Convergencias de Arte y Literatura (XV): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (9): llegada al Paraíso

Si ya era ya largo y complejo el empinado recorrido por el Infierno y el Purgatorio de la Divina Comedia de Dante, ¡qué diremos de la ascensión por los nueve cielos del Paraíso hasta alcanzar el décimo, el Empíreo! Lo que en esas esferas el poeta vio, cuando su intelecto se adentró en ellas, acercándose tanto a Dios («al acercarse a su deseo»), su memoria es incapaz de revivirlo. Advierte por tanto al lector de las limitaciones de lo que va a describir, aunque en todo caso lo va a intentar:
La gloria di colui che tutto move
per l’universo penetra, e risplende
in una parte più e meno altrove.
Nel ciel che più de la sua luce prende
fu’ io, e vidi cose che ridire
né sa né può chi di là su discende;
perché appressando sé al suo disire,
nostro intelletto si profonda tanto,
che dietro la memoria non può ire.
Veramente quant’io del regno santo
ne la mia mente potei far tesoro,
sarà ora materia del mio canto.***
La gloria de aquél que todo mueve
penetra el universo y resplandece
en una parte más y en otra menos.
.
En el cielo donde más su luz se enciende
estuve yo, y vi cosas que repetir
ni sabe ni puede quien de allí desciende;
.
porque al acercarse a su deseo,
nuestro intelecto tanto se adentra,
que la memoria seguir no puede.
.
No obstante, cuanto yo del reino santo
en mi mente pude atesorar,
será materia ahora de mi canto.
.
Divina Comedia. Paraíso, canto I, 1 – 12
Para ayudarnos algo en esta ascensión final de la Divina Comedia, como ya ocurría con el Infierno y el Purgatorio, tener ante los ojos el mapa dantesco de la misma puede orientarnos. Pero antes quisiera a modo de prólogo traducir un texto de Pietro Citati :
Ascendiendo al Paraíso en un día de primavera del 1300, Dante podría haber descubierto el reino de los cielos tal como era en aquel momento. Subía ahí antes del Juicio Universal; y las almas de los bienaventurados no estaban acopladas a los cuerpos gloriosos, que revestirán al final de los tiempos. Habría sido un Paraíso defectuoso, demediado: porque en el mundo de Dante, donde el valor esencial es la encarnación, el alma encuentra su perfección sólo cuando se une al cuerpo. Pero ocurrió algo inconcebible, algo que Dante fue capaz de imaginar en uno de aquellos momentos de locura que nutrían su genio. Graciosamente, aquel día de primavera del 1300, Dios le dio a contemplar a Dante la rosa de los beatos no como era en aquel momento, sino tal como será después del Juicio Universal, cuando los bienaventurados endosarán finalmente sus cuerpos gloriosos. Por tanto Dante no sólo vio todo, sino que lo vio como será al final de los tiempos.
(…)
…la última palabra de la historia universal había sido ya dicha. Ya no hay historia. Ya hemos entrado en el reino de lo eterno
Citati, Pietro, La luce della notte. I grandi miti nella storia del mondo, Milano, Arnaldo Mondadori Ed., 1996, pp.145 – 146.
Abandonando la esfera del fuego que engloba el Infierno y el Purgatorio, se progresa por el Paraíso siguiendo las órbitas de los planetas del sistema solar, aunque empezando por nuestro satélite, la Luna. Por ellas se reparten las varias jerarquías angélicas y, según una escala de méritos, residen las almas beatas.
Por este orden:
- Cielo de la Luna: espíritus que no pudieron cumplir con su votos. Ángeles.
- Cielo de Mercurio: espíritus que hicieron el bien por deseos de gloria. Arcángeles.
- Cielo de Venus: espíritus amantes, Principados.
- Cielo del Sol: espíritus sabios. Potestades.
- Cielo de Marte: espíritus que combatieron por la Fe. Virtudes.
- Cielo de Júpiter: espíritus justos. Dominaciones.
- Cielo de Saturno: espíritus contemplativos. Tronos.
- Cielo estrellado o de las estrellas fijas. visión de la Iglesia Triunfante. Querubines.
- Cielo cristalino o del Primer Móvil: visión de los nueve coros angélicos. Serafines.
- Cielo del Empíreo.
- La Rosa de los beatos presidida por la Virgen María a la que escoltan los beatos que creyeron «en el Cristo que ya vino» y los beatos que creyeron «en el Cristo venidero».
- Dios
…
Dante crea el neologismo transhumanar.
Al poeta le guía Beatriz, su amor platónico. En sus extensas conversaciones ambos ofrecen al lector un conjunto de concepciones y conocimientos, en los que Dante sigue desplegando la enorme erudición que ya exhibió en las dos primeras partes de la obra y ahora culmina en la tercera. La Divina Comedia no es sólo un monumento de poesía sino un tapiz de referencias y alusiones (en ocasiones crípticas para el lector actual) que abarca el estado de las ciencias y saberes de su época, históricos, literarios, filosóficos, astronómicos y teológicos, además de fundar la lengua italiana.

