Buenos propósitos y piadosos deseos
Esta señora romana del Metropolitan Museum de Nueva York parece concentrada en mejorar su futuro y formular algunos buenos propósitos que cambien su vida.
En aquellas salas fascinantes, dedicadas a la escultura del mundo antiguo, hay también otro caballero -si no me equivoco es el emperador Constantino-, que parece avizorar el horizonte en busca de su destino.
En cualquier caso, una de las notas que distinguen al hombre del animal no humano, es la de hacer buenos (o malos) propósitos, con preferencia cuando el año empieza. Pienso que hasta los creyentes en el ‘fin del mundo 2012’ estarán preparando su futuro, por ejemplo planeando un viaje astral que les saque de este planeta antes que el cumplimiento de la profecía maya nos aniquile.
Algunos nos proponemos adoptar hábitos de vida saludable.
Puede que haciendo ejercicio de forma regular, como, hace pocos días, estos animosos corredores en ‘la San Silvestre’ de Gotemburgo…
con ejercicios de natación en la piscina, que para algunos afortunados es el agua placentera de la piscina que se hizo construir Mussolini en las instalaciones olímpicas de Roma…
comiendo más verduras, mejor si son de la huerta de mi amigo Miquel en Benitatxell…
consumiendo cítricos levantinos (¡gracias Miquel!)
sonriendo más a menudo
Otro propósito, cada día más difícil de cumplir, es ahorrar para el día de mañana; por ejemplo, abriéndole una cartilla al niño, por ejemplo con el oro de los Reyes, como ilustra Rubens en el cuadro del Museo de Gotemburgo (la moneda que tomó de modelo puede que fuese un patagón).
¿Se gastaría Jesús en vino, pan y peces lo que San José le dejase?
Otra idea es la de salir más a menudo a pasear o al cine con nuestra pareja
Y ya que hablábamos al principio de que los animales no son capaces de hacer propósitos (aunque sí de proponerse algo) ¿no habrá quien decida adoptar un can abandonado? ¿Qué habrá ocurrido con este que merodeaba por las basuras en las áreas de la autovía A3 en tierras manchegas?
Probablemente había sido abandonado por uno de esos despiadados bípedos que explotan a los galgos hasta que ya no ganan las carreras. En Suecia hay una asociación que rehabilita y organiza la adopción de galgos y otras razas de perros abandonados en España por sus propietarios
Esto se alarga, pero que le vamos a hacer, hoy es el día de San Camello, o, mejor dicho de los Santos Camellos Magos y sus jinetes, los Reyes de Oriente.
Los reyes, los camellos y la aguja
Recordemos pues que la caravana de los reyes magos ha llegado, trayendo su carga de oro, incienso y mirra. ¡Ah de aquellos tiempos en que mi abuelo, el 5 de enero por la noche, les ponía paja delante de la chimenea para alimento de los fatigados camellos y naranjas para que se las comiesen los Reyes! Por la mañana sólo quedaban las briznas y las mondas. ¡Los Magos habían llegado y nosotros nos precipitábamos a abrir los paquetes!
Lo que no sabemos es si aquellos reyes y sus camellos, gracias a estos obsequios al rey de los cielos, lograron pasar por el ojo de la aguja y entrar en su reino.
Dicho sea de paso, este famoso aforismo de los evangelios me parece una mentira piadosa de Jesús, para consuelo de precarios. En realidad él sabía muy bien que la entrada en ese mítico reino es igual de imposible para ricos, para pobres y para las clases medias. Nadie puede colarse en una metáfora.
Pero sigamos con los siguientes capítulos de la historia, cuyo orden la liturgia católica ha trastocado colocando la fiesta de los santos inocentes por delante de la epifanía.
Veamos…
1 Herodes pone en marcha un plan de control de natalidad muy drástico. Este asunto ha interesado no sólo a los teólogos del Limbo sino también a los artistas y sus mecenas. Por ejemplo dio trabajo a Rubens y colaboradores (el cuadro les ha sido atribuido hace poco)
2 Gracias a disponer de información privilegiada, la Sagrada Familia, refinanciada con el oro de los magos, emigra al paraíso fiscal del Nilo. En camino se toman un descanso y escuchan un concierto de violín angélico en algún oasis cerca de Egipto.
