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Marina Chafroff, una mujer que se indignó en la Europa de hace 70 años

31 enero, 2012


en recuerdo de Georges Maroutaeff  (Moscú 14 enero 1914 – Ottignies, Bélgica, 29 enero 2010)

En el cementerio de Ixelles

La Europa del siglo XX sembró su geografía de camposantos.

En el cementerio de la comuna de Ixelles, en Bruselas, hay un gran sector ocupado por las sepulturas de los soldados muertos en las tragedias insensatas de la primera y la segunda guerra mundiales.

Son tumbas de soldados y también de los resistentes y partisanos ejecutados o asesinados por los ocupantes nazis.

Quince años de mi vida trascurrieron en Ixelles.

Algunos domingos, cuando el buen tiempo animaba a madrugar, compraba el periódico por la plaza del cementerio y luego me adentraba por sus veredas para alejarme del ruido del tráfico y sentarme en uno de sus bancos soleados.

Así acabé leyendo las inscripciones de sus tumbas, en especial en el área dedicada a los que murieron en combate o en prisiones y campos alemanes, así como a los resistentes asesinados.

Los que vivían en Ixelles están agrupados en el llamado “círculo de los mártires”. En esta plazoleta están enterrados varios resistentes varones y dos mujeres.

Me llamó la atención lo que se lee sobre la lápida de una de ellas :

Marina Chafroff

+ 31 de enero de 1942

Decapitada


Hoy hace setenta años.

Esta inscripción me conmovió. Consulté los archivos del cementerio, ordenados cronológicamente por fecha de sepelio. No encontré ninguna documentación. Luego supe que ello se debía a que sus restos fueron repatriados por La Cruz Roja  en una caja de plomo, varios años después de acabar la guerra, desde el cementerio de Colonia, y fueron enterrados a principios de los años cincuenta durante una solemne ceremonia, junto a otros resistentes de Ixelles.

Georges Maroutaeff y Mary Larda Maroutaeff

Sería largo contar como acabé conociendo al que fue el marido de Marina Chafroff, Youri Maroutaeff (Georges), a la sazón ya muy mayor, y a su segunda esposa, Mary Larda Maroutaeff. Se habían encontrado, tras la ejecución de Marina, dentro de la red de partisanos, en buena parte de origen ruso o excombatientes de las Brigadas Internacionales de nuestra guerra civil.

Aquellos resistentes se jugaban la vida acogiendo y ayudando a pasar a territorio aliado a fugitivos rusos, evadidos de los campos de concentración alemanes, y organizando sabotajes contra las infraestructuras y recursos del ejército ocupante.

El caso es que acabé visitándoles en su casa de las afueras de Bruselas en Morsaint,  Grez-Doiceau, la misma en la que durante la ocupación alemana tuvo su base el grupo de Georges Maroutaeff.

Conservo con afecto las grabaciones de nuestras conversaciones. Mi propósito era publicar la historia de Marina Chafroff, dedicándosela a Georges. No obstante su gran vitalidad a los 96 años su salud era delicada. Por desgracia, falleció (anteayer hizo dos años) sin que yo pudiera ofrecerle ninguna publicación.

Pero no he querido dejar pasar el aniversario de la muerte de Marina Chafroff sin decir algo sobre ella en este blog. Es sólo un modesto testimonio de algo que vine a conocer durante los últimos años de mi estancia en Bélgica. El contexto y repercusiones de aquellos acontecimientos merecerían un mayor espacio y desbordan los límites de esta breve narración. Aquella mujer tuvo una influencia importante en la escalada de las acciones de los resistentes belgas contra el ejército alemán y es una muestra del espíritu de los exiliados de la revolución rusa en Bélgica durante la invasión nazi.

Marina Chafroff

Marina era hija de un oficial del ejército del Zar. Su marido, Georges Maroutaeff, era hijo de un ingeniero naval ruso. Ambos eran apátridas y pertenecían a familias que se habían exiliado durante los años que sucedieron a la revolución rusa. Georges llegó a Bélgica con su abuela y Marina con su madre.

