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Convergencias de Arte y Literatura (XI): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (5), entrando al “segundo reino” .

25 julio, 2021
Gustave Doré. “un vasello snelletto e leggiero”. Divina Comedia, Purgatorio, II, 41

Hace dos semanas habíamos dejado a Dante y a Virgilio guiándose por las estrellas en trance de acercarse Purgatorio, donde, como dice el Ripalda, están las almas de “los justos que tienen que purgar”.

La lista de lo que esas muchedumbres han de expiar no es moco de pavo. Tanto es así que a Dante le da materia para treinta y tres cantos y a Doré para 43 grabados, tantos como los cantos que contiene el Paraíso de la Divina Comedia, que sin embargo sólo inspira 18 grabados a Doré, a quien los treinta y cuatro cantos del Infierno dieron materia para casi 70 grabados, si descontamos los prolegómenos y el Limbo. Es comprensible que los abstractos placeres del cielo no alimenten la fantasía tanto como los tormentos del Infierno, o como las penas del Purgatorio, ya que al fin y al cabo son transitorias y aligeradas por la esperanza.

Con todo y con eso, el recorrido de las cornisas de esa especie de zigurat le da ideas a Doré para llenar de castigados cada “circuito” (girone) de los siete que lo componen; un paseo que Dante, guiado por Virgilio, completará antes de llegar al Paraíso.

¡Toda una representación medieval del gran teatro de los pecados capitales y de sus correspondientes pasiones!

Esquema del Purgatorio según Baldassari (*)

Da poppa stava il celestial nocchiero,

tal che faria beato per iscripto;

e più di cento spirti entro sediero.

.

En la popa iba en pie el celestial piloto,

que inscrita en sí mismo la beatitud mostraba;

y más de cien almas sentadas dentro

.

Divina Comedia, Purg. II, 43-45

En una barca conducida por un ángel llegan las almas, desorientadas y preguntándose a qué lugar su travesía mística les ha llevado. No obstante entonan al unísono el Salmo 113a: “Cuando Israel salió de Egipto…” (**).

Acto seguido, al ver a Virgilio y a Dante, les sorprende descubrir que éste es un viviente y con afecto le rodean. Les piden que les muestren el camino para ascender la pendiente. Mas los dos poetas reconocen que tan desconocedores como ellos son del camino.

En un encuentro inesperado, Dante es reconocido por un amigo, Casella (músico y cantor muerto hacia 1300), que trata en vano, pues es incorpóreo, de abrazar al poeta, quien le pide que entone una de sus canciones. Reproduzco aquí el hermosa y famoso que terceto que alude a este canto que el bardo entona a petición de Dante el “amoroso canto que solía calmar todas mis ansias”:

’Amor che ne la mente mi ragiona’

cominciò elli allor sì dolcemente,

che la dolcezza ancor dentro mi suona.

.

“Amor que en mi mente resplandece”

comenzó entonces él tan dulcemente

que la dulzura aún en mi interior tañe.

.

Divina Comedia, Purg. II, 112-114

Se inicia el ascenso desde el “antepurgatorio”, donde están los que se arrepintieron en el último momento: los príncipes negligentes, muertos de muerte violenta, perezosos, muertos en estado de excomunión.

Una vez superada la puerta de entrada, la subida comienza por las tres primeras cornisas, las destinadas a quienes se movieron “por amor del mal” : I Soberbia, II Envidia, III Ira. Entremedias se haya la cornisa destinada a quienes fueron “flojos en amar el bien” : IV Pereza. Y, por último, las tres cornisas superiores, ya en la cercanía del Paraíso, las del “amor excesivo de los bienes terrestres”: V Avaricia, VI Gula y VII Lujuria. Si los pecados más graves son los inferiores del ascenso por el Purgatorio, pues están más cercanos al Infierno, habrá que suponer que los más cercanos al Paraíso son los más discupables.

No es ese el orden que nos enseñaron a recitar en las clases del Ripalda: “El primero, SOBERBIA. El segundo, AVARICIA. El tercero, LUJURIA. El cuarto, IRA. El quinto, GULA. El sexto, ENVIDIA. El séptimo, PEREZA”.

