 1808 y de la llamada, pero no ocurrida, guerra entre España y Dinamarca son complicadas y curiosas.

El siglo siguió siendo agitado y bélico para los daneses. En 1814 Noruega se desgajaría de Dinamarca para establecer una unión con Suecia. Para colmo, con la invasión prusiana,  tras una guerra desastrosa y traumática para la nación, Dinamarca perdía los ducados de Schleswig y Holstein en 1866.

Moraleja : no siempre las edades de oro coinciden con las de paz.

Nosotros continuaremos con nuestros pacíficos retratistas en las crónicas siguientes…

 

 

 

Breverías erasmianas (XXXVIII): “In eadem es navi”(Estás en el mismo barco)

14 julio, 2019
Tsutomu Ishida. "Mi barco"

Tsutomu Ishida. “Mi barco”

Para Roberto

“In eadem es navi”

Estás en el mismo barco

Adagio, II, I, 10.

En el comentario de este proverbio, Erasmo cita a Marco Tulio Cicerón (103 a 43 a.C.), comenzando por un primer texto de las “Cartas Familiares” (Epistulae ad familiares, 2.5.1), en realidad cartas a los amigos, en un texto en el que compartir barco significa compartir peligro, lo cual escrito en una época en que el tribuno estaba ya cerca de su trágica muerte, ejecutado de modo cruel por orden de Marco Antonio, cuando la nave de Roma estaba al borde del naufragio, no deja de tener cierto carácter de profecía, sobre todo en el segundo pasaje, que es una cita que aporta Quintiliano (8.6.47) como ejemplo de metáfora.

¿Es que acaso ha habido alguna época en la que se pueda decir que los ciudadanos de un Estado, navegantes de la misma nave, se hayan sentido a salvo de naufragios? No me toca aquí aventurarme en estas reflexiones; así que me limito a decir (sabiendo que hasta las mejores democracias registran episodios lamentables) que incluso cuando durante decenios el consenso entre los ciudadanos y sus representantes (*) haya dado años de libertad democrática y progreso en la igualdad y la solidaridad, nunca faltarán quienes denigren lo que otros laboriosamente consiguieron y se empeñen en abrirnos a todos un boquete  por debajo de la línea de flotación.

Pero vengamos al comentario de Erasmo.

Estás en el mismo barco (In eadem es navi)

Lo expresa Cicerón en el segundo libro de sus Cartas familiares dirigiéndose a Curión: “Estés donde estés, como ya te lo escribí, estás en el mismo barco, aunque me alegro de que no estés aquí”.

Y añade :

Por ‘estar en la misma nave’, quiere decir ‘estar compartiendo un peligro’; del mismo modo que es común riesgo el naufragio para quienes viajan en el mismo barco, sin que tenga gran importancia si van en la popa, en la proa o en la carena, pues ninguno está más a salvo del peligro.

(… qui eodem vehuntur navigio, periculum naufragii communiter pertinet, neque magnopere refert, in prora sint an in puppi, an carina, cum nihilo magis absint a discrimine.)

Para referirse de nuevo a Cicerón y al dramaturgo satírico griego Aristófanes :

Y en otro pasaje dice:

“Me admira y me apesadumbra que pueda haber un hombre tan ansioso por destruir a otro, que sea capaz de abrir un boquete en el barco en que ambos navegan”, es decir que destruya el Estado, con lo cual también ambos perezcan.

(Hoc miror enim querorque, quenquam hominem ita pessundare alterum velle, ut etiam navim perforet, in qua ipse naviget : hoc est ut rempublicam evertat, cum qua sit etiam ipsi pereundum)

Como exclama Aristófanes en “Las avispas” :

¨A la ciudadanía concierne, en todo el navío piensa” (**)

Concluye Erasmo :

Es costumbre entre poetas asociar con el bien común la analogía de las naves

(Est autem familiare poetis a navibus ad rempublicam similitudinem mutuari)

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El texto latino del comentario de Erasmo procede de:

“Les Adages d’Erasme”, Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), Lyon, 2010, pp 854-855  (la traducción es mía)

En todo el navío piensa...

