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Recompensa

7 agosto, 2016
Recompensa. Foto R.Puig

Recompensa. Foto R.Puig

Suelo volver del taller en lo que podríamos llamar un autobús acuático, el Älvsnabben 285 («el rápido de la ría»), algo así como los vaporetti de Venecia, aunque aquí no circula por los canales sino por el estuario del Río Göta, tan ancho como las rías gallegas en España. Este trayecto, escoltado por gaviotas y cormoranes,  siempre es grato.

Hace pocos días la jornada había sido rutinaria: gimnasio, boceto al pastel, renovación con tintas de colores de viejos dibujos al carboncillo, lectura, breve almuerzo, siesta y música…

No me sentía  merecedor de ningún premio especial, pero la lluvia, que me empapó de camino al embarcadero, y el sol, que jugaba con las nubes en su descenso hacia el oeste, habían decidido recompensarme.

Puentes. Foto R.Puig

Puentes. Foto R.Puig

Para recoger el galardón me bastó salir a la plataforma de proa y dejar que el niño que llevamos dentro trepara por esos arcos que abrazaban la ciudad.

Olvidé a Descartes y a Newton y lo que me enseñaron en el colegio para imaginar este mismo lugar poblado por las gentes de la Edad del Hierro y sentir que estaba ante un misterioso arco de colores que abrazaba la tierra y abría pasajes entre ella y el cielo.

Y ya que no tengo a mano una representación del arcoíris en tiempos de los primeros pobladores de Escandinavia, recurriré a su aparición ante la bahía de San Francisco cuando quizás todavía quedase algún aborigen californiano para verlo

Albert Bierstadt. 1900. The Golden Gate. U.S. Public domain

Albert Bierstadt. 1900. The Golden Gate. U.S. Public domain

O algún cheyenne en Wyoming

Albert Bierstadt. Rainbow over Jenny Lake. Wyoming.U.S.Public domain

Albert Bierstadt. Rainbow over Jenny Lake. Wyoming.U.S.Public domain

Curiosamente, este cuadro del artista germano-americano Albert Bierstadt (1830-1902), el pintor que yo sepa que más arcoíris representó en sus lienzos, encierra un error óptico, a ustedes de descubrirlo.

En las culturas primigenias la aparición del arcoíris (el Arco de la diosa Iris en la mitología griega) podía significar augurios y profecías y en la Biblia significa la Alianza tras el castigo. Pero, más allá de mitos y trascendencias, digo yo que también habría niños y poetas que lo verían como nosotros podemos también verlo: como la recompensa de un día sin historia.

A las seis menos diez de la tarde. Foto R.Puig

A las seis menos diez de la tarde. Foto R.Puig

Entretanto estoy llegando al desembarcadero de Stenpiren, desde el que se pueden tomar los barcos hacia el archipiélago de Gotemburgo.

Fin de trayecto. Foto R.Puig

Fin de trayecto. Foto R.Puig

Aún, durante un rato, este arc-en-ciel me acompaña en mi paseo a casa. Desde la torre de la Iglesia alemana parece emanar bendiciones. El reloj marca las seis de la tarde.

Halo de santidad. Foto R.Puig

Halo de santidad. Foto R.Puig

A diez minutos de ahí paso junto a otro arcoíris, que le sirve de ostensorio y custodia a la chica de la flor 

Otro arcoíris. Foto R.Puig

Otro arcoíris. Foto R.Puig

Y ya que nuestro paseo empezó en el agua, acabaré esta crónica acercándome a saludar al dios de las aguas, emblema si los hay de Gotemburgo, nuestro jocoso Poseidón, a quien Carl Milles dejó ahí  enarbolando su salmón y sopesando una ostra gigante. Al fin y al cabo somos casi vecinos.

El amo del agua. Foto R.Puig

El amo del agua. Foto R.Puig

Durante estos meses estivales lo han rodeado de un frondoso y pedagógico jardín de verano, en el que hay de todo, desde flores a coliflores.

Poseidón en su jardin de verano. Foto R.Puig

Poseidón en su jardín de verano. Foto R.Puig

Quienes más parecen disfrutarlo son las sirenas que le acompañan

El séquito de Poseidón. Foto R.Puig

El séquito de Poseidón. Foto R.Puig

 

Pilane 2016 (I): Anna en su nirvana

31 julio, 2016

 

Anna por Jaume Plensa. Pilane 2016. Foto R.Puig

Anna por Jaume Plensa. Pilane 2016. Foto R.Puig

Como todos los años, he vuelto a la exposición de escultura al aire libre en el entorno de Pilane, en la isla de Tjörn, en la región del Bohuslän Sur, en la Costa Oeste de Suecia. Vine por primera vez en 2011 y, desde entonces, no me he querido perder ni una sola edición (todas mis visitas han sido reseñadas en este blog). La actual es la décima edición de esta exhibición de escultura internacional junto al mar y en unos espacios que conservan menhires funerarios de hace 10.000 años.

En este Pilane Heritage Museum el medio natural, labrado por los glaciares y rodeado de un mar surcado por fiordos, es el lugar ideal donde artistas de diversos países escogen el emplazamiento temporal de sus esculturas bajo la guía de Peter Lennby, creador y alma de esta iniciativa. Este año, la cumbre de honor la ha ocupado una conocida figura de Jaume Plensa que merece que le consagre la primera crónica de las dos que voy a dedicar a mi placentero paseo, divertido y energético, que duró casi tres horas.

Anna por Jaume Plensa. Pilane 2016.   Foto R.Puig

Anna por Jaume Plensa. Pilane 2016. Foto R.Puig

Por los senderos de Pilane (mejorados con nuevas pasarelas y escalas de madera) disfruto del sol, el viento, el paisaje y las sorpresas de las nuevas aportaciones escultóricas, tanto de los artistas que exponen por vez primera como de los habituales.

En diferentes tamaños, en galerías y espacios públicos, Plensa ha seguido repitiendo, con ligeras variantes, la fisonomía de este rostro de adolescente enfrascada en sus sueños, a la que ha bautizado como Ana, Anna dreams o, en este caso, como Anna. Unas veces le moldea rasgos orientales y otras parece inspirarse en perfiles leonardescos.

Anna por Jaume Plensa. Pilane 2016. Foto R.Puig

Anna por Jaume Plensa. Pilane 2016. Foto R.Puig

El material de la obra instalada en Pilane es la fibra de vidrio con polvo de mármol. Su blancura es inmaculada, de tal modo que, cuando se yergue sobre un fondo de celajes, casi se confunde con el cielo.

Anna por Jaume Plensa. Pilane 2016. Foto R.Puig

Anna por Jaume Plensa. Pilane 2016. Foto R.Puig

Desde la distancia alumbra como una llama de fuego blanco.

En Pilane los vientos son suaves en esta época del año y las obras permanecen instaladas sólo desde fines de mayo a fines de agosto. Este es un parque de instalaciones escultóricas, a diferencia de la Escultura ambiental, de la que hay numerosos ejemplos en Italia con obras que se integran de modo permanente en el medio natural, que envejecen bajo la acción de los elementos y con el paso de las estaciones.

De algún modo, la forma oblonga, el suave perfil braquicéfalo de Anna y de algunas otras de sus heterónimas, además de buscar un efecto espiritualista y teniendo en cuenta sus dimensiones (alrededor de veinte metros), parece cumplir una función aerodinámica. Aunque no es posible saber como reaccionaría la estructura si siguiese sobre esa altura cuando hubiese de afrontar las tormentas y vientos invernales en la isla de Tjörn.

Anna aerodinámica. Jaume Plensa. Pilane 2016. Foto R.Puig

Anna aerodinámica. Jaume Plensa. Pilane 2016. Foto R.Puig

Si llegase la nieve y los intersticios entre sus bloques comenzasen a vibrar ¿abriría Anna sus ojos o seguiría impasible como los menhires de los círculos funerarios de Pilane?

A medida que nos acercamos, la bella lejana pierde su alada ligereza y su estructura de bloques se va asemejando a una construcción de hielo, a un gran igloo cerrado a cal y canto, al mausoleo de una joven sin cuerpo que cerró sus párpados hace miles de años para no abrirlos más.

Primer plano de Anna. Jaume Plensa. Pilane 2016. Foto R.Puig

Primer plano de Anna. Jaume Plensa. Pilane 2016. Foto R.Puig

Desde lejos,  Anna parece que invita al vuelo de los sueños, a la elegía y a la vía de la meditación y el yoga, de la pacificación de las pasiones o, como el artista ha declarado en ocasiones, este rostro sea el símbolo de una especie de epifanía hacia dentro, de la belleza interior.

No obstante, de cerca, esta Anna es inhumana, como otras creaciones de ese Ars ex machina que desde hace algunas décadas domina la escena. No creo que Walter Benjamin imaginase hasta que punto serían acertadas sus anticipaciones sobre la industria de las obras de arte en la época de su reproductibilidad técnica.

Anna hermética. Pilane 2016. Foto R.Puig

Anna hermética. Pilane 2016. Foto R.Puig

Esta escultura, que, enhiesta sobre rocas graníticas, sorprende al visitante nada más llegar a Pilane, es un hermoso muro, un ánfora sin cuerpo, una rostro sin mirada, el ocaso de toda sensualidad.  No posee la serena fluctuación de los matices del mármol, sino la pasiva inmovilidad de su polvo calizo, no el abierto reflejo del vidrio sino el ensimismamiento de su fibra industrial. Es una bella durmiente que ningún aliento, ningún beso, lograría animar. Y está triste, muy triste.

