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Hamburgsund

29 agosto, 2021
Amanece en Hamburgsund. 7 a.m., 23 agosto 2021. Foto R.Puig

Hamburgsund es el nombre de una aldea costera del Bohuslän, en Suecia, que se compone del núcleo central del pueblo en tierra firme y de una isla, al otro lado del canal, en donde está la antigua iglesia y la otra parte de su población. La imagen está tomada desde el pequeño puerto del camping de Rörvik a la hora en que el sol ya ilumina las rocas de la isla y empezaba a caldearme después de una fría noche en tienda de campaña.

El nombre del lugar no tiene nada que ver con la Hamburgo alemana, sino que procede de Hornbora (en el siglo XIV Hornborosvondom) que quiere decir den med horn försedda : «el que tiene cuernos» (¿cuernos de casco vikingo?).

Ya en el siglo XI existía un castillo en borde de su bahía, el Hornborgs slott que dio el nombre a la colina del castillo de Gustav Vasa destruido por los daneses en 1531.

La «colina del castillo» en Hamburgsund. Foto R. Puig

Así que el nombre de Hamburgsund, que tuvo una fortaleza que lo presidió por poco tiempo, significa la bahía de Hamburg y no tiene nada que ver con la ciudad alemana de todos conocida, ni por supuesto con las hamburguesas, aunque sí tiene una excelente heladería y panadería-repostería establecida por un italiano ¡en 1911!

Para completar la información, aquí tienen el mapa de la ubicación de este tranquilo lugar en la Costa Oeste de Suecia no lejos de su frontera con Noruega.

Situación de Hamburgsund y de su isla (Hamburgö)

Sentado y completamente solo a las siete de la mañana, frente al brazo de mar que separa el pueblo de su isla, contemplaba yo el otro día la salida del sol sobre sus emergentes batolitos, sin sospechar que desde hace más de mil años los habitantes medievales de este lugar ya tenían un castillo, supongo que para defenderse de quienes ambicionaban ocupar este agreste y estratégico lugar.

Para un videopanorama de la bahía pinchar aquí

Si van ustedes por ahí no se olviden de rendir homenaje a la memoria de Pietro Ciprian, el inmigrante italiano que desde Estocolmo vino a este pueblo a extender su negocio de helados, de los que ya había abierto fábrica en la capital.

La mejor forma de hacerlo es sentarse a degustar uno de los helados que se fabrican y sirven en la heladería que él fundó hace ya 120 años y que ahora bajo el cartel de PiperglaceSvensk ekologisk premiumglass siguen sirviéndose en Hamburgsund.

Pietro Ciprian, fuente: Maggie Ciprian-Olevik (su nieta)

Por nuestra parte, además de sentarnos en la terraza de la heladería a disfrutar de un bollo, un helado y un café, también pudimos refrigerarnos con un par de zambullidas en las aguas de dos de sus lugares de baño, en el puertecillo de Rörvik, situado ante el brazo de mar en tierra firme…

Puente para bañarse en Rörvik. Foto R.Puig

…y en la playa de Sjöviken, en el centro de la isla hacia el mar abierto.

Plataforma para nadadores en Sjöviken. Foto R.Puig

Mientras sientes en tu espalda el calor del granito rosado, pulido durante miles de años por los glaciares de la última glaciación, oyes hablar en alemán más que en sueco y te zambulles en el mar sin aglomeraciones.

Baño refrigerante. Foto M. Puig

Por la vereda de los gremlins

22 agosto, 2021
Anders Nilsson, un bebé Gremlin, Isla de Hälsö. Foto R.Puig

El domingo pasado nos quedamos en la isla de Hälsö, en el archipiélago de Gotemburgo, explicando el hallazgo de las esculturas de trasgos (en cemento modelado), obra de Anders Nilsson. Para concluir de fundamentar mi hipótesis sobre las dos series (trasgos & gremlins) de sus más de veinte obras situadas a lo largo de un camino boscoso, voy a concluir hoy con la presentación de los segundos, los marrulleros de ojos verdes y dientes puntiagudos.

El que encabeza esta entrada tiene pocas semanas de nacido y por el tamaño de las orejas y su actitud asertiva, creo que le aguarda un futuro brillante y un crecimiento prometedor de su por ahora modesta nariz infantil. Como podrán observar los bebés gremlin ya nacen con sus incisivos, pues no son mamíferos sino de una especie de gran rareza evolutiva.

Pero no todos son así de dulces, si no, miren el siguiente de estos caraduras de rostro de cemento…

Anders Nilsson, Gremlisaurio. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

No me negarán que este gremlin es un gremlinífago depredador y que no le haría remilgos a comerse de un bocado al adorable bebé que hemos visto en primer lugar.

Y me pregunto si será el pavor lo que deprime a esta gremlina que encontré lacrimosa y refugiada en los profundo del bosque no lejos de este temible depredador. Que es gremlina y no gremlin lo deduzco de la cuidada cabellera que termina en elegantes bucles por cada lado del rostro, aunque también podría ser que lo que parece el fruto de una permanente fuesen pómulos moldeados por el botox. En todo caso, sea cual sea identidad sexual, lo que es cierto es que algo la aterroriza.

Anders Nilsson. Gremlicienta. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

La imagen es un poco borrosa, porque nuestra protagonista temblequeaba. Si se me permite otra hipótesis, pienso que esta/e gremlin es fruto del mestizaje de gremlins y trasgos. Los dientes romos prueban que no es de souche, como dicen en Francia, y nos hacen temer que esté indefensa ante el posible ataque del gremlisaurio. ¡La biodiversidad está cada día más amenazada por la lucha entre especies, incluso en este mundo misterioso de los seres del bosque!

Pero pasemos a los siguientes encuentros…

Anders Nilsson, Gremlin Paradoxalis. Isla de Hälsö. Foto R. Puig

El nombre de este gremlin se justifica plenamente, pues la reciente evolución de la especie le ha dotado de unos cuernos-antena, sustituyendo así a las poco prácticas orejotas de sus congéneres que se enganchan continuamente en los zarzales. A Darwin le habría encantado estudiarlo, tanto o más que cuando descubrió a sus famosos pinzones en las islas Galápagos. En efecto, los gremlin paradoxalis se han adaptado perfectamente al mundo de las ondas y a la nube de Internet. Ya no necesitan orejas, pues escuchan mediante sus antenas cornudas, que además les dan un aspecto agresivo que espanta a posibles depredadores, quienes tendrían dificultades para masticarlos por muy grandes que tuvieran las fauces. Otra ventaja son sus paletillas romas, muy útiles para comer hierbas y hojas de árbol, pero sin que les falten los colmillos grémlicos, indispensables para combinar su naturaleza vegana con una dieta carnivoriana. ¡Es el ideal evolutivo de cualquier especie de nuestra época!

Otro interesante espécimen es el que unos biólogos denominan como caracogremlin y otros llaman gremlin ermitaño.

Anders Nilsson, Caracogremlin. Isla de Hälsö. Foto R. Puig

No se ponen de acuerdo. Me dicen que la revista Science publicó hace años un artículo que resumía el debate entre los partidarios de atribuir a este esquivo habitante del ecosistema del archipiélago de Gotemburgo una concha de elaboración propia, como la de todos los helícidos, y los que opinan que se hospeda en el caparazón de un difunto gasterópodo de la antiquísima especie otala lactea. Como podrán comprender, al no tener yo una base científica para pronunciarme al respecto y al no haber encontrado el artículo de marra, me resulta imposible tomar partido. En todo caso este caballerete de faz inocentona devora vegetación con verdadero ahínco.

Otro caso dudoso…

Anders Nilsson. Gremlinoctero. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

es el de este otro gremlin, que también me ha dejado perplejo, pues, aunque se dice que es exclusivamente noctámbulo y primo lejano de los vampitrasgos que vimos el pasado domingo, yo me lo he encontrado bien despierto y con las orejas enhiestas, como si estuviera listo a entablar una conversación amigable.

No obstante he temido alguna trampa y me he alejado cautamente, ya que, como Roald Dahl explicó cuando bautizó como gremlins a estos incordiantes personajes, si pudieron perturbar el vuelo de los aviadores de la RAF durante la II Guerra Mundial, no creo que tendrían inconveniente en darme algún disgusto.

