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Detalles de Madrid

26 octubre, 2014
Cristobal.  Foto R.Puig

Cristobal. Foto R.Puig

Para Manolo

Estoy de visita en Madrid, sólo por dos días más.

El lector me perdonará que esta semana no haya podido elaborar alguno de los temas que esperan en mi cartera de futuros.

Sin embargo, al hilo de mis paseos en familia, la cámara que siempre llevo en una cartuchera prendida del cinturón ha seguido moderadamente activa.

Este mico seráa pintor. Foto Dimitris Papadopoulos

Este mico seráa pintor. Foto Dimitris Papadopoulos

Gracias a ello abro hoy esta especie de crónica batiburrillo con la imagen de un alevín de pintor que gatea junto a la tumba de Goya en la capilla de San Antonio de la Florida, la que que alberga esos frescos deslumbrantes en los que condensó su genio.

Al otro lado del paseo se alza su estatua

Don Francisco. Foto R.Puig

Don Francisco. Foto R.Puig

El río de Madrid

Río Manzanares.  Foto R.Puig

Río Manzanares. Foto R.Puig

El río Manzanares finge profundidades,

dispone balcones para los pescadores

Esperando a los pescadores. Foto R.Puig

Esperando a los pescadores. Foto R.Puig

o asiste al idilio de la columna y el árbol

Idilio. Foto R.Puig

Idilio. Foto R.Puig

Botánica

Algunas de mis capturas fotográficas proceden de los invernaderos magníficos y luminosos de la “Casa de Vacas, junto a la “Casa del Reloj”, no lejos de los parques del Madrid Río en las riberas del Manzanares y parte del antiguo matadero, recuperados para la cultura y el esparcimiento.

Nunca dejan de sorprendernos esos cactus (oriundos de Méjico) que en su perfecta geometría son viva demostración de la teoría de fractales

Echinocactus grusonii. Invernaderos de la Casa de las Vacas. Foto R.Puig

Echinocactus grusonii. Invernaderos de la Casa de las Vacas. Foto R.Puig

En otro orden de cosas, las patas –perdón, quise decir las raíces- de algunas plantas del trópico, podrían inspirar relatos de metamorfosis

Pandanus utilis. Invernaderos de la Casa de las Vacas. Foto R.Puig

Pandanus utilis. Invernaderos de la Casa de las Vacas. Foto R.Puig

Apariencias

Puestos a buscar transformaciones, no faltan en Madrid los trampantojos que transforman los muros de la ciudad.

En lugar de un muro así

El patio trasero. Foto R.Puig

El patio trasero. Foto R.Puig

hay, a pocos pasos, otro así

Trampantojos. Calle de la Montera. Madrid.Foto R.Puig

Trampantojos. Calle de la Montera. Madrid.Foto R.Puig

En la Casa Museo de Joaquín Sorolla

Del mural urbano damos un salto a los jardines de la que fue casa de Joaquín Sorolla, adonde vienen a inspirarse artistas que pintan al aire libre.

Hay quien ha llegado desde Hawai, como es el caso de Kyoko Ishigami

Venirse de Hawai para pintar en España. Foto R.Puig

Venirse de Hawai para pintar en España. Foto R.Puig

Con su caballete encontramos también a un Sorolla en miniatura, en una vitrina de su estudio, junto a una reproducción de la Venus de Cherchell

Sorolla en su vitrina. Foto R.Puig

Sorolla en su vitrina. Foto R.Puig

A pocos pasos, ondean la túnica al viento de la Victoria de Samotracia y los ropajes luminosos de sus paseantes de playa

Ropajes al viento. Foto R.Puig

Ropajes al viento. Foto R.Puig

Una de las muchas esculturas de tradición clásica que coleccionaba, en este caso en el jardín del museo, parece representar  a un muchacho con un odre

Trajín. Foto R.Puig

Trajín. Foto R.Puig

que orina discretamente

Protegiéndose. Jardín de Museo Sorolla. Foto R.Puig

Museo Sorolla.          Foto R.Puig

Otra de las esculturas de su colección, en la que fue su mansión y su lugar de trabajo, se recorta bajo un luminoso ventanal

Ventanal. Museo Sorolla Foto R.Puig

Ventanal. Museo Sorolla Foto R.Puig

Luz y perfiles

Registro siluetas del cielo de Madrid, sobrevolando la calle de Alcalá

Caballos en el cielo.Foto R.Puig

Caballos en el cielo.Foto R.Puig

y en la misma calle, ya cerca de la Puerta del Sol

Se salva la fachada. Foto R.Puig

Se salva la fachada. Foto R.Puig

o en su confluencia con la Gran Vía

El ángel del atardecer. Foto R.Puig

El ángel del atardecer. Foto R.Puig

Las barandillas del edificio de un antiguo banco, cuyas entrañas se están demoliendo aunque la fachada se va a conservar, se recortan en los vanos de sus balcones, como si innumerables cuencas vaciadas de sus ojos se abrasasen en luz y polvo

Balcones a la intemperie.  Foto R.Puig

Balcones a la intemperie. Foto R.Puig

….

Termino por hoy con el callejón y la fachada de la casa, viva y bien conservada, en la que nací

La casa donde nací. Foto R.Puig

La casa donde nací. Foto R.Puig

Historia de una playa (I): la obra de un río

18 octubre, 2014
Playa de la Almadraba. Foto R.Puig

Playa de la Almadraba. Foto R.Puig

Playas hay millones en todos los litorales.

Todos habrían de tener derecho, pero sobre todo los niños, a acercarse a la orilla de la playa y sentir que el agua les acaricia, que el vaivén de un mar benigno envuelve su piel. Sería uno de los derechos universales de la infancia. Los niños, sin que importe donde vivan, tendrían que disfrutar de un salvoconducto que le permitiese atravesar fronteras y llegar en paz a alguna playa, mirar al mar y jugar con las olas.

Playas hay tantas pero ocurre a veces que el destino te reserva una en especial. Se crea un vínculo, como si esa orilla te hubiera adoptado,  como si te hubieras dejado capturar por ese mar, esa perspectiva, esa luz, esas variaciones del cielo, del horizonte y del paisaje.

La playa de la Almadraba y el río que la ha creado

En la desembocadura del Girona. Foto R.Puig

En la desembocadura del Girona. Foto R.Puig

No es la primera vez que hablo de Els Poblets, un pueblo que me acoge desde hace años y, con él, su playa, que también ha aparecido en estas páginas.  Pero hoy he decidido narrar a mi modo los orígenes y las vicisitudes de esta orilla. Son sólo 1600 metros, una pequeña parte de las costas de España, una nadería entre los millones de playas de nuestro planeta.

Cono aluvial del rio Girona.  Fuente Wikimapia

Cono aluvial del rio Girona en el extremo meridional de la playa de la Almadraba. Fuente Wikimapia

He recogido información, en especial gracias a Pere Cardona, el alma y el motor de la Asociación de Vecinos de la Playa de  la Almadraba, que me ha facilitado abundante documentación. Sus observaciones han hecho posible estas modestas páginas.  Si algo pareciera subjetivo, no hay que achacárselo a él, sino a mi manía de elucubrar.

No hace falta ser geólogo para entender que cuando, entre tantas playas de arena de las costas de Denia, aparece una playa de cantos rodados, de esas piedras lisas que por aquí  llaman “bolos”,  hay que remitirse al causante.

En  la orilla  de la Almadrava. Foto   R.Puig

En la orilla de la Almadrava. Foto R.Puig

La playa de la Almadraba es el resultado de la erosión y el arrastre de fragmentos de rocas sedimentarias desde las alturas de las sierras de la Marina Alta, es una suave curva de piedras depositadas durante millones de años por el Río Girona en este litoral.

Así que esta playa se ha gestado desde las alturas de la Vall de Alcalá, en el barranco de la Fontblanca, donde dicen que nace el río que la ha formado.

Para entenderla hay que irse peñas arriba, en ese tramo del Girona que transcurre desde Alcalá de la Jovada hasta la Vall de Ebo, antes de que su curso se lance entre los altos muros del Barranco del Infierno para aparecer por la Vall de Laguar.

El Girona entra en el Barranco del Infierno.   Foto R.Puig

El Girona entra en el Barranco del Infierno. Foto R.Puig

Por eso estuve hace poco por aquellos parajes y descendí hasta su curso por  los alrededores de la Cova del Rull, esa hermosa gruta kárstica cerca de la Vall de Ebo,  una filigrana que las aguas del río, en una de sus desviaciones subterráneas, excavaron hace casi seis millones de años y las aguas que se filtran de la superficie adornaron de estalactitas y estalagmitas.  Siguiendo su trabajo de erosión sistemática el lecho fluvial siguió hundiéndose casi cien metros, hasta situarse en su actual trazado sinuoso a los pies de la Muntanyeta.

