Ir directamente al contenido

Postales de Estocolmo

22 septiembre, 2019
Art Nouveau en Strandvägen. Foto R.Puig

Art Nouveau en Strandvägen. Foto R.Puig

Hoy el paralelo de declinación del sol coincide con el plano del ecuador celeste y el día y la noche duran prácticamente igual (aequus nocte). Para los lectores del hemisferio sur se produce el equinoccio de primavera y este bloguero y los lectores del hemisferio norte estamos en el equinoccio de otoño. En teoría por el Sur brotan pimpollos y por el Norte amarillean y se caen la hojas de los árboles.

De modo que, como estuve en Estocolmo el pasado domingo, les traigo las fotos que tomé por la Strandvägen, algo así como avenida ribereña o paseo marítimo. En realidad en la capital de Suecia no faltan paseos junto a las aguas bálticas, pero este bulevar es por excelencia el de la Belle Époque, aquellos años en los que la burguesía europea disfrutaba del dinero y construía lujosas mansiones adornadas al gusto del movimiento modernista o art nouveau, que recuperaba a su manera, la estética gótico-medieval y renacentista.

Fachadas de Strandvägen. Foto R.Puig

Fachadas de Strandvägen. Foto R.Puig

Este bulevar de Estocolmo es un ejemplo de como los arquitectos suecos no escatimaron en bajorrelieves y altorrelieves neo-góticos y neo-renacentistas para las viviendas de los más pudientes. Corrían los años finales del romanticismo decimonónico y de la primera década del siglo XX.

Frontispicio neorrenacentista con San Roque. Strandvägen. Foto R.Puig

Frontispicio neorrenacentista con un San Roque. Strandvägen. Foto R.Puig

No era ningún problema el aprovisionamiento en las abundantes canteras del este escandinavo de piedra sedimentaria de diversos tonos, de talla fácil y rápida.

Piedra clava en Strandvägen. Foto R. Puig

Piedra clave en Strandvägen. Foto R. Puig

En esta avenida no se utilizó el granito, menos dúctil y más oscuro, que tan abundante es en Gotemburgo y más propio de un estilo neorrománico, no apto para los requerimientos de la iconografía modernista.

La piedra en Strandvägen, Estocolmo.Foto R.Puig

La piedra en Strandvägen, Estocolmo.Foto R.Puig

La estatuaria de figuras, grutescos, claves de arco, columnas y capiteles de aquel pastiche que imitaba las mansiones del Renacimiento y las formas góticas, o de las que en España se plasmaron en estilo plateresco, se expandió por toda Europa.

Columnas y cariátides de Strandvägen. Foto R.Puig

Columnas y cariátides de Strandvägen. Foto R.Puig

Esta exuberancia fue posible gracias a la acumulación de beneficios por parte de la alta burguesía durante la Revolución Industrial y del auge del comercio que la acompañó.

Grutescos en un portón. Strandvägen. Foto R.Puig

Grutescos en la madera de un portón. Strandvägen. Foto R.Puig

Hoy el bulevar es uno de los paseos preferidos, sobre todo en las jornadas de sol, para vecinos y turistas que deambulan entre el célebre Dramaten  y el Museo Nórdico, (del que hemos tratado antes aquí).

Strandvägen, Estocolmo. Foto R.Puig

Brazo de mar del bulevar de Strandvägen. Foto R.Puig

Hay que destacar que los constructores suecos han sido siempre muy hábiles en el tratamiento del ladrillo como material para la creación de variados diseños en las fachadas.

Fachada en Strandvägen. Foto R.Puig

Fachada en Strandvägen. Foto R.Puig

Es en esta donde hemos encontrado un ejemplo más (a este blog traje otro) de la afición, tanto de la aristocracia como de la alta burguesía europeas, por la representación de las cuatro virtudes cardinales.

Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza son al fin y al cabo virtudes de las cuáles pueden adornarse unos y otros, tanto laicos como eclesiásticos, sin distinción de creencias o descreimientos. No sé si será porque no me he tropezado con ellas en ninguna fuente o fachada, pero de las teologales, las que el catecismo llama Fe, Esperanza y Caridad, no recuerdo haber tomado fotos en mis andanzas.

Hay balcones que, si no fuese porque estamos en la pacífica Suecia, parecería que aguardasen la aparición de algún condottiero moderno dispuesto a arengar a las masas con proclamas encendidas.

Balconada en Strandvägen. Foto R.Puig

Balconada en Strandvägen. Foto R.Puig

Por el contrario, un humilde y sufrido angelote embutido en un extraño taparrabos sostiene trabajosamente un recordatorio de la fecha en la que el edificio se construyó…

Un ángel de tercera en Strandvägen. Foto R.Puig

Un ángel de tercera en Strandvägen. Foto R.Puig

en notable contraste con la ninfa de bronce que se contornea en ademán de escucha en el patio de entrada de una mansión recoleta y de acceso protegido…

Patio de entrada en Strandvägen. Detalle. Foto R.Puig

En un patio de entrada en Strandvägen. Foto R.Puig

Patio de entrada en Strandvägen. Foto R.Puig

Al edificio adyacente se entra por un portal neo-gótico que más parece el acceso a una capilla templaria

Strandvägen 17. Estocolmo. Foto R.Puig

Strandvägen 17. Estocolmo. Foto R.Puig

Llegamos a las cercanías del Dramaten y dejamos el bulevar llevándonos el recuerdo de una época que se fue, pero que sigue asomándose a las aguas del Báltico

Strandvägen, Estocolmo.Foto R.Puig

.

El cielo de Estocolmo era claro a esa hora.

Cielo de setiembre en Estocolmo. Foto R.Puig

Cielo de setiembre en Estocolmo. Foto R.Puig

Más tarde, tras un refrigerio y al salir de la cafetería, la tarde brilla aún pero con las luces de un atardecer melancólico

Atardecer de setiembre en Estocolmo. Foto R.Puig

Atardecer de setiembre en Estocolmo. Foto R.Puig

 

 

 

 

 

Floral

15 septiembre, 2019
Aussi tremblante qu'un oiseau. Foto R.Puig

«Aussi tremblante qu’un oiseau»

Fue en aquellos lejanos años sesenta. La Alianza Francesa había prestado a mi profesor de literatura moderna en Lima un cortometraje del prolífico y comprometido realizador neerlandés Joris Ivens (1898-1989) titulado La Seine a recontré Paris, con música de Philippe Bloch (1924-2014) más conocido como  Michel Philippe-Gérard. El realizador le había mostrado sus imágenes a Jacques Prévert (1900-1977) y este compuso el poema para la banda sonora. Fue ese poema el que dio título al film, Gran Premio al Cortometraje en Cannes 1958. Fue entonces cuando me encontré por primera vez con la poesía de Prévert.

Han pasado años de aquello y, hace un par de semanas, compré en una librería de viejo de mi barrio, en Gotemburgo, un ejemplar de la edición de 1946 (1949) en Livre de poche de Paroles. Hace unos días me llevé el libro del poeta francés a uno de mis paseos por el  Trädgårdsföreningen («Asociación de jardines»).

El resultado es que aquí les traigo uno de sus poemas y algunas fotos mías de las flores que en este final de verano aún nos alegran la mirada en ese parque. En este caso, soy yo quien oso ilustrar su poesía y no aspiro a presentarme en Cannes.

Contemplación. Foto R.Puig

Trädgårdsföreningen

 

CET AMOUR par Jacques Prévrt

Cet amour
Si violent
Si fragile
Si tendre
Si désespéré
Cet amour
Beau comme le jour
Et mauvais comme le temps
Quand le temps est mauvais

Cet amour. Foto R.Puig

Cet amour

Cet amour si vrai
Cet amour si beau
Si heureux
Si joyeux
Et si dérisoire
Tremblant de peur comme un enfant dans le noir
Et si sûr de lui
Comme un homme tranquille au milieu de la nuit
Cet amour qui faisait peur aux autres
Qui les faisait parler
Qui les faisait blêmir
Cet amour guetté
Parce que nous le guettions
Traqué blessé piétiné achevé nié oublié
Parce que nous l’avons traqué blessé piétiné achevé nié oublié

Si vivant encore. Foto R.Puig

Si vivant encore

Cet amour tout entier
Si vivant encore
Et tout ensoleillé
C’est le tien
C’est le mien
Celui qui a été
Cette chose toujours nouvelle
Et qui n’a pas changé
Aussi vrai qu’une plante
Aussi tremblante qu’un oiseau
Aussi chaude aussi vivant que l’été

Aussi vrai qu’une plante Foto R.Puig

Aussi vrai qu’une plante

Nous pouvons tous les deux
Aller et revenir
Nous pouvons oublier
Et puis nous rendormir
Nous réveiller souffrir vieillir
Nous endormir encore
Rêver à la mort,
Nous éveiller sourire et rire
Et rajeunir

Rêver à la mort. Foto R.Puig

Rêver à la mort

Notre amour reste là
Têtu comme une bourrique
Vivant comme le désir
Cruel comme la mémoire
Bête comme les regrets
Tendre comme le souvenir
Froid comme le marbre
Beau comme le jour
Fragile comme un enfant
Il nous regarde en souriant
Et il nous parle sans rien dire
Et moi je l’écoute en tremblant

Tendre comme le souvenir. Foto R.Puig

Tendre comme le souvenir

Et je crie
Je crie pour toi
Je crie pour moi
Je te supplie
Pour toi pour moi et pour tous ceux qui s’aiment
Et qui se sont aimés
Oui je lui crie
Pour toi pour moi et pour tous les autres
Que je ne connais pas
Reste là
Lá où tu es
Lá où tu étais autrefois
Reste là
Ne bouge pas
Ne t’en va pas

Reste là. Foto R.Puig

Reste là

Nous qui nous sommes aimés
Nous t’avons oublié
Toi ne nous oublie pas
Nous n’avions que toi sur la terre
Ne nous laisse pas devenir froids
Beaucoup plus loin toujours
Et n’importe où
Donne-nous signe de vie
Beaucoup plus tard au coin d’un bois
Dans la forêt de la mémoire
Surgis soudain
Tends-nous la main
Et sauve-nous.

