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Fisionomías

24 febrero, 2011

«Maximum caput», según Della Porta

¿El espejo del alma?

Que el rostro sea “el espejo del alma” es discutible –yo pienso que es el espejo del cuerpo- aunque ese dicho refleja una convicción popular y una tradición que viene desde antiguo. De hecho son legión los filósofos, tratadistas y literatos que han atribuido significados a los rasgos, no sólo del rostro, sino también de las distintas partes del cuerpo y hasta a la forma de moverse. A través de tales o cuales características físicas se revelaría el carácter y la previsible conducta . En el siglo XVI, Giovanni Battista della Porta, en sus cuatro libros De humana Physiognomonia (1586), recopila interpretaciones fisionómicas de autores  ilustres y las organiza siguiendo las partes del cuerpo. Cita a Aristóteles (que en realidad resulta ser el pseudo Aristóteles), Plinio, Filemón, Plutarco, Polemón, Galeno, Avicenna, Scoto y muchos otros. Pero la originalidad del libro estriba no en el esfuerzo sistemático (el primer siglo de la imprenta alumbrará muchas recopilaciones de ideas y opiniones de la Antigüedad clásicasobre las más diversas materias) sino en el trabajo de analogía y comparación gráfica de los rasgos humanos con los  animales, ilustrados con sus caricaturas. Sul libro ha sido parte de la materia de III de Anatomía Artística, en el proyecto de anatomía animal.  Si tienes rasgos de búho, es previsible que tu modo de ser tendrá unas determinadas características…y así sucesivamente.

Por ejemplo, la frente grande (magna frons) tiene su paralelo bovino y sus interpretaciones,no necesariamente halagüeñas…

Aunque no tan preocupantes como lo que promete una frente angosta, que además si se combina con labios gruesos ya es la debacle…

Con el paso del tiempo , este tipo de teorías conducirá a las de Lombroso, que a caballo de los siglos XIX y XX, publicará sus teorías deterministas. Según él, las tendencias criminales se pueden detectar en los rasgos fisionómicos (¡ahora se están recuperando ideas parecidas desde la genética!). Siempre han sido muy difundidos ciertos planteamientos rayanos con el racismo, por los que una nariz “en garfio” -sobre todo si pertenece a un judío- significará perfidia; si bien, si es la de Julio Cesar, será una nariz “aquilina” y querrá decir nobleza, grandeza, dotes de mando y otras maravillas. ¿Acaso en el colegio no eran motivo de hostigamiento determinados rasgos?

Las populares orejas de asno

¿Nunca os pusieron como castigo unas orejas de burro? A mí sí, en la maternal del Colegio de las Jesuitinas de la calle Ayala de Madrid, por no saberme bien el catecismo. Y así tuve que soportar las burlas de la fila de las niñas (pues las monjas me colocaron adrede en su camino), hasta que a la que más se reía casi le arranco las trenzas (nos reconciliamos treinta años más tarde pues resultó que acabó por trabajar en el mismo ministerio que yo).

Toda la literatura está plagada de perfiles físicos que repiten una y mil veces aquellos lugares comunes que clasificó Della Porta en su magnífico cajón de sastre donde el novelista no tiene más que hacer una labor de selección y combinación, un poco como -¿os acordáis?- el hombre patata de nuestra infancia. En las novelas de Agatha Cristie hay innumerables ejemplos de la combinatoria inaugurada por Della Porta. Más recientemente, y con su humor acostumbrado Umberto Eco incluye varios memorables ejemplos de este tipo de pastiches literarios en su estupenda novela El cementerio de Praga, en la que pone en solfa los mecanismos de las eternas teorías de la conspiración que, unidas al racismo y al fanatismo religioso y sectario, han servido para justificar persecuciones y masacres.

En la galería de los bustos del museo Pío Clementino, Museos Vaticanos

En realidad, yo lo que quería era hablar de los rostros de gente que fue real o que, con la maestría de los escultores clásicos, nos parece eternamente viva aunque esté muerta desde hace siglos. Son esos bustos, vívidos, realistas, que todavía hoy nos acercan a nuestros ancestros culturales griegos y romanos en los museos de Roma.

Si he comenzado por las visiones fisionómicas de Della Porta es porque leyendo algunas descripciones de Chateaubriand en las breves notas de su Viaje a Italia en las que habla de los museos Capitolinos, me he topado con esa misma tradición que ve en el rostro el espejo del alma.

En los museos Capitolinos

(Los comentarios a los bustos son de Chateaubriand)

Antes de entrar a los museos Capitolinos el dios Tíber se pregunta  ‘¿Qué fruta me como primero?’ (este comentario no es de Chateaubriand)

Caracalla: “ojos, nariz y boca puntiagudos, nariz contraída; aire feroz y demente”

Cicerón: “una cierta regularidad con una expresión de ligereza; menos fuerza de carácter que filosofía, tanto ingenio como elocuencia”

Aristóteles: “un algo de inteligente y fuerte”

Pitágoras: no atrajo la atención de Chateaubriand a pesar de la autosuficiencia de su mirada vegetariana

Nerón: “rostro grueso y redondo, hundido alrededor de los ojos, de modo que la frente y el mentón sobresalen; el aspecto de un esclavo griego vicioso”

Marco Aurelio: “frente amplia, la vista elevada hacia el cielo como las cejas”

Julio Cesar

Por desgracia no tengo la imagen y no recuerdo haberlo visto en mi visita al museo, pero la descripción de Chateubriand es la de un auténtico fan del famoso personaje:

figura delgada, todas las arrugas profundas, aire prodigiosamente espiritual, la frente entre los ojos es prominente, como si la piel se hubiese amontonada y una arruga vertical la hubiera hendido, cejas bajas casi tocando el ojo, la boca grande y singularmente expresiva; parece que fuera a hablar, casi sonríe; nariz saliente , pero no tan aquilina como se suele trazar; sienes aplastadas como las de Bonaparte; occipucio casi inexistente; mentón redondo y doble; las narices más bien cerradas; figura de imaginación y de genio

También en los museos capitolinos hay una dama de elegante peinado que se le olvidó a Chateaubriand y que merece ser presentada

Busto «Fonseca»

Y un caballero la mar de mono, yo diría que es de frente huidiza, cejijunto, de mirada tristona pero dirigida al infinito, nariz chata, labio superior alto y prominente, labios finos, mentón compacto, orejas tenues y cuello poderoso. Sus intenciones son imprevisibles, salvo para los zoólogos.

