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Viejas novedades

2 abril, 2023
El castillo morisco de Benirrama, Vall de Gallinera (Alicante). Foto R. Puig

La liberté consiste d’abord à ne pas mentir. Là où le mensonge prolifère, la tyrannie s’annonce ou se perpétue.
La libertad consiste de entrada en no mentir. Allí donde la mentira prolifera, la tiranía se anuncia o se perpetúa.

(Albert Camus. «Servitudes de la haine», entrevista publicada en le Progrès de Lyon, Noël 1951)

Piedras milenarias

En estos días he vuelto a ascender hacia las ruinas del castell de Benirrama, que lleva siglos encaramado a la entrada de la Vall de Gallinera en la provincia de Alicante. Una de las torres todavía mantiene su forma y se destaca sobre un cielo azul, muy frecuentado por el vuelo de los aviones de pasajeros.

Desde este castillo, es de suponer que un destacamento vigilante avizoraba la entrada del valle por donde discurre el río Girona. Aquellos pobladores moriscos cultivaron los andenes de los valles de la Marina Alta hasta que fueron expulsados a finales del año 1609 y principios de 1610 del Reino de Valencia, donde se ha estimado que constituían el 33 % de la población.

Muchas de esas andenerías se cultivan todavía con cerezos y sobre todo olivos, incluso se ha descubierto que los iberos, que poblaron estas costas mucho antes de los romanos, de los reinos visigodos y de la llegada de los árabes, ya crearon andenes para retener la erosión y cuidar la necesaria humedad proveniente de las lluvias. Hay otras que hoy subsisten, aunque sin ser usadas para la agricultura,

Andenerías en barbecho. Foto R. Puig

El caso es que, caminando por estos valles de la Marina Alta, encuentras los restos de antiguos poblamientos en los que los descendientes de los pueblos árabes y norteafricanos que se instalaron en la península desde el siglo VIII, los llamados moriscos, eran quienes trabajaban estas laderas. Al pasar junto a los muros de sus habitaciones tratas de imaginar su vida en estas montañas, donde el agua se obtenía de fuentes que brotaban entre sus roquedales y de los aljibes en los que se almacenaba la de lluvia.

Ruinas del poblado morisco de Benimarsoc. Foto R.Puig

En este mismo castillo de Benirrama subsiste un aljibe abovedado de enorme capacidad que los vecinos del pueblo todavía recogían a principios del siglo XX y traían al pueblo a lomo de mulas. El intruso que salte la efímera valla, que se supone evita el acceso a estas altivas ruinas (hoy en terreno privado), debe andar con cuidado para no caer en el boquete que hay en la cubierta del profundo aljibe de casi tres metros de profundidad, del que no podría salir por sus propios medios. Aún se pueden apreciar los canalillos tallados en las rocas del promontorio para conducir el agua de lluvia al aljibe. Cabe imaginar que para excavar el gran repositorio en este promontorio de roca los ancestros moriscos de la comarca tuvieron que trabajar muy duramente.

La boca del aljibe del Castell de Benirrama. Fuente «Rutas Jaime I»

…y no tan viejas novedades

Los contextos cambian, por lo que parece osado trazar paralelos entre aquellos exilios masivos del siglo XVII y las acciones de los poderes políticos del siglo XX. No obstante, parafraseando a Albert Camus, sigue siendo cierto que la verdad es la condición para la libertad del hombre. La lucha por la verdad, que ha fecundado muchas rebeldías de los seres humanos, es por eso invocada y manipulada por ideologías, que mienten proclamándose liberadoras para acabar cimentando regímenes totalitarios.

al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar (Antonio Machado).Foto R.Puig

No sé muy bien por qué, pero subiendo el sendero que asciende desde el pueblo de Benirrama hasta el promontorio donde algunos moriscos resistieron hasta el final a su expulsión, pensaba en la obra de Albert Camus, a la que estoy volviendo en estos días, a sus consideraciones sobre la rebeldía del ser humano y a su desmitificación de episodios revolucionarios del siglo XX de los que, tergiversando la verdad, algunas ideologías explicaban e incluso justificaban las atrocidades.

L’homme révolté se publica en 1951 obteniendo críticas muy encendidas, en buena parte porque una serie de intelectuales (e.g.: Jean -Paul Sartre), fervorosos amigos del marxismo-comunismo, determinaban qué revoluciones iban en el sentido de la Historia y cuales no, desviando la mirada de las derivas revolucionarias que habían conducido al crimen de Estado y al universo concentracionario de la URSS y sus satélites. La obra de Camus ponía en evidencia a esa doble vara de medir (*).

En una carta titulada «Rebeldía y servidumbre» (Revolte et servitude) enviada a Les Temps Modernes (la revista que dirigía Jean-Paul Sartre) responde Camus a uno de los que le habían atacado en sus páginas, en concreto el activista y filósofo Francis Jeanson.

De la carta extraigo dos pasajes:

Partant ainsi d’une hypothèse entièrement fausse, mais commode, sur le contexte d’une Oeuvre, votre collaborateur passe enfin à L’Homme révolté. Il serait plus juste de dire qu’il le fait passer à lui. Il s’est en effet énergiquement refusé à discuter les thèses centrales qu’on peut trouver dans l’ouvrage : la définition d’une limite mise au jour par le mouvement même de la révolte, la critique du nihilisme posthégélien et de la prophétie marxiste, l’analyse des contradictions dialectiques devant la fin de l’histoire, la critique de la notion de culpabilité objective, etc. En revanche, il a discuté à fond une thèse qui ne s’y trouvait pas.