Beatrice tutta nell’etterne rote
fissa con li occhi stava ed io in lei
le luci fissi, di là su remote.
.
Nel suo aspetto tal dentro mi fei,
qual si fè Glauco nel gustar dell’erba
che’l fè consorte in mar delli altri Dei.
.
Trasumanar significar per verba
non si poria; però l’essempio basti
a cui esperienza grazia serba.
***
Beatriz estaba toda en los eternos círculos
fijando su mirada; y yo en ella
fijos mis ojos, apartados de la altura.
.
Su aspecto entrando en mi interior hizo
como a Glauco el gustar una hierba
en el mar le hizo igual a otros Dioses.
.
Transhumanar explicarse con palabras
no es posible; pero que el ejemplo baste
al que la gracia la experiencia le reserva.
.
Divina Comedia. Paraíso, canto I, 64 – 72
Para explicar con un ejemplo en que consiste esa superación de la condición humana a la que le conduce su adentramiento en los espacios celestes en los que impera Dios, Dante recurre a un neologismo: transhumanar. Para entenderlo saca a colación un ejemplo de las Metamorfosis de Ovidio (XIII, 898 – 968). Cuenta el poeta romano que un mítico pescador llamado Glauco, natural de Antedón en Beocia, observó como, tras comer cierta hierba, los peces recién capturados saltaban de nuevo al agua. El pescador comió también de ella y se transformó en un Dios marino.
Por su parte Dante se siente transhumanado mirando a la amada, que a su vez está absorta en la contemplación de las esferas en que habita Dios.
FUENTES
- Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante Alighieri, Gustave Doré, Mondadori, 2021.
- Mis comentarios se basan en parte en el aparato crítico de la obra en: Alighieri, Dante, La Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960. Esa la edición que utilizo para el texto italiano. La traducción al castellano de los versos de la obra es mía.
Errantes
Durante las recientes fiestas de Navidad y Año Nuevo, en las que las familias tratamos de reunirnos, con circunstancias especialmente difíciles por la pandemia en curso, quizás nuestro pensamiento no haya incluido a quienes, errando contra su voluntad lejos de su tierra, lo tienen todo mucho más difícil.
…
LA QUE CAMINA
Aquel mismo arenal, ella camina
siempre hasta cuando ya duermen los otros;
y aunque para dormir caiga por tierra
ese mismo arenal sueña y camina.
La misma ruta, la que lleva al Este
es la que toma aunque la llama el Norte,
y aunque la luz del sol le da diez rutas
y se las sabe, camina la Única.
Al pie del mismo espino se detiene
y con el ademán mismo lo toma
y lo sujeta porque es su destino.La misma arruga de la tierra ardiente
la conduce, la abrasa y la obedece
y cuando cae de soles rendida
la vuelve a alzar para seguir con ella.
Sea que ella la viva o que la muera
en el ciego arenal que todo pierde,
de cuanto tuvo dado por la suerte
esa sola palabra ha recogido
y de ella vive y de la misma muere.Igual palabra, igual, es la que dice
y es todo lo que tuvo y lo que lleva
y por su sola sílaba de fuego
ella puede vivir hasta que quiera.
Otras palabras aprender no quiso
y la que lleva es su propio sustento
a más sola que va más la repite
pero no se la entienden sus caminos.¿Cómo, si es tan pequeña la alimenta?
¿Y cómo si es tan breve la sostiene
y cómo si es la misma no la rinde
y a dónde va con ella hasta la muerte?
No le den soledad por que la mude,
ni palabra le den, que no responde.
Ninguna más le dieron, en naciendo,
y como es su gemela no la deja.¿Por qué la madre no le dio sino ésta?
¿Y por qué cuando queda silenciosa
muda no está, que sigue balbuceándola?
Se va quedando sola como un árbol
o como arroyo de nadie sabido
así marchando entre un fin y un comienzo
y como sin edad o como en sueño.
Aquellos que la amaron no la encuentran,
el que la vio la cuenta por fábula
y su lengua olvidó todos los nombres
y sólo en su oración dice el del Único.Yo que la cuento ignoro su camino
