Abril

El riurau dormido. Els Poblets. Foto R.Puig
Los riuraus inundaban a fines del siglo XIX el paisaje rural de toda la Marina Alta. Se trata de construcciones que se utilizaban como secaderos donde se apilaban los cañizos con las pasas cuando llovía. La exportación de la pasa (pansa en valenciano) fue una fuente de riqueza sobre la que se asentó la burguesía local. Esa industria entró en crisis a comienzos del pasado siglo y ya en los años veinte había prácticamente desaparecido.
Por entonces, un poema en inglés revolucionaba la poesía
Abril es el mes más cruel, engendra
lilas de la tierra muerta, mezcla
memoria y deseo, desentumece
raíces con lluvia primaveral.
.
April is the cruellest month, breeding
Lilacs out of the dead land, mixing
Memory and desire, stirring
Dull roots with spring rain.
.
primeros versos de «El erial» ( The Waste Land), T.S. Eliot, 1922
(la traducción es mía)
Las lluvias de abril han seguido cayendo como siempre, pero las galerías de los riuraus de la Marina Alta no albergan ya el secado de la uva y sus calderas hace tiempo que se desmantelaron.

Aquí se secaba la uva pasa. Foto R.Puig
Hay asociaciones que se esfuerzan por proteger y restaurar esta construcción rural de la comarca alicantina de la Marina Alta, relacionada con la producción de pasa. Sus pórticos protegían el secado de la uva de las inclemencias del tiempo.
Se trata de una construcción sencilla, de planta rectangular alargada cerrada en todos sus frentes excepto el que orienta hacia el soleamiento, donde dispone de amplias arquerías carpanel formadas con ladrillo macizo y mampostería, sobre pilares realizados también con mampostería o ladrillo. De una sola crujía, se cubre con teja hacia el lado de los arcos.
Esta construcción se sitúa exenta o bien adosada a uno de los frentes de la casa o edificación principal
Wikipedia: «Riurau»
.

Flores de abril
Pero es verdad lo que el poeta afirma, este mes desentumece las raíces que el invierno ha entorpecido y engendra flores. Por estos campos, donde se criaba la uva dorada que se exportaba ya hecha pasa, en estos días de abril se expande el aroma de la flor de azahar

Flor de azahar. Foto R.Puig
Es la flor del naranjo y el limonero. Ahora comienza su eclosión, ahora nos invita a seguir su rastro en el aire, a pasear o a cabalgar la bicicleta por esos caminos que la cumbre del Montgó preside

El Montgó y los naranjos en flor. Foto R.Puig
Son las innumerables sendas rurales entre plantaciones de cítricos.
Aunque también hay flores a la vera de la playa

Las flores del diente de león. Foto R.Puig.
Y hasta jardines que sueñan con echarse a la mar

La barca florida. Foto R.Puig
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A escasa distancia, los pescadores pasan la tarde

La hora de los pescadores. Foto R.Puig
en la hora de las nubes brujas

Nube viajera. Foto R.Puig
Postdata:
Gracias al comentario de Luisa, descubro que es en la entrada en valenciano (y no en la castellana) de la Wikipedia donde se explica mejor el riurau. Sobre el origen del término se dice lo siguiente:
Al llibre Els riuraus valencians, edificis únics al món [2011], escrit per Lluís Fornés, es diu que el substantiu riurau prové del mot occità rural (en català, rural) i que en la major part dels dialectes d’aquesta llengua es pronuncia rurau [ry’raw], que haurien dut les famílies provençals que es van posar al cap de la comercialització de la pansa de Dénia, com ara els Morant, Chabàs i Merle. La pronunciació general que es fa actualment a la comarca és riurau [riw’raw], però també hi ha la de Gata de Gorgos, risau [ri’saw], i la de Parcent rirau [ri’raw]; aquest últim, per a l’autor, és la més acostada als seu orígens occitans.
Ustedes, gracias Luisa, podrán leer esta cita (que entre el habla valenciana y la castellana -o en gallego – nos entendemos todos) «pinchando» en este sitio.
Pero, es que también, ahora que lo he adquirido y lo estoy leyendo, el hermoso libro de Carlos Fuster Montagud, «Els riuraus. L’Elaboració de la pansa» (Ediciones Tivoli, Gandía, 2015, en versión bilingüe valenciano-castellano) dedica el comienzo de su capítulo 7.1 a la misma cuestión, citando también a Lluís Fornés quien en su libro se inclinaba por el origen occitano del término. Por cierto que ruraux en francés es el plural de rural. Si se prescinde de la i el término riurau quedaría en rurau.
Sea como sea, el origen de la palabra ha pasado por la escaldada del tiempo y no será fácil que se llegue a aclarar. Sin embargo ¿a que riurau suena con la dulzura de las pasas?
Breverías erasmianas (XXIX): «Veritatis simplex oratio» (El lenguaje llano de la verdad)

Simpliciter florens veritas. Foto R.Puig
Celebrando los sesenta años del Tratado de Roma
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«Veritatis simplex oratio»
El lenguaje llano de la verdad
Adagio Ι, iii, 88
.
Erasmo ha tomado este proverbio de la colección de Diogeniano (2.85) aunque reseña que también aparece en las Fenicias de Eurípides (469-72):
Nam veritatis suevit esse oratio
Simplex, vafris nec est egens ambagibus
Interpretum, siquidem ipsa per se congruit.
At sermo iniquus, quia per se sit morbidus,
Medicamenta exquisita deposcit sibi.
.
Suele el discurso de la verdad ser simple,
no precisa de sutilezas ni explicaciones sinuosas,
porque consigo misma concuerda.
Pero el hablar inicuo, siendo malsano en sí mismo,
Necesita condimentos rebuscados.

