El mar y el poeta, en memoria de Eugenio Montale (1896 – 1981)
Hace un poco más de cuarenta años fallecía en Milán el poeta Eugenio Montale. Comencé a leer su obra poética cuando era joven, en ella siempre descubro y admiro algo nuevo.
Montale agrupó nueve poemas bajo el título Mediterráneo en su libro Ossi di Seppia (Torino, 1925) en el que el mar se presenta ante él como metáfora del impulso que el poeta siente necesitar para que su obra que, embargado por la melancolía de quien se avecina a la treintena, juzga duramente como balbuceos y letras gastadas.
Ahora que yo mismo estoy frente al Mediterráneo quiero recordarle con uno de los nueve poemas que nacieron del mar en el ánimo del poeta:
Potessi almeno costringere
in questo mio ritmo stento
qualche poco del tuo vaneggiamento;
dato mi fosse accordare
alle tue voci il mio balbo parlare:
io che sognava rapirti
le salmastre parole
in cui natura ed arte si confondono,
per gridar meglio la mia malinconia
di fanciullo invecchiato che non doveva pensare.
Ed invece non ho che le lettere fruste
dei dizionari, e l’oscura
voce che amore detta s’affioca,
si fa lamentosa letteratura.
Non ho che queste parole
che come donne pubblicate
s’offrono a chi le richiede;
non ho che queste frasi stancate
che potranno rubarmi anche domani
gli studenti canaglie in versi veri.
Ed il tuo rombo cresce, e si dilata
azzurra l’ombra nuova.
M’abbandonano a prova i miei pensieri.
Sensi non ho; né senso. Non ho limite.
.
Pudiese yo al menos imponerle
a este mísero ritmo mío
un poco solo de tu vagabundeo;
dado que me fuese armonizado
con tus voces mi balbuciente hablar:
yo que soñaba robarte
las palabras salobres
donde naturaleza y arte se confunden,
para gritar mejor la melancolía mía
de aviejado rapaz que no debía pensar.
A cambio sólo tengo las letras gastadas
de los diccionarios, y la oscura
voz que el amor dicta se disipa,
se hace quejumbrosa literatura.
Sólo tengo estas palabras
que como mujeres publicadas
se ofrecen a quien las requiere;
sólo tengo estas frases cansadas
que hasta podrán robarme mañana
los pillos estudiantes en versos verdaderos.
Y crece tu rugido, y se ensancha
azul la sombra nueva.
Mis pensamientos prueban a abandonarme.
No tengo sentidos; ni sentido. No tengo límite.
.
Eugenio Montale (1896-1981), Ossi di seppia, Mediterraneo, VIII (Torino, 1925), la traducción es mía,

Notas:
Un documental de Marco y Giovanna De Poli, realizado en el1976, poco después de la entrega del Premio Nobel al poeta, sobre Monterosso, el pueblo donde vivió parte de su infancia a la orilla del mar de Liguria.
Nimiedades (XV): ayer (de seis a siete y cuarto de la tarde)
Para mi amigo Pere Cardona que también es bloguero

Hoy se ha hecho tarde y se me ha ido el santo al cielo, así que recurro a algunas fotos del paseo de ayer por la playa de la Almadrava, durante la hora postrera del sol. Hacia el norte se destaca la silueta del Mondúver.
Sobre el espigón hay quien pesca o lo intenta. Al fondo se aprecia el promontorio de Cullera.

Hacia levante se alza el Montgó.


Hay quien aún surfea.

Otros pasean sus perros

o pasean los de otros

Se prueba suerte en familia

y algún solitario pide al cielo peces

–
A lo tonto a lo tonto, este cuento se acabó…

Grisura

Como cualquiera
el mar tiene sus días
de grises y grisallas,
de spleen
y de morriñas.
.
Al monte hechizado
del mar al que se asoma
le llegan gasas grises
que le visten
con velos de viuda
.
Indiferentes,
hay empecinados
que desgranan su día
soñando con doradas
y en busca de lubinas
.
No faltan débitos
que, con nublado o sol,
obligan inexorables
a los que estén atados
a rutinas caninas.