Tends-nous la main. Foto R.Puig

Tends-nous la main

Pensé en traducirlo, pero, gracias a que me ha faltado el tiempo, he tenido el gusto de encontrar la traducción de Julio Carmona en su bosque de palabras. Julio es un poeta peruano, chiclayano y docente de Literatura en Piura, nacido el mismo año que yo, aunque un poquito más viejo.

¡Gracias Julio!

Si fragile. Foto R.Puig

Si fragile

ESTE AMOR por Jacques Prévert

Este amor

Tan violento

Tan frágil

Tan tierno

Tan desesperado

Este amor

Bello como el día

Y malo como el tiempo

Cuando hay mal tiempo

Este amor tan sincero

Este amor tan hermoso

Tan feliz

Tan jovial

Y tan pobrecillo

Trémulo como un chiquillo en la oscuridad

Y tan seguro de sí mismo

Como un hombre tranquilo en lo más hondo de la noche

Este amor que da miedo a los demás

Que los hace hablar

Que los hace palidecer

Este amor acechado

Porque nosotros lo acechamos

Acosado herido pisoteado destrozado negado olvidado

Porque nosotros lo hemos acosado herido pisoteado destrozado negado olvidado

Este amor íntegro

Tan vivo todavía

Y pleno de sol

Es el tuyo

Es el mío

Ese que ha sido

Este algo siempre nuevo

Y que no ha cambiado

Tan verdadero como una planta

Tan tembloroso como un pájaro

Tan cálido tan vivo como el verano

Ambos podemos juntos

Alejarnos y retornar

Olvidarlo

Y después dormirnos

Despertarnos padecer envejecer

Dormirnos de nuevo

Soñar con la muerte

Despertarnos sonreír y reír

Y rejuvenecer

Nuestro amor sigue allí

Obstinado como un borrico

Viviente como el deseo

Cruel como la memoria

Absurdo como el arrepentimiento

Tierno como los recuerdos

Frío como el mármol

Bello como el día

Frágil como un niño

Nuestro amor nos mira sonriendo

Y nos habla sin decir nada

Y yo lo escucho tembloroso

Y grito

Grito por ti

Grito por mí

Y le suplico

Por ti por mí por todos los que se aman

Y los que se han amado

Sí le grito

Por ti por mí y por todos

Los que no conozco

Quédate

Allí donde estás

Allí donde estuviste antes

Quédate

No te muevas

No te vayas

Nosotros los que somos amados

Te hemos olvidado

Pero no nos olvides tú

Sólo te teníamos a ti en el mundo

No permitas que nos volvamos indiferentes

Cada vez mucho más lejos

Y desde donde sea

Danos señales de vida

Mucho más tarde desde el rincón de un bosque

En la selva de la memoria

Surge de repente

Tiéndenos la mano

Y sálvanos

(Traducción de Julio Carmona)

Lá où tu es. Foto R.Puig

Lá où tu es

 


Nota bene

Son estas fotos obra mía

y

si hoy no lo señalo

es

para que vibre libre

su poesía.

 

 

Pilane 2019 (y III): los escultores

8 septiembre, 2019
Soil. Pilane 2019. Foto R.Puig

Soil. Pilane 2019. Foto R.Puig

Los escultores varones en Pilane 2019 son cuatro. La exhibición de esculturas es paritaria, aunque en el caso de los escultores hay dos (Tony Cragg de Gran Bretaña y Jaume Plensa de España) que mantienen su escultura del año pasado.

.

Anna de Jaume Plensa

Pero la novedad para el escultor español es que su Anna, que con sus catorce metros ha resistido impertérrita los ventarrones y las nieves de tres inviernos en la cima de Pilane (anclada en un pedestal de 20 toneladas), ha sido adquirida para siempre por el veterano Peter Lennby, promotor y director de Skulptur i Pilane – djur, natur och konst («Escultura en Pilane-animales, naturaleza y arte») desde sus comienzos en 2007.

Anna, Jaume Plensa, 2016, en el invierno de Pilane. Foto privada en Aftonbladet

Anna, Jaume Plensa, 2016, en el invierno de Pilane. Foto privada en Aftonbladet

La obra se instaló en mayo del 2016

Instalación de Anna de Jaume Plensa en Pilane en 2016. Foto Jakob Eldenskog SVT

Instalación de Anna de Jaume Plensa en Pilane en 2016. Foto Jakob Eldenskog / SVT

Instalación de Anna de Jaume Plensa en Pilane en 2016. Foto Jakob Eldenskog SVT

Instalación de Anna de Jaume Plensa en Pilane en 2016. Foto Jakob Eldenskog SVT

Hubo que abrir una pista hasta la cima de granito, para que accediesen los grandes tractores que traían las piezas de fibra de vidrio y polvo de mármol para su ensamblaje.

Desde entonces es un hito en el archipiélago de Bohuslan que se divisa desde muchas millas a la redonda.

La Anna de Jaume Plensa se queda. Foto R.Puig

La Anna de Jaume Plensa se queda. Foto R.Puig

La superficie de la escultura ha comenzado a sedimentar en sus junturas la pátina del tiempo que los aires del mar y las partículas que el viento acarrea le van dejando.

Anna (Jaume Plensa 2016) y las señales del tiempo. Foto R.Puig

Anna (Jaume Plensa 2016) y las señales del tiempo. Foto R.Puig

.

La fauna ornitológica de Johan Creten

Johan Creten Bélgica, El buitre, 2017, bronce patinado. Foto R.Puig

Johan Creten Bélgica, El buitre, 2017, bronce patinado. Foto R.Puig

Algo tienen los enormes animales en bronce de este escultor belga que atrae a niños y adultos. Por una parte tienen un aire de humor cariñoso. Por ejemplo, este buitre de pico curvo que tendría gran dificultad para encontrar alguna carroña por estos parajes, en los que sería atacado inmediatamente por una bandada de airadas gaviotas.

Johan Creten Bélgica, El buitre, 2017, bronce patinado, detalle. Foto R.Puig

Johan Creten Bélgica, El buitre, 2017, bronce patinado, detalle. Foto R.Puig

Sobre las rocas más alejadas del parque el buitre y su vecino el murciélago contrastan oscuros con la blanca Anna que medita a centenares de metros en el otro extremo.

Johan Creten Bélgica, El murciélago 2019, bronce patinado. Foto R.Puig

Johan Creten Bélgica, El murciélago 2019, bronce patinado. Foto R.Puig

El murciélago con aspecto de vampiro parece inofensivo, aunque al acercarse hay un cartel que avisa: «Está permitido subirse a la escultura a su propio riesgo. No pierda de vista a los niños». Estas esculturas participativas atraen especialmente al visitante.

Johan Creten Bélgica, El murciélago 2019, bronce patinado. Foto R.Puig

Para facilitar la participación el murciélago tiene una escalera encima del espinazo.

Johan Creten Bélgica, El murciélago 2019, bronce patinado. Foto R.Puig

Johan Creten Bélgica, El murciélago 2019, bronce patinado. Foto R.Puig

La alada trilogía de este escultor belga, al que yo llamaría Johan de Flandes, se completa con lo que parece ser un águila expectante, en la que la vis cómica del buitre ya no está presente.

Johan Creten Bélgica, El precio de libertad, 2016, bronce. Foto R.Puig

Johan Creten Bélgica, El precio de libertad, 2016, bronce. Foto R.Puig

Así me lo parece por esa actitud vigilante y suspicaz, émula de las que la historia ha prodigado desde que se la adueñaron las legiones romanas, aunque sea belga y en Pilane resulte bastante inofensiva. Si me encuentro con el autor le preguntare queé esconde su título «the price of freedom». De la reina de las aves como símbolo he tratado hace ya ocho años en este blog.

.

La fidelidad de Tony Cragg

El escultor británico, con taller en Alemania y Suecia, es asiduo de Pilane. Sus esculturas en hermoso bronce patinado parecen girar. Según sea nuestro punto de vista van mostrando perfiles humanoides que se encabalgan y se generan entre sí.

Tony Cragg UK, Pool, 2012, bronce. Foto R,Puig

Tony Cragg UK, Pool, 2012, bronce. Foto R,Puig

La escultura sigue en Pilane desde el año pasado, aunque colocada en otro rincón rocoso. El granito compite con el bronce en excitar nuestra imaginación con formas que parecen intercambiar secretas conversaciones.

