
Hoy hemos tenido una grata visita matinal en las orillas de la playa hacia las 10:00 a.m.
Un grupo nutrido de escolares acompañados de cuatro educadoras han llegado en bicicleta provistos de bolsas de basura para contribuir alegremente a limpiar la playa de detritos, al tiempo que descubrían alguna que otra concha entre los cantos rodados.
Han aparcado sus bicicletas cerca de los contenedores de los servicios de limpieza del ayuntamiento y se han desplegado animosos por la orilla hacia oriente y poniente.

Aquí les podemos ver durante su activo recorrido

Acabada la operación han tirado la basura recolectada al contenedor,

las profesoras han fotografiado al grupo

y todos han empuñado los manillares de sus bicicletas para continuar la excursión

Aquí podemos ver al grupo partiendo en sus bicicletas

Pienso que todos los que amamos esta playa única hemos de estar agradecidos al colegio, a las profesoras que han tenido esta iniciativa y a los escolares que están así aprendiendo a proteger el medio ambiente de su comarca (*).

Nota bene: (*) Si algún lector supiera y pudiese comentarme a qué colegio corresponde esta acción, me gustaría y agradecería mucho poder reflejarlo en esta entrada.
Breverías italianas (II): tres poemas de Rocco Scotellaro

Para mi profesor y amigo Giuseppe Modica
Rocco Scotellaro (Tricarico 1923 – Portici 1953) fue uno de los principales poetas e intelectuales de la Lucania en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Idealista y preocupado por los problemas sociales del Sur campesino italiano sus poesías reflejan aquellas vivencias, recogidas póstumamente en È fatto giorno (1954), un poemario que une la elegía al tono épico-popular, entre disonancia y lirismo.
La mia bella Patria
Io sono un filo d’erba
un filo d’erba che trema.
.
E la mia Patria è dove l’erba trema.
Un alito può trapiantare
il mio seme lontano.
.
La hermosa Patria mía
Yo soy un hilo de hierba
un hilo de hierba que vibra.
.
Y mi Patria es donde la hierba vibra.
Un soplo puede trasplantar
lejos mi simiente.
(1949)

Campagna
Passeggiano i cieli sulla terra
e le nostre curve ombre
una nube lontano ci trascina.
.
Allora la morte è vicina
il vento tuona giù per le vallate
il pastore sente le annate
precipitare nel tramonto
e il belato rotondo nelle frasche.
…
Campo
Caminan sobre la tierra los cielos
y nuestras sombras encorvadas
una nube se las lleva lejos.
.
Entretanto la muerte se avecina
el viento truena valle abajo
el pastor siente las añadas
precipitarse en el crepúsculo
y el balido rotundo por el yermo.
(1948)
Lucania
M’accompagna lo zirlio dei grilli
e il suono del campano al collo
d’un’inquieta capretta.
.
Il vento mi fascia
di sottilissimi nastri d’argento
e là, nell’ombra delle nubi sperduto
giace in frantumi un paesetto lucano.
…
Lucania
El grillar de los grillos me acompaña
y el tañido del cencerro al cuello
de una cabritilla inquieta.
.
El viento me envuelve
con levísimas cintas de plata
y allá, en la sombra de las nubes perdido
yace en fragmentos un pueblito lucano.
(1940)
Nota: las dos primeras fotos no son de la Lucania sino de mi pueblo alicantino (Els poblets) aunque éste se sitúa más o menos en latitud parecida a la de Tricarico (con tres grados de diferencia) lugar de nacimiento de Rocco Scotellaro, en dos regiones ambas ribereñas del Mediterráneo.
La traducción de los poemas es mía.
La Carta Marina de Olaus Magnus, admirable mapa de la Europa septentrional en el siglo XVI

«…Non-seulement on a prétendu que ces
poulpes pouvaient entraîner des navires, mais un certain
Olaüs Magnus parle d’un céphalopode, long d’un
mille, qui ressemblait plutôt à une île qu’à un animal.…»“…No sólo se ha afirmado que estos
pulpos podían arrastra barcos, sino que un cierto
Olaus Magnus habla de un cefalópodo, de una milla
de largo, que se parecía más a una isla que un animal”
.
Julio Verne, Veinte mil leguas de viaje submarino, citado en:
Elena Balzamo, Un archevêque venu du froid Essais sur Olaus Magnus (1490-1557),
Paris, L’Harmattan, 2019, pág.19
Durante doce años el arzobispo sueco católico de Upsala, Olaus Magnus (Skänninge 1490-Roma 1557), el primer historiador, geógrafo y etnólogo sueco, del que hemos tratado aquí el año pasado, trabajó en el proyecto de su primera obra, la Carta Marina (1), impresa con la ayuda de los grabadores de xilografías de Venecia en 1539, anterior a su Historia de los pueblos septentrionales (Historia de gentibus septentrionalibus) publicada en Roma en 1555.
Desde 1523, como ya explicábamos en aquella primera entrada a él dedicada, tanto él como su hermano Johannes vivieron exilados, tras haber perdido sus bienes, a causa de la reforma luterana decretada en Suecia por el rey Gustav Vasa (1496 – 1560).
Los portentosos aciertos geográficos de la Carta han sido reconocidos por los estudios de las cosmografías y cartografías de la época, y sólo los datos de longitud y latitud son desacertados desde la perspectiva contemporánea.