Simplicitas. Foto R.Puig
Y dice Séneca en sus Cartas (49,12) citando a Esquilo:
Porque como afirma el trágico: el lenguaje de la verdad es simple
Erasmo continúa:
Este adagio se ha de usar contra esos oradores y poetas que suelen revestir sus palabras mendaces con toques decorativos, o contra quienes hablan con fingido afecto y, puesto que no se expresan de corazón, suelen adornar cuidadosamente su discurso e imitar con sus palabras los verdaderos sentimientos, precisamente porque carecen de ellos.
Como esos a quien se paga por llorar en los funerales
y dicen y sobreactúan más que quienes de verdad lo sienten
(Horacio, Arte poética, 431-2)

Simplicitas. Foto R. Puig
Mientras que la verdad simple y natural es llana y prescinde de esta clase de palabras disfrazadas [id genus orationis fucos], llamando a la higuera higuera, y a la azada azada (adagio II iii 5)
ficus ficus, ligonem ligonem apellans
τὰ σῦκα σῦκα, την σκάφην σκάφην
(Luciano de Samosata, Historia verdadera, 41)

En sol mayor. Foto R.Puig
También puede usarse contra los adivinos que, por temor a que les puedan pillar, pronostican con ambigüedad y dejan siempre una resquicio para escabullirse; finalmente, contra quienes para esconder la verdad discursean embrollando. Lo que suele ser, como dice Terencio, un indicio que denota el fraude:
¿Vas a seguir embrollándome con tu hablar marrullero?
‘Lo sé, no lo sé, se marchó, he oído, no estaba yo allí.’
¿Es que no vas a hablarme abiertamente, decirme lo que hay?
(Terencio, El eunuco, 817.9)
Los romanos llamaban vafritia a la astucia, esa que se emplea en el discurso para tapar con trampas y afeites la verdad llana. Hoy se califica de verdades alternativas a esas cortinas de humo y de mentiras que se tejen para negar los hechos, en especial cuando estos empiezan a acorralar a los embusteros.
Nada nuevo, es el cuento de nunca acabar.

Perlucens (amarres a la espera de los barcos en Skintebo, 24 de marzo del 2017). Foto R.Puig
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Apostilla para un aniversario
(de la Versión Consolidada del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea)
PRÉAMBULO
RESUELTOS a sentar las bases de una unión cada vez más estrecha entre los pueblos europeos,
DECIDIDOS a asegurar, mediante una acción común, el progreso económico y social de sus respectivos países, eliminando las barreras que dividen Europa,
FIJANDO como fin esencial de sus esfuerzos la constante mejora de las condiciones de vida y de trabajo de sus pueblos,
RECONOCIENDO que la eliminación de los obstáculos existentes exige una acción concertada para garantizar un desarrollo económico estable, un intercambio comercial equilibrado y una competencia leal,
PREOCUPADOS por reforzar la unidad de sus economías y asegurar su desarrollo armonioso, reduciendo las diferencias entre las diversas regiones y el retraso de las menos favorecidas,
DESEOSOS de contribuir, mediante una política comercial común, a la progresiva supresión de las restricciones a los intercambios internacionales,
PRETENDIENDO reforzar la solidaridad de Europa con los países de ultramar y deseando asegurar el desarrollo de su prosperidad, de conformidad con los principios de la Carta de las Naciones Unidas,
RESUELTOS a consolidar, mediante la constitución de este conjunto de recursos, la defensa de la paz y la libertad e invitando a los demás pueblos de Europa que participan de dicho ideal a asociarse a su esfuerzo,
DECIDIDOS a promover el desarrollo del nivel de conocimiento más elevado posible para sus pueblos mediante un amplio acceso a la educación y mediante su continua actualización,….
PRIMERA PARTE
PRINCIPIOS
Artículo 1
Por el presente Tratado, las ALTAS PARTES CONTRATANTES constituyen entre sí una COMUNIDAD EUROPEA.
Artículo 2
La Comunidad tendrá por misión promover, mediante el establecimiento de un mercado común y de una unión económica y monetaria y mediante la realización de las políticas o acciones comunes contempladas en los artículos 3 y 4, un desarrollo armonioso, equilibrado y sostenible de las actividades económicas en el conjunto de la Comunidad, un alto nivel de empleo y de protección social, la igualdad entre el hombre y la mujer, un crecimiento sostenible y no inflacionista, un alto grado de competitividad y de convergencia de los resultados económicos, un alto nivel de protección y de mejora de la calidad del medio ambiente, la elevación del nivel y de la calidad de vida, la cohesión económica y social y la solidaridad entre los Estados miembros.
(25 DE MARZO DE 1957)
Porque la verdad de las cosas y de los proyectos se ha de demostrar cada día y porque cuanto más llana y simple es, más esfuerzos requiere su realización. Siempre habrá quienes vengan a vendernos verdades alternativas. Cuando se les interpela, se descubre que esos humos que venden son viejos, revenidos, que esconden millones de muertos, guerras, genocidios, deportaciones y masacres en masa, muros divisorios entre seres humanos, nacionalismos excluyentes, racismo, utopías totalitarias, identidades asesinas y miseria moral.
La Unión Europea dicen que es un milagro. Pero en realidad es el fruto de la voluntad y el trabajo de muchos para consolidar la paz y el progreso democrático entre naciones que, a pesar de sus propios conflictos y contradicciones, comparten su soberanía para garantizar que no habrá ya más guerras entre ellas, que dedicarán sus recursos y esfuerzos comunes a defender los principios y el ejercicio de los valores democráticos y los derechos individuales y colectivos.
La Unión Europea es un proyecto en común de más de quinientos millones de seres humanos, que también repercute en la vida de muchos millones de personas en otros lugares del planeta. Es un proyecto con avances y retrocesos, que no es inmune a circunstancias políticas, económicas y sociales, locales y globales. La calidad, eficacia y eficiencia de sus instituciones y de la gestión continua de sus incesantes desafíos están siempre sometidas a prueba y no están a salvo de errores; entre los cuales no son los menores los de nuestros propios demonios, que se despiertan aquí y allá, alimentados por la ignorancia y el olvido.
Venimos de lejos, no son sólo sesenta años, son siglos. Erasmo fue testigo durante los casi setenta años de su vida de una época terriblemente difícil de la historia europea. Sus razones fueron orilladas, pero han seguido abriéndose paso, como seguirán abriéndose paso las razones que fundan la Europa que queremos.

