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Reminiscencias

31 marzo, 2019
Litoral al atardecer. Playa dela Almadrava. Els Poblets. Foto R.Puig

Litoral al atardecer. Playa dela Almadraba. Els Poblets. Foto R.Puig

Esta entrada se la dedico a José María Tortosa

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Hoy me abandono al mar

como una piedra lisa

brillo breve 

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Todo lo abraza el mar

como en sueños

me mece

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El mar todo lo embebe

como una ola huye

 la luz fenece

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Osado el charco y fugaz

como quiere ser mar

al sol retiene

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El sol cautivo efímero. Foto R.Puig

El sol de un charco cautivo. Foto R.Puig

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Un recuerdo

A la vista de un charco que quiere apoderarse del sol, me ha venido a las mientes  algo que, hace ya muchos años, nos contaban en las clases de catecismo del colegio.

Según una leyenda medieval, Agustín de Hipona, en su ambición de saberlo todo, se paseaba por la orilla del mar, planteándose problemas complicados. Seguramente fue también uno de esos atardeceres frente al Mediterráneo, tan propicios para la ensoñación y que tan fecundos habían sido para el nacimiento de la Filosofía griega. Si bien esto ocurría cuatro siglos después de que un mesías judío llamado Jesús hubiese venido a complicarlo todo un poco más. Eran ya tiempos de Teología y nada como la orilla del mar para pensar cuestiones enrevesadas.

¿Se acuerdan de la leyenda?

Era más o menos así:  San Agustín paseaba por una playa, ruminando la doctrina de la Trinidad. Y hete aquí que ve a un niño, que está jugando a la orilla del mar. El pequeño va y viene para llenar un cubo de agua y vaciarlo repetidamente en un hoyo que ha hecho en la arena.

Agustín le pregunta por qué lo hace, a lo que el niño responde que está trasvasando el mar al agujero. Al escucharlo, el filosofo le dice que eso es imposible, y el chaval le responde que si es imposible, más imposible aún es tratar de descifrar el misterio de la Santísima Trinidad.

El Guercino lo pintó de esta manera

Meter el mar en un hoyo. Guercino. Museo del Prado

IL Guercino. Meter el mar en un hoyo, detalle. Museo del Prado

Esta fabula se nos contaba como preparación a los misterios de la Fe, por si algún día osábamos pretender entenderlos.

Claro, que esto no sólo ocurre con las fes religiosas, ya que en materia de leyendas y creencias las hay para todos los gustos.

Ustedes ya me entienden.

Transiciones peruanas de Lambayeque a Pachacamac : Túcume (II)

24 marzo, 2019
Huaca Las balsas. Túcume. Foto R.Puig

Huaca (*) de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

Huaca de las Balsas

Continuamos con la crónica dedicada a la visita al complejo arqueológico de Túcume (cultura Lambayeque o Sicán, 700 a 1375 d.C.). Tras visitar el Museo del Sitio, del que tratamos el domingo pasado, nos dirigimos a la Huaca de las Balsas. Sus bajorrelieves heredan algo de las representaciones gráficas de la cultura Moche o Mochica (1 a 100 d.C.) y expresan las vivencias del entorno y las creencias de sus creadores.

Adobes. Huaca Las balsas. Túcume. Foto R.Puig

Adobes. Huaca de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

La huaca data del 1240 al 1300 d.C. (antes de la conquista Chimú de 1380). Se levantó con bloques de adobe de 30 x 18 x 18 cm y comprende dependencias de uso doméstico y enterramientos, separados por muros decorados con bajorrelieves. Son representaciones que combinan una creación artística minimalista con las técnicas artesanales y seriales de quienes los modelaban.

Los adobes y los bajorrelieves se impregnaban con una lechada verde de carácter natural, obtenida de una capa arcillosa cercana al Cerro de La Raya, también llamado Cerro Purgatorio, que domina el centro del complejo de Túcume.

Vista aérea del Cerro La Raya. Túcume, museo del sitio.

Vista aérea del Cerro Purgatorio. Túcume (imagen del museo del sitio)

Es hacia el suroeste de este cerro donde se sitúa la Huaca de las Balsas.

Emplazamiento de las huacas de Túcume. Cartel en la Huaca de las Balsas.

Emplazamiento de las huacas de Túcume. Cartel en la Huaca de las Balsas.

Una actividad representada en los relieves es la recolección del spondylus, el mullu, un molusco bivalvo de apreciado valor ornamental y ceremonial. Las clases altas del Perú antiguo usaban estas preciadas conchas para resaltar su rango y sus privilegios (información). En la Huaca de las Balsas se lo ha encontrado como parte del ajuar de algunos enterramientos.

Son precisamente las escenas de la pesca del spondylus desde balsas las que han motivado el nombre que los arqueólogos han dado a este conjunto, que aún sigue investigándose

Escena de recolección del spondylus. Huaca Las balsas. Túcume. Foto R.Puig

Escena de recolección del Spondylus. Huaca de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

Explicación del friso del Spondylus. Huaca las Balsas. Túcume

Explicación del friso del Spondylus. Huaca de las Balsas. Túcume

Otro friso es el de la llegada, en barcas de totora y con su corte, de Naymlap o Ñam-La (Ave del Mar), fundador mitológico de la cultura Lambayeque.

Escena de los navegantes míticos. Huaca Las balsas. Túcume. Foto R.Puig

Escena de los navegantes míticos. Huaca de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

En la parte superior derecha se observa el astro luminoso de los navegantes, Venus. Una serie de tripulantes tienen brazos en forma de alas y penachos como los pájaros, como se observa en esta otra parte del friso, muy restaurada.

Los hombres ave, friso de los navegantes míticos. Huaca las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

Los hombres ave, friso de los navegantes míticos. Huaca de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

Abundan las imágenes de aves, sobre todo en los niveles iniciales, sobre los que se fueron superponiendo sucesivamente otros (en esta huaca hay hasta ocho), lo que es característico de las huacas de la costa del Perú donde cada generación construía sobre lo edificado por la anterior.

Friso de aves.Huaca Las balsas. Túcume. Foto R.Puig

Friso de aves. Huaca de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

La gráfica es similar a la que aparece en los huacos de la la cultura anterior, la de los mochicas, si bien el barro no permite la misma sofisticación que la cerámica.

Bajorrelive inicial de ave. Huaca de las Balsa. Túcume. Foto R.Puig

Bajorrelive inicial de ave. Huaca de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

Imagen de aves marina. Cultura Mochica. 200 a 700 d.C.

