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Cenicienta y el tótem o los rostros del dáimôn (Fisionomías X)

27 julio, 2014
Mosaico de Medusa y las estaciones. IV. Detalle. Museo Arqueológico Nacional. Madrid. Época hispanoromana. Foto R.Puig

¿Cuál guinda me como? Mosaico de Medusa y las estaciones. Detalle. Museo Arqueológico Nacional. Madrid. Foto R.Puig

Iba a ser domingo, me tocaba componer mi crónica semanal y me encontraba en un aprieto, dudando entre diversos temas que todavía no han adquirido el grado de madurez necesario. Algo así como el pájaro con sus cerezas del mosaico hispanorromano que encabeza la entrada.

¡Con estos calores, dedicado a los nietos (bien que como abuelo mi dinamismo no esté a la altura que se requiere) y ocupado en deberes vecinales, se estaba acercando la fiesta del Señor y yo con estos pelos!

Pero, la Providencia, en forma de periódico, se me reveló de mañanita, mientras me tomaba dos cafés con leche en un bar acogedor de Vergel, acompañados de una exquisita barrita tostada con tomaca.

El periódico al que me refiero es el ABC, que cuando puedo compro los sábados por su suplemento cultural. Espero que no les parezca mal que les traiga a esta página con la agencia Reuters (me gustaría sin embargo tener el nombre del anónimo fotógrafo). Mi blog (para nada comercial) reproduce aquí la foto a efectos bibliográficos.

Pues bien, la imagen salvadora ha sido la de una bella que mira no sé qué espectáculo catedralicio escondida tras un hombrachón de madera policromada.

La reina tras el apóstol. ABC Reuters. 26 julio 2014

La reina tras el apóstol. ABC Reuters. 26 julio 2014

Para dejarme de circunloquios: nuestra reina novicia, es decir Letizia, no sé bien si se cobija o se abraza a las espaldas de nuestro tótem nacional.

¿Me pregunto lo que pasa por su mente al contemplar la nave de la catedral repleta de autoridades y de un público fervoroso? Puede que un día, cuando ya anciana abdique se lo diga a nuestros nietos en sus memorias. Por el momento, parece que, en secreto cuchicheo, comparte sus aporías con el santo mártir.

La reina abraza al apóstol.  ABC Reuters. Detalle. 26 julio 2014

La reina abraza al apóstol. ABC Reuters. Detalle. 26 julio 2014

El apóstol cabezudo responde como si nuestra egregia cenicienta (ya hace tiempo rescatada de la cocina de TVE por su príncipe) estuviese haciéndole cosquillas lumbares. Lo hace con una expresión de sorpresa y gusto que no se le conocía desde hace siglos. ¡Y el pobre lleva ya casi ocho recibiendo achuchones y alguna que otra colleja!

Desde luego lo de frotarse con Francisco Camps no debió de hacerle mucha gracia,.

Camps abraza a Santiago.El País.2010.

Camps se abraza a Santiago.El País.2010.

Por no hablar de los amplexos de otro Francisco, aquél ferrolano que llegaba bajo palio a ofrecer la nación al bélico patrón

Franco ante el Pórtico de la Gloria

Franco ante el Pórtico de la Gloria

 

Paralelos fisiognómicos

Pero este es un blog serio ¡basta de frivolidades!

En la mejor tradición de Gianbattista Della Porta, dejadme especular con algunas analogías entre la efigie de Santiago el Mayor, cuyo sagrado leño tantas ilustrísimas y peregrinos han abrazado y a quien tantas supremas magistraturas han ofrecido la nación (sin pedirnos permiso). Pienso que no me excedo en ello (nada del abrazo de Siva y de otros mitos escabrosos).

¡Lejos de mi cualquier paralelismo surrealista! ¡Sólo pura analogía fisiognómica que diría nuestro Della Porta!

En primer lugar, hay algo que me recuerda a nuestros Gigantes y Cabezudos. En particular a uno que salió en unas fiestas de San Isidro en Madrid, creo que por la época de aquel alcalde al que llamábamos “el viejo profesor”. Lleva una corona de santidad, puede que sea el patrono de Madrid. Pero, salvada la diferencia de materiales, su parecido con el hijo del Zebedeo es bastante grande y también parece que le estén haciendo cosquillas.

Gigante cabezudo de la  Feria de San Isidro de  Madrid

Gigante cabezudo de la Feria de San Isidro de Madrid

Claro que, cerca del santo, también hay bellas chulapas cabezudas, pero esto viene menos al caso ¿o no?

Gigante cabezuda. Feria de San Isidro de Madrid

Gigante cabezuda. Feria de San Isidro de Madrid

Remontándome en el tiempo, me sorprende también el parecido con otro dáimôn tutelar, uno de esos seres semidivinos que protegen a los baqueteados seres humanos.

Me refiero a la ibérica Bicha de Balazote, un híbrido de animal y hombre al que también es  probable que venerasen en un templo.

La cabeza de la bicha de Balazote. Museo Arqueológico Nacional. Madrid. Protohistoria. Foto R.Puig

La cabeza de la bicha de Balazote. Museo Arqueológico Nacional. Madrid. Protohistoria. Foto R.Puig

Se piensa que representa a Aqueloo, el dios prehelénico, hijo de Gea y del Océano, deidad río garante de la fertilidad. Curiosamente, cuenta la leyenda que el cuerpo del apóstol Santiago llegó navegando por el mar, como si hubiese superado las tempestades y las olas bajo los auspicios de las divinidades oceánicas hasta su arribo a Galicia en la desembocadura del río Ulla.

Perfil de la bicha de Balazote. Museo Arqueológico Nacional. Madrid. Protohistoria. Foto R.Puig

Perfil de la bicha de Balazote. Museo Arqueológico Nacional. Madrid. Protohistoria. Foto R.Puig

Nada tiene pues de extraño que se parezcan tanto estos dos tótems ibéricos.

Perfil de Santiago de Compostela

Perfil de Santiago de Compostela

 

Conclusión: ¡no olvidéis ir a visitar el renovado Museo Arqueológico de Madrid así como os sea posible!

La bicha os espera. No se si os van a dejar pero, no parece que sea imposible darle un abrazo cuando el guarda de la sala se despiste. ¿Por qué no inaugurar otra tradición?  Cuando vuelva al Museo, yo mismo trataré de darle un achuchón.

Pudiera ser que si, superando el espesor de los siglos, abrazamos esa bicha de nuestra protohistoria común, esas polémicas entre nacionalidades españolas, hoy tan enconadas, acaben por revelarse fútiles.

….

Nota bene, en todo caso, hay alguien más serio que yo que ha investigado y escrito sobre el nacionalismo:

-    Tortosa, J.M. El nacionalismo europeo, Alicante, Instituto de Cultura Juan Gil Albert, 1993

-    Tortosa, J.M. “La cuestión de la identidad en las Ciencias Sociales Contemporáneas”, en AA.VV. Ensayos de Teoría Sociológica, Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas, 1992

-    Tortosa, J.M. Política linguística y lenguas minoritarias, Madrid, Tecnos, 1982

La ruta hacia el sur (y III): por el Alto Ampurdán

20 julio, 2014

 

Coustouges. La torre de su iglesia del siglo XI. Foto R.Puig

Coustouges. La torre de su iglesia del siglo XI. Foto R.Puig

Hay un pueblo, encaramado sobre un puerto de montaña o, si se prefiere, un col, a 813 metros sobre el nivel del mar, en el que ya los ejércitos romanos mantenían una guarnición para controlar el acceso a Hispania desde la Galia. Los soldados de aquel manípulo eran los custodios del estratégico paso. Por eso se llama Coustuges o, en catalán, Costoja.

Yo, pobre de mí, pensé al principio que el nombre aludía a las costillas de cordero, es decir a las chuletas de los agneaux  que imaginaba pastando por sus prados desde hace siglos. Pero no, el nombre de este pueblo transfronterizo del Alto Vallespir tiene un origen más épico, como me explicó una vecina que también me dijo que no me extrañase por ver tanta bandera catalana, pues ellos, además de franceses a mucha honra, se sentían también “catalanes del norte”.

Coustouges. Carretera hacia la frontera española. Foto R.Puig

Coustouges. Carretera hacia la frontera española. Foto R.Puig

La verdad es que ya me había hecho pensar positivamente la práctica poética de su alcalde. El síndico ha sembrado de placas de piedra los rincones de la comuna con el beneplácito de sus vecinos y para regocijo de forasteros, con los que los nombres de las calles se completan con la espirituosa descripción del uso de los espacios urbanos. Los textos en francés y en catalán  son muy abundantes y algunos se refieren a este pueblo en su condición de emplazamiento estratégico sobre una antigua vía romana.