Sobre la rápida difusión de su trabajo baste mencionar el caso del cosmógrafo español Alonso de Santa Cruz, al servicio de Carlos V que en su Islario general de todas las islas del mundo (1560 ) se basó para el mapa de Islandia en la Carta Marina de Olaus Magnus, quien además se había visto en Italia con el cronista español Francisco López de Gomara, que le cita en su Historia de las Indias. Sobre otras noticias de la Carta Marina en España, en concreto sobre la presencia de la misma en la Biblioteca del Monasterio del Escorial en el siglo XVI es prueba una ficha del catálogo de la misma de 1593, transcrita por escritor e historiógrafo sueco Herman Richter en su libro sobre la Carta Marina en que cita a F.C. Wieder que la vió y publicó en 1915 (3)

Los datos en sueco tras el texto español indican que ese ejemplar está impreso sobre papel de color pegado sobre tela y enmarcado en madera con dimensión aproximada de un ancho de dos metros y 30 centímetros (2 varas y 1/12 de vara ) y una altura de un metro y sesenta centímetros (1 vara y 7/12 de vara).
Tras consultar a las autoridades de la Biblioteca del Monasterio del Escorial, he sabido que ese ejemplar enmarcado de la Carta Marina es una de las tantas obras que desaparecieron en alguno de los momentos o períodos infaustos de su historia. Algunas de ellas están ahora en otras bibliotecas y fondos fuera de España. ¿Sería este el caso de la Carta Marina que ya no se halla en la Biblioteca Escurialense? ¿Procederá del Escorial el ejemplar del la Staatsbibliothek en Múnich o una de las dos que Suecia adquirió en Suiza en 1962, de las cuales una está en la Biblioteca de la Universidad de Upsala y de las que el vendedor no quiso dar la procedencia?
Los viajes (incluso por mar), anotaciones, comentarios y apuntes gráficos de aquel inquieto arzobispo, de sólida formación humanística y lingüística, tuvieron gran eco en la Europa de su tiempo; además de los innumerables imaginarios que despertaron sus ilustraciones de monstruos marinos en los siglos posteriores, como ilustra la inspiración, arriba citada, que suscitó en Julio Verne.
Sobre la Gran Serpiente Marina hay un estudio muy voluminoso del belga Bernard Heuvelmans (1916-2001) en el que se cita a Olaus Magnus hasta dieciocho veces (4)

Es interesante constatar como los dibujos de monstruos, como el Physeter, un monstruo que destroza barcos con sus resoplidos, los reproducirá de nuevo en 1555 en su Historia de la que próximamente volveremos a hablar.

Así como las descripciones del entorno y de la vida de las gentes en los territorio que la Carta engloba.

Entre las cuales se incluyen las frecuentes guerras del Medioevo, en particular entre daneses y suecos.

Lo que, por ejemplo, describirá como nadie en su tiempo en su Historia de 1555 sobre la vida de los lapones ya se vislumbra dieciséis años antes en la Carta Marina.

En lo que todos los ensayistas y estudiosos de la Carta Marina del arzobispo católico sueco coinciden es en que sabía dibujar y en que a partir de una gran fichero de las notas que elaboraba en sus viajes por tierra y mar en la Escandinavia de su tiempo, así como de una enorme cultura sobre los clásicos grecolatinos, la Biblia y los autores medievales, ejecutó los bocetos que plasmaban sus propias observaciones y las de otros autores y artistas. De ese modo ilustró el primer mapa moderno de los países del Septentrión Europeo en (Venecia) 1539, con un equipo de artistas grabadores venecianos que siguieron sus instrucciones para producir las planchas xilográficas de la Carta.

Esta labor de doce años fue además el punto de partida que le condujo con enorme éxito a escribir los 778 capítulos de la Historia de gentibus septentrionalibus (Roma 1555), ilustrados con 481 viñetas a lo largo de sus 815 páginas, en las que es unas veces el grabado el que guía el texto y otras es el texto el que da pie al dibujo que los grabadores incidieron en la madera.
Pero sobre la Historia de Olaus Magnus volveremos en siguientes entradas.
Por el momento, para concluir hoy, les traigo la imagen de un monstruo más benigno que además saca a dos viajeros intrépidos del apuro en el que la mala serpiente de mar les pone, obra de una incomparable escritora e ilustradora sueca de cuentos para niños, Elsa Beskow (1874-1953).

NOTAS
(1) Carta marina et Descriptio septemtrionalium terrarum ac mirabilium rerum in eis contentarum, diligentissime elaborata Annon Domini 1539 Veneciis liberal itate Reverendissimi Domini Ieronimi Quirini.
Una carta marina y una descripción de las tierras del norte y las maravillas que contienen, elaborada con gran cuidado en Año del Señor de 1539 en Venecia por la generosidad del Reverendo Señor Jerónimo Quirino.
Fuente: Wikipedia
2) Las versiones coloreadas posteriores a la edición princeps proceden al parecer de una versión noruega de la Carta. Fuente: Myoldmap
(3) Richter, Herman, Olaus Magnus Carta Marina 1539, Ed. Almqvist & Wiksell, Stockholm, 1967, pág. 42., citando a Wieder, F. C. «Het voormalige kaartenbezit van het Escorial [Tidjschr. v. h. K. nederl. aardrijksk. genootschap 2:32, 1915]. Cfr. también y además: Gonzalo Prieto Todas las islas del mundo en un atlas del siglo XVI.
(4) Olaus Magnus es citado repetidas veces como el iniciador del imaginario gráfico sobre los grandes monstruos marinos en la Edad Moderna en este libro del zoólogo Bernard Heuvelmans

que hasta 1975 analizó los 650 casos de observación documentada de monstruos marinos, desde 1639 en la Costa de Massachusetts hasta 1964 en Australia, estudiando su taxonomía y verosimilitud; así como la idiosincrasia de los 58 casos de hallazgos de sus restos empezando por las costas de Méjico en 1648 y finalizando por el año 1964, de nuevo en las costas de Massachusetts.


