Vivir en un Rothko
Otra vez,
ante el mar mío
y
como aprendimos
de niños,
para, por, con,
contra, en, entre,
según, y sobre
el mar,
así
prepuesto,
recibido por las olas,
absorto
por las ondas
en este mar
de las horas magas
transportado,
secuestrado
estoy,
inmerso
en un rothko,
al alba.
Al fenecer
del día,
en la horas brujas
del crepúsculo,
a los cielos
torna el pintor
con su brocha
monacal
contemplativa.
Cuando
los aires
son plegaria
y la hora
propicia
nostalgias
y melancolía
hay
hipódromos
en las alturas,
jinetes
silenciosos
que cabalgan,
criaturas marinas
sobre mi cabeza
avanzan
y
me abandono
a las últimas luces
y a la última sangre
***
Celebración
Francisco Brines ha recibido hace unos días el premio Cervantes de manos del rey Felipe VI en su su vergel de Elca, muy cerca de Oliva y no lejos de esta playa; al día siguiente tuvo que ser tratado de una hernia, pero parece que sólo ha sido un sobresalto del que esperamos salga bien pues el poeta tiene 89 años.
Su obra ha sido ya citada en estas páginas, hoy la celebro de nuevo con sus versos :
.
EL REGRESO DEL MUNDO
A Andrés Trapiello
.
Abrir los ojos, después de que la noche
recluyera los astros en su amplia cueva rasa,
y ver, tras del cristal,
ya visibles los pájaros
en el fanal aún pálido del sol,
moviéndose en las ramas.
Y cantos que hacen mía la bóveda del aire.
Y sentir que aún me late en el pecho
el corazón del niño aquel,
y amar, en la mañana, la vida que pasó,
y esta maga sorpresa
de amar aún el mundo en la mañana.
Y en el nombre del mar, que está lejano
y azul, siempre tendido
desde el remoto amanecer del mundo,
persignarme la frente, luego el pecho,
los delicados hombros que ahora rozo,
y besar, con los labios del niño rescatado,
este mundo tan viejo,
que hoy no alcanzo a saber
por qué, si el amor no se ha muerto,
me quiere abandonar.
.
Francisco Brines, de La última costa, en Todos los rostros del pasado, antología, selección y prólogo de Dionisio Cañas, Galaxia Gutenberg, Círculo de lectores, 2007, p. 168
Nota bene sobre una poeta que se vino a vivir en un cuadro
Hace años tuve y leí con admiración y no sin envidia (pues me había presentado a otro premio de poesía años antes y me dieron calabazas) un poemario de la poeta Blanca Andreu con el que ganó el Premio Adonais en 1980. Se titulaba De una niña de provincias que se vino a vivir a un Chagall. Aquella obra fue considerada en el año 2013 por la revista Quimera una de las 10 mejores obras de poetas españoles desde 1978 y de las otras nueve una era de Brines : El otoño de las rosas.
El libro de Blanca Andreu -¡ay!- se me debió extraviar en alguna mudanza, lo que lamento mucho y trataré de buscar alguna edición.
Lo traigo a colación, porque cuando he escrito lo de vivir en un Rothko para encabezar esta entrada no estaba pensando en la obra de Blanca Andreu, pero ahora estoy seguro de que aquello de venirse a vivir en un Chagall ha debido de jugar en mi memoria cuando he pensado en vivir en un Rothko. Gracias a Oscar Merino Merchante que ha escrito sobre ella en babab.com he podido citar hoy un extracto de su poemario:
(…)
Me queda la mar media
Me queda la mar media en el triunfo del agua,
en el advenimiento de los espejos y de las aleaciones,
me queda la mar media y sus ahogados, cantiga y quemadura,
ebrios de agua profunda y profundo dolor.
Pero había un mar de la sangre más blanca
y del dolor apagado,
mar de la caza y muerte en montería, vino metal dormido y
baja luna.
Mar de los ventanales empapados para el amor más duro
con quien la soledad se atreve y canta, con crines antorchadas
y dibujada hoguera,
mar del amor más duro que decae como decae tu nombre:
el hombre que en mí tiembla y tu nombre primero.
(…)
Blanca Andreu
De una niña de provincias que se vino a vivir a un Chagall, premio Adonais 1980
+++++
Postscriptum
(16 de mayo 2021 a las 17:13 horas)
UNA LIBRERIA VETERANA FUNDADA EN 1969 SE QUEMÓ LA SEMANA PASADA EN MALAGA
La librería Proteo de Málaga ha sufrido un devastador incendio, más detalles AQUÍ
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En lugar de con lozanas cariátides, debería empezar esta entrada con alguna imagen de brujas, pues escribo esto al despertar de la noche de Walpurgis, el Valborg sueco, con su vigilia de fuegos al aire libre y de cantos que celebran el ecuador de la primavera.
De aquelarres de brujas también entendía Goya, pero en la festividad escandinava no queda mucho de eso, más bien se celebran los días de la primavera soleada, fresca y luminosa que prometen el ansiado verano, con la flores eclosionando por todas partes.
Así que dedico esta entrada a algunas escenas de esta última semana de paseos por la Venecia del norte.

