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Esculpiendo por los montes donde Horacio descansaba

1 octubre, 2011

Esta entrada la dedico a Marie, mi mujer, que trató de venir a participar en el evento y a quien eché mucho de menos pues, al final,no pudo y se ha tenido que contentar con las fotos; y a mis profesores de escultura en Altea, Paco Benavent, Tatiana Sentamans y Rocío Villalonga, y en Roma, Oriana Impei, de los que tanto he aprendido en estos tres últimos años. 


En son de luz llegué a Roma y en son de luz me alejo de ella

Esta entrada comienza como la primera de este blog en noviembre del 2010, con una puesta de sol sobre el mediterráneo. Atardeciendo llegué a Roma y atardeciendo le digo adiós, sobre la misma nave que me trajo.

https://ensondeluz.com/2010/11/07/3/

Mi última semana en Roma, o mejor dicho en la provincia de Roma, ha estado dedicada al proyecto “Percorso d’arte nel giardino dei Cinque Sensi”, dirigido por la escultora y profesora Oriana Impei, de la Accademia di Belle Arti,

He podido así acabar e instalar mi escultura “A l’ascolto dell’acqua”, en el bosque del “Parco Regionale dei Monti Lucretili”.

Licenza y Horacio

Una zona del parque, más en concreto el “jardín de los cinco sentidos”, está en territorio de Licenza, localidad encaramada sobre los preapeninos de la provincia de Roma.

El pueblo está situado monte arriba. Antes de llegar se pasa junto a la entrada de la “villa de Horacio”, lugar de retiro placentero del poeta, que nos hace pensar en aquél famoso épodo 2,1 que leíamos en el colegio, y que comienza así:

Beatus ille qui procul negotiis,

ut prisca gens mortalium

paterna rura bobus exercet suis,

solutus omni faenore,

neque excitatur classico meles truci

neque horret iratum mare,

forumque vitat et superba civium

potentorum limina.

…/

Dichoso aquél que lejos de los negocios, como la antigua raza de los hombres, dedica su tiempo a trabajar los campos paternos con los bueyes, libre de toda deuda, y no se despierta como los soldados con el toque de diana amenazador, ni tiene miedo a los ataques del mar, que evita el foro y los soberbios palacios de los ciudadanos poderosos.

(fuente: http://sapiens.ya.com)

¡ Pero ya me estoy yendo por los cerro del Lazio !

La verdad es que no podría añadir nada original sobre esta “villa de Horacio” a lo que ya dicen algunos sitios web. Por desgracia suele estar cerrada y sólo se accede previa petición. En caso de estar interesados, podéis encontrar fotos y documentación sobre este histórico lugar:

https://www.licenzaturismo.it/localita-villa-di-orazio

http://www.fastionline.org/docs/FOLDER-it-2004-8.pdf

Pero lo que sí puedo hacer es imaginar a Horacio componiendo algunas de sus obras junto a estas montañas cubiertas de bosques. Aquí anidan hoy algunas parejas de águilas reales y campan varias manadas de lobos.

En una de las salidas de los numerosos barrancos se sitúa la cascada del “giardino dei cinque sensi”. Junto a ella también se puede sentir aquella beatitud horaciana.

Así que hoy concluyo “la saga de la piedra”, la historia de un proyecto de cuyo comienzo informaba en este blog el 28 de junio.

Aquella entrada terminaba con las imágenes de un bloque de “lapis tiburtinus”:                    https://ensondeluz.com/2011/06/28/fin-de-curso-la-saga-de-la-piedra/    que, ya tallado, convive ahora con el agua y el bosque en estos parajes.

La última semana del proyecto (lunes 19 a domingo 25 de setiembre)

Así estaba el parque en el mes de febrero cuando lo visitamos para precisar la localización de los emplazamientos para nuestras esculturas, que aludirían a los cinco sentidos.

Y este era el aspecto de la cascada. Junto a ella propuse instalar mi obra, “a la escucha del agua”, una escultura de un metro ochenta que evoca una gran oreja, en cuya parte posterior una concavidad acampanada se orienta hacia las aguas del riachuelo.

Es una masa pétrea, primitiva, con algo de esas estelas escandinavas marcadas por las runas vikingas (aunque en este caso el alfabeto aquí plasmado sea sólo el del escalpelo y la gradina). Los surcos que he tallado en ella recuerdan la corteza de los árboles y se integran en el rincón umbrío junto a esta caída del agua. Las repetidas incisiones pretenden hacer pensar a las vibraciones del sonido que el arroyo emite.

El caminante apercibe la escultura desde el sendero como una invitación a aproximar su oído, a cumplir un rito, a sentir el rumor del arroyo, como homenaje a los espíritus del agua y a las ninfas del parque. Es un juego de puerilidad silvestre. Los escolares que visitan el parque lo apreciarán.


Trabajando duro

La semana del 19 al 25 de setiembre ha sido de intenso trabajo, con la ayuda generosa y continua del personal del parque. Stefano Sorrentino, Stefano Panzarasa, Giuseppina, Donatella (me quedo con las ganas de mencionar a todos) nos han ayudado incansables

Algunos, come Giuseppina, que empuña aquí la trepanadora, han descubierto en estos días una inesperada vocación para la escultura el piedra

Las sabrosísimas comidas en la “Osteria de Gustavo”, donde su hijo Daniele nos trató a cuerpo de rey, las costeó la Accademia di Belle Arti de Roma. En el bar venden unos helados excelentes. El café también lo es, tanto ahí como en el otro bar del pueblo, el de la señora Maria Grazia. La gente del pueblo ha sido amabilísima con nosotros. Si alguna vez caéis por este lugar encantado ir a saludar de mi parte a la señora Rina, en cuya tienda yo compraba  manzanas y ciruelas todas las mañanas. Es una experta en hierbas y plantas silvestres medicinales o comestibles.

El Comune de Licenza nos obsequió con el alojamiento en la “foresteria”, un ala del Palazzo de los Orsini restaurada, en la parte más alta del pueblo, al final de empinadísimas subidas, en la plaza del castillo. La foto muestra la entrada de nuestro alojamiento.

Los ocho escultores (siete alumnos y la profesora Oriana Impei de la Accademia di Belle Arti de Roma) teníamos que acabar nuestras obras en esa semana.  Están talladas en bloques de travertino y evocan la sensorialidad y los cinco sentidos. Las esculturas permanecerán en el parque. Hemos empleado hasta tres generadores, prestados por la gerencia del parque, para accionar las herramientas, así como un compresor para los martillos neumáticos. No obstante, una buena parte del trabajo requiere el uso, manual, de mazas, escalpelos y gradinas.