Barranco del Girona bajo la Muntanyeta en los aledaños de la Cova del Rull. Foto R.Puig

Barranco del Girona bajo la Muntanyeta en los aledaños de la Cova del Rull. Foto R.Puig

Es en esa zona en donde el agua se remansa en tolls o pozas,  adonde los vecinos de la zona bajan a bañarse por veredas de cabras, y en los lagos, menos profundos pero no menos transparentes, donde el otro día nadaban los peces.

Fondos de un lago del Girona.  Foto R.Puig

Fondos de un “lago” del Girona . Foto R.Puig (7 de octubre del 2014)

Por Alcalá de la Jovada

El paseo por el curso alto del río Girona nos ha traído para empezar al Señorío de Al-Azraq, del nombre del caudillo árabe nacido en en el pueblo de Alcalá de la Jovada entre 1210 y 1215, que gobernó en lo que es hoy término Municipal de la Vall de Alcalá, junto al cual nuestro río discurre aún como un joven torrente.

Riu Girona en la Vall d'Alcalá. Foto R.Puig

Riu Girona en la Vall de Alcalá. Foto R.Puig

Ateniéndose a los restos arqueológicos existentes se sabe que esta comarca  estuvo habitada desde el Paleolítico Superior, hace de 14.000 a 7.500 años. También la habitaron los iberos entre los siglos V y I a.C. y los habitantes de la España musulmana, que dejaron como recuerdo el poblado morisco de la Atzubieta, el más extenso de los conservados en la Comunidad Valenciana.

Arco de la Atzubieta.  Foto  R.Puig

Uno de los muchos arcos del poblamiento morisco de la Atzubieta. Foto R.Puig

El emplazamiento se beneficiaba de  la cercanía de las aguas del río, que cabe imaginar  más abundantes por entonces. Por los callejones del lugar las mujeres del poblado se dirigirían al río a lavar, mientras los varones trabajaban las huertas y los andenes de frutales.

Y en el lugar donde se alza hoy la iglesia de Alcalá de la Jovada acudirían a la mezquita de aquel señorío islámico, pues este poblamiento ocupaba una amplia superficie en las afueras del pueblo.  El curso del río Girona es de mayor anchura junto a la Atzubieta.

Antiguo puente de mampostería y arco de ladrillo sobre el Girona junto a la Atzubieta. Foto R.Puig

Antiguo puente de mampostería y arco de ladrillo sobre el Girona junto a la Atzubieta. Foto R.Puig

Lo salva un antiguo puente de ladrillo y mampostería (hoy reforzado). La superficie de las rocas de su lecho refleja la erosión de millones de años, cabe pensar que correspondiente a caudales mayores de los que hoy tiene el río, salvo en épocas de gota fría.

Junto al poblado los cantos rodados van siendo ya menos esquinados,  empiezan a estar más pulidos, aunque no alcanzan la lisura de los que encontramos seis kilómetros más abajo,  poco antes de su paso por la Vall de Ebo.

Aspecto de un lago de Girona.  Foto R.Puig

Aspecto de un “lago” de Girona poco antes de la Vall de Ebo. Foto R.Puig

Resumiendo, por estos lugares la corriente arrancaba ya los cantos rodados que, tonelada tras tonelada, acabarían depositándose durante millones de años en la Playa de la Almadraba.

Las piedras de la playa

La playa es el resultado de la larguísima labor del río Girona.  Por desgracia sus cantos rodados se mezclan hoy en parte con cascajo de cantera, usado para reparar el efecto de los temporales. Paradójicamente los bolos del Girona se han extraído a menudo para reparar otras playas más lejanas de la Comunidad Valenciana.

Roca de conglomerado en las alturas de la Vall de Ebo.  Foto R.Puig

Roca de conglomerado en las alturas de la Vall de Ebo. Foto R.Puig

A pesar de esas actuaciones erróneas, la playa de la Almadraba, es sustancialmente el resultado del aporte más que milenario de un río que ha erosionado sedimentos cretácicos de la Marina Alta, depositando sus cantos rodados durante millones de años en el cono de la desembocadura.

Roca caliza en las alturas de la Vall de Ebo  Foto R.Puig

Roca caliza en las alturas de la Vall de Ebo Foto R.Puig

La playa herida

Parece obvio que la idiosincrasia medioambiental de esta playa debe ser preservada, lo que significa proteger sus piedras. Pero no siempre es así. Todavía hay gente que viene a aprovisionarse de sus guijarros para decorar jardines o, lo que es peor, hasta llegan de vez en cuando camionetas de constructores a recoger gratuita e ilegalmente capazos de canto rodado, que seguramente cobraran a sus clientes.

Estas depredaciones, digamos que “menores” de hoy me retrotraen a otra mucho más grande, histórica y documentada,  que se produjo en los últimos años del franquismo, en 1973, a partir de una firma del por entonces ingeniero jefe de la Dirección de Costas de Alicante.

Se excavó una franja de 246 metros de larga con anchura media de 10 metros y profundidad media de 1,80 frente a la salida del Camino del mar.

Detalle de la excavación de cantos rodados extraídos de la playa de la Almadraba en 1973. Archivos de Denia

Detalle de la excavación de cantos rodados extraídos de la playa de la Almadraba en 1973. Archivos de Denia

El permiso de Costas se dio en febrero 1973. Curiosamente,  en el mes de julio otro oficio de la misma autoridad  (tras una reclamación del Ayuntamiento de Denia, ocasionada por iniciativa de un vecino alarmado por la salvaje extracción) declara que han informado al Gobernador Civil de que dicha extracción es “completamente abusiva”.

Lo solicitado y autorizado en febrero habían sido “1000 metros cúbicos aproximadamente” y se pagó al final una extracción  declarada del doble, dos mil metros cúbicos a 8 pesetas el metro cúbico.  Aunque con el gráfico arriba expuesto se puede llegar a la conclusión que a cada uno le salga en su calculadora (me reservo la mía). La excavación se hizo a primeros de mayo, ya fuera del plazo autorizado.

¿A qué obedeció todo esto? Muy sencillo, a que unos industriales de la provincia tenían que hormigonar varios miles de metros cuadrados del planché de su nueva fábrica, situada como quien dice a un tiro de piedra de la playa de la Almadraba, y lo más fácil y barato era, en vez de pagar cascajo de cantera y su transporte (como se suele hacer), obtener la autorización de la autoridad de Costas de Alicante, sin que ésta notificase la autorización al Ayuntamiento de Denia (según testimonio del mismo), para sacar la piedra de una playa cercana, a pesar de su gran valor geológico y ecológico y de la destrucción de duna que eso conllevaba.

Todo esto es lo que se deduce de la documentación que obra en los archivos de Denia.

Y, a buenas horas mangas verdes, el 17 del de mayo de 1973 el Centro de Iniciativas  y Turismo de Denia denunciaba  la “salvaje operación” .

Cuándo sintáis un delicioso olor a pan de molde en las cercanías de El Verger no podréis menos de pensar que en el subsuelo están enterradas miles de toneladas de cantos rodados que fueron labrados por el río Girona para la Playa de la Almadraba, durante millones de años.

Los bolos de la playa de la Almadraba. Foto Pere Cardona

Los bolos de la playa de la Almadraba. Foto Pere Cardona

Hoja suelta

12 octubre, 2014
Hoja de olmo con gotas de lluvia. Foto R.Puig

Hoja de olmo con gotas de lluvia. Foto R.Puig

Hojas del árbol caídas

juguetes del viento son:

¡Las ilusiones perdidas

¡ay! son hojas desprendidas

del árbol del corazón!

.