.
Por gris que sea el día,
como es tradición
de playas levantinas,
no falta la tertulia
sentados en la orilla.

.
Otros vecinos hay
que sobre los tejados
organizan tertulias,
piares y gorgeos,
coloquios de estorninos

,
No muy lejos,
asiduo de la antena
un tenor disidente
afina sus trinos
solitario en su círculo

.
.
FIAT LUX

Cielos
bajo el cielo de Madrid el 6 de octubre
El miércoles pasado la lluvia no llegó y el cielo de Madrid se pobló de luces, la noche fue joven como tantas otras y la Plaza Mayor volvió a acoger caminantes de todos los acentos.
El aire es fresco e invita a asomarse al balcón
Todavía hay quien se anima a cenar un cocido
En la plaza de Colón hay una que siempre duerme
Hay otra que sin embargo detesta el ruido del tráfico y no tiene la misma suerte
Cristóbal, impávido, trata de poner orden
en esta época en que hay quienes a troche y moche nos exigen contriciones retrospectivas
.
domingo 10 de octubre
Por nuestra parte, siguiendo el consejo de Colón hemos llegado al mar
Cuando apunta el sol por el este la costa, del lado de Gandía, se va tiñendo de rosa por el oeste…
Frente a mi ventana se posan las jóvenes palomas que han nacido entre marzo y agosto
Y el sol no se hace esperar
A todos mis lectores les deseo, bajo todos sus cielos, haya nubes o sol, sea noche o sea día, que su ánimo se alce luminoso.
Horas de Madrid

La mañana del domingo me pilla en Madrid sin nada de importancia que contar, o casi nada…
.
Ayer hemos deambulado mañana y tarde,
uno de esos días de otoño en los que se puede exclamar
¡ de Madrid al cielo !

Con la ayuda del Dr. Google, encuentro esta explicación de la famosa frase, que entre muchas posibles hoy les cito:
Madrid recibe a los conductores que acceden a la ciudad por la M-30 con uno de sus dichos más populares. Quienes pasan por debajo del puente peatonal que une el Parque de Roma con Moratalaz pueden leer que se dirigen «De Madrid al cielo». Es decir, que como en la capital no se está en ningún sitio.
El origen de esta repetidísima frase está algo difuso. Al parecer, pudo hacerse famosa a finales del siglo XVIII a raíz de las reformas que Carlos III realizó en la ciudad para embellecerla. Gracias a ellas Madrid dejó de ser la anticuada villa castellana y pasó a convertirse en la regia capital de un vasto imperio.
Existe otra teoría que afirma que en el Cerro Garabitas, en la Casa de Campo, se reunen todas las noches las almas de los difuntos madrileños y desde allí ascienden al cielo. Esta creencia la alimentan los vecinos del parque que aseguran que ven luces que ascienden por las copas de los árboles. Es probable que sean luciérnagas o fuego de San Telmo.
No obstante, la tesis más fiable relaciona el refrán con la obra del dramaturgo del Siglo de Oro, Luis Quiñones de Benavente, titulada «Baile del invierno y del verano». En ella hay unos versos que dicen:
«Pues el invierno y el verano,
en Madrid solo son buenos,
desde la cuna a Madrid,
y desde Madrid al Cielo».
Publicado en el diario ABC el 4 de octubre del 2014
En todo caso el aire y el cielo invitaban ayer a pasear y a comprar algo que no pese demasiado en la maleta…

Caminando calle abajo por la Ribera de Curtidores, si ustedes quieren curiosear sin fin pueden entrar en las Galerías Piquer y elegir de todo un poco, si es que buscan cosas viejas, lo que se suele llamar antigüedades y, con menor respeto, antiguallas.
…
¿Qué me llevo?