El lunes 19 llovió a mares y tuvimos que resignarnos a perder una jornada de las seis previstas, pero del martes al sábado nos beneficiamos de un tiempo soleado (y caluroso), a pesar de varios imprevistos de tipo técnico o logístico que entre todos solventamos con tesón. Grupos de alumnos de varias escuelas y de un colegio de la zona nos visitaron en compañía de sus profesores y pudieron observar en directo nuestra labor.

Los artistas

La obra de Fabio Arrabito,»il seme», ha demandado un gran esfuerzo físico. Evoca una semilla  sobre su vaina y responde al espíritu naturalista del parque.

De vez en cuando hay que reposarse, en este caso es María Pía Amato, autora del “SpeOcchio” (el espejo-ojo) quien se toma un descanso.

Me quito la máscara para el polvo y las gafas de protección y hago una pausa para posar junto a mi trabajo en curso.

La escultura  de Michelangelo Valenti plasma la parte superior de un cuerpo que no sabemos si emerge laboriosamente de la piedra o está en el proceso de fundirse con ella.

El laberinto interno del oído, esculpido a modo de caracol por Francesca Asquino, adentra sus antenas en la tierra para escuchar todo lo que ella tiene que contarnos.

La profesora Oriana Impei, alma y energía del proyecto, en plena faena.

Durante la inauguración Oriana explica su escultura, que evoca el sexto sentido, la intuición. Es una gran mano de travertino, de uñas en onix,  surcada por la línea de Mercurio, la de la sensibilidad, en la que germinan las hojas blancas y nacaradas de la Lunaria.

La colaboración inestimable de Matthias Omahen, escultor y grabador, casado con la profesora Impei, ha sido esencial para el proyecto. Aquí le vemos dando una mano, a través de la abertura de una de las esculturas, el «SpecOcchio» de Maria Pia Amato.

Maria Beatrice Tabegna talla su escultura dedicada al viento, que ha sido obsequiada al municipio de Licenza

Eugenia Appetito puede descansar directamente sobre su escultura, que representa la interacción de los cincos sentidos

“Last but not least” ha habido otro artista, Marco Mazzei, el fotógrafo y realizador, que nos ha seguido en estos días, en medio de la polvareda, y ha captado los trabajos. El fruto de su esfuerzo será una producción sobre DVD que sintetizará el proyecto.

Moviendo toneladas

El viernes 23, el camión dotado de grúa, facilitado por el arquitecto municipal, sirvió para poner en pie y sobre sus basamentos las esculturas. Vemos aquí como traslada la mía y con el brazo mecánico la erige sobre su basamento en la zona alta del jardín, delante de la cascada.

La pericia de Giuseppe y Giovanni fue indispensable para desplazar y colocar adecuadamente los bloques. Gracias a ellos pude dedicar el viernes y el sábado a terminar la obra “in situ” y en su posición definitiva.

Una vez acabada, cubro el basamento con la tierra rojiza de ese rincón

El resultado: cuando el visitante llega a la explanada de la cascada divisa, orientada al mediodía, mi obra “A l’ascolto dell’acqua”, al final del camino, junto al riachuelo y la cascada.

El reverso de la escultura se orienta al norte y a la umbría del bosque. El rumor del agua es captado por la campana posterior, o al menos así lo quiere nuestra imaginación cuando acostemos nuestro oído contra el orificio de la gran oreja frontal

Los festejos de la inauguración

Durante toda la jornada del domingo 25 se celebraron los festejos de la inauguración, con una nutrida asistencia de los habitantes de la zona y numerosos visitantes llegados de Roma.

Junto a la cascada se celebra una sesión de yoga. Espero que mi gran piedra haya ayudado a concentrar un poco de las energías del cielo, la tierra y el agua en los espíritus de los participantes

Stefano Panzarasa, responsable de la educación ambiental en el parque, a la guitarra, y Roberto Capotorti interpretan junto a la cascada su canción del “Orecchio verde”, basada en un texto de Gianni Rodari (cuyos “cuentos por teléfono” leía yo a mis hijos hace años a la hora de dormir).

Aquí con mis dos amigos junto a mi escultura.

Unas jóvenes amazonas de la Asociación ecuestre “Open Range” evolucionan con sus banderas delante de la escultura

Ahí se ha quedado, esperando y soñando; al menos al modo en que las rocas pueden concitar nuestros sueños, cuando, esculpidas, las contemplamos.

Si algún día subís desde Tívoli a la villa de Horacio, continuad un poco y antes de llegar a Licenza, en un recodo de la carretera os espera el viejo cartel leñoso del Centro Macaruta, que así es el viejo nombre del Giardino dei Cinque Sensi. Recorred el jardín y, pasando el puente de madera caminad hacia la cascada y, tras dejar a la izquierda un huerto, el de Alfonso Maffei que también es el propietario del suelo sobre el que se asienta mi escultura,  llegaréis a sus aguas.

Si hace calor tomad un baño refrescante y, si os provoca, pegad vuestro oído al orificio de la gran oreja. Quizá escuchéis no sólo el rumor del agua sino, quizas, alguna confidencia de las ninfas y los gnomos que pueblan el bosque

Cementerio marino de Sète

18 septiembre, 2011

La mer, la mer, toujours recommencée ¡

                                                           Paul Valéry

La mort, la mort, toujours recommencée ¡

                                                           Georges Brassens

 



Paul Valéry

En mi ruta por el sur de Francia en dirección a España, por fin he parado en Sète. Otras veces llovía o no había tiempo, pero la semana pasada he podido visitar su cementerio marino guiado por los versos de Paul Valéry (1871-1945).

Es cierto que hay muchos otros motivos para detenerse en Sète, que en esos días era la sede del “Primer congreso internacional sobre la felicidad”, o sea “Les premières assises du bonheur”. No está mal para estos tiempos de crisis y habría sido interesante escuchar a un ministro de Bhutan explicar cómo su país es uno de los más felices del mundo, pero lo que yo quería era verificar las estrofas del poema Le Cimitière Marin de Valéry, comprobar si se correspondían con la realidad del sitio donde el poeta está enterrado, si lo que imaginaba al leerlas es lo que se contempla al estar ahí.