Los magnolios rebosan con flores

y los bancos invitan a los viejos a la cháchara

Tampoco faltan jóvenes (¡ay ay ay con la distancia «social»!) que mantienen animadas conversaciones…

Al fin y al cabo, de eso parece tratarse en la «redes sociales».
¿Qué tal algo de teletrabajo en el parque?

Tampoco faltan las obras en las calles, que la llegada del buen tiempo multiplica cada año por estas fechas…

de las que hay formas agradables de escaparse, por ejemplo llevándose la merienda al borde del canal.

Pero no todo es alegría. Justo frente a esta tranquila orilla ocurre algo que va a cambiar la fisionomía tradicional de este canal del centro de la ciudad.

El Saigón flotante, turístico y popular restaurante vietnamita, hace agua. Con él desaparecerá una peniche gastronómica que durante treinta años, ha flotado en el canal, anclada junto a una de las plazas más céntricas y a dos pasos del mercado central, el Saluhallen.
Así son los contrastes de esta primavera: mientras florecen las orilla verde de este canal de las barcas de turistas, una saga gastro-náutica naufraga.

…
Choices
Mas quien no se consuela es porque no quiere.
Habrá quien elija el krog (mesón), aunque sea con horarios y aforos limitados en estos tiempos pandémicos,
la iglesia del barrio,
sobre cuya fachada un simbólico farol anuncia otra clase de Luz,
o quien prefiera consolarse con una sesión de tortura. A escasos metros de la Iglesia baptista, se pueden adquirir variadísimas decoraciones epidérmicas, para llevárselas puestas.
Gotemburgo es hoy una meca del tatuaje.
…
Epílogo
No obstante, si paseas por la ciudad con los ojos abiertos, encuentras también motivos para sentir que en primavera hay quienes aún no han encontrado el acomodo deseado ni el alivio tan buscado.
Suecia es un país de acogida y, al mismo tiempo y para muchos de los que vinieron en busca de un mejor futuro, es asimismo una tierra de prolija espera.
¡Buena suerte, amigo!

Charles-Pierre Baudelaire (II)

