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Del viaje de un socialista sueco por la Rusia de Stalin y por la España republicana en guerra (y II)

19 junio, 2016
Niños pobres entre Valencia y Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Niños pobres entre Valencia y Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Continúo con la segunda y última parte de esta crónica sobre el periodista y político sueco Allan Vougt (1895-1953) con motivo de mi lectura del libro en que narra su visita a la Rusia Soviética y a la zona republicana de la España en guerra en 1937.

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Imágenes de la vida de la población civil en Rusia y en España

La pobreza y la precariedad en la España de los años treinta estaba a la vista y, por compasión o exotismo, los cronistas recogían y difundían sus imágenes. El libro de Vougt no es una excepción, si bien sus fotos de Rusia denotan la intención de mostrar una infancia mejor atendida, aunque menos risueña que la de los españolitos de entonces.

Niños de guardería en Bilsjovik. Allan Vougt. Moskva Madrid.

Niños de guardería en Bilsjovik. Allan Vougt. Moskva Madrid.

Siguiendo con esa tónica, a las españolas las califica de “bellezas” (skönheter), puede que influido por la mítica hermosura de las mujeres ibéricas. A este respecto, voy a hacer un inciso y recomendar el interesante análisis de un libro de otro viajero, sexólogo y eugenista, de principios del siglo XX en el blog de Rebecca Bender : The Soul of Spain (“el alma de España”) de Henry Ellis Havelock (1859-1939), publicado en 1908 y reeditado en 1937, que se puede leer íntegramente en el enlace que nos ofrece el post de Rebecca.

Jovenes bellezas entre Valencia y Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Jovenes bellezas entre Valencia y Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

En cambio, en Moskva-Madrid las campesinas rusas se instruyen, se supone que voluntariamente, en aras de la nueva sociedad colectivista, bajo la guía de Stalin

Campesinas de Tjerkessiska en sesión educativa. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Campesinas de Tjerkessiska en sesión educativa. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Las trabajadoras soviéticas desfilan, deportivas y disciplinadas, vestidas de blanco

Desfile de trabajadores. Leningrado. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Desfile de trabajadores. Leningrado. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Eso sí, el pan no falta en los pueblos de la Cataluña republicana

Con el cesto del pan en un pueblo de Cataluña. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Con el cesto del pan en un pueblo de Cataluña. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

y el gobierno de la Generalitat catalana se mostraba, por entonces, solidario con los madrileños

Companys a los madrileños. "Cataluña os ama". Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

Companys a los madrileños. “Cataluña os ama”. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

No en vano el poeta, Antonio Machado, que tuvo que exiliarse por la frontera del Alto Ampurdán al Languedoc para morir en tierras de Francia, cantó a Madrid como el rompeolas de todas las Españas.

Unas Españas que se combatían fieramente en un proceso de destrucción recíproca…

Efectos de la guerra en las calles de España

Por ello, en la crónica del reportero sueco no podían faltar las imágenes de esa devastación

Calle Mayor de Lérida. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Calle Mayor de Lérida. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

 

Devastación en el barrio de Argüelles. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Devastación en el barrio de Argüelles. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

 

Edificio bombardeado en Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Edificio bombardeado en Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

 

Refugio frente a la Telefónica. Gran Vía. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Refugio frente a la Telefónica. Gran Vía. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

A su vuelta a Suecia, además de publicar en 1938 su libro Moskva-Madrid, a nuestro viajero le iban a embargar otras preocupaciones y tareas urgentes, de las que hemos hablado en el primer capítulo que le he dedicado el domingo pasado.

Pero, antes de cerrar este y ya que he mencionado el eugenismo del otro viajero del que nos habla Rebecca Bender en su blog, voy a retrotraerme al primer ensayo del joven Allan Vougt como teórico del socialismo sueco

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Biología Racial y Socialismo

Es sabido que el desarrollo de la Socialdemocracia coincidió de modo oficial en Suecia con el auge de las teorías seudo-científicas de la biología y de la higiene racial, esta última también conocida como eugenesia, que interesaron vivamente a algunos de los padres del socialismo sueco. De hecho fue Hjalmar Branting (1860-1925) quien promovió el Instituto de Biología Racial de Uppsala, creado en 1922, apoyado en eso por la derecha parlamentaria:

Nuestro pueblo es de origen germánico quizá más limpio que cualquier otro pueblo en el mundo . Su aspecto también da testimonio de ello. El sueco es sobre todo alto y fornido, con el pelo rubio, una frente alta y los ojos brillantes. Por otra parte, tiene el cráneo alargado.

Esto escribía en Rasbiologi och rashygien (1914) el Profesor sueco de Biología Racial Herman Lundborg (1868-1943), basándose en los datos de los estudios tendenciosos de la última década del siglo XIX, cuando, para más inri, sólo el 10 % de la población de Suecia respondía a ese pretendido modelo del tipo nórdico puro.