Lo ilustra Caravaggio en ese sorprendente cuadro que se puede ver en Roma, en la Galería Doria Pamphili.
3 A la noticia de la muerte de Herodes, que naturalmente le llega por sus canales angélicos habituales, San José, con el oro que le habían dado los reyes abre una carpintería en Nazareth
Y ya que San José consiguió financiación a fondo perdido para abrir su pyme, yo formulo un deseo para el año 2012:
que revivan las empresas;
que, en lugar de especular, inviertan en empleos,
en dar trabajo a los parados de España,
para que vuelvan los jóvenes que se están marchando del país,
y que consigan lo mismo los desempleados y emigrantes de cualquier otra parte de nuestro mundo
para que no tengan que poner a su madre a pedir limosna en las escaleras de las iglesias
y para que los pequeños jesuses no se vean obligados a trabajar y puedan ir a la escuela (pues por ciencia infusa sólo el de Nazareth aprendía)
amén
Rêverie invernal
La radio transmite las notas de un piano. Es ese tipo de música que tendría que haber compuesto yo si hubiera sido compositor. ¿Lo fui en sueños? ¿Lo seré en mi próxima reencarnación? En cualquier caso a algunos nos sucede eso: se tiene la sensación de que una música que escuchamos es la que habríamos escrito ineluctablemente si la vida nos hubiera hecho compositores. Me ha pasado por ejemplo con algunas piezas de Heitor Villalobos o de Gabriel Fauré. El locutor me dice al final que se trata de un preludio y fuga de Dimitri Shostakóvich, en el piano de Vladimir Ashkenazy.
¿Es el invierno el que me pone en sintonía con el alma rusa?
Aún brincan sus acordes en mi cabeza cuando embarco en el 180, el Älvsnabben (“el rápido del río”), algo así como el “vaporetto” de Gotemburgo, que te lleva de una orilla a otra de la ría.
A estas horas, las aguas oscuras y agitadas hierven de reflejos y cuando bajo en la parada de Rosenlund, la plataforma fluvial se mueve con el oleaje.
La música se ha quedado en mi cabeza.
La central eléctrica es un castillo encantado.
El Tiempo, los años, nosotros
¡A fin de año, todos filósofos! sobre todo si nuestras percepciones sensoriales se embotan y nuestras intuiciones ontológicas se agudizan tras varias copas de champagne.
En vísperas de ese momento matemático, fruto de una concepción empírica del tiempo como sucesión de tramos del calendario, no estaría de más evocar a Henri Bergson y a sus ideas sobre el Tiempo como conciencia de la duración (así que hay tantos tiempos como conciencias), lo que sin embargo no cierra la discusión de una de las más socorridas cuestiones de la historia de la filosofía.
Este modesto bloguero tiende a pensar que el Tiempo, ese ente de razón, es sobre todo un ente de imaginación, algo así como una forma que hemos creado para canalizar nuestras sensaciones.
El Tiempo es los cambios que nos poseen, nos rodean y nos llevan, que nos atraviesan, sea que vengan de muy lejos o que irrumpan en este mismo instante desde nuestras propias células, desde la tierra sobre la que caminamos o desde el motor del autobús que nos lleva traqueteando sobre los adoquines de la ciudad.
¿Me explico? Seguramente no.
Así que no me queda más remedio que recurrir a la poesía y a las imágenes…
Seguiremos confundidos, seguiremos perdidos en el Tiempo, pero a lo largo del sueño de Ariadna nos mecerá la voz del verso y la hipnosis del espejo…
¿Son el poema y la imagen los mejores hilos para caminar por el laberinto del Tiempo?
