Verdes de junio en Gotemburgo
En Suecia el mes de junio es la madre de todos los verdes. Basta darse un paseo por los parques cercanos o sentarse en un banco y esperar a que los juegos de la luz y de la sombras cambien paulatinamente los tonos del mundo vegetal que nos rodea.
Y cuando las guarderías se invitan a la fiesta del verano principiante, el color de los gorros de los pequeños es naturalmente el verde.
Los papás y las mamas también tienen derecho a coronarse de verde.
Aunque algunos progenitores opten por vestirse conforme a preceptos y tradiciones de acentuada diversidad tonal.
El manto verde del césped invita a descansar a la sombra de las esculturas polimorfas de Tony Cragg.
Así que, motivado por la explosión de los mil distintos tonos de verde de este final de junio escandinavo, abro esta serie que iré dedicando a los colores, y comienzo hoy con el verde.
Además me viene a a la memoria una estrofa de aquella canción “paisaje de Catamarca” de Facundo Saravia, tantas veces escuchada a Los Chalchaleros:
…
Paisaje de Catamarca
con mil distintos tonos de verde;
un pueblito aquí, otro más allá,
y un camino largo que baja y se pierde.
…
Y si a ustedes le parece excesivo mi flashback, tendrán que culpar a mi gusto por la divagación, porque ahora nos vamos a Roma.
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Los colores de la bóveda de la Capilla Sixtina
Se trata de un salto hacia atrás, hacia otro paisaje que nos va a acompañar en las entradas de esta serie, el de la bóveda de la Capilla Sixtina.
Después de la extraordinaria restauración que concluyó en 1989, hemos recuperado la visión que, con luz natural, debieron de tener de ella quienes la pudieron admirar cuando Miguel Ángel concluyó esa primera parte de sus frescos en 1512.
Antes de ilustrar los tonos de verde que plasmó en su formidable despliegue pictórico, resumiré algo que los expertos han comentado al analizar la estructura y sentido de lo colores que Miguel Ángel empleó en la bóveda.
John Shearman ha visto en la bóveda ciertas series de combinaciones binarias de color que transitan de unas figuras a otras a medida que el artista ejecuta su obra, comenzando por las primeras figuras y composiciones de su lado oriental, sobre la entrada de la capilla, donde el artista comenzó pintando al profeta Zacarías, hasta su conclusión occidental con la figura de Jonás, sobre el altar y sobre el fresco del Juicio Final. (John Shearman, “La funciones del color de Miguel Ángel” en La Capilla Sixtina. Una restauración histórica, Editorial Nerea, Madrid 1995, pp.80-89).
Estas series de variaciones que él califica de “alternancias e intercambios isocromáticos” aplican unas veces las variaciones de saturación del color, otras los progresivos cambios de color y, en su mayor contraste, la vecindad de colores que se complementan. Todo ello con la finalidad de destacar volúmenes y diferenciar entre lo que el crítico denomina “macroformas” y “microformas”.
En definitiva, Miguel Ángel habría buscado obtener de este modo unos equilibrios estructurales, si no definidos y planificados desde un principio para la totalidad de la obra, sí construidos a través de un uso del color, progresivamente sofisticado.
El resultado es, según este reconocido especialista, un impresionante equilibrio de líneas, formas y superficies, así como de matices de color con los que el artista consigue destacar los volúmenes de sus personajes, de sus sombras y sus luces, y crear un paradigma, que aunque enlaza con el primer renacimiento, supone un decisivo paso hacia delante y una base que inspiró a los pintores manieristas y barrocos.
Los verdes de la bóveda
El pigmento que los restauradores dicen que usó Miguel Ángel para los verdes de la Sixtina es el silicato de hierro o “tierra verde”, aunque las referencias que he encontrado no lo mencionan en la bóveda sino en el Juicio Final, concluido treinta años más tarde. Así que, de algún modo, estoy extrapolando.
En todo caso, me parece que, además de las interpretaciones estructurales o técnicas mencionadas, hay una constante «temática» que encuentro en esos verdes en la bóveda. Por un lado están las figuras de los lunetos y de los triángulos sobrestantes, de las pechinas de los cuatro ángulos y de las figuras de los profetas y de las sibilas, donde el verde es uno de los colores principales en los ropajes.
Y por otro, en la franja central de los cuadros del Génesis, donde, además de mantenerse en algunos ropajes, el verde es el color del terreno natural que soporta a los personajes y de los motivos vegetales, sobre todo el de las hojas y bellotas de los robles, símbolo de la casa Della Rovere, la del papa Sixto IV, promotor de la decoración pictórica de la capilla que lleva su nombre, quien, a pesar de sus orígenes franciscanos, no se destacó por su modestia y sí en cambio por su afán de pompas y su desbocado nepotismo.
Hubo quienes criticaron la restauración de la Capilla Sixtina, por ejemplo alguien que no se caracterizó precisamente como experto del periodo renacentista ni de la restauración de obras de arte, me refiero a Andy Warhol, que firmó una solicitud para que Juan Pablo II detuviese los trabajos.
Hoy todos podemos congratularnos de que no se le hiciese el menor caso.
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Y mientras yo andaba con estas disgresiones, caigo en la cuenta de que la mamá que, el domingo pasado lidiaba con sus traviesos vástagos, encantados de calarse hasta los huesos, sigue intentando controlarlos…
Midsommar en Suecia
Las fiestas con ocasión del solsticio de verano en Suecia, son similares por sus orígenes paganos a la fiesta de San Juan de España.
No obstante, puede decirse que para los suecos se trata de una tradición sagrada (midsommar är helig) que no se limita a prepararse a la noche más breve del año. Durante la víspera del viernes, el día de midsommarafton, se inician los festejos en todo el país.
De modo que también nosotros, cumplimos en familia durante el midsommarafton con todos los condumios preceptivos y participamos en una de las muchas fiestas de música y danza en torno al midsommarstäng (el palo de midsommar) revestido de sus verdes frondas.
A su alrededor se baila al son de música de violines. El grupo de bailarines en trajes regionales abre la danza. Luego seguirán todos en corro, niños y adultos, repitiendo año tras años las canciones y los gestos que aquí todos aprenden desde que echan a andar.
Manos hábiles han trenzado las guirnaldas de flores con las que –costumbre ancestral- niños, jóvenes y viejos orlan sus sienes en esta fiesta. El universal jolgorio tiene carácter bucólico y se prolonga con comidas, libaciones, danzas y juegos al aire libre, hasta que la oscuridad de la corta noche deje paso al día de midsommar, a la pigricia y a la relajación del sábado. Ese día, ayer sábado, abría el verano y sus promesas de calor y fertilidad. Las gentes habían desertado las calles, esparcidos por el campo o los parques.
Pero, antes, en la tarde del viernes, que transcurrió entre sol y chaparrones, tras las danzas y antes de volver a casa para la cena al aire libre, nos acercamos al mar, donde la tranquilidad en la orilla era total.
De los prados y claros del bosque nos llegaban los ecos de la música y los cantos que continuarían por varias horas. ¿Eran las ondas que cubrían el mar una respuesta a los violines?
Aguardé, hipnotizado, por ver si el sol lograba romper las nubes y reflejarse franco sobre las aguas. En vano, no me fue dado asistir al momento en que, antes de ponerse, tuvo que dejarse ver por esa postrera franja de cielo que las nubes respetan sobre el mar.
De vuelta a la casa de mis familiares, en el jardín se servía una cena cocinada sobre la obligatoria barbacoa. Un poco antes, las manos de mi mujer posaban, por sorpresa, una guirnalda de flores sobre mi cabeza.