Hay una plazuela recoleta que sirve de “escapatoria para cotillas tenaces”

Escapatoria de los tenaces cotillas. Coustouges. Foto R.Puig

Escapatoria de tenaces murmuradores. Coustouges. Foto R.Puig

Otro lugar es el destinado a las “maquinaciones de mozos y mozas juguetones”

Maquinaciones de mozos y mozas juguetones. Coustouges. Foto R.Puig.

Maquinaciones de mozos y mozas juguetones. Coustouges. Foto R.Puig.

Así que teniendo un primer edil tan poeta, entiendo que no quieran desvincularse ni de la tradición secular de la poesía francesa ni de la hermosa lengua catalana. Aquí parece ser que la cadena que todos los días se manifiesta en su esplendor es la de los Pirineos y la identidad más antigua la romana.

Coustouges tiene una soberbia iglesia románica documentada desde el siglo XI

Coustouges. Ábside y torre de la iglesia. Foto R.Puig

Coustouges. Ábside y torre de la iglesia. Foto R.Puig

Dicen que el rayo de sol que atraviesa en dos momentos del año uno de sus dos lucernarios sale por la puerta del fondo y las aberturas del nartex, para seguir una trayectoria coincidente con la mediana del Alto Ampurdán hasta Llansá

 

Nave de Nra.Sra.del Espino. Coustouges. Foto R.Puig

Nave de Nra.Sra.del Espino. Coustouges. Foto R.Puig

Sea como sea, el pórtico en el interior del nártex es un trabajo de auténtico bordado en piedra

Coustouges. El pórtico en el nártex de la iglesia. Foto R.Puig

Coustouges. El pórtico en el nártex de la iglesia. Foto R.Puig

Y los detalles del trabajo del hierro en su puerta son característicos del románico catalán

Trabajo del hierro. Puerta de la iglesia de Coustouges. Foto R.Puig

Trabajo del hierro. Puerta de la iglesia de Coustouges. Foto R.Puig

La cabeza de perro guardián de su cerrojo es también tradicional, pero de una calidad poco común en sus detalles

Detalle.Puerta de la iglesia de Coustouges.  Foto R.Puig

Detalle.Puerta de la iglesia de Coustouges. Foto R.Puig

Descendiendo por el Alto Ampurdán 

En el Alto Ampurdán. Foto R.Puig

En el Alto Ampurdán. Foto R.Puig

La bajada desde Costoja hacia España nos traslada al Alto Ampurdán sin apercibirnos por otra señal que no se el diferente firme de la carretera, pues las alturas y los bosques del Alto Vallespir francés se funden sin solución de continuidad con los del Alto Ampurdán español.

El Puig Falcó. Foto R.Puig

El Puig Falcó. Foto R.Puig

Entre la Cataluña del Norte y la del Sur la identidad de los paisajes no marca diferencias.

 

Bañolas y el Can Puig de la Bellacasa

Yo subí por estas alturas gracias a las informaciones que me dieron en Arles-sur-Tech para pasar al Alto Ampurdán, ya que quería a ver a uno de mis hijos que, cosas de la vida, se ha venido a vivir cerca de las tierras en las que apareció por primera vez el apellido familiar allá por el siglo XIII.

El Can Puig de la Bellacasa a principios del siglo XX. Foto Consell Comacal del Pla de l'Estany.

El Can Puig de la Bellacasa a principios del siglo XX. Foto de los archivos del Consell Comarcal del Pla de l’Estany.

A través suyo y de su comunidad he conocido las actividades de la Cooperativa Integral Catalana: http://cooperativa.cat/es/. Creo que, como es habitual, las formas alternativas de autogestión bullen con más fuerza en tierras catalanas. No pude estar con ellos en su Fiesta de San Juan (http://cooperativa.cat/es/san-juan-fiesta-del-verano-en-pujarnol/), pero al menos he conocido algo que ya me pilla viejo, pero que en mi juventud me habría sin duda tentado. Pero aquellos fueron otros tiempos y en otras latitudes.

Yo a ellos les deseo muchas realizaciones y éxitos.

Masía fortificada. Siglo XV. Pujarnol. Foto R.Puig

Masía fortificada. Siglo XV. Pujarnol. Foto R.Puig

Volviendo a estas nostálgicas evocaciones de aquellos antepasados que trajinaron en tierras de Bañolas a finales del Bajo Medievo, he de decir que la información sobre su presencia en este lugar desde el siglo XIII procede del historiador Mossèn Luis Constant (1901-1955) que trabajó intensamente en los archivos de la comarca, aunque muchas de sus publicaciones fueron póstumas, pues falleció prematuramente antes de redondear su obra.

Mi fuente es la misma que me ha permitido entender el significado de la antigua casa solariega, amplia masía o can, centro de una centenaria explotación agropecuaria, el Can Puig de la Bellacasa. Se trata de una de las pocas copias remanentes de un fascículo que me han facilitado dos funcionarias, Rosa y Anna, en la Sede del Consejo Comarcal del Pla de l’Estany que ocupa hoy esa masía del siglo XIII, sabiamente restaurada para servir de base de los servicios públicos comarcales: Can Puig de la Bellacasa. La Nova Seu del Consell Comarcal,  Banyoles, 2000, 27 pp.

Fue una grata sorpresa su acogida y su amable cortesía.

Can Puig de la Bellacasa. Bañolas. Foto R.Puig

Can Puig de la Bellacasa. Bañolas. Foto R.Puig

Sobre la institución y sus múltiples servicios públicos se puede encontrar abundante información en  http://www.plaestany.cat/Lainstituci%C3%B3/LaseudeCanPuig/tabid/77/Default.aspx

 

El último amo de la Masía fue un político catalán de la Lliga Regionalista, Lluís Puig de la Bellacasa i Deu (1886-1960), sobre quien (siempre siguiendo lo que narra el fascículo en su p.8) uno de los masoveros dejó dicho en 1926 que “Era molt savi… molt correcte. Era una gran persona”.  Ello no impidió que tuviera que exiliarse al estallar la Guerra Civil y no porque le persiguieran los nacionales sino porque las patrullas de la FAI querían matarlo. Una calle, bajo la colina que preside la renovada masía, lleva su nombre.

Visité el edificio con mi hijo.  Era la primera vez que ponía el pie dentro de unos muros que habitaron mis ancestros y desde los que, durante siglos, salían a diario a faenar y cosechar los campos ellos y sus masoveros.

La fuente medieval del Can Puig de la Bellacasa. Bañolas. Foto R.Puig

La fuente medieval del Can Puig de la Bellacasa. Bañolas. Foto R.Puig

La fuente medieval de la que se aprovisionaban sigue ahí. El agua ya no es potable pero junto a ella, vestido con su chilaba y mayestático tras una larga barba que disimulaba tristezas, estaba un inmigrante de Ghana que llenaba de agua sus garrafas de plástico. Me dijo que no había que preocuparse, que sabía bien que el agua no era potable, pero que él la hervía. Con digna cortesía retiró la garrafa unos instantes para que yo pudiera fotografiar el caño.

 

Los alrededores

Guiado por mi hijo he podido conocer algunos alrededores de Porqueras y Bañolas

Trigales en Bañolas. Foto R.Puig

Trigales en Bañolas. Foto R.Puig

El lago y los trigales tan cercanos.

Y, sobre todo, las alturas de Pujarnol, su masía y su iglesia medievales,

Masía de Pujarnol. Porqueres. Foto Archivos Consell Comarcal del Pla de l'Estany

Masía de Pujarnol. Porqueres. Foto Archivos Consell Comarcal del Pla de l’Estany

la cima de Rocacorba, desde la que se salta en parapente, y el santuario que se yergue de forma inverosímil sobre una de las rocas de sus crestas

Santuario de Rocacorba. Foto R.Puig

Santuario de Rocacorba. Foto R.Puig

y que brinda panorámicas soberbias.

Vista desde Rocacorba. Foto R.Puig

Vista desde Rocacorba. Foto R.Puig

 

Fin de ruta

En la penúltima etapa de mi ruta disfruté de la hospitalidad de una familia amiga en otras alturas, las de Valldoreix, a la vera de Barcelona. El único testimonio gráfico, fruto de su maravillosa hospitalidad, fue la silueta de Montserrat, al atardecer, desde una ventana de su casa.

 

Atardecer desde Valldoreix. Foto R.Puig

Atardecer desde Valldoreix. Foto R.Puig

Al día siguiente nos esperaban ya Els Poblets y su Playa de la Almadrava.

