De las cimas al mar: en las alturas del Coll de Rates
Porque todo va al mar:
y el hombre mira al cielo
que oscurece, la tierra
que su amor reconoce,
y siente el corazón
latir. Camina al mar,
porque todo va al mar.
Francisco Brines, fragmento de “Elca”en Palabras a la oscuridad
Si tomamos la carretera desde Parcent, tras una ascensión breve y muchas curvas llegamos a un mirador panorámico que domina el paisaje que se ofrece a nuestros pies.
Poco después estamos en Coll de Rates, punto de observación de las dos Marinas de la provincia de Alicante. Hacia el norte se extiende la Marina Alta, desde el municipio de El Verger hasta el de Calpe, y al sur las cadenas montañosas de la Marina Baja, desde las costas de Altea a las de Villajoyosa.
En el aparcamiento del bar podemos dejar el coche y, por una empinada pista forestal casi toda de cemento, llegar en 45 minutos a la atalaya de vigilancia forestal, a 950 metros de altitud. Hoy no nos queda tiempo, pero si siguiéramos la cresta llegaríamos a la cima del Cocoll a 1048 metros sobre el nivel del mar
Uno de los vigilantes forestales, Quico, está de turno. Desde la balconada de la torre de observación recorre con sus prismáticos los confines de la comarca. Aunque durante el invierno el riesgo de incendios es menor, no se puede bajar la guardia.
Desde esta elevación se domina un panorama de casi 360 grados a la redonda. Quico nos explica lo que vemos. ¿Qué mejor guía para esta fastuosa topografía que el ángel guardián de nuestros bosques?
Muchos pueblos de la Marina Alta se divisan desde aquí: Parcent justo a nuestros pies, Alcalalí, La Llosa de Camacho, Pedreguer, Orba, Murla, Jávea… Se avistan las alturas del Montgó, del Segaria y de la Safor y, como el día es clarísimo, se percibe lejana la cumbre del Peñagolosa en la provincia de Castellón, la más alta de la Comunidad Valenciana. A lo lejos en la línea del horizonte se vislumbra Ibiza y, como una pequeña sombra, Formentera.
«¿Ves aquella torre diminuta, blanca?» -me pregunta Quico– «es la torre de la iglesia de Moraira que asoma tras esos cerros que ocultan el pueblo a nuestras miradas».
Frente a nosotros, doradas por el atardecer, las paredes y crestas de la Sierra del Ferrer, que arranca del mismo Coll de Rates y parece servir de contrafuerte a las ariscas espaldas de la sierra de Bernia que ocultan Altea. A la izquierda de sus puntas asoma breve la cumbre de la Sierra de Oltá que cela el Peñón de Ifach.
Más a la derecha, la Serra Gelada compite con un conjunto de rascacielos. Lo que en inglés apodan la “skyline”, el perfil de de una ciudad que se recorta sobre el cielo y que aquí es la “sealine” de Benidorm, esa gigante excrecencia futurista, una metrópolis sobre un mar de plata.
Hay algo de irreal en ese obra, al fin y al cabo humana, desde aquí silenciosa.Pienso en el verso de Brines, «porque todo va al mar».
¿Cómo se verán dentro de mil años estos entornos que el hombre ha creado ? ¿Se sumergirán los arqueólogos en su búsqueda como hacen ahora con lo que resta de la vieja Alejandría?
Correspondencias y evocación
En una acuarela reciente, Isabel Gallardo, pintora de Altea, parece presentir, en su color y su poesía, que esos entornos que el hombre hoy levanta serán acogidos, para siempre, bajo las aguas de nuestro Mediterráneo. Quizás la luz que se filtra sobre esta visión será la que un día le llegue piadosa a lo que quede de los mundos que creamos.
Las acuarelas que realiza actualmente Isabel Gallardo están inspiradas, como ella misma explica
en la fascinación que las ciudades y sus edificios ejercen sobre mí.
Esos paisajes que tanto nos ha costado considerar bellos: edificios, rascacielos, luces de neón y todo ese mundo que nos abruma y en el que transcurre la vida de la mayoría de los seres humanos.
Es mi deseo sugerir de una forma sutil este entorno. Ventanas, puertas, escaleras, puentes, bloques de edificios, incluso corrientes eléctricas. Lo que hay detrás y delante del escenario en el que se desarrolla nuestra vida. Confundir de forma consciente fondo y forma. Obligar al espectador a considerarlo un todo único y provocar así un deseo de respeto y ternura compasiva por lo que somos y en lo que nos hemos convertido.
Descenso
Pero debo dejarme de ensoñaciones porque yo también debo ir al mar, dentro de una hora no habrá luz. Desciendo apoyándome en mis bastones nórdicos para preservar mis meniscos. Por mi derecha asoman las cumbres de la sierra de Aitana.
Como el resumen y fin de todo, hacia el norte como hacia el sur nuestras miradas acaban en el mar, ese imán insaciable al que se dirige el racimo de montañas, de valles y de vegas que componen las dos Marinas.
Porque todo va al mar:
y larga sombra cae
de los montes de plata,
pisa los breves huertos,
