Aretusa

Aretusa surge de las aguas. Travertino romano. R.Puig
Hace pocas horas hemos llegado de Roma a Els Poblets por carretera. Tres días de viaje. Al parecer la náyade Aretusa tardaba menos en nadar por las aguas subterráneas desde el Peloponeso hasta Sicilia, donde es tradición que asomó al final de su viaje por una fuente de la isla de Ortigia. En la Grecia Antigua se consideraba que todas las aguas estaban intercomunicadas.
Esta ninfa, hija de divinidades marinas, podía ser benéfica o exhibir un genio punitivo si se mancillaban las fuentes medicinales bajo su responsabilidad. Mi intento al esculpir su rostro durante los días pasados en Palombara Sabina, en el Lazio, era mostrarla afable y acogedora, amparadora de las aguas termales que fluyen de sus órbitas. Pero el travertino romano es una piedra reacia y no se ha dejado. Mi intento de hacer sonreír a la ninfa en el momento de aflorar a la superficie de la fuente se ha saldado con una expresión crítica, el rictus de un ser escéptico que aún no se ha formado un juicio ante al espectáculo que los seres humanos le ofrecen tras su viaje subacuático.
Hoy tocaba hablar de Roma y del desarrollo del Simposio de Palombara Sabina. El tiempo, los medios disponibles durante mi viaje y, sobre todo, Aretusa han dispuesto que tengamos que aplazar esas crónicas. Además, ayer, durante la etapa en Francia abrí las páginas de Le Monde y las imágenes que encontré justificarían mucho más que el rictus de Aretusa.
Como desde Mossul escribe Remy Ourdan y testimonia más que las palabras la foto de Laurent Van Der Stockt :
El 2 de junio centenas de civiles huían de los últimos barrios en manos de Daesh
…
Los civiles surgen de las puertas, de las callejuelas, de todas partes a la vez. Están demacrados, el rostro céreo. Algunos heridos, tullidos.

2 de junio en Mosul. Foto Laurent Van Der Stockt. Le Monde 10 de junio 2017. Detalle
…todavía bajo los disparos, un hombre se abre paso en la calle, se encarama a la carcasa de de un vehículo y tira de una anciana y luego de un niño. Solo de repente, el niño, iluminado por las llamas de un camión que aún arde, la boca abierta, parece ahogarse en la escena dantesca que le rodea

2 de junio en Mosul. Foto Laurent Van Der Stockt. Le Monde 10 de junio 2017. Detalle
Una de las últimas fotos que tomé en Roma hace cinco días era la de una una representación ideal y heroica de las victorias de la guerra en el Puente Vittorio Emanuele II

La imagen ideal de las guerras. Roma. Foto R. Puig
Una acumulación de cuerpos heroicos y hermosos marchando con la antorcha del triunfo sobre el cuerpo de los vencidos…
La realidad ha sido siempre y es muy diferente

2 de junio en Mosul. Foto Laurent Van Der Stockt. Le Monde 10 de junio 2017. Detalle
No hay cuerpos triunfantes en las guerras

2 de junio en Mosul. Foto Laurent Van Der Stockt. Le Monde 10 de junio 2017. Detalle
….
Sé que había anunciado una crónica diferente, pero, del mismo modo que me he permitido reproducir unas imágenes y unos textos de los enviados especiales de Le Monde en Irak, para acabar le robo a Fernando Savater el título de uno de sus libros y concluyo pidiendo que perdonen las molestias.
Referencia: Remy Ourdan et Laurent Van Der Stockt, Les damnés de Mossul, Le Monde, 10 juin 2017, pp. 14 -15
Días de piedra y polvo
En estos días, el acceso a Internet de este bloguero ha estado limitado al teclado de su «androide» y al escaso tiempo que le ha dejado su participación en el «Simposio Internazionale di Scultura» de la Academia de Bellas Artes de Roma y el Comune de Palombara Sabina (Lazio).
Están siendo días de polvareda. Esculpimos al aire libre. Hemos venido no sólo de Roma, sino de la Facultad de Bellas Artes de Altea en España.
El próximo domingo podré abundar en esta nueva celebración del «Lapis Tiburtinus». Hoy estoy luchando con el «tecladito de dedito del telefonito». Mis lectores disculparán.
Por ahora les dejo con la imagen de mi «Aretusa», acompañado por los escultores españoles que, venidos de Altea, están participando.

Desde la popa por la mañana del domingo 21 de mayo. Foto R. Puig
La verdad es que el pasado domingo estaba ya navegando, desde Barcelona y rumbo a Civitavecchia. A pesar del retraso de cuatro horas en la salida, los viajeros nos lo estábamos tomando con filosofía. Sólo los perros de la perrera ladraban algo, con lo que sus dueños, solícitos, los sacaban a pasear por la cubierta.

Lorenzo y y su amigo Kersch en la nave. Foto R.Puig
Este en concreto había viajado en avión desde Fuerteventura, había caminado unos días por las calles de Barcelona y ahora estaba embarcado hacia Roma. Pues bien, estaba de lo más tranquilo.

En la escala de Puerto Torres. Cerdeña. Foto R.Puig
Después de atracar en Puerto Torres (Cerdeña) el mar nos obsequió con una puesta de solo magnificente sobre los montes de Córcega, mientras ya estábamos saliendo del estrecho de Bonifacio.

El sol se pone sobre Córcega. Foto R.Puig
Y un poco más adelante, allá a lo lejos, con su leyenda y el espíritu de Edmundo Dantés que aún planea por sus costas, la isla de Montecristo

La isla de Montecristo al anochecer. Foto R.Puig
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Pintores suecos e italianos de la primera mitad del siglo XX
De mis dos día en Estocolmo me había yo quedado con algunas muestras de la pintura sueca de principios del siglo XX, fruto de una visita a la Galería Åmells. Pero, como el martes pasado visité, prácticamente solo, una hermosa antología de artistas italianos en la Galleria d’Arte Moderna de Roma (Capolavori del ‘900 italiano), he pensado que nada mejor que cotejar lo que pintaban los artistas suecos e italianos poco más o menos por los mismos años.
Y ya que estábamos navegando…

Einar Jolin. En la góndola. 1920, Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Carlo Carrà. Marina a Moneglia. 1921. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig
Pueblos junto al agua

Leander Egström. Paisaje de verano con casas junto al agua en Gnesta. 1912. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig
Y pueblos de tierra adentro

Ottone Rosai. Pueblo. 1923. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig
Ambientes campestres

Arturo Tosi. El camino a Clusarte. 1928. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Olle Olsson Hagalund. Árbol frutal en flor. 1930,. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig
Personajes bucólicos

Mario Sironi. La familia del pastor. 1927. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig
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Tristezas de una modelo

Carl Wilhelmson. Muchacha en reposo. 1924. Detalle. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig
Un guiño velazqueño

Ferruccio Ferruzzi. Fragmento de composición. 1921. Detalle. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig
Idealización cortesana o fantasías de un pintor que murió en Bali

John Sten. Cortesana. 1919. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig
Realidades romanas y guiño goyesco de un pintor que murió joven

Scipione. Cortesana romana. 1930. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig
Y un guiño curial en el retrato del Cardenal Vannutelli

Scipione. El cardenal decano. 1930. Detalle. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig
Flores y frutos

Sigrid Hjertén. Vaso de Flores. 1933. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig

Alberto Savinio. Otoño. 1934. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig
Estocolmo

Einar Jolin. Vista de Södermalm. 1945. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig
Roma

Scipione. La calle que lleva a San Pedro. 1930. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig

Fausto Pirandello. Paisaje romano. 1935-1938. Galleria di Arte Moderna. Roma. Foto R.Puig
Otros ambientes urbanos

Mario Sironi.Paisaje urbano con gasómetro. 1944. Colección particular. Foto R.Puig
Y algo más de alegría

Carl Kylberg. En el jardín. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig
Pero acabemos con unas señoras deportistas

Massimo Campligi. Las amazonas. 1928. Colección particular. Foto R.Puig
Pero, como dije que este domingo trataría de los pájaros de colores…

Bruno Lijefors. Agachadiza en su nido.1891. Galería Åmells. Estocolmo. Foto R.Puig
El cuadro no es del siglo XX, aunque el famoso pintor de animales en su medio natural, Bruno Lijefors, vivió hasta 1939 y lo prometido es deuda.
De dos días en Estocolmo (II): en el Museo Nórdico

Carl Milles. Gustav Vasa I. Nordiska Museet. Foto R.Puig
Decididamente Carl Milles hizo bien en pasarse a la piedra y al bronce. Aunque, de todos modos, esta escultura de Gustav Vasa (1496 – 1560) más me parece un experimento irónico que un homenaje al contradictorio amo de vidas y haciendas que dominó Suecia con mano de hierro (y preocupación por su propio bolsillo) durante casi cuarenta años. Causó sensación en su primer formato en escayola en 1907, por cierto estupendamente policromada por la mujer del escultor Olga Milles. La colaboradora -en este caso esposa- de este discípulo atípico de Rodin también dejó de lado una carrera prometedora como pintora para consagrarse al genio del marido. Aunque, en la pareja de Carl y Olga no se produjera aquella laminación (podríamos decir succión) tan trágica que caracterizó la anulación del genio de Camille por Auguste, lo que sí es cierto es que el escultor sueco no hizo mucho por impulsar la obra pictórica de su esposa austriaca.
La siguiente y actual versión es de madera, también policromada, y sustituyó en 1925 a la de yeso que se estaba deteriorando.
¡Y a mí que me recuerda, salvando las distancias, al Enrique VIII (1491 – 1547) pintado por Hans Holbein el Joven! Al fin y al cabo, ambos monarcas fueron coetáneos y despóticos y, a juzgar por sus respectivas papadas (aunque mejor oculta por la barba la del sueco) y por sus torsos abultados, aficionados a banquetear.

Hans Holbein el Joven. Enrique VIII. Detalle
Valga nuestra primera imagen de hoy para introducir la visita al Nordiska Museet de Estocolmo, pues lo primero que te encuentras nada más entrar es este voluminoso monarca, que intenta ser amenazante, aunque el viso cómico de esta obra de imaginería millesiana se lo impide.

Carl Milles. Gustav Vasa guarda la entrada. Nordiska Museet.Foto R.Puig
Felizmente, el escultor no dedicó más tiempo a este tipo de tallas, que podrían muy bien presidir una falla valenciana. Habría que consultar las hemerotecas suecas para saber con que espíritu modeló su primer Gustav Vasa de escayola. Lo que pasa es que la sociedad de Estocolmo de los años veinte del siglo pasado se prodigó en ditirambos, con lo cual el escultor debió de pensar que su talla que, a mi juicio, escondía no poca retranca, debería a partir de ese momento ser tomado muy en serio, incluso por él mismo.
De Carl Milles hemos hablado ya varias veces y siempre con interés por la originalidad de su obra. Y de Gustav Vasa también. Pero como no quiero que los lectores se dejen influir por mi opinión, les ofrezco un escorzo de este monarca de leño para que se formen la suya propia.

Carl MIlles. Gustav Vasa. Nordiska Museet. Foto R.Puig
Pero me ronda otra pregunta: ¿y si el expresionismo medieval del rostro de Gustav Vasa estuviese inspirado por el de nuestro Patrón de España que los peregrinos se afanan por abrazar al final de «el Camino»?

Letizia abraza al Santo. Detalle. Fuente Reuters
Espero que mis lectores gallegos no me acusen de falta de respeto. Seguramente el tallista medieval se aplicó con seriedad y sin segundas intenciones a dar rostro a la santidad de Santiago Apóstol. Eran otros tiempos y otros cánones.
Sápmi
Pero ya que hemos retrocedido algunos siglos, me referiré a una de las áreas temáticas del museo que más me han interesado y, diré más, emocionado: la que se refiere a los Sami y al territorio Sápmi (de los Sami). Antiguamente se les llamó lapones y habitantes de Laponia. Aquí hemos hablado algo sobre ellos.

Lapponia. según Olaus Magnus. 1572 (1539). Nordiska Museet
No podría reseñar todo lo que en este museo se aprende y se recuerda, incluida la historia de colonización, racismo y discriminación que durante siglos les vino impuesta a los Sami, los pobladores más antiguos del norte y del centro de Escandinavia.

Biólogo Racial tomando medidas a un varón sami. Nordiska Museet.
Pero es que además no dispuse del tiempo que hubiera necesitado para detenerme en todas las secciones de este área. La de lo Sami es una historia legendaria

Portada de Lapponia de Iohannes Schefferus. Frankfurt. 1573 Nordiska Museet.
Una visita a este museo ayuda a aproximarse a los distintos aspectos de la misma y a la forma en que siguen conservando y adaptando su cultura a los desafíos de nuestra época.

Sami y Sapmi
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El Museo es un repaso a la cultura y costumbres suecas a los largo de varios siglos. La parte dedicada al diseño y al mobiliario merece una tranquila visita, por no hablar de la evolución de las formas de disponer la mesa, la de los más modestos y la de los más afortunados.

La hora de los postres. Nordiska Museet. Foto R.Puig
Estas no eras mesas socialdemócratas, ni la mantelería y la vajilla eran de IKEA.

La hora de los postres. Nordiska Museet. Foto R.Puig.
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El Museo Nórdico responde al gusto por la arquitectura neo-medieval, hibridada con la neo-renacentista, que caracterizó muchos edificios monumentales suecos de fines del siglo XIX, siguiendo una tendencia dominante en el norte de Alemania y en Dinamarca.

Nordiska Museet. Nave central. Foto R.Puig
Basta con descender por sus escalinatas hacia la salida para apercibirse.