y su semblante de soles quemado,
no sé si la sombrean pino o cedro
ni en qué lengua ella mienta a los extraños.Tanto quiso olvidar que le ha olvidado.
Tanto quiso mudar que ya no es ella,
tantos bosques y ríos se ha cruzado
que al mar la llevan ya para perderla,
y cuando me la pienso, yo la tengo,
y le voy sin descanso recitando
la letanía de todos los nombres
que me aprendí, como ella vagabunda;
pero el Ángel oscuro nunca, nunca,
quiso que yo la cruce en los senderos.Y tanto se la ignoran los caminos
Gabriela Mistral, de “Lagar”, Editorial del Pacífico, Santiago de Chile, 1954
que suelo comprender, con largo llanto,
que ya duerme del sueño fabuloso,
mar sin traición y monte sin repecho,
ni dicha ni dolor, nomás olvido.
.
…
En estas semanas he estado leyendo a ratos una antología de textos (*) de una poeta chilena, hoy no demasiado recordada, que pasó muchos años yendo de un país a otro. No siempre fue unánimemente apreciada en vida en su propio país, Chile, hasta que tras ser galardonada con el Premio Nobel en 1945 pasó a ser incensada como una especie de santa laica. Me refiero a Gabriela Mistral (1889 – 1957), en realidad nacida como Lucila Godoy Alcayaga. No es mi intención tratar aquí de ella, pues el lector tiene a su alcance en internet su obra y su biografía, sin que falten las polémicas que la rodearon.
Simplemente traigo aquí dos hermosos poemas suyos, pues son estos los que me han hecho pensar de nuevo en tantos como viven sin quererlo errantes y que, sin ignorar los trances difíciles de la vida de aquella maestra, escritora y diplomática, están en condiciones mucho más graves. Aunque todos somos peregrinos, unos son forzados a peregrinar más que otros. La lírica de Gabriela Mistral se avecina de alguna manera a ese indecible extrañamiento que a decenas de millones cotidianamente embarga.
A Gabriela Mistral se la galardonó con el Premio Nóbel en 1945, cuando el número de desplazados en busca de refugio por la II guerra mundial, que entonces tocaba a su fin, era el mayor hasta el momento en la historia de la Humanidad, a causa de un conflicto bélico que arrojó de su patria a 15 millones en el mundo, de ellos 8 en Europa.
Más de siete décadas después, en 2019, la Comisión de las Naciones Unidas para los Refugiados estimaba en 70,8 millones las personas fugitivas de guerras, persecuciones o conflictos (en cifra conservadora).
En Europa a principios del año 2020 la población de nacidos fuera del UE era ya de 37 millones, de ellos 3,5 millones en condición de asilados.
A finales de 2020, el número de personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo superó los 82 millones.
…
VINE DE OSCURA PATRIA
Vine de oscura patria y claro dueño
sin saberlo o, sabiendo vagamente,
sin escoger ni valle ni faena
y vine ciega y ciega voy y vengo.
¡Quién me diera el saber por qué camino
en turno de praderas y espinales!
¿Por qué me hablan en lenguas que no entiendo
y no más que una vez la que me dieron?
¿Por qué nombres me dan que no son míos
y sólo en el soñar el verdadero?Me he de interrogar sin que respondan.
Me dan el pan y nunca me contestan.
Lechos me dan, y fábulas me cuentan
para hacerme dormir o despertarme.
Pero lo que me aprendo cuando sueño
aunque es lo mío yo me lo reniego.Una densa embriaguez me dio la Tierra
Gabriela Mistral, de “Lagar II”, publicación póstuma de la Biblioteca Nacional de Chile, Santiago, 1991
desde que abrí los ojos y la tuve,
fue un entenderle las palabras mágicas,
«océanos», «montañas», y «pinares».
Pero al silbo de un niño que me llame
o a la voz del hermano, acudo, acudo
y pierdo el tronco angélico de musgos
que me tenía, o la arena salada
en donde sin memoria, era dichosa.
.
(*) Gabriela Mistral. Las renegadas, antología. Selección y prólogo de Lina Meruane, Editorial Lumen, Barcelona 2019, 228 páginas.
Nimiedades (XVI): una pausa griposa : – (