Veritatis simplex oratio. Foto R.Puig
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Referencias:
Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pp.308-309
Versión Consolidada del Texto del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea
Ver también: Dulce Bellum Inexpertis
Sempervivum

Sempervivum Calcareum. Botánico de Leicester. Foto R.Puig
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recordando al paciente profesor que consiguió que aprobase en Aritmética
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En el Jardín Botánico de Leicester (y III)
El término latino sempervivum se puede traducir como siemprevivo, si bien en castellano nos referimos a la siempreviva. En un día frío, lluvioso y ventoso me adentré en el Jardín Botánico de la Universidad de Leicester, uno de los siete jardines botánicos de Inglaterra creados y mantenidos por universidades. Ya tuve ocasión de hablar del mismo y del de la Universidad de Oxford en estas mismas crónicas. También las universidades de Birmingham, Cambridge, Durham, Newcastle y Reading tienen el suyo. En Gran Bretaña hay hasta ciento siete jardines botánicos y arboretum repertoriados. Para poner dos ejemplos más, en España he contado ciento dieciocho y en los Estados Unidos hay más de mil. Se podría pasar una vida entera viajando de jardín botánico en jardín botánico por los cinco continentes y no se acabaría nunca.

En el jardín botánico con cielo encapotado. Leicester Feb.2017. Foto R.Puig
No había pensado comenzar con estadísticas, pero es que durante la visita he sentido que me volvían a tirar de las orejas por mi incompetencia matemática. Debe de ser un trauma que guardo de cuando a los nueve años me suspendieron en junio en los exámenes de ingreso al bachillerato ¡en aritmética! Francamente puede ser que aquello decidiera mi futuro, pues a partir de aquel verano las clases particulares de matemáticas substituyeron a las de guitarra en el presupuesto de nuestra familia numerosa. Quien sabe si el mundo se perdió un gran guitarrista. No obstante, a partir de aquel verano de 1954, en el joven profesor de aquellas clases particulares de aritmética, a las que iba con mi hermano mayor, encontré un amigo, que además me ayudó a seguir aprobando, aunque fuese por los pelos, en esta materia. No he olvidado a su familia acogedora ni sus lecciones, amables y exigentes a un tiempo, en su domicilio de la calle de la Arganzuela de Madrid. Pasaron los años y Don José Catalán Lafuente es una autoridad en las ciencias del agua.

Espiral vegetal de Fibonacci. Botánico de Leicester. Foto R.Puig
No, no me estoy desviando del tema. Es que cuando yo sólo venía a disfrutar de las plantas, y de un tranquilo paseo sin complejidades, me he topado con las espirales de Fibonacci. Yo no se las podría explicar con todos sus cálculos y repercusiones, aunque reconozco que estas teorías tienen también un atractivo estético e imaginario inacabable. Claro que no sé si todas las alcachofas ni todos los ombligos humanos, por poner dos de los casos que se suelen citar, obedecen disciplinadamente a las directrices de Leonardo de Pisa (1170-1240), que así se llamaba aquel hombre obsesionado por la cría de conejos. Ya estoy viejo y no puedo ponerme a estas alturas a perfeccionar mi aritmética.

Espiral vegetal de Fibonacci. Detalle. Botánico de Leicester. Foto R.Puig
Tampoco creo que pueda ajustar mi oído interno a los patrones que deberíamos compartir con las caracolas de tipo Nautilus

Espiral de Fibonacci. Botánico de Leicester. Foto R.Puig
Sea como sea, las siemprevivas de la sección alpestre en Leicester te hipnotizan y mucho más a quien se ponga a contar sus circunvoluciones en busca de esas mágicas sucesiones de la Naturaleza

Sempervivum Erythraeum. Botánico de Leicester. Foto R.Puig
o a fijar su pupila en la agreste mirada devoradora de la Sempervivum Red Devil

Sempervivum Red Devil. Botánico de Leicester. Foto R.Puig
Lo que si me propongo, a partir de esta visita, cuando camine por laderas alpinas, es ser muy cuidadoso y mirar bien donde pongo mis botas, no sea que hiera a alguna de estas pequeñas maravillas que nos enseñan tenacidad, paciencia y armonía

Sempervivum Arachnoideum. Botánico de Leicester. Foto R.Puig
Tras las especulaciones de Fibonacci y el universo minúsculo de las siemprevivas, dejamos el territorio alpestre,

En el Botánico de Leicester. Vegetación de montaña. Feb.2017. Foto R.Puig
no sin antes admirar el empaque de algunas de las edificaciones en Revival style que hay en este Botánico, como la Hastings House, construida en ladrillo y piedra a principios del siglo XX, y bien integrada en su entorno vegetal

Hastings House.Botánico de Leicester. Foto R.Puig
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Las humildes invernales

Prímulas rojas. Botánico de Leicester. Feb.2017. Foto R.Puig
Así llamaría yo a esas flores que aguantan bien los fríos del invierno, como las prímulas

Prímulas. Botánico de Leicester. Febrero 2017. Foto R.Puig

Prímulas blancas. Botánico de Leicester. Febrero 2017. Foto R.Puig
o los crocus que anuncian la primavera

Florecen los crocus. Botánico de Leicester. Feb.2017. Foto R.Puig
o esas otras que evocan la despedida de las nieves

Snowdrops o Galanthus. Botánico de Leicester. Foto R.Puig
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Plantación de esculturas
Como es tradición de este jardín, no faltan esculturas, algunas de ellas pertenecientes a la colección permanente, que dialogan con los árboles y plantas de su marco natural

Hybrid. Deirdre Hobbart. Botánico de Leicester. Febrero 2017. Foto R.Puig

Paisaje toscano de Ken Ford. Botánico de Leicester. Foto R.Puig
Otras se exponen temporalmente

Cinis Ager & Helianthus de Jacky, Nyssa y Lauren. 2014. Detalle. Botánico de Leicester. Foto R.Puig
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Despedida
Ha llegado la hora de decir adiós a Leicester. Lo haremos con unas imágenes que no van a variar mucho el día en que nos toque volver de nuevo. Desde luego el viejo y arrugado sequoia no se moverá de su sitio, ni necesita adecuarse a las sucesiones de Fibonacci. Seguirá viendo pasar otras generaciones y resistirá a muchas tormentas antes de que le llegue la hora de reposar.

Sequoia. Botánico de Leicester. Foto R.Puig
Como tampoco estas plantas que, según dice en el plano, ya existían en los bosques neogénicos, antes de las edades del hielo. Será por ello que he de alzar la capucha del chubasquero, pues ha comenzado a neviscar.