Nordiska Museet. Escalinatas. Foto R.Puig

Nordiska Museet. Foto R.Puig
El próximo domingo hablaremos de los pájaros de colores…
Antes de acbar, he de reconocer que voy con retraso. Con esto de publicar sólo los domingos, mis crónicas se van estirando, pero me disculparán que no salga más a menudo al éter. El blog es para la vida y no la vida para el blog. Y eso que hasta la Real Academia de la Lengua Española tiene blogs: los blogs de la RAE. Por cierto, así es como nuestro venerable diccionario lo define: «sitio web que incluye, a modo de diario personal de su autor o coautores, contenidos de su interés, actualizados con frecuencia y a menudo comentados por los lectores». También se aceptan «bloguero» y «bloguera» y, por supuesto, «sitio web».
Bueno, pues este bloguero se aleja de los atardeceres del mediterráneo alicantino

Atardecer 16 de mayo 2017. Playa Almadrava. Els Poblets. Foto R.Puig
y de sus atardeceres,

Amanecer 18 de mayo 2017. Playa Almadrava. Els Poblets. Foto R.Puig
embarcado como está, rumbo a otras orillas de Mare Nostrum.
Pero no adelantemos acontecimientos
De dos días en Estocolmo (I): andar, observar, celebrar

Atardecer desde la terraza del hotel. Estocolmo. Foto R.Puig
Era la víspera del 9 de mayo, Día de Europa, y vinimos a Estocolmo a una reunión de jubilados, suecos o residentes en Suecia, que tenemos en común el haber trabajado durante años para las instituciones europeas, un encuentro con el que se conmemoraban los diez años de la asociación.
Nos alojamos en un hotel frente a la estación central poco concurrido entre domingo y lunes. Frente a la ventana, por un lado la torre de la Iglesia de Santa Clara.

Por si nos dormimos. Foto R.Puig
Por el otro lado las vistas al mayor sindicato socialista sueco, algo tan nacional e histórico como la Iglesia Nacional Sueca, la LO (Landsorganisationen), el sindicato socialista fundado en 1898.

Habitación con vistas al sindicato socialista. Estocolmo. Foto R.Puig
No muy lejos de ahí, un mes antes, un terrorista fanático había asesinado y herido a tranquilos viandantes con un camión, antes de estrellarlo contra una esquina de esos almacenes Åhléns que se ven a la izquierda de la foto.

Estocolmo a vista desde el hotel. Foto R.Puig
En la Klara Kyrka…
Y ello a pesar de que el ojo de Dios sigue mirando a los fieles desde el púlpito de la Iglesia de Santa Clara

El ojo de Dios nos vigila entre las nubes. Púlpito de Santa Clara. Estocolmo. Foto R.Puig
y de que la discípula del pacífico Francisco de Asís sigue rezando desde las vidrieras de la iglesia que lleva su nombre

Santa Clara Ora pro Nobis. Foto R.Puig
Por los mausoleos de su iglesia, nada nuevo bajo el sol, revolotea una jugadora del equipo de los nóvísimos.
Se presente calva

La muerte alada. Estocolmo. Foto R.Puig
o se calce un peluquín, sigue siendo la Parca.

La muerte con peluca. Foto R.Puig
En estos tiempos en que el amo del maletín nuclear exhibe una melena del color de la paja seca, quizás habría que actualizar la imaginería de los templos.
…y en lo que fue su cementerio
Quienes tienen otras preocupaciones son estos migrantes europeos en busca de cobijo. Ella está al teléfono, probablemente exponiendo sus cuitas, mientras quien la acompaña, cuyos zapatos asoman bajo la manta, duerme a pierna suelta, recostando la cabeza sobre las bolsas de plástico con sus haberes

Tras una noche inquieta a la sombra de Santa Clara. Foto R.Puig
Estamos en el jardín de Santa Clara, que fue en otros tiempos cementerio. La verja de un mausoleo descuidado sirve de tendedero.

Mausoleo tendedero en el jardín de Santa Clara. Foto R.Puig
Más franciscana la vida no puede ser.

La Iglesia de Santa Clara. Foto R.Puig
A pocos pasos mismamente, el poeta nacional, Michael Bellman, no parece inmutarse ante esta estampa de la Estocolmo contemporánea.
Lo enterraron en este kyrkogården (cementerio), pero, como murió arruinado y alcoholizado, sin dinero para una lápida que señalase la fosa, sus huesos no se han podido localizar.

Estela de Michael Bellman en el jardín de Santa Clara. Foto R.Puig
De modo que a nuestros nómadas de hoy no les diremos que están tumbados sobre el mismo césped que el fantasma de un poeta, libertino y bebedor, embruja.
La Casa de los Médicos
Frente a ese mismo jardín hay un edificio solemne, la Casa de la Sociedad Sueca de Médicos (Läkarsällskapet). En el muro, flanqueando su portal, unos bajorrelieves de Christian Eriksson nos hablan de la visión patriarcal de la medicina en 1906, que es cuando se inauguró el edificio.
El galeno que toma notas reposa su pie sobre la mesa en la que yace el pedagógico cadáver, mientras el catedrático, en pleno despiezo, está extrayendo un órgano que no es fácil identificar.
A sus espaldas un discente se ajusta las gafas mientras respira algo sofocado y un asistente sostiene una bacinica, suponemos que para que el catedrático pueda lavarse las manos.

En la sala de disecciones. Casa de los Médicos. Estocolmo. Foto R.Puig
Era una época en la que el flagelo de la tuberculosis castigaba a la población y esas mujeres a las que aquí auscultan no parece que tuvieran los medios para irse a un sanatorio de los Alpes. Todavía faltaban muchos años para el descubrimiento de la penicilina.

Susana y compañeras auscultadas por los viejos doctores. Foto R.Puig
Luego volveremos, pero antes salgamos a airearnos…
Un paseo

Desde el puente de Djurgården. Estocolmo.Foto R.Puig
Fue un paseo que les recomiendo si es que un día van a Estocolmo. Comienza en el puente que cruza desde el distrito de Östermalm a Djurgården frente al Nordiska Museet.
Vale la pena comenzar por la visita del enorme y muy interesante Museo Nórdico, que dejaremos para otro día. Si nos dejamos arrastrar por la curiosidad, puede llevarnos dos o más horas.

El Museo Nórdico y el embarcadero. Estocolmo. Foto R.Puig
A partir de ahí, caminando con sosiego por Rosendalsvägen y disfrutando de la orilla del golfo de Djurgårdsbrunnen (la fuente de la granja de los animales), se van descubriendo las vistas sobre el agua a la izquierda y los edificios históricos de la zona de la colina del Rosendalslott a la derecha, territorio de descanso tradicional de la monarquía sueca.

De paseo en tarde nublada por Rosendalsvägen. Estocolmo. Foto R.Puig
Encontramos esculturas románticas, como esta de una famosa soprano sueca

Jenny Lind por Erik Rafael Radberg. 1924. Estocolmo. Foto R.Puig
o la de la invitación a la Paz

PAX. Rosendalsvägen. Estocolmo. Foto R.Puig
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Entre los edificios del siglo XVIII, destaca, aunque en pésimo estado de conservación, la Mansión de Siri. Así la apodaba Sten Abrahm Piper, el Chambelán de Gustavo III, a quien el rey se la cedió en usufructo. Siri era el perro favorito del este alto cortesano real.
O tempora, o mores.