Imagen de aves marina. Cultura Mochica. 200 a 700 d.C. (**)

También se encuentran escenas de sacrificios a deidades de diverso tipo

Escena de los sacrificios. Huaca Las balsas. Túcume. Foto R.Puig

Escena de los sacrificios. Huaca de las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

 

Explicación del friso de los Sacrificios. Huaca las Balsas. Túcume

Explicación del friso de los Sacrificios. Huaca de las Balsas. Túcume

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Bajo un sol de justicia nos despedíamos de la Huaca de las Balsas

Huaca las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

Huaca las Balsas. Túcume. Foto R.Puig

para dirigirnos al Bosque Sagrado de Pómac 

Bosque de Pómac. Foto R.Puig

Foto R.Puig

De este santuario histórico y del Señor de Sicán trataremos en la tercera y última crónica dedicada al complejo arqueológico de la comarca de Túcume.


Bibliografía:  Alfredo Narváez y Bernarda Delgado, Huaca las Balsas de Túcume: arte mural Lambayeque, Museo de Sitio Túcume, 2011.

(*) Sobre el origen y significado del término huaca mirar aquí. No confundirlo con huaco, objeto precolombino hecho de cerámica u otra materia, que normalmente procede de una huaca.

(**) Fuente : Arturo Jiménez Borja, ver aquí en ensondeluz.

 

Transiciones peruanas de Lambayeque a Pachacamac : Túcume (I)

17 marzo, 2019
Placa emblemática de cobre dorado. Época Formativa (Vicú) 1250 a.C-1 d.C. Museo Larco Herrera.Lima.Foto R.Puig

Placa emblemática de cobre dorado. 1250 a.C a 1 d.C. Museo Larco Herrera. Foto R.Puig

 

Viví en el Perú hace décadas, asistí a clases de historia del Perú, visité los lugares y obras de la civilización incaica en varias ocasiones, recorrí la carretera Panamericana y anduve por departamentos de la costa, de la sierra y de la “ceja de selva”, pero me faltaba algo : el conocimiento y el acercamiento ordenado a las innumerables transiciones entre sus antiguas culturas, a la evolución de las civilizaciones pre-incaicas que el reciente viaje en el mes de febrero ha comenzado a colmar.

Para ello era necesario visitar al menos algunos de las lugares en los que nacieron y decayeron las culturas del antiguo Perú y los numerosos museos de sitio, de los que fue pionero, antes de que la UNESCO los consagrara, el tacneño Arturo Jiménez Borja (1908 – 2000), de quien ya he tratado en este blog.

Arturo Jiménez Borja, fundador de los mueseos de sitio del Perú. Pachacamac. Foto R.Puig

Busto de Arturo Jiménez Borja fundador de los museos de sitio del Perú en Pachacamac. Foto R.Puig

De ellos hemos recorrido el de Pachacamac que el destacado etnólogo peruano fundó y varios más del Norte peruano y el de la huaca Pucllana en Lima, de los que intentaré dar alguna idea en estas crónicas.

En el museo del sitio de Pachacamac fundado por Jiménez Borja. Al fondo el templo del sol. Foto R.Puig

En el museo del sitio de Pachacamac fundado por Jiménez Borja. Al fondo el templo del sol. Foto R.Puig

Los museos de sitio son indispensables para comprender los inacabables descubrimientos e investigaciones de los sitios milenarios de la costa peruana y de sus valles. Están situados en los mismos espacios de las excavaciones y monumentos arqueológicos. Aunque se puedan visitar las ricas colecciones de arqueología peruana en museos alemanes o norteamericanos fuera de sitio, no se podrá con ello conseguir lo que  la visita al contexto en que fueron creadas y tuvieron sentido esas obras nos puede aportar.

No obstante, una vez en Lima, hay dos museos que, aun no siendo de sitio, es conveniente visitar como preparación del viaje a los emplazamientos de aquellas antiguas culturas, me refiero al Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú y sobre todo al Museo Arqueológico Larco Herrera, donde la información sobre la procedencia y época de las piezas exhibidas está muy bien detallada y situada en su escala temporal en las diferentes regiones geográficas de la Costa y de la Sierra.

Épocas peruanas . Museo Larco Herrera. Lima. Foto R.Puig

Épocas peruanas . Museo Larco Herrera. Lima. Foto R.Puig

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Transiciones peruanas

En nuestro caso, nuestro recorrido abarcó desde Túcume en el norteño departamento de Lambayeque a Pachacamac por sitios de la Costa Norte y Centro, correspondientes a las épocas entre el año 1 de la era cristiana y el final del dominio incaico con la llegada de los conquistadores españoles. Se sintetizan en el cuadro cronológico del capítulo “Un espacio sagrado milenario”, de la directora del Museo de Sitio de Pachacamac, Denisse Pozzi-Escot, en el libro Pachacamac. El oráculo en el horizonte marino del del sol poniente, AA.VV. Banco de Crédito del Perú, Lima 2017.

Cuadro cronológico. Fuente Denisse Pozzi -Escot (*)

Cuadro cronológico. Fuente Denisse Pozzi -Escot (*)

Este recorrido es más que una experiencia de turista. Esta apasionante excursión a través del espesor de los siglos suscita admiración, compasión y complicidad hacia aquellos antiguos pobladores que tanto anticipaban lo que sus descendientes contemporáneos siguen experimentando en estas costas y valles del Perú.

Salida de Lima por la Panamericana Norte. Foto R.Puig

Salida de Lima por la Panamericana Norte. Foto R.Puig

Viajar por estos lugares, gracias a la ayuda y compañía de mis viejos amigos y compañeros de hace casi cincuenta años, sentir el mensaje y las inquietudes del pasado, hacerse las preguntas que los antiguos peruanos se hacían y observar las respuestas que, con mayor o menor éxito, dieron a los desafíos de sus entorno es un precioso regalo que los investigadores, arqueólogos, historiadores y museólogos del Perú nos han dejado y nos siguen brindando con su admirable labor.

En ruta hacia el Norte. Foto R.Puig

En ruta hacia el Norte. Foto R.Puig

Espero dejar aquí algo de lo que me dieron esos días, caminando por los lugares que ahora me propongo compartir en estas crónicas, parciales y desmañadas, pero voluntariosas.

Mi viejo amigo y compañero, el planificador de la ruta, Manolo, comenzó por conducirnos al volante de su carro, metiéndose entre pecho y espalda los 780 kilómetros que median entre Lima y Chiclayo, capital del departamento de Lambayeque a la que  llegamos de anochecida el martes 12 de febrero. Fue complemento esencial y reconfortante de este largo trayecto la compañía de otro viejo amigo y compañero, Pablo, que con el conductor y mi esposa Marie completó nuestra expedición y animó el variopinto coloquio que mantuvimos durante este hermoso recorrido entre enormes dunas, verdes valles y deslumbrantes orillas oceánicas durante más de doce horas.

Llegando a Chiclayo. Foto R.Puig

Llegando a Chiclayo. Foto R.Puig

Chiclayo fue la base de nuestros primeros dos días de exploración: Complejo arqueológico de Túcume, Santuario Histórico Bosque de Pómac, Museo del Señor de Sicán en Ferreñafe, Museo Nacional de Sipán y Museo Arqeológico Nacional Brüning de Lambayeque.