Especímenes anteriores a la Edad del Hielo. Botánico de Leicester. Foto R.Puig
Seguimos con Leicester (II): en el Campus de la Universidad

El Campus de Leicester desde Victoria Park. Foto R.Puig
Hace no mucho la alcaldesa de Madrid habló del pionero campus madrileño vertical, a cargo del Instituto de Empresa, que se alojará en la torre Caleido de 181 metros de altura, donde estudiarán 6,000 alumnos. Por lo que me contaba hace poco una sobrina mía arquitecta, hace años que los campus universitarios ubicados en torres son algo corriente en las construcciones educativas en no pocos países.
Así que en esta visita a Leicester me he fijado con renovada curiosidad en los edificios de su campus. Resulta que este campus vertical se inició ya con un edificio de la New Brutalist school of architecture en 1963: la Escuela de Ingeniería.

Escuela de Ingeniería. Arquitectos James Stirling y James Gowan. Leicester.1963. Foto R.Puig
Pero no paró ahí la cosa. En 1966 se inauguró otro edificio brutalista, el edificio Charles Wilson (del nombre del primer vicecanciller de la Universidad), obra del arquitecto Denys Ladsun. Hay ya dos mil personas del Campus que han formado un grupo que quiere pintarlo de rojo y azul para completar su semejanza con el robot Optimus Prime de los Transformers.

Charles Wilson Building. Arquitecto Denys Lasdun. 1966. Leicester.Foto R.Puig
Desde sus ventanas se divisan buenas vistas de los alrededores…

Vista de Leicester Sur desde el Charles Wilson Building. Foto R.Puig
Pero la más alta es la Attenborough Tower, del estudio de arquitectos daneses Arup Associates, que se inauguró en 1970. La vista siguiente la tomé desde lo alto del Charles Wilson Building.

Attenborough Tower. Arquitectos Arup Associates. Leicester.1970. Foto R.Puig
Y desde sus ventanas superiores también se pueden contemplar los cuatro puntos cardinales de Leicester

Vista de Leicester desde la Attenborough Tower. Foto R.Puig
A diferencia de lo que supongo habrá en el campus vertical de Madrid, los amplios espacios verdes de esparcimiento y deporte no faltan al pie de estas torres

Campus vertical. Leicester. Foto R.Puig
Son los mismos terrenos del Victoria Park

La Attenborough Tower y el campo de rugby. Foto R.Puig
Los vientos circulan libremente y a veces dejan su recuerdo

Efectos del huracán Doris en Victoria Park. Foto R.Puig
Como lo hizo la tormenta Doris el día en que aterricé en Birmingham camino de Leicester, de lo que testimonia este árbol caído; lo que me hace pensar en un debate que se ha tenido recientemente en este Campus sobre el motto que se había mantenido desde la creación de la universidad y ahora se ha borrado del logo de la universidad

El motto fundacional de la Universidad de Leicester. Foto R.Puig
Ut vitam habeant (para que tengan vida) es una expresión que en su espíritu fundacional quería significar la entrega y la dedicación a la formación universitaria de alumnos y profesores y de los recursos de esta Alma Mater. Pero es una frase del evangelio de San Juan (10,10) por la que Jesús manifiesta ante los fariseos que él ha venido a dar su vida para que los hombres tengan vida…
«El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas…»
Pues bien, el resultado es el siguiente:

El antiguo logo a la izquierda, el nuevo a la derecha. Fuente «Serious» Consultores
Se quita el motto que alude al sacrificio y, según las opiniones de los que lo cambiaron, recordaba demasiado la muerte, en especial, han dicho, la de los caídos por la Patria. Según los consultores el nuevo logo es un mejor branding y atraerá más customers a la Universidad. El resultado es que muchos que no creen en la magia del marketing lamentan que se barra no sólo el latín, sino con él la visión humanista de la Universidad, en favor de una visión mercantilista. La verdad es que las cosas, según me han contado varios docentes, van por ahí. Si a alguien le interesa este debate sobre símbolos y mottos académicos, sobre tradición versus marketing universitario, puede pinchar aquí.
Parece irrelevante, pero todavía hay quienes defienden la Universidad como lugar de crecimiento humanístico y ético, quienes nunca vieron en este motto la muerte sino la apuesta por la vida y, por otro lado, los mercadotécnicos, que piensan que esa frase era disuasoria, es decir los consultores y quienes los llamaron.
En todo caso, la memoria de los británicos caídos en las dos guerras mundiales del siglo XX sigue ahí, junto al Campus

Victoria Park. Leicester Memorial de los caídos de las dos guerras mundiales. Foto R.Puig
Probablemente, la mayoría de los alumnos no habían pensado nunca en el motto, ni nunca se fijaron en él cuando pasaban junto a la fachada del edificio más antiguo de su universidad, que es ahora el de la administración, en la plaza del campus.
Puede que los consultores hayan conseguido lo contrario de lo que pretendían, que los alumnos se empiecen a preguntar por el sentido de sus estudios y del mundo para el que se preparan.

La plaza interior de la Universidad de Leicester. Foto R.Puig
…
Quien sí sabía lo que se hacía era Claudio Ranieri, que logró el milagro de guiar al Leicester City de la irrelevancia a la conquista de la Premier League. No obstante, a él se lo ha comido el mercado y la impaciente ambición de quienes no ganaban antes nada, lo ganaron todo y, cuando la fortuna les abandonó durante unas jornadas, pidieron la cabeza del mago para buscarse otro, a quien no tardarán mucho en decapitar también.
Pero, aunque Ranieri se haya vuelto a Roma, de todo aquel delirio le ha quedado el afecto de muchos leicestercenses, por ejemplo los heladeros del Gelato Village,

Ciao Claudio. En el Gelato Village. Leicester Foto R.Puig
cuyos helados puedo confirmar que son excelente y de verdad italianos.
Los carniceros de Queens Road también le han erigido un monumento a su manera…

Archer Carniceros fans de Ranieri. Foto R.Puig
«Las salchichas Ranieri»
Pues bien, lo prometí y lo cumplí. Las compré, las freí y me las comí, y hasta hubo un vegetariano por adopción al que pervertí (no pudo evitarlo, se comió una). Así frititas en el plato son más bien feas, pero de verdad que la gastronomía inglesa, cuando aplica recetas italianas, ha mejorado en mi aprecio. ¡Francamente bien!