Si están cansados de pensar, hasta pueden sentarse en las escaleras y ver pasar…
…
Cuando cae la tarde

mejor es dejar el coche en casa

…
Es hora del teatro

de sentarse a tomar copas


Los pies ya están cansados

y se encienden los faroles

La noche fue joven
…
Este domingo vuelve a ser niño
Sean Scully en Pilane: la escultura como écfrasis de su propia obra (pictórica).

«La ekfrasis, que en sentido amplio consiste en tratar del contenido de un género expresivo en el interior de otro, con fines descriptivos. De forma restringida se entiende como la descripción de una obra de arte plástica (pintura, escultura, arquitectura, etc.) en el seno de un texto literario (como la del escudo de Aquiles por Homero)».
«Entre ambos extremos hay definiciones y estudios sesudos para todos los gustos sobre este término que en griego antiguo significaba descripción y que, a mi modo de ver, no tiene por qué considerarse solamente como un recurso literario, pues también puede, en sentido inverso, serlo pictórico o escultórico, cuando un texto inspira un lienzo o una escultura»
Escribí esto hace casi seis años en estas páginas, tratando de los pasajes en que Galdós la utilizaba como recurso literario en dos de sus novelas. He de añadir que empecé a interesarme por la ecfrasis o écfrasis (*) leyendo a principios de los años 2000 la excelente tesis de doctorado de Agnès Fayet : Le rôle de l’image et de l’œuvre d’art dans le processus de création de Marguerite Yourcenar. De ello hablé también aquí hace casi cuatro años.
Recientemente, mi visita a la exposición anual de esculturas en el medio natural de Pilane (isla de Tjörn, Bohusln, Suecia) me lleva a utilizar el concepto de la écfrasis en su sentido más amplio, en este caso una descripción/síntesis escultórica de la propia obra pictórica por un artista que no cesa de sorprenderme. Me refiero al irlandés Sean Scully, por mes y año de nacimiento mi coetáneo, de quien son seis de las dieciocho esculturas que este año se exhiben en Pilane (15 de mayo-26 de setiembre).
Interpreto este fascinante cambio de recurso artístico como una écfrasis de sus casi cinco décadas de obra pictórica del artista irlandés, con taller en Nueva York y Munich y hasta hace poco en Barcelona.
Mi primer encuentro con la obra de Scully fue en su exposición en el IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno) del 31 de enero al 7 de abril del 2002 y tuve un segundo encuentro con su obra en junio del 2012 en el Palacio de Carlos V en Granada, donde me cautivó su labor de expresionismo abstracto.
Este irreductible pintor abstracto, ahora escultor, declara en el folleto que explica su obra en Pilane:
«I do believe abstraction is and was meant to embody deep emotions.
I believe that’s its job, in the history of art»
.
Sean Scully, «Standing on the land», Pilane.org, 2021
En el mismo folleto, la escritora Joanna Persman (historiadora y crítica de Arte en el diario Svenska Dagbladet) recuerda que Scully en un trabajo juvenil estuvo empleado en una fábrica de cartonajes y que «su tarea consistía en en clasificar y grapar cajas» y que cuenta que su propio arte es «una celebración del duro trabajo manual».
Sea como sea, el artista a lo largo de muchos años combina en sus lienzos el apilamiento de formas rectangulares de diverso color y materia, como un reducto cultivador de los años en los que la abstracción expresionista dominaba el panorama artístico. De hecho, su estancia en los Estados Unidos, país por cuya nacionalidad cambió la suya irlandesa de origen, le influyeron decisivamente.


Este año, en Pilane, me ha impresionado su persistente juventud de espíritu en esta exposición en el paisaje que ha titulado «Standing on the land», pues, ya consagrado y reconocido desde hace tiempo por cerca de cincuenta años de creación pictórica, ahora, a través de sus estructuras de acero corten, o construyendo apilamientos de objetos industriales (objet trouvé) está a mi modo de ver describiendo sus propias emociones pictóricas a través de otros materiales y de otra rama del arte: la escultura.