La ruta hacia el sur (II): Abadías

13 julio, 2014

Sobre la D125 hacia la abadía de Acey.  Foto R.Puig

 

Abandono la “Comtoise”, es decir la E60,  y por carreteras departamentales me encamino hacia la Abadía de Acey.

El cielo es hermoso y amenazante, contrastando con los trigales en sazón.

En la abadía de Acey

(Franco Condado Dpto.del Jura)

Llego poco antes de las cinco de la tarde, hora del canto de Vísperas de los cistercienses.

Vista aérea de la Abadía de Acey

Vista aérea de la Abadía de Acey

Me quedo a escucharlos mientras contemplo el desnudo y sobrio interior de su iglesia, que la fachada exterior no permite sospechar. Es como si la historia se hubiese detenido ahí, en esa comunidad de contemplativos, dedicados a sus trabajos de orfebrería y joyería artesanal, del que según he leído se mantienen. Es domingo y la tienda y la librería están por desgracia cerradas. Creo que también se financian con la hospedería.

Oficio de Vísperas en la Abadía de Acey. Foto R. Puig

Oficio de Vísperas en la Abadía de Acey. Foto R. Puig

Pero me viene a la memoria una polémica afirmación de Erasmo de Rotterdam en su Enquiridion: Monachatus non est pietas, frase que en su época era considerada una perniciosa herejía y causó gran escándalo,  pues retirarse a un monasterio y vivir en una comunidad de castos célibes era considerado superior a cualquier otra forma de vida, incluido por supuesto el matrimonio, que, ya lo había dicho San Pablo (más vale casarse que abrasarse), era un mal menor, teniendo en cuenta nuestra frágil concupiscencia.

Decir que “el monacato no es la piedad”, es decir no es la única ni la mejor de las formas de la vida buena, iba a la contra de la tradición medieval. De hecho, casi no hubo príncipe ni señor feudal que no propiciase la donación de tierras y la erección de abadías en los parajes más hermosos de Europa, y en particular de Francia.

Hoy las pocas comunidades de monjes que quedan en algunas de ellas no representan ya aquella alianza entre del poder y las órdenes religiosas que suscitó las iras iconoclastas durante las guerras de religión y la arrasadora furia de la Revolución Francesa.

El “ora et labora” es cosa de pocos y no de las miríadas de contemplativos de épocas pasadas. Erasmo añadía (pues la frase se cita incompleta): sed vitae genus pro suo cuique corporis ingeniique habitu, vel utile, vel inutile, es decir: el monacato es “una forma de vida que puede ser útil o inútil según sea la disposición corporal o mental de cada uno”.

A Erasmo sus votos y su paso por un monasterio de monjes agustinos no le dejaron unos recuerdos muy edificantes sobre la vida comunitaria que allí se practicaba.

Gótico de transición. Acey. Foto R.Puig.

Gótico de transición. Acey. Foto R.Puig.

Sea como sea, de esta variante contradictoria de la historia de los hombres y las creencias, yo me quedo con esta maravilla arquitectónica y con la hora de silencio y de cantos semi-gregorianos de estos cistercienses de hoy.

La mayoría de los que en Acey concluían la hora de Vísperas con el canto del Magnificat ya son ancianos y las expectativas ‘demográficas’ de continuidad de esta forma de vida, al menos para esta abadía, parecen reposar en los novicios venidos de la inmigración.

¿Una metáfora de Europa?

Virgen con el niño. Nave central. Acey.  Foto R.Puig

Virgen con el niño. Nave central. Acey. Foto R.Puig

 

También me producía una extraña sensación, en este lugar fuera del tráfago y de las noticias de los telediarios,  esa afirmación de una de las estrofas del canto que el Evangelio atribuye a la madre del fundador del Cristianismo:

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos

Al menos, este puñado de monjes lo cantaban convencidos.

 

Valcroissant

(Ródano-Alpes, departamento del Drôme)

Campos de lavanda por la D93 camino de Valcroissant. Foto R.Puig

Campos de lavanda por la D93 camino de Valcroissant. Foto R.Puig

Para llegar a Valcroissant hay que dejar la Autopista del Sol (E15) en dirección a Die. La D93 es una carretera panorámica que te invita a pararte en numerosas ocasiones en su recorrido, bordeando a contracorriente el Drôme que desciende en busca del Ródano. En algunos tramos el olor de la lavanda entra por las ventanillas de mi Caravelle y me acompaña.

A poco menos de cinco kilómetros de Die, por una mínima carretera que serpentea bajo grandes rocas se llega a esta recóndita abadía cisterciense, hoy una explotación agropecuaria dentro del parque de Vercors (Hautes-plateaux de Vercors), en medio de los bosques de Glandasse, donde existe una pequeña población de osos.

El Pie Farré desde el camino de Die a Valcroissant. Foto R.Puig

El Pie Farré desde el camino de Die a Valcroissant. Foto R.Puig

Una leyenda testimonia de la cohabitación razonable de los monjes con los osos de la zona.

El 23 de diciembre de 1270 un monje llega corriendo donde el Padre Abad.

-        Padre mío, no hemos quedado sin trucha, los osos han roto el hielo del estanque y han pisoteado las orillas

El prior va a la fuente para hablar con los osos y les dice:

-        Osos de Valcroissant, desde que llegamos a este valle no ha habido ninguna disputa entre nosotros y no tenemos ni perro que guarde las ovejas. Lo que habéis hecho esta noche es una grave atentado a la hermandad entre nosotros. Si no sois unos descreídos, arrepentíos y sigamos viviendo en paz. ¡Que así sea!

A la mañana siguiente los osos habían devuelto las truchas al estanque.

Interior del refectorio. Valcroissant. Foto R.Puig

Interior del refectorio. Valcroissant. Foto R.Puig

Este monasterio, fundado en el siglo XII sobrevivió tras las guerras de religión gracias a que los monjes lo dedicaron desde finales del siglo XVIII a granja y explotación agropecuaria, hoy gestionada por la Sociedad de Amigos de Valcroissant.

Es también hospedería y granja escuela y un lugar de conciertos y recitales.

Roseton del ábside. Valcroissant. Foto R.Puig

Rosetón del ábside. Valcroissant. Foto R.Puig

A pesar de que llegué demasiado temprano para beneficiarme de la hora de visita, una hortelana que cuidaba de las flores del jardín me autorizó a circular libremente por el lugar, sin que me aceptase el precio de la entrada.

El jardín de la abadía de Valcroissant. Foto R.Puig

El jardín de la abadía de Valcroissant. Foto R.Puig

Valmagne

(Languedoc-Rosellón, departamento del Hérault)

Ojivas y bóvedas. Valmagne. Foto R.Puig

Ojivas y bóvedas. Abadía de Valmagne. Foto R.Puig

La comunidad cisterciense de la abadía de Valmagne no sobrevivió a la Revolución Francesa, los monjes huyeron y se refugiaron en Barcelona.

Entrada de Jesús en Jerusalén. Bajorrelieve mutilado. Sala capitula de Valmagne. Foto R.Puig

Entrada de Jesús en Jerusalén. Bajorrelieve mutilado. Sala capitula de Valmagne. Foto R.Puig

Esta abadía era una de las más ricas de Francia. Confiscada y declarada “bien público”, tras una temporada en manos de un viticultor burgués que la uso como bodega, acabaría siendo propiedad de los condes de Turenne, cuyos descendientes explotan hoy sus extensos viñedos y la mantienen con los ingresos del turismo y de la venta de caldos de la denominación Languedoc.

Valmagne. Vista de la abadía desde su jardín medieval. Foto R.Puig

Valmagne. Vista de la abadía desde su jardín medieval. Foto R.Puig

La fundó el vizconde de Béziers en el siglo XII para tener en sus tierras a los monjes del Cister y, acabó, por obra y gracia de una revolución, por revertir, ya desprovista de contemplativos, a la manos de un conde. Del vizconde al conde gracias a una revolución.

Viticultura semiorgánica en tierras de la abadía de Valmagne. Foto R.Puig.

Viticultura semiorgánica en tierras de la abadía de Valmagne. Foto R.Puig.

Si los monjes predicaban el ora et labora creo recordar que fue también un tonsurado quien inventó aquello de amigo, bebe, que la vida es breve.

Sea o no cierto, entre máximas discurre la historia.

Cubas gigantes del siglo XIX en la nave central de la iglesia. Foto R.Puig

Cubas gigantes del siglo XIX en la nave central de la iglesia. Foto R.Puig

Las naves de la iglesia son quizás la única muestra de un templo medieval transformado en inmensa bodega. Almacenaron el vino hasta comienzos del siglo XX.