La Mansión de Siri. Estocolmo. Foto R.Puig
Andando, andando llegaremos al puente sobre el canal, que no sé si desemboca o comienza en el extremo del golfo de Djurgårdsbrunnen

Canal del golfo de Djurgårdsbrunnen. Estocolmo. Foto R.Puig

Puente de acceso a Ladugårdsgårdet desde Djurgården. Estocolmo. Foto R.Puig
Cruzando el puente entramos en el Ladugårdsgårdet (otra antigua propiedad agraria) y podremos seguir una buena hora bordeando la otra orilla por la Avenida de Folke Bernadotte, el «barrio diplomático», el Parque Nobel y la Strandvägen, hasta Nybronplan, o tomar un autobús que es lo que hicimos nosotros.
Pero no olvidemos el evento al que habíamos venido…
.
Nuestra reunión de jubilados
Los organizadores habían contratado el amplio salón de la Casa de la Sociedad Médica Sueca. Lugar elegante y comida sobria con buffet al estilo escandinavo.
La noticia del día era que Francia había votado por un candidato europeista y moderado, cerrando el paso a los viejos demonios del neofascismo lepenista. El futuro no va a ser fácil, pero una gran parte de los jóvenes franceses apoyan la difícil apuesta por gente nueva, descartando opciones rancias. No soy quien para erigirme en analista de la nueva etapa que se abre para Francia. Sólo pienso que si los franceses logran hacer los cambios que necesitan, Europa también saldrá beneficiada. Así que prefiero referirme a alguien que sí merece que se le escuche, Jean-Marie Colombani. Hace dos días se expresaba así.
En cuanto a nosotros, durante la comida tuvimos la sorpresa de que la cantante finlandesa Arja Saijonmaa nos obsequió con su canción «Yo quiero vivir en Europa»

Comida con Arja Saijonmaa. Casa de los Médicos. Estocolmo. Foto R.Puig
Acto seguido, ella, que ya ha cumplido 72 años, rejuveneció este salón vetusto con su versión en sueco de «Gracias a la vida» de Violeta Parra. Así que al son de «Jag vill tacka livet» me despido por hoy, dejándome para otro día en el tintero algunas otras cosas de Estocolmo.
Jag vill tacka livetJag vill tacka livet
som gett mig så mycket.
Det gav min två ögon
och när jag dem öppnar
kan jag klart urskilja
det svarta från det vita
och högt där uppe
himlens mantel strödd med stjärnor..Jag vill tacka livet
som gett mig så mycket.
Det har gett mig hörseln
som i all sin vidhet
fångar natten och dagen,
syrsor och små fåglar,
tubiner, hammare, ett hundskall
och ett ösregn
och röstens ömhet hos den jag älskar..Jag vill tacka livet
som gett mig så mycket.
Det har gett mig ljudet
och hela alfabetet
så att jag fick orden
för tankarna jag tänker,
moder, vän och broder, ljuset som upplyser
den karga väg min älsklings själ ska vandra..Jag vill tacka livet
som gett mig så mycket.
Det gav mig lång vandring
för så trötta fötter
genom djupa vatten,
jag gick genom städer,
över stränder, berg, öknar och på stäppland
hem till ditt hus och dina gröna ängar..Jag vill tacka livet
som gett mig så mycket.
Det gav mig ett hjärta
som i grunden darrar
när jag ser på fruken
av det hjärnan skapar,
och det goda långt borta från det onda
när jag ser in i dina klara ögon..Jag vill tacka livet
som gett mig så mycket.
Det har gett mig skrattet,
det har gett mig smärtan
så att jag kan skilja lycka ifrån sorgen,
de två ting som skapar alla mina sånger
och mina sånger som är era sånger
och alla sånger som är samma sånger.…
Gracias a la vida
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros, que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el oido que en todo su ancho
Graba noche y dia, grillos y canarios
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos
Y la voz tan tierna de mi bien amadoGracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con el las palabras que pienso y declaro
Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amandoGracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montanas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patioGracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazon que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro al bueno tan lejos del malo
Cuando miro al fondo de tus ojos clarosGracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Asi yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es mi mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Elogio de la nimiedad (VI): Calcetines

Surgen hojas surgen flores. Foto R.Puig
Para mi yerno austral que ayer celebró su cumpleaños
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Mayo es el mes de las insurgencias. Aunque también podríamos hablar de surgencias. Desde mi ventana veo las ramas del árbol que alegra nuestro patio de vecindad con hojas y flores que brotan al mismo tiempo.
Con las primeras luces, entre ellas se posan dos jilgueros. No hace falta el despertador pues se hablan con sus trinos, se llaman, brincan.

La hora de los jilgueros. Foto R. Puig
Si abro con cautela la ventana puedo observarlos. Son parte de la atmósfera refrescante de los primeros días de mayo.

La hora de los jilgueros. Foto R.Puig
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Naturalmente, al comenzar el mes, por las calles de mi barrio se han escuchado otros cantos. Las flores eran banderas y las notas utopías.

Primero de mayo. Gotemburgo 2017. Foto R.Puig
Insurgencias
Pero, como decíamos al principio, mayo es un mes de insurgencias. No sólo por los orígenes legendarios de las manifestaciones del Primero de Mayo, sino también por aquella famosa representación de la revolución que fue Mayo del 68.
Más recientemente el 15M de Madrid marcó, en mayo del 2011, el inicio de los movimientos de indignados.
Pero los indignados de mi mes de mayo no han estado a esos niveles. No han tomado la calle, aunque de largos recorridos por el empedrado tengan experiencia, sino que me han sorprendido en plena calma doméstica. Quizás porque algunas lecturas están llamando mi atención más allá de los mundos humanos.
Algunas corrientes de la filosofía contemporánea exploran, además de nuestro mundo humano, otros que allende lo humano nos determinan (more than human worlds), a los que nosotros también determinamos y -¡ay!- a menudo sentenciamos.
Bueno, yo sé de alguien que me va a decir que no me pase. Pero -¡hay días, yo no sé!- hoy me ha dado por extrapolar…

Mis calcetines en formación. Foto R.Puig
Les confieso un secreto: a mis calcetines los mimo. Los lavo separadamente cada semana, sin mezclarlos con otras castas de la vestimenta, con agua templada y el detergente apropiado de ligero aroma, a mano. Me va en ello el bienestar de mis viejos pies. Se secan confortablemente ante un radiador.
Hasta hace unos días no había tenido queja. Y de repente, el levantamiento, la manifestación airada y las reivindicaciones, un lista de agravios.
El primero: ¡nos tratas peor que a tus zapatos!
Enseguida: ¡a tus zapatos les das visibilidad en el blog, a nosotros nos ignoras! ¡Es hora de que también a nosotros nos escuches!
Y, para terminar, un pliego de reivindicaciones…

Calcetines indignados. Foto R.Puig
No entendía muy bien que se comparasen con todos los zapatos, yo había dialogado con un solo zapato. No tuve que enfrentarme a una marcha de zapatos. Así que esto ha sido mucho más grave. Estaban no sólo indignados, es que estaban encabritados. ¡Todo el colectivo de mis calcetines se había organizado! ¡Tanto ocuparme de ellos en grupo, que ahora ya tienen sindicato!
A la cabeza de la manifestación venían sus delegados.

Avanzadilla. Foto R.Puig
Así pues, desplacé mi atención de los cantos de los jilgueros, de las flores y hasta de las voces de los comités rojos que desfilaban por mi calles, para escuchar a mis sufridos obreros. Por un lado, por genuina sensibilidad social y, por otro, porque de ellos dependo para prevenir callos y juanetes.
Pido disculpas a mis lectores por descender a tales detalles. En cualquier caso podría resultarles útil mi experiencia. Para empezar, cuando un calcetín abra su boca, traten de prestarle atención.