Continuamos con la conmemoración del bicentenario del nacimiento de Charles-Pierre Baudelaire.
Como ya empecé a comentar el domingo pasado, aquellos análisis de poesía europea en francés o inglés -incluso en alemán con versos de Hölderlin– que en sus clases nos regalaba nuestro Profesor José Luis Rouillon Arróspide, trabajando sobre copias en ciclostil y a dos columnas (en la lengua original y en castellano) eran un lujo literario en la Lima de mediados de los años 60.
Analizamos poemas como la Ballade des pendus de François Villon, The Raven de Edgar Allan Poe – cuya obra ejerció una gran influencia en Baudelaire (*) -, To a Skylark de Percy Bysshe Shelley y además poemas de Verlaine, Mallarmé y de otros autores, entre los que ahora recuerdo.
Para aquellos análisis se manejaban las poéticas de Gaston Bachelard o los interrogantes que planteaba Georges Poulet en sus estudios sobre el tiempo literario, así como los arquetipos estudiados por Mircea Eliade y Carl Gustav Jung. Un lugar especial tuvo también la obra poética de Charles Peguy, en particular Le porche du mystère de la deuxiéme vertu.
Las clases no se limitaban a la poesía, pues incluyeron por ejemplo a Dostoievski, la prosa de Marcel Proust, una obra rayana con la poesía en sus transiciones entre el espacio y el tiempo de la memoria y otros autores
_____
Pero no seguiré divagando, pues toca continuar con Baudelaire, sobre quien hoy me limitaré a algunas reflexiones y a un par de poemas. Por algo se conmemora este mes el bicentenario de su nacimiento el nueve de abril de 1821. Con tal motivo, en estas ultimas semanas he vuelto a enfrascarme en algunos aspectos de su evolución literaria, desde su romanticismo juvenil hasta Las flores del mal, una obra que se considera hoy el hito fundador del simbolismo, e incluso precursora del surrealismo. Pero a esto de las etapas y los movimientos de la historia de la poesía moderna es mejor no darle demasiada importancia. Hay algo de encorsetamiento simplificador en ello cuando se le da excesiva relevancia.
Lo que es bien conocido es que Charles-Pierre no fue un poeta de los que plasman el poema a la primera inspiración, pues a pesar de su fama de adicto a los estimulantes opiáceos y a otras hierbas, al fondo de su poesía subyace una enorme cultura de la literatura clásica y no sólo de la francesa, sino también de las obras del romanticismo anglosajón.
Por otro lado, si prestamos atención a su proceso creativo y a sus notas y si, por ejemplo, examinamos la cronología de sus Pequeños poemas en prosa, hallamos que un buen número de las poesías de Las flores del mal han sido precedidas por una labor previa en forma de cuentos o ensayos literarios, en algún caso cercanos a lo que hoy se denomina microrrelato. El poeta, como otros autores de su tiempo practicaban asiduamente el género periodístico
Extraigamos un caso de esta labor preparatoria: el 24 de octubre de 1857 publica en el periódico Le Présent su «poema en prosa» en siete párrafos titulado «Un hémisphère dans une chevelure»; y el 20 de mayo de 1859 da a las prensas la composición poética en siete cuartetas «La chevelure», en Las flores del mal.
He destacado en negrita algunas coincidencias patentes entre lo que fue el ensayo en prosa y lo que luego fue el poema:
POEMA «La chevelure» (1859) COTEJADO CON «Un hémisphère dans une chevelure» (1857)
de Charles Baudelaire
.
VERSIÓN BILINGÜE FRANCÉS – CASTELLANO DE «LA CHEVELURE» – «LA CABELLERA
DE CHARLES BAUDELAIRE
.
Algunas reflexiones
La labor poética en la vida y obra de Baudelaire no es sólo una búsqueda permanente de la forma que responda fielmente a su sentimiento de la naturaleza en la transposición de la misma, es también laboriosidad de una mística carnal y terrestre de las cosas y de la existencia entre ellas y frente a ellas.
La crítica le fue a menudo adversa y la absurda condena de algunos de los poemas de Las flores del mal en 1857 le obligó a doblegarse sumisamente tras un proceso amargo e inconsecuente. No le fue fácil mantener su actividad creativa, crítica y periodística en aquellas circunstancias, que hicieron muy difícil la tarea de su penalizado editor y su propia subsistencia.
En carta a Richard Wagner en octubre de 1860 escribe: «considero el acto del suicidio como el más razonable de la vida».
Sin embargo en mayo de 1861 escribe una hermosa carta a su madre en que reafirma la auto-confianza en su capacidad creadora.
A pesar de todo declina en diciembre la invitación a ocupar un sillón de la Academia, que había solicitado en noviembre de ese año. Por consejo de amigos, para evitar el «escándalo» que su entrada en la institución levantaría, retiró en diciembre su candidatura.
En Mon coeur mis à nu («Mi corazón al desnudo») afirmaba: «Hoy 23 de enero de 1862, he experimentado un presentimiento singular, he sentido pasar sobre mí el viento del ala de la imbecilidad» (le vent de l’aile de l’imbécillité).
Pero su producción de escritos y publicaciones continúa tenazmente. Su admiración por Delacroix, que muere en agosto de 1863, y sus estudios sobre su vida y obra, reflejan una analogía entre el dramatismo naturalista de la obra del pintor y la lucha incesante de Baudelaire consigo mismo y contra sus dependencias, de la que intenta descansar en las breves escapadas a Honfleur a casa de su madre. «Estoy muy cansado de Francia y deseo olvidarla por algún tiempo» expresaba ya en julio de aquel año. Si bien entre junio y diciembre ha publicado nueve poemas en prosa nuevos.