Partiendo de una hipótesis totalmente falsa, pero cómoda, sobre el contexto de una Obra, su colaborador finalmente se ocupa de L’Homme révolté (*). Sería más exacto decir que la ocupa. De hecho, se ha negado enérgicamente a discutir las tesis centrales que se pueden encontrar en la obra: la definición de un límite sobre el que arroja luz el movimiento mismo de la revuelta, la crítica del nihilismo posthegeliano y la profecía marxista, el análisis de las contradicciones dialécticas ante el fin de la historia, la crítica de la noción de culpabilidad objetiva, etc. En revancha ha discutido a fondo una tesis que no estaba ahí.

***

Car nous ne dépasserons rien, en nous et dans notre temps, si nous supportons, si peu que ce soit, d’oublier nos contradictions, d’utiliser dans les combats de l’intelligence des arguments et une méthode dont nous n’acceptons pas d’autre part les justifications philosophiques, si nous consentons à libérer théoriquement l’individu tout en admettant pratiquement que l’homme puisse être dans certaines conditions asservi, si nous souffrons de railler tout ce qui fait la fécondité et l’avenir de la révolte au nom de tout ce qui, en elle, aspire à la soumission, si enfin nous croyons pouvoir refuser tout choix politique sans cesser de justifier que, parmi les victimes, certaines soient citées à l’ordre de l’histoire et d’autres exilées dans un oubli sans âge.

Porque en nada conseguiremos superarnos, ni nosotros ni nuestra época, si soportamos, por poco que sea, olvidar nuestras contradicciones, usar para los combates de la inteligencia los argumentos y un método, del que por otro lado se aceptan las justificaciones filosóficas, que teóricamente pretende liberar al individuo, mientras admitimos en la práctica que bajo ciertas condiciones el hombre pueda ser sometido a servidumbre, si toleramos que se desprecie todo lo que otorga fecundidad y futuro a la rebeldía en nombre de todo lo que en ella aspira a la sumisión, si en definitiva creemos poder desdeñar cualquier opción política, sin dejar de justificar que, de las víctimas, unas sean mencionadas en la asamblea de la historia y otras sean desterradas al olvido eterno.

Albert Camus, «Revolte et servitude», Actuelles II, Lettres sur la revolte, Les temps Modernes, 30 juin 1952.
(Essais, Bibliothèque de la Pléiade, vol. 183, páginas 759 y 773)
La traducción al castellano es mía.
Albert Camus et Jean-Paul Sartre. © Collection Catherine et Jean Camus et Jacques Robert © Gallimard

Notas:

(*) Hasta el punto de que como en otros países no comunistas, también en Francia el «premio Lenin» y el «premio Stalin gozaron de honorabilidad.

Cosas de la galaxia

26 marzo, 2023
24 de marzo del 2023, 08:05 p.m. Foto R. Puig

El viernes la luna invitaba a Venus a mirarse en su espejo

comenzaba la luna con un hip hop que decía

¡qué bueno que viniste!

Luna bailarina. Foto R. Puig

Hace ya muchos eones que al claqué de Selene

responde Venus con un mambo de vértigo

saludando así a su amiga de nuevo.

Venus y Luna danzan. Foto R. Puig

***

Cuando los astros seguían con su ceremonial

una palmera osada se metía entre ellos

y al mágico coloquio mezcló

presentimientos…

Intrusa. Foto R. Puig

La hora maga

19 marzo, 2023
Piedra mensajera. Foto R. Puig

Son las horas del mar

cada una a su aire

mensajeras de todo

con un algo de nada

A la vera del agua. Foto R. Puig

Y aunque todas las horas

se nos vayan efímeras

hay sin embargo una

que tiene algo de magia.

El apu gris. Foto R. Puig

Cuando todo se apaga

se confabula el cielo

con las ondas del mar

y las nubes en calma.

El mar peina oros. Foto R. Puig

Unidos todo lo incendian

en un lapso de glorias,

hechizos que a esta hora

sopla una buena maga.

Hechizos. Foto R. Puig

Aves de fuego en lo alto

roban nuestras miradas

y empujan nuestros pasos

hacia metas lejanas.

Fugas. Foto R. Puig

Bendito a quien el mar

con sus últimos fuegos

en su magia algo deje

de su fuerza y su calma.

Tapiz. Foto R. Puig

Breverías erasmianas (LVI): «Exercitatio potest omnia» («La práctica todo lo puede»)

12 marzo, 2023
Luna pugnaz, 8 de marzo, 22:14 horas. Foto R. Puig

Dedicado a mis amigos y compañeros peruanos

Hace hoy cinco días, cuando ya se habían apagado las voces de la manifestaciones del Día internacional de la mujer trabajadora, la luna llena seguía pugnando con las nubes para conseguir un espacio en el cielo donde espejarse con el sol.

Aquellas imágenes de los progresivos logros del esfuerzo de la luna por abrirse paso, me han animado a traer a colación otro de los comentarios de Erasmo de Rotterdam a un proverbio de la Antigüedad Clásica, que no está de más recordar. Digamos que este adagio tiene pertinencia, en particular cuando tengamos la tentación de la desesperanza, ya sea por que sintamos que se nos escapa de las manos el rumbo de nuestra vida, ya sea por los acontecimientos que contemplamos con impotencia en la colectividad, en la nación o por el más ancho mundo del que nos sentimos parte.