Anna está triste. Pilane 2016. Foto R.Puig

Anna está triste. Pilane 2016. Foto R.Puig

Casi al final del paseo ascendí al punto más alto para recorrer con la mirada, en un giro de 360º y en toda su amplitud, estos parajes de la isla de Tjörn, comenzando y acabando por la cabeza de Anna, que en la lejanía pareciera un resto olvidado de aquellos glaciares que pulieron estos roquedales, un témpano remanente que aún resiste al sol.

Anna por Jaume Plensa. Pilane 2016. Foto R.Puig

Anna por Jaume Plensa. Pilane 2016. Foto R.Puig

Allá arriba, sólo el sonido del viento y el horizonte de rocas y de mar: una invitación al Nirvana.

Un paraje de roca y fiordos. Pilane 2016. Foto R.Puig

Un paraje de roca y fiordos. Pilane 2016. Foto R.Puig

Un arcángel voló desde Lima a Requena…

24 julio, 2016
Requena. Plaza de Albornoz. Foto R .Puig

Requena. Plaza de Albornoz. Foto R .Puig

Durante años he pasado cerca de Requena en mis desplazamientos entre Madrid y Valencia. La semana pasada, por fin, hice parada y fonda con vistas a la plaza de Albornoz, en el centro del barrio antiguo.

España está sembrada de villas, hoy menores, muchas de ellas prósperas, que tuvieron importancia histórica y estratégica. Requena es una de ellas y, como suele ser el caso, la ciudad vieja se fue formando y fortificando sobre una colina.

Requena. La Alcazaba. Siglo XIII. Foto R  .Puig

Requena. La Alcazaba. Siglo XIII. Foto R .Puig

Pero no me corresponde a mí contar su historia que el lector curioso encontrará en Internet con todo lujo de detalles.

Requena. Torre del Homenaje. Siglo XV. Foto R .Puig

Requena. Torre del Homenaje. Siglo XV. Foto R .Puig

Hoy se puede pasear por Requena rememorando otras épocas: la colonización árabe de la península, la Reconquista y el paso del Cid Campeador, la evolución de estilos arquitectónicos en sus templos y el vaivén de las guerras peninsulares reseñado por los restos de su fortaleza y sus murallas.

Requena. Del pórtico de Santa María. Foto R.Puig

Requena. Del pórtico de Santa María. Foto R.Puig

Pero, sobre todo, el sabor de sus calles, plazas, casas y casonas y el encuentro con su gente.

Requena. Arcos árabes.Foto R.Puig

Requena. Arcos árabes.Foto R.Puig

Requena. Iglesia Torre de El Salvador y cúpula del Sagrario.  Foto R.Puig

Requena. Iglesia Torre de El Salvador y cúpula del Sagrario. Foto R.Puig

Requena. Foto R.Puig

Requena. Foto R.Puig

Como es tiempo de vacaciones, la villa rebosa de jóvenes y niños, de sus voces y de sus juegos. Junto a los jubilados que se resguardan del calor a la sombra de un pórtico o en la umbría de las calles, hay un ir y venir  de los alumnos de escuelas e institutos, libres de clases y exámenes.

Requena. Calle Somera. Foto R .Puig

Requena. Calle Somera. Foto R .Puig

Estos chavales y estas chavalas son el futuro de España.

Requena. Juventud de vacaciones. Foto R.Puig

Requena. Juventud de vacaciones. Foto R.Puig

Ahí donde los ven, los «vándalos unidos», que así me han dicho se llama su pandilla, todos han aprobado el penúltimo año de bachillerato y, al menos cuatro de ellos, ya saben la profesión para la que quieren estudiar el año que viene, cuando acaben los estudios secundarios.

Quizás también salga de esta villa algún artista destacado, si  es que los ejemplos del Museo de Arte Contemporáneo de Requena llegan a servir de inspiración.

Museo de Arte Contemporáneo de Requena. Foto R.Puig

Museo de Arte Contemporáneo «Florencio de la Fuente» de Requena. Foto R.Puig

Mi estancia me pilló fuera de los horarios de apertura, pero hay obras de Miró, Dalí, Tapies, Bores, Torner, Rueda, Mompó, Plensa, Guayasamín, Lam, y de otros menos conocidos pero activos. Así que volveré  en otra ocasión a visitarlo.

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El arcángel que llegó de Lima

Lo que no esperaba encontrar en Requena, en un rellano de la primera planta del hotel, era un San Miguel Arcángel de la escuela cuzqueña, con su espada desenvainada. Bajaba de la habitación para pasear al atardecer por la ciudad vieja, cuando, tocado con el típico sombrero virreinal entre sus alas de abundante pluma, como pintaban a los arcángeles los artistas del Perú en el siglo XVIII, el vencedor de Lucifer, con gesto de guasa, me observaba desde su antiguo marco rojo y oro .

El Sr.Jiménez en arcángel virreinal. Foto R.Puig

El señor Jiménez en arcángel virreinal. Foto R.Puig

Preguntando preguntando, he llegado a saber algo que en las clases de arte peruano de mis años en Lima nunca supe. Aunque es posible que alguno de mis condiscípulos del Perú me pueda aclarar si esta práctica, este reciclaje de óleos de la Escuela Cusqueña, sigue vigente.

El caso es que hace ya unos años un español afincado en Lima se trajo de allá y depositó en casa de sus parientes en Requena este lienzo, en el que, sobre el rostro original, un atrevido pintor de la Ciudad de los Virreyes superpuso el retrato del adquirente. Si prestamos fe a mi informante requenense, estos antiguos arcángeles retocados se obtenían en Lima por encargo.

Aunque tiene aspecto de ser un lienzo antiguo, mejores conocedores hay que yo para verificarlo. A pesar de la penumbra en la que pude observarlo, parece que el rostro contemporáneo haya sido un tercer componente superpuesto al estereotipo afiligranado, típico de aquellas obras, en el que a menudo parecen intervenir dos manos de un mismo taller, especializada una en el atuendo y otra en la persona del ángel. Los barnices habrían hecho el resto.

El Sr.Jiménez en arcángel virreinal. Foto R.Puig

El señor Jiménez en arcángel virreinal. Foto R.Puig

Para que ustedes comparen, he seleccionado, un ejemplo de este género de pintura virreinal del Perú que se puede ver en el Museo Pedro de Osma en Lima, con el que coincide en casi todo el retrato del señor Jiménez.

El arcángel San Miguel. Escuela cuzqueña ss.XVII a XVIII. Museo Pedro de Osma.

El arcángel San Miguel. Escuela cuzqueña ss. XVII a XVIII. Museo Pedro de Osma.

Si el arcángel de Requena es una copia contemporánea, hábilmente envejecida, o un lienzo antiguo salido del mismo taller, conforme al mismo modelo de los cuadros angélicos de la Escuela Cuzqueña, no he podido saberlo. En todo caso, hay que reconocer que al señor Jiménez no le faltó una buena dosis de humor irreverente, cuando quiso dejar un recuerdo a la familia. También confío en que el patrimonio artístico peruano no haya sufrido con ello.

Si así fuese, otro arcángel podría empuñar el arcabuz para tomarse la justicia por su mano. Claro que, para ello, tendría que volar hacia la ignota región en donde ahora moren los profanadores.

El arcángel con arcabuz. Escuela cuzqueña ss.XVII a XVIII. Museo de Arte de Lima

El arcángel con arcabuz. Escuela cuzqueña ss.XVII a XVIII. Museo de Arte de Lima

Pero, si el mismísimo San Miguel se sintiese ofendido, no quiero ni pensar la tremolina que armaría, cuando bajase a ajustar cuentas desde lo alto del Castel Sant’Angelo

 

Deambulando por Madrid

17 julio, 2016
Carlos III. Real Jardín Botánico. Madrid. Foto R.Puig

Carlos III. Real Jardín Botánico. Madrid. Foto R.Puig

En homenaje a la nariz de Carlos III

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Andar por los barrios de mi patria chica es uno de los placeres de estos pocos días, que echaré de menos cuando no esté en Madrid. Pero este domingo, cuando mis divagaciones aparezcan, estaré iniciando mi ruta por las llanuras manchegas, de vuelta a Valencia y a la Marina Alta.

La efigie de Carlos III,  en la umbría del Jardín Botánico (mi refugio preferido cuando ya me aprietan los zapatos), con su regio apéndice nasal, tan amigable y hospitalario para con las arañas, me ha incitado a abrir este post con el rostro inconfundible del mejor alcalde de Madrid, de cuyo nacimiento se cumplieron tres siglos este año.

La verdad es que se podría identificar a los monarcas de nuestras dinastías por sus perfiles fisonómicos. De este modo la sucesión entre los Austrias y los Borbones de España se podría haber dirimido entre numismáticos o en una consulta popular: ¿Prefiere usted que su rey sea prognato o narigudo? 

Por desgracia las naciones y los ejércitos europeos se lo tomaron a la tremenda y las escabechinas duraron casi quince años, cuando todo se habría podido resolver por voluntad estético-popular y el monarca habría accedido a reinar o por narices o por la jeta.

Nota bene: ¡adivinen qué nación sacó la mejor tajada de aquellas contiendas que, a costa de tantos muertos, hicieron la fortuna de pocos! (Pista: I want my ….. back)

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A lo que íbamos…

Disculpen que me haya alejado del discurso inicial, estaba yo paseando por Madrid. Empecé temprano, pues no es verdad que los madrileños no sean madrugadores. De hecho, ínclitos sociólogos dicen que sólo son unos 10.000 habitantes de la Villa y Corte los que tienen hábitos noctámbulos y se la pasan noche tras noche en teatros, tapeos y francachelas. Los demás son muy cumplidos. La razón de que parezcan muchos más es (basándome en lo que me han dicho los sociólogos que lo han estudiado) que a esos diez mil trasnochadores les siguen cada día algo así como una media de ochenta mil gregarios (es decir turistas y forasteros) que acuden a Madrid motivados por su famosa movida.