En abril de 1864 se va a vivir a Bruselas, invitado por el Círculo Literario y Artístico para impartir una serie de conferencias. Se instala en el Hôtel du Grand Miroir. En conjunto sus conferencias congregan un público limitado y no tienen la recepción deseada. Tampoco consigue encontrar un editor. Su salud se deteriora y su carácter se agria. Toma muchísimas notas, cada vez más corrosivas, con vistas a una obra en que descarga su malhumor contra Bélgica y los belgas (***), una especie de leyenda gris-negra llena de mala uva y de sarcasmos.
En 1865 Mallarmé (a los 23 años) y Verlaine (26 años) publican un poema en prosa el primero, en el que la segunda parte es una meditación sobre la obra de Baudelaire, y el segundo tres artículos entusiastas sobre el mismo tema.
Baudelaire (44 años) viaja desde Bruselas a Honfleur durante once días de julio, a casa de su madre, para liberarse de algún modo de la presión de su crítica situación financiera.
En 1866 sufre una caída durante su visita el 15 de marzo con Felicien Rops a la iglesia de Saint-Loup en Namur, que ha calificado como «la obra maestra de las obras maestras de los jesuitas», «maravilla siniestra y galante». No se repondrá del traumatismo, pues el 30 del mismo mes le afecta un derrame cerebral, del que queda hemipléjico y afásico. Es atendido en el Instituto Saint-Jean et Sainte-Elisabeth y en el Hôtel du Grand Miroir de Bruselas. Su madre acude para llevárselo a París donde parece que aún puede escuchar las conversaciones de sus amigos que se alternan para acompañarle y la música de Wagner interpretada al piano por la pianista Mme. Paul Meurice.
El 31 de octubre de 1867 muere Charles-Pierre Baudelaire a los cuarenta y seis años de edad en París en la clínica del Dr.Duval. Había nacido el 9 de abril de 1821, también en París.
El 2 de setiembre es enterrado en el cementerio de Montparnasse. Su madre fallecerá el 16 de agosto de 1871.
Un poema emblemático
Baudelaire nos dejó una imagen alegórica del poeta, en cierto modo un símbolo de sí mismo.
Atendiendo al comentario del domingo pasado de Luisa, mi amable lectora y amiga, me he entretenido en traducirlo para todos vosotros…
L’albatros
Charles Baudelaire
Souvent, pour s’amuser, les hommes d’équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.A peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l’azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons traîner à côté d’eux.Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule !
Lui, naguère si beau, qu’il est comique et laid !
L’un agace son bec avec un brûle-gueule,
L’autre mime, en boitant, l’infirme qui volait !Le Poète est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l’archer ;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l’empêchent de marcher..
El albatros
A menudo, por diversión, el equipaje
captura algún albatros, vastas aves marinas,
que indolentes escoltan en su viaje
al navío que surca las amargas simas.
.
Apenas los han dejado tirados por cubierta,
que ya estos reyes del cielo, torpes y vejados,
sus grandes alas blancas en figura patética
dejan como remos arrastrarse al costado.
.
¡Qué patoso y que flojo es el viajero alado!
¡Él, que tan bello fue, qué cómico y qué feo!
¡Uno, como mísera pipa, da golpes con el pico,
el otro parece, cojeando, un lisiado volante!
.
El poeta asemeja a un príncipe de las nubes
que persigue la tormenta y se ríe del arquero;
exiliado por tierra en medio de las burlas,
sus alas de gigante le impiden caminar.
.
Charles Baudelaire, Les Fleures du Mal (****) La traducción es mía
Referencias y Notas:
(*) Baudelaire, Charles, Edgar Allan Poe, sa vie et ses ouvrages, (traducción al francés, con adaptaciones y correcciones, de una introducción a las obras de Poe del crítico americano John M. Daniel en 1850 y de una noticia necrológica sobre Poe de John R, Thompson en 1849), Revue de Paris, 1852. El texto completo ocupa las páginas 319 a 346 de la obra citada a continuación, a las que siguen sus Notes nouvelles sur Edgar Poe en las páginas 346 a 351.
(**) Baudelaire, Charles, Oeuvres complètes, Éditions du Seuil, Paris 1968
(***) Pauvre Belgique, ibidem. pp. 653 – 659 y Amoenitates belgicae, ibidem. pp. 699 – 702.
(****) Las imágenes del poema se basan en la experiencia de su viaje en barco en dirección a Calcuta, enviado por su padrastro cuando Baudelaire tenía 20 años (se embarca el 9 de junio de 1841) para tratar de enderezar su vida libertina y dispendiosa en París. El viaje no concluyó, pues, llegado a la Isla Bourbon (la Réunion), el joven decidió el 20 de octubre volverse a Francia, adonde llega el 15 de febrero de 1842 en un buque que hacía escala en Ciudad del Cabo.
.
(Las traducciones son mías)
Charles-Pierre Baudelaire (I)
Los estudios del Bachillerato me habían dejado un recuerdo confuso («confusas palabras» leería años más tarde en «Las flores del mal») del padre de «la poesía simbolista». El término Simbolismo se acuñaría veinte años después de su muerte.
Ese recuerdo brumoso estaba ligado a la censura de las malas influencias literarias en la mente de los alumnos adolescentes de un colegio católico en la España de los años 50 del siglo pasado, entre las cuales Charles Baudelaire (1821 – 1867) ocupaba el liderazgo.
Pero serían precisamente las clases de un profesor jesuita (*), en mis estudios universitarios de Letras, las que me convirtieron en un devoto lector del poeta que, más allá de la anécdota de su condena como maldito por pudorosos jueces franceses en agosto de 1857, se me revelaba como un ensayista y un renovador de la crítica del arte, un artífice de la prosa poética y, por supuesto, como el iniciador de una forma de escribir poesía de la que todavía hoy somos deudores.
