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Convergencias de Arte y Literatura (XV): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (9): llegada al Paraíso

16 enero, 2022
Esquema del Paraíso de la Divina Comedia. Fuente Baldassari

Si ya era ya largo y complejo el empinado recorrido por el Infierno y el Purgatorio de la Divina Comedia de Dante, ¡qué diremos de la ascensión por los nueve cielos del Paraíso hasta alcanzar el décimo, el Empíreo! Lo que en esas esferas el poeta vio, cuando su intelecto se adentró en ellas, acercándose tanto a Dios («al acercarse a su deseo»), su memoria es incapaz de revivirlo. Advierte por tanto al lector de las limitaciones de lo que va a describir, aunque en todo caso lo va a intentar:

La gloria di colui che tutto move
per l’universo penetra, e risplende
in una parte più e meno altrove.

Nel ciel che più de la sua luce prende
fu’ io, e vidi cose che ridire
né sa né può chi di là su discende;

perché appressando sé al suo disire,
nostro intelletto si profonda tanto,
che dietro la memoria non può ire.


Veramente quant’io del regno santo
ne la mia mente potei far tesoro,
sarà ora materia del mio canto.

***

La gloria de aquél que todo mueve

penetra el universo y resplandece

en una parte más y en otra menos.

.

En el cielo donde más su luz se enciende

estuve yo, y vi cosas que repetir

ni sabe ni puede quien de allí desciende;

.

porque al acercarse a su deseo,

nuestro intelecto tanto se adentra,

que la memoria seguir no puede.

.

No obstante, cuanto yo del reino santo

en mi mente pude atesorar,

será materia ahora de mi canto.

.

Divina Comedia. Paraíso, canto I, 1 – 12

Para ayudarnos algo en esta ascensión final de la Divina Comedia, como ya ocurría con el Infierno y el Purgatorio, tener ante los ojos el mapa dantesco de la misma puede orientarnos. Pero antes quisiera a modo de prólogo traducir un texto de Pietro Citati :

Ascendiendo al Paraíso en un día de primavera del 1300, Dante podría haber descubierto el reino de los cielos tal como era en aquel momento. Subía ahí antes del Juicio Universal; y las almas de los bienaventurados no estaban acopladas a los cuerpos gloriosos, que revestirán al final de los tiempos. Habría sido un Paraíso defectuoso, demediado: porque en el mundo de Dante, donde el valor esencial es la encarnación, el alma encuentra su perfección sólo cuando se une al cuerpo. Pero ocurrió algo inconcebible, algo que Dante fue capaz de imaginar en uno de aquellos momentos de locura que nutrían su genio. Graciosamente, aquel día de primavera del 1300, Dios le dio a contemplar a Dante la rosa de los beatos no como era en aquel momento, sino tal como será después del Juicio Universal, cuando los bienaventurados endosarán finalmente sus cuerpos gloriosos. Por tanto Dante no sólo vio todo, sino que lo vio como será al final de los tiempos.

(…)

…la última palabra de la historia universal había sido ya dicha. Ya no hay historia. Ya hemos entrado en el reino de lo eterno

Citati, Pietro, La luce della notte. I grandi miti nella storia del mondo, Milano, Arnaldo Mondadori Ed., 1996, pp.145 – 146.

Abandonando la esfera del fuego que engloba el Infierno y el Purgatorio, se progresa por el Paraíso siguiendo las órbitas de los planetas del sistema solar, aunque empezando por nuestro satélite, la Luna. Por ellas se reparten las varias jerarquías angélicas y, según una escala de méritos, residen las almas beatas.

Por este orden:

  • Cielo de la Luna: espíritus que no pudieron cumplir con su votos. Ángeles.
  • Cielo de Mercurio: espíritus que hicieron el bien por deseos de gloria. Arcángeles.
  • Cielo de Venus: espíritus amantes, Principados.
  • Cielo del Sol: espíritus sabios. Potestades.
  • Cielo de Marte: espíritus que combatieron por la Fe. Virtudes.
  • Cielo de Júpiter: espíritus justos. Dominaciones.
  • Cielo de Saturno: espíritus contemplativos. Tronos.
  • Cielo estrellado o de las estrellas fijas. visión de la Iglesia Triunfante. Querubines.
  • Cielo cristalino o del Primer Móvil: visión de los nueve coros angélicos. Serafines.
  • Cielo del Empíreo.
  • La Rosa de los beatos presidida por la Virgen María a la que escoltan los beatos que creyeron «en el Cristo que ya vino» y los beatos que creyeron «en el Cristo venidero».
  • Dios

Dante crea el neologismo transhumanar.

Al poeta le guía Beatriz, su amor platónico. En sus extensas conversaciones ambos ofrecen al lector un conjunto de concepciones y conocimientos, en los que Dante sigue desplegando la enorme erudición que ya exhibió en las dos primeras partes de la obra y ahora culmina en la tercera. La Divina Comedia no es sólo un monumento de poesía sino un tapiz de referencias y alusiones (en ocasiones crípticas para el lector actual) que abarca el estado de las ciencias y saberes de su época, históricos, literarios, filosóficos, astronómicos y teológicos, además de fundar la lengua italiana.

Dante «transhumanado» mira a Beatriz que contempla las esferas del Paraíso. Grabado de Gustavo Doré.

Beatrice tutta nell’etterne rote

fissa con li occhi stava ed io in lei

le luci fissi, di là su remote.

.

Nel suo aspetto tal dentro mi fei,

qual si fè Glauco nel gustar dell’erba

che’l fè consorte in mar delli altri Dei.

.

Trasumanar significar per verba

non si poria;  però l’essempio basti

a cui esperienza grazia serba.

***

Beatriz estaba toda en los eternos círculos

fijando su mirada; y yo en ella

fijos mis ojos, apartados de la altura.

.

Su aspecto entrando en mi interior hizo

como a Glauco el gustar una hierba

en el mar le hizo igual a otros Dioses.

.

Transhumanar explicarse con palabras

no es posible; pero que el ejemplo baste

al que la gracia la experiencia le reserva.

.

Divina Comedia. Paraíso, canto I, 64 – 72

Para explicar con un ejemplo en que consiste esa superación de la condición humana a la que le conduce su adentramiento en los espacios celestes en los que impera Dios, Dante recurre a un neologismo: transhumanar. Para entenderlo saca a colación un ejemplo de las Metamorfosis de Ovidio (XIII, 898 – 968). Cuenta el poeta romano que un mítico pescador llamado Glauco, natural de Antedón en Beocia, observó como, tras comer cierta hierba, los peces recién capturados saltaban de nuevo al agua. El pescador comió también de ella y se transformó en un Dios marino.

Por su parte Dante se siente transhumanado mirando a la amada, que a su vez está absorta en la contemplación de las esferas en que habita Dios.

«Beatrice tutta ne l’etterne rote fissa con li occhi stava». Grabado de Gustavo Doré.

FUENTES

  • Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante Alighieri, Gustave Doré, Mondadori, 2021.
  • Mis comentarios se basan en parte en el aparato crítico de la obra en: Alighieri, DanteLa Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960. Esa la edición que utilizo para el texto italiano. La traducción al castellano de los versos de la obra es mía.
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