Ahora sus cubas son una muestra de lo que eran capaces de fabricar con madera de bosques de Rusia los maestros toneleros franceses.

Valmagne. El claustro desde la sala capitular. Foto R.Puig

Valmagne. El claustro desde la sala capitular. Foto R.Puig

Pero el día que yo visité Valmagne, el vino me lo vendió Claudia, una alemana de Munich, licenciada en Historia del Arte, que hace ya años reside y trabaja en este lugar.

Compré seis botellas y certifico que el vino de Valmagne no está nada mal. Además, bajo estas bóvedas góticas y junto a las cubas centenarias que albergan, aquella estrofa de una oración que nos hacían recitar en el colegio adquiere un sentido inesperado:

¡Sangre de Cristo, embriágame!

Saint Marie

(Languedoc-Rosellón, departamento de los Pirineos Orientales)

Bajorrelieve de la tumba de Guillaume Gaucelme en la abadía de Santa María en Arles sur Tech.  Foto R.Puig

Bajorrelieve de la tumba de Guillaume Gaucelme en la abadía de Santa María en Arles-sur-Tech. Foto R.Puig

Me habían hablado muy bien del camping Riuferrer en Arles-sur-Tech, al pie de los Pirineos de la “Cataluña del norte” francesa. Ya me aprestaba a pasar el atardecer calmadamente y escuchando el rumor del río, cuando unos vecinos suizos me explicaron que en el pueblo daban el Suiza-Francia en pantalla grande. La verdad es que estos simpáticos vecinos de Ginebra no se merecieron el resultado

Pero les quedé muy agradecido por mostrarme que bastaba un corto paseo para plantarse en el pueblo.

Nave central de la iglesia de Santa María en Arles sur Tech. Foto R.Puig

Nave central de la iglesia de la abadía de Santa María en Arles sur Tech. Foto R.Puig

Acabé descubriendo que la abadía benedictina de Sainte Marie y la amable acogida de las chicas que vendían las entradas y los folletos me esperaban.

No sólo eso, la jovencita pelirroja que me vendió el folleto descriptivo me enseñó su antebrazo, afirmando, más convencida que una maría magdalena en día de Pascua, que el agua que fluye del sarcófago del patio, que según tradición acoge desde siglos los restos de los mártires santos Abdón y Senén, le curó milagrosamente un eczema que ningún médico había conseguido sanar.

Retablo de los santos Abdón y Senén. Abadía de Santa María. Arles sur Tech. Foto R.Puig

Retablo de los santos Abdón y Senén. Abadía de Santa María. Arles sur Tech. Foto R.Puig

Deben de ser tiempos de sequía, pues, por el momento, el sarcófago, también denominado la Santa Tumba, está seco, a pesar del grueso fascículo que explica por siete euros todos los estudios científicos que se han hecho para tratar de comprender el fenómeno.

Hasta hoy sin resultado.

Sarcófago del siglo V en la abadía de Santa María en Arles sur Tech. Foto R.Puig

Sarcófago del siglo V, la “Santa Tumba”, en la abadía de Santa María en Arles-sur-Tech. Foto R.Puig

Yo me quedo con el milagroso silencio del claustro y la hermosura de ese pueblo, donde ya venían los romanos a aliviar dolores en sus fuentes termales.

Claustro de la abadía de Santa María en Arles sur Tech.  Foto R.Puig

Claustro de la abadía de Santa María en Arles sur Tech. Foto R.Puig

Creo que volveré a pasar por ese valle. Todavía encierra muchas sorpresas.

A la mañana siguiente ascendí hacia España por el pequeño pueblo de Coustuges en el Alto Vallespir.

Continuará.

La ruta veraniega hacia el sur (I): Agua

6 julio, 2014

 

Pasando de Suecia a Dinamarca. Foto R.Puig

Pasando de Suecia a Dinamarca. Foto R.Puig

Llegaron los días de subirse al volante de la furgoneta y descender hacia el Mediterráneo. El año pasado he narrado mi ruta veraniega en cuatro capítulos (julio-agosto 2013) siguiendo un orden cronológico y agrupado. Además fue de sur a norte, pero esta vez la Caravelle ha hibernado en Suecia, así que empezamos al revés. En esta ocasión mis divagaciones serán temáticas. Al final, los lectores del blog seguro que descifran el trayecto.

El leitmotiv de este primer capítulo va a ser el agua que, al hilo del viaje, de un modo u otro siempre se encuentra.

Para empezar, si sales de Suecia hacia Dinamarca para continuar por Alemania, tanto si te subes en un ferry como si optas por pasar el Öresund, el agua la encuentras ineluctablemente, agua de mar, agua del estrecho por donde se realimenta el Báltico con los flujos que llegan del Mar del Norte a través del Kattegat y el Skagerrat.

Entrando en Dinamarca. Foto R.Puig

Entrando en Dinamarca. Foto R.Puig

Dejas las tierras de Escania y cabalgando sobre el Öresundbron y la isla Selandia te adentras en el túnel que te pone en tierras de Jutlandia.

Esta primera etapa, iniciada en Gotemburgo, me lleva a Lübeck, ya en Alemania, ciudad de canales, capital medieval de la Liga Hanseática, donde confluyen dos ríos, el Trave y el Wakenitz.

Lubeck matinal.   Foto R.Puig

Lübeck matinal. Foto R.Puig

Cuando, muy temprano, paseo por sus calles, lo primero que encuentro es un apacible parque junto al agua cerca de su catedral.

Lübeck matinal.  Foto  R.Puig

Lübeck matinal. Foto R.Puig

Y, al día siguiente, una imagen silenciosa refleja también la calma de una mañana y la suave llovizna sobre el Neckar, en mi segunda parada, en Heidelberg.

Heildelberg. Perezoso amanecer sobre el Neckar.Foto R.Puig

Heildelberg. Perezoso amanecer sobre el Neckar.Foto R.Puig

Me despido, lamentando no adentrarme esta vez en su centro histórico, con una breve subida a su paseo de los filósofos, desde el cual el Neckar, en el que se mira la ciudad, sigue siendo el protagonista del paisaje.

Heidelberg. La ciudad y su río.  Foto R.Puig

Heidelberg. La ciudad y su río. Foto R.Puig

Tras pasar por la abadía de Acey en el departamento del Jura, en el Franco Condado, de la que hablaremos en la siguiente entrega, y cerca de Parcieux, paso la noche en el camping de L’Escluse, en las orillas del Saône, veinte kilómetros antes de su confluencia con el Ródano en Lyon, frente a la isla fluvial de Beyne, poblada hace más de un siglo por pescadores y hoy refugio para aves.

El Saône se acerca al Ródano. Foto R.Puig

El Saône se acerca al Ródano. Foto R.Puig

La antigua presa que obligaba a las peniches y barcazas a circular por una antigua esclusa fue demolida hace décadas, dejando libre curso al río. Tenía pues una categoría de puerto fluvial.

La casa del jefe de la presa de Port Bernalin sobre el río Saône. Foto R.Puig

La casa del jefe de la presa de Port Bernalin sobre el río Saône. Foto R.Puig

Hoy, el canal de la esclusa es un embarcadero deportivo.

La vieja esclusa sobre el Saône.  Foto R.Puig

La vieja esclusa sobre el Saône. Foto R.Puig

Y al día siguiente, encuentro de nuevo el agua, morigerada y modesta, en el estanque de la abadía cisterciense de Valcroissant, en el corazón de los bosques de Glandasse.

Abadía de Valcroissant. La fuente de los monjes. Foto R.Puig

Abadía de Valcroissant. La fuente de los monjes. Foto R.Puig

Está situada en la comuna de Die, en el departamento del Drôme y hay que remontar las aguas del río que dan nombre a este departamento.

El Drôme en la subida hacia Valcroissant. Foto R.Puig

El Drôme en la subida hacia Valcroissant. Foto R.Puig

Y de las aguas del Drôme (tras una noche en un camping para olvidar), internándome  en el departamento de Hérault, nuevo encuentro con el agua en la fuente octogonal de la Abadía cisterciense de Valmagne, cerca de Villeveyrac, rodeada de los viñedos del Langedoc, en cuyo pilón los monjes hacían sus abluciones antes de pasar al refectorio.

Abadía de Valmagne.  La fuente del claustro. Foto R.Puig

Abadía de Valmagne. La fuente del claustro. Foto R.Puig

De allí, por las carreteras de los Pirineos Orientales subo al camping de Arles-sur-Tech, situado junto al RiuFerrer, de aguas limpias y torrenciales. En el camping que se denomina como el río concilio el sueño,

El río Ferrer a su paso por Arles sur Tec. Foto. R.Puig

El río Ferrer a su paso por Arles sur Tec. Foto. R.Puig

arrullado por el rumor de esa corriente de montaña.