Una gripe desconsiderada me impide acabar el proyecto que estaba preparando para hoy. Pero no quiero que entre los seguidores de estas crónicas dominicales alguien pueda preocuparse.
¡El próximo domingo volveremos!
En cualquier caso, seguro que el blog de mi amigo Guillermo Gamba les compensara con creces. ¡Ah! ¡y no dejen de escuchar el bambuco del final de su post, preferentemente con una taza de café!
Quizás ensoñando una orilla florida…
Año de nieves…

Tras años de nevadas tardías, la nieve ha llegado temprano a Gotemburgo y el paisaje urbano se ha cubierto de un manto de varios decímetros de espesor blanco. Los cronistas locales habrán de destacar una serie de fenómenos, como el despertar de un mamut que para evitar males mayores han tenido que cercar en el parque de Heden.
Ayer fui testigo de este acontecimiento, cuando cámara en ristre paseaba yo por ese paraje en busca de imágenes de la ciudad bajo esta repentina albura.

Charles Felix Lindberg parecía también sorprendido de esta vuelta a la tradición de los inviernos de su época, cuando nevaba cuando tenía que nevar.


Aquél que tanto legó a su ciudad observa a los paseantes que ya no le recuerdan… más atentos a no resbalar.

Hay que reconocer que los gotemburgueses no se amilanan…

Y si me caigo pediré ayuda a la policía…

Hoy no sirven los patinetes…

Ni los bancos invitan a sentarse…

La primavera con sus flores se va a hacer esperar…
Aunque parece que progresa nuestro período interglacial, los feriantes de mi barrio hacen caja con su espectáculo glacial.
Cuando vea a Greta le voy a preguntar qué opina al respecto…
«Thank you so much for all the well-wishes on my 18th birthday!» she said. «Tonight you will find me down at the local pub exposing all the dark secrets behind the climate – and school strike conspiracy and my evil handlers who can no longer control me! I am free at last!!»
Fuente CNN
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Nota:
Sobre glaciaciones e interglaciaciones
Durante la historia de la Tierra ha habido hasta siete, y quizás más, episodios de amplias glaciaciones, en las Eras precámbrica y paleozoica. El periodo glaciar en el que nos encontramos ocupa el Periodo Cuaternario, como hemos dicho, empezó hace unos dos millones de años y todavía continúa.
Dentro en un tiempo glaciar las temperaturas van subiendo y bajando cada varias decenas de miles de años. En la actualidad, desde hace unos 12.000 años, estamos en un periodo interglacial cálido (dentro de la glaciación del Cuaternario), en el que las mediciones en los inlandsis y los glaciares de montaña indican que continuamente van disminuyendo de tamaño desde hace 12.000 años. El anterior periodo cálido similar al actual sucedió hace algo más de 100.000 años.
La diferencia de la temperatura media entre un periodo cálido y otro frío es de sólo unos 4 a 7 ºC, pero su efecto es que los glaciares avanzan hacia el ecuador o retroceden miles de kilómetros. Estos cambios en la masa de hielos afectan al nivel del mar que puede subir o bajar varias decenas de metros y a los caudales de los ríos, distribución de las lluvias y al clima en general. Por supuesto también afecta de forma importantísima a la fauna y la flora.
Fuente : https://www.aguamarket.com/
La mar es móvil