Tenían dos hijos pequeños y vivían en el número 265 de la Chaussée d’Ixelles, en Bruselas.

Ella trabajaba de administrativo en una oficina y él en el parque móvil de la Wehrmacht

Cuando se produce la invasión alemana de Bélgica y después la de la Unión Soviética, muchos exiliados rusos aparcan las razones de su exilio (el régimen soviético) y sólo piensan en resistir al agresor de Bélgica y de Rusia. George dirige un grupo clandestino en Morsaint.

Marina reprochaba a las células de resistentes que sólo practicasen el sabotaje contra medios e instalaciones del ejército alemán, mientras los oficiales y soldados de la Wehrmacht y de las SS se sentían seguros y a su gusto, se divertían en Bruselas y, en definitiva, campaban a sus anchas sin ser molestados. Oyendo radio Belgrado, comentó a los otros miembros del grupo que si los hombres no actuaban contra el ejército nazi como hacían ya los resistentes yugoeslavos, sería una mujer la que lo hiciese.

No le prestaron atención y Marina alquiló en secreto una habitación, no lejos del domicilio familiar, en el número 3 de la rue Cans.

El lugar no estaba lejos la “Kommandantur” alemana, instalada en el edificio por entonces recién inaugurado de la compañía belga de electricidad en la Plaza del Trono, tras el palacio real, confiscado por los alemanes.

Una coincidencia siniestra hace que, delante mismo del que fue cuartel general de la maquinaria genocida nazi, truene aún el lúgubre perfil de la estatua de Leopoldo II, invasor despiadado del Congo y un reconocido explotador y genocida del pueblo congolés.

En y de esas flamantes oficinas entraban y salían los oficiales del ejército ocupante

Algunos se hospedaban en el número 19 de la rue Marnix, al otro lado de la avenida

El 7 de diciembre de 1941, en la misma rue Marnix, Marina Chaffroff apuñala a un oficial alemán (la nota del alcalde colaboracionista de Bruselas lo llama “funcionario”)

En represalia los alemanes toman 60 rehenes y dan un plazo para que se entregue el agresor, so pena de fusilarlos.

Marina decide entregarse antes de que venza el ultimátum. Pero lo hace mediante otra agresión similar en el bulevar Adolf Max el 15 de diciembre (a un “empleado del ejército alemán” dice el nuevo aviso oficial, esta vez del teniente general Von Hammerstein).

En esta ocasión Marina se deja capturar y asume la autoría del primer ataque para así salvar a los rehenes.

Juicio y ejecución

Juzgada sumariamente es condenada a muerte, aunque el teniente general Von Hammerstein, militar de carrera y comandante del ejército alemán en Bélgica, suspende la ejecución de la pena, argumentando que, en situación similar,  él habría comprendido que una mujer alemana hubiese actuado del mismo modo (este general será sustituido más tarde por demasiado blando).

La Gestapo se hace cargo de Marina y la deporta a Alemania para asegurar así su ejecución lejos de Bélgica. Hacer desaparecer los cuerpos de opositores asesinados ha sido siempre una forma de evitar la memoria de las personas que no se doblegan ante los opresores, como se sabe por triste experiencia en España.

No fue una ejecución cualquiera sino una decapitación. Se cometió este asesinato el 31 de enero de 1942 en Colonia. Marina tenía 33 años.

Toda la familia fue investigada. Georges Maroutaeff fue detenido e interrogado. Su condición de obrero técnico en el parque móvil del ejército ocupante era una tapadera que funcionó, lo soltaron y pudo seguir saboteando convoyes y ayudando a los rusos que escapaban de los campos de concentración, hasta 1944 cuando su grupo fue denunciado y atacado por soldados alemanes en su base de Morsaint, Grez Doiceau. Allí ha vivido hasta su muerte hace dos años. Escapó de la encerrona por un subterráneo, pero con graves heridas en un brazo.

Los dos hermanos de Marina tuvieron que mostrarse colaboradores. Fueron alistados ambos en la Legión Valonia, con los voluntarios que bajo las órdenes del fascista católico León Degrelle combatieron al lado del ejército nazi como adscritos a las Waffen SS en el frente del Este.