El calcetín protesta a su modo. Foto R.Puig
Les diré que tras unas arduas negociaciones pudimos llegar a un acuerdo. Esta era su exposición de motivos y su lista de reclamaciones:
Bregamos en la oscuridad recluidos en los zapatos, entre la piel de tus pies y la opresión del cuero. Absorbemos tus sudores y cuando los zapatos huelen tenemos que soportarlo. Tus callos nos destrozan y tu talón nos machaca. Vivimos en una caverna, del mundo sólo tenemos ecos. Rara vez nos alcanza un rayo de sol, y, cuando en sandalias nos usas, nos atosiga el polvo de los caminos. Cuando ya viejos, hechos un siete, tus pies ya no nos quieren, acabamos en la caja de los betunes para que -¡suprema humillación!- nos utilices para dar lustre a tus zapatos. ¡Ellos, que tanto se quejan mientras se dan la gran vida! ¡Ellos, que ven mundo, mientras nosotros hacemos kilómetros encerrados! ¡Ellos, que saltan, se divierten, patean la pelota, mientras su gozo es nuestro stress!
Por todo lo expuesto, estamos indignados y reclamamos:
- Una entrada del blog que nos dé la debida visibilidad y reconozca nuestra importancia.
- Un reciclaje digno. ¡No a la caja de los betunes!
- Un cajón independiente en el armario y para nosotros solos
- Una partida específica en tu presupuesto anual para que:
- cambies las plantillas de los zapatos cuando estén desgastadas;
- vayas regularmente al callista (se refieren al podólogo) a que te quite los callos;
- no huelan los zapatos (no seas tacaño y compra un spray desodorante ad hoc);
- uses un detergente para lanas y tejidos delicados.
- Además:
- que cuando llegue el buen tiempo nos seques al sol;
- que -¡por el amor de Dios!- no nos uses con sandalias;
- que en medio de tus largos paseos, te quites los zapatos de vez en cuando para que podamos ver el parque, las nubes, el cielo y escuchar a los pájaros.
Firmado: el Secretario General de Calcetines Unidos Pro-activos (CUP)
No sé lo que ocurrió. ¿Acaso fue un sueño? Pero puedo asegurar que escuche estás reivindicaciones y que les prometí cumplirlas. Estampé mi firma en el convenio. De nuevo, como me ocurrió ya con los zapatos, constaté que vivimos demasiado ajenos a los objetos que nos sirven a diario, que con un poco de consideración y escucha nuestros intereses pueden encontrarse y la mayoría de las exigencias, por muy contradictorias que aparezcan, pueden reconciliarse. ¡Si hasta los zapatos y los calcetines pueden convivir!
Hoy he acercado mis calcetines limpios a la ventana abierta para que puedan oír a los jilgueros y he cumplido con la primera reclamación, es esta entrada del blog.

Calcetines reconciliados. Foto R.Puig
Algunas cosas de Valencia

Susy Gómez. La espuma de los días, 2001. Hierro galvanizado. Foto R.Puig
A principios del mes que acaba hoy, anduve de paseo por Valencia. Así que, sin ninguna pretensión, dejo aquí algunas imágenes (de esculturas en su mayoría).
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De hace poco
Primero dos obras recientes, expuestas hasta ayer en el Centro de Cultura Contemporánea en el antiguo Convento del Carmen.
Entre las obras de esta exposición, que responde al título de Discursos premeditados, me he quedado con la gran rosa en hierro galvanizado que abre esta página y con otra obra de hierro y tablas ennegrecidas con grafito.
Son esculturas de dos mujeres, una mallorquina y una valenciana.
La rosa, símbolo de la fragilidad, es aquí, aunque yazca en tierra, una palabra duradera de resistencia.
Los negros paneles negros los he visto como mudos memoriales de aquellos a quienes se sujetaba con la camisa de fuerza, de aquellos a quienes privaron de nombre.

Amparo Tormo. La dignidad de la locura. Hierro, madera y grafito. 1997. Foto R.Puig
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De hace un poco más
En los Jardines del Real (o del Vivero) hay muchísimas esculturas, fuentes, árboles y plantas. Hay begonias, cactus, claveles y otras flores; quentias, ficus, araucarias, pinsapos, cipreses, helechos, ágaves, chumberas, azaleas, rododendros, cocos, dracenas, extralixis, colocasias, paudanes, palmeras, tarays, plátanos americanos…

Jardines del Real. Valencia. Foto R.Puig
A mí me parece que los de la foto son ceibas o ceibos. Así recuerdo que los llaman en el Perú.
De las esculturas me he quedado con una a la que unos vándalos cortaron la cabeza en el 2012, pero que ha sido restaurada. Es simple y es de piedra caliza, obra de un escultor valenciano.

Adolescente de Jose Esteve Edo 1952. Jardines del Real.Valencia. Foto R.Puig
Otras formas de estilizar son las de la escultura barroca, de la que es ejemplo este santo varón valenciano, que cuenta con muchos devotos en su tierra.

Ponzanelli 1693. San Luis Bertrán. Valencia.Puente de la Trinidad. Foto R.Puig
Dicen que a este santo dominico, durante los años de su misionar en América en la segunda mitad del siglo XVI, los crueles encomenderos de Santa Fe de Bogotá, aunque no le cortaron la cabeza como a la estatua de la meditabunda adolescente, sí que estuvieron a punto de asesinarle porque denunciaba desde el púlpito la opresión de los indígenas en aquella colonia española. Como entonces no era fácil echarse al monte como Camilo Torres, retornó a Valencia donde se ganó el cariño de sus paisanos y, después de muerto, ha sido un santo muy milagrero.
Luis Bertrán O.P. (1526 -1581) tiene en común con la joven desconocida que ambos sostienen un libro. Puede que ella, en 1952, el libro que sostiene sea Nada de Carmen Laforet. Y él quiero pensar que el volumen que sujeta sea la Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552) obra de un compañero de su misma orden dominicana, Bartolomé de las Casas O.P. (1484 – 1566).
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Unos siglos antes
Bastante antes, hubo otro varón que no fue canonizado, pero es probablemente el más santificado por los valencianos. Entonces era España en gran parte una colonia árabe y, como no era suficiente con los predicadores dominicos que ya estaban catequizando Europa y liquidando herejías, el idolatrado Jaime I de Aragón el Conquistador, se dedicó entre otras cosas a reconquistar Valencia.
Así de fiero aparece su ademán en el centro de Valencia.

Jaime I el Conquistador según Agapito Vallmitjana. 1886. Valencia. Foto R.Puig
El escultor era natural de Barcelona y se llamaba Agapito Vallmitjana (1833 – 1905)
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Y ya que estamos en el siglo XIX…
…vayamos de paseo por los Jardines de Monforte, un lugar donde se celebran bodas, y en que encontré a varias familias que estaban tomando fotos a sus niñas vestidas de primera comunión o de labriega valenciana.

Entrada a los Jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig
La quinta y sus jardines fueron obra y propiedad de marqueses y son hoy un ameno parque municipal, fresco refugio en días de calor.

En los jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig
Sus numerosas estatuas en mármol estaría yo tentado de englobarlas en una especie de «neo-clásico mediterráneo». La reproducción o re-creación de versiones del arte clásico tuvo desde fines del siglo XVIII y en el siglo XIX numerosos cultivadores en Europa, en especial a partir del momento en que la ocupación napoleónica de Italia disparó la demanda y Antonio Canova (1757 – 1822) potenció el movimiento.

Dicen que es Sócrates, jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig

En los jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig

En los jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig
No voy a seguir, porque si no se alargaría la lista. No obstante, hay que decir que la estatua que al parecer prefieren las parejas de novios es la de otra pareja famosa.