De aquel descubrimiento del famoso autor de Charlie y la fábrica de chocolate, hablaremos a continuación, después de terminar nuestra galería tranquilizándoles con la imagen de uno que parece inofensivo

Anders Nilsson, Gremlinete. Isla de Hälsö. Foto R. Puig

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El origen de la moderna fábula

Supongo que, como yo, no supieron de los gremlins hasta que en 1984 vimos aquella película de terror del mismo título, en la que intervino Steven Spielberg como uno de los productores ejecutivos. Pues bien, cuatro décadas antes, quien los puso en prosa fue Roald Dahl, cuando trató en su primer cuento de unos minúsculos tipejos malintencionados, que se dedicaban a sabotear los aviones de la RAF, de la cual él fue un joven piloto durante la Segunda Guerra Mundial. En 1942 su manuscrito llegó a las manos de Walt Disney, que acto seguido invitó al británico a Hollywood, donde trabajaron juntos en la producción de un film de dibujos animados… ¡que no llegó a realizarse!

En realidad, ya desde los comienzos de la aviación de combate, los Gremlins eran personajillos conocidos, dicen que originarios de los bosques de Inglaterra, que dieron no pocos quebraderos de cabeza a los pilotos, y no sólo a ellos…

Imagen de gremlin en un poster de la Navy inglesa en 1944. Wikipedia
Imagen de un gremlin, 1944. Walt Disney Studios. Fuente Dark Horse Comics

La historia de la colaboración entre Roald Dalh y Walt Disney es casi tan interesante como la leyenda de los gremlins. La narra Jim Korkis con prefacio de Bill Justice, dibujante de aquel proyecto y también en éxitos como Bambi, Fantasía, Peter Pan y cinco films más de Walt Disney.

Bill formó parte del equipo que abocetó aquella producción abortada, cuya peripecia narra un libro, editado por Bob MacLain en 2017, del cual estoy leyendo su versión digital.

Pero ¿de dónde sacó el término Gremlin el prolífico Roald autor de tantos cuentos para niños?

Korkis nos dice que la palabra como tal puede haberse inspirado en el vocablo «greem» del Inglés antiguo que significa molestar o fastidiar, o en la palabra «gruaimin» del Gaélico irlandés que designa a un «tipo pequeño y de mal genio» («What are Gremlins?», KORKIS, pág 7).

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Por la vereda de los trasgos

15 agosto, 2021
Patriarcado en las orillas de Hälsö. Foto R. Puig

Una semana en una stuga (cabaña) en la isla de Öckerö, que da el nombre a un territorio comunal del archipiélago norte (norra skärgården) de Gotemburgo ofrece descubrimientos y agradables paseos. De una isla a otra se pasa o por puentes o por transbordadores gratuitos. En la mochila algunos bocadillos, un termo de café y, por qué no, una pequeña nevera con alguna bebida fría. No faltan algunas playitas entre rocas para tomar un rápido baño refrescante, en especial si luce el sol, ni restaurantes y pequeñas tabernas, incluso alguna pizzería y hasta un kiosco take away de comida tailandesa.

Este mapa es el de un folleto guía de la compañía pública de transportes de la Costa Oeste y siento que la imagen no sea nítida.

Islas del archipiélago norte de Gotemburgo en la comuna de Öckerö. Fuente : Västtraffik

Basta con las ganas de estirar las piernas para deambular por veredas junto al mar y ascender a los batolitos emergentes. Es un paisaje sobrio y sereno como puede verse en esta video-panorámica.

En una de esas pausas de refrigerio, sentados en una roca de la isla de Hälsö, al borde del fiordo de Källö Knippla, con la isla del mismo nombre enfrente, pudimos observar las idas y venidas de una familia de patos marineros. De vez en cuando, siguiendo al papá pato, se zambullían en la corriente desplazándose de una roca a otra, indiferentes a los veleros, guardacostas y transbordadores que navegan por la zona.

La familia navega. Isla de Hälsö. Foto R.Puig
La isla de Källö Knippla (apenas se divisa a los patos bogando en medio de la corriente). Foto R. Puig

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Entre trasgos y «gremlins«

Cual más largo, cual menos, todas las islas del archipiélago de Gotemburgo tienen circuitos (slingan) para practicar la marcha o el jogging, disfrutando al mismo tiempo de las vistas del mar, flanqueados por una flora silvestre. De vez en cuando aparece un gamo y en Öckerö también pastan los corderos. Algunas de estas veredas atraviesan tupidos bosquecillos de arboleda mixta, propicios a encuentros con traviesos trasgos o con aviesos gremlins, esos duendecillos a los que Roald Dahl bautizó con ese nombre en 1943. Por lo visto se entretenían complicando el vuelo de los aviadores de la RAF durante la II Guerra Mundial, como narró aquel piloto y escritor. Pero, los trasgos, aunque noctámbulos irredentos y amigos de las umbrías, son menos marrulleros que los gremlins.

Hoy pasamos revista a algunos de estos especímenes, con la ayuda de Anders Nilsson, albañil retirado, ceramista y escultor, que los retrata en cemento. He descubierto sus efigies durante un paseo por la slinga de la isla de Hälsö y he conseguido identificar al artista, gracias a la Hoja Local (Lokalbladet) de la Comuna de Öckerö.

Anders Nilsson en su taller. Foto Anna Magnusson, Lokalbladet. Öckerö (detalle)

Empezaremos por los trasgos para diferenciarlos de sus primos los gremlins que suelen tener los ojos verdes.

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Trasgos junto a un sendero boscoso de la isla de Hälsö

Anders Nilsson, Narigotrasgo. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Las narices voluminosas suelen ser un elemento común de estas dos especies de género troll, aunque una distinción frecuente es que los dientes de los trasgos son romos y en cambio los dientes de la especie gremlínica suelen ser afilados.

Anders Nilsson, Trasgo tímido. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Además los gremlins son osados y provocadores, mientras que con frecuencia la timidez e incluso el apocamiento es un rasgo recurrente de la familia trásguica, algo que el Sr. Nilsson ha captado bien. Por añadidura hay algo que distingue a los trasgos, y es que algunos han sido destacados científicos.

Anders Nilsson, Hominotrasgo (Albert Einstein). Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Nuestro artista ha demostrado especial perspicacia al detectar la naturaleza trásguica de un famoso físico y premio nobel responsable de muchos quebraderos de cabeza estudiantiles con sus misteriosas ecuaciones.

También los trasgos pueden tener sus carencias, algunas de las cuales se deben a los accidentes de la vida del bosque, por esas puntas afiladas de algunas ramas.

Anders Nilsson, Trasguituerto. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Y hay trasgos que, aunque tengan los dos ojos, bizquean de forma notoria. En este caso las causas de la elevada prevalencia de los estrabismos no han sido aún aclaradas

Anders Nilsson, Trasguete bizco. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Es digno de señalarse que de la misma manera que hay trasgos humanoides también los hay con fisionomía felinoide.

Anders Nilsson, Gatotrasgo. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Otros, estando en la infancia, todavía no han conseguido definirse. Este parece estar a medio camino entre can y oso.

Anders Nilsson, Trasguete. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Finalmente, confirmando que toda regla tiene excepción, traigo aquí el caso de dos trasgos cuyas costumbres no pueden considerarse enteramente pacíficas.

El primero no por ser un insectívoro benéfico deja de ser un secreto chupasangres

Anders Nilsson, Vampitrasgo. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Casi estoy tentado de ir a pedirle al Sr. Nilsson que me lo clasifique como gremlin, puesto que los dientes los tiene bien afilados. Bastaría con ponerle ojos verdes.

Y qué me dicen de éste…

Anders Nilsson, Trasgo jabaloide. Isla de Hälsö. Foto R.Puig

Si las paletillas las tiene romas, los colmillos desde luego son como navajas traperas y sables de húsar.

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A modo de hipótesis

¿Será que esos trasgos en los que despuntan maneras y dentaduras agresivas son el eslabón perdido que dio paso a los gremlins?

Como estas criaturas han sido materia de muchos dimes y diretes, nos contentaremos por ahora con presentarles a uno de los retratados por Anders Nilsson y dejar a los otros para el próximo domingo

Anders Nilsson, Hello! Isla de Hälsö. Foto R.Puig

cuando aún seguiremos por las islas de Gotemburgo…

Por la isla de Hälsö. Foto R. Puig

Homenaje a la morralla

8 agosto, 2021
Schopenhauer. Foto R. Puig

Si tienen por costumbre comprar los ingredientes para el caldo de pescado en su pescadería, sabrán de lo que hablo, aunque quizás nunca se hayan fijado en las fisionomías de lo que se suele llamar morralla, sobre todo si se arreglan con pastillas de concentrado o tetrabrik del supermercado

Después de elegir los lenguados y de que les hayan cortado los filetes de la cola del rape y pidan la cabeza para el caldo, el dependiente quizás les pregunte : «¿Le pongo algo de morralla?».

