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De anima

25 noviembre, 2018
La tardor. Foto R.Puig

Tardor. Foto R.Puig

Traducir poesía es otra forma de ser poeta. Para traducir del sueco todos los poemas de Edith Södergran (San Petersburgo 1892 – Raivola, Finlandia, 1923) hay que serlo bastante. A Neila García Salgado le han otorgado el Premio Nacional de Traducción Literaria 2018 por haberlo llevado a cabo.

                                      Kärlek

Min själ var en ljusblå dräkt av himlens färg;

jag lämnade den på en klippa vid havet

och naken kom jag till dig och liknade en kvinna.

Och som en kvinna satt jag vid ditt bord

och drack en skål med vin och andades in doften av några rosor.

Du fann att jag var vacker och liknade något du sett i drömmen,

jag glömde allt, jag glömde min barndom och mitt hemland,

jag visste endast att dina smekningar höllo mig fången.

Och du tog leende en spegel och bad mig se mig själv.

Jag såg att mina skuldror voro gjorda av stoft och smulade sig sönder,

jag såg att min skönhet var sjuk och hade ingen vilja än – försvinna.

O, håll mig sluten i dina armar så fast att jag ingenting behöver.

 

                                            Amor

Mi alma era un traje azul claro como el cielo;

lo dejé en una roca junto al mar

y desnuda fui hasta ti y parecía una mujer.

Y como mujer me senté en tu mesa

y bebí un cuenco de vino y aspiré el aroma de unas rosas.

Me encontraste bella y parecida a algo que habías visto en sueños,

olvidé todo, olvidé mi infancia y mi patria,

sólo sabía que tus caricias me tenían cautiva.

Y sonriente tomaste un espejo y me pediste que me mirara.

Vi que mis hombros estaban hechos de polvo y se desmoronaban,

Vi que mi belleza estaba enferma y no tenía otra voluntad que desaparecer.

Oh, abrázame tan fuerte que ya no necesite nada.

.

Edith Södergran, “Encontraste un alma”. Poesía completa, traducción de Neila García Salgado, edición bilingue, Madrid, Nórdicalibros, 2017, pág.121.

Edith Södergran. Autorretrato. www.sls.fi

Edith Södergran. Autorretrato. www.sls.fi

Du sökte en blomma

och fann en frukt.

Du sökte en källa

och fann ett hav.

Du sökte en kvinna

och fann en själ –

du är besviken.

.

Buscabas una flor

y encontraste un fruto.

Buscabas una fuente

y encontraste un mar.

Buscabas una mujer

y encontraste un alma –

estás decepcionado.

 “El día refresca. IV”, Ibidem, p.25

Hechos de polvo. Foto R.Puig

“…hechos de polvo”. Foto R.Puig

…el alma no sólo es mortal sino que es lo único mortal que hay. Sólo el alma muere en nuestro tétrico mundo, nada más. Por tanto nosotros los humanos, los seres dotados de conciencia autorreflexiva, es decir de alma, somos los únicos mortales del universo que conocemos. Nada muere, nada es sólo una vez y nunca más, sólo nosotros. Tal es nuestro fatal privilegio. Y por eso el alma sólo puede enamorarse de otra alma.  Amar es celebrar con emoción y zozobra la existencia de algo que podría no haber sido y que necesariamente debe dejar de ser.

Fernando Savater, “El alma mortal”, Claves de Razón Práctica, número 261, Noviembre/Diciembre 2018, pág. 48

Cuando Edith Södergran murió de tuberculosis a los 31 años, otro gran poeta escandinavo, Elmer Diktonius, (1896 – 1961), escribió:

La generación de los jóvenes poetas nórdicos ha perdido a su pequeña gran madre. El mundo ha perdido a una de las más grandes mujeres creadoras de todos los tiempos.

Edith Södergran con su gato Totti. www.sls.fi

Edith Södergran con su gato Totti. www.sls.fi

             Yo

Soy forastera en esta tierra que yace

bajo las profundidades del mar apremiante,

el sol se asoma con rayos rizados

y el aire flota entre mis manos.

Me dijeron que nací en cautividad  –

que ninguna cara aquí me sería conocida.

¿Soy una piedra que lanzaron hacia el fondo?

¿Soy un fruto demasiado pesado para su rama?

Merodeo a los pies del árbol murmurante,

¿cómo he de trepar por su tronco escurridizo?

En la cima donde tambaleando las copas se unen

quisiera tumbarme y otear el humo

que expulsan las chimeneas de mi tierra…

.

              Jag

Jag är främmande i detta land,

som ligger djupt under det tryckande havet,

solen blickar in med ringlande strålar

och luften flyter mellan mina händer.