Fue a través de las lecturas que aquel maestro nos presentaba di mis primeros pasos en la lengua francesa y descubrí la crítica literaria a través de un libro excelente («La conscience critique» de Georges Poulet, Librairie José Corti, Paris 1971).
En sus páginas se subrayaba esta definición del poeta:
El poeta, situado sobre uno de los puntos de la circunferencia de la humanidad, devuelve sobre la misma línea en vibraciones más melodiosas el pensamiento que se le ha transmitido
Poulet,op.cit. p.47
Un poeta cuando en sus Flores del mal traza el retrato de conductas y dependencias irrefrenables, derrama compasión en sus retratos de nuestras fragilidades
Je vois s’épanouir vos passions novices;
Sombres ou lumineux, je vis vos jours perdus;
Mon coeur multiplié jouit de tous vos vices!
Mon âme resplendit de toutes vos vertus!
…
Yo veo cómo florecen vuestras pasiones novicias;
sombríos o luminosos, vivo vuestros días perdidos;
¡mi corazón henchido goza de todos vuestros vicios!
¡mi alma resplandece con todas vuestras virtudes!
.
Extracto de «Les petites vieilles», Oeuvres complètes, Éditions du Seuil, Paris 1968, p.98 (traducción propia)
Comenzó mi peregrinaje por la obra de Baudelaire, cuna de la modernidad poética occidental, por dos poemas que son como impulsos complementarios, vertical y horizontal, de la mente en comunicación con la naturaleza, o la naturaleza que vibra en la mente del poeta, en un viaje de ida y vuelta cuyos movimientos finales son los que el lector mime en su propio espíritu.
Élévation
Au-dessus des étangs, au-dessus des vallées,
Des montagnes, des bois, des nuages, des mers,
Par delà le soleil, par de là les éthers,
Par delà les confins des sphères étoilées,.
Más alto que los estanques, más arriba de los valles,
de las montañas, los bosques, las nubes, los mares,
más allá del sol, más allá de los éteres,
más allá de los confines de las esferas esteladas,
.
Mon esprit, tu te meus avec agilité,
Et, comme un bon nageur qui se pâme dans l’onde,
Tu sillonnes gaiement l’immensité profonde
Avec une indicible et mâle volupté..
Mi espíritu, ágilmente te mueves
y, como buen nadador que se abandona a la ola,
alegremente atraviesas la inmensidad profunda
con una indecible voluptuosidad viril.
.
Envole-toi bien loin de ces miasmes morbides;
Va te purifier dans l’air supérieur,
Et bois, comme une pure et divine liqueur,
Le feu clair qui remplit les espaces limpides..
Aléjate en tu vuelo de estos miasmas mórbidos;
ve a purificarte en el aire superior,
y bebe, como un puro y divino licor,
el fuego claro que inunda los espacios límpidos.
.
Derrière les ennuis et les vastes chagrins
Qui chargent de leur poids l’existence brumeuse,
Heureux celui qui peut d’une aile vigoureuse
S’élancer vers les champs lumineux et sereins;.
Dejando atrás las tristezas y los vastos tormentos
que agobian con su peso la existencia brumosa,
feliz es quien puede con ala vigorosa
volar hacia los campos luminosos y serenos.
.
Celui dont les pensers, comme des alouettes,
Vers les cieux le matin prennent un libre essor,
— Qui plane sur la vie, et comprend sans effort
Le langage des fleurs et des choses muettes!.
Aquél cuyos pensamientos, a manera de alondras,
de mañana se alzan libres hacia el cénit del cielo,
– ¡quien sobrevuela la vida, y comprende sin esfuerzo
el habla de las flores y el silencio de las cosas!
.
Les Fleurs du Mal, Oeuvres complètes, Éditions du Seuil, Paris 1968, p.46 (traducción propia)
Correspondances
La Nature est un temple où de vivants piliers
Laissent parfois sortir de confuses paroles;
L’homme y passe à travers des forêts de symboles
Qui l’observent avec des regards familiers..
La Naturaleza es un templo cuyos pilares vivos
dejan salir a veces sus mensajes confusos;
el hombre lo atraviesa entre bosques de símbolos
que con miradas familiares le observan.
.
Comme de longs échos qui de loin se confondent
Dans une ténébreuse et profonde unité,
Vaste comme la nuit et comme la clarté,
Les parfums, les couleurs et les sons se répondent..
Como largos ecos que lejos se confunden
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la noche y como la claridad,
perfumes, colores y sonidos se responden.
.
II est des parfums frais comme des chairs d’enfants,
Doux comme les hautbois, verts comme les prairies,
— Et d’autres, corrompus, riches et triomphants,.
Hay perfumes frescos como la piel de los niños,
dulces como oboes, verdes como praderas,
-Y hay otros corrompidos, ricos y triunfantes,
.
Ayant l’expansion des choses infinies,
Comme l’ambre, le musc, le benjoin et l’encens,
Qui chantent les transports de l’esprit et des sens..
que poseen la expansión de cosas infinitas,
como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso,
que cantan los embelesos de la mente y los sentidos.
.
Les Fleurs du Mal, Oeuvres complètes, Éditions du Seuil, Paris 1968, p.46 (traducción propia)
(*) José Luis Rouillon Arróspide S.J. (1928 – 2001), en esta entrada del blog, al final se citan las obras de mi recordado maestro.
Mis vecinas las urracas: constructoras
Mis pensamientos van hoy hacia el Perú en su espinosa jornada de elecciones generales
.
Tengo una pareja que ha decidido instalarse en los rododendros del patio de enfrente. Cada mañana, mientras desayuno, observo su actividad febril desde la ventana de la cocina. Dice el refrán que la primavera la sangre altera. En el caso de Urrico y Urrica -así las he bautizado con nombres de reminiscencia escandinava, pues son suecas- podríamos decir que la primavera la sangre acelera.
Van y vienen como una exhalación…
Ya lo habrán adivinado, han decidido construir su nido en los frondosos rododendros del patio vecino…