(5) Elena Balzamo, Un archevêque venu du froid. Essais sur Olaus Magnus (11490-1557), Paris, Ed- L’Harmattan, 2019, 263 pp.

En el día de San Valentín el casamentero

Dedicado a los pájaros que tienen nido en el árbol de mi patio
De la leyenda de San Valentín hemos tratado ampliamente en este blog en fecha tal que hoy, pero en el año 2016. No volveré pues sobre aquello, sólo recordaré que se le empezó a venerar como patrón de los enamorados por una vieja tradición medieval que decía que la fecha de su fiesta es cuando se aparean las aves. Así que, salvo mejor causa, a los enamorados puramente platónicos no los protege en su idilio inconcluso.
Precisamente lo mataron porque, como me comentó un religioso bolandista, el problema es que Valentín celebraba casorios a troche y moche, con lo cual el emperador Claudio II al ver que los esposos rehuían el servicio militar, o pura y simplemente desertaban para volver al lecho conyugal, decidió cortar por lo sano el problema, es decir mandó que le cortasen la cabeza al osado presbítero.
Me he permitido extraer el texto de la edición en español de la Leyenda Dorada de Jacobo de Vorágine traducido para la editorial Alianza Forma hace ya años del latín por Fray José Manuel Macías para que puedan apreciar lo que originalmente originó esta leyenda en el siglo XIII.

El motivo de Claudio II «el gótico» para cambiar de opinión según las Acta Sanctorum habría sido, según me contó un religioso bolandista, una desbandada legendaria de los soldados que condujeron entre otros fracasos a sus derrotas en las guerras persas por culpa del santo casamentero. En todo caso es a este emperador romano al que la leyenda atribuye la decapitación de Valentín (*).
Sea como sea, yo ya estoy detectando movimientos en el nido que las urracas tienen en el patio de nuestra comunidad.

Cuando broten las hojas y se vaya el frío el nido seguirá albergando nuevas generaciones de estas incansable constructoras…
Creo que a San Valentín hay que consagrarlo también como el santo patrón de los ornitólogos.
Notas
(*) «El breve reinado de Claudio el Gótico y la parquedad de las fuentes no permiten una caracterización completa de su política religiosa. Aunque Eusebio de Cesarea y Sulpicio Severo representan el período entre el reinado de Valeriano y Diocleciano con una pausa en la persecución de los cristianos, según las Actas de los mártires, varios cristianos fueron martirizados durante el reinado de Claudio II, entre los que, aparentemente, también se incluye Valentín de Roma. La obra de Santiago de la Vorágine Leyenda áurea, escrita hacia 1260, cuenta que Valentín se negó a negar a Cristo ante el emperador, por lo que fue decapitado. Además, la leyenda menciona que este emperador se llamaba Claudio. Los intérpretes de esta historia creían que, dado que claramente no se le puede identificar con el representante de la dinastía Julio-Claudia, Claudio, ya que no persiguió a los cristianos, lo más probable es que fuera Claudio el Gótico».
Fuente: Wikipedia

Hay días de invierno, con un manto de nieve matinal e inesperado que nos ha sorprendido, con el termómetro a varios grados bajo cero, en los que lo de salir a la calle se toma con calma…

y, tras el desayuno se toma un libro entre las manos, que, sin pensarlo mucho, ha sido el de los sonetos de Francesco Petrarca (1304-1374). Puede que haya sido porque, a través de mi ventana, percibí las de una casa de enfrente, que siempre ha estado ahí con su evocación de ciertos palacios italianos, fruto del eclecticismo de los arquitectos suecos de fines del siglo XIX .

Por ejemplo las ventanas del Palazzo Strozzi en Florencia con sus arcos de medio punto, su columna de división de la ventana y su fachada de almohadillados.

Arrellanado en el sofá, en esta mañanita en la que quince centímetros de nieve nos rodean por la calle y por el patio, abro al azar el Canzoniere de Francesco Petrarca casualmente por un hermoso soneto que hace juego con la melancolía del albo bloqueo.

Y he aquí el ramillete de antinomias del poeta aretino…
Rotta è l’alta colonna e ’l verde lauro
Petrarca, Canzoniere, CCLXIX, Garzanti, Milano, 1974, 1983, página 351, edición y notas de Piero Cudini
che facean ombra al mio stanco pensero :
perduto ò quel che ritrovar non spero
dal borrea a l’austro, o dal mar indo al mauro.
.
Tolto m’ài, Morte, il mio doppio tesauro
che mi fea viver lieto et gire altero,
et ristorar nol pò terra né impero,
né gemma orïental, né forza d’auro.
.
Ma se consentimento è di destino,
che posso io più, se no aver l’alma trista,
umidi gli occhi sempre, e ’l viso chino?
.
O nostra vita ch’è sí bella in vista,
com’ perde agevolmente in un matino
quel che ’n molti anni a gran pena s’acquista!