Me dirán que esta fórmula es demasiado optimista, ciertamente puede serlo para una persona aislada, sola, pero referida a muchos hombres y mujeres juntos, en sociedad y comunidad de esfuerzos, adquiere la sonoridad de un lema y de un grito que merece su pancarta. Es un llamado al esfuerzo, a no tirar la toalla, a hacernos capaces de cambiar las cosas por la práctica, por la insistencia.

Exercitatio potest omnia

La práctica todo lo puede

Adagio II, II, 53

Hay muchas otras formas proverbiales y refranes en diversas lenguas, y por supuesto en griego y latín. Pero es mejor que Erasmo nos las recuerde. Vayamos pues por partes con su comentario, al que añado la voluntariosa traducción que tengo por costumbre ejercitar para no olvidar esta nuestra lengua originaria. De esta manera, la versión en castellano que inicia este artículo se podría completar con otra menos literal y más interpretativa de lo que este proverbio desde hace siglos propone: «La constancia lo puede todo».

Algo así como lo que predican los versos de Virgilio que Erasmo presenta en primer lugar en la glosa de este adagio, o como esa cura, esa atención por la que traduce el griego Μελέτη que literalmente se suele traducir como estudio. Es pues la atención cuidadosa, la practica basada en el estudio serio lo que nos hace capaces de mucho más de lo que pensamos como posible, individual y colectivamente. Porque no sólo las personas individuales llegan a ser presas del desánimo, las comunidades y las naciones pueden también desesperar cuando son asediadas y sus principios puestos en cuestión.

Cuando se presentan esas graves crisis, a menudo aprovechadas por asaltantes de las democracias, me viene también a la memoria esa frase que abría el viejo Assimil francés de mi época estudiantil: «Avec de la patience on arrive à tout», que no deja de ser ambigua, pues la índole de ese «todo» dependerá de quienes sean los más pacientes. En todo caso, lo que enseña la experiencia es que todo lo bueno se construye y se mantiene con esfuerzo.

Pero ¡basta de glosas mías! ¡dejemos paso al texto erasmiano!

Μελέτη πάντα δύναται, id est Cura omnia potest. Laertius hanc sententiam Periandro tribuit, qui Isthmum etiam tentarit perfodere. Significat autem, nihil esse tam arduum, quod diligentia, curaque non efficiatur.

Vergilius in Georgicis :

       Labor omnia vincit

       Improbus et duris urguens in rebus egestas.

Exstat apud Graecos proverbialis sententia :

        Θεσὶ τἀγαθὰ τοἶς πόνοις πωλοῦνται,

id est

Dii bona laboribus vendunt.

Huc allusit Horatius :

          Perrupit Acheronta Herculeus labor.

Sophocles in Electra :

          Πόνου τοι χωρὶς οὐδὲν εὐτυχεἶ,

id est, Citra laborem nihil bene est.

***

El cuidado puede con todo. Laercio atribuye la sentencia a Periandro *, quien incluso intentó abrir el Istmo de parte a parte. Lo que por tanto significa que nada es tan arduo que con diligencia y dedicación no se consiga.

Virgilio dice en la Geórgicas:

           Conquista todo el trabajo

           ímprobo y apremiante en caso de necesidad.

Hay una sentencia proverbial entre los Griegos:

            Los dioses nos venden bienes por trabajos.

A lo que Horacio aludía así:

            Por su trabajo Hércules superó el Aqueronte.

Y Sófocles dice en «Electra»:

            Nada prospera sin trabajar.

Diógenes Laercio 1, 99; Virgilio, Geórgicas, 1, 145-6; Jenofonte, Memorabilia, 2.1.20; Stobaeus,3.1.205; Horacio, Odas, 1.3. 36; Sófocles, Electra 845.
Luna pugnaz, 8 de marzo, 22:16 horas. Foto R. Puig

Erasmo concluye su comentario acudiendo a una cita de Séneca:

Quamquam autem in praesentia non est neque propositi, neque operis hujus, quidquid ad hujusmodi sententias facit, in unum converrere, tamen haud gravabor, quandoquidem casus obtulit, adscribere verba Senecae ex libro De ira II :

‘Atque nihil est, inquit, tam difficile et arduum, quod non humana mens vincat et in familiaritatem perducat assidua meditatio. Nullique sunt tam feri suique juris affectus, ut non disciplina perdomentur. Quodcunque imperavit animus, obtinuit. Quidam numquam ridere consueti sunt. Vino quidam, alii Venere, quidam omni humore interdixere corporibus. Alius contentus brevi somno vigiliam indefatigabilem extendit. Didicerunt tenuissimis et adversis funibus currere et ingentia vixque humanis toleranda viribus onera portare et in immensam altitudinem mergi ac sine ulla respirandi vice perpeti maria. Mille sunt alia, in quibus pertinacia impedimentum omne transcendit ostenditque nihil esse difficile, cujus sibi ipsa mens patientiam indixerit’.