José de Espronceda

Son días de hojas moribundas y multicolores, muchas de ellas esparcidas sobre las aceras. Ha llovido y algunas se visten por última vez de perlas efímeras, que Espronceda vería probablemente como lágrimas

Capricho del viento.  Foto R.Puig

Capricho del viento. Foto R.Puig

Son días de de apacible nostalgia, de nervio retenido e inspiración incierta, son días de hoja suelta y garabato

Inciertas nostalgias. Foto R.Puig

Inciertas nostalgias. Foto R.Puig

Son días de espera del invierno, de pereza sin razones, del Sísifo remiso que ha dejado de empujar la piedra y se acomoda en ella, son días de abrir viejos libros, los de nuestras filosofías juveniles, las del mundo absurdo, las del difícil equilibro de la presencia humana, a caballo entre la realidad sin espíritu y el espíritu en conflicto con la realidad

Equilibrio. Foto R.Puig

Equilibrio. Foto R.Puig

Lo que sé, lo que es seguro, lo que no puedo negar, eso que no puedo rechazar, he ahí lo que cuenta. Yo puedo negar todo de esa parte de mí que vive de nostalgias inciertas, pero no ese deseo de unidad, ese apetito de resolver, esa exigencia de claridad y de cohesión.  Puedo refutarlo todo de ese mundo que me rodea, que me golpea y me transporta, excepto este caos, este azar reinante y esta divina equivalencia que nace de la anarquía. No sé si este mundo tiene un sentido que le desborda. Lo que sé es que no conozco ese sentido y que por el momento es imposible que lo conozca.  ¿Qué significa para mí la significación fuera de mi condición? Sólo puedo comprender en términos humanos. Lo que toco, lo que me ofrece resistencia, he ahí lo que comprendo. Y de estas dos certezas, mi apetito de absoluto y de unidad y la irreductibilidad de este mundo a un principio racional y razonable, lo que sé es que no puedo conciliarlas. ¿Qué otra verdad podría reconocer sin mentir, sin hacer intervenir una esperanza que no tengo y que no significa nada dentro de los límites de mi condición?

¿Cuál es el fondo de este conflicto, de esta fractura entre el mundo y mi espíritu, sino la conciencia que de ella tengo?

Albert Camus, Extracto de “La liberté absurde” en Le mythe de Sisyphe, Gallimard, 1942 (la traducción es propia)

Aceptar el otoño

Como las hojas se desprenden y aceptan; como, pasados la primavera y el verano, los brazos de Sísifo se toman un respiro y dejan de empujar la piedra; como la estación se calma y se dispone a la espera, también la ciudad parece rehuir tensiones bajo soles más fríos

Crepúsculo de otoño. Gotemburgo. Foto R.Puig

Crepúsculo de otoño. Gotemburgo. Foto R.Puig

Pero si la calma es aparente, si seguramente el otoño nos engaña, si la conciencia no descansa y el absurdo se sigue cargando de razones, puede que sólo el arte sea el último reducto, la única mentira que no miente

Rolf Hanson. Rumtomhus XIII. 1997. Óleo sobre tabla. Foto R.Puig

Rolf Hanson. Rumtomhus XIII. 1997. Óleo sobre tabla. Foto R.Puig

Aunque – parafraseando al Camus de la cita anterior, el de los años de la guerra y la resistencia-  podríamos decir que ‘lo que no toco, lo que no me ofrece resistencia, he ahí lo que no comprendo’

LG Lundberg. Sin título. Óleo sobre lienzo. 2006. Foto R.Puig

LG Lundberg. Sin título. Óleo sobre lienzo. 2006. Foto R.Puig

Y hay, además, en esa misma obra de Camus, otra aserción filosófica para tiempos de guerra, otra constatación del absurdo que contradice la segunda estrofa del traído y llevado poema romántico de Espronceda con el que abríamos esta hoja suelta:

¡El corazón sin amor!

Triste páramo cubierto

con la lava del dolor,

oscuro inmenso desierto

donde no nace una flor!

Pues lo que Camus dice (inicio del capítulo sobre el Don Juanismo) apunta en la dirección opuesta :

Si bastase con amar, las cosas serían demasiado simples. Cuanto más se ama, más se consolida el absurdo

Así que, hoy lo dejamos así, que cada uno resuelva sus dudas como quiera y pueda, que el otoño no nos deprima, que entre la filosofía del absurdo y la poesía de la pasión romántica, encontremos cada uno la vía que nos redima

Plus on aime... Foto R.Puig

Plus on aime… Foto R.Puig

¿En alguna isla lejana? ¿En algún rincón del arte?

LG Lundberg. Lejanía. Óleo sobre lienzo. 2013 a 2014. Foto R.Puig

LG Lundberg. Lejanía. Óleo sobre lienzo. 2013 a 2014. Foto R.Puig

—-

NB: las fotos de los cuadros corresponden a una reciente visita a la exposición titulada Ingen människa är en ö (Ningún ser humano es una isla)  en la galería Artipelag de Estocolmo:  http://www.artipelag.se/en

Cuando el otoño prolonga el verano

5 octubre, 2014
El árbol ausente. Foto R.Puig

El árbol ausente. Foto R.Puig

Dans la forêt sans heures

On abat un grand arbre.

Un vide vertical

Tremble en forme de fût

Près du tronc étendu.

.

Cherchez, cherchez, oiseaux,

La place de vos nids

Dans ce haut souvenir

Tant qu’il murmure encore.

.

Jules Supervielle, Le Forçat innocent, Mes légendes, 1930

.

En el bosque sin horas

Derriban un gran árbol.

Un vacío vertical

Tiembla en forma de fuste

Cerca del tronco tendido.

.

Buscad, pájaros, buscad

El sitio de vuestros nidos

En ese alto recuerdo

Mientras todavía susurra.

.

Jules Supervielle, el Forzado inocente, Mis leyendas, 1930

(Jules Supervielle, Vivir y quehacer del poeta, Pre-Textos, 2009, Traducción y edición de Ramón Puig de la Bellacasa)

Paseando sin prisas

Podría haber titulado esta crónica “el elogio de la pereza”, porque se me han ido quedando en el tintero asuntos enjundiosos mientras el domingo se acerca. Así que los aparco y compongo hoy una crónica ligera con las imágenes de tres recientes paseos.

El título es el adecuado, pues aunque los colores ya son otoñales, las temperaturas y el sol del verano parecen tener dificultades para marcharse.

Otoñal. Foto R.Puig

Otoñal. Foto R.Puig

Hay un estanque de nenúfares (näckrosdammen) cerca de casa y, en sus alrededores, frondosas arboledas  y suaves declives verdes por el que afloran como lomos grises de hipopótamo las moles de granito sobre las cuales se asienta la ciudad.

Los bancos que lo rodean son perfectos para enfrascarse en un libro.

Lectura. Foto R.Puig

Lectura. Foto R.Puig

Presidiendo el parque infantil a orillas del estanque hay un grupo escultórico del pintor y escultor finlandés Wäinö Aaltonen (1894-1966).  Aunque no dispongamos de caballos nos comunica su serena invitación a pasear sin prisas

Vamos de paseo.  Escultura de Wäinö Aaltonen.  Foto R.Puig

Vamos de paseo. Escultura de Wäinö Aaltonen. Foto R.Puig

Observando a los habitantes del estanque deslizarse sin urgencias sobre el agua, la sensación de calme et volupté se refuerza. Así que a ritmo de pato continuaremos la gira por los alrededores

A ritmo de pato. Foto R.Puig

A ritmo de pato. Foto R.Puig

No lejos de ahí, junto a la Escuela de Artes Escénicas, hay una notable escultura en acero lacado que varía de forma a medida que damos la vuelta en torno a ella

Incantatio. Roland Borén 1992. Foto R.Puig

Incantatio. Roland Borén 1992. Foto R.Puig

Saliendo de la zona, algún alumno de bellas artes (corriente conceptual) ha decidido transformar una señal de tráfico para advertirnos de lo peligroso que es cruzar los pasos de cebra (sobre todo por el riesgo de ser arrollados por un ciclista)

Que no te pille un coche. Foto R.Puig

Que no te pille una bicicleta. Foto R.Puig

Sin preocuparse demasiado por ello, unas mellizas van pasito a paso por la avenida

Se nos escapa el tranvía. Foto R.Puig

Se nos escapa el tranvía. Foto R.Puig

Para contraste, por los canales del centro de la ciudad hay quienes bogan enérgicamente.

Rema rema que llegamos tarde al cine. Foto R.Puig

Rema. rema, que llegamos tarde al cine. Foto R.Puig

Nosotros sin apuros, el día se presta a alargar la caminata.

Pasar el puente (Göta älvbron)

Como el tiempo invita a ello con brisa suave y temperaturas de quitarse la cazadora, mi paseo me lleva ahora a subir a pie por el puente sobre el Göta hasta la zona de los viejos muelles y la parte de Älvstranden y Eriskberg

Por el puente. Foto R.Puig

Por el puente. Foto R.Puig

Desde lo alto puedo apreciar con calma lo que cuando circulo en autobús se me escapa

Desde el puente.  Foto R.Puig

Desde el puente. Foto R.Puig

Incluidos los vetustos amarres que no tardarán en desaparecer con las obras jubilares que se anuncian para el cuarto centenario de la ciudad.

