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De las cimas al mar: en las alturas del Coll de Rates

6 febrero, 2013
Desde el Col de Rates. Foto R.Puig.

Desde el Coll de Rates. Foto R.Puig.

Porque todo va al mar:

y el hombre mira al cielo

que oscurece, la tierra

que su amor reconoce,

y siente el corazón

latir. Camina al mar,

porque todo va al mar.

Francisco Brines, fragmento de “Elca”en Palabras a la oscuridad

Mapa de la Marina Alta

Mapa de la Marina Alta (Google ha olvidado señalar Denia, cabecera de la comarca)

Si tomamos la carretera desde Parcent, tras una ascensión breve y muchas curvas llegamos a un mirador panorámico que domina el paisaje que se ofrece a nuestros pies.

Ubicación del Col de Rates

Ubicación del Col de Rates

Poco después estamos en Coll de Rates, punto de observación de las dos Marinas de la provincia de Alicante. Hacia el norte se extiende la Marina Alta, desde el municipio de El Verger hasta el de Calpe, y al sur las cadenas montañosas de la Marina Baja, desde las costas de Altea a las de Villajoyosa.

En el aparcamiento del bar podemos dejar el coche y, por una empinada pista forestal casi toda de cemento, llegar en 45 minutos a la atalaya de vigilancia forestal, a 950 metros de altitud. Hoy no nos queda tiempo, pero si siguiéramos la cresta llegaríamos a la cima del Cocoll a 1048 metros sobre el nivel del mar

Subiendo a la sierra del Cocoll. Torreta forestal.Foto R.Puig

Subiendo a la sierra del Cocoll. Torreta forestal.Foto R.Puig.

Uno de los vigilantes forestales, Quico, está de turno. Desde la balconada de la torre de observación recorre con sus prismáticos los confines de la comarca. Aunque durante el invierno el riesgo de incendios es menor, no se puede bajar la guardia.

Desde esta elevación se domina un panorama de casi 360 grados a la redonda. Quico nos explica lo que vemos. ¿Qué mejor guía para esta fastuosa topografía que el ángel guardián de nuestros bosques?

Parcent desde el Col de Rates.Foto R.Puig.

Parcent desde el Coll de Rates.Foto R.Puig.

Muchos pueblos de la Marina Alta se divisan desde aquí: Parcent justo a nuestros pies, Alcalalí, La Llosa de Camacho, Pedreguer, Orba, Murla, Jávea… Se avistan las alturas del Montgó, del Segaria y de la Safor  y, como el día es clarísimo, se percibe lejana la cumbre del Peñagolosa en la provincia de Castellón, la más alta de la Comunidad Valenciana. A lo lejos en la línea del horizonte se vislumbra Ibiza y, como una pequeña sombra, Formentera.

«¿Ves aquella torre diminuta, blanca?» -me pregunta Quico– «es la torre de la iglesia de Moraira que asoma tras esos cerros que ocultan el pueblo a nuestras miradas».

El Montgó desde las alturas del Col de Rates.Foto R.Puig.

El Montgó desde las alturas del Coll de Rates. Foto R.Puig.

Frente a nosotros, doradas por el atardecer, las paredes y crestas de la Sierra del Ferrer, que arranca del mismo Coll de Rates y parece servir de contrafuerte a las ariscas espaldas de la sierra de Bernia que ocultan Altea. A la izquierda de sus puntas asoma breve la cumbre de la Sierra de Oltá que cela el Peñón de Ifach.

La sierra del Ferrer tras las cimas de Bernia. Foto R.Puig

La sierra del Ferrer y, detrás, las cimas de Bernia. Foto R.Puig

Más a la derecha, la Serra Gelada compite con un conjunto de rascacielos. Lo que en inglés apodan la “skyline”, el perfil de de una ciudad que se recorta sobre el cielo y que aquí es la  “sealine” de Benidorm, esa gigante excrecencia futurista, una metrópolis  sobre un mar de plata.

Benidorm desde las alturas del Col de Rates.Foto R.Puig.

Benidorm desde las alturas del Coll de Rates.Foto R.Puig.

Hay algo de irreal en ese obra, al fin y al cabo humana, desde aquí silenciosa.Pienso en el verso de Brines, «porque todo va al mar».

¿Cómo se verán dentro  de mil años estos entornos que el hombre ha creado ? ¿Se sumergirán los arqueólogos en su búsqueda como hacen ahora con lo que resta de la vieja Alejandría?

Correspondencias y evocación

En una acuarela reciente, Isabel Gallardo, pintora de Altea, parece presentir, en su color y su poesía, que esos entornos que el hombre hoy levanta serán acogidos, para siempre, bajo las aguas de nuestro Mediterráneo. Quizás la luz que se filtra sobre esta visión será la que un día le llegue piadosa a lo que quede de los mundos que creamos.

Las acuarelas que realiza actualmente Isabel Gallardo están inspiradas, como ella misma explica

en la fascinación que las ciudades y sus edificios ejercen sobre mí.

Esos paisajes que tanto nos ha costado considerar bellos: edificios, rascacielos, luces de neón y todo ese mundo que nos abruma y en el que transcurre la vida de la mayoría de los seres humanos.