Tony Cragg UK, Pool, 2012, bronce. Foto R,Puig

.

Cuando el acero resplandece

Como el domingo pasado con las obras de las escultoras, también hoy terminaremos con dos obras abstractas de un conocido escultor británico que brillan y crean sombras, bajo el sol de Pilane y en distante contraste con la nívea Anna.

Conrad Shawcross, detalle de su monolíto óptico, 2016, y Anna de Jaume Plensa, 2016. Foto R.Puig

Conrad Shawcross, detalle de su monolíto óptico, 2016, y Anna de Jaume Plensa, 2016. Foto R.Puig

El monolito óptico de Shawcross podría titularse el tótem poliédrico. De hecho más que evocarme un menhir me hace pensar en alguna efigie venerada, de esas que erigían las antiguas culturas de América o Asia,  aunque esta sea de acero inoxidable.

Conrad Shawcross UK, Monolíto óptico, 2016. Foto R.Puig

Conrad Shawcross UK, Monolíto óptico, 2016. Foto R.Puig

Con buenos zapatos y hábil equilibrio podríamos bailar a su alrededor nuestra danza sagrada mientras los vientos del mar alborotan nuestra cabellera. Un penacho de plumas también añadiría.

Conrad Shawcross UK,monolíto óptico, 2016. Foto R.Puig

Conrad Shawcross UK,monolíto óptico, 2016. Foto R.Puig

Y me digo yo, motivado por los vientos de Pilane, que en estos tiempos en que tantos se rapan al cero, debe de haber una diferencia en la forma de sentir el aire sobre nuestra cabeza, según que el cuero cabelludo se agite con vientos y brisas o que estos solamente resbalen sobre una piel lisa, redonda y calva. Yo podría explicarme sobre la primera de las sensaciones. Sobre la otra modalidad quizás algún lector pueda ilustrarme. Algo parecido podría especularse con la sensación de la lluvia sobre la cabeza. Todo esto sea dicho con todo respecto por las diferencias o identidades capilares.

Pero basta de divagaciones. Acabemos esta crónica mostrando el laberinto óptico del británico escultor (toda similitud con el del brexit es pura coincidencia.

Conrad Shawcross UK, laberinto óptico, detalle, 2018 UK. Foto R.Puig

Conrad Shawcross UK, laberinto óptico, detalle, 2018 UK. Foto R.Puig

Estas grandes esculturas modulares se sitúan habitualmente en las zonas llanas de Pilane.

Conrad Shawcross UK, laberinto óptico, 2018 UK. Foto R.Puig

Conrad Shawcross UK, laberinto óptico, 2018 UK. Foto R.Puig

En este caso es también participativa, es decir que se puede circular por su interior

Conrad Shawcross UK, laberinto óptico, detalle, 2018. Foto R.Puig

Conrad Shawcross UK, laberinto óptico, detalle, 2018. Foto R.Puig

Además el laberinto es realmente óptico, pues crea ilusiones según evoluciona la luz del día y el ángulo desde el que miremos.

Conrad Shawcross UK, laberinto óptico, detalle, 2018. Foto R.Puig

Conrad Shawcross UK, laberinto óptico, detalle, 2018. Foto R.Puig

A diferencia del brexit este es un laberinto sereno y bien anclado en la tierra

Conrad Shawcross UK, laberinto óptico, 2018, acero inoxidable. Foto R.Puig

Conrad Shawcross UK, laberinto óptico, 2018, acero inoxidable. Foto R.Puig

que recibe a todos sin excepción, y las aristas de las esculturas de Conrad Shawcross no hieren.

Aunque sean de acero sus obras son luminosas y suaves al tacto…

Conrad Shawcross UK, detalle de su monolíto óptico, 2016. Foto R.Puig

 

 

 

Pilane 2019 (II) : dos escultoras más

1 septiembre, 2019
Desde Pilane. Foto R.Puig

Desde Pilane. Foto R.Puig

Klara Kristalova

El apellido de la tercera escultora de este año en Pilane nos remite a una familia de los llamados «países del Este». En efecto, la escultora nació en 1967 en lo que antes de la disgregación de los países comunistas era Checoslovaquia. Sus padres emigraron con ella a Suecia en 1968 tras la invasión soviética. Su padre, Eugen Krajcik, era escultor y continuó trabajando como tal hasta su muerte en 1999.

Eugen Krajccik, Stilleben, Estocolmo.

Eugen Krajcik, Stilleben (Naturaleza muerta), Estocolmo.

Por su vida, su formación y su obra Klara Kristalova es considerada una escultora sueca. Ya vimos una pieza suya de tema vegetal, también en Pilane, en el 2011.

A la edición de este año ha traído tres esculturas en bronce patinado, donde se aprecia un intenso modelado a mano que precede al molde y a la forja.

Klara Kristalova, República Checa, 2017, Lo que me retiene me impulsa, bronce

Klara Kristalova, Suecia, 2017. «Lo que me retiene me impulsa», bronce. Foto R.Puig

Sus obras están pensadas para el paisaje natural en el que son expuestas.

«What holds me back carries me further» expresa la audacia y determinación de una mujer que encuentra su impulso hacia adelante en los impedimentos que tratan de frenarla.

Sus altos arbóreos zancos parecen decirnos que de la naturaleza y de la tierra nos vienen la savia y la fuerza que nos sostienen y nutren nuestro caminar hacia el futuro.

Klara Kristalova, 2017, Lo que me retiene me impulsa, detalle, bronce. Foto R.Puig

Klara Kristalova, 2017, Lo que me retiene me impulsa, detalle, bronce. Foto R.Puig

La segunda escultura de Kristalova data del 2011 y podríamos interpretarla en clave de humor o quizás de angustia.

Todo lo que la anterior tiene de dinamismo lo tiene esta de resignación y derrota.

¿O es sólo una broma teatral? ¿Remite quizás a algún lugar olvidado en el que se amontonan las máscaras que por la vida vamos abandonando?

Klara Kristalova, 2011, Röse, bronce. Foto R.Puig

Klara Kristalova, 2011, «Röse», bronce. Foto R.Puig

No obstante, este «mojón» o «montón de piedras» (eso significa röse en sueco) situadas al borde del sendero, este amontonamiento de cabezas, podría significar algo bastante más lúgubre

¿Horrendos jalones, piedras miliares que la historia ha ido levantando?

Klara Kristalova, 2011, Röse, bronce. Foto R.Puig

Klara Kristalova, 2011, «Röse», bronce, detalle. Foto R.Puig

Sinceramente, no las tengo todas conmigo y todo lo que puedo decir es que, si algún día encuentro a la escultora, se lo preguntaré. Aunque… ¿y si esta misteriosa pájarita tuviera la respuesta?  Al fin y al cabo es obra de la misma artista y está ubicada a poca distancia de esas cabezas machacadas y apiladas..

Klara Kristalova, 2019, Bird girl, bronce. Foto R.Puig

Klara Kristalova, 2019, «Bird girl», bronce. Foto R.Puig

Sea como sea y para no devanarme más los sesos, me despido por hoy de esta artista  de nombre claro y cristalino y escultora de enigmas, para acabar esta crónica con las obras abstractas y espiritualistas de la cuarta escultora de Pilane 2019.

.

Helaine Blumenfeld

Nos vamos a los Estados Unidos en compañía de una veterana escultora, nacida en 1940 y Ph.D. en Bellas Artes por la Universidad de Columbia, que es también muy apreciada en Gran Bretaña y ha expuesto en numerosos países.

Helaine Blumenfeld, USA, Taking risks, 2019, mármol de Carrara. Foto R.Puig

Helaine Blumenfeld, USA, «Taking risks», 2019, mármol de Carrara. Foto R.Puig

A mi modo de ver, la obra Taking risks («Arriesgando») de Helaine Blumenfeld, en puro mármol de Carrara y de tres cuerpos complementarios, es lo mejor de este año en Pilane, tanto técnica como expresiva y formalmente.

Y algo similar se puede decir de otra obra suya en bronce patinado que ha titulado «Ascensión»

Helaine Blumenfeld, USA, Ascensión, 2018, bronce. Foto R.Puig

Helaine Blumenfeld, USA, Ascensión, 2018, bronce. Foto R.Puig

Completa su trilogía, otra escultura, igualmente alada y de grandes dimensiones, que ha bautizado «Espejismo» (Illusion).

Helaine Blumenfeld, USA, Illusion, 2018, bronce. Foto R.Puig

Helaine Blumenfeld, USA, Illusion, 2018, bronce. Foto R.Puig

¡Acerquémonos!

Helaine Blumenfeld, USA, Illusion, 2018, bronce. Detalle. Foto R.Puig

Helaine Blumenfeld, USA, Illusion, 2018, bronce. Detalle. Foto R.Puig

¡Deslicemos la mirada!

Helaine Blumenfeld, USA, Taking risks, 2019, mármol de Carrara. Foto R.Puig

Helaine Blumenfeld, USA, Taking risks, 2019, mármol de Carrara. Foto R.Puig

.

Si hace no mucho hubiéramos visitado la catedral de Ely en Inglaterra habríamos encontrado una auténtica antología de la obra más característica de Helaine Blumenfeld. 