Madrid. Plaza Alonso Martínez a primera hora. Foto R.Puig

Madrid. Plaza Alonso Martínez a primera hora. Foto R.Puig

Muchos madrileños desayunan frugalmente y de mañanita en la barra del bar

Cafetería Santander a las ocho de la mañana. Foto R.Puig

Cafetería Santander a las ocho de la mañana. Foto R.Puig

De hecho, los cruasanes de Madrid pueden codearse con los mejores de París

La tentación temprana. Foto R.Puig

La tentación temprana. Foto R.Puig

Por las calles veremos a muchos probos empleados que acuden presurosos a cumplir con su deber y ganarse el pan con el sudor de su cuero cabelludo

Madrid. Hacia el curro.Foto R.Puig

Madrid. Hacia el curro.Foto R.Puig

Por cierto que este establecimiento no había levantado el cierre todavía, pues es de los que se quedan abiertos hasta tarde para avituallar a los famosos diez mil y a sus seguidores.

Madrid. Plaza Santa Bárbara. Ready Made.Foto R.Puig

Madrid. Plaza de Santa Bárbara. «Readymade».Foto R.Puig

La verdad es que las vitrinas de algunos de nuestros comercios deberían formar parte de la colección permanente del MOMA de Nueva York.

Juzguen si no por los detalles

Madrid. Plaza Santa Bárbara. Arte Urbanita.Foto R.Puig

Madrid. Plaza Santa Bárbara. Arte Urbanita.Foto R.Puig

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Por desgracia, algunas bienamadas librerías han tenido que echar el cierre…

Madrid. Entre todos la mataron...Foto R.Puig

Madrid. Entre todos la mataron…Foto R.Puig

Sin embargo, aún subsisten establecimientos que exhiben sus  castizos blasones

Blasones de Madrid. Foto R.Puig

Blasones de Madrid. Foto R.Puig

¡Y los miradores de Madrid!

Miradores de Madrid. Foto R.Puig

Miradores de Madrid. Foto R.Puig

Estos me recuerdan los que había en la casa vecina, pared por medio del piso de mis abuelos en el que transcurrió mi infancia. Dos señoras mayores se acomodaban en su mirador, sentadas en butacas de mimbre, a mirar pasar el tiempo sobre los jardines de un gran palacio que ocupaba la manzana al otro lado de la calle.

Nosotros no teníamos mirador, pero sí balcones, con sus barrotes y arabescos en hierro colado

Balcón de Madrid. Foto R.Puig

Balcón de Madrid. Foto R.Puig

de los que Madrid tiene miles

Madrid. Balcones.Foto R.Puig

Madrid. Balcones.Foto R.Puig

Y cuando no los hay, los pintan

Madrid. Plaza Santa Bárbara. Trampantojo.Foto R.Puig

Madrid. Plaza Santa Bárbara. Trampantojo. Foto R.Puig

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En Madrid se puede pecar de gula con gran facilidad. Y no me estoy refieriendo al tapeo o a los bocadillos de calamares…

Para pecar de pensamiento y con la boca. Foto R.Puig

Para pecar de pensamiento y con la boca. Foto R.Puig

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En flagrante contraste abundan quienes recurren a la mendicidad en estos tiempos de crisis.

Pero en Madrid hay bastantes mendigos autóctonos que tienen el humor de motivar al donante con algo de guasa

Mendigando con chunga. Foto R.Puig

También he encontrado a un joven con varios enseres que mendigaba la caridad de los transeúntes con un cartel que decía: «la Pili me ha echado de casa», sentado en el suelo junto a un portal. Sospecho que la aludida vive en algún piso de ese portal y que el mendicante ha decidido airear su desahucio, para denunciar ante todo el barrio la dureza de corazón de esa Pilar que le ha puesto de patitas en la calle.

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A la entrada del Real Jardín Botánico hay una anciana que ayuda a que se cumpla esa parábola evangélica de las aves que ni siembran ni cosechan pero «el padre celestial las alimenta»

Pitas  pitas  pitas. Foto R.Puig

«¡Pitas, pitas, pitas!». Foto R.Puig

Estas palomas serían demasiado grandes para los flacos gatos negros que. dentro del Botánico, prefieren emboscarse a la sombra, aguardando a que algún gorrión distraído se ponga a su alcance.

Al acecho. Jardín Botánico.  Madrid. Foto R.Puig

Al acecho. Jardín Botánico. Madrid. Foto R.Puig

Al acecho.Jardín Botánico. Madrid. Foto R.Puig

Al acecho.Jardín Botánico. Madrid. Foto R.Puig

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Esta paloma es más recelosa, sólo me concedió unos segundos para enfocar y disparar el interruptor de mi cámara antes de que emprendiera el vuelo

Pileta de Recoletos. Madrid. Foto R.Puig.

La pileta y la paloma. Foto R.Puig

Pero, volviendo a los perfiles estatuarios. Este es el de un histórico profesor del Real Jardín Botánico, autor de la obra Flora Española, llamado José Quer (1795 – 1864)

José Quer. Botanista. Real Jardín Botánico. Madrid.  Foto R.Puig

José Quer y Martínez por Albert Rodríguez. Real Jardín Botánico. Madrid. Foto R.Puig

Había nacido en Perpignan, en Francia, pero dedicó su vida a los proyectos y a las plantas de los jardines botánicos madrileños.

El gigante y las doncellas.  Real Jardín Botánico. Madrid.  Foto R.Puig

El gigante y las doncellas. Foto R.Puig

Los que nos legaron este oasis en pleno centro de Madrid, merecerían habitar un paraíso eterno, rodeados de todas las plantas, flores y árboles que lo pueblan.

Al cielo desde Madrid. Foto R.Puig

De Madrid al cielo. Foto R.Puig

 

 

 

En Niza y frente al mar

17 julio, 2016

 

Niño a caballo. Museo delle terme. Roma. Foto R.Puig

Niño a caballo. Museo delle terme. Roma. Foto R.Puig

Comentando Erasmo el insondable abismo de violencias en el que los hombres son capaces de precipitarse voluntariamente, justificándose a si mismos con todo género de razonamientos perversos, escribía que

la naturaleza reservó al hombre el uso de la palabra y de la razón, atributos que contribuyen sobre todo al establecimiento y al fomento de la benevolencia, de modo que nada entre los hombres se resuelva por la fuerza

para, en las mismas páginas, preguntarse atónito:

qué plaga, qué capricho, qué Furia introdujo por primera vez en la mente humana algo cuyo efecto embrutecedor ha impulsado a este plácido animal, que la naturaleza engendró para la paz y la benevolencia y es el único que ha predestinado a la salvación, a precipitarse con tan salvaje frenesí y con enloquecida confusión hacia la destrucción mutua

Junto a los muchos ejemplos de barbarie que enumera en aquel comentario al proverbio Dulce bellum inexpertis («la guerra atrae a quienes no la han experimentado») no podía imaginar algo equivalente a lo que ha ocurrido en Niza: que en una noche de fiesta un padre de tres niños iba a lanzar un camión de diecinueve toneladas contra un tiovivo en el que otros niños se divertían confiados bajo la mirada de sus familiares.

…

Mi crónica de los domingos va a salir como siempre cuando el reloj marque las horas del domingo en Europa. Pero antes dedico un paréntesis al silencio. Estoy triste por las víctimas de la sinrazón fanática del Paseo de los Ingleses de Niza y por las otras decenas y centenas de víctimas de esos que, semana tras semana, para matar, se amparan en doctrinas de odio. Como ante a un eterno renacer de lo que los antiguos llamaban «las hidras de maldad», las personas de buena voluntad en todo el mundo y las sociedades donde los hombres queremos vivir en democracia y libertad, hemos de seguir reafirmando nuestra voluntad de seguir unidos en el respeto mutuo y la tolerancia. Es sobre todo ahí donde no se debe bajar la guardia.

Pequeña historia de unos días sin historia

10 julio, 2016
Despertar.  Foto  R .Puig

Despertar. Foto R .Puig

Como todos los años, frente al mar de La Almadraba, vivimos estas semanas literalmente de sol a sol. Según el humor del cielo y de la densidad de las nubes matinales, que paulatinamente se van a retirar, el astro se abre paso sobre las aguas por una larga franja, que unas veces es del color de las naranjas y otras de los limones de estas tierras levantinas.

El mar medita

El mar medita. Foto R.Puig

El mar medita. Foto R.Puig

Poco a poco, despertando de sus sueños plomizos, nos invitará a pasear por la orilla

El sol se abre camino. Foto R.Puig

El sol se abre camino. Foto R.Puig

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Por las huertas de la costa

Hubo una vez un tren que unía Denia con Gandía. Las traviesas y los raíles hace tiempo que ya no están. Esa vía rectilínea, en su tramo de Denia a Els Poblets/El Vergel, es ahora una Vía Verde para ciclistas, corredores y paseantes.

El Segaria desde la Vía Verde de Els Poblets a Denia.  Foto R.Puig

El Segaria desde la Vía Verde de Els Poblets a Denia. Foto R.Puig

De Els Poblets a Denia son sólo 6,6 kilómetros entre naranjos, mandarinos, limoneros, palmeras y marjales.