En castellano decimos el Mar, pero también la Mar.
Si nos atenemos a los inacabables atributos de esta variable masa inmensa de aguas y a sus superficies de innumerables colores y tonalidades, que emulan las infinitas calidades de los cielos, es indudable que se le puede cantar aquello que compuso Verdi:
La donna è mobile
Qual piuma al vento
Muta d’accento
E di pensiero
.
Rigoletto, Giuseppe Verdi
Aunque en este caso muda de luces, colores, tonalidades, formas y, en fin, no nos cansamos de contemplar hipnotizados sus variaciones.
Así se ha presentado durante las últimas semanas en este mi rincón de España…
Y esto es sólo una muestra de lo que ustedes, comprensivos lectores, pueden comprobar cuando se acomoden frente al mar durante unos días. No digo pues nada que todos saben. Sólo que el problema se plantea crudo cuando tratas de plasmar sobre un lienzo, alguno de los millones de rostros de esa mar, que «muta di tono e di colore».
En esas estoy. Como ya explicaba el domingo pasado, estoy intentando pintar un cuadro y, para complicarme la vida, se trata de la mar, de esa mar de la Marina Alta, de este rincón del Golfo de Valencia, en donde tengo, como titulaba Vilhelm Moberg una de sus novelas, mi stund på jorden («rincón en la tierra»).
No les cansaré mucho, estas han sido cuatro atareadas versiones del sol levante en la Playa de la Almadraba hasta hoy…
Y no estoy convencido. No sé aún cómo resolveré la movilidad y las tonalidades de la mar.
Lo mejor será dejar que el cuadro duerma una temporada y acabarlo cuando ya sea posible zambullirse en esta playa sin agarrarse un resfriado…
Convergencias de Arte y Literatura (XIV): un encuentro con Giorgio Vasari

Giorgio Vasari
La vida de Giorgio Vasari Aretino (1511-1574) es la suma del trabajo intenso y del perfeccionismo (nunca totalmente satisfecho de los resultados de su esfuerzo) de un hombre polifacético, cabeza de familia tras la muerte de sus padres, dibujante (diseñador decía él), pintor y arquitecto, y del carácter abierto, amistoso y empático (diríamos hoy) y escritor, que no sólo se ocupó de sus tres hermanas y dos hermanos menores tras la muerte de su padre, sino que tuvo la fortuna de ser estimado desde sus primeras obras a los dieciséis años y trabajar por las principales ciudades de Italia y de ver su obra reconocida y exportada en España y Francia.
Por mi parte, vuelvo a menudo a su obra «Las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos» en la última edición italiana publicada en vida del autor (Florencia, Giunti, 1568), cuya primera parte apareció en 1550 y fue aumentando sucesivamente hasta antes de cumplir sus cincuenta y seis lúcidos años.
Incluye en las seis partes de esta obra no sólo la biografía y la descripción de la obra de 178 artistas, en su mayoría contemporáneos suyos, sino que la corona con el relato autobiográfico de su propia vida y obra, que es sencillamente fascinante.
No es exagerado afirmar que este libro inaugura con éxito la moderna historiografía del arte.