Helaine Blumenfeld en la catedral de Ely

Helaine Blumenfeld en la catedral de Ely, del vídeo «Tree of Life» (Violet Productions, 2018)

No lo hemos hecho, pero eso tiene solución, basta con pinchar aquí.

.

Pilane. 2019. Foto R.Puig

El próximo domingo proseguiremos con las obras de los escultores varones de Pilane

Pilane 2019 (I): dos escultoras

25 agosto, 2019
Camino a Pilane. Foto R.Puig

Camino a Pilane. Foto R.Puig

Para Eva Martí

Tierras habitadas desde antiguo son estas de la isla de Tjörn, como ya comentaba el domingo pasado.

Es un placer para la vista el recorrido que lleva a Pilane, a partir del puente que por Stenungsund une la isla a la autopista que sube hacia Oslo. Si además luce un sol esplendoroso la expectativa de un paseo sobre estos roquedales, entre esculturas integradas en el paisaje, esponja el alma.

El mar desde Pilane. Foto R.Puig

El mar desde Pilane. Foto R.Puig

Todos los años un grupo de reconocidos artistas eligen aquí los emplazamientos para sus  esculturas, algunas expresamente concebidas para el sitio. Son ocho este año, por lo que he pensado que era mejor tratar primero de las obras de las escultoras, empezando por dos de ellas. El domingo próximo presentaremos las de sus otras dos colegas, para luego continuar con los varones.

Algunos artistas ya han expuesto aquí e incluso dos obras estaban ya en Pilane el año pasado, aunque en un emplazamiento diferente.

Una de ellas es «Earth» (Tierra).

Ida Koitila

Ida Koitila, Suecia, 2018, Tierra, bronce

Ida Koitila, Suecia, 2018, «Tierra», bronce patinado. Foto R.Puig

Entrando en el sitio web de Ida Koitila se aprecia su variado recorrido desde la experimentación con formas de materiales frágiles y en pequeña dimensión, hasta esta escultura en bronce de 120 cm que se codea al aire libre con las rocas de granito.

Es una escultora sueco-finlandesa extremadamente concienzuda, que practica un arte conceptual teñido de analogías, y de una exquisita calidad técnica, atreviéndose con todo tipo de materiales.

Ida Koitila, Suecia, 2018, Tierra, bronce. Foto R.Puig

Nosotros seguimos subiendo y bajando por los senderos de Pilane, entre praderas y rocas, ovejas, arbustos y cardos.

Flor de cardo. Pilane. Foto R.Puig

.

Laura Ford

Esta escultora británica, galesa para más señas, es una habitual de Pilane, maestra del trabajo en bronce, aficionada a personajes de fábula o salidos de su exuberante imaginario en el que abundan las ensoñaciones infantiles. Ya vimos sus gemebundas silenciosas el domingo pasado, por lo que traemos de ellas algunos detalles.

Laura Ford.Silent howlers. Bronce patinado. Foto R.Puig 2016. Detalle. Pilane 2019. Foto R.Puig

Laura Ford, UK, «Silent howlers». 2016. Bronce patinado. Detalle. Foto R.Puig

Laura Ford.Silent howlers. Bronce patinado. 2016. Detalle. Pilane 2019. Foto R.Puig

Laura Ford, UK, «Silent howlers». Bronce patinado. 2016. Detalle. Pilane 2019. Foto R.Puig

Laura Ford.Silent howlers. Bronce patinado. 2016. Detalle. Pilane 2019. Foto R.Puig

Laura Ford.UK, «Silent howlers». Bronce patinado. 2016. Detalle. Pilane 2019. Foto R.Puig

No se sabe qué admirar más, si el modelado de las figuras o el trabajo de vaciado, fundición y patinado del bronce. Para estas obras ha elegido un lugar arbolado y sombreado y una roca, que parecen que las estuvieran esperando.

En esta edición hay tres creaciones más de la misma artista donde insiste en sus temas favoritos, los personajes infantiles y los animales.

.

Las bailarinas atrapadas

Laura Ford, U.K.,2013. Dancing clog girls. Bronce, Foto R.Puig

Laura Ford, UK, 2013. Dancing clog girls. bronce patinado. Foto R.Puig

Estas bailarinas de minué parecen talladas como pinochos femeninas que ensayan pasos de baile, de modo que sus faldas de anticuadas presumidas se despliegan y flotan a pesar de estar ligadas a la tierra.

.

Los caniches Waldegrave

Y del cuento a la sátira…

Cuando Sir Joshua Reynolds  en 1780 retrató a las hermanas Waldegrave (The Ladies Waldegrave) no pudo imaginar que Laura Ford les encontraría un aspecto de caniches…

Reynolds, 1780, The Ladies Waldegrave, National Galleries of Scotland.

Reynolds, 1780, The Ladies Waldegrave, National Galleries of Scotland.

Laura Ford, U.K., 2015. Caniches Waldegrave. Bronce.

Laura Ford, U.K. 2015. «Los caniches Waldegrave», Bronce.

y que esculpiría a costa del venerado pintor, académico y aristócrata británico, sus   «preciosas ridículas». 

.

La hiena con un collarín

La cuarta escultura que la artista ha traído este año a Pilane no desmerece de la intención bufa de las anteriores.

Pero no las tengo todas conmigo. En principio se diría que el coche en donde viajaba la hiena ha sufrido un encontronazo por detrás y sus vértebras cervicales han sufrido daños, por lo cual el veterinario le ha prescrito un collarín…

Laura Ford,UK. Hiena con collarín. Bronce patinado. 2015.  Foto R.Puig

Laura Ford, UK. Hiena con collarín. Bronce patinado. 2015. Pilane 2019. Foto R.Puig

Pues bien, Doña Laura, permítame que sospeche que su hiena estaba perfectamente sana antes de otro tipo de accidente, uno de los que pueden ocurrir en el proceso de modelado o vaciado, si es que no en un momento posterior. Como resultado, la cabeza se habría separado del tronco, requiriendo una intervención urgente y la implantación de un collarín con cierto aire de esparadrapo…

Laura Ford.Hiena con collarín. Bronce patinado. 2015. Detalle. Pilane 2019. Foto R.Puig

En todo caso, el sentido del humor de sus creaciones estaría no sólo a salvo sino acentuado.

El próximo domingo continuaremos el paseo.

 

Píntame una piedra

18 agosto, 2019
Mats Gustafson. Roca. 2006. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

Mats Gustafson. Roca. 2006. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

Cada verano vamos a la isla de Tjörn  al norte de Gotemburgo y tributamos visita en Pilane a la mejor exposición internacional de escultura al aire libre que conozco en Suecia. Tiene lugar cada año entre mediados de mayo y fines de setiembre. Las altas rocas de esta finca, que permiten otear el mar en un ángulo de casi 300 grados, emergen de un inmenso batolito, como las puntas de un iceberg granítico, afloramiento de nuestra glaciación cuaternariaen uno de cuyos períodos interglaciares nos encontramos, testimonio pétreo del cambio climático lento e incesante del planeta. 

Comencé a visitar Pilane cada verano desde el año 2011Paseamos por estos parajes y entre los menhires que aquí dejaron para señalar sus tumbas quienes, al menos desde la Edad del Hierro, los habitaron. El metal sigue siendo uno de los protagonistas de la exposición anual.

Laura Ford. U.K. Silent howlers. Brnce patinado. 2016. Pilane 2019. Foto R.Puig

Laura Ford, «Silent howlers» (Gemebundas silenciosas), bronce. Pilane 2019. Foto R.Puig

 

Pero no adelantemos acontecimientos, en una próxima entrega hablaremos de las esculturas…

.

Cuando se escucha a las piedras

Hoy quería referirme a las acuarelas de Mats Gustafson, un artista sueco nacido en 1951, conocido por sus trabajos de ilustrador de moda femenina y que ha despertado mi envidia por su maestría con la acuarela, y en particular por esas rocas que retrata emergiendo del agua, en el mar y en los lagos de la costa occidental sueca.

Mats Gustafson. Roca. 2003. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

Mats Gustafson. Roca. 2003. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

Siempre he tenido dificultades con la acuarela, con esa forma de dejar que el agua teñida se difunda de forma controlada sobre el papel granulado, hasta ocupar la superficie que has delimitado con el pincel, y se funda con los otros pigmentos que has seleccionado para reproducir el volumen, las luces y las sombras de ese objeto, que, por humilde que sea, revelará su presencia más allá de lo físico, bajo la luz del momento y en el contexto de ese instante.

Mats Gustafson. Rocas. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

Mats Gustafson. Rocas. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

A partir de ahora, cuando me adentre en las aguas del mar o de un lago y una roca se ofrezca emergiendo desde el fondo, creo que la mirare de otra forma. Esas piedras pulidas por el hielo hace millones de años y lavadas cada día por las olas y las ondas, tienen de algún modo un rostro que varía con las horas y con la luz cambiante, que dialoga con la nubes, con el cielo y con el espejo de las aguas. 

Mats Gustafson. Roca. 2003. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

Mats Gustafson. Roca. 2003. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

.

La exposición tiene más cosas, pero por hoy nos detendremos aquí, pensando en la silente conversación de las rocas, para que cuando veamos a alguien extasiado frente a la orilla de un lago o del mar, mirando como las aguas acarician una piedra que suavemente se sumerge, emerge, se sumerge, emerge…

no perturbemos su meditación.


