Saltar al contenido

Convergencias de Arte y Literatura (VIII): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (4), de paseo por el Limbo.

11 julio, 2021
“Un gran dolor oprimió mi corazón….” Divina Comedia, Inf. IV, 43, Limbo

El limbo de Dante no lo protagonizan los neonatos

Según aprendimos en el catecismo del Padre Ripalda “hay cuatro senos o lugares de las almas que no van al cielo”, a saber (el resalte en negrita es mío):

EI primero, el de los condenados,

que mueren en pecado mortal.

El segundo, el de los niños, que

mueren sin Bautismo.

El tercero, el purgatorio de los justos,

que tienen que purgar.

EI cuarto, el que había de los justos,

después que no tenían que purgar,

donde estaban como depositados.

.

Catecismo del P. Jerónimo Ripalda de la Compañía de Jesús, Barcelona, imprenta de Francisco Rosal, 1980, capítulo “Sobre los Artículos de la Santa Humanidad”, pág.26

Así que, siguiendo con ese orden, dejamos el Infierno y nos dirigimos hacia el Purgatorio de la Comedia dantesca, pero entremedias nos damos un garbeo por el Limbo.

Como la etimología indica, se trata de una especie nomanland, una franja entre el averno y las regiones del cielo, una orla en el tejido del empíreo para quienes antes de morir no fueron lavados del pecado original por las aguas del Bautismo.

Aunque hay que tener en cuenta que desde el 2007 nadie ha podido registrarse allí, pues el Vaticano consideró políticamente incorrecta la existencia de este enclave, a pesar de que Cristo lo visitó antes de resucitar para anunciarse a las almas de los espíritus prisioneros desde los tiempos de Noé, de los que ocho “se salvaron a través del agua” (I Pedro, 3, 18-23). Así que su supresión representa un problema para las almas que llevan ya miles de años esperando allí el Juicio Final, ahora suspendidas no ya en uno, sino ahora entre dos limbos, pues se les deja entre el que certificó San Pedro y el borrado por su sucesor, Benedicto XVI.

En la catequesis tradicional tenían especial relevancia las almas de los neonatos, incluso las de los fetos que perecían sin bautismo, de ahí que se instruyese a las comadronas católicas para que estuviesen atentas y dispuestas a impartir el sacramento, en caso de necesidad y sin presbítero presente.

Si seguimos a Dante por ese valle profundo y nebuloso, lo que se oye son los ayes de hombres, niños y mujeres, entre los que destaca, no a los ignotos neonatos, sino a personajes de la historia universal especialmente apreciados en el Medioevo. Los bebés sin cristianar no le inspiraron materia narrativa ni base para sus moralidades.

.

Por etapas

Cuando comienza su entrada al círculo del Limbo, previo a los de los castigos del Infierno, la oscuridad no le permite identificar semblantes entre la muchedumbre de los que suspiran:

Quivi, secondo che per ascoltare,

non avea pianto mai che di sospiri

che l’aura etterna facevan tremare.

.

Ciò avvenìa di duol sanza martìri

ch’avean le turbe, ch’eran molte e grandi,

d’infanti e di femmine e di viri.

+++

Aquí, por cuanto escuchar podía,

no había otra queja que la de los suspiros,

que al aire eterno estremecer hacía.

.

Causaba esto un dolor sin tormentos

de las sufridas turbas, que eran muchas y grandes,

de infantes, de mujeres, de hombres.

.

Divina Comedia, Infierno, IV 25-30

Son las lamentaciones de quienes por haber vivido antes del cristianismo han sido doblemente perjudicados: no fueron bautizados (“non ebber battesmo”) y no adoraron a Dios como es debido (“non adorar debitamente a Dio”). Por estos dos motivos y no por otra clase de culpa o pecado, están en el Limbo para siempre.

Es el caso del mismo Virgilio (“de estos soy yo mismo parte”) que se lo explica así a Dante :

“Per tai difetti, non per altro rio,

semo perduti, e sol di tanto offesi

che sanza speme vivemo in disio”

+++

“Por tales carencias, no por otro reato,

perdidos estamos, por solo esto dañados,

que sin esperanza vivimos en el deseo”

.

Divina Comedia, Infierno, IV 40-42

La imagen de Doré refleja bien la apatía y la desesperanza eternas de tantos millones de aburridos, entre los cuales comienza Dante a reconocer a algunos:

Gran duol mi prese al cor quando lo ‘ntesi,

però che gente di molto valore

conobbi che ‘n quel limbo eran sospesi.

+++

Un gran dolor oprimió mi corazón al entenderlo,

puesto que a gentes de mucho valor

reconocí en aquel limbo tenidos en suspenso.

.

Divina Comedia, Infierno, IV, 43-45

.

Algunos famosos del Limbo

Lo que es estar en el limbo todos lo hemos estado alguna vez; las consecuencias pueden ser menores en la mayoría de los casos, aunque según las responsabilidades y ocasiones los efectos complicarse, e incluso acarrear desastres irreparables y verdaderas catástrofes.

Pero dejemos esta digresión, pues el tema de hoy son los encuentros de Dante con aquellos a quienes encuentra depositados en el Limbo (algo así como una residencia para jubilados ilustres).

Por orden de aparición: Virgilio, Adán, Abel, Noé, Moisés, Abraham, David, Homero, Israel, Jacob, Isaac, Raquel, Homero, Horacio, Ovidio, Lucano, Electra, Héctor, Eneas, Cesar, Camila, Pentesilea, Latino, Lavinia, Bruto, Lucrecia, Julia, Marcia, Cornelia, Saladino, Aristóteles (“el maestro de quienes que saben estar en la familia filosófica”), Sócrates, Platón, Demócrito, Diógenes, Anaxágoras, Tales, Empédocles, Heráclito, Zenón, Dioscórides, Orfeo, Tulio (Cicerón), Lino, Séneca, Euclides, Tolomeo, Hipócrates, Avicena, Galeno y Averroes

Los poetas eminentes ya no están en la zona del valle oscuro y nebuloso por el que, entre rumores de suspiros, se ingresa en el Limbo, pues habitan en un hemisferio luminoso: “…vidi un foco ch’emisperio di tenebre vincia” (Inf.IV, 67-68), un fuego que al hemisferio de la tinieblas vencía.

Los poetas, Homero, Horacio, Ovidio, Lucano, acogen a Virgilio y a Dante, Divina Comedia, Inf. IV, 64-105, Limbo

Acompañado por Virgilio y por los más famosos poetas de la Antigüedad Clásica, Dante, reivindicándose a sí mismo como un candidato a parecida gloria, progresa hacia “il castello del Limbo”:

Venimmo al piè d’un nobile castello,

sette volte cerchiato d’alte mura,

difeso intorno d’un bel fiumicello.

.

Questo passammo come terra dura;

per sette porte intrai con questi savi:

giugnemmo in prato di fresca verdura.

.

Genti v’eran con occhi tardi e gravi,

di grande autorità ne’ lor sembianti:

parlavan rado, con voci soavi.

+++

Al pie llegamos de un noble castillo,

siete veces cercado de altos muros,

amparado en rededor por un bel riachuelo.

.

Este lo vadeamos como una tierra firme;

con estos sabios por siete puertas pasé:

alcanzamos un prado de de un fresco verdor.

.

Allí había gentes de ojos calmos y graves,

una gran autoridad había en sus semblantes:

de poco hablar, con sus voces suaves.

.

Divina Comedia, Inf. IV, 106-113, Limbo

Entra así Dante en el edificio que simboliza en sus siete muros las siete virtudes: las morales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) a lasque según esa interpretación, se añaden las tres intelectuales (inteligencia, ciencia y sabiduría), y, según otra, serían las siete partes de la filosofía (física, metafísica, ética, política, económica, matemática, silogística). El riachuelo simbolizaría la elocuencia que sirve a a enseñar lo que encierran esos muros.

Las siete puertas parecen simbolizar las siete artes liberarles del trivio y el cuadrivio medievales (gramática, dialéctica, retórica, música, aritmética, geometría y astronomía). El prado verdeante y fresco es la demora de los grandes espíritus de la Humanidad

Tras el encuentro con los poetas, se presentan a su vista las sombras de algunos héroes y heroínas de la Antigüedad grecorromana (Inf. IV, 115-129), para sucesivamente percibir a los filósofos griegos, congregados junto a Aristóteles, a quien Dante otorga la primacía:

Poi ch’innalzai un poco più le ciglia,

vidi ‘l maestro di color che sanno

seder tra filosofica famiglia.

.

Tutti lo miran, tutti onor li fanno:

quivi vid’ ïo Socrate e Platone,

che ‘nnanzi a li altri più presso li stanno;

+++

Al alzar un poco más la mirada,

vi al maestro de quienes saben

estar con la filosófica familia.

.

Todos le admiran, todos le honran:

ahí vi a Sócrates y a Platón,

que antes que otros a su lado están;

.

Divina Comedia, Inf. IV, 130-135

Tras completar la serie filosófica con Demócrito, Diógenes, Anaxágoras, Tales, Empédocles, Heráclito y Zenón, continúa Dante su visita escoltado por los poetas, percibiendo así a algunos protagonistas de las ciencias y las artes antiguas como el médico griego Dioscórides, el mitológico músico Orfeo, el político y retórico Tulio (Cicerón), Lino, mítico poeta griego, el moralista Séneca, Euclides el geómetra, el geógrafo y astrónomo Tolomeo, el médico Hipócrates, el también médico y filósofo Avicena, Galeno el implantador de tantas ideas de la medicina, para acabar con un comentarista y transmisor del aristotelismo, entre otros campos de las ciencias y el Derecho el cordobés Averroes.

Abandonando el castillo y separándose del grupo de los poetas que hasta la salida del Limbo les han acompañado, dejando la zona luminosa, Virgilio y Dante bajan de nuevo al valle nebuloso que les conducirá de nuevo

fuor de la queta , nell’aura che trema;

e vengo in parte dove non è che luca.

