El narcisismo en el Arte y Jean Dubuffet
En el Museo de Arte Moderno de Valencia (IVAM) visité recientemente la exposición Jean Dubuffet, Un bárbaro en Europa. Lo de bárbaro quizás se refiera a su pretensión de ser ajeno a los circuitos culturales (los bárbaros eran los pueblos al exterior de las fronteras del Imperio Romano). El artista se consideraba fuera de las fronteras de las normas estéticas y culturales cuando, desde 1945, comenzó a reivindicar un art brut, las obras fruto del impulso puro de personas indemnes del contagio de la cultura artística al uso, lo que para él significaba «que no habían sido contaminadas por las pócimas del arte clásico o del arte a la moda». (Jean Dubuffet, «L’Art Brut préféré aux arts culturels», Paris, René Druin, 1949).
Ya otros teóricos del arte se habían fijado antes de la II Guerra Mundial en las manifestaciones vírgenes de los pacientes recluidos en hospitales psiquiátricos. Por entonce Dubuffet ya competía con Breton por erigirse en descubridor de estas obras no contaminadas. Así que las pretensiones transgresoras de Dubuffet no se diferenciaban de las que habían motivado a otros vanguardistas. La alergia a la tradición clásica se había convertido ella misma en una tradición bien asentada en los cenáculos artísticos.
Por entonces nuestro bárbaro no resultaba todo lo transgresor que él deseaba. Como ejemplo, a la izquierda un gato de Paul Klee de 1921 (MOMA, N.Y.) y a la derecha un detalle de los escoltas de Dubuffet de 1943, pintados cuando ya había dejado de comerciar con vinos y se consagró exclusivamente a la creación artística.
Lo que era nuevo es la condena de galerías y museos por parte de un artista que denunciaba la falsa y nociva influencia que ejercían sobre los creadores.
Q.- ¿Qué le reprocha a los museos, de los que siempre se ha declarado adversario?
R.- (…)Los museos son una institución tributaria de la idea que la posición de una producción artística debe necesariamente referirse a una norma. Cuando es esta idea de una norma y de una ortodoxia del arte lo que los museos pretenden insuflar en el público. Esta es una idea falsa y nociva.
Jean Dubuffet, «Bâtons rompus», Paris, Les éditions de minuit, 1986, pp 27-28
(textos traducidos por el autor del blog)
El artista mostraba su desazón cuando recogía los frutos de una publicidad que siempre adora a los enfants terribles del mercado del Arte. Sus cambios de estilo y sus sonados experimentos a lo largo de su carrera acaparaban la atención de… ¡los cenáculos de los estetas!
Q.- ¿No se beneficia usted mismo de la publicidad y de la acción de los museos?
R.- De alguna forma esto me fastidia Por otro lado, no me parece mal que mis posturas anti-culturales (y anti-publicitarias) se propaguen gracias a la publicidad
(…)
Me parece imposible que el público no acabe harto del adoctrinamiento que le imponen las instituciones culturales. Llegarán los buenos tiempos en que retornará la verdadera creación, oscura y modesta, y pululante; entonces se difundirá lo que podría ser llamado a buen título un gusto del arte, que será una cosa muy distinta del gusto del arte que pretenden imponer los museos
Op.cit. pp. 29-30
Si le he tomado como paradigma del narcisismo de los artistas (aunque conozco a alguno que huye como de la peste de los foros y las ferias donde se les promociona) es por respuestas como la siguiente:
Q.- ¿Hay en los trabajos de otros artistas -de renombre u otros- obras que le atraigan profundamente?
R.- Tengo que reconocer que no hay ninguna. No se puede reprochar a quien se dedica él mismo a las producciones de arte que nada de lo que hacen otros le contente plenamente. Es lógico. Si continúa con su dedicación, es justamente porque las de los demás no le satisfacen.
Op.cit. p.44
El descontento ante toda obra ajena como motor para la producción de la propia no deja de ser una actitud algo rebuscada y narcisista.

Dubuffet en su taller. Exposición IVAM
Q.- ¿Su postura que había sido, inicialmente, la de apartarse de los cenáculos de los estetas y de destinar sus trabajos al hombre común, parece haber cambiado a medida que sus obras se han introducido en el circuito de las galerías y han sido objeto de exposiciones en los museos. Acaso el hombre común le ha decepcionado y ha revisado usted su opinión sobre los estetas?
R.- (…) He cesado de oponerme, como era mi postura hacerlo al principio, a que mis obras, que rechazan las normas culturales, sean sin embargo presentadas en lugares tales como galerías y museos que, en mi deseo de difundir mis puntos de vista y de conseguir que se compartan, me parecen ser un eficaz vehículo. Queda sin embargo que la presencia en los museos de obras que son justamente portadoras de la contestación (de estos lugares) a mí mismo me ha siempre incomodado un poco.
Op.cit. pp.59-60