ciega los pozos, llega
con su frio hasta el mar
Francisco Brines, fragmento de “Elca” en Palabras a la oscuridad
Conversación invernal
Jardín
Se acabó la fiesta ¿recuerdas?
Se fueron los amigos y la orquesta.
Los anfitriones bajaron las persianas.
Fue al morir del otoño.
Los ecos del festejo se extinguieron.
La tarde ya caída, apagaron las luces.
Alguien guardó las mesas
y barrió el cenador y la terraza.
En las cadenas de las verjas vetustas
echaron los candados y cerraron la casa.
Quedó la hierba sembrada de hojas muertas,
y en los arriates mortecinas las flores.
Del rincón de confidencias, junto al seto
bordeado de castaños, cogidos de la mano
él y ella se marcharon y de nosotras,
abandonadas al rocío de la noche, se olvidaron.
Ramón Puig de la Bellacasa
Invierno 2012/2013
De un poeta de estas tierras
El color que era incendio, la zarza en fuego de las piedras,
es ya un panal caído de miel lívida, bajo un cielo asombrado
y aún sin astros.
Llega con un olor muy leve, y muy pausada,
la violeta oscura de la muerte del día.
Todo ha llegado a nada.
Francisco Brines
(fragmento de «Existencia en Trafaut», El otoño de las rosas)
Es cierto, por unos instantes, a menudo, al final de los días, algo disuelve todo, se acerca la noche y, si uno está solo, es lo más cercano a eso de lo que habla el poeta de Elca: la nada nos da la mano, tira de nosotros hacia el sueño. ¡Mas no siempre! por un rincón del aire se insinúa la luna y reclama al poeta, le pide que retorne, las cosas se retejen, la noche no es tan noche, la nada no es tan nada.
De un día para otro
¿Somos la metáfora del tiempo y sus meteoros? ¿o es al revés? Ya sabéis, nunca quedará claro si el paisaje romántico es el reflejo del alma o si, más bien, la exaltación poética es el espejo del paisaje.
Viernes por la tarde
El 18 de enero el atardecer es solemne, sinfónico en su efímera danza de colores. Como ciertos momentos de la historia de los pueblos o de las naciones o, más simplemente, de nuestras peripecias personales, el mar y el cielo se van a dormir en una armonía tranquila, diríamos que complacidos, como en los dichosos finales de muchas películas.
Si queremos que estás sensaciones nos acompañen a la cama mejor será que no sintonicemos el telediario de la noche.
Sábado por la mañana
El 19 de enero el amanecer se proyecta en blanco y negro. Como en un concierto de grises, el mar y el cielo interpretan el poema sinfónico de otros paisajes de la vida; han cambiado las tornas y el color de las gestas entusiastas de un día da paso en el siguiente a las plomizas monotonías de una prosa inexorable. El mar y el cielo se observan desconfiados.
Parece que el tiempo hoy tendrá los tonos de la sección económica del telediario.
Del norte al sur, de Gotemburgo a Els Poblets.
Vivir a caballo entre la costa oeste de Suecia y la costa este de España tiene sus saltos atmosféricos.
Los primeros días de enero de este 2013 han sido benignos, meteorológicamente hablando, en estos mis dos extremos habituales.
Göteborg
El viernes cuatro de enero, al atardecer, mientras los vecinos de Gotemburgo paseaban por sus principales avenidas con la viveza que estimulan una temperatura clemente para la estación y la cercanía del fin de semana, por los caminos del parque que bordea el canal eran escasos los que se aventuraban, mientras las últimas luces del día se reflejaban sobre un agua en deshielo.
A la mañana siguiente el avión me deposita en Alicante
Costa de la Marina
Algunos niños, aprovechando la masa de cañas que el río ha acarreado a la Almadraba durante el último temporal, han construido la armazón de unos tipis indios sobre la playa.
Hay un aire de poesía y una especie de evocación de otro tipo de hábitat, infantil y romántico, que juega con las olas, con el horizonte y con la luz.
Los restos de posidonia se amontonan en la orilla simulando efímeras cordilleras enanas
Cuando ya se ha hecho tarde y el sol se ha retirado, el agua compite con el cielo en un postrer esfuerzo por guardar sus últimos fuegos, y la montaña arbitra.
Sobre el espigón, antes de que la noche caiga, los pescadores están recogiendo sus trebejos.
Llega otro día y, más al sur, según se mira desde Altea, el amanecer desvela el perfil del peñón de Ifach.
En Els Poblets, cuando el sol asciende por la Marina Alta, las barcas de cabotaje pescan al tresmallo a corta distancia de la playa de La Almadraba
Algunas tienen su amarre en el puerto de Denia, junto a la lonja y frente a las casas del barrio viejo, al abrigo del castillo.
Días después, el tiempo está cambiando, el aire es más cálido y las nubes de la tarde se incendian sobre el Segaria.
¿Qué nos traerá el mañana?
Breverías erasmianas (V): “Faciem perfricare, frontis perfricta». ¿Volverá la vergüenza en el 2013?