Para Dante parece que la Lujuria estuviese lejos de los niveles de la condena eterna del Infierno, mientras que en aquel catecismo sólo la preceden la Soberbia y la Avaricia. También la Gula parece menos grave en Dante. Y la Pereza sería el menor agravante para Ripalda.

Es una elucubración mía, pero en aquellos tiempos en que nos examinaban de Catecismo para aprobar la asignatura de Religión, la mayor curiosidad de nuestros confesores, aquel vicio que parecía desencadenar las peores iras divinas era el que caía bajo el imperio del sexto mandamiento. La Lujuria ocupaba un lugar privilegiado en la escala de la gravedad de los pecados. Que la Soberbia encabezase las posibilidades de castigo era lógico por ser el pecado de Lucifer, anterior a la manzana de Eva; que la Avaricia se colase entre medias puede que tuviese que ver con las treinta monedas que supuestamente cobró Judas y que convirtió a ese pecado en el estigma de los judíos, a quienes se persiguió desde muy pronto en la historia de la Cristiandad. En todo caso las perversiones de la Lujuria fueron capítulo preferente del prontuario de nuestros confesores.

En cambio, si la hipótesis del orden ascensional del Purgatorio dantesco es correcta, la Lujuria sería para Dante, en el contexto del Amor que es la pasión central de su poesía, el pecado más disculpable. La Gula tampoco estaría clasificada como muy grave. Pero la Soberbia -¡ay!- esa pasión luciferina de los poderosos y los príncipes que desterraron a Dante, esa sí mereció unas purgas más severas en la escala de la Divina Comedia.

Es sólo una hipótesis que no sé si confirmará o no mi recorrido somero de los cantos del Purgatorio, al hilo de los grabados de Doré.

Pero volvamos a ver a los dos poetas, ahora plantados ante un ríspido acantilado. Mientras Virgilio mira con cuidado donde poner sus pasos, Dante, que está buscando una forma de rodear el obstáculo, descubre una muchedumbre de espíritus que se acerca a ellos lentamente.

Antepurgatorio

Noi divenimmo intanto a piè del monte:

quivi trovammo la roccia sì erta,

che ’ndarno vi sarìen le gambe pronte.

(…)

E mentre ch’e’ tenendo il viso basso

essaminava del cammin la mente,

e io mirava suso intorno al sasso,

.

da man sinistra m’apparì una gente

d’anime, che movìeno i piè ver noi,

e non parea, sì venìan lente.

Llegamos mientras tanto al pie del monte;

donde encontramos la roca tan erguida,

que subirla exigiría piernas diligentes.

(…)

Y mientras él manteniendo la mirada baja

con su mente consideraba el camino,

y yo buscaba modo de rodear la peña,

.

a mano izquierda me apareció un gentío

de almas, que mover los pies hacia nosotros,

no parecían, tan lentamente venían.

.

Divina Comedia, Purg. III, 46-48 y 55-60
Gustavo Doré. Los excomulgados. Divina Comedia, Purgatorio, II, 46-60

Entrada al Purgatorio “vero e proprio”

Para no eternizarme yo también, siento tener que prescindir de algunos cantos que trascurren aún por el recorrido del antepurgatorio y en los que Dante menciona a conocidos suyos.

Tras dormirse en un ameno valle, Dante sueña. Obsérvese que aquí utiliza tres veces el verbo parecer que a mí también me parece que quiere acentuar en su narración la diferencia entre la vigilia y el sueño:

in sogno mi parea veder sospesa

un’aguglia nel ciel con penne d’oro,

con l’ali aperte e a calare intesa;

(…)

Poi mi parea che, poi rotata un poco,

terribil come folgor discendesse,

e me rapisse suso infino al foco.

.

Ivi parea che ella e io ardesse;

e sì lo ’ncendio imaginato cosse,

che convenne che ’l sonno si rompesse.