Para mí, junto con la música (y es algo que de forma más brillante ya demostró Marcel Proust), forman la verdadera Santísima Trinidad, un poderoso trío a la hora de recuperar todo lo que la implacable “olvidadiza memoria” (la que Jules Supervielle cantó de forma inolvidable) se empeña en sustraernos.
Algún guasón me dirá que quien sacó a Ariadna de su sueño fue el dios Baco…
… ¡qué le vamos a hacer! ¡algunos sólo ven la dicha dentro de una botella!
Por el momento, con sumo respeto, dejemos a Bergson y a Proust en la estantería y sigamos la senda de las diez estrofas del poema “Los años” de Homero Aridjis (nacido en México en 1940)
Los años
I
En nuestras manos no están los años
los años están en sí mismos
más allá de nosotros.
En nuestras manos está el aire.
II
Los años están en su lugar, en apariencia,
porque fijándonos bien
no hay un lugar
donde estén los años.
III
Uno nunca se fija dónde pone los años,
o dónde cree ponerlos;
los días se quedan en nosotros
y no miran el lugar donde se han ido.
IV
Un año no nos lleva a otro,
se lleva a sí mismo;
o nos deja en nosotros,
mirándonos entre año y año.
V
Los años son como las cosas,
no nos sienten cuando los tocamos,
cuando mucho nos tocan
sin sentirnos.
VI
Al año próximo nunca llegamos,
nos quedamos en el año presente,
en nosotros,
de donde nunca salimos.
VII
Estábamos afuera de nosotros
cuando miramos pasar el año,
y nunca supimos que mirábamos
pasar nuestra ausencia.
VIII
Quizás en otro mundo
aquello que miramos un momento
no fue un momento,
fue un tiempo más largo que nuestra propia vida.
IX
Aprendemos a hablar cada día el mundo,
y creemos saber por completo
el lenguaje del año,
cuando ya nos deja.
X
El año es quizás el juego serio
de la vida en la tierra,
de lo que se da sin darse
y de lo presente ausente.
( Homero Aridjis, » Nueva expulsión del paraíso” (1990), en Ojos de otro mirar, New Directions books, Nueva York 2002, incluye traducción al inglés de Betty Ferber. Edición de Betty Ferber y George McWhirter)
Desde Gotemburgo
¡¡¡FELICES AÑOS NUEVOS!!!
El último microrrelato
Delia es una micropensadora incansable, ve y vive la realidad cotidiana como una concatenación sin fin de narraciones cortas. Su mente y su imaginación están siempre y a todas horas formando microrrelatos. Nada se pierde en el olvido y todo se trasforma en cuento. Las secuencias de los acontecimientos más banales son transformados por su talento de escritora y fluyen sin parar de su memoria al papel.
En compañía de Mario, Delia merienda hoy en casa de los Mañara. Hay “glögg”, el vino caliente con canela, dulces, café, coñac…
Sobre la mesa, dispuesta con discreta creatividad, hay diversas bandejas. La única concesión a las fiestas navideñas es un pequeño detalle entre los trozos de turrón y los mazapanes… El cerebro de Delia registra y narra interiormente:
Estamos pasando una agradable velada. Con los Mañara nos sentimos como en nuestra casa. Son muy buenos anfitriones. Por el contrario, Mario y yo hemos perdido esas dotes de organizadores de veladas y guateques que teníamos de jóvenes. Después de los cuarenta los festejos con amigos requieren otro tipo de puesta en escena, otras aptitudes…
¡Qué curioso! Esa bandeja… ese Papá Noel de mazapán es el único detalle navideño de la tarde. Seguramente lo han puesto con los dulces como una incitación a merendarse a Santa Claus en un acto simbólico de antropofagia navideña
¡Con lo que a mí me gusta el mazapán! Esta figurita lleva ahí desde el principio y nadie se la ha comido, lo haré yo discretamente y luego un traguito de ese coñac…
¡bienvenido al abismo de mi garganta!
Crunch, crunch, gloug, gloug… arggg… arggggg… cofff… coffff… iiiiiiih… iiiiihh… iiihhh… iihhhh… ihhhhhh….