Man sade mig att jag är född i fångenskap –

här är intet ansikte som vore mig bekant.

Var jag en sten, den man kastat hit på bottnen?

Var jag en frukt, som var för tung för sin gren?

Här ligger jag på lur vid det susande trädets fot,

hur skall jag komma upp för de hala stammarna?

Däruppe mötas de raglande kronorna,

där vill jag sitta och speja ut

efter röken ur mitt hemlands skorstenar…

De “Poemas”, 1916 en ibidem, pág. 37

En youtube hay un vídeo en que este poema es recitado

Arremolinarse

18 noviembre, 2018
Mañanita de noviembre en Chamberí. Foto R.Puig

Mañanita de noviembre en el barrio de Chamberí. Foto R.Puig

He pasado unos días en Madrid. Me gusta salir a dar una vuelta temprano, me gusta el sabor a barrio madrileño. Al fin y al cabo sigo siendo de aquí. A primeras horas es como siempre, salvo que los coches no son como los de antaño.

Unas horas más y la cosa cambia. Pero por el momento es como entonces, al menos me hace ilusión que sea así.

Además, caminar ayuda a pensar. No sé ustedes, pero a veces se arremolinan los pensamientos. Supongo que por eso la escuela de filosofía que Aristóteles fundó en Atenas era peripatética, es decir que filosofaban pasito a paso dando vueltas alrededor del patio o por el ágora. Eso ayudaba a poner orden en los pensamientos.

Creo que, a primeras horas de la mañana, pasear por un barrio de Madrid también tiene efectos aristotélicos.

Aunque cada cual tiene su método.

El primer cigarrillo. Chamberí en noviembre. Foto R.Puig

El cigarrillo tempranero. Chamberí en noviembre. Foto R.Puig

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Hace cien años

Lo que dejan las guerras. Cementerio de Ixelles. Bruselas. Foto R.Puig

Lo que dejan las guerras. Cementerio de Ixelles. Bruselas. Foto R.Puig

Andando por Madrid pensaba yo que los europeos están olvidando su historia. Aparte de que el armisticio de 1918 no puso fin a otras guerras, también europeas, no recordamos ya que casi medio millón de prisioneros de guerra tuvieron que ser de golpe repatriados, que centenares de miles de personas se convirtieron en apátridas, que 800.000 rusos se tuvieron que refugiar fuera de su tierra expulsados por la guerra civil, que 700.000 armenios sobrevivientes del genocidio se desparramaron por Francia, Egipto, Líbano y Siria, que en 1923 al final de la guerra greco-turca 1,3 millones de griegos ortodoxos tuvieron que dejar la Turquía en donde tenían su vida para refugiarse en una Grecia empobrecida (Atenas pasó de 300.000 habitantes a 700.000 en 18 meses) y 300.000 turcos emprendieron el camino inverso desde la Grecia donde habían nacido.

Todo esto en una Europa donde había hambrunas y donde, a pesar de los rechazos populares y políticos, los refugiados acabaron integrándose lentamente (por no hablar de la segunda guerra bárbara y los enormes desplazamientos de refugiados que generó).

Acogida de refugiados en Europa al final de la I Guerra Mundial. Atlas historique des migrations y Le Monde

Refugiados en Europa tras la I Guerra Mundial. Atlas historique des migrations y Le Monde

En condiciones que no se pueden ni comparar con las actuales Europa logró salir adelante y los refugiados contribuyeron a levantarla. Hoy esto se ha olvidado y los agoreros se apoderan del imaginario colectivo  europeo.

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Apollinaire 

Pensaba también en los poemas de Guillaume Apollinaire, que murió dos días antes de la firma del armisticio, por lo que también de su final prematuro se cumplen cien años.

Un poeta que revolucionó las formas de la expresión poética moderna, pero que vivió las espantosas trincheras de la Gran Guerra y accionó el cañón como artillero (“los obuses maúllan un amor a muerte”), hipnotizado, visionario de un porvenir radiante (“el himno del porvenir es paradisiaco”) para protegerse de la realidad que cada día de verdad veía (“llueve alma mía llueve pero llueve ojos muertos”) como expresa en un famoso poema el de La nuit d’avril 1915 (*)

Sin embargo su poesía no le protegió del obús que le malhirió, ni de las dos trepanaciones, ni de los cambios caracteriales que le afectaron, ni de la muerte banal (“gripe española”) que le alcanzó sin llegar a saber del armisticio, cuando dado de baja recuperaba sus ilusiones.

No pudo ser testigo de la victoria para la que como soldado convencido se había alistado.