Es mi deseo sugerir  de una forma sutil este entorno. Ventanas, puertas, escaleras, puentes, bloques de edificios, incluso corrientes eléctricas. Lo que hay detrás y delante del escenario en el que se desarrolla nuestra vida. Confundir de forma consciente  fondo y forma. Obligar al espectador a considerarlo un todo único y provocar así un deseo de respeto y ternura compasiva por lo que somos y en lo que nos hemos convertido.

Acuarela de Isabel Gallardo.2013

Acuarela de Isabel Gallardo.2013, 50 x 70 cm.

Descenso

Pero debo dejarme de ensoñaciones porque yo también debo ir al mar, dentro de una hora no habrá luz. Desciendo apoyándome en mis bastones nórdicos para preservar mis meniscos.  Por mi derecha asoman  las cumbres de la sierra de Aitana.

Aitana desde las alturas del Col de Rates.Foto R.Puig.

Aitana desde las alturas del Coll de Rates.Foto R.Puig.

Como el resumen y fin de todo, hacia el norte como hacia el sur nuestras miradas acaban en el mar, ese imán insaciable al que se dirige el racimo de montañas, de valles y de vegas que componen  las dos Marinas.

Bajando de las alturas del Col de Rates.Foto R.Puig.

Bajando de las alturas del Coll de Rates.Foto R.Puig.

Porque todo va al mar:

y larga sombra cae

de los montes de plata,

pisa los breves huertos,

ciega los pozos, llega

con su frio hasta el mar

Francisco Brines, fragmento de “Elca” en Palabras a la oscuridad

El atardecer llega a Parcent.Foto R.Puig

El atardecer llega a Parcent.Foto R.Puig

Fisionomías (V). En el Museo de Bellas Artes de Valencia (I): miradas al cielo

1 febrero, 2013
Cúpula del Museo de Bellas Artes de Valencia San Pio V. Foto R.Puig

Cúpula del Museo de Bellas Artes de Valencia San Pio V. Foto R.Puig

El Museo de Bellas Artes de Valencia está emplazado en un antiguo seminario diocesano, fundado en el siglo XVII  por un arzobispo e inquisidor general dominico. Por ello pienso que lo mejor es comenzar la serie de Fisionomías que le voy a dedicar por aquellos rostros de la pinacoteca que están mirando al cielo.

Como ya hemos explicado en mi brevería erasmiana del 9 de enero de este año, dice Quintiliano que el levantar los ojos a lo alto es un defecto de oratoria y puede ser signo de nerviosismo ante el público.

Por desgracia, en estos últimos tiempos ciertos dirigentes políticos miran al techo o para otro lado para no dar las explicaciones que exige la ciudadanía  A ésta, sobre todo a los seis millones de parados, si es que todavía creen en Dios, no le van dejando otro recurso que dirigir su vista al cielo.

Vueltos hacia lo alto

Cuando visité hace unos días el Museo de Bellas Artes de Valencia, encontré algunas fisionomías en esta actitud. Es una pose ambigua, en ocasiones se mira a lo que escapa y en otras a lo que se espera.

Una manita por favor

an Antonio de Padua. Valdes Leal. s.XVII. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig.J

San Antonio de Padua. Valdes Leal. s.XVII. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Escenas de la vida de Jesús. Francisco de Osona, ss.XV y XVI. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Escenas de la vida de Jesús. Francisco de Osona, ss.XV y XVI. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Heroicos

He seleccionado dos miradas de héroes: la de un San Francisco Javier pintado por Sorolla en 1891, una de las raras obras de temática religiosa del pintor valenciano. Probablemente tuvieron algo que ver con este cuadro la presencia en el Instituto que hoy lleva el nombre de Luis Vives, y que fue el antiguo Colegio San Pablo de los jesuitas, de una escultura de San Francisco Javier  en el retablo del altar de la capilla y de un óleo con el mismo personaje en el despacho del director.  Sorolla pintó «El patio del Instituto», dos años antes del cuadro que nos ocupa.

Pero la fisionomía del famoso navarro presenta un paralelismo sorprendente con el San Lorenzo de Urbano Fos (1615-1658), pintor «ribaltesco» nacido en la provincia de Tarragona y muerto en Valencia, una obra que encontramos no lejos de las salas de Sorolla y que procede de una coleccion particular.

Aunque haya unas constantes iconográficas, digamos un manierismo de escuela, en la forma de pintar santos en trance de sufrir (en este caso un misionero perdido en Asia  y un oscense condenado a la parrilla) las especulaciones os las dejo a vosotros.

Joaquin Sorolla. San Francisco Javier. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig.

Joaquin Sorolla. San Francisco Javier. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig.

Urbano Fos. San Lorenzo. S.XVII. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig.

Urbano Fos. San Lorenzo. S.XVII. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig.

Traspuestos

Si hay un acontecimiento legendario en el que un grupo numeroso queda traspuesto por un fenómeno paranormal venido del cielo, este es el de Pentecostés. Un colectivo entero no sólo  recibe una inyección de adrenalina sobrenatural, sino que, además, el Espíritu Santo les injerta a todos un chip políglota en el cerebro.