 

Atravieso los Pirineos.

Después de superar el puerto de Coustouges en el Alto Vallespir, cruzo la frontera con España y entro en el Alto Ampurdán, donde en una zona que presenta las trazas de recientes incendios forestales, paro a descansar junto a las aguas del embalse de Boadella-Darnius, que se alimenta con las aguas de la cuenca del río Muga.

Embalse de Darnius en el Alto Ampurdán.  Foto R.Puig

Embalse de Darnius en el Alto Ampurdán. Foto R.Puig

La penúltima etapa de mi viaje me lleva al lago de Bañolas, donde me sorprende un crepúsculo incendiado.

Crepúsculo sobre la lago de Bañolas.  Foto R.Puig

Crepúsculo sobre el lago de Bañolas. Foto R.Puig

Lo contemplo también desde las alturas de la cima de Rocacorba.

Bañolas y su lago desde la cima de Rocacorba.  Foto R.Puig

Bañolas y su lago desde la cima de Rocacorba. Foto R.Puig

Pero las aguas que más me emocionan, son las de la fuente del Can Puig de la Bellacasa, que aliviaron la sed a mis ancestros ya desde el siglo XIII.

La fuente medieval del Can Puig de la Bellacasa en Bañolas. Foto R.Puig

La fuente medieval del Can Puig de la Bellacasa en Bañolas. Foto R.Puig

De ese lugar hablaremos en la siguiente entrega.

Por el momento, acabemos con el mar de mi punto de arribada en la Marina Alta, en la playa de la Almadraba, en Els Poblets.

El mar de la Almadraba. Els Poblets. Foto R.Puig

El mar de la Almadraba. Els Poblets. Foto R.Puig

Rostros y actitudes de la colección Masaveu (Fisionomías XI)

29 junio, 2014

 

El profeta Daniel. Maestro de San Nicolás. s.XV.  Detalle. Coleccion Masaveu

El profeta Daniel. Maestro de San Nicolás. s.XV. Detalle. Colección Masaveu

 Publicado de mañanita en Heilderberg a la orilla del Neckar, mientras la lluvia cae mansa sobre su corriente y los jirones de neblina visten los árboles de sus altas riberas

Hace no mucho estuve viendo, en una casi soledad total, la selección de obras de la Colección Masaveu, en el Ayuntamiento de Madrid. Habría mucho que decir sobre ella, pero hoy me dejo llevar por mi manía de coleccionar rostros de la historia del Arte.

Lo hago a mi aire, en estos días veraniegos, más bien perezoso y, más que nunca, divagador, sin esa determinación inflexible que exhibe la bella musa que a viene a continuación.

anta Catalina de Alejandría. Zurbarán. Detalle. Coleccion Masaveu

Santa Catalina de Alejandría. Zurbarán. Detalle. Colección Masaveu

Pues ¿qué mejor que comenzar por la belleza de la Santa Catalina de Alejandría de Zurbarán, con ese aire determinado de quien blande la espada de la sabiduría con la mano derecha, portando en su izquierda un grueso volumen que simboliza el conocimiento?

Santa Catalina de Alejandría. Zurbarán. Detalle.  Coleccion Masaveu

Santa Catalina de Alejandría. Zurbarán. Detalle. Colección Masaveu

Supongo que el pintor conocía su historia por la Leyenda Áurea. No sé quién sería la modelo, pero con este cuadro se demuestra que el artista no sólo frecuentaba a esos severos monjes que le hicieron famoso y que, además de los severos hábitos conventuales, no se le daba mal la pintura de las ricas vestimentas de las damas.

Al fin y al cabo, la niña tenía dieciocho años cuando se midió en un debate teológico con cincuenta filósofos seleccionados por el malvado emperador Maximino (que era el tetrarca de Oriente y no Majencio como dice el texto, para luego corregirse).

Daños colaterales

Antes de que le cortaran la cabeza, cuenta Jacobo de Vorágine que convirtió a los cincuenta sabios paganos, con lo cual el emperador los quemó vivos a todos. A continuación, oyendo a la sabia Catalina,  la mismísima emperatriz renegó del paganismo. A la primera dama, antes de matarla, su marido le cortó los pechos en un arrebato de violencia doméstica. Tras lo cual se cargó también al consejero aúlico Porfirio, secreto amante de la difunta, junto con un montón de soldados, todos ellos seducidos por la ardiente fe de Catalina.

Hacia el Amado

Lo que refleja muy bien el pintor es la hermosura de la santa. Por lo que se entiende que Maximino, ya viudo, le propusiera ser la nueva emperatriz.

Pero ¡imposible competir con el Altísimo! Una voz de lo alto la llamaba: “¡ven, mi prometida, que las puertas del cielo están ya abiertas para ti!”. Puede ser que por eso a mediados del siglo XV en Inglaterra un fraile lanzase la leyenda de los esponsales platónicos de la santa con Jesús , dando origen a la iconografía del “matrimonio místico de Santa Catalina”.

Lo que ocurre es que otros frailes acabaron por atribuírselo a la otra, a la de Siena (es así como se plagia la vida de los otros).

Matrimonio místico

Matrimonio místico

Pero acabemos con la historia de su martirio. El miserable Maximino, despechado, mandó decapitarla y de su garganta degollada en vez de sangre brotó leche.

Faltaban pocos años para el Edicto de Milán (315) que dio libertad religiosa a los cristianos. Así que la santa estuvo en un tris de no ser martir.

Aunque del suplicio y la decapitación de Catalina no haya cuadro en esta colección  (y sea preferible como la pinta Zurbarán) si tiene para compensar el cuadro de otro pintor de temas místicos, Luis de Morales, un San Pedro de Verona o San Pedro Martir, a quien recientemente también encontré en un fresco de una iglesia de Gotland, como mis sufridos lectores recordarán:

https://ensondeluz.files.wordpress.com/2014/05/iglesia-de-vamlingbo-gotland-frescos-del-siglo-xiv-detalle-foto-r-puig.jpg

Expresa la amargura y el dolor con los mismos trazos de los pintores góticos, pero acentuados si cabe por el impulso barroco y contrarreformista.  En este caso, el santo no lleva la tradicional podadera en la cabeza, sino más bien una pica (de esas que se ponen en Flandes).

 

San Pedro de Verona. Luis de Morales. Detalle. Coleccion Masaveu

San Pedro de Verona. Luis de Morales. Detalle. Coleccion Masaveu

Casi más triste está San Francisco de Asís, en este caso dolorido, probablemente por las llagas que debían de molestarle mucho en las palmas de su manos, aunque me inclino a pensar que eran los mismos motivos que impulsaron a Lope de Vega a escribir aquel poema que empieza “No me mueve mi Dios para quererte…”.

San Francisco de Asís. Ribera. Detalle.Coleccion Masaveu

San Francisco de Asís. Ribera. Detalle.Colección Masaveu

Pero no quiero dejar a San Pedro de Verona sin traer aquí otra versión de su imagen con la cabeza hendida por el hierro. Es de Lorenzo Lotto y se puede ver en Nápoles en el Museo di Capodimonte. Como se puede apreciar en su calma olímpica, este hombre se ponía la podadera por montera. La verdad es que Lotto pintaba santos para ganarse la vida, pero en el fondo era luterano e iconoclasta, lo que pasa es que en la Italia de entonces mejor era no significarse mucho, pues si no te partían la cabeza, sí que te podían achicharrar en una pira.

San Pedro Martir. Lorenzo Lotto. Detalle de la Madonna con San Juanito y San Pedro Martir. Capodimonte. Napoles.

San Pedro Martir. Lorenzo Lotto. Detalle de la Madonna con San Juanito y San Pedro Martir. Capodimonte. Nápoles.

En este caso el pintor ha respetado escrupulosamente la leyenda y lo que lleva el martir en la cabeza es una auténtica podadera o machete (nada nuevo bajo el sol en esto de matar gente sin necesidad de pólvora).

También suspirante, pero menos dramático y adoptando ambas la misma postura son el protagonista de una escultura de Pedro de Mena

Pedro de Mena. Detalle. Fray Diego de Alcala. Coleccion Masaveu.

Pedro de Mena. Detalle. Fray Diego de Alcalá. Colección Masaveu.

y, de nuevo, el San Francisco de lo Spagnoletto.

San Francisco de Asís. Ribera. Coleccion Masaveu

San Francisco de Asís. Ribera. Colección Masaveu

ambos de riguroso hábito franciscano.