El arte de reciclar. A propósito de la exposición de Johan Zetterquist en el Konsthall de Gotemburgo
Mi idea es la de cuestionar a quienes deciden lo que se puede reproducir en el arte público
declaraba Johan Zetterquist a la periodista del Göteborgs-Posten un día antes del vernissage de su exposición “Kill the Poor Eat the Rich” en el Konsthall de Gotemburgo. No me hacía falta más para despertar mi interés de ghostbuster a la caza de los eternos retornos de la moda conceptual que dominan la escena del arte desde que Bruce Nauman inventase en 1964 sus performances videograbadas y sus instalaciones. Aunque hay que remontarse a Marcel Duchamp y a 1914 para el inicio de los readymades, que es otro componente esencial para la persistencia de la corriente “conceptual” en el arte contemporáneo.
Johan Zetterquist nació en abril del 1968, bajo el signo de la conjunción estelar de las invenciones de Nauman y la sonada performance de la «revolución de mayo del 68», aquella representación teatral (Edgar Morin dixit) que se celebraba cuando el recién nacido apenas llevaba un mes en este mundo.
Cuando cursa sus estudios de arte (1989-94) en la Academia Valand de Gotemburgo la enseñanza está dominada desde hace tiempo por el reciclaje sin fin de los hallazgos «conceptuales» y el uso de “objetos encontrados” de producción industrial, las instalaciones tous azimuts y con cualquier tipo de materiales y, por supuesto, el arte de videograbar todo género de performances de intrincado mensaje.
Zetterquist es lector ayudante de Primer Año, e investigador en plaza, de la Facultad de Arte de la Universidad de Gotemburgo, en cuya página se muestra como representativa de su expresión artística la Proposal No 1 Self-supporting Group of Supporters and Providers, que quiere decir lo siguiente:
A windmill park where the energy produced by the mills is used to make the blades of one windmill turn the other way around, against the wind
Parque eólico en el que se utiliza la energía producida por los molinos para que las aspas de uno de los eolianos giren al revés, contra el viento.
Además, es uno de los artistas habituales de la Galeria Andrehn Schiptjenko de Estocolmo en cuyo sitio web se puede encontrar su curriculum vitae y observar algunas de sus obras, como por ejemplo:
Desde 1996 ha sido beneficiario de hasta seis becas, como en el 2009 la de la prestigiosa Fundación Sten A. Olsson, en cuya página web se puede leer lo siguiente sobre los objetivos de su arte que le hacen merecedor del estipendio:
Johan Zetterquist crea propuestas de obras de arte público, a menudo bajo la forma de proyectos gigantescos que no se pueden realizar. Entre sus ideas destaca la de perforar un gran agujero que atraviese la luna. Sus visiones son a la vez utópicas y distópicas, teñidas de ironía y humor. Sus propuestas tienen gran concreción y precisión en su variedad de técnicas, destacando sus esculturas e instalaciones, siempre con una fuerte expresión visual.
Es además guitarrista de la banda Kallhygge (“Arma Fría”) y amante, según sus declaraciones del “rock duro brutal”.
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Kill the Poor Eat the Rich
Dos canciones de hardrock, una de los Dead Kennedys y otra de Motörhead han inspirado el título de su exposición
La exposición «Mata a los Pobres y Cómete a los Ricos», según su comisaria Liv Stoltz, recibe su adecuada luz de los textos de Sociología de la Cultura de Pierre Bourdieu, o de los de Slavoj Zizek sobre los Objetos Sublimes, e incluso de una cita de Richard Wagner, en la que el músico juzga la belleza vulgarmente perecedera de Luis II de Baviera y en cierto modo anuncia la “obra de arte total” de Zetterquist y su espíritu de contestación. La comisaria resume el espíritu de la exposición como un “puñetazo en el plexo solar”.
Leyendo este prólogo confieso que entré expectante en el templo de arte contemporáneo del Konsthall de Gotemburgo (situado en un ala prudentemente separada del magnífico Museo de Arte), algo inquieto ante las provocadoras propuestas que se me anunciaban o, al menos, con la ilusión de que me iban a divertir con algo nuevo.
En realidad se trata de una recolección de cosas que Zetterquist ya había expuesto en anteriores ocasiones. Si me dejase llevar por un malévolo impulso de hacer sangre diría que se trata de una muestra más de la pereza y el pensamiento vacuos que caracterizan (con limitadas excepciones) al llamado arte conceptual, que sigue regurgitando lo que fue vanguardia hace más de cincuenta años y que va camino de perpetuarse, ya que en numerosas academias y facultades de arte los alumnos están obligados a ingurgitarlo, so pena de suspender.
Pero, vayamos a la cosa en sí, no nos dejemos tentar por la fiesta del vernissage bon enfant en el jardín del Konsthall…
pasemos y veamos…
Video performance
Empecemos por el vídeo de una de sus performances, en el que ironiza sobre la sumisión a los poderes amurallados que nos rodean y la pleitesía que se les rinde.
No quiero ser demasiado duro, pero a mí me parece un remedo de esos vericuetos de muros que instala desde hace décadas Bruce Nauman para conducir al espectador hacia la proyección de una video-performance. La pared de Zetterquist está coronado de afilados cascos de botella, queriendo expresar algo así como los muros de los poderes securitarios…
y el video escenifica la actitud sumisa ante una poderosa muralla -¡la de la China!- frente a la cual hay que bajarse los pantalones y postrarse…
(este blog les ahorra piadosamente las imágenes en las que aparecen los colgajos del performer)
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Instalaciones o propuestas
En la sala grande nos recibe una instalación de readymades, es decir de unas hileras de bidones de gasolina que quieren ser su propuesta Nº19: “Gasolina gratis para los coches del músculo y barras calientes” (Free Gas for Muscle Cars and Hot Rods), que nos da una primera idea del humor sofisticado de la cosa
En la misma sala hay otras dos instalaciones (¿esculturas?) menores.
Un bocadillo zoomorfo que surge de la extremidad de una pértiga de plástico negro es la “Propuesta nº 28” se titula “Monumento al final de la era de la artificialidad”

Un bocata de Johan Zetterquist. Proposal 28 Monumento al final de la era de la artificialidad. Foto R.Puig
Otra, sin número, se titula “Monumento para celebrar el final del Capitalismo tal como lo conocemos”
Pero la más importante por tamaño y ambición, en la sala siguiente, es una enorme cruz invertida, la de San Pedro para la tradición cristiana, o cruz satánica para los círculos del HardRock y de la mística punk, colocada sobre lo que quiere ser el pináculo de una iglesia.
Se titula “Propuesta nº 666: démosle la vuelta a la cruz en los pináculos de las torres de las iglesias”. Aquí ha hecho un alarde de imaginación al numerar su propuesta con el número de la Bestia.
En cualquier caso la cruz invertida en la simbología del «brutal rock duro» no la ha inventado Zetterquist. No sería extraño que la idea de usar este símbolo en sus instalaciones proviniese de algún grupo rockero, por ejemplo el de la banda Putrid, que lo tiene en el centro de su logo
Nunca se sabe, a lo mejor la Iglesia Sueca se deja convencer y se pone manos a la obra para cambiar las cruces en todas sus iglesias…
podría ser que así se llenasen más sus templos.
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Reciclaje
Pienso que es hora de terminar esta crónica y, como me siento culpable de animadversión hacia una gran parte de las ocurrencias del omnipresente arte conceptual, no quisiera acabar sin una nota positiva: Johan Zetterquist ha pintado un cuadro en el que utiliza la misma técnica que yo, la de comenzar la obra con pintura acrílica y acabarla al óleo. Al menos lo hizo en el 2011, pues ha traído un lienzo de entonces y de apreciables dimensiones, que cuelga del muro de la sala principal del Konsthall.