Urrica es más pequeña…

Según mis observaciones, ella se atarea en el interior de la cavidad que han considerado apropiada para construir el nido. No descarto que a veces también aporte algún material de construcción, pero es Urrico, más corpulento, el que va y viene sin parar, acarreando las ramillas que a modo de vigas introduce por la abertura.

Esto le supone un esfuerzo considerable y una «reflexión» nada desdeñable, pues la apertura es normalmente más estrecha y las ramillas son más largas, con lo cual tiene que ingeniárselas para introducirlas de punta e irlas deslizando al emplazamiento adecuado.
El interior de la «vivienda», a juzgar por la agitación que se observa en las hojas del rododendro, es bastante más amplio, a lo ancho y a lo alto, de lo que aparentan las dimensiones de la entrada. ¡Todo un trabajo arquitectónico!
Paso a paso se preparan en pareja para la procreación de una prole, que espero conocer más adelante.




Durante la mañana, vuela y vuela Urrico en busca de ramas y se afana Urrica dentro del habitáculo, preparando el lugar para la puesta que empieza a ser inminente (de ahí el afán del macho).
Serán entre cinco y ocho huevos que Urrica incubará sola durante alrededor de tres semanas, lo que tendrá a Urrico bien ocupado trayendo alimentos para la madre. Los pollitos serán atendidos por ambos progenitores, conciliando así actividades.




La voluntad irrefrenable de conseguir ramas para el nido ha llevado a Urrico a tratar de arrancarles directamente del árbol que tenemos frente a la ventana. Soy testigo de la forma en que tiraba del talle de una de ellas para separarla. Por desgracia, cuando ya aprestaba mi cámara para fijar la instantánea, alguien espantó al ave y nos privó de esa imagen.
Vengo de pasada a la cuestión de la mala imagen, que sobre todo en los pueblos de España, se tiene de la urraca, por pretextos como que «se comen el pienso de los gatos», «comen cualquier cosa que encuentran», «colman la paciencia a cualquiera con sus cánticos vocingleros pedigüeños», «son crueles», «son desvergonzadas y descaradas», en definitiva «son una pesadilla», etc.
Verdaderamente no acabo de entender esta mala prensa popular, que incluso lleva a intentar «cazarlas» poniendo como reclamo una de ellas en una jaula. ¿Para qué?
Contrasta tal animadversión a la pica-pica con el arrobamiento con el que se contemplan los mismos hábitos, por ejemplo, en buitres leonados o en azores, siendo así que las urracas son unas excelentes limpiadoras de los restos que perros y gatos, por ejemplo, dejan tras sí, por no hablar del control del exceso de insectos, beneficio este último por el que se alaba a las golondrinas, que sin embargo, son mucho menos limpias que la urracas.
De su fama de «ladronas», cierto es que le gusta arramblar con pequeños objetos que relucen, pero ¿acaso no leemos con indulgencia las clásicas historias de pacíficos ladrones de frac y chistera?
Hace pocos días, a uno de mis nietos le iban a festejar el cumpleaños con el juego de buscar pequeños huevos de chocolate envueltos en «papel de plata» de varios colores escondidos en el jardín de casa. ¡Veintiocho huevecillos de Pascua en total! que su madre había cuidadosamente distribuido la víspera por el pequeño jardín de su casa en Inglaterra. Cuando, cuál no sería la sorpresa, cuando, por la mañana del día del cumpleaños, al salir para iniciar el juego, descubrieron que sólo quedaban tres. Los otros veinticinco literalmente habían volado; uno de los envoltorios de estaño apareció en el jardín de los vecinos.
Se barrunta con fair play que los envoltorios de estaño sirven ahora de lecho de lujo para la cercana puesta de los huevos de alguna de las urracas del barrio…
.
Por hoy dejaremos a Urrica y Urrico ocupados en sus preparativos, esperando que ningún gato intrusivo venga a perturbar la paz del patio, en cuyo caso los gritos de las urracas llegarán al cielo
Oda a la urraca
Tengo una urraca que todo lo mira.
Aunque huidiza, ahí está, quizá un azar,
tira de la hebra, un deslizamiento al caer
sobre un montoncito de hierba de Ibirapuera.
En territorio agreste, lejos de mantener la calma
la urraca se manifiesta, insiste en un vuelo sin laberinto,
atraviesa el éter y anula el deseo yéndose por el costado,
se esfuma por el mejor lugar, su juicio en la fronda.
Repite un salto que es una línea, y abarca más,
embauca temprano a su adiestrador.Roberto Häsler (1958) en su poemario «Diario de la Urraca». Texto reproducido en «Periódico de poesía», nº 110, junio-julio 2018, UNAM, México.
Celebran ambos la vez, bordea el refrán
siempre a punto de perder la ocasión,
hurgando en tierra mansa, sobre hojas húmedas,
un hondo sentimiento de abandono.
.
¡Feliz primavera!
Notas:
- Sobre la protección que merecen ver aquí
Luces y sombras, trabajos y fatigas…