La madre de Marina, con la que siguieron creciendo sus dos niños, nunca pudo asimilar lo sucedido y responsabilizó al grupo de partisanos rusos y, en particular, al marido de Marina, de haberla implicado en esa lucha que la llevó a la muerte. Los dos hijos de Marina y Georges han vivido todos estos años con la pena de aquella pérdida que cuando niños no pudieron entender.

Repercusiones y olvido

El partido comunista belga ignoró el heroísmo de Marina por considerarlo inoportuno. Sin embargo las fuerzas ocupantes consideraron en sus informes que la población ya no les toleraba y que una nueva forma de resistencia había surgido en Bélgica.

La bibliografía sobre Marina Chafroff es practicamente inexistente y son muy pocas las menciones de su acción en los libros sobre la resistencia en Bélgica (hay algo en Maxime Steinberg et José Gotovich, Otages de la terreur nazi: le bulgare Angheloff et son groupe de partisans juifs, Bruxelles 1940-1943, Bruselas ULBPress, pág.23). El grupo de Georges Maroutaeff  aparece citado en varios lugares (e.g: De Troyer, François, L’impossible oubli, 3 vols. Bruselas 1960).

Gracias a su director, Jean-Jacques Bouchez, consulté también datos de los archivos del Museo Nacional de la Resistencia de Bruselas, donde por cierto hay una sala dedicada a las Brigadas Internacionales de nuestra guerra civil

http://www.patrimoineculturel.cfwb.be/index.php?id=8301

http://www.survivorstvseries.com/Musee.htm

Los documentos periodísticos los encontré en la hemeroteca de la Biblioteca Real de Bélgica. Otros datos los pude consultar en los Servicios Federales de Archivos y Documentación de la Dirección de Víctimas de Guerra de Bélgica, gracias a la autorización de la familia Maroutaeff y a la ayuda inestimable de la archivera y documentalista Madame Marie Lejeune. La foto del expediente de repatriación de sus restos mortales, solicitada por su madre, presenta ya a todas luces el rostro del cautiverio

Pero, sobre todo, han sido Georges Maroutaeff y Mary Larda los que me dieron a conocer, en varias entrevistas entrañables en su propia casa, lo que aquí os he contado y muchas otras cosas que preceden y rodean la historia de Marina Chafroff y que darían materia para un libro que no creo que yo llegue a poder escribir.

Estas líneas son un testimonio de amistad hacia ellos, que me dedicaron no sólo su tiempo sino también su amistad.

Reflexión

Pienso que Marina Chafroff, apátrida, modesta oficinista y madre de familia, simboliza con su rebeldía la rabia de millones de rusos, de las innumerables víctimas anónimas de los absolutismos y totalitarismos que martirizaron a las gentes de Rusia desde el principio hasta casi el final del siglo XX, de las naciones de Europa probablemente las más numerosas dentro de la marea de muertos inocentes ocasionados por la barbarie durante el siglo más sanguinario de nuestra historia.

Cuando se ha vuelto una costumbre denigrar los defectos y debilidades de los dirigentes e instituciones europeas y su supuesta “falta de legitimidad democrática”, hasta el punto que algunos candidatos a elecciones parlamentarias y presidenciales ganen numerosos votos propugnando el desmantelamiento de la Unión Europea, pienso que estamos ante una triste amnesia de lo que se vivía en España y en Europa hace tan sólo siete u ocho décadas.

No estamos ni estaremos nunca en el mejor de los mundos. El sano espíritu de rebelión no debe desaparecer, pues causas no nos faltan, pero creo que tampoco debemos permitir que se extinga el laborioso milagro de una Europa surgida del dolor de cientos de millones de personas sacrificadas en siglos de guerras y matanzas.

17 comentarios leave one →
  1. 31 enero, 2012 08:25

    Gran trabajo!. Y cuanta razón llevas
    Saludos

    Pere

  2. 31 enero, 2012 22:53

    Ramón, esta historia es en cierto modo espeluznante, pone la piel de gallina.
    Y tu texto derrocha emoción, se nota que es un trabajo hecho con cariño.
    ¡qué vida!