Un cuadro soberbio de Nicolás Borrás (1530-1610) ilustra ese momento. El pintor retrató, con miradas turulatas, a todos los protagonistas de ese episodio neotestamentario.

Presento, de corrido y sin más comentarios, una selección de estos rostros. Cuando este pintor renacentista, discípulo de Juan de Juanes. ejecutó ese gran cuadro era monje en el Monasterio de San Jerónimo de Cotalba de Gandía.

Pentecostés. Nicolas Borras. ss. XVI y XVII. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Pentecostés. Nicolás Borrás. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Pentecostés. Nicolas Borrás. ss. XVI y XVII. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Pentecostés. Nicolas Borrás. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Pentecostés. Nicolas Borrás. ss. XVI y XVII. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Pentecostés. Nicolás Borrás.Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Pentecostés. Nicolas Borrás. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Pentecostés. Nicolas Borrás. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Pentecostés. Nicolas Borrás. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Pentecostés. Nicolas Borrás. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Pentecostés. Nicolas Borrás. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Pentecostés. Nicolas Borrás. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Pentecostés. Nicolas Borrás. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Pentecostés. Nicolas Borrás. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Pentecostés. Nicolas Borrás. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Pentecostés. Nicolas Borrás. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Doloridos

No lejos del grupo de los iluminados por las llamas de Dios, están los martirizados por el dolor de un dios que muere o por el propio dolor que les lleva a la muerte.

Calvario. Luis de Morales. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Calvario. Luis de Morales. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig.

Martirio de San Marcelo. Jeronimo Jacinto de Espinoza. S. XVII. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Martirio de San Marcelo. Jeronimo Jacinto de Espinoza. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

Extasiados

Sin sufrimiento ni llamas o truenos, con suavidad y placer, hay otras miradas hacia el cielo, las miradas del éxtasis, entre las que destaca sin duda Santa Teresa de Jesús, que en este cuadro de Ribera (realismo obliga) parece sin embargo tener bien controlado su éxtasis, con los pies en la tierra y un conatode sonrisa de connivencia con Dios.

Santa Teresa. Jose de Ribera. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig.J

Santa Teresa. Jose de Ribera. Museo Bellas Artes Valencia. Detalle. Foto R.Puig

No en vano, en este cuadro, la reformadora aparece en el trance de escribir sus normas bajo la inspiración del Espíritu Santo.

Ribera. Santa Teresa. Museo de Bellas Artes. Valencia. Foto R.Puig

Ribera. Santa Teresa. Museo de Bellas Artes. Valencia. Foto R.Puig

Camino del cielo

¿Y y que ocurre cuándo ya no se mira al cielo? ¿Cuándo ya estamos en el cielo, cómo se mira?

Pues bien, ya no hacer falta mirar, se cierran los ojos y basta. El fraile trinitario Simón de Rojas alcanza la paz en 1624, después de una vida ajetreada, redimiendo cautivos en el norte de África, distribuyendo rosarios por Madrid, ejerciendo de confesor de la reina, polemizando con los conversos que habitaban los barrios pobres de la ciudad y ayudando a las víctimas de las epidemias, desde una perspectiva moral extremadamente severa ante los vicios de la chusma y los castigos divinos.

http://www.oraciondelhuerto.es/simon_rojas.htm

El homenaje que le rinde  Velázquez es  una obra maestra de pintura funeraria, en la que el joven pintor no omite un detalle realista: un hematoma sobre el parietal derecho del difunto.  ¿Fruto de una caída causada por el probable ictus que le causa la muerte? El fraile apareció muerto sobre el suelo de su celda…

Velazquez. El fraile trinitario Simon de Rojas difunto. Detalle .Museo Bellas Artes. Valencia. Foto R.Puig

Velázquez. El fraile trinitario Simón de Rojas difunto. Detalle. Museo Bellas Artes. Valencia. Foto R.Puig

Otro rincón de calma

Aunque no es el cielo, tiene algo de rincón de paz. Es el claustro renacentista del antiguo seminario y hoy museo. Con esta foto cerramos por hoy.

Claustro del Museo de Bellas Artes de Valencia.Foto R.Puig

Claustro del Museo de Bellas Artes de Valencia.Foto R.Puig

Conversación invernal

30 enero, 2013
Conversación invernal. Foto R.Puig

Conversación invernal. Foto R.Puig

Jardín

 

Se acabó la fiesta ¿recuerdas?

Se fueron los amigos y la orquesta.

Los anfitriones bajaron las persianas.

Fue al morir del otoño.

 

Los ecos del festejo se extinguieron.

La tarde ya caída, apagaron las luces.

Alguien guardó las mesas

y barrió el cenador y la terraza.

 

En las cadenas de las verjas vetustas

echaron los candados y cerraron la casa.

Quedó la hierba sembrada de hojas muertas,

y en los arriates mortecinas las flores.

 

Del rincón de confidencias, junto al seto

bordeado de castaños, cogidos de la mano

él y ella se marcharon  y de nosotras,

abandonadas al rocío de la noche, se olvidaron.

Ramón Puig de la Bellacasa

 Invierno 2012/2013

De un poeta de estas tierras

25 enero, 2013

Crepuscular.Foto R.Puig

El color que era incendio, la zarza en fuego de las piedras,

es ya un panal caído de miel lívida, bajo un cielo asombrado

y aún sin astros.