Palmeras barbudas en la Vía Verde de Els Poblets a Denia.  Foto R.Puig

Palmeras barbudas junto a la Vía Verde de Els Poblets a Denia. Foto R.Puig

Los frutos prosperan en sus ramas

Verde que te quiero verde. Foto R.Puig

Verde que te quiero verde. Foto R.Puig

Y, si el Segaria presidía el cielo de Els Poblets, será el poderoso puño del Montgó el que nos vaya llenado la vista a medida que el camino se acerca a Denia

El Montgó desde la Vía Verde de Els Poblets a Denia.  Foto R.Puig

El Montgó desde la Vía Verde de Els Poblets a Denia. Foto R.Puig

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Por los valles del interior de la Marina

Camino del Castell de Benirrama. Foto R.Puig

Camino del Castell de Benirrama. Foto R.Puig

A media hora en coche de la costa podemos elegir entre los innumerables caminos de los valles del interior de la Marina. Por ejemplo, la vereda que asciende desde Benirrama a las torres de su castillo morisco, encaramadas en unas altas peñas, centinela de la entrada a la Vall de Gallinera. De este valle hemos hablado antes , hace ya casi cuatro años.

Por este camino, entre algarrobos, olivos centenarios, cerezos y almendros, no faltan las flores silvestres y los pequeños seres que liban de sus néctares

Flores y floristas en el camino al Castell de Benirrama. Foto R.Puig

Flores y floristas en el camino al Castell de Benirrama. Foto R.Puig

Así como fuentes multiseculares y manantiales de agua perenne

Fuente de la Mata de Benirrama. Foto R.Puig

Fuente de la Mata de Benirrama. Foto R.Puig

donde apagar la sed o refrescar los pies

Fuente de la Mata de Benirrama. Foto R.Puig

Fuente de la Mata de Benirrama. Foto R.Puig

 

Por los valles de la Marina se encastillaron las partidas de los moriscos y perdieron sus últimas batallas, antes de su ominosa deportación en 1609.  Una gran multitud de 50.000 de ellos fue embarcada en el puerto de Denia, así como en otros puertos del Reino de Valencia.

El Castell de Benirrama. Foto R.Puig

El Castell de Benirrama. Foto R.Puig

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Cuando cae la tarde

No hablaré hoy de la playa y de las zambullidas en las aguas del mar de esta costa bendita, esa es la propina de cada día. Empezábamos con el sol que se abría paso por la punta Este de La Almadraba. Ahora, pugnando con las brumas, se despide por el Oeste, sobre los montes de la Safor, del lado de Oliva y Gandía.

Los dedos de Dios. Foto R.Puig

Los dedos de Dios. Foto R.Puig

Salvo que…

hayamos visto el atardecer, cenando comme il faut, desde las ventanas del Restaurante Tula, en el extremo sur de la bahía de Jávea, presidida por el Montgó omnipresente

Clara y Borja. Restaurante Tula. 5 julio 2016

Clara y Borja, chefs del Restaurante Tula. Jávea,  5 de  julio 2016. Foto R.Puig

 

Esa tierra que se aleja…

3 julio, 2016
The Children of Sir Richard Croft by John James. 1803. Croft Castle. Herefordshire

The Children of Sir Richard Croft by John James. 1803. Croft Castle. Herefordshire. Inglaterra

Hay muchas cosas inexplicables, pero cantando el propio himno nacional ya no se da uno cuenta.(Robert Musil, «El hombre sin atributos», capítulo 109)

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Estuve en Inglaterra poco más de una semana antes del voto contra «el gobierno de los eurócratas», a quienes los autóctonos menos finos llaman «esos bastardos de Bruselas» (sic) como me ha espetado un vancancier de Manchester al que veo cada verano por la Costa Blanca alicantina. Aunque también han votado contra los inmigrantes polacos, contra  los refugiados invasores, etc.

En cualquier caso, pasé un maravilloso fin de semana en una Manor House georgiana del Herefordshire en casa de unos colegas de la universidad en la que enseña mi hija, junto con ella y mis nietos. Exquisita hospitalidad y espíritu europeo de un matrimonio que aún está tratando de recuperarse del impacto del resultado de ese referendum que han propiciado las viejas huestes eurófobas votando contra el futuro de sus propios hijos y nietos.

Ovejas de Herefordshire. Foto R.Puig

Ovejas de Herefordshire. Foto R.Puig

La ocasión me ha permitido comprender (un poquito) sobre el terreno las distinciones entre un castillo o una mansión de estilo georgiano  y las edificaciones posteriores de los períodos victoriano y eduardiano.

Georgian Manor. Photo R.Puig

Georgian Manor. Photo R.Puig

La mansión (Manor House) donde nos hemos alojado es georgiana y sus campos y  jardines, libres dentro de un orden, invitan al paseo junto a sus estanques, fuentes y riachuelos.

Jardín japonés en una mansión georgianas del  Herefordshire. Foto R.Puig.JPG

Jardín japonés de Herefordshire. Foto R.Puig

Las ovejas de la raza Herefordshire, recostadas y pastando por sus meadows, son parte del paisaje ondulado de esa Inglaterra amable que los olvidadizos del pasado quieren alejar de los pueblos de Europa.

Ovejas de Herefordshire. Foto R.Puig.JPG

Ovejas de Herefordshire. Foto R.Puig

La verde Inglaterra. Foto R.Puig.JPG

La verde Inglaterra. Foto R.Puig

Parece que la natural hospitalidad de nuestros anfitriones se viste de un aire prerromántico, que, en esos interiores de sobriedad neoclásica, enlaza a través de los siglos con las tradiciones de la arquitectura europea que se ha inspirado durante décadas en las modelos palladianos.

Georgian interior. Photo R.Puig

Georgian interior. Photo R.Puig

Hasta el mismo Monet se habría sentido a gusto pintando los reflejos sobre las aguas en el estanque del jardín japonés de nuestros amigos ingleses.

A Monet le hubiera gustado. Foto R.Puig

A Monet le hubiera gustado. Foto R.Puig

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En un castillo eduardiano

Y, además, con un salto que nos llevó del siglo XVIII al pasaje entre los siglos XIX y XX (finales de la época victoriana y años anteriores a la 1ª Guerra Mundial),  nos invitaron a un concierto de música de cine en la Stokesay Court, que comenzó con secuencias e interpretación en vivo de música de cámara de Atonement (Expiación), dirigida por John Wright (2007), filmada en ese mismo castillo, y finalizó con Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore (1988). En total fueron seis secuencias y miniconciertos durante una sesión mágica, en el hall, un tanto misterioso, de un lugar de película.

Stokesay Court. Foto R. Puig

Las galerías del hall de Stokesay Court. Foto R. Puig

De este modo, no sólo disfrutamos de una tarde de cine y música entre lo más granado de la sociedad de Herefordshire, sino que tuvimos una segunda sesión práctica sobre la arquitectura inglesa de los últimos siglos, en este caso la de influencia gótica, menos luminosa, pero perfecta para el drama de Expiación de la novela de Ian MacEwan en la que se basa el film, y cuya lectura no puedo menos que recomendar. Por cierto que en ella se describe el sacrificio de muchos jóvenes ingleses durante la retirada de Dunkerque en 1940, batiéndose por esa Europa que a los partidarios del Brexit tanto les molesta.

Stokesay Court. Foto  R.Puig

Stokesay Court. Foto R.Puig

Desde la terraza de Stokesay Court. Foto R.Puig

Desde la terraza de Stokesay Court. Foto R.Puig

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Tercera clase práctica

La última visita nos llevó de la mano de nuestros anfitriones al Croft Castle, de orígenes medievales pero destruido por los parlamentaristas en el siglo XVII, reconstruido en estilo georgiano en la segunda mitad del mismo siglo y con unos interiores redecorados en el estilo bastante libre del Gothic Revival en la segunda mitad del XVIII.

El Croft Castle. s.XVIII y su capilla de San. Miguel s.XVII. Foto R.Puig

El Croft Castle. s.XVIII y su capilla de San. Miguel s.XVII. Foto R.Puig

En sus interiores hay huellas de un legado cultural y decorativo variado, con predominio de la influencia victoriana, el neogótico de sus artesonados, acorde con las ojivas de sus fachadas, la ornamentación de sus revestimiendos y los muebles victorianos, sin que falten signos de la afición a las chinoiseries. 

Interior. Croft Castle.  Foto R.Puig

Interior. Croft Castle. Foto R.Puig

Interior. Croft Castle. Foto R.Puig

Interior. Croft Castle. Foto R.Puig

Mi anfitrión me fotografió ante la fachada posterior, desde la que se divisa una campiña inglesa de aires románticos, por la que en cualquier momento podríamos ver sin extrañarnos algún caballero salido de las novelas de Sir Walter Scott (1731-1832) o alguno de aquellos normandos que servían a las órdenes de Walter de Lacy (-1085) a quien se atribuye la fundación del castillo de Ludlow, no lejos de donde estamos y de la localidad de Stanton Lacy en el Shropshire.

Mi abuela habría querido estar aquí…

En la fachada posterior del Croft Castle. Foto R.Munro

En la fachada posterior del Croft Castle. Foto R.Munro

Por las paredes del palacio se exhiben los retratos y los recuerdos de quince generaciones de los Croft. Sería aburridísimo  entrar a detallar toda esta fisionómica familiar. Así que destacaré dos de sus baronets.

Uno de ellos, el Reverendo Sir Herbert Croft (1751-1816)m, se arruinó a causa de su voracidad erudita que llevó a descuidar la administración de su enorme propiedad, enfrascado en corregir y aumentar el monumental diccionario inglés (1755) de Samuel Johnson.

El Reverndo Sir. Herbert Croft. Croft Castle. Foto R.Puig

El Reverndo Sir. Herbert Croft. Croft Castle. Foto R.Puig

Aunque  lo más apasionante de su producción fue la novela epistolar Love and Madness basada en una historia real de pasiones y crímenes.