En todo el navío piensa…


Notas.

(*) A este respecto vale la pena refrescar la memoria con el libro de Roberto Blanco ValdésLuz tras las tinieblas. Vindicación de la España Constitucional, Alianza Editorial Ensayo, octubre 2018, 296 págs. (El autor es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Santiago de Compostela) 

(**) Περὶ τᾛς πόλεως, γάρ ἐστι τοῦ σκάφους ὅλου, id est De civitate est, nave de tota puta

El dibujo que abre la entrada, es obra Tsutomu Ishida, un pequeño de la Nemunoki School, en Shizuoka, Japón. Lo publicó junto con la de otros dibujos de sus alumnos con discapacidades diversas la profesora Matiko Miyagi quien, durante un congreso de Rehabilitación Internacional en el que tomé parte en 1981, me obsequió su esplendoroso libro que hasta hoy he conservado

El libro de los dibujos de los alumnos de Mariko Miyagi. Nemunoki School. Shizuoka, Japón

El libro de los dibujos de los alumnos de Mariko Miyagi, Nemunoki School, Shizuoka, Japón

El rostro de la portada es un dibujo de Kazutaka Narimatsu

El Perú recuerda

7 julio, 2019
Niños de la comunidad Asháninka. Lugar de la Memoria. Lima Memoria. Lima

Niños de la comunidad Asháninka, que fue esclavizada y diezmada por Sendero Luminoso. Lugar de la Memoria. Lima

Para Carlos Flores

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Tras una visita de tres semanas, el 2 de marzo pasado, un día antes de dejar el Perú, guiado por dos buenos amigos y antiguos compañeros visité en Lima el “Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social“.

Lugar de la Memoria. Lima. Foto Wikipedia Commons

Lugar de la Memoria. LIma. Foto Wikipedia Commons

Es más que un museo, pues tiene la triple misión de ayudar al visitante a que haga suyos los valores que su nombre pregona. Quienquiera que visite Lima debería poner en su programa el recorrido pausado y reflexivo de este espacio destinado, con expresión que tomo de Carlos Flores Lizana, a recuperar Humanidad.

Este recinto museal es una respuesta educativa al trauma nacional que causó la violencia desatada por Sendero Luminoso (SL) y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) entre los años 1980 y 2000, a la que respondieron las fuerzas armadas y policiales con una represión a menudo indiscriminada, que a la postre padecieron las poblaciones más pobres del Perú, quienes pagaron el mayor tributo de muerte, destrozo anímico y físico, orfandad y devastación.

Escolares en un aula en zona controlada por Sendero Luminoso. Lugar de la Memoria. Lima

En el velatorio de un escolar víctima de un ataque de Sendero Luminoso. Lugar de la Memoria. Lima

Se dio la terrible paradoja de que fueron profesores y alumnos universitarios de la Universidad de San Cristobal de Huamanga en Ayacucho, imbuidos de un marxismo-maoismo radical y obsoleto, quienes desataron las mayores masacres del Perú moderno y se ensañaron con comunidades campesinas, líderes progresistas, religiosos y agentes de desarrollo de poblaciones modestas en la sierra y la selva, así como en centros urbanos de Lima y su entorno.

Sendero 1

El Lugar de la Memoria explica mediante un ordenado recorrido equilibrado y pedagógico el desarrollo de este periodo que se calcula dejó tras de sí más de 70.000 muertos y que es necesario conocer para entender el curso político actual del Perú.

MRTA 1

El siglo XX ha sido pródigo en horrores generado por lo que Goya ilustró como los monstruos generados por el delirio de la Razón, cuando los seres humanos en vez de armarse de razonamientos se dedican, fanáticos de una u otra ideología, a racionalizar con las armas.

