Día Mundial de las Abejas

Abeja belga libando. Foto Agnès Fayet. Detalle.
En memoria de Pär, agricultor y apicultor de Skåne y abuelo de mi esposa
Considerando la necesidad urgente de abordar el problema de la disminución de la diversidad de polinizadores en el mundo y los riesgos que ello implica para la sostenibilidad de la agricultura, los medios de vida del ser humano y el suministro de alimentos;
Colmenas en Lekit. Azerbaiyán. Foto FAO
Recordando la labor de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) relativa a los servicios de polinización para una agricultura sostenible y el papel destacado que ha desempeñado la FAO en la facilitación y la coordinación de la Iniciativa internacional para la conservación y el uso sostenible de los polinizadores, establecida por el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) en 2002;
Abeja concentrada en su tarea. Foto Agnès Fayet
Teniendo en cuenta la Evaluación temática sobre polinizadores, polinización y producción de alimentos, publicada por la Plataforma intergubernamental científico-normativa sobre diversidad biológica y servicios de los ecosistemas (IPBES) en febrero de 2016;
En el panal. Foto Agnès Fayet.
Observando la dependencia de los sistemas agrícolas mundiales de los servicios de polinización y la importante contribución de las abejas y otros polinizadores a la mejora de la producción y los rendimientos de la agricultura en todo el mundo y, por tanto, a la creación de empleo rural;
En el panal. Foto Agnès Fayet
Observando la contribución y el papel fundamental que desempeñan las abejas y otros polinizadores en la producción sostenible de alimentos y la nutrición, promoviendo así la seguridad alimentaria para la población mundial en crecimiento y contribuyendo al alivio de la pobreza y la erradicación del hambre;
La abeja reina (la señal amarilla corresponde a una reina del año 2017) y sus obreras belgas. Foto Agnès Fayet.
Observando la contribución que los servicios ecosistémicos proporcionados por las abejas y otros polinizadores aportan a la salud del ecosistema, al preservar el estado de diversidad biológica, la diversidad genética y de las especies, promoviendo así una intensificación ecológica y sostenible de la producción de alimentos y ayudando a la adaptación al cambio climático;
Tráfico. Foto Agnès Fayet
Expresando preocupación porque las abejas y otros polinizadores están en peligro a causa de una serie de factores, en particular relacionados con los efectos de actividades humanas como los cambios en el uso de la tierra, las prácticas de agricultura intensiva y el uso de plaguicidas, así como la contaminación, las plagas y las enfermedades y el cambio climático, que amenazan su hábitat, su salud y su desarrollo;
Abeja sueca libando. Jardín Botánico. Gotemburgo. Foto R. Puig
Afirmando que las abejas y otros polinizadores son importantes para alcanzar las tres dimensiones del desarrollo sostenible, a saber, la económica, la social y la ambiental;
Abeja belga trabajando. Foto Agnès Fayet
Conscientes de la urgente necesidad de sensibilizar a todos los niveles y de promover y favorecer acciones para proteger a las abejas y otros polinizadores, a fin de contribuir a su salud y su desarrollo, teniendo en cuenta que es importante mejorar los servicios de los polinizadores para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular los de erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria y mejorar la nutrición, y promover la agricultura sostenible, proteger los recursos naturales limitados y detener la pérdida de diversidad biológica, así como muchas otras dimensiones de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible;
Abejas de Valonia faenando. Foto Agnès Fayet.
Reconociendo que la celebración de un “Día Mundial de las Abejas” por la comunidad internacional contribuiría de manera importante a sensibilizar a todos los niveles de la importancia de las abejas y otros polinizadores y a promover las iniciativas mundiales y las acciones colectivas para su protección.
Asamblea General de la ONU, 18 de octubre de 2017
En consecuencia el 20 de mayo de cada año las Naciones Unidas, por iniciativa de la FAO, decidieron que se celebre el Día Mundial de las Abejas. Este blog se suma hoy al esfuerzo que a todos nos compete para que la población de abejas no sólo no siga disminuyendo sino que aumente.
Si no hubiese sido por Agnès Fayet, quien no sólo mantiene desde hace años el sitio web de La Apicultura de Valonia y Bruselas (L’APIculture wallone et bruxellois) sino que es también una fotógrafa profesional, yo no habría podido ilustrar como es debido esta jornada. Le agradezco haberme facilitado el acceso a la nutrida colección de sus propias imágenes fotográficas, algunas de las cuales tienen hoy ante sus ojos mis lectores.

Atareadas. Foto Agnès Fayet
.
Con los apicultores del Sur de Suecia
Como esto de abrir un tema en el blog es como lo de tirar de un racimo de cerezas, ayer, cuando creía tener lista esta crónica, me sucedió lo siguiente: mi esposa me propuso irnos a visitar la Feria Anual de Jardines en el Parque Liseberg de Gotemburgo.
Eso es lo que hemos hecho, no sin antes dar un paseo entre las multitudes que animaban a los 63.000 participantes de la media maratón de Gotemburgo, donde han corrido con un tiempo espléndido y de la que podremos comentar algunas fotos el domingo próximo.
Tras comprar tomates y flores, ya de camino a la salida, nos hemos tropezado con el stand que representa en esta feria a la Asociación de Apicultores del interior del Sur de Suecia, fundada en 1894