***  

Aunque no sea mi propósito actual, ni le convenga al trabajo que tengo entre manos, resumir todo lo relevante en este tipo de aforismos, no tengo reparo en reproducir aquí lo que Séneca dice en el libro segundo de su “De la ira”:

‘Y todavía nada es tan difícil o tan arduo que no pueda dominarlo el espíritu del hombre y reducirlo a costumbre por una asidua reflexión; ni hay pasión tan fiera y tan independiente, que la disciplina no la dome. Todo aquello que la mente ha exigido, lo ha conseguido. Hay quienes han logrado la costumbre de no sonreír. Hay quienes han prohibido a sus cuerpos el vino, otros el placer sexual y algunos cualquier líquido. Algunos se contentan con dormir lo mínimo y prolongan sus horas de vigilia. Algunos aprendieron a correr sobre finísimas cuerdas cuesta arriba, a llevar enormes cargas casi insoportables para la fuerza humana, a bucear en prodigiosas profundidades afrontando el mar sin instante de respiro. Hay miles de otras cosas en los que la pertinacia ha superado cualquier impedimento mostrando que nada es difícil para aquel a quien su propia mente enseñó paciencia’.  

Séneca, Diálogos 4 (De Ira 2), 12, 3-4

El texto del estoico romano pone como ejemplos la tenacidad para conseguir adiestrar al propio cuerpo, mientras que las citas anteriores de poetas y dramaturgos pueden aplicarse tanto a los trabajos individuales como a los colectivos, si bien es verdad que en este último caso la unificación de voluntades para trabajar en la misma dirección hace la tarea más ímproba y demanda inspiraciones compartidas y liderazgos bastante más complicados que aprender a bucear en las profundidades. Y los obstáculos a menudo vendrán de otras mentes y otras voluntades que nos harán el trabajo difícil. Parte del esfuerzo será un trabajo de razonamiento y convencimiento. No obstante, el adagio siempre podrá ser una concisa consigna para que no desesperemos y pongamos manos a la obra en el esfuerzo colectivo por conseguir lo mejor para todos.

Como esa luna llena del otro día que finalmente logró abrir paso a la luz a través, no del curso del infernal Aqueronte del que escribe Horacio, sino de las nubes que se cernían sobre la costa mediterránea.

Luna pugnaz, 8 de marzo, 22:18 horas. Foto R. Puig

Notas:

(*) Periandro es un personaje semi-mítico que forma parte de la tradicional lista de los Siete Sabios de Grecia (Tales de Mileto, Solón de Atenas, Bías de Priene, Pítaco de Mitilene, Cleobulo de Lindos, Quilón de Esparta y Periandro de Corinto).

El texto latino y griego de Erasmo procede de Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010 pp. 963-964.

La traducción es mía.

De una orilla a otra

5 marzo, 2023
Comienza la construcción, fines de febrero 2023. Foto R. Puig

En unas horas he pasado hace tres días de las orillas de la ría de Gotemburgo, que enlaza la ciudad con el Kattegat, estrecho que lleva al Skagerrak y de ahí al Mar del Norte, a las orillas del Mediterráneo.

Las últimas imágenes de mi cámara antes de viajar tuvieron como protagonistas a Urrica y Urrico, vecinas mías a las que en mayo de 2021 destruyó el nido, frustrando su crianza, el propietario del inmueble de enfrente.

Habían estado construyéndolo con una habilidad instintiva admirable a comienzos de la primavera de aquel año, cortando con sus afilados picos ramitas de árboles y arbustos, hasta que ocurrió aquello.

Ya me había resignado a no verlas volver, cuando a fines de febrero vi desde la ventana de la cocina que habían empezado de nuevo a construir su nido para esta temporada, en el árbol del patio de un hotel vecino.

Escogiendo una rama. Foto R. Puig

No buscan ramas caídas, que pueden estar podridas, ser frágiles, rígidas o con humedades y microrganismos que podrían contaminar el nido. Desgajan con el pico y sujetándolas con las patas ramitas frescas de un árbol o un arbusto, para luego llevarlas al lugar destinado a convertirse en nido y entrelazarlas para construirlo

Arrancándola. Foto R. Puig

buscando el ajuste al lugar y a la forma del nido.

Colocándola. Foto R. Puig

En este proceso la pareja revisa en equipo la adecuación de la construcción a su finalidad.

Evaluación. Foto R. Puig

Las dos urracas, hembra y macho, se conjuntan en sus tareas para seguir ampliando el volumen del nido hasta que este listo para su función de reproducción y crianza. Cuando ya esté concluido, las hojas del árbol que habrán brotado y crecido lo ocultarán contra posibles depredadores.

Por mi parte, espero que a mi vuelta a Gotemburgo los polluelos estén listos para iniciar su vuelo.

***

Tras llegar a las orillas del mar en Els Poblets predominan las palmeras. Durante mi primer paseo por el barrio cercano a la playa de la Almadraba he encontrado a otro especialista en el trabajo de cortar ramas, pero no como constructor de nidos, sino como podador. Con ello evita que la copa de la palmera crezca demasiado y así, en caso de fuertes vientos, impedir que caiga sobre la cabeza desprevenida de algún vecino, además de mantener su esbelta figura.

El escalador de palmeras. Foto R. Puig

Nuestro amable podador ha aceptado posar para el fotógrafo que casualmente pasaba por ahí. Mientras, a pocos cientos de metros, había también quien demostraba su equilibrio, pero en este caso sobre las olas.

Equilibrios sobre las olas. Fotos R. Puig

Una joven competía con dos mozos, exhibiendo su equilibrio sobre tabla de surf en la punta de levante de la playa de la Almadrava.

Más sosegado era, sobre la playa de poniente, el deporte de un jubilado que aguardaba con optimismo a que los peces le ofreciesen la cena.

