Mis vecinas las urracas: constructoras
Mis pensamientos van hoy hacia el Perú en su espinosa jornada de elecciones generales
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Tengo una pareja que ha decidido instalarse en los rododendros del patio de enfrente. Cada mañana, mientras desayuno, observo su actividad febril desde la ventana de la cocina. Dice el refrán que la primavera la sangre altera. En el caso de Urrico y Urrica -así las he bautizado con nombres de reminiscencia escandinava, pues son suecas- podríamos decir que la primavera la sangre acelera.
Van y vienen como una exhalación…
Ya lo habrán adivinado, han decidido construir su nido en los frondosos rododendros del patio vecino…

Urrica es más pequeña…

Según mis observaciones, ella se atarea en el interior de la cavidad que han considerado apropiada para construir el nido. No descarto que a veces también aporte algún material de construcción, pero es Urrico, más corpulento, el que va y viene sin parar, acarreando las ramillas que a modo de vigas introduce por la abertura.

Esto le supone un esfuerzo considerable y una «reflexión» nada desdeñable, pues la apertura es normalmente más estrecha y las ramillas son más largas, con lo cual tiene que ingeniárselas para introducirlas de punta e irlas deslizando al emplazamiento adecuado.
El interior de la «vivienda», a juzgar por la agitación que se observa en las hojas del rododendro, es bastante más amplio, a lo ancho y a lo alto, de lo que aparentan las dimensiones de la entrada. ¡Todo un trabajo arquitectónico!
Paso a paso se preparan en pareja para la procreación de una prole, que espero conocer más adelante.




Durante la mañana, vuela y vuela Urrico en busca de ramas y se afana Urrica dentro del habitáculo, preparando el lugar para la puesta que empieza a ser inminente (de ahí el afán del macho).
Serán entre cinco y ocho huevos que Urrica incubará sola durante alrededor de tres semanas, lo que tendrá a Urrico bien ocupado trayendo alimentos para la madre. Los pollitos serán atendidos por ambos progenitores, conciliando así actividades.




La voluntad irrefrenable de conseguir ramas para el nido ha llevado a Urrico a tratar de arrancarles directamente del árbol que tenemos frente a la ventana. Soy testigo de la forma en que tiraba del talle de una de ellas para separarla. Por desgracia, cuando ya aprestaba mi cámara para fijar la instantánea, alguien espantó al ave y nos privó de esa imagen.
Vengo de pasada a la cuestión de la mala imagen, que sobre todo en los pueblos de España, se tiene de la urraca, por pretextos como que «se comen el pienso de los gatos», «comen cualquier cosa que encuentran», «colman la paciencia a cualquiera con sus cánticos vocingleros pedigüeños», «son crueles», «son desvergonzadas y descaradas», en definitiva «son una pesadilla», etc.
Verdaderamente no acabo de entender esta mala prensa popular, que incluso lleva a intentar «cazarlas» poniendo como reclamo una de ellas en una jaula. ¿Para qué?
Contrasta tal animadversión a la pica-pica con el arrobamiento con el que se contemplan los mismos hábitos, por ejemplo, en buitres leonados o en azores, siendo así que las urracas son unas excelentes limpiadoras de los restos que perros y gatos, por ejemplo, dejan tras sí, por no hablar del control del exceso de insectos, beneficio este último por el que se alaba a las golondrinas, que sin embargo, son mucho menos limpias que la urracas.
De su fama de «ladronas», cierto es que le gusta arramblar con pequeños objetos que relucen, pero ¿acaso no leemos con indulgencia las clásicas historias de pacíficos ladrones de frac y chistera?
Hace pocos días, a uno de mis nietos le iban a festejar el cumpleaños con el juego de buscar pequeños huevos de chocolate envueltos en «papel de plata» de varios colores escondidos en el jardín de casa. ¡Veintiocho huevecillos de Pascua en total! que su madre había cuidadosamente distribuido la víspera por el pequeño jardín de su casa en Inglaterra. Cuando, cuál no sería la sorpresa, cuando, por la mañana del día del cumpleaños, al salir para iniciar el juego, descubrieron que sólo quedaban tres. Los otros veinticinco literalmente habían volado; uno de los envoltorios de estaño apareció en el jardín de los vecinos.
Se barrunta con fair play que los envoltorios de estaño sirven ahora de lecho de lujo para la cercana puesta de los huevos de alguna de las urracas del barrio…
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Por hoy dejaremos a Urrica y Urrico ocupados en sus preparativos, esperando que ningún gato intrusivo venga a perturbar la paz del patio, en cuyo caso los gritos de las urracas llegarán al cielo
Oda a la urraca
Tengo una urraca que todo lo mira.
Aunque huidiza, ahí está, quizá un azar,
tira de la hebra, un deslizamiento al caer
sobre un montoncito de hierba de Ibirapuera.
En territorio agreste, lejos de mantener la calma
la urraca se manifiesta, insiste en un vuelo sin laberinto,
atraviesa el éter y anula el deseo yéndose por el costado,
se esfuma por el mejor lugar, su juicio en la fronda.
Repite un salto que es una línea, y abarca más,
embauca temprano a su adiestrador.Roberto Häsler (1958) en su poemario «Diario de la Urraca». Texto reproducido en «Periódico de poesía», nº 110, junio-julio 2018, UNAM, México.
Celebran ambos la vez, bordea el refrán
siempre a punto de perder la ocasión,
hurgando en tierra mansa, sobre hojas húmedas,
un hondo sentimiento de abandono.
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¡Feliz primavera!
Notas:
- Sobre la protección que merecen ver aquí
Luces y sombras, trabajos y fatigas…

Ha pasado casi un año de aquellos anuncios de nuevas normalidades que algunos osados nos anunciaban a bombo y platillo. La realidad es que lo normal sigue siendo anormal y la «desanormalización» se hace esperar.
En el hemisferio norte los días primaverales se alargan y las noches, las del cielo, se acortan, porque tristemente ha habido otras noches que fueron las últimas para muchas vidas y quedan tantas penumbras que a muchísimos siguen agobiando.
Es tiempo para probar los límites de nuestra entereza y también para apoyar, escuchar y dar consuelo cuando a nuestros semejantes les fallan las fuerzas.
Parece que los días corrieran más despacio, se toman distancias, se evitan las aglomeraciones, hay colas para entrar en mercados y comercios, bares y restaurantes cierran temprano, los colegios han habilitado barracones provisorios para aumentar la distancia entre alumnos en las aulas, se aprenden expresiones nuevas, como eso de los cierres perimetrales, y nunca supimos tanto de mascarillas o sobre vacunas y sus efectos…

Sea como sea, Gotemburgo sigue en obras y su skyline erizado con grúas gigantes y torres de perforación de las obras del Västlänken
Hace algunos días, desde la altura del «Bastión Christina Regina» y en una tarde fría, filmaba yo la línea del cielo de Gotemburgo presidida por arboledas metálicas.
En anteriores entradas hemos ido contando la historia de este lumbricus magnus que avanza por las entrañas de la ciudad sin que la pandemia lo pare.
Esperando no fatigarles demasiado seguiré dando noticia de este descomunal proyecto. Confió en que llegaré a recorrer en tren ese largo túnel, que a los pensionistas no nos servirá de mucho (salvo para satisfacer nuestra curiosidad), pero, según prometen, habrá de agilizar el tránsito de mercancías y los viajes de los trabajadores entre el centro de Suecia y la provincia de Gotemburgo, así como por la costa oeste del país hacia el norte en dirección de Noruega y al sur hacia Dinamarca.
Para entonces, una ciudadanía más inmune se habituará, según dicen, a otra vacunación estacional, confiando en que se irá recuperando esa tan anhelada normalidad.
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Por mi parte, prometo solemnemente que el próximo domingo hablaremos de poesía…
¡aunque tengamos que adentrarnos por una selva oscura!
Junto al mar recordando a Bécquer

En una de estas últimas tardes de invierno, el miércoles pasado, anduvimos junto al mar al sur de Gotemburgo en Varberg. La ciudad se sitúa en la provincia de Halland.
La riba por donde paseábamos la bordean viviendas tradicionales de madera, pocas habitadas todo el año y en su mayoría vacacionales.

No hay en esas orillas muchos ancones en los que la arena haya formado playas, en la Costa Oeste de Suecia predominan los promontorios de granito.
No obstante, proliferan las típicas escalerillas para tomar un baño y los pequeños malecones de cemento para acercarse al agua.

Junto a algunas de ellas hay una aviso para que los bañistas no salten de cabeza al agua poco profunda.
No sé si por ese aviso o por la brisa fría que obligaba a subirse las solapas y abrigarse el cuello he recordado a Gustavo Adolfo Bécquer (1836 – 1870). De su prematura muerte (por neumonía) se conmemoraron los ciento cincuenta años en diciembre pasado, un aniversario que refrescó mi interés por sus Rimas y Leyendas, que tanto leíamos en nuestros años del bachillerato.
¡Qué hermoso es ver el día
coronado de fuego levantarse,
y, a su beso de lumbre,
brillar las olas y encenderse el aire!¡Qué hermoso es tras la lluvia
del triste otoño en la azulada tarde,
de las húmedas flores
el perfume aspirar hasta saciarse!¡Qué hermoso es cuando en copos
la blanca nieve silenciosa cae,
de las inquietas llamas
ver las rojizas lenguas agitarse!Qué hermoso es cuando hay sueño,
Rima LXVII
dormir bien… y roncar como un sochantre
y comer… y engordar… ¡y qué desgracia
que esto solo no baste!
El poco tiempo que el poeta tuvo le alcanzó para mucho, pero al leerle pensamos que fue pena que por más años no siguiese.
Hay una de sus rimas en la que, aludiendo a una mujer amada, escribe algo que podría también decirse de su vida
Tú eras el huracán, y yo la alta
torre que desafía su poder.
¡Tenías que estrellarte o que abatirme…!
¡No pudo ser!Tú eras el océano; y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén.
¡Tenías que romperte o que arrancarme…!
¡No pudo ser!Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados
Rima XLI
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque…
¡No pudo ser!

Cendal flotante de leve bruma,
rizada cinta de blanca espuma,
rumor sonoro
de arpa de oro,
beso del aura, onda de luz:
eso eres tú.Tú, sombra aérea, que cuantas veces
voy a tocarte te desvaneces
¡como la llama, como el sonido,
como la niebla, como el gemido
del lago azul!En mar sin playas onda sonante,
en el vacío cometa errante,
largo lamento
del ronco viento,
ansia perpetua de algo mejor,
¡eso soy yo!Yo, que a tus ojos, en mi agonía,
Rima XV
los ojos vuelvo de noche y día;
yo, que incansable corro y demente
¡tras una sombra, tras la hija ardiente
de una visión!
Hoy ya es primavera, quizás la estación del ansia perpetua de algo mejor…
Primavera vacilona
A final de febrero saludaba yo a la primavera, donde me veía ya transitando. A la orilla del mar el sol invitaba al paseo y la brisa se templaba.
Son quizás los aires más puros y serenos del año.
Por la costa del sur de Gotemburgo, las familias han salido a pasear y -¿por qué no?- los niños a trepar.
Los brotes del bosque son todavía tímidos, como frágiles periscopios en busca de una luz y un calor benignos.
Recordatorios
El invierno parecía en trance de despedida, en los parques quedaban las trazas de su paso…
El pasado martes, los restos del otoño yacían como recordatorios
Hojas de roble secas, cardos apergaminados
Hortensias deshidratadas, pero aún prestantes, erguidas
No obstante, junto al canal, ceremoniales, los patos (más abundantes que la patas) competían civilizadamente buscando compañera…
Nuncios
Los humildes heraldos de la primavera pedían paso.
Los hay vestidos de nazarenos…

A estos les dio su nombre un botánico triestino
Mientras que a la humilde campanilla de invierno, la snö droppe sueca (gota de nieve), Linneo la denominó en neolatín Galanthus nivalis, lo que podríamos traducir como galán níveo.
Lo que me hace pensar que el famoso Carl von Linné (1707–1778), nacido Carl Nilsson, que empezó a firmar sus primeros trabajos como Carl Linnæus (linn = tilo), no fue sólo un científico universal, también tuvo alma de poeta.
Las campanillas de invierno se acogen a la protección de los gigantes
o aparecen rodeadas de una corte aurea de capullos de hyemalis eranthis o helleborus hyemalis, en sueco gulsippa, lo que se podría traducir como melindrosa de oro (*).
Esa a la que en estado de capullo llamaría yo «gota de oro»
y que en castellano se llama acónito de invierno que no hay que confundir con la llamada perdición de lobo.
No alcanzo sin embargo a nombrar estos brotes que comienzan a salir sobre los tallos del bosque.
…
Hasta aquí mis últimos hallazgos de paseante, pues, de repente, el pasado miércoles, la primavera se mostró vacilona y
donde dije digo
dice temporal de nieve, que me saludó por la mañana, cuando para colmo tuve que ir de urgencia al dentista.
La foto que precede la tomé ya de vuelta a casa con una muela de menos.
Así lucía el barrio
En fin, mientras esto escribo, el cielo aún titubea.
En el parque la nieve ya se ha derretido, pero un viento frío agita todavía sus banderas
…
No hay que desanimarse, porque esta primavera, todavía renuente, arrancará su curso como siempre y dejará de vacilarnos.
Basta un poco de paciencia, las flores y las oscuras golondrinas volverán, pero aquella muela que el invierno se ha llevado, esa no volverá.
En todo caso los insectos saldrán de sus huevos o de sus crisálidas. Para ellos los jardineros han preparado los albergues
Las flores del troll hassel les aguardan desplegadas
Notas:
(*) Pero, atención, no se les ocurra meter en la boca la eranthis hyemalis o sus hojas, ni usarla como planta medicinal, salvo que quieran provocar dolor de tripas, vómitos o diarrea.
(**) Nota gráfica al comentario de Bernardo:


Dedicado a José María Tortosa
Un buen amigo mío en su blog se ha referido a una frase de Erasmo en su Elogio de la locura aparecida en Le Monde y que a menudo se trae a colación con varias redacciones. El diario la ha tomado de la versión francesa de Pierre de Nolhac que reza así: L’esprit de l’homme est ainsi fait qu’on le prend beaucoup mieux par le mensonge que par la vérité
La misma sentencia ha sido parafraseada en un diario español por Andrés Trapiello, quien lo expresa así: la mentira es infinitamente más atractiva que la verdad.
El texto original de Erasmo está en su Encomium moriae y es el siguiente:
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«sic sculptus est hominis animus, ut longe magis fucis, quam veris capiatur»
el alma humana está hecha de tal modo que la seducen mucho más los engaños que las verdades
Elogio de la locura, capítulo 45
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Postremo sic sculptus est hominis animus, ut longe magis fucis, quam veris capiatur.
En definitiva, el corazón humano está hecho de tal modo que se le cautiva mucho más con engaños que con verdades
El contexto al que Erasmo se refiere es el de los predicadores que quieren atraer la atención de sus feligreses que…
dormitan, bostezan y se aburren
dormitant, oscitant, nauseant omnes
Y el método del cura es captar su atención con alguna fabulilla (aliquam fabellam), con lo que los fieles se desperezan y nuestro humanista subraya no sin ironía:
su felicidad cuesta poco, basta una pizca de persuasión
sua felicitas minimo constat, id est, sola persuasiuncula
Hacia el final del capítulo Erasmo escribe:
¿Percibís acaso la diferencia entre esos que en la caverna platónica contemplan las sombras y las imágenes de los objetos, sin nada más que desear, perfectamente satisfechos, y el sabio que ha salido de la caverna y ve las cosas como son?
Num quid interesse censetis inter eos, qui in specu illo Platonico variarum rerum umbras ac simulacra demirantur, modo nihil desiderent, neque minus sibi placeant? et sapientem illum qui specum egressus, veras res adspicit?
Elogio de la locura, capítulo 45
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De picos y de bocas
Da la casualidad, que en la entrada del domingo pasado informaba de la llegada pre-primaveral de los «pinzones de Darwin» a los jardines de Gotemburgo, es decir de esas aves que bien tenían un pico que les servía para prevalecer, bien han ido adaptando sus picos al alimento que encuentran en su entorno. El resultado es que me he distraído con cierta relación entre la adecuación o evolución de los picos, las bocas humanas y lo que Erasmo dice sobre la capacidad de seducción de las mentiras. Al fin y al cabo, las bocas también nos alimentan y no sólo con comida.
Pero, volviendo a los picos de los pinzones…
Sea, como se dice actualmente, que es por selección natural, o, como pensó Darwin, por evolución, el caso es que el «pinzón de Darwin» se permite el lujo de tener toda clase de picos, en función del entorno en el que ha de alimentarse y sobrevivir.
Pero nuestros picos -perdón ¡nuestras bocas!- pueden brillar como el oro o arrojar gangas e incluso inmundicias. Acudamos a las fuentes tradicionales de la tradición medieval…
Un vademecum de predicadores
Una de las fuentes de esas fábulas para el púlpito a las que se refería Erasmo es la Legenda aurea de Jacobo de Voragine. De este betseller de la Edad Media hemos hablado en este blog en dos ocasiones, la primera hace ya nueve años
En esa obra, organizada según el año litúrgico, el 27 de enero (capítulo xxxiv) al comienzo del ayuno cuaresmal se cuenta la historia de un pico de oro, el famoso predicador obispo de Constantinopla del Imperio Bizantino San Juan Crisóstomo (347-407). Aunque los seres humanos no tenemos pico, a aquel obispo se le apodó pico de oro y, de forma más propia, boca de oro.
Cuando disertaba a diario sobre alguno de los temas que le apasionaban, el templo se llenaba a rebosar y su boca cautivaba a los fieles con predicaciones que podían ser melifluas, pero también -¡ay!- transformarse en violentos anatemas y condenas e incitar al odio adversus iudeos o a flagelar los vicios femeninos, o a combatir a sus incansables adversarios. Podía fascinar con su palabra y también tronar como un júpiter cristiano. Lo mismo se erigía en defensor de las iglesias como lugar de asilo contra el poder imperial, como entregaba a los esbirros a su odiado enemigo, el cónsul Eutropio quien,
habiendo ofendido al emperador, se refugió en el templo de Juan Crisóstomo escondiéndose bajo el altar. Entonces el obispo, dirigiéndose a él, le dedicó una homilía llena de los más duros reproches; tras lo cual dejó que el emperador le apresase y le cortase la cabeza. Y muchas gentes se indignaron de que, ante la desgracia de su enemigo, el obispo no tuviera piedad alguna hacia él. Era por cierto inmisericorde en todas sus invectivas contra los los malvados; por lo que es explicable que haya suscitado tantos odios.
Leyenda aurea, capítulo xxxiv dedicado a San Juan Crisóstomo
En las seis páginas que la Leyenda aurea dedica a aquel boca de oro encontramos todas las contradicciones de un predicador que hoy calificaríamos de populista, que no sólo se sitúa en los orígenes de la importante tradición misógina de la jerarquía eclesiástica en sus sermones contra Eudoxia, sino que también fue el fundador de una larga historia de odio a los judíos, de la que se han derivado hasta hoy pogromos, masacres y expulsiones que, pasando por Lutero, llevaron a la Europa del nazismo al indecible horror de la Soah y a lo que hoy se denomina antisemitismo.
Esa hidra sigue viva, como por desgracia demuestran campañas como la desatada en Polonia desde hace años contra los historiadores del Holocausto y contra los pocos judíos que en el país salieron vivos de la ocupación del ejército alemán, con la colaboración de una parte de su población, lo que ocurrió también en otros países europeos, con la diferencia de que el gobierno ultranacionalista polaco ha decretado que se trata de una calumnia punible por la ley, estimulando además la negación de la Soah con recursos públicos.
Pero retornemos a otros aspectos de las funciones orales.
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De las virtudes de la boca…
Tras considerar a esos pinzones, tan adaptativos, que a lo largo de milenios han estado cambiando de pico según convenía a su supervivencia, he comenzado a preguntarme cómo se fue transformando la boca desde los pre homínidos a los homo sapiens. ¿Podemos decir que nuestras bocas, como en el caso de esas aves, se han ido adecuando a diferentes momentos y funciones de la milenaria evolución de nuestra especie? Confieso mi ignorancia, tendría que leer más, pues ya llevan tiempo los paleontólogos identificando las etapas de la evolución de las pre especies y especies humanas a base de desenterrar mandíbulas y molares.
Lo lógico sería que, procediendo desde los pre homínidos hasta nosotros, las bocas de aquellos fuesen más grandes que las nuestras ya que, al fin y al cabo, salvo excepciones, no solemos ya comer a dentelladas presas crudas, ni comunicarnos a base de rugidos. De modo que la evolución civilizatoria, si la función hace al órgano, digo yo que habrá llevado a las bocas humanas a devenir de fauces en bocazas, y de estas en bocas, incluso en boquitas. Y si el tamaño de los picos de los pinzones se ha debido al tipo de alimento que consumen, es de suponer que a medida que los seres humanos dejaron de comer como gorilas y desarrollaron métodos de cocción y de cultivo, así como instrumentos para trocear los manjares, las bocas irían disminuyendo de tamaño, aunque puede que a los caníbales les tomase más tiempo.
No tengo la competencia (*) para disertar sobre la evolución de la fisionomía y tamaño de la boca de pre homínidos, homínidos y humanos. Así que me limito a listar sus posibles funciones, como por ejemplo el respirar, morder, beber, rugir, bramar, devorar, comer, succionar; el grito, la elocución, el habla; el silbido, el canto, la declamación, la recitación, la conversación, el musitar, el beso, etcétera.
Y recurrir de nuevo a Erasmo quien nos recuerda que:
Por eso la naturaleza ha querido que el hombre reciba el don de la vida no tanto para sí mismo como para orientarlo hacia el amor, para que entienda bien que está destinado a la gratitud y a la amistad. Es así que no le dio un aspecto feo u horrible como a otros sino dulce, pacífico, marcado con el sello del amor y la ternura. Le dio una mirada afectuosa que refleja los movimientos del alma. Le dio unos brazos capaces de abrazar.
Proinde natura voluit hominem vitae munus non tam sibi quam benevolentiae acceptum ferre, quo videlicet intellegeret sese gratiis esse dicatum ac necessitudini. Tum speciem dedit non taetram et horridam, uti ceteris, sed mitem ac placidam, amoris ac benevolentiae notas prae se ferentem. Tribuit oculos amicos et in his animi signa. Dedit brachiorum sinus ad complexum.
Le dio el sentido del beso para que las almas puedan unirse al mismo tiempo que se unen los cuerpos. Sólo a él le acordó la risa, signo de alegría. Sólo a él las lágrimas, símbolo de clemencia y misericordia. ¿No le dio acaso una voz que no amenaza ni es temible, sino que, a diferencia de las fieras, es amistosa y agradable? No contenta aún con estos dones, la naturaleza reservó al hombre el uso de la palabra y de la razón, atributos que contribuyen sobre todo al establecimiento y al fomento de la benevolencia, de modo que nada entre los hombres se resuelva por la fuerza.
Dedit osculi sensum, quo ceu copularentur et sese contingerent animi. Uni risum attribuit, alacritatis indicium ; uni lacrimas, clementiae et misericordiae symbolum. Quin et vocem dedit, non minacem et horrendam sicut beluis, sed amicam et blandam. Nec his contenta natura sermonis et rationis usum uni tribuit, quae quidem res ad parandam et alendam benevolentiam in primis valet, ne quid omnino per vim inter homines gereretur.
Extracto de “Dulce bellum inexpertis” de Erasmo de Rotterdam (Adagio 3001 – IV i 1 ). Traducción propia en mi edición de Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio (Madrid, Alianza Editorial, 2008), pp. 202-203. El texto latino procede de Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pág. 1980
En esas mismas páginas Erasmo describe cómo el odio y la violencia transforman a los hombres en alimañas, aunque su descripción de la guerra es el punto de partida para un extraordinario encomio de la paz.
Por desgracia, el culto irrestricto a lo que algunos llaman libertad de expresión (la suya) – considerada como un derecho que no respeta el límite civilizado de los derechos de los demás – llena hoy de ruido y furia los innumerable canales de información e incluso empuja a descerebrados fanáticos a practicar el terrorismo urbano, donde llamarlo urbano es un amargo oxímoron. Por lo que estamos ante el inveterado uso…
de la boca como fuente de basura
Como si no bastasen las enfermedades que los libros de patología describen en abundancia, hay bocas que, a pesar de su pletórica fisiología, están gobernadas por mentes atrabiliarias que se regodean azuzando a la violencia y al odio a otras mentes similares.
Recientemente, el caso de un famoso rapero con ínfulas de influencer se ha convertido en crónica de sociedad. De la boca de uno que vive de eso han estado saliendo lindezas como las siguientes:
¡Merece también un navajazo en el abdomen y colgarlo en una plaza!
¡Que li fotin una bomba, que revienten sus sesos y que sus cenizas las pongan en la puerta..!
¡Que alguien clave un piolet en la cabeza de xx!
¡Merece que explote el coche de xx!
¡Pena de muerte ya a las infantas patéticas, por gastarse nuestra pasta en operaciones de estética!
¿50 policías heridos? ¡Estos mercenarios de mierda se muerden la lengua pegando hostias y dicen que están heridos!
¡Si tanta monarquía quiere el pueblo como dicen los tertulianos mercenarios, que suelten a la familia real sin escoltas por nuestras calles!
¡Policías que con Franco encarcelaban y que ahora encarcelan como jueces de la Audiencia Nazi-onal!
¡Luego pretenden que les lloremos cuando les pasa algo a esos monstruos llamados policías!
etc.
Fuente: El Correo, 18 de febrero de 2021
Hay bocazas que, como dice un adagio, espolean al que ya corre, estimulando a los vándalos tan comprendiditos por algún político recogepelotas.
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Nos queda la poesía
Como no quiero dejaros con mal sabor de boca, traigo de nuevo a estas páginas a un verdadero bardo, de los que honraron con su arte el habla que nos distingue como seres humanos. Como hace tres años, la poesía de José Hierro:
PRIMAVERA
Si ahora vinieras con tus flautas,
con tus rebaños de aguas grises,
si tuvieras figura humana,
brazos duros para dormirme,
y no estas flores amarillas
que sólo dejan presentirte,
y no esta brisa que nos roza
como unos dedos invisibles,
y no esta luz, que no sabemos
si es que te quejas o te ríes…
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Si me llamaras a tu lado,
todo: las horas vagas, tristes,
la soñolienta calma, todo
lo dejaría por seguirte;
si ahora volvieras, primavera,
si te me hicieras hoy visible,
si a mí llegaras de muy lejos
entre unos álamos flexibles
José Hierro, de “Tierra sin nosotros” (1947)
NOTAS.
(*) Esto son especulaciones mías, pero es posible que si leemos alguno de los libros de Juan Luis Arsuaga Ferreras encontremos alguna información al respecto, pues si alguien sabe de esto es nuestro gran paleontólogo, que ha estudiado las entrañas del sitio de Atapuerca y su sima de los huesos.
Transición

Congelati
Hace poco más de una semana la ciudad estaba cubierta de nieve, la temperatura bajo cero. En el parque de «La sociedad de jardines» de Gotemburgo un jardinero daba miles de cortes a algunos de sus árboles centenarios, es la poda que se realiza al final del invierno..
A la entrada del parque, «Primavera», venus impávida y desnuda bajo el imperio blanco, aguardaba la llegada del deshielo.

Niños y adolescentes disfrutaban de la nieve


y no éramos muchos los adultos que atravesábamos el parque, frío en rostro, bajo el viento helado de febrero.

Algún romántico había dejado la señal efímera del símbolo universal del amor,

y las palomas, sin discordias, compartían territorio con los grajos.

Festivi
Y ahora, de repente, tras poco más de siete días no queda rastro de la nieve y una pareja de pinzones reales se contonea no muy lejos de ahí


En el parque de la Trädgårdsföreningen el troll hassel (avellano duende o witch hazel de la familia de las hamamelis) es el primero en exhibir su brotes rojos

o amarillos

Este arbusto nunca falta a la cita con Primavera, a la que vemos vestida de sus galas campesinas; pronto sustituirá con flores y con frutos las ramas ya secas de sus canastas de mimbre
Operosi
Ya de vuelta a casa, saludamos a un histórico inventor quien, ajeno al cambio de estaciones, ajusta incansable los mecanismos de sus famosas invenciones, sin dignarse respondernos.
Christopher Polhem dedicó muchos años de su longeva existencia a revolucionar la mecánica industrial. Este «padre de la ingeniería sueca» fue un profesor sabio que dejó su impronta en diversos países europeos, e incluso en Turquía.
Florentes
No obstante, no quiero despedirme bajo su adusto ceño… así que ¡coronémosnos de flores!
Elogio de la nimiedad (XII) de la mano de Emily Dickinson

Los poemas de Emily Dickinson (1830-1886) despliegan en su aparente simplicidad una inabarcable vastedad de sentimientos y sentidos. «Yo habito en Posibilidad» proclamaba la que en su obra y en su empeño poético es nuestra contemporánea. Incomprendida en vida por los críticos, guardó cuidadosamente cientos de versos en espera de la inmortalidad.
Sus escuetos poemas se caracterizan por la densa brevedad de frases y vocablos, separados por guiones como filos, en estrofas que en rima y ritmos, en emoción velada y en pensamiento veloz, se adelantaron a su tiempo.
A este undécimo elogio de la nimiedad traigo y traduzco cuatro poemas de esta poeta, contemplativa del mundo como un Paraíso, inclusivo del amor y de la muerte y abierto al presentimiento de la Eternidad.
I dwell in Possibility-
A fairer House than Prose-
More numerous of Windows-
Superior – for Doors
.
Of Chambers as the Cedars –
Impregnable of Eye –
And for an Everlasting Roof
The Gambrels of the Sky-
.
Of Visitors – the fairest-
For Occupation – This-
The spreading wide my narrow Hands
To gather Paradise-
—
Yo habito en Posibilidad –
Una casa más bella que la Prosa –
Más llena de ventanas –
La mejor – por sus puertas.
.
Con alcobas similares a Cedros –
Impenetrable a la vista –
Y por Eterna Bóveda
Las techumbres del Cielo –
.
Con visitantes – los más amables –
Como Ocupación – Esta –
La de alargar mis pequeñas Manos
Para tomar el Paraíso.
.
Emily Dickinson, 1929 (pub.)
Each Life Converges to some Centre-
Expressed – or still-
Exists in every Human Nature
A Goal-
.
Embodied scarcely to itself – it may be-
Too fair
For Credibility’s presumption
To mar-
.
Adored with caution – as a Brittle Heaven –
To reach
Were hopeless, as the Rainbow’s Raiment
To touch-
.
Yet persevered toward – sure – for the Distance-
How high-
Unto the Saints’ slow diligence-
The Sky-
.
Ungained-it may be- by a Life’s low Venture-
But then-
Eternity enable the endeavoring
Again.
—-
Cada vida converge hacia algún centro –
Expresado – o Callado –
Existe en toda Humana Condición
Un Fin –
.
Apenas encarnado en ella – pudiera ser –
En exceso hermoso
Por la audacia de creerlo
Marchar–
.
Con cautela adorándolo – pues un Frágil Cielo
Alcanzar
Sería desesperado intento, como al Manto del Arco Iris
Tocar-
.
Mas si se persevera – cierto – hacia la Distancia –
Qué Alta –
Con la lenta insistencia de los Santos –
Al Cielo-
.
Inalcanzado – puede ser – durante la breve prueba de la Vida –
Pero entonces–
La Eternidad hace posible el empeño
Otra vez.
.
Emily Dickinson, 1863
I see thee better – in the Dark-
I do not need a Light-
The Love of Thee – a Prism be-
Excelling Violet-
.
I see thee better for the Years
That hunch themselves between-
The Miner’s Lamp-sufficient be-
To nullify the Mine-
.
And in the Grave-I see Thee best-
Its little Panels be
Aglow – All ruddy – WIth the Light
I held so high, for Thee-
.
What need of Day-
To Those whose Dark – hath so – surpassing Sun-
It deem it be-Continually-
At the Meridian?
—
Te veo mejor – en lo Oscuro –
La Luz no me hace falta –
El Amor a Ti – será un Prisma –
Más allá del Violeta –
.
Te veo mejor por los Años
Que entre ellos se encorvan –
Basta al Minero su lámpara –
Para borrar la Mina –
.
Y mejor te veo en la tumba –
Son sus pequeños tabiques
Fulgentes – Rubescentes – con la Luz
Que tan alta sostengo para Ti –
.
¿Para qué les sirve el Día –
A Quienes en Tiniebla- un Sol excelso tienen –
Que se supone ha de estar – por siempre –
Al Mediodía?
.
Emily Dickinson, c. 1862
«Nature» is what we see-
The Hill-the Afternoon-
Squirrel-Eclipse – the Bumble bee-
Nay – Nature is Heaven –
Nature is what we hear-
The Bobolink – the Sea-
Thunder – the Cricket-
Nay-Nature is Harmony-
Nature is what we know-
Yet have no art to say-
So impotent Our Wisdom is
To her Simplicity.
—
“Naturaleza” es lo que vemos –
La Colina – la Tarde –
Ardilla – Eclipse – el Abejorro –
No- Naturaleza es Cielo –
Naturaleza es lo que oímos –
El Pinzón – el Mar –
El Trueno- el Grillo –
No – Naturaleza es Armonía –
Naturaleza es lo que sabemos –
Aunque sin saber decirlo –
Tan impotente es Nuestro Saber
Ante su Sencillez.
.
Emily Dickinson, c.1863
Nota: La traducción de los poemas es del autor del blog.
Norte – Sur
Para Milo
Cuando el blanco brilla en una fotografía y si la imagen está tomada en este verano de los llanos orientales de Bolivia, será el brillo de un soleado día el que nos deslumbre enmarcado por una vegetación tropical.
La mariposa que encabeza esta entrada ha sido captada por una excelente fotógrafa, la esposa de un buen amigo, con el que comparto viejas historias que datan de los años 60, así como vivencias de hoy, cuando miles de kilómetros nos distancian y paradójicamente nos unen.
En Gotemburgo también brilla el blanco, aunque con una diferencia de treinta grados hacia la parte baja de la escala termométrica de Celsius, y no hay alas ni vegetación tropical, sino cornamenta de hielo y seto de coníferas. ¡Cosas de los hemisferios de un planeta esférico! ¡Mis amigos en verano y aquí nosotros en invierno!
Como seguramente el frío embota mi estro, tendrán que perdonar mi pobre paráfrasis del Romance sonámbulo lorquiano :
Blanco, que te quiero blanco
blancos brillos y almas albas,
la mariposa en los aires,
blanco el alce en la explanada.
¡Y que vuelvan para todos
espléndidas las alboradas!
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Contrastes

Mientras, en las riberas del Beni, Cristina y Charlie, mis amigos de Bolivia, pasan días de sol o de templadas lluvias en su casa de Rurrenabaque, quien esto escribe se complace en dedicarles hoy la foto de Milo y su mamá, vecinos de mi barrio que se deslizan en trineo por la colina de Vasastaden al tímido brillo de un sol oblicuo.

Seguramente es ese mismo sol, más generoso en Rurre, el que hace que los animales domésticos estén allí más domesticados: cánidos y felinos se llevan bien y sin querellarse, pasando el tiempo en reposada compañía.
En mis latitudes hay que plantarle cara al día bien abrigados para dar algunos de los diez mil pasos que dicen los geriatras que todo viejo que quiera mantenerse en forma ha de completar cada día. Hay quien lleva amarrado al cinturón un contador de pasos, de modo que incluso el trayecto de la cocina a la sala de estar o al dormitorio y viceversa también cuente.

Para más diversidad, basta asomarse a la puerta de la cabaña de Cristina y Charlie en los llanos orientales de Bolivia y admirar plantas y flores que, cuando no existían los pinceles y el homo sapiens ni siquiera había arañado las paredes de las grutas para impetrar los favores de Naturaleza, ya ellas se habían vestido de una gama infinita de colores.
En estos mismos días, en los parques de mi barrio gotemburgués hay quien se consuela con los colores virtuales de pantallas pixeladas, que pobremente remedan los infinitos colores que en el mundo nos han precedido y nos sobrevivirán

Bueno, tampoco voy a exagerar… hay momentos invernales en los que la ciudad también luce sus oros vespertinos.

En el otro hemisferio, en la cabaña del tío Charlie, no hacen falta ni estufa, ni leña que arda para caldearse.
Y si quieres un buen zumo de pomelo, no tienes más que alargar la mano, que en su jardín no faltan…
Por nuestras latitudes, quien quiera darse un garbeo a la vera del Delsjön, en los alrededores de la capital de Bohuslan, convendrá que lleve un termo de café y vaya bien abrigado y con calzado antideslizante.

Para que no tengan que desplazarse hasta aquí, he pensado que con una breve panorámica podrían hacerse una idea.
La tienen al su alcance «pinchando» >>>

Si les apeteciera atravesar un hermoso río en un clima templado, lo mejor sería una excursión a Rurrenabaque. Por el momento, a falta de vídeo, les ofrezco una foto de cuando estuve allí.
Ahora me van a tener que perdonar, pues he de preparar la leña para la chimenea…

“Asinus portans mysteria»
Un burro transportando misterios
Adagio II, II, 4
Ὄνος ἄγων μυστήρια», id est Asinus portans mysteria, in eum dicebatur, qui praeter dignitatem in munere quopiam versabatur, veluti si quis ignarus litterarum bibliothecae praefectus esset.
Que “un asno transportando misterios” se decía de quienes desempeñaban una función de la que no eran dignos, algo así como si a un iletrado se le hiciese director de una biblioteca
Así comienza el texto erasmiano que continúa con las citas de las fuentes clásicas en las que el texto se basa. Según la antología de adagios de Erasmo de William Barker (The adages of Erasmus, University of Toronto Press, 2001), el humanista bebió de las mismas fuentes que inspiraron a Andrea Alciato para su emblema nº VII «Non tibi sed religioni»
Erasmo comienza con Aristófanes:
Νὴ τὸν Δί’, ἐγώ γ’ οὖν ὄνος ἄγων μυστήρια.
Ἀτὰρ οὐ καθέξω ταῦτα τὸν πλείω χρόνον,
¡Por Zeus! ¡Voy como asno que carga misterios!
¡Pero no aguantaré esto mucho más!
.
(«Las ranas», 159-160)
En la comedia el pobre Jantias, que acompaña a Dioniso, se queja amargamente de tener que cargar, como si fuese un asno, con los objetos sagrados para las celebraciones de los Misterios de Eleusis.
Por su parte, el grabado de Alciato representa a un burro que carga un objeto sagrado, a cuyo paso se arrodillan los fieles, lo que hace sentirse al burro como el destinatario de esa veneración. De ahí la leyenda del emblema: «¡No es a ti, es a la religión!» (Non tibi sed religioni) (*)
Pero volvamos a la glosa de Erasmo:
Se comenta que este adagio se originó en la práctica de acarrear sobre burros los objetos sagrados para las celebraciones de Eleusis. Se refiere también a quienes sólo trabajan para provecho de otros, mientras que para sí mismos nada ganan sino molestias; por ejemplo alguien que lleva para otros comida que no podrá compartir.
Interpres affirmat inde natum adagium, quod olim, quibus ad peragenda sacra Eleusinia opus erat, asino imposita deportabantur. Quadrabit et in eos, quorum opera aliis duntaxat est usui, cum ad ipsos praeter molestiam nihil interim redeat, veluti si quis cibos aliis gestet, quibus ipsi non liceat vesci.
…
También se refiere a la costumbre griega de coronar con guirnaldas los molinos de harina durante los festivales. En los proverbios de Suidas se comenta que, por eso, este adagio se aplica a quienes gozan de honores que les ennoblecen sin merecérselo, como por ejemplo cuando se concede a los indoctos un título, el birrete o el anillo de doctores, y otras distinciones de esa clase.
Itaque torquebitur eleganter in eos, quibus immerentibus honos habetur, veluti, cum indoctis doctoris titulus, pileum, et anulus aliaque id genus insignia attribuuntur.
Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, página 932 (la traducción es mía)
Por mi parte no creo que necesite extraer ninguna moraleja, pues tanto los versos de Andrea Alciato como la glosa de Erasmo son suficientemente expresivos y no escasean los ejemplos de indoctos ascendidos a doctores y de plagios de sobresaliente cum laude.
Notas:
(*) El texto de Alciato reza así :
Isidis effigiem tardus gestabat asellus,
Pando verenda dorso habens mysteria.
Obvius ergo Deam quisquis reverenter adorat,
Piasque genibus concipit flexis preces.
Ast asinus tantum praestari credit honorem
Sibi, et intumescit, admodum superbiens:
Donec eum flagris compescens, dixit agaso,
Non es Deus tu, aselle, sed Deum vehis.
—
La imagen de Isis un asno tonto cargaba,
Misterios venerandos sobre su curva espalda.
Al pasar reverentes todos a la Diosa adoraban,
Y piadosas oraciones de rodillas pronunciaban.
Mas el asno creyó que tamaño honor lo tributaban
A él, y de orgullo muy mucho se henchía,
Hasta que el arriero le dijo mientras que le azotaba:
¡Burrito, no eres Dios, que Dios es lo que cargas!
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Fuente: Alciato’s Book of Emblems, The Memorial Web Edition (la traducción es mía)






























