Y a estos entusiastas representantes de los apicultores del sur de la Suecia interior les hemos dado la noticia de que el 20 de mayo (o sea hoy) se celebra por primera vez el Día Internacional de las Abejas, proclamado por la Naciones Unidas en octubre del año pasado. Ni esta asociación regional, ni la Asociación Nacional de Apicultores de Suecia de la que forma parte, se habían enterado de esta proclamación, lo que no dice mucho en favor de agilidad de las oficinas de información y comunicación de las agencias de la ONU, en particular de la FAO, aunque sí estaba anunciada en la página de la asociación belga arriba mencionada.
Y para que vean que un panal de abejas suecas es muy parecido a un panal de abejas belgas, aquí tienen algunas imágenes del panal que en vivo y en directo nos han enseñado en el stand

Panal de abejas suecas. Foto R.Puig
Trabajan con el mismo entusiasmo que sus camaradas belgas

Abejas suecas faenando con entusiasmo. Foto R.Puig
La abeja reina sueca, con la etiqueta blanca del año 2018, se rodea igualmente de sus obreras, tal y como sucede en las panales de Bruselas y Valonia..

La abeja reina (marcada con la señal blanca de 2018) en un panal sueco. Foto R.Puig
No recuerdo si en El Capital se menciona a las abejas. Me tocó leerlo de cabo a rabo en 1968 (no miento) y, qué le voy a hacer, no se me han quedado ni esos detalles ni muchos otros. Pero, en todo caso, ante las amenazas que penden sobre las cabecitas de las abejas, creo que deberíamos exclamar, esta vez parafraseando al famoso manifiesto, de más fácil lectura:
¡Abejas de todos los países, uníos!
Por el momento, a todos los que tengan un césped a su cargo y en primavera o al comienzo del verano lo vean crecer y en él brotar las flores, les rogaría que se aguanten las ganas de cortarlo. No sieguen esas flores, pues son un bufé de nectar para nuestras hermanas abejas.
Sería una pequeña ayuda a la supervivencia de sus enjambres y estarían sirviendo a que aumente la esperanza de vida de estas obreras de la polinización y al futuro agrícola y alimentario del planeta.
Ahora, para endulzarles esta crónica, nada mejor que unos versos de un querido poeta de las tierras de España:
………
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
.
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.
……..
Antonio Machado
.
.
Pero, aún no se libran de mí, la culpa a las cerezas, pues ya se sabe que tirando de un racimo, acaba saltando otro.
Así que hablaremos de
lo que va del tábano a la abeja
Hace ya mucho tiempo hubo en la Italia medieval una familia rica y con sueños de grandeza. Era la familia de los Tafani (los Tábanos), señores de Barberino Val d’Elsa, en la comarca del Chianti, a unos 40 kilómetros de Florencia.
Pero hablemos brevemente sobre ese díptero que al apellido de aquellos señores prestó su nombre. Según dicen los expertos, los tábanos se alimentan del néctar de las flores, si bien las hembras tienen una boca reforzada que les permite picar a caballos, asnos y a otros ganados para alimentarse de sus sangre.

Tábano. Foto Wikipedia.
Esta especie de moscones grandullones y tenaces no suelen, salvo alguna excepción africana, dedicarse al digno ejercicio de la polinización, como hacen las abejas. Y, ya se sabe, decir que es pesado como un tábano no es el mejor elogio que puede hacerse del tacto y la delicadeza social de alguien.
No he conseguido averiguar por qué aquella próspera familia, originaria de Barberino Val d’Elsa, se mereció un escudo heráldico con tres tábanos campando en el blasón. Puede ser que se debiera a algunas hazañas en defensa de la vecina Florencia o en las guerras entre güelfos y gibelinos. No he logrado averiguarlo, pero si alguien, aguijoneado por la curiosidad, descubre la historia de este patronímico, su aporte será más que bienvenido.
En cualquier caso, algo de útil pudieron tener los tábanos con su capacidad de incordio en, por ejemplo, aquellas batallas entre facciones rivales que caracterizaron las luchas dentro y entre las ciudades estado italianas de los últimos siglos de la Baja Edad Media y de los primeros de la Edad Moderna.

Los tábanos de los Barberini. Palazzo Tafani da Barberino. Florencia. Foto Silko. Wikipedia Commons
De hecho, los tres tábanos de aquel antiguo blasón más parecen tener cascos de guerreros que cabezas. Si no fuese porque en su época no se habían inventado, podríamos verlos casi como una escuadrilla de cazas de combate en formación de ataque.
El caso es que, pasados los siglos, empezaron a sentir que con aquel escudo no conseguirían nunca limpiarse el pelo de la dehesa, así que los Tafani, aspirantes a mayores rangos de nobleza, sustituyeron los tábanos por melifluas abejas, justo cuando, ya instalados en Florencia, por ser de Barberino se transformaron en los Barberini.

Escudo de armas de los Barberini. Wikipedia
Y la escuadrilla de agresivos tábanos, transformada en un enjambre de doradas abejas, acabó volando bajo el cielo azul del Lazio. Si visitan el Palacio Barberini en Roma, no dejen de subir y bajar pausadamente por la fascinante escalera que en este lugar nos dejó Borromini. Miren también al alto techo del gran salón para ver volar a las abejas por el enorme fresco de Pietro da Cortona.