La mano en la frente, 1974.Oleo.R.Puig
Dedicado a los funcionarios que luchan contra la corrupción
Este adagio, comentado por Erasmo en su voluminosa compilación, puede traducirse como Frotarse la cara para perder la vergüenza (I, VIII, 47).
Lo traigo a colación para mostrar como las expresiones que en nuestra lengua se refieren a la desvergüenza ya vienen de antiguo, de nuestra ascendencia latina.
Primer significado: defecto de oratoria
Dice Erasmo al comienzo de su comentario:
Desde antiguo se ha considerado a la frente como sede del pudor. Lo mismo sucede con la cara, como atestigua un proverbio que dice que en los ojos está el pudor. De ahí que sea proverbial considerar que quienes han lavado el sonrojo de su frente o de su cara han abandonado el pudor, como quien pasa la mano por su rostro para eliminar el sentido de la vergüenza. Parece que esta expresión tiene su origen en un gesto que suelen hacer algunos que, antes de hablar frente un público desconocido, se pasan la mano por la cara, como indicio de una rústica timidez que quieren así superar. Quintiliano en su volumen undécimo (Institutio oratoria, II, 3, 160) lo coloca entre los defectos de la oratoria, de los que menciona el mirar al techo y este de frotarse la cara para borrar el rubor y mostrase descarado
Erasmo cita a Plutarco que explica como Cicerón reconocía que a veces se sentía nervioso al ir a hablar en público y pasaba su mano izquierda por el rostro antes de comenzar el discurso (Cicerón 48, 3).
Segundo significado: expresión de la impudencia
Erasmo continúa espigando citas de los autores clásicos.
Comenta que Séneca (Cartas, 40,13) le daba a este proverbio el significado de perder el pudor, de ser un caradura: «esos que llamamos descarados sinvergüenzas» (quod effrontes apellamus inverecundos).
Y que los romanos decían eso de “¿cómo tienes la cara de hacer esto?” (qua fronte audebis haec facere?); o, como dice Cicerón en sus Cartas a Varrón (4,29,66): “¡Ved qué enorme impudencia la de este caradura!” (hominis insignemque impudentiam cognoscite).
Ese mismo insigne tribuno decía en sus Filípicas (5,6,16): “¡Tiene tanta cara como indecencia!”; y en De oratore (1,38,175):”¡Qué caradura ha de tener el abogado para osar ocuparse de esos casos sin conocimientos de jurisprudencia!” (sine ulla scientia juris).
En este comentario Erasmo no explicitó moralejas para sus contemporáneos, las supuso obvias. Siempre ha habido quienes van perdiendo los escrúpulos a base de pasarse la mano por la frente para borrar cualquier posible rubor.
Algo así pregona un refrán castellano: “Dos pocos y un mucho hacen al hombre rico: poca vergüenza, poca conciencia y mucha diligencia”.