Un itinerario
Después de tres años de College en Londes, Scully cursó sus estudios artísticos en la Facultad de Bellas Artes de Newcastle (1968-1972) y comenzó a pintar retículas de gran colorido y profundidad, con notable influencia de Mondrian, pero con la tridimensionalidad que el holandés camufla. Por entonces, sin embargo, afectado según sus declaraciones por la frialdad industrial de la aquella ciudad, la emoción aún falta.
Su año de becario en Harvard (1972), en contacto con el expresionismo abstracto norteamericano (Rothko en particular) y su viaje a Marruecos en 1973, le conducen de un minimalismo reticular y de franjas (1972-1975) a un minimalismo en el que la emoción impera (1975-1985), los colores vivos se ensombrecen y acompañan de negros, grises y ocres, en óleos y acrílicos de gran tamaño y lo que él denomina «cuadros dentro del cuadro».

En la exposición de Valencia del 2002, que estuvo antes en Dusseldorf y Munich, y que recogía lo mejor de la obra pictórica que le consagró en el panorama internacional del arte contemporáneo, se manifiesta esa voluntad de su personal expresión de emociones que le ha guiado a través de su característica abstracción,

y que en Pilane recoge a modo de écfrasis de sus propias pinturas en esculturas compuestas a base de objetos de los que la sociedad industrial fabrica y que cuando ya han cumplido su función desecha.



En ese vasto paisaje, de suaves praderas y masas rocosas, Sean Scully, despliega la écfrasis escultórica de su anterior obra pictórica, recurriendo a objetos encontrados de la producción industrial en metal y madera. Pienso que en ello hay una vuelta a sus primeras inspiraciones formales de aquella ciudad de Newcastle («sólo se puede ver lo que está ahí») donde se formó como artista.






Sean Scully. «Tower with two holes». Acero corten , Pilane 2021. Foto R. Puig
.
Epílogo
Al entrar en Pilane me dijeron en la recepción que hallaría al artista junto a alguna de sus obras, pero no pude encontrarle, pues además de conocerle personalmente, quería saber de primera mano si era verdad que había cerrado definitivamente su estudio en Barcelona. Pero no tuve suerte y el encuentro no se produjo.
Al salir, en la caseta de información me dijeron que había partido para Munich, pero que le habían transmitido mi pregunta y que la respuesta del artista fue que él tenía taller en Alemania y en Nueva York, pero que nunca tuvo uno en Barcelona.
Luego he encontrado en internet que se fue hace dos años por motivos de los que sólo ha hablado una vez cuando un periodista del Financial Times le insistió impertinente con sus preguntas que nada tenían que ver con su obra.
Lo cierto es que este hombre con quien me une el interés por el Arte y el año y el mes de nacimiento (así como la Irlanda de mis antepasados) no ha perdido ni su espíritu creativo y juvenil ni su energía vital.
(*) Según la RAE:
Del latín ecphrasis, y este del griego ἔκφρασις ékphrasis
1. f. Ret. Descripción precisa y detallada de un objeto artístico
2. f. Ret. Figura consistente en la descripción minuciosa de algo
Apuntes para la historia de un puente: punto final (por el momento)