Johan Zetterquist. Study for a monument. Acrilico y oleo. 320 x 200 cm. Galería Andréhn-Schiptjenko 2011
Se titula “Estudio para un monumento”, así, a secas, dejándome en la peligrosa tesitura de imaginar para qué podría servir el monumento. Así que la culpa es suya si -¡ay, ay, ay!- a mí me hace pensar en las plantas de reciclaje y de incineración de desechos de la empresa Renova en Suecia
No puedo evitar la sensación de que el Konsthall, algo así como el único museo de arte contemporáneo de Gotemburgo, ha querido con esta exposición rendir homenaje a una de las virtudes del llamado arte conceptual, la de reciclar la producción de las últimas décadas o, dicho de otro modo, la de vivir de las rentas y así economizar las escasas energías de innovación que puedan todavía quedar en el mercado del arte.
Así que, me atrevería yo también a avanzar una propuesta, la de rebautizar el “Arte Conceptual” con un nombre menos visto, llamándolo “Arte de Reciclar”.
¡Quién sabe si hasta deberíamos empezar a trabajar en el manifiesto de esta nueva vanguardia!
Aunque, no sé, no sé… ahora que las temperaturas suben y el sol resplandece, es grande la tentación de tumbarnos a la bartola en uno de los tantos rincones mullidos de los parques de Göteborg…
Breverías erasmianas (XX): “Nemo mortalium omnibus horis sapit” (No hay mortal que sea sabio a todas horas)
Hace tres días he tenido la suerte de haber alcanzado mis setenta años en relativo buen estado de conservación. Así que he decidido filosofar un poco. Pero como no me siento con la autoridad necesaria, me remito a los antiguos, con la mediación de un moderno, es decir de Erasmo de Rotterdam, en cuyos Adagios siempre se puede bucear sin que, al subir a la superficie, el submarinista venga con las manos vacías.
Los lugares comunes parecen menos vulgares si nos llegan desde épocas oraculares. De hecho, la vida, no en teoría si no en la práctica, nos confirma algunas cosas obvias, que no por serlo dejan de tener su miga.
En realidad, el tiempo nos va poniendo en el sitio que nos corresponde. No obstante, a pesar de que los humos juveniles se desvanecieron hace tiempo, no estamos nunca a salvo de certezas melodramáticas y de humos seniles. Por mucho que se diga que la experiencia es madre de la ciencia, tras tantos años de trials and errors, pienso que no pecaba Sócrates de falsa modestia cuando proclamaba que lo único que sabía es que no sabía nada (sciret se nihil scire et hoc unum se scire profitebatur), lo que también comentaba Erasmo en el adagio Nosce te ipsum.
Pero pasemos al adagio de hoy…
“Nemo mortalium omnibus horis sapit”
No hay mortal que sea sabio a todas horas
Adagio II, IV, 29.
Comienza Erasmo el comentario remitiéndose a Plinio el Viejo:
Plinio dejó escrito en “Sobre la excelencia de los pueblos”:
Si, descartando adular a la fortuna, deseamos juzgar con objetividad, hemos de convenir en que no hay mortal que sea feliz. El azar habrá tenido que ser generoso e indulgente con aquel que pueda en verdad decir que no es infeliz. Contando además con que, aparte de otros factores, el miedo a ser abandonados por la buena suerte no falta. Y una vez que el temor se ha instalado, la felicidad ya no es sólida. ¿Y qué decir del hecho de que no hay mortal que sea sabio a todas horas? ¡Ojalá que este dicho fuese falso y no un autorizado vaticinio!
(Plinio el Viejo, Naturalis Historia, VII, 130-131)
De esas palabras de Plinio se puede deducir que la expresión “no hay mortal que sea sabio a todas horas” se hizo popular al ser transmitida a la posteridad como un dicho del oráculo. El sentido está claro y no hace falta interpretarlo: no hay nadie que no se comporte como un estúpido y no cometa errores en algún momento de su vida. Por añadidura, la estulticia suele escoltar a la infelicidad o, en todo caso, si acontece una desgracia, se atribuye a menudo a la estupidez.
Al mismo contexto pertenece el adagio que Plinio añade poco después:
Un día juzga al otro, el último los juzgará todos
(Alius de alio judicat dies, supremus de ómnibus)
En Las ranas de Aristófanes aparece otro verso de contenido análogo, que el poeta atribuye a Eurípides:
Nadie hubo que viviese completamente feliz
(Haud vivit ullus omnibus felix modis)
Erasmo cita a continuación algunos versos de Eurípides y Horacio, que también nos dicen que la felicidad completa no es patrimonio de ningún mortal, para concluir con uno de Simónides:
Nadie está del todo exento ni de mal ni de reproche
(Nemo vacat prorsum malo neque crimine)
Texto latino de «Les Adages d’Érasme» présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), Lyon, 2010, pp.1100-1101. La traducción es mía.
Hasta aquí Erasmo.
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Por mi parte, espero que en los próximos treinta años las neuronas no me jueguen malas pasadas, no sea que al tratar de enmendar viejos errores reincida en los olvidados, o me busque otros nuevos.
En todo caso, hace dos días, me han regalado un peluche -¡con gorra de estudiante y todo!- de esos que les obsequian a los estudiantes que se gradúan de bachilleres y que andan alborotando con sus desfiles las calles de Gotemburgo y de toda Suecia.
¡Todavía hay quienes abrigan la esperanza de que me enmiende!
No hay duda de que el verano es un tiempo de ilusiones y de flores…
en especial para los que hemos nacido a sus puertas
¿A quién le importa?
Los profesores de Literatura Española (en cualquiera de nuestras lenguas) podrían un día ser superfluos. La mejor forma de que esto ocurra es que el Ministerio de Educación o el respectivo Departamento de Educación autonómico sigan dando mordiscos al programa, para que al final los estudiantes de Bachillerato consideren que no sirve para nada leer y estudiar a nuestros autores clásicos y modernos, que eso no ayuda a sacar nota, ni en los estudios ni en la vida. Podría llegar el día en que ya no haya héroes que quieran enseñar nuestra literatura.
Tres profesores de Barcelona han lanzado una voz de alarma. Es una botella al mar. Esperemos que llegue a la playa adecuada y que las autoridades del castillo se inclinen a recogerla, que lean el mensaje y pongan remedio a este desahucio en marcha.
¿Adiós a la literatura?
Como consecuencia de la implantación del nuevo currículum de bachillerato definido por la LOMCE, la materia dedicada al estudio de las literatura castellana y catalana) ha sufrido una degradación que consideramos inaceptable. Hasta la fecha ambas literaturas tenían la consideración de asignaturas de la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales con una carga lectiva de cuatro horas semanales y los alumnos podían elegirlas en los exámenes de acceso a la universidad.
A partir del próximo curso quedan relegadas a la categoría de “materia específica”, lo que en realidad significa que han sido excluidas de hecho del currículum de Humanidades y Ciencias Sociales. Su carga lectiva se reduce a dos horas y, además, no serán evaluables en la prueba final de bachillerato o reválida, con lo que las posibilidades de que sean elegidas por los alumnos se reducen muy considerablemente. Por el contrario la asignatura Literatura universal se convierte en materia de modalidad, evaluable en la prueba final y con una carga lectiva de cuatro horas.