Tan alto volaron los que una vez fueron tábanos y ahora eran hábiles abejas que un Barberini se instaló finalmente en el trono de San Pedro con el nombre de Urbano VIII y gobernó los Estados Pontificios entre 1623 y 1644.
Pero no crean ustedes que los genes de los tábanos habían sido sustituidos por el honesto genoma de las abejas. En realidad, su tozudez agresiva acabó transformándose en avaricia devoradora, pues el papa y sus familiares se dedicaron con empeño a desenterrar o mutilar las obras de la antigüedad romana. Tales fueron su destemplanza y sus destrozos, que los romanos acuñaron una frase que lo dice todo:
quod non fecerunt barbari, Barberini fecerunt
«lo que los bárbaros no hicieron, lo hicieron los Barberini»
No obstante, algún recuerdo suyo original ha subsistido en los muros de la Ciudad Eterna: unas abejas en piedra en el friso de Sant’Ivo alla Sapienza, que merecerá la pena que ustedes vean durante la visita que les deseo hagan a Roma.

Abeja de los Barberini en Sant’Ivo alla Sapienza. Roma. Foto R.Puig
Como no podía ser menos, ese monumento es otro regalo de Francesco Borromini (1599-1667).
…
Para acabar, formulemos un deseo: que la abejas consigan no sólo revertir su actual proceso de disminución, sino que aumenten en número para el bien del planeta y de nosotros mismos; que las abejas no se queden en recuerdos esculpidos en piedra o pintados al fresco. Si eso llegase a suceder, es de temer que la especie humana estaría para entonces en camino de convertirse en una serie de rastros antropocénicos, para curiosidad y estudio de los visitantes de otra galaxia más cuerdos que nosotros.

Colmena en el parque de Trädgårdsförenigen. Gotemburgo. Foto R.Puig
No permitamos que desaparezcan su laboriosidad y su hermosura.

Abeja en vuelo. Emma Sjödin. Suecia
En el mar fluyen rimas y navegan pensamientos

Pensamientos en calma. Foto R. Puig
En el año 2004, cuando ya había cumplido 73 años, Tomas Tranströmer (1931-2015) publicó Den stora gåtan (El gran misterio), una colección de cinco poemas y 44 haikus.
¿Por qué he pensado en uno de ellos en particular?
Tankar står stilla
som mosaikplattorna
i palatsgården
.
Ideas en calma
cual teselas de un mosaico
en el jardín de palacio
.
Tomas Tranströmer, «Dikter och Prosa 1954 – 2004», Bonniers 2011, p. 413
Quizás porque
desde un muelle carcomido,
hace sólo unos días,
eran mis pensamientos
suaves ondas en calma,
que la brisa
de su mano invisible se llevaba.
.
Libres de inquietudes,
meciéndose en el mar,
reflexiones, razones y conceptos
en su fuga vibraban.
.
Porque el mar es un jardín
que le dicta armonías al poeta
y en él las ideas no son
inmóviles teselas,
sino las ondas de un adagio
que en el agua,
sucediéndose, navegan.
–

- Alguien se ha ido. Foto R. Puig
…
Es también el tiempo de las flores junto al mar

Flores junto al mar. Foto R. Puig
Así lo cantaba un poeta elegíaco:
Douce plage où naquit mon âme;
Et toi, savane en fleurs
Que l’Océan trempe de pleurs
Et le soleil de flamme;
(…)
Tandis qu’au loin riait la mer
Sur le corail sonore.
—
Suave playa donde nació mi alma;
Y tu, pradera en flor
Que el Oceano baña en llantos
Y el sol en llama;
(…)
Mientras que lejano el mar reía
Sobre el coral sonoro.
Paul-Jean Toulet, Contrerimes, 1921 (citado y estudiado por Marcel Raymond en «De Baudelaire au Surréalisme», Paris, José Corti, 1982, pp. 140-143)

El mar en llama. Foto R. Puig
Nota bene: las traducciones son mías
Hay una edición castellana de las Cotrarrimas de P-J. Toulet: Valencia, Pre.Textos, 1998, traducción de Jorge Gimeno.
«Nunc decet viridi nitidum caput impedire myrto» (Hoy conviene que la cabeza luzca coronada de verde mirto)

Finnsmossen. Gotemburgo. Foto R.Puig
Nunc decet aut viridi nitidum caput impedire myrto
Aut flore terrae quem ferunt solutae
.
Hoy conviene que la cabeza luzca coronada de verde mirto
o con las flores que el suelo ha liberado
(Horacio, Odas I, iv, 9-10)

No hemos ceñido las sienes con guirnaldas de flores como nos animaba Horacio, pero ayer aprovechamos la mediada primavera para caminar unas horas por el jardín botánico de Gotemburgo, donde quienes sí que han trabajado con las flores han sido sus artesanos jardineros.

Saltarina. Jardín botánico. Gotemburgo. Foto R.Puig

Pasito a paso. Jardín botánico. Gotemburgo.Foto R.Puig
.
Por el sendero japonés se llega al Arboretum asiático, donde el estanque del Finnsmossen está rodeado de árboles oriundos de las zonas templadas de Asia.

Si Cezanne anduviese por aquí. Foto R.Puig
.
Algunos de ellos existieron ya en Europa hace decenas de millones de años, lo que prueban los troncos fósiles de cryptomeria japonica (una especie de sequoia asiático) que se han encontrado en Irlanda.