Apollinaire. Xilografía de Jaudon a partir de un dibujo de Picasso.

Apollinaire. Xilografía de Jaudon a partir de un dibujo de Picasso.

En abril del 1915, en plena batalla nocturna con intercambios de artillería, mientras los jóvenes reclutas (él es uno de ellos) disparan sus cañones en dirección de los ruidos que llegan del otro lado de las alambradas electrificadas, siente lo que luego plasma en su poema Guerre:

(….)

Ne pleurez donc pas sur les horreurs de la guerre

Avant elle nous n’avions que la surface

De la terre et des mers

Après elle nous aurons les abîmes

Les sous-sol et l’espace aviatique

Maîtres du timon

Après après

Nous prendrons toutes les joies

Des vainqueurs qui se délassent

Femmes Jeux Usines Commerce

Industrie Agriculture Métal

Feu Cristal Vitesse

Voix Regard Tact à part

Et ensemble dans le tact venu de loin

De plus loin encore

De l’Au-delà de cette terre

****

(…)

No lloréis pues por los horrores de la guerra

Antes de ella sólo teníamos la superficie

De la tierra y de los mares

Después de  ella tendremos los abismos

El subsuelo y el espacio aviatico

Dueños del timón

Después después

Aferraremos todos los gozos

De los vencedores que se relajan

Mujeres Juegos Fábricas Comercio

Industria Agricultura Metal

Fuego Cristal Velocidad

Voz Mirada aparte el Tacto

Y con el tacto que viene de lejos

De más lejos aún

Del más allá de esta tierra

Guillaume Apollinaire, del poema “Guerre” en Case d’Armons, 1915

.

Causas y pretextos

Cuando aún estaba en marcha la maquinaria de muerte de la Gran Guerra, una casa editora de Madrid le publicaba al político y diplomático italo-cubano, Orestes Ferrara (1876 – 1972), a la sazón  profesor de Derecho Público de la Universidad de La Habana, un lúcido análisis (que compré a precio irrisorio en una librería de viejo hace pocos años), titulado “La Guerra Europea. Causas y pretextos” (**), en cuyo primer capítulo escribe:

… un hecho doloroso, pero sin importancia, desde el punto de vista internacional, precipitó el ingente conflicto, que nos hace pensar si la civilización es un mito, y si las grandes regresiones del pasado no tuvieron las mismas causas y no siguieron iguales rumbos de los que parece deban servir de futuras indicaciones al mundo europeo.

Orestes Ferrara (1876-1915)

Orestes Ferrara (1876-1915)

Y en el capítulo final, este autor, de ideas liberales (como su padre Eduardo Ferrara, que combatió junto a Garibaldi) y que desde Italia viajó a Cuba a los veinte años para alistarse  en la guerra de independencia contra los españoles se expresa así:

La juventud culta en todas partes se ha hecho conservadora y reaccionaria, yendo a formar las agrupaciones nacionalistas, que en Alemania no son distintas de las de Francia, y viceversa, y que sostienen ideas y principios muy distintos de aquellas generosas cohortes de jóvenes que sobre las barricadas o en el campo de batalla ganaron las instituciones de libertad, que con mayor o menor amplitud se disfrutan.

Orestes Ferrara, La Guerra Europea. Causas y pretextos, Madrid, Sociedad Español de Librería, s.f. (probablemente en 1915), 328 páginas.

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Ciudadanía

Y pienso en lo que dijo recientemente Fernando Savater en Alsasua:

Si la ciudadanía depende de los terruños, de la sangre, de los orígenes, de los apellidos, entonces todos los que intentan venir a Europa a buscar ayuda están perdidos. La forma de que los que vienen a Europa sean ayudados y encuentren solidaridad es que no nos importe ni preguntemos a nadie de dónde viene, ni cuál es su sangre, ni cuál es su color, ni cómo se apellida, sino si quiere compartir con nosotros el proyecto de los derechos sociales, de garantías, de la defensa y de la protección de las minorías. Si quiere hacer eso ¡bienvenido sea a Europa y bienvenido sea a nuestros países!  ¡Y esto es lo que tenemos que defender!

Extracto de la intervención de Fernando Savater en Alsasua el 4 de noviembre del 2018


Notas

(*)
La nuit d’avril 1915
    À L. de C.-C.