Debajo del puente. Foto R.Puig

Debajo del puente. Foto R.Puig

El viejo depósito de gas me dicen que se cubrirá de colores y ya se están barajando ideas para darle algún uso de carácter socio-cultural

Desde el  puente. Foto R.Puig

Desde el puente. Foto R.Puig

Paseo por muelles en desuso del Frihamn.  La visión del Lipstick corresponde bien al apodo de este edificio. Forma parte desde hace algunas décadas del skyline de Gotemburgo y recuerda a las construcciones con piezas de Lego

El lipstick. Foto R.Puig

El “lipstick”. Foto R.Puig

Por Lindholmen hay quien se hace a la mar

El tiempo es propicio. Foto R.Puig

El tiempo es propicio. Foto R.Puig

E insectos gigantes montan guardia junto al dique seco

Insectos. Foto  R.Puig

Insectos. Foto R.Puig

Cerca de la escuela de ingeniería no sabemos si lo que emerge de las aguas es la idea de una iglesia o un missil listo para despegar

Cohete o iglesia. Foto R.Puig

Cohete o iglesia. Foto R.Puig

En un muelle de la Älvstranden hay quien ha echado amarras

Aparcamiento. Foto R.Puig

Aparcamiento. Foto R.Puig

No muy lejos, la enorme estructura naranja de la grúa puente de los antiguos astilleros preside, como recuerdo de otras épocas, los nuevos barrios de esta orilla de Gotemburgo

En los muelles de Eriksberg. Foto R.Puig

En los muelles de Eriksberg. Foto R.Puig

Los balcones no desentonan

Balcones de Eriksberg. Foto R.Puig

Balcones de Eriksberg. Foto R.Puig

En la costa

Y como la tarde es templada nos vamos con el termo de café a dar un paseo junto al mar.

Luz de tarde de otoño. Foto R.Puig

Luz de tarde de otoño. Foto R.Puig

Aunque sea la época, no se puede retirar nada de lo que esta reserva natural nos presenta y, en todo caso, aunque las setas se pudieran recolectar, no faltan las que parecen advertirnos: “admírame pero no me comas”

La seta y el mar. Foto R.Puig

La seta y el mar. Foto R.Puig

No lejos de esa seta, no son hongos sino plantas (de los pies) las que emergen tras una roca

Yoga frente al mar. Foto R.Puig

Yoga frente al mar. Foto R.Puig

Y, colorín colorado, el paseo se ha acabado.

 

 

Breverías erasmianas (XVI): “Optimum non nasci”

28 septiembre, 2014
Torsten Renqvist. Sombras. 1979. Coleccion de la familia. Foto R.Puig

Torsten Renqvist. Sombras. 1979. Coleccion de la familia. Foto R.Puig

Cuando la tierra era un hervidero de volcanes golpeado por enormes meteoritos, hubo una especie de mamíferos, modestos y tenaces, que sobrevivieron a los grandes señores del planeta, los dinosaurios.  Bajo cielos de ceniza, en una biosfera hostil, siguieron pariendo y amamantando y, pasados millones de años, al azar de la evolución, de aquellos ancestros un ramal imprevisto y frágil devino el germen de la noosfera.

Hoy no se ciernen sobre nosotros aquellos mantos de ceniza que rodeaban el planeta, pero, desde que el género humano plantó sus pies sobre la tierra, angustias y temores, desastres y males colectivos, crueldades inéditas, demografías expansivas y plagas, milenarismos apocalípticos y conflictos que se repiten siglo tras siglo llevaron paradójicamente a poetas y filósofos, a transmitir el que quizás sea el proverbio más pesimista de toda la tradición paremiológica.

Compsognathus longipes.Foto G.Jansen en ABC Ciencia

Compsognathus longipes.Foto G.Jansen en ABC Ciencia

.

Más vale no nacer

Adagio II, III, 49

En este caso, el comentario no deja traslucir para nada la opinión personal del comentador. Ni moral ni filosofía. En descargo suyo hay que decir que en una colección de 4.151 adagios, en la mayoría de los casos no tuvo tiempo para moralejas, bastante fue recopilar los loci y contextos en los que habían sido utilizados.  Aun así su pensamiento filosófico, ético, político y social quedó bien patente en una importante serie de ellos y muchas otras obras.

Esta es una más de las glosas de carácter filológico de Erasmo, en las que no desliza su opinión personal y simplemente cita a los autores que utilizaron el proverbio:

Este elegante aforismo, muy utilizado en la literatura, lo transcribe Plinio en el inicio de su libro séptimo [de la Historia Natural] donde enumera los innumerables peligros que rodean nuestro nacimiento junto con todos los desastres de la vida, para llegar a la siguiente conclusión: Han sido por tanto muchos los que han mantenido que lo mejor es no haber nacido, o haberse extinguido lo antes posible

A esta formulación del adagio en Historia Natural (capítulo VII dedicado al hombre) la precede una lista de las debilidades del animal humano,  de las que se hizo eco Erasmo en otros comentarios, en los que no se limita a la dimensión filológica, y en los que  contradice el pesimismo de Plinio el Viejo, del que valgan estas muestras:

… ¡comienza su vida entre suplicios, sin otra culpa que la de haber venido al mundo! ¡Qué locura la de creerse con derecho al orgullo después de tales comienzos! … el hombre es el único que no sabe nada sin aprendizaje, ni hablar, ni caminar, ni nutrirse; en una palabra, lo único que sabe espontáneamente es llorar. Por lo que muchos han pensado que lo mejor es no nacer, o ser eliminado lo antes posible

Plinio remata así ese capítulo:

Que desgraciada locura es la de querer recomenzar la vida tras la muerte! … esas ilusiones y esta credulidad destruyen el principal beneficio de la naturaleza, la muerte, y duplican la pena del que va a morir, haciéndole soñar una vida futura

Pero dejemos a Plinio y sigamos con el comentario de Erasmo, que ahora cita un fragmento de una obra desaparecida de Cicerón (De consolatione):

Lo mejor de todo es no nacer, ni venir a precipitarse contra los escollos de la vida; la otra opción, ya que has nacido, es morir a la primera ocasión y escapar de la violencia de la fortuna como quien escapa de un incendio

Y que los poetas tampoco fueron mancos en cantar la negrura de nuestro destino lo demuestra la siguiente cita del poeta satírico Alexis:

Lo mejor es no haber aparecido nunca bajo estos cielos.

Lo inmediato, si ya has nacido, es quitarte de en medio

Le siguen Teognis (“mejor no haber visto los tristes rayos del sol”), Eurípides y  Menandro.  

Luego, Erasmo dedica un amplio espacio a un epigrama atribuido a Crates, el filósofo cínico, citándolo en el griego original para, a continuación y según su costumbre, demostrar su dominio de la lengua helénica con su elegante versión latina, que yo traslado al castellano con relativa libertad:

¿Por qué deseas emprender el camino de la vida?

Doquiera te dirijas, está repleta de males.

La plaza pública retumba con litigios y sectarismos.

En casa la ansiedad te atormenta.

El campo triste te agota con su labor incesante.

Si surcas los mares y sus olas, mil peligros te acosan.

Si vives y tienes posesiones en el extranjero,

Te abrumará el temor y estarás inseguro.

Y si tu bolsa cuelga vacía de dineros

¡Qué triste es la indigencia!

¿Tienes mujer? ¡Cuántas preocupaciones!

Si no la tienes, vivirás solitario.

Si traes hijos al mundo ¡que trabajo criarlos!

Si no procreas, privado de hijos tu vida será oscura.

Si fueses joven, insensata es la juventud.

En la vejez canosa se agotarán tus fuerzas.

Así que, si eres cuerdo, qué te queda pregunto:

O que nunca hubieras salido de las tristes entrañas

Del útero materno o que, al poco de salir,

En la lóbrega Estigia te hubieses sumergido

….

Quod nam iter humanae cupias insistere vitae?

Quoquo te vertas, omnia plena malis.

Litigiis causisque forum strepit usque molestis,

Perpetua cruciat sollicitudo domi.

Enecat assiduis rus triste laboribus ; undas

Et freta si sulces, mille pericla premunt.