Este camposanto es especial, pues no se trata sólo de un hermoso y apacible cementerio donde yacen los restos de un poeta cuya obra se admira, como sucede con Keats o Shelley en Roma o Machado en Colliure, sino de un lugar que el poeta ha cantado en “Le cimitière marin” (1920), muchos años antes de haber sido enterrado, precisamente ahí, en el panteón de la familia, junto a sus familiares más cercanos


Los dos últimos versos  de la primera estrofa de este poema en veinticuatro decasílabos han sido grabados en la piedra de su sepultura:

O récompense après une pensée

Qu’un long regard sur le calme des dieux ¡

 

¡Oh recompensa después de un pensamiento

Contemplar largamente la calma de los dioses!

Con la desproporción entre el ser pensante y la deseada eternidad que nuestra vida desmiente comienza este largo poema, excepcional memento mori de uno de los mejores poetas modernos.


Ce toit tranquille, où marchent des colombes,

Entre les pins palpite, entre les tombes;

Midi le juste y compose des feux

La mer, la mer, toujours recommencée ¡

O récompense après une pensée

Qu’un long regard sur le calme des dieux ¡

 

Esta techumbre tranquila, que recorren palomas,

Palpita entre los pinos, palpita entre las tumbas;

Un mediodía de justicia aquí fuegos compone

¡El mar, el mar, siempre recomenzando!

¡Oh recompensa después de un pensamiento

Contemplar largamente la calma de los dioses!


Este Techo, “edificio en el alma, suma dorada de miles de tejas”, “ofrenda suprema a los dioses de un sereno fulgor”, sólo obtiene de ellos un “desdén soberano”, por lo que el poeta se resiente, nos dice que ha comenzado a “olfatear aquí mi humareda futura”.

A partir de ahí el poema deambula largamente por estrofas de éxtasis de un soberbio refinamiento y de una escritura diamantina, que conducen casi sin sentirlo del “puro acontecimiento” al “vacío futuro”.

Una pregunta me surge espontánea: ¿por qué las aguas, del mar o de los ríos, arrastran la mirada de los poetas hacia la caducidad del individuo, a la fragilidad de su conciencia? ¿por qué sin necesidad de escribir poesía nos sentimos vinculados a nuestro final futuro a la vera de un río o sentados frente al movimiento incesante del mar? ¿por qué sin embargo frente a las grandes aguas nos sentimos consolados de nuestra finitud y animados a vivir ?

Tant de sommeil sous une voile de flamme, / O mon silence!…

¡Tanto sueño bajo un velo de llamas, / Oh silencio mío!

 

Algunas estrofas hacen recordar inevitablemente el “qué se hizieron” de Jorge Manrique.

Où sont des morts les phrases familières,

L’art personnel, les âmes singulières?

La larve file où se formaient les pleurs

 

¿Dónde se fueron las frases habituales de los muertos,

El arte personal, las almas singulares?

La larva hila allí donde brotaba el llanto

 

Las imágenes de Valéry siguen discurriendo como los ríos de Manrique. No obstante, de todo aquello que acaba bajo tierra, de entre todo lo que está destinado a perecer, lo que hiere más la imaginación del poeta son:

Les cris aigus des filles chatouillées,

Les yeux, les dents, les paupières mouillées,

Le sein charmant qui joue avec le feu,

Le sang qui brille aux lèvres qui se rendent,

Los chillidos de las muchachas al hacerles cosquillas

Los ojos, los dientes, los párpados mojados,

El seno atrayente que juega con el fuego,

La sangre que da brillo a unos labios que se rinden,

Y sin embargo, cuando parece que el poema terminará desplomándose por los abismos de la melancolía, el poeta se alza, como una ola que se libera de la visión del fin, y cierra su obra enfrentándose prometeíco a la calma hipnótica de la muerte:

Le vent se lève!… Il faut tenter de vivre!

L’air immense ouvre et renferme mon livre,

La vague en poudre ose jaillir des rocs!

Envolez-vous, pages tout éblouies!

Rompez, vagues! Rompez d’eaux réjouies

Ce toit tranquille où picoraient des focs!

 

¡Se alza el viento!… ¡Hay que tentar la vida!

Un aire inmenso abre y cierra mi libro,

¡La ola osada surge de las rocas con su espuma!

¡Emprended el vuelo, páginas deslumbradas!

¡Romped, olas! ¡Romped con aguas gozosas

Este techo tranquilo salpicado de foques!

 


Georges Brassens

Pero, mi inesperado descubrimiento en Sète ha sido que Georges Brassens (1921-1981), mi cantautor francés favorito, nació también en este hermoso puerto de mar, y está enterrado aquí. A la entrada del cementerio marino una placa nos remite a otro cementerio, el de Py, donde tiene su sepultura este trovador inolvidable.

No me alcanzó el tiempo para acercarme a ese cementerio, al que se llega por la avenida de la Corniche, pero me permitiréis que ponga en relación al poeta sublime, Valéry, con el poeta terrestre, Brassens, a través de algunos versos de dos canciones. Al fin y al cabo fue él quien con humor y admiración dejó en sus letras varios guiños dedicados a  su paisano .

En su “Súplica para ser enterrado en la playa de Sète”, se acuerda de Valery, cuyos versos son “mejores que los míos”, y que aunque esté enterrado en el cementerio marino, quien recibirá más visitas de los marinos será él, el trovador Brassens, si llegan a concederle el capricho de que su tumba sea un nicho en la playa de La Corniche.

http://www.nme.com/nme-video/youtube/id/cOBoMY84PXk

Desea que instalen un parasol junto a su lápida, para que «los buenos amigos que vengan a hacerme una reverencia no sufran de insolación». Imagina que los vientos que soplan en el Golfo de Lyon, el Mistral y la Tramontana, le traerán en sus aires, desde Italia o España,  los sones de vilanelles, tarantelles, fandangos y sardanas.

La canción acaba con otro deseo del muy bribón: que la sombra de la cruz de su tumba acaricie a las guapas bañistas, las ondinas,  tumbadas sobre la arena (que “el buen Jesús me lo perdone”).

No se le enterró en la playa de La Corniche, pero el cementerio de Py está en el paseo de La Corniche, y su modesta tumba es la de un hombre del pueblo que a la gente ordinaria dedicó sus canciones, dulces y ácidas, sin dorar jamás la píldora.