+++

lejos de la quietud, al aura que trema;

y llego a la parte donde no es que luzca.

.

Divina Comedia, Inf. IV, 150.151

Los viajeros, pasarán del Limbo al Infierno, continuando su recorrido por el círculo V del que ya hemos dado algunas imágenes y versos aquí, donde recordarán que les esperaba Minos (Inferno, Círculo V, 4 – 12).

Por nuestra parte, nos dirigiremos con Dante y Virgilio a ese otro lugar, el Purgatorio “de los justos que tienen que purgar” (Ripalda dixit).

La transición es un alivio ante el “dolce color d’oriental zaffiro” que inunda el cielo donde desconocidas estrellas resplandecen…

Acercándose al Purgatorio, canto I, 13

Pero de este tránsito por los treinta y tres círculos del Purgatorio dantesco comentaremos una selección en siguientes episodios…


NOTAS:

  • Las interpretaciones se basan en gran parte en el aparato crítico de la obra: Alighieri, DanteLa Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960, pp. 27 a 35. Esa la edición que utilizo para el texto italiano.
  • La traducción al castellano de los versos selciionados es mía.
  • Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante AlighieriGustave Doré, Mondadori, 2021.

Convergencias de Arte y Literatura (VII): escultura de Eva Martí y poesía de Paloma Palao

4 julio, 2021
Eva Martí. Una tarde de agosto, 2019. Hierro, detalle. Foto R. Puig

En

la larga desolación, de que la luna

se tienda sobre mi corazón, aunque yo no lo quiera,

de que el pez

se agarre a mi voz, sin que yo pueda

mover una sola de mis intenciones, atada

para siempre

a una mesa, a la mesa

de un cuarto vacío; en esta larga desolación

me permito

alguna locura, de cuando en vez,

luna quieta,

que se agarra a mi ventana, que quiere

abrir mi corazón, mi puerta, la llaga

la llaga de luz que se ambiciona; la agobiante

asfixia

de entreabrir

esa puerta y ver a alguien, alguien

que no soy yo -pero que finge serlo-

atada a una mesa, en un cuarto vacío,

mientras me ponen una inyección para sobrevivir,

mientras la luna se pasea

por el fondo verde de mi corazón

y

mientras alguien, alguien que no soy yo, entreabre

esa puerta que da

a

una habitación,

a

un cuarto oscuro, oscuridad

que se niega a comprender, mientras

la luna

corre

por entre la oscuridad de aquel cuarto

vacío,

de aquel cuarto, entreabierto, con estantes

llenos de luz -llagas abiertas- que se consuman

en un sacrificio -que no ha sido pedido-,

en ese cuarto, donde alguien,

-que no es aquella que no soy yo-,

finge dolerse, de una llaga

que no da luz, ni se ambiciona.

Paloma Palao (1944 – 1986), de “Resurrección de la memoria”, 1978.
Eva Martí. Queloide, 2018. Hilo. Foto R. Puig

.

Esa puerta de mármol, esa losa

que cae sobre mi alma

si ando, donde me voy dejando

nudillos, nudos, manos…

He de tirarla abajo.

Esa madera joven, en la que me he

clavado, con ranuras

estrechas, con bisagras gigantes,

que envuelta de recuerdos

me sale siempre al paso…

He de tirarla abajo.

Esa puerta que llama cuando sigo

adelante, esa puerta que avanza

cuando yo me he parado. Esa puerta

que escucha cuando yo estoy

llamando…

Esa puerta -que es mía-

he de tirarla abajo.

Paloma Palao (1944.1986), de “El gato junto al agua”, accésit Premio ADONAIS, Colección Adonáis, 282, 1971, pp. 31-32
Eva Martí. Una noche, 2019. Hierro y piedra. Foto de la artista

.

Yo no quiero deciros que lo siento,

que he perdido la llave de mi sombra,

que se ha quedado mi voz como una selva

hundida en el vacío del silencio.

.

Yo no quiero deciros pormenores,

poner estrechos candados a la pena,

coserme el sufrimiento a la solapa

y doblar los castillos que me quedan

.

Yo no quiero ir de aquí a lo de siempre,

de la rosa de arena a los cimientos,

a los mantos de besos que me ahogaban,

porque tengo los dedos apretados

hacia la tibia brújula del miedo

y quiero estar derecha y no caerme

sobre la lápida helada del recuerdo.

.

Yo no quiero decir nada, nada, nada.

Las palabras me sobran cuando os veo

sonrientes dormidos en mis sueños,

Vacaciones pagadas al deseo.

Paloma Palao, Ibidem, pp. 39-40
Eva Martí. La alegría de la fiesta, 2018. Castañuelas y puntas de acero. Foto R.Puig

.

Las húmedas paredes, la alta

cama, el reloj que no suena.

La jofaina sobre el blanco lavabo.

Alargadas cortinas recortadas,

la ventana cerrada. Dedos que trenzan

sombras sobre el agua.

.

Tus dedos que apresuran mi mirada,

que me trenzan palabras. Tus dedos

-madre mía- que me halagan, que son

dulces -tus dedos- sobre el agua

recogiéndome el pelo esta mañana.

Mi figura, hecha mirada y tiempo

-que delata- el tiempo que se ha ido.

Cae el agua sobre el blanco lavabo.

.

La alta cama, el espejo callado,

que hace aguas. Tu voz:

espiga loca sobre el alma.

Tu voz hecha palabra en mi garganta.

Tu dulce voz callada. La jofaina

en silencio, la alta cama. El callado

recuerdo, que te pide -perdón- esta mañana.

.

Las baldosas que saltan, el gato

junto al agua que no maúlla,

esta mañana clara.

Paloma Palao (1944.1986), de “El gato junto al agua”, accésit Premio ADONAIS, Colección Adonáis, 282, 1971, pp. 61-62
Eva Martí. Murillo II, 2018. Madera y hierro, detalle. Foto R.Puig

.

…no te muevas

del sueño, que se puede,

despertar el olvido, que te cuida.

Paloma Palao, Ibidem p.57
Eva Martí. Una tarde de agosto, 2019. Hierro, Foto de la artista

Paloma Palao (1944-1986) se reveló como poeta en 1970 cuando ganó el accésit del Premio ADONAIS en 1970 (número 282 de la colección del mismo nombre) por su poemario “El gato junto al agua”. Era profesora de lengua española y había publicado otras seis colecciones de sus poemas cuando murió en accidente de trafico en 1986 (*)

Eva Martí Domingo (1975), Ingeniera Técnica Agrícola (Politécnica de Valencia (1999), cursó Estudios Superiores de Enseñanzas Artísticas Superiores en Diseño Gráfico, EASD Castellón (2003-2005), Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández en la facultad de Altea (2016) y Escultora.

Notas


(*) Poemarios de Paloma Palao:

El gato junto al agua, 1971 (accésit al Premio Adonáis)

Resurrección de la memoria, 1978. 

Contemplación del destierro, 1982. 

Retablo profano, 1985.

Hortus conclusus, 1986. 

Música o nieve, 1986.

(**) Ficha técnica de las obras de Eva Martí arriba presentadas:

Nudo en la garganta (2018), intervención en libro, 19,5 x 13,5 x 6 cm. 

Murillo II, 2018, hierro y madera, 19 x 49 x 25 cm.

La alegría de la fiesta (2018). Castañuelas y puntas de acero

Agosto (2019), hierro, 18,8 x 35 x 10,5 cm.

Queloide (2018), hilo, 48 x 63 x 7 cm.

Una noche II, 2019, hierro y piedra Bateig, 23,7 x 7,5 x 4,9 cms.

Solsticio con can

27 junio, 2021
Jackson can. Foto R. Puig

Nunca he tenido un perro y no está en mis planes introducir uno en mi currículo, pero confieso que durante la tarde del midsommar, con unos amigos que nos invitaron a compartir su velada en este comienzo del solsticio de verano, he entendido por qué hay quienes tienen alguno; en este caso no cualquier can, sino un perro de aguas español.

Ese nombre que al parecer se da a estos perros procedentes de España y Portugal, se justifica por sus virtudes para la pesca, así como para la caza y el pastoreo. Nuestros amigos tienen uno que se llama Jackson. Este inteligente can nos acompañó durante el tradicional paseo entre la comida y la cena del midsommar. Disfrutamos así de un largo volteo por el distrito de Fiskebäck (“corriente donde se pesca”) en la costa del sur de la comuna de Gotemburgo.

Potatis, sill, cerveza y snaps. Foto R. Puig

Durante el tradicional y frugal almuerzo, “el mejor amigo” de nuestros amigos estaba tranquilamente esperando que alguien le lanzase el frisbi para correr incansable en su búsqueda entre los árboles, rocas y arbustos que rodean la casa.

Jackson y su frisbi. Foto R.Puig

La tarde, que había comenzado bajo un cielo encapotado y amenazando lluvia, se abrió sin vientos, azul y esplendorosa, invitando al paseo.

La tarde del viernes. Foto R.Puig

El distrito cuenta con varias ensenadas, a las que se llega paseando entre praderas. Los árboles testimonian con sus posturas de que los vientos de la Costa Oeste de Suecia no siempre ofrecen tardes tan calmadas y soleadas como la que nos brindó este primer viernes del solsticio de verano.

La tradición demanda que se recojan flores silvestres, al menos siete, para la corona de midsommar.

Recogiendo las siete flores. Foto R.Puig

En una de las ensenadas, las gentes brindaban al borde del agua, rodeados de embarcaderos y agradecidos por la luz benigna que nos trajo este soleado día.

En la ensenada soleada. Foto R.Puig

No muy lejos, los patos canadienses, pacíficos invasores, navegaban por las ramificaciones de esta recortada costa, por las que el mar se adentra entre los campos.

