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Retorno a Pilane

17 agosto, 2012

El 24 de agosto del año pasado presenté en este blog mis fotos y comentarios sobre la exposición de escultura al aire libre que, cada verano, se repite en Pilane, en la isla de Tjörn, a menos de una hora y media en coche al norte de Gotemburgo. Este año he vuelto y el placer de pasear por aquel paraje compensa el viaje con creces.

Aunque, la verdad es que la exposición no me ha deparado tantas gratas sorpresas como el verano pasado.

Por su situación sobre la colina, destaca una especie de partenón de madera, instalación de Zhang Huan, que afirma haber utilizado las piezas de un antiguo templo chino con 400 años de antigüedad, al parecer exportadas en toda legalidad.

Dentro ha colocado una banal estatua de Mao Tse Tung en fibra de vidrio, con lo que el título resulta más bien irónico: “Spread the sunshine over the earth”

Desde la vaguada montan la guardia del templo, cubiertos de nombres de compositores, dos de los habituales acurrucados que desde hace algunos años siguen saliendo de los moldes de Jaume Plensa, esta vez en bronce. Lo original es que del bajo vientre de cada uno de ellos brota un arbolillo a modo de falo florido, aunque en su título se refiere más bien al corazón: “The heart of the trees”.

Más contorsionado es una especie de orante, también obra de mármol de Jaume Plensa, al que ha llamado “Grand latent blanc”. Hace buen juego con las ovejas del parque también inclinadas hacia la tierra. El acurrucado parece en actitud de alimentar su alma con plegarias, mientras las ovejas buscan otro tipo de pastos. Ambos, sin embargo, están a ras del suelo.

Pero lo que le va mejor a este lugar prehistórico es el conjunto megalítico de Claes Hake, obra en granito que, no obstante su seriedad compositiva y su carácter un poco druídico, ha banalizado con el título de “Wall Street”, quizás por los juegos de la luz entre sus masas.

Así que no me resisto a añadir una foto que tomé precisamente en esa sede de Moloch hace tres años.

Tony Cragg ha cambiado de emplazamiento dos de sus esculturas del año pasado, a mi parecer con acierto. No en vano, este británico con taller principal en Wuppertal y otro en Suecia, en esta isla de Tjörn, es un asiduo del lugar. En primer lugar “Point of view”

Y otra también suya titulada “Incident”

La barca de Keith Edmier sigue en su sitio, aunque mejor instalada y recubierta en su interior de gránulos metálicos negros, como para simbolizar el paso del tiempo.

Imitando a los americanos, inventores de las “instalaciones”, como Bruce Nauman, ha usado una interjección imperativa para titularla: “You gotta go out, you don’t have to come back”. Puede que sea una invitación al viaje, así que me siento dentro de la barca y aguardo a ve si se alza como la alfombra de Aladino.

En vano, así que sigo mi paseo, al encuentro de más ovejas de Pilane, que siguen tan fotogénicas  y lanudas como el año pasado. Que no se me ofendan los ovinos, pero parecen instalaciones de Pop Art, aunque esta oveja no sea una cabra, no esté disecada y no haya venido Robert Rauschenberg a meterla en un neumático. Pero -¡ojo!- que todo se andará.

Acabo mi excursión dirigiéndome al soleado y campestre merendero de Pilane, al que se llega entre casas pintorescas, vallados y más ovejas de cabeza negra.

Y allí están amenazadores los tres cocodrilos de Erik Langert, esperando que alguien les arroje los restos de un bollo de canela o de un smörgås de gambas de la Costa Oeste

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