Preparando el rape. Foto R.Puig

La Real Academia Española define «morralla» como 1) conjunto o mezcla de cosas inútiles o despreciables; 2) multitud de gente de escaso valer; 3) pescado menudo; y añade que en México y Honduras también se entiende como «calderilla», es decir monedas de escaso valor, a lo que yo añadiría que también se entiende así en España.

Pero ¿se les ha ocurrido mirar a la cara a estas víctimas de la cacerola antes de que perezcan sacrificadas a nuestra gourmandise? (nota: me he permitido decirlo en francés porque suena más elegante que glotonería). Las hay de varia especie, aunque para ser breve se me ocurren dos tipos: a) pececillos que acaban como morralla, aunque podrían haber seguido creciendo, pero cayeron prematuramente en la red; b) otros que son siempre pequeños por naturaleza de su especie y terminan del mismo modo.

Algún lector puede que se sienta herido en su sensibilidad por lo que estoy diciendo y le pido disculpas por todas las veces que he confeccionado un caldo marinero. Esperando que nadie inicie una causa general contra los aficionados a la sopa de pescado (entre los que me incluyo). Pero es justo reconocer a estos ignorados héroes de la olla, así que me he propuesto rendirles homenaje. ¡Basta ya de sólo reconocer las virtudes del besugo, la merluza de pincho, el rodaballo, el salmón, las sardinas a la plancha… y tantos otros protagonistas de ilustres menús!

Hoy nos ocuparemos de esos parvulillos a los que se conoce como morralla. En mi ignorancia ictiológica me permitiré darles nombres y expresiones ficticios, esperando que algún biólogo marino me aporte la onomástica correcta. Por desgracia, este homenaje es también un obituario, pues los pececillos que van a ver ya fenecieron, una primera vez en la lonja del pescado y la segunda en la cazuela.

Pequeño malaspulgas. Foto R.Puig

He comenzado por uno que debió de tener aspiraciones para llegar a grande, a depredador de congéneres. No pudo crecer para comerse a los chicos, pero a juzgar por sus dientes debió causar estragos entre los demás candidatos a morralla.

A este otro se le quedó cara de decepción cuando fue secuestrado mientras su cardumen ejecutaba una armoniosa coreografía submarina. Ya en la red se dio cuenta de la heterogénea plebe que le rodeaba cuando ya los pescadores estaban por alzarla. Probablemente este aspirante de aristócrata tenía planes para el futuro.

To pa na. Foto R.Puig

Los dos siguientes me hacen pensar…

¿Se han dado cuenta mirando a los peces del acuario que algunos parecen reconocerse besándose? ¿Acaso no tienen un gesto similar cuando nos envían su ósculo a través del cristal?

En alguna de mis visitas a un acuario he tenido la impresión de que los peces, cuando moviendo sus aletas se cruzan en sus paseos subacuáticos, se reconocen por la boca. Si es así, esta forma de reconocimiento sería más refinada que la de los animales de género canino que se olfatean por el otro extremo cuando se encuentran con un congénere.

Ahí se lo dejo a los estudiosos de la evolución de las especies.

Romeo y Julieta. Foto R. Puig

Hay otro que tiene un gesto muy severo. Me recuerda la mirada de la que creo se llamaba Sor Dolores, severa custodia del orden en el parvulario de mi infancia, cuando, no sé por qué infracción, a mis seis o siete años me castigó de cara a la pared.

Gruñona. Foto R.Puig

El semblante de este otro denota un rol más elevado. De hecho se le ha quedado un gesto de asesor en trance de asesorar, como si, escamado ante la agitación extraña de las aguas, hubiera estado aconsejando un cambio de rumbo al jefe de su cardumen cuando la red del barco pesquero le atrapó.

Consejero. Foto R. Puig

Pero el más conmovedor de esta galería es un pececillo que parece, por rostro y dimensiones, pero sobre todo por su inocente mirada, ser de corta edad y estar descubriendo el mundo submarino como en un film de Cousteau.

Criaturita. Foto R. Puig

Parafraseando al filósofo, también en el mundo submarino las vidas de los humildes seres de la morralla se podrían resumir en voluntad y representación.

Puede que sea un espejismo, pero incluso en el ademán de alguno de ellos se atisba una pequeña promesa de pensamiento…

¿Pensativo? Foto R.Puig

Moraleja

La pescadería que ya no existe (*). Foto R. Puig

Cuando vayamos a comprar pescado, del mismo modo que examinamos con respeto al besugo o a la merluza no olvidemos mirar con cariño y gratitud a los pececillos de la morralla.


Notas:

(*) En la plaza del pescado (Fisktorget), frente a la “iglesia del pescado” (Feskekôrka en sueco dialectal) estaba hasta hace unos meses el mercado de pescado más antiguo de la ciudad de Gotemburgo. El edificio ya no albergará más las pescaderías más populares de la Costa Oeste. Decisiones urbanísticas vinculadas a las obras del Västlänken han concluido con su desaparición permanente del interior de este que ha sido «el templo del pescado» desde 1910.

Breverías erasmianas (XLVIII): “Commune naufragium” (Naufragio compartido) y «Statua taciturnior» (Más callado que una estatua)

1 agosto, 2021
Hovhannès Aïvazovski, Naufragio de un navío en la Guerra de Crimea.1855. Colección particular

Hoy traigo aquí de nuevo a Erasmo de Rotterdam en sus comentarios a los Adagios de la tradición clásica occidental. Lo hago agrupando dos, no sólo por su brevedad, sino porque últimamente he constatado una sucesión, casi como de causa-efecto, entre dos actitudes colectivas : 1º) muchos, ya sea por creencia o espejismo, se aplican, incluso con entusiasmo, a ensalzar a quien les promete inminentes progresos políticos y sociales; 2º) cuando el resultado se demuestra un desastre, quienes se pronunciaron por el fautor del mismo enmudecen.

Estos dos proverbios de lejano origen, para los que tampoco es difícil encontrar refranes castellanos equivalentes, los he seleccionado entre los más de cuatro mil que comentó aquel preclaro heraldo del Humanismo europeo en sus Adagiorum Chiliades («Millares de adagios»), porque el lector avisado comprenderá su actualidad sin que yo tenga que explicitarla mucho.

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Escapados del desastre

Aïvazovski. En la tempestad. Detalle, 1872.Galería Nacional de Armenia.

«Commune naufragium»

Naufragio compartido

Adagio IV iii 9

Κοινὸν ναυάγιον τοἶς πᾶσι παραμύθιον (*)

Commune naufragium omnibus solatium.

Multo facilius fertur malum quod nobis est cum omnibus aut cum multis commune. Quin et hodie jactatur inter scholasticos :

‘Miserum est solatium habere calamitatis socium’ .

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Un naufragio en común es el consuelo de todos.

Mucho más fácil es aguantar el mal cuando es común a muchos o compartido con muchos. Pues incluso hoy oímos a los escolásticos decir :

‘Mísero consuelo es tener un compañero en la desgracia

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(*) Fuente del proverbio según Collected Works of Erasmus, 36, University of Toronto Press : Apostolius, Paroemiae, Lugduni batavorum (Leyden), 1533.

En castellano equivale al conocido refrán: «mal de muchos consuelo de tontos». También se suele decir : «quien no se consuela es porque no quiere».

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Sin comentarios

Gliptoteca de Copenhague, rostro de sarcófago antiguo. Foto R .Puig

«Statua taciturnior»

Más callado que una estatua

Adagio IV iii 99

… in hominem vehementer infantem ac tacitum. Usus est hac hyperbole Horatius in Epistola ad Julium Florum :

«Statua taciturnius exit plerumque et risu populum quatit»

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… se refiere a un hombre que es extremadamente callado y taciturno. Esta hipérbole la usa Horacio en su carta a Julio Floro :

«Se presenta casi siempre mudo como estatua y provoca las risotadas de la gente»

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Horacio, Epístolas, 2.2. 83-4.

Tras citar también a Juvenal a propósito de los ricos analfabetos («truncos como un Hermes») y a San Juan Crisóstomo sobre ciertos predicadores («tardos y estúpidos»), acaba refiriéndose por error al Banquete de Jenofonte con una cita que en realidad es de La república de los lacedemonios del mismo autor:

Ἐκείνων γοῦν μὲν ἅν ἧττονφωνὴν ἀκούσαις ἥ τὦν λιθίνων’

‘… Illorum igitur vocem minus audias quam saxearum statuarum’.