Ánades canadienses. Foto R. Puig

Jackson no perdía el tiempo, ya no corriendo en busca del frisbi, sino nadando encantado para rescatar una pelota de tenis de las aguas,

Incansable Jackson. Foto R. Puig

En la zona, como en tantas áreas rurales de Suecia, no faltan los establecimientos hípicos.

Caballos en Fiskebäck. Foto R.Puig

Suavemente la tarde discurría avecinando la hora de la tardía cena…

Por las orillas de Fiskebäck. Foto R. Puig

Y yo, con esta imagen del crepúsculo de ese día, me voy despidiendo, deseándoles a todos un verano favorable….

Crepuscular. Foto R.Puig

Jackson a su manera también les dice ¡adios!

Guau guau. Foto R.Puig

Breverías erasmianas (XLVII): “Ut fici oculis incumbunt” (Como las verrugas se pegan a los ojos)

20 junio, 2021
Hans Holbein, el joven, Dibujo al margen del Elogio de la locura

“Ut fici oculis incumbunt”

Como las verrugas se pegan a los ojos

Adagio II, viii, 65

De nuevo Erasmo entra en materia política en uno de los comentarios a los adagios clásicos. Tan corrosivo era su texto que en el “índice expurgatorio de los libros” de Benito Arias Montano (1571) se censuró con tal ahínco que quedó reducido a escasas cuatro líneas, las del final del comentario:

No obstante, yo creo que en este adagio el término «higos» se refiere a un tumor endurecido que brota en las cuencas oculares, que aunque es molestísimo no se puede extirpar sin riesgo, pues está muy cerca del ojo, que es un órgano muy reacio a toda molestia o trata­miento. Este adagio se menciona en Suidas.

Opinor autem ficos hic dici rigidum tumorem innascentem genis oculorum ; ea res, cum molestissima sit, tamen non sine periculo tollitur, quod oculo immineat, parti vexationis et tractatus impatientissimae. Adagiimentionem facit Suidas.

Era inevitable que el durísimo alegato de Erasmo contra los gobernantes de los reinos europeos de su época no fuese tolerable para el censor de Felipe II y el Duque de Alba en los Países Bajos del Sur, en el siglo XVI, pues los caracterizaba como una enfermedad que entonces no tenía cura: las verrugas que como tumores surgen en los párpados y en los márgenes del ojo.

Parece ser que el texto lo redactó Erasmo en 1517, cuando se firmaban tratados como el de Cambrai (marzo de 1517) con el pretexto de la “pacificación” de Italia y la cruzada contra el Turco, y en realidad, como el humanista intuía, de lo que se trataba era de ganar tiempo para rearmarse para las guerras entre las potencias de la época que asolaron Europa.

Además, como ya publiqué hace años en mi introducción a este texto, también se alude a la pesada carga que esas políticas suponían para los ciudadanos europeos de entonces.

Este adagio refleja la rebeldía de Erasmo en consonancia con la rebeldía civil de muchos de sus cote­rráneos hartos de impuestos y de despotismo. Así pues, todo parece indicar que este adagio lo escribió poco antes de que, desengañado pero independiente, decidiera distanciarse de la gran política y renunciara a embarcarse en el viaje que el archiduque Carlos emprendía en 1517 para tomar posesión del reino de España y convertirse en Carlos I. Erasmo se quedará pues en Lovaina, hasta que, cuatro años des­pués, el recrudecimiento de la campaña en su contra de teólogos, frailes e incipientes inquisidores le animase a cambiar de aires y a mudarse hacia lugares más libres y menos peligrosos.

Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio. Madrid, Alianza Editorial, Bolsillo Filosofía, 2008, pags. 308-309

Estas excrecencias pegadizas son la metáfora de aquellos gobernantes que se pegan al sillón y se hacen reelegir una y otra vez con métodos, alianzas y pretextos varios. Todo les parece justificado con tal de mantenerse en el poder. La verdad es que sigue conservando toda su actualidad pues, si en los oftalmólogos las tratan hoy con éxito, los seres humanos siguen penando para quitarse de los ojos esos quistes pertinaces de la política.

Pero vengamos al texto erasmiano, en la que expresa las analogías que su época le suscita…

Y no estará en modo alguno fuera de lugar que lo apliquemos a esos que, aunque siendo nocivos e inaguantables, no pueden ser extirpados sin que se cause un gran daño….

Accomodabitur haud quaquam inepte et in hos, qui cum graves sint et intolerabiles, tamen avelli non queunt nisi magno malo.

….no hay ningún senado, ninguna magistratura, ninguna religión, ningún sector del Estado donde ellos no hayan penetrado con ágiles raíces, a modo de una peste que se difunde por las venas de todo el cuerpo. Sin duda han advertido, pues tienen ojos e inteligencia sólo para hacer daño, que la única áncora de salvación pública que resta es que la concordia honesta de ciudades y ciudadanos restrinja el poder del tirano; por eso, deshacer esa concordia es su ocupación primordial. Intuyen que su autonomía se reduce al mínimo en tiempo de paz, pues los asuntos públicos funcionan mediante leyes y asambleas, no por engaños y armas; en consecuencia, tratan por todos los medios de que el pueblo no goce de la paz pública

…nullus est senatus, nullus magistratus, nulla religio, nulla reipublicae pars, in quam actis radicibus illi non penetrarint ceu pestis per omnes corporis venas sparsa. Siquidem animadverterunt hoc homines tantum ad nocendum oculati cordatique, unam hanc ancoram superesse publicae incolumitatis, si civium et civitatum honesta concordia tyrannis potentium coerceatur ; hanc igitur in primis dirimere cura est. Sentiunt in pace minimum sibi licere, cum res legibus et consiliis agitur, non dolis aut armis ; proinde modis omnibus id agunt, ne populus publica pace gaudeat

El alegato de Erasmo es uno de los más duros, de entre los que salieron de su pluma, contra los príncipes y los religiosos mendicantes que gozaban de gran influencia en las cortes de la época. Las cosas han variado y ya no vivimos sometidos a los sistemas de gobierno y los excesos del poder eclesiástico de entonces, pero que aferrarse al poder con todos los medios y pretextos sea una enfermedad recurrente basta con mirar alrededor para constatarlo.

Siempre que no nos lo impidan unas verrugas en los ojos…

“Gaudeamus omnes”, Sebastian Brant, La nave de los necios,1494, xilografía atribuida a Durero

Notas:

El texto latino procede de  Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, págs. 1352-1355. La traducción es mía.

La traducción castellana es la que hice para mi edición de Erasmo de Rotterdam, Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio. Primera edición en Valencia, Pre-Textos, 2000 y segunda en Madrid, Alianza Editorial, Bolsillo Filosofía, 2008.

***

Apendice

Este comentario de Erasmo al adagio que extrae y glosa de Aristófanes me ha parecido que merece reproducirse aquí en su integridad, pues es un ejemplo de como quien fue llamado el príncipe de los humanistas se las gastaba con los abusos de poder y las corruptelas de su época. Además, lo hacemos insertando el símbolo <<…>> para acotar todo lo que la censura político-eclesiástica de entonces consideró indeseable para los ojos de los lectores.

A continuación mi versión castellana del texto latino de Erasmo con mis notas:

Como las verrugas se pegan a los ojos

Ut fici oculis incumbunt (1)

Como verrugas que nacen en el ojo, es lo que se decía de aquellos que eran pertinaces en urgir e insistir a favor de algún asunto particular. La comparación se toma de los higos (2) o verrugas, que como una excrecencia brotan junto a los ojos y no se pueden extirpar fácilmente sin dañar a la vista. Aristófanes dice en Las ranas (3):

Es como una verruga que se pega al ojo (4).

<< Y no estará en modo alguno fuera de lugar que lo apliquemos a esos que, aunque siendo nocivos e inaguantables, no pueden ser extirpados sin que se cause un gran daño. Ojalá que no hubiese ni existiesen jamás príncipes y validos de esta clase que, aunque son insaciables en su codicia, totalmente corrompidos por la lujuria, funestos por su crueldad, inhumanos en la tiranía, auténticos enemigos y saqueadores del bien público, guarnecidos para causar la ruina pública no sólo con sus ejércitos y riquezas sino también con artimañas nuevas que ni Dionisio ni Falaris jamás imaginaron, a pesar de todo eso están tan adheridos, tan encima, tan pegados al pueblo, que no es posible ni aguantarlos ni extirparlos. Hasta el extremo de que no hay ningún senado, ninguna magistratura, ninguna religión, ningún sector del Estado donde ellos no hayan penetrado con ágiles raíces, a modo de una peste que se difunde por las venas de todo el cuerpo. Sin duda han advertido –pues tienen ojos e inteligencia sólo para hacer daño– que la única áncora de salvación pública que resta es que la concordia honesta de ciudades y ciudadanos restrinja el poder del tirano; por eso, deshacer esa concordia es su ocupación primordial. Intuyen que su autonomía se reduce al mínimo en tiempo de paz, pues los asuntos públicos funcionan mediante leyes y asambleas, no por engaños y armas; en consecuencia, tratan por todos los medios de que el pueblo no goce de la paz pública. Comprenden que la base de la prosperidad de una nación estriba en tener un príncipe íntegro, sensato y vigilante, es decir, un verdadero príncipe; por ello sus tutores se emplean a fondo para que el príncipe nunca madure como hombre. Sus validos, esos que se ceban de las desgracias públicas, se esfuerzan en afeminarle lo más posible a base de placeres y en que no aprenda nada de lo que conviene que un príncipe aprenda. Arden las aldeas, se arrasan los campos, se saquean los templos, se masacra a ciudadanos inocentes, se revuelve lo sagrado y lo profano, mientras que al mismo tiempo el príncipe juega a los dados, baila, se divierte con bufones, caza, se enamora, bebe. ¡Oh estirpe de los Brutos hace tiempo ya extinta! (5) ¡Oh rayo de Júpiter ahora ciego o embotado! Porque no hay duda de que estos corruptores de príncipes habrán de rendir cuentas ante Dios, aunque será tarde para nosotros.