Nota: En todo caso, no quisiera que alguien se desespere ante las dificultades que tiene esto de dibujar y pintar a la acuarela…

Siempre se puede aprender a pintar. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

Siempre se puede aprender a pintar a la acuarela. Museo Nórdico de la Acuarela. Foto R.Puig

No importa la edad para practicar ese arte, no tienen más que venirse unos días al Nordiska Akvarellmuseet en la Isla de Tjörn.

 

 

Elogio de la nimiedad (IX): al hilo del verano

11 agosto, 2019
Siesta felina. Midsommar 2019. Foto R.Puig

Siesta felina. Midsommar 2019. Foto R.Puig

Un verano no es igual a otro, cada uno deja sus propios recuerdos y nos regala imágenes propias. Hoy el día es perezoso y no se presta a graves reflexiones. Como quien pincha fotos en panel de avisos, dejo aquí algunas cosillas al buen tuntún de este verano.

.

 martes 18 de junio

Eran las 14:11 de la tarde, y tres días antes del solsticio de verano con lo que tenía a mano en la nevera improvisé un plato veraniego.

Les dejo mi receta libre de royalties :

  • pappardelle al dente
  • tiras de calabacín rehogadas en aceite de oliva
  • tomatitos troceados y rehogados en aceite de oliva
  • tacos de queso feta
  • pimienta de molinillo
  • sal
  • chorrito de aceite de oliva vírgen

Me inventé un plato. Foto R.Puig

.

viernes 21 de junio

Tras la fiesta del midsommar en las praderas de  Tjolöholm, nos hemos recogido en familia para una merienda-cena en el jardín. El reloj marca las 22:10.  En el cielo los últimos fuegos del atardecer…

La tarde se alarga en noche. Foto R.Puig

La tarde se alarga en noche. Foto R.Puig

.

miércoles 3 de julio

Había rosas en el supermercado, ahora en su búcaro acaparan la mirada.

Rosas del supermercado. Foto R.Puig

.

martes 9 de julio

Están cambiando los raíles a lo largo de la Aveny de Gotemburgo. La parada del tranvía está vacía. Los borrachitos que ahí suelen sentarse con una lata de cerveza se han buscado otros bancos

Cambio de vías. Foto R.Puig

Cambio de raíles. Foto R.Puig

.

sábado 13 de julio

Fin de semana en Estocolmo, barrios desiertos. Lejos del campo abierto un sabueso húngaro se asoma nostálgico a un balcón.

Spleen de perro. Foto R.Puig

Spleen de perro. Foto R.Puig

.

viernes 26 de julio

Fin de semana en Båstad, meca de veraneantes y de torneos de tenis. Una playa con casa de baños y un hotel tradicional. El sol ha lucido toda la mañana y he tomado mi primer baño de mar de la temporada. Cuando el diluvio llega al mediodía hay un jolgorio de bañistas que abandonan sus tumbonas. El agua de la playa se agradece, pero cuando cae de las nubes todos escapan corriendo. No hay quien entienda a los veraneantes.

Båstad. Desde la ventana del hotel. Foto R.Puig

Båstad. Desde la ventana del hotel. Foto R.Puig

Al filo de la puesta del sol, el cielo se incendia

Båstad. Atardece. Foto R.Puig

Båstad. Atardece. Foto R.Puig

El cielo sigue ardiendo aunque el sol ya se ha ocultado…

Båstad. Crepúsculo vespertino. Foto R.Puig

Båstad. Crepúsculo vespertino. Foto R.Puig

Båstad. La roca y la noche. Foto R.Puig

Båstad. Cuando llega la noche. Foto R.Puig

Båstad. Son las once pasadas. Foto R.Puig

Båstad. Son las once pasadas. Foto R.Puig

.

sábado 27 de julio

Segundo día y crepúsculo matutino en Båstad a las cuatro de la mañana

Båstad. Segundo día. Foto R.Puig

Båstad. Segundo día. Foto R.Puig

La visita a la iglesia medieval de Båstad merece la pena, sobre todo si coincide con un concierto dominical de música de cámara

Båstad. Iglesia de Santa María. Foto R.Puig

Båstad. Iglesia de Santa María. Foto R.Puig

Båstad. Nave central de la glesia. Foto R.Puig

Båstad. Nave central de la iglesia. Foto R.Puig

En las iglesias suecas anteriores a la Reforma protestante son frecuentes (tras haber sido liberados de la cal que les cubría) los restos de ingenuos frescos, así como los lienzos, en los que todavía se celebra a la Virgen María y a los santos. De otros templos medievales suecos y de alguno de sus artistas más destacados ya hemos hablado en este blog y citado bibliografía. De esta de Båstad no he podido consultar ninguna publicación, pero me han llamado la atención algunas de sus sencillas iconografías, como la escena del martirio de San Erasmo  en el momento en que le están extrayendo los intestinos con un cabrestante en el que van quedando enrollados. A izquierda y derecha los dos verdugos se aplican con furor a la tarea, pero el mártir sigue sin claudicar, amarrado al potro por las piernas y el cuello y pudorosamente cubiertas sus partes con un slip.

Båstad. Castigos del pecado. Foto R.Puig.

Iglesia de Båstad. ¿Castigos del pecado.? No, martirio de San Erasmo.Foto R.Puig.

Para compensar el horror de la anterior sirva la escena del tierno abrazo de La Visitación 

Båstad. Santa Isabel y la Virgen se abrazan. Foto R.Puig.

Iglesia de Båstad. Santa Isabel y la Virgen se abrazan. Foto R.Puig.

 

También hay un gran lienzo barroco, que parece sólo abocetado o puede que malamente restaurado. San Roque, acompañado de su perro, le muestra una cicatriz del muslo y le recomienda a San Sebastián algún remedio para las heridas de las flechas.

San Roque enseña el muslo a San Sebastián. Foto R.Puig

Iglesia de Båstad. San Roque enseña su cicatriz del muslo a San Sebastián. Foto R.Puig

De hecho, se suele representar a San Sebastián atendido por Santa Irene o por los ángeles, pero a veces, como aquí, con San Roque vestido de peregrino con bordón, sombrero y capa, herido en una pierna, siendo la más habitual la izquierda, y acompañado de un perro llamado Melampo o un ángel, aunque a veces son representados ambos (Cfr. Heridas y heridólogos). Parecería que un sabio niño Jesús le estuviese apuntando la composición de la pomada.

.

sábado 3 de agosto

En este apacible lugar me di (Tösaviken) el segundo chapuzón de la temporada…

Primer baño de la temporada. Foto R.Puig

Tösaviken, segundo baño de la temporada. Foto R.Puig

¡Que las vacaciones les traigan muchas buenas zambullidas!

 

 

 

El retrato en la “Edad de Oro”danesa (y III) (Fisionomías XXXI)

4 agosto, 2019
Elisabet Jerichau-Baumann. Soldado danés herido.1865. M.N.Copenhagen

Elisabet Jerichau-Baumann. Soldado danés herido.1865. M.N.Copenhagen. Foto R.Puig

Los pintores de la Edad de Oro danesa seguían adelante con su obra, un buen grupo de ellos trabajando fuera del país, en Italia, en Alemania, Austria… Pero los ecos de los desastres bélicos de Dinamarca se plasmaron en muy pocos lienzos. Sólo una artista, aparte del autor del cuadro del incendio de Copenhague, los destaca en esta notable exposición. Se trata de Elisabet Jerichau-Baumann a la que siguiendo con el orden cronológico de las fechas de nacimiento mencionaré en esta entrada.

.

Wilhelm Marstrand (1810-1873)

Wilhelm Marstrand. Las hijas del artista, 1865. detalle. M.N. Estocolmo

Wilhelm Marstrand. Las hijas del artista, Ottilia y Christy. 1865. detalle. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

A Wilhelm Marstrand se le compara por la calidad de sus dibujos con Jean-Baptiste Greuze (1725-1806), uno de los mejores dibujantes del siglo XVIII en Francia.

Wilhelm Marstrand. Las hijas del hermano con su niñera Justina. 1857. M. N.. Copenhagen

Wilhelm Marstrand. Las hijas del hermano con su niñera Justina. 1857. M. N.Copenhagen.

Académico en sus obras históricas y mitológicas, sin embargo son la extraordinaria calidad y expresividad de las escenas naturales de la vida cotidiana y el retrato de sus protagonistas los que le han ganado un lugar en la pintura europea del siglo XIX.

Además del retrato de sus hijas (Ottilia y Christy) es también admirable el de Justina, la niñera de sus sobrinas Emily y Annie Laetitia, con quienes la que fuera esclava y liberta aparece en un parque de Copenhague.

El padre de las niñas y hermano del artista, Otto Jakob Marstrand (1809-1891), fue un acaudalado comerciante y cónsul en la isla de Santo Tomás, colonia entre 1671 y 1917 como parte de las Indias Occidentales danesas, en donde prosperó el mercado esclavista y el cultivo de la caña de azúcar, al que fueron obligados generaciones de esclavos africanos, hasta que se les dio la libertad en 1848. 

Cuando el trabajo dejó de ser esclavo la economía de la isla decayó y Justina viajó con la familia a Dinamarca, donde siguió trabajando como niñera y gobernanta. 