Complejos arqueológicos y museales. Lambayeque y Túcume. Hojas de ruta del Perú.

Sitios arqueológicos y museales. Lambayeque y Túcume. “Hojas de ruta del Perú” Wust Ediciones. Lima 2015

El 13 de febrero, salimos de Chiclayo desde el hotel del centro que nos alojaba

Chiclayo. 13 febrero 2019. Foto R.Puig

Chiclayo. 13 febrero 2019. Foto R.Puig

pasando por la muy cercana ciudad de Lambayeque que le da el nombre a este departamento norteño

Lambayeque. Monumento al Señor de Sipán. 13 febrero 2019. Foto R.Puig

Lambayeque. Monumento al Señor de Sipán. 13 febrero 2019. Foto R.Puig

flanqueando abundantes arrozales

Arrozales en Túcume.13 febrero 2019. Foto R.Puig

Arrozales en Túcume.13 febrero 2019. Foto R.Puig

y siguiendo hasta llegar a los primeros objetivos de nuestra visita en Túcume

Entrando en Túcume.13 febrero 2019. Foto R.Puig

Entrando en Túcume frente a la imponente Huaca (*) del Pueblo. 13 febrero 2019. Foto R.Puig

nos dirigimos a su Museo del Sitio, inaugurado hace menos de tres años y reconocido como “el Mejor Proyecto Mundial de Turismo” por la Asociación Británica de Escritores de Viaje, “debido al potencial turístico del sitio y a la labor social que realiza con las comunidades de la zona”.

Es una pequeña joya que nos permite comprender la historia y el contexto del complejo arqueológico de Túcume, poniéndolo en su contexto geográfico.

Un vídeo breve permite entender esta zona de transición entre las culturas Mochica (0 a 1100 d.C.), Lambayeque y Chimú (1100 a 1470 d.C.)

Diagrama de intercambios culturales en la región de Lambayeque. Museo de sitio de Túcume

Diagrama de intercambios culturales en la región de Lambayeque. Museo de sitio de Túcume

El departamento de Lambayeque encierra una inmensa riqueza arqueológica e histórica como lugar de transición de tres poblamientos y culturas sucesivas, que se fueron enlazando al ritmo de fenómenos climáticos que siguen hoy en día afectando a la costa norte peruana y que ellos tuvieron que interpretar, de acuerdo con una mitología que fue dando sentido a lo que les beneficiaba, les perjudicaba o les destruía.

Diagrama del panteón de los dioses. Museo de sitio de Túcume

Diagrama del panteón de los dioses. Museo de sitio de Túcume

Sus deidades eran variadas en función de su entendimiento del mundo en el que vivían.

Copa de las deidades. Túcume. Foto R.Puig

Copa de las deidades. Túcume. Foto R.Puig

Invocaban, ofrendaban y sacrificaban

Cráneos de Mono, Venado y zorro. Túcume

Cráneos de Mono, Venado y zorro. Túcume

a distintas fuerzas sagradas en función de sus necesidades : de subsistencia agrícola

Túcume. La deidad del maiz. Museo del sitio.

Túcume. La deidad del maíz. Reproducción del Museo del sitio.

Huaco de la deidad del maiz. Museo del sitio. Túcume

Huaco de la deidad del maiz. Museo del sitio. Túcume

o marina

Huaco alusivo al maíz.

de sus labores

 

Túcume. La diosa del telar. Reproducción. Museo del sitio.

Túcume. La diosa del telar. Reproducción. Museo del sitio.

o de la interpretación de los tres niveles de su cosmos (celeste, terrestre y subterráneo)

Túcume. La deidad de las esferas. Museo del sitio.

Túcume. La deidad de las esferas. Museo del sitio.

Huaco representando las esferas. Museo del sitio. Túcume

Huaco representando las esferas. Museo del sitio. Túcume

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Construcciones

Pirámide en proceso de excavación en Túcume.13 febrero 2019. Foto R.Puig

Huaca del Mirador, en proceso de excavación en Túcume.13 febrero 2019. Foto R.Puig

El complejo comprende varias pirámides y conjuntos cívicos, religiosos y políticos, en total 26 edificios de adobe de los cuales ofrece una buena explicación este vídeo que se exhibe en el museo del sitio.

Proyecto de las pirámides de Túcume. 13 febrero 2019. Foto R.Puig

Proyecto de las pirámides de Túcume. Foto R.Puig

Tras nuestro paseo por el museo, seguimos en dirección a la huaca del Mirador, a la que no pudimos subir por razones de horario.

Continuaré en la segunda crónica dedicada a la visita a Túcume, hablándoles de los fascinantes bajorrelieves de la Huaca de las Balsas, del Bosque Sagrado de Pómac y del Museo del Sitio del Señor de Sicán, todo dentro de este riquísimo territorio arqueológico.

Pero no sin antes presentarles al perro dormilón del museo que para escapar al calor reinante disfrutaba de su siesta junto a los lavabos

El guardián del museo. Túcume

El guardián del museo. Túcume

Y enviarles un saludo con una deidad que creo recordar representaba algunas fuerzas del mundo subterráneo y que nos miraba sorprendida y no muy satisfecha de su agotadora misión malabarista desde una de las vitrinas del museo

Captura

 

 


(*) Sobre el significado del término huaca mirara aquí

 

Un templo, una obra, un libro

10 marzo, 2019
Detalle de San Joaquín. Gregorio Fernández s. XVII. San Pedro de Lima. Detalle.

San Joaquín, Gregorio Fernández s. XVII. Detalle de una foto de Daniel Giannoni Succar (*)

En memoria del P. José Antonio Eguilior S.J.

El pasado 21 de febrero volví acompañado de mi esposa, diez años después de mi visita anterior, a la iglesia y a la comunidad de San Pedro de Lima. Nos guió su superior y párroco, amigo y compañero de jóvenes años de estudio, P. José Enrique Rodríguez S.J. Durante más de diez años ha impulsado y llevado a término la larga obra de restauración de esta joya del arte barroco peruano.

El templo

El recorrido de las distintas capillas y dependencias de este complejo nos devuelve a la historia no sólo del arte virreinal peruano sino también del trabajo de los jesuitas en el Perú desde su llegada a Lima el 28 de marzo de 1568.

Jesuitas llegando a Lima. Grabado de Leonardo Peñafiel, 1663, Archivo Histórico Compañía de Jesús.

Jesuitas llegan a Lima. Grabado de Leonardo Peñafiel S.J.1663. Archivo Histórico S.J. (*)

Esta iglesia es la tercera versión de un templo, que distintas vicisitudes y refacciones urbanas, sin olvidar los terremotos, han ido reconduciendo a su estado actual.