El prócer ricachón. Dibujo de Holbein en Elogio de la locura. «Proceres aulicos gemmis insignes»
Corolario
En estas últimas décadas la desvergüenza ha acarreado desastrosas consecuencias económicas y sociales en España. Pero, si de este mal puede reseñarse algún bien, quizás sea que a algunos, que hasta hace poco iban por la vida con la cara lavada y la impudencia en el ojal, cosechando triunfos y “dando pelotazos”, y que se sentían envidiables, les han empezado a sacar los colores.
Mientras no les pillasen eran los “winners”. Los demas, la plebe de los que no se enteraban, eran los “losers”. Hoy no pasa un día sin que los periódicos den cuenta de sonados sonrojos. No voluntarios, claro, sino gracias a la labor callada de esos funcionarios cuyo cometido es perseguir la corrupción y siguen en ello aunque no les vayan a ingresar la paga de Navidad .
Cuando, por la desfachatez y la ambición desmedida de los que buscan el máximo beneficio enseguida y como sea, la cosa pública se va al garete, lo insospechado comienza a aflorar. De fachadas que parecían inmaculadas y respetables está rebalsando la podredumbre y a algunos ilustres inverecundos se les empieza a caer la cara de vergüenza.
No siempre iba a ser cierto el cínico refrán que afirma que “la vergüenza perdí y nunca me arrepentí”.
¡Deseemos que vengan tiempos mejores, pero ojalá que ello no signifique la vuelta a la impunidad de quienes, sin rubor en el rostro, desvalijan el bien común! (pues ocurre también que su propio partido devuelve lo robado y nadie asume las consecuencias, basta con pasarse la mano por la cara)
En todo caso no se pueden arreglar las cosas con buenos deseos.
El pasado 23 de diciembre, leí un artículo de Jordi Gracia, sensato y propositivo, donde dice, entre otras cosas:
No sé demasiado bien qué es un pacto de Estado, pero estoy seguro de que sí lo saben quienes pueden fabricarlo: el poder empresarial, el político y el mediático, sobre todo si este último fortalece una función pedagógica y analítica que demasiadas veces se ha dejado teñir de propaganda o contrapropaganda pura.
http://elpais.com/elpais/2012/12/13/opinion/1355422610_014114.html
No sé cuántos de los dirigentes de esos tres poderes conservan el pudor y además son capaces de poner en marcha el saneamiento democrático que desea el articulista. Queremos que en el año que comienza esos líderes dejen de mirar al techo, sientan de verdad sonrojo ante la situación a la que hemos llegado, miren a sus conciudadanos a los ojos y se pongan manos a la obra, superando las estrechas miras de los intereses creados, el partido o la ideología.