El Departament d’Ensenyament en este caso ha aplicado mecánicamente lo que indica el articulado de la LOMCE que, al parecer, ignora la existencia en España de comunidades con dos lenguas oficiales. El Ministerio de Educación entiende que el estudio de la literatura se puede llevar a cabo perfectamente dentro del programa de la asignatura común, es decir, cursada por todos los alumnos de bachillerato. Pero debe tenerse en cuenta que, en territorios monolingües, dichas asignaturas comunes tienen una carga lectiva de ocho horas entre los dos cursos. En los territorios bilingües la carga se reduce a cuatro horas. Como demuestra la experiencia en dicha materia se prioriza todo lo que tenga que ver con la competencia lingüística y, en consecuencia, el estudio de la literatura queda relegado a un segundo plano, cuando no definitivamente suprimido.
Por todo ello instamos al Ministerio de Educación y al Departament d’Ensenyament a que corrijan lo que a todas luces es un despropósito y posibiliten que el estudio de la literatura recupere el lugar que le corresponde –por razones que deberían resultar obvias- en un plan de estudios de Humanidades. Para ello resulta imprescindible que se den dos circunstancias:
1- Las asignaturas de Literatura castellana y de Literatura catalana deben recuperar su condición de materias de modalidad evaluables en la prueba final de bachillerato.
2- Las asignaturas de Literatura castellana y de Literatura catalana deben tener la misma carga lectiva que el resto de materias de modalidad, es decir, cuatro horas semanales.
Carlos Alcalá (Institut Infanta Isabel d’Aragó)
Teresa Barjau (Institut Icaria)
Joaquim Parellada (Institut Infanta Isabel d’Aragó):
El manifiesto de nuestros amigos profesores ha aparecido también en dos blogs, en la Nave de los locos y en De ahora en adelante, desde luego mucho más competentes en materia literaria que el de quien les habla.
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Pisa con garbo…
Me van a decir que soy exagerado, pero esta actitud de las autoridades educativas hacia nuestra literatura es coherente con la obsesión por situarse en los mejores puestos del ranking del llamado Informe Pisa (Programme for International Student Assessment), en el que, cada tres años, los ministerios de educación de 65 países quieren a toda costa ser bien puntuados.
Se incluyen desde luego factores tan importantes como la “financial literacy” que es algo así como el conocimiento y la competencia financiera de los alumnos de quince años.
A mí esto me ha hecho pensar en esta escena de Galdós, quien a finales del siglo XIX (Torquemada en la hoguera, 1888) ya ironizaba sobre ciertas prioridades educativas:
Les dijo:
– Voy a presentarles a ustedes el monstruo de la edad presente.
Y le presentó y se maravillaron, pues fue el chico a la pizarra, y como quien garabatea por enredar y gastar tiza, resolvió problemas dificilísimos. Luego hizo de memoria diferentes cálculos y operaciones, que aun para los más peritos no son coser y cantar. Uno de aquellos maestrazos, queriendo apurarle, le echó el cálculo de radicales numéricos, y como si le hubieran echado almendras. Lo mismo era para él la raíz enésima que para otros dar un par de brincos. Los tíos aquellos, tan sabios, se miraron absortos, declarando no haber visto caso ni remotamente parecido.
Era en verdad interesante aquel cuadro y digno de figurar en los anales de la ciencia: cuatro varones de más de cincuenta años, calvos y medio ciegos de tanto estudiar, maestros de maestros, congregábanse delante de aquel mocoso, que tenía que hacer sus cálculos en la parte baja del encerado, y la admiración los tenía mudos y perplejos, pues ya le podían echar dificultades al angelito, que se las bebía como agua. Otro de los examinadores propuso las homologías, creyendo que Valentín estaba raso de ellas, y cuando vieron que no, los tales no pudieron contener su entusiasmo: uno le llamó el Anticristo; otro le cogió en brazos y se lo puso a la pela, y todos se disputaban sobre quién se le llevaría, ansiosos de completar la educación del primer matemático del siglo. Valentín los miraba sin orgullo ni cortedad, inocente y dueño de sí, como Cristo niño entre los doctores.
(Benito Perez Galdós, Las novelas de Torquemada, Madrid, Alianza Editorial, el Libro de bolsillo, 1967, pp.19-20)
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Pero ¿para qué perder el tiempo con Galdós? Ayer mismo acabaron las pruebas del Informe Pisa correspondiente al año 2015. Más de treinta mil alumnos de 15 años repartidos por 900 centros de todas las comunidades autónomas españolas han respondido por ordenador a una prueba de dos horas. Anhelantes, los departamentos de Educación esperarán a que se publiquen los resultados.
¿Nos acercaremos a Singapur? ¿Estaremos más cerca de Shanghai?
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Por los despachos
Sr. Ministro, su discurso para el Centenario de Santa Teresa…
Bien, bien, Martínez. No está mal, pero veo algunos detalles que no vienen al caso. No me sea tan devoto. Ya sabe que estoy harto de que me acusen de estar a lo que manden los obispos. Ahora se lleva lo laico. Así que quíteme eso de Las Moradas. ¡A quién le importan la vida y el color de los hábitos de las monjas de Santa Teresa! Meta usted… Veamos… ¡Ya! ¡Ponga algo sobre el erotismo subliminal en las obras de Santa Teresa!
Ah! Y prepáreme usted cuanto antes mi visita oficial a Singapur
Breverías erasmianas (XIX): “Ne puero gladium”
Han pasado ya más de dos meses desde mi último comentario de los Adagios de Erasmo en estas páginas. Así que hace pocos días anduve hojeando su Adagiorum Chiliades (“Millares de Adagios”) y pasando el dedo (o el cursor) por su índice en la edición digital (Belles Lettres y el Grupo GRAC de la Universidad de Lyon 2) dirigida por Jean-Christophe SALADIN.
Y el dedo se detuvo en un adagio que recuerdo especialmente, pues Erasmo lo usa cuando, en la introducción de su colección, diserta sobre la naturaleza de los adagios, y lo relaciona con otras formas de analogía:
Los proverbios tienen también ciertos parientes cercanos, como son los ‘gnomai’, que nosotros llamamos «sentencias», y los ‘ainoi’, que entre nosotros se llaman «apólogos», así como los ‘apotegmata’, que se puede traducir al latín como «dichos breves e ingeniosos». Por otro lado, están los skommata o «expresiones equívocas». En definitiva, algo que se presenta en forma de alegoría o de cualquier otra figura proverbial, como enmascarado. Aunque si uno sabe ajustarse así a la definición como al modelo y a la regla, no le ha de resultar difícil distinguir entre esos géneros y el de los adagios…
…«No dar una espada a un niño» participa igualmente de la naturaleza del adagio y del aforismo e incluso de la alegoría..
(Erasmo de Rotterdam, Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio, Edición y traducción de Ramón Puig de la Bellacasa, Madrid, Alianza Editorial, 2008. IV. «Cómo se diferencia el adagio de otras formas que se le aproximan», páginas 73-74)
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“Ne puero gladium”
No confíes la espada a un niño
Adagio II, V, 18
«La espada al niño no», una alegoría proverbial donde el «confíes» se sobreentiende, recomienda que no se entregue el poder ni a los adolescentes, ni a los inexpertos, ni a los necios, porque abusarán del mismo, tanto para su propia ruina como para la de los demás.
Ne puero gladium, subaudiendum, commiseris, allegoria proverbialis, admonens, non esse mandandam potestatem vel adolescentibus, vel imperitis ac stultis, qua tum in suam, tum aliorum perniciem sint abusuri.