Su mente está a punto de concluir un microrrelato en el que una figurita plástica con apariencia de mazapán protagoniza la narración.
Delia aún alcanza a exhalar mentalmente una especie de haiku:
Entre onomatopeyas vine al mundo
y con onomatopeyas lo abandono
En algún lugar del ultracielo, en compañía de los Santos Inocentes, el 28 de diciembre…
siguen año y firma ilegibles
¿Quién podrá navegar sin viento?
Vem kan segla förutan vind?
Vem kan ro utan åror?
Vem kan skiljas från vännen sin
Utan att fälla tårar?
Jag kan segla förutan vind
Jag kan ro utan åror
Men ej skiljas från vännen min
Utan att fälla tårar
¿Quién podrá navegar sin viento?
¿Quién es capaz de remar sin remos?
¿Quién puede separarse de una persona querida
sin derramar lágrimas?
Puedo navegar sin viento en las velas
Soy capaz de remar sin remos
Pero no puedo dejar a quienes quiero
sin derramar lágrimas
Canción tradicional de la isla de Åland que se remonta al siglo XVIII (Åland está en territorio de Finlandia pero en la isla se habla un dialecto sueco). Es muy popular en Suecia y en Finlandia
Una buena versión -cantada por un noruego- se puede escuchar aquí
¡A MI FAMILIA Y AMIGOS, Y A TODOS LOS SEGUIDORES DE ESTE MI BLOG DE DILETANTE,
EN ESTE FIN DE AÑO E INICIO DEL SIGUIENTE
OS DESEO UNOS DÍAS FELICES,
ALLÁ DONDE OS ENCONTRÉIS
Y LO MÁS CERCA POSIBLE (AUNQUE SEA VIRTUALMENTE)
DE LAS PERSONAS Y PERSONILLAS A QUIENES QUERÉIS !
(Mal que le pese a la insidiosa crisis)
Fotorrelatos de Navidad: «Bajo los cielos de América»
Pedro trabaja en Barcelona, es informático y ha ahorrado un poco. Vive solo. Ha decidido recorrer, por su cuenta y con su mochila, los países andinos.
Maite trabaja en un servicio de reprografía cerca de la universidad, también en Barcelona. Su tía le ha dado un poco de dinero “para que conozca mundo”. Y no se ha hecho de rogar. Aprovecha sus vacaciones y ella solita se ha embarcado hacia Bolivia y el Perú.
Casualmente, Pedro y Maite, han ido a comprar sandía en un mercado de La Paz…
y ahora, ya sin casualidad, admiran el espinazo soberbio de los Andes desde su ventanilla, en el avión que les conduce a Lima
En la plaza de San Francisco, ante mudos testigos de piedra
a unos metros de la fuente y sus palomas
han acordado que, desde ahora, nunca más se encontrarán por casualidad…
se han prometido una total armonía…
algo así como esta pareja de renos en un parque de Suecia
Luces de melancolía en la pintura de Giuseppe Modica
Hay actualmente abierta en Andria (Puglia) una exposición de pintores italianos que, según la crítica se sitúan en la estela de la llamada “pintura metafísica”, expresión acuñada y teorizada por Giorgio De Chirico, a quien dediqué mi entrada del 27 de noviembre.
Entre los pintores de la mostra “Ermetiche apparenze, metafísica e pittura” (Centro le Muse, Andria, hasta el 31 de diciembre) destaco a Giuseppe Modica (Mazzara del Vallo, Sicilia, 1953), que ha sido mi profesor en la Accademia di Belle Arti de Roma durante el curso pasado. Aquí le vemos rodeado por algunos de sus alumnos que le visitamos en primavera en su estudio en Roma, no lejos del Coliseo (http://www.giuseppemodica.com/)
La realidad que pinta Modica, ya sea reflejada en estáticos ventanales…
filtrada por el cristal de la memoria…
suspendida frente al mar de su tierra natal…
o rodeada de muros que sueñan cielos imposibles…
está casi siempre teñida por una solaridad melancólica
Es su melancolía la del creador enfrentado a sus impotencias, como en el cuadro en que evoca el grabado de Durero, donde aparece el famoso y enigmático poliedro (cristal de alunita opinan algunos investigadores), ante la inmensidad de los límites que nos circundan.