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‘… sus voces las oirás menos que las de las estatuas.’

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Jenofonte, La república de los lacedemonios, 3-5

El comentario de Erasmo es lapidario:

Statuae frequenter habent speciem sapientum et eloquentium virorum ; ipsae tamen nihil loquuntur.

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Las estatuas tienen a menudo la apariencia de hombres sabios y elocuentes; pero sin embargo por si mismas no dicen nada

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Notas:

Fuente del texto latino: Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC, UMR 5037, Lyon 2010, pp. 2096-2097 (Commune naufragium) y p. 2129 (Statua taciturnior).

El GRAC es el Groupe Renaissance Âge Classique incluido en el IHRIM, es decir el Institut d’Histoire des Représentations et des Idées dans les Modernités, de las universidades Lyon II (U. Lumière) y Lyon III (Jean Moulin) y otras entidades, con financiación del CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique) a través de la UMR (Unité Mixte de Recherche nº 5317)

La traducción es mía.

Convergencias de Arte y Literatura (XI): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (5), entrando al «segundo reino» .

25 julio, 2021
Gustave Doré. «un vasello snelletto e leggiero». Divina Comedia, Purgatorio, II, 41

Hace dos semanas habíamos dejado a Dante y a Virgilio guiándose por las estrellas en trance de acercarse Purgatorio, donde, como dice el Ripalda, están las almas de «los justos que tienen que purgar».

La lista de lo que esas muchedumbres han de expiar no es moco de pavo. Tanto es así que a Dante le da materia para treinta y tres cantos y a Doré para 43 grabados, tantos como los cantos que contiene el Paraíso de la Divina Comedia, que sin embargo sólo inspira 18 grabados a Doré, a quien los treinta y cuatro cantos del Infierno dieron materia para casi 70 grabados, si descontamos los prolegómenos y el Limbo. Es comprensible que los abstractos placeres del cielo no alimenten la fantasía tanto como los tormentos del Infierno, o como las penas del Purgatorio, ya que al fin y al cabo son transitorias y aligeradas por la esperanza.

Con todo y con eso, el recorrido de las cornisas de esa especie de zigurat le da ideas a Doré para llenar de castigados cada «circuito» (girone) de los siete que lo componen; un paseo que Dante, guiado por Virgilio, completará antes de llegar al Paraíso.

¡Toda una representación medieval del gran teatro de los pecados capitales y de sus correspondientes pasiones!

Esquema del Purgatorio según Baldassari (*)

Da poppa stava il celestial nocchiero,

tal che faria beato per iscripto;

e più di cento spirti entro sediero.

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En la popa iba en pie el celestial piloto,

que inscrita en sí mismo la beatitud mostraba;

y más de cien almas sentadas dentro

.

Divina Comedia, Purg. II, 43-45

En una barca conducida por un ángel llegan las almas, desorientadas y preguntándose a qué lugar su travesía mística les ha llevado. No obstante entonan al unísono el Salmo 113a: «Cuando Israel salió de Egipto…» (**).

Acto seguido, al ver a Virgilio y a Dante, les sorprende descubrir que éste es un viviente y con afecto le rodean. Les piden que les muestren el camino para ascender la pendiente. Mas los dos poetas reconocen que tan desconocedores como ellos son del camino.

En un encuentro inesperado, Dante es reconocido por un amigo, Casella (músico y cantor muerto hacia 1300), que trata en vano, pues es incorpóreo, de abrazar al poeta, quien le pide que entone una de sus canciones. Reproduzco aquí el hermosa y famoso que terceto que alude a este canto que el bardo entona a petición de Dante el «amoroso canto que solía calmar todas mis ansias»:

’Amor che ne la mente mi ragiona’

cominciò elli allor sì dolcemente,

che la dolcezza ancor dentro mi suona.

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“Amor que en mi mente resplandece”

comenzó entonces él tan dulcemente

que la dulzura aún en mi interior tañe.

.

Divina Comedia, Purg. II, 112-114

Se inicia el ascenso desde el «antepurgatorio», donde están los que se arrepintieron en el último momento: los príncipes negligentes, muertos de muerte violenta, perezosos, muertos en estado de excomunión.

Una vez superada la puerta de entrada, la subida comienza por las tres primeras cornisas, las destinadas a quienes se movieron «por amor del mal» : I Soberbia, II Envidia, III Ira. Entremedias se haya la cornisa destinada a quienes fueron «flojos en amar el bien» : IV Pereza. Y, por último, las tres cornisas superiores, ya en la cercanía del Paraíso, las del «amor excesivo de los bienes terrestres»: V Avaricia, VI Gula y VII Lujuria. Si los pecados más graves son los inferiores del ascenso por el Purgatorio, pues están más cercanos al Infierno, habrá que suponer que los más cercanos al Paraíso son los más discupables.

No es ese el orden que nos enseñaron a recitar en las clases del Ripalda: «El primero, SOBERBIA. El segundo, AVARICIA. El tercero, LUJURIA. El cuarto, IRA. El quinto, GULA. El sexto, ENVIDIA. El séptimo, PEREZA».

Para Dante parece que la Lujuria estuviese lejos de los niveles de la condena eterna del Infierno, mientras que en aquel catecismo sólo la preceden la Soberbia y la Avaricia. También la Gula parece menos grave en Dante. Y la Pereza sería el menor agravante para Ripalda.

Es una elucubración mía, pero en aquellos tiempos en que nos examinaban de Catecismo para aprobar la asignatura de Religión, la mayor curiosidad de nuestros confesores, aquel vicio que parecía desencadenar las peores iras divinas era el que caía bajo el imperio del sexto mandamiento. La Lujuria ocupaba un lugar privilegiado en la escala de la gravedad de los pecados. Que la Soberbia encabezase las posibilidades de castigo era lógico por ser el pecado de Lucifer, anterior a la manzana de Eva; que la Avaricia se colase entre medias puede que tuviese que ver con las treinta monedas que supuestamente cobró Judas y que convirtió a ese pecado en el estigma de los judíos, a quienes se persiguió desde muy pronto en la historia de la Cristiandad. En todo caso las perversiones de la Lujuria fueron capítulo preferente del prontuario de nuestros confesores.

En cambio, si la hipótesis del orden ascensional del Purgatorio dantesco es correcta, la Lujuria sería para Dante, en el contexto del Amor que es la pasión central de su poesía, el pecado más disculpable. La Gula tampoco estaría clasificada como muy grave. Pero la Soberbia -¡ay!- esa pasión luciferina de los poderosos y los príncipes que desterraron a Dante, esa sí mereció unas purgas más severas en la escala de la Divina Comedia.

Es sólo una hipótesis que no sé si confirmará o no mi recorrido somero de los cantos del Purgatorio, al hilo de los grabados de Doré.

Pero volvamos a ver a los dos poetas, ahora plantados ante un ríspido acantilado. Mientras Virgilio mira con cuidado donde poner sus pasos, Dante, que está buscando una forma de rodear el obstáculo, descubre una muchedumbre de espíritus que se acerca a ellos lentamente.

Antepurgatorio

Noi divenimmo intanto a piè del monte:

quivi trovammo la roccia sì erta,

che ’ndarno vi sarìen le gambe pronte.

(…)

E mentre ch’e’ tenendo il viso basso

essaminava del cammin la mente,

e io mirava suso intorno al sasso,

.

da man sinistra m’apparì una gente

d’anime, che movìeno i piè ver noi,

e non parea, sì venìan lente.

Llegamos mientras tanto al pie del monte;

donde encontramos la roca tan erguida,

que subirla exigiría piernas diligentes.

(…)

Y mientras él manteniendo la mirada baja

con su mente consideraba el camino,

y yo buscaba modo de rodear la peña,

.

a mano izquierda me apareció un gentío

de almas, que mover los pies hacia nosotros,

no parecían, tan lentamente venían.

.

Divina Comedia, Purg. III, 46-48 y 55-60
Gustavo Doré. Los excomulgados. Divina Comedia, Purgatorio, II, 46-60

Entrada al Purgatorio «vero e proprio»

Para no eternizarme yo también, siento tener que prescindir de algunos cantos que trascurren aún por el recorrido del antepurgatorio y en los que Dante menciona a conocidos suyos.

Tras dormirse en un ameno valle, Dante sueña. Obsérvese que aquí utiliza tres veces el verbo parecer que a mí también me parece que quiere acentuar en su narración la diferencia entre la vigilia y el sueño:

in sogno mi parea veder sospesa

un’aguglia nel ciel con penne d’oro,

con l’ali aperte e a calare intesa;

(…)

Poi mi parea che, poi rotata un poco,

terribil come folgor discendesse,

e me rapisse suso infino al foco.