En la sala egipcia

Otros favoritos

La plácida y serena pareja romana con la que he iniciado el recorrido es mi favorita, eternizada en su escultura funeraria del museo Pío Clementino (museos Vaticanos).

La sutil y cuidada barba de un hombre tranquilo muy cerca de los anteriores.

Y, en uno de los patios, una dama de nariz picuda.

Alguno clásicos repetidos

Faltaba mucho para el arte en la época de su reproducción mecánica (Walter Benjamin dixit) pero la reproducción manual funcionaba a fondo. He aquí algunos rostros que se esculpieron en abundancia y con patrones constantes a lo largo de siglos. Por supuesto que hay muchos más (Augusto, Julio Cesar, Nerón,Caracalla, etc.etc.)

Sócrates

Museo Pío Clementino

Homero

Museos Capitolinos

Marco Aurelio

Detalle del bronce ecuestre de Marco Aurelio en los Museos Capitolinos

Marco Aurelio en el Museo Altemps

Para despedir esta entrada

No es un busto, no es griego ni romano, es bíblico.  La Magdalena penitente del Tintoretto en los museos Capitolinos es un broche sublime para este capítulo de fisionomías.  Hasta la próxima

Tintoretto, detalle de la Magdalena penitente, Museos Capitolinos


Anatomía artística. En la Gipsoteca

17 febrero, 2011
Campus de La Sapienza. Roma. Foto R.Puig

Campus de La Sapienza. Roma. Foto R.Puig

La Gipsoteca

El museo calcográfico de esculturas de la Antigüedad griega y romana en la Universidad de La Sapienza de Roma es uno de los más completos del mundo. Acoge centenares de copias fieles, en escala real, en yeso, de ahí el nombre de Gipsoteca. Se accede desde uno de los dos grandes patios centrales.

Una galería de la Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

Una galería de la Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

Es además un acogedor lugar de estudio y de reunión, dotado con varias salas de lectura, donde los universitarios pueden preparar sus exámenes protegidos por gigantes mitológicos, y de instalaciones para seminarios y encuentros.

Gipsoteca de Roma. Sala de estudio.Foto R.Puig.

Gipsoteca de Roma. Sala de estudio.Foto R.Puig.

Embrujo surreal

Gipsoteca de Roma. Ateneas. Foto R.Puig.

Gipsoteca de Roma. Ateneas. Foto R.Puig.

Puestos a imaginar lugares en donde las estatuas parece que fueran a cobrar vida, yo diría que este es uno. Supongamos que nos quedamos encerrados una noche en este museo de yeso y que, a la manera de los juguetes de Toy Story, los gestos interrumpidos de estos seres recobrasen su curso, que bajasen de sus pedestales y continuasen con sus acciones.

Gipsoteca de Roma. El Hércules Farnesio. Foto R.Puig.

Gipsoteca de Roma. El Hércules Farnesio. Foto R.Puig.

Que el Hércules Farnesio se sacudiese su corona de halógenos y dirigiese una sesión de culturismo junto con los variados guerreros de los corredores y salas del museo

Gipsoteca de Roma. Marsias. Foto R.Puig.

Gipsoteca de Roma. Marsias. Foto R.Puig.

Que el despellejado Marsias se liberase del palo donde fue torturado por haber desafiado a Apolo y se aventurase, cicatrizadas sus heridas, en busca de otros faunos, para animar con su recuperada flauta la invitación a la danza que un congénere suyo protagoniza ante una dubitativa y sonriente doncella.

Gipsoteca de Roma. Invitación a la danza. Foto R.Puig.

Gipsoteca de Roma. Invitación a la danza. Foto R.Puig.

Gipsoteca de Roma. El gladiador Borghese. Foto R.Puig.

Gipsoteca de Roma. El gladiador Borghese. Foto R.Puig.

Que El gladiador Borghese recuperase su espada y su escudo y se precipitase a la búsqueda de su invisible adversario.

Gipsoteca de Roma. Los tiranicidas. Foto R.Puig.

Gipsoteca de Roma. Los tiranicidas. Foto R.Puig.

Los tiranicidas. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

Los tiranicidas. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

Que los Tiranicidas y el Arquero griego emprendiesen la batalla contra algún déspota

El arquero.Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

El arquero. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

El Discóbolo de Mirón podría destruir no pocos vidrios de las ventanas de la Gipsoteca

El discóbolo. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

El discóbolo. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

Y desde luego sería hermoso ver el despertar de Ariadna y contemplarla, recuperada de su sopor y ensayando sus primeros pasos ondulantes

El sueño de Ariadna. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

El sueño de Ariadna. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

Irene sacaría a paseo al pequeño Plutón

Plutón niño en brazos de Irene. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

Plutón niño en brazos de Irene. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

Y  las Afroditas se pondrían a buscar sus brazos.