San Pedro de Lima. Iglesia del antiguo Colegio Máximo de San Pablo.

San Pedro de Lima. Iglesia del antiguo Colegio Máximo de San Pablo. (*)

Es más que una iglesia, es un complejo de varias capillas, una residencia y un claustro, el único que queda de los dos que tuvo. La arquitectura actual es la de la tercera iglesia, construida entre 1624 y 1638, aunque las torres y la cúpula son posteriores al terremoto de 1940.

Cubiertas, torres y cúpula de San Pedro de Lima.

Cubiertas, torres y cúpula de San Pedro de Lima. (*)

En esta vista tomada por Daniel Giannoni Succar se puede observar su estado actual desde el Banco de la Reserva, que ocupa una parte del antiguo solar que correspondió a las dependencias, claustros y servicios de los jesuitas antes de su expulsión de los reinos de Carlos III.

Y esta es la lista de las capillas que integran el complejo actual (*)

Capillas actuales de San Pedro de Lima

Y no es sólo un lugar de culto, es un auténtico museo que atesora la historia del arte virreinal de la capital del Perú y de la evolución del arte barroco colonial y europeo. Su magnífico estado de conservación actual se debe a años de restauración a cargo de restauradores principalmente peruanos y al tesón de los jesuitas que han estado al frente de esta iglesia.

El papa Francisco en San Pedro en Lima (9 de marzo del 2008) con el P. José Enrique Rodríguez S.J.

El papa Francisco en San Pedro en Lima (9 de marzo del 2018) con el P. José Enrique Rodríguez S.J.

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La obra y su restauración

La labor principal se ha cumplido, aunque no faltan detalles y obras que atender en un monumento de tan larga historia.

Un restaurador trabajando en el claustro de San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Un restaurador trabajando en el claustro de San Pedro de Lima. Foto R.Puig

No es posible dar una justa visión de lo que este restaurado complejo encierra, por lo que nos limitaremos a algunos aspectos observados durante la visita.

La sacristía ha sido calificada por los críticos como una de las mejores muestras del arte barroco en el Perú.

La sacristía. Detalle. Foto Parroquia de San Pedro en Lima

La sacristía. Detalle. Foto Parroquia de San Pedro de Lima

La nave central se inspira, como las capillas laterales y toda la fábrica de la iglesia, en la iglesia del Gesù en Roma.

Nave central. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Nave central. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

La capilla de Nuestra Señora de la O (o de la Expectación) guarda la bella y equilibrada simplicidad de sus orígenes, pues era el teatro del Colegio Máximo de San Pablo.

Capilla de Nra.Sra. de la O. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Capilla de Ntra. Sra. de la O. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Coro de Nra.Sra. de la O. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Coro de Ntra. Sra. de la O. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Durante los años del destierro en que el templo no estuvo encomendado a los jesuitas y en aras de la moda neoclásica se pintaron las columnas como fingidos mármoles. El actual párroco les ha devuelto el calor y los tonos originales de las maderas de Centroamérica de las que hace siglos se tornearon.

P.José Enrique Rodríguez. S.J. Párroco de San Pedro. Lima. Foto R.Puig

P. José Enrique Rodríguez. S.J. Párroco de San Pedro. Lima. Foto R.Puig

Además de las reparaciones de la fábrica del templo (algunas vigas amenazaban ruina) se ha realizado una ingente labor de restauración de pavimentos, pintura de los muros, retablos, esculturas, lienzos, decoraciones y otras piezas del conjunto.

Claustro de la iglesia de San Pedro en Lima. Foto R.Puig

Claustro de la iglesia de San Pedro en Lima. Foto R.Puig

Pintura

El jesuita Bernardo Bitti (Camerino, Italia, 1548 – Lima 1610) dejó su obra más representativa,  la Coronación de la Virgen, en la sacristía de San Pedro de Lima, aunque también hay obra suya en el Cuzco, Arequipa y Puno, además de en Venezuela y Bolivia.

Coronación de la Virgen. Bernardo Bitti. s. XVI. Sacristía de San Pedro de Lima. Detalle. Foto R.Puig

Coronación de la Virgen. Bernardo Bitti. s. XVI. Sacristía de San Pedro de Lima. Detalle. Foto R.Puig

Coronación de la Virgen. Bernardo Bitti. s. XVI. Sacristía de San Pedro de Lima. Detalle.

Coronación de la Virgen. Bernardo Bitti. s. XVI. Sacristía de San Pedro de Lima. Detalle. (*)

Coronación de la Virgen. Bernardo Bitti. s. XVI. Sacristía de San Pedro de Lima. Detalle con Santa Bárbara.

Coronación de la Virgen. Bernardo Bitti. s. XVI. Detalle con Santa Bárbara. (*)

La iglesia cuenta con numerosas representaciones pictóricas de la Virgen y el Niño, o de la Virgen sola, algunas de las cuales me han parecido de mayor interés por su viveza, su realismo expresivo o el manierismo de las fisionomías.

Virgen de la Divina Providencia. Anónimo limeño. s.XVIII. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Virgen de la Divina Providencia. Anónimo limeño. s.XVIII. San Pedro de Lima. (*)

Rosa mística. Pastel sobre tela. Anónimo italiano. San Pedro de Lima. s.XVII.

Rosa mística. Pastel sobre tela. Anónimo italiano. San Pedro de Lima. s.XVII. (*)

Virgen con el niño. Cristobal Lozano. s.XVIII. San Pedro de Lima

Virgen con el niño. Cristóbal Lozano. s.XVIII. San Pedro de Lima (*)

Virgen del Rosario. Anónimo limeño. s.XVII. Detalle. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Virgen del Rosario. Anónimo limeño. s.XVII. Detalle. San Pedro de Lima. Foto R.Puig (*)

La mayoría son de anónimos de la Escuela Limeña, con la excepción de la obra de Cristobal Lozano (Lima 1705 – 1776) su principal representante en el siglo XVIII

Con diversa temática, destacaría una obra muy característica de Juan de Valdés Leal (1622-1690) traída a Lima desde Sevilla, donde el pintor trabajó para la Compañía de Jesús en una serie de lienzos sobre la vida de su fundador

Muerte de San Ignacio. Valdés Leal. s.XVII. San Pedro de Lima.

Muerte de San Ignacio. Valdés Leal. s.XVII. San Pedro de Lima. (*)

Del citado pintor Cristóbal Lozano es una una obra de temática limeña por su protagonista, el famoso predicador jesuita Francisco del Castillo (Lima 1615 – 1673) que dedicó su apostolado a los morenos (eufemismo que se se refiere a los esclavos negros del Virreinato), predicando durante muchos años a la entrada del puente sobre el Rimac en la Plaza del Baratillo que aparece en el paisaje del fondo y encargándose más tarde de la iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados. A la derecha de este paisaje parece perfilarse la falda del Cerro de San Cristóbal que preside Lima.