Lo demuestra su canción “Mourir pour des idées”, contra nacionalismos y guerras, que contiene ese otro guiño a Valéry con el que abríamos esta entrada:

Midi le juste y compose des feux

La mer, la mer, toujours recommencée ¡

                                               Valéry

Les dieux ont toujours soif,

La mort, la mort, toujours recommencée ¡

                                               Brassens

 

http://www.nme.com/nme-video/youtube/id/lLJW0FrQlAM

Oxford y Cambridge

4 septiembre, 2011


Mi primera imagen es de una apacible tarde pre-otoñal en una vereda del jardín botánico de Oxford. Como la imagen alude a la infancia sin mostrarla no puedo evitar que este césped inglés me recuerde otros tiempos. En los primeros años de la dictadura franquista, cuando yo era un chaval de calzón corto, en las familias de clase media solía haber un pariente “anglófilo”, aunque ese rasgo político-cultural no se podía proclamar a los cuatro vientos, pues, por entonces, millones de españoles, germanófilos,  levantaban el brazo al estilo fascista al paso de Franco y los jinetes de su “guardia mora”.

Un anglófilo era también un admirador de la educación anglosajona y en particular de “Oxford y Cambridge”, dicho así, todo junto, como si se tratase de dos lugares siameses, alfombrados de verde, donde unos universitarios educadísimos y uniformados iban de un campus a otro y vivían en unos “colleges” muy bonitos, en cuyas aulas siempre se ingresaba por puertas góticas.

Si no fuera por mi nieta, que crece junto a sus padres, profesores de otro campus inglés, y por dos sobrinas nietas, recién nacidas en una de las dos míticas ciudades, puede que nunca nos hubiésemos dado un garbeo por Oxford y Cambridge. Así que, empaquetados en un “ryanair”, viajamos hace poco a Inglaterra y a esas dos ciudades en las que enseñaron Erasmo de Rotterdam y Luis Vives. Estos humanistas pasaban con soltura del continente a Inglaterra en unos navíos un poco más lentos que los aviones de hoy.

Oxford

Tras unas horas visitando las calles venerables y los inacabables portales de colleges y los patios de antiguas y famosas bibliotecas, Oxford te deja un regusto a excelso parque temático. Para cambiar de sabor es sano acercarse al más antiguo jardín botánico de Inglaterra, el de su universidad.  De esta forma, la visita a Oxford se concluirá de forma reposada con las imágenes de un estanque de ninfeas.

Erasmo y Oxford

En Oxford pasó Erasmo de Rotterdam el otoño-invierno de 1499 departiendo con los humanistas de su universidad, en particular con John Colet, quien recitaba los evangelios en inglés en la catedral de Londres. Había traducido el nuevo testamento del griego a una lengua vulgar mucho antes que Lutero, lo que levantaba las iras de la jerarquía y atraía a miles de personas, que por fin se enteraban de lo que decía la Biblia.

Oxford y Juan Luis Vives

En el Corpus Christi College enseñó Juan Luis Vives hasta que tuvo que dejar Inglaterra, tras unas semanas prisionero de Enrique VIII en la Torre de Londres. Puso su cabeza en peligro por haber apoyado la causa de la repudiada Catalina de Aragón y fue además el tutor de la princesa Mary, la futura reina María Tudor, quien no tuvo en cuenta las ideas de humanismo tolerante del valenciano cuando, más tarde, como reina, legó a la historia el significativo nombre de un cóctel, el Bloody Mary.

Movidos por la devoción vivista quisimos circular un poco por donde nuestro humanista se movió en los años veinte del siglo XVI, pero sólo pudimos asomarnos tímidamente al patio del Corpus Christi College, afrontando los reproches de un guía por haber franqueado en unos metros la puerta de entrada sin un permiso especial.

Otro personaje relacionado con Oxford

Hablando de bloody no he podido omitir la foto de la estatua que campea en una ilustre fachada de la High Street de Oxford

Representa a un adalid del imperio británico, Cecil Rhodes, el fundador de Rhodesia, el teórico de la superioridad de la raza inglesa. Se le conocen afirmaciones como estas:

 I contend that we are the first race in the world and that the more of the world we inhabit the better it is for the human race.

Remember that you are an Englishman, and have consequently won first prize in the lottery of life.

Ser inglés era para aquel gran explotador de los diamantes africanos y del trabajo esclavo, el “primer premio de la lotería de la vida”, pero los universitarios becados por su mecenazgo iban a ser, según él, la cantera de una estirpe de “reyes filósofos” a la manera platónica, que conquistarían y dominarían el mundo.

La cosa se quedó en un objetivo un poco más pedestre, cuya consecución le hizo inmensamente rico:

Tenemos que encontrar nuevas tierras a partir de las cuales podamos obtener fácilmente las materias primas y, al mismo tiempo explotar la barata mano de obra esclava que está disponible de los nativos de las colonias. Las colonias también proporcionarían un vertedero de los excedentes de bienes producidos en nuestras fábricas.

Textos y fuentes en  http://en.wikipedia.org/wiki/Cecil_Rhodes

Estos son los contrastes de Oxford la humanista. En definitiva se trata de otro símbolo más de nuestra civilización. Todas las civilizaciones dejan sus legados de arte y cultura, pero, por desgracia, todas se asientan sobre el doloroso tributo que los más débiles han de pagar a la barbarie.

Cambridge

En Cambrige pudimos parar escasamente cuatro horas, pues queda cerca del aeropuerto de Standsted (paso obligado de quienes nos dejamos ‘ryanairizar’). Fue suficiente para asomarnos a la apabullante colección de arte legada por el vizconde irlandés Richard FitzWilliam (1745-1816) al museo que lleva su nombre y al que se accede gratuitamente por una soberbia fachada neoclásica. Nada más emprender la ascensión de sus solemnes escaleras, un enorme bajorrelieve nos retrotrae a Persépolis.

Comemos en la cafetería restaurante del museo, ante a un muro multimedia por el que desfilan en seis pantallas las imágenes de una colección imposible de detallar. Sólo tuvimos tiempo para recorrer a paso ligero las salas de pintura. Me quedan en la memoria muchas cosas, desde Rubens a Henry Moore, pero, dada mi afición a las fisionomías, sólo dejo testimonio gráfico de dos rostros paralelos. La impasibilidad de una esfinge romana…

…y la ansiedad de la dama de honor de una novia del prerrafaelita John Everett Millais

Muchas más cosas podrían decirse de este museo, así que habrá que volver con calma

Erasmo y el Queen’s College

El Queen’s College de Cambridge se fundó en el siglo XV. La ventaja de este college es que pagando un billete de entrada puedes pasearte por sus cuidados patios y recintos.