Wilhelm Marstrand. El profesor de Historia Niels Lauritz Hoyen, 1868. detalle. M.N.Copenhagen. Foto R.Puig

Wilhelm Marstrand. Niels Lauritz Høyen, 1868. detalle. M.N.Copenhagen. Foto R.Puig

Este magistral retrato del ilustre crítico e historiador del Arte Niels Lauritz Høyen (1798-1870) fue realizado por Marstrand como presente por el 70 cumpleaños del profesor, que aparece aquí dos años antes de su muerte, impartiendo una clase sobre la pintura de Rafael.

El artista sólo sobrevivió tres años al retratado.

.

Peter Christian Skovgaard, (1817-1875)

Este profesor de la Academia de Bellas Artes de Copenhague fue conocido como un soberbio pintor de paisajes pero, como lo prueban los expuestos en la muestra, también destacó por sus retratos con grafito o tinta, como este de un maestro de la forja, que en su edad avanzada se muestra ya cansado de tan exigente trabajo.

Peter Christian Skovgaard. El maestro de forja Hermann Ernst Freund,1844. M.N.Copenhagen. Foto R.Puig.

Peter Christian Skovgaard. El maestro de forja Hermann Ernst Freund,1844. M.N.Copenhagen. Foto R.Puig.

El de Meta Boisen (1827-1887), también en tinta y aguada, cuidadosamente trabajado a pluma y pincel, comunica normalidad doméstica, no exenta de ocultas preocupaciones, retenidas por sus manos y el anillo de casada en la derecha. Fue madre de cuatro hijas y dos hijos. Tenía 19 años de edad en el momento del retrato. Se quedó viuda con 45, sobreviviendo a su marido Peter durante 25 largos años; él falleció a los 47 y ella a los 60.

Peter Christian Skovgaard. Retrato de Meta Boisen, 1846. Museo Nacional de Arte. Copenhagen.

Peter Christian Skovgaard. Retrato de Meta Boisen, 1846. M. N. Copenhagen. Foto R.Puig

El siguiente retrato está hecho a lápiz y representa a una joven, en realidad una adolescente, cuyo nombre no ha llegado hasta nosotros.

Peter Christian Skovgaard. Retrato de una joven, 1849.Detalle. Museo Nacional de Arte. Copenhagen.

Peter Christian Skovgaard. Retrato de una joven, 1849. Detalle. M. N. Copenhagen. Foto R.Puig

El retrato demuestra una agilidad de ejecución envidiable.

.

Elisabeth Jerichau-Baumann (1819-1881)

Era polaca e hija de alemanes, de nacionalidad danesa por su matrimonio con un escultor danés que trabajaba en Roma. Es la única mujer artista de la exposición. La sirena que pintó en 1847 no sería raro que hubiese inspirado la escultura, más ingenua y pacata, de la popular sirenita de Copenhague.

Elisabet Jerichau-Baumann. Sirena.1847. Col.Privada. Foto R.Puig

Elisabet Jerichau-Baumann. Sirena.1847. Col.Privada. Foto R.Puig

No se ha documentado que sea el retrato de una persona real. Se caracteriza por la idealización de los rostros femeninos del simbolismo y es algo así como una pintura feminista avant la lettre y como un desafío. Este lienzo realizada en Roma, así como otros lienzos eróticos de la artista representando a mujeres, tardó en ser expuesto en aquella Dinamarca a la sazón luterana y puritana. Eran además fisionomías inspiradas en rostros mediterráneos. No en vano en 1869, durante una estancia en Turquía, la pintora fue autorizada a retratar a algunas concubinas del harem de Mustafa Fazil Paşa a la sazón ministro de finanzas del Imperio Otomano. Aunque se dice que fue el cuento «La sirenita»  de H.C. Andersen, publicado en 1837, el que inspiró la sirena de la artista.

El cuadro del soldado herido en la guerra de 1864, atendido por su esposa, fue por el contrario muy admirado por una sociedad que reconoció en esta obra los sentimientos patrióticos de una nación herida y en trance de ser territorialmente mutilada.

Elisabet Jerichau-Baumann. Soldado danés herido.1865. Detalle. Museo Nacional de Arte. Copenhagen

Elisabet Jerichau-Baumann. Soldado danés herido.1865. Detalle. M. N. Copenhagen. Foto R.Puig

.

No se ha expuesto en Estocolmo, pero es un cuadro que merece la pena traer aquí, pues retrata a Hans Christian Andersen (1805-1875) acompañado de cuatro de los hijos de la artista, a los que está leyendo el cuento «el ángel». Si  leen el cuento el lienzo adquiere un significado especial, pues a la pintora de sus nueve hijos dos se le murieron de bebés.

De los siete que llegaron a la edad adulta dos fueron pintores de estilo impresionista.

H.C.Andersen leyendo El ángel a sus hijos. Elisabet Jerichau-Baumann. 1862.

H.C.Andersen leyendo «El ángel». Elisabet Jerichau-Baumann. 1862. Foto Wikipedia Commons

H.C.Cristiansen que tanto escribió para niños nunca tuvo hijos.

.

Ludvig August Smith (1820-1906)

Llegamos al final de mi selección de fisionomías y retratos de esta estupenda exposición que ya se clausuró en el Museo Nacional de Estocolmo. Y lo hacemos con un pintor de escenas domésticas y populares, donde los protagonistas suelen ser las mujeres y los niños. A pesar de su longevidad, no he podido encontrar nada sobre su biografía aunque sus cuadros aparecen con frecuencia en los sitios de subastas de arte.

En la exposición destacó un supuesto autorretrato donde aparece con 21 años. Su calidad técnica y su expresividad son muy notables para un pintor de esa edad

Ludvig August Smith. Probable autorretrato, 1841.M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

Ludvig August Smith. Probable autorretrato, 1841.M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

al que se ve absolutamente determinado a seguir adelante. Lo que ciertamente consiguió, a juzgar por la abundancia de su obra.

.

Despedida

Por nuestra parte, como el Museo Nacional de Bellas Artes de Copenhague guarda inestimables colecciones, además de una nutrida colección de aquella «Edad de Oro», sólo nos queda animarles a visitarlo en su próximo viaje a Dinamarca. ¡Ah! y no dejen tampoco de adentrarse en la Gliptoteca de la Fundación Carlsberg. Les garantizo que alucinarán.

Tampoco me opongo a que se tomen un selfie con su sufrida  sirenita

Captura

El retrato en la “Edad de Oro”danesa (II) (Fisionomías XXX)

28 julio, 2019

 

Christoffer Wilhem Eckersberg. Claro de luna en una calle. 1838. Museo Nacional de Arte de Copenhagen..

Christoffer Wilhem Eckersberg. Claro de luna en una calle. 1838. M.N.Copenhague. Foto R.Puig

Decíamos el pasado domingo que no siempre las edades de oro coinciden con las de paz. Pero la paz tiene diversos sentidos, no sólo la falta de guerra, sino también eso que solemos llamar la paz interior. El grabado que encabeza esta entrada es uno de los pocos que realizó Christoffer Wilhem Eckersberg, de quien ya hemos tratado y que, además de ser considerado «el padre de la pintura danesa», fue un experto en el arte de la perspectiva y un profesor de la misma materia. Lo que me llama la atención es que la calle parece un callejón sin salida, un poco como las situaciones en las que colocó a la filosofía, también en Dinamarca y también en esa «Edad de Oro», el autor de Temor y temblor, es decir Søren Kierkegaard (1813-1855), quien, a juzgar por todas las obras que escribió (firmadas o bajo seudónimo) a partir de cuando se conocen las primeras, debió de estar escribiendo día y noche durante 14 años.

Si el filósofo estaba tan angustiado y desesperado como expresan sus obras, esa es una cuestión sobre la que no se ponen de acuerdo los estudiosos, pero la época de oro danesa a la que alude la exposición que estamos comentando fue también el substrato de otras guerras interiores de las que siguió tratando la filosofía de la existencia durante más de un siglo.

Pero volvamos a nuestros pintores de aquella edad dorada…

Martinus Rørbye (1803-1848)

Aunque es sobre todo conocido como un gran pintor de paisajes y escenas exóticas, en los que influyeron sus incansables viajes por Escandinavia, Italia, Grecia y Turquía, siempre encontró tiempo para retratar a su madre en repetidas ocasiones, incluido este retrato de su progenitora poco antes de la muerte del pintor (ella le sobrevivió tres años).

Martinus Rørbye. La madre del artista, 1848, detalle. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

Martinus Rørbye. La madre del artista, 1848, detalle. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

Como otro testimonio de un siglo en que las fuerzas navales de Dinamarca fueron humilladas por la armada británica, dejó el retrato de un marino danés en uniforme, cuya expresión habla de recuerdos tristes

Martinus Rorbye. Viejo marino sentado en un cañón, 1826, detalle. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

Martinus Rørbye. Viejo marino sentado en un cañón, 1826, detalle. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

El viejo combatiente está sentado en la cureña de un cañón. Quién sabe si el parapeto de madera que le sirve de fondo indica que el marino jubilado se halla en el que fue su buque de guerra, fuera ya de servicio y arrumbado en algún muelle de Copenhague.