El mismo Dubuffet tuvo gran empeño en que los catálogos de su obra completa se conservasen. Se encuentran a la venta en la Fundación que el mismo artista creó en vida. Provocador, si es que no pedante, advierte de que sus obras son acordes con sus aspiraciones creativas si generan rechazo, que la aprobación del público no le alegra.
Q.- ¿ Qué siente al presentarse en público sus trabajos, cuando al mismo tiempo les reviste de posturas así de subjetivas?
R.- (…) Si hay aprobaciones, en vez de alegrarme deduzco que las obras mostradas no responden, como era mi deseo, a criterios verdaderamente bien diferentes a los criterios habituales. Que no he conseguido liberarme de esos tan completamente como deseaba hacerlo. Si -por el contrario- hay rechazo y repudio -incluso, como a menudo en el pasado burla e insultos-, me siento en esto reconfortado, aunque al mismo tiempo sienta amargura por el público desprecio.
Op-cit. p 88

Exposición Jean Dubuffet, IVAM. Foto R.Puig
Es dura la vida del artista, incluso si triunfa, pero sobre todo se convierte en un calvario post mortem cuando te siguen celebrando y ese público viciado por la cultura frecuenta tus exposiciones, viaja a París o a Perigny sur Yerres (recomiendo encarecidamente esa visita) y lee tus libros. Definitivamente, como el mismo Jean Dubuffet escribía (precisamente en 1968) ¡qué asfixiante es la cultura! Nuestro artista sigue teniendo motivos para revolverse en su tumba.
Nota bene : la expresión art brut se puede traducir a mi modo de ver con varias de las acepciones que encierra. La de arte brutal o bárbaro que parece privilegiar el IVAM en el enunciado de su exposición, la de arte en bruto si nos referimos a la obra de quienes son ajenos a una vocación o proyecto artísticos, como los enfermos mentales, los niños o quienes emborronan o hacen incisiones sobre muros públicos, etc. En la concepción de Dubuffet también ciertas superficies rocosas, pedregosas o terreas de la naturaleza pueden ser un arte en bruto inanimado. A veces, la fontera entre art brut y objet trouvé no sería claramente distinguible. Por ejemplo : unas butacas viejas y rotas con la tapicería destrozada y los muelles y el serrín fuera, si trasladadas a una galería de arte y expuestas al público serían Arte (según decía Marcel Duchampo no sin ironía), a la vez bruto y encontrado.
La feria de Ondara

En la Feria de Ondara. Foto R.Puig
Para Demetrio E.Brisset
En un libro fruto de muchos años de investigación titulado La rebeldía festiva, Historias de fiestas ibéricas (*) su autor, Demetrio-E.Brisset catedrático emérito de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Málaga, al que dedico esta modesta crónica, describe, analiza y clasifica cuarenta y un fenómenos festivos españoles (los de Portugal no se incluyen en la investigación) de doce tipos diferentes, agrupados en cuatro categorías que van desde lo puramente profano, a lo patronal, pasando por lo religioso y lo híbrido. Evidentemente el autor no puede tratar las alrededor de las 13.000 fiestas públicas que, como dice, cada año se celebran en España.
Uno de esos miles de festejos populares es la Feria de noviembre en Ondara, de la que he sido testigo este año, conjunto de feria de muestras, feria de ganado, feria de comercio local, feria gastronómica, feria de artesanía y verbena, durante dos semanas y tres fines de semana. No es una fiesta religiosa (la de la patrona Virgen de la Soledad es en julio), pero goza de una tradición que, según reza una lista del ayuntamiento, se remonta al año 1690.

En la Feria (gastronomía) de Ondara. Foto R.Puig
Aunque el texto que les voy a citar a continuación se refiere a la festividad patronal de julio, vale la pena traerlo a colación para destacar el importante atractivo que tenían las fiestas de Ondara nada menos en en 1813.
A la sazón se desarrollaba la guerra del francés contra el ejército napoleónico, ocupante de varias plazas de la región valenciana. Entre ellas destacaba Denia por ser puerto de mar y tener un importante bastión, su castillo, sobre el imponente promontorio rocoso frente al mar, en el que se habían atrincherado los que despectivamente los españoles bajo la ocupación napoleónica llamaban gabachos.
Un cura local, Mosén Francisco Palau Diego, seguía los acontecimientos y escribía su crónica. La tituló El llobarro («La lubina»). El texto es ameno y lleno de detalles de la vida local dianense durante la Guerra de Independencia. Desde su mismo título se anticipan las observaciones irónicas, por ejemplo sobre el asedio de los guerrilleros locales, que cifra en unos 3.000 (**). Es así que cuando tropas españolas e inglesas están a punto de desembarcar el 24 de julio de 1813 para dar el asalto a la plaza ocupada por los franceses, el día 26 de julio comenta :
Nada, los guerrilleros de Jávea y Ondara en fiestas
.
citado por Javier Calvo Puig (ver referencias más abajo)
Más tarde, el día 28 de octubre, cuando ya estaba rodeada Dénia por el ejército español, con ocasión de la Feria de Ondara propiamente dicha, se interrumpió el asedio y no hubo ni un tiro. En este caso, porque todos los oficiales españoles se fueron a la Feria de Ondara, como me ha señalado mi amigo Pere Cardona, quien investiga la historia de la comarca dianense desde hace décadas y fue quien me habló por primera vez del libro de Mosén Palau
Será o no verdad, pero cuentan que durante aquellos acontecimientos los habitantes de Denia tenían más miedo a los voluntariosos guerrilleros españoles que a los ocupantes franceses.
En cualquier caso hay celebraciones populares que Demetrio-E.Brisset podría englobar en su libro como «rebeldía suspendida por motivos festivos». La próxima vez que nos veamos lo someteré a su consideración.
Lo que es claro es que entre los objetivos de las fiestas populares está en primer lugar la diversión