Además de su concepto del arte del dibujo como la disciplina que hay que dominar para ser pintor, escultor o arquitecto, lo que añade modernidad a este libro monumental es la pluralidad del acercamiento al trabajo de los artistas. Vasari es un precursor de historia social del Arte, pues analiza las circunstancias y condicionamientos del obrar artístico, muy en particular en su autobiografía, a la manera de un «pre-sociólogo», como por ejemplo:
- los aspectos mercantiles versus las afecciones, preferencias y pasiones del creador, sin olvidar mencionar las necesarias retribuciones y sus cifras;
- la intervención del poder político en la promoción del artista y el estado de paz o de guerra que condiciona las posibilidades de realización y conclusión de las obras;
- el mundillo de animadversiones y celos, incluso los boicots por parte de artistas o operarios, incluso la descripción de huelgas insidiosas promovidas para dificultar la tarea de un competidor envidiado;
- las ventajas o inconvenientes del lugar, e incluso del edificio donde se ha de crear el fresco o insertar los lienzos o un grupo escultórico, con la necesidad de intervenciones previas para hacer posible con éxito la creación que se demanda…
Y así muchos otro aspectos, que hacen de Giorgio Vasari un precursor del mejor barroco, además de un pintor que en su realismo (el mal llamado manierismo) irrumpe con gran éxito en su época, no sin rendir reconocimiento en los frescos de la Sala Grande de su casa en Florencia a trece artistas que destaca entre los que influyeron en su obra: Cimabue, Giotto, Masaccio, Raffaello, Michelangelo, Leonardo, Andrea del Sarto, Donatello e Brunelleschi, Perin del Vaga, Giulio Romano, Rosso Fiorentino y Francesco Salviati.

De algún modo también, salvadas las distancias, yo agradezco a Vasari que, tras algunos años en que he tenido interrumpida mi actividad pictórica (se me habían secado ya la mitad de mis tubos de óleo), mi relectura hace pocos días de su autobiografía me ha empujado a sacudirme la pereza y tomar de nuevo los pinceles.
Son muchos los pasajes de «Las vidas» que además hacen a este gran aretino merecedor de un reconocimiento como literato. Hay algunas cosas que dejó escritas en su obra que cito y traduzco a continuación, pensando en quienes se propongan dedicarse al arte del dibujo, la pintura o la escultura, con mayor o menor destreza, pero siempre con placer y pasión :
Avendo io in fin qui ragionato dell’opere altrui, con quella maggior diligenza e sincerità che ha saputo e potuto l’ingegno mio, voglio anco nel fine di queste mie fatiche raccòrre insieme e far note al mondo l’opere che la divina bontá mi ha fatto grazia di condurre; perciò che, se bene elle non sono di quella perfezzione che io vorrei, si vedrà nondimeno da chi vorrà con sano occhio riguardarle, che elle sono state da me con istudio, diligenza e amorevole fática lavorate, e perciò, se non degne di lode, almeno di scusa; sanzaché, essendo pur fuori e veggendosi, non le posso nascondere.
.
Habiendo yo en definitiva razonado sobre las obras de otros con la mayor diligencia y sinceridad de que ha sabido y podido ser capaz mi ingenio, quiero, al final de estas fatigas mías, recorrer en su conjunto y dar a conocer al mundo las obras que la divina bondad me ha concedido graciosamente llevar a cabo; por lo que, aunque ellas no tengan la perfección que desearía, verá no obstante quien con ojo sano quisiera mirarlas, que ellas han sido por mí con estudio, diligencia y amorosa fatiga trabajadas, y por ello, si de alabanza no son dignas, al menos merezcan ser excusadas; aparte de que, al estar ya fuera y a la vista, no las puedo esconder.
(…)
Ma cosí avess’io saputo mettere in opera il mio concetto, come sempre con nuove invenzioni e fantasie sono andato, allora e poi, cercando le fatiche e il difficile dell’arte!
.
¡Mas ojalá hubiera yo sabido poner en obra la idea mía, ya que siempre, entonces y luego, he andado entre innovaciones y fantasías, en busca de las fatigas y la dificultad del arte!
(…)
…questo, che se, come ho detto, in loro non si vedrà eccellenza e perfezzione, vi si scorgerà per lo meno un ardente disiderio di bene operare, et una grande e indefessa fática, e l¡amore grandissimo che io porto alle nostre arti. Onde averrà, secondo le leggi, confesando io apertamente il mio difetto, che ne sarà una gran parte perdonato.
…aunque como he dicho, si en ellas no se verá excelencia y perfección, se descubrirá al menos un deseo ardiente de hacerlo bien y una gran e indefensa fatiga así como el grandísimo amor que profeso a nuestras artes. De donde se derivará según las leyes que, confesando abiertamente mi defecto, este me será en gran parte perdonado.
Giorgio Vasari, «Descrizione del’opere di Giorgio Vasari pittore e architetto aretino»
.
¿Casualidad?
Vasari pintó un fresco de tema clásico, que, salvo ignorancia de mi parte, tiene un detalle original:
en el fondo se aprecia a la derecha una puerta que muestra el aposento contiguo, donde debería ser San José el que trabaja en su taller, pero curiosamente no es un carpintero sino más bien un alfarero amasando arcilla, o un escultor preparando un modelo de ese material.
Sea quien sea el barbudo en su tarea, al fondo de su taller aparece además una segunda puerta con alguien que parece escribir o agitar una mezcla sentado bajo el dintel, lo cual independientemente de la anacronía de que el apóstol Lucas, a quien se atribuían dotes no sólo de evangelista sino también de pintor, ya anduviese tan temprano en tareas de retratista de la Sagrada Familia, a mi me hace ver una coincidencia en estas puertas, que son en cierto modo los puntos de fuga de la composición, con un punto de fuga de otra famosísima obra
en la que, 74 años más tarde, la composición también incluye al fondo a la derecha una puerta a la que se asoma José Nieto, el aposentador de la familia real.
No sé si tal coincidencia pueda ponerse en relación con la escena pintada por Vasari en 1572, que Velázquez pudiera haber conocido en uno de sus dos viajes a Italia. Además, uno de los bocetos de Vasari en preparación de su fresco llegó (no sé sabe bien cuál fue su primer itinerario) al Museo del Prado, donde forma parte de su colección de dibujos.
Es posible que este recurso de perspectiva aérea tenga antecedentes similares, aunque quizás menos realistas, en la historia de la pintura. En todo caso, si a algún lector tiene memoria de alguno, le ruego me lo comente.
Colofón: en camisa de once varas
Para acabar y a riesgo de inmodestia, me voy a atrever a ir dando por etapas, para celebrarlo, mi retorno al lienzo, que la lectura de Vasari ha espoleado y motiva para que también mis defectos e imperfecciones en la práctica de la pintura se sometan en este blog al escrutinio de mis lectores. En estos días en la playa de la Almadraba de Els Poblets me estoy inspirando en una salida del sol que habrán ya ustedes visto en el post del hace una semana