Martinus Rorbye. Viejo marino sentado en un cañón, 1826, detalle. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

Pero el siglo todavía le reservaba a su país nuevos desastres…

.

Albert Küchler (1803-1886)

Si Rørbye no fue longevo, lo contrario le ocurrió a Küchler, quien vivió casi ochenta y tres años, de los cuales cincuenta en Roma -¡bendita dieta mediterránea!- donde fue un activo miembro de la colonia de artistas daneses como pintor de retratos y escenas cotidianas de género romano. Tras su conversión al catolicismo, se especializó en lienzos de carácter religioso.

Albert Küchler. Escena romana. 1833. Detalle. M.N.Copenhague. Foto R.Puig

Albert Küchler. Escena romana. 1833. Detalle. M.N.Copenhague. Foto R.Puig

Su pintura es realista y, a mi modo de ver, su composición es clásica y  rafaelita.

Albert Küchler. Escena romana. 1833. Detalle. M.N. Copenhague. Foto R.Puig

Albert Küchler. Escena romana. 1833. Detalle. M.N. Copenhague. Foto R.Puig

Las dos escenas son parte del mismo cuadro

Albert Küchler. Escena romana. 1833.

 

Tras residir tres años en Silesia, Albert Küchler, que había ingresado en la Orden de San Francisco, pasó los últimos años de su vida en un monasterio romano, donde fue autorizado por el Papa a seguir pintando hasta su muerte.

.

Constantin Hansen (1804-1880)

Nuestro siguiente pintor, en sentido contrario al precedente, nació en Roma aunque creció en Viena, donde su padre, Hans Hansen, conocido retratista, había retratado a los hijos de Mozart y a la viuda del genio, Costanza, que fue la madrina en el bautizo del pequeño Constantin. Cuando sólo contaba un año de edad la familia retornó a Copenhague. Con tales principios no es extraño que fuese soñador, pues se dedicó a pintar motivos literarios, históricos y sagas de la mitología nórdica. Lo traigo a mi selección porque también fue un excelente retratista.

Los retratos de sus hermanas recuerdan que, con solo veinticuatro años, el pintor se hizo cargo de ellas al morir de tifus los padres.

Constantin Hansen. Las hermanas del artista, 1827. Detalle. M.N.Copenhague. Foto R.Puig

Constantin Hansen. Las hermanas del artista, 1827. Detalle. M.N.Copenhague. Foto R.Puig

Además de ocuparse de sus tres hermanas el pintor se casó a los cuarenta y dos años. Su esposa Magdalene Barbara Købke era hermana de Christen Købke, artista del que trataremos enseguida. Tuvieron trece hijos, cuatro de los cuales murieron con menos de un año y otro a los diecinueve en un naufragio.

Constantin Hansen. Meta Magdelene Hammerich y la hija del artista Kristiane, Detalle, 1861 M.N. Copenhague. Foto R.Puig

Constantin Hansen. Meta Hammerich y la hija del artista Kristiane, 1861 M.N. Copenhague. Foto R.Puig

Kristiane Konstantin-Hansen (1848-1925) es la hija mayor del pintor que aparece en este cuadro. Andando el tiemp, se convirtió en una famosa artista del tapiz y activa protagonista del movimiento feminista y sufragista danés.

Kristiane Konstantin Hansen. Wikipedia

Kristiane Konstantin Hansen. Wikipedia

Ser la hija mayor de una familia tan numerosa, en la que hubo tantos momentos duros, debió tener algo que ver con su extraordinario temple y su carácter emprendedor. Sus padres influyeron seguramente en la vocación artística no sólo de la hija mayor, sino también en la de otra hija, diez años más joven, Elise Konstantin-Hansen (1858-1946), que llegó también a ser una reputada pintora y ceramista. 

Constantin Hansen. Retrato de su hija Elise. Colección particular. Foto Wikipedia.

Constantin Hansen. Retrato de su hija Elise. Colección particular. Foto Wikipedia.

.

Christen Købke  (1810-1848)

Recibió, a poco de casarse una beca de la Academia para viajar a Italia, con lo que se despidió de su esposa y en Roma se reunió con el hermano de ella, escultor, y con otros artistas suecos. Durante varios meses viajó por el sur de Italia con el también cuñado Constantin Hansen  (casado con su hermana) dibujando y pintando paisajes al aire libre. Terminado su Grand Tour italiano retornó con su paciente esposa. Por desagracia el pintor moriría ocho años más tarde de pneumonía. No fueron sus paisajes los que le dieron de comer, sino la herencia familiar, sus retratos y la decoración del Thorvaldsen Museum en Copenhague.

Antes de estos viajes, había ya realizado abundantes retratos, como los que aquí mostramos…

Christen Kobke. El pintor paisajista Frederik Sodring. 1832. Detalle. Colección Hirschprungske. Copenhagen. Foto R.Puig

Christen Købke. El pintor Frederik Sødring. 1832. Detalle. Col. par. Copenhague. Foto R.Puig

En este, el amigo y colega Frederik Sødring aparece con sus trebejos de pintor y al fondo alguno de sus dibujos. Era costumbre que unos pintores retratasen a otros como quien dice «con las manos en la masa».

Christen Kobke. El pintor paisajista Frederik Sodring. 1832. Colección Hirschprungske. Copenhagen.

El retrato del temperamental y admirado escultor Hermann Ernst Freund  (1786-1840) se rige también por esas pautas.

Christen Kobke. El escultor Hermann Ernst Freund, 1838. Real Academia de Bellas Artes. Copenhagen

Christen Købke. El escultor Hermann Ernst Freund, 1838, detalle. Real Academia de Bellas Artes. Copenhague. Foto R.Puig

El escultor está pensando en su obra y tiene ante sí el modelo en arcilla de su escultura de Odin.  Abstraído en su tarea y en ropa de trabajo, no mira al retratista,

Christen Kobke. El escultor Hermann Ernst Freund, 1838. Real Academia de Bellas Artes. Copenhagen.Foto R.Puig

Como Martinus Rørbye había hecho pocos años antes, también retrató a un viejo marino danés con el rastro de los muchos años de navegación de un lobo de mar sobre el rostro.

Christen Kobke. El viejo marino. 1832.Museo Nacional de Arte. Copenhagen.

Christen Købke. El viejo marino. 1832, detalle. M. N. Copenhague. Foto R.Puig

La piel de la anciana campesina, cuadro también realista del mismo año, está marcada por una vida de labores rurales y domésticas.

Christen Købke. Anciana campesina.1832.Museo de Arte de Randers..

Christen Købke. Anciana campesina.1832.Museo de Arte de Randers. Foto R.Puig

Por hoy y para terminar, nos quedamos con el retrato del Profesor Frederik Christian Sibbern  (1785-1872) un filósofo de gran renombre en la Dinamarca de su época autor de obras de Lógica, Psicología, Cosmología y Filosofía Moral.

Christen Købke. Profesor Frederik Christian Sibbern, 1833. Detalle. MN. Copenhague.

Christen Købke. Profesor Frederik Christian Sibbern, 1833. Detalle. M.N. Copenhague. Foto R.Puig

Fue realizado por Købke a lápiz. Era un encargo del profesor para ser trasladado al grabado, lo que permitía una edición de su imagen destinada a los alumnos. ¿Quién de ellos sería capaz de descuidar la preparación de los exámenes bajo una mirada tan inquisitiva como la suya?

Continuará…

 

El retrato en la «Edad de Oro»danesa (I) (Fisionomías XXIX)

21 julio, 2019
Wilhelm Marstrand. Las hijas del hermano con su niñera Justina. Detalle de Justina., 1857. Museo Nacional de Arte. Copenhagen

Wilhelm Marstrand. «Sobrinas del artista y su niñera Justina»,1857, detalle. Foto R. Puig

El pasado fin de semana volví al Museo Nacional de Estocolmo que había estado cerrado para renovación durante seis años. Tiene una amplia colección que incluye obras de enorme valor y se puede explorar en la página web del museo o en Wikimedia Commons. Hace poco más de tres años había mostrado aquí algunas de las obras maestras del retrato de la colección permanente con motivo de una exposición en la Real Academia Sueca de Bellas Artes.

Museo Nacional. Estocolmo. Acceso a la segunda planta. Foto R.Puig

Museo Nacional de Estocolmo. Acceso a la segunda planta. Foto R.Puig

 

Hoy comienzo con cuatro artistas la crónica de una magnífica exhibición temporal dedicada a la llamada «Edad de Oro» de la pintura danesa durante gran parte del siglo XIX, englobada en una época de auge no sólo de las artes plásticas, sino también de la Música, la Ciencia, la Literatura, la Filosofía, la Arquitectura, el Ballet, el Derecho, etc. Seguiré más adelante con otros artistas, hasta completar los doce que he seleccionado. Me voy a limitar a los que nos dejaron los rostros de profesores artistas, gente común, niños y adultos del siglo XIX en Dinamarca, si bien la exposición, más allá de los retratos, comprende abundantes cuadros académicos, paisajísticos, históricos, mitológicos y costumbristas.  Las obras que comento provienen del Museo Nacional de Copenhague y del Museo Nacional de Estocolmo.

1

Christoffer Wilhem Eckersberg  (1783-1853)

Christoffer Wilhem Eckersberg. Edipo y Antígona, 1812. Detalle. Museo Nacional de Arte de Estocolmo.