No obstante, la “Erasmus Room” sólo se puede ver por el ojo de su vetusta cerradura. Ahora es un aula más con sus mesas y su pizarra modernas. Te queda intuir la ventana de esa habitación en la que, además de preparar las clases de Griego y Teología que impartía a un selecto alumnado, concluyó su versión latina y comentarios del Nuevo Testamento, redactó un trabajo preparatorio de su ensayo contra la guerra, el «Dulce bellum inxpertis», amplió su edición de los Adagios y hasta dio rienda suelta a su acerada  ironía en el panfleto sin firma “Julius Exclusus”, crítica demoledora del tipo de papado que encarnaba Julio II.

Un cuadro de Erasmo, de calidad modesta y basado a mi modo de ver en los de Quentin Metsys y Holbein, preside con otros dos el Old Hall, decorado en el siglo XIX, y enfatiza la posición preeminente que se otorga al humanista en la historia del Colegio, que ya visitó a finales de 1505 y en el que ejerció la docencia de 1512 a 1514.

En los Midlands

Por otra parte anduvimos también de visita por los Midlands: Oakham, Stamford, Leicester, pero ya me he pasado de extensión en esta entrada. De modo que, como comenzábamos con flores, la despedimos con imágenes del jardín botánico de la Universidad de Leicester…

…donde -¡ay!- el gigante de Brele Scholtz recorre el parque amenazando con pisar los parterres…

…pero, atraído por las preces de los monjes cantores de William Harling,

…el “angel gordo” de Mary Anstee-Parry se apresta a enfrentarse al desalmado ser de madera

Pilane, escultura en plena naturaleza junto a enterramientos milenarios

24 agosto, 2011
Pilane. Eric Langert. 2011.Foto R.Puig

Todo es posible.Eric Langert. Pilane 2011.Foto R.Puig

El viaje en coche nos llevó una hora. Aprovechamos el pasado sábado, esplendorosamente soleado, para acercarnos al parque natural de Pilane, en la isla de Tjörn al norte de Gotemburgo, unida a la tierra firme por el puente de Stenungsund. Ese mismo día se celebraba la “vuelta a Tjörn” con cientos de veleros en competición, divisables desde los promontorios de la isla, a modo de mariposas blancas en el mar, encrespado por el fuerte viento que sopló durante toda la jornada.

Regata en torno a Tjörn.Foto R.Puig.

Regata en torno a Tjörn. Vista desde Pilane. Foto R.Puig.

Hace ya cinco años que durante el verano una serie de artistas de varios países exponen al aire libre sus esculturas o sus instalaciones. El parque natural de Pilane ocupa una zona con enterramientos de la Edad del Hierro, pues en estas tierras hubo una aldea, cuyos habitantes sepultaban en círculos marcados por piedras erectas o pequeños menhires los restos de la cremación de sus familiares. Al parecer, esos círculos, de los cuales se perciben hoy en día 57, además de 10 túmulos y 6 menhires, eran también lugar de encuentro comunitario y conmemoración de los ancestros.

Enterramientos de la Edad de Hierro. Pilane. Foto R.Puig.

Enterramientos de la Edad de Hierro. Pilane. Foto R.Puig.

La belleza sosegada de este sitio acoge cada año una muestra de escultura en plena naturaleza, entre ovejas que pacen y arroyuelos.

Kent Karlsson, Giant aid rabbit.Pilane 2011.Foto R.Puig.

Kent Karlsson, Giant aid rabbit.Pilane 2011.Foto R.Puig.

La obra conceptual del sueco Kent Karlsson, “Giant aid rabbit” (un enorme conejo socorrista inmovilizado por la pérdida de sus gafas) convive con las pécoras.

Todo es posible. Eric Langert. Pilane 2011.Foto R.Puig.

Todo es posible. Eric Langert. Pilane 2011.Foto R.Puig.

La funambulista de “Allt är möjligt” (todo es posible) de Eric Langert (Suecia) se mece, y parece avanzar o retroceder con el viento, sobre la cuerda floja.

Big Culp.Erwin Wurm.Pilane 2011.Foto R.Puig.

Big Culp. Erwin Wurm. Pilane 2011.Foto R.Puig.

Un resignado personaje se sienta sobre la yerba, ha renunciado a quitarse el jersey  que le tiene inmovilizado para siempre en su postura de bronce. La escultura se titula “Big Culp” y es obra del austriaco Erwin Wurm.

Intergalactic totem. Lori Hersberger.Pilane 2011.Foto R.Puig.

Intergalactic totem. Lori Hersberger. Pilane 2011.Foto R.Puig.

El enorme “Intergalactic totem” en aluminio, de Lori Hersberger (Suiza), parece haber sido depositado en este lugar por unos visitantes de otros planetas, como prenda de esa inminente vuelta que los gurús anuncian para 2012.

3D Incident y Point of view.Tony Cragg.Pilane 2011.Foto R.Puig.

3D Incident y Point of view.Tony Cragg. Pilane 2011.Foto R.Puig.

Los grandes bronces del británico Tony Cragg son bien conocidos, capturan la evolución de un objeto o de un personaje, son como aconteceres ‘in fieri’, cuyas facetas sucesivas se hayan amasado en una sola forma, que pugna por escapar de si misma, sin conseguirlo. Aquí podemos apreciar “3D Incident” y al fondo, más abajo, siguiendo un caminillo invadido por el arroyo, el organismo inquieto de su “Point of view”.

Ur.Leo Pettersson. Pilane 2011.Foto R.Puig.

Ur.Leo Pettersson. Pilane 2011.Foto R.Puig.

No lejos de ahí, unos seres que parece nacer de las aguas de la marisma. La obra  “Ur” de Leo Pettersson (Suecia), es una pareja, no se sabe bien si de verme y percebe, o de mutilados tentáculos de una criatura del fango.

Rekonstruktion.Nils Ramhøj.Pilane 2011.Foto R.Puig.

Rekonstruktion.Nils Ramhøj. Pilane 2011.Foto R.Puig.

Unos troncos de abedules muertos destacan por su blancura en una paisaje en el que faltan. Es el sueco Nils Ramhøj quien con su instalación “Rekonstruktion” evoca así la ausencia del que puede considerarse el árbol nacional sueco.

Someone and someone.Eva Rothschild.Pilane 2011.Foto R.Puig.

Someone and someone.Eva Rothschild. Pilane 2011.Foto R.Puig.

Pero quizás la más popular actualmente de los artistas de esta muestra de Pilane 2011 sea la irlandesa Eva Rothschild, quien también expone ahora obras similares en el Central Park de Nueva York.