Vanitas vanitatum. Foto R.Puig
Y la cerveza, para no desmerecer y con perdón de UKIP, es alemana…
Piel de invierno y una adivinanza

Inmovilidad. Foto R.Puig
Los canales de Gotemburgo, cuando el agua es tranquila, en especial a partir de mayo, mientras la luz solar progresa hacia su verticalidad estival, devienen espejos, y el puro azul se alterna en ellos con la albura de las nubes.
Pero las heladas invernales y las ligeras nevadas que se posan sobre su corriente congelada cancelan los reflejos. Es entonces cuando ese agua, humilde, inmóvil y aterida bajo un cielo gris, lejos de resignarse, osa crear su propio cielo; por algunos días ha dibujado nubes, ha jugado a remedar sus vuelos.

Si yo fuera nube. Foto R.Puig
Es su piel de invierno.

Piel de invierno. Foto R.Puig
Los canales serpentean disfrazados de leopardos albinos

El canal enfundado. Foto R.Puig
y esbozan mensajes de geometría extraña, intentan simetrías,

Mensajes. Foto R.Puig
aunque su maquillaje puede resultar caótico, semejar erosiones cársticas y recordar en gris y blanco al Art Brut y al informalismo pictórico de los años cincuenta.

No me mires, no me mires… Foto R.Puig
Cuando esa piel se escinde y un espejo se forma, los árboles desnudos se miran en el agua y ningún Narciso asoma.

El espejo aguarda. Foto R.Puig
Si bien hay salvedades,

Territorios. Foto R.Puig
hay quienes no abandonan,
ni todo va a ser gris

Intruso. Foto R.Puig
.
La adivinanza
Dos días después de registrar estas señales que nos trae el invierno, aterricé en otro lugar, gracias a que el piloto, demostrando una enorme destreza, consiguió posar al segundo intento su avión, zarandeado como una pluma por Storm Doris, en un aeropuerto de una sola pista. Al bajar por la escalerilla del avión, vientos de 0chenta millas por hora querían levantarnos de nuevo por los aires.
¿Dónde creen que estoy?

Temple. Foto R.Puig
Más pistas…

Inspiración. Foto R.Puig
Y para ponerlo muy fácil…

Delicatessen. Foto R.Puig
La solución el próximo domingo…
¡Good night!
Elogio de la nimiedad (V): Zapatos

- Mi zapato. Foto R.Puig
Homenaje a Vincent Van Gogh
Hace unos días, tras un largo paseo, mi zapato se enemistó conmigo. Después de años de haberme aguantado, de haber conversado con la planta de mi pie, de haber tomado la forma de las irregularidades de mi pie izquierdo… ¡la revuelta!
Y si tu zapato dice basta, se arriesga, sí, a que lo jubiles, pero no sin antes hacerte daño. Y es que no tiene otro modo de llamar la atención. No tiene un sindicato y ¿qué abogado laboralista se tomaría la molestia de ocuparse de su caso? Sin embargo, es durante años nuestro íntimo colaborador, apenas cobra de vez en cuando una propina de betún y su destino en la vejez es de lo más triste.
Por otro lado, no debe de ser agradable que te restrieguen para sacarte brillo, para acto seguido y durante horas ponerte perdido de barro, de sudor o de lluvia. A los caballos se les susurra en las orejas cuando se les da lustre, incluso a los gatos se les musita algo cuando se les cepilla la pelambre, pero a un zapato ¿quién le dice una palabra amable?
Así que he reflexionado. He decidido dialogar con mi zapato. Para empezar, conviene saber por dónde habla el zapato. Su interior es un mundo de silencio, como las oquedades de un guante. Es ahí donde oculta sus sentimientos y los resquemores que acumula durante sus años de servidumbre a ras de suelo.
Pero, quién lo diría, si le das la vuelta…
¡Es la suela el lugar de sus palabras! Digo palabras por llamarlo de algún modo. En realidad, en su roce continuo, bajo kilos de presión, con todo tipo de superficies y materias, el zapato aprende a comunicar, a expresarse. Lo que sucede es que eso ocurre allá abajo, donde no llegan nuestras miradas. Que caminemos sobre el asfalto o sobre el cemento, sobre la hierba o la arena de una playa, sobre seco o sobre charcos… para este humilde mayordomo que duerme en los cajones inferiores de nuestro guardarropa, no tenemos oídos, somos como los aristócratas que ignoran las cuitas de la servidumbre, que vive en los bajos de la mansión
Hace unos días, cuando, sin finiquito ni nada, tuve la tentación de licenciar a mi zapato, se me ocurrió darle la oportunidad de defenderse…
Cuando le di la vuelta ¡el zapato me hablaba!

- Mi zapato enfurruñado
El caso es que había oído mis quejas y soportado las maldiciones del dedo meñique de mi pie izquierdo. Así que, como cualquiera de nosotros en parecida situación, estaba irritado por mis juicios apresurados. A nadie le gusta que le echen la culpa de primeras. Sobre todo si tenemos alguna excusa.
Pero no crean que así de golpe entendí lo que decía. La suela de un zapato es toda una historia, tiene algo de jeroglífico. Y cuanto más viejo y más curtido, más intrincada es su psicología y más difícil de descifrar es su lenguaje.
Para empezar, creo que percibió mi intención de atender a sus explicaciones, pues, aunque seguía triste, su irritación había desaparecido, ya tenía mejor color…

La faz mutante de mi zapato.
Cuando logré concentrarme y escudriñar esa especie de mensaje en morse que brotaba de sus intersticios, pude oír con claridad lo que mi fatigado compañero de caminos quería decirme…
¡Desagradecido! ¡Descuidado haragán! ¿No te das cuenta que la culpa es tuya, que hace tiempo que deberías haberme cambiado la plantilla?
Decir esto, percibir que yo por fin le entendía y cambiarle la expresión fue todo uno. Su humilde rostro, marcada por el tiempo y la abrasión, cambió de aspecto, pareció recobrar su probado coraje y hasta algo de su brillo de fábrica, dispuesto a salir a la calle con nuevos bríos.