Primera jornada:
Continuará y…
Rumor de mar
No sé si a las gaviotas
la mar les habla
y si sobre sus aguas
con las olas dialogan,
si la mar las escucha.
.
No sé si con las piedras
la mar chacharea
y si a sus bramidos
su rumor le responde,
si el mar las atiende.
.
No sé si bajo su manto
la mar me palpa
y si siente mi cuerpo
cuando ella me mece,
si la mar me abraza.
.
No sé si en su misterio
la mar me hechiza
y si me oculta penas
que no he de entender,
si la mar me protege.
.

.
No sé si a los poetas
se revela la mar
y si alguien su secreto
pudo al fin hallar,
si la mar nos entiende.
.

.
Alfonsina y el mar
Por la blanda arena que lame el mar
Su pequeña huella no vuelve más
Un sendero solo de pena y silencio llegó
Hasta el agua profunda
Un sendero solo de penas mudas llegó
Hasta la espumaSabe Dios qué angustia te acompañó
Qué dolores viejos calló tu voz
Para recostarte arrullada en el canto de las
caracolas marinas
La canción que canta en el fondo oscuro del mar
La caracolaTe vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de marCinco sirenitas te llevarán
Por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos harán
Una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a jugar
Pronto a tu ladoBájame la lámpara un poco más
Déjame que duerma nodriza, en paz
Y si llama él no le digas que estoy
Dile que Alfonsina no vuelve
Y si llama él no le digas nunca que estoy
Di que me he idoTe vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar.
Texto de Félix Luna y música de Ariel Ramírez


























