Dafnis y Cloe. Jardines de Monforte. Valencia. Foto R. Puig
Y como no todo es inspiración grecolatina, no olvidemos los angelotes barrocos, de los que en estos jardines hay varias muestras

En los jardines de Monforte. Valencia. Foto R.Puig
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Y a comienzos del siglo XX
Este busto recuerda a un pintor valenciano, Antonio Muñoz Degrain (1843-1924), que ejerció principalmente en Málaga y está representado en colecciones privadas y públicas, con varias obras en el mismo Museo del Prado . Tuvo la capacidad de irse renovando, de tal modo que de sus primeros paisajes realistas y románticos, siempre de gran calidad técnica, fue acercándose a una visión impresionista y levantina, con escenas naturales de gran colorido y luminosidad.

Monumento a Antonio Muñoz Degrain, Valencia. Foto R.Puig
Es obra del escultor Francisco Marco Díaz-Pintado (1887-1980). Cuando se realizó ya había en este mismo lugar una escultura de la madre Naturaleza que parece abrazar al pintor

Raices del ficus australiano que abrazan al pintor Muñoz Degrain. Valencia. Foto R.Puig
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Para terminar, una escultura bastante más grande…

Valencia. Los tirantes del puente «de la Peineta» de Santiago Calatrava. Foto R.Puig

Xavier Valls. Paisaje de San Mateo 1976
Tres horizontes
hablando de sus cosas
bajo la tarde
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Xavier Valls. Tres membrillos1978
Uno escondido
dos delante atrevidos
fuera del tiempo.
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Xavier Valls. Desnudo de espaldas 1977
Dueña de la luz
o cautiva de ella
pura ausencia.
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Xavier Valls. Paisaje de Mallorca 1980
Invierno sin fin,
la mano extraviada
en la lejanía.
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Xavier Valls. Jardin. 1989
Día incipiente,
un rosario de horas
que se desgrana.
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Xavier Valls. Alquería en Turena 2001
Vidas insomnes
espectros como surcos
muros vacíos.
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Una muestra poco común
No son raras las exposiciones de dibujos de artistas del Renacimiento, el Manierismo, el Barroco, el Rococó, el Romanticismo, y de las corrientes modernas y sus vanguardias. Pero exposiciones consagradas al dibujo contemporáneo son difíciles de encontrar.
Por eso, el pasado 28 de marzo no quise perderme la de la Galería Fernández-Braso de Madrid dedicada a los dibujos de Xavier Valls (1923 – 2006). Confieso que no tenía noticia de la obra de este pintor español, cuya carrera artística se desarrolló desde 1949 en Francia, donde se casó y nacieron sus dos hijos. Muy reconocido en el mundo del arte del país vecino, acabó por serlo igualmente en España, donde tenía casa en Horta de San Juan en la provincia de Tarragona, en la que falleció. La exposición ha presentado dibujos suyos, casi todos a lápiz sobre papel Canson, ejecutados entre 1962 y 2001.
Pittura, scultura e architettura culminano nel disegno. Questo è la fonte primaria e l’anima di tutte le maniere di pittura…
Mi sembra che ci sia solo un’arte e una scienza sulla terra, cioè quella del disegno […] dalla quale tutte le altre derivano e ne fanno parte
…
La pintura, la escultura y la arquitectura culminan en el dibujo. Esta es la fuente primera y el alma de todos los estilos de la pintura…
Me parece que sólo hay un arte y una ciencia sobre la tierra, que es el dibujo […] del cual se derivan todos los otros y del mismo forman parte…
Atribuido a Miguel Ángel por Francisco de Holanda, su primer biógrafo, quien habría escuchado estas frases de Miguel Ángel mismo en 1538
La obra de Xavier Valls lo confirma y la exposición de sus dibujos en Madrid ha sido una ocasión para admirar el alma de su pintura, es decir sus dibujos, y meditar sobre la extraordinaria calidad de su trabajo con algo tan simple como un lápiz y un papel.
A la selección que encabeza esta crónica le he dedicado, como simples comentarios, mis haikus.

Xavier Valls. Ventana del taller 1979
Las imágenes de los dibujos de Xavier Valls proceden del catálogo de la exposición Xavier Valls. Dibujos, 1962 – 2001, Galería de Arte Fernández – Braso, Madrid, Marzo – Abril 2017.
Para un acercamiento a su obra y a su vida, recomiendo el libro de Miguel Fernández Brasso Escuchando a Xavier Valls. Ediciones Guadalimar, Madrid 2001
Santas Pascuas

Domingo de Ramos en la desembocadura del Molinell. Foto R.Puig
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En España
La mitad de la Semana Santa la he pasado en la Marina Alta. He sacado la bicicleta, he leído por fin algunos libros que tenía aparcados. He llamado a amigos y familiares y, claro está, paseando por las playas he preguntado a los pescadores eso que los que no lo somos inquirimos siempre: «Qué tal pican hoy?». La respuesta es invariablemente que no, que no se da bien el día, aunque el agua que se agita en el cubo parezca desmentirlo.
El tiempo ha sido no sólo benigno, ha sido resplandeciente.

Semana Santa en la desembocadura del Molinell. Foto R.Puig
Al parecer también ha sido una semana pletórica de procesiones. Cualquier época es buena para hacer la fiesta, incluso si lo que se recuerda son dolores de hace más de dos mil años. Las tradiciones son las tradiciones y se trasmiten de padres a hijos. Si el abuelo se vistió de nazareno, el nieto seguirá haciéndolo. Los naturales de Nazaret se multiplican con el paso de las generaciones, aunque el atuendo no ha variado mucho.

Nazarenos. Foto Diario Información de Alicante
Como estaba apartado de todo ello, no me he cruzado con ninguno, pero los medios de comunicación han sido, como de costumbre, prolíficos en mostrar los desfiles de todo tipo de cofrades.
A mí, en estos tiempos, cuando por todo el mundo se extiende la afición a enmascararse, y no precisamente para ir de procesión, todo esto me produce cierta grima. Dicen que es devoción, pero a mí me recuerda al klu klux klan. No puedo evitarlo. Y eso que a mis trece años, un viernes santo, me pusieron ese capirote de cartón en la cabeza. Nos llevaron de procesión los curas del colegio. La verdad es que hacía daño en las sienes, así que algo tenía de penitencia, aunque para purgar qué culpas no lo sé. Lo que pasa es que hoy, por el garbo con el que corren algunos nazarenos, me da a mí que el cucurucho es de plástico ligero.

Nazareno. Foto Diario Información de Alicante
Pero, al parecer no todo es fiesta, al menos parece que algunos penitentes cargar, cargan.

Penitente. Foto Diario Información de Alicante
Claro que después también se reponen fuerzas con la cocina tradicional de estos días santos.

Rezar y manjar. Publicidad de un municipio en el Diario Información de Alicante
Aaprovechando que las almas están bien dispuestas, hasta la factura del agua puede que nos parezca más ligera, al menos es lo que espera la compañía concesionaria que nos felicita estos días de Pasión.