Portada de Love and Madness. Google Books

Portada de Love and Madness. Google Books

Lo descubrí, pero no pude hojearlo, tras los cristales de la biblioteca  de este castillo. Por cierto que los voluntarios del National Trust que se prestan gustosos a explicarte todo lo que vas viendo son gente culta y muy bien informada. La pena fue no poder enrrollarme más pues la visita con niños tiene sus límites y en los jardines nos esperaba un playground que premia la paciencia de los pequeños. A pesar de eso, uno de los guías voluntarios tuvo tiempo de contarme la triste historia de las tres hijas del reverendo Croft.

Tres eran tres las hijas del Reverendo Sir. Herbert Croft. Croft Castle. Foto R.Puig

Tres eran tres las hijas del Reverendo Sir. Herbert Croft. Croft Castle. Foto R.Puig

Murieron solteras, pues su padre nunca tuvo el capital requerido para la dote de ninguna de ellas. ¡Estúpido siglo y miserables pretendientes! A juzgar por el retrato, debieron ser valerosas y bellas y, sobre todo, inteligentes y cultas.

El padre estuvo en la cárcel por deudas y perdió las propiedades de la familia. Ante una segunda denuncia, escapó a Francia. Entonces no había Unión Europea, pero las leyes no escritas del asilo funcionaron. Aunque también habría otros farages entonando eso de «we want our money back»…

Nigel Farage. Foto The Guardian

Nigel Farage. Foto The Guardian

Yo no sé cómo le habría representado Oscar Kokoschka al cabecilla de UKIP. Menos mal que el pintor autriaco no se tropezó con un eurófobo parecido cuando escapó de los nazis y se refugió en Gran Bretaña. Puede que el lápiz de Otto Dix hubiera sido el apropiado para reflejar el aura de este campeón de la xenofobia y la mentira.

El caso es que Kokoschka (quien obtuvo la nacionalidad británica en 1947) se hospedó en el Croft Castle pra cumplir con el encargo de retratar a Lord Michael Croft (1916-1997), a quien pintó bañado en esa atmósfera psicodramática que dicen pretendía reflejar el mundo del personaje retratado, en este caso con al fondo la imagen de su abuelo y una bandera roja comunista ondeando a la izquierda.

Retrato de Michael Croft por Kokoschka. Croft Castle. Foto National Trust

Retrato de Michael Croft por Kokoschka. Croft Castle. Foto National Trust

Por cierto, si algún día visitan el castillo de los Crofts pidan en su cafetería un té con scorns, son exquisitos.

Acceso al Croft Castle. s.XVII. Foto R.Puig

Acceso al Croft Castle. s.XVII. Foto R.Puig

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Al día siguiente de nuestra vuelta a Leicester, paseando por el New Walk, una semana antes del referendum del Brexit, hay algo que me dió mala espina, aunque, optimista yo, procuré desechar esa sensación. Uno de los prohombres de la historia de la ciudad, reverendo y escritor también de obras varias, entre ellas una de 1803, titulada Sentiments proper to the present Crisis (Sentimientos apropiados para la presente crisis) me hacía un gesto de adiós…

Bye-bye. Foto R.Puig

Bye-bye. Foto R.Puig

¿Cómo se hace sidra en Normandía? Jaime y Pascale nos lo explican

26 junio, 2016
De aquí procede la mejor sidra que he bebido. Foto R.Puig

Aquí se hace la mejor sidra que he bebido. Foto R.Puig

 

Hoy este blog se honra con la colaboración de dos cronistas de excepción que nos cuentan cómo se produce la sidra artesana a partir de las manzanas de Normandía. Jaime y Pascale son amigos nuestros desde hace décadas y tenemos tantas cosas en común que sería muy largo contarlas. Pero algo que es exclusivamente suyo es la experiencia de restauradores de casas normandas à colombage con las mismas técnicas del siglo XV y…  ¡como productores de la mejor sidra que hemos bebido!

Damos la bienvenida a Jaime López Krahe y a Pascale Pousset, que nos explican cómo va el proceso de transformación de su cosecha de manzanas del 2015 en la sidra artesana que beberemos en el 2016.

Ellos son los autores de todo lo que sigue…

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La producción de sidra artesana en Normandía

A partir de finales de octubre del año pasado estuvimos recogiendo manzanas en la finca Le Mesnil que está situada en una zona de AOP (Appellation d’Origine Protégée) Pays d’Auge. Este año hubo mucha cosecha, pues sacamos casi el doble que en años anteriores: en total dos toneladas de manzanas para sidra típicas de la zona, que mezcla principalmente variedades dulces, aciduladas y amargas.

El sábado 28 de noviembre pedimos que viniera una prensa hidráulica ambulante, accionada por un tractor, para sacar el jugo de las manzanas. Antiguamente se hacía por medio de una prensa mecánica de tornillo tras haber machacado las manzanas previamente con una rueda de piedra movida por un caballo o una mula.

Llegada de la prensa. Foto J.López Krahe.

Llegada de la prensa. Foto de J.López Krahe y P. Pousset

Esta máquina hace de todo: lava las manzanas, las sube para triturarlas por medio de un tornillo sin fin y la pulpa se va apilando en varias secciones envueltas en telas de yute para pasar al prensado de extracción del mosto.

Lavado de las manzanas. Foto J. López Krahe.

Lavado de las manzanas. Foto de J. López Krahe y P.Pousset

 

Este año, las altas temperaturas del otoño provocaron un importante porcentaje de manzanas podridas que hubo que retirar antes de meterlas en la prensa.

Caída de la pulpa en telas de yute. Foto J. López Krahe

Caída de la pulpa en telas de yute. Foto de J. López Krahe y P.Pousset

Apilado de las telas sobre un entramado de madera. Foto J. López Krahe.

Apilado de las telas sobre un entramado de madera. Foto de J. López Krahe y P. Pousset

Los lienzos de tela de yute nos permiten separar y apilar las varias capas de pulpa, cada una sobre un entramado de madera.

Comienza el primer prensado

Ya están convenientemente situados los estratos de pulpa  bajo la potente prensa…

La pulpa bajo la prensa. Foto J. López Krahe.

La pulpa bajo la prensa. Foto de J. López Krahe y P. Pousset

y ésta comienza el primer prensado

La prensa en acción. Foto J. López Krahe.

La prensa en acción. Foto de J. López Krahe y P. Pousset

El primer mosto fluye alegre

El mosto de manzana se recoge en un recipiente de acero inoxidable

El primer mosto. Foto J. López Krahe.

El primer mosto. Foto de J. López Krahe y P.Pousset

 

En ese recipiente se filtra un poco y se mide la densidad, que está en relación con la proporción de azúcar contenida en el mosto. En el proceso de fermentación este azúcar se ira transformando en alcohol. Este año la densidad obtenida ha sido de 1055 gr/l, lo que da una capacidad teórica de unos 7° de alcohol. No está mal, pero podría haber sido algo mejor… La mayoría de las manzanas podridas que tuvimos que retirar debido al “calentamiento climático” eran variedades dulces.

El mosto se bombea hacia los toneles, que se han lavado y esterilizado previamente quemando algo de azufre para evitar la contaminación de bacterias que podrían echar a perder la fermentación.

Bombeo del mosto hasta los toneles.Foto J. López Krahe.

Bombeo del mosto hasta los toneles.Foto de J. López Krahe y P.Pousset

 

El mosto llega al lagar donde se han dispuesto los toneles esterilizados .

En los toneles

Los toneles se llenan completamente para evitar el contacto con el aire y evitar el desarrollo de bacterias aerobias que podrían echar a perder el proceso de fermentación. Esto quiere decir que es necesario anticipar un pequeño cálculo en función de la cantidad de mosto previsible y del tamaño de los toneles que se preparan de antemano.

Colmando de mosto los toneles.Foto J. López Krahe.

Colmando de mosto los toneles.Foto de J. López Krahe y P.Pousset

Para evitar contaminaciones exógenas, se instalan tapones asépticos que permiten la evacuación de los gases de fermentación impidiendo la entrada de otros gérmenes.

Cierre de los toneles con tapones asépticos.Foto J. López Krahe.

Cierre de los toneles con tapones asépticos.Foto de J. López Krahe y P.Pousset

La ventaja de poner los toneles en alto es que en la fase de trasiego no será necesario bombear, la fuerza de la gravedad bastará.

El mosto se autopurifica

La primera fase de una buena fermentación es la defecación del mosto: las partes sólidas son evacuadas naturalmente hacia el exterior clarificando así el líquido. Según la temperatura ambiente esta fase puede durar entre 3 ó 15 días.

Los residuos de la fermentación. Foto J. López Krahe

Los residuos de la fermentación. Foto de J. López Krahe y P.Pousset

Conviene proceder al trasiego del mosto antes de que estos residuos sólidos precipiten y contribuyan a enturbiar la sidra.

Trasiego

El trasiego consiste en cambiar el líquido de tonel, limitando al máximo el contacto con el aire  y dejando los posos en el primer tonel. Esto ralentiza la fermentación y al mismo tiempo filtra el líquido, dando un producto final de mejor calidad.

El trasiego del líquido en fermentación.Foto J. López Krahe

El trasiego del líquido en fermentación.Foto de  J. López Krahe y P.Pousset

 

Vigilando la fermentación

El proceso de fermentación se controla midiendo la evolución de la densidad del líquido. Conviene que ese proceso sea lento, pero depende de la temperatura. Si es un invierno cálido, el proceso será más rápido.