Licenza, la cascada del Parque Regional Foto R.Puig
Según reza este viejo adagio, recogido y ampliamente comentado por Erasmo en su colección (II iii 48), el hombre es una burbuja, una leve pompa de aire.
Este proverbio nos advierte que no hay nada más frágil, más fugaz, más vano que la vida humana. Una burbuja es esa cosa inane que vemos hincharse sobre las aguas para desvanecerse en un instante
Proverbium hoc admonet humana vita nihil esse fragilius, nihil fugacius, nihil inanius. Est enim bulla tum or ille inanis, qui visitur in aquis momento temporis enanscens simul et evanescens
(Las citas del latín proceden de la edición de Belles Lettres y el GRAC, Lyon, 2010. La traducción es mía)

Monti Lucretili. Foto R.Puig
El valor de los años
El humanista sigue razonando sobre un tema que aparece a menudo en sus escritos cuando es cuestión de la brevedad y la fragilidad de la vida humana, tema frecuente en los escritos de los filósofos estoicos, citados frecuentemente por Erasmo, el de los riesgos innumerables que nos acechan. Por ejemplo, tan frágiles somos que hasta podemos asfixiarnos con un pelo en nuestro vaso de leche (cum lacte pilus strangularit).
Hipócrates fija en cuarenta y nueve años la duración media de una vida humana. ¡Si se sustrae de la cuenta la duración de la juventud y la vejez, qué poco queda!
…
Incierto y frágil es este don que así nos da la naturaleza; estrecho y breve, sea cual sea la parte que nos sea concedida, incluso para aquellos a quienes se les da con más largueza, si hemos de considerar la duración de la existencia en conjunto. Si medimos el reposo nocturno, nadie vive más de la mitad de su vida… (Plinio, Historia natural, 7, 167)
La descripción de la vejez como decadencia se corresponde con los cánones de la literatura clásica
En verdad, lo mejor que la naturaleza ha dado al hombre es la brevedad de su vida. Los sentidos se embotan, los miembros se tuercen, la vista, el oído, la marcha mueren antes del final, así como los dientes y los órganos con que nos alimentamos. Sin embargo, a todo este tiempo también lo llamamos vida (Plinio, Ibidem)
El comentario sigue ahondando en esa tradición, en este caso remontándose a Esquilo
Así que nadie puede decir «este es alguien», ni tampoco «este es un don nadie», porque el cambio de los asuntos humanos es tan repentino que quien parecía ser algo se convierte en nada y quien parecía extinguido se convierte en alguien. Una cita de Esquilo en Stobaeus presenta la vida humana como la sombra del humo:
Son efímeros los proyectos que fabrica
el género humano, todos y cada uno
menos ciertos que la sombra del humo
(Florilegium, Sermón 247, Gesner, 1581, p.812)

Felipe el Hermoso 1501. Louvre. por el Maestro de la Leyenda de Maria Magdalena
Todos sin excepción somos burbujas
¿Y qué ejemplo contemporáneo trae Erasmo para ilustrar la vanidad de las fortunas humanas?
Pues el de nuestro primer rey de Castilla, Felipe el Hermoso (1478-1506), que volvió loca a la reina Juana, dicen que no sólo por su prestancia y hermosura sino también por sus abundantes infidelidades. Muerto a los 28 años dejó cuatro hijas y dos hijos y una viuda inconsolable.
¡Este príncipe único, el mejor, el más grande, el más distinguido de cuántos se han visto bajo el sol, la fortuna lo mostró al mundo, pero fue cruel, pues lo mostró para llevárselo enseguida!
…
Hubo entre todos los reyes y todas las naciones un consenso tan admirable para amarle que, incluso aquellos que habían estado poco antes en guerra contra él, depuestas las armas, se apresuraron a honrarle
…
Nada de sangriento, nada en modo alguno que tuviese que ver con el sufrimiento o la ruina de nadie, contaminó el balance feliz de nuestro Felipe
…
Todas aquellas fantásticas expectativas y una esperanza universal las ha cercenado de repente una muerte prematura, demostrando con este ejemplo tan cruel que no hay mortal alguno, incluso el más excelso, que no sea una burbuja.
De la forma más simple, tras una partida de pelota y por una congestión, por un veneno o por la peste, la muerte repentina de aquel rey guapetón, joven, campechano y deportista, privó a Erasmo de un mecenazgo seguro y cambió la historia de España.

Gustave Doré. Satán
Quien dice burbujas dice pompas
Aunque nuestra fecha de caducidad ya no sea la de los tiempos de Hipócrates, somos miles de millones las burbujas pensantes, deslizándonos sin parar sobre una enorme bola en medio de una galaxia. Y no sólo flotamos sino que volamos como pompas.
¿Qué pompas?
Por un lado, las nefandas, las tóxicas, las malas.
Las pompas malas eran las de Satanás, las que en el bautismo y en la Pascua nos exhortaban pomposamente a abandonar. Esta expresión viene de lejos, de los tiempos de San Cirilo de Jerusalén (no confundir con aquél otro, el de Alejandría, que se dedicó a sobornar a los obispos seguidores de Nestorio para que condenasen al que nos pintaban en el colegio como un diabólico hereje). Al parecer, hasta las carreras de caballos se consideraban en su tiempo pompas de Satanás.
La pregunta de San Cirilo

San Cirilo de Jerusalén
¡Niños! ¿renunciáis a Satanás, a sus pompas y a sus obras?
Así se interpelaba a los niños en la iglesia desde los tiempos de aquel severo obispo de Jerusalén.
Final optimista
No obstante, también están las pompas buenas, las poéticas, a las que ningún niño tiene que renunciar.
Así que no quiero acabar este artículo con los acentos estoicos de su comienzo, ni con los satánicos de su intermedio.