Le ciel est étoilé par les obus des Boches
La forêt merveilleuse où je vis donne un bal
La mitrailleuse joue un air à triples-croches
Mais avez-vous le mot
Eh ! oui le mot fatal
Aux créneaux Aux créneaux Laissez là les pioches

Comme un astre éperdu qui cherche ses saisons
Cœur obus éclaté tu sifflais ta romance
Et tes mille soleils ont vidé les caissons
Que les dieux de mes yeux remplissent en silence

Nous vous aimons ô vie et nous vous agaçons

Les obus miaulaient un amour à mourir
Un amour qui se meurt est plus doux que les autres
Ton souffle nage au fleuve où le sang va tarir
Les obus miaulaient
Entends chanter les nôtres
Pourpre amour salué par ceux qui vont périr

Le printemps tout mouillé la veilleuse l’attaque

Il pleut mon âme il pleut mais il pleut des yeux morts

Ulysse que de jours pour rentrer dans Ithaque

Couche-toi sur la paille et songe un beau remords
Qui pur effet de l’art soit aphrodisiaque

Mais
orgues
aux fétus de la paille où tu dors
L’hymne de l’avenir est paradisiaque.

Guillaume Apollinaire, de Case d’armons, 1915

De calabazas y pucheros

11 noviembre, 2018
Al solecillo de la tarde. Botánico de Gotemburgo. Foto R.Puig

Al solecillo de la tarde. Botánico de Gotemburgo. Foto R.Puig

“Adieu, vive clarté de nos étés trop courts” (Baudelaire, Chant d’automne)

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Calabazas

A principios de noviembre –velis nolis– a todos nos dan calabazas. Hay que hacerse a ello, es el jalogüín, como Fernando Savater lo llama cuando escribe que estas fechas no son sólo de añoranza de quienes se ausentaron de nuestras vidas; para los niños, añade, se acompañan de “ese toque de terror venial que convierte a las ánimas difuntas en sobresaltos de feria y no en reos del purgatorio o amenazantes embajadores del fuego eterno”.

En el Jardín Botánico de Gotemburgo  se pueden ver en estos días hasta noventa formas de calabaza, también llamada zapallo, que es como se denomina la cocúrbita comestible en gran parte de la la América castellano hablante. Su cosecha en Europa antecede en cuatro a cinco meses a las fechas de su recolección en aquellas tierras hermanas.

90 tipos de calabazas. Jardín botánico de Gotemburgo. Foto R.Puig

90 tipos de calabazas. Jardín botánico de Gotemburgo. Foto R.Puig

Además de saborear en la cantina del jardín una sopa de calabaza, puedes entrar en una casita roja que parece sacada de un cuento de gnomos y descubrir las formas inusitadas de lo que en sueco y con pompa onomatopéyica llaman pumpa.

La casita de exposiciones. Jardín botánico de Gotemburgo. Foto R.Puig

La casita de exposiciones. Jardín botánico de Gotemburgo. Foto R.Puig

Cualquier época del año es buena para acercarse al Jardín Botánico, pero quizás sea ahora cuando los tonos de color y la luz oblicua del sol mejor se hermanan con el agua.

Luz de otoño. Foto R.Puig

Luz de otoño en el Botánico. Foto R.Puig

Quedan en los parterres esas flores que se mantienen casi todo el año.

Asteracea. Symphyotrichum novi belgii. Botánico de Gotemburgo. Foto R.Puig

“Asteracea. Symphyotrichum novi belgii”. Botánico de Gotemburgo. Foto R.Puig

Tiemblan todas las coloraciones del espectro lumínico

Hojas de Acer Palmatum. Botánico de Gotemburgo. Foto R.Puig

Hojas de “Acer Palmatum”. Botánico de Gotemburgo. Foto R.Puig

en una gran variedad de formas.

En el Jardín botánico de Gotemburgo. Foto R.Puig

En el Jardín Botánico de Gotemburgo. Foto R.Puig

Decididamente son tiempos para el paseo.

En otoño paseos. Foto R.Puig

En otoño paseos. Foto R.Puig

Certifican los historiadores que Aristóteles inauguró su Escuela Peripatética en el año 335 a.C., pero en mi modesta opinión tuvo además que ser cuando el otoño se enseñoreaba de los cielos de Atenas, como lo hacía sobre Gotemburgo hace poco más de una semana. Estos días son buenos para pasear filosofando o para filosofar paseando.

Cielo de otoño desde el Botánico. Foto R.Puig

Cielo de otoño desde los invernaderos del Botánico. Foto R.Puig

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Colores en la cacerola

(por cortesía de la cocina de Amelia)

Pocas policromías pueden competir con la paleta del otoño. Sin embargo no le van a la zaga los colores de los manjares de una mesa peruana. No se enfaden los amantes de las demás gastronomías, pero esto lo digo con pruebas: para animarme a tomar el avión a Lima, unos buenos amigos me han provocado hace poco con fotos de los platos que la cocina de Amelia (seguramente con la ayuda de Manolo para cortar cebollas) estaba desplegando sobre la mesa.