Mientras tanto hay que aguantarlos, no sea que a la tiranía le suceda la anarquía, un mal casi más pernicioso, como se ha comprobado con las experiencias de varios estados; y además los desórdenes que han surgido recientemente entre los campesinos de Alemania nos enseñan que la brutalidad de los príncipes es un poco más tolerable que la anarquía que todo lo trastorna (6). Por un lado, es verdad que los rayos aterran a todos, pero no hieren a muchos; por el contrario, cuando el mar inunda no perdona nada, todo lo altera, todo lo arrolla (7).

Por otra parte, lo que los validos perversos son al Estado, eso quizá son a la Iglesia algunos miembros de estas Órdenes que el vulgo llama mendicantes. No acuso a los piadosos ni ataco a la Orden religiosa, denuncio a los malos, que en todas partes son el tropel mayor (8). Son estos los que de tal modo se han infiltrado en todo el cuerpo del Estado que casi nada se puede hacer sin ellos. Reinan en la predicación desde los púlpitos, que es función peculiar de los obispos. Han impuesto su tiranía en las cátedras, que es la función que le sigue en importancia. Son ellos los que administran los sacramentos de la Iglesia y si ejercemos el sacerdocio es con su venia. Ellos, con más severidad que los censores, juzgan del nivel de la fe que uno profesa: ‘Éste es cristiano, éste semicristiano, éste hereje, éste medio hereje’. En su regazo depositan las gentes los ocultos actos de sus vidas y los más secretos pensamientos de sus corazones (9). Ni con eso se dan por satisfechos: no hay alianza que los príncipes establezcan en la que ellos no tomen parte activa; sin ellos nadie contrae matrimonio; en los concursos teatrales y en los sorteos públicos ellos ostentan la presidencia y componen el jurado, hasta ese punto llega su falta de vergüenza; finalmente ni morirse puede uno sin su permiso. No hay corte principesca en la que no pululen. Si los príncipes han decidido alguna acción inconfesable, son ellos los que la ejecutan. Si los romanos pontífices maquinan algo que se aparte un poco de la santidad apostólica primigenia, para esa misión recurren sobre todo a ellos. Ya sea que se trate de una guerra, de un tumulto, de algún tipo de exacción, de conceder una indulgencia no del todo decente, en este tipo de historias son ellos los primeros en actuar. Mientras tanto engañan a las gentes humildes con su apariencia de santidad. Los sacerdotes, comparados con ellos, no son sacerdotes, los obispos les dan su confianza y duermen por ambas orejas (10). La grey, privada de sus verdaderos pastores, es despedazada por una doble clase de lobos, pues los obispos se comportan como tiranos, mientras tampoco éstos son pastores, sino bandidos de otro tipo. De nuevo advierto que no critico a los que son piadosos ni a su Orden, pues los que de entre ellos son integérrimos suelen deplorar las mismas cosas que yo deploro. A las abejas les está permitido expulsar de vez en cuando a sus zánganos, que aunque son ladrones no tienen aguijón; a estos zánganos, que tienen más aguijón que cualquier tábano, ni los reyes ni los sumos pontífices pueden apartarlos de los asuntos públicos sin gran ruina de la religión Cristiana, hasta ese punto sus cuadrillas se han fortificado, a tal punto han ocupado todo el mundo con sus ciudadelas y su gente y construyen nuevos nidos cada día, con el pretexto –naturalmente– de que la religiosidad de los monasterios fundadores, en cuya fama se basaron sus orígenes, se ha extinguido, como si aquella pureza –si de verdad existió– no se hubiese extinguido al poco tiempo (11). El resultado es que el mundo entero es asaltado por monásticas bandas impías y ociosas, que a los príncipes despojan de su pueblo, a los obispos de su grey y a la gente de su pastor, y que la pureza y la libertad de la religión cristiana desemboca paulatinamente en ceremonias judaicas (12). Y se ha vuelto muy difícil aclarar cuál de ambas opciones es peor para el Estado, si la concordia, o si la hostilidad entre los malos príncipes, pues si se hacen la guerra la hacen para gran daño del pueblo, pero si se ponen de acuerdo traman la ruina pública. De modo y manera que no sabes qué elegir entre ambas opciones, mejor dicho, cuál de ambas es la más detestable, si el consenso de estos príncipes entre sí o su mutua discordia, pues ambas cosas conducen al mal público.>>

No obstante, yo creo (13) que en este adagio el término higos se refiere a un tumor endurecido que brota en las cuencas oculares, que, aunque es molestísimo, no se puede extirpar sin riesgo, pues está muy cerca del ojo, que es un órgano muy reacio a toda molestia o tratamiento. Este adagio se menciona en Suidas.

(Erasmo de Rotterdam, Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio, edición y traducción de Ramón Puig de la Bellacasa, Valencia, Pre-Textos, 2000 y Madrid, Alianza Editorial, 2008)  

Notas al texto

1.          Adagio 1765 (II viii 65).

2.          Un «higo» puede ser «una excrecencia, generalmente de origen venéreo, que se forma alrededor del ano» (María Moliner). En Francia una acepción antigua de «higo» es la de una verruga de las vacas y los caballos.

3.          Las ranas, 1247.

4.          Aristófanes alude a un estribillo pegadizo y repetido sin cesar por uno de los protagonistas. Para aventurar que «ojo» puede tener un doble sentido y aludir al «ojo del culo» (ver nota anterior) habría que tener mayores conocimientos que los de este traductor sobre Aristófanes y sobre el griego clásico.

5.          Esta invocación se interpretó, sobre todo en Alemania, como una justificación del tiranicidio.

6.          En el textus receptus Erasmo tiene presentes las guerras campesinas del sur de Alemania en 1525. Pero en el primero, el de 1517, según lo que dice Mynors en la edición inglesa de Toronto, el texto aludía al belicismo de los suizos, fieros mercenarios en todas las guerras de la época; una nación –dice Erasmo– que «aunque hace tiempo que ha exterminado o enviado a los nobles al exilio ellos mismos se han convertido ahora con su ejército en una amenaza para el mundo».

7.          La metáfora del mar que invade la tierra, reminiscencia de su tierra de Holanda, es frecuente en Erasmo.

8.          Quae máxima turba est (Eneida, VI,111).

9.          Erasmo alude al sacramento de la confesión como verdadero instrumento de control del pueblo.

10.        In utramvis dormiré aurem (I viii 19). El adagio tiene el sentido de dormir con entera confianza, es decir de estar libre de preocupaciones.

11.        Erasmo no cree que las corrientes reformadoras que crean nuevos monasterios de estricta observancia vayan a mejorar la conducta de los frailes.

12.        Erasmo veía el judaísmo como una religión de prácticas y ceremonias externas que habían sido superadas por el cristianismo, que él considera una religión más interior. La «Filosofía de Cristo» erasmiana implica precisamente el desenmascaramiento de la apariencia.

13.        Erasmo –como si no hubiera dicho nada– concluye con ironía retrotrayendo el adagio a su puro significado fisiológico.

Portada de los Adagios en la edición veneciana de Aldo Manuzio en 1508 (Wikipedia)

Nimiedades (XIV): entre monte y playa (2)

13 junio, 2021
Amanecer de 29  de mayo 06 00 a.m. Foto R.Puig

Amanecer de 29 de mayo 06:00 a.m. Foto R. Puig

Por estos parajes de la Marina Alta Alicantina desde los que escribo hoy, si tienes la suerte de encontrarte frente al mar y madrugas algo, la vista se recrea todo el día, aunque, bueno, no siempre el silencio sea benedictino. Para los lectores de este domingo, he seleccionado algunas imágenes, por la orilla de la Almadraba y por las laderas de el Segaria. Hoy toca entre mar y monte.

Y como ya se va a acercando la hora de comer, seré breve, pero, eso sí, trataré de que lo visto sea selecto y reciente, de estos últimos días.

.

Desde la terraza

Basta asomarse al balcón para asistir a un encuentro de dos golondrinas playeras. ¡Y yo que pensaba que nunca se posaban en el suelo!

Aterrizaje. Foto R. Puig

Entre los humanos hay quienes se posan dónde sea con tal de tomar el sol

Al sol del aparcamiento. Foto R. Puig

Aunque toda excepción tiene su regla…

¡Todavía hay quienes prefieren sentarse al borde del agua! (confiemos en que no dejen restos)

Bocata. Foto R.Puig

.

Temprano

Varias horas antes, algunos pescadores vinieron cuando aún no había salido el sol y no habían llegado los coches que convierten la playa en su aparcamiento de fin de semana.

Este madrugador instaló sus cañas en la orilla cuando el sol no había aparecido, a la espera de que alguna lubina se dignase morder el anzuelo…

Pescador madrugador 29 de mayo 06:03 a.m. Foto R. Puig

Si bien, otros prefieren salir en barca para probar suerte mar adentro…

Pescadores madrugadores 29 de mayo 06:04 a.m. Foto R. Puig

.

Más playeros

Unas horas más tarde, hay quienes se instalan con entrada de platea…

Dolce farniente. Foto R. Puig

Otros se acomodan sobre las piedras de modos varios, se visten de neopreno para bucear o hacen como que pescan…

Sábado en la orilla. Foto R.Puig

Pero -¡ay!- no faltan los que han venido a hacerse notar cerca de la orilla…

Ruidosos. Foto R. Puig

Cuando los motoristas acuáticos se exhiben, no conviene alejarse nadando de la orilla, no sea que te hagan picadillo…

.

Escapar al monte

Limones frente a el Segaria 11 de junio 2021. Foto R. Puig

Pero, siempre tenemos la posibilidad de un paseo, incluso de una esforzada ascensión por los senderos cercanos de los montes, en este caso de la sierra de el Segaria, palabra que, por la forma dentada que tiene, pienso que designa en castellano antiguo un guadañero, un apero de los segadores, a modo de guadaña o sierra.