Llega con un olor muy leve, y muy pausada,

la violeta oscura de la muerte del día.

Todo ha llegado a nada.

Francisco Brines

(fragmento de «Existencia en Trafaut»,  El otoño de las rosas)

Es cierto, por unos instantes, a menudo, al final de los días, algo disuelve todo, se acerca la noche y, si uno está solo, es lo más cercano a eso de lo que habla el poeta de Elca: la nada nos da la mano, tira de nosotros hacia el sueño. ¡Mas no siempre! por un rincón del aire se insinúa la luna y reclama al poeta, le pide que retorne, las cosas se retejen, la noche no es tan noche, la nada no es tan nada.

Crepuscular.Foto R.Puig

De un día para otro

19 enero, 2013
Atardecer 18 enero.Foto R.Puig

Atardecer 18 de enero.Foto R.Puig

¿Somos la metáfora del tiempo y sus meteoros? ¿o es al revés? Ya sabéis, nunca quedará claro si el paisaje romántico es el reflejo del alma o si, más bien, la exaltación poética es el espejo del paisaje.

Viernes por la tarde

2a Atardecer 18 enero.2.Foto R.Puig. 2b Atardecer 18 enero.3.Foto R.Puig.

2c Atardecer 18 enero.9.Foto R.Puig.

2d Atardecer 18 enero.4.Foto R.Puig.

El 18 de enero el atardecer es solemne, sinfónico en su efímera danza de colores. Como ciertos momentos de la historia de los pueblos o de las naciones o, más simplemente, de nuestras peripecias personales, el mar y el cielo se van a dormir en una armonía tranquila, diríamos que complacidos, como en los dichosos finales de muchas películas.

Si queremos que estás sensaciones nos acompañen a la cama mejor será que no sintonicemos el telediario de la noche.

Sábado por la mañana

Amanecer 19 enero.Foto R.Puig.

Amanecer 19 de enero.Foto R.Puig.

El 19 de enero el amanecer se proyecta en blanco y negro. Como en un concierto de grises, el mar y el cielo interpretan el poema sinfónico de otros paisajes de la vida; han cambiado las tornas  y el color de las gestas entusiastas de un día da paso en el siguiente a las plomizas monotonías de una prosa inexorable. El mar y el cielo se observan desconfiados.

Parece que el tiempo hoy tendrá los tonos de la sección económica del telediario.

Amanecer 19 enero.2.Foto R.Puig.

Del norte al sur, de Gotemburgo a Els Poblets.

16 enero, 2013
Gotemburgo 4 enero del 2013.Foto R.Puig

Gotemburgo 4 enero del 2013.Foto R.Puig

Vivir a caballo entre la costa oeste de Suecia y la costa este de España tiene sus saltos atmosféricos.

Los primeros días de enero de este 2013 han sido benignos, meteorológicamente hablando, en estos mis dos extremos habituales.

Göteborg

El viernes cuatro de enero, al atardecer, mientras los vecinos de Gotemburgo paseaban por sus principales avenidas con la viveza que estimulan una temperatura clemente para la estación y la cercanía del fin de semana, por los caminos del parque que bordea el canal eran escasos los que se aventuraban, mientras las últimas luces del día se reflejaban sobre un agua en deshielo.

Gotemburgo 4 de enero 2013.Foto R.Puig.

A la mañana siguiente el avión me deposita en Alicante

La Almadraba 6 de enero 2013.Foto R.Puig

La Almadraba 6 de enero 2013.Foto R.Puig

 Costa de la Marina

Algunos niños, aprovechando la masa de cañas que el río ha acarreado a la Almadraba durante el último temporal, han construido la armazón de unos tipis indios sobre la playa.

La Almadraba 6 de enero 2013.Foto R.Puig

Hay un aire de poesía y una especie de evocación de otro tipo de hábitat, infantil y romántico, que juega con las olas, con el horizonte y con la luz.

Depósitos de posidonia en la playa de la Almadraba . Foto R.Puig

Depósitos de posidonia en la playa de la Almadraba . Foto R.Puig

Los restos de posidonia se amontonan en la orilla simulando efímeras cordilleras enanas

La Almadraba 6 de enero 2013. Foto R.Puig

La Almadraba 6 de enero 2013. Foto R.Puig

Cuando ya se ha hecho tarde y el sol se ha retirado, el agua compite con el cielo en un postrer esfuerzo por guardar sus últimos fuegos, y la montaña arbitra.

La Almadraba 6 de enero 2013.Foto R.Puig

Oscurece sobre el espigón. Foto R.Puig

Sobre el espigón, antes de que la noche caiga, los pescadores están recogiendo sus trebejos.

Peñon de Ifach al amanecer. Foto R.Puig.

Peñón de Ifach al amanecer. Foto R.Puig.

Llega otro día y, más al sur, según se mira desde Altea, el amanecer desvela el perfil del peñón de Ifach.

La Almadraba 6 de enero 2013.Barca de pesca.Foto R.Puig.

La Almadraba 6 de enero 2013.Barco de pesca al tresmallo.Foto R.Puig.