La exposición presenta también obras de Armodio, Claudio Bonichi, Fausto Faini, Gianfranco Ferroni, Carlo Guarienti, Bernardino Luino, Roberto Rampinelli y Giorgio Tonelli.
Quinientos años del Elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam. Homenaje gráfico de la mano de Frans Masereel y de Hans Holbein
Antes de que acabe el año 2011 no quiero dejar en el olvido el quinto centenario del “Elogio de la locura”. Para ello he escogido a dos ilustradores de la obra, Hans Holbein ( 1497-1543) y Frans o Franz Masereel (1889 -1972), el primero, alemán, pintor de Erasmo y de la Corte de Inglaterra, joven contemporáneo del humanista, el segundo, artista belga, extraordinario xilograbador del siglo XX.
El grabado de Masereel que encabeza esta entrada representa a Erasmo observando las diversas manifestaciones de la insania (The Praise of Folly, edición inglesa de Heritage Press NY, impresa en Holanda por Joh. Enschede, sin fecha, con los grabados en madera de Franz Masereel).
La fecha exacta de la salida de imprenta de Elogio de la locura no se conoce con exactitud. La obra se la dedicó Erasmo a Sir Thomas More en 1509. Entre abril y junio del 1511 se publicó en París. La portada que aquí arriba se muestra es la del ejemplar de 1515, impreso por Johann Froben en Basiléa.
Sobre las resmas impresas pero no encuadernadas de un ejemplar de esa edición Hans Holbein dibujó a la pluma sus viñetas, a las que su hermano Ambrosio Holbein (1494-1519) añadió unas pocas más. En total son 82 ilustraciones al texto y a los comentarios de Gerardo Listrius y de Erasmo mismo que lo enmarcan. Hans Holbein el Joven no había cumplido aún los diecinueve años. Aquí aparece retratado unos años antes por su padre, Hans Holbein el Viejo
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Ilustrando la ironía erasmiana
Por entonces, como resultado de algunas de las conductas insensatas que el libro señalaba, exaltándolas irónicamente por boca de su protagonista, la Moria o Stultitia, ya se estaban cociendo en Europa aquellas disensiones que llevarían al enfrentamiento promovido por las jerarquías y los clérigos cristianos.
«apóstoles armados de lanzas, catapultas, hondas y bombardas para ir a predicar el Crucificado»
Si los mandarines eclesiásticos de la época hubiesen escuchado a Erasmo y dejado de lado sus torres de Babel teológicas Europa se habría ahorrado dos siglos de guerras y masacres, con innumerables muertos y la desolación que todo eso acarreó.
Claro que entonces se hubiesen ido al paro la mitad de los teólogos, frailes, pastores y mandatarios, tanto protestantes como católicos, y los inquisidores de ambos lados no hubieran tenido nada que hacer. ¡Ah! Y el martirologio tanto católico como protestante no habría engordado tanto.
«Alguien quería saber qué texto de las Sagradas Escrituras mandaba quemar a los herejes, en vez de convencerles con argumentos. Un viejo de gesto severo, cuyas cejas revelaban al teólogo, respondió con vehemencia que era una regla establecida por el apóstol Pablo…»
La costumbre europea de matarse entre pueblos y naciones por motivos religiosos, dinásticos, económicos, nacionalistas y chauvinistas, que ya había identificado Erasmo en el siglo XVI, seguía más viva que nunca en el siglo XX, el más mortífero de la historia
.
Otras locuras
No se llega a sabio sin enloquecer…
Ni a poeta
Ni a filósofo
La locura de la la adulación, dos asnos rascándose mutuamente
El vano orgullo de las hazañas de los antepasados…
¿Burbuja inmobiliaria?