Es conocido también por haber creado la costumbre del Sermón de las Siete Palabras del Viernes Santo.

El Beato Francisco del Castillo con fondo de paisaje limeño. Cristobal Lozano. s.XVIII.San Pedro de Lima.

P. Francisco del Castillo S.J. y fondo de paisaje limeño. Cristóbal Lozano. s.XVIII. San Pedro de Lima. (*)

Los jesuitas de la Provincia del Perú fueron pioneros durante el Virreinato en el esfuerzo por conocer las cultura y las lenguas de los pobladores autóctonos y de armonizar su actuación educativa en contacto con sus autoridades tradicionales. Aunque este sea un tema que desborda esta crónica, es señal de ello el que en varias de las obras pictóricas conservadas en San Pedro de Lima se representan (cosa habitual en el arte cristiano) a los donantes y que en estos casos sean donantes indígenas quienes aparecen  representados.

Donantes indígenas en el cuadro de la Circuncisión. Anónimo s.XVII. San Pedro de Lima.

Donantes indígenas en el cuadro de la Circuncisión. Anónimo s.XVII. San Pedro de Lima. (*)

Escultura

Es imposible hacer justicia a la deslumbrante colección de tallas que alberga el templo. Nuestra página de hoy se abría con el extraordinario rostro de San Joaquín de Gregorio Fernández (1576-1636), parte del conjunto de la virgen niña con sus padres, Joaquín y Ana.

San Joaquín. Gregorio Fernández San Pedro de Lima. Foto R.Puig

San Joaquín. Gregorio Fernández, s. XVII,  San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Pero no son menos valiosas las obras de anónimos escultores peruanos del Siglo XVII…

Sagrada familia. Anónimo limeño s. XVII. San Pedro de LIma. Foto R.Puig

Sagrada familia. Anónimo limeño s. XVII. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Incluido el fino trabajo de los rostros

Sagrada familia. Anónimo limeño s. XVII. Detalle. San Pedro de Lima.

Sagrada familia. Anónimo limeño s. XVII. Detalle. San Pedro de Lima. (*)

de la anatomía y la expresión corporal

Cristo de la contrición. Anónimo. s.XVII. Detalle. San Pedro de Lima.

Cristo de la contrición. Anónimo. s.XVII. Detalle. San Pedro de Lima. (*)

Detalle de Cristo resucitado. Anónimo limeño. s.XVII. Retablo de Loreto. San Pedro de Lima. (*)

Detalle de Cristo resucitado. Anónimo limeño. s.XVII. Retablo de Loreto. San Pedro de Lima. (*)

Una de las más características del mestizaje artístico durante el Virreinato es el Niño Jesús de Huanca

Niño Jesús de Huanca. Anónimo. s.XVII. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Niño Jesús de Huanca. Anónimo. s.XVII. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Niño Jesús de Huanca. Anónimo. s.XVII. Detalle. San Pedro de Lima.

Niño Jesús de Huanca. Anónimo. s.XVII. Detalle. San Pedro de Lima. (*)

Parte de esta profusa labor de talla y policromía son los numerosos bajorrelieves y altorrelieves que encontramos por todas las capillas y dependencias del templo

Detalle del decorado. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Detalle del decorado. San Pedro de Lima. Foto R.Puig

Detalle de tetramorfo. s.XVII. San Pedro de Lima

Detalle de tetramorfos. s.XVII. San Pedro de Lima (*)

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Todo lo anterior es sólo una muestra muy reducida de las sorpresas que guarda San Pedro de Lima, tanto para el aficionado a la Historia del Arte como para los especialistas que por primera vez lleguen a Lima desde cualquier parte del mundo. Si hoy se puede disfrutar plenamente de esta visita es gracias al trabajo de muchos años que los jesuitas del Perú y los competentes historiadores y restauradores peruanos han dedicado a conservar y realzar en todo su belleza este conjunto.

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El libro

Portada del libro San Pedro de Lima. Iglesia del antiguo Colegio Máximo de San Pablo. Banco de Crédito del Perú. Lima 2018.

Portada del libro San Pedro de Lima. Iglesia del antiguo Colegio Máximo de San Pablo. Banco de Crédito del Perú. Lima 2018. Foto R.Puig

Si vienen a Lima no se marchen sin el libro que compendia todo esto. No he acabado de leerlo y de ir de descubrimiento en descubrimiento.

Indice del libro San Pedro de Lima. Iglesia del antiguo Colegio Máximo de San Pablo. Banco de Crédito del Perú. Lima 2018.

Indice del libro “San Pedro de Lima. Iglesia del antiguo Colegio Máximo de San Pablo”, Banco de Crédito del Perú, Lima 2018.

Este bloguero se despide de ustedes con un recuerdo muy especial para mi amigo y compañero de hace muchos años, José Enrique Rodríguez Rodríguez S.J., alias Padre Enrique, alma de todo esto y de mucho más, de todo lo que sin darse importancia ha realizado y sigue realizando, de lo que quienes le queremos sabemos.

En el claustro de San Pedro. 21.02.19. Foto Marie Puig

En el claustro de San Pedro. 21.02.19. Foto Marie Puig

Para concluir diré que esta visita en su compañía ha sido para mí una inolvidable lección de modestia

Imagen de la Modestia. San Pedro en Lima. Foto R.Puig

Imagen de la Modestia. San Pedro en Lima. Foto R.Puig

 


(*) La información que aquí resumimos o reproducimos procede en su conjunto del libro “San Pedro de Lima. Iglesia del antiguo Colegio Máximo de San Pablo” (Banco de Crédito del Perú, Lima 2018) y de las conversaciones con el Padre Enrique.

De Daniel Giannoni Succar son las imágenes que, salvo mención diferente, reproduzco aquí desde esa magnífica edición. 

POSTDATA DE 4 DE ABRIL 2019 :

Ya disponible el documental “Peruviana: La Provincia Jesuítica del Perú”

Se acaba de publicar la primera parte del documental “Peruviana: La Provincia Jesuítica del Perú”, realizado por el videoasta argentino Sergio Raczko en homenaje a los 450 años de los jesuitas en el Perú, y en el cual importantes especialistas en el tema dan cuenta de la historia de la Compañía de Jesús en el país desde 1568 a 1578.

La Provincia Jesuita del Perú nace en 1568 con la llegada de los primeros jesuitas a Lima. A partir de ese inicio se estructura una línea de tiempo cronológico que continúa con las distintas fundaciones de los colegios y el trabajo con los indígenas del Cercado. El documental aborda estos comienzos con imágenes relacionadas a la misión jesuita en Lima, Ayacucho, Juli y Cusco, enlazando la religiosidad popular como manifestación de las viejas raíces de la evangelización llevada a cabo por la Compañía. Asimismo, se detendrá especialmente en la figura del Venerable P. Alonso Barzana SJ, quien destacó por su gran interés por la cultura y lenguas indígenas, por medio de las cuales realizó una notable labor evangelizadora.