Felicitando la Semana Santa. Publicidad en el Diario Información de Alicante
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En Suecia
El jueves volví a Suecia. Cambio de tercio y paseo por otra costa el día de Viernes Santo.
Salimos con sol de Gotemburgo y pasamos unas horas de luz y brisa fresca en Lysekil, una pequeña ciudad del Bohuslan, en la extremidad aguda de una península entre el Saltö Fjord y el Gullmar Fjord (reserva natural marina). La terminación kil es antigua y significa punta de lanza. En este caso se refiere a una punta de tierra que se adentra en el mar. Lyse viene del nombre de la antigua parroquia medieval de Lyse, de la cual se acabó segregando la de Lysekil en el siglo XVIII.

Viernes Santo en Lysekil. Foto R.Puig
Aquí la única señal de las celebraciones era el anuncio del concierto coral en su iglesia mayor: el Stabat Mater de Pergolesi.

Lysekil. Foto R.Puig
La historia de Lysekil se escenifica en los grandes paneles de piedra de la plaza mayor, donde se resume la vida de los habitantes del Bohuslan desde la Edad de Piedra. Es obra tallada en granito de la escultora Ivana Machackova. Se instaló en el año 2013, en total pesa 30 toneladas y se titula «Crónica del Bohuslan».

Memorial de tiempos idos. Los vikingos. Lysekil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. Comercio medieval. Lysekil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. Pastoreo en la Edad del Bronce. Lysekil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. El puerto. Lysekil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. La pesca. Lysekil. Foto R.Puig

Memorial de tiempos idos. Las canteras. Lysekil. Foto R.Puig
La vida en Suecia no fue el estado del bienestar hasta bien entrado el siglo XX. De hecho, poco antes, fue un país de emigrantes, de vida dura y de rígidas costumbres controladas por una Iglesia Nacional omnipresente.
Hoy las canteras, que alimentaron de granito rosado las construcciones de los templos de esta costa y lo exportaban hasta Alemania, están silenciosas desde 1944, cuando la extracción se detuvo para siempre.

Las canteras abandonadas de Lysekil. Foto R.Puig
Pero basta acercarse un poco para observar el admirable colorido de su composición

Piedra de Lysekil. Foto R.Puig

Granito rosado de Lysekil. Foto R.Puig
En realidad, no es sólo aquí donde se explotaba. Canteras de esta piedra abundan por la Costa Oeste. Un simple paseo por Gotemburgo nos la muestra en edificios, esculturas y bajorrelieves.
Pasión
La Pasión ni se celebra con procesiones ni se felicita en los periódicos. En la prensa se refleja en los innumerables anuncios de los servicios religiosos y, sobre todo de los conciertos de música sacra en los templos de todo el país, a menudo acompañados de ágapes con los feligreses de las variadas confesiones cristianas. De ello hemos hablado hace años en este blog.

El Cristo de la Iglesia de Lysekil. Foto R.Puig
Pero lo que Lysekil padeció durante siglos fue la desaparición de sus marinos y sus pescadores en el mar. Su puerto contó con flota propia, pues era uno de los principales centros de la pesca, elaboración y exportación del arenque nórdico.
En barcos de vela como este que data de 1840, construido en astilleros de una isla cercana, se hacían a la mar los pescadores de las poblaciones de esta Costa Oeste. La vida de aquellos pueblos era austera y pobre. Las condiciones de trabajo de las tripulaciones extremadamente duras.

Bote de pesca del s. XIX. Lysekil. Foto R.Puig
Muchas familias perdieron a sus hombres en el mar, como testimonia el memorial con la fecha de la muerte, los nombres y la edad de todos los que perecieron desde 1840 hasta 1992, que preside la entrada del camposanto.


El matrimonio del patrón de barco Lycke y su esposa están enterrados juntos, pero Jemy R. Licke, Pontus E. Licke y Johan Lycke desaparecidos en el mar en 1875, 1880 y 1889 respectivamente y no ocupan la tumba de la familia.

Tumba del capitan de barco H.N. Lycke y su esposa E. Lycke. Lysekil. Foto R.Puig
Los muelles desde donde apenas salen ya barcos de pesca, pero que en verano se llenarán con barcos de recreo, estaban tranquilos este Viernes de Pasión.

Desde el muelle. Lysekil. Foto R.Puig
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La mano de un modesto pintor dejó en el templo un retablo con escenas de la vida de Cristo, torpemente representadas.

Crucifixión. Iglesia de Lysekil. Foto R.Puig
Pero, como hoy ya estamos a Domingo, acabaremos nuestra crónica con la otra obra de ese artista desconocido, de ingenua inspiración y pobres tablas.
¡Capirotes al armario!

Resurrección. Iglesia de Lysekil. Foto R.Puig
Breverías erasmianas (XXX): “Annus producit, non ager” (El año, no la tierra, produce la cosecha)

Cagnaccio di San Pietro. Vista de Pederobba, 1936. Galería Gomiero, Milán y Padua
“Annus producit, non ager”
El año, no la tierra, produce la cosecha
Adagio I i 44
Aprovecha Erasmo un proverbio atribuido a Teofrasto (sucesor de Aristóteles a la cabeza de la Escuela peripatética de Atenas) para intervenir en el antiguo debate entre los que opinan que en lo concerniente al carácter, capacidades, virtudes y defectos de las personas, el peso de la herencia es el principal factor, frente a los que atribuyen el papel más importante al entorno social en el que crecemos junto con la educación y los ejemplos que recibimos.

La niña y su papá. Playa de la Almadrava. Foto R.Puig
En tiempos de Erasmo no se hablaba del genoma humano, pero sí de progenitores y antepasados. Su comentario comienza así:
Ἔτος φέρει, οὐχὶ ἄρουσα, es decir «El año, no el campo, hace crecer la mies» (Annus producit segetem, non arvum) es un hemistiquio proverbial que aparece en el libro octavo de «Sobre las plantas», obra atribuida a Teofrasto :
“Para el crecimiento y la alimentación (de la planta) ayuda grandemente el clima y la temperatura y como se presente el año en general. Porque si las lluvias, el buen tiempo y las tormentas acontecen a su debido tiempo, todo crecerá feliz y profusamente, incluso en campos salinos y escasamente fértiles. De modo que no está lejos de la verdad lo que se dice en el proverbio, que “no es el campo, sino el año, el que produce el fruto”. Aunque, no obstante, el terreno pueda hacer la diferencia”
(Teofrasto, Historia de las plantas, 8.7.6)

Cagnaccio di San Piero. El manantial. 1935 – 39. Detalle. Museo de Arte Moderno de Trento y Rovereto
Erasmo sigue comentando las varias interpretaciones que se han hecho del texto griego de este pasaje y finalmente se pronuncia por la siguiente
Indudablemente Teofrasto no aprueba la opinión popular que responsabiliza de todo al clima, pues el tipo de suelo es también un factor importante. Sin embargo, mi parecer es que la lectura de más arriba es la más atractiva y pienso que mi opinión la compartirán los doctos. El mismo autor vuelve sobre este adagio en el tercer libro de su “De causis plantarum” (Acerca de las plantas), cuando trata de como el trigo prospera tanto en regiones frías como calientes; no niega que la naturaleza de la tierra contribuya algo a la fertilidad, pero dice que mucho más importante es el aire circundante y la combinación moderada del tiempo y de los vientos que experimenta el campo. También lo menciona Plutarco en la década séptima de sus ‘charlas de sobremesa’
(Teofrasto, “De causis plantarum”, 3.23.4 y Plutarco, “Moralia” 701A)