Su obra “Someone and Someone”, en aluminio polícromo,  parece una metáfora del encuentro, la confrontación o el diálogo, y posiblemente la perplejidad, que suele acompañar a la relación entre dos personas, en competición pero hermanadas por su misma naturaleza variopinta.

Lily of the valley.Klara Kristalova.Pilane 2011.Foto R.Puig.

Lily of the valley.Klara Kristalova. Pilane 2011. Foto R.Puig.

Otra mujer, la sueca Klara Kristalova, hace honor a su nombre con las campanulas de cristal blanco que brotan de un gran lirio de bronce, el “Lily of the Valley”.

Sprung. Leo Pettersson.Pilane 2011.Foto R.Puig.

Sprung. Leo Pettersson. Pilane 2011.Foto R.Puig.

Nos despedimos del parque, no sin dirigir una última mirada a la gran instalación “Sprung” de Leo Pettersson, que domina el punto más alto de este valle.

Cocodrilos. Eric Langert. Pilane 2011.FotoR.Puig.

Cocodrilos. Eric Langert. Pilane 2011. FotoR.Puig.

Y pongamos los pies en polvorosa porque nos persiguen los cocodrilos de neumáticos de camión ‘recachutados’ de Eric Langert

Todo es posible. Eric Langert.  Pilane 2011. Foto R.Puig.

Todo es posible. Eric Langert. Pilane 2011. Foto R.Puig.

… puede que por eso su equilibrista se mantenga ahí arriba, sin atreverse a bajar.

Ovejas en Pilane 2011.Foto R.Puig.

Ovejas en Pilane 2011.Foto R.Puig.

A las ovejas, que pastan en este lugar desde hace siglos, no parece que les importarle la presencia de los saurios…

El hombre estresado. Erwin Wurm. Pilane 2011.Foto R.Puig.

El hombre estresado. Erwin Wurm. Pilane 2011.Foto R.Puig.

…ni tampoco el stress del personaje de aluminio de Erwin Wurm , el “Stressbeulenmann”.

 

La iglesia de Skärhamn. Foto R.Puig.

La iglesia de Skärhamn. Foto R.Puig.

Y así que a relajarse y a disfrutar de las acuarelas de Emil Nolde en el Museo de la Acuarela que, sin salir de la isla,  también merece la visita. Se encuentra en Skärhamn. Mientras en Madrid las multitudes se torran siguiendo con su Papa las dramáticas escenas de un Via Crucis, aquí la torre de la iglesia se asoma sonriente al puerto, como queriendo recibir a los veleros de vuelta del «Tjörnrund».

Pero dejemos algo para otro día.

El cementerio «acatólico» de Roma junto a la Pirámide Cestia

17 agosto, 2011

Donde los muertos nos invitan al reposo

Hace ya muchos años tuve un excelente profesor de literatura moderna. Los conocimientos de lenguas de sus alumnos, yo entre ellos, eran más bien pobres. Pero con sus antologías ‘ciclostiladas’ de poemas, en su lengua original en una columna y el castellano en la otra, nos fascinaba con sus lecturas de la poesía inglesa, francesa y alemana, sin que faltasen por supuesto los poetas modernos en español.

Fue así como me aficioné a la lectura de aquellos poetas europeos y americanos que han marcado los orígenes de la poesía contemporánea occidental. No pretendo daros la lista, pues estas líneas están motivadas por mi reciente visita al cementerio, denominado “acatólico” (que no “protestante”), en Roma, donde están las tumbas de John Keats (1795-1821) y de Percy B.Shelley (1792-1822).

Así describía este cementerio un poeta finlandés Emil Zilliacus (1878-1961):

“Cerca de la Pirámide, en la parte abierta y ventosa del Cementerio, donde fue enterrado Keats, resplandecen las anémonas rojas del gran prado que circunda los sarcófagos y columnas de los monumentos fúnebres bajo los altos y airosos pinos. En este oasis pequeño y tranquilo, ingleses, alemanes y nórdicos duermen aquel sueño que los epigramas griegos definen como arduo y amargo: el sueño en tierra extranjera. Pero dudo que haya que compadecerles. Puede que, a los ojos de muchos de ellos, cuando morían la patria les apareció lejana, sus densos bosques o sus humedales neblinosos, sus lagos, sus montes o sus mares. Pero su último viaje ha sido un peregrinaje a una tierra milenaria, para ellos consagrada y santa, en la cual han iniciado su reposo. Lejos del país que les vio nacer ha comenzado su descanso, pero duermen en la casa de sus sueños poéticos y artísticos” (Deambulando por Roma, 1924)

Hermosas sin duda las metáforas del poeta finlandés para reflejar uno de los mejores refugios que Roma ofrece a los vivos para escapar del caótico frenesí de tráfico y turistas que domina sus calles. Los que murieron ya no pueden apreciar esta calma, pero en realidad, al enterrarse aquí, han creado un lugar de reposo para los que aún respiramos.

Como reconocimiento a Keats por la garantía que su tumba supone para este lugar melancólico, a las espaldas de la pirámide mausoleo de Cayo Cestio, trascribo aquí la primera estrofa de su oda a una urna griega. Si la traducción castellana mereciese vuestras críticas, yo soy el único culpable.

      Ode on a Grecian Urne

THOU still unravish’d bride of quietness,

Thou foster-child of Silence and slow Time,

Sylvan historian, who canst thus express

A flowery tale more sweetly than our rhyme:

What leaf-fringed legend haunts about thy shape

Of deities or mortals, or of both,

In Tempe or the dales of Arcady?

What men or gods are these? What maidens loth?

What mad pursuit? What struggle to escape?

What pipes and timbrels? What wild ecstasy?

( Arthur Quiller-Couch, ed. 1919. The Oxford Book of English Verse: 1250–1900)

Oda a una urna griega

Tú, todavía virgen, esposa de la quietud,

Tú, hija adoptiva del Silencio y del calmoso Tiempo,

Silvestre historiadora, que a nosotros dedicas

Tu fábula florida, más suave que este verso nuestro:

¿Qué leyenda acecha en el friso de hojas que compones

Con dioses o mortales, o con ambos quizá,

En Tempe o en los valles de Arcadia?

¿Qué hombres o deidades son esos? ¿Qué doncellas rebeldes?

¿Qué es esa persecución desenfrenada? ¿Qué esa pugna por huir?

¿Qué son esas zampoñas? ¿Qué ese salvaje éxtasis?