Afroditas. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

Afroditas. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

El estudiante de anatomía artística en la Gipsoteca

Por el momento dejaremos este guión cinematográfico para explicar brevemente lo que hace un alumno de anatomía artística en este lugar, siguiendo las tareas del curso del profesor Marco Bussagli y la profesora Cinzia Nardini

Séneca pensativo. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

Séneca pensativo. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

Siguiendo el ejemplo de Séneca y después de sesuda reflexión, ya que el alumno no es tan estoico como el filósofo y teniendo en cuenta que hay estatuas que están en corrientes y otras que, en cambio, tienen cerca un radiador, elige dos de las más resguardadas del frío:  el Gladiador Borghese (siglo II o I a.C., original en el Louvre)

Gladiador Borghese. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

Gladiador Borghese. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

Y la dama de Invitación a la danza (siglo II a.C.)

Invitada a la danza. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

Invitada a la danza. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

Los dibuja desde dos perspectivas distintas en una lámina de 50×70 cm.

En faena. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig.

En faena. Gipsoteca de Roma. Foto de un amable visitante.

Por el momento estoy en la fase de dibujar el frente de las dos figuras. Luego habrá que realizar una parte del cuerpo de las cuatro imágenes,  pero decorticada,  mostrando los músculos del sotto pelle, algo parecido a esto:

Sotto pelle o el decorticado. Dibujo de R.Puig.

Sotto pelle o el decorticado. Dibujo de R.Puig.

En el examen se presentan las ocho láminas y los bocetos preparatorios y se ha de demostrar el conocimiento de la denominación y posición de los músculos en cuestión.

Llegados a este punto creo que estaremos preparados para dar un experto masaje a todos esos personajes de leyenda en el caso de que revivan y necesiten desentumecerse. No obstante procuraré que el guarda del museo no me olvide dentro cuando antes del cierre a las 19:30 horas esté recogiendo mi caballete y mis trebejos de dibujo. Sin calefacción y en medio de tantos fantasmas puede ser una estancia nociva para la salud.

Minerva frente a la fachada de La Sapienza. Foto R.Puig.

Minerva frente a la fachada de La Sapienza. Foto R.Puig.

Caminando por Roma (II)

15 febrero, 2011

No hablemos por hoy de papas o cardenales, aunque  es imposible dar un paseo por Roma sin que todo nos remita a ellos.

El sábado por la tarde, tras la sesión de “técnicas de pintura” en la Accademia (otro día hablaré de esta indispensable materia de los estudios de bellas artes), me concedí un paseo, callejeando en dirección de la Galería Barberini (¡perdón! dije que hoy no mencionaría ni a cardenales ni a papas).

Campanile y tambor de Borromini, S.Andrea delle Fratte

S. Andrea delle Fratte

No me atrevo a decir cuántas cientos de iglesias hay en Roma, por temor a quedarme corto. Además las podéis contar en el siguiente sitio web, donde se explica historia y contenidos de todas ellas.

http://avirel.unitus.it/bd/autori/angeli/chiese_roma/prima_parte.html

El caso es que no se puede callejear sin sentir la curiosidad de entrar en alguna de ellas. En la iglesia de S.Andrea delle Fratte, conviene recorrer su claustro en decadencia, donde no faltan lápidas con el símbolo de los piratas bajo lo que aún queda de unos frescos sobre la vida de San Francisco de Paula.

Es un viejo claustro que, a fuerza de arrugas ha adquirido un aire romántico que habría inspirado al mismísimo Gustavo Adolfo Becquer.

Los muros del claustro en decadencia

Pero no faltan los peces de colores en su estanque central.

Desde dentro, desde el claustro, así como desde la calle, se puede admirar la el original tambor de Borromini que sustenta la cúpula.

En esta iglesia hay varias cosas que me llamaron la atención, entre ellas dos tumbas -de las diversas de artistas y sabios que contiene-  la del escultor Rodolfo Shadow, con un relieve donde el artista aparece con martillo y escoplo…

… y la de la pintora Angelica Kauffman (1807), sobre cuya lápida, además de los lamentos de sus deudos, resalta el detalle de la paleta y los pinceles.

Así como los dos soberbios ángeles que Bernini esculpió para el exterior del Castel Sant’Angelo, pero que, con objeto de evitar su deterioro, fueron sustituidos allí por copias y los originales trasladados a este pequeño templo.

Uno de ellos sostiene la corona de espinas y el otro el título de la cruz.

Y hablando de cruz, admirad lo complicado que resultó subir a San Andrés a la suya en uno de los tres soberbios lienzos barrocos que presiden el altar mayor, este de Gian Battista Leonardi.

La vía del Tritone


Si nos abstraemos del tráfico y miramos hacia las fachadas de la vía del Tritone bajo el sol del atardecer todos nuestros cansancios de paseantes se aliviarán.

Enseguida  llegamos a la famosa fuente de Bernini con sus caricaturescos delfines que sustentan al tritón, en el centro de la plaza Barberini.De ella arranca la famosa calle de Vittorio Véneto, inmortalizada (¡han pasado siglos!) por la Dolce Vita de Fellini.

 

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En el cine Barberini

Hoy pasaré por alto mi visita a la Galleria Barberini, aunque como anticipo, ved como crecía la luna esa tarde sobre los aleros del palacio que la alberga.

Después de admirar lo que esa formidable pinacoteca nos ofrece, incluida la enérgica pero horrorizada Judith de Caravaggio…


…se me ocurrió entrar en una de las salas del cercano y viejo cine Barberini, para ver al santo Job, recreado por Iñárritu y encarnado por Javier Bardem, en Biutiful.

La sesión no podía empezar con peores presagios, pues no fue la espada de Judith lo que se me clavó en los riñones nada más sentarme en un asiento de los tiempos del neorrealismo – cuyo respaldo se desplomó hacia atrás sobre las rodillas de la señora de la fila posterior- sino los hierros de la armazón del chisme. El comentario del espectador junto a mí, por cierto encapuchado, fue: “a este cine es mejor no venir”.