Hace ahora poco más de tres años iniciábamos aquí la pequeña historia de la construcción del nuevo puente sobre la ría de Gotemburgo, el Hisingsbron, es decir el puente (bron) que comunica el centro antiguo de la ciudad con el distrito moderno de Hisingen, en uno de cuyos barrios he tenido mi atelier durante seis años hasta poco más o menos la fecha en que comenzó la construcción de este novedoso puente que sustituye al viejo Götaälvbron (“el puente Göta sobre la ría”) que ahora, tras la apertura del nuevo en agosto, está en su fase de desguace que terminará a mediados del año que viene.
Hace ahora poco menos de un año, publiqué el segundo capítulo de estos apuntes en el que daba a conocer a los lectores la muy importante aportación de la industria española de construcción de estructuras de acero para puentes que se resume nada menos que, tras la contribución de unos altos hornos en el País Vasco español, en la entrega por parte de una empresa de Utrera (Sevilla) de la plataforma elevadiza, los cuatro pilonos de sustentación de la misma y parte de las rampas de acceso del puente. Las empresas y los ingenieros suecos y daneses, junto con oficiales y obreros escandinavos y polacos (entre otros) han montado, completado con cuatro potentes mecanismos motorizados y ajustado al milímetro las estructuras de hormigón armado que sustentan la obra y el tráfico rodado y de tranvías, peatones y ciclistas que la recorre; todo ello coordinado por el Ministerio Sueco de Transportes (Trafikverket) y la ciudad de Gotemburgo (Göteborg Stad).
En el tercer capítulo explicábamos la contribución de las cuatro empresas y sus trabajadores de Suecia, Dinamarca y dos de España, que han destacado en este proyecto.
Tras la solución de algunos problemas de ajuste y armonización del movimiento de elevación y descenso de la plataforma que se les plantearon a los ingenieros de la obra entre mayo y junio y que se resolvieron felizmente, concluye hoy esta serie con el cuarto capítulo, dando testimonio gráfico de la apertura al tráfico que se produjo entre el mes de julio y el 16 de agosto y el festejo de la inauguración oficial por el rey de Suecia el día cinco de setiembre.





.
Inauguración del 5 de setiembre
A partir de ahora, las imágenes no son mías, pues no tuve el honor de estar entre el reducido número de participantes en el festejo y ceremonia de inauguración que tuvo lugar sobre el mismo puente hace ahora una semana. Así que me he tenido que contentar con las imágenes que he captado sobre la pantalla de mi televisor durante la transmisión en directo por la Televisión Sueca (SVT).


Hubo danzas, coros y música pop, animados por experimentados comentadores y con numerosa participación de niños y jóvenes, como símbolo de las nuevas generaciones que se beneficiarán de esta obra que se ha propuesto como símbolo de comunicación entre barrios antiguos y barrios recientes, para una mayor integración de la población.
Precisamente se abre esta vía en el año en que Gotemburgo celebra el cuarto centenario desde su fundación oficial (1621-2021) por inmigrantes holandeses expertos en la construcción de fortificaciones. En el primer Consejo de la ciudad había cuatro miembros suecos, tres holandeses, tres alemanes y dos escoceses, aunque la voz cantante la llevaron los holandeses durante sus primeros años. Ya se sabe que, como se solía decir en España, «la pela es la pela» (la peseta es la peseta).
Pero volvamos a la fiesta del día cinco, en la que desfilaron las banderas de todos los países que, con tecnología o mano de obra, han participado en su construcción, portadas por jóvenes bailarinas en ropa de ballet. Al parecer no se encontraron suficientes danzarines masculinos para conseguir la paridad.



Los coros sí que tuvieron una nutrida participación de niños y niñas y de jóvenes de ambos sexos. Durante la transmisión televisiva me quedé con el rostro de esta joven cantora.

El sol pegaba de lo lindo y estos coristas tuvieron que sostenerlo de frente, contiendo los guiños.
Estos niños, en los años de su futuro, recorrerán este puente a pie, en bicicleta, bus, coche o tranvía, para ir a sus escuelas, universidades, trabajos, negocios o actividades de ocio, entre el centro y los modernos barrios del norte de la ciudad, donde además están las mayores barriadas que albergan a los numerosos inmigrantes llegados en las últimas décadas, además de una parte importante de las industrias y centros de investigación.
¡Vivamos para ver!