En la verbena de Ondara. Foto R.Puig
pero también el consumo,

Ondara, XXXIV Feria de Muestras y de Compras. Foto R.Puig
por ejemplo para comprar un asno o un cabritillo

Ondara, Feria de ganado. ¡Vengan y vean! Foto R.Puig
y alimentarse sanamente…

Gastronomía ibérica en la feria de Ondara. Foto R.Puig
Luego, bien nutridos ¡a la siesta!

.
Habría mucho que contar, pero no he tenido tiempo para realizar algunas entrevistas y no por falta de ganas; quizás el año que viene. Mientras tanto habrá que cuidarse un poco pues el repertorio de los males que nos acechan es interminable. Aunque, ya saben, si les preocupan unas nacientes varices, se les cae el cabello o padecen de insomnio ¡en la feria de noviembre de Ondara les venden el remedio!
Pero no me atreveré a que me echen las cartas del Tarot, ni a consumir demasiados dulces, pero les pediré a los Reyes Magos, que ya han iniciado el viaje anual en sus camellos, que me traigan la mejor medicina : muchas horas de jugar en familia con mis nietos…

Los Reyes Magos ya están en camino. Foto R.Puig
Referencias
(*) Demetrio-E.Brisset, La rebeldía festiva, Historias de fiestas ibéricas, Editorial Luces de Galibo, Gerona, 2009, 485 páginas
(**) Francisco Palau Diego, El llobarro, Editorial Marina Alta, Pedreguer 1983. Me habló por primera vez de El Llobarro mi amigo Pere Cardona.
La cita de la crónica de Mosén Palau las he extraído de la página 65 de una concienzuda tesis de 1450 páginas que se puede descargar del Repositorio de la Universidad de Alicante (RUA) en su sección de Tesis Doctorales.

Moraleja
En estos tiempos de fraudes doctorales, lo que es siempre grave pero lo es más cuando los cometen personajes públicos que presiden o gobiernan instituciones del Estado, así como las universidades y los tribunales de tesis que les amparan, que tanto daño están haciendo a la Educación Superior en España, es de justicia saludar la seriedad, esfuerzo y dedicación de los investigadores universitarios que han trabajado sus tesis doctorales con honestidad y saber hacer.
Quisicosa

Calle Quevedo. El Verger. Foto R.Puig
Dedicado a mi amigo Pere Cardona, vecino de El Verger
¿Cuáles son los motivos para bautizar una calle con el nombre de alguna personalidad?
Pensaba yo hasta ahora que se trata de un homenaje a alguien que lo ha merecido especialmente, hasta que durante un paseo por Vergel (El Verger en valenciano), pasé por una calle que hace esquina con la Calle de les Hortes (o sea de las huertas).
Es sabido que Francisco de Quevedo (1580-1645), tras una azarosa vida que incluyó destierros y cárcel, impregnó los sonetos de su vejez de emociones y reflexiones ante la cercanía de la muerte.
Hasta el punto de expresar…
Arrepentimiento y lágrimas debidas al engaño de la vida
.
Huye sin percibirse, lento el día,
y la hora secreta y recatada
con silencio se acerca, y, despreciada,
lleva tras sí la edad lozana mía.
.
La vida nueva, que en niñez ardía,
la juventud robusta y engañada,
en el postrer invierno sepultada
yace entre negra sombra y nieve fría.
.
No sentí resbalar mudos los años;
hoy los lloro pasados, y los veo
riendo de mis lágrimas y daños.
.
Mi penitencia deba a mi deseo,
pues me deben la vida mis engaños,
y espero el mal que paso, y no le creo.
.
Don Francisco de Quevedo Villegas y Santibáñez
«Poemas metafísicos», nº 6, en Poesía lírica del Siglo de Oro (edición de Elías L.Rivers), Colección Letras Hispánicas, Cátedra, Madrid 1988, pp. 315-316)
Pero no pensé que tuviese que ser recluido en una triste y oscura calle sin salida para seguir purgando sus engaños.

Calle Quevedo, Vergel (Alicante). Foto R.Puig
Destaquemos que, muy cerca, Mariano Benlliure tiene con todo merecimiento una calle luminosa y abierta al campo y a la montaña tutelar del Segaria. Calle tiene también el Marqués de Estella (1877-1921), o sea Fernando Primo de Rivera y Sobremonte, primer posesor de ese título (otorgado por Alfonso XII) y tío abuelo del fundador de la Falange.
Hizo méritos como militar en la III Guerra Carlista, tomando la ciudad de Estella en 1877, lo que le valió el marquesado. Fue Gobernador de Filipinas y Ministro de la Guerra con Antonio Maura y Eduardo Dato. No conozco cuál fuese su relación con El Verger, salvo que durante las guerras carlistas anduviese por aquí combatiendo a las partidas carlistas que no faltaban en la provincia de Alicante.