Y con temor y temblor (traduttore = traditore) me atrevo a traducir…
Rotos están la alta columna y el verde lauro
que daban sombra a mi pensar cansado;
perdido he lo que reencontrar no espero
del boreal al austro, ni del indo al atlántico.
.
Me has quitado, Muerte, el mío doble tesoro
que me hacía vivir alegre y caminar altivo,
y restaurarlo no pueden ni dominio ni imperio,
ni alhajas orientales, ni el poderío del oro.
.
Mas si aceptarlo es el destino nuestro,
¡qué puedo yo sino tener el alma triste,
húmedos siempre los ojos, y el rostro curvo!
.
¡Oh vida nuestra que tan bella aparece,
mas fácilmente una mañana pierde de súbito
lo que tras muchos años de gran penar se obtiene!
***
Notas para la traducción del poema CCLXIX del Cancionero de Francesco Petrarca
Petrarca escribió el soneto con ocasión de la muerte el 3 de julio de 1348 del cardenal Giovanni Colonna.
colonna: el cardenal Colonna
lauro: Laura (su amada)
mauro: moro, es decir el mar de Marruecos
gire: andar
auro: oro
in vista: en apariencia
(Notas a partir de la edición de Piero Cudini)
Breverías erasmianas (LXI): «Ventres»

Se lo dedico a Hugo a quien los amigos apodan afectuosamente el Tripas
Entre los 4151 adagios la Antigüedad grecorromana que Erasmo de Rotterdam (1467-1536) extrajo y comentó a partir de los escritos clásicos en griego y en latín hay 224 que son fórmulas de sabiduría ancestral encapsuladas en un solo término. Cuando nuestro maestro de humanistas definía lo que es un adagio, también denominado proverbio o paremia, lo sintetizaba así en los Prolegómenos de su enorme obra titulada Adagiorum Collectanea :
«Un adagio es un dicho conocido que se distingue por cierta ingeniosa originalidad»
«Paroemia est celebre dictum, scita quapiam novitiate insigne»
Ensondeluz, 6 octubre 2029: «Breverías erasmianas (XXXIX): ¿Qué es un adagio?»
Entre estos adagios consistentes en una sola palabra y comentados por Erasmo voy a ir trayendo al blog algunos, empezando por uno en que hace gala de sus fuentes y de su ingenio filológico, así como de su crítica a ciertas etimología traídas por los pelos. Se trata de una expresión latina que el diccionario de latín clásico vierte al español como: vientres, estómagos, intestinos, además de otros significados figurativos relativos al embarazo (ventrem ferre) o al seno materno. En los textos de los autores que Erasmo comenta aparecen algunos sentidos que veremos a continuación:
«Ventres«
Vientres
Adagio II, viii, 78
αστέρες, id est Ventres, dicebantur homines edaces ventrique atque abdomini servientes.
Epimenides Cretensis citante divo Paulo in epistola, quam scribit ad Titum :
»Κρᾛτες ἀεὶ ψεῦσται, κακὰ θηρία, γαστέρες ἀργοί», id est:
»Cretenses vani usque, malae ferae, alui inertes».
Item Lucilius :
»Vivite lurcones, comedones, vivite ventres».
Terentius in Phormione: «Pugnos in ventrem ingere» Donatus ostendit et od totum parasitum referri posse. Plutarchus in commentario De discrimine adulatoris et amici putat hos versus jambicos non perinde quadrare in cancrum atque in assentatorem et parasitum :
»Γαστὴρ ὅλον τὸ σὦμα, πανταχᾜ βλέπων
Ὀφθαλμός, ἕρπει τοἶς ὀδοῦσι θηρίον», id est:
»Est venter omne corpus, undique obtuens
Oculus, suisque bestia reptat dentibus».
Aristoteles libro Moralium III ostendit homnies ventri gulaeque deditos appellari solere γαστριμάργους, quod praeter modum expleant ventrem cibo potuque. Constat vocem esse compositam a γαστήρ, venter, et μάργος, insanus. Libet obiter ommemorare ridiculum quiddam, quod per hujus loci occasionem comperi.
Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010 1361-1362