Mesa de manjares. Lima. Cortesía de la cocina de Amelia.

Estas eran las imágenes que a través del éter me servía mi androide ¡cuando yo me estaba preparando unos humildes huevos fritos!

CauCau. La cocina de Amelia. Lima. Peru

“Cau cau”. La cocina de Amelia. Lima. Perú

¡Oh visiones fugitivas¡ ¡Oh manjares que al tacto y al gusto por la pantalla escapan! Aunque mejor no me quejaré, no sea que un criollo me responda : “¡Amigo ¿cuál es tu cau cau?!” (*)

Olluquito con Charqui. La cocina de Amelia. Lima. Peru

“Olluquito con charqui”. La cocina de Amelia. Lima. Perú

¡Y que me dicen de este nombre, olluquito! Es verdad que faltan el tacto y el gusto, pero ¿a que suena que alimenta?

Continuamos con otros dos platos que nos llegan de un Perú primaveral, pero que en Europa son perfectamente otoñales.

El siguiente es un plato de cuchara…

Frejoles. La cocina de Amelia. Lima. Peru

“Frejoles”. La cocina de Amelia. Lima. Peru

Ideal para los primeros fríos, como también lo es este

Seco de res. La cocina de Amelia. Lima.Peru

“Seco de res”. La cocina de Amelia. Lima.Peru

¡Que aproveche!

¡Ah! Y para desengrasar podemos salir a jugar al fútbol con los niños…

Entrenamiento. Jardín botánico de Gotemburgo. Foto R.Puig

Entrenamiento. Jardín botánico de Gotemburgo. Foto R.Puig


Notas:

(*)  “¡Amigo ¿cuál es tu cau cau?!” =  “¡Amigo ¿cuál es tu problema?!”

Por lo que he podido hasta el momento averiguar:

  • El cau cau (competidor de los callos a la madrileña) lleva mondongo, patata, cebolla roja, pasta de ají amarillo, dientes de ajo picados, polvo de cúrcuma, hierbabuena, guisantes, aceite de oliva, sal, pimienta y comino.
  • El olluquito de charqui lleva, además del charqui o carne de res desecada, lomo de cerdo en cubos, olluco (planta andina) picado, ají, ajo molido, comino, perejil picado, culantro (coriandro), aceite y sal.
  • El seco de res lleva carne de vacuno, cebolla roja picada en cubitos, ajo molido, culantro molido, guisantes, ají molido, aceite, agua, sal,  pimienta y comino.

En cuanto a cómo todo esto se combina y se elabora… le tendremos que preguntar a Amelia.

 

Otoño con una esquina roja

4 noviembre, 2018
Foto R.Puig

Foto R.Puig

Otoño

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Otoño manso, yo mismo me venzo

y cedo a tus aguas hasta beberme el cielo,

fuga suave de árboles y abismos.

.

Áspera es la pena del nacer

que a ti unido me halla;

y en ti me duelo y sano:

.

pobre cosa caída

que la tierra recoge.

Hasta beberme el cielo. Foto R.Puig

Hasta beberme el cielo. Foto R.Puig

Autunno

.

Autunno mansueto, io mi posseggo

e piego alle tue acque a bermi il cielo,

fuga soave d’alberi e d’abissi.

.

Aspra pena del nascere

mi trova a te congiunto;

e in te mi schianto e risano:

.

povera cosa caduta

che la terra raccoglie.

.

Salvatore Quasimodo. “Oboe sumergido” (Óboe sommerso, 1930-1932),Tutte le poesie, intr. Gilberto Finzi. Milano, Mondadori Ed, 1960, p.67 (la traducción es mía).

Otoño manso. Foto R. Puig

Otoño manso. Foto R. Puig

Ayer se celebraba el Día de Difuntos en Suecia.

La tarde se retiraba lentamente tras un día luminoso. En tales días el sol arde en los ventanales de Vasastan y se retira renuente de los miles de lápidas del camposanto. La afluencia al inmenso cementerio de Kvibergs en Gotemburgo -uno de los más grandes de Europa con sus 130 hectáreas-  era grande.

Pobre cosa caida. Foto R. Puig

Pobre cosa caída… Foto R. Puig

Raras son las cruces en la cabecera de sus tumbas, excepto

Pobre cosa caida. Foto R. Puig

Pobre cosa caída que la tierra recoge. Foto R. Puig

en una en la que, por toda memoria, hay dos tablas cruzadas.