Crecimiento ilimitado…
Dinero y poder…
«Los locos, por el contrario, rebosan dinero, se apoderan del timón del Estado y en poco tiempo prosperan en todos los aspectos»
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Exhortación final
«¡Aplaudid, prosperad y bebed, ilustres iniciados de la Locura!»
Sería una entrada inacabable si trajéramos aquí los ochenta y dos dibujos de Holbein y los veintiocho grabados de Masereel.
Así que concluimos con una versión del retrato de Erasmo de Hans Holbein (Louvre) en un grabado presentado en el Salón de 1878 por Félix Bracquemond (1833-1914) y Henri Lefort des Ylouses (1846 -1912), este último famoso también por su técnica gipsográfica ( ver: http://musette.free.fr/brolls/brols63.htm )
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Para leer el Elogio de la locura en castellano
Esta es una selección de ediciones en el mercado español (reciente o… de segunda mano):
Elogio de la locura o Elogio de la sandez, Madrid, Librería Bergua, 1936.
Elogio de la locura, introducción de José Luis Vidal, traducción prólogo y notas de Antonio Espina, Barcelona, RBA, D.L., 1995.
Elogio de la locura, traducción F.J.H., Barcelona, Ediciones 29, 1997.
Elogio de la locura, traducción de Felipe Payro Carrió, prólogo y presentación de Francesc L. Cardona, Barcelona, Edicomunicación, 1998.
Elogio de la locura, Madrid, Alba Libros, 1998.
Elogio de la locura, introducción, traducción y notas de Pedro Rodríguez Santidrián, Madrid, Alianza Editorial, 1998. (Alianza editó también en decadas anteriores una traducción de A.Rodríguez Bachiller.)
NOTA: La versión de Santidrián se acaba de incluir en la selección de textos de Erasmo que acaba de publicar la Editorial Gredos
Elogio de la locura, traducción de Teresa Suero Roca, prólogo de Fernando Arrabal, Madrid, Unidad Editorial, 1999.
Elogio de la locura o encomio de la estulticia, introducción de José Antonio Marina, edición y traducción de Pedro Voltes, Madrid, Espasa Calpe, Colección Austral, 1999. (Esta traducción la reedita Planeta Agostini en 2002 y Espasa Calpe de nuevo en 2003.)
Elogio de la estulticia, traducción, introducción y notas de Luis Blanco Vila, Madrid, Torre de Goyanes, 1998.
Elogio de la locura, traducción de Julio Puyol (que data de 1917), introducción de Pedro Donoso, Algete, Jorge A. Mestas, 2001.
Elogio de la estupidez, edición de Tomás Fanego Pérez, Madrid, Akal, 2004.
Elogio de la locura, introducción, traducción y notas de Jorge Fernández López (con ilustraciones de Hans Holbein), Marbella, Edinexus, 2006.
Archivos romanos (III): Giorgio De Chirico en el Museo Carlo Bilotti o la decadencia de una idea
Cuando un artista ha dedicado casi setenta años a la pintura no se le puede clasificar fácilmente. Sin embargo, Giorgio De Chirico (10 de julio 1888 – 20 de noviembre 1978) se etiquetó a sí mismo ya desde sus comienzos, poco después de su sonada irrupción en el mundo de las vanguardias en 1909 y en especial cuando lanzó su “escuela metafísica” junto con el futurista Carlo Carrà, después de que se conocieran en el hospital de campaña de Ferrara. La guerra real era muy diferente a la poetizada por Marinetti, así que mejor dejarse de ensalzamientos bélicos y buscar otros derroteros menos sangrientos.
De Chirico pretende revelar lo que de “fantasmal y metafísico” se esconde tras las apariencias y se dedicará desde muy pronto a plasmar en sus telas y esculturas algo que –según él- sólo algunos individuos privilegiados son capaces de observar “en momentos de clarividencia y abstracción”. De un romanticismo simbolista pasó sistemáticamente a desvelar en su pintura todo lo que de extraño sale de las trastiendas de lo cotidiano, anticipando así el surrealismo.