 

Iconografía de Santa Ana y de la virgen María y el Niño

También son magníficas las representaciones de las actitudes y los rostros de Santa Ana y de varias vírgenes de la colección. Comenzando por las hieráticas e ingenuas tallas góticas con el niño y la niña

Santa Ana con la Virgen y el Niño. Murillo. Círculo del maestro de Covarrubias. s.XVI. Coleccion Masaveu

Santa Ana con la Virgen y el Niño. Círculo del maestro de Covarrubias. s.XVI. Colección Masaveu

o con Jesús muerto.

Piedad. Escuela hispanoflamenca. s.XV.  Detalle. Coleccion Masaveu

Piedad. Escuela hispanoflamenca. s.XV. Detalle. Colección Masaveu

Y siguiendo con una virgen María del Maestro de la leyenda de la Magdalena

Virgen con el Niño, Maestro de la Leyenda de la Magdalena. s.XV a XVI. Detalle. Coleccion Masaveu

Virgen con el Niño, Maestro de la Leyenda de la Magdalena. s.XV a XVI. Detalle. Colección Masaveu

y otra de Murillo

Virgen con el Niño. Murillo. Detalle. Coleccion Masaveu

Virgen con el Niño. Murillo. Detalle. Colección Masaveu

 

Pero ya que hablamos de la Magdalena ¿qué decir de este maravilloso retrato del Greco?

María Magdalena. El Greco. Detalle.Coleccion Masaveu

María Magdalena. El Greco. Detalle.Colección Masaveu

¿Y de este detalle de la madre implorante con sus hijos harapientos y mal alimentados de la Virgen de los desamparados de Vicente López?

Virgen de los desamparados. Vicente López. Detalle. Coleccion Masaveu

Virgen de los desamparados. Vicente López. Detalle. Colección Masaveu

Mejor nutrido es el Niño Jesús de Murillo que acompaña a su madre, a la que ya hemos ya visto.

¿Se acuerda alguien de los anuncios de Pelargón?

Virgen con el Niño. Murillo.  Detalle. Coleccion Masaveu

Virgen con el Niño. Murillo. Detalle. Colección Masaveu

Y ya que hablamos de niños ¿qué decir de este del taller de Salcillo en brazos de su padre putativo?

San José y el niño. Círculo de Salcillo. Detalle. Coleccion Masaveu

San José y el niño. Círculo de Salcillo. Detalle. Colección Masaveu

No sé, no sé,pero me parece a mí que las fisionomías profanas en la fabricación de los muñecos de cartón pintado que regalaban a nuestras hermanas durante los años de la autarquía (a nosotros los reyes nos traían aviones y soldaditos) se inspiraban en los maestros imagineros de nuestra tradición escultórica sacra. Luego vinieron otros materiales más caros y aquellos muñecos se arrumbaron en los desvanes.

A modo de despedida

Pero yo, con permiso de Zurbarán, me voy tras Santa Catalina a rogarle que me convierta, o al menos que me haga un poco más sabio.

Santa Catalina de Alejandría. Zurbarán. Coleccion Masaveu

Santa Catalina de Alejandría. Zurbarán. Colección Masaveu

¿Creen ustedes que podré conseguir que abandone ese su aire de predestinación y que se digne mirarme y me sonría?

Celebración del verano. “Midsommar” en las tierras del Nääs Slott

22 junio, 2014
Midsommarstång.Foto R.Puig

Midsommarstång.Foto R.Puig

 

Con el solsticio de verano se erigen por todas partes en Suecia los mástiles cubiertos de verde, con su perfil de cruz coronada de un triángulo invertido con sendos anillos que penden de los extremos de ambos brazos.

Hace dos días hemos asistido a uno de estos tradicionales rituales festivos, probablemente el más popular en los alrededores de Gotemburgo, en tierras de Palacio de Nääs, a veintiocho kilómetros de la capital de la Costa Oeste.

Recibiendo al verano frente al palacio de Nääs. Foto R.Puig

Recibiendo al verano frente al palacio de Nääs. Foto R.Puig

Este lugar fue la sede de una histórica renovación pedagógica durante la segunda mitad del siglo XIX. La ideó y propulsó Otto Salomon (1849-1907), venciendo no pocas resistencias, basándose en la formación del profesorado e inspirándose en su aprecio de las tradiciones del trabajo manual de los artesanos y obreros suecos, así como en las ideas de Comenius (1592-1670) -quien fue largamente influenciado por Juan Luis Vives (1493-1540)-, Rousseau (1712-1778), Pestalozzi  (1746-1827) y Fröbel (1782-1852)

(Cfr: Otto Salomon. Por Hans Thorbjörnsson. Prospects. Paris.UNESCO vol. XXIV. no. 34. 1994 p. 471 a 485)

Su esfuerzo lo continúa hoy la Näässamfundet  (la Fundación Nääs) y sigue rindiendo frutos: http://uk.naas.se/

….

Luego abundaremos en ello, pero ahora recojamos los ecos de la fiesta campestre del pasado viernes.

El solsticio de los niños. Foto R.Puig

El solsticio de los niños. Foto R.Puig

 

Midsommar en Nääs

Son varios miles de personas las que vienen a esta celebración tradicional del Midsommar (el solsticio de verano), en estas praderas rodeadas de lagos y de los edificios que han albergado desde hace un siglo y medio las actividades de la escuela y los seminarios de Slöjd (“artesanía”, “trabajo manual”) para el profesorado y el alumnado de la enseñanza general básica (grundskola).

Uno de los edificios de la escuela de formación a la pedagogía artesanal de Otto Salomon. Foto R.Puig

Uno de los edificios de la escuela de formación a la pedagogía artesanal de Otto Salomon. Foto R.Puig

 

El midsommar deja desiertas las calles de las ciudades suecas. Todo el mundo se va al campo a bailar, comer y divertirse al son de la música popular sueca hasta bien entrada esta noche clara del 20 al 21 de junio. Nos reunimos en torno al midsommarstång, cuyo origen es el majstang (palo de mayo) germánico. Los comerciantes alemanes trajeron esta tradición a Suecia para celebrar el reverdecer cíclico de los bosques y la flora. Como tal, sus orígenes son ancestrales y totémicos.

En España, y también en Latinoamérica, la vigilancia eclesial lo cristianizó, convirtiéndolo en la cruz de mayo, aunque, como testimonia un cuadro de Goya, en el que se combina con la cucaña, la cruz cristiana siguió conviviendo con la fiesta pagana. Algo bastante conocido ¿o no?

 

Arbol de Mayo. Goya. Wikipedia

Arbol de Mayo. Goya. Wikipedia

¿Por qué entonces se celebra en Suecia casi a finales de junio?

Por una razón muy sencilla: encontrar una naturaleza plenamente verdeante a principios de mayo en la península escandinava es harto problemático, y bailar al aire libre hasta la noche es harto frío y oscuro.

Así que de fiesta de la plena fertilidad primaveral se trasformó en fiesta de la festividad del verano recién nacido (pero sus rasgos simbólicos siguen mezclados).

 

Tres generaciones. Foto R.Puig

Tres generaciones. Foto R.Puig

El caso es que nos lo pasamos muy bien, rodeados de familias, niños, muchos niños, y adultos, viejos, jóvenes.  Ellas y ellos, en gran número, con sus trajes regionales.

A l'ombre des jeunes filles en fleur. Foto R.Puig

À l’ombre des jeunes filles en fleur. Foto R.Puig

Y abundancia de guirnaldas de flores silvestres coronando las cabezas.

Flores para las guirnaldas. Foto R.Puig

Flores para las guirnaldas. Foto R.Puig

Flores comunes que se recogen fervorosamente en estos días.

Como mis abuelas. Foto R.Puig

Como mis abuelas. Foto R.Puig

En realidad, ya se hacía así, un poco más al sur y un poco más temprano en el año, en tiempos de Boticelli

 

Boticelli. La Primavera. Detalle. Foto All Art

Boticelli. La Primavera. Detalle. Foto All Art

Alzando el verde mástil

En Nääs la erección del Midsommarstång es tarea de expertos. Es una labor que con precisión y maestría se reproduce cada año. La mayoría de los que tiran de las maromas rondan los setenta años

Halar y jalar. Foto R.Puig

Halar y jalar. Foto R.Puig

bajo el mando de un director de operaciones

El jefe de la maniobra. Foto R.Puig

El jefe de la maniobra. Foto R.Puig

El público se aparta y les va dejando espacio…

Ya sube. Ya sube. Foto R.Puig

Ya sube. Ya sube. Foto R.Puig

¡Ya está plantado!

