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De dos días en Estocolmo (II): en el Museo Nórdico

21 mayo, 2017
Carl MIlles. Gustaf Vasa. Nordiska Museet.Foto R.Puig.JPG

Carl Milles. Gustav Vasa I. Nordiska Museet. Foto R.Puig

 

Decididamente Carl Milles hizo bien en pasarse a la piedra y al bronce. Aunque, de todos modos, esta escultura de Gustav Vasa (1496 – 1560) más me parece un experimento irónico que un homenaje al contradictorio amo de vidas y haciendas que dominó Suecia con mano de hierro (y preocupación por su propio bolsillo) durante casi cuarenta años. Causó sensación en su primer formato en escayola en 1907, por cierto estupendamente policromada por la mujer del escultor Olga Milles. La colaboradora -en este caso esposa- de este discípulo atípico de Rodin también dejó de lado una carrera prometedora como pintora para consagrarse al genio del marido. Aunque, en la pareja de Carl y Olga no se produjera aquella laminación (podríamos decir succión) tan trágica que caracterizó la anulación del genio de Camille por Auguste, lo que sí es cierto es que el escultor sueco no hizo mucho por impulsar la obra pictórica de su esposa austriaca.

La siguiente y actual versión es de madera, también policromada, y sustituyó en 1925 a la de yeso que se estaba deteriorando.

¡Y a mí que me recuerda, salvando las distancias, al Enrique VIII (1491 – 1547) pintado por Hans Holbein el Joven! Al fin y al cabo, ambos monarcas fueron coetáneos y despóticos y, a juzgar por sus respectivas papadas (aunque mejor oculta por la barba la del sueco) y por sus torsos abultados, aficionados a banquetear.

Hans Holbein el Joven. Enrique VIII. Detalle

Hans Holbein el Joven. Enrique VIII. Detalle

Valga nuestra primera imagen de hoy para introducir la visita al Nordiska Museet de Estocolmo, pues lo primero que te encuentras nada más entrar es este voluminoso monarca, que intenta ser amenazante, aunque el viso cómico de esta obra de imaginería millesiana se lo impide.

Carl MIlles. Gustaf Vasa guarda la entrada. Nordiska Museet.Foto R.Puig

Carl Milles. Gustav Vasa guarda la entrada. Nordiska Museet.Foto R.Puig

Felizmente, el escultor no dedicó más tiempo a este tipo de tallas, que podrían muy bien presidir una falla valenciana. Habría que consultar las hemerotecas suecas para saber con que espíritu modeló su primer Gustav Vasa de escayola. Lo que pasa es que la sociedad de Estocolmo de los años veinte del siglo pasado se prodigó en ditirambos, con lo cual el escultor debió de pensar que su talla que, a mi juicio, escondía no poca retranca, debería a partir de ese momento ser tomado muy en serio, incluso por él mismo.

De Carl Milles hemos hablado ya varias veces y siempre con interés por la originalidad de su obra. Y de Gustav Vasa también. Pero como no quiero que los lectores se dejen influir por mi opinión, les ofrezco un escorzo de este monarca de leño para que se formen la suya propia.

Carl MIlles. Gustaf Vasa. Nordiska Museet. Foto R.Puig

Carl MIlles. Gustav Vasa. Nordiska Museet. Foto R.Puig

Pero me ronda otra pregunta: ¿y si el expresionismo medieval del rostro de Gustav Vasa estuviese inspirado por el de nuestro Patrón de España que los peregrinos se afanan por abrazar al final de “el Camino”?

Letizia abraza al Santo. Detalle. Fuente Reuters

Letizia abraza al Santo. Detalle. Fuente Reuters

Espero que mis lectores gallegos no me acusen de falta de respeto. Seguramente el tallista medieval se aplicó con seriedad y sin segundas intenciones a dar rostro a la santidad de Santiago Apóstol. Eran otros tiempos y otros cánones.

Sápmi

Pero ya que hemos retrocedido algunos siglos, me referiré a una de las áreas temáticas del museo que más me han interesado y, diré más, emocionado: la que se refiere a los Sami y al territorio Sápmi (de los Sami). Antiguamente se les llamó lapones y habitantes de LaponiaAquí hemos hablado algo sobre ellos.