Cryptomeria japonica. Foto R.Puig
Bordeando el estanque no sólo encontramos árboles, como el serbal japonés…

Serbal japonés. Foto R.Puig
… sino numerosos matrimonios de pato y pata, aparentemente muy bien avenidos

Pato y pata. Foto R.Puig

Pato y pata. Foto R.Puig

Finnsmossen. Foto R.Puig
.
En los muelles de Eriksberg
Solvitur acris hiems grata vice veris et Favoni,
Trahuntque siccas machinae carinas
.
Retornan a disipar el cruel invierno la dulce primavera y el Favonio,
y los cabrestantes arrastran las secas quillas de los barcos
(Horacio, Odas I, iv, 1-2)
Hacia el sur, al otro lado de la ría, la primavera se hace notar en los muelles de Eriksberg porque los barcos de vela han alzado sus mástiles y comienzan a aparejar.

Aparejando. Muelle de Eriksberg. Foto R.Puig

Aparejando. Foto R.Puig
Hay incluso los que cada año navegan por Jesús. Dentro de poco se harán a la mar entonando cánticos y salmos.

Sailing for Jesus. Foto R.Puig
Y los que además de izar velas, lanzarán sus redes.

Aparejando. Eriksberg, Foto R. Puig
El histórico Götheborg -¡ay!- no podrá navegar este año. Se limitará a seguir anclado como un barco museo. Por lo que se ha publicado, no efectuaron en el debido plazo la revisión técnica, la empresa anda mal de fondos, y sin esa especie de ITV de los barcos, no está autorizado a surcar los mares.
Hace unos meses se habló de que lo iba a comprar una empresa china, pero se arrepintieron. En todo caso, si vienen a Gotemburgo no dejen de visitarlo.

El Götheborg. Foto R.Puig
.
Y, desde luego, dense una vuelta por los senderos del jardín botánico, donde no faltan confortables bancos para alejarse del ruido y practicar el carpe diem horaciano, puesto que…
Vitae summa brevis spem nos vetat incohare longam
.
La brevedad de la vida nos impide concebir duraderas esperanzas
(Horacio, Odas I, iv, 15)

Carpe diem. Foto R.Puig
Referencias: El texto latino de las Odas (Carminum) de Horacio procede de The Project Gutenberg EBook of Odes and Epodes, by Horace. Lo pueden encontrar aquí
(la traducción de los versos que he seleccionado es mía)
Breverías erasmianas (XXXV): «Parturiunt montes, nascetur ridiculus mus» (Parieron los montes, nació un ridículo ratón)

«in monte terram intumescere». Dibujo R.Puig
Para José María Tortosa en su día de cumpleaños
Erasmo de Rotterdam nos acompaña de nuevo con uno de aquellos miles de proverbios de sabiduría antigua que recopiló y comentó durante toda su vida y no sólo como filólogo minucioso en busca de las fuentes y los significados; para él, como puede ser para nosotros, los adagios son cápsulas intemporales de interpretación abierta que todavía hoy nos dicen algo sobre nuestras propias personas y nuestras sociedades.
He traducido el texto completo con el que Erasmo comenta un famoso adagio de origen griego. Como tiene por costumbre suele dar más de una versión.
.
«Parturiunt montes, nascetur ridiculus mus»
Parieron los montes, nació un ridículo ratón
Adagio I ix 14
Ὤδινεν οὖρος, εἷτα μῦν ἀπέκτεκεν, o sea Mons parturibat, deinde murem prodidit
«Un monte estaba de parto, acto seguido apareció un ratón», se trata de un proverbio en verso yámbico que suele aplicarse a esos hombres fanfarrones y jactanciosos, que suscitan una sorprendente expectación con sus expresiones, forma de vestir y aire doctoral, pero que cuando llega la hora de concretar, producen meras simplezas.
… homines gloriosos et ostentatores, qui magnificis promissis tum vultus vestitusque auctoritate miram de se movent expectationem, verum ubi ad rem ventum est, meras nugas adferunt
No está de más recordar que en tiempos de Erasmo no existían las campañas electorales (al menos tal como las conocemos hoy), pero, aunque las circunstancias cambien, los seres humanos nos somos tan diferentes de los de hace siglos.
También lo usa Luciano en su obra «De como conviene escribir la historia»; dice que cuando Cupido se disfrazaba de Hércules o de Titán la multitud le gritaba ¡parieron los montes!
…..Dicit enim sic reclamari a vulgo in Cupidinem Herculis aut Titanis personam assumentem ὤδινεν ὄρος.
Luciano de Samosata, «De como conviene escribir la historia», 23
Eran cosas que sucedían en el Olimpo, donde a menudo se reunían ágoras muy animadas.
Ateneo, en el libro decimocuarto de su «Banquete de los eruditos» (Dipnosofistas) cuenta que Tachas, rey de Egipto, cuando Agesilao, rey de Esparta vino a ofrecerle su ayuda durante una guerra, le recibió con la siguiente pulla: “Se ha puesto de parto el monte y hasta el mismo Júpiter ha tenido miedo, pero lo que ha nacido es un ratón”.
Agesilao, que era de pequeño cuerpo, se ofendió y le replicó: “llegará el día en que me veas como un león”.
…. Erat autem Agesilaus pusillo corpore. Porro dicto offensus respondit : «Atqui aliquando tibi videbor leo».
Lo que más tarde ocurrió es que se produjo un levantamiento en Egipto y, como Agesilao no vino en su ayuda, el rey tuvo que refugiarse en Persia.
Eran historias que se contaban unos a otros los convidados de los banquetes cuando no había ni televisión ni androides. No obstante cosas de estas ocurren, sobre todo cuando los pequeños pueden mover el fiel de la balanza en favor de uno u otro grande. Así que, en la vida como en la política, no conviene decir categóricamente «de este agua no he de beber».
También lo usa Horacio en su Arte poética:
¿Qué de bueno traerá este parloteo de promesas?
Parirán los montes, un ratón ridículo nacerá.
Utitur et Horatius in Arte poetica :
«Quid dignum tanto feret hic promissor hiatu ?
Parturient montes, nascetur ridiculus mus».
Al llegar a este punto y tras haberme ceñido a los dos versos de Horacio, no me resisto a citar la más libre y más sabrosa traducción de Tomás de Iriarte (1750-1791). Su versión versificada del Ars poetica (Epistola ad Pisones) dobla en número de versos al original, pero su castellano es de un gracejo y de una riqueza extraordinarios, al tiempo que un trabajo peliagudo.
¿Qué saldrá, al fin, de esta arrogante oferta
Pregonada con tanta boca abierta?
De parto todo un monte; y luego
¿Qué vino a dar a luz? Un ratoncillo
.
Horacio, Arte poética (138-139), traducción de Tomás de Iriarte
.