“Niña haciendo pompas de jabón» de Pierre Mignard (1612-1695)
Pongámosle un broche final con las pompas buenas, las de jabón, las de una canción que mis hijos oían y veían por TVE hace casi treinta años. Me dicen que su autora sigue recorriendo España, haciendo cantar a pequeños y grandes con su circo, me refiero a Teresa Rabal (Barcelona 1952).
Mi deseo para 2013 es que ella y otros como ella sigan cantando para todos.
http://www.youtube.com/watch?v=tVxdYO9gfmE
Pienso que si Erasmo hubiera escuchado la canción y escrito hoy sus Adagios, habría añadido otro: Homo bulla volat, que significaría ”el hombre vuela como una pompa».
¡Y eso que entonces no se hablaba aún de la burbuja inmobiliaria!
Del éxito de las leyendas y de las intermitencias del sueño

Estrella flotante. Foto R.Puig
En Galilea nació hace más de dos mil años un poeta judío.
En tierras de Israel no faltaban entonces los visionarios y los reformadores de un sistema teocrático, rígido y orgulloso, dominado por familias sacerdotales y agitado por doctores de la Ley, pero humillado y sometido a Roma.
El poeta Jesús era de los más dotados, sabía inspirarse en lo mejor, en lo más lírico de la tradición rabínica más humana, más compasiva y solidaria de la larga historia judía. El poeta de Nazareth era honesto y hablaba a las personas simples, su verso era como un bálsamo para las clases populares de Galilea. Sus palabras suscitaban esperanzas y rescataban sueños.
El poeta seducía y era bien recibido en aquellas tierras en torno al Tiberiades, se rodeó de discípulos y anunció un Reino de Dios, el mundo de los olvidados, la cristalización de las promesas de los profetas. El poeta era dulce y misericordioso con los humildes y su comunidad de bienes era la organización más lógica en vísperas del arribo de un cambio radical.

La espera.Foto R.Puig.
El poeta de Galilea fue reconocido como Mesías y él lo aceptó, pues los líderes natos aceptan la misión que las gentes les reclaman. Y Jesús salió de su provincia, se creció, se atrevió con Jerusalén, con su Templo y con sus castas dominantes. Y la transparente inmediatez, la poesía misericorde y solidaria, se fue trasformando, a medida que chocaba con las realidades del poder y sus intereses, su mensaje se cargó de reproches y amenazas de un juicio inminente, del ajuste de cuentas que caracteriza a los mensajes proféticos.
El poeta lírico se trasformó en trágico, y las tragedias exigen una coreografía y un mártir que anuncia hecatombes y provoca su propia muerte.
Tras su desaparición, la narración de su vida ya no le pertenecía, no fue él quien lo construyó sino su círculo de iniciados, de los creyentes en un próximo retorno del poeta, transformado en un justiciero Hijo de Dios. La leyenda que tejieron durante décadas se fue trasformando, fue creciendo, se pobló de anécdotas portentosas, pues el Mesías, en el que habían creído tenía que tener una historia digna del sueño que había generado.
La leyenda oral se fue plasmando en escritos, unos tuvieron más fortuna que otros, a los textos triunfantes se les canonizaría y los otros serían ”apócrifos”. Caprichos del mito y de la literatura y avatares de la transmisión de lo que se escribe.
Pero el Reino de Dios no llegaba y los testigos directos de la vida del Mesías se iban muriendo sin que este volviera. El último en desaparecer, el más longevo, fue Juan. Es lógico que el postrer superviviente legase un Apocalipsis. Murió empecinado en pronosticar el fin de los tiempos.
Ya sabemos que no hubo ni portal de Belén, ni mula ni buey. ¡Si hasta lo ha dicho el Papa!

Anuncio a los pastores. Nicolaes Berchem (1630 . 1683)
En realidad no hubo ni pastores, ni ángeles, ni una virgen parturienta. Y ahora hay una pesadilla de obligaciones, jerarquías, ortodoxia, dogmas, comercio y frivolidades que el Occidente cristiano se ha ido imponiendo a sí mismo, en particular en estas fechas.
Pero el Arte ha custodiado el mito. La poesía y el arte, mal que le pese a la Historia, siguen prefigurando un tiempo de Justicia.

Navidad.Foto R.Puig.
Los sueños son intermitentes, como el hielo y el deshielo, como la esperanza y la desesperanza.

Hielo y deshielo.Foto R.Puig.























