  3. Carmen Casado permalink
    2 febrero, 2012 18:47

    Maravillosa cronica sobre una gran mujer que tuvo un final tragico y terrorifico, me ha emocionado y conmovido.
    Gracias por darnosla a conocer y tambien tu blog que es muy interesante
    Carmen Casado

  4. 2 febrero, 2012 20:13

    Pere, Mercedes, Carmen,

    Os agradezco mucho vuestros comentarios.

    Hoy en día se olvida que hace siete décadas vivir y pensar libremente en Europa era tan arriesgado como lo es hoy en Siria, por poner un ejemplo que está todos los días en los periódicos. La mayoría de los que entonces se arriesgaron han caído en el olvido, pero del fruto de aquella lucha vivimos hoy nosotros.

    Hay que aprovechar cualquier ocasión de explicar esto a los jóvenes (y a los ya no tan jóvenes) y animarles a no decaer y a no “tirar el bebé con el agua de la bañera”, por decirlo de manera metafórica.

    Saludos amistosos

    Ramón

  5. Dolores Soler-Espiauba permalink
    5 febrero, 2012 00:21

    Hablas de esta valiente mujer, Ramón,y de su entorno, con auténtico cariño, y es muy valioso el homenaje que le brindas con este trabajo. Me gusta el punto de partida: El cementerio de Ixelles, donde leías el periódico. Hay muchas tumbas por el mundo que te “llaman”, y la tumba de una mujer joven, decapitada (!) es algo muy fuerte.
    Me gusta también la defensa que haces de Europa en las últimas líneas. A pesar del desbarajuste y del “sálvese quien pueda” actual, tenemos que agarrarnos a ella y tenemos que mostrar que todo ese sufrimiento que describes nos ha hecho lo que somos, nos ha ayudado a crecer como europeos.
    Bravo también por tus fotos marítimas y tu poema a Marie.
    ¿Cuándo nos vemos?
    Desde Bruselas,
    Dolores, de Alfaz del Pi

  6. 7 febrero, 2012 21:45

    Cette chronique est très émouvante.
    C’est un bel hommage que tu rends, Ramón, à Marina Chafroff.
    C’est une ombre qui sort de l’ombre.

    Amitié

    Agnès

  7. 9 marzo, 2012 00:12

    ramon–what a fantastic story, although i probably only understand about 50%. how did you get all those wonderful clippings and official documents?

    how are you–are you still in Italy? I may come to Paris in early July–where are you?

  8. 9 marzo, 2012 08:53

    Hello Barbara!

    Good to hear from you! As you see, I was in Brussels when I knew about this forgotten woman and contacted her family. I felt she deserved recognition. Concerning documents: my research and the help of official archives provided the information.

    Italy is now in my heart and in my memories, more than ever, but the academic year in Rome ended last september. I’m now between Sweden and Spain. Happy to know that you plan to come to Europe! (More on your mailbox)

    Cheers

    Ramón

  9. MAROUTAEFF-FOUTREL Marie-Claude permalink
    15 enero, 2013 14:41

    Merci de m’avoir permis de découvrir Marina, cette femme à la destinée si surprenante, qui m’a toujours fascinée, mon beau père en parlait si peu, et avec tant de pudeur. Cette femme si courageuse qui a changé la destinée de notre pays , en y laissant sa vie.

    • 15 enero, 2013 19:26

      Merci Marie-Claude !

      Votre message c’est la meilleure récompense que je pourrais avoir pour mon modeste travail. C’est grâce aux heures d’entretiens que Georges et Mary m’ont dédié que je suis arrivé non seulement à reconstruire la trajectoire héroïque de Marina sinon aussi à aimer sincèrement ces deux personnes merveilleuses.

      J’espère que Mary va bien, je m’inquiète de ne pas avoir eu nouvelles d’elle après sa lettre me communiquant le décès de Georges.