Saliendo de El Vergel (el Verger) se accede a la ruta GR 415 y se va ascendiendo hacia las quebradas del Segaria que miran al nordeste. A cierta altura esa ruta que rodea la sierra te ofrece la posibilidad de torcer a la izquierda, hacia el Morro de las Cuevas o a la derecha hacia la Peña Roja.

Esa fue la dirección que adoptamos hace dos días, para ir ascendiendo sin perder la vista del mar y de las huertas de El Vergel, con la sensación de sobrevolar la carretera nacional y la Autopista Ap7.

El Vergel desde el Segaria, a lo lejos a la derecha el castillo de Denia. Foto R. Puig

El panorama se ensancha y nos ofrece una perspectiva soberbia de el Montgó.

El Montgó y las huertas de El Vergel desde el Segaria. Foto R. Puig

Subiendo el sendero, ayudados por bastones de marcha, nos acercamos hacia la Peña Roja, objetivo de este primer caluroso día de senderismo…

Subiendo a la Peña Roja del Segaria. Foto R. Puig

Cuando estábamos ya a unos doscientos metros de esta primera meta de esta temporada montañera, suena el móvil, ¡me llama el persianero! que me ofrece arreglar la persiana esa misma tarde, pues le han llegado las piezas parahacerlo. Ya andábamos algo cansados tras el anquilosamiento invernal, así que, con tal pretexto, iniciamos el descenso… pero sin duda esto continuará.

.

Atardeceres de la Almadraba

Por la tarde el cielo sobre el mar puede virar al azul…

Azul, 8 de junio 2021 20:38 horas. Foto R. Puig

u ofrecernos una hora más tarde un friso en todos los tonos del naranja.

Crepúsculo hacia el nordeste del 17 de mayo del 2021, 21:41 horas. Foto R.Puig

Crepúsculo del 8 de junio 2021 21:42 horas. Foto R. Puig

Los días se van alargando hacia el solsticio de verano.

.

Coda

En otro orden de cosas, ayer fuimos a visitar a nuestro amigo Sebastián, quien quería mostrar lo bien que crece su torito, que acaba de cumplir los ocho meses y está convirtiéndose en un señor toro…

El torito (ocho meses) de Sebastián Foto R.Puig

Convergencias de Arte y Literatura (VI): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (3)

6 junio, 2021

Hace ya rato que deberíamos haber mostrado en esta serie una foto del autor de los grabados con los que estamos ilustrando esta selección de textos de la Divina Commedia con motivo de la conmemoración de los 700 años de la muerte de Dante Alighieri. Y qué mejor que recordar a Gustave Doré con la foto que Nadar (seudónimo de Gaspard-Félix Tournachon) le hizo en 1855 (Wikimedia Commons), en la que el artista sólo tiene 23 años y una mirada un tanto sombría. Aunque la edición de los grabados dedicados al texto dantesco la llevó a cabo entre 1861 y 1867, ya debía de estar imaginando las escenas del Inferno. Dos años antes había ilustrado la edición francesa de El cuervo de Edgar Allan Poe, traducido por Charles Baudelaire.

El cuervo, como se lee al final del poema, “tenía los ojos de un demonio que sueña”.

.

Volviendo a Dante

En la Divina Comedia, el Canto XXVIII del Infierno pasa revista a los condenados por haber destruido la concordia con guerras y cismas En este grabado de Doré se ilustra la escena: Dante descubre horrorizado el castigo de aquellos que a lo largo de la Historia han causado desastres, muertes y masacres ingentes incitando a guerras y divisiones sin fin, a comenzar por quienes causaron la guerra de Troya.

Chi porìa mai pur con parole sciolte
dicer del sangue e delle piaghe a pieno
ch’i’ ora vidi, per narrar più volte?

.

Ogne lingua per certo verrìa meno
per lo nostro sermone e per la mente
c’ hanno a tanto comprender poco seno.

+++

¿Quién podría aun con verso libre

expresar todas las heridas y la sangre

y repetir muchas veces lo que vi?

.

Toda lengua ciertamente sería poca

pues de nuestro discurso y nuestra mente

el ánimo a tanto comprender no alcanza.

.

Divina Commedia, Inferno, Canto XXVIII, 1-6

Es el círculo octavo del infierno dantesco donde purgan eternamente sus maldades los provocadores de guerras, de cismas y de las disensiones que generan enfrentamientos armados entre seres humanos. Un demonio, incansable, les da tajos con una espada. Desean morir pero ya lo hicieron para siempre. Lo más cruel de su castigo es que, cuando las heridas cicatrizan, su torturador les inflige otras nuevas. Y así para siempre jamás.

Un condenado del que sabremos la identidad a continuación explica su propio tormento :

Un diavolo è qua dietro che n’accisma
sì crudelmente, al taglio de la spada
rimettendo ciascun di questa risma,

.

quand’avem volta la dolente strada;
però che le ferite son richiuse
prima ch’altri dinanzi li rivada.

+++

Un diablo hay aquí detrás que nos maltrata

tan cruel que, tras cortarnos con la espada

a todos los de esta resma así nos deja,

.

tras esta vuelta de la doliente estrada;

pero ya las heridas han cerrado

antes que uno a este trance vuelva.

.

Divina Commedia, Inferno, Canto XXVIII, 37- 42

Entre los condenados a recibir los tajos de la espada del demonio se incluyen los que han causado cismas en el mundo cristiano que en sus primeros siglos y todavía en el Medioevo seguían conduciendo a masacres, que perduraron también durante el Renacimiento, y eso que faltaban más de dos siglos para las guerras entre católicos y protestantes.

¿Quién es el condenado que explicaba el tormento de este círculo? ¡Nada más ni nada menos que el fundador del Islam! Hoy en día nos sorprende que en la época de Dante, la obra de Mahoma (560 – 633) se considerase un cisma salido del Cristianismo.

Las guerras que a partir del siglo VII acompañarían su expansión eran consideradas por los contemporáneos de Dante una consecuencia de ese “cisma”, por lo que el “extraviado” conversor de cristianos al Islam, así como Alí (597 – 660) su primo aparecen en la Divina Comedia en el círculo octavo del infierno sometidos a eternos golpes de espada.

En aquellos tiempos no se hablaba de las fobias de hoy y las relaciones entre cristianos y árabes islámicos en muchos territorios limítrofes no siempre eran amigables por ninguna de las dos partes (España por ejemplo estaba en plena “Reconquista”). Estas estrofas de Dante se han de leer en aquel contexto, cuando aún faltaba mucho para examinar con los criterios actuales los estereotipos entre culturas y civilizaciones enfrentadas..

Già veggia, per mezzul perdere o lulla,
com’io vidi un, così non si pertugia,
rotto dal mento infin dove si trulla.

Tra le gambe pendevan le minugia;
la corata pareva e ’l tristo sacco
che merda fa di quel che si trangugia.

Mentre che tutto in lui veder m’attacco,
guardommi e con le man s’aperse il petto,
dicendo: “Or vedi com’io mi dilacco!

vedi come storpiato è Mäometto!
Dinanzi a me sen va piangendo Alì,
fesso nel volto dal mento al ciuffetto.

E tutti li altri che tu vedi qui,
seminator di scandalo e di scisma
fuor vivi, e però son fessi così.

+++

Jamás barril sin duela o desfondado

vi perforado derramarse de tal manera

roto de la barbilla a donde se ventosea:

.

por la entrepierna le pendían las tripas;

el interior abierto como asqueroso saco

que de lo que engulle saca mierda

.

Mientras a observarle todo me aplicaba,

me miró, y con la mano se abrió el pecho,

diciendo: “¡Oh mira cómo me desgarro!

.

 ¡ve cuan disminuido está Mahoma!

Delante de mí está llorando Alí,

rajado el rostro del mentón al copete.

.

Y todos los otros que tú ves aquí

sembradores de escándalos y cismas

fueron cuando vivían, por ello están así”

.

Divina Commedia, Inferno, Canto XXVIII, 22 – 36

Hay muchos otros protagonistas, pero iremos despidiéndonos dl Infierno con otro grabado de Doré que ilustra elocuentemente la peripecia un famoso instigador de discordia y guerra, el poeta y soldado Bertran de Born, (c. 1140 -1215) cantor apasionado de la guerra y su estética, ochocientos años antes de que el futurismo italiano ensalzase la “belleza” de las sangrientas contiendas del siglo XX.

El vate occitano, que incitó a guerrear a un hijo contra su padre, el monarca Enrique II Plantagenet, protagoniza una de las descripciones más truculentas de Dante, pues aparece decapitado levantando su propia cabeza como si fuese un farol, lo que a Doré dio inspiración para su grabado.

Io vidi certo, e ancor par ch’io ’l veggia,
un busto sanza capo andar sì come
andavan li altri de la trista greggia;120

e ’l capo tronco tenea per le chiome,
pesol con mano a guisa di lanterna:
e quel mirava noi e dicea: “Oh me!”

Di sè facea a sè stesso lucerna,
ed eran due in uno e uno in due;
com’esser può, quei sa che sì governa.

Quando diritto al piè del ponte fue,
levò ’l braccio alto con tutta la testa
per appressarne le parole sue,

che fuoro: “Or vedi la pena molesta,
tu che, spirando, vai veggendo i morti:
vedi s’alcuna è grande come questa.

E perché tu di me novella porti,
sappi ch’i’ son Bertram dal Bornio, quelli
che diedi al re giovane i ma’ conforti.

Io feci il padre e ’l figlio in sè ribelli;
Achitofèl non fè più d’Absalone
e di Davìd coi malvagi punzelli.