Video completo AQUÍ 

El material es la primera parte de una serie de documentales que relatarán cronológicamente las fundaciones jesuitas en Peruviana, base fundamental y cimiento de Paraquaria, la Provincia Jesuita del Paraguay.

Fuente: Boletín “Noticias para los amigos” de Jesuitas del Perú, 3 de abril del 2019

 

Danzando con lobos

3 marzo, 2019
Pablo al timón, Foto Marie Puig

Pablo al timón, Foto Marie Puig

Hablar de lobos en relación con el océano tiene varias acepciones. Entre otras, podemos estar refiriéndonos a los lobos de mar, lo que remite a los hábiles navegantes que se aventuran por sus aguas; o también a un tipo de mamíferos pinnípedos, propios de mares fríos y de peso y talla variables según las especies; de costumbres acuáticas, por lo que sus extremidades tienen forma de aleta, y se acercan a la costa para criar (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española).

Lobos de mar

Pablo y Enrique aparejando las velas. Foto Marie Puig

Pablo y Enrique aparejando las velas. Foto Marie Puig

El martes 19 de febrero, nos embarcamos en los muelles del Club Universitario de Regatas del Callao con dos amigos nuestros que, teniendo en cuenta todas las singladuras que ya han realizado juntos, se merecen el primer calificativo de lobos de mar. Pablo y el que esto escribe nos conocemos desde hace más de cincuenta años. Con Enrique es como si nos conociéramos ya desde hace tiempo, aunque fuese nuestro primer encuentro.

Fuimos cuatro en esta soleada singladura impulsados por vientos favorables. El único que no sabe atar un nudo marinero y no tiene carnet de navegante es este bloguero y polizón afortunado. Mi esposa sí que lo tiene e integró con toda justicia la tripulación que gobernó el velero.

A toda vela en el Santa Ana. Foto R.Puig

A toda vela en el Santa Ana. Foto R.Puig

Así que, con los mejores augurios y una excelente merienda en el camarote, nos hicimos a la mar los cuatro en el barco de Pablo, el muy marinero Santa Ana.

Dos lobos de mar y un polizón. Foto Marie Puig

Dos lobos de mar y un polizón. Foto Marie Puig

En el embarcadero, nos despidieron las vigilantes gaviotas.

Puerto del Callao. Foto R.Puig

Puerto del Callao. Foto R.Puig

Pero, para quienes nada sepan de la Punta del Callao, ni de las aguas que rodean la Isla San Lorenzo, traemos un mapa de la zona por donde mi esposa y yo surcábamos por primera vez aguas del Océano Pacífico en un velero.

Mapa de la zona. Dirección de Hidrografía y Navegación del Perú

Mapa de la zona. Dirección de Hidrografía y Navegación del Perú

Se pasa cerca de los bajíos que se conocen como El Camotal. Teniendo en cuenta que los peruanos llaman camote a la batata o boniato, ya pueden imaginar que embarrancar en estos bancos de arena es como acabar atrapados en un campo de batatas.

Bajíos de El Camotal. Foto R.Puig

Bajíos de El Camotal. Foto R.Puig

De modo y manera, que el paso cerca de estos rompientes te obsequia con un cierto escalofrío.

Pero no nos pongamos dramáticos, el timón estaba en buenas manos, por lo que nos adentramos sin mayores problemas en las aguas agitadas del canal entre la isla de San Lorenzo y la pequeña isla de El Frontón, de triste memoria.

Pescadores en el canal. Foto R.Puig

Pescadores en el canal. Foto R.Puig

La imagen satelitar de la ruta que seguimos refleja de algún modo las estrechuras del recorrido en el punto en que parece que estuvimos pasando por encima de las rocas de la extremidad sudeste de la isla de San Lorenzo.

Detalle satelitar de la ruta. Fuente Enrique Azorín

Detalle satelitar de la ruta. Fuente Enrique Azorín

De alguna manera la vuelta a la isla de San Lorenzo nos estaba llevando a las aguas en las que en 1866 uno de esos personajes obcecados y quijotescos de la historia de España pronunció aquello de “más vale honra sin barcos que barcos sin honra” después de bombardear el puerto de El Callao, para nada conseguir, salvo 43 muertos, 83 heridos y 68 contusos del lado español y, según conjeturas, 200 bajas, entre muertos y heridos en el lado peruano, además de  grandes pérdidas económicas.

Mapa del Combate del Callao del 2 de mayo de 1866. Wikipedia

Mapa del Combate del Callao del 2 de mayo de 1866. Wikipedia

Pero esta es otra historia de las muchas que ofrece la insensatez bélica de los seres humanos.

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Lobos marinos

Dolce farniente. Foto R,Puig

Dolce farniente. Foto R,Puig

Triste honor el de algunos almirantes que como Méndez Núñez estaban abocados tarde o temprano a bombardear y a ser bombardeados. La historia de las marinas de guerra está repleta de estas hazañas bélicas. Pero hay otro tipo de marinos por estas aguas frías de la corriente de Humboldt, que sus solos conflictos son disputar de vez en cuando los favores de la hembra o una parcela de su territorio.

Son los lobos marinos que solemos en España llamar focas y que, protegidos como están en las costas peruanas, se dan la gran vida y disfrutan de solemnes siestas al sol. No sabemos que pudieron sentir durante aquel insensato combate de el Callao, seguramente su principal tarea era como siempre la de reproducirse, alimentarse y no caer en manos de los cazadores de focas. Hoy este último cuidado se les ahorra.

Lobos marinos en la Isla Palomino. Foto R.Puig

Lobos marinos en los islotes Palomino. Foto R.Puig

Frente a los acantilados de los islotes Palomino hay turistas que se lanzan al agua para disfrutar del aroma y los berridos de los lobos marinos flotando cerca de ellos.

Hay gente para todo. Foto R.Puig

Hay gente para todo. Foto R.Puig

Así que no sólo se acercaban a saludarnos las focas desde el agua, esperando quizás que les lanzásemos una sardina…

Nos saludan. Foto R.Puig

Nos saludan. Foto R.Puig

sino que otros ufanos osados mamíferos nos hacían señales de victoria desde las frías aguas

Mimesis lobuna. Foto R.Puig

Mimesis lobuna. Foto R.Puig

¿Qué dirían Casto Méndez Nuñez o Mariano Ignacio Prado si levantasen cabeza?

Por nuestra parte, tras dar buena cuenta de los sabrosos bocadillos que sabe preparar Enrique y tras una acrobática operación de reparación del motor atascado por parte de Pablo, patrón y comandante de nuestra mono-flotilla, pudimos emprender la vuelta a la Punta, no sólo a vela sino a toda máquina.