El comentario de Erasmo al proverbio Ventres es fundamentalmente filológico, citando sus fuentes clásicas, evocadoras en particular de ciertos significados negativos de la palabra, que los romanos, en especial los estoicos y los satíricos, utilizaban para zaherir los vicios que atribuían a sus antecesores griegos, en este caso la glotonería y los excesos en la bebida. Esta es mi traducción de ese texto latino en el que el comentario erasmiano saca a colación los juicios prejuiciosos sobre los cretenses en algunos textos de los primeros tiempos de la Era Cristiana:
El término αστέρες, es decir vientres, se dice de los hombres voraces, siervos de sus estómagos y abdómenes. San Pablo en su epístola a Tito (1) cita a Epiménides el Cretense:
«Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos”.
Y también Lucilius (2):
«¡Adiós, glotones codiciosos, adiós, tripudos ociosos!»
Y Terencio en «Formio» : “¡Hunde tus puños en esa panza!”, a lo cual Donato (3) comenta que: “esa panza”, o ese vientre, puede referirse al entero cuerpo del parásito. Plutarco (4) en su ensayo sobre “Cómo distinguir al adulador del amigo” piensa que esos versos no se refieren tanto al parásito como al adulador como un lameculos “con un cuerpo todo tripa, una mirada errante, una bestia que marcha sobre sus dientes”. Aristóteles en el libro tercero de su «Ética» (5) dice que los hombres que viven para sus estómagos y para comer se denominan ‘gastrimargoi’, porque sin moderación atiborran sus vientres de comida y bebida; ya que la palabra se compone claramente de ‘gaster‘, vientre, y ‘margos’, insano.
(traducción propia del extracto latino arriba citado)
Erasmo continúa criticando los errores de la interpretación del autor del Etymologicum magnum (6) que afirma que Aristóteles en su su tratado «Sobre los animales» identifica al margus con una criatura nacida de la putrefacción en el margen (margo) entre tierra y agua, que no para de comer barro hasta que está henchido y sale al aire libre, donde permanece como muerto durante tres días hasta que humedecido por la niebla revive, deja de comer barro y se convierte en una ave marina, en latín mergus (7), y que por eso los filósofos de la Antigüedad denominaron a los grandes comilones como ‘gastrimargos’, es decir vientres de barro.
Considera Erasmo que esta interpretación del anónimo lexicógrafo, cristiano griego, en el Etymologicum es una ficción sin sentido, a lo que ese autor añade incluso una interpretación moral, según la cual el deseo carnal no deja de devorar el corazón hasta que de la asfixia concupiscente brota la chispa del conocimiento, que nos hace semejante a los dioses, y que a partir de ahí el Espíritu Santo, infunde gotas de reconocimiento que dan nueva vida al alma, de modo que desde sus deseos carnales pueda ascender a una vida de virtud compartida con los dioses. Para nuestro humanista esta opinión procede de las invenciones de un rapsoda (illis rhapsodiis tribuendum) refiriéndose con ese calificativo a Horacio en sus sátiras (8). Erasmo fustiga también a ciertos autores cristianos (aludiendo a Lucilius) que tratan de atribuir a la obra de Aristóteles significados que no estaban en la mente del filósofo en su tratado de los animales y termina citando otras denominaciones que se aplicaban a quienes sus excesos hacían obesos, como barril o viejo barril para el bebedor de barriga prominente (9) y (10).
***
Para invitar a la sana morigeración concluyo con un ejemplo de dieta mediterránea regada con la sidra que un gran amigo produce cada año en Normandía para consumo de quienes le ayudan en la cosecha, tratamiento y embotellamiento del dorado néctar de sus manzanas.
REFERENCIAS
(1) San Pablo, Epístola a Tito, 1,12
(2) Lucilius, fragmento 75 en Marx, F: C. Lucili Carminum Reliquiae, Teubner, Leipzig, 1904 y 1905
(3) Comentario de Donato al Formio (988) de Terencio.
(4) Plutarco, Moralia, 548.
(5) Aristóteles, Ética micomáquea, 3. 11 (118b19).
(6) Etymologicum magnum, 225, 5.
(7) En castellano antiguo el mergo.
(8) Horacio, Sátiras, 1.12. 36.
(9) Julius Pollux, Onomasticum, 6.42.
(10) Ateneo,12.552f
¡Feliz Año Nuevo 2024!

Es hoy el último día del año 2023. Como todos los años ha incluido hechos felices y sucesos tristes, alegres y trágicos, celebraciones y conflictos.
Para la inmensa mayoría habrán sido meses, semanas, días, horas y minutos que no llamaron la atención de periódicos, radios, televisiones, ni siquiera de los «social media», que anodinos o destacados son ya parte de nuestras vidas y puede que, sin ruido, valiosos y significativos para cada uno de nosotros.
La verdad es que también en esta última semana he visto cosas que podrían recordar lo que a veces olvidamos:
que conviene tomarse las cosas con calma, lo que ayuda a prolongar la vida…

que es bueno mirar el mundo con altura de miras, lo que nos fortalece para afrontar vientos adversos que no faltan…


y que lo que nos hace mejores suele estar cerca de nosotros…

¡Feliz fiesta del Nacimiento de Jesús!

En memoria de Amelia
Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad, la ocasión de expresar mi agradecimiento a quienes siguen este blog con mis mejores deseos para su vida y sus trabajos para tantos amigos con los que comparto la conmemoración de aquel humilde evento, inicio de la historia del humanismo cristiano y de una feraz diversidad de ideas y convicciones que nos enriquecen como personas.

Escribo desde las orillas santacruceras del Océano Pacífico californiano a las que dos semanas en familia me han traído, en las que el pelícano, símbolo de amor por sus crías, reina sobre acantilados, playas y cielos.


Santa Cruz es una ciudad de gente acogedora que invita a la convivencia informal

Sin ceremonias pude conversar con Bill, el pintor que en sus ratos de asueto reproduce con su pincel los acantilados y las olas que los erosionan y lo seguirán haciendo durante milenios

Al fondo se perfilaban las montañas de la bahía de Monterrey y frente a los acantilados surfeaban ayer sábado cientos de equilibristas de la tabla

No en vano tiene Santa Cruz un monumento al surfista y a su tabla


Los que corren olas a lomos de una tabla lo hacen enfundados en sus trajes de neopreno, pues las aguas de diciembre son si cabe más gélidas que el resto del año, pero no faltan familias valientes que cuando la tarde cae se bañan a cuerpo limpio en la playa.

Confieso que me daban envidia.

De las hortalizas del campo santacrucero hablaremos quizás otro día.
***
Como colofón vuelo casi 4.500 kilómetros hacia el sur del ecuador, hasta la querida ciudad de Lima que tantos recuerdos guarda para mí de los años que viví en ella

Con esta imagen, que me ha facilitado su esposo, vuela mi recuerdo a la entrañable Amelia que nos dejó el año pasado por otros cielos, es otro de los belenes navideños que ella amorosamente coleccionó.
Viejo artista a la búsqueda de galerías

Historia de una pasión
Érase una vez un niño con gafas, estrábico e hipermétrope, con un ojo vago, que con el ojo potable iba observando el mundo que le rodeaba y, desde que los Reyes Magos le trajeron unos lápices de colores, comenzó, como es usual en tiernos infantes, a rayar todo papel que le cayese delante. Mas hete aquí que un buen día, sin haber cumplido los cuatro años, decidió expresar en un dibujo su deseo de tener un haiga (1) donde cupiese toda la familia, como aquellas con tres hileras de asientos que circulaban por las calles de Madrid, posiblemente los taxis con traspontín que eran habituales en los años 40 y 50 del siglo pasado.
Sus papás embelesados decidieron guardar aquella obra de arte, que ha llegado hasta hoy soñando ya con que su hijo sería un día un pintor famoso.