«rudes atque agrestes homines». Dibujo R.Puig
Pero sigamos con el comentario de Erasmo, quien nos deja para el final lo más sugestivo, la fábula de Esopo, que se supone es el origen del adagio.
Porfirio pensaba que el proverbio provenía de un apólogo de Esopo; lo cuenta como sigue. Hubo hace tiempo unos hombres rústicos y agrestes que al ver que en un monte la tierra se hinchaba y se movía, llegados de todas partes se reunieron expectantes ante tan horrendo espectáculo, esperando a que la tierra desvelase algún portento formidable, ya que una montaña se había puesto de parto; como si los Titanes fuesen a irrumpir de nuevo para reiniciar la guerra contra los dioses. Sin embargo tras esperar mucho tiempo con los ánimos atónitos y en suspenso, de la tierra salió un ratón, y enseguida todos empezaron a reír.
«mus prorepsit e terra». Dibujo R.Puig
…Cum olim quidam rudes atque agrestes homines viderent in monte terram intumescere moverique, concurrunt undique ad tam horrendum spectaculum expectantes, ut terra novum aliquod ac magnum portentum aederet monte nimirum parturiente foreque, ut Titanes rursum erumperent bellum cum diis redintegraturi. Tandem ubi multum diuque suspensis attonitisque animis expectassent, mus prorepsit e terra moxque risus omnium exortus.
Comentario al Fedro de Platón, 4, 24 y Esopo, Halm 520

«risus omnium exortus». Dibujo R.Puig
Yo diría que la moraleja del parto de los montes es que no sólo es sano ser realistas en nuestras expectativas, sino que también es bueno racionar nuestra admiración incondicional hacia los nuestros (y nuestros denuestos contra los que no lo son). Dicho metafóricamente: que lo que exijamos de los montes, en modo parecido lo exijamos de nosotros mismos. Probablemente, además de no pasmarnos aguardando prodigios como los rústicos frente a la montaña, es probable que así nos ahorremos bastantes desengaños e indignaciones
La fábula de Esopo acaba en risas, no he encontrado una versión en la que en lugar del ratón salga un dragón que arrase con todo a sangre y fuego, que de esos partos también es prolífica la historia.
Referencia: el texto latino procede de Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pp.711-712. La traducción es mía.
Lo que de sí sabe el poeta

De estos dias. Foto R. Puig
Cuando durante los años de la adolescencia poco sabía de mí, tuve la suerte de que me acompañaran los poetas. No es algo único, muchos me confirmarán que también la poesía les ayudó a habitar un aire propio y respirable. Pero lo que fue individual, lo exclusivo, lo secreto, fue la propia y personal antología de nuestras lecturas más sentidas.
A lo largo de aquellos años de vacilaciones la poesía nos sirvió de guía, incluso habremos escrito nuestros versos. Aquellas primicias, aquellos ratos de recogimiento, cuando afanosos penábamos por descubrirnos y con candor irrepetible hacíamos nuestros los versos de poetas admirados, aquellos tiempos fueron aurorales.
No sé si será porque, ahora, en estas tierras del norte escandinavo la luz se aviva, los brotes florecen y viejos y jóvenes se recuestan sobre el césped de los parques, pero mi mano ha entresacado de la estantería una antología de uno de aquellos poetas que me acompañaron.
Quizás me animaba saber que José Hierro (1922 – 2002) podía juntar en un libro cuanto sabía de sí, como sólo la poesía puede hacerlo. No recuerdo bien, pero es posible que aquel chaval inseguro sintiese que hilando sus propios versos acabaría también sabiendo lo que era. El siguiente poema pertenecen al poemario con el que obtuvo el Premio Adonáis en 1947, y a Tierra sin nosotros del mismo año publicado en Santander en la Editorial Proel (*)
En mí la siento aunque se esconde. Moja
mis oscuros caminos interiores.
Quién sabe cuántos mágicos rumores
sobre el sombrío corazón deshoja.
.
A veces alza en mí su luna roja
o me reclina sobre extrañas flores.
Dicen que ha muerto, que de sus verdores
el árbol de mi vida se despoja.
.
Sé que no ha muerto, porque vivo. Tomo,
en el oculto reino en que se esconde,
la espiga de su mano verdadera.
.
Dirán que he muerto, y yo no muero. ¿Cómo
podría ser así, decidme, dónde
podría ella reinar si yo muriera?
José Hierro, de «Alegría interior» (1947)