En sueños me pareció ver suspendida

en el cielo un águila de plumas de oro

con alas desplegadas a punto de bajar.

(…)

Luego me pareció que, tras breve giro,

terrible como un rayo descendía

y consigo me raptaba hasta el fuego,

.

Allí pareció que ella y yo ardíamos;

y tan intenso fue el incendio imaginado

que hizo que se rompiese el sueño.

.

Divina Comedia, Purgatorio, IX, 19-21 y 28-33
Gustavo Doré. Un águila me raptó hasta el fuego. Divina Comedia, Purgatorio, IX, 29

Al despertar encuentra a Virgilio a su lado, quien le tranquiliza y le explica que ya han llegado a la puerta de entrada al Purgatorio y que ha sido Santa Lucía quien dormido le ha traído hasta ahí.

Gustavo Doré. “vidi una porta e tre gradi e tre gradi di sotto…” Divina Comedia, Purgatorio, IX, 76

Dante se postra a los pies del ángel, que custodia la puerta sentado sobre tres simbólicos escalones (***) y quien, antes de abrirla con dos llaves simbólicas (la de oro significa la absolución de los pecados en la confesión y la de plata la ciencia para discernir las faltas), le marca con la espada siete P en la frente (símbolo de los siete pecados capitales) que le serán lavadas progresivamente, según vaya completando las etapas de la visita una vez dentro.

Abierta la puerta con fuerte chirrido se oye el canto del Te Deum, mientras los dos poetas se adentran en la primera cornisa del Purgatorio.

La primera cornisa, donde expían sus culpas los soberbios

Al entrar en la primer cornisa, la de quienes pagan con creces sus pecados de soberbia, esperando así que su martirio les conceda el acceso al Paraíso, un ángel lava la primera P de la frente de Dante.

Preside un enorme friso de bajorrelieves donde están tallados con gran realismo ejemplos de la virtud de la Humildad. Sirven para recordar a los penitentes, que suben la rampa arrastrándose bajo el peso de enormes piedras, la gravedad del pecado de Lucifer. Un ejemplo de esa virtud que no practicaron es la del emperador Trajano quien, según la leyenda, accedió a la petición de una pobre viuda, cuyo hijo había sido asesinado por unos soldados de su ejército, de detener su marcha hacia la guerra para hacer justicia. A lo lo que accedió el emperador, quien así no sólo demostró su humildad sino que, a pesar de ser pagano, fue redimido y llegó al Paraíso.

En todo caso en esta grabado de Doré no parece que los soberbios, que marchan doblegados bajo el peso de enormes rocas, puedan levantar la vista hacia el friso de los buenos ejemplos.

Gustavo Doré. Los soberbios purgan su soberbia. Divina Comedia, Purgatorio, X, 109-139

Esta visión suscita un diálogo entre Dante y su Maestro Virgilio en el que tratan de aclarar si los seres que marchan agobiados bajo enormes piedras son personas. La conclusión es que son cristianos que no aceptaron su humilde naturaleza de larvas portadoras de un alma (la mariposa) que vuela hacia el Juicio Final, y que por ello pecaron de soberbia y así purgan su culpa, del mismo modo que Sísifo tras enfrentarse a Zeus fue castigado a portar la piedra, aunque en este caso su tormento les conseguirá alcanzar el cielo:

Io cominciai: “Maestro, quel ch’io veggio

muovere a noi, non mi sembian persone,

e non so che, sì nel veder vaneggio.”

.

Yo comencé: “Maestro, esos que veo

venir a nosotros, no semejan personas,

y no sé qué, si es que al mirar deliro.

.

Ed elli a me: “La grave condizione

di lor tormento a terra li rannicchia,

sì che ’ miei occhi pria n’ebber tencione.

.

Y él a mí: “la gravosa naturaleza

de sus tormentos a tierra les aplasta,

tal que a primera vista no se pueda saber.

.

Ma guarda fiso là, e disviticchia

col viso quel che vien sotto a quei sassi:

già scorger puoi come ciascun si picchia.”

.