Perch’io parti’ così giunte persone,
partito porto il mio cerebro, lasso!,
dal suo principio ch’è in questo

Così s’osserva in me lo contrapasso”.

+++

Vi ciertamente, y aún parece que lo vea

un busto sin cabeza que andaba como

andaban los otros de la triste comitiva;

.

la cabeza el tronco tenía por los cabellos,

péndulo en mano a guisa de linterna;

y aquél nos miraba, y decía: “¡Ay de mí!”

.

De sí hacía para sí mismo de linterna,

y eran dos en uno y uno en dos:

cómo puede ser, lo sabe el que gobierna.

.

Cuando erguido al pie del puente estuvo,

alto alzó el brazo con toda la cabeza,

para que sus palabras se escuchasen,

.

que fueron: “Mira ahora la oprimente pena

tú que, respirando, vas visitando muertos:

ve si hay alguna grande como esta.

.

Y para que de mí portes noticias,

sábete que soy Bertrán del Bornio, aquel

que al Rey joven malos consejos di.

.

Yo hice de padre contra hijo enemigos:

que ni Aquitofel hizo más de Absalón

contra David con su instigar malvado.

.

Por haber dividido a tan unidas personas

llevo así separado mi cerebro, ¡miserable!,

de su principio que en este tronco está.

.

Así se corresponden en mí pena con culpa.

.

Divina CommediaInferno, Canto XXVIII, 118 – 142

Con la trágica historia de un cantor de guerras nos despedimos de los círculos infernales y de Lucifer que en último barrio infernal, el Círculo XXXIV, vigila a los traidores y parece molesto al ver cómo Virgilio y Dante escapan de sus dominios.

La próxima vez nos veremos en el Purgatorio.

Notas:

  • Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante AlighieriGustave Doré, Mondadori, 2021.
  • Texto usado para los extractos: Dante AlighieriCommedia, a cura di Giorgio Petrocchi, 3 vol. Milano, Mondadori,1966 – 1967
  • Texto italiano de referencia: Alighieri, DanteLa Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960
  • La traducción de los versos es mía.

Mis vecinas las urracas: ¡expulsadas!

30 mayo, 2021
Como estaba el nido de mis vecinas urracas una semana después de finalizarlo. Foto R.Puig

Cuando el 11 de abril detallaba en estas páginas la construcción del nido por una pareja de urracas, a las que apodé Urrico y Urrica, los rododendros sobre los que se situaba eran bien frondosos y apuntaba ya su floración. Pero apenas una semana después procedieron a una severa poda de los mismos. Dos o tres de ellos subsistieron, sin embargo los podadores contratados (profesionales) respetaron el nido.

Por mi parte me había propuesto seguir contando la saga familiar de la pareja, para alegrarnos con la eclosión de los polluelos y con sus primeros vuelos. Pero alguien no pensaba del mismo modo.

Hasta hoy me he resistido a contarles lo que finalmente ocurrió, es decir que, en el patio vecino, alguien decidió que el nido estorbaba, ¿sería por los prejuicios que comentábamos en aquella entrada de las urracas constructoras de que “se comen el pienso de los gatos”, “comen cualquier cosa que encuentran”, “colman la paciencia a cualquiera con sus cánticos vocingleros pedigüeños”, “son crueles”, “son desvergonzadas y descaradas”, en definitiva “son una pesadilla”?

¡ Lo que sí es cierto es que con verdadero ahínco se procedió a eliminar el nido !

Demolición Foto R. Puig

Desde entonces las urracas han estado dando vueltas, buscando su nido en la copa del rododendro sobre el que tanto trabajaron para construirlo.

Se posan aún en ese espacio vacío,

No encuentra el nido. Foto R.Puig

andan desorientadas por el empedrado

Expulsada. Foto R.Puig

o en lo alto de los patios pregonan sus quejas.

Para tristeza de esta pareja de aves, también para la nuestra y para desengaño de los lectores ya no podremos ver a sus polluelos despegando el vuelo.

Alguien ha decidido que Urrico y Urrica molestaban.

¡Ya no hay nido para las ingeniosas urracas en este patio de Gotemburgo!

Aquí hubo unas urracas que sabiamente construyeron un nido… Foto R.Puig

Epílogo con ave

Escribo esta entrada desde otras latitudes, donde casualmente he tenido la oportunidad de salvar a una golondrina de una muerte lenta.

En la localidad de Vergel (El Verger en valenciano), en la provincia de Alicante, hay una torre medieval, la “Torre de los Duques de Medinaceli”, remanente de lo que fue el palacio del Señor de Vergel, Baltasar Vives a principios del siglo XVI.

Torre de Medinaceli. El Verger. Foto R.Puig

He visitado una muestra (a la que espero referirme más adelante) de un grupo de mujeres artistas de la Comunidad Valenciana en este lugar histórico. Con tal motivo he accedido a los distintos pisos de la torre, en los cuales se distribuyen algunas de las obras expuestas.

Las ventanas y los accesos a los matacanes están cubiertos con paneles de metacrilato transparente colocados durante la restauración del edificio por obvios motivos de seguridad. A modo de saeteras, pero de dimensiones menores, hay además una serie de orificios regulares que debieron tener función de vigilancia y quizás también de ventilación. Estos no han necesitado ser protegidos, pues es difícil hasta introducir el antebrazo.

Sin embargo, los pájaros sí que incursionan en la torre a través de ellos, en especial las inquietas golondrinas, con el resultado inevitable de no poder encontrar la vía de salida. Se dan repetidos e inútiles testarazos contra los paneles de metacrilato por los que se ve la luz y el entorno exterior, hasta que exhaustas se refugian en un rincón, como la que encontré atontada en el piso superior de la torre con la cabeza cubierta de polvo.

Al principio la creí muerta.

Golondrina resignada y desfallecida. Foto R.Puig

No obstante, al tratar de cerciorarme, abrió las alas y dio varias vueltas al recinto en otro intento de encontrar salida, para acabar postrada sobre el pavimento.

Golondrina resignada. Foto R.Puig

No sé si agotada o aceptando sin remedio su sino, estaba así extendida y como esperando a que el gigante, o sea yo, hiciera algo. Felizmente aquí sí pude resolver su problema. Logré sujetarla suavemente e introducirla en una de las saeteras, desde la que, para mi satisfacción, voló rauda en busca de la luz y del espacio exterior.

Creo que no le costaría mucho al Ayuntamiento de El Verger prevenir que haya aves que sigan quedando atrapadas de ese modo cruel en esta torre majestuosa. Por desgracia, pudimos observar algunos despojos de ave en la planta sótano de la torre.

Una simple tela metálica cerca del extremo más exterior de las saeteras eliminaría el riesgo.

Torre de Medinaceli. El Verger. Detalle de saeteras, ventanas y matacanes. Foto R. Puig

Más poesía

23 mayo, 2021
Palmeras de la Costa Blanca. Foto R.Puig

En memoria de Francisco Brines

.

En 1959 el Premio Adonáis de Poesía se le otorgó a Francisco Brines, “el poeta de Elca”, por su libro Las brasas, cuya muerte hace poco más de dos días nos ha entristecido.

En ese mismo año 1959, el cuatro de agosto, nació Blanca Andreu, que fue galardonada con ese mismo Premio Adonáis en 1980.

Un poeta se consagraba y una poeta, o poetisa si prefieren (que rima con brisa), nacía.

Ambos crecieron frente al Mediterráneo de la Costa Blanca y de ambos hemos publicado extractos de su obra hace tan sólo una semana. Vuelvo pues a celebrar la poesía con sus poemas, extraídos de los libros que les valieron el Premio Adonáis. Veintiún años transcurrieron entre ambos galardones.

El Premio Adonáis de Poesía es probablemente el premio de poesía joven (sólo se pueden presentar poetas de menos de 35 años) más antiguo de Europa, si no del mundo; al mismo desde 1943 a 2020 se presentaron a concurso más de 7500 poemarios. Su colección de los publicados, más de seiscientos cincuenta hasta la fecha, presenta además una envidiable equilibrio de eso que se denomina hoy “igualdad de género”, en inglés gender equality.

Así que hoy, recordando a Francisco Brines y celebrando a Blanca Andreu, hijos de la tierra levantina, traemos un poema de cada uno de ellos.

En primer lugar, un poema de Las brasas (*) de Brines que, a mi modo de ver, evoca un espacio de la finca familiar de Elca.

Texto teñido de un sentimiento romántico contenido:

Ladridos jadeantes en el césped

le hacen mirar, con el calor el día

va rodando a su fin y de las rosas

sube un olor, y una inquietud constantes.

En el silencio rueda la alegría

súbita de los perros. Y él entiende

esa felicidad, el desvarío

que ellos muestran. Hermosa fue la vida

cuando el cuerpo era joven, y el deseo

la costumbre inicial de cada hora.

.

Un aire corto llega desde el mar

y ha alargado la sombra de los montes.

Echa su vida atrás, desnuda el cuerpo

delante de otro cuerpo, y unos ojos

le buscan y él los busca.

En el amor era veloz el tiempo,

iba pronto a morir, y en vano el joven

pensaba detenerlo, se soñaba

vencido en la vejez y desamado.

Entonces su victoria

era querer aún más, con mayor fuerza.

.

Mira, desde su frente, con los ojos

fijos la línea de los montes, áspero

muro de plata que en el mar se hiela.

Ya no lucha la tarde y se hace rosa

la luz en su cabeza pensativa.

Llegan, desde el camino, frescas voces

llamándose. La casa, oscurecida,

se ha perdido en los árboles, y él oye

el dulce nacimiento del amor,

escucha su secreto. Ya de nuevo

vive su corazón, y el hombre tiembla,

siente cargado el pecho, y apresura

un llanto fervoroso.

Francisco Brines, Antología poética editada por Ángel Rupérez, Austral, 2006, pág.78
Ya no lucha la tarde… Foto R.Puig (el Montdúver y el mar)

Y a continuación, de Blanca Andreu, un poema De una niña de provincias que se vino a vivir a un Chagall (**) el libro por el que la poet(is)a fue galardonada a los 21 años.