No confiar a un joven la administración del dinero: ‘No des la espada a un niño’. No delegues en un necio el liderazgo del pueblo: ‘No des la espada a un niño’. No des el reino a un imberbe: ‘No des la espada a un niño’. No encomiendes los cargos públicos a los majaderos: ‘No des la espada a un niño’. Al que carece de ciencia y de prudencia no le hagas obispo: ‘No des la espada a un niño’
Ne juveni commiseris administrationem pecuniae: ne puero gladium. Ne stulto concionandi apud populum partes delegaris: ne puero gladium. Ne regnum impuberi : ne puero gladium. Ne magistratum mandaris stultis : ne puero gladium. Ne erudito parumque cordato commiseris episcopi munus.
A continuación, Erasmo alude al uso del adagio en los Moralia de Plutarco:
Podría también decir: ni en el niño riquezas, ni en el adulto incompetencia. Lo que significa que el dinero es pestífero en los adolescentes y en el adulto la incompetencia
Ego vero dixerim: ne puero divitias neve viro imperitiam. Significat pecuniam pestiferam adolescentibus, viro inscitiam
Por lo que el autor de las Vidas paralelas añade que es mejor que
A los niños, para que se entretengan, se les de un sonajero o una pelota, no la lanza o el puñal
Pueris non valentibus conquiescere, non hastam aut ensem, sed crepitaculum aut sphaeram
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La nota contemporánea
Erasmo acaba su comentario con una anécdota de Enrique VII de Inglaterra (1457-1509), a quien conoció personalmente durante su primera estancia en Inglaterra en 1499. Aunque hoy se conozca mejor el papel de conspirador y comanditario de asesinatos que caracterizó a aquel rey, famoso por haber derrotado a Ricardo III (el malo malísimo de Shakespeare hoy rehabilitado), nuestro humanista sólo pudo conocer la cara amable del usurpador por la versión de aquellos acontecimientos difundida por Tomás Moro (1478-1535), quien acabó siendo amigo del humanista de Rotterdam
En cualquier caso, a Erasmo le sorprendió agradablemente que al primero de la dinastía de los Tudor le gustase entreverar proverbios en la conversación.
Lo ilustra diciendo que aquel rey,
refiriéndose al sermón que había escuchado a uno de aquellos teólogos apodados ‘mendicantes’, que despotricaba con lengua desenfrenada contra el tenor de vida de los príncipes, no por afán de libertad sino por insania furiosa (hay quienes buscan notoriedad por esta vía), comentó que ‘parecía como un demente a cuyas manos hubiesen confiado una espada’
(NB: Versión latina de los Adagios aquí utilizada: Les Adages d’Érasme, Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pp, 1156-1157, la traducción es mía)
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A modo de conclusión
Paul Valéry escribió reflexiones de diversa naturaleza, compilándolas «tal cual» (Tel quel) las producía, sin un plan de conjunto y más o menos agrupados. Hay uno que titula «esconde a tu dios» (Cache ton dieu) que me parece especialmente significativo en tiempo de contiendas electorales:
No hace falta atacar a los otros, sino a sus dioses. Hay que golpear a los dioses del adversario. Pero antes es preciso descubrirlos. Sus verdaderos dioses, los hombres los esconden cuidadosamente
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¡Ah! ¡Me olvidaba! En cuanto al adagio erasmiano debo subrayar que toda similitud con inquietudes y acontecimientos del momento electoral presente es pura persistencia
Esquinas y espacios de la primavera
Para Bernardo
Ayer di un largo paseo.
Mientras andaba, pensaba en lo qué escribiría hoy, para publicarlo mañana.
Mañana es hoy.
A pesar del frío es primavera, pero menos que ayer, porque amaneció nublado.
Mi caminata vespertina me llevó hasta los muelles solitarios.
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Exilios
Como todos los años por esta época me vino a la memoria el título de un libro. Si lo hubiese citado allá por la primavera del 2012, habría aludido al treinta aniversario de su publicación: Primavera con una esquina rota. Su autor, Mario Benedetti (1920-2009), me lo firmó a fines de la primavera de 1983, en la Feria del Libro de Madrid.
Entresaco unas líneas
Lo esencial es adaptarse. Ya sé que a esta edad es difícil. Casi imposible. Y sin embargo. Después de todo, mi exilio es mío. No todos tienen un exilio propio. A mí quisieron encajarme uno ajeno. Vano intento. Lo convertí en mío. ¿Cómo fue? Eso no importa. No es un secreto ni una revelación. Yo diría que hay que empezar a apoderarse de las calles. De las esquinas. Del cielo. De los cafés. De sol, y lo que es más importante de la sombra. Cuando uno llega a percibir que una calle no le es extranjera, sólo entonces la calle deja de mirarlo a uno como a un extraño. Y así con todo
(Mario Benedetti, Primavera con una esquina rota, Madrid, Alfaguara, 1983 (1982), pág. 21)
No todas las esquinas de la primavera están rotas, a pesar de que sean tantos los exilios, y de que por las calles de Europa sigan las gentes venidas de lejos buscando el reconocimiento mutuo.
En Gotemburgo la estación despierta con la explosión de los verdes de sus parques y los aires altos y limpios de sus atardeceres.
Y mis amigos los pájaros de los parques siempre atentos a brindarme imágenes
Si queréis verlos en movimiento sólo tenéis que espiarlos aquí
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Las grúas de Gotemburgo
Sólo una pareja de muchachas, mirando a la ría, balanceaban los pies al borde del agua
En la otra orilla, se yerguen como mantis las gruas de los astilleros de Gotemburgo, recientemente clausurados
Ha habido una subasta. Para evitar que fuesen desmanteladas y la línea del cielo perdiese estas señas de identidad de su pasado naviero han pujado empresas y particulares de la ciudad. Entre ellos, Ingvar Oldsberg (31 marzo 1945), vecino de mi barrio y animador de programas de TV. Ha comprado una de ellas y la ha regalado a la ciudad
Ahora que estos muelles me son familiares, no me hubiera gustado que desapareciesen sus grandes insectos del pasado. ¡Si hasta se reflejan en las ventanas!
Mientras vuelvo a casa, al doblar una esquina me tropiezo con el diálogo testarudo de dos objetos urbanos.
Ahora que España está en campaña electoral para elegir a quienes han de gobernar los municipios y las comunidades autónomas, estos dos objetos, en sorda lucha de posturas, me hacen pensar en los enroques a los que asistimos.
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En los viveros
Apenas sé de plantas. Pero he ayudado a mi mujer para el transporte de las que ha elegido para el patio de nuestra comunidad de vecinos. Y, sobre todo, para acarrear los sacos de tierra
En el vivero hay que buscar especies que florezcan y crezcan a la sombra, pues, todo hay que decirlo, el sol no nos alcanza mucho.
Poco a poco, ese espacio común va semejando un pequeño jardín, y los niños del quinto piso han plantado tulipanes.
He aprovechado para darme una vuelta por los corredores flanqueados de macetas. Podría llenar esta página de imágenes, pero me he quedado con dos.
He propuesto tímidamente la adquisición de unos románticos ángeles hermafroditas, para que monten la guardia en el patio, pero no he podido convencer a mi cónyuge. Los fondos comunitarios no permiten tales dispendios. En todo caso, no he querido quedarme con las ganas de mostrarles estas piezas de escultura jardinera
¡Ustedes juzguen!
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La modesta poesía de lo doméstico
La verdad es que no necesitamos de los ángeles para que las cosas de cada día se revistan de poesía. Un amigo y compañero de mis lejanos tiempos del Perú, me ha mandado desde Lima unas poesías.
De su mirada sobre los objetos de cada día extraigo la dedicada a una humilde escoba
Escobita
Mi confidente. La saco a pasear
y le cuento cosas caminando por el borde de los días y los años.