En Els Poblets, cuando el sol asciende por la Marina Alta, las barcas de cabotaje pescan al tresmallo a corta distancia de la playa de La Almadraba

Denia. Enero 2013.Barco de pesca al amarre. Foto R.Puig.

Denia. Enero 2013.Barco de pesca al amarre. Foto R.Puig.

Algunas tienen su amarre en el puerto de Denia, junto a la lonja y frente a las casas del barrio viejo, al abrigo del castillo.

Denia. Al pie del castllo y frente al mar. Enero 2013.Foto R.Puig

Denia. Al pie del castllo y frente al mar. Enero 2013.Foto R.Puig

Días después, el tiempo está cambiando, el aire es más cálido y las nubes de la tarde se incendian sobre el Segaria.

Crepúsculo sobre el Segaria desde la Almadraba. Enero 2013.Foto R.Puig

Crepúsculo sobre el Segaria desde la Almadraba. 15 de enero del 2013.Foto R.Puig

¿Qué nos traerá el mañana?

Breverías erasmianas (V): “Faciem perfricare, frontis perfricta». ¿Volverá la vergüenza en el 2013?

9 enero, 2013
La mano en la frente.Oleo.R.Puig

La mano en la frente, 1974.Oleo.R.Puig

 

Dedicado a los funcionarios que luchan contra la corrupción

Este adagio, comentado por Erasmo en su voluminosa compilación, puede traducirse como Frotarse la cara para perder la vergüenza (I, VIII, 47).

Lo traigo a colación para mostrar como las expresiones que en nuestra lengua se refieren a la desvergüenza ya vienen de antiguo, de nuestra ascendencia latina.

Primer significado: defecto de oratoria

Dice Erasmo al comienzo de su comentario:

Desde antiguo se ha considerado a la frente como sede del pudor. Lo mismo sucede con la cara, como atestigua un proverbio que dice que en los ojos está el pudor. De ahí que sea proverbial considerar que quienes han lavado el sonrojo de su frente o de su cara han abandonado el pudor, como quien pasa la mano por su rostro para eliminar el sentido de la vergüenza. Parece que esta expresión tiene su origen en un gesto que suelen hacer algunos que, antes de hablar frente un público desconocido, se pasan la mano por la cara, como indicio de una rústica timidez que quieren así superar. Quintiliano en su volumen undécimo (Institutio oratoria, II, 3, 160) lo coloca entre los defectos de la oratoria, de los que menciona el mirar al techo  y este de  frotarse la cara para borrar el rubor y mostrase descarado

Erasmo cita a Plutarco que explica como Cicerón reconocía que a veces se sentía nervioso al ir a hablar en público y pasaba su mano izquierda por el rostro antes de comenzar el discurso (Cicerón 48, 3).

Segundo significado: expresión de la impudencia

Erasmo continúa espigando citas de los autores clásicos.

Comenta que Séneca (Cartas, 40,13) le daba a este proverbio el significado de perder el pudor, de ser un caradura:   «esos que llamamos descarados sinvergüenzas» (quod effrontes apellamus inverecundos).

Y que los romanos decían eso de “¿cómo tienes la cara de hacer esto?” (qua fronte audebis haec facere?); o, como dice Cicerón en sus Cartas a Varrón (4,29,66): “¡Ved qué enorme impudencia la de este caradura!” (hominis insignemque impudentiam cognoscite).

Ese mismo insigne tribuno decía en sus Filípicas (5,6,16): “¡Tiene tanta cara como indecencia!”; y en De oratore (1,38,175):”¡Qué caradura ha de tener el abogado para osar ocuparse de esos casos sin conocimientos de jurisprudencia!” (sine ulla scientia juris).

En este comentario Erasmo no explicitó moralejas para sus contemporáneos, las supuso obvias. Siempre ha habido quienes van perdiendo los escrúpulos a base de pasarse la mano por la frente para borrar cualquier posible rubor.

Algo así pregona un refrán castellano: “Dos pocos y un mucho hacen al hombre rico: poca vergüenza, poca conciencia y mucha diligencia”.

El prócer ricachón. Dibujo de  Holbein en Elogio de la locura. "Proceres aulicos gemmis insignes"

El prócer ricachón. Dibujo de Holbein en Elogio de la locura. «Proceres aulicos gemmis insignes»

Corolario

En estas últimas décadas la desvergüenza ha acarreado desastrosas consecuencias económicas y sociales en España. Pero, si de este mal puede reseñarse algún bien, quizás sea que a algunos, que hasta hace poco iban por la vida con la cara lavada y la impudencia en el ojal, cosechando triunfos y “dando pelotazos”, y que se sentían envidiables, les han empezado a sacar los colores.

Mientras no les pillasen eran los “winners”. Los demas, la plebe de los que no se enteraban, eran los “losers”. Hoy no pasa un día sin que los periódicos den cuenta de sonados sonrojos. No voluntarios, claro, sino gracias a la labor callada de esos funcionarios cuyo cometido es perseguir la corrupción y siguen en ello aunque no les vayan a ingresar la paga de Navidad .