.

Ivi parea che ella e io ardesse;

e sì lo ’ncendio imaginato cosse,

che convenne che ’l sonno si rompesse.

En sueños me pareció ver suspendida

en el cielo un águila de plumas de oro

con alas desplegadas a punto de bajar.

(…)

Luego me pareció que, tras breve giro,

terrible como un rayo descendía

y consigo me raptaba hasta el fuego,

.

Allí pareció que ella y yo ardíamos;

y tan intenso fue el incendio imaginado

que hizo que se rompiese el sueño.

.

Divina Comedia, Purgatorio, IX, 19-21 y 28-33
Gustavo Doré. Un águila me raptó hasta el fuego. Divina Comedia, Purgatorio, IX, 29

Al despertar encuentra a Virgilio a su lado, quien le tranquiliza y le explica que ya han llegado a la puerta de entrada al Purgatorio y que ha sido Santa Lucía quien dormido le ha traído hasta ahí.

Gustavo Doré. «vidi una porta e tre gradi e tre gradi di sotto…» Divina Comedia, Purgatorio, IX, 76

Dante se postra a los pies del ángel, que custodia la puerta sentado sobre tres simbólicos escalones (***) y quien, antes de abrirla con dos llaves simbólicas (la de oro significa la absolución de los pecados en la confesión y la de plata la ciencia para discernir las faltas), le marca con la espada siete P en la frente (símbolo de los siete pecados capitales) que le serán lavadas progresivamente, según vaya completando las etapas de la visita una vez dentro.

Abierta la puerta con fuerte chirrido se oye el canto del Te Deum, mientras los dos poetas se adentran en la primera cornisa del Purgatorio.

La primera cornisa, donde expían sus culpas los soberbios

Al entrar en la primer cornisa, la de quienes pagan con creces sus pecados de soberbia, esperando así que su martirio les conceda el acceso al Paraíso, un ángel lava la primera P de la frente de Dante.

Preside un enorme friso de bajorrelieves donde están tallados con gran realismo ejemplos de la virtud de la Humildad. Sirven para recordar a los penitentes, que suben la rampa arrastrándose bajo el peso de enormes piedras, la gravedad del pecado de Lucifer. Un ejemplo de esa virtud que no practicaron es la del emperador Trajano quien, según la leyenda, accedió a la petición de una pobre viuda, cuyo hijo había sido asesinado por unos soldados de su ejército, de detener su marcha hacia la guerra para hacer justicia. A lo lo que accedió el emperador, quien así no sólo demostró su humildad sino que, a pesar de ser pagano, fue redimido y llegó al Paraíso.

En todo caso en esta grabado de Doré no parece que los soberbios, que marchan doblegados bajo el peso de enormes rocas, puedan levantar la vista hacia el friso de los buenos ejemplos.

Gustavo Doré. Los soberbios purgan su soberbia. Divina Comedia, Purgatorio, X, 109-139

Esta visión suscita un diálogo entre Dante y su Maestro Virgilio en el que tratan de aclarar si los seres que marchan agobiados bajo enormes piedras son personas. La conclusión es que son cristianos que no aceptaron su humilde naturaleza de larvas portadoras de un alma (la mariposa) que vuela hacia el Juicio Final, y que por ello pecaron de soberbia y así purgan su culpa, del mismo modo que Sísifo tras enfrentarse a Zeus fue castigado a portar la piedra, aunque en este caso su tormento les conseguirá alcanzar el cielo:

Io cominciai: «Maestro, quel ch’io veggio

muovere a noi, non mi sembian persone,

e non so che, sì nel veder vaneggio.»

.

Yo comencé: “Maestro, esos que veo

venir a nosotros, no semejan personas,

y no sé qué, si es que al mirar deliro.

.

Ed elli a me: «La grave condizione

di lor tormento a terra li rannicchia,

sì che ’ miei occhi pria n’ebber tencione.

.

Y él a mí: “la gravosa naturaleza

de sus tormentos a tierra les aplasta,

tal que a primera vista no se pueda saber.

.

Ma guarda fiso là, e disviticchia

col viso quel che vien sotto a quei sassi:

già scorger puoi come ciascun si picchia.»

.

Mas mira fijamente allí, y desenmaráñalo

mirando lo que viene bajo aquellas piedras:

puedes ya ver cómo cada uno se aporrea.»

.

O superbi cristian, miseri lassi,

che, della vista della mente infermi,

fidanza avete ne’ retrosi passi,

.

Oh cristianos soberbios, míseros infelices,

que, de los ojos de la mente enfermos.

caminando marcha atrás vais confiados,

.

non v’accorgete voi che noi siam vermi

nati a formar l’angelica farfalla,

che vola a la giustizia sanza schermi?

.

¿no comprendéis que gusanos somos

nacidos para formar la mariposa alada,

que vuela hacia la justicia sin defensas?

.

Divina Comedia, Purgatorio, X, 112-126

Tras presentar en los cantos X y XI ejemplos de los diversos tipos de soberbia (nobiliaria, política y artística) y un largo discurso sobre la vanidad de la fama (ya que por muy eximios que nos creamos siempre vendrán otros a superarnos), Dante pasa a observar en el canto XII las figuras de la soberbia cinceladas sobre las piedras de esa primera cornisa. Sigue una serie de ejemplos de personajes soberbios, empezando por Lucifer, y siguiendo por protagonistas de la Mitología Clásica, la Biblia y la Historia de los imperios y del Arte.

Y Doré encuentra particular materia truculenta para sus grabados en los tres versos dedicados por Dante a la soberbia Aracne, quien cometió el error de derrotar a Minerva en un competición en el arte del tejer tapices, ilustrando aquella sádica y morbosa fábula que ya había tratado Velázquez en las Hilanderas. Pero el el artista francés representa a Aracne en el trance de la metamorfosis con la que fue castigada, lo que también versificó Ovidio de sus Metamorfosis:

arānea aeternō in fīlō suō pendet

eternamente la araña de su hilo cuelga

.

Metamorfosis, capítulo V

En todo caso Dante la coloca en el Purgatorio, lo que incita a pensar que algún día habrá expiado su pecado de soberbia y podrá poner su telar en el cielo. Desde el punto de vista de la Teología, esta trasposición de los castigos del Olimpo pagano a las expiaciones del Purgatorio cristiano son un ejemplo temprano de la hibridación literaria y artística renacentista entre dos mitologías, la clásica grecolatina y la cristiana, que ha dejado también sus traza, no sólo en la literatura, sino también en los muros de las iglesias y los museos de la civilización cristiana occidental.

Gustavo Doré. «O folle Aragne». Divina Comedia, Purgatorio, XII, 43-45

Probablemente también sea el grabado más elípticamente erótico de los 135 que Doré creó para la Divina Comedia, donde Dante y Virgilio están en la pose de compasivos voyeurs:

O folle Aragne, sì vedea io te

già mezza ragna, trista in su li stracci

de l’opera che mal per te si fé.

.

Oh insensata Aracne, que así te vea yo

mitad ya araña, triste sobre los pingajos

del tapiz que para tu desdicha hiciste

.

Divina Comedia, Purgatorio, XII, 43-45

Por hoy, dejaremos a nuestros dos poetas ascendiendo por un escalinata hacia la segunda cornisa del Purgatorio, no sin que antes un ángel haya borrado de la frente de Dante la primera P, la del pecado de soberbia:

Menocci ove la roccia era tagliata;

quivi mi batté l’ali per la fronte;

poi mi promise sicura l’andata.

.

Nos guió por donde la roca era tallada;

y aquí me pasó las alas por la frente;

luego me prometió que la ida era segura

.

Divina Comedia, Purgatorio, XII, 97-99

.

Quizás después de leer esos versos de la Comedia al abrir el televisor o el periódico, percibamos sobre algunas frentes como luce invisible esa P que al poeta le borra el ángel. Pero sólo quien esté sin pecado podrá tirar la primera piedra…


NOTAS:

(*) Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante AlighieriGustave Doré, Mondadori, 2021.

(**) En latín en el texto de Dante: ‘In exitu Israel de Aegypto…’ La salida de Egipto y la mención del Jordán y de los manantiales de agua en el salmo 113a han sido interpretados en la tradición cristiana como un equivalente del bautismo purificador. De esa tradición se nutre Dante y toda la Divina Comedia está llena de sus innumerables simbolismos.