Eduardo Sáenz Hermúa, Marqués de Estella, Blanco y Negro,1897, Wikimedia Commons
Pero volviendo a Don Francisco de Quevedo y a su modesta calle de Vergel, siento decir que este que supongo quiso ser un homenaje, más que serlo parece un destierro, como si nuestro poeta no hubiera tenido bastante con los dos que le tocaron en su ajetreada vida.
Así que me siento obligado a manifestar que:
Ni carrer, ni carrerá, ni carreró,
el que a Francisco de Quevedo
al Verger li han deixat
és tal només un cul-de-sac
.
Propongo en desagravio lo siguiente:
- Se organice un certamen de poesía en su honor.
- Se le ofrezca una mejor ubicación.
- O que, al menos, se arreglen y pinten los muros del callejón.

Carrer Quevedo. El Verger. Foto R.Puig
De la luna, la nubes y la mareas

La luna en el mar riela. Foto R.Puig
Omnia plenilunio maria purgantur (…) hoc esse quod terras saturet accedensque corpora impleat, abscedens inaniat. ideo cum incremento eius augeri conchylia et maxime spiritum sentire quibus sanguis non sit, sed et sanguinem, hominum etiam, cum lumine eius augeri ac minui…
Con el plenilunio todos los mares se depuran (…) ; es decir que cuando (la luna) se aproxima satura la tierra y llena los cuerpos y cuando se retira los vacía. Por ello los moluscos crecen cuando ella crece y sobre todo se siente que la sangre aumenta o disminuye en proporción a su luz…
Plinio el Viejo, Historia Natural, II cii 220…221
Hace unos días tuvimos plenilunio a la orilla del mar y la marea subió. Las creencias, los mitos y las supersticiones en torno a la influencia de las fases de la luna son innumerables. Ya Plinio el Viejo (23 – 79 d.C.) se ocupó de estas cuestión en su Historia Natural y no seré yo quien le desmienta, cuando además…
Tiberius item et in capillo tondendo servavit interlunia
Tiberio para cortarse el pelo atendía a los cambios de la luna…
Plinio el Viejo, Historia Natural, XVI, lxxv, 194
Desde entonces el prestigio de luna como poderosa influencer no ha dejado de crecer a través de los siglos.
Sus poderes son innumerables. Según el Malleus maleficarum («El martillo de las brujas», Alemania, 1486)…
Las estrellas influyen en los diablos. (Prueba de ello es que) ciertas personas a las que se denomina Lunáticas son molestadas por los demonios más en unos tiempos que en otros; los diablos les acosarían continuamente si no fuese porque ellos (los demonios) también están profundamente condicionados por ciertas fases de la Luna
Podría seguir comentando sobre estas cosas que no existen, aunque, como dicen en Galicia, haberlas haylas, pero me remito a un interesante Diccionario de Supersticiones que se lee como una colección de historietas y podría servir para innumerables guiones: Iona Opie and Moira Tatem (Eds), A Dictionary of Superstitions, Oxford University Press, 1989 494 pags.
.
La luna y sus acosadoras
Por mi parte, lo que si sé y puedo probar con fotos es que las nubes sienten celos de la luna y a menudo le hacen la vida imposible…

La luna acosada por las nubes. Foto R.Puig

La luna trata de sacudirse las nubes. Foto R.Puig

Nube que quiere comerse a la luna. Foto R.Puig

¡Puñetera nube! Foto R.Puig
Es una batalla silenciosa que se prolonga sobre nuestras cabezas sin que le prestemos la atención que merece (salvo que seamos uno de esos lunáticos).
No siempre lo consigue, pero esta vez la luna se ha zafado de la nube y seguirá reinando en la bóveda de la noche

La luna se abre paso. Foto R.Puig
.
Pero no se lo creerán, hay nubes especialmente malévolas que se empeñan en oscurecer el blanco rostro de nuestra vecina. Este drama se repite una y otra vez en el transcurso de la noche

Luna de luto en noviembre. Foto R.Puig

Luna de medio luto. Foto R.Puig

Los velos se disipan. Foto R.Puig

Mejor. Foto R.Puig

¡Esta es mi luna! Foto R.Puig
.
Marea
No obstante… ¡no es plata todo lo que en el cielo reluce!
El mayor lunático de todos es el mar. Ese sí que se hincha bajo la luna, como se sabe desde tiempo inmemorial.
Y hay mareas que nunca se olvidan, hay golpes del mar soliviantado por la luna que no se olvidan, como aquella acqua granda en Venecia el 4 de noviembre de 1966. Estudiaba yo por entonces en Italia. Las lluvias fueron también intensas. El Arno inundó Florencia y en las vacaciones de Navidad allá fuimos centenares de estudiantes, a desembarazar del barro y los detritos los sótanos de Florencia, calzados con botas de caucho y armados de palas.
En Venecia las aguas del Adriático ascendieron casi 1,94 m. sobre el nivel habitual.