Pasando la tarde, con la cima del Mondúver en el horizonte. Foto R. Puig

Al otro lado del espigón, una madre animosa juega al fútbol con sus hijos y disfruta, soy testigo, corriendo tras la pelota, quizás recordando la hazaña reciente del equipo de su patria de origen.

Competición familiar. Foto R. Puig

A pocos metros, una señora sentada sobre las rocas del espigón, acompañada por su perro, aprovecha el último sol de una tarde fresca.

Tras la ronda vespertina con su mejor amigo. Foto R. Puig

En mi vuelta a casa descubro una luna en creciente que nos preside a todos por igual.

«Le canto porque ella sabe…». Foto R. Puig

De paseo por Estocolmo (y 2)

26 febrero, 2023
Ventana sobre Berzelii Park. Estocolmo. Foto R. Puig

El sábado 18 de febrero nevó en Estocolmo. Desde la ventana del hotel el Berzelii Park ofrecía el aspecto que encabeza esta segunda crónica de los cinco días que pasamos en la capital de Suecia. El nombre se lo debe el parque al científico Jöns Jacob Berzelius (1779–1848), el Padre de la Química Sueca, al que le habría gustado ver su solemne efigie coronada de blanco.

Berzelius coronado de blanco. Foto R. Puig

Berzelius, nacido en agosto del 1779 pocos años antes de que estallase la Revolución Francesa y muerto en agosto del 1848, el año de la otra gran revolución, hablaba el francés. Cuando se iniciaba la dinastía de los Bernadotte en la Casa Real de Suecia en 1818, el sabio sueco estaba trabajabando en los laboratorios de Claude Louis Berthollet (1748 – 1822) en París.

Así que he traducido para chicos y grandes una popular poesía de Jacques Prévert, de alegre ritmo, que como podéis aquí comprobar se puede muy bien cantar

y además rima bien con el galope de los patinadores, pequeños y grandes, sobre la pista de hielo de Kungsträdgården, en el centro de Estocolmo, bajo la estatua vigilante del rey Karl XIII (1748 – 1818).

Patinadores en el centro de Estocolmo. Foto R. Puig

Esta escena es del domingo, cuando la nieve ya se había fundido, aunque resistía aún en los montones blancos que los quitanieves han dejado al borde de la plaza

Restos de la nevada en Kungsträdgården. Foto R. Puig

Sobre una de las fachadas soleadas del parque hay un largo friso con las escenas de los varios oficios y artes del trabajo manual.

Friso de los oficios en el parque del Kungsträdgården. Foto R. Puig
Detalle del friso de los oficios. Foto R. Puig

***

Desde ahí seguimos nuestro paseo, buscando la orilla soleada de los canales, poblados de cisnes y patos.

Cisnes y patos tomando el sol sobre el agua. Estocolmo. Foto R. Puig

y a pocos cientos de metros, encontramos la residencia del primer ministro,

Residencia del primer ministro (en el centro). Estocolmo. Foto R. Puig

para luego, en una calle tranquila, flanquear el edificio y la fachada dieciochescos del Tribunal del Trabajo.

Tribunal del Trabajo. Foto R. Puig

Al adentrarnos en la Ciudad Vieja (Gamla stan) despierta nuestra curiosidad un estrecho callejón empedrado, por el que no se interesa la riada de turistas que inundan la vía principal; de su acera derecha salimos hacia una bella plaza circular con soportales de aire neoclásico.

En su centro destaca una hermosa escultura en bronce titulada La mañana, obra de Ivar Johnssons (1985 -1970). La escoltan otras escenas en piedra sobre la balaustrada de un estanque, ahora sin agua. Estamos en la Brantingtorget (Plaza Branting), solos en este rincón. Aquí el domingo discurre en absoluta calma.

Brantingtorget, Estocolmo. Foto R. Puig
¿Adán y Eva con la manzana? Brantingtorget, Estocolmo. Foto R. Puig

Por el mismo callejón, donde un portalillo gótico testimonia edades pasadas, retornamos al barullo dominical.

Portalillo clausurado en el callejón que conduce a la Brantingtorget. Foto R.Puig

De vuelta a los canales nos adentramos en la plaza de la Riddarsholmens kyrkan, iglesia medieval donde están enterrados los reyes y regentes de Suecia desde 1630, además de dos monarcas feudales: Magnus Ladulås (1240-1290) y Karl Knutsson Bonde (1408-1470).

La «Iglesia de la colina de los caballeros», Estocolmo. Foto R. Puig.

Nuestro paseo se acercará a sus fin, otra vez frente a las aguas sobre las que se alza la Stadhuset, es decir la casa consistorial de la ciudad. A la izquierda de la foto puede apreciarse la escultura en bronce de Ebert Taube (1890-1976), el más famoso cantautor, trovador y músico de la Suecia moderna.

El Ayuntamiento de Estocolmo (Stadhuset) y la estatua de Ebert Taube. Foto R. Puig

Pasamos el puente para llegar a la Stadshuset, desde cuyas arcadas percibimos la columna erigida en honor del héroe nacional Engelbrekt Engelbrektsson (circa 1390 – 1436), un hijo de agricultores que encabezó la rebelión de Bergslagen en 1434 contra los impuestos abusivos y la explotación de los campesinos suecos y de los mineros, suecos y alemanes, por Erik av Pommern (rey regente temporal de Suecia entre 1434 y 1436) y los señores feudales.