En la entrada del pasado domingo hablaba yo de mi extravío de su poemario, pero, tras rebuscar en mi biblioteca (los tomitos de la colección Adonáis son pequeños y delgados) ¡he hallado mi ejemplar!

La clasificaron como poeta surrealista algunos críticos que no entendieron que su río de imágenes no emanaba de ningún automatismo subconsciente. En realidad la corriente de sus metáforas circula entre ella y el mundo con un sentir en el que bulle la herencia revisitada de la mejor poesía del Romanticismo:

El día tiene el don de la alta seda,

pétalos desandados por el pie de la noche,

monedas en corolas, eso dije.

Pero se izó la nube de magnolia hasta llegar al núcleo ahogado,

estambre eléctrico y pistilo triturado de amor,

monedas deshojadas por el terrible cheque templario,

o bien las brujas vírgenes prudentes

y la plomiza nada milenaria.

.

El día tuvo el don de la alta seda,

amor mío, amor mío, y por eso aún escúchame,

por eso te repito el pesado poema,

amor mío, amor mío, tu voz que amé y que cruza

las pupilas moradas de los puentes.

y tu olor habitado, azul, y todo

lo que ahora abandono y abandonas,

este perfume fijo,

y Albinoni,

no sé con qué propósito,

ni sé de qué manera clandestina,

ahora, mientras yo rompo

la idea de tu rostro

y continúo ignorando

qué invierno,

qué arteria barroca del diciembre aquél,

qué orden despierto es el tuyo

mientras yo vivo sola, y duermo, y te detesto.

Blanca Andreu, De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall, Col. Adonáis, Madrid, Rialp, 1980, pp. 26-27
El libro extraviado y hallado…. Foto R.Puig (tomada frente al mar alicantino, 21/05/2021)

Con aquel librillo he encontrado otros, también de poet(is)as, de cuyos poemarios se merece que extraigamos más adelante algún poema. Todos ellos estaban entre gruesos tomos de antologías :

Pureza Canelo Lugar común, colección Adonáis, nº 279 (premio 1970), Madrid, Rialp, 1971

Paloma Palao, El gato junto al agua, colección Adonáis, nº 282 (accésit al premio 1970), Madrid, Rialp, 1971

Julia Escobar, Tiempo a través, Valencia, Pre-Textos / Poesía, 1994

(continuará)

.

NOTAS:

(*) Francisco Brines, Las brasas, colección Adonáis (premio 1959), nº 173, Madrid, Editorial Rialp, 1959

(**) Blanca Andreu, De una niña de provincias que se vino a vivir a un Chagall, colección Adonáis, nº 379 (premio 1980), Madrid, Editorial Rialp, 1980

Vivir en un Rothko

16 mayo, 2021
En un Rothko, 13 de mayo, 06:15 a.m.. Foto R. Puig

Otra vez,

ante el mar mío

y

como aprendimos

de niños,

para, por, con,

contra, en, entre,

según, y sobre

el mar,

así

prepuesto,

recibido por las olas,

absorto

por las ondas

en este mar

de las horas magas

Valle azul, 13 de mayo, 06:15 horas Foto R. Puig

transportado,

secuestrado

estoy,

inmerso

en un rothko,

al alba.

Mark Rothko, nº 14(1960), MoMa, N.Y.

Al fenecer

del día,

en la horas brujas

del crepúsculo,

a los cielos

torna el pintor

con su brocha

monacal

contemplativa.

Intromisión. Foto R. Puig

Cuando

los aires

son plegaria

y la hora

propicia

nostalgias

y melancolía

Rothko Rust and blue. 1953

hay

hipódromos

en las alturas,

Hipódromos espaciales. Foto R.Puig

jinetes

silenciosos

que cabalgan,

Jinetes en el cielo. Foto R.Puig

criaturas marinas

sobre mi cabeza

avanzan

Nadadores del aire. Foto R.Puig

y

me abandono

a las últimas luces

y a la última sangre

Mark Rothko (1962). Dallas Museum of Art Uncrated.

***

Celebración

Francisco Brines ha recibido hace unos días el premio Cervantes de manos del rey Felipe VI en su su vergel de Elca, muy cerca de Oliva y no lejos de esta playa; al día siguiente tuvo que ser tratado de una hernia, pero parece que sólo ha sido un sobresalto del que esperamos salga bien pues el poeta tiene 89 años.

Su obra ha sido ya citada en estas páginas, hoy la celebro de nuevo con sus versos :

.

  EL REGRESO DEL MUNDO

A Andrés Trapiello

.

   Abrir los ojos, después de que la noche

recluyera los astros en su amplia cueva rasa,

y ver, tras del cristal,

ya visibles los pájaros

en el fanal aún pálido del sol,

moviéndose en las ramas.

Y cantos que hacen mía la bóveda del aire.

Y sentir que aún me late en el pecho

el corazón del niño aquel,

y amar, en la mañana, la vida que pasó,

y esta maga sorpresa

de amar aún el mundo en la mañana.

Y en el nombre del mar, que está lejano

y azul, siempre tendido

desde el remoto amanecer del mundo,

persignarme la frente, luego el pecho,

los delicados hombros que ahora rozo,

y besar, con los labios del niño rescatado,

este mundo tan viejo,

que hoy no alcanzo a saber

por qué, si el amor no se ha muerto,

me quiere abandonar.

.

       Francisco Brines, de La última costa, en Todos los rostros del pasado, antología, selección y prólogo de Dionisio Cañas, Galaxia Gutenberg, Círculo de lectores, 2007, p. 168


Nota bene sobre una poeta que se vino a vivir en un cuadro

Hace años tuve y leí con admiración y no sin envidia (pues me había presentado a otro premio de poesía años antes y me dieron calabazas) un poemario de la poeta Blanca Andreu con el que ganó el Premio Adonais en 1980. Se titulaba De una niña de provincias que se vino a vivir a un Chagall. Aquella obra fue considerada en el año 2013 por la revista Quimera una de las 10 mejores obras de poetas españoles desde 1978 y de las otras nueve una era de Brines : El otoño de las rosas.

El libro de Blanca Andreu -¡ay!- se me debió extraviar en alguna mudanza, lo que lamento mucho y trataré de buscar alguna edición.

Lo traigo a colación, porque cuando he escrito lo de vivir en un Rothko para encabezar esta entrada no estaba pensando en la obra de Blanca Andreu, pero ahora estoy seguro de que aquello de venirse a vivir en un Chagall ha debido de jugar en mi memoria cuando he pensado en vivir en un Rothko. Gracias a Oscar Merino Merchante que ha escrito sobre ella en babab.com he podido citar hoy un extracto de su poemario:

(…)

Me queda la mar media

Me queda la mar media en el triunfo del agua,

en el advenimiento de los espejos y de las aleaciones,

me queda la mar media y sus ahogados, cantiga y quemadura,

ebrios de agua profunda y profundo dolor.

Pero había un mar de la sangre más blanca

y del dolor apagado,

mar de la caza y muerte en montería, vino metal dormido y

baja luna.

Mar de los ventanales empapados para el amor más duro

con quien la soledad se atreve y canta, con crines antorchadas

y dibujada hoguera,

mar del amor más duro que decae como decae tu nombre:

el hombre que en mí tiembla y tu nombre primero.

(…)

Blanca Andreu

De una niña de provincias que se vino a vivir a un Chagall, premio Adonais 1980

+++++

Postscriptum

(16 de mayo 2021 a las 17:13 horas)

UNA LIBRERIA VETERANA FUNDADA EN 1969 SE QUEMÓ LA SEMANA PASADA EN MALAGA

La librería Proteo de Málaga ha sufrido un devastador incendio, más detalles AQUÍ

Si quieren ayudar, parece que lo mejor es encargarles libros. En mi caso estoy suscrito desde hace tiempo a su boletín de novedades a través de su dirección email.

PROTEO y PROMETEO (librería asociada) venden libros online, así que aquí les pongo los contactos:

Convergencias de Arte y Literatura (V): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (2)

9 mayo, 2021
Dante y Virgilio se encuentran a Epicuro en el Infierno. Gustavo Doré, Divina Comedia Inf. X, 14

Saltando de un capítulo a otro, y de una grabado de Gustave Doré a otro, sigo seleccionando escenas del Infierno de la Divina Comedia de Dante Alighieri. Paso brevemente por el encuentro con Epicuro, maestro de todos los “heréticos” que no creen en la inmortalidad del alma (cuyo número, de entonces a esta parte, me temo ha ido creciendo) :

Suo cimitero da questa parte hanno

con Epicuro tutti’i suoi seguaci,

che l’anima col corpo morta fanno.

Su propio cementerio de esta parte tienen

con Epicuro todos sus secuaces,

que al alma con el cuerpo muerta hacen.

Divina Comedia, Infierno, cap. x. 14

Pero, me interesa particularmente ir a una de las secciones más ilustres del Infierno, la que reúne a quienes ejercitan la violencia contra el prójimo. Incluye una condena particular de los tiranos, sumergidos en un lago sangriento.

El lugar es rocoso y desciende ríspido hacia la ribera de sangre. La presencia del Minotauro, que ahí habita, hace el paraje todavía más horrible a la vista…

Era lo loco ov’a scender la riva

venimmo, alpestro e, per quel ch’iv’er’anco,

tal, ch’ogni vista ne sarebbe schiva.

.

Qual è quella ruina che nel fianco

di qua da Trento l’Adice percosse,

o tremoto o per sostegno manco…

Era el lugar donde al descender el precipicio

llegamos, áspero y, también por quien ahí está,

tal, que toda mirada se apartaría esquiva.

.