Mas mira fijamente allí, y desenmaráñalo

mirando lo que viene bajo aquellas piedras:

puedes ya ver cómo cada uno se aporrea.”

.

O superbi cristian, miseri lassi,

che, della vista della mente infermi,

fidanza avete ne’ retrosi passi,

.

Oh cristianos soberbios, míseros infelices,

que, de los ojos de la mente enfermos.

caminando marcha atrás vais confiados,

.

non v’accorgete voi che noi siam vermi

nati a formar l’angelica farfalla,

che vola a la giustizia sanza schermi?

.

¿no comprendéis que gusanos somos

nacidos para formar la mariposa alada,

que vuela hacia la justicia sin defensas?

.

Divina Comedia, Purgatorio, X, 112-126

Tras presentar en los cantos X y XI ejemplos de los diversos tipos de soberbia (nobiliaria, política y artística) y un largo discurso sobre la vanidad de la fama (ya que por muy eximios que nos creamos siempre vendrán otros a superarnos), Dante pasa a observar en el canto XII las figuras de la soberbia cinceladas sobre las piedras de esa primera cornisa. Sigue una serie de ejemplos de personajes soberbios, empezando por Lucifer, y siguiendo por protagonistas de la Mitología Clásica, la Biblia y la Historia de los imperios y del Arte.

Y Doré encuentra particular materia truculenta para sus grabados en los tres versos dedicados por Dante a la soberbia Aracne, quien cometió el error de derrotar a Minerva en un competición en el arte del tejer tapices, ilustrando aquella sádica y morbosa fábula que ya había tratado Velázquez en las Hilanderas. Pero el el artista francés representa a Aracne en el trance de la metamorfosis con la que fue castigada, lo que también versificó Ovidio de sus Metamorfosis:

arānea aeternō in fīlō suō pendet

eternamente la araña de su hilo cuelga

.

Metamorfosis, capítulo V

En todo caso Dante la coloca en el Purgatorio, lo que incita a pensar que algún día habrá expiado su pecado de soberbia y podrá poner su telar en el cielo. Desde el punto de vista de la Teología, esta trasposición de los castigos del Olimpo pagano a las expiaciones del Purgatorio cristiano son un ejemplo temprano de la hibridación literaria y artística renacentista entre dos mitologías, la clásica grecolatina y la cristiana, que ha dejado también sus traza, no sólo en la literatura, sino también en los muros de las iglesias y los museos de la civilización cristiana occidental.

Gustavo Doré. “O folle Aragne”. Divina Comedia, Purgatorio, XII, 43-45

Probablemente también sea el grabado más elípticamente erótico de los 135 que Doré creó para la Divina Comedia, donde Dante y Virgilio están en la pose de compasivos voyeurs:

O folle Aragne, sì vedea io te

già mezza ragna, trista in su li stracci

de l’opera che mal per te si fé.

.

Oh insensata Aracne, que así te vea yo

mitad ya araña, triste sobre los pingajos

del tapiz que para tu desdicha hiciste

.

Divina Comedia, Purgatorio, XII, 43-45

Por hoy, dejaremos a nuestros dos poetas ascendiendo por un escalinata hacia la segunda cornisa del Purgatorio, no sin que antes un ángel haya borrado de la frente de Dante la primera P, la del pecado de soberbia:

Menocci ove la roccia era tagliata;

quivi mi batté l’ali per la fronte;

poi mi promise sicura l’andata.

.

Nos guió por donde la roca era tallada;

y aquí me pasó las alas por la frente;

luego me prometió que la ida era segura

.

Divina Comedia, Purgatorio, XII, 97-99

.

Quizás después de leer esos versos de la Comedia al abrir el televisor o el periódico, percibamos sobre algunas frentes como luce invisible esa P que al poeta le borra el ángel. Pero sólo quien esté sin pecado podrá tirar la primera piedra…


NOTAS:

(*) Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante AlighieriGustave Doré, Mondadori, 2021.