Viventi peregre si res tibi suppetit ampla,

Cuncta miser metues nec bene tutus ages ;

Rursum si vacuae pendebunt aere crumenae,

Ut durum ac miserum est hospitem egere virum !

Conjugium sequeris, quanta hic te cura sequetur !

Desolatus eris, si sine conjuge eris.

Si tollis sobolem, multo educenda labore est ;

Non tolles orbi lumine vita vacat.

Si juvenis fueris, vaga et inconsulta juventa est ;

Viribus effoeta est cana senecta suis.

Ergo quid reliquum est, quaeso, nisi, sanus ut optes

Alterutrum : aut numquam tristibus e sinibus

Materni prodisse uteri, aut ubi protinus illinc

Exieris, Stygias abdier in latebras ?

Por si fuera poco, continúan los testimonios, no sólo entre los griegos, cuya forma de pensar refleja el poeta Ausonio en parecidos términos, sino también entre los tracios y otros vecinos suyos, de los cuales  (basándose en Herodoto) escribieron Quintiliano, Plinio y Valerio Máximo :

cuando nace un niño, los parientes, sentados a su alrededor se lamentan, evocando las miserias que va a tener que padecer desde el momento de su llegada a la vida, y, por otro lado, cuando alguien muere, juegan y se regocijan durante el funeral, al pensar que ya no estará al alcance de innumerables males

Plutarco también se refiere a un poeta trágico no identificado, que otras fuentes dicen ser Eurípides.  La versión latina de Erasmo y mi modesta traducción suenan así:

Llorar se debe al que nace, pues afronta grandes males.

Pero al muerto, sustraído a los castigos de la vida,

De su casa se le lleva a enterrar con alegría y regocijo.

Plorare natum ut maxima ingressum mala,

At mortuum vitaeque subductum malis

Efferre laetos gratulantesque aedibus.

El comentario acumula al final  los pareceres coincidentes de Menandro, de nuevo Homero (“Pienso que nada es más patético que el hombre / de todo cuanto respira y se mueve sobre la tierra”) y de Plauto (“¡Cuánto mejor haber vivido que vivir!”).

Pero en este final de su glosa, Erasmo recurre también a Virgilio, aunque escamotea el contexto, pues cita un solo verso y el comienzo del siguiente. Para mejor entender al poeta, prefiero citar y traducir completos los tres (Geórgicas, III, 66-69) que a mi modo de ver interesan:

Optima quaeque dies miseris mortalibus aevi

Prima fugit: subeunt morbi tristisque senectus,

Et labor, et durae rapit inclementia mortis.

Para los míseros mortales son los mejores días de la vida

Los que primero huyen: surgen los dolores y la triste vejez,

Y la fatiga, y la inclemencia de una muerte cruel nos arrastra.

Y, volviendo al contexto de esa parte del poema, no sé si se trata de un lapsus o de un guiño erasmiano, ya que lo que Virgilio parece expresar en ese capítulo es en realidad el deseo de que la vida sea larga. Al menos si damos fe a los versos siguientes que tratan de cómo cuidar al semental y conseguir una sana y abundante reproducción de los rebaños.

(Fuente del texto latino del adagio: Les Adages d’Érasme présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pp. 1038-1043. La traducción del latín es mía)

Echa de nuevo a andar. Artipelag. Estocolmo. Foto R.Puig

Echa de nuevo a andar. Artipelag. Estocolmo. Foto R.Puig

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¿Y ahora qué?

Hay un pequeño pub-restaurante en la Carretera de Las Marinas, no lejos del cual suelo divagar cuando estoy en España, que regentó durante varios años (hasta que la famosa crisis les hizo dejarlo) una pareja amiga. Él (el chef) es de Londres, ella de Eslovenia y la hija está acabando su carrera de filología alemana.

A finales del 2011 la cocinera ayudante, una señora rumana que habla el castellano mejor que muchos castizos, observando a la patrona atareada en su jardín, le dijo:

¿Para qué plantas flores si el año que viene se acaba el mundo?

Hace dos días he leído que Henry Kissinger, en un nuevo libro, anuncia que “el caos amenaza el orden mundial”. No sabía yo que aquel que sembró la desgracia en millones de vidas, urdiendo intervenciones ilegales y antidemocráticas fuera de su patria, todavía colea. Dudo que en su libro llegue a recomendar que optimum non nasci (al menos no para sus amigos, de hecho él tiene nietos), pero el que estos aprendices de brujo sigan anunciando catástrofes y sientan que sus profecías son originales me trae a la memoria otros libros.

Hubo en el siglo XVI un teólogo reformador, Urbanus Reghius (1489-1541), año más año menos coetáneo de Erasmo y de Juan Luis Vives, que escribió una obra que se titulaba “Querela de miseriis et calamitatibus mundi, et praesentis vitae ac temporis” (Lamento de las miserias y calamidades del mundo y de la vida y la época actuales).

De Urbanus no he podido averiguar si dejó descendencia. Pero de Vives podemos decir que no y que dejó algunas reflexiones sobre sus temores en materia de procreación que no desentonan para nada de los autores clásicos citados más arriba:

Nacemos de hombres pecadores entre dolores muy agudos y con inmediato peligro nuestro y de nuestras madres, nuestra lactancia es una molestia continua y nuestra crianza un trabajo ininterrumpido (De concordia et discordia in humano genere, 1529)

Cuán grande es el beneficio de Dios porque no pariste o porque perdiste a los hijos antes de que te causasen tristeza (De institutione feminae christianae, 1523)

No obstante Vives tuvo siempre en gran estima las familias con hijos de sus amigos  y  desea éxito a sus mujeres en los embarazos, como manifiesta en su  correspondencia, y  sería largo destacar aquí los factores que pudieron influir en el hecho de que no procrease. Por las fechas de las dos obras citadas su familia estaba pasando momentos muy trágicos.

Ref: Ramón Puig de la Bellacasa,  La discapacidad y la rehabilitación en Juan Luis Vives, Real Patronato de Prevención y de Atención a Personas con Minusvalía, Madrid Septiembre 1993, pp. 57-58.  La discapacidad y la rehabilitación en J.L.Vives. Versión corregida, 2006 Pdf

Que un adagio tan radical haya sido difundido por autores clásicos que formaban parte de la élite de sus sociedades y, a pesar de los conflictos institucionales que a algunos les complicaron la existencia, en general no carecieron de un buen nivel de vida no deja de ser un síntoma más de que el pesimismo literario de los intelectuales es normalmente el privilegio de pocos.  Seguramente muchos de estos autores, a pesar del adagio, tuvieron descendencia y se alegraron de que sus hijos e hijas les dieran nietos.

De lo que no queda registro es de lo que pasa por la cabeza de millones de seres humanos, en la indigencia, víctimas de violencias sectarias, inmersos en pavorosos desastres y sin capacidad ni instrucción para expresarse en proverbios, padres, madres y abuelos de niños aterrorizados y desnutridos.

Un número inmenso de ellos malvive en campos de refugiados en Medio Oriente y África.

El zoco de Alepo. Anthony Loyd. The Times

El zoco de Alepo. Foto de Anthony Loyd. The Times

Como en la época de Urbanus Reghius, en el mundo se mezclan lo mejor y lo peor, lo atroz y lo admirable y no faltaron ni faltarán quienes se sientan inclinados a recomendar que lo mejor es no nacer.  Yo por mi parte pienso que entre nuestros hijos y nuestros nietos están y estarán, en latitudes y lugares de todo el planeta, los que podrán mejorar, en mayor y menor grado, las vidas de los seres humanos.

Aunque no nos falte razón para lamentarnos por lo que cada día vemos y se nos muestra, son las personas, con su responsabilidad individual intransferible, las que han de decidir qué es lo mejor en esta controvertida materia; y si la prole aumenta, si hay quien opta por traer más niños a este mundo que nos ha tocado en suerte, espero vivir muchos años para verles crecer.

Y, como explica mejor que yo el poeta, que la luz para ello no nos falte:

Con fresca luz se lava el mundo

Esa es su agua

Chorrea libre y generosa

Sobre sus claros hombros

Arrastra manchas hebras y fatigas

Disuelve ácidas costras y tristezas

Echa de nuevo a andar

La hora de su cuerpo rescatado.

.

Joven como agua es esta luz

Después del baño es siempre inaugural

La ropa en que volvemos a envolvernos

Para pisar de nuevo el viejo suelo

.

Y volverá mil veces el momento

De lavarnos el rostro

En la fría corriente matutina

Mil veces nos dará de nuevo

Y cada vez recién reinventado

Su regadío el día.