«Acqua granda». Venecia. 4 de noviembre 1966. Foto de dominio público
Lo he recordado cuando ahora mismo se repite esa tragedia que ensombrece una y otra vez la vida de los 50.000 vecinos de Venecia, mientras grotescamente (lo hemos visto en la televisión) parece divertir mucho a no pocos de los inconscientes turistas (36 millones anuales) que se hacen selfies. Ellos no tendrán que limpiar sótanos, casas, templos y muchos otros edificios de la ciudad cuando el agua se retire.

Acqua granda. Venecia. 4 de noviembre 1966. Dominio público
Porque como un veneciano declaraba antes de ayer ante las cámaras, lo más duro es la depresión que les queda a los vecinos cuando el nivel de la inundación baja y se enfrentan a los daños.
Pero es que, además, los habitantes de Venecia saben que la sal del mar que inexorablemente afecta a los millones de pilastras de madera que sustentan sus edificios sigue carcomiendo sus fundamentos.
Mientras tanto el proyecto de la gran barrera, que desde hace quince años se proclama que salvaguardará Venecia, sigue engullendo miles de millones de euros en un laberinto de ineficacia, sin que se atisbe una conclusión cierta.

Canaletto. La piazza San Marco. National Gallery, Washington
El mar es

Olvido. Foto R.Puig
El mar es un olvido
El mar es un olvido,
una canción, un labio;
el mar es un amante,
fiel respuesta al deseo.Es como un ruiseñor,
y sus aguas son plumas,
impulsos que levantan
a las frías estrellas.Sus caricias son sueños,
entreabren la muerte,
son lunas accesibles,
son la vida más alta.Sobre espaldas oscuras
las olas van gozando.Jorge Guillén

Latido. Foto R.Puig
El mar es un latido El mar es un latido, el regreso del tiempo; el mar es insistencia de un amor obsesivo. Es como una cosecha de espumas que son rastros de quillas olvidadas en los surcos del alma. Sus olas son quimeras, planicies implacables, palpitación insomne en pechos de metal. Es sudario que sueña ser lienzo compasivo. R.Puig

Sudario compasivo. Foto R.Puig
Un paseo por Els poblets

El Segaria omnipresente. Els Poblets. Foto R.Puig
Sobre este pueblo he escrito en varias ocasiones, incluso sobre su historia. Se llama Els poblets («los pueblos») por haberse formado reuniendo varias unidades urbanas más pequeñas. Rodeado del mar por un costado y de terrenos agrícolas por los otros tres, lo preside el Segaria, una montaña de perfil dentado, en realidad una pequeña sierra de picachos escarpados.

Por la entrada al centro de Els Poblets. Foto R.Puig
Hoy sólo quiero comentar un reciente paseo, durante el que, al tuntún, disparé mi cámara fotográfica. Es un pueblo del que hasta ahora he destacado principalmente su playa, su río y su historia.
.
Paraíso pensionista
No he dicho sin embargo que en este pueblo hay una proporción muy importante de jubilados, de Alemania principalmente y también de Inglaterra. Luego estamos los pensionistas españoles por supuesto.

Lugar para jubilarse. Els Poblets. Foto R.Puig
Es un lugar tranquilo con edificios que raramente superan las dos alturas, con muchas calles bordeadas por chalets con jardín y urbanizaciones de casas adosadas. El centro tiene ya tres siglos al menos, pero el resto se ha ido formando en las últimas décadas del siglo XX.

.
Fauna doméstica
En cierto modo esto hace que proliferen los perros, pues es sabido que jardín privado más jubilado suele pedir la compañía canina. El censo de canes, a ojo de buen cubero, creo que iguala el de habitantes, que no llega a los tres mil, aunque en verano aumenta con los veraneantes. A esto se añade que la playa de canto rodado de la Almadraba, con sus 1600 metros de orilla, atrae, sobre todo temprano y a últimas horas de la tarde, a los paseantes del mejor amigo del hombre que vienen de las urbanizaciones de municipios colindantes.

Tantos canes como habitantes. Els Poblets. Foto R.Puig
Los gatos, exigua minoría, sobreviven con precauciones

Lucha por la vida. Els Poblets. Foto R.Puig
.
Estilos de edificios y muros
Paseando entre la playa y la entrada al centro antiguo se ven edificios de diversa antigüedad, estilo y estado. Hay aquellos que yo conservaría, por tener un carácter tradicional, pero este parece condenado a su deterioro final

Estado del antiguo Riurau. Els Poblets. Foto R.Puig
Hay casas que ya nadie quiere comprar

Casas del pasado campesino. Els Poblets. Foto R.Puig
Muros antiguos construidos con admirable habilidad. El que les muestro tiene casi cien metros de longitud y más de dos metros de altura.