El «muro de dalias» en Gotemburgo

Como cada año, por agosto o principios de setiembre me acerco al Jardín Botánico de Gotemburgo para ver las dalias.
Ya hemos hablado aquí del origen precolombino de las dos primeras especies de dalias que se conocen, de su identificación por Francisco Hernández (1514-1517) autor de la “Historia de las Plantas de la Nueva España” y médico de Felipe II, de su cultivo y su multiplicación en el Jardín Botánico de la Nueva España, de su envío en el siglo XVIII al Botánico de Madrid, donde se produjeron muchas de las variedades que conocemos hoy y se le dio a la especie el nombre de dalia en honor del botanista sueco Anders Dahl, de su expansión por Europa desde Madrid y, finalmente, de su proclamación como la Flor Nacional de México en 1963. (*)
Pero a lo que voy este domingo es simplemente a destacar algo más sobre este lujo de las dalias. Así que, franqueada la entrada del Botánico de Gotemburgo, el pasado 30 de agosto y tras saludar a su náyade en este año en que se celebra el cuarto centenario de la ciudad (1621-2021)

Dejando de lado otras cosas notables que quizás otro día cuente, voy directamente a contemplar el muro de las dalias

Como imágenes valen más que palabras, les voy a presentar una sucesión de dalias de ese muro que en cada mes de agosto agrupa más de cien variedades de las 35 especies conocidas. Pienso que disfrutar de su vista, vale más que todas las disquisiciones clasificatorias, que podrían colocarse aquí si comenzase a reproducir los términos latinos que al pie de cada variedad presenta el Botánico en su correspondiente cartela.
No obstante que los expertos no se desanimen, pues podrán enviar su comentario, erudito o de cualquier otro estilo (¿por qué no un poema?), sobre cada una de las dalias que aquí traigo, con sólo referirse al número que hay en el pie de cada foto.
Y si quieren pueden votar por su preferida…
Desfile de bellezas

.
.

.

.

.

.
.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.
.
Complementos
Un pequeño homenaje a los insectos libadores que tan importantes son para la conservación de las especies vegetales.

.

.

.
Un testimonio del sic transit gloria mundi…
Del reino animal
Imágenes de otros reinos de la naturaleza captadas en este extraordinario jardín…
Lepidópteros