Mi zapato reconciliado
Ayer fuimos juntos a comprar otras plantillas…
.
Vincent Van Gogh y los zapatos
Este año se cumplirán 160 del nacimiento de Theo Van Gogh (1857 – 1891), hermano menor de Vincent (1853 – 1890), que le sostuvo durante su carrera artística y fue su paño de lágrimas. Tuvo más paciencia, más fe en su hermano, y le brindó más afecto que unos buenos zapatos, de esos que son capaces de aguantar nuestras pesares durante años. Theo sólo sobrevivió seis meses a la muerte de su hermano mayor. Está enterrado junto a él.
Los zapatos que pintaba el genio eran otros

Van Gogh. Un par de zapatos. Baltimore Museum of Art
Estas botas las compró Van Gogh, ya viejas, en un rastro, cuando estudiaba pintura con Fernand Cormon (1845 – 1924), para usarlas en sus pintura de naturalezas muertas. Como no estaban suficientemente maltratadas se fue a caminar con ellas por las fortificaciones de París hasta dejarlas en el estado que se aprecia en esta obra de 1887.
El motivo de los zapatos desgastados de los obreros es casi tan frecuente en Van Gogh como el de los girasoles. Tiene un carácter simbólico, como lo tienen los zuecos en Jean-François Millet (1814 – 1875), cuya obra sirvió de inspiración al genio holandés desde muy temprano.
Las botas eran para Vincent una metáfora de la vida obrera, como para el francés los zuecos lo eran de la vida campesina.

Van Gogh. Tres pares de zapatos. Fogg Art Museum. Cambridge (Massachusets)
Estoy convencido de que los zapatos le hablaban a Van Gogh, y éste les entendía…
Bajo cero

Flotan copos. Foto R.Puig
Hay algo de caricia
en este frío
una mano suave
que retiene el ruido.
.
Es tímida la nieve
y como sus copos
leve
.

di prima mattina. Foto R.Puig
Bella lingua
del Dante
che per dire temprano
dice prima
e la mañana
è mattina
.

Bancos insomnes. Foto R.Puig
Algo hay de tortura
en esos bancos,
donde yacer supino
es imposible,
solo de bruces
bien borracho
se puede
echar la siesta
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Por si te caes al agua. Foto R.Puig
En aguas gélidas
no apetece un baño
mas no faltan
salvavidas
que inviten
a un suicidio protegido
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Uno y trino. Foto R.Puig
…piensa Amelia que las cosas son difusas y por eso están vivas, porque son difusas y sin contornos y no se dejan aprisionar por las palabras
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…le cose son diffuse, pensa Amelia, e per questo sono vive, perché sono diffuse e senza contorni e non si lasciano imprigionare dalle parole
Antonio Tabucchi, «Stanze», Equivoci senza importanza, Feltrinelli 1985
De películas

Ventanas sin vistas. Foto R.Puig
Para decirlo con un eufemismo, febrero en Gotemburgo, climáticamente hablando, no suele ser un mes fastuoso. Felizmente, el final de enero y su pasaje a este mes tristón, si no trae luz del cielo, sí en cambio es generoso en luz de las pantallas.
Más de 1000 proyecciones de 457 filmes y 84 países, representando las vidas, las alegrías y tristezas, los logros y las tragedias de personas y sociedades, hoy y en el pasado, sus imaginarios y sus realidades, crudas, poéticas, prosaicas o heroicas, notorias o anónimas.
El Festival de Cine de Gotemburgo ha celebrado este año su cuarenta aniversario (27 de enero a 6 de febrero). Siempre ha sido un certamen comprometido con la historia y la vida de la gente en los cinco continentes. Es difícil definir en una sola palabra su orientación, su marca. ¿Cine social ? Sí, pero mucho más. Es un festival dedicado a un cine revelador de las pequeñas y grandes cuestiones que interpelan la conciencia, que denuncian nuestras dobleces, nuestras violencias y barbaries, pero que a un tiempo muestran que los seres humanos somos capaces de implicarnos, de comprometernos en la ayuda y defensa de otras personas, otros grupos humanos, de enfrentarnos a los abusos, a la intolerancia, al racismo o simplemente a la cerrazón y a la exclusión. Que el hombre es capaz no sólo de destruir sino también de construir, no sólo de enquistarse o retroceder sino también de abrirse y de avanzar. Y que hay un cine de calidad y unos cineastas, viejos y jóvenes, aguerridos o principiantes, que se dedican a ello en todo el mundo, a menudo contra viento y marea y arriesgando mucho.

Cuarenta años nos contemplan. Foto R.Puig
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Del dilema de elegir
Aunque te pases el día saltando de una proyección a otra entre los 28 cines (biografos) de la ciudad, varios de ellos multisala, por no hablar de los cuarenta pueblos de la región, e incluso la catedral, la sinagoga y la mezquita de Gotemburgo, no puedes abarcar más que una parte reducida de lo proyectado, y eso si consigues, anticipándote mucho, comprar entradas para todo lo que quieres ver (por ejemplo Cine Nórdico, la retrospectiva de los hermanos Dardenne, cine sobre los Sami, cortometrajes, documentales, obras de animación, sección «dioses y hombres», comedia y humor, etc) o ir a los seminarios con directores y sobre temas específicos..
A mí me pilló necesitado de descanso. Así que sólo puedo hablar de una reducida muestra de siete films y de mi encuentro personal con algunos jóvenes directores italianos.
La sede principal del festival es el Cine Draken (el Dragón), fundado en 1956 y que guarda el aire retro de las salas de proyección de nuestra infancia.

Se abre el telón. Foto R.Puig
Lo que yo he visto…
Cine de y sobre los Sámi
El habla forastera los llamó durante siglos «lapones» y a su territorio «Laponia». Ellos, los más antiguos pobladores del norte escandinavo, mucho antes de que se dividiera entre reinos y naciones, se reconocen como Sámi. Desde hace poco cuentan con su propio Instituto del Cine que desborda las fronteras de su extenso territorio. Uno de los filmes producidos con el patronazgo del Instituto ha sido galardonado con el Dragon Award. No he visto el film pues las entradas se habían agotado para todas sus proyecciones desde el primer día del festival.
Se trata del largometraje Sameblod («sangre de los Sámi») de Amanda Kernell, que ya fue presentado en Venecia en setiembre pasado. Denuncia a través de la historia de una familia sámi la marginación racista bajo la que han vivido los Sámi hasta la segunda mitad del siglo XX. Hemos hablado de ello en este blog.
Pero sí pude ver el documental Kuun metsän Kaisa (Kaisa’s Enchanted Forest) de Katja Gauriloff sobre la supervivencia de los sámi de lengua Skolt antes de la guerra ruso – finlandesa y el drama que vivieron al acabar la II Guerra Mundial, cuando habían perdido su territorio en Rusia, sus rebaños de renos, sus instrumentos de pesca y sus casas y habían sido reubicados en tierras de Finlandia.