Se puede ver la diferencia de evolución entre 2010/2011, cuando el invierno fue “normal” con temperaturas frías entre diciembre y febrero, y en 2014/2015, en que fueron mucho más cálidas. En el primer caso se observa una caída de la densidad a finales de marzo y primeros de abril

Evolución comparativa de la densidad de la sidra. Tabla J.López Krahe

Evolución comparativa de la densidad de la sidra. Tabla de  J.López Krahe y P.Pousset

Cuando la densidad llega a 1018 gr/l es hora de embotellar si se quiere una sidra dulce, o conviene esperar hasta 1010 gr/l o 1005 gr/l si se prefiere más seca. Se utilizan botellas de tipo Champagne ya que deben resistir à la presión provocada por la segunda fermentación, que produce espuma de gas carbónico. El tapon tiene que ser hermético y estar bien asegurado para evitar que los gases que produce causen un reventón (evito el término explosión pues recuerda el estado de emergencia que padecemos en Francia). Esta presión puede ser mayor si en el momento del embotellado la sidra contiene mucho azúcar (densidad elevada); se han visto a veces reventones en cadena por esta razón, con la consecuente pérdida de una parte de la cosecha. A nosotros todavia no nos ha ocurrido y esperemos que tampoco nos ocurra este año.

En efecto, el clima ha hecho que la fermentación fuera muy lenta y la densidad se ha estabilizado a 1030 gr/l. Se puede ver la evolución en el gráfico de este año y compararlo con el de los años anteriores. Se observa la evolución paralela de los dos toneles. El embotellado se ha hecho con casi un mes de retraso en relación a otros años.

Curva de la evolución de la densidad comparada con las campañas anteriores.

Curva de evolución de la densidad en los dos toneles. Tabla de J.López Krahe y P.Pousset

Este año tendremos una sidra muy dulce, con poco alcohol (1,5°), muy espumosa, siempre y cuando las botellas y los tapones resistan a la presión de la segunda fermentación.

¡Ya veremos!

Manzana de Normandía. Fuente: France Voyage

Manzana de Normandía. Fuente: France Voyage

 

Del viaje de un socialista sueco por la Rusia de Stalin y por la España republicana en guerra (y II)

19 junio, 2016
Niños pobres entre Valencia y Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Niños pobres entre Valencia y Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Continúo con la segunda y última parte de esta crónica sobre el periodista y político sueco Allan Vougt (1895-1953) con motivo de mi lectura del libro en que narra su visita a la Rusia Soviética y a la zona republicana de la España en guerra en 1937.

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Imágenes de la vida de la población civil en Rusia y en España

La pobreza y la precariedad en la España de los años treinta estaba a la vista y, por compasión o exotismo, los cronistas recogían y difundían sus imágenes. El libro de Vougt no es una excepción, si bien sus fotos de Rusia denotan la intención de mostrar una infancia mejor atendida, aunque menos risueña que la de los españolitos de entonces.

Niños de guardería en Bilsjovik. Allan Vougt. Moskva Madrid.

Niños de guardería en Bilsjovik. Allan Vougt. Moskva Madrid.

Siguiendo con esa tónica, a las españolas las califica de «bellezas» (skönheter), puede que influido por la mítica hermosura de las mujeres ibéricas. A este respecto, voy a hacer un inciso y recomendar el interesante análisis de un libro de otro viajero, sexólogo y eugenista, de principios del siglo XX en el blog de Rebecca Bender : The Soul of Spain («el alma de España») de Henry Ellis Havelock (1859-1939), publicado en 1908 y reeditado en 1937, que se puede leer íntegramente en el enlace que nos ofrece el post de Rebecca.

Jovenes bellezas entre Valencia y Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Jovenes bellezas entre Valencia y Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

En cambio, en Moskva-Madrid las campesinas rusas se instruyen, se supone que voluntariamente, en aras de la nueva sociedad colectivista, bajo la guía de Stalin

Campesinas de Tjerkessiska en sesión educativa. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Campesinas de Tjerkessiska en sesión educativa. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Las trabajadoras soviéticas desfilan, deportivas y disciplinadas, vestidas de blanco

Desfile de trabajadores. Leningrado. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Desfile de trabajadores. Leningrado. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Eso sí, el pan no falta en los pueblos de la Cataluña republicana

Con el cesto del pan en un pueblo de Cataluña. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Con el cesto del pan en un pueblo de Cataluña. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

y el gobierno de la Generalitat catalana se mostraba, por entonces, solidario con los madrileños

Companys a los madrileños. "Cataluña os ama". Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

Companys a los madrileños. «Cataluña os ama». Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

No en vano el poeta, Antonio Machado, que tuvo que exiliarse por la frontera del Alto Ampurdán al Languedoc para morir en tierras de Francia, cantó a Madrid como el rompeolas de todas las Españas.

Unas Españas que se combatían fieramente en un proceso de destrucción recíproca…

Efectos de la guerra en las calles de España

Por ello, en la crónica del reportero sueco no podían faltar las imágenes de esa devastación

Calle Mayor de Lérida. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Calle Mayor de Lérida. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Devastación en el barrio de Argüelles. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Devastación en el barrio de Argüelles. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Edificio bombardeado en Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Edificio bombardeado en Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Refugio frente a la Telefónica. Gran Vía. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Refugio frente a la Telefónica. Gran Vía. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

A su vuelta a Suecia, además de publicar en 1938 su libro Moskva-Madrid, a nuestro viajero le iban a embargar otras preocupaciones y tareas urgentes, de las que hemos hablado en el primer capítulo que le he dedicado el domingo pasado.

Pero, antes de cerrar este y ya que he mencionado el eugenismo del otro viajero del que nos habla Rebecca Bender en su blog, voy a retrotraerme al primer ensayo del joven Allan Vougt como teórico del socialismo sueco

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Biología Racial y Socialismo

Es sabido que el desarrollo de la Socialdemocracia coincidió de modo oficial en Suecia con el auge de las teorías seudo-científicas de la biología y de la higiene racial, esta última también conocida como eugenesia, que interesaron vivamente a algunos de los padres del socialismo sueco. De hecho fue Hjalmar Branting (1860-1925) quien promovió el Instituto de Biología Racial de Uppsala, creado en 1922, apoyado en eso por la derecha parlamentaria:

Nuestro pueblo es de origen germánico quizá más limpio que cualquier otro pueblo en el mundo . Su aspecto también da testimonio de ello. El sueco es sobre todo alto y fornido, con el pelo rubio, una frente alta y los ojos brillantes. Por otra parte, tiene el cráneo alargado.

Esto escribía en Rasbiologi och rashygien (1914) el Profesor sueco de Biología Racial Herman Lundborg (1868-1943), basándose en los datos de los estudios tendenciosos de la última década del siglo XIX, cuando, para más inri, sólo el 10 % de la población de Suecia respondía a ese pretendido modelo del tipo nórdico puro.

Cuando nuestro Allan Vougt (que ni siquiera era un experto en tales materias) publica un opúsculo sobre la cuestión, lo titula Biología Racial y Socialismo (1925), el primer ensayo que se le conoce.

Biología Racial y Socialismo. Allan Vougt 1925

Biología Racial y Socialismo. Allan Vougt 1925

Lo que más impacta en el opúsculo de Allan Vougt es su admiración por una obra, cuya traducción al sueco cita en la primera página (al precio de 15 coronas), del profesor alemán y promotor de las ideas racistas del nazismo, Fritz Lenz (1887-1976), escrita en colaboración con Erwin Baur (1875-1933)  y el nazi Eugen Fischer (1874-1967), publicada en Suecia bajo el título de Herencia e higiene racial, obra que es bien conocida por haber inspirado las ideas racistas de Hitler en su Mein Kampf.

Siguiendo el talante de esos autores, Allan Vougt opina que los nórdicos están mejor dotados que los négridos, aunque a estos les otorga que son buenos para el tipo de competencias que el clima y los territorios en que viven exigen de ellos, pero que hay que respetar lo que la higiene racial aconseja y «prevenir  las combinaciones nocivas» (págs. 13-14).

En definitiva, «no hay oposición entre socialismo y biología racial», como reza el encabezamiento del último epígrafe de este opúsculo (pág. 15) que concluye proclamando que

El objetivo principal para los socialistas, así como para los biólogos de la raza, es un mundo en el que se consiga una división del trabajo sobre la base de todas las razas, de todas las naciones y del derecho y la obligación de cada individuo de beneficiar a la totalidad

(pág.16

Lo que significaron estas ideas en Europa es bien conocido. Menos lo son sus consecuencias en Suecia (incluidas las campañas de esterilización forzosa) para la vida de las personas con deficiencias intelectuales o mentales, para los gitanos, los sami de Laponia y otras minorías fuera de las normas de la raza germánica durante las largas décadas de desarrollo del modelo sueco socialdemócrata, hasta bien avanzado el siglo XX. Ello ha sido materia en los últimos años de expresiones oficiales de contrición y de informes públicos y emisiones en los medios de comunicación suecos.

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Epílogo

No repetiré aquí lo que ya expliqué el pasado domingo sobre el resto de la carrera de Allan Vougt, pero ya que estaba interesado por razas y naciones, quizás podamos acabar este post con una foto suya del año antes de su muerte. No sabemos quién es el representante árabe de la foto, pero el año 1952 fue particularmente crítico en Oriente Medio. Entre otros cambios, el rey Faruk de Egipto fue enviado al exilio el 26 de julio por la revolución capitaneada por Nasser. Las sonrisas de los protagonistas de la foto permiten pensar que el golpe de los Oficiales Libres egipcios no se había producido todavía.

Allan Vougt con un delegado árabe en 1952 en una conferencia de la ONU en París

Allan Vougt con un delegado árabe en 1952 en una conferencia de la ONU en París. Fuente: «Allan Vougt y su tiempo» por Kaj Björk, Estocolmo 2007

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Por entonces a los socialistas suecos les quedaban todavía varias décadas por delante antes de enfrentarse a sus principales incoherencias axiológicas. Pero, no eran los únicos ni serán los últimos, que en todas partes cuecen habas.