Ha pasado casi un año de aquellos anuncios de nuevas normalidades que algunos osados nos anunciaban a bombo y platillo. La realidad es que lo normal sigue siendo anormal y la «desanormalización» se hace esperar.
En el hemisferio norte los días primaverales se alargan y las noches, las del cielo, se acortan, porque tristemente ha habido otras noches que fueron las últimas para muchas vidas y quedan tantas penumbras que a muchísimos siguen agobiando.
Es tiempo para probar los límites de nuestra entereza y también para apoyar, escuchar y dar consuelo cuando a nuestros semejantes les fallan las fuerzas.
Parece que los días corrieran más despacio, se toman distancias, se evitan las aglomeraciones, hay colas para entrar en mercados y comercios, bares y restaurantes cierran temprano, los colegios han habilitado barracones provisorios para aumentar la distancia entre alumnos en las aulas, se aprenden expresiones nuevas, como eso de los cierres perimetrales, y nunca supimos tanto de mascarillas o sobre vacunas y sus efectos…

Sea como sea, Gotemburgo sigue en obras y su skyline erizado con grúas gigantes y torres de perforación de las obras del Västlänken
Hace algunos días, desde la altura del «Bastión Christina Regina» y en una tarde fría, filmaba yo la línea del cielo de Gotemburgo presidida por arboledas metálicas.
En anteriores entradas hemos ido contando la historia de este lumbricus magnus que avanza por las entrañas de la ciudad sin que la pandemia lo pare.
Esperando no fatigarles demasiado seguiré dando noticia de este descomunal proyecto. Confió en que llegaré a recorrer en tren ese largo túnel, que a los pensionistas no nos servirá de mucho (salvo para satisfacer nuestra curiosidad), pero, según prometen, habrá de agilizar el tránsito de mercancías y los viajes de los trabajadores entre el centro de Suecia y la provincia de Gotemburgo, así como por la costa oeste del país hacia el norte en dirección de Noruega y al sur hacia Dinamarca.
Para entonces, una ciudadanía más inmune se habituará, según dicen, a otra vacunación estacional, confiando en que se irá recuperando esa tan anhelada normalidad.
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Por mi parte, prometo solemnemente que el próximo domingo hablaremos de poesía…
¡aunque tengamos que adentrarnos por una selva oscura!
Junto al mar recordando a Bécquer

En una de estas últimas tardes de invierno, el miércoles pasado, anduvimos junto al mar al sur de Gotemburgo en Varberg. La ciudad se sitúa en la provincia de Halland.
La riba por donde paseábamos la bordean viviendas tradicionales de madera, pocas habitadas todo el año y en su mayoría vacacionales.

No hay en esas orillas muchos ancones en los que la arena haya formado playas, en la Costa Oeste de Suecia predominan los promontorios de granito.
No obstante, proliferan las típicas escalerillas para tomar un baño y los pequeños malecones de cemento para acercarse al agua.

Junto a algunas de ellas hay una aviso para que los bañistas no salten de cabeza al agua poco profunda.
No sé si por ese aviso o por la brisa fría que obligaba a subirse las solapas y abrigarse el cuello he recordado a Gustavo Adolfo Bécquer (1836 – 1870). De su prematura muerte (por neumonía) se conmemoraron los ciento cincuenta años en diciembre pasado, un aniversario que refrescó mi interés por sus Rimas y Leyendas, que tanto leíamos en nuestros años del bachillerato.
¡Qué hermoso es ver el día
coronado de fuego levantarse,
y, a su beso de lumbre,
brillar las olas y encenderse el aire!¡Qué hermoso es tras la lluvia
del triste otoño en la azulada tarde,
de las húmedas flores
el perfume aspirar hasta saciarse!¡Qué hermoso es cuando en copos
la blanca nieve silenciosa cae,
de las inquietas llamas
ver las rojizas lenguas agitarse!Qué hermoso es cuando hay sueño,
Rima LXVII
dormir bien… y roncar como un sochantre
y comer… y engordar… ¡y qué desgracia
que esto solo no baste!
El poco tiempo que el poeta tuvo le alcanzó para mucho, pero al leerle pensamos que fue pena que por más años no siguiese.
Hay una de sus rimas en la que, aludiendo a una mujer amada, escribe algo que podría también decirse de su vida
Tú eras el huracán, y yo la alta
torre que desafía su poder.
¡Tenías que estrellarte o que abatirme…!
¡No pudo ser!Tú eras el océano; y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén.
¡Tenías que romperte o que arrancarme…!
¡No pudo ser!Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados
Rima XLI
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque…
¡No pudo ser!