No sólo la urna griega de Keats, sino los sepulcros todos de este cementerio protegido esconden peripecias vitales y leyendas.Para muestra, la de Shelley, o de sus cenizas más bien, pues fueron enterradas aquí por sus deudos, años después de su trágica muerte en el mar toscano y de su incineración, decidida por Byron, sobre la arena de la misma playa de Viareggio donde el mar arrojo su cadáver. Llevaba aún los poemas de Keats y un volumen de Esquilo en el bolsillo.

En estos días de idolatría pontifical no está de más recordar que además de poesía, Shelley escribió algunos panfletos indignados,  por ejemplo “De la necesidad del ateísmo” (que en su edición aumentada tituló “Refutación del Deísmo”), largo diálogo entre dos personajes, Eusebio y el Teósofo, que envió a todos los obispos ingleses y a las autoridades académicas de Oxford; lo que le valió la expulsión de la universidad y la ruptura con sus padre, que podemos considerar bastante previsible en aquellos tiempos, con que tan sólo leamos uno de sus párrafos:

“Pretendéis que la raza humana merecía una reprobación eterna porque su primer padre había trasgredido el mandato divino, y que la crucifixión del Hijo de Dios era el único sacrificio bastante eficaz para satisfacer la justicia eterna. No obstante, es no sólo incompatible con la justicia sino una subversión de la moral el que millones de seres humanos tengan que responder de un delito del que no han sido parte, o que la crucifixión de un inocente pueda lavarles de esa execración moral, en caso de que hubieran realmente cometido el crimen. ‘Ferret ne ulla civitas latorem istitiusmodi legis, vel condemnaretur filius, aut nepos, si pater ut avus deliquisset?’ Con toda seguridad se trata de un tipo de legislación propia de un estado de salvajismo y de anarquía, de la lógica invencible de la tiranía y de la impostura”.

Cuando se expresaba así, el poeta tenía 19 años.

Antes de salir de los senderos umbríos de este cementerio romántico, no puedo menos de detenerme ante la tumba de Johann Christian Reinhart, el artista alemán a quien dediqué mi entrada del 6 de mayo pasado…

…y ante la lápida colectiva de los suecos aquí enterrados (que reza literalmente: «aquí reposan suecos»).

Y saliendo del cementerio, lugar por excelencia del ocaso…

…saludos desde otra clase de ocasos, los atardeceres de Gotemburgo. Los barcos que aquí fondean no son los de Caronte, ni estamos en la orilla de la laguna Estigia.

Anatomía artística: últimos ejercicios académicos en Roma (II)

9 agosto, 2011

Anatomía humana

A comienzo del curso de Anatomía Artística con los profesores Marco Bussagli y Cinzia Nardini trabajábamos con los modelos en yeso del hombre decorticado de las aulas de la Academia de Roma, ya un poco vetustos.

Con resultados varios, más bien sanguinolentos

Más tarde se nos dio la oportunidad de trabajar en la Gipsoteca de la Universidad de la Sapienza, como ya explicaba en mi entrada del  17 de febrero

La espalda de la figura femenina de Invitación a la danza fue mi último dibujo en ese recinto encantado

Esta es mi foto del modelo, copia romana de una escultura griega del siglo II a. C.

Este es el grupo de los dos protagonistas, el fauno que chasquea los dedos y se mueve al ritmo de la música, y la chica que sonríe con cierto embarazo y se ¿se descalza o se calza? para salir a la pista.

Su rostro es elocuente

Anatomía artística: últimos ejercicios académicos en Roma (I)

9 agosto, 2011

Anatomía animal

¿Qué mejor forma de encabezar el blog que con la leona dibujada por Rubens (British Museum)? Probablemente se basó en una escultura de bronce que le sirvió de modelo en Padua,  o de su propio cuadro Daniel en el foso de los leones. Esto opina Julius B.Held en su libro Selected Drawings (de Rubens), publicado por Phaidon Press en 1959.

¡Quién pudiera llegar a la maestría del gran artista flamenco en sus dibujos de animales! Pero, por el momento, la experiencia de las clases de anatomía animal y de dibujo en el museo Pío Clementino del Vaticano ha sido un verdadero privilegio.

En las entradas a este blog del 1 de enero y del 7 de marzo ya contaba y mostraba algo al respecto. Hoy comparto algunos dibujos de mi fin del curso de los profesores Marco Bussagli y   Cinzia Nardini en la Accademia di Belle Arti de Roma.

La ternera en mármol gris-morado, de época romana, copia parece de la famosa vaca en bronce de Mirón, que se exhibe en el Pío Clementino me sirvió de modelo. Este es uno de los resultados.

De nuevo, me quedo bastante lejos de la destreza de Rubens en su dibujo de un toro, que pertenece a la colección de la Albertina de Viena.

En otros ejercicios académicos de anatomía animal se trataba de dibujar el esqueleto y el sistema muscular de al menos cuatro animales.  Por ejemplo el sistema óseo de un cerdo…

y sus músculos.

El perro

El caballo…

y su estatua en el Pío Clementino, desarrollo escultórico del siglo XVIII (¿Francesco Antonio Franzoni ?) a partir de un torso equino de época romana

Finalmente, la musculatura que hace tan ágil al gato

 

La guerra de las moscas en… ¡Gotemburgo!

4 agosto, 2011


Estoy preparando una entrada con mis recuerdos de la visita a la Galería Doria-Pamphilj en Roma, pero la rabiosa actualidad me ha obligado a postergarla. Volveré a ello a no tardar.

Llegamos hace pocos días a Gotemburgo y tengo algo que contaros…

Mientras las portadas de los diarios españoles se centraban en buena medida en la “crisis de la deuda soberana” (¿por qué la llamarán soberana?), al llegar a Gotemburgo es fácil constatar que la crisis económica mundial no ha afectado a Suecia.

¿La prueba? En su edición de ayer el comité editorial del Göteborgs-Posten (el GP es el principal periódico de la segunda ciudad sueca) daba preferencia en su portada a toda página a la “Invasión de las moscas”, expresión que en sueco suena todavía más inquietante, Fluginvasion. Casi como el título de una película de terror. Así que en vez de una serpiente de verano el GP de ayer ofrecía una mosca de verano para acompañar el desayuno de los gotemburgueses.

Los métodos para combatir la proliferación de este díptero voraz no han variado mucho desde los tiempos en que mi abuela las combatía. Para proteger los alimentos en el supermercado de Kärra, la dependienta Helena Karlsson sigue usando las tiras pegajosas, las mismas que cuando yo llevaba pantalón corto usábamos en el Madrid de la autarquía, desenrrollándolas de su pequeño cilindro de cartón.