.

Tomás Segovia, “Limpieza” en Día tras día, Valencia, Colección la Cruz del Sur, Editorial PRE-TEXTOS, 2005

La abuela y el nieto. Foto R.Puig

La abuela y el nieto. Foto R.Puig

Pilane: escultura y divertimento campestre

21 septiembre, 2014
Visitantes. Pilane 2014.  Foto R.Puig

Visitantes. Pilane 2014. Foto R.Puig

He paseado por las praderas y sobre las rocas de Pilane en busca de las esculturas que cada año son sabiamente instaladas en estos campos de la costa occidental de Suecia. Y, no crean que deliraba,  la visita la hice en compañía de Immanuel Kant. Tan es así que, durante todo el recorrido desde Gotemburgo, disertó sin descanso sobre  la oposición entre la obra de arte (que tiene por objetivo la belleza perseguida y razonada libremente) y el efecto de lo bello en la naturaleza; entre el pensamiento que dirige la creación artística y unas armonías que son independientes del hacer humano.

Dijo muchas más cosas, pero eso es lo que ahora recuerdo.

No obstante, tras aparcar la furgoneta, descendió dócilmente de las cimas de su metafísica del juicio estético y, dejando de lado su universo rococó, se calzó unas botas de guardabosque para, acto seguido, acompañarme en mi paseo entre los caprichos escultóricos de Pilane.

La hermosura del día radiante de fin de verano en la isla de Tjörn que nos tocó en suerte sacó a Immanuel de sus cavilaciones, al menos por unas horas De repente estaba totalmente relajado y de buen ánimo.  No sé si fueron las latas de cerveza y el bocata de salami, previos a la visita,  pero parecía dispuesto a divertirse como un niño entre juguetes nuevos.

Pilane 2014

Claro que, nada más empezar,  tuve que explicarle al filósofo de Königsberg lo que son unas señales de tráfico y un paso de cebra.

Liberados. Jan Järlehed. Suecia. Pilane 2014. Foto R.Puig

Liberados. Jan Järlehed. Suecia. Pilane 2014. Foto R.Puig

Lo del sonajero gigante de Brío fue un poco más difícil, por la similitud que tiene con las jaulas, claro que con menos colores, que usaban algunos absolutistas prusianos para poner en la picota a los delincuentes y disidentes.

Recuerdo. Jan Järlehed. Suecia. Pilane 2014. Foto R.Puig

Recuerdo. Jan Järlehed. Suecia. Pilane 2014. Foto R.Puig

Menos mal que cerca había unas ovejas de lo más común. Aunque sospecho que Kant era más dado a analizar el concepto de cordero que a tocar su lana y dudo que en su infancia le llevasen a la granja escuela.

Ovejas junto a las sillas elefante de Ylva Kullenberg.Suecia. Pilane 2014. Foto R.Puig

Ovejas junto a las sillas elefante de Ylva Kullenberg.Suecia. Pilane 2014. Foto R.Puig

Pero, en fin, demos por supuesto que tuvo que ver ovejas por las calles de su ciudad natal, dado que yo mismo vi circular los rebaños por el paseo de la Castellana de Madrid dos siglos más tarde.

¿Y elefantes? Esos seguro que los debió de ver en los tratados de zoología que no debieron de faltar en su biblioteca de la universidad.

Sillas elefante. Ylva Kullenberg.Suecia. Pilane 2014.  Foto R.Puig

Sillas elefante. Ylva Kullenberg.Suecia. Pilane 2014. Foto R.Puig

Nos sentamos en estas butacas-elefante para tomarnos un respiro.  No quiero bajar la guardia no sea que se me ponga malo. Así que le observo por el rabillo del ojo. Me parece que está pensando en quitarse la peluca.

Finalmente, lo ha hecho. ¡Se ha guardado la blanca peluca dieciochesca en el bolsillo de su levita! Puede que la visión del mono sudoroso y pensativo  (rodin simiesco) le haya quitado la vergüenza, observo que es bastante calvo.

Monkey. Laura Ford. GranBretaña.Bronce. Pilane 2014. Foto R.Puig

Monkey. Laura Ford. GranBretaña.Bronce. Pilane 2014. Foto R.Puig

Ahora nos estamos acercando a una escultura titulada Los días del juicio. ¡Kant ríe a la vista de estos reflexivos híbridos que dan vueltas y vueltas por la pradera! ¡Caigo en la cuenta! ¡Es evidente que estamos ante una obra de profundo sentido kantiano!

¡No! He de decir a los responsables de la exposición que la obra, digan lo que digan, no se refiere al juicio final. A lo que se refiere es a ese círculo interminable al que nuestra facultad de juzgar nos obliga sin descanso, como borricos de una noria.

Días de juicio. Laura Ford. GranBretaña. Bronce.  Pilane 2014. Foto R.Puig

Días de juicio. Laura Ford. GranBretaña. Bronce. Pilane 2014. Foto R.Puig

Pero -no salgo de sorpresas- lo que en realidad parece hacerle gracia a Immanuel no es el carácter metafísico de nuestro destino… Mientras mastica unos cacahuetes que le ofrecí cuando estábamos con la escultura del mono, me dice:

Son como los académicos de Königsberg cuando nos atormenta una pregunta filosófica

Tras esta delicada confidencia nos sentimos como viejos compinches ¡aquí al sol, a la luz y al aire de los campos de Pilane!

Autorretrato de una turbulencia interior.  Jacob Dahlgren. Suecia. Acero. Pilane 2014. Foto R.Puig

Autorretrato de una turbulencia interior. Jacob Dahlgren. Suecia. Acero. Pilane 2014. Foto R.Puig

Así que, antes de brincar hacia la roca donde se alza un gran chupa-chups amarillo, me pide que le sujete un momento la mochila para quitarse la levita.

¡Kant se me ha quedado en tirantes!  ¡Sí señor, este es mi filósofo!

¿Al fin y al cabo que tendría de malo que cuando escribía su Crítica de la facultad de juzgar lo hubiese hecho en calzoncillos (largos)?

En la subida nos detenemos bajo la sombra de un tiburón cuyas facetas cambian de color y de reflejos.  Mientras damos vueltas a su alrededor tengo que explicarle a mi amigo de toda la vida lo que es el acero inoxidable. Insisto en que, aunque parezca hecho de espejos, el tiburón no es en absoluto de vidrio.

Tiburón.  Xavier Veilhan. Francia. Acero inoxidable. Pilane 2014.  Foto R.Puig

Tiburón. Xavier Veilhan. Francia. Acero inoxidable. Pilane 2014. Foto R.Puig

No está demasiado convencido, así que da unos saltitos para intentar tocarlo, pero no lo consigue. Me parece que no está en forma. ¡Demasiado trabajo sedentario!

¡Por fin hemos llegado a la esfera amarilla! Esta también es de acero pero esmaltado!

Autorretrato de una turbulencia interior.  Jacob Dahlgren.  Suecia.  Acero. Pilane 2014. Foto R.Puig

Autorretrato de una turbulencia interior. Jacob Dahlgren. Suecia. Acero. Pilane 2014. Foto R.Puig

Exclama:

¡Me gusta! ¡Me gusta!

Pero de repente, cae en la cuenta de lo que acaba de decir y murmura:

Claro que eso del gusto es un afrancesamiento… Los filósofos alemanes, yo en particular, sostenemos que para comprender el arte hay que dejarse de frivolidades y profundizar, profundizar, sí, profundizar…

¡La clave está en el juicio, en la subjetividad del juicio estético que, no obstante, es de validez universal…

Yo le miro preocupado pues parece que ha vuelto a las andadas, aunque, bien mirado, me da la impresión de que ha pillado una insolación. Así que recupero la peluca y se la encasqueto de nuevo sobre la calva, mientras le tiendo una botella de agua mineral.

¡Uff! He logrado parar la crisis,  justo cuando acabamos de llegar a las planchas de colorines de la escultura más elevada.

Rectangulos horizontales y la conciencia de la perfeccion.  Jacob Dahlgren.  Suecia. Aluminio lacado. Pilane 2014. Foto R.Puig

Rectangulos horizontales y la conciencia de la perfeccion. Jacob Dahlgren. Suecia. Aluminio lacado. Pilane 2014. Foto R.Puig

El aire del mar que corre por aquí arriba le está haciendo bien. ¡Menuda responsabilidad la que me ha caído! ¡El futuro de la Filosofía moderna depende de mí!

¡Sobre todo que no vaya a dar un traspiés!