Es parecido al abismo que en el barranco 

por donde en Trento fluye el Adige,

debido a terremoto o a falta de asiento…

Divina Comedia, Infierno, cap. xii. 1-6
Divina Comedia, Infierno, cap. XII, Gustavo Doré

Mientras inician un peligroso descenso, Virgilio le dice a Dante:

“Ma ficca li occhi a valle, ch’e s’approccia

la riviera del sangue in la qual bolle

qual che per violenza in altrui noccia”

“Mas dirige tu mirada al valle, pues se aproxima

la ribera de la sangre en la que hierve

todo el que ejerciendo violencia a otro dañara”

Divina Comedia, Infierno, cap. xii, 46-48

Un centauro les interpela a gritos, amenazándoles que si no explican su derecho a venir a este lugar les atacarán. A lo que Virgilio replica que Quirón, el centauro jefe de la tropa, sabe bien a qué han venido.

Llegados a la orilla descubren el tormento al que están ahí sometidos los tiranos que tanta sangre de otros derramaron y ahora para siempre en sangre hirviente flotan.

Divina Comedia, Infierno, cap. XII, Gustavo Doré

Quivi si piangon li spietati danni ;

quivi è Alessandro, e Dionisio fero,

che fè Cicilia aver dolorosi anni.

Aquí se lloran los despiadados daños ;

aquí está Alejandro, y el Dionisio fiero,

que a Sicilia infligió años dolorosos.

Divina Comedia, Infierno, cap. xii, 106-108

Además de Pirro y Atila, hay otros tiranos de la Italia del poeta que para nosotros serían desconocidos si él no los mencionase. Pero sobre todos destacan Alejandro Magno y Dionisio, el tirano de los siracusanos.

Si Dante hubiera sido nuestro coetáneo su lista podría incluir a Napoleón, Stalin o Mao Tse Tung y otros muchos.

Pero volvamos al caso del emperador macedonio, que llegó con sus tropas hasta las fronteras del Indostán y cuyas gestas, al menos en mi época, se estudiaban por extenso en el bachillerato.

Curiosamente, junto con Julio Cesar (¡aquellas clases de latín!), Alejandro Magno fue degradado, no al infierno sino a la picota de sus críticas, por Erasmo de Rotterdam, en diversos pasajes de su ingente obra. ¿La razón principal?

Las guerras que generó a lo largo de su vida fugaz de emperador triunfante. ¡Notable coincidencia con Dante!

Desgranemos algunas de las razones de Erasmo para tratar así al ambicioso macedonio:

No eran menores las regias estupideces de Alejandro Magno cuando se complacía en ser llamado hijo de Júpiter, renegando de su padre; cuando competía en beber vino; cuando toleraba a los aduladores que le adoraban como dios en los banquetes; cuando se queja­ba de que el orbe era estrecho para sus victorias y se adentraba en el Océano en busca de nuevos mundos por conquistar. ¡No hablemos de los Dionisios, Tolomeos, Julios, Nerones, Tiberios, Calígulas, Heliogábalos, Có­modos, Domicianos, de los cuales, el uno reclamaba el título divino, siendo indigno de llamarse hombre; el otro se abandonaba enteramente a la burla de sus aduladores; otro, arrastrado por la ambición, sacudía el mundo ente­ro con guerras absurdas!

Traducción del autor de este blog en su edición de Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio (Madrid, Alianza Editorial, 2008), p. 154

He destacado el nombre de Dionisio, porque Erasmo lo destaca, al igual que Dante, junto a Alejandro Magno.

Sigamos:

¿Acaso conviene que el vicario de Cristo imite más a los Julios, los Alejandros, los Cresos y los Jerjes, que no son más que grandes bandidos, que a Cristo mis­mo, el único jefe y emperador de la Iglesia?

Ibidem, p.133

Jerjes, Ciro y Alejandro Magno habrían vivido más y habrían alcanzado una gloria más justa si hubieran pre­ferido gobernar mejor sus estados en vez de saquear con las armas los ajenos

Ibidem p.
172

Alejandro Magno deliraba ¿hay quien lo niegue? El semidiós aquel ansiaba que hubiera varios universos por conquistar ¡hasta ese punto la fiebre de gloria dominaba su mente juvenil!

Ibidem, p.229

A pesar de que haya tantos pájaros no exentos de elocuencia, de que sean tan­tas las aves canoras y las especies dotadas de gritos y de cantos variados, con melodías que incluso pueden con­mover las piedras, es no obstante el solitario estridor del águila, áspero y apenas musical, el que se sobrepone a to­dos. Existe sin embargo una raza de águilas que Aristóte­les apreciaba muy particularmente –quizá porque habría deseado identificar con ese pájaro a su pequeño aguilu­cho Alejandro–, no por ser menos predadora y voraz que las otras

….

Hay sin embargo águilas degeneradas que se alimentan de pescado y que no se avergüenzan de apoderarse de la carroña que han dejado otros. Pero las hay que son más generosas, a semejanza de esos tiranos que ceden algo a piratas y salteadores, de los cuales –como en presencia de Alejandro de Macedonia afirmó aquel noble bucanero– en nada se diferen­cian, sino sólo en que disponen para sí mismos de flota y tropas más numerosas, con objeto de asolar con sus la­trocinios una parte más vasta del mundo; las águilas de esa clase ceden las presas menores a vilanos y gavilanes y hacen la guerra a los cuadrúpedos, desde luego no sin peligro y a la vez no sin esperanza de victoria, a la mane­ra de un general enérgico.

Ibidem, pp. 270-71 y 277 (los subrayados son míos)

Que yo sepa, Erasmo no citó nunca a Dante, por lo que resulta más interesante su coincidencia al caracterizar repetidamente a Alejandro Magno como un tirano que llevó la guerra a la vida de muchas gentes, movido por un ansia insaciable de poder; y a quien en su Divina Comedia el poeta no duda en colocar en el infierno, en un lago de sangre, acosado por los guerreros centauros del pelotón de arqueros de Quirón, el hijo centauro de Saturno (Cronos) y de la ninfa Fílira, tutor de Aquiles y modelo de sabios educadores. Es significativo que un guerrero sabio es quien capitanea el batallón que castiga a los tiranos.

***

Por hoy terminaremos con otro lago dantesco -pero ahora de mierda- en el que penan los aduladores.

Para llegar ahí, al séptimo círculo infernal, Dante y Virgilio han tenido que volar sobre una enorme sima a lomos del dragón Gerión, un monstruo mitológico del que habla la Eneida. Si bien Dante se aleja un poco de la descripción del mito, para darle forma tri-corpórea (hombre, serpiente y escorpión), en parte parecido a la langosta del Apocalipsis de San Juan (IX, 7-11).

El vuelo sobre el dragón Gerión. Infierno, XVII, Gustavo Doré

Hemos llegado al octavo círculo del infierno, donde se abren varias fosas.

En la segunda, en un tremedal de estiércol, chapotean los aduladores.

Así pues, tremendo castigo eterno para quienes se dejaron llevar por ese vicio servil de adular a los amos y señores, que quizá ahora nos parezca excesivo, aunque puede que a Dante el hábito de la adulación le pareciera horrible, ya que en el Medioevo, las turbas de aduladores cortesanos era en cierto modo una plaga que arropaba y empujaba a los poderosos a abusar de su poder.

En todo caso hay queda eso, los dos poetas bajan hacia un fondo oscuro, cuyos muros están cubiertos de moho y del cual se eleva un intenso hedor.

Al llegar se encuentran con un repugnante espectáculo:

Quivi venimmo ; e quindi giù nel fosso

vidi gente attuffatta in un sterco

che dalli uman privadi parea mosso.

.

E mentre ch’io là giù con l’occhio cerco,

vidi un col capo sì di merda lordo

che non pare s’era laico o cherco.

Vinimos a este sitio ; y abajo en el foso

vi gente atrapada en un estiércol

que parecía defecación de humanos.

.

Y mientras que ahí abajo con mis ojos buscaba,

la cabeza vi de uno de mierda tan cargada

que si era de clérigo o laico no acertara.

Divina Comedia, Infierno, cap. xviii, 112-117 (*)
La fosa de estiércol de los aduladores. Infierno, XVIII, Gustavo Doré.

El de la caca por sombrero se incomoda y le pregunta a Dante que por qué tanto le mira, a él más que a los otros feos. Y Dante le responde:

“Porque si bien me acuerdo de ti, aunque tus pelos eran secos, tu eres Alessio Interminei, de Lucca. ¡Por eso de verte así me alegro más que con otros”. (Al parecer el caballero se dedicaba a seducir a las mujeres con lisonjas para aprovecharse de ellas).

Concluye el canto XVIII con Tais, la meretriz que en el acto III de El eunuco de Terencio seduce con dulces palabras a los incautos y es ejemplo de adulación el diálogo De la amistad de Cicerón.

La desgraciada, sin lograr estar quieta, se agacha y se levanta sin cesar, rascándose con las uñas (con le unghie merdose) las costras de los excrementos”

La prostituta Tais en el círculo VIII del Infierno, Gustavo Doré.

***

Concluyo lamentando no haber abandonado aún el Infierno. La culpa es de Gustavo Doré que le dedica 75 grabados, por 42 al Purgatorio y ¡sólo 17 al Paraíso! Y Dante no es la causa de al desequilibrio. De hecho, en la edición de la Commedia que utilizo y cito, que puede considerarse canónica, el Inferno ocupa 292 páginas, el Purgatorio 304 ¡ y el Paradiso 317 !

Así que les dejó buscando su propia explicación. Se admiten propuestas.

(continuará)

Notas:

(*) En este pasaje, al tener la cabeza cubierta de excrementos, Dante no puede distinguir si el condenado tiene la tonsura de un clérigo o por el contrario es laico.

  • Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante AlighieriGustave Doré, Mondadori, 2021.
  • Texto que he utilizado : Alighieri, DanteLa Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960
  • La traducción de los versos es mía.