(***) Son las condiciones para ser absueltos, es decir contritio cordis, confessio oris, satisfactio operis; o como nos enseñaban: «dolor de corazón y propósito de enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia». El sacerdote confesor lo simboliza el ángel.

Mis comentarios se basan en parte en el aparato crítico de la obra en: Alighieri, DanteLa Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960. Esa la edición que utilizo para el texto italiano.

La traducción al castellano de los versos de la obra es mía.

Verano gandul

18 julio, 2021
A ritmo de pato. Foto R. Puig

Hace ya años la televisión hizo popular en España un programa. Se titulaba «Verano azul» y quienes pertenecen a la generación de mis hijos seguramente se acuerdan. ¡Y yo también!, aunque ya no era niño por entonces.

Pues bien, hay días en que este verano mío, aunque tenga días azules, se me antoja gandul. Tanto es así que me voy a contentar, en este domingo de una Suecia a cámara lenta, con traer al blog algunas imágenes indolentes.

Y ya que estuvimos ayer remojándonos por la costa de las inmediaciones de Gotemburgo, me permito algunas reflexiones,

Cuando deambulas por los parajes del oeste de Suecia tienes la sensación de caminar entre los extremos emergentes de colosales batolitos, asentados, hondo, muy hondo, en las entrañas de la tierra. De modo especial, esta impresión se agudiza en las orillas de lo que aquí llaman «playas» (stränder) y que en realidad son roquedales, en esta época agradablemente caldeados por el sol de julio, que invitan a a extender la toalla cerca de unas aguas de las que el sabor de sal está ausente.

El batolito y el mar en Vallda Sandö. Foto R.Puig

Varias glaciaciones se encargaron de limarlos o -diríamos más- pulirlos. Y ahora que los hielos ya no oprimen estas rocas inconmensurables, la Costa Oeste de Escandinavia se alza milímetro a milímetro, imperceptiblemente, mientras el Este báltico se recuesta a poquitos.

Orilla báltica en Sigtuna. Foto R.Puig
Playa de un fiordo del extrarradio de Estocolmo. Foto R. Puig

Entre esos pechos de dura roca cerca de Gotemburgo, se alternan exiguas parcelas de arena y grava en las que los niños pueden bañarse sin sobresaltos.

Cuando observas las rocas que te rodean, estás sin querer leyendo la historia magmática de esta piedra esculpida por el hielo.

Abstracciones pétreas (*)

Magma viejo. Foto R. Puig

Movimientos petrificados hace milenios, si es que no millones de años…

Magma absorto. Foto R.Puig

que no sé por qué, en su fluida dureza, me hacen pensar en los frágiles trabajos de Manolo Millares (1976-1972).

Arpillera de Manolo Millares. Foto zona-arquitectura blogspot
Magma abstracto. Foto R. Puig

Me pregunto también si alguna de esas inquietas expediciones en el espacio extraterrestre nos llevará algún día al sensacional descubrimiento de motas de vida como las que aquí os muestro:

Señales. Foto R. Puig

.

Por mi calles

Dominado por la pigricia de este mes de julio escandinavo, me despido con un potpurrí de fotos tomadas en las calles de Gotemburgo en estos últimos días.

Empiezo por un homenaje a un cuervo que se ha escapado de una fábula de Jean De La Fontaine (1621-1695), de cuyo nacimiento se han cumplido cuatrocientos años el día 8. Si aquel fabulador hubiera conocido la TV seguramente hubiera contratado a algún Antonio Mercero (1936-2018) para escenificar sus cuentos, probablemente asesorado por un Rodríguez de la Fuente (1928-1980).

Me lo ha dicho La Fontaine. Foto R. Puig

Y ya que estamos con las aves, les presento a una gaviota que anda paseándose bajo las ventanas de mi casa y que no chilla como las muchas otras que nos despiertan con sus conciertos. No están en el mar pescando -pareciera que ya no sepan hacerlo- y pueblan los tejados, los canales y hasta los parques y las calles de Gotemburgo. Tomarse un emparedado al aire libre puede suscitar la voracidad de alguna de ellas y que se lance en picado intentando arrebatártelo de las manos (certificado por un yerno a quien le ocurrió).

Pero en fin, no dejo de sentir por ello piedad por esta gaviota enmudecida a causa de su hábito de rebuscar en las basuras.

No digo ya ni pio. Foto R. Puig

.

Justo en la acera de enfrente, un flaneur de sombrero galán y camisa impecable ha pegado hebra con dos vecinas que están arreglando algo en su moto…

Más o menos así… Foto R.Puig

Podría ser el carburador… Foto R.Puig
¡Che, aquellas Guzzi de entonces! Foto R. Puig

Tus propias calles pueden dar mucho de sí en pleno verano gandul…

Matando el tiempo. Foto R.Puig

Una buena parte de vecindario se ha tomado vacaciones fuera de la ciudad.

El barrio en julio. Foto R. Puig

Las veredas del parque sueñan con difusos recuerdos del pasado…

Verano desenfocado. Foto R. Puig

NOTAS:

(*) Las fotos de la piedra son de calidad mediocre, debido a la vejez de mi telefonillo.

Convergencias de Arte y Literatura (VIII): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (4), de paseo por el Limbo.

11 julio, 2021
«Un gran dolor oprimió mi corazón….» Divina Comedia, Inf. IV, 43, Limbo

El limbo de Dante no lo protagonizan los neonatos

Según aprendimos en el catecismo del Padre Ripalda «hay cuatro senos o lugares de las almas que no van al cielo», a saber (el resalte en negrita es mío):

EI primero, el de los condenados,

que mueren en pecado mortal.

El segundo, el de los niños, que

mueren sin Bautismo.

El tercero, el purgatorio de los justos,

que tienen que purgar.

EI cuarto, el que había de los justos,

después que no tenían que purgar,

donde estaban como depositados.

.

Catecismo del P. Jerónimo Ripalda de la Compañía de Jesús, Barcelona, imprenta de Francisco Rosal, 1980, capítulo «Sobre los Artículos de la Santa Humanidad», pág.26

Así que, siguiendo con ese orden, dejamos el Infierno y nos dirigimos hacia el Purgatorio de la Comedia dantesca, pero entremedias nos damos un garbeo por el Limbo.

Como la etimología indica, se trata de una especie nomanland, una franja entre el averno y las regiones del cielo, una orla en el tejido del empíreo para quienes antes de morir no fueron lavados del pecado original por las aguas del Bautismo.

Aunque hay que tener en cuenta que desde el 2007 nadie ha podido registrarse allí, pues el Vaticano consideró políticamente incorrecta la existencia de este enclave, a pesar de que Cristo lo visitó antes de resucitar para anunciarse a las almas de los espíritus prisioneros desde los tiempos de Noé, de los que ocho «se salvaron a través del agua» (I Pedro, 3, 18-23). Así que su supresión representa un problema para las almas que llevan ya miles de años esperando allí el Juicio Final, ahora suspendidas no ya en uno, sino ahora entre dos limbos, pues se les deja entre el que certificó San Pedro y el borrado por su sucesor, Benedicto XVI.

En la catequesis tradicional tenían especial relevancia las almas de los neonatos, incluso las de los fetos que perecían sin bautismo, de ahí que se instruyese a las comadronas católicas para que estuviesen atentas y dispuestas a impartir el sacramento, en caso de necesidad y sin presbítero presente.

Si seguimos a Dante por ese valle profundo y nebuloso, lo que se oye son los ayes de hombres, niños y mujeres, entre los que destaca, no a los ignotos neonatos, sino a personajes de la historia universal especialmente apreciados en el Medioevo. Los bebés sin cristianar no le inspiraron materia narrativa ni base para sus moralidades.

.

Por etapas

Cuando comienza su entrada al círculo del Limbo, previo a los de los castigos del Infierno, la oscuridad no le permite identificar semblantes entre la muchedumbre de los que suspiran:

Quivi, secondo che per ascoltare,

non avea pianto mai che di sospiri

che l’aura etterna facevan tremare.

.

Ciò avvenìa di duol sanza martìri

ch’avean le turbe, ch’eran molte e grandi,

d’infanti e di femmine e di viri.

+++

Aquí, por cuanto escuchar podía,

no había otra queja que la de los suspiros,

que al aire eterno estremecer hacía.

.

Causaba esto un dolor sin tormentos

de las sufridas turbas, que eran muchas y grandes,

de infantes, de mujeres, de hombres.

.