Engelbrekt es un líder medieval legendario muy celebrado en Suecia, a quien asesinaron en mayo de 1436 cuando, ya enfermo, caminaba hacia Estocolmo para negociar acuerdos de paz con el rey Karl Knuttson Bonde, al que ya hemos mencionado por estar enterrado en la iglesia de la colina de los caballeros.

Tras el asesinato de Engelbrekt a manos de Måns Bengtsson (Natt och Dag) hijo del terrateniente Bengt Stensson (Natt och Dag), el rey no dudó en cancelar sus propósitos de negociación con los rebeldes y reprimir duramente las revueltas.

Más allá, también percibimos la flecha de la misma Riddarsholmens kyrkan, junto a la que ya hemos pasado antes, una perspectiva que simbólicamente enfrenta al venerado rebelde, eternizado sobre la columna, con aquel rey de quien ya nadie se acuerda, enterrado en la cripta de esa iglesia.

Desde los arcos de la Stadshuset, Estocolmo. Foto R. Puig

Por hoy nos despedimos, seguramente volveremos de nuevo a la capital de Suecia, digna de otras exploraciones que se sumen a las que hasta ahora hemos contado en este blog.

De paseo por Estocolmo (1)

19 febrero, 2023
Museo Etnográfico. Estocolmo. Fuente: web del museo

Actualmente, de visita a Estocolmo, dejo aquí algunas impresiones del primer paseo… Por la mañana visité el Museo Etnográfico, del cual las siguientes son breves impresiones, aunque merece muchas más.

Fetiches. Museo Etnográfico. Estocolmo. Foto R. Puig

Sus vitrinas están organizadas por temáticas y reúnen objetos de varias culturas, en tal modo que reflejan substanciales convergencias a pesar de las distancias en el tiempo y en el espacio. Si bien hay algunas excepciones para colecciones especialmente abundantes, que proceden de expediciones históricas de exploradores y antropólogos.

Hay además objetos conservados en cajoneras, que el visitante puede abrir, y muchas pantallas táctiles por las que se puede acceder a la información y ficha de cada pieza, e incluso a las conservadas por millares en los almacenes del mueso que no caben en las vitrinas.

Utensilios para peinarse. Museo Etnográfico. Estocolmo. Foto R. Puig

Por la tarde ya oscura de la ciudad se pueden encontrar diversas imágenes en sus escaparates, por ejemplo, con objetos abigarrados que quizá algún día aparecerán recogidos en las vitrinas de los etnólogos de algún museo.

Bisutería. Estocolmo. Foto R.Puig

Y si entramos al mercado de Östermalm

En el mercado. Estocolmo. Foto R. Puig

Donde hay fascinantes expositores de vituallas, también hay algunos comensales que aparecen como en un cuadro de Edward Hooper

En el mercado. Estocolmo. Foto R. Puig

Y rostros propios de un museo de Ciencias Naturales

En la pescadería del mercado. Estocolmo, Foto R. Puig

Este rape no está aún cocinado, pero hay tabernas en la que podemos comer una genuina pizza italiana.

En una de ellas nos espera Sandro…

Sandro y su horno en la Trattoria «Il Brillo». Estocolmo, Foto R. Puig

Buona notte !

Wiphala

12 febrero, 2023
Whipala de la exposición «Wiphala – Identitet och konflikt» en el Världskulturmuseet de Gotemburgo, en el año 2012

Dedicado a mis contertulios en el Perú, Bolivia, Chile, Costa Rica, Estados Unidos y España

Como me ha contado un buen amigo mío boliviano, Hugo Rivas, que fue testigo de ello, la Wiphala como bandera fue adoptada por el grupo político universitario indigenista de Bolivia, inspirándose en tejidos precolombinos, con los colores del arco iris y la escala alusiva los arquetipos cósmicos de arriba y abajo de los aymaras, que son comunes entre los pueblos andinos. Hay datos de los colores de la Wiphala en tanto que bandera desde los albores de la independencia de Bolivia (*).

Me ha recordado que las primeras wiphalas las vio aparecer en manifestaciones como las de la marcha del 1 de mayo del 1979, en la que participaron trabajadores de los sindicatos aymaras y quechuas en La Paz, ondeando a la vez la Whipala junto a la bandera oficial boliviana. En la Constitución del 2009 se la introdujo cómo símbolo propio de los aymaras, en tanto que bandera de identidad legitima, aunque se haya de acompañar por la nacional.

No obstante en la exposición dedicada a la Wiphala en el 2012 en el Museo de las Culturas del Mundo de Gotemburgo se llegó a decir que:

Det här är historien om en tusen år gammal flagga, en wiphala, vars verkliga betydelse var okänd för oss fram till för bara ett par år sedan.

Esta es una bandera con mil años de historia, cuyo verdadero significado desconocíamos hasta hace solo dos años.

«Wiphala – Identitet och konflikt», Världskulturmuseet, Göteborg 2012

Este prestigioso museo sueco, que admiro, no estaba en esta ocasión en lo cierto cuando le atribuía a la Wiphala una antiguedad de mil años. Aunque es excusable, pues un discutido historiador boliviano, Germán Choquehuanca (1955-2021), que abogaba por la restauración del Tahuantinsuyo, también le atribuía esa errónea larga historia, al afirmar que esa bandera multicolor habría surgido mucho antes «con un sentido pacífico, pero se convirtió en guerrera desde la llegada de los españoles».