Bordeando San Lorenzo.Foto R.Puig

Bordeando San Lorenzo.Foto R.Puig

No faltaban algunos bigotudos lobos marinos que persistían en seguirnos durante un rato.

Bigotes. Foto R.Puig

Atrás quedaban las islas de San Lorenzo y el Frontón.

Islas de San Lorenzo y del Frontón. Foto R.Puig

Islas de San Lorenzo y del Frontón. Foto R.Puig

Era ya momento de arriar velas y volver al punto de partida

Llegando a puerto, Foto Marie Puig

Llegando a puerto, Foto Marie Puig

Allí nos esperaban los hieráticos pelícanos

Veteranos. Foto R.Puig

Veteranos. Foto R.Puig

y las vigías del muelle

En el embarcadero. Foto R.Puig

En el embarcadero. Foto R.Puig

Caía ya la tarde y Pablo y Enrique faenaban aún en el Santa Ana para dejarlo listo para la próxima singladura

Recogiendo los bártulos en el Santa Ana. Foto R.Puig

Recogiendo los bártulos en el Santa Ana. Foto R. Puig

Y el barro se hizo verbo

24 febrero, 2019
La técnica moche del adobe. Foto R.Puig

La técnica moche del adobe. Foto R.Puig

En la historia de las culturas desaparecidas, de enteras civilizaciones que se fueron, se esconden las vidas de quienes se midieron con un entorno que les daba manutención al tiempo que les planteaba grandes desafíos. Luchaban no sólo contra los desastres naturales, tenían que enfrentarse consigo mismos y con preguntas a las cuales trataron de dar respuestas.

En la Huaca de Cao. Foto R.Puig

En la Huaca de Cao. Foto R.Puig

Los yacimientos que, durante cinco intensos días de febrero y guiados por nuestros grandes amigos Manolo y Pablo, hemos recorrido son huella de las vidas que los habitantes del norte del Perú dejaron en los departamentos de Lambayeque y la Libertad, al norte de Lima y frente al océano Pacífico, entre el primer y el noveno siglo después de Cristo.

En la Huaca de Cao. Foto R.Puig

En la Huaca de Cao. Foto R.Puig

Los descubrimientos de arqueólogos peruanos y extranjeros durante gran parte del siglo XX han ido sacando a la luz la inmensa obra de los pobladores de las que se han denominado culturas Moche o Mochica (1 a 110 d.C.), Lambayeque o Sicán (aprox. 900 a 1470 d.C.) y Chimú (1100 a 1470 d.C.) . Como siempre que se vuelve al pasado nosotros tenemos preguntas, para algunas aún seguimos sin respuesta.

Muro de ChanChan. Trujillo. Foto R.Puig

Muro de ChanChan (Cultura Chimú). Trujillo. Foto R.Puig

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¿Qué puede el barro frente al agua?

Hoy se llama el Niño a un bien estudiado fenómeno climático que retorna con una periodicidad inexorable y produce efectos favorables y otros, terribles e indeseables. Es pues como una serpiente de dos cabezas, cuyas dinámicas hoy se conocen pero no podemos controlar.

Puesta de sol en Huanchaco. Foto R.Puig

Puesta de sol en Huanchaco. Foto R.Puig

Las aguas del océano se mueven, se calientan o se enfrían y condicionan la vida de millones de personas en las costas y en las montañas del Norte peruano. Sus efectos pueden, en algún modo, ser prevenidos o paliados por la prudencia colectiva y el ingenio humanos. Sobre ello hay muchísima información y no seré yo quien lo repita. Pero lo que nos ha fascinado en estos días ha sido lo que aquellos hombres y mujeres de siglos idos pensaron al respecto, cómo quisieron explicarse eso que hoy se llama el Niño (pues cuando llega viene de la mano de la Navidad) pero no sabemos como ellos lo llamaron.

Huaca del sol. Trujillo. Foto R.Puig

Huaca del Sol. Trujillo. Foto R.Puig

Los sitios arqueológicos del Norte peruano, sus construcciones levantadas desde el barro con millones de bloques de adobe, así como los grandes o pequeños museos de sitio que los complementan nos dan algunas claves de cómo vivieron este fenómeno y cómo se organizaron para aprovecharlo o para combatirlo, cómo intentaban aplacar a las divinidades y a las fuerzas de la naturaleza, cómo subsistieron y perecieron, cómo se enterraron al morir, cómo creyeron que los niveles del su cosmos condicionaban su existencia.

Muros de adobe. Huaca de la Luna. Trujillo. Foto R.Puig

Muros de adobe. Huaca de la Luna. Trujillo. Foto R.Puig

Desaparecieron ellos pero no sus obras, no sus imágenes, no la representación de sus creencias, sus hábitos y las formas de gobernarse y -¿eterno sino humano?- de cómo los custodios de las creencias y de la fuerza ejercieron el poder sobre los súbditos y los vencidos.

Quedan muchos misterios por aclarar, siendo para mí el mayor de todos, el que no alcanzasen a legar un lenguaje escrito, siendo así que alcanzaron unas técnicas sofisticadas y una expresividad admirables.

Huaca de las balsas. Túcume. Foto R.Puig

Huaca de las balsas. Túcume. Foto R.Puig

No conocemos el verbo de esos que fueron apartados de la historia escrita por las veleidades de las aguas y también por la violencia de otros hombres, pero nos siguen hablando a través del barro y de sus formas.

Sin embargo, tras haber saturado la mirada con cientos de expresiones y rostros cerámicos de aquellos antiguos antepasados de los peruanos, que nos han observado desde sus vitrinas, y andando por las calles de Chiclayo o de Trujillo y por los pueblos y haciendas de Lambayeque o la Libertad, a menudo hemos sentido la mirada de sus descendientes. Definitivamente sí, los herederos de los mochicas y de otras civilizaciones pre-incaicas aún siguen en las costas del Perú y aún miden sus fuerzas con el barro.

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Por Jicamarca y Huachipa

Conquistar en el barro. Jicamarca. Foto R.Puig

Conquistar en el barro. Jicamarca. Foto R.Puig

Al volver a Lima he aprendido muchas cosas nuevas. Una de ellas es una expresión que describe la distribución territorial de su fenomenal crecimiento inmigratorio y demográfico mediante la gráfica de los tres conos que le han crecido a la capital del Perú por el Norte, el Sur y el Este.

El verbo resurge del barro. Foto R.Puig

El verbo resurge del barro. Foto R.Puig

Pues bien, salvando el espesor de los siglos, percibimos, en la forma en que este crecimiento urbano se ha producido, la continuación de la ancestral lucha con el barro y mediante el barro de los nuevos habitantes de esta costa peruana.