La antología personal que José Hierro publicó hace ahora sesenta años, se titulaba precisamente Cuanto sé de mí. El ejemplar que he abierto hace dos días es la edición revisada por el poeta que Seix Barral publicó en 1974, dentro de la colección de poesía de la Biblioteca Breve.
En la página veinticinco hay estos versos:
PRIMAVERA
Si ahora vinieras con tus flautas,
con tus rebaños de aguas grises,
si tuvieras figura humana,
brazos duros para dormirme,
y no estas flores amarillas
que sólo dejan presentirte,
y no esta brisa que nos roza
como unos dedos invisibles,
y no esta luz, que no sabemos
si es que te quejas o te ríes…
.
Si me llamaras a tu lado,
todo: las horas vagas, tristes,
la soñolienta calma, todo
lo dejaría por seguirte;
si ahora volvieras, primavera,
si te me hicieras hoy visible,
si a mí llegaras de muy lejos
entre unos álamos flexibles…
José Hierro, de “Tierra sin nosotros” (1947)

De estos días. Foto R. Puig
NOTAS
(*) José Hierro, Alegría, colección Adonáis (premio 1947), nº39, Madrid, Rialp, 1947, y Tierra sin nosotros, Santander, Editorial Proel, 1947
Entre el mar y la sierra del Segaria: desde Ondara a la playa de Els Poblets con colofón boliviano.

El Segaria desde Ondara. Foto R.Puig
A los pies del Segaria se extiende Ondara, colindante con los municipios de El Verger, Beniarbeig, Pedreguer y Denia.
A media hora de bicicleta, por caminos entre naranjos, limoneros y mandarinos, y a diez minutos en coche está Els Poblets y mi playa de la Almadrava (con v en valenciano y con b en castellano). Mi biblioteca está desde hace dos semanas en Ondara.
A Ondara la escoltan los naranjales.

Naranjales. Ondara. Foto R.Puig
Por el centro del casco urbano, encajonado entre los muros de un barranco ornados de graffiti, circula el río Alberca que por el norte separa los huertos de las casas.

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Por las calles más antiguas de estos barrios, formados en los siglos XVIII y XIX, son frecuentes las casas desde hace años deshabitadas de los pueblos de la comarca. La estrechura de la vieja red viaria y una arquitectura propia de las condiciones de vida de otras épocas (en una que he visitado el burro accedía a su recinto por la misma puerta que las personas) han conducido, a medida que fallecían sus ancianos ocupantes, al abandono de las viviendas más angostas,.
Pero también hay mansiones amplias y bien renovadas, con sus ventanas enrejadas y sus techos altos, lo que no obsta para que junto a ellas agonicen casonas similares que ya nadie restaura.

Deshabitada. Foto R.Puig
En estas puertas la vieja llave ha dejado de girar

¿Cuántos años han pasado sin que sus habitantes entren y salgan cada día por sus portones?

Toc toc. ¡Ah de la casa! Foto R.Puig
Pero Ondara crece hacia el campo con nuevos barrios y sus calles están vivas. Los vecinos son cordiales y saludan al cruzarse contigo. Hay un párroco que toca las campanas con frecuencia. Alguien me dice que es un cura repicador. No sólo las hace sonar por razones litúrgicas, también marca las horas y las medias para los que no lleven reloj.

El Montgó visto desde Ondara. Foto R.Puig
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Ondara no tiene playa, sin embargo, a pocos kilómetros, tiene la de la Almadrava en Els Poblets y todas las de la Marina de Denia.
Asi que, desde los huertos verdes,

El campo. Ondara. Foto R.Puig
nos hallamos en un pis pas frente a todos los azules del mar

Azules y negro. Foto R.Puig

Más azules. Foto R.Puig
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¡Quién pudiera!

Ícaro. Foto R.Puig
Como ya no tengo edad para surcar las olas sobre una tabla, me contento con capturar una panorámica de la playa.
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Saltando el gran charco
Para concluir, aunque -¡ay!- Bolivia sigue sin conseguir la salida al mar que perdió en una guerra fratricida, a mí me siguen llegando las fotos de la flora exuberante de las riberas del Beni que, sin ser el mar, no deja de ser una ancha vía fluvial que atraviesa las pampas y selvas bolivianas.
Sus aguas, a través del Madeira, acaban por engrosar las del Amazonas. Al fin y al cabo, su trayectoria, algo más larga que la que los bolivianos aspiran a conseguir, no deja de ser una salida al mar.

El río Beni entre Rurrenabaque y San Buenaventura. Foto R.Puig
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Flora
Las fotos que desde Bolivia me envía mi viejo amigo Charlie son un hermoso broche para esta crónica

Flor de jengibre. Foto Charlie G. Tornel

Lirio rojo escoltado por pomelos. Foto Charlie G. Tornel
Confío en que algún día nos pueda seguir mostrando sus estupendas fotos de la flora boliviana en un blog propio. ¡A Linneo le gustaría! ¡Esperando que te animes, esta página está a tu disposición!
Por cierto que, hace algunos años, les hablaba yo aquí de una de las novelas que publicó Charlie: «El tercer asunto». Así que, además de la rica flora a su disposición, no le faltarán historias, comedias y tragedias, del Oriente boliviano.
Latitudes de abril

Al azar de abril Foto R. Puig
Para mi amigo Charlie que vive allá por donde discurre el Beni
.
Mediterráneo
.
Por abril
el naranjo
da su flor.
.
Azahar es
de desmayos
el remedio.