Christoffer Wilhem Eckersberg. Edipo y Antígona, 1812. Detalle. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

Cuando Eckersberg pinta este cuadro de contenido mítico reside en París. Con 29 años está buscando su camino en pleno auge del neoclasicismo en Francia. Su dominio de las luces y la sombras y de la fisionomía de las emociones se ha consolidado en contacto con la sobriedad solemne de la pintura imperial (David) y la psicología de los retratos (Gérard).

Christoffer Wilhem Eckersberg. El gobernador Lund. Detalle. Museo Nacional de Arte de EStocolmo.

Christoffer Wilhem Eckersberg. El gobernador Lund. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

La influencia francesa de los pintores del imperio se aprecia claramente en el retrato de este gobernador danés, cuyos cabellos están dispuestos según la moda capilar de los varones revolucionarios de la Francia napoleónica. Un retrato objetivo y realista de una autoridad que no trasluce emociones y que deja sospechar el amor por la disciplina, aunque esté por ver si lo compartían quieren fuesen sus subalternos.

Christoffer Wilhem Eckersberg. La familia Nathanson, 1818, detalle. Museo Nacional de Arte de Copenhagen..

Christoffer Wilhem Eckersberg. La familia Nathanson, 1818, detalle.  M.N. Copenhague. Foto R.Puig

No así, sino suavemente emotivos, son los rostros del matrimonio Nathanson, un detalle del gran lienzo familiar, que se retrataron con sus cuatro hijas. Hacia ellas se dirige la mirada solícita de la madre (¿reto importante el de casar con acierto a cuatro hijas?),  mientras el padre esboza una sonrisa como expresando discretamente su felicidad de pater familias a la espera de cuatro yernos convenientes.

Christoffer Wilhem Eckersberg. La familia Nathanson, 1818, detalle. Museo Nacional de Arte de Copenhague

Christoffer Wilhem Eckersberg. La familia Nathanson, 1818, detalle. M.N.Copenhague.  Foto R.Puig

Christoffer Wilhem Eckersberg. La familia Nathanson, 1818, detalle. Museo Nacional de Arte de Copenhague

Christoffer Wilhem Eckersberg. La familia Nathanson, 1818, detalle. M.N. Copenhague. Foto R.Puig

La disposición y formas de los rostros refleja el influjo de pintores como François Gérard o Jacques-Louis David, aunque sin la audacia y la solemnidad de ellos, con una contención y ternura que le fueron propias al artista danés.  Otras obras suyas lo acreditan como un virtuoso del dibujo pictórico, en el que se puede identificar la influencia de Ingres.

Christoffer Wilhem Eckersberg. Una ciociara, campesina romana, 1816. Detalle. Museo Nacional de Arte de Estocolmo.

Christoffer Wilhem Eckersberg. Una ciociara, campesina romana, 1816. M.N.Estocolmo. Foto R.Puig

Algo que está patente en el retrato de la ciociara, ataviada con su vestido regional, realizado durante el último de los tres años en que trabajó entre Florencia y Roma, si bien aquí su realismo clásico se remonta a la influencia de Rafael.

Eckersberg llegó a director de la Academia Danesa de Bellas Artes y se le considera el «Padre de la pintura danesa».

2

Christian Albrecht Jensen (1792 -1880)

Retratista prolífico, que vivió de su oficio, así como incansable viajero entre Austria e Italia, para el posaron los protagonistas de aquella época dorada de los artistas, literatos y profesionales daneses. Contrariamente a Eckersberg con su compostura neoclásica, este pintor de raigambre danesa y alemana consiguió su popularidad gracias a su habilidad para trasponer en el lienzo la varia psicología de sus personajes,

Christian Albrecht Jensen. La profesora Elisabeth Christine Sophie Horrewob,1826. Museo Nacional de Arte de Estocolmo.

Christian Albrecht Jensen. La profesora Elisabeth Horrewob,1826. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

Este es el caso de la afabilidad y perspicacia que derraman los ojos de la profesora Horrewob, ataviada con hábitos y cofia caseros sin prosopopeya alguna, a pesar de su estatus de docente. Cualquiera de nosotros estaría satisfecho de tenerla por tía.

Christian Albrecht Jensen. El arquitecto Konstantin Andreevich Thon, 1840.Museo Nacional de Arte de Estocolmo.

Christian Albrecht Jensen. El arquitecto Konstantin Andreevich Thon, 1840. M.N. Estocolmo. Foto R.Puig

El retrato del arquitecto Andreevich Thon rezuma energía y seguridad en sí mismo. No era para menos pues Nicolás I (1796-1855) le había confiado la construcción de la catedral de Cristo Salvador y del Palacio del Kremlin en Moscú en una época de intensa revitalización del nacionalismo ruso y de la arquitectura rusa monumental promovidos por aquel Zar del Imperio Ruso y Rey de Polonia.

3

Ditlev Blunck, (1798-1853)

De nuestro siguiente pintor sólo he elegido un detalle del retrato de un colega en artes, un joven y experto grabador, Carl Edvard Soonne (1804-1878), mucho más longevo que su retratista.

Ditlev Blunck. El grabador Carl Edvard Soonne, 1826, detalle. Museo Nacional de Arte. Copenhague.

Ditlev Blunck. El grabador Carl Edvard Soonne, 1826, detalle.  M.N. Copenhague. Foto R.Puig

Destacan en el cuadro en su totalidad los instrumentos y trabajos del grabador en cobre.

Ditlev Blunck. El grabador Carl Edvard Soonne, 1826. Museo Nacional de Arte. Copenhague.

Ditlev Blunck. El grabador Carl Edvard Soonne, 1826. Foto R.Puig

Blunk viajó y trabajó en Italia y realizó numerosas telas de estilo romántico y de contenido histórico y bíblico (misticismo nazareno). Su vida como danes fue contradictoria. De hecho, su época formativa decisiva, tras estudios de Arte en la Academia de Copenhague, fue la de Academia de Bellas Artes en Munich. Además de pasar largas temporadas de trabajo en Alemania y en Roma, en la I Guerra (1848-1852) de Schleswig (el ducado danés de habla alemana donde había nacido) combatió del lado alemán. ¿Fue ello debido a su expulsión de Dinamarca en 1841 por actos homosexuales?

4

Emilius Ditlev Bærentzen (1799-1868)

Este pintor fue inicialmente un autodidacta, empleado farmaceutico primero, funcionario danés en la isla de Sant Croix en las Indias Occidentales, que era danesa por entonces, abogado más tarde en Dinamarca, estudiante de Bellas Artes en Copenhague y al final pintor y litógrafo muy solicitado.

Emilius Ditlev Bærentzen. Familia del artista, 1830. Museo Nacional de Arte de Copenhagen..

Emilius Ditlev Bærentzen. La familia del artista, 1830. M.N. Copenhague. Foto R.Puig

Como retratista no le faltó trabajo. En el estudio que traemos aquí, están retratados su padre, sus hijos y su esposa. La amabilidad de sus retratos de familias de clase media explican su éxito.

.

Breve nota sobre la época 

La «Edad de Oro» danesa en el siglo XIX no comenzó en una época de paz. Desde 1801 los ingleses ya estaban en guerra abierta contra los daneses. Testimonio del ataque más trágico es uno de los cuadros de la exposición que hemos visitado en Estocolmo, el del brutal bombardeo británico el 4 y 5 de setiembre de 1807 de una desguarnecida Copenhague, capital a la sazón del Reino de Dinamarca-Noruega, al que la Gran Bretaña quería forzar a dejar su neutralidad en la guerra que mantenía contra Napoleón.

Christian August Lorentzen. La noche más terrible,1807-1808. M.N.Copenhague

Christian August Lorentzen. La noche más terrible,1807-1808. M.N.Copenhague. Foto R.Puig

Más de 6000 proyectiles de cañón y bombas incendiarias cayeron sobre la población matando a cientos de civiles, hiriendo a miles y destruyendo alrededor de 1000 edificios. Se considera como el primer bombardeo sobre población civil de la historia moderna.  Christian August Lorentzen  (1746-1828), el pintor de «las guerras inglesas» contra Dinamarca, retrató la tragedia a poco de ocurrir.

Un aspecto menos conocido es que los avatares de la invasión napoléonica en España se tradujeron en el envío de un contingente español en 1807 en apoyo a Napoléon en Dinamarca y contra los ingleses, que es bienvenido en las costas danesas en marzo de 1808 (13 355 hombres, 3088 caballos, 25 cañones, 116 mujeres, 69 niños y 49 criados). La historia de las peripecias de esa expedición al cambiar las tornas en España el 2 de mayo de 1808 y de la llamada, pero no ocurrida, guerra entre España y Dinamarca son complicadas y curiosas.

El siglo siguió siendo agitado y bélico para los daneses. En 1814 Noruega se desgajaría de Dinamarca para establecer una unión con Suecia. Para colmo, con la invasión prusiana,  tras una guerra desastrosa y traumática para la nación, Dinamarca perdía los ducados de Schleswig y Holstein en 1866.

Moraleja : no siempre las edades de oro coinciden con las de paz.

Nosotros continuaremos con nuestros pacíficos retratistas en las crónicas siguientes…