Divina Comedia, Infierno, IV 25-30

Son las lamentaciones de quienes por haber vivido antes del cristianismo han sido doblemente perjudicados: no fueron bautizados («non ebber battesmo») y no adoraron a Dios como es debido («non adorar debitamente a Dio»). Por estos dos motivos y no por otra clase de culpa o pecado, están en el Limbo para siempre.

Es el caso del mismo Virgilio («de estos soy yo mismo parte») que se lo explica así a Dante :

«Per tai difetti, non per altro rio,

semo perduti, e sol di tanto offesi

che sanza speme vivemo in disio»

+++

«Por tales carencias, no por otro reato,

perdidos estamos, por solo esto dañados,

que sin esperanza vivimos en el deseo»

.

Divina Comedia, Infierno, IV 40-42

La imagen de Doré refleja bien la apatía y la desesperanza eternas de tantos millones de aburridos, entre los cuales comienza Dante a reconocer a algunos:

Gran duol mi prese al cor quando lo ‘ntesi,

però che gente di molto valore

conobbi che ‘n quel limbo eran sospesi.

+++

Un gran dolor oprimió mi corazón al entenderlo,

puesto que a gentes de mucho valor

reconocí en aquel limbo tenidos en suspenso.

.

Divina Comedia, Infierno, IV, 43-45

.

Algunos famosos del Limbo

Lo que es estar en el limbo todos lo hemos estado alguna vez; las consecuencias pueden ser menores en la mayoría de los casos, aunque según las responsabilidades y ocasiones los efectos complicarse, e incluso acarrear desastres irreparables y verdaderas catástrofes.

Pero dejemos esta digresión, pues el tema de hoy son los encuentros de Dante con aquellos a quienes encuentra depositados en el Limbo (algo así como una residencia para jubilados ilustres).

Por orden de aparición: Virgilio, Adán, Abel, Noé, Moisés, Abraham, David, Homero, Israel, Jacob, Isaac, Raquel, Homero, Horacio, Ovidio, Lucano, Electra, Héctor, Eneas, Cesar, Camila, Pentesilea, Latino, Lavinia, Bruto, Lucrecia, Julia, Marcia, Cornelia, Saladino, Aristóteles («el maestro de quienes que saben estar en la familia filosófica»), Sócrates, Platón, Demócrito, Diógenes, Anaxágoras, Tales, Empédocles, Heráclito, Zenón, Dioscórides, Orfeo, Tulio (Cicerón), Lino, Séneca, Euclides, Tolomeo, Hipócrates, Avicena, Galeno y Averroes

Los poetas eminentes ya no están en la zona del valle oscuro y nebuloso por el que, entre rumores de suspiros, se ingresa en el Limbo, pues habitan en un hemisferio luminoso: «…vidi un foco ch’emisperio di tenebre vincia» (Inf.IV, 67-68), un fuego que al hemisferio de la tinieblas vencía.

Los poetas, Homero, Horacio, Ovidio, Lucano, acogen a Virgilio y a Dante, Divina Comedia, Inf. IV, 64-105, Limbo

Acompañado por Virgilio y por los más famosos poetas de la Antigüedad Clásica, Dante, reivindicándose a sí mismo como un candidato a parecida gloria, progresa hacia «il castello del Limbo»:

Venimmo al piè d’un nobile castello,

sette volte cerchiato d’alte mura,

difeso intorno d’un bel fiumicello.

.

Questo passammo come terra dura;

per sette porte intrai con questi savi:

giugnemmo in prato di fresca verdura.

.

Genti v’eran con occhi tardi e gravi,

di grande autorità ne’ lor sembianti:

parlavan rado, con voci soavi.

+++

Al pie llegamos de un noble castillo,

siete veces cercado de altos muros,

amparado en rededor por un bel riachuelo.

.

Este lo vadeamos como una tierra firme;

con estos sabios por siete puertas pasé:

alcanzamos un prado de de un fresco verdor.

.

Allí había gentes de ojos calmos y graves,

una gran autoridad había en sus semblantes:

de poco hablar, con sus voces suaves.

.

Divina Comedia, Inf. IV, 106-113, Limbo

Entra así Dante en el edificio que simboliza en sus siete muros las siete virtudes: las morales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) a lasque según esa interpretación, se añaden las tres intelectuales (inteligencia, ciencia y sabiduría), y, según otra, serían las siete partes de la filosofía (física, metafísica, ética, política, económica, matemática, silogística). El riachuelo simbolizaría la elocuencia que sirve a a enseñar lo que encierran esos muros.

Las siete puertas parecen simbolizar las siete artes liberarles del trivio y el cuadrivio medievales (gramática, dialéctica, retórica, música, aritmética, geometría y astronomía). El prado verdeante y fresco es la demora de los grandes espíritus de la Humanidad

Tras el encuentro con los poetas, se presentan a su vista las sombras de algunos héroes y heroínas de la Antigüedad grecorromana (Inf. IV, 115-129), para sucesivamente percibir a los filósofos griegos, congregados junto a Aristóteles, a quien Dante otorga la primacía:

Poi ch’innalzai un poco più le ciglia,

vidi ‘l maestro di color che sanno

seder tra filosofica famiglia.

.

Tutti lo miran, tutti onor li fanno:

quivi vid’ ïo Socrate e Platone,

che ‘nnanzi a li altri più presso li stanno;

+++

Al alzar un poco más la mirada,

vi al maestro de quienes saben

estar con la filosófica familia.

.

Todos le admiran, todos le honran:

ahí vi a Sócrates y a Platón,

que antes que otros a su lado están;

.

Divina Comedia, Inf. IV, 130-135

Tras completar la serie filosófica con Demócrito, Diógenes, Anaxágoras, Tales, Empédocles, Heráclito y Zenón, continúa Dante su visita escoltado por los poetas, percibiendo así a algunos protagonistas de las ciencias y las artes antiguas como el médico griego Dioscórides, el mitológico músico Orfeo, el político y retórico Tulio (Cicerón), Lino, mítico poeta griego, el moralista Séneca, Euclides el geómetra, el geógrafo y astrónomo Tolomeo, el médico Hipócrates, el también médico y filósofo Avicena, Galeno el implantador de tantas ideas de la medicina, para acabar con un comentarista y transmisor del aristotelismo, entre otros campos de las ciencias y el Derecho el cordobés Averroes.

Abandonando el castillo y separándose del grupo de los poetas que hasta la salida del Limbo les han acompañado, dejando la zona luminosa, Virgilio y Dante bajan de nuevo al valle nebuloso que les conducirá de nuevo

fuor de la queta , nell’aura che trema;

e vengo in parte dove non è che luca.

+++

lejos de la quietud, al aura que trema;

y llego a la parte donde no es que luzca.

.

Divina Comedia, Inf. IV, 150.151

Los viajeros, pasarán del Limbo al Infierno, continuando su recorrido por el círculo V del que ya hemos dado algunas imágenes y versos aquí, donde recordarán que les esperaba Minos (Inferno, Círculo V, 4 – 12).

Por nuestra parte, nos dirigiremos con Dante y Virgilio a ese otro lugar, el Purgatorio «de los justos que tienen que purgar» (Ripalda dixit).

La transición es un alivio ante el «dolce color d’oriental zaffiro» que inunda el cielo donde desconocidas estrellas resplandecen…

Acercándose al Purgatorio, canto I, 13

Pero de este tránsito por los treinta y tres círculos del Purgatorio dantesco comentaremos una selección en siguientes episodios…


NOTAS:

  • Las interpretaciones se basan en gran parte en el aparato crítico de la obra: Alighieri, DanteLa Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960, pp. 27 a 35. Esa la edición que utilizo para el texto italiano.
  • La traducción al castellano de los versos selciionados es mía.
  • Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante AlighieriGustave Doré, Mondadori, 2021.

Convergencias de Arte y Literatura (VII): escultura de Eva Martí y poesía de Paloma Palao

4 julio, 2021
Eva Martí. Una tarde de agosto, 2019. Hierro, detalle. Foto R. Puig

En

la larga desolación, de que la luna

se tienda sobre mi corazón, aunque yo no lo quiera,

de que el pez

se agarre a mi voz, sin que yo pueda

mover una sola de mis intenciones, atada

para siempre

a una mesa, a la mesa

de un cuarto vacío; en esta larga desolación

me permito

alguna locura, de cuando en vez,

luna quieta,

que se agarra a mi ventana, que quiere

abrir mi corazón, mi puerta, la llaga

la llaga de luz que se ambiciona; la agobiante

asfixia

de entreabrir

esa puerta y ver a alguien, alguien

que no soy yo -pero que finge serlo-

atada a una mesa, en un cuarto vacío,

mientras me ponen una inyección para sobrevivir,

mientras la luna se pasea

por el fondo verde de mi corazón

y

mientras alguien, alguien que no soy yo, entreabre

esa puerta que da

a

una habitación,

a

un cuarto oscuro, oscuridad

que se niega a comprender, mientras

la luna

corre

por entre la oscuridad de aquel cuarto

vacío,

de aquel cuarto, entreabierto, con estantes

llenos de luz -llagas abiertas- que se consuman

en un sacrificio -que no ha sido pedido-,

en ese cuarto, donde alguien,

-que no es aquella que no soy yo-,

finge dolerse, de una llaga

que no da luz, ni se ambiciona.