Por la pasarela. Pilane 2014.  Foto R.Puig

Por la pasarela. Pilane 2014. Foto R.Puig

En el descenso se empeña en acomodarse un rato en la butaca de bronce que amuebla el estanque entre las rocas.

Rincon de lectura. Claes Hake. Suecia. Bronce y plástico. Pilane 2014.  Foto R.Puig

Rincon de lectura. Claes Hake. Suecia. Bronce y plástico. Pilane 2014. Foto R.Puig

Me siento a su lado y nos tomamos un bocadillo de queso de oveja con tomate para alejar los pensamientos abstrusos.

Abajo percibimos una estructura abstracta de cables blancos, algo así como un cruce de pentagramas de rayas y rayos que invita a declamar el do re mi.  ¡Me parece que está silbando por lo bajini una marcha prusiana!

Rayas. Xavier Veilhan. Francia. Acero inoxidable.  Pilane 2014.  Foto R.Puig

Rayas. Xavier Veilhan. Francia. Acero inoxidable. Pilane 2014. Foto R.Puig

Es buena señal. Definitivamente me parece que el autor de la Crítica de la razón pura se ha identificado ya con este lugar, donde la libertad creativa del juego escultórico contemporáneo se combina con la belleza irracional de una naturaleza sin aprioris.

¡Se está divirtiendo!

Cuando llegamos al amasijo verde intestino de uno de los escultores habituales de Pilane, Kant se para pensativo y me dice:

¿Podrías sacarle una foto? Quiero llevársela a Federico Guillermo. Creo que le va a gustar.

Para una vez que salgo de viaje, si vuelvo sin algún recuerdo se puede poner chinche. Ya sabes que cuando le da por censurar a los ilustrados…

¡A ver si así me deja escribir lo que me dé la gana!

Yo, naturalmente, tiro de cámara y le respondo:

¡Eso está hecho!

Así que ésta es la foto que se llevó Immanuel a Königsberg para dársela a su káiser, la de la escultura más rococó de todo el parque

Versus. Tony Cragg. GranBretaña. Bronce.  Pilane 2014. Foto R.Puig

Versus. Tony Cragg. GranBretaña. Bronce. Pilane 2014. Foto R.Puig

¿No me creen? ¿Tengo que jurarlo por los muertos de Pilane?

Nada más fácil porque sin darnos cuenta estamos frente a los monolitos dispuestos en círculos  que señalan el emplazamiento de numerosas  tumbas colectivas que datan de la Edad del Hierro.

Enterramientos circulares. Pilane.  Foto R.Puig

Enterramientos circulares. Pilane. Foto R.Puig

Pero no quiero detenerme, si nos paramos aquí se va a poner de nuevo en tesitura metafísica. Así que le tiro de la levita y lo alejo de las tumbas.

Bedtime Boy.  Laura Ford. GranBretaña.Bronce. Pilane 2014. Foto R.Puig

Bedtime Boy. Laura Ford. GranBretaña.Bronce. Pilane 2014. Foto R.Puig

Acelero también el  paso frente a la escultura del alienígena en bata y pijama no sea que se me ponga de nuevo meditativo

Pero lo que le despierta de verdad es una conversación que sorprendemos entre una  bella y una oveja.  ¡Sí! ¡Una rubia visitante está tratando de convencer a una lanuda ovina de que se haga un selfie con ella!

¿Y qué me dice Kant mientras observa la escena? Transcribo nuestra conversación:

Immanuel: Es bello todo lo que sin concepto reconocemos como objeto de una satisfacción necesaria

Yo: ¿Qué me quieres decir maestro?

Immanuel: Ya veo que no tienes una mente metafísica.  Te lo simplifico para que me entiendas.  Lo que quiero decirte es que en el arte el entendimiento está al servicio de la imaginación

Para mis adentros pienso que en este caso no es el arte lo que le interesa. Todos estos circunloquios son para confesarme que quiere una instantánea de la bella turista en conversación con la oveja

Aquí he de pedir permiso a la chica para tomar la foto que me pide Kant.

La joven me mira extrañada cuando le presento al filósofo (¡resulta que es estudiante de Filosofía!). Aprensiva, le da la mano a Immanuel y accede a que le tome la foto para nos vayamos pronto,  no sea que resultemos ser unos locos peligrosos (sobre todo el de la peluca y los tirantes rococó)

Conversacion. Pilane 2014.  Foto R.Puig

Conversacion. Pilane 2014. Foto R.Puig

Camino de Suecia (y V): la casa museo de Emil Nolde en Seebüll

14 septiembre, 2014
Emil Nolde. Juncos. Acuarela.  China 1913

Emil Nolde. Juncos. Acuarela. China 1913.

Dejo Beauraing a las once de la mañana y pian piano llego al camping de Lübeck  poco antes de las nueve de la noche, hora de cierre de la recepción.  La mayor parte de la ruta transcurre por las autopistas alemanas, en particular por la A2. A día siguiente dejo Lübeck temprano.  Ya he visitado Lübeck en el viaje de bajada, así que ni siquiera atravieso el centro de la ciudad. El objetivo es llegar al ferry de las ocho de la tarde, que me habrá de llevar de Fredrikshavn a Gotemburgo.

La Fundación Ada y Emil Nolde

Guiado por un cálculo optimista decido desviarme hacia Seebüll, muy cerca de las orillas del Mar del Norte en Alemania, ya dentro de la península de Jutlandia y a un paso de la frontera danesa.  Cumplo así el viejo propósito de ir  a ver las obras de Emil Nolde (1867-1956) que se guardan en la casa en la que vivió de forma permanente desde 1940 hasta su muerte en 1956. La propiedad del anciano artista pasó a la fundación que lleva su nombre y el de su primera mujer,  Ada Vilstrup, que compartió casi toda su vida. Ella falleció diez años antes que él, en 1946, el mismo año en que el pintor definió en su testamento las líneas maestras del proyecto, en el que tuvo una parte importante Jolanthe Erdmann, la joven con la que se casó en 1948.

La casa museo de Emil Nolde. Foto R.Puig

La casa museo de Emil Nolde. Foto R.Puig

Ciertamente no seré yo quien descubra a los lectores de mi blog el cúmulo de información disponible en internet sobre la vida y la obra de Nolde.  Se ha discutido mucho sobre su abundante producción artística. Lo mío son las impresiones que su casa museo han suscitado en un viejo aficionado al expresionismo alemán.  Mi breve visita me ha recordado también una exposición en Madrid en la Fundación Juan March en el otoño de 1997, “Emil Nolde. Naturaleza y Religión”, que me sirvió de introducción a un artista autodidacta y prolífico que se resistió siempre a las clasificaciones.

Esa doble dominante de su obra, la bíblica y la paisajística, es bien patente en la exposición, así como sus retratos, en especial las acuarelas de rostros de mujer, y una selección de los cerca de 1300 bocetos de su etapa de reclusión en Seebüll, en esta misma casa, cuando clandestinamente desobedecía a la prohibición de pintar que le había impuesto el régimen nazi.

Es bien sabido que en la muestra “Arte degenerado”, promovida por Hitler y sus corifeos, el artista más vilipendiado y representado (con 48 cuadros de los 1.052 confiscados en museos y galerías) fue Emil Nolde.

La casa museo de Emil Nolde desde el jardín. Foto R.Puig

La casa museo de Emil Nolde desde el jardín. Foto R.Puig

Para encontrar este rincón, al que difícilmente habría llegado sin el GPS, hay que adentrarse en una comarca de viejas marismas transformadas en campos de cultivo, circulando por carreteras vecinales

El pintor era hijo de campesinos de la región y cumplió el deseo de volver a vivir y pintar en  sus tierras de origen. Su formación profesional fue la de un ebanista, que, después de pasar por la talla de muebles y el dibujo ornamental, dio el salto a la pintura y el grabado. En la época en que se produce ese cambio y se casa con Ada Vilstrup (estudiante danesa de arte dramático) cambia su apellido de Hansen por el de Nolde, el nombre de su pueblo natal.

Casa museo de Emil Nolde. El jardín. Foto R.Puig

Casa museo de Emil Nolde. El jardín. Foto R.Puig

Es conocida su colaboración fugaz con los pintores de “Die Brücke” (El puente), su fuerte impregnación del romanticismo decimonónico de su país, su vinculación afectiva con las raíces medievales del arte alemán, común a varios pintores y escultores de su tiempo, su misticismo y religiosidad vagamente panteístas, así como su interés por la imaginería de Asia y Oceanía, que cuadraba bien con su forma libre y su manera autodidacta.

Aunque siempre fue reacio a las teorías estéticas ajenas, Emil Nolde teorizó sobre su propia obra, espoleado en parte por las críticas que suscitaba la “tosquedad de su técnica”.  Todavía hoy es difícil enfrentarse a sus cuadros, sobre todo a los “cuadros religiosos”, con un espíritu crítico neutral, debido a la polémica que siempre les ha rodeado.  Pero también es complicado ser imparcial y crítico con la obra de Nolde a causa del aura de resistente y de campeón de la libertad artística que la persecución nazi paradójicamente le brindó.

Sensaciones en la Fundación Nolde

Dejo para el final mi pequeño ramillete de obras de Nolde de entre aquellas que prefiero. Antes quiero recoger aquí mi impresión sobre la distribución expositiva de la fundación de Seebüll y sobre las decisiones que guían la presentación de la obra del artista.

Al parecer, la agrupación de 33 óleos de dimensiones considerables (en sus uniformes marcos originales) en dos apretadas filas superpuestas en un solo salón (el espacio más grande la casa taller), respeta el hecho de que era así como los guardaba bajo llave y los quería contemplar y enseñar el pintor en sus años de reclusión y de retiro. Por lo que esa apelotonada disposición expositiva (que malamente ayuda a admirar las obras) respondería a sus últimas voluntades.

Si es así, hay que resignarse a ello, pero siento que no casa bien con la generosidad espacial y arquitectónica del edificio denominado Forum (pasaje obligado para emprender el recorrido hacia el jardín y la casa museo) que alberga la recepción y venta de billetes y de las publicaciones y objetos  de una la extensa boutique, la sala de proyecciones, la galería informativa y el restaurante. Un tercer edificio está dedicado a las oficinas de la Fundación.

El hostal de Seebüll Hof o granja de Hülltoft. Foto R.Puig

El hostal de Seebüll Hof o granja de Hülltoft. Foto R.Puig

No lejos del aparcamiento, está la granja de Hülltoft, en la que vivió el pintor durante la construcción de su casa y que, a juzgar por las acuarelas en las que aparece, ha conservado su aspecto de entonces.

Emil Nolde. La granja de Hültoof en invierno.  Acuarela.

Emil Nolde. La granja de Hültoof en invierno. Acuarela.

Hoy es una casa de huéspedes para los visitantes.

Emil Nolde.Verano tardío. Granja de Seebüll.  Acuarela.

Emil Nolde.Verano tardío. Granja de Seebüll. Acuarela.

Seebüll un destino de peregrinaje y de veneración de la figura y la obra de Emil Nolde. Como tal paga tributo a los espacios comerciales. No obstante, las obras de mayor formato se podrían presentar más generosamente, dándoles el aire que están reclamando. Ello ayudaría al visitante a contemplarlas,  estudiarlas, y disfrutarlas mejor. Se entiende que el anciano Nolde quisiera tenerlas así y, en el espacio reducido de su casa, no tuviese otra alternativa, pero hoy en día la denominada “Billedsalen” se asemeja a un salón de subastas o a un gabinete de coleccionista barroco.

Contrasta con ello el “atelieret” del artista donde se exhiben sus escenas evangélicas, cuya sinceridad religiosa es patente pero cuya calidad (materiales, color, factura) es discutible o, al menos inferior a los mejores cuadros de su obra profana.  En ese semisótano, donde Nolde pintaba,  esa serie dedicada a la vida de Cristo se presenta, como si de una capilla se tratase, estructurada en retablo.  El artista concibió esas escenas con la idea de que fuesen acogidas en una iglesia, pero fueron rechazadas repetidamente.

Eché en falta uno de los mejores óleos religiosos de Nolde, el “Jesús y los escribas” (1951), obra de su vejez, quizás prestada a la exposición que este verano le ha dedicado el Museo Luisiana de Dinamarca.

Jesús entre los doctores. Emil Nolde. Óleo. 1951

Jesús entre los doctores. Emil Nolde. Óleo. 1951

En todo caso, el jardín sigue también como el pintor lo diseñó y en los alrededores siguen pastando las vacas.

Una vaca cerca de la Fundación Nolde. Foto R.Puig

Una vaca cerca de la Fundación Nolde. Foto R.Puig

Pequeña selección personal

El agitado mar del Norte es uno de los temas preferidos y mejor logrados de Emil Nolde

Mar tormentoso. Emil Nolde.

Mar tormentoso. Emil Nolde.

Así como los cielos abrasados del atardecer

Atardecer. Emil Nolde. Óleo.Detalle.

Atardecer. Emil Nolde. Óleo.Detalle.

Las acuarelas de su largo viaje al Oriente en 1913/14

Emil Nolde. Junco. Acuarela. China 1913

Emil Nolde. Junco. Acuarela. China 1913

los juncos de los osados marineros y pescadores asiáticos

Emil Nolde. Palmen am Ufer. Acuarela. 1913 1914

Emil Nolde. Palmen am Ufer. Acuarela. 1913 1914

palmeras sobre mares paradisíacos y rostros de un mundo inocente.

Emil Nolde.Joven Buka.  Acuarela. 1913 1914

Emil Nolde. Joven Buka. Acuarela. 1913 1914

Más de treinta años después, son otros los rostros

Dos personas. Óleo. Detalle.  1945. Emil Nolde.

Dos personas. Óleo. Detalle. 1945. Emil Nolde.

entre los cuales admiro su maestría a la acuarela en el retrato de aquellas mujeres que conoció o que jugaron un papel importante en su vida, como este de la joven Jolanthe, su segunda mujer, quien se encargó junto con Joachmim von Lepel,  designado primer director por el artista, de organizar la Fundación Ada y Emil Nolde de Seebüll, para preservar y dar a conocer su obra.

Emil Nolde. Jolanthe Nolde. Acuarela. 1950

Emil Nolde. Jolanthe Nolde. Acuarela. 1950

Pienso que Emil Nolte fue tallando su propia vida como un experto ebanista que no sólo mide y construye sus creaciones, sino también su propia historia, contra viento y marea y reivindicándose frente a quienes quisieron eliminarle de la Historia.

 …

Llegando a Gotemburgo

Al salir de Seebüll miro la hora. No tengo más remedio que acelerar la marcha tras dejar las rutas vecinales  que atraviesan la frontera alemana por los campos del sur de Jutlandia, bañados en la luminosidad de una tarde perfecta que ya empieza a ser escandinava.

No me gustaría perder el ferry de las ocho de la tarde que, desde Fredrikshavn, me va a permitir desembarcar en Gotemburgo antes de la medianoche.  Justo, justo, paso por la garita de los billetes media hora antes de la salida.

En el ferry. Foto R.Puig

En el ferry. Foto R.Puig

En las cubiertas del Stena Danica hay, según se mire, un ambiente tanto de final como de comienzo de vacaciones:  hay viajeros alemanes de subida hacia sus destinos campestres en Suecia o Noruega, y suecos y noruegos de vuelta de sus baños de sol y mar en el continente.  Son estos los que más se explayan, cerveza en mano en el bar del puente superior de la nave, donde devoro un canapé de gambas y una hamburguesa doble,  preparados y servidos por empleadas filipinas.

En el ferry.   Foto R.Puig

En el ferry. Foto R.Puig

Un puente más arriba,  sobre uno de los bancos en los que se almacenan los chalecos salvavidas, disfruto de la puesta de sol y de una tardía siesta al aire libre.

Desde el ferry. Foto R.Puig

Desde el ferry. Foto R.Puig

La entrada en la bocana de la ría de Gotemburgo y el paso bajo el Älvsborgsbron (el puente que lleva el nombre de la fortaleza que defendía Gotemburgo en el pasado) la disfruto desde las barandillas exteriores de la nave.

Desde el ferry. Entrada en Gotemburgo.  Foto R.Puig

Desde el ferry. Entrada en Gotemburgo. Foto R.Puig

Las estructuras de acero del puente y la enorme grúa de los antiguos astilleros emergen entre las luces de la noche

Desde el ferry. Entrada en Gotemburgo.  Foto R.Puig

Desde el ferry. Entrada en Gotemburgo. Foto R.Puig

Al fondo, refulgente, la ciudad es una línea de luciérnagas multicolores

La noche de la ría.  Acrílico y óleo sobre tela. R. Puig 2014

La noche de la ría. Acrílico y óleo sobre tela. R. Puig 2014

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