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Fuentes citadas en este post

Vougt, Allan, Rasbiologi och Socialism, Frihets Förlag, Eskilstuna, 1925

Vougt, Allan, Moskva-Madrid, Stockhom, 1938

Del blog de Rebecca M. Bender Ph.D. he citado  Discovering “The Soul of Spain”… in Kansas!

Sobre Herman Lundborg, Director del Instituto de Biología Racial de Uppsala y empecinado eugenista, que se dedicó durante años a aplicar su «ciencia» a la sistemática medición biométrica de los sami de Laponia, hay abundante bibliografía en la wikipedia.

Del viaje de un socialista sueco por la Rusia de Stalin y por la España republicana en guerra (I)

12 junio, 2016
Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

«las ideas que quieren adquirir poder se pegan a las ideas que ya tienen el poder»

Robert Musil, El hombre sin atributos (1930 – 1942), capítulo 101

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Corría el año 1937 y un periodista y militante socialista sueco, Allan Vougt (1895 – 1953) viaja durante siete semanas por la Unión Soviética, poco después de que un Stalin paranoico haya iniciado en mayo la terribles purgas que caracterizaron su campaña de liquidación de reales e imaginarios revisionistas y «trotskistas» durante aquel 1937 sanguinario. Forma parte de una delegación de periodistas suecos, que viaja durante el verano bajo la guía oficial del gobierno soviético. Envía sus artículos al periódico Arbetet (El Trabajo), órgano del partido, del cual es redactor. En Moscú estaban también de visita el Ministro de Asuntos Exteriores sueco, Rickard Sandler y el secretario del Gabinete del primer ministro, Christian Günther, con los cuales Vougt mantenía estrechas relaciones. A la sazón, el primer ministro era Per Albin Hansson (1885-1946).

El lector se preguntará por qué traigo esta historia a mi blog. La causa es mi reciente visita a Alfa Antikvariat, la que a mi juicio es la librería de viejo mejor nutrida de Estocolmo, donde todavía he podido saludar a su propietario, que ya tiene más de 90 años pero sigue moviéndose con sus muletas entre los anaqueles de esta gruta de las maravillas. Hay casi dos millones novecientos mil libros que se pueden adquirir desde su página web y muchos miles físicamente disponibles en este local atiborrado. Además de los libros en sueco, nos podemos pasar horas rebuscando en un fondo muy abundante en inglés y francés y una apreciable cantidad de libros en español, alemán e italiano.

Allí me topé con la crónica de Allan Vougt sobre sus semanas del verano de 1937, en la Rusia Soviética, completadas por otras tres en otoño en la España de la Guerra Civil. El libro, cuya portada abre hoy el blog se titula Moskva-Madrid (Estocolmo, 1938, 173 páginas en octavo) con abundantes fotografías del autor.

Un periodista socialista políticamente hiperactivo

Mi interés principal al adquirir el libro eran sus añejas fotos y las impresiones de aquel viajero que estuvo en Cataluña en otoño de 1937, y pasó por Aragón, Valencia y Madrid.

Un testigo presencial de excepción, Georges Orwell (1903-1950), periodista y escritor, había estado allí un poco antes, desde el 26 de diciembre de 1936 al 23 de junio de 1937 como combatiente voluntario, movido por su anarquismo idealista y el sueño de una sociedad igualitaria. Se salvó de la muerte de milagro, una vez por bala y en el frente y otra a punto de ser liquidado por los comunistas por haberse sumado a las milicias del POUM. Por más que a las partidas de la CNT-FAI, como a la gran mayoría de las facciones de aquella guerra fratricida, no les moderaba la consideración de los derechos humanos (*), Orwell no pudo percibirlo, metido en el frenesí y el desbarajuste, que describe con pelos y señales, en Barcelona, en el frente de Aragón y en los hospitales de Monflorite y Barbastro.

La versión, idéntica a la oficial del comunismo ibérico y de la propaganda estalinista, que, a toro pasado, presenta Vougt en su libro sobre las purgas de anarquistas en Barcelona, y la de Orwell, que las vivió en directo y casi deja el pellejo, ambas publicadas en 1938, son completamente diferentes.

De hecho la experiencia en la Guerra Civil española fue la que le hizo a Orwell abrir los ojos sobre la realidad de la Unión Soviética de Stalin y de su brutal deriva totalitaria.

George Orwell. Homenaje a Cataluña, Penguin Books 1989 (MartinSecker & Warburg 1938 revisada en 1986)

George Orwell. Homenaje a Cataluña, Penguin Books 1989 (Martin Secker & Warburg 1938 revisada en 1986)

La crónica del sueco sobre las feroces purgas de Stalin en la Rusia de los Soviets es ingenua y seguidista, justificando de forma alambicada la purga staliniana que condujo desde inicios de 1937 al procesamiento y ejecución de miles de «viejos bolcheviques» «revisionistas» y «trotskistas» que, de acuerdo con la versión oficial, conspiraban contra la revolución en Rusia y se entendían con los nazis.

Logicamente, la lectura del libro de Allan Vougt me despertó la curiosidad por el resto de su trayectoria vital, pues atraviesa los años clave de la consolidación de la Socialdemocracia en Suecia y la convulsa primera mitad del siglo XX en Europa. Mi bulimia de ratón de biblioteca me ha llevado por los laberintos de una interesante biografía y de otros escritos suyos. El biógrafo no sólo habla de Vougt sino también de «su tiempo», es decir de la política y los compromisos del socialismo sueco y de sus protagonistas, desde el final de la I Guerra Mundial a la guerra fría, en concreto a 1953, fecha del fallecimiento de nuestro hombre.

Pero, antes vayamos al libro que ha suscitado mi interés…

Moskva – Madrid

Como jefe de la sección Internacional del órgano oficial de los socialistas suecos viaja primero por la Rusia de Stalin y luego por la zona republicana de la Guerra Civil española, y lo hace encauzado por las autoridades soviéticas en el primer caso y conducido después durante tres semanas por los cuadros del ejército regular de la República cercanos al general Miaja y a Largo Caballero.

La oficialidad en el ejército republicano español

El General Miaja pasando revista a un batallón.  Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

El General Miaja pasando revista a un batallón. Allan Vougt. Moskva-Madrid. Stockholm 1938

l General Miaja y un grupo de prisioneros italianos escuchan al Ministro de Educación Jesús Hernández. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

El General Miaja y un grupo de prisioneros italianos escuchan al Ministro de Educación Jesús Hernández. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938 (**)

Estado Mayor de una División. Casa de Campo. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

Estado Mayor de una División. Casa de Campo. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

efe de Brigada en el frente de Zaragoza. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Jefe de Brigada en el frente de Zaragoza. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938. (***)

Los soldados soviéticos…

Demostración gimnástica de reclutas en la Plaza Roja. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Demostración gimnástica de reclutas en la Plaza Roja. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

y los combatientes republicanos en España

Brigadistas alemanes y checos en Valencia. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Brigadistas alemanes y checos en Valencia. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Dos soldados en la calle de Segovia. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Dos soldados en la calle de Segovia. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

En las trincheras de Madrid.   Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

En las trincheras de Madrid.  Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

Soldado vasco junto a un compañero en Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Soldado vasco junto a un compañero en Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Soldados en el frente de Aragón. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Soldados en el frente de Aragón. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Domingo en la Casa de Campo de Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

Domingo en la Casa de Campo de Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

No me atrevo a hacer comentario alguno a las fotos de aquellos hombres, a sus rostros,  su  presencia y sus indumentarias variopintas, la gran mayoría gente llana, trabajadores, hombres del pueblo, pero también algún oficial del ejército regular y uno que otro jovencito, quizás estudiante, pues imagino lo que la suerte de la guerra o, si sobrevivieron a los combates, de la posguerra, debió de depararles a la mayoría de ellos.

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Las contradicciones de una época resumidas en un hombre

En su biografía de Allan Vougt (En utskälld man. Allan Vougt och hans tid, Stockholm, 2007 : Un hombre discutido. Allan Vougt y su tiempo), el político y periodista, Kaj Björk, que ha vivido, pero en tiempos menos convulsos, un recorrido parecido a su biografiado (redactor jefe de un periódico socialista, Ny Tid, diputado, Secretario de Relaciones Internacionales de los Socialdemócratas suecos y diplomático) resume las contradicciones que han afectado al desarrollo del socialismo sueco en la primera mitad del siglo XX, de las cuales la figura del autor de Moskva-Madrid es un concentrado.

Allan Vougt y su tiempo por Kaj Björk. Estocolmo 2007

Allan Vougt y su tiempo por Kaj Björk. Estocolmo 2007

Diciéndolo brevemente, Allan Vougt metió los pies en todos los charcos de las ideologías y los conflictos de su tiempo, equivocándose en los de mayor trascendencia, a mi modo de ver por cierta falta de rigor intelectual y, en alguna medida, por las prisas con que desembarcó en el mundo del periodismo oficial sin formación universitaria, con un gran entusiasmo y fidelidad a los cuadros superiores de su partido político (que al final le tratarían con ingratidud) y con una pluma acelerada e incisiva. Puede decirse que, siendo una buena persona, su dependencia partidista contaminó su independencia moral e hizo de él un hiperactivo periodista orgánico a la par que miembro de cruciales comisiones parlamentarias y gubernativas, parlamentario, diplomático internacionalista y ministro (defenestrado finalmente por su propio partido).