Omitía este historiador que ni los incas ni otros pueblos prehispánicos usaban banderas (**) aunque sí tuviesen algún tipo de estandartes con arquetipos simbólicos. En cuanto al período virreinal, destaca que a un lienzo de ángel arcabucero virreinal (sin arcabuz ni espada) se le haya añadido en banderola, no sabemos ni quién ni cuándo, un manto con los cuadros coloridos de una wiphala, a la que por cierto le falta el verde, salvo en una pequeña punta.

“Gabriel Dei”, Iglesia de Calamarca, (La Paz-Bolivia) (cortesía de Oscar Jara)

Algo muy distinto es la chuspa aymara, como la que se exhibió en la citada exposición de Suecia en el 2012, que es una pequeña bolsa encontrada en la tumba de un curandero de la cultura de los kallawaya (que siguen ejerciendo aún de medicine man en Bolivia), que ya presenta el mismo diseño moderno y los colores de la Wiphala que se le deben a Germán Choque Condori, el otro nombre del Germán Choquehuanca arriba citado.

Chuspa de la colección Nino Korin del Museo de las Culturas del Mundo de Gotemburgo

Ayer estuve visitando el Museo para tratar de ver esta chuspa que es parte de su «Colección Niño Korin» (***), pero que no está ahora en el área expositiva, debido al espacio que ocupa actualmente la exposición temporal «Viva México«. Agradezco a Johan Engqvist (quien además es un excelente pintor) y a Nora su ayuda para localizar la imagen oficial de los archivos con su etiqueta de referencia.

Exposición sobre La Wiphala en el Museo de las Culturas del Mundo, Gotemburgo 2012 Fuente: utstallningskritik.se

Si comparamos el diseño de la moderna bandera whipala y la chuspa del museo de Gotemburgo, que puede bien datarse como contemporánea de finales de la alta Edad Media europea y fue hallada en una tumba en tierras del Tiahuanaco expansivo, constatamos que esta pieza conserva una viveza admirable y ostenta los colores que la cultura andina identificaba en el Arco Iris (rojo, verde, violeta, amarillo y azul, además del blanco).

Esta chuspa debió de pertenecer a un sanador de prestigio y se piensa que se usaba para llevar las hojas de plantas y algunos instrumentos ligeros para insuflar o intervenir al paciente. Con ocasión de la exposición de 2012 en Gotemburgo, sobre el césped del barrio de Hamarkullen, el museo y la colonia boliviana invitaron al activo medicine man kallawaya Walter Quispe a celebrar una ceremonia de ofrenda a la Pachamama, como sucesor de aquellos sanadores preincaicos, quien también examinó los objetos de la «colección Niño Korin» junto con los conservadores del museo y comentó los usos que de su examen deducía (verlo aquí).

También se suele aludir a que durante el virreinato se usaron tejidos de diseño multicolor parecidos a los de la wiphalas actuales en actos festivos de aquella época, como se observa en la torre de la iglesia de Potosí pintada por Melchor Pérez de Holguín, ilustre pintor del barroco iberoamericano.

Entrada del arzobispo virrey Morcillo en Potosí, Melchor Pérez de Holguín, óleo,1716 Museo de América, Madrid (cortesía de Oscar Jara)

En todo caso las representaciones de formas varias de colorido escalonado son frecuentes en las culturas precolombinas de la América Hispana, si pensamos en que hasta se encontraban en la cultura Wari (500 a 1200 d.C.) anterior al imperio de los Incas.

No es necesario que abunde en que la representación de formas de la artesanía textil, e incluso cerámica o lítica, prehispánicas prefiguran, junto con otras coloridas estructuras geométricas, más o menos abstractas, el diseño que ha sido preferido modernamente por las comunidades denominadas originarias de las regiones andinas de América Latina para una bandera que junto a la de la nación quiere expresar su identidad y sus culturas. Ha sido reconocida oficialmente en Bolivia (2009), Chile (Casa de la Moneda, Alto Hospicio, 2017), Perú (Puno, 2022 y Arequipa), Argentina (en varias regiones) y Ecuador (en varias regiones) como documenta ampliamente la wikipedia.

De algún modo, la creación moderna de la bandera Wiphala guarda una analogía con los estandartes (que no banderas) que precedían a las demostraciones del Inca de los que hablan los cronistas, así como con la bandera del alzamiento de Tupac Amaru. En tales casos se trata de la llamada Unancha, como se explica en la historia de este estandarte que en 1973 inspiró a un popular radiodifusor del Cusco, Raul Montesions Espejo, para el diseño de la bandera del Cusco con los siete colores del arco iris en bandas horizontales, cuya fabricación una empresa cervecera financió como bandera de la región (****)

Sólo nos queda expresar el sincero deseo de que la Whipala ayude a promover el entendimiento y el acuerdo justo y pacífico entre las varias comunidades latinoamericanas, sean costeñas, andinas, amazónicas, de los llanos o de los valles, y que la tercera palabra de aquel enunciado Wiphala – identidad y conflicto de la exposición de Gotemburgo en el año 2012, no se advere más, en especial en estos momentos en que el Perú vive sucesos políticos y sociales de extrema gravedad.

Manifestación con la Whipala en Bolivia. Fuente: Getty Images

Notas :

(*) En el artículo sobre la Wiphala en la wikipedia se cita al naturalista francés Alcide d’Orbigny quien escribe, ya en época republicana, que en las fiestas de San Pedro en La Paz, en un área de mayoría aimara para la época, «había además como acompañamiento, tres pajes, arreglados con un gran tahalí colgado del cuello y dos portaban estandartes llevando una bandera a cuadros blancos, amarillos, rojos, azules y verdes» (d’Orbigny, Alcide, Viajes por Bolivia, 1830. p. 64.)