Cuando, por la desfachatez y la ambición desmedida de los que buscan el máximo beneficio enseguida y como sea, la cosa pública se va al garete, lo insospechado comienza a aflorar.  De fachadas que parecían inmaculadas y respetables está rebalsando la podredumbre y a algunos ilustres inverecundos se les empieza a caer la cara de vergüenza.

No siempre iba a ser cierto el cínico refrán que afirma que “la vergüenza perdí y nunca me arrepentí”.

¡Deseemos que vengan tiempos mejores, pero ojalá que ello no signifique la vuelta a la impunidad de quienes, sin rubor en el rostro, desvalijan el bien común! (pues ocurre también que su propio partido devuelve lo robado y nadie asume las consecuencias, basta con pasarse la mano por la cara)

En todo caso no se pueden arreglar las cosas con buenos deseos.

El pasado 23 de diciembre,  leí un artículo de Jordi Gracia, sensato y propositivo, donde dice, entre otras cosas:

No sé demasiado bien qué es un pacto de Estado, pero estoy seguro de que sí lo saben quienes pueden fabricarlo: el poder empresarial, el político y el mediático, sobre todo si este último fortalece una función pedagógica y analítica que demasiadas veces se ha dejado teñir de propaganda o contrapropaganda pura.

http://elpais.com/elpais/2012/12/13/opinion/1355422610_014114.html

No sé cuántos de los dirigentes de esos tres poderes conservan el pudor y además son capaces de poner en marcha el saneamiento democrático que desea el articulista. Queremos que en el año que comienza esos líderes dejen de mirar al techo,  sientan de verdad sonrojo ante la situación a la que hemos llegado,  miren a sus conciudadanos a los ojos y se pongan manos a la obra, superando las estrechas miras de los intereses creados, el partido o la ideología.

Breverías erasmianas (IV): ”Homo bulla”. Sobre la volatilidad del ser humano

3 enero, 2013
Licenza la cascada  del Parque Regional Foto R.Puig

Licenza, la cascada del Parque Regional Foto R.Puig

Según reza este viejo adagio, recogido y ampliamente comentado por Erasmo en su colección (II iii 48), el hombre es una burbuja, una leve pompa de aire.

Este proverbio nos advierte que no hay nada más frágil, más fugaz, más vano que la vida humana. Una burbuja es esa cosa inane que vemos hincharse sobre las aguas para desvanecerse en un instante

Proverbium hoc admonet humana vita nihil esse fragilius, nihil fugacius, nihil inanius. Est enim bulla tum or ille inanis, qui visitur in aquis momento temporis enanscens simul et evanescens

(Las citas del latín proceden de la edición de Belles Lettres y el GRAC, Lyon, 2010. La traducción es mía)

 

Monti Lucretili. Foto R.Puig

Monti Lucretili. Foto R.Puig

El valor de los años 

El humanista sigue razonando sobre un tema que aparece a menudo en sus escritos cuando es cuestión de la brevedad y la fragilidad de la vida humana, tema frecuente en los escritos de los filósofos estoicos, citados frecuentemente por Erasmo, el de los riesgos innumerables que nos acechan. Por ejemplo, tan frágiles somos que hasta podemos asfixiarnos con un pelo en nuestro vaso de leche (cum lacte pilus strangularit).

Hipócrates fija en cuarenta y nueve años la duración media de una vida humana. ¡Si se sustrae de la cuenta la duración de la juventud y la vejez, qué poco queda!

Incierto y frágil es este don que así nos da la naturaleza; estrecho y breve, sea cual sea la parte que nos sea concedida, incluso para aquellos a quienes se les da con más largueza, si hemos de considerar la duración de la existencia en conjunto. Si medimos el reposo nocturno, nadie vive  más de la mitad de su vida…  (Plinio, Historia natural, 7, 167)

La descripción de la vejez como decadencia se corresponde con los cánones de la literatura clásica

En verdad, lo mejor que la naturaleza ha dado al hombre es la brevedad de su vida. Los sentidos se embotan, los miembros se tuercen, la vista, el oído, la marcha mueren antes del final, así como los dientes y los órganos con que nos alimentamos. Sin embargo, a todo este tiempo también lo llamamos vida (Plinio, Ibidem)

El comentario sigue ahondando en esa tradición, en este caso remontándose a Esquilo

Así que nadie puede decir «este es alguien», ni tampoco «este es un don nadie», porque  el cambio de los asuntos humanos es tan repentino que quien parecía ser algo se convierte en nada y quien parecía extinguido se convierte en alguien. Una cita de Esquilo en Stobaeus presenta la vida humana como la sombra del humo:

                                                 Son efímeros los proyectos que fabrica

                                                el género humano,  todos y cada uno

                                               menos ciertos que la sombra del humo

 

(Florilegium, Sermón 247, Gesner, 1581, p.812)

Felipe el Hermoso 1501. Louvre. por el Maestro de la Leyenda de Maria Magdalena

Felipe el Hermoso 1501. Louvre. por el Maestro de la Leyenda de Maria Magdalena

Todos sin excepción somos burbujas

¿Y qué ejemplo contemporáneo trae Erasmo para ilustrar la vanidad de las fortunas humanas?

Pues el de nuestro primer rey de Castilla, Felipe el Hermoso (1478-1506), que volvió loca a la reina Juana, dicen que no sólo por su prestancia y hermosura sino también por sus abundantes infidelidades. Muerto a los 28 años dejó cuatro hijas y dos hijos y una viuda inconsolable.