Pero la verdad es que cuando lees el interior del diario, donde en doble página se desarrolla la noticia de la portada, con fotos de Ulf Börjesson,  y se entrevista a los ciudadanos que dan detalles de su lucha con las moscas, la invasión, que aparecía como una plaga de toda la ciudad, se limita a los barrios de Kärra y Tagene, cercanos al río Göta y a 10 kms al norte del centro, junto a la autopista que asciende hacia Oslo.

En el centro de Gotemburgo ni rastro de moscas. Las gentes toman su merienda junto a los canales. Hacia el sur, en la península de Onsala, se disfruta el baño a la caída del sol. El agua estaba ayer a 23 grados centígrados y no había medusas ni moscas.

En cualquier caso, lo que de verdad se debe recordar de todo esto es la excelente fotografía de la mosca del supermercado de Kärra, inmortalizada por Ulf Börjesson para el Göteborgs-Posten.

El “mater doloroso” de Guido Reni

26 julio, 2011

Una de las imágenes más “pinchadas” de este blog es la Mater dolorosa de Guido Reni (1575-1642), que inserté en la entrada “Galleria Corsini II”, el 11 de febrero pasado. Y,  por ello, hace tiempo que quería comentar algo en relación con ese rostro. Como bien explica Marco Bussagli en su libro Sotto pelle (bajo la piel), la obra del gran pintor boloñés se caracteriza por el continuo recurso a modelos reales. Lo atestigua Carlo Cesare Malvasia en su vida de Guido Reni, publicada dentro de su Felsina pittrice, vidas de los pintores boloñeses (1678), obra de la que creo no hay versión castellana.

Dice su biógrafo que Guido Reni “se valió mucho del natural, no habiendo carestía, dada la abundancia de tantos jóvenes y alumnos”, añadiendo más adelante que se sirvió “de la cabeza de Giacinto Dissegna, llamado el Siboga, para las cabezas de las madonas dolorosas”. A mí me parece que también recurrió al Siboga para el San Juan Evangelista, (imagen bajo estas líneas) que, según los historiadores del arte, fue pintado por la misma época.

Aquel gran pintor barroco (sigo a Marco Bussagli) tenía que pintar los temas mitológicos y bíblicos que demandaba el mercado de la época, pero, en realidad, no pintaba ideas sino personas reales de su tiempo y del mundo en que vivía. Entre otros ejemplos, la cabeza cortada de Goliat en su David con la cabeza de Goliat (Louvre) era la cabeza de un tal Righettone Speciale, mientras que David es en realidad el Cavalier Bellini.

Hoy no se hacen muchos encargos de temática religiosa, pero creo que si, por ejemplo, en la Catedral de la Almudena de Madrid se necesitase -es un decir- un lienzo de la Vocación de San Mateo, yo recurriría como modelo a Rubalcaba.  En cambio, Mariano Rajoy podría servir como Melchor ofreciendo su cofrecillo de incienso al niño Jesús. Francisco Camps haría un excelente modelo para un San Jerónimo dándose con una piedra en el pecho en el desierto de Terra Mítica.

Pueblos hermanados: Lugnano in Teverina y Els Poblets

25 julio, 2011


Se acerca agosto en Els Poblets

Del 30 de julio al 6 de agosto se celebran las fiestas de Els Poblets que es mi pueblo de adopción http://es.wikipedia.org/wiki/Els_Poblets.

Con motivo de las fiestas viene desde Italia un grupo de Lugnano in Teverina, el pueblo de Umbría con el que estamos hermanados http://es.wikipedia.org/wiki/Lugnano_in_Teverina

El bajorrelieve medieval de La Visitación en su colegiata románica puede simbolizar bien este encuentro.

La iniciativa de los jumelages comenzó entre un pueblo francés y otro alemán cuando acababa la II Guerra Mundial. La relación personal entre los habitantes de Europa a través del mutuo conocimiento y del intercambio sociocultural directo entre sus poblaciones es una vía excelente para restañar las diferencias ocasionadas durante siglos por guerras y enfrentamientos políticos, fronterizos y dinásticos, para superar los clichés y los prejuicios, para mejorarnos a través del conocimiento de las realizaciones y las formas de vida de otros pueblos y regiones de Europa (http://www.twinning.org/es/page/%C2%A1descubra-el-universo-de-los-hermanamientos.html)

Las festividades periódicas de los pueblos hermanados suelen ser la ocasión para que sus habitantes participen de los festejos del pueblo hermano y puedan conocerse en un ambiente distendido, degustar la gastronomía local y hacer turismo por la región y el país, guiados por sus gemelos de la localidad de acogida.

Los vecinos de Els Poblets han ido en varias ocasiones a Lugnano in Teverina y, viceversa, el año pasado conocí a los lugnaneses que nos visitaron, mientras los visitantes y los locales tomábamos una paella.

Ir a Lugnano in Teverina es todo un descubrimiento.

Antes de dejar Roma he estado allí y he sido acogido por Sergio y su familia.

Tras un pranzo sabroso y casero en casa de Sergio he visitado, guiado por él, las calles de Lugnano y su colegiata de Santa María Assunta de estilo románico lombardo.

Es hermoso el contraste.

Els Poblets, nuestro pueblo levantino está rodeado de huertas y campos de cítricos, abierto al mar y habitado por una comunidad plurinacional.

Aquí los romanos dejaron una fábrica de alfarería y los árabes una torre vigía.

En Els Poblets se habla valenciano, castellano, alemán, inglés y francés, sin que falte tampoco algún que otro residente de Holanda. La playa de La Almadraba es no sólo un lugar para descansar la mirada, nadar,  y sorprenderse con las luces cambiantes del agua y del cielo, sino también un espacio de encuentro de los pobletanos y de las familias de la comarca, a menudo provistas de sus cañas de pescar y su infinita paciencia, y un mar muy apreciado por los surfistas.

Por su parte, la villa de Lugnano in Teverina, encaramada sobre una prominencia que domina el valle del Tíber, con sus entorno de bosques y olivares, invita al descanso y a la meditación.

Y a dirigir una mirada contemplativa hacia el valle del Tíber.

Durante mi breve visita, disfruté de un inolvidable paseo por esta población de trazado medieval, uno de esos burgos italianos que figuran en las guías de los borghi più belli d’Italia http://www.borghitalia.it/html/borgo_it.php?codice_borgo=497.