Antiguo muro. Els Poblets. Foto R.Puig
Sospecho que se hizo en buena parte con piedras del río o de la playa.
Del pasado de las fincas agrícolas quedan pocos vestigios.

Restos del pasado. Els Poblets. Foto R.Puig
Entre los chalets predomina el estilo de la arquitectura residencial levantina, que ha proliferado en las urbanizaciones de la segunda mitad del siglo XX

Al gusto levantino. Els Poblets. Foto R.Puig
y que enlaza discretamente con la arquitectura de los pueblos de la región valenciana, adaptados al clima y refulgentes de blancura, aunque no falta quien quiera darle un tono feudal.

Al gusto Edad Media. Els Poblets. Foto R.Puig
En este contexto, hay quien aspira a que la entrad de su casa se destaque,

Al gusto rococó. Els Poblets. Foto R.Puig
quiera emular a los jardines de Viena

Sobre el muro. Els Poblets. Foto R.Puig
o introduzca un sentido de misterio bajo los arcos de su entrada.

Al gusto simbolista. Els Poblets. Foto R.Puig
Recientemente no faltan quienes quieren romper con el pasado y distinguirse con edificios minimalistas

Al gusto minimalista. Els Poblets. Foto R.Puig
.
Hacia el centro
Si me adentro hacia el núcleo urbano propiamente dicho diviso la espadaña del la iglesia de El Salvador

La espadaña de El Salvador. Els Poblets. Foto R.Puig
no lejos del puente que cruza el río

El cauce del río Girona. Els Poblets. Foto R.Puig
Presidido por algunos almacenes agro-industriales y por la única ferretería que todavía se mantiene frente a la competencia de las grandes superficies del bricolaje de la comarca.

Sobre la cascada. Els Poblets. Foto R.Puig
Este río discurre inocente entre altos muros que parecen insalvables. No obstante, en octubre del 2007 llegó furioso en menos de dos horas desde el interior montañoso, se desbordó, arrasó viviendas y negocios, y arrastró vehículos y enseres domésticos y comerciales.
Por las calles cercanas se aprovechan los amplios garajes de las viviendas como lugar para encontrarse la familia y los amigos, al abrigo de la solana o de la lluvia, a modo de comedor y sala de estar abierta a la calle.

La sala de estar polivalente de mi amigo Jaime. Els Poblets. Foto R.Puig
En la que aquí se muestra está claro que facilmente se convierte en lugar de juego para los niños.
No lejos de ahí encontramos los locales de dos filas de las seis que protagonizan los desfiles festivos de Moros y Cristianos.

Local de una fila cristiana. Els Poblets. Foto R.Puig

Escudo de la fila sarracena. Els Poblets. Foto R.Puig
Y como se me ha hecho ya de noche y aprovechado la imagen de la luna mora, me despido con la que la inspiró, sin que falte el lucero que la acompaña

La luna y el lucero de la tarde sobre Els Poblets. Foto R.Puig
Mar y monte (1)

Que vengan las olas… Foto R.Puig
Frente al mar
las montañas
de la Marina Alta
dialogan con las olas
por valles y gargantas.

El monte y el mar. Foto R.Puig
Las olas alzan crestas
y los montes aristas.

El Segaria. Foto R.Puig
—-
Guerra

En orden de batalla. Foto R.Puig
Llegan a veces días
en que el mar
trae la guerra
y falanges de espuma
perecen en la playa

Foto R.Puig
Hay escuadrones
que buscan el combate
contra los roquedales
cubiertos de hojas muertas
que Poseidón esparce.

Foto R.Puig
Los pelotones blancos
con ira casi humana
golpean las testuces
de guerreros oscuros,
horrísono estallido
de cabelleras albas..

Foto R.Puig
—-
Armisticio

Mare nostrum. Foto R.Puig
En este nuestro mar
las batallas
no se alargan

Sol con palmera. Foto R.Puig
Puede que sea el sol
que todo lo apacigua
o que las aguas,
tras la tormenta
cansadas,
tengan ansia de calma.

Espigón. Foto R.Puig
El espigón ayer
era muro de furias,
hoy a su vera
la playa recupera
su aire maternal.

La mar de bien. Foto R.Puig
Con el atardecer,
frutos del temporal,
alguien recoge cañas

Esta puede servir. Foto R.Puig
La noche se acerca,
sales a pasear
frente al mar
ya sereno

Cuando el cielo tiende su manto… Foto R.Puig
Cuando los murciélagos
abandonan sus desvanes
es la hora de las fábulas,
alguien viene a mi encuentro
y me mira muy fijo

Los dueños de perros
entre ellos conversan.
Yo que no los tengo
con algún vecino
que busca compañía
me hago el entendido
(es fácil improvisar
algún cuento canino).
—-
Retirada

Cae la tarde. Foto R.Puig
En estas latitudes
la noche llega rápida.
De vuelta a casa
es hora de sentarse
y pensar qué escribir
para el blog de mañana

El mar se despide en mi ventana. Foto R.Puig
Corazón de piedra, corazón de playa

Corazón de playa. Foto R.Puig
En octubre el Mediterráneo es benigno por la Marina Alta.
A la playa de la Almadraba desde sus praderas submarinas han llegado las hojas muertas de la Posidonia. Esta flora del mar crece y se repone. En esta orilla suelen notarse más sus ciclos por el aumento de los depósitos de esta planta. Dificultan la zambullida pero protegen la orilla de esta playa singular hecha de cantos rodados, obra de un río durante millones de años.
La muralla mullida y oscura que se forma en la orilla no arredra a un veterano surfero que aprovecha estos días de vientos favorables para hacerse a la mar con su vela.