Mucha agua ha pasado bajo los puentes y aquel alevín de artista siguió pintando y dibujando en todos los lugares donde vivió estudió y trabajó, aprovechando los ratos libres e incluso apuntándose a cursos vespertinos de pintura o dibujo cuando ello fue posible. Han sido casi sesenta décadas de práctica amateur y esporádica. Algunas de sus creaciones, pocas, siguen en sus manos y, la mayoría, están en las de familiares y amigos, a quienes el niño ya grande las obsequiaba, mientras seguía guardando para la jubilación la posibilidad de estudiar y adquirir en una facultad de artes las cualificaciones técnicas ansiadas.

Así que, finalmente, aquel niño consiguió ser, ya jubilado y durante dos años, un alumno de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Miguel Hernández en Altea. No le fue tan mal, pues cuando llegó la posibilidad de elegir un año de destino Erasmus estuvo en cabeza para la elección de destino: La Accademia di Belle Arti di Via di Ripetta en Roma.
De modo que en Roma pudo acrecentar su formación en Pintura y en Técnicas de Pintura con excepcionales profesores, artistas con taller y producción activa e internacional, como Giuseppe Modica y Moreno Bondi, así como descubrir, practicar y exponer escultura en travertino, lapis tiburtinus o «piedra de Tívoli», en las clases, talleres y simposios internacionales (2) en plena naturaleza de la profesora Oriana Impei, además de otras asignaturas de Anatomía Artística con el profesor Marco Bussagli y la profesora Cinzia Nardini, y otros cursos de enfoque teórico como la Historia del Dibujo y de la Gráfica con el Profesor Pietro Roccasecca, etc.
Pudo pintar con técnicas mejoradas durante aquellos años no sólo en los talleres académicos, sino también en sus sucesivos talleres, los dos primeros en Benidoleig (Alicante) y en Roma, que, acabados los estudios, trasladó a la ciudad donde ahora reside, Göteborg (Suecia), el tercero, para más tarde mudarlo a Ondara (Alicante), cuarto y actual taller, donde sigue pintando en la actualidad durante los meses de primavera y otoño.
Recientemente, movido por el deseo de exponer sus trabajos, se presentó a concurso para obtener sala municipal en Jávea (Alicante). Pero la respuesta fue un escueto correo electrónico del ayuntamiento diciendo que el jurado no le había sido seleccionado, por lo que no ha podido saber las razones que tuvieron los miembros de ese comité.
En todo caso, como el viejo artista no quisiera dejar un cúmulo de cuadros más bien grandes, para los que sus descendientes no tendrían muros donde colgarlos, el protagonista de esta historia ha optado por lanzar, a modo de mensaje en botella que se lanza al mar, esta presentación de las 16 obras presentadas al citado concurso, si bien hay muchas más que están disponibles en su taller (Ver en el Apéndice final una muestra).
La botella en el mar llega pues hoy al abra acogedora de Ensondeluz, de modo que pudiera ocurrir que flotase hasta la playa de alguna galería donde, a pesar de que este artista pensionista no ha cotizado nunca en el mercado del Arte, piensen que su obra merece ser expuesta.
El mensaje de la botella se organiza (como se hizo en la propuesta al ayuntamiento de Jávea) bajo el título de «Cuatro esquinas» e incluye como entonces un selección de 16 obras, que corresponden a las cuatro etapas de los cuatro talleres en las cuatro localidades donde las obras se realizaron, a lo largo de catorce años, desde setiembre del 2008 hasta hoy.
CUATRO ESQUINAS
1
Altea y Benidoleig (2008 – 2010)

“Desarmamiento”:
En octubre del 2007 estaba en Els Poblets cuando la riada del 12 de ese mes causó enormes daños en los pueblos de la Marina Alta. El agua corría desbordándose por el Carrer 14 del pueblo (donde desde 2001 tengo mi vivienda en España. Aquellas imágenes de como el río Girona desmantelaba la obra de los seres humanos en pocas horas se quedaron grabadas en mi memoria, hasta el punto de que cuando empecé al año siguiente, ya jubilado, a trabajar con el hierro en los talleres de la Facultad de Altea propuse un boceto de lo que sería la obra a la que llamé desarmamiento por como la naturaleza desmonta en pocos instantes la obra del hombre, siendo un cubo perfecto abierto y deformado el símbolo de ese impacto.
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“Ifach antes de la salida del sol”:
Durante el primer año de mis estudios en Altea solíamos bajar a dibujar a la playa del Cap Negret no lejos del puente sobre el río Algar de la N332 en dirección a Calpe. Desde ese puente se tiene una vista privilegiada, que varía sus luces con las horas del día, del morro del Miserat y del Peñón de Ifach. No sólo me dio motivo para ir a dibujar y pintar a diversas horas del día esta visión, sino que por entonces había descubierto la obra del malogrado Emilio Varela (1887 – 1951) extraordinario pintor de paisajes de luz alicantinos, deprimido y olvidado después de la guerra civil. No merezco titular mis visiones del Peñón de Ifach “homenaje a Varela) pero cuando las pinté pensaba en él. Esta primera era un boceto rápido antes del amanecer,
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“Ifach siete de la tarde 6 de mayo 2009”
Como resultado de aquellas pruebas, me instalé en el puente en la fecha y hora que se señala en el título y además de tomar fotografías para captar los colores y sombras del momento, pergeñé el proyecto que finalmente ejecuté al óleo en el cuadro que se presenta.
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“Sala de espera”
Este cuadro nació de un rápido boceto que dibujé en mi carnet durante una espera en la sala de la estación de Xeraco esperando el tren de cercanías a Valencia. El personaje que aparece es real, así como su gorro, así como el periódico o revista que leía en esa postura. La luz entraba así por el ventanal o puerta de la sala de espera. Lo que falta es una señora con gafas sentada en otro banco que había en el muro y que en el cuadro aparece vacío. De este modo estaba queriendo, ¡ay de mí!, emular las obras maestras -esas sí- de Edward Hooper ,en las que su personajes parecen estar inmovilizados en una espera de no se sabe bien qué.
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Roma (2010 – 2011)