Cuando nuestro Allan Vougt (que ni siquiera era un experto en tales materias) publica un opúsculo sobre la cuestión, lo titula Biología Racial y Socialismo (1925), el primer ensayo que se le conoce.

Biología Racial y Socialismo. Allan Vougt 1925

Biología Racial y Socialismo. Allan Vougt 1925

Lo que más impacta en el opúsculo de Allan Vougt es su admiración por una obra, cuya traducción al sueco cita en la primera página (al precio de 15 coronas), del profesor alemán y promotor de las ideas racistas del nazismo, Fritz Lenz (1887-1976), escrita en colaboración con Erwin Baur (1875-1933)  y el nazi Eugen Fischer (1874-1967), publicada en Suecia bajo el título de Herencia e higiene racial, obra que es bien conocida por haber inspirado las ideas racistas de Hitler en su Mein Kampf.

Siguiendo el talante de esos autores, Allan Vougt opina que los nórdicos están mejor dotados que los négridos, aunque a estos les otorga que son buenos para el tipo de competencias que el clima y los territorios en que viven exigen de ellos, pero que hay que respetar lo que la higiene racial aconseja y “prevenir  las combinaciones nociva” (págs. 13-14).

En definitiva, “no hay oposición entre socialismo y biología racial”, como reza el encabezamiento del último epígrafe de este opúsculo (pág. 15) que concluye proclamando que

El objetivo principal para los socialistas, así como para los biólogos de la raza, es un mundo en el que se consiga una división del trabajo sobre la base de todas las razas, de todas las naciones y del derecho y la obligación de cada individuo de beneficiar a la totalidad

(pág.16

Lo que significaron estas ideas en Europa es bien conocido. Menos lo son sus consecuencias en Suecia (incluidas las campañas de esterilización forzosa) para la vida de las personas con deficiencias intelectuales o mentales, para los gitanos, los sami de Laponia y otras minorías fuera de las normas de la raza germánica durante las largas décadas de desarrollo del modelo sueco socialdemócrata, hasta bien avanzado el siglo XX. Ello ha sido materia en los últimos años de expresiones oficiales de contrición y de informes públicos y emisiones en los medios de comunicación suecos.

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Epílogo

No repetiré aquí lo que ya expliqué el pasado domingo sobre el resto de la carrera de Allan Vougt, pero ya que estaba interesado por razas y naciones, quizás podamos acabar este post con una foto suya del año antes de su muerte. No sabemos quién es el representante árabe de la foto, pero el año 1952 fue particularmente crítico en Oriente Medio. Entre otros cambios, el rey Faruk de Egipto fue enviado al exilio el 26 de julio por la revolución capitaneada por Nasser. Las sonrisas de los protagonistas de la foto permiten pensar que el golpe de los Oficiales Libres egipcios no se había producido todavía.

Allan Vougt con un delegado árabe en 1952 en una conferencia de la ONU en París

Allan Vougt con un delegado árabe en 1952 en una conferencia de la ONU en París. Fuente: “Allan Vougt y su tiempo” por Kaj Björk, Estocolmo 2007

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Por entonces a los socialistas suecos les quedaban todavía varias décadas por delante antes de enfrentarse a sus principales incoherencias axiológicas. Pero, no eran los únicos ni serán los últimos, que en todas partes cuecen habas.

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Fuentes citadas en este post

Vougt, AllanRasbiologi och Socialism, Frihets Förlag, Eskilstuna, 1925

Vougt, Allan, Moskva-Madrid, Stockhom, 1938

Del blog de Rebecca M. Bender Ph.D. he citado  Discovering “The Soul of Spain”… in Kansas!

Sobre Herman Lundborg, Director del Instituto de Biología Racial de Uppsala y empecinado eugenista, que se dedicó durante años a aplicar su “ciencia” a la sistemática medición biométrica de los sami de Laponia, hay abundante bibliografía en la wikipedia.

 

3 comentarios leave one →
  1. Francisco Otero permalink
    19 junio, 2016 17:49

    Muy interesante. Fotos de la guerra en Madrid,Barcelona,Lerida desconocidas.
    He recordado las memorias de Vasili Grossman, éste solo desde el lado sovietico.
    Gracias Moncho por compartir tus lecturas y enriquecerlas con tus aportes
    Abrazos
    Pancho

  2. 19 junio, 2016 18:12

    Gracias Pancho,
    Pocos años después nacíamos nosotros en un tiempo de tragedias que parecían sin fin. Ahora la desmemoria de muchas gentes y de los partidos y gobernantes que les encandilan es preocupante, los viejos demonios nunca mueren.
    Espero que los tiempos que vengan en los próximos años en el Perú sean esperanzadores.
    Un fuerte abrazo
    Moncho

  3. Bernardo Regal Alberti permalink
    27 junio, 2016 02:17

    En la cultura de la llamada clase media de los 40 y 50 el mundo socialista no estaba en el tapete. Colegios de religiosos españoles fueron juveniles propagandistas de un franquismo que ocupaba todo el horizonte.

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