El sueño de la razón. Detalle del grabado. Los Caprichos de Goya

El sueño de la razón. Detalle del grabado. Los Caprichos de Goya

En las postrimerías del siglo pasado no faltaron guerras, conflictos y masacres de carácter étnico, revolucionario o territorial, ni en América Latina y ni en Europa, y desde luego en África y Asia. Pero, si no me falla la memoria, desde las las matanzas de los jemeres rojos en los años setenta no se habían producido empresas criminales de carácter maoista de la dimensión de Sendero Luminoso y sus acompañantes del MRTA, con el agravante de que quienes las iniciaron eran peruanos que se beneficiaban de una educación superior. El 35 % de los condenados por aquellas acciones terroristas eran universitarios, siendo así que la universidad en el Perú la frecuenta sólo el 7 % de la población.

Dibujo propagandístico. Lugar de la Memoria. Lima

Dibujo propagandístico. Lugar de la Memoria. Lima

Asesinaron además de a líderes campesinos y comunitarios y de religiosos y religiosas, a numerosos maestros de escuela y educadores, siendo así que el 50% de las escuelas del país, las de las clases más desfavorecidas carecen de los servicios más básicos y es una labor heroica la de educar en locales sin agua, luz ni electricidad. 

El día 7 de setiembre en la Florida, en el valle de Yurinaqui, cerca al río Ene, SL asesinó a seis personas y a una hermana del Buen Pastor: María Agustina Rivas López, de Parinacochas (Ayacucho). Fue, según tengo noticia, a las 3 p.m. que entró en el pueblo la columna dirigida por una chica pero había un hombre mayor que dirigía la acción. La columna se dirigió decidida a la casa de las hermanas y preguntaron por la hermana Nilda a quien yo sé que le tenían ganas de matar por ser directora del colegio. Como no estaba detuvieron y llevaron a la plaza frente a una pared juntas a seis personas.

Hicieron que se reuniera el pueblo y comenzó el “juicio popular” y las acusaciones. En definitiva “estar en contra del Partido” haciendo cosas a favor del pueblo : desarrollo, organización, catequesis etc.

Después como de 2 horas la chica que tendría 17 años les fue disparando en la cabeza. La última fue la hermana que además había pedido que les perdonaran la vida a los que Sendero venía a matar.

Obligaron a que nadie se acerque a los muertos. Medida de escarmiento ejemplar usada por estos infelices.

Foto Lugar de la Memoria. Lima

Foto Lugar de la Memoria. Lima

Una joven estudiante de las hermanas vio todo lo que pasó porque tuvo la suerte de no ser vista ni buscada por estos asesinos. Esa noche llovió abundante. La joven pudo salir de sus escondite y fue donde los cuerpos y les puso en la boca un poquito de una hostia consagrada. Estas hermanas no tienen párroco permanente, sólo les dejaban un copón con hostias como para cada mes.

Una familia conocida de la hermana Nilda fue a La Merced para avisarle de que no subiera ya que era ella a quien buscaban matar. Al regreso, esta familia de papá, mamá y dos niños fue asesinada. Los niños fueron raptados por SL y no se conoce el paradero de estos dos inocentes. Fue terrible esta matanza ya que fueron degollados delante de los niños, según me contaron, los gritos de dolor se oyeron en toda la subida del bosque. Al día siguiente como a las 5 de la tarde recién pudieron lavar y enterrar a los ocho muertos, en el cementerio del pueblo.

“Diario de Vida y Muerte. Memorias para recuperar Humanidad”, Carlos Flores Lizana, CADEP José María Arguedas y Centro Bartolomé de las Casas, Cuzco, 2004, 338 pp., págs. 278-279

[NB: el autor se refiere al mes de setiembre de 1990]

Cementerio en la sierra peruana. Foto Lugar de la Memoria. Lima

Cementerio en la sierra peruana. Foto Lugar de la Memoria. Lima

Los primeros años de la respuesta del ejército fueron también devastadores entre la población de los departamentos de la sierra central y de la selva, lo que sólo empezó a cambiar cuando los “Comités de Defensa” y las “Rondas campesinas” que funcionaban desde 1982, fueron reconocidas en 1986 y empezaron a ser apoyadas desde 1989 por una política gubernativa revisada.