(**) En latín en el texto de Dante: ‘In exitu Israel de Aegypto…’ La salida de Egipto y la mención del Jordán y de los manantiales de agua en el salmo 113a han sido interpretados en la tradición cristiana como un equivalente del bautismo purificador. De esa tradición se nutre Dante y toda la Divina Comedia está llena de sus innumerables simbolismos.

(***) Son las condiciones para ser absueltos, es decir contritio cordis, confessio oris, satisfactio operis; o como nos enseñaban: “dolor de corazón y propósito de enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia”. El sacerdote confesor lo simboliza el ángel.

Mis comentarios se basan en parte en el aparato crítico de la obra en: Alighieri, DanteLa Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960. Esa la edición que utilizo para el texto italiano.

La traducción al castellano de los versos de la obra es mía.

4 comentarios leave one →
  1. 27 julio, 2021 07:18

    No tiene sentido que yo comenté algo desde que yo me confieso paladinamente como no-lector de la Divina comedia. Muy superficialmente me animo con todo a decir en voz alta que cuando leí que los condenados eran llevados por un àngel en una barca y se preguntaban a dónde los llevan iban cantando el salmo 113 que habla de la salida de Egipto. El salmo hebreo 113 ( que la versión de los 70 lo numera como 114-115 ) es muy querido por mí porque es el salmo de acción de gracias que María lo entonó en la casa de su prima Elizabeth y en el juniorado lo memoricé en griego. El del agradecimiento al salir de Egipto entonces no es el 113 sino el 114-115 salvo mejor opinión. Es en todo caso el 113a y 113b pero no 113 a secas. El 113 (112) es el del Magníficat. Supongo que entendemos por “113” ,sin más, lo que cantaban los que iban a la mala al Purgatorio. Ya ves todo lo que se me ocurre con ocasión de tus blogs!!!

    • 27 julio, 2021 07:42

      Perdona pero me he hecho bolas, como dicen los mexicanos o los argentinos , con eso de la numeración de los salmos. El 113 hebreo es el del Magnificat. El de la salida de Egipto hebreo es 114-115 o 113a – 113b. Supongo que es cómodo quitar lo de a) y b) y decir 113 pero en nombre de mi Magníficat reclamo y denunció esa falla. Un 113 hebreo desnudo y redondo referido al canto de María es el 112 griego. Creo que el ángel me meterá en la barca hacia el Purgatorio por enredar las cosas.

  2. 27 julio, 2021 08:16

    Gracias, Bernardo,

    Hoy el que afina eres tú. En mi caso me he guiado por la referencia (comprobada en el enlace de la nota **) de la edición crítica de la Divina Comedia que no entra en subdivisiones entre a y b.

    Pero para mayor precisión acabo de añadir la “a”, motivado por tu comentario y la la catequesis de Juan Pablo II que reproduzco a partir del mismo enlace de a citada nota:

    “El cristianismo asumió el salmo 113 A con la misma connotación pascual, pero abriéndolo a la nueva lectura que deriva de la resurrección de Cristo. Por eso, el éxodo que celebra el salmo se convierte en figura de otra liberación más radical y universal. Dante, en la Divina Comedia, pone este himno, según la versión latina de la Vulgata, en labios de las almas del Purgatorio: «In exitu Israel de Aegypto / cantaban todos juntos a una voz…» (Purgatorio II, 46-47). O sea, ve en el salmo el canto de la espera y de la esperanza de quienes, después de la purificación de todo pecado, se orientan hacia la meta última de la comunión con Dios en el paraíso”.

    Solución salomónica pues.

    Un fuerte abrazo

    • 27 julio, 2021 12:49

      Plop!!!! Mi cariño por el Magníficat hizo que pasase por alto la nota (**) de tu abundantísimo -ut semper- blog. Por supuesto que entendí que se hablaba del añorado bautismo de los reos cantores pero creo que por no leer todas las notas medio que quedé como eso de ” sabe a jabón pero es queso” o lo de “tiene usted razón pero va preso” o aquello gaseoso moderno, tanto en la política española como (que deberíamos decir quanto) en la peruana, “hay que combatir la corrupción”.

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