¡Este príncipe único, el mejor, el más grande, el más distinguido de cuántos se han visto bajo el sol, la fortuna lo mostró al mundo, pero fue cruel, pues lo mostró para llevárselo enseguida!

Hubo entre todos los reyes y todas las naciones un consenso tan admirable para amarle que, incluso aquellos que habían estado poco antes en guerra contra él, depuestas las armas, se apresuraron a honrarle

Nada de sangriento, nada en modo alguno que tuviese que ver con el sufrimiento o la ruina de nadie, contaminó el balance feliz de nuestro Felipe

Todas aquellas fantásticas expectativas y una esperanza universal las ha cercenado de repente una muerte prematura, demostrando con este ejemplo tan cruel que no hay  mortal alguno, incluso el más excelso, que no sea una burbuja.

De la forma más simple, tras una partida de pelota y por una congestión, por un veneno o por la peste, la muerte repentina de aquel rey guapetón, joven, campechano y deportista, privó a Erasmo de un mecenazgo seguro y cambió la historia de España.

Gustave Dore. Satan

Gustave Doré. Satán

Quien dice burbujas dice pompas

Aunque nuestra fecha de caducidad ya no sea la de los tiempos de Hipócrates, somos miles de millones las burbujas pensantes, deslizándonos sin parar sobre una enorme bola en medio de una galaxia. Y no sólo flotamos sino que volamos como pompas.

¿Qué pompas?

Por un lado, las nefandas, las tóxicas, las malas.

Las pompas malas eran las de Satanás, las que en el bautismo y en la Pascua nos exhortaban pomposamente a abandonar. Esta expresión viene de lejos, de los tiempos de San Cirilo de Jerusalén (no confundir con aquél otro, el de Alejandría, que se dedicó a sobornar a los obispos seguidores de Nestorio para que condenasen al que nos pintaban en el colegio como un diabólico hereje). Al parecer, hasta las carreras de caballos se consideraban en su tiempo pompas de Satanás.

 La pregunta de San Cirilo

San Cirilo de Jerusalen

San Cirilo de Jerusalén

¡Niños! ¿renunciáis a Satanás, a sus pompas y a sus obras?

Así se interpelaba a los niños en la iglesia desde los tiempos de aquel severo obispo de Jerusalén.

Final optimista

No obstante, también están las pompas buenas, las poéticas, a las que ningún niño tiene que renunciar.

Así que no quiero acabar este artículo con los acentos estoicos de su comienzo, ni con los satánicos de su intermedio.

“Niña haciendo pompas de jabón" de Pierre Mignard (1612-1695)

“Niña haciendo pompas de jabón» de Pierre Mignard (1612-1695)

Pongámosle un broche final con las pompas buenas, las de jabón, las de una canción que mis hijos oían y veían por TVE hace casi treinta años. Me dicen que su autora sigue recorriendo España, haciendo cantar a pequeños y grandes con su circo, me refiero a  Teresa Rabal (Barcelona 1952).

Mi deseo para 2013 es que ella y otros como ella sigan cantando para todos.

http://www.youtube.com/watch?v=tVxdYO9gfmE 

Pienso que si Erasmo hubiera escuchado la canción y escrito hoy sus Adagios, habría añadido otro: Homo bulla volat, que significaría ”el hombre vuela como una pompa».

¡Y eso que entonces no se hablaba aún de la burbuja inmobiliaria!

Huidas

28 diciembre, 2012
Miedo. Óleo R.Puig

Miedo. Óleo R.Puig

 

La Suecia contemporánea ha sido tradicionalmente un país de acogida.

Para principios del 2013, Gotemburgo acogerá mil quinientos refugiados más venidos de Somalia, que se unirán a los que desde hace algunos lustros se exilian en estas tierras.

Estas noticias de la prensa local me hacen pensar en otra, la que se conmemora hoy.

Los inocentes

Desde Ernesto Renan, hace un siglo y medio, hasta John Meyer, en nuestros días, se viene mostrando que la matanza de los inocentes y la huída a Egipto son leyendas que no se corresponden con la historia, como casi todo lo que los Evangelios narran de la infancia de Jesús.

Aunque, a decir verdad, las leyendas son historias paradigmáticas. Son el story telling de la realidad de millones de seres humanos. Y , en ese sentido, son verdad. El episodio de la Sagrada Familia escapando de Herodes, aunque edulcorado por el arte, nos remite a las eternas violencias y a los interminables éxodos que padecen los débiles.

William Hole(1846-1917) Huida a Egipto

William Hole (1846-1917) Huida a Egipto

Palabras de un exiliado

En 1866, refugiado en Jersey, escribía Victor Hugo:

Los volcanes lanzan piedras y las revoluciones hombres. Así  hay familias que son enviadas a grandes distancias, gentes cuyo destino es alterado, grupos dispersados y volatilizados; gentes que caen de las nubes, estos en Alemania, aquellos en Inglaterra, los otros en América, para sorpresa de los naturales del país. ¿De dónde vienen estos desconocidos? Es un vesubio que humea allá lejos el que los ha expectorado.  A estos aerolitos se les pone un nombre, a estos individuos expulsados y perdidos, a esos eliminados por la suerte se les llama emigrados, refugiados, aventureros. Si se quedan, se les tolera; si se van, todos contentos.