Reunimos fragmentos perdidos,
historias de la casa y de nuestra vida,
y los arropamos
con cuidado de no mirar mucho el cielo,
-más bien las losas abrazadas a las vértebras de la Tierra-
y los guardamos en un pañuelo de olvidos-
presagios y eternas esperanzas.
(Bernardo Regal, “Cosas de la casa”, 23 de abril del 2014)
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Volviendo a Benedetti
Pero al hilo de una foto que tenía por ahí, tomada en el aeropuerto de Alicante hace no mucho, he vuelto a otro texto de “Primavera con una esquina rota”:
Entre las cosas que a veces llegan al aeropuerto está por ejemplo mi papá. Los pasajeros que llegan siempre les traen regalos a sus hijitas queridas pero mi papá que llegará mañana no me traerá ningún regalo porque estuvo preso político cinco años y yo soy muy comprensiva. Nosotros frecuentamos los aeropuertos sobre todo cuando llega mi papá. Cuando el aeropuerto está de huelga es mucho más fácil conseguir taxi para el aeropuerto. Hay algunos aeropuertos que además de taxis tienen aviones. Cuando los taxis hacen huelga los aviones no pueden aterrizar. Los taxis son la parte más importante del aeropuerto.
(Mario Benedetti, Primavera con una esquina rota, Madrid, Alfaguara, 1983 (1982), pág. 211)
No sé si mi amigo Antonio Serrano Cueto, catedrático y escritor de excelentes microrrelatos, lo incluiría dentro de ese género literario. En todo caso, estas lineas de Benedetti consiguen decir mucho con poco
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Por la primavera besos
Y para acabar, unos versos de John Fuller (Ashford 1937).
Con su aire ligero y su ironía suave, tan adecuados a los días de primavera, los extraigo de uno de los libros que me dedicó cuando estuvo en mi casa en Bruselas, honrando con su visita a este aprendiz de literato. Vino con Prue, su esposa y Directora del ACE Center de Oxford, que yo había visitado hace años, quien estaba en un comité de evaluación de proyectos del que yo era coordinador. Las reuniones de trabajo me brindaron el encuentro con un brillante poeta inglés.
The Kiss
Who are you
You who may
Die one day.
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Who saw the
Fat bee and
The owl fly
.
And the sad
Ivy put out
One sly arm?
.
Not the eye,
Not the ear
Can say Yes:
.
One eye has
Its lid and
Can get shy;
.
One ear can
Run out and
Off the map;
.
One eye can
Aim too low
And not hit;
.
One ear can
Hug the air
Get too hot.
.
But lip and
Red lip are
Two and two,
.
His lip and
Her lip mix
And are wed,
.
Lip and lip
Can now say:
“You may die
.
But not yet.
Yes you die
But not yet.”
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The old lie.
(John Fuller, Lies and Secrets, London, Secker & Warburg, 1979, pp. 44-45)
Hace setenta años: “los autobuses blancos” de la Cruz Roja sueca a finales de la II Guerra Mundial

Zapatos de niños. Memorial de las víctimas de los campos de exterminio nazis. Gotemburgo. Foto R.Puig
La arriesgada aventura de los Vita bussarna, con 250 voluntarios daneses y suecos de la Cruz Roja, lograron salvar de una muerte cercana en los campos de concentración nazis a miles de prisioneros exhaustos y enfermos, durante los últimos meses de la II Guerra Mundial.
Fue la mediación y la capacidad de coordinación de Folke Bernadotte (Estocolmo 1895 – Jerusalén 1948), diplomático y militar, vicepresidente de la Cruz Roja sueca, quien consiguió que la expedición llegase a los campos donde estaban prisioneros miles de escandinavos, que era a quienes inicialmente se orientaba la acción de rescate, apoyada por los gobiernos de Suecia y Dinamarca
La operación duró dos meses. Aún se combatía y, sobre todo se bombardeaba, en Alemania, cuando el convoy se puso en marcha. Alcanzó una dimensión humanitaria doble de lo planeado. Entre los 36 autobuses blancos de los suecos y muchos vehículos similares de los daneses se logró sacar de los campos, para evitar su exterminio final, a 15.500 prisioneros que, en su última etapa salieron por barco desde Hamburgo a Malmö. La mitad eran escandinavos y, de ellos, 1500 eran suecos. Pero se rescató al mismo tiempo a 7000 internados de origen polaco.
Cuantro mil del total además eran judíos, destacando las cerca de 300 mujeres que fueron liberadas del campo de Ravensbruck.
Un 10 % de todos ellos se establecieron en Gotemburgo y su región. Anteayer, viernes 8, y ayer sábado 9 de mayo se ha hecho memoria de aquel viaje y de aquella llegada a Gotemburgo.
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«Un día para una humanidad solidaria sin fronteras» (En dag för gränslös medmänsklighet)
En la tarde del viernes, las ceremonias del recuerdo empezaron con una visita al cementerio judío, situado dentro del gran Cementerio del Este en Gotemburgo, que no hay que confundir con el cementerio judío antiguo del que hemos hablado también en este blog.
Ha sido particularmente emocionante el recuerdo de treinta y nueve de aquellos hombres y mujeres que no consiguieron recuperarse de su grave estado de salud y fallecieron en hospitales de la región durante los meses sucesivos a su llegada o, en algunos casos, se quitaron la vida, tras perder la esperanza de una mejor vida o bajo el sentimiento de culpabilidad de no haber muerto como el resto de los suyos

Tumbas de mujeres judías rescatadas que fallecieron durante 1945 poco después de llegar a Suecia. Cementerio judío. Gotemburgo
He aquí sus nombres:
Del cementerio nos trasladamos al memorial de las víctimas del Holocausto, de los millones de judíos europeos, así como los enfermos o disminuidos, los homosexuales, gitanos y opositores contra el III Reich, exterminados y muchos, además, explotados en condiciones infrahumanas antes de su ejecución o usados como cobayas para las experimentaciones de médicos sádicos.
Concluimos la tarde en la Sinagoga de Gotemburgo, en cuyo patio se alza un memorial con cerca de dos mil nombres que corresponden a judíos sobrevivientes que llegaron a Gotemburgo, rescatados por los 250 voluntarios de la Cruz Roja de Suecia y Dinamarca.

Detalle del memorial de familiares asesinados de los judíos que llegaron a Gotemburgo en 1945. Foto R.Puig
Están sus nombres y los de aquellos familiares suyos que no sobrevivieron a los campos. Me comentaron que en Estocolmo los nombres en los murales son muchísimos más.
Bajo el nombre de la persona sobreviviente están los de padres y madres, hermanos, hijos e hijas, primos, tíos, abuelos. También figura el parentesco, la fecha de nacimiento y el lugar y la fecha de la muerte, siempre que se hayan podido determinar.
Las ceremonias del cementerio y la sinagoga, en las que intervino el rabino de Gotemburgo y algunos de los descendientes de quienes llegaron en los autobuses blancos, concluyó con una actuación del Coro de la Iglesia de Oscar Fredrik que interpretó canciones suecas y judías.

Detalle del memorial de familiares asesinados de los judíos que llegaron a Gotemburgo en 1945. Foto R.Puig
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En la catedral
También asistí ayer sábado en la Domkyrkan a algunas de las sesiones del programa de conmemoración de tres acontecimientos: los 70 años del final de la guerra, la liberación de los campos y la acción de los autobuses blancos
Intervinieron algunos de los hijos de aquellos que fueron rescatados de los campos por la expedición y un hijo de Folke Bernadotte. De su vida se habló en un panel. También intervino uno de los conductores de aquellos autobuses, que hoy tiene 92 años.
