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Galleria Corsini (I)

8 febrero, 2011

Palazzo Corsini, fachada hacia el jardín

A la princesa le falta algo…

Erase una vez una princesa de un país muy frío que siendo niña quedó huérfana de su real padre y no se llevaba muy bien con su real madre. Gracias a un avisado regente, la princesa recibió una selecta educación en lenguas, literatura y artes. También se convirtió en una aguerrida amazona. Todo lo que no tenía de agraciada lo tenía de culta, de independiente y, sobre todo, de adinerada. Cuando le llegó la edad de ser reina lo fue con notable apreció de su corte y para satisfacción de artistas, literatos, gentes de la música y el teatro.

Cristina de Suecia

Por desgracia, los mejores creadores vivían en climas más benignos y como la pasión de la reina por las grandes cuestiones de la física, de la filosofía y de la teología era sin par entre las mujeres nobles de su tiempo, con la complicidad del embajador de Francia atrajo con halagos a su gélido país a unos de los mejores pensadores de su tiempo, al desprevenido René Descartes. La verdad es que el físico, matemático y filósofo francés había incitado el interés de la reina, quien seguramente había leído su famosa carta sobre el amor dirigida a su amigo, el embajador de Francia en Estocolmo, Pierre Chanut, que incluía, además de una alusión al aprecio de la monarca por su Física teórica (el espacio, el tiempo, la creación, etc.), un osado paralelismo sobre el amor a Dios y el amor a la reina Cristina…

La reina era más bien autoritaria y quería que las clases de filosofía le fuesen impartidas al amanecer. Como ya habréis adivinado, fue allí, en la corte de Cristina de Suecia, donde Descartes pronunció su famosa frase tirito, ergo non sum, para poco después morir de pulmonía.

En busca de calor y arte

…rodearse de artistas y pensadores en climas más benignos

Ese homicidio involuntario era ya una señal para la reina. Así que empezó a comprender que para rodearse de artistas y pensadores tendría que emigrar a climas más benignos. Para entonces las cortes católicas ya habían enviado algún jesuita, para que le hablase de la belleza de los fastos católicos, mucho más teatrales y plásticos que el sobrio protestantismo de los suecos. ¿Dónde había más luz y calor?¿Dónde estaban los mejores místicos? ¡En el sur! ¿Dónde los más fascinantes pintores y escultores? ¿Dónde los monumentos sublimes?¿Dónde el mejor teatro? ¿Los mejores músicos? ¿Los más excelsos poetas?¿Los teólogos más rebuscados?¿Las galas litúrgicas más embriagadoras? ¡En Roma!

¿Dónde estaban los monumentos sublimes?

“En Roma haz como los romanos”

Entre tanto sus cortesanos y sus súbditos presionaban para casarla y para que así les diera un delfín, un varoncito que algún día asegurase la real descendencia. Esta fue otra de las señales, quizás la decisiva. A eso no estaba dispuesta la noble amazona. Así que, tras algunas peripecias y tras asegurarse unas sustanciosas rentas vitalicias y el derecho a seguir siendo tratada como una reina, con su corte y todo, abdicó y a Roma se marchó Cristina, tras un periplo triunfal por Alemania y Francia.  En Roma escenificó una sonada conversión al catolicismo, que hizo las delicias del papa, los cardenales y las casas reales fieles a la Iglesia Católica. Música celestial para la obra de la contrarreforma. En Roma la recibieron en 1655 con inolvidable fasto, del que queda signo en el arco a ella dedicado en la Piazza del Popolo.

“Por una feliz y fausta entrada en el año del Señor 1655”

Tras pasar una temporada en el Palacio Farnese (actual embajada de Francia) decidió alquilar el Palacio del cardenal Riario en la orilla derecha del Tíber.

Fachada del Palazzo Corsini en via della Lungara, 10

En sus suntuosos aposentos vivió desde 1659 hasta su muerte en 1689. Con la ayuda del cardenal Azzolino, que fue su amigo y, se decía, su secreto amante, la peculiar amiga de papas y cardenales creó una cultísima y rumbosa corte, financiando a músicos, escultores, pintores, escritores y otros artistas, adquiriendo una portentosa colección de obras de arte (sólo de Rafael tenía más de quince obras) y de piezas arqueológicas, y siendo la mecenas de sus prestigiosas academias.

Gracias a las exacciones pecuniarias a las que estaban sometidos los súbditos de la monarquía sueca y, en particular, los siervos de la gleba de las tierras que pertenecían en exclusiva a la exreina, Cristina de Suecia pudo mantener su tren de vida…

Campesinos suecos del siglo XVI  (Historia de gentibus septentrionalibus, Olaus Magnus)

… y escribir “He nacido libre, viví libre y moriré liberada”. Esta frase en italiano y en sueco puede leerse en una placa de mármol junto a la ventana del dormitorio, en el que murió el 19 de abril de 1689, asistida por su querido cardenal Azzolino. Este eclesiástico heredósu fantástica colección, pero pocas semanas después, el 6 de junio, la siguió a la tumba. Los herederos del purpurado vendieron todo y ocasionaron su dispersión.

El Palazzo Riario es ahora el Palazzo Corsini, pues esta otra familia de dignatarios eclesiásticos se lo compró a la otra familia, también de dignatarios pontificios,  y lo renovó en el siglo XVIII. Es ahora la sede de la Galleria Corsini y de la Accademia dei Lincei.

De ello seguiremos hablando en la siguiente entrega de estas crónicas romanas.

3 comentarios leave one →
  1. Joaquim Parellada permalink
    10 febrero, 2011 14:12

    ¡Magnífica entrada, Ramón! Viendo los retratos de la reina y de Descartes, parece apreciarse cierto mimetismo entre ambas caras: ¡fíjate si une la filosofía!
    Un abrazo,

    J.

    • 10 febrero, 2011 14:58

      ¡Pues tienes razón! Luego, cuando le faltó Descartes, se apasionó por el quietismo del pobre Miguel de Molinos (aunque con este no hubo parecido físico) enojándose mucho con la Inquisición por todas las perrerías que hicieron con él. A pesar de la condena del español ella siguió practicando la contemplación recomendada por el famoso místico, claro que a ella no podían encerrarla en una mazmorra. De hecho, como sabes, está enterrada en San Pedro en uno de esos monumentos funerarios que estropean la basílica por todas sus naves. Ahora están ‘embelleciendo’ la tumba del papa Wojtila como preparación a su beatificación en mayo (a la que supongo no dejarán entrar a los legionarios de su querido amigo el padre Maciel).

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  1. Días en blanco | en son de luz

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