Celebración del verano. «Midsommar» en las tierras del Nääs Slott
Con el solsticio de verano se erigen por todas partes en Suecia los mástiles cubiertos de verde, con su perfil de cruz coronada de un triángulo invertido con sendos anillos que penden de los extremos de ambos brazos.
Hace dos días hemos asistido a uno de estos tradicionales rituales festivos, probablemente el más popular en los alrededores de Gotemburgo, en tierras de Palacio de Nääs, a veintiocho kilómetros de la capital de la Costa Oeste.
Este lugar fue la sede de una histórica renovación pedagógica durante la segunda mitad del siglo XIX. La ideó y propulsó Otto Salomon (1849-1907), venciendo no pocas resistencias, basándose en la formación del profesorado e inspirándose en su aprecio de las tradiciones del trabajo manual de los artesanos y obreros suecos, así como en las ideas de Comenius (1592-1670) -quien fue largamente influenciado por Juan Luis Vives (1493-1540)-, Rousseau (1712-1778), Pestalozzi (1746-1827) y Fröbel (1782-1852)
(Cfr: Otto Salomon. Por Hans Thorbjörnsson. Prospects. Paris.UNESCO vol. XXIV. no. 34. 1994 p. 471 a 485)
Su esfuerzo lo continúa hoy la Näässamfundet (la Fundación Nääs) y sigue rindiendo frutos: http://uk.naas.se/
….
Luego abundaremos en ello, pero ahora recojamos los ecos de la fiesta campestre del pasado viernes.
Midsommar en Nääs
Son varios miles de personas las que vienen a esta celebración tradicional del Midsommar (el solsticio de verano), en estas praderas rodeadas de lagos y de los edificios que han albergado desde hace un siglo y medio las actividades de la escuela y los seminarios de Slöjd (“artesanía”, “trabajo manual”) para el profesorado y el alumnado de la enseñanza general básica (grundskola).

Uno de los edificios de la escuela de formación a la pedagogía artesanal de Otto Salomon. Foto R.Puig
El midsommar deja desiertas las calles de las ciudades suecas. Todo el mundo se va al campo a bailar, comer y divertirse al son de la música popular sueca hasta bien entrada esta noche clara del 20 al 21 de junio. Nos reunimos en torno al midsommarstång, cuyo origen es el majstang (palo de mayo) germánico. Los comerciantes alemanes trajeron esta tradición a Suecia para celebrar el reverdecer cíclico de los bosques y la flora. Como tal, sus orígenes son ancestrales y totémicos.
En España, y también en Latinoamérica, la vigilancia eclesial lo cristianizó, convirtiéndolo en la cruz de mayo, aunque, como testimonia un cuadro de Goya, en el que se combina con la cucaña, la cruz cristiana siguió conviviendo con la fiesta pagana. Algo bastante conocido ¿o no?
¿Por qué entonces se celebra en Suecia casi a finales de junio?
Por una razón muy sencilla: encontrar una naturaleza plenamente verdeante a principios de mayo en la península escandinava es harto problemático, y bailar al aire libre hasta la noche es harto frío y oscuro.
Así que de fiesta de la plena fertilidad primaveral se trasformó en fiesta de la festividad del verano recién nacido (pero sus rasgos simbólicos siguen mezclados).
El caso es que nos lo pasamos muy bien, rodeados de familias, niños, muchos niños, y adultos, viejos, jóvenes. Ellas y ellos, en gran número, con sus trajes regionales.
Y abundancia de guirnaldas de flores silvestres coronando las cabezas.
Flores comunes que se recogen fervorosamente en estos días.
En realidad, ya se hacía así, un poco más al sur y un poco más temprano en el año, en tiempos de Boticelli
Alzando el verde mástil
En Nääs la erección del Midsommarstång es tarea de expertos. Es una labor que con precisión y maestría se reproduce cada año. La mayoría de los que tiran de las maromas rondan los setenta años
bajo el mando de un director de operaciones
El público se aparta y les va dejando espacio…
¡Ya está plantado!
¡Ahora a cantar y a danzar en corro!
Se bailan y se cantan los sones tradicionales que todos se saben de memoria desde pequeños
y naturalmente, ¡a los acordes de la banda!
Música folk en el Spelmanscafé
Y si te retiras a tomar un café, un refresco o un trozo de tarta en el café de los músicos te encuentras con un conjunto tradicional en cada sala.
Aquí lleva la batuta, mejor dicho una antigua arpa de llaves («nickelharpa»), un músico experimentado, en su atuendo de gala.
Estos aires de cuerda escandinavos recuerdan a los sones de las áreas europeas de tradición céltica. Me pregunto si ello se debe a las migraciones normandas por el mar del Norte y el Cantábrico.
Pero confieso que soy lego en la materia.
En todo caso disfruto como un niño por el módico precio de un café. Además, el violinista se lo pasa también en grande y responde a nuestros aplausos con una agradecida sonrisa.
En la sala de al lado, también hay unas violinistas que hacen la felicidad de la concurrencia.
Mientras, en el exterior continúa la danza
Una canción de midsommar
Pero sería incorrecto seguir hablando de música y cantos y no traer aquí algunas de las canciones tradicionales del verano sueco.
Así que, si queréis escuchar una, no hay más que pinchar aquí :
El texto está lleno de guiños de las leyendas nórdicas y de implicaciones relacionadas con las ninfas y los misteriosos seres del bosque, con el amor y la fertilidad.
Para ayudar a seguir la canción lo he traducido, seguramente con algunos fallos debido a mis conocimientos limitados.