No entraré aquí en todos los detalles del programa, pues discurrió desde las diez de la mañana hasta las seis de la tarde.
Su conclusión fue musical, a cargo del Coro de Cámara de Gotemburgo, con magníficas interpretaciones de letras de poetas y músicas de compositores, todos escandinavos, entre ellos las del premio nobel Tomas Tranströmer, que incluido el recital de tres de sus poemas a los que puso melodía el compositor Gunnar Eriksson.
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Epílogo
El arriesgado rescate a cargo de los vita bussarna se desarrolló semanas antes de que Alemania capitulara. Es sabido que primero se rindió al ejército británico el 5 de mayo de 1945 (“capitulación del Noroeste”) y luego completó la capitulación en Reims el 8 de mayo, ratificando así su rendición ante los americanos.
Setenta años después, en Gotemburgo se recuerda la historia de aquella barbarie y, para que no se repita, se saluda con respeto la memoria de aquellos que arriesgaron su vida sacando del infierno a miles de víctimas de los campos de concentración y de exterminio.
Cuando lo que se recuerda es el final de aquellas matanzas del nacionalismo, del belicismo y del odio racista, constatamos sin embargo con tristeza que una nación que sufrió más de veinte millones de muertes en aquella contienda, lo celebra en la Plaza Roja de Moscú con la ostentosa exhibición de fuerza y de testosterona acorazada de un ejército empeñado en alimentar nuevos conflictos y generar nuevos sufrimientos en tierra europea.
Somos seguramente millares, creo que millones, los que deseamos que estas formas bárbaras de entender el mundo y la historia se extingan y cedan el paso a otras dignas de la persona humana. A quienes nacimos en 1945 y, en mi caso, pocas semanas después de los acontecimientos aquí rememorados, a los pensamientos y emociones que recordarlos nos genera se añade una sentimiento particular, quizá por el hecho de haber proferido nuestro primer berrido cuando las armas habían callado y la población, sobreviviente y atormentada, podía iniciar su duelo y comenzar a reconstruir Europa sobre sus ruinas.
Sólo quería decir que he sentido una honda emoción durante los dos últimos dos días, asistiendo a los actos en los que quienes pueden recordar los hechos aquí resumidos han compartido sus memorias con los que no los vivimos. Cuando los sobrevivientes casi han desaparecido, son sus descendientes quienes se esfuerzan por evitar que aquello se olvide, para prevenir que las nuevas generaciones reincidan en el odio identitario. Esta crónica es un grano de arena que añado a esta labor.
Las varias identidades de cada uno de nosotros son parte natural de nuestras vidas, pero a menudo se usan para justificar la voluntad de excluir a aquellos cuya identidad, étnica, política, religiosa, de orientación sexual u otra, convertimos en un estigma y en una señal para su marginación, expulsión o, como en el caso de los genocidios recientes o antiguos, en una fanática motivación para extirpar de ellos su condición de personas y decretar su sistemática aniquilación y su extinción en masa.
En mis momentos de pesimismo pienso que, análogamente a eso que enuncia la termodinámica, la energía no puede crearse ni destruirse y sólo se puede cambiar de una forma a otra, en nuestra antroposfera, en esa delgada capa que sobre el planeta formamos los seres humanos, el odio identitario no se reduce nunca. Es como si fuese un maldito repositorio de pasión asesina que cuando disminuye en una región, resurge y cambia de rostro y de motivaciones en otra, como aquella hidra mitológica a la que, aunque se le amputase una cabeza, siempre le nacía otra.
De modo que el mundo sigue sembrándose con tumbas de hombres, mujeres y niños privados de su dignidad
Entre abril y mayo: festejos y cortejos
Valborg
El jueves 30 de abril y el viernes 1º de mayo forman la bisagra que divide la primavera en dos partes, entre un invierno que, a pesar del frío reinante, se retira y un verano que se espera. Son dos días de flores balbucientes, una noche de fuegos que ahuyentan brujas y las libaciones iniciáticas que dejan a decenas de jóvenes tambaleándose, si no postrados, tras la fiesta de Valborg.
¿Quién le iba a decir a la santa abadesa del mismo nombre, en la Alemania de principios del siglo VIII, que cada año cientos de estudiantes de la Chalmers Tekniska Högskola desfilarían en su memoria por las calles de Gotemburgo sobre los más estrafalarios carromatos y artilugios motorizados?
El cortejo de los futuros técnicos y tecnólogos haciendo gansadas es un espectáculo que reúne a los gotemburgueses durante casi tres horas en las calles del centro y que anticipa los fuegos y las danzas de la noche de Walpurgis por los parques de la ciudad.
La celebración está documentada en Escandinavia al menos desde el siglo XVI, aunque su formato folklórico ha ido evolucionando según regiones. Además no ha sido lo mismo en el campo que en la ciudad. En realidad enlaza con otras fiestas de culturas europeas ancestrales que el cristianismo medieval fue asimilando. Para el comercio y la administración acababa el año contable y empezaba otro y en los pueblos era la ocasión para la fiesta anual. Los niños se paseaban con cencerros para espantar a los malos espíritus y alimañas.
En la parte central de Suecia (Dalarna, Småland, Södermanland), coincidiendo tras los meses invernales con la suelta del ganado hacia los pastos, las hogueras se prendían en los límites de las aldeas para ahuyentar a los osos y a los lobos y proteger la cabaña. En el sur no era esa la razón. Los fuegos servían para espantar a brujas y trasgos, como también se hacía en otros países de Europa. Naturalmente, al fuego le sigue la danza, el banquete y la bebida. En las ciudades con escuelas y universidades, desde el siglo XVIII está documentada la tradición de los cortejos goliardescos que precedían al resto.
En Gotemburgo es la Escuela de Ingeniería con su variopinta y larguísima cabalgata mecanizada la que garantiza la tradición.
Me admira la cantidad de camiones de gran tonelaje que pueden reunir los estudiantes para la parada anual.
Y también los artilugios motorizados de menores dimensiones que se inventan para animar el desfile.
Acabada la procesión, los estudiantes descansan del esfuerzo bebiendo y celebrando. En los parques en los que el ayuntamiento lo autoriza se encienden las hogueras y las brujas y los brujos danzan y gesticulan entre horrendos gritos rodeados del público que les jalea.
El buen samaritano
Quienes no descansan en la noche de Walpurgis son las patrullas policiales que conocen bien hasta dónde puede llevar el exceso de alcohol, ingerido desde temprano por miles de jóvenes. El jueves 30 de abril, un agente recordaba en el diario Metro sus impresiones de cuando llegó a Suecia hace catorce años desde Australia, al ir descubriendo los numerosos festejos tradicionales que por motivos diversos (la llegada de la luz, la historia de la patata gigante, la fiesta de las cigalas o la de los bollos con nata, etc.) se celebran todos los años. Y, durante sus primero meses en Suecia, se preguntaba “¿pero es que hay algo que no se festeje en este país?”.
Lo que entonces no sabía el hoy agente Scott Goodwin, jefe de una brigada de policías dedicada a los jóvenes, es que uno de sus principales cometidos durante la noche de Valborg sería ir recogiendo borrachos y luego telefonear a los papas de chicos o chicas adolescentes para decirles que vengan a por su progenie que no puede tenerse en pie. En su anecdotario guarda algunas respuestas, como por ejemplo: “¿me podría decir usted cómo de borracho está mi hijo? ¡Para venir a buscarlo, tengo que conducir sesenta kilómetros!”. Sospecho que lo que preocupaba al progenitor, que respondía así al agente, era que la policía de tráfico pudiese hacerle la prueba de alcoholemia.