Flor de azahar. Foto R, Puig
Azahar
que no olía
T.S.Elliot.
.
Cuando
la crueldad de abril
le estremecía
.
Y a la vista
de las lilas
se deprimía
.
Algo a la niebla
de Londres
le debe Tierra Baldía
.
APRIL is the cruelest month, breeding
Lilacs out of the dead land, mixing
Memory and desire, stirring
Dull roots with spring rain.
.
ABRIL es el mes más cruel, nutre
Lilas con tierra muerta, mezcla
Memoria y deseo, resucita
Yertas raíces con lluvia primaveral.
.
T.S. Eliot (1888–1965). primeros versos de «The Waste Land» (1922)
Renovó la poesía
de su tiempo
con sus rimas
.
Pero en la barra
de su pub
no servían mandarinas.

Ni en las orillas
del Támesis esbeltas
flores crecían

Orilla florida. Foto R. Puig
.
Bolivia
¡Mirad lo que me ha llegado
de las pampas
bolivianas!

Al pie de las toronjas. Foto Charlie G.Tornel.
A dos leguas
de la ribera del Beni
vive Charlie.
.
Su cabaña
la rodean verde
y flores.

La cabaña sitiada. Foto Charlie G.Tornel.

Flores de pajarilla. Foto Charlie G.Tornel.
.
Abril no es waste land
si hay racimos
de papayas.

Papayas. Foto Charlie G.Tornel.
.
¿Y cómo será abril cruel
si los pomelos
se ofrecen en la rama?

Toronjas en su rama. Foto Charlie G.Tornel.
En mis orillas,
es la hora del paseo
marinero.

El paseo vespertino. Foto R. Puig
.
Un pescador
se abandona
a la paciencia

El viejo y el mar. Foto R. Puig
.
En las riberas del Beni
el aguacero ha creado
torrenteras.

Está lloviendo. Foto Charlie G.Tornel.
.
¡Ponte las botas
de goma
compañero!
…
…

.

Primaveral. Foto R. Puig
El domingo pasado me despedí aquí mismo con un sol esplendoroso.
El martes por la mañana… Bueno, ese día, por la ventana de la cocina las cosas se veían diferentes…
Y no sé por qué -¡esas asociaciones de la mente!- pensé en Mario Benedetti (1920 -2009) y en la esquina rota de su primavera, rota sí pero, en palabras de Beatriz, no desesperada.
Otra estación importante es la primavera. A mi mamá no le gusta la primavera porque fue en esa estación que aprehendieron a mi papá. Aprendieron sin hache es como ir a la escuela. Pero con hache es como ir a la policía. A mi papá lo aprehendieron con hache y como era primavera estaba con un pulóver verde. En la primavera también pasan cosas lindas como cuando mi amigo Arnoldo me presta el monopatín. Él también me lo prestaría en invierno pero Graciela no me deja porque dice que soy propensa y me voy a resfriar. En mi clase no hay ningún otro propenso. Graciela es mi mami. Otra cosa buenísima que tiene la primavera son las flores.
de «Primavera con una esquina rota», Mario Benedetti, 1982
A Bella también le gustan las flores, mejor dicho todo lo que crece verde. El problema es que a veces se lo come y tiene problemas, nosotros también (ya me entienden), en especial si luego hay que limpiar la alfombra.
Bella es nuestra gata.

Bella en primavera. Foto R.Puig
En todo caso, el martes durante un buen rato se acomodó extasiada delante de la ventana, contemplando a los gorriones sobre las ramas del árbol del patio.

Los gatos necesitan comer hierba, parece que así se purgan.
.
La gran lombriz de Gotemburgo (1)
Las lombrices se purgan de otra manera, lo pueden leer con todo detalle en un texto de una página agraria que lo explica todo sobre los lumbrícidos.
Por ejemplo que
Para cavar, la lombriz contrae los músculos longitudinales, el cuerpo se dilata agrandando la abertura de la galería. Luego, al contraer los músculos longitudinales, se adelgaza y desliza. Se han observado lombrices remover piedras de más de cincuenta veces su peso, o penetrar sin dificultad en terrenos compactados donde difícilmente puede clavarse una laya.
Una buena parte del cuerpo de la lombriz está ocupado por el canal digestivo, tubo que la recorre de un extremo al otro. A medida que el animal cava la galería, incorpora tierra y materia orgánica, humedeciéndola previamente con enzimas para ablandar los tejidos vegetales.
No tengo más remedio que contarles estas cosas porque es probable que, de vez en cuando y hasta 2026, me haga eco de algo que ya ha empezado a suceder en Gotemburgo…

Lumbricus rubellus. Foto Malcolm Storey
Tras largos años de dimes y diretes, las autoridades estatales y locales, prometiendo un futuro de crecimiento económico y de bienestar ciudadano, se han lanzado a la construcción de una derivación ferroviaria de ocho kilómetros, que incluye la perforación de seis kilómetros de túnel bajo el núcleo central de Gotemburgo.
Oficialmente lo llaman el Västlänken (el enlace occidental). Para simplificar lo llamaremos el lumbricus magnus.

Durante años, este poderoso gusano regurgitará toneladas de tierra bajo los barrios, canales y parques centrales de la ciudad. Cientos de comunidades de vecinos están contratando peritajes para certificar la estabilidad de sus edificios, por si el paso de la lombriz glotona llegase a convertir sus casas en torres de Pisa.
Hay muchos habitantes de la ciudad que ya empiezan a soñar con los bramidos subterráneos, las trepidaciones incesantes de los grandes volquetes y los enormes hoyos por los que asomará de vez en cuando la bestia. Los defensores de la ciudad alegre y confiada se manifiestan tristes y suspicaces.