La llamada “pintura metafísica” tuvo éxito y su influencia temática, sus conceptos, su forma de reinterpretar los espacios de la pintura del Trecento italiano y del clasicismo más emblemático, fueron copiados y re-copiados por muchos pintores, ilustradores, grafistas y arquitectos, hasta el punto de determinar la orientación estética de la época fascista. De Chirico fue también escultor, grabador y escenógrafo, polivalencia que caracterizó a los artistas de las vanguardias.
No hablo aquí de toda la pintura de De Chirico, muchos de cuyos cuadros me fascinaron de joven y sobre la que sería por mi lado temerario disertar.
Me limito a dejar un testimonio de mi visita al Museo Carlo Bilotti, que se encuentra dentro del parque de Villa Borghese en Roma, a unos diez minutos a pie del Piazzale Flaminio.
Las obras del “metafísico” De Chirico que se guardan en esta colección corresponden a sobre todo las dos últimas décadas de su aventura intelectual y poética, cuando ya se dedicaba a copiarse a sí mismo y a realizar sus últimos autorretratos (se pintó centenares de veces).
En aquellos años el desencanto del mundo y la nostalgia de lo clásico se vuelven a reflejar en su obra, aunque los defectos de su técnica pictórica se acentúan. Más que él mismo parece el plagio de sí mismo.
Digamos de paso que falsas obras de De Chirico proliferan por el mundo y son de laboriosa identificación, sobre todo porque, obtenida la resonancia internacional, su virtuosismo decayó.
No es difícil encontrar pintores y críticos que opinan que Giorgio De Chirico, desde un punto de vista técnico, fue a menudo un pintor descuidado e incluso deplorable, y no porque no se hubiese formado con rigor ¿Anticipó de este modo un “arte conceptual” en el que la idea es más importante que la calidad de la ejecución?
En cierto modo volvemos a toparnos con el dilema entre calidad técnica del proceso, del tratamiento y de los materiales de la pintura e innovación temática y conceptual.
Hay quienes –los menos- consiguen aunar las dos cosas, hay quienes descuidan o martirizan la técnica en beneficio del impacto de las ideas y también, al contrario, aquellos cuyo admirable virtuosismo y calidad técnica se empantanan en la insulsa repetición y en el desmayo de sus contenidos.
La verdad es que a lo largo de una extensa carrera un mismo artista puede crear obras deudoras de todas estas tesituras.
Para mantener siempre al 100 % tanto la calidad de ejecución como de idea hace falta, por poner un ejemplo, ser otro Caravaggio
En cualquier caso hay críticos que opinan que esta última etapa del viejo De Chirico es un ejercicio de auto-ironía, lo que disculparía sus imperfecciones. Su aparente dejadez sería voluntaria. Pero la verdad es que algunos detalles de estos cuadros del Museo Billoti habrían conducido a un estudiante de Bellas Artes a un suspenso seguro.
Giorgio De Chirico escritor y teórico:
…nella parola «metafisica» non ci vedo nulla di tenebroso; è la stessa tranquillità ed insensata bellezza della materia che mi appare «metafisica» e tanto più metafisici mi appaiono quegli oggetti che per chiarezza di colore ed esattezza di misure sono agli antipodi di ogni confusione e di ogni nebulosità»
…en la palabra “metafísica” no veo nada de tenebroso; es la tranquilidad y la insensata belleza de la materia las que en sí mismas se me presentan como “metafísica” y más aún me aparecen como metafísicos aquellos objetos que por la claridad del color y la exactitud de medidas están en las antípodas de toda confusión y de toda nebulosidad
de «Noi metafisici» (“Nosotros los metafísicos”) 1919
Todavía hoy se siente la influencia de sus ideas en pintores italianos contemporáneos que exponen actualmente en Roma, pero de eso hablaremos otro día…


















































