Paloma Palao (1944 – 1986), de «Resurrección de la memoria», 1978.
Eva Martí. Queloide, 2018. Hilo. Foto R. Puig

.

Esa puerta de mármol, esa losa

que cae sobre mi alma

si ando, donde me voy dejando

nudillos, nudos, manos…

He de tirarla abajo.

Esa madera joven, en la que me he

clavado, con ranuras

estrechas, con bisagras gigantes,

que envuelta de recuerdos

me sale siempre al paso…

He de tirarla abajo.

Esa puerta que llama cuando sigo

adelante, esa puerta que avanza

cuando yo me he parado. Esa puerta

que escucha cuando yo estoy

llamando…

Esa puerta -que es mía-

he de tirarla abajo.

Paloma Palao (1944.1986), de «El gato junto al agua», accésit Premio ADONAIS, Colección Adonáis, 282, 1971, pp. 31-32
Eva Martí. Una noche, 2019. Hierro y piedra. Foto de la artista

.

Yo no quiero deciros que lo siento,

que he perdido la llave de mi sombra,

que se ha quedado mi voz como una selva

hundida en el vacío del silencio.

.

Yo no quiero deciros pormenores,

poner estrechos candados a la pena,

coserme el sufrimiento a la solapa

y doblar los castillos que me quedan

.

Yo no quiero ir de aquí a lo de siempre,

de la rosa de arena a los cimientos,

a los mantos de besos que me ahogaban,

porque tengo los dedos apretados

hacia la tibia brújula del miedo

y quiero estar derecha y no caerme

sobre la lápida helada del recuerdo.

.

Yo no quiero decir nada, nada, nada.

Las palabras me sobran cuando os veo

sonrientes dormidos en mis sueños,

Vacaciones pagadas al deseo.

Paloma Palao, Ibidem, pp. 39-40
Eva Martí. La alegría de la fiesta, 2018. Castañuelas y puntas de acero. Foto R.Puig

.

Las húmedas paredes, la alta

cama, el reloj que no suena.

La jofaina sobre el blanco lavabo.

Alargadas cortinas recortadas,

la ventana cerrada. Dedos que trenzan

sombras sobre el agua.

.

Tus dedos que apresuran mi mirada,

que me trenzan palabras. Tus dedos

-madre mía- que me halagan, que son

dulces -tus dedos- sobre el agua

recogiéndome el pelo esta mañana.

Mi figura, hecha mirada y tiempo

-que delata- el tiempo que se ha ido.

Cae el agua sobre el blanco lavabo.

.

La alta cama, el espejo callado,

que hace aguas. Tu voz:

espiga loca sobre el alma.

Tu voz hecha palabra en mi garganta.

Tu dulce voz callada. La jofaina

en silencio, la alta cama. El callado

recuerdo, que te pide -perdón- esta mañana.

.

Las baldosas que saltan, el gato

junto al agua que no maúlla,

esta mañana clara.

Paloma Palao (1944.1986), de «El gato junto al agua», accésit Premio ADONAIS, Colección Adonáis, 282, 1971, pp. 61-62
Eva Martí. Murillo II, 2018. Madera y hierro, detalle. Foto R.Puig

.

…no te muevas

del sueño, que se puede,

despertar el olvido, que te cuida.

Paloma Palao, Ibidem p.57
Eva Martí. Una tarde de agosto, 2019. Hierro, Foto de la artista

Paloma Palao (1944-1986) se reveló como poeta en 1970 cuando ganó el accésit del Premio ADONAIS en 1970 (número 282 de la colección del mismo nombre) por su poemario «El gato junto al agua». Era profesora de lengua española y había publicado otras seis colecciones de sus poemas cuando murió en accidente de trafico en 1986 (*)

Eva Martí Domingo (1975), Ingeniera Técnica Agrícola (Politécnica de Valencia (1999), cursó Estudios Superiores de Enseñanzas Artísticas Superiores en Diseño Gráfico, EASD Castellón (2003-2005), Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández en la facultad de Altea (2016) y Escultora.

Notas


(*) Poemarios de Paloma Palao:

El gato junto al agua, 1971 (accésit al Premio Adonáis)

Resurrección de la memoria, 1978. 

Contemplación del destierro, 1982. 

Retablo profano, 1985.

Hortus conclusus, 1986. 

Música o nieve, 1986.

(**) Ficha técnica de las obras de Eva Martí arriba presentadas:

Nudo en la garganta (2018), intervención en libro, 19,5 x 13,5 x 6 cm. 

Murillo II, 2018, hierro y madera, 19 x 49 x 25 cm.

La alegría de la fiesta (2018). Castañuelas y puntas de acero

Agosto (2019), hierro, 18,8 x 35 x 10,5 cm.

Queloide (2018), hilo, 48 x 63 x 7 cm.

Una noche II, 2019, hierro y piedra Bateig, 23,7 x 7,5 x 4,9 cms.

Solsticio con can

27 junio, 2021
Jackson can. Foto R. Puig

Nunca he tenido un perro y no está en mis planes introducir uno en mi currículo, pero confieso que durante la tarde del midsommar, con unos amigos que nos invitaron a compartir su velada en este comienzo del solsticio de verano, he entendido por qué hay quienes tienen alguno; en este caso no cualquier can, sino un perro de aguas español.

Ese nombre que al parecer se da a estos perros procedentes de España y Portugal, se justifica por sus virtudes para la pesca, así como para la caza y el pastoreo. Nuestros amigos tienen uno que se llama Jackson. Este inteligente can nos acompañó durante el tradicional paseo entre la comida y la cena del midsommar. Disfrutamos así de un largo volteo por el distrito de Fiskebäck («corriente donde se pesca») en la costa del sur de la comuna de Gotemburgo.

Potatis, sill, cerveza y snaps. Foto R. Puig

Durante el tradicional y frugal almuerzo, «el mejor amigo» de nuestros amigos estaba tranquilamente esperando que alguien le lanzase el frisbi para correr incansable en su búsqueda entre los árboles, rocas y arbustos que rodean la casa.

Jackson y su frisbi. Foto R.Puig

La tarde, que había comenzado bajo un cielo encapotado y amenazando lluvia, se abrió sin vientos, azul y esplendorosa, invitando al paseo.

La tarde del viernes. Foto R.Puig

El distrito cuenta con varias ensenadas, a las que se llega paseando entre praderas. Los árboles testimonian con sus posturas de que los vientos de la Costa Oeste de Suecia no siempre ofrecen tardes tan calmadas y soleadas como la que nos brindó este primer viernes del solsticio de verano.

La tradición demanda que se recojan flores silvestres, al menos siete, para la corona de midsommar.

Recogiendo las siete flores. Foto R.Puig

En una de las ensenadas, las gentes brindaban al borde del agua, rodeados de embarcaderos y agradecidos por la luz benigna que nos trajo este soleado día.

En la ensenada soleada. Foto R.Puig

No muy lejos, los patos canadienses, pacíficos invasores, navegaban por las ramificaciones de esta recortada costa, por las que el mar se adentra entre los campos.

Ánades canadienses. Foto R. Puig

Jackson no perdía el tiempo, ya no corriendo en busca del frisbi, sino nadando encantado para rescatar una pelota de tenis de las aguas,

Incansable Jackson. Foto R. Puig

En la zona, como en tantas áreas rurales de Suecia, no faltan los establecimientos hípicos.

Caballos en Fiskebäck. Foto R.Puig

Suavemente la tarde discurría avecinando la hora de la tardía cena…

Por las orillas de Fiskebäck. Foto R. Puig

Y yo, con esta imagen del crepúsculo de ese día, me voy despidiendo, deseándoles a todos un verano favorable….

Crepuscular. Foto R.Puig

Jackson a su manera también les dice ¡adios!

Guau guau. Foto R.Puig