Manifestación contra el Västlänken. Foto Göteborgs-Posten
Continuará…
Cambio de hora

Deshielo. Foto R.Puig
Me he caido de la cama
para empujar
adelante los relojes.
.
Ya no parece
que he madrugado
tanto.
.
Lo llaman
qué ilusión
la hora de verano.

Ni un alma. Foto R.Puig
Por las calles
primavera
no se asoma.
El domingo
ha amanecido
abandonado.

Marzo en el canal. Foto R.Puig
La nieve en retroceso
destapa
pasos antiguos.
.
Ecos de espuelas
en viejos patios
de caserma.

¡Rompan filas! Foto R.Puig
Hoy el sol
no hará
locuras.

Sol que no se atreve. Foto R.Puig
.
Ha llegado el deshielo
y la marea
baja.

Bajamar. Foto R.Puig
Con pelos despeinados
los muros
prometen verdes.

Esperando las flores. Foto R.Puig
…
…
…
Errare humanum
bloguerisque
est
.
El sol
contradiciéndome
resplandece.
.
Azoteas y tejados
con su luz parisina
ha invadido

Tejados de Gotemburgo. 25 /03/2018. 13:00 horas. Foto R.Puig
Un libro no es una cosa

Libro a la espera de su lector. Foto R. Puig
En memoria de José Luis Rouillon Arróspide
He terminado de leer un clásico de la crítica literaria francesa y he pensado que vale la pena extraer de su parte final (dedicada a la fenomenología de la lectura y más en particular al libro como lugar de una transmutación de la conciencia) algunas textos de su autor, el crítico literario belga Georges Poulet (1902 – 1991).
Era a mitad de los años 60 cuando nuestro profesor de Literatura en el Instituto de Humanidades Clásicas de Lima, el peruano José Luis Rouillon Arróspide S.J. (1928 – 2001), nos introducía en el análisis sobre el tiempo y el espacio literarios en particular en la obra de Marcel Proust, a partir de los primeros estudios del crítico belga.
Sirvan estas citas al elogio del libro y como recuerdo agradecido de aquellas lecciones lejanas que me abrieron el camino a muchísimas horas de enriquecedoras lecturas.
En una habitación vacía, encima de una mesa, un libro espera a su lector. Me parece que esta es la situación inicial de toda obra literaria. Antes de que alguien se ponga a leerla, hay sólo un objeto de papel que, simplemente, por su presencia inerte en un lugar cualquiera, afirma su existencia de objeto. De este modo, sobre los anaqueles de las bibliotecas, en las vitrinas de las librerías, los libros aguardan a que alguien venga a librarles de su materialidad, de su inmovilidad.
¿De verdad esperan, acechan la venida del que producirá en ellos el gran cambio que sabemos? Es poco probable. Todo lo que podemos afirmar es que antes de la llegada de su lector, los libros permanecen en el lugar y en el estado en que están. Sin duda no conocen la dolorosa brega del alma devorada por el deseo de un acontecimiento que la transforme. Mala suerte, parece que los libros desconocen las angustias de la espera. Como todo objeto material, han de estar satisfechos de su situación.
Sin embargo, esta indiferencia no acaba de convencerme del todo. Cuando veo los libros sobre las estanterías, los comparo a esos animales colocados por los comerciantes en pequeñas jaulas, que ponen su esperanza en que un comprador los elija.
(,,,)
¿No sucede algo parecido con los libros? Encerrados en sí mismos, ignorados, en actitud humilde, permanecen en su sitio ofreciéndose, hasta ese momento en que un lector se interesa por ellos. ¿Saben que podrá conferirles otra forma de existencia? Se diría que en ellos brilla a veces la esperanza. ¡Léeme! parecen decirnos. Malamente resisto a su demanda. No, los libros no son como los otros objetos.
George Poulet, «La conscience critique», Paris. Librairie José Corti, 1971, pp. 275 y 276

El libro se ofrece. Foto R.Puig
Comprad un jarrón y ponedlo en casa encima de una mesa o de la chimenea, al cabo de un rato se habrá dejado domesticar por la mirada. Se habrá convertido en un huésped habitual de vuestro aposento. Pero no por eso dejará de ser un jarrón. Por el contrario, si tomáis un libro, le veréis ofrecerse, abrirse. Es esta apertura del libro la que me parece algo excepcional e importante. El libro no se encierra en sus propios contornos, no se instala como en un fortín. Aunque existe en sí mismo, no pide nada mejor que existir fuera de sí o que permitiros existir en él. En pocas palabras, lo que en su caso es extraordinario es que entre vosotros y él caen las barreras. Estáis en él, él está en vosotros, ya no hay más fuera ni dentro.
Ibidem, pp. 276 y 277

El libro se abre. Foto R. Puig
Como decía antes, es lo mismo que ocurre cuando se compra un pájaro, un perro o un gato; le veremos metamorfosearse en un amigo. De la misma manera, amar mis libros quiere decir que los reconozco como seres susceptibles de devolverme algo del afecto que les tengo.
(…)
Un libro está ahí, espera en una habitación vacía. Ahora bien, he aquí que alguien entra, yo por ejemplo, que hojeo el libro y me pongo a leerlo. Entonces, en ese momento preciso, veo que del objeto abierto ante mis ojos sale una cantidad de palabras, