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Primavera con una esquina blanca y algunas aprensiones

1 abril, 2018

 

Primaveral. Foto R.Puig

Primaveral. Foto R. Puig

El domingo pasado me despedí aquí mismo con un sol esplendoroso.

El martes por la mañana… Bueno, ese día, por la ventana de la cocina las cosas se veían diferentes…

Y no sé por qué -¡esas asociaciones de la mente!- pensé en Mario Benedetti  (1920 -2009) y en la esquina rota de su primavera, rota sí pero, en palabras de Beatriz, no desesperada.

Otra estación importante es la primavera. A mi mamá no le gusta la primavera porque fue en esa estación que aprehendieron a mi papá. Aprendieron sin hache es como ir a la escuela. Pero con hache es como ir a la policía. A mi papá lo aprehendieron con hache y como era primavera estaba con un pulóver verde. En la primavera también pasan cosas lindas como cuando mi amigo Arnoldo me presta el monopatín. Él también me lo prestaría en invierno pero Graciela no me deja porque dice que soy propensa y me voy a resfriar. En mi clase no hay ningún otro propenso. Graciela es mi mami. Otra cosa buenísima que tiene la primavera son las flores.

de “Primavera con una esquina rota”, Mario Benedetti, 1982

A Bella también le gustan las flores, mejor dicho todo lo que crece verde. El problema es que a veces se lo come y tiene problemas, nosotros también (ya me entienden), en especial si luego hay que limpiar la alfombra.

Bella es nuestra gata.

Bella en primavera. Foto R.Puig

Bella en primavera. Foto R.Puig

En todo caso, el martes durante un buen rato se acomodó extasiada delante de la ventana, contemplando a los gorriones sobre las ramas del árbol del patio.

Bella y la primavera. Foto R.Puig

Los gatos necesitan comer hierba, parece que así se purgan.

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La gran lombriz de Gotemburgo

Las lombrices se purgan de otra manera, lo pueden leer con todo detalle en un texto de una página agraria que lo explica todo sobre los lumbrícidos.

Por ejemplo que

Para cavar, la lombriz contrae los músculos longitudinales, el cuerpo se dilata agrandando la abertura de la galería. Luego, al contraer los músculos longitudinales, se adelgaza y desliza. Se han observado lombrices remover piedras de más de cincuenta veces su peso, o penetrar sin dificultad en terrenos compactados donde difícilmente puede clavarse una laya.

Una buena parte del cuerpo de la lombriz está ocupado por el canal digestivo, tubo que la recorre de un extremo al otro. A medida que el animal cava la galería, incorpora tierra y materia orgánica, humedeciéndola previamente con enzimas para ablandar los tejidos vegetales.

agrobit. com

No tengo más remedio que contarles estas cosas porque es probable que, de vez en cuando y hasta 2026, me haga eco de algo que ya ha empezado a suceder en Gotemburgo…

Lumbricus rubellus, Foto Malcolm Storey

Lumbricus rubellus. Foto Malcolm Storey

Tras largos años de dimes y diretes, las autoridades estatales y locales, prometiendo un futuro de crecimiento económico y de bienestar ciudadano, se han lanzado a la construcción de una derivación ferroviaria de ocho kilómetros, que incluye la perforación de seis kilómetros de túnel bajo el núcleo central de Gotemburgo.

Oficialmente lo llaman el Västlänken (el enlace occidental). Para simplificar lo llamaremos el  lumbricus magnus.

Västlänken o la lombriz gigante de Gotemburgo

Durante años, este poderoso gusano regurgitará toneladas de tierra bajo los barrios, canales y parques centrales de la ciudad. Cientos de comunidades de vecinos están contratando peritajes para certificar la estabilidad de sus edificios, por si el paso de la lombriz glotona llegase a convertir sus casas en torres de Pisa.

Hay muchos habitantes de la ciudad que ya empiezan a soñar con los bramidos subterráneos, las trepidaciones incesantes de los grandes volquetes y los enormes hoyos por los que asomará de vez en cuando la bestia. Los defensores de la ciudad alegre y confiada se manifiestan tristes y suspicaces.

Manifestación contra el Västlänken. Foto Göteborgs-Posten

Manifestación contra el Västlänken. Foto Göteborgs-Posten

Continuará…

 

 

 

2 comentarios leave one →
  1. 2 abril, 2018 23:36

    Creo recordar que arrugué la nariz ya a estas alturas porque no me gusta ninguno de esos bichos, y no solo porque se arrastren… “Una buena parte del cuerpo de la lombriz está ocupado por el canal digestivo, tubo que la recorre de un extremo al otro”. Pero casi brinqué acá, donde ese tu «Tras largos años de dimes y diretes, las autoridades estatales y locales, prometiendo un futuro de crecimiento económico y de bienestar ciudadano, SE HAN LANZADO (las mayúsculas, mías) a la construcción de una derivación ferroviaria de ocho kilómetros, que incluye la perforación de seis kilómetros de túnel bajo el núcleo central de Gotemburgo» Se han lanzado, ¿significa que ya han comenzado? ¿Y no podrían estarse quietecitos, Ramón, esos monstruos que suelen arruinar nuestras vidas, so pretexto de esto, de lo otro, o de lo de más allá, o incluso prometiéndonos el paraíso en la tierra? ¡Maldita sea! Yo creí que más al norte no ocurrían las cosas infernales que ocurren, al menos ocurrían, aquí, en el sur. «Durante años, este poderoso gusano regurgitará toneladas de tierra bajo los barrios, canales y parques centrales de la ciudad» Sin aliento, espero tu próxima entrega, en la que no sobraría alguna pincelada de un Ramón que, del modo más conveniente, terminara salvándose de ese espanto. Y no, no, también yo comulgo con el “No te salves” de Benedetti, digo esquivar de la mejor manera ese futuro próximo, polvoriento, ruidoso… qué sé yo (perdón, lo sé como si aún anduviera en ello, quizá por eso amo, entre otras ciudades, muy en especial Berlín, y cuanto más al este, mejor).

    Un abrazo de ánimo y un empujón para que te lances tú también a defender tu paz y tu alegría.

  2. 3 abril, 2018 23:41

    Seguramente ese Berlín, que tú tan bien conoces y que yo visité una vez en tiempos del triste Honecker, ha visto tantos socavones en su historia que ya está vacunado de la tentación de excavar más hoyos y túneles. Me llegan los ecos de una ciudad variopinta y animada. Iré, iré y te pediré consejos antes de ir.

    Por aquí, durante los próximos ocho o diez años, parafraseando a los hermanos Coen, Gotemburgo no va a ser precisamente “country for old men”, salvo para los curiosos cronistas que estén decididos a seguir los pasos de esta fábula.

    No sé si al final la ciudad saldrá mejor parada, creo que no en el sentido de las razones por las que a muchos como yo nos gusta. Ya veremos o ya verán… Lo que sea sonará y, en el tránsito a esos porvenires de prosperidad que se nos prometen, por mi parte trataré de seguir el rastro a esta performance que ya está en marcha, procurando que no me engulla el gran lumbrico.

    La entrada es gratis y, si el espectáculo me cansa, el “Sur también existe… aprovechando el sol y también los eclipses”.

    Un abrazo

    Ramón

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