Seres absolutamente inofensivos, las mujeres al menos, que no tienen nada que ver con los acontecimientos que les expulsaron, sin odio, sin cólera, proyectiles involuntarios, profundamente sorprendidos. Se enraizan de nuevo como pueden. No hacen nada a nadie y no entienden lo que les ha pasado. Yo he visto un pobre matojo de hierba arrojado lejísimos al aire por una explosión de una mina. La revolución francesa, más que cualquier explosión, ha producido estos lanzamientos lejanos.

Victor Hugo, Les Travailleurs de la mer, Paris, Livre de poche, 2002, p.131 (la traducción es mía)

Huida. Foto de madridvillaycorte.es

Huida. Foto de madridvillaycorte.es

Cuando el refugiado es niño

Y para no irnos tan lejos, hace poco, el blog Docuhistorias publicaba un artículo sobre otros exilio, el de la infancia de nuestro país,  causado por aquel volcán de odios y violencia de nuestra guerra civil

http://docuhistorias.wordpress.com/2012/12/17/los-hijos-de-elna/

Vale la pena leerlo

Del éxito de las leyendas y de las intermitencias del sueño

22 diciembre, 2012
Estrella flotante. Foto R.Puig

Estrella flotante. Foto R.Puig

 

En Galilea nació hace más de dos mil años un poeta judío.

En tierras de Israel no faltaban entonces los visionarios  y los reformadores de un sistema teocrático, rígido y orgulloso, dominado por familias sacerdotales y agitado por doctores de la Ley, pero humillado y sometido a Roma.

El poeta Jesús era de los más dotados, sabía inspirarse en lo mejor, en lo más lírico de la tradición rabínica más humana, más compasiva y solidaria de la larga historia judía. El poeta de Nazareth era honesto y hablaba a las personas simples, su verso era como un bálsamo para las clases populares de Galilea. Sus palabras suscitaban esperanzas y rescataban sueños.

El poeta seducía y era bien recibido en aquellas tierras en torno al Tiberiades, se rodeó de discípulos y anunció un Reino de Dios, el mundo de los olvidados, la cristalización de las promesas de los profetas. El poeta era dulce y misericordioso con los humildes y su comunidad de bienes era la organización más lógica en vísperas del arribo de un cambio radical.

La espera.Foto R.Puig.

La espera.Foto R.Puig.

El poeta de Galilea fue reconocido como Mesías y él lo aceptó, pues los líderes natos aceptan la misión que las gentes les reclaman. Y Jesús salió de su provincia,  se creció, se atrevió con Jerusalén, con su Templo y con sus castas dominantes. Y la transparente inmediatez, la poesía misericorde y solidaria, se fue trasformando, a medida que chocaba con las realidades del poder y sus intereses, su mensaje se cargó de reproches y amenazas de un juicio inminente, del ajuste de cuentas que caracteriza a los mensajes proféticos.

El poeta lírico se trasformó en trágico, y las tragedias exigen una coreografía y un mártir que anuncia hecatombes y provoca su propia muerte.

Tras su desaparición, la narración de su vida ya no le pertenecía, no fue él quien lo construyó sino su círculo de iniciados, de los creyentes en un próximo retorno del poeta, transformado en un justiciero Hijo de Dios. La leyenda que tejieron durante décadas se fue trasformando, fue creciendo, se pobló de anécdotas portentosas, pues el Mesías, en el que habían creído tenía que tener una historia digna del sueño que había generado.

La leyenda oral se fue plasmando en escritos, unos tuvieron más fortuna que otros, a los textos triunfantes se les canonizaría y los otros serían ”apócrifos”. Caprichos del mito y de la literatura y avatares de la transmisión de lo que se escribe.

Pero el Reino de Dios no llegaba y los testigos directos de la vida del Mesías se iban muriendo sin que este volviera. El último en desaparecer, el más longevo, fue Juan. Es lógico que el postrer superviviente legase un Apocalipsis. Murió empecinado en pronosticar el fin de los tiempos.

Ya sabemos que no hubo ni portal de Belén, ni mula ni buey. ¡Si hasta lo ha dicho el Papa!

Anuncio a los pastores. Nicolás Berchem

Anuncio a los pastores. Nicolaes Berchem (1630 . 1683)

En realidad no hubo ni pastores, ni ángeles, ni una virgen parturienta. Y ahora hay una pesadilla de obligaciones, jerarquías, ortodoxia, dogmas, comercio y frivolidades que el Occidente cristiano se ha ido imponiendo a sí mismo, en particular en estas fechas.

Pero el Arte ha custodiado el mito.  La poesía y el arte, mal que le pese a la Historia, siguen prefigurando un tiempo de Justicia.

Navidad.Foto R.Puig.

Navidad.Foto R.Puig.

Los sueños son intermitentes, como el hielo y el deshielo, como la esperanza y la desesperanza.

Hielo y deshielo.Foto R.Puig.

Hielo y deshielo.Foto R.Puig.