Kaisa’s enchanted forest. Film de Katja Gauriloff
Incluye filmaciones antiguas debidas a el escritor suizo Robert Crottet y de Enrique Méndez que ayudaron a la causa de la etnia Skolt.
Dos filmes italianos
También pude ver dos largometrajes italianos que recomiendo. Además tuve ocasión de departir con sus directores, Irene Dionisio y Marco Danieli, y con la directora de promoción del nuevo cine italiano en Cinecittà, Monique Catalino.
Lo que lamento es que el título de Le ultime cose de la joven directora de Turín haya sido traducido al inglés con el de Pawn Street («calle de los empeños»). Se trata de los dramas de la gente en situación precaria, empujada a empeñar sus objetos de familia, y de la corrupción y la inhumanidad del pequeño mundo de los Monte di Pietà.

Le ultime cose. Film de Irene Dionisio
Buen guión, buena dirección de actores (profesionales o no) y buen trabajo de imagen. Una denuncia sin sentimentalismos y una visión de la pobreza vergonzante de las víctimas del desempleo.
El primer largometraje de Marco Danieli se titula La ragazza del mondo y tampoco comprendo porque le han tenido que poner un título tan insípido como Wordly Girl. No hay modo, la pleitesía que se le rinde al inglés conduce a sacrificar la belleza de otras lenguas y de títulos perfectamente comprensibles en italiano.

La ragazza del mondo. Film de Marco Danieli
El film describe el doloroso y humillante proceso de una chica de diecinueve años para desvincularse de los Testigos de Jehová y del ostracismo al que es sometida por la familia y la secta, porque ha decidido volver al mundo. Está inspirada por una historia real que el director de la película conoció personalmente.
Dos filmes sobre la barbarie nazi antisemita
Otra de las películas que he visto en el festival se está ya estrenando en las pantallas de los Estados Unidos. Se trata de Denial (Negación), de Mick Jackson, una producción USA/Gran Bretaña que deberían ver quienes sientan todavía la tentación de prestar oído a las falsedades que la inmoralidad política llama hoy alternative facts .

Denial. Film de Mick Jackson
Trata del histórico caso del pseudo historiador británico David Irving, apologeta de Hitler, racista y antisemita, quien llevó a juicio por difamación a la historiadora norteamericana Deborah Lipstadt que le había tachado de mentiroso, y de como ella no bajó los brazos y no aceptó componendas hasta que la justicia inglesa falló contra el demandante. En el juicio se demostró ampliamente la falsedad de las tesis de los negacionistas del Holocausto.
El otro film Across the waters (Flugene over sundet: fuga por el estrecho), del director danés Nicolo Donato narra el caso de un músico de jazz danés y de su esposa e hijo, quienes, por ser de judíos, tuvieron que escapar en una fuga trágica desde Copenhague a Suecia.

Across the waters. Film de Nicolo Donato
Es un testimonio sobre una historia real del sadismo y la crueldad de los SS y de sus colaboradores, pero también sobre el heroísmo y la solidaridad de los daneses que se jugaron la vida por esconder y ayudar a escapar a sus compatriotas judíos. Gracias a ellos, el 95 % de la comunidad judía de Dinamarca pudo sobrevivir.
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El tiempo gris de Gotemburgo en algunos de estos días

Tarde de febrero en Gotemburgo. Foto R.Puig
ha alternado con la luz vespertina de ótros

Ventanas con vistas. Lindholmen. Gotemburgo. Foto R.Puig
Algo así ocurre con la mezcla de penalidades y solidaridad que predomina en las producciones que acuden a este festival cada año. Si no me creen, deberían ver un film británico, que se desarrolla en Londres y que trata de un gato y un joven. Como en casa tenemos una gata, se me ocurrió comprar dos entradas para verlo con mi mujer en la víspera de su cumpleaños.
A street cat named Bob («un gato callejero de nombre Bob») es en cierto modo una comedia que acaba bien: la historia de un drogadicto (basada en el libro del mismo joven que la vivió) que consigue quedar limpio de la dependencia de la cocaína gracias a la compañía de un gato que se cuela en su vida.

A street cat named Bob. Un film de Roger Spottiswood
Como es natural, esta peripecia que termina en risas no está exenta de algunas lágrimas, las de la vida precaria de los sin techo londinenses y de aquellos que, contra lo que le ocurre al protagonista, no consiguen escapar de la droga.
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Hoy mismo, el Dragón vikingo ha levado las anclas de su drakkar y ha partido en búsqueda de nuevos filmes para la cosecha del próximo año.

El festival del dragón. Foto R.Puig
Canteras, viñedos y esculturas en Pinoso

Mármol y viñedos. Pinoso. Foto R.Puig
Pasé unas horas en Pinoso hace dos semanas. En este pueblo de Alicante se ha cultivado el arte del vino desde hace por lo menos dos milenios y desde el siglo XIX la ciencia de la cantera. No hay familia de pinoseros que no cuente con antepasados que laboraron en los viñedos o sudaron con el duro trabajo de la extracción del mármol del Monte Coto.
No se me había ocurrido antes ir a Pinoso, hasta que supe que compañeras de mis estudios en la Facultad de Bellas Artes de Altea, así como profesores y estudiantes de ahora, participaban en el primer certamen de escultura en piedra de la Fundación Levantina y que sus trabajos se exponían en la Casa del Mármol y del Vino de la villa.

Certamen de Escultura. Fundación Levantina. Casa del mármol y del vino de Pinoso. Foto R.Puig
Este proyecto de colaboración entre los productores de mármol alicantinos y la Facultad de Bellas Artes de Altea se debe en buena medida al seminario “La escultura ambiental y los parques-museo de escultura contemporánea en Italia” que la Profesora Oriana Impei impartió en setiembre de 2015 en Altea, invitada por la profesora Raquel Puerta Varó. De aquella visita y de las interesantes propuestas que la docente italiana presentó, basadas en su larga experiencia en este tipo de colaboraciones entre los industriales de la piedra y la Academia de Bellas Artes de Roma hemos tratado en este blog.