Como la película no había comenzado fui a protestar, pero no quedaban más ‘butacas’ libres. En la admisión me querían devolver el precio del billete para que me fuera con viento fresco, pero -adoptando un aire a lo Traviata– conseguí in extremis la aparición del gerente, quien resultó ser un bricolero. No sé de dónde se agenció otro respaldo que, desmontando el mío, colocó en mi asiento. Mis riñones lo agradecieron pero tuve que ver el film más recto que una escoba.

Si cuento todo esto es porque debería haber presentido que lo que me pasaba a mí era sólo un amable anticipo de todo lo que le iba a caer encima al pobre Bardem durante esta película que -catálogo de males- acumula sobre un solo individuo -bastante gafe-  todas las desgracias que pueden acaecer en Barcelona, que sabemos que no son pocas.

Hay que reconocer que, ya que sin final ‘joliwudense’ no puede haber óscar, en la última secuencia las cosas se ponen un poco más dulces…  en el otro mundo. No os digo cómo, por si no la habéis visto, pero -eso sí- en vez de palomitas llevaros al cine regaliz salado.

¡Ah! Olvidé decir que el doblaje en italiano le va como un guante.

Acabaré con otra parábola, aunque  esta vez no será de Iñárritu (por cierto que ese apellido produce algo así como un presentimiento onomatopéyico de que los protagonistas de sus películas estarán abocados a todo tipo de muertes, de que acumularán males sobre males y de que sólo merced a místicas piruetas obtendrán algo bueno de su paso por el celuloide).

Parábola de hoy mismo

En las calles de Roma he encontrado algún perro ecologista, como este que, en vez de viajar a lomos de un diesel 4×4, viaja en bicicleta.

No así los protagonistas de la parábola, real como la vida misma, que se ha desarrollado ante mis ojos hoy en una calle de Roma.

Señora elegante con perrito chic se acerca a su monumental cuatro por cuatro. Cuando ya ha desconectado la alarma y va a abrir la puerta del auto descubre que su pequinés hace el gesto de alzar la pata sobre la rueda trasera de su refulgente máquina. Con rapidísimos reflejos tira de la correa –“¡vieni!” le dice al cane- y se lleva al chucho a conveniente distancia. Relajada la tensión, el perrito elige la rueda de otro coche y se alivia convenientemente bajo la mirada complacida de su dueña. Acto seguido, retornan a su vehículo, la señora le abre a su cuadrupedín la puerta de atrás, se sube al volante y parte.

Como en las fotos sin pie os invito a concluirla, por ejemplo con un aforismo, proverbio o frase que sirva de moraleja de esta parábola evangélica. Si tenemos éxito y nos llueven las glosas hasta podemos votar por la mejor.

¡Pasear por Roma da para mucho!

Galería Corsini (II)

11 febrero, 2011

Corsini (II)

Me había propuesto empezar el día cumpliendo con mi larga lista de cosas por hacer, pero he descubierto que hoy es el 11-II-11. ¡Oh! ¡La estúpida magia de los números! Claro que en este caso, pues en Roma estamos, haciendo una pequeña trampa y escribiendo el mes en romanos.

¡Seguimos pues con la saga Corsini!

Por cierto, olvidé recomendar a los probables visitantes de las salas de este lugar privilegiado, de preguntar si il signore Luca Galano (¡qué nombre y apellido tan apropiados para un museólogo e historiador del arte!) está disponible. Nada mejor que disfrutar de la compañía del conservador en funciones y de sus respuestas a todas nuestras preguntas. Descubriréis lo que ninguna guía os podrá dar. Eso sí, per cortesía, tomaros el tiempo que haga falta, pues este hombre tiene una amabilidad exquisita y unos conocimientos que rivalizan con su capacidad de comunicarlos.

Nuestra jornada en la galería Corsini

Nos podemos despertar, como si fuésemos Adonis con una despertadora de lujo ¡la diosa Venus!.

José Ribera, Venus y Adonis

Caravaggio, San Juan Bautista (detalle)

Es posible que nos cueste levantarnos de la cama, pero le pasa a los más santos, como al adolescente y desmelenado San Juan Bautista.

No obstante, si nos espera un desayuno a la holandesa (aunque haya que espantar una mosca que ha aterrizado sobre las bizcotelas) podremos cargar las pilas para resistir las malas noticias de los periódicos…

Christian Berentz, La mosca

Guido Reni, Mater dolorosa

… sin embargo -¡santo cielo!- no podamos evitar una dolorosa y suspirante mirada hacia lo alto. ¡Como está el mundo!

En cualquier caso, la familia es un remanso de paz y sin duda nos dará las fuerzas que puedan faltarnos.

Fra Bartolomeo, Sagrada familia

Y hablando de familia, mientras nos dejamos cautivar por Murillo, quizá entendamos aquello que Leonardo da Vinci recomendaba:

Non si facciano muscoli con aspra definizione, ma i dolci lumi finiscano insensibilmente nelle piacevoli e dilettevoli ombre, e di questo nasce grazia e formosità (Trattato della Pittura, 287)

Murillo, La Virgen da de mamar al niño

Aunque añadiremos que tampoco Van Dyck era manco

Anton Van Dyck, la Madonna Straw

El paseo

Si damos un paseo por los jardines y la campiña romana circundante puede que encontremos alguna liebre

Hans Hoffmann, La liebre

O algunos amables pastores y graciosas campesinas

Jan Franz van Bloemen (Orizzonte), Paisaje con mujeres en la fuente

La deslumbrante colección de paisajes de la galería ilustra en todos sus aspectos los consejos de Pierre Henri de Valenciennes, que dice, refiriéndose, entre otros, al género pastoril:

Este género es absolutamente ideal; y el paisaje que le es propio, puesto que ha de ser habitado por hombres, no como son sino como la imaginación supone que podrían ser, exige que se le prepare para acoger a semejantes mortales. Hace falta que el Pintor represente a la hermosa Naturaleza a la vez simple y majestuosa, tal como en fin  el genio ha de crearla sobre la tela, pues no se la encuentra ya sobre la tierra.

¡Definitivamente hemos escapado del telediario y nos hemos transportado a otro planeta! Pero puede que el recorrido campestre nos haya despertado el apetito. Un ligero aperitivo no nos hará daño

Christian Berentz, Aperitivo elegante

En el camino de vuelta a los aposentos reales, flanqueado por los pinos romanos…

Andrea Locatelli, Meriggiata (detalle)

…podemos recoger algunas verduras y hortalizas de las huertas del palacio que nos servirán para preparar el condumio de mañana…

Christian Berentz, Hortalizas romanas

… ayudados por el viejo hortelano

Rubens, Cabeza de viejo (estudio)

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¡Buenas noches!

Si logramos escondernos en la galería y extender nuestro petate en el dormitorio de Cristina de Suecia no sé si podremos conciliar el sueño, pero en cualquier caso tendremos la ocasión de escudriñar con nuestra linterna las escenas de la vida de Moisés que ilustran sus techos, y que ella solo podía ver apartando las cortinas y sacando la cabeza de debajo del dosel.

Escuela de Francesco Zuccari, detalles de la historia de Moisés

Pasaremos la noche en claro pero también nosotros nos levantaremos un poco más ilustrados

Cuando, a pesar de todo, consigamos conciliar el sueño, es posible que soñemos con Andrómeda, la heroína y esposa de Perséo, pintada en el siglo XVII  por Francesco Furini.

Francesco Furini, Andrómeda

 

Al observar esta figura, me pregunto si Edvard Munch no soñaba también con una visión similar a esta. ¿Recordáis su envolvente madonna?

Edvard Munch, Madonna

Galleria Corsini (I)

8 febrero, 2011

Palazzo Corsini, fachada hacia el jardín

A la princesa le falta algo…

Erase una vez una princesa de un país muy frío que siendo niña quedó huérfana de su real padre y no se llevaba muy bien con su real madre. Gracias a un avisado regente, la princesa recibió una selecta educación en lenguas, literatura y artes. También se convirtió en una aguerrida amazona. Todo lo que no tenía de agraciada lo tenía de culta, de independiente y, sobre todo, de adinerada. Cuando le llegó la edad de ser reina lo fue con notable apreció de su corte y para satisfacción de artistas, literatos, gentes de la música y el teatro.

Cristina de Suecia

Por desgracia, los mejores creadores vivían en climas más benignos y como la pasión de la reina por las grandes cuestiones de la física, de la filosofía y de la teología era sin par entre las mujeres nobles de su tiempo, con la complicidad del embajador de Francia atrajo con halagos a su gélido país a unos de los mejores pensadores de su tiempo, al desprevenido René Descartes. La verdad es que el físico, matemático y filósofo francés había incitado el interés de la reina, quien seguramente había leído su famosa carta sobre el amor dirigida a su amigo, el embajador de Francia en Estocolmo, Pierre Chanut, que incluía, además de una alusión al aprecio de la monarca por su Física teórica (el espacio, el tiempo, la creación, etc.), un osado paralelismo sobre el amor a Dios y el amor a la reina Cristina…

La reina era más bien autoritaria y quería que las clases de filosofía le fuesen impartidas al amanecer. Como ya habréis adivinado, fue allí, en la corte de Cristina de Suecia, donde Descartes pronunció su famosa frase tirito, ergo non sum, para poco después morir de pulmonía.

En busca de calor y arte

…rodearse de artistas y pensadores en climas más benignos

Ese homicidio involuntario era ya una señal para la reina. Así que empezó a comprender que para rodearse de artistas y pensadores tendría que emigrar a climas más benignos. Para entonces las cortes católicas ya habían enviado algún jesuita, para que le hablase de la belleza de los fastos católicos, mucho más teatrales y plásticos que el sobrio protestantismo de los suecos. ¿Dónde había más luz y calor?¿Dónde estaban los mejores místicos? ¡En el sur! ¿Dónde los más fascinantes pintores y escultores? ¿Dónde los monumentos sublimes?¿Dónde el mejor teatro? ¿Los mejores músicos? ¿Los más excelsos poetas?¿Los teólogos más rebuscados?¿Las galas litúrgicas más embriagadoras? ¡En Roma!

¿Dónde estaban los monumentos sublimes?

«En Roma haz como los romanos»

Entre tanto sus cortesanos y sus súbditos presionaban para casarla y para que así les diera un delfín, un varoncito que algún día asegurase la real descendencia. Esta fue otra de las señales, quizás la decisiva. A eso no estaba dispuesta la noble amazona. Así que, tras algunas peripecias y tras asegurarse unas sustanciosas rentas vitalicias y el derecho a seguir siendo tratada como una reina, con su corte y todo, abdicó y a Roma se marchó Cristina, tras un periplo triunfal por Alemania y Francia.  En Roma escenificó una sonada conversión al catolicismo, que hizo las delicias del papa, los cardenales y las casas reales fieles a la Iglesia Católica. Música celestial para la obra de la contrarreforma. En Roma la recibieron en 1655 con inolvidable fasto, del que queda signo en el arco a ella dedicado en la Piazza del Popolo.

“Por una feliz y fausta entrada en el año del Señor 1655”

Tras pasar una temporada en el Palacio Farnese (actual embajada de Francia) decidió alquilar el Palacio del cardenal Riario en la orilla derecha del Tíber.