Cendal flotante de leve bruma,
rizada cinta de blanca espuma,
rumor sonoro
de arpa de oro,
beso del aura, onda de luz:
eso eres tú.Tú, sombra aérea, que cuantas veces
voy a tocarte te desvaneces
¡como la llama, como el sonido,
como la niebla, como el gemido
del lago azul!En mar sin playas onda sonante,
en el vacío cometa errante,
largo lamento
del ronco viento,
ansia perpetua de algo mejor,
¡eso soy yo!Yo, que a tus ojos, en mi agonía,
Rima XV
los ojos vuelvo de noche y día;
yo, que incansable corro y demente
¡tras una sombra, tras la hija ardiente
de una visión!
Hoy ya es primavera, quizás la estación del ansia perpetua de algo mejor…
Primavera vacilona
A final de febrero saludaba yo a la primavera, donde me veía ya transitando. A la orilla del mar el sol invitaba al paseo y la brisa se templaba.
Son quizás los aires más puros y serenos del año.
Por la costa del sur de Gotemburgo, las familias han salido a pasear y -¿por qué no?- los niños a trepar.
Los brotes del bosque son todavía tímidos, como frágiles periscopios en busca de una luz y un calor benignos.
Recordatorios
El invierno parecía en trance de despedida, en los parques quedaban las trazas de su paso…
El pasado martes, los restos del otoño yacían como recordatorios
Hojas de roble secas, cardos apergaminados
Hortensias deshidratadas, pero aún prestantes, erguidas
No obstante, junto al canal, ceremoniales, los patos (más abundantes que la patas) competían civilizadamente buscando compañera…
Nuncios
Los humildes heraldos de la primavera pedían paso.
Los hay vestidos de nazarenos…

A estos les dio su nombre un botánico triestino
Mientras que a la humilde campanilla de invierno, la snö droppe sueca (gota de nieve), Linneo la denominó en neolatín Galanthus nivalis, lo que podríamos traducir como galán níveo.
Lo que me hace pensar que el famoso Carl von Linné (1707–1778), nacido Carl Nilsson, que empezó a firmar sus primeros trabajos como Carl Linnæus (linn = tilo), no fue sólo un científico universal, también tuvo alma de poeta.
Las campanillas de invierno se acogen a la protección de los gigantes
o aparecen rodeadas de una corte aurea de capullos de hyemalis eranthis o helleborus hyemalis, en sueco gulsippa, lo que se podría traducir como melindrosa de oro (*).
Esa a la que en estado de capullo llamaría yo «gota de oro»
y que en castellano se llama acónito de invierno que no hay que confundir con la llamada perdición de lobo.
No alcanzo sin embargo a nombrar estos brotes que comienzan a salir sobre los tallos del bosque.
…
Hasta aquí mis últimos hallazgos de paseante, pues, de repente, el pasado miércoles, la primavera se mostró vacilona y
donde dije digo
dice temporal de nieve, que me saludó por la mañana, cuando para colmo tuve que ir de urgencia al dentista.
La foto que precede la tomé ya de vuelta a casa con una muela de menos.
Así lucía el barrio
En fin, mientras esto escribo, el cielo aún titubea.
En el parque la nieve ya se ha derretido, pero un viento frío agita todavía sus banderas
…
No hay que desanimarse, porque esta primavera, todavía renuente, arrancará su curso como siempre y dejará de vacilarnos.
Basta un poco de paciencia, las flores y las oscuras golondrinas volverán, pero aquella muela que el invierno se ha llevado, esa no volverá.
En todo caso los insectos saldrán de sus huevos o de sus crisálidas. Para ellos los jardineros han preparado los albergues
Las flores del troll hassel les aguardan desplegadas
Notas:
(*) Pero, atención, no se les ocurra meter en la boca la eranthis hyemalis o sus hojas, ni usarla como planta medicinal, salvo que quieran provocar dolor de tripas, vómitos o diarrea.
(**) Nota gráfica al comentario de Bernardo:





































