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La Fiesta del Trabajo
Quizás sea por eso que en los tradicionales desfiles de 1º de Mayo ya no se ve ninguna de las gorras blancas de los estudiantes. En los cortejos predominan otros colores y las pancartas ya no son chistosas sino reivindicativas. En todo caso el ambiente es festivo, aunque más en unas comitivas que en otras.
En la de Iniciativa Feminista (FI) el color es el rosa tirando al fucsia y se reclaman aspectos vinculados con la igualdad y con las condiciones de trabajo en los servicios sociales, como por ejemplo la reducción de la jornada laboral a seis horas para quienes trabajan en las residencias de ancianos dependientes. Al parecer se ha comprobado que eso aumenta la calidad y la empatía en la atención a los residentes y reduce las bajas laborales y el estrés en el personal cuidante.
Los de la izquierda comunista (el “partido de la Izquierda”) le daban duro al bombo, lo podía sentir desde casa.
Pero cuando bajé a la calle ya estaban desfilaba los Socialdemócratas y los sindicatos afines. Aún siendo festivo, su estilo era bastante más marcial que el de Iniciativa Feminista.
Sin que faltase la banda de música y muchas banderas rojas.
Por supuesto, son ellos los que cerraron la manifestación en el lugar más representativo de la ciudad, la Götaplatsen, que preside el Poseidon de Karl Miles.
El mitin
La plaza está llena y una gran parte de los asistentes ha podido sentarse cómodamente
Bajo las arcadas del Museo de Arte se alinean los abanderados
La banda de música se sitúa ante el estrado donde se produce una breve arenga de un joven militante, centrada en el lema de este año: «Conocimiento, Libertad, Futuro», enfocado hacia la reforma de la escuela y de la enseñanza en general.
Pero el plato fuerte de la jornada será el largo discurso de la ministra de Asuntos Exteriores que no desperdicia la ocasión para desplegar los argumentos a favor de la política exterior de su gobierno. La audiencia aplaude en los momentos en que la oradora hace las inflexiones adecuadas de voz.
No se hace referencia a las genéricas o modestas reivindicaciones de las pancartas que han desfilado por la ciudad, ahora convenientemente plegadas y recogidas en una camioneta. Entre el público sólo ondean tres banderas palestinas
Cuando el discurso está por concluir, el cielo parece pedir un final y la lluvia se desata
Al fondo de la plaza una anciana alza el puño, mientras cerca del estrado se entona la Internacional.
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NOTA: Se puede leer más sobre la fiesta de Valborg en Gotemburgo en la página del GöteborgDaily (un noticiero en inglés sobre la vida de la ciudad. Hace dos años publicó más fotos e información al respecto
Las criaturas de Tony Cragg en Gotemburgo
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Para Raquel Puerta Varó y sus alumnos de Escultura en la Facultad de Bellas Artes de la UMH en Altea
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Descubrí la obra de Tony Cragg hace ya cuatro años durante mi primera visita a la isla de Tjörn, al norte de Gotemburgo, en la región del Bohuslän, en los deslumbrantes espacios de Pilane. Dos de sus obras formaban parte de la exposición de escultura en el paisaje que cada verano organiza el Pilane Heritage Museum.
Desde entonces he vuelto cada año y mi visita a Pilane se refleja siempre en estas páginas. Los lectores del blog quedan emplazados para la próxima cita con los escultores que este verano presentarán su obras, en medio de las praderas, enterramientos prehistóricos y rocas modeladas en tiempos glaciares, rodeadas por rebaños de impasibles ovinos.
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Tony Cragg en el centro de Gotemburgo
Pero mi gran sorpresa de la semana ha sido descubrir tras el vallado del parque de Trädgårdsföreningen, a cinco minutos de casa, las formas características del escultor, brillando al sol entre los árboles, cuando apenas están despuntando las yemas de sus brotes.

Tony Cragg. Walks of Life en Trädgårdsföreningen. Vista desde el otro lado de la valla del parque. Göteborg. Abril a Octubre 2015. Foto R.Puig
El caso es que la exposición viajera Ways of Life del artista británico afincado en Waldfrieden (Wuppertal) que también tiene taller en la Costa Oeste de Suecia, en la isla de Tjörn, aterrizó el 14 de abril en Gotemburgo, procedente del Madison Square Park en New York.
Esas criaturas a medio camino entre la figuración y la abstracción, salidas de su constante búsqueda de estructuras ocultas bajo la apariencia de las formas, brotan como troncos o rostros superpuestos, sorprendidos en imposibles contorsiones. Inmovilizados en bronce siguen moviéndose ante nuestros ojos a medida que giramos en torno a ellos.
Dice Tony Cragg, que en su constante ejercicio del dibujo, con el que prepara la creación de todas sus esculturas, lo que ha hecho desde siempre es perseguir tenazmente las energías de lo visible y esforzarse por recrearlas con todo tipo de materiales.
Por lo que yo conozco de su obra, de su formidable taller en Wuppertal (donde cuenta con una docena de colaboradores) y de su sucursal en Tjörn siguen saliendo innumerables obras en bronce coloreado y otras producciones en metal, madera o materiales sintéticos, como resinas y yesos o sus combinaciones (por ejemplo la jesmonite).
Aunque ya no recurra a la piedra, como hizo en sus comienzos de la década de los setenta y los ochenta,
algunas de su formas actuales parecen encontrar sus raíces formativas inconscientes no sólo en el movimiento de visajes imposibles, sino también en formas pétreas, fruto de la erosión de millones de años, o en formaciones de coral y excrecencias submarinas llevadas hasta la desmesura y plantadas como raros vegetales en medio del paisaje o los jardines.
¿La naturaleza sigue imitando al arte?
A menudo, sus formas, en explosión silenciosa, se asemejan a cúmulosnimbos o a tornados tranquilos.
O a extraños animales salidos de mundos idos.
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En los umbrales de la primavera y a la espera del verano
Pienso que esta exposición al abierto, promovida por Lisa Brunnstrom (profesora de historia de la arquitectura y transformación urbana y directora de eventos en Trädgårdsföreningen), es una excelente apertura hacia el verano, cuando aún hay golpes de frío que nos sorprenden, y anticipa el optimismo estival escandinavo.
No lejos de las obras de Tony Cragg otros artistas anónimos se aplican a reparar el mundo subterráneo de la ciudad…
Mientras despuntan las hojas de los árboles en los parques del centro
y aún hay nubes cuya sola visión enfría el aire…
los ramajes vagamente antropomórficos del escultor se han plantado en el corazón de la ciudad.
proporcionando puntos de vista iméditos
¿No recuerda este bronce, situado a las puertas del Museo de Arte de Gotemburgo a una metamorfosis de la Victoria de Samotracia?
En definitiva, creo que los amantes de la escultura al aire libre tienen buenos motivos para darse un garbeo por aquí entre los meses de abril y octubre.
No sólo les saludarán las obras de Tony Cragg. Unos pasos más y el magnífico Konstmuseet de la ciudad les aguarda.

Tres obras de Tony Cragg en Götaplatsen en su exposición Ways of Life. Göteborg. Abril a Octubre 2015. Foto R.Puig
Por el momento, no está de más escuchar a Tony Cragg explicando su obra y darse una paseo virtual por su fundación.





















































































