Fachada del Palazzo Corsini en via della Lungara, 10

En sus suntuosos aposentos vivió desde 1659 hasta su muerte en 1689. Con la ayuda del cardenal Azzolino, que fue su amigo y, se decía, su secreto amante, la peculiar amiga de papas y cardenales creó una cultísima y rumbosa corte, financiando a músicos, escultores, pintores, escritores y otros artistas, adquiriendo una portentosa colección de obras de arte (sólo de Rafael tenía más de quince obras) y de piezas arqueológicas, y siendo la mecenas de sus prestigiosas academias.

Gracias a las exacciones pecuniarias a las que estaban sometidos los súbditos de la monarquía sueca y, en particular, los siervos de la gleba de las tierras que pertenecían en exclusiva a la exreina, Cristina de Suecia pudo mantener su tren de vida…

Campesinos suecos del siglo XVI  (Historia de gentibus septentrionalibus, Olaus Magnus)

… y escribir “He nacido libre, viví libre y moriré liberada”. Esta frase en italiano y en sueco puede leerse en una placa de mármol junto a la ventana del dormitorio, en el que murió el 19 de abril de 1689, asistida por su querido cardenal Azzolino. Este eclesiástico heredósu fantástica colección, pero pocas semanas después, el 6 de junio, la siguió a la tumba. Los herederos del purpurado vendieron todo y ocasionaron su dispersión.

El Palazzo Riario es ahora el Palazzo Corsini, pues esta otra familia de dignatarios eclesiásticos se lo compró a la otra familia, también de dignatarios pontificios,  y lo renovó en el siglo XVIII. Es ahora la sede de la Galleria Corsini y de la Accademia dei Lincei.

De ello seguiremos hablando en la siguiente entrega de estas crónicas romanas.

A propósito de algunas simplificaciones

3 febrero, 2011

Una escena de «Uccellacci e uccellini» de Pier Paolo Pasolini

Pasolini a colación

«Italia es un país ridículo y siniestro» nos dice en El País del 31 de enero una escritora cuyos libros se venden bien en Italia, Almudena Grandes. Eso sí, lo dice citando al Pasolini de setiembre de 1975, en la época de los “años de plomo”, poco antes de su muerte oscura, cuando se estaban sucediendo los atentados sangrientos en lugares públicos, con terroristas de signos opuestos emulándose en la sombra. Llamar a aquello “laboratorio político de Europa” sí que resulta siniestro.

Es verdad que Berlusconi y su régimen dan para muchos artículos, todos con mucho morbo. Es verdad que la clase política italiana, con la excepción de su presidente de la república, no se está luciendo frente a la rebaja moral que le impone un primer ministro indigno. Es verdad que los primeros en mortificarse por todo ello son los propios italianos (basta provocar un poco la conversación en el autobús). También es verdad que aquí el nivel de desempleo, entre otros indicadores, es menor de la mitad del español.

No obstante, cuando en una columna literaria de un periódico se resume así a toda una nación, rica de matices, poblada por tantos millones de habitantes, me parece que quien tiene el privilegio de que le publiquen lo que quiera podría afinar un poco más la puntería, actualizar sus referencias y darse un garbeo por aquí. ¡Per carità! Somos muchos los que admiramos a Pasolini ¡Pero han pasado 35 años! Esto es más complejo, más variado y –con sus luces y sombras- más hermoso y más vivo de lo que deja entender esa columna.

Roberta, Nicola y Paolo, excelentes artesanos e italianos luminosos y dignos

Saber hacer

Un debate al respecto daría para largo y yo no tengo el virtuosismo  de Almudena Grandes, ni mi blog pretende tener un carácter polémico, pero creo que los italianos de a pie, la gente que crea, que trabaja, que resiste, que encontramos detrás de la barra del bar, laburando en trabajos artesanos, tapiceros, marqueteros, mecánicos, diseñadores, artistas, manufactureros de tantas cosas, empresarios que aguantan la crisis, por no citar todos los que se podría mencionar, esas mujeres y esos hombres con la que nos cruzamos todos los días, no son ni siniestros ni ridículos.

Como símbolo, he aquí el capuccino que me ha confeccionado Roberta, ayer tarde, en el bar que tengo debajo de casa. ¿Quién da más arte por 80 céntimos?

El capuccino de Roberta

Ciudad verde, ciudad de pinos

1 febrero, 2011

Roma ciudad verde

La capital de Italia es la ciudad de Europa con más espacio público verde. Cuenta con más de 300.000 árboles, de los cuales la mitad en las calles. En total son 87.000 hectáreas de verde, lo que equivale al 68 % del territorio de la ciudad. Cuando se pasea por Roma, se encuentran árboles por doquier, así como pequeños y grandes parques por todos los barrios.

Es difícil que hagas una foto sin que aparezcan las colinas boscosas,  los árboles o sus ramas. Resulta muy agradable, aunque en contrapartida numerosas aceras están llenas de grietas y ondulaciones producidas por las raíces. En ocasiones el espacio entre el tronco o el alcorque y el borde de la acera o el muro es muy exiguo. Hacer accesibles a las sillas de ruedas las aceras de Roma, cuando aceras hay o no están invadidas por los motorini y los coches, es un desafío imposible.

Pero aunque Roma tiene una gama muy amplia de parques, jardines y zonas verdes, si preguntas a un romano de qué especie es el árbol que tiene delante de la ventana de su casa lo más probable es que le pongas en un aprieto. En descargo, diremos que lo mismo le pasaría a un madrileño (por el contrario, es sorprendente los conocimientos sobre árboles, plantas y flores que tienen los suecos).

¿Cómo se ‘fabrica’ un pino romano?

Observando los abundantísimos y característicos pinos de Roma, inmortalizados en la imaginativa obra musical de Ottorino Respighi, donde hasta se escucha el canto real de un ruiseñor, he acabado por preguntarme cómo han hecho los jardineros para que al cabo de treinta, cuarenta, cincuenta años, o más, los pinos romanos adquieran esa esbeltez y esas copas, con auténtica forma de copa y hasta de melena de caballero del renacimiento.