Ya lo tenemos. Foto R.Puig

Ya lo tenemos. Foto R.Puig

¡Ahora a cantar y a danzar en corro!

El baile puede empezar. Foto R.Puig

El baile puede empezar. Foto R.Puig

Se bailan y se cantan los sones tradicionales que todos se saben de memoria desde pequeños

Se baila. Foto R.Puig

Se baila. Foto R.Puig

y naturalmente, ¡a los acordes de la banda!

La banda. Foto R.Puig

La banda. Foto R.Puig

 

Música folk en el Spelmanscafé

Y si te retiras a tomar un café, un refresco o un trozo de tarta en el café de los músicos te encuentras con un conjunto tradicional en cada sala.

Aquí lleva la batuta, mejor dicho una antigua arpa de llaves  (“nickelharpa”), un músico experimentado, en su atuendo de gala.

Tocando el arpa de llaves tradicional. Foto R.Puig

Tocando el arpa de llaves tradicional. Foto R.Puig

Estos aires de cuerda escandinavos recuerdan a los sones de las áreas europeas de tradición céltica. Me pregunto si ello se debe a las migraciones normandas por el mar del Norte y el Cantábrico.

Trío de cuerdas. Foto R.Puig

Trío de cuerdas. Foto R.Puig

Pero confieso que soy lego en la materia.

En todo caso disfruto como un niño por el módico precio de un café. Además, el violinista se lo pasa también en grande y responde a nuestros aplausos con una agradecida sonrisa.

El violinista risueño. Foto R.Puig

El violinista risueño. Foto R.Puig

En la sala de al lado, también hay unas violinistas que hacen la felicidad de la concurrencia.

Dos violinistas. Foto R.Puig

Dos violinistas. Foto R.Puig

Mientras, en el exterior continúa la danza

Al corro de la patata. Foto R.Puig

Al corro de la patata. Foto R.Puig

 

Una canción de midsommar

Pero sería incorrecto seguir hablando de música y cantos y no traer aquí algunas de las canciones tradicionales del verano sueco.

Así que, si queréis escuchar una, no hay más que pinchar aquí :

El texto está lleno de guiños de las leyendas nórdicas y de implicaciones relacionadas con las ninfas y los misteriosos seres del bosque,  con el amor y la fertilidad.

Para ayudar a seguir la canción lo he traducido, seguramente con algunos fallos debido a mis conocimientos limitados.

En cualquier caso, esta canción de dos estrofas tiene algo de noche de Walpurgis y es hermosa.

I

Du lindar av olvon en midsommarkrans

och hänger den om ditt hår.

Du skrattar åt mångubbens benvita glans,

som högt över tallen står.

I natt skall du dansa vid Svartrama tjärn

i långdans, i språngdans på glödande järn.

I natt är du bjuden av dimman till dans,

där Ull-Stina, Kull-Lina går.

Trenza las hojas de la corona estival

y de tus cabellos préndelas.

Riete de el hombre paliducho de la luna

que asoma por las copas de los pinos.

Esta noche junto al estanque de Svartrama bailarás

pasacalles y frenéticas danzas ardientes.

La neblina de la noche te arrastrará

al lugar donde Ull-Stina y Knull-Lina están.

II

Nu tager du månen från Blåbergets kam

att ge dig en glorias sken.

Och ynglet som avlas i gölarnas slam

blir fålar på flygande ben.

Nu far du till Mosslinda, Mosslunda mor,

där Ull-Stina, Kull-Lina, Gull-Fina bor.

I natt skall du somna vid Svartrama damm

där natten och mossan är len.

Atrapa la luna que asoma por la Montaña Azul

y cúbrete con su glorioso brillo.

Así los renacuajos que se agitan por el pantano

se transformarán en caballitos voladores.

Así irás con las ninfa Musslinda, la madre de Mosslunda,

al lugar donde habitan Ull-Stina, Kull-Lina y Gull-Fina.

Dormirás esta noche a la orilla del Svartrama

donde son suaves la noche y el musgo.

Y un segunda versión de una famosa cantante sueca de los años sesenta:   https://www.youtube.com/watch?v=vNxZmkhRMgI

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Para vivir aqui. Foto R.Puig

Para vivir aqui. En los campos de Nääs. Foto R.Puig

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Acabando por el principio

Dejamos Nääs cuando sigue la fiesta. El salón grande se está preparando para que las parejas bailen hasta que caiga la tarda noche del verano nórdico. Volvemos a Gotemburgo.

Pero no quiero irme sin despedirme de Otto Salomon. Los criterios de su pedagogía de las capacidades artesanales y del trabajo manual como parte integral de la educación creo que tienen bastante que ver con esa habilidad que tienen los suecos para hacer de todo, desde reparar los techos de sus casas hasta construir una entera desde los cimientos.

La pasión por el trabajo bien hecho y por la belleza del objeto bien acabado, tan frecuentes aquí, es algo que siempre me ha llamado la atención desde hace años y por la que envidio a estas gentes que se desenvuelven con esmero en el trabajo manual, aunque su profesión sea intelectual o administrativa.

Memorial de Otto Salomon en Nääs. Foto R.Puig

Memorial de Otto Salomon en Nääs. Foto R.Puig

El sistema de artesanía educativa  (skolslöjd) de Otto Salomon, que aún sigue vivo durante todo el año en los cursos de Nääs, incluye los siguientes objetivos (del 1 al 8 son de carácter formativo, del 9 al 10 se pueden clasificarse como utilitarios):

1. Inculcar el gusto y el aprecio por el trabajo en general.

2. Desarrollar el respeto por el trabajo físico duro y honesto.

3. Desarrollar la independencia y la autoconfianza.

4. Formar a los hábitos de orden, exactitud, limpieza y esmero.

5. Educar la mirada  para ver con precisión y apreciar el sentido de la belleza de la forma.

6. Desarrollar el sentido del tacto y la destreza en el trabajo manual.

7. Inculcar los hábitos de atención, aplicación, perseverancia y paciencia.

8. Promover el desarrollo de las capacidades físicas corporales.

9. Adquirir destreza en el uso de herramientas.

10. Ejecutar el trabajo con precisión y elaborar productos útiles.

 

Fuente:    http://www.ibe.unesco.org/publications/ThinkersPdf/salomone.PDF

Performance en las calles de Gotemburgo

15 junio, 2014

 

Cielo de bochorno en Gotemburgo. Foto R.Puig

Se acerca el verano. Cielo vespertino tras un día de bochorno en Gotemburgo. Foto R.Puig

De un tiempo a esta parte los mendigos rumanos y búlgaros se relevan por turnos de algunos meses en las calles de Gotemburgo. Normalmente llegan en autobús procedentes de una misma localidad o provincia. A muchos de ellos la colecta les sirve, una vez descontados los gastos de viaje y estancia y la comisión que aparentemente perciben sus managers,  para hacer mejoras en la casa de su pueblo. Esto es lo que han explicado algunos reporteros de la prensa de Gotemburgo que han hecho el viaje hacia una de las regiones de origen. En este caso, por lo que contaban los mendicantes afectados, el alcalde de su localidad en Rumania se las había derribado, una vez renovadas, por no estar en terreno autorizado.

Yo a los managers los he visto en acción, a ellos y a ellas, inspeccionado a una de las mendigas que pasó los meses más duros del invierno a la puerta de uno de los supermercados de mi barrio. Supongo que recogen la recaudación y supervisan la idoneidad de la adjudicación de las ubicaciones. Eso fue lo que observé, además de ser testigo de las compras que realizaron en el supermercado (y de su degustación no lejos del lugar), una vez inspeccionada aquella señora que aguantaba el tipo horas y horas en la entrada del local tapándose con mantas y plásticos. Con la llegada del buen tiempo, otra ha ocupado su lugar.

Pero no es de ella de quien hablaré hoy.

 

Claudia

Claudia. Foto R.Puig

Claudia. Foto R.Puig

La vi desde el tranvía y me llamó la atención  por un folio plastificado que presentaba a la atención de los viandantes. En ese papel, desde la distancia, creí adivinar la estampa de la Mater Dolorosa de Guido Reni, una obra emblemática que me es familiar.

La Mater Dolorosa de Guido Reni. Galería Corsini. Roma

La Mater Dolorosa de Guido Reni. Galería Corsini. Roma

De hecho he hablado del cuadro en este mismo blog:

http://ensondeluz.com/2011/07/26/el-%E2%80%9Cmater-doloroso%E2%80%9D-de-guido-reni/

Quizás por eso me confundí.