      Salutations cordiales

      Ramón

  10. 17 enero, 2013 17:35

    Bonjour,

    Je suis le petit fils de Georges Maroutaëff, c’est en faisant des recherches sur le passé de mes grands-parent Mary et Georges que j’ai découvert votre splendide article qui m’a profondément ému. Même si je connaisais son histoire, c’est un bel hommage que vous leurs avez rendu à tous.
    Merci+++

    Dimitri Maroutaëff

    • 17 enero, 2013 19:15

      Merci Dimitri,

      Je vais vous écrire à votre adresse émail tranquillement. Je crois me souvenir que nous nous sommes salué un jour chez vos grand parents à la maison de Grez-Doiceau quand je étais là en visite. Je suis très ému pour vos commentaires, le votre et celui de Marie-Claude, qui me disse que vous êtes très intéressé à recueillir témoignages et documents de votre famille.

      Mes souvenirs des entretiens avec Youri et Mary sont un trésor d’humanité et gentillesse que je conserve soigneusement.

      À bientôt

      Très cordialement

      Ramón

    • Libert Alain permalink
      31 octubre, 2014 17:30

      Bonjour, je suis le réalisateur d’un film consacré aux missions de la résistance en Belgique durant la seconde guerre mondiale.En 2013, j’ai rencontré Mary Varda à son domicile et je vou ai aussi contacté pour pouvoir utiliser vos doculents photos.Je viens d’apprendre le déces de Mary alors que je présente le film ce 11 novembre 214. Pourriez-vous me mettre en contact avec le petit fils de Mary et Georges.Il serait certainement interessé à voir le film.
      Merci d’avance.
      Mon nom est Alain Libert

  11. Maroutaeff Odile permalink
    20 mayo, 2016 12:22

    Merci beaucoup pour ce bel hommage à ma grand-mère que je n’ai jamais connue, celui-ci donne plus de sens au vide laissé par son absence, qui a eu bien des répercussions pour mon père, son fils, Vadim – et indirectement à nous, Odile et Eléonore, ses petites-filles…
    Beau travail, merci encore
    Odile Maroutaëff

    • 20 mayo, 2016 22:18

      Votre message me rende heureux, Odile, puisque mon texte, a été en effet écrit consciemment comme un hommage à votre grande-mère, avec l’aide précieuse des entretiens que votre grande-père Georges et Mary ont eu la confiance de m’octroyer.

      Cette écho que m’arrive de vous aujourd’hui m’a beaucoup ému. Je vous écrirai un message email tout de suite.

      Mon sincère hommage à vous, votre soeur et votre père Vadim

      Ramón

  12. Vadim Maroutaeff permalink
    24 mayo, 2016 12:27

    …à la suite du commentaire de ma fille Odile, je découvre, un peu tardivement, votre travail et vous remercie pour l’intérêt que vous portez à notre famille.
    Je suis à votre disposition pour préciser et éclairer quelques points, ceci via nos mails respectifs.
    Pour rappel mon frère Nikita et moi-même, Vadim, sommes les fils de Youra et Marina Maroutaeff. J’ai deux filles : Odile et Eléonore..et mon frère Nikita à un fil:Michel.
    Mon frère et moi avons cruelement subis les conséquences décrites dans vos documents.
    j’étais personnellement présent lors de l’assaut , en 1944, qui a vus l’incendie de notre maison de Morsaint..j’en suis d’ailleurs le seul témoin oculaire…
    Merci encore et peut-être à bientôt..
    Vadim Maroutaeff

  13. 24 mayo, 2016 18:25

    Vadim,

    C’est moi qui doit vous remercier. J’étais certain que les épisodes que Youra me racontait, et leurs séquelles, surtout la perte de votre mère, si exceptionnelle, si idéaliste et si courageuse, vous avaient fait souffrir énormément à Nikita, et surtout à vous, l’aîné (votre père était aussi conscient des conséquences). De votre présence pendant l’assaut je ne me rappel avoir écouté en parler à Youra, et ça me choque beaucoup, mais je vais écouter à nouveau les enregistrements.

    Bien sûr que je suis à votre disposition pour communiquer par émail et pour vous rencontrer à Bruxelles, si mes plans de fin d’août se concrétisent. Odile a mon adresse émail. En tout cas, j’essaye de vous écrire dans la semaine.

    Ramón Puig

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