Francamente, no he conseguido ninguna referencia o publicación al respecto, pero voy a arriesgar el resultado de mis observaciones, a falta de consultar a un jardinero romano en cuanto se me ponga a tiro.

Pienso que el proceso ha de ser algo así:

1) Pódense todas las ramas del tronco de un pino joven hasta dejar sólo dos, o máximo tres, a modo de horquilla abierta o de tres líneas armónicamente divergentes, ramas que han de ser airosas y bien orientadas.

2) A esas ramas de ‘segundo nivel’ se les aplicará el mismo método, de modo que sólo le queden a cada una de ellas al máximo otras tres ramas derivadas, que estén de nuevo orientadas de forma armónica, para que la periferia vaya adquiriendo un diseño lo más semiesférico posible.

3) Supervísese su crecimiento para que durante los siguientes años el tronco y las ramas de ‘segundo y tercer nivel’ se alcen progresivamente limpios y sin derivaciones.

4) Si se produjesen alteraciones, por ejemplo una rama que muere o se retuerce demasiado, introdúzcase una cirugía correctiva mientras se esté a tiempo; de hecho a veces se ven pinos a los que se ha cercenado una de las ramas inicialmente escogidas, incluso en avanzado estado de crecimiento, y se ha recomenzado con el método en los niveles siguientes.

Los pinos narcisistas de Villa Borghese

Cuando vengáis a Roma tendréis suficiente materia para una observación empírica, para así poder validar o contradecir esta hipótesis. Para entonces espero haber consultado a los jardineros de la ciudad eterna sobre lo que hay que hacer para conseguir un pino romano, si es que no es ya una cuestión botánico-genética… En caso de que no vengáis a Roma podéis probar en vuestro jardín o en la costa levantina, donde también hay pinos mediterráneos, los de Guadarrama no creo que sirvan. Eso os dará motivos para vivir longevos, pues se requieren unos añitos para comprobar el resultado.

Luna de atardecer sobre Villa Borghese

Galleria Spada

29 enero, 2011

Desde el Ponte Sisto

Al Palazzo Spada se puede llegar desde el Trastevere, pasando por el Ponte Sisto, reconstruido en el siglo XV, bajo el papa Sixto IV, sobre las bases del puente de Agripa, el yerno del emperador Augusto.

Vista desde el Ponte Sisto

Después de disfrutar de la vista del Tíber  podemos callejear un poco y –si es domingo por la mañana – asistir, a modo de un flash back, a las evoluciones de los curas de la Fraternità Sacerdotale San Pietro, revestidos con sus casullas a la vieja usanza, y a las oscilaciones del turíbulo en la iglesia settecentesca de La Santissima Trinitá dei Pellegrini.

Se trata de un pío espectáculo con aroma de incienso, pues estos sacerdotes tienen concesión de Benedicto XVI para celebrar la liturgia en latín y de espaldas al pueblo, es decir en rito romano antico.

Los que fuimos a colegios de religiosos durante el franquismo antes de desayunar debíamos asistir a la misa en latín. Así que esta reciente oferta que el papa nos ofrece no deja de tener cierto atractivo de turismo retro.

La Trinidad de Guido Reni

Además siempre resultará más fácil comprender lo del uno y trino ante el gran lienzo de Guido Reni que preside el altar mayor.

A la salida de la iglesia, a mano izquierda, podemos dejar nuestra elemosina en la antigua alcancía del muro del viejo ospizio dei convalescenti e Pellegrini, hospital para pobres convalecientes y peregrinos, fundado por el santo Felipe Neri, un cura contestatario en la Roma de siglo XVI, gobernada por el lujo, la corrupción y el nepotismo de la corte pontificia.

Ospizio dei convalescenti e Pellegrini

Uno de los papas más crueles de la historia, Sixto V, franciscano de origen (el que gafó a la Armada Invencible con su bendición), famoso por su costumbre de empicar las cabezas de los delincuentes en el Castillo de Sant’Angelo, quiso integrar a Felipe Neri en la curia romana, haciéndolo cardenal, pero este tenía algo del espíritu de un cura obrero avant la lettre y resistió a la tentación.

Caravaggio, Madonna_dei pelegrini

Por cierto, en la iglesia de San Agustín, hay un hermoso lienzo de Caravaggio que representa a la Madonna dei pelegrini, que a mí me hace pensar en Murillo.

Pero ¡qué hago yo con tantas disgresiones! ¡Hoy se trataba de llegar al Palazzo Spada!

Palazzo Spada en la plaza de Capo di ferro

¡Ya hemos llegado!

La Galleria Spada en el palacio del mismo nombre no es muy visitada por los turistas. ¡Demasiado cerca de Palazzo Farnese, de Campo di Fiori, y de tantos otros lugares más populares! Así que no hay que preocuparse por reservar billete.

Antes de entrar, no dejemos de dar una ojeada a la fuente que se encuentra frente a la fachada en la plaza ‘Cabeza de hierro’. El nombre le viene a la plaza del cardenal Capodiferro que el siglo XVI se regaló la construcción de este soberbio edificio barroco.

La fuente se conoce popularmente como fontana delle mamelle (o ‘fuente de las tetas’). Data del siglo XIX y recuerda a la que, diseñada por Borromini y con el mismo tema, desapareció en el siglo XVII.

A la inquietante estatua femenina sobre pilar (lo que se denomina una erma), a la que algún artista anónimo ha dibujado unas pupilas estrábicas, se protege los senos, de los cuales, por una especie de milagro gore, mana un rastro de sangre… No puedo evitarlo, pero a mí esta temblorosa figura que parece implorar auxilio me trasmite una gran sensación de desamparo.