“All’ascolto del acqua”
«A la escucha del agua» es una talla en el hermoso veteado mármol travertino de las canteras de Tívoli que surten gratuitamente a la profesora Oriana Impei de la Accademia de Roma. Fue el boceto que realicé en el Campus de Campo Boario con objeto de lograr ser elegido para el Simposio de escultores al aire libre en el Parco Regionale dei Monti Lucretili en la comuna de Licenza (Lazio). El simposio se denominó “Il Giardino dei Cinque Sensi” (El jardín de los cinco sentidos), y tuvo lugar en la primavera del 2011. El resultado, fue una pieza de cerca de dos toneladas que tuve el placer de tallar, tras ser seleccionado mi proyecto: una oreja que capta el sonido de una cascada junto a la que está instalada y a la que se puede arrimar el oído para escuchar las aguas (2).
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“Autorretrato”
El curso de pintura para el que tuve la suerte de ser seleccionado por el profesor Giuseppe Modica, tras un examen de una muestra impresa de mis obras anteriores, exigía como uno de los primeros ejercicios, la realización en el mismo taller de los cursos y tras la discusión con él de los bocetos previos (al menos tres) de un autorretrato al óleo, para lo cual el taller tenía los apósitos espejos. Este autorretrato es el resultado de aquel ejercicio académico.
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“Lungotevere«
El río de Roma, el Tevere (Tíber), discurre muy cerca de la Accademia (campus de via di Ripetta) flanqueado de elevados murallones (muraglioni), construidos a finales del siglo XIX para contener las cíclicas y destructivas inundaciones causadas por su cauce hinchado en la temporada de lluvias. Los paseos del borde del río bajo estos altos muros llevan el nombre de lungotevere (a lo largo del río) La imagen de espejo calmado que he captado en esta obra es de uno de esos días en que ni siquiera una ligera brisa rizaba sus aguas. Inicialmente había una figura humana bajando las escaleras, pero preferí dejar la escueta imagen de la estaca de amarre como testigo de aquel instante algo metafísico. Por entonces me interesaba por la pintura de los casi despoblados entornos arquitectónicos de De Chirico, más que por, a mi modo de ver, mejorables anatomías y fisionomías humanas.
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“Notte di pioggia a Piazza Cavour”
Noche de lluvia en la Plaza Cavour tiene su origen en que solía a menudo, tras las clases de la tarde en la Accademia, atravesar el cercano Ponte Cavour, no lejos del lungotevere anterior. Paseaba y tomaba una merienda cena por los barrios detrás del Castel Sant’Angelo, antes de volver a la plaza para coger el autobús hacia mi barrio de Ponte Milvio. En una de esas esperas en la parada, ya de noche de invierno, me sorprendió una lluvia violenta. Las fotos que tomé de la plaza bajo la lluvia, con las luces de edificios y del Palacio de Justicia, así como las del tráfico de coches y motos y del pavimento refulgente de los sampietrini (los adoquines romanos) quedaron registrados. A partir de ahí pasé, en mi taller del apartamento que alquilaba en Ponte Milvio, a los bocetos y al lienzo definitivo, que presenté en las clases de Técnicas de Pintura del profesor Moreno Biondi, de las que, a partir de entonces, se nutre mi técnica de trabajar el cuadro en acrílico, para que seque rápido hasta una versión que me complazca, para luego trabajar calmadamente con tres capas de óleo sucesivas.
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En mi cuadro del Pontífice perplejo (galardonado cum laude en el examen final de mi año en la Accademia di Belle Arti de Roma) represento, con anatomía inspirada por el torso de Belvedere (precisamente en los Museos Vaticanos) a un papa que sintió remordimientos por su mala conducta y, siguiendo el consejo de San Pablo, se fue quedando como había venido al mundo (hasta el anillo pontificio se quitó). Pero al llegar a la tiara, símbolo máximo del poder papal, se sentía tan apegado a ella que no era capaz de quitársela. Ya estaba completamente desnudo, pero penaba a la idea de despojarse de su triple corona, pues además es la antena parabólica de su comunicación con el Espíritu Santo, que le suministra la infalibilidad. El edificio que se ve en la ventana es fiel imagen de los aposentos papales sobre el patio interior que crucé varias veces para ir a la Biblioteca Vaticana.
En la tradición de los emperadores romanos, la Ciudad Eterna ha sido pródiga en el arte del desnudo, del ideal de la mujer, del héroe atlético y de los mitos de la Antigüedad, tanto en la Basílica de San Pedro y en otros templos y palacios pontificios de la urbe, como en los Museos Vaticanos. Pero los artistas pontificios fueron parcos en desnudar a cualquier autoridad o mito, sagrado o profano, de los que han dominado el mundo cristiano. Cuando Miguel Ángel lo intentó con Jesucristo, vino el Concilio de Trento y encargaron a Volterra que pusiera bragas a los protagonistas de su Juicio Final.
Los Papas han estado revestidos de varias capas de materia textil, a menudo ornadas con hilos y piedras preciosos, así como coronados con la triple tiara, herencia faraónica. Esta tradición sigue vigente. No es extraño pues que al llegar el papa Julio II (Della Rovere) a las puertas del paraíso, aquel duro guerrero y mecenas financiador (por vía de diezmos, primicias e indulgencias) de tantos desnudos renacentistas, ofendido (como cuenta Erasmo en un libelo famoso) porque no le abría San Pedro cuando reclamaba su derecho a entrar inmediatamente en el cielo, pues no cumplía aquello a lo que San Pablo anima a los primeros cristianos: desnudarse del hombre viejo y revestirse del espíritu evangélico (Ad Efesios, 4, 22).
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Göteborg (2012 – 2016)