(**) María Rostworowski, “Historia del Tahuantinsuyu” (1988). Esta cita me ha sido facilitada por un buen amigo peruano Oscar Jara, que ha iniciado una interesante conversación entre compañeros de Iberoamérica y España sobre la Wiphala, junto con estas otras tres referencias:

Felipe Guamán Poma de Ayala, El primer nueva corónica y buen gobierno, (1615/1616)

Cobo, Bernabé (1653). Historia del Nuevo Mundo

Congreso de la República del Perú, ed. (2011). «La bandera del Tahuantinsuyo».

(***) Cfr. Wiphala flamea en Gotemburgo. Al parecer hay tratativas en curso, tras una solicitud de la embajada de Bolivia en Suecia en 2007, para el retorno de «la colección Niño Korin» a Bolivia. Ello incluye la chuspa y otros pequeños objetos del enterramiento de un sanador kallawaya adquiridos por el director del museo de Gotemburgo en Bolivia en 1970, cuya explicación la esboza Walter Quispe en el video de su visita a la exposición del 2012.

(****) No hay que confundir los cinco colores de la Whipala con los siete colores del prisma de Newton y de la bandera del Cusco.

Patos intrépidos

5 febrero, 2023
Efímera nieve. Foto R. Puig

Ripios en verso blanco

.

Temprana, de mañana

por la ventana de la cocina,

serena se veía

caer la nieve fina.

.

Primavera con boina blanca. Foto R. Puig

Primavera no es friolera,

en el parque de mi barrio

cuando en invierno nieva

ni tirita ni se hiela

.

un poco más allá en el canal…

El pato se lo está pensando. Foto R. Puig

Hay un patito valiente

que hacia el hielo navega

y bajo la gélida lámina

muy decidido bucea.

(…)

Transcurrían los segundos,

dos minutos ya pasaban,

cuando el submarinista

como un obús emergía.

Si alguno no lo creyera,

pulse el íncrédulo aquí

para ver las zambullidas

del patoso sub-glacial.

.

sobre la orilla cercana pata y pato juegan a papá y mamá…

Pata y pato se lo piensan. Foto R. Puig

Tras mirarse y remirarse

con gestos enamorados

la pareja de palmípedos

llega a una decisión

La pata se ruboriza. Foto R. Puig

El tiempo -ay- pasa fugaz,

cuando cambié a película

ya habían finalizado

el débito generacional.

.

Mas si la quieren ver,

en secuencia sucesiva,

la pata con las alas felicita

al que pronto hará papá.

Pata y pato han cumplido. Foto R. Puig

.

a modo de epílogo…

Gaviota soltera. Foto R. Puig

Apenado me dejó

esta gaviota mirona

que cotilla o envidiosa

espera novio en la orilla


Nota:

Cortejo y apareamiento de la pata y el pato. Fuente: el michivaqueromexicano

Día de la Memoria del Holocausto

29 enero, 2023
Memorial del Holocausto en Gotemburgo. Foto R.Puig

El viernes pasado, como todos los años el 27 de enero, en muchos lugares del mundo se ha recordado a los millones de víctimas de la estigmatización (e incluso la transformación en cobayas), persecución, robo de sus propiedades, deportación, reclusión en campos de exterminio y otras instalaciones, tortura y ejecución brutal por el régimen del III Reich nazi-alemán entre 1933 y 1944 de millones de personas indefensas a manos de asesinos oficiales (incluidos médicos, soldados, policías, guardianes y otros) y sus colaboradores voluntarios o estatales (léase gobiernos del llamado Eje), escudándose en sus leyes racistas o eugenistas que oficializaban la persecución y eliminación de los judíos, gitanos, niños y adultos con discapacidad y homosexuales.

En Gotemburgo he seguido el encuentro del Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto en el aula magna de la Universidad.

En Bruselas la Comisión Europea organizó con este motivo un conferencia (Holocaust Remembrance Conference: Remembering the past. Shaping the future), del cual se puede visualizar un resumen aquí

El mensaje de estas conmemoraciones es que la eliminación sistemática de seis millones de judíos (la Shoa), asesinados por el hecho de serlo y decenas de miles de otras personas por pertenecer a minorías que el régimen nazi se propuso suprimir en su violento proyecto de imposición de una supuesta raza aria, del que fueron víctimas niños, mujeres, hombres de todas las edades, no puede, no debe olvidarse, como demuestran genocidios posteriores (Camboya, Ruanda, Myanmar).

Estos encuentros no han sido sólo de recuerdo, sino también de como educar en el conocimiento del Holocausto para que se mantenga la conciencia de los extremos a los que pueden llegar los totalitarismos, el racismo, el antisemitismo, las fobias contra minorías étnicas y religiosas y el odio entre seres humanos, con objeto de que la protección de la democracia siempre frágil, que implica el respeto y defensa de los derechos humanos, siga siendo empresa activa de las futuras generaciones.

Memorial del Holocausto. Gotemburgo. Foto R. Puig

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Referencias:

Henry Egon Friedlander, Los orígenes del genocidio Nazi: De la eutanasia a la solución final (traducción de Borja Folch), Ediciones Cinca, Madrid, 2001

Léon Poliakov, Breviario del odio El Tercer Reich y los judíos (traducción: Marta Pino Moreno), Cómplices Editorial, Barcelona, 2011