Lo comprobé pocos días después, pues me acerqué a hablar con esta señora rumana, que sostenía su cartel, sentada en el suelo y recostada durante horas interminables contra la balaustrada de un céntrico puente de Gotemburgo.

Se llama Claudia. Me autorizó a fotografiarla y ayer le he dado la copia impresa de sus dos fotos.

Claudia como mater dolorosa. Foto R.Puig

Claudia como mater dolorosa. Foto R.Puig

 

El icono que ella sostiene no era la Dolorosa de Reni sino la Tinguirea Maicií Domnului (“El duelo de la Madre del Señor”) pintada por  Ireneo Protcenco (1888-1953)

Tanguerea Maicii Domnului. Icono de Ireneo Protchenco.

Tinguirea Maicíí Domnului. Icono de Ireneo Protcenco.

 

Aquel pintor de iconos, nació en Pavlenko Nova, en tierras del Zar que hoy son parte de Ucrania. Estudió la carrera de Bellas Artes y tuvo una vida muy dura, combatió contra las tropas zaristas, sobrevivió a dos guerras mundiales, pero murieron su mujer e hijos y fue perseguido con ahínco por los bolcheviques. Los últimos años de su vida (de 1947 a 1953) los pasó, refugiado y dedicado a la pintura de iconos y frescos, en el Monasterio de Sihăstria (hoy declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO,) donde los monjes llevaban una vida peligrosa en la Rumania de Ceaucescu y donde el pintor está enterrado.

Monasterio de Shiăstria. Rumania. Wikipedia

Monasterio de Shiăstria. Rumania. Wikipedia

 

Su Dolorosa sigue los patrones de la iconología del luto de la madre del Crucificado, no sólo de Guido Reni, sino de otros escultores y pintores.

La Lamentación. Escuela de Bramante. s. XV. Detalle.Coleccion Masaveu. Foto R.Pui

La lamentación. Escuela de Bramante. s. XV. Detalle. Coleccion Masaveu. Foto R.Puig

De los españoles, entre otros, de Pedro de Mena

Dolorosa de Pedro de Mena. Catedral de Alcalá de Henares. Wikipedia.

Dolorosa de Pedro de Mena. Catedral de Alcalá de Henares. Wikipedia.

o de Luis de Morales

La Dolorosa de Luis de Morales. Museo de Málaga.

Dolorosa de Luis de Morales. Museo de Málaga.

 

Posiblemente fuese su formación artística académica la que llevó a Protcenco a pintar según esa tradición, en vez de hacerlo a la manera bizantina y medieval de los pintores de rito ortodoxo.

Tampoco es mendicidad ordinaria la de Claudia en las calles de Gotemburgo. Inspirándose en esa Tinguerea,  uno de los iconos de la Madre del Señor (Maicii Domnului) más populares en Rumania, practica a su modo, y con toda dignidad,  el arte contemporáneo de la performance.  Su presencia, su actitud y el trasfondo cultural de su manera no se pueden reducir a la simple imploración de una limosna. Durante cinco meses (que es el tiempo que me ha dicho que durará su estancia) ella realiza una performance, es decir un trabajo, por el que merece ser retribuida.

Su actuación diaria va a ser más prolongada en el tiempo y mucho más dura que las actuaciones masoquistas de Marina Abramović, esas sí ricamente pagadas. Evidentemente la rumana no persigue llevar su cuerpo hasta el límite de su resistencia, uno de los reconocidos fines artísticos de la aclamada performer serbia. Pero de hecho Claudia  lo somete a una ascesis mayor y más prolongada ante la mirada fugaz de miles de transeúntes.

Los motivos y el modelo. Foto R.Puig

El icono en manos de Claudia. Foto R.Puig

El modesto reclamo de Claudia, el icono mariano, es también el espejo en que se mira. Aunque acepta este trabajo porque no tiene otro, realiza su performance escrupulosamente ataviada con el pañuelo, como la virgen de la estampa, y en postura de sacrificio. Preocupa pensar en lo qué quedará de fuerza muscular en sus piernas tras aguantar cinco meses, inmovilizadas día tras día de este modo.

El texto, no en sueco sino en noruego, explica por qué pide y está inscrito bajo la imagen a la que ella trata de asemejarse

 

Los motivos y el modelo. Foto  R.Puig

Los motivos y el modelo. Foto R.Puig

Quien lo haya redactado ha evitado poner al mismo nivel las penas de la la Madre del Señor y las de su paisana, no vaya a ser que Dios castigue la audacia de equiparar su precariedad con el sufrimiento de la Virgen por la ejecución atroz de su hijo.  Lo deja claro, habla de su hijo de dos años, pero cuidando de  añadir que está vivo y en buen estado de salud.

Dice así:

Perdona las molestias. No tengo trabajo ni asistencia alguna. Tengo un hijo de 2 años. Doy gracias a Dios porque mi pequeño está sano. Te pido sólo una ayudita para el alojamiento y la comida. Que Dios te bendiga. Mil gracias.

Además del pañuelo y los colores del ropaje, bien cuidados, no faltan algunos detalles, como esos calcetines de corazones o las chanclas infantiles, quizás para concitar la simpatía de los viandantes o simplemente para mostrar que ella no está ahí exhibiendo miserias.

 

El calzado y los calcetines de Claudia. Foto R.Puig

El calzado y los calcetines de Claudia. Foto R.Puig

En definitiva, hay quienes rasguean una guitarra en una boca de metro para ganarse un jornal y hay alguien como Claudia que, con la misma finalidad, adoptará durante cinco meses el papel dramático de Mater Dolorosa, sin postrarse y sin perder su dignidad.

Esperemos que su exigente actuación le aporte la ganancia que necesita para afrontar el invierno, cuando a fines de octubre retorne a Rumania.

Pienso que lo merece, mucho más que la que se proclama a sí misma “abuela de la performance”.

 Reflexión

No soy un experto de la crítica del mercado del arte pero he estudiado, en mi paso por las aulas académicas, la historia de la llamada performance, inventada en los años sesenta por el jocoso Bruce Nauman, si no filósofo, sí al menos un filosofante innovador y festivo artista polifacético. Hubo otros pioneros, como aquel sombrío ex-tripulante de los bombarderos de la Luftwaffe de Hitler que se hizo famoso cuando se encerró durante una semana con un coyote en Nueva York, me refiero a Joseph Beuys. Y, por supuesto, Marina Abramović, la artista que se ha especializado como performer desde una vertiente voyeurista y que, si no ha llegado a la automutilación, con su práctica de las autolesiones controladas, se aproxima bastante. A mí personalmente me divierte más el viejo Nauman, pero todo ritual tiene su público y para las representaciones de Marina no faltaron desde el principio los espectadores amantes del escalofrío y de los mensajes oscuros.

Mi modesta reflexión es la siguiente:

Si centenares de mendigos de temporada, con frecuencia organizados por los marchantes de la mendicidad, se postran y se torturan durante meses a la intemperie, adoptando una escenografía que repite muchas de sus modalidades en cualquier ciudad de Europa, simplemente para ganarse la vida fuera de su país inhóspito, la reacción de los viandantes es de una creciente exasperación, incluso entre los que les dan limosna.

Y para algunos, aparte de echarle la culpa a Bruselas, se convierte en un motivo para votar a los partidos de extrema derecha.

Pidiendo. Roma 2011. Foto R.Puig

Pidiendo. Roma 2011. Foto R.Puig

Pero, si una artista se tortura durante horas o días (aunque siempre menos que los del mendigo) en una galería de arte de postín en Nueva York o en Viena, tanto ella como sus marchantes ganan miles de dólares por ello y el público no se exaspera, sino que la aplaude tras haberse esforzado por entender su importante mensaje,  ya que su objetivo declarado es el arte, la creación a través de la performance o el body art. 

Y las redes del comercio del arte se convierten gustosas en cajas de resonancia para su promoción.

Performance. Marina Abramovic

Performance. Marina Abramovic. Foto Phaidon Club

A modo de conclusión

Quizás por eso me haya llamado la atención la dignidad de Claudia: no se postra, no se vende, pero practica sin saberlo el arte de eso que desde hace algunas décadas domina el mundo del arte conceptual, la performance.

La comercialización del arte tiene sus caminos: a unos pocos se les bendice como genios por poner en escena un sufrimiento de carácter masoquista y artificialmente construido; mientras que otros, puede que por ser demasiados e inasimilables, actúan perdidos en la escenografía de nuestras calles y no tienen a su servicio los cenáculos del arte contemporáneo.

Como ya declaraba Nauman en los comienzos de su carrera, lo que se instala en una galería de arte automáticamente es arte. Al menos el viejo Bruce no trata de engañar a nadie.

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