Respecto a la relación de los cuarteles y las comunidades campesina como de los pueblos donde ellos se asentaban, pude ver e informarme de que ocupaban centros educativos, templos, locales comunales, etc. Obligaban a la gente que se quedaba en la zona a que les sirvieran, trayendo leña, haciendo adobes para las paredes y defensas que instalaban. El abuso de ellos sobre la población civil fue muy grande de tal manera que era un verdadero ejército de ocupación y no defensores de los pobladores. Cometían abusos sin fin, hasta evidentemente llegar a violaciones de mujeres y niñas, extorsión para conseguir comida, amenazas de muerte, insultos, etc. De esta mala relación con los civiles es de donde Sendero consiguió colaboración, ya que el desprecio y la prepotencia resiente a cualquiera y más a un pueblo de siglos despreciado y minusvalorado por los grandes, importantes y normalmente de raza blanca o mestiza. Muchas veces los senderistas eran protegidos por los campesinos  no sólo porque eran sus paisanos sino porque ellos “vengaban” los abusos de los malos militares que había. La marina fue la de peor recuerdo en este sentido, eran según lo recuerdan los campesinos que los padecieron, unos malvados, los más crueles y sin entrañas. Por eso los años 83-84 fueron para los ayacuchanos los dos primeros años más atroces, después bajó un poco el conflicto y nuevamente se encendió entre los años 88-89. Los marinos se encargaron de la ceja de selva en la guerra antisubversiva, es decir Huanta y la selva de Ayacucho que colinda con Cusco y Junin.

Carlos Flores Lizana, obra citada, pág. 290

Bordado anónimo. Lugar de la Memoria. Foto R.Puig

Bordado anónimo. Lugar de la Memoria. Lima. Foto R.Puig

De lo que ocurrió en estos años negros que ensangrentaron la vida de los peruanos y determinaron los avatares de la política y de la sociedad en años sucesivos, y aún siguen pesando sobre la democracia del Perú, se llevó a cabo una investigación por la Comisión de la Verdad y Reconciliación, el resultado de la investigación y las recomendaciones se pueden leer en su Informe.

Bordado anónimo. Lugar de la Memoria. Lima. Foto R.Puig

Bordado anónimo. Lugar de la Memoria. Lima. Foto R.Puig

Tanta violencia e insania acabó con la vida muchos niños y dejó numerosos huérfanos, víctimas en las que no puedes dejar de pensar a lo largo de la visita.

Chuyo de un niño víctima de la violencia Lugar de la Memoria Lima. Foto R.Puig

Los que sobrevivieron han crecido, muchos de ellos refugiados en barriadas de las ciudades de la costa peruana. Tras todo lo sufrido están llamados a ser protagonistas de un Perú más justo y fraterno.

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Epílogo para hoy

Quienes entonces eran niños se pondrán hoy frente al televisor, pendientes del equipo nacional de fútbol del Perú que jugará esta tarde frente a Brasil en el estadio de Maracaná la final de la Copa América. Con tal motivo quiero acabar con un canto que se ha convertido con el paso de los años en una especie de himno nacional alternativo. Lo pueden escuchar, cantado por su creador, pinchando aquí

¡Contigo Perú!

Lo que me gusta en particular de este himno popular es que no celebra victorias, ni batallas, ni derramamientos de sangre, es que ese “contigo” no es excluyente, no es contra nadie o contra quien no es peruano, no es supremacista, ni de raza, no sirve para desfilar al paso, se puede cantar con sano orgullo ciudadano (bien sabido es que cuando los himnos o las banderas sirven para excluir, para ir contra otros, para la guerra, para el desprecio, entonces estamos en la mala pendiente de la Historia).

Imagino que la hinchada peruana lo cantará esta tarde. Así que, sea que la selección de fútbol nacional pierda o gane, les deseo a mis amigos peruanos lo que, refiriéndose a los tesoneros futbolistas peruanos comentaba ayer un arequipeño amigo mío de toda la vida y que más que amigo es un hermano:

ojalá que ese juego, bonito, limpio y humilde lo contagien a la política