Javier Martínez en la Casa del Mármol y del Vino de Pinoso. Foto R.Puig
Tras una llamada telefónica a la Oficina de Turismo de Pinoso en la Casa del Mármol y del Vino, su coordinador, Javier Martínez, me animó a detenerme en Pinoso el mayor tiempo posible. Durante mi visita sus competentes explicaciones han ampliado mucho mis escasos conocimientos sobre el trabajo de extracción del mármol y el arte de la viticultura.

Casa del mármol y del vino de Pinoso. Foto R.Puig
El museo tiene un importante colección de los antiguos instrumentos de los canteros y viticultores que las familias pinoseras han donado.

Muelles de exportación de vino. Alicante s.XIX. Casa del mármol y del vino de Pinoso. Foto R.Puig
Todo ello acompañados de pedagógicos paneles, presentaciones audiovisuales y folletos.

Composición mural. Casa del mármol y del vino de Pinoso. Foto R.Puig
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En las canteras de mármol de Monte Coto
Para entender la piedra y para comprender tanto el mimo como la tecnología que requiere su talla es muy conveniente visitar las canteras de la que se extrae. Lo mejor sería poder volver uno de esos días en los que la Fundación Levantina organiza visitas guiadas con total seguridad.

Cantera de Levantina en Pinoso. Foto R. Puig
Aunque no tengamos ni de lejos el genio de Miguel Ángel, al menos podemos intentar sentir una chispa de lo que debió él de sentir en Carrara cuando fue personalmente a elegir in situ el bloque de mármol en el que ya presentía encerrada la forma de su Pietá. La selección directa y en persona de sus bloques de mármol fue un hábito que mantuvo durante su larga carrera como escultor.

En las canteras de Pinoso. Foto R.Puig
No era día de visita, por lo que sólo pude apreciar las fachadas de mármol blanco cremoso (variedad del mármol «crema marfil») y los escalones de 12 metros de altura, de los que se cortan las enormes rebanadas que luego se trocearán para su transporte. Es un proceso fascinante de técnica e ingenio.

Canteras de Martcotsa. Pinoso. Foto R.Puig
Pero son las visitas guiadas, que te llevan al interior, las que me permitirían apreciar la cantera en toda sus dimensión, incluida la hondonada gigante excavada durante décadas. La próxima vez será.

En la cantera de Levantina. Pinoso. Foto R. Puig
Las reservas son grandes, hasta el punto de que los bloques se mantienen apilados durante años a modo de imponentes murallas, en cuyos intersticios han crecido los arbustos.

Muro de mármol. Canteras de Pinoso. Foto R.Puig
Junto a los accesos están las áreas de almacenamiento de los bloques.

Mármol, olivos y viñedos. Pinoso. Foto R.Puig
A todo esto se añade la luz de esta tierra, sus montes de suaves declives y la serena extensión de sus paisajes.

Pinoso. La vega del Vinalopó Medio y el mármol por el lado de Algueña. Foto R.Puig
La mirada se ensancha más allá de Algueña, a pocos kilómetros de la provincia de Murcia y de Jumilla. ¡He de retornar a esta comarca!

El mármol y los viñedos. Pinoso. Foto R.Puig
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Escultura
Como explicaba más arriba, pensé en esta visita al saber que las esculturas de dos compañeras de mis cursos de escultura en Altea entre 2008 y 2010, junto con las de estudiantes y profesores actuales, estaban en la exposición patrocinada por la Fundación Levantina en Pinoso.
Aquí están algunas de las obras.
Piedra mansa

Eva Martí. «Cruces» 2016. Mármol «blanco Ibiza». 13,9 x 56,5 x 39 cm. Foto R.Puig
La de Eva Martí, de acabado paciente, en humilde espera de unas manos que no se cansen de serenar más aún si cabe sus superficies y sus pliegues, encierra en su sobriedad las ambigüedades y dilemas de la conducta imprevisible del ser humano, de los extremos y los itinerarios de la vida y del lenguaje: encrucijada y cruz, camino y tumba, apertura y cierre, claridad y sombra, decisión y renuncia, fugas y muros, lápida y cauce de purificación lustral, calma aparente y pasión retenida.
Piedra inquieta

Teresa Iborra. «Ausencia» 2016. Mármol «amarillo sierra» y acero. 32 x 66,5 x 16 cm. Foto R.Puig
Esta escultura de Teresa Iborra, esculpida con gran refinamiento, me parece metáfora de una pérdida o de una fuga. Una sección de viga de acero embrida dos concavidades de precisa igualdad, los muñones de un ser bivalvo de cuya presa hay algo que se ha escapado y que nunca, frenados para siempre, podrán recuperar. ¿Quieren estas conchas sin nada expresar la angustia de un incierto algo que sabemos que estuvo y que ya no está?
Piedra traspasada

Imma Mengual. «Línea maestra» 2016. Mármol y madera de sucupira 140 x 150 x 15 cm. Foto R.Puig
En esta escultura, compuesta de madera y mármol, obra de Imma Mengual, hay también una tensión, una línea de escape y un peso que impide, que retiene y priva, un equilibrio casi insostenible, la tragicomedia congelada de dos materias. Sea cual sea la que prevalezca, el resultado será la caída. Retenemos la respiración y nos alejamos de puntillas, sintiendo que bastaría que esas sombras que hacen de ancla y contrapeso se diluyan con el ocaso para que algo imprevisto suceda.
Piedra expectante

Jose Garcia Chuecos 2016, «sin título». Mármol «blanco ibiza». 22 x 43 x 17 cm. Foto R.Puig
Nada mejor que acabar con esa cabeza, esculpida por José García Chuecos, a la espera de un lugar, a la espera de un nombre, a la espera de poder volar. Parece que desease retornar a las entrañas de la cantera: «piedra eres y en piedra te has de convertir». Ya no pertenece al artista, ahora habita otras regiones.
De momento yo vuelvo a las mías por la carretera que, pasando Monóvar, me llevará de regreso a la ciudad de mis abuelos maternos y de mi madre, Alicante.

Entre Pinoso y Monóvar. Foto R. Puig