Lapponia. según Olaus Magnus. 1572 (1539). Nordiska Museet

Lapponia. según Olaus Magnus. 1572 (1539). Nordiska Museet

No podría reseñar todo lo que en este museo se aprende y se recuerda, incluida la historia de colonización, racismo y discriminación que durante siglos les vino impuesta a los Sami, los pobladores más antiguos del norte y del centro de Escandinavia.

Biólogo Racial tomando medidas a un varón sami. Nordiska Museet.

Biólogo Racial tomando medidas a un varón sami. Nordiska Museet.

Pero es que además no dispuse del tiempo que hubiera necesitado para detenerme en todas las secciones de este área. La de lo Sami es una historia legendaria

Portada de Lapponia de Iohannes Schefferus. Frankfurt. 1573 Nordiska Museet.

Portada de Lapponia de Iohannes Schefferus. Frankfurt. 1573 Nordiska Museet.

Una visita a este museo ayuda a aproximarse a los distintos aspectos de la misma y a la forma en que siguen conservando y adaptando su cultura a los desafíos de nuestra época.

Sami y Sapmi

Sami y Sapmi

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El Museo es un repaso a la cultura y costumbres suecas a los largo de varios siglos. La parte dedicada al diseño y al mobiliario merece una tranquila visita, por no hablar de la evolución de las formas de disponer la mesa, la de los más modestos y la de los más afortunados.

La hora de los postres. Nordiska Museet. Foto R.Puig.JPG

La hora de los postres. Nordiska Museet. Foto R.Puig

Estas no eras mesas socialdemócratas, ni la mantelería y la vajilla eran de IKEA.

La hora de los postres. Nordiska Museet. Foto R.Puig.JPG

La hora de los postres. Nordiska Museet. Foto R.Puig.

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El Museo Nórdico responde al gusto por la arquitectura neo-medieval, hibridada con la neo-renacentista, que caracterizó muchos edificios monumentales suecos de fines del siglo XIX, siguiendo una tendencia dominante en el norte de Alemania y en Dinamarca.

Nordiska Museet. Nave central. Foto R.Puig

Nordiska Museet. Nave central. Foto R.Puig

Basta con descender por sus escalinatas hacia la salida para apercibirse.

Nordiska Museet. Escalinatas. Foto R.Puig

Nordiska Museet. Escalinatas. Foto R.Puig

Nordiska Museet. Foto R.Puig

Nordiska Museet. Foto R.Puig

El próximo domingo hablaremos de los pájaros de colores…

Antes de acbar, he de reconocer que voy con retraso. Con esto de publicar sólo los domingos, mis crónicas se van estirando, pero me disculparán que no salga más a menudo al éter. El blog es para la vida y no la vida para el blog. Y eso que hasta la Real Academia de la Lengua Española tiene blogs:  los blogs de la RAE.  Por cierto, así es como nuestro venerable diccionario lo define: “sitio web que incluye, a modo de diario personal de su autor o coautores, contenidos de su interés, actualizados con frecuencia y a menudo comentados por los lectores”. También se aceptan “bloguero” y “bloguera” y, por supuesto, “sitio web”.

Bueno, pues este bloguero se aleja de los atardeceres del mediterráneo alicantino

Atardecer 16 de mayo 2017. Playa Almadrava. Els Poblets. Foto R.Puig

Atardecer 16 de mayo 2017. Playa Almadrava. Els Poblets. Foto R.Puig

y de sus atardeceres,

Amanecer 18 de mayo 2017. Playa Almadrava. Els Poblets. Foto R.Puig

Amanecer 18 de mayo 2017. Playa Almadrava. Els Poblets. Foto R.Puig

embarcado como está, rumbo a otras orillas de Mare Nostrum.

Pero no adelantemos acontecimientos

One Comment leave one →
  1. 4 junio, 2017 18:00

    Recuerdo algún sondeluz donde creo que se habló del tal dictador Gustav como uno de los arquitectos de Gotemburgo…

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