En cualquier caso, esta canción de dos estrofas tiene algo de noche de Walpurgis y es hermosa.
I
Du lindar av olvon en midsommarkrans
och hänger den om ditt hår.
Du skrattar åt mångubbens benvita glans,
som högt över tallen står.
I natt skall du dansa vid Svartrama tjärn
i långdans, i språngdans på glödande järn.
I natt är du bjuden av dimman till dans,
där Ull-Stina, Kull-Lina går.
…
Trenza las hojas de la corona estival
y de tus cabellos préndelas.
Riete de el hombre paliducho de la luna
que asoma por las copas de los pinos.
Esta noche junto al estanque de Svartrama bailarás
pasacalles y frenéticas danzas ardientes.
La neblina de la noche te arrastrará
al lugar donde Ull-Stina y Knull-Lina están.
II
Nu tager du månen från Blåbergets kam
att ge dig en glorias sken.
Och ynglet som avlas i gölarnas slam
blir fålar på flygande ben.
Nu far du till Mosslinda, Mosslunda mor,
där Ull-Stina, Kull-Lina, Gull-Fina bor.
I natt skall du somna vid Svartrama damm
där natten och mossan är len.
…
Atrapa la luna que asoma por la Montaña Azul
y cúbrete con su glorioso brillo.
Así los renacuajos que se agitan por el pantano
se transformarán en caballitos voladores.
Así irás con las ninfa Musslinda, la madre de Mosslunda,
al lugar donde habitan Ull-Stina, Kull-Lina y Gull-Fina.
Dormirás esta noche a la orilla del Svartrama
donde son suaves la noche y el musgo.
Y un segunda versión de una famosa cantante sueca de los años sesenta: https://www.youtube.com/watch?v=vNxZmkhRMgI
/////\\\\\
\\\\\/////
Acabando por el principio
Dejamos Nääs cuando sigue la fiesta. El salón grande se está preparando para que las parejas bailen hasta que caiga la tarda noche del verano nórdico. Volvemos a Gotemburgo.
Pero no quiero irme sin despedirme de Otto Salomon. Los criterios de su pedagogía de las capacidades artesanales y del trabajo manual como parte integral de la educación creo que tienen bastante que ver con esa habilidad que tienen los suecos para hacer de todo, desde reparar los techos de sus casas hasta construir una entera desde los cimientos.
La pasión por el trabajo bien hecho y por la belleza del objeto bien acabado, tan frecuentes aquí, es algo que siempre me ha llamado la atención desde hace años y por la que envidio a estas gentes que se desenvuelven con esmero en el trabajo manual, aunque su profesión sea intelectual o administrativa.
El sistema de artesanía educativa (skolslöjd) de Otto Salomon, que aún sigue vivo durante todo el año en los cursos de Nääs, incluye los siguientes objetivos (del 1 al 8 son de carácter formativo, del 9 al 10 se pueden clasificarse como utilitarios):
1. Inculcar el gusto y el aprecio por el trabajo en general.
2. Desarrollar el respeto por el trabajo físico duro y honesto.
3. Desarrollar la independencia y la autoconfianza.
4. Formar a los hábitos de orden, exactitud, limpieza y esmero.
5. Educar la mirada para ver con precisión y apreciar el sentido de la belleza de la forma.
6. Desarrollar el sentido del tacto y la destreza en el trabajo manual.
7. Inculcar los hábitos de atención, aplicación, perseverancia y paciencia.
8. Promover el desarrollo de las capacidades físicas corporales.
9. Adquirir destreza en el uso de herramientas.
10. Ejecutar el trabajo con precisión y elaborar productos útiles.
Fuente: http://www.ibe.unesco.org/publications/ThinkersPdf/salomone.PDF
Es hermosísima esa canción, y admiro -desde tierras muy lejanas y alejadas de educaciones similares- el sistema de artesanía educativa de Otto Salomon. Estuve tentada a dejarte algo de mi tierra, Ramón, por ver si hallabas algo familiar que pudieras relacionar con esos «aires de cuerda escandinavos (que) recuerdan a los sones de las áreas europeas de tradición céltica», tan presentes precisamente en la música celta gallega. Pero, al final -quizá lo conozcas- voy a darte el cambiazo, dejándote un poema en gallego, de Lorca, “Madrigal á cibdá de Santiago”, que rebautizó Lúar na Lubre -un grupo gallego de música folk encuadrado precisamente en esa corriente que tanto abarca, y a la que llaman música celta- como «Chove en Santiago», no tan celta:-), pero que, al menos para mí, sintetiza mil cosas que, en síntesis, son mi tierra.
Gracias y un abrazo.
La letra dice:
Chove en Santiago,
meu doce amor.
Camelia branca do ar
brila entebrecida ó sol.
Chove en Santiago
na noite escura.
Herbas de prata e de sono
cobren a valeira lúa.
Olla a choiva pola rúa,
laio de pedra e cristal.
Olla no vento esvaído,
soma e cinza do teu mar.
Soma e cinza do teu mar,
Santiago, lonxe do sol;
ágoa da mañán anterga
trema no meu corazón.
Cuando un gallego de tantos por el mundo escucha esta canción… seguro que algo se le estremece dentro, será eso que llaman saudade… Bellísima la canción, no recordaba que el poema fuese de Lorca.
Por cierto que el que creo es uno de los mejores festivales de música celta y de otras tradiciones folk en Europa es el «Brosella» de Bruselas. Cuando vivía allí asistí varias veces. Y, por cierto, casi siempre llovía, como debe ser!
http://www.brosella.be/eng
Saludos
Ramón