Como ya hemos subrayado, en la visión de las purgas del anarquismo en Rusia y en Cataluña durante la guerra civil, se alineó con la posición del estalinismo, la misma que expresaba Georgi Dimitrov en L’Humanité en 1937 y que matuvieron en España los comunistas en el gobierno y el ejército de la República española, bajo Largo Caballero y el General Miaja :

Ce sont les mêmes criminels qui envoient les assassins en Espagne et en Union soviétique. Les bandes trotskistes-zinoviévistes s’avèrent les alliées les plus intimes de la racaille criminelle fasciste de Hitler et de Mussolini. Tant au procès des terroristes de Moscou qu’à celui des terroristes de Novossibirsk, il a été prouvé, devant le monde entier, que les bandes terroristes trotskistes-zinoviévistes travaillaient de concert avec les agents de la Gestapo. Elles se sont révélées comme des agents de celle-ci. En Espagne, les trotskistes essayent de désagréger et de briser le Front populaire antifasciste, afin d’aider les généraux fascistes Franco et Mola à remporter la victoire. C’est ainsi que le trotskisme s’avère l’allié, l’auxiliaire et le pionnier de la pire réaction et de la pire contre-révolution, le complice des plus mortels ennemis de la classe ouvrière, du fascisme assassin.

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Estos son los mismos criminales que envían asesinos a España y a la Unión Soviética. Bandas trotskistas – zinovievistas se manifiestan como los aliados más íntimos de la escoria criminal fascista de Hitler y Mussolini. Tanto en el juicio a los terroristas de Moscú como en el de los terroristas de Novosibirsk, se demostró ante el mundo entero que los trotskistas-zinovievistas son bandas terroristas que trabajan en concierto con los agentes de la Gestapo. Se han destapado como agentes de los mismos. En España, los trotskistas tratan de desintegrar y romper el Frente Popular antifascista  para ayudar a los generales fascistas Franco y Mola a obtener la victoria. Así es como el trotskismo se revela como el aliado, el auxiliar y el pionero de la peor reacción y de la peor contrarrevolución, el cómplice de los más mortales enemigos   de la clase obrera, del fascismo asesino.

Georgi Dimitrov, L’Humanité, 1937

Vougt, aunque subrayando que la formulación de la cuestión por Dimitrov es desafortunada, se mostró comprensivo con la postura de Stalin y con su política de control de la Internacional Comunista hacia lo que paradójicamente define como

una colaboración tranquila para la salvaguarda de la paz con los estados de Europa, cuyo interés pacífico es similar al que predomina en el estado Soviético

Allan Vougt, Moksva-Madrid, pág 66

Así termina textualmente su crónica de la visita a la Rusia de Stalin, primera parte del libro Moskva-Madrid. La segunda parte, hasta la página 172 está dedicado a su rápida visita por la España republicana en plena guerra civil, donde destaca un capítulo dedicado a Largo Caballero, otro a la Nueva España y uno a la crítica de la No intervención, en el que hace juegos malabares para justificar a los partidos de la Internacional Socialista que se mantuvieron al margen.

La tercera parte es un repaso de la situación internacional titulado Dictaduras y peligro de guerra, en la que en la categoría de dictaduras no entra el estado de la Rusia Soviética, a la que distingue de las dictaduras de Mussolini y Hitler por «interés predominante por la paz» que según él, caracteriza al régimen de Stalin.

El hecho es que la Unión Soviética pertenece a esos estados en que (ese interés por la paz) pesa más que todo lo otro que les diferencia de ellos (el fascismo y el nacionalsocialismo).

Así termina el libro.

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Allan Vougt escribía en un artículo en Arbetet en diciembre de 1937, titulado «Bajo las bayonetas de los Soviets», que Suecia podía estar tranquila ante las amenazas de guerra, bajo el amparo del poder de la Unión Soviética, «ineludible soporte protector de la libertad de los pueblos pequeños».

No tardarían los socialdemócratas suecos, tan ciegos como los partidos y los intelectuales de otros países europeos, en descubrir sorprendidos que Stalin y Hitler se entendían en secreto en un pacto de no agresión que duró de agosto de 1939 a junio de 1941, ambos motivados por estrategias que no eran precisamente pacifistas y para repartirse a los «pueblos pequeños».

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Los pies en otros charcos

No puedo extenderme mucho, pero en este terreno de la guerra y el pacifismo, los gobiernos socialdemócratas suecos, y Allan Vougt como exponente destacado, siguieron metiéndose en todos los charcos  para mantenerse neutrales.

El Gobierno de Coalición presidido por Per Albin Hansson y la Comisión de Defensa del Parlamento, a la que pertenecía Vougt, aceptaron el tránsito entre Suecia y la Noruega ocupada por los nazis de los trenes cargados con soldados alemanes y armamento (así como la venta de acero sueco a Hitler) que, como Vougt argumentaba con candidez, circulaban por la noche para no alarmar a la población, eso sí escoltados por soldados suecos. Era notorio que la mayoría de la oficialidad del ejército y de la policía en Suecia simpatizaba entonces con el proyecto del paneuropeismo ario.

Para evitar que los periódicos que en Suecia protagonizaban la crítica contra el nazismo suscitasen conflictos con la Alemania de Hitler, un comité constituido por Allan Vougt y los juristas Ragnar Bergendal y Olof Thulin concluyó en febrero de 1940 una Propuesta de medidas para el cambio de los ordenamientos de la libertad de prensa titulada Contra el abuso de la libertad de Prensa. Objetivo: la censura preventiva de la prensa en situaciones en que «nuestro país pudiera entrar en guerra o hubiera una amenaza de guerra…»

Propuesta para el recorte de la libertad de prensa

Propuesta para el recorte de la libertad de prensa

En abril de 1940 el ejército alemán invadió Noruega  y entre julio del mismo año y agosto de 1943 circularon, por la noche y a través Suecia, los trenes con fuerzas y armamento alemanes en dirección al país vecino. Hubo periódicos a los que, basándose en la ley de prensa modificada, se mutiló la edición o se les bloquéo en su totalidad, destacando las cinco ediciones secuestradas al Göteborgs Handels och Sjöfartstidning del valiente Torgny Segerstedt (1876-31 de marzo 1945), quien por unas semanas escasas no pudo tener la satisfacción de ver la capitulación de la Alemania nazi.

Torgny Segerstedt

Torgny Segerstedt. Wikipedia

Otros se rebelaron contra esta «colaboración neutral», como por ejemplo el escritor Vilhelm Moberg (1898-1973)  o las Juventudes Socialistas de Trelleborg (en Escania).

Cuando la intervención de los EE.UU en la guerra empieza a revertir la balanza de la contienda, hay que ir borrando de las memorias la comprensión que Vougt había manifestado por el gobierno de Petain, así como su crítica al «totalitario» De Gaulle con ocasión sus emisiones de radio desde Londres, así como la animadversión que había manifestado hacia Churchill.

En 1945 Allan Vougt se convierte en el primer Ministro de Defensa de la posguerra en Suecia, ejerciendo hasta 1951. El último «charco» en el que él y sus partido metieron los pies fue, contraviniendo a la Convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra, ceder ante la presión del Partido Comunista de Suecia y entregar a la Unión Soviética a los 3000 soldados de los países bálticos que habían vestido uniforme alemán y que habían desertado en Suecia, esperando obtener refugio.

De todos modos, sus contradicciones no se le pueden achacar en solitario. Pero esa es otra historia.

Allan Vougt

Allan Vougt

Continuará…

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Obras consultadas:

Kaj Björk, En utskälld man. Allan Vougt och hans tid (Un hombre discutido. Allan Vougt y su tiempo) Stockholm, 2007.

Bergendal, Ragnar, Thulin, Olof, Vougt, Allan Promemoria med förslags till vissa åtgärder mot misssbruk av tryckfriheten, (Memorandum con propuestas de ciertas medidas contra el abuso de la libertad de Prensa), Justitiedepartementet, Stockholm, 21 februari 1940.

Vougt, Allan, Moskva-Madrid, Stockhom, 1938


(*)  CNT: Confederación Nacional del Trabajo.  FAI: Federación Anarquista Ibérica.

(**). A la izquierda en la foto detrás del General Miaja está el General Cardenal Dominicis, que ha sido identificado por su nieto Fernando Cardenal en un comentario a esta entrada que dice así: el personaje embutido en su gran capa militar de color azul-negro con cuello de astracán y con expresión de interesarle bien poco lo que se está diciendo, es mi abuelo el general de brigada del arma de artillería Manuel Cardenal Dominicis. Su brigada pertenecía a la Primera División, que era la mandada por Miaja. Por eso mi abuelo sirvió todo el tiempo a las órdenes de Miaja. Mi abuelo me dijo que al ascender a general el año 35 juró lealtad a la República y que después no vio por qué iba a faltar a su juramento. Lo que mi abuelo no previó fue que aquella República democrática que él defendió dejaría prácticamente de existir carcomida por la extrema izquierda. ¿Es ésta la razón de esa mirada perdida?

(***) El de la izquierda en la foto, con corbata de pajarita, sería el periodista Manuel Chaves Nogales si atendemos a la identificación que de él hace Andrés Sánchez en uno de sus comentarios a esta entrada. Lo que sin embargo ha sido contestado por Francisco Álvarez Alonso en otro comentario, donde efectivamente subraya más bien el parecido del hombre de la pipa y el sombrero con Allan Vougt cuyo reportaje ha motivado esta entrada.

Sobre la estrategia de la violencia de la CNT-FAI y sus secuelas puede leerse el reciente artículo de Antonio Elorza, Relectura del anarcosindicalismo, en CLAVES de Razón Práctica, nº 246, Mayo/Junio 2016, pp.100-111