Gisberto Ceracchini. El descanso. 1930. Museo de Arte Moderno de Trento y Rovereto
Pero Erasmo, infatigable apóstol de la pedagogía humanista, quiere llegar a una interpretación analógica del proverbio:
Si se quiere extender el uso de este proverbio, puede de alguna forma entenderse que, para la formación del carácter, la educación es de mucha mayor importancia que la raza y que no tiene gran importancia quienes fueran tus antepasados, sino que es mucho más importante de qué modo has sido educado y qué principios te han enseñado. Porque es el clima lo que ‘educa’ lo que la tierra produce. Y parece que es a este adagio a lo que alude Eurípides, cuando pone en boca de Hécuba lo siguiente:
¿No es curioso que la tierra mala,
si el cielo le da buen tiempo,
produzca buenas cosechas,
y la buena, si no recibe lo que necesita,
dé mal fruto? ¿Y que, en cambio, entre los hombres el
que sale malo no deje de ser malo, y el bueno
siga siempre bueno sin que la adversidad
corrompa su carácter noble?
¿Qué influye más en esto, los padres o a la educación?
Es claro que una recta educación ha de incluir
de algún modo la enseñanza de lo que está bien.
Eurípides, “Hécuba”, 592-601

Gino Severini. Maternidad. 1916. Museo de la Accademia Etrusca e della Città di Cortona
Y continúa Erasmo:
Hécuba parece dar más importancia al linaje que a la enseñanza y se admira de que lo que ocurre con la cosecha no suceda con la condición humana. Por el contrario, fue Licurgo quien aportó un experimento espléndido para demostrar que la educación es más poderosa que la raza, presentando en público dos perros: uno nacido de una perra callejera, pero que, debido a su entrenamiento, se lanzaba valientemente a la caza, mientras que el otro, de pura raza pero sin entrenamiento, en oliendo pan y comida, de modo vergonzoso abandonaba la caza.

Massimo Campigli. Las educandas. 1929. Museo de Arte Moderno de Trento y Rovereto
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Por los siglos de los siglos
A lo largo de la historia, la doctrina de la predestinación ha sido con frecuencia llevada a sus extremos: aquellos que no pertenecen a la estirpe correcta, ni siquiera a fuerza de educación podrían modificar sus marcas de nacimiento, ya procedan estas de un estigma original del que sólo Dios nos lava («agua del costado de Cristo, lávame»), de nuestro «servo arbitrio» (Lutero), del karma que nos haya caído en suerte (budismo chino), del final que el Juez Supremo nos haya predeterminado (Calvino), de los rasgos que denuncian a los criminales natos (Lombroso), o más recientemente de ciertas combinaciones del genoma que nos arrastrarían a delinquir. Hace ya muchos siglos Agustín de Hipona, en tiempos de decadencia, se formaba una opinión pesimista de la impotencia de los seres humanos para llevar la Historia a buen puerto. Por no hablar de Carlos Marx y de la inexorable lucha de clases, enmarcada en una visión hegeliana de la evolución de la estirpe humana.
Con frecuencia, es la experiencia personal del filósofo o del líder religioso la que conduce a formarse una rígida visión dogmática de la irremediable incapacidad del ser humano para cambiar su destino. Unos serían tierra buena y otros mala, ni el clima, ni la benignidad de las estaciones podrían modificar la bondad o la maldad de la cosecha.

Gian Emilio Malerba. Las amigas. 1924. Colección Mita y Gigi Tartaglino. Torino
Erasmo mantuvo una sonada polémica con Lutero sobre la cuestión. El primero, sin cesar de denunciar las iniquidades de su época, mantenía sin embargo la convicción humanista y pedagógica de que la persona humana no es nunca una víctima irremediable del destino, que, pase lo que pase, le queda el libero arbitrio (libre albedrío). El segundo, ante el mismo panorama, defendía que nuestros esfuerzos y méritos no son los que pesan en la balanza, pues estamos sujetos a un servo arbitrio (el albedrío esclavo); nuestro final es gratuito, sólo depende de la gracia de Dios y nuestro indulto sólo lo deberemos al suplicio de su Hijo, lo único que podría borrar el estigma original con el que todos, salvo una excepción, nacemos.

Zurbarán. La Inmaculada Concepción. 1661. Museo de Bellas Artes de Budapest
Entre los creyentes prosperan unas formas de predestinación, los ateos tampoco están vacunados de las suyas. Sangre de Cristo, karma, genoma, privilegios o razas especiales, sigue rodando la bola. Todo esto sería inocuo si otras formas de predestinación no se hubiesen usado a lo largo de la Historia para aniquilar o rechazar, bien porque a los de tal o cual pedigrí se les considere en masa como pérfidos, irreformables, fanáticos o inferiores, bien porque si no son como nosotros podrían contaminar la pureza y rectitud de nuestras formas de vida.

Arturo Martini. Busto de joven judía. 1922. Museo de Arte Moderno de Trento y Rovereto
En cuanto a la tendencia de explicar las conductas humanas con la genética o, desde otra vertiente, por traumas precoces, y a clasificar con categorías simples y cómodas a los que no son como nosotros, habría que decir que todo eso, se ha justificado desde antiguo, que no es nuevo y ha conducido a las peores atrocidades de la historia, sea bajo los pretextos de una creencia, de una ciencia o de una ideología.
El Dr.Linus Creel en el capítulo S2:A4 de la serie The Blacklist (Netflix) manipula el gen que predestina a los asesinos potenciales a pasar al acto en situaciones adversas. Los medios de información nos ofrecen a menudo descubrimientos punteros sobre genes que determinarían las más complejas de nuestras conductas humanas. En definitiva el viejo determinismo se vestirá siempre con nuevos ropajes.

Alberto Savinio. Los guardianes del puerto. 1930. Museo de Arte Moderno de Trento y Rovereto
Por mi parte lo que espero de nuestros hijos y nietos es que no se dejen atrapar por los demonios de la vieja Europa, la que durante siglos dificultó con rechazos atrabiliarios la vida en paridad de derechos de judíos y de otras minorías, consideradas impuras, malignas o inferiores, esa parte de Europa que rebrota y que declara inasimilables a los que señala en bloque como fieles de una confesión irreformable. Cuando quienes en realidad no han asimilado los valores europeos son quienes marcan a millones de seres humanos en masa.
El rechazo a las aspiraciones, amparadas por el derecho de gentes, al asilo y a una vida mejor de quienes escapan de la guerra o de amenazas equivalentes, estigmatizados por una sola de sus múltiples identidades personales, por ejemplo la confesión religiosa, es una involución y una negación de lo que constituye el núcleo de los valores de la Europa que ha costado siglos construir: la persona es el sujeto de derechos y responsabilidades y tiene su propia historia individual, no es un número dentro de una masa.

Santiago Pelegrín. Retrato de Marujita. 1925. Museo de Bellas Artes de Zaragoza.
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Referencias:
Las obras de arte aquí mostradas provienen de dos exposiciones que he visitado hace poco en Madrid.
Todas menos una provienen de la exposición de la Fundación MAPFRE; «El retorno a la belleza. Obras maestras del arte italiano de entreguerras» (hasta el 4 de junio de este año), una muestra fuera de lo común que recomiendo vivamente.
La extraordinaria Inmaculada de Zurbarán se puede ver en el Museo Thyssen Bornemitsza: «Obras maestras de Budapest. Del Renacimiento a las vanguardias» (hasta el 27 de mayo)