Aves



Homo sapiens otiosus

Homo sapiens operarius

(*) Notas:
La historia de la dalia cuenta con un artículo muy extenso en la wikipedia.
Sobre la historia del Jardín Botánico de la Nueva España y el desarrollo de la Botánica en México durante la época del Virreinato hay un artículo documentado con bibliografía de Graciela Zamudio de la Facultad de Ciencias de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México): Zamudio Valera, Graciela. (2002). El Real Jardín Botánico del Palacio Virreinal de la Nueva España. Ciencias 68, octubre-diciembre, 22-27, al que se puede acceder en línea.
A este respecto la “Historia de las Plantas de la Nueva España” de Francisco Hernández (1514-1517) es de gran interés y lo que ha llegado hasta nosotros de aquella obra puede consultarse en la biblioteca digital mundial
En Jardines Botánicos de México: historia y perspectiva, Andrew P. Vovides, Edelmira Linares, Robert Bye y un largo número de autores y colaboradores, publicado por la Secretaría de Educación de Veracruz (2010), se dan algunos datos (El jardín botánico del Palacio Nacional: un modelo europeo en tierras americanas pp. 69-74 ) sobre el primer Jardín Botánico de México y su abandono tras la independencia. La visión oficialista del trabajo sobre la labor de los botanistas españoles durante el Virreinato es a mi modo de ver algo sesgada en sus juicios sobre los pioneros de la Botánica en México antes de la independencia. En todo caso, sirve de guía para visitar los jardines botánicos actualmente existentes en México y conocer lo que los cronistas españoles (incluso Hernán Cortés en sus «Cartas de Relación») narraron con admiración sobre el cultivo de las plantas en los palacios y mansiones de los nobles de las culturas precolombinas mexicanas (pp. 61-68). Sin aquellos cronistas no sabríamos nada de las características del cultivo de las plantas medicinales y ornamentales en las culturas precolombinas.
En este trabajo puede leerse por ejemplo lo siguiente:
«Hernán Cortés, en sus Cartas de Relación (1979), registra sus primeras impresiones sobre México (1519 y 1526) de la siguiente manera: Tendrá esta ciudad de lztapalapa doce o quince mil vecinos […] Tiene en muchos cuartos altos y bajos jardines muy frescos, de muchos árboles y flores olorosos; asimismo albercas de agua dulce, muy bien labradas, con sus escaleras hasta lo fondo. Tiene una muy grande huerta junto a la casa, y sobre ella un mirador de muy hermosos corredores y salas, y dentro de la huerta una muy grande alberca de agua dulce, muy cuadrada, y las paredes de gentil cantería, e alrededor un andén de muy buen suelo ladrillado, tan ancho, que pueden ir por él cuatro paseándose, y tiene de cuadra cuatro cientos pasos, que son en torno mil y seiscientos. De la otra parte del andén, hacia la pared de la huerta, va todo labrado de cañas con unas verjas, y detrás della todo de arboladas y yerbas olorosas, y dentro de la alberca hay mucho pescado, y muchas aves, así como lavancos y cerectas y otros géneros de aves de agua; y tantas, que muchas veces casi cubren el aguas». (pp.63-64)
y
“Cervantes de Salazar, quien llegó a México en 1551, escribió sobre Moctezuma Xocoyotzin y sus jardines en La Crónica de la Conquista de Nueva España (1564 y 1566): Tenía este gran Rey, allende de las casas que he dicho, otras muchas de placer con espaciosos y grandes jardines con sus calles hechas por el paseo é regadío. Eran los jardines de solas hierbas, medicinales y olorosas, de flores, de rosas, de árboles de olor que eran muchos. Mandaba á sus médicos hiciesen experiencias de aquellas hierbas y curasen á los caballeros, de su Corte con las que tuviesen más conocidas y experimentadas. Daban a los jardines gran contento a los que entraban en ellos, por la variedad de flores y rosas que tenían y por la fragancia y buen olor que de sí echaban, especialmente por la mañana y á la tarde. Era de ver el artificio y delicadeza con que estavan hechos ni personajes de hojas y flores, asientos, capillas y otras cosas que adornaban por extremo aquel lugar” (pp.64-65).
En cuanto a la Dalia, tras hablar de la labor botánica en otras partes del mundo, reconoce que:
«En 1789, Vicente Cervantes embarcó desde México semillas de 3 especies de Dahlia que crecían en el Valle de México; éstas fueron cultivadas con éxito en el Real Jardín Botánico de Madrid, donde fueron descritas en 1791 por Antonio José Cavanilles como D. pinnata, y en 1796 como D. coccinea y D. rosea. Vicente Cervantes también estableció un jb en 1788 con finalidades de identificar y clasificar los vegetales, y de apoyar una cátedra de botánica (Linares, 1994). Entre 1796 y 1804, las plantas (y sus híbridos) se distribuyeron a jardines de lugares como Montpellier (Francia), Berlín (Alemania), San Petersburgo (Rusia) y Kensington (Inglaterra). Los primeros intentos de selección y cruzamiento para obtener flores dobles se hicieron entre 1804 y 1814. También Humboldt y Bonpland enviaron semillas de sus exploraciones en México. A pesar de la amplia gama de cultivo, de tipos de flores enanas, anémonas, pompones, fancy, cactus, collerettes y peonías, entre otros, desde 1929 hasta el presente sólo 4 de las 30 especies de Dahlia han entrado al intercambio hortícola (Bailey y Bailey, 1976), lo cual nos sugiere que el germoplasma nativo no ha sido aprovechado de forma suficiente desde el periodo colonial español» (pp. 57-58).
etc.
Esta obra ofrece también un resumen interesante de la historia de los jardines botánicos en el mundo (pp.48-60) se puede consultar en línea en pdf.



