También hay enterrados 377 soldados alemanes muertos en aguas o tierras de Suecia en las dos guerras mundiales

Memorial de los soldados alemanes. Cementerio de Kvibergs. Gotemburgo. Foto R.Puig

Memorial de los soldados alemanes. Cementerio de Kvibergs. Gotemburgo. Foto R.Puig

agrupados de dos en dos, en el memorial hay una referencia a un versículo del evangelio según San Juan (JOH 15,13) :

Nadie tiene mayor amor que quien da la vida por sus amigos

En ti me duelo y sano. Foto R. Puig

Áspera es la pena del nacer. Foto R. Puig

No lejos yacen 144 soldados de la Commonwealth, 68 muertos en la batalla de Jutlandia en 1916 y 46 en la Segunda, principalmente en enfrentamientos aéreos.

Tumbas de soldados británicos. Cementerio de Kvibergs. Gotemburgo. Foto vastarvsbloggen.se

Tumbas de soldados británicos. Cementerio de Kvibergs. Gotemburgo. Foto vastarvsbloggen.se

Los ruidos del otoño

28 octubre, 2018
Hay ruidos en el parque. Foto R.Puig

Hay ruidos en el parque de Nya allén. Foto R.Puig

El 1º de abril de este año dejé en estas páginas constancia de las aprensiones que embargan a muchos vecinos de Gotemburgo en relación con lo que yo denominaba el lumbricus magnus. No era, puedo asegurarles, un poisson d’avril. El nombre oficial es Västlänken (“el enlace occidental”). Se trata de un enorme proyecto para la construcción de una travesía ferroviaria (norte-este-sur) de ocho kilómetros, que incluye la perforación de seis kilómetros de túnel bajo el núcleo central de Gotemburgo.

En el año 2007 la obra se presupuestaba en 15.000 millones de coronas suecas, que se convirtieron en 20.000 en 2010 y actualmente se estima en casi 35.000 millones (cerca de 3.400 millones de euros) que, según porcentajes oficiales, se cubrirán al 50% con el presupuesto nacional. Un 41% por ciento lo cubrirán los impuestos de entrada y salida de vehículos por la ciudad (que cada año suben), es decir por los habitantes de la misma que viven o trabajan en ella y no tienen más remedio que desplazarse en vehículos motorizados

Se dice que las obras concluirán en el 2026 con una serie de grandes ventajas para la mejora de los transportes y los viajes en tren que tienen a Gotemburgo como nudo estratégico.

Se acerca la gran lombriz. Foto R.Puig

¡Uy! se acerca la gran lombriz. Foto R.Puig

El debate ha sido intenso, pues durante ocho años (si se cumplen los plazos) la ciudad va a estar sometida a grandes obras de excavación de túneles, con grandes socavones a cielo abierto en puntos neurálgicos, y cientos de volquetes circulando para llevarse el suelo extraído, no se sabe muy bien hacia dónde, más las emisiones de máquinas y camiones. El temor a imprevistos y riesgos geológicos está llevando a miles de propietarios en inmuebles de las zonas afectadas a solicitar una certificación sobre el estado actual de sus pisos o edificios.

La ciudad está construida en una buena parte (surcada por canales) sobre suelos arcillosos y en parte cimentada sobre rocas graníticas. Las encuestas de opinión entre la ciudadanía el año pasado daban un 26 % de opositores a la obra, un 25% de habitantes a favor y un 46% que no se pronunciaba. Consecuencia: tras las elecciones de hace ya cincuenta días aún no se sabe quién será el o la burgomaestre de la ciudad (casi un 30 % de los electos al Consejo Comunal están en contra del proyecto).

Pero, en fin, parafraseando a Beltrán du Guesclin, no voy a ser yo quien (con mi pobre voto) quite ni ponga alcalde, pues siendo madrileño en Suecia, más me valdría hacerme el sueco. Además, este blog no suele emitir juicios de política aplicada y, mucho menos, de política ficción.

Así que volvamos a los ruidos del otoño.

Otoño mediado. Foto R.Puig

Otoño mediado. Foto R.Puig

En variadas ocasiones he traído a estas páginas las imágenes del Kungsparken que recorre la Nya allén y bordea el antiguo canal que circunda el corazón de lo que fueron los bastiones de la ciudad dieciochesca.

Mapa Nya allén. Gotemburgo

Desde hace años suelo pasear por esta verde avenida en ambas direcciones. Incluso la tomé como motivo de uno de mis lienzos.

Nya allén. Acrílico y óleo sobre tela. Ramón Puig 2014

Nya allén. Acrílico y óleo sobre tela (120 x 100 cm). Ramón Puig, 2014

Pues bien, hace pocos días, me daba yo una vuelta por este paseo, cuando caí en la cuenta de que en la Nya allén ya se está excavando justo frente a la iglesia del histórico barrio de Haga (Hagakyrka), bajo la cual el lumbricus magnus abrirá un vasto espacio para una estación subterránea de cuatro vías de tren.

Dos liturgias. Foto R.Puig

Dos liturgias. Foto R.Puig

Como es sabido, las obras públicas a cielo abierto suelen concitar el interés de paseantes ociosos (entre los que últimamente me incluyo). Al fin y al cabo, desde que éramos hombrecitos, nos regalaban camiones-volquete, grúas y otras herramientas para que jugáramos a ser ingenieros de caminos, canales y puertos, lo que por supuesto incluye socavones y túneles de gran tamaño.

Así que algo mueve a los pensionistas de nuestra generación a extasiarse ante esos artilugios, los de verdad, operados por hombres (hoy también por más y más mujeres) con casco y chaquetones reflectantes.

Los artilugios de la gtan lombriz. Foto R.Puig

Los artilugios de la gran lombriz. Foto R.Puig

Cuando junto a otros viandantes te detienes a observar un rato las excavaciones y a escuchar las conversaciones, estos parloteos callejeros son como una pequeña encuesta de opinión a pie de calle. Hay desde aquellos (más bien gente que peina canas) que dicen, como escuché textualmente, “vamos a tener que emigrar”, a quienes simplemente se limitan a decir que es fascinante.

La lombriz ya anda por aquí. Foto R.Puig

La gran lombriz ya anda por aquí. Foto R.Puig

En mi caso, cronista de mis días y si mis lectores no protestan, les tendré al corriente de los progresos del gran verme.

Y si alguno se da un garbeo para venir a verme, trataré de servirle de guía, si es necesario con casco.

Para celebrarlo ¿qué mejor que unas tapas de gruyer con sus agujeros?

Voracidad. Foto R.Puig

Voracidad. Foto R.Puig

Y ya que el apetito del anélido es enorme y complejo, no quiero olvidar otro detalle: sus anillos son de varia nacionalidad. A esta voraz expedición aportan sus fuerzas varios musculosos consorcios de Suecia, Italia, Turquía, Noruega y Alemania.

Excavando. Foto R.Puig

Cómo es la vida, cuando pensábamos que lo sabíamos todo sobre gusanos y lombrices

Janet y Allan Ahlberg. El gusano, ese desconocido. Altea Benjamín, Madrid

Janet y Allan Ahlberg. “El gusano, ese desconocido. Madrid, Altea Benjamín, 1981 (The Little Worm Book, Granada,1979)

resulta que aún nos queda mucho por aprender

Hello. Foto R.Puig

Elogio de la nimiedad (VIII): ripios del desayuno

21 octubre, 2018
Siesta canina en la Vall d.Ebo. Foto R.Puig

Siesta canina en la Vall de Ebo. Foto R.Puig

Estaba ya tentado de hacer novillos este domingo. Además una cantata de Bach en la radio me invitaba a la pereza del bloguero, esa que te asalta cuando la semana ha estado mediada por un vuelo low cost y la resaca consiguiente.  Pero, al descargar algunas fotos de mis últimas semanas por las tierras de mi abuela materna, algunas me han devuelto a mis deberes.

Fue en la Vall de Ebo, el cuatro de octubre, en un restaurante al que vamos de pascuas a ramos a comer los platos de los pueblos serranos de la Marina Alta. Hay a sus puertas dos perros reviejos, que siempre parecen estar a punto de estirar la pata y sin embargo, cuando de año en año volvemos, siguen ahí en absoluta indolencia canina o, visto de otro modo, en la mayor placidez.

Y me he dicho : “¡aún no estás ahí!

Así que, a pesar de que había cerrado los ojos (como es de rigor cuando te mece la música de Bach) he oído una voz (no sé si en alemán o en latín) que, entre los vaivenes de la música del genio de Leipzig, me susurraba : “¡abre los ojos y cumple con tu precepto dominical!”

Despertar canino en la Vall d'Ebo. Foto R.Puig

Despertar canino en la Vall de Ebo. Foto R.Puig

La verdad es que, desde el miércoles por la tarde hasta esta mañana de domingo, no puedo destacar muchas nimiedades. No me refiero obviamente al mundo mundial del que se ocupa mi amigo José María Tortosa, donde, gira que te gira, sigue sucediendo de todo, y no precisamente cosas nimias. Más bien, se trata de esas banalidades mías que a menudo rumino en estas páginas.

Pero veamos…

El día antes de volar de Alicante a Gotemburgo, frente a mi balcón el cielo se adornaba con brochazos de amarillo Nápoles.

MIércoles 17 de octubre. Atardecer en la Almadraba. Foto R.Puig

MIércoles 17 de octubre. Atardecer en la Almadraba. Foto R.Puig

Diríase que el espíritu de Rubens andaba enredando entre los nubarrones de un temporal que se anunciaba mientras yo hacía las maletas.

No dejó de llover en toda la noche.

A la mañana siguiente la visión era una mezcla de grisalla, morado y plata. Un charco inmenso el mar, y los modestos aguazales que la lluvia había dejado y que la luz dignificaba.

Jueves 18 de octubre. La mañana desde el balcón.. Foto R.Puig

Jueves 18 de octubre. La mañana desde el balcón.. Foto R.Puig

Y aquí me tienen, mañana de domingo en costas escandinavas, en horas de desayuno, frente a los entes de una prosaica mesa de cocina.

Es la leche. Foto R.Puig

Es la leche. Foto R.Puig

A mí este vaso glauco

a la edad pueril

me ha transportado

.

“¡Bebe niño la leche!

¡Acábatela toda!

¡Si no, no crecerás!”

.

Nadie entonces sabía

que la lactosa

podía ser peligrosa.

.

Es la pera. Foto R.Puig

Es la pera. Foto R.Puig

Pequeña cachiporra

verde, amarilla o pecosa

la pera es otra cosa.

.

Robada del vecino

si decirse puede

sabe aún más sabrosa.

.

Es fruta muy jugosa,

la comas a mordiscos

o te la den con queso.

.

Aquí hay tomate. Foto R.Puig

Aquí hay tomate. Foto R.Puig

No hay por mi Alicante

desayuno o almuerzo

sin tu pan con tomate.

.

Con kilos de este fruto

y otros tantos de azúcar

creaba mi abuela confitura.

.

Pero -¡ay!- (hábito estúpido)

su espachurre en las calles

hoy llaman tomatina.

Cafecito matinal. Foto R.Puig

Cafecito matinal. Foto R.Puig

Es mi ripio final

una modesta laudatio

del fruto del cafetal.

.

Mis amigos colombianos

acostumbran al café solo

llamar tinto.

.

Hasta Bach lo cantó

y gracias a esa taza

hoy el blog despegó.

Gato en la Vall d.Ebo. Foto R.Puig

Gato en la Vall de Ebo. Foto R.Puig

Así que ahora estoy despierto como este gato de la Vall de Ebo vecino de los viejos canes sesteantes.

 

 

 

Los blues de la Almadraba

14 octubre, 2018
Foto R.Puig

Jinetes en el cielo. Foto R.Puig

 

Azul

Hay tardes, yo no sé,

cuando los cielos son mar

y la mar cielos.

.

Hay tardes, yo no sé,

cuando volubles los azules vuelan

en enjambres.

 

Azules. Foto R.Puig

Azules. Foto R.Puig

Hay tardes, yo no sé,

cuando vagamos escindidos

por las orillas.

.

Hay tardes, yo no sé,

cuando las olas son aire

y el aire espumas.

 

Nubes como espumas. Foto R.Puig

Nubes como espumas. Foto R.Puig

Hay tardes, yo no sé,

cuando las nubes al mar

raptan las almas.

.

Hay tardes, yo no sé,

cuando del cielo el azaroso azul

secuestra sentimientos.

 

Pensar azul. Foto R.Puig

Pensar azul. Foto R.Puig

 

Ce bleu me colle aux lèvres

Celui qui bien tard a compris qu’il ne saura jamais le pourquoi ni le comment des choses, et dont le cœur mangé dérive entre deux eaux, enfouit dans les étoffes de la mer son amertume et son désir. Encore espère-t-il du large un secours, des rafales de ciel, un peu de sang neuf, ce qu’il faut de chair pour chauffer ses os, et peut-être même, les beaux soirs, trois milligrammes d’éternité qui fondent lentement sur la langue.

.

Este azul se adhiere a mis labios

Quien bastante tarde ha comprendido que nunca sabrá ni el porqué ni el cómo de las cosas, y cuyo corazón consumido deriva entre dos aguas, sepulta en los abismos del mar su amargura y su deseo. Aun así espera del alta mar un alivio, ráfagas de cielo, algo de sangre nueva, lo que de carne precisa para caldear sus huesos, y puede que incluso, los bellos atardeceres, tres miligramos de eternidad fundiéndose lentos en la lengua.

Jean-Michel Maulpoix, “Une histoire de bleu”,

Paris, Poésie / Gallimard, 1992, p. 104 (la traducción es mía)

Miligramos de eternidad. Foto R.Puig

Miligramos de eternidad. Foto R.Puig