Excavar y crecer en el barro. Huachipa. Foto R.Puig

Excavar y crecer en el barro. Huachipa. Foto R.Puig

Del barro han surgido estos extensos poblamientos urbanos; es con el barro como se han hecho los adobes y los ladrillos que han ido dando alojamiento, modesto en sus comienzos y progresivamente más sólido, a las multitudes que han ido ocupando los terrenos baldíos para reorganizar su vida, escapando de inclemencias y carestías y, por desgracia, también de las violencias de los años del terror.

Crecer sobre el barro. Foto R.Puig

Crecer sobre el barro. Foto R.Puig

Hemos entrado y salido de Lima (también de Chimbote, Chiclayo y de Trujillo) por esos extrarradios donde es un desafío vivir entre esperanzas y desalientos,  donde la gente se recursea para buscar la subsistencia de todos los modos posibles. De forma admirable la mayoría del pueblo peruano sabe y consigue hacerlo, salvando innumerables escollos de toda índole.

No es un cerro es la reserva de arcilla de las ladrilleras. Foto R.Puig

No es un cerro, es la reserva de arcilla de las ladrilleras. Foto R.Puig

De esta lucha saben mucho en Huachipa y Jicamarca, como nos ha enseñado la visita a esos dos extensos barrios y a los dos colegios parroquiales que dirige Agustín Merea Vargas, y en los que trabajan los hombres y mujeres de un extraordinario equipo que hacen posible el día a día de estas obras.

Colegio Parroquial Corazon de Jesus. en Jicamarca. Foto R.Puig

Colegio Parroquial Corazon de Jesus. en Jicamarca. Foto R.Puig

En sus aulas y servicios se forja el futuro de mil trescientos niños y niñas y adolescentes desde el comienzo del nivel preescolar hasta completar la educación secundaria. Desde aquí agradecemos de corazón, mi esposa y yo, la maravillosa acogida que el personal y sus alumnos de las clases de música nos han brindado y todo lo que en este encuentro hemos aprendido. Con nuestra emoción va nuestro agradecimiento a todos ellos.

Los artistas de la acogida sorpresa en el colegio. Foto R.Puig

Algunos de los músicos de la acogida sorpresa en el colegio. Foto R.Puig

De ello seguiremos comentando pronto.

Cambiando horario

17 febrero, 2019
Bahía de Miraflores lunes 11 de febrero. Foto R.Puig

Bahía de Miraflores lunes 11 de febrero. Foto R. Puig

Pasada ya la medianoche en el Perú, peno a escribir esta crónica desde la lentísima wifi de un hotel de Trujillo, tras cinco días de innumerables impresiones recorriendo la llamada “Ruta Moche”. Como quien dice, he de poner en orden mis espíritus antes de escribir sobre esta incomparable experiencia en la que nos han guiado dos buenísimos amigos, Manolo y Pablo.

Así que, antes de compartir lo que he visto y pensado por el norte peruano (departamentos de Lambayeque y La Libertad) abro la crónica de esta primera semana en el Perú, con algunas impresiones de un primer paseo por  Lima.

Lima de veras. Foto R.Puig

Lima de veras. Foto R.Puig

Lo primero en Lima fue darse un paseo por el centro de la ciudad con Manolo, sintiendo ese calor húmedo de sus veranos que estaba ya olvidando.

Sus balcones y sus patios coloniales siguen ahí.

Lima de veras. Foto R.Puig

Lima de veras. Foto R.Puig

Como los del palacio del marqués de Torre Tagle, encaje de maderas preciosas, sede hoy del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú.

Lima de veras. Foto R.Puig

Lima de veras. Foto R.Puig

Este obra de arquitectura colonial se terminó en 1735, trece años antes de que Jorge Juan y Antonio de Ulloa (“Relación Histórica del Viaje a la América Meridional…”, 1748)  publicaran este mapa de Lima tal como Fray Pedro Nolasco la dibujó en 1685, con sus fortificaciones al completo y con su diseño urbano en forma de damero. Los editores añadieron el barrio del Rimac que no estaba en el plano original.

ima a mediados del s.XVIII. Museo Desamparados.

Lima en 1685. Museo Desamparados.

Admiro a los dibujantes de planos de aquellos siglos en los que ni te podías subir a un globo para ver las ciudades desde el aire y en todas sus proporciones. Me dirán ustedes que el fraile y sus editores subieron probablemente al cerro San Cristobal, pero el trabajo de agrimensura y los pacientes detalles de la representación urbano que esta obra encierra no los pudo ahorrar nadie.

Cerro San Cristobal. Foto R.Puig

Cerro San Cristobal. Foto R.Puig

No hemos subido al Cerro San Cristobal, aunque ganas no me faltan, pero sí nos hemos acercado al hermoso parque, al que se accede desde la Casa Museo de la Literatura Peruana y en el que hay restos de las murallas de la Lima colonial.

Desde una de las pasarelas que lo sobrevuelan podemos ver la estatua de Francisco Pizarro, fundador de Lima en 1535, que estaba antes en la misma Plaza de Armas y que ha sido retirada a esta zona verde. Le han dado un nuevo oficio, el de guardián de la seguridad de los domingueros que buscan un poco de descanso sobre la hierba.

Picnic con Pizarro. Foto R.Puig

Pícnic con Pizarro. Foto R.Puig

¿Quién osaría desvalijar a esta pareja protegida por tan armado conquistador? De esta forma el oscuro caballero se redime de las tropelías que se le atribuyen y hasta puede que su destierro suscite la simpatía de sus protegidos. Los jueces condenan a algunos reos a rehabilitarse con trabajos sociales. A Pizarro no parece disgustarle el suyo.

A nosotros también nos gusta ver a los lectores jóvenes en la Biblioteca Mario Vargas Llosa leyendo sus obras en este museo literario en el que con acierto se ha transformado a la antigua Estación de Ferrocarril de Desamparados.

Biblioteca Mario Vargas Llosa. Lima. Desamparados. Foto R.Puig

Biblioteca Mario Vargas Llosa. Lima. Desamparados. Foto R. Puig

En una sala adyacente hay una mesa que representa a las que en las aulas ocupaban no hace tanto  los maestros de escuela, y sobre ella el homenaje a Mateo Paiva, protagonista de la novela del mismo nombre de Francisco Izquierdo (Lima, Biblioteca Universitaria, 1968).

Palabra de un maestro de escuela. Foto R.Puig

Palabra de maestro. Foto R.Puig

Tras esta visita, seguimos ese día caminando por las calles de la ciudad de los reyes

Casa de las siete puertas. Foto R.Puig

Casa de las siete puertas. Foto R. Puig

en ese primer día de nuestro regreso al Perú

Calor limeño. Foto R.Puig

Calor limeño. Foto R.Puig

Por la tarde Pablo nos llevó a ver la puesta del sol frente al mar de Miraflores…