“Niflheim”
El mundo del hielo junto a los otros dos cuadros (“Muspelheim” y “Midgard”) completa la trilogía dedicada a los mundos míticos ideados por los pueblos nórdicos originarios, El mundo oscuro del hielo, por el que los malvados transitan hacia las regiones de la muerte, es inhóspito para los seres humanos, semejante a los parajes del círculo polar ártico en los que esta representación se inspira.
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“Midgard”
El mundo de en medio presenta uno de los tres mundos de la cosmografía nórdica arcaica que define los entornos de la mitología originaria de los pueblos escandinavos. Viviendo y pintando en mi taller por entonces en Gotemburgo mi imaginación, motivada por algunas lecturas al respecto, se fijó en ellos. El mundo de en medio es el único habitable para los seres humanos y en el surge el verde del universo vegetal y los dioses velan sus sueños.
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“Muspelheim”
En este lienzo de el reino del fuego se imagina el mundo del fuego, hábitat imposible para los hombres y sólo habitado por poderosos gigantes. En realidad la imagen estuvo motivada en un atardecer en el que el cielo de Gotemburgo fue extremadamente rojo y las siluetas de algunos edificios parecían inmersas en un incendio.
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“Gotemburgo en la noche”
A dos pasos de mi atelier de Gotemburgo, situado al norte de la ría en el distrito de Hisingen, se halla el embarcadero del transbordador en el que desembarcaba o embarcaba en mi trayecto entre el apartamento en que resido del centro de la ciudad en el sur de la ría y el taller donde pintaba. A menudo se hacía noche a la hora de volver a casa y las luces de la ciudad se reflejaban al otro lado del curso de agua. Este es el origen de este lienzo en que Gotemburgo aparece a lo lejos con un halo de misterio tranquilo y de oscuro silencio.
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“Gran insecto en la ría”
En esa misma orilla norte había un gigantesco dique seco, que poco después de acabar esta pintura se vendió a los astilleros de Dunkerke en Francia. Esa enorme estructura era el último vestigio de los bicentenarios astilleros de Gotemburgo. Sus enormes grúas, que esas sí se han quedado por su valor de patrimonio de la historia industrial de la ciudad, se movían sobre los grandes buques en reparación. La pintura corresponde a una visión del último gran ferry de Stena Line que fue remozado en aquel dique seco. Su apariencia, rodeado de las rojas estructuras de las grúas, se me presentó como un gran insecto asentado sobre sus patas al que retraté.
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Ondara (2016 – …. )

“Segaria”
Eecreación libre de las muchas veces que he mirado a la montaña del Segaria desde los pueblos de El Verger y Els Poblets.
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Ramón Puig. 2022. Una mañana en Els Poblets, 120 x 100 cm. Acrílico y óleo sobre lienzo.
“Mañana temprano en Els Poblets”
Este lienzo es el más reciente de los terminados, durante mis estancias en Els Poblets durante el año 2022 en mi taller de Ondara. Eran las primeras horas de una mañana cuando el sol ya se alzaba sobre unas nubes plomizas enrojeciendo el cielo y creando reflejos en el agua de la Playa de la Almadrava de Els Poblets vista hacia su punta de levante por la que desemboca en el mar el río Girona. Es la vista desde mi terraza. No hay un solo día que luzca igual en este rincón del cielo, donde la monotonía no cansa jamás la vista.
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Apéndice
Lo anterior, como ya se ha dicho, es sólo la selección de 16 obras presentadas al concurso de Jávea, que obligaba a no superar el número de veinte obras. Por ello a continuación agrego algunas más (3):
Fase de Altea / Benidoleig



Fase de Roma


Fase de Gotemburgo



Fase de Ondara


NOTAS.
(1) Haiga, Diccionario de la RAE: «Automóvil muy grande y ostentoso, normalmente de origen norteamericano». El diccionario explica que el nombre procede de una frase que de chiste se atribuía al nuevo rico poco culto que al ir a comprar un coche y le decía al vendedor: deme el más grande que haiga (por que haya).
(2) Cfr. : https://ensondeluz.com/2011/06/28/fin-de-curso-la-saga-de-la-piedra/ y https://ensondeluz.com/2011/10/01/esculpiendo-por-los-montes-donde-horacio-descansaba/
(3) La razón es que no todas se hallan en España, y no era factible en ese momento pensar en trasportar las que están en Suecia.
