Galleria Spada

Al interior del palacio se accede por un espléndido patio donde nos saludan desde sus nichos los principales dioses del Olimpo grecorromano, a cuyas estatuas tan aficionados eran los cardenales y los papas cristianos.

Sobre el empedrado toma el sol un gato al que supongo cuidan en sus abundantes ratos libres los miembros del Consejo de Estado, con sede en este palacio. De todos modos, no creo que el actual primer ministro les vaya a consultar en relación con sus actuales embrollos.

La Galleria Spada es de los pocos museos que van quedando en forma de gabinete de obras de arte, es decir de una serie de estancias repletas de cuadros hasta el techo, como se estilaba en las antiguas colecciones. Acostumbrados como estamos a la museística moderna, si entramos en esos cuatro salones, donde esperan al curioso visitante numerosos bustos romanos y barrocos presididos por unas paredes donde se agrupan, en hileras de hasta cuatro y cinco obras, cientos de telas y tablas, tenemos que tomárnoslo con calma. Cada sala dispone  de una detallada información impresa para guiar al visitante. Si dejamos que nuestra mirada vague por las paredes, iremos descubriendo tesoros y admirando detalles. Uno de los guardianes, el señor Stefano, es mejor que muchos guías profesionales.No se entromete, pero si requieres de su información, él está discretamente disponible, y es una auténtica mina de conocimientos y anécdotas sobre la galería, sobre las obras en ella expuestas y sobre los frescos y grandes lienzos que recubren sus muros y techos.

Jan Brueghel el Viejo, Paisaje con molinos de viento

Atribuido a Guido Reni, El esclavo de Ripa Grande

Jan Van Scorel, Retrato de un joven

Orazio Gentileschi, David con la cabeza de Goliat

Guido Reni, San Jerónimo

Anónimo del s.XVI, Retrato de joven noble

Atribuido a Bernini, Busto de Laoconte

Giovanni Francesco Romanelli, Boreas rapta a Orythias


Artemisia Gentileschi, La virgen da de mamar al niño

Tiziano, El violinista

Saludados por la mirada del violinista de Tiziano nos vamos con la música a otra parte.

Mientras atardece

25 enero, 2011

Pierre Henri de Valenciennes, Campiña romana

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1804 François-René de Chateaubriand, a la sazón secretario de embajada en Roma, escribe a su amigo el señor de Fontanes una carta, luego publicada como Carta sobre la campiña romana.

He aquí un extracto:

Nada es comparable a la belleza de líneas del horizonte romano, a esa dulce inclinación de planos, a los suaves y huidizos contornos de las montañas donde termina. A menudo los valles de esta campiña acaban en forma de anfiteatro, de circo, de hipódromo, las laderas talladas en terrazas, como si la mano potente de los Romanos hubiese removido todo el terreno. Un vapor particular que se extiende en la lejanía suaviza la forma de los objetos y lo que sus formas pudiesen tener de duro o abrupto. Las sombras nunca son ni pesadas ni negras; no hay masas de roca o de follaje en cuya obscuridad no se insinúe un poco de luz. Una tonalidad singular asocia tierra, cielo y aguas; por una gradación insensible de los colores todas las superficies se unen por sus extremos, sin que se pueda determinar el punto donde un matiz acaba y otro comienza. ¿No habéis sin duda admirado en los paisajes de Claude Lorrain esa luz que parece ideal y más bella que en la naturaleza? Pues bien ¡esa es la luz de Roma!

Claude Lorrain, Paisaje con molino y danzarines, 1650

Ut pictura poesis

23 enero, 2011

Pedagogía de la pintura

He recibido recientemente un obsequio de la editorial Rumeur des Ages de La Rochelle, con cuyo editor, el librero André Reynaud, que es además un excelente ilustrador, mantuve una cordial charla telefónica desde Roma.

Se trata del libro de Pierre Henri Valenciennes Réflexions et conseils à un èleve sur la peinture et particulièrement sur le genre du paysage. Es un texto que podría haber firmado un magnífico escritor pero que es debido a un excelente pintor sobre el cual ya hemos hablado en noviembre.

Reflexiones y consejos a un alumno sobre la pintura y en particular sobre el género del paisaje

En realidad el libro va más allá de los consejos al aprendiz de pintor de paisajes, pues muchos de ellos se refieren al laborioso camino que hace de un pintor un artista. Entre otras cosas, insiste, además en dotarse de buenos conocimientos de historia del arte (la obra incluye abundantes referencias a los maestros de la pintura de paisaje) y en la necesidad de una seria cultura literaria como base para la fecundidad y la calidad del trabajo del pintor, en particular de la poesía como fuente de emociones, ideas y alimento de la inspiración.

No he podido menos de recordar como mi profesor Miguel Lorente de la Facultad de Bellas Artes en Altea además de estimular a los estudiantes de pintura con sus presentaciones de la obra de numerosos artistas, parte de la lectura de obras poéticas, por ejemplo de Rimbaud, a la que invita a sus alumnos de primer año, de modo que la inmersión en sus poemas suscite la búsqueda en la expresión pictórica. Ni más ni menos que lo que ya en el siglo XVIII proponía en su libro Valenciennes con otras obras de poesía de la historia de la literatura. La poesía es una excelente provocación a la creatividad y a la búsqueda de la expresión propia.

Retrato de grupo con Rimbaud y Verlaine por Henri Fantin-Latour

Sobre las relaciones entre poesía y pintura recomiendo la lectura de un trabajo de la profesora Ana Lía Gabrieloni de la Universidad de Rosario, en Argentina: Interpretaciones teóricas y poéticas sobre la relación entre poesía y pintura, breve esbozo del Renacimiento a la Modernidad.

Estaba publicado en Internet pero la página web por desgracia ha sido retirada.