Recogiendo la vela. Foto R.Puig
La energía de mi vecino y amigo no se agota con la edad, más bien crece.

Recogiendo la tabla. Foto R.Puig
Cerca de la línea del horizonte hay quien, sin tantos trabajos, se deja mecer en su barco velero.

Velero lejano. Foto R.Puig
…
Desde la mañana…

Alborada 18 octubre 2019. Foto R.Puig
a la noche,

Luna hace tres días. Playa de la Almadraba. Foto R. Puig
estos son días de calma

Octubre en la playa de la Almadraba. Foto R.Puig
…
Pero, a lo que iba, les quiero mostrar las pequeñas obras de arte que mi nieta la pequeña me regaló este verano…
Píntame un corazón

Hay muchos cantos rodados con forma de corazones, se encuentran por toda la playa, son como mensajes mudos labrados por el río en colaboración con las olas, el trabajo de equipo de una naturaleza escultora.
Pero es el corazón de los niños el que mejor descifra su presencia.
A mi nieta le bastan unos rotuladores y unas ceras para dejarme su obra, que también es un mensaje. ¿Hay mejor forma de decir «te quiero»?
Como todos los artistas, ella también bosqueja…

Mi nieta pequeña hace bocetos. Foto R.Puig
Prueba colores y formas…

Color de corazón. Foto R.Puig
Hasta completar su idea

Obra de mi nieta pequeña. Foto R.Puig
Si me aceptan un consejo, cuando caminen por la orilla de una playa de piedras o a la vera de un río busquen corazones, y si tienen hijos o nietos déjenselos con unos colores; barritas de cera o si no temen que lo embadurnen todo, también sirven los rotuladores.

Luna en la Almadraba. Foto R. Puig
Como despedida les dejo un viejo refrán castellano :
¿Quieres cosa que te asombre? El corazón del hombre
Fuente: Francisco Rodríguez Marín
Instantáneas matritenses

Al albur de Trump. En el paseo de Recoletos. Foto R.Puig
Hoy es el último día de una semana en mi Madrid natal, donde deambular anima a fotografiar sin pretensiones. A veces, como en la foto que abre esta crónica, la bolsa madrileña se hace presente en la calle con un gráfico ascendente, pues los chinos y el hombre de la pelambre amarilla se han reunido para salvar sus rebaños. En fin, todo parece depender del humor de Donald, incluso para los rentistas españoles.
¡Pero aún hay esperanza! ¡todavía hay quien compra libros!

En la Feria del libro antiguo y de ocasión. Foto R.Puig
Caminando de mañana por el barrio, descubro que aún hay gentes amables que despachan leche fresca y preparan desayunos y meriendas como en tiempos de la abuela.

El Cántaro Blanco. Calle de Manuela Malasaña 29. Madrid. Foto R.Puig
Pero -¡ay!- no lejos de ahí leo el cartel, colgado de un balcón, de una asociación del barrio, un grito de socorro : SOS Malasaña, Vecinos en peligro de extinción. La causa no es el cambio climático, sino el ambiente en el que viven cada día.

SOS Malasaña. Foto R.Puig
¿Era mejor el Madrid de antes o era sólo diferente? En todo caso hay quien vive de vender postales del Madrid de hace años. De una forma u otra la ciudad ha ido cambiando, y nosotros también.

Cómo era Madrid. Foto R.Puig
Lo que no varía, sino que crece, es el número de salas de teatro en la capital de España. Nostalgia : al Teatro María Guerrero veníamos los estudiantes de bachillerato a aplaudir guiados por el jefe de la clac, que comenzaba a batir palmas en los momentos álgidos de la representación. Disfrutábamos de una entrada a precio reducido. Había un bar al otro lado de la calle en el que nos reclutaba el hombre de la clac.

Ciudad de teatros. Foto R.Puig
Tampoco faltan otro tipo de atracciones, aunque para algunas haga falta armarse de paciencia…

El cielo de Madrid sobre el edificio España. Foto R.Puig
Se trata de acercarse al cielo

Hacia el ascensor de Madrid al Cielo. Foto R.Puig

Cola para subir al cielo. Foto R.Puig
Y en Madrid no faltan esculturas que señalan a los hipódromos espaciales, incitando a mirar hacia las alturas

De Madrid al cielo. Foto R.Puig

De Madrid al cielo. Foto R.Puig
Otras meditan

Meditar España. Foto R.Puig
Los turistas buscan algo a ras de tierra

¿Qué buscan? Foto R.Puig
Quizás un taxi, una parada de autobús, si bien lo más práctico para llegar a cualquier sitio es sumergirse en el Metro

Camino hacia el subsuelo. Foto R.Puig
Sobre todo si hay que volver a casa tras una jornada de trabajo

Hora punta. Foto R.Puig
Pero si prefieren una experiencia electrizante…

Otro género de tren. Foto R.Puig
Breverías erasmianas (XXXIX): ¿Qué es un adagio?

Obras Completas de Erasmo de Rotterdam . Librería de Pieter van der Aa, Leyden, 1703. Foto R.Puig
Hace ya años traduje y edité siete adagios de Erasmo de Rotterdam bajo el título Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio (Colección Humaniora, Pre-Textos y Biblioteca Valenciana, 2000, 336 páginas), incluyendo mi traducción de los Prolegómenos que el gran humanista publicó con su Adagios en 1508. Estos prolegómenos forman un tratado sobre las paremias, es decir, los proverbios o adagios. Erasmo se sirve de esos tres términos para designar la misma cosa. La edición se agotó hace tiempo, pero gracias al interés que puso Javier Setó, responsable de El libro de bolsillo de Alianza Editorial, en rescatar este trabajo, pude reeditar en 2008 esos textos excepcionales en la sección de Filosofía de la colección (H4485), corrigiendo las erratas de la primera edición y añadiendo más de cincuentas nuevas notas.
Vivimos en tiempos en que se lanzan abundantes lemas y consignas para la publicidad y la propaganda, sobre todo la electoral, tratando de cautivar el favor de los ciudadanos con fórmulas pegadizas y contundentes. Así que se me ha ocurrido volver a lo que Erasmo nos explicó hace siglos sobre el arte de la paremia, adagio o proverbio.
Creo que el gran humanista tiene aún mucho que enseñar a los creativos de esta nuestra devoradora feria de las vanidades.

Quid sit paroemia. Foto R.Puig
Erasmo repasa en sus Prolegómenos algunas definiciones latinas y griegas de los adagios.
Por ejemplo:
Paroemia est proverbii vulgaris usurpatio, rebus temporibusque accomodata, cum aliud significatur quam dicitur
Un adagio es la utilización de un proverbio popular, adaptado a los temas y a las épocas, que significa algo distinto de lo que en él se dice
Según Diomedes, Autor del “Arte Gramatica”
Texto latino de Les Adages d’Érasme, les Belles Lettres et le GRAC, Lyon 2010, p. 37
A continuación comenta otras definiciones de los autores clásicos para llegar a una síntesis que pueda aplicarse a su antología, en la que comenta más de cuatro mil proverbios de la antigüedad grecolatina (exactamente 4.151 en la edición de 1536, el año de su muerte)-
Ofrece la siguiente hipótesis de trabajo:
…una cosa es recomendar un adagio y presentar los más valiosos y otra muy distinta definirlos con propiedad. A mí me parece –con la venia de los gramáticos– que se puede dar una definición completa del adagio que además se adapta a nuestro plan actual de trabajo y que es la siguiente:
«Un adagio es un dicho conocido que se distingue por cierta ingeniosa originalidad»
«Paroemia est celebre dictum, scita quapiam novitiate insigne»
De modo que el género viene dado por «un dicho», la diferencia está en «conocido» y «que destaca por cierta ingeniosa originalidad» hace las veces de propiedad. Dado que la perfecta definición consta de esas tres partes, los dialécticos se dan por satisfechos

Inicio de la Colección de adagios de Erasmo. Edición de I. Clericus, 1703. Foto R.Puig
.
La crónica de hoy quiere ser el comienzo de sucesivos resúmenes de mi edición de la «Teoría del adagio» de Erasmo de Rotterdam con la esperanza de que se cumpla el lema de la portada de la edición de sus Obras Completas en Leyden en 1703 a cargo del teólogo y exegeta Johannes Clericus (Jean Leclerc)

Bona causa triumphat. Foto R.Puig
.
La verdad es que, con permiso del príncipe de los humanistas, a mi me llama mucho la atención eso que escribía el gramático Diomedes de que la paremia es «un proverbio popular, adaptado a los temas y a las épocas, que significa algo distinto de lo que en él se dice» (el subrayado es mío). Con la que nos está cayendo en estos días, creo que muchos eslóganes encierran cosas que no son las que sus creativos pretenden que nos dicen.
Qué le vamos a hacer, la publicidad y la propaganda seguirán erre que erre queriendo adaptarnos «a sus temas y a sus épocas». Aunque si ustedes son tan viejos como yo quizás recuerden aquello de ¿renunciáis a Satanás, a sus pompas y a sus obras?
¡Caramba si me equivoco! pero me parece que aquello cobra ahora otro sentido…
.
El mar, en días de temporal, suele amontonar las hojas muertas de los bosques submarinos de Posidonia en mi playa de la Costa Blanca alicantina. Lo hace desde mucho antes de que los seres humanos apareciésemos sobre la tierra, desde muchísimo antes de que alguien balbucease la primera sílaba.

Hojas muertas de Posidonia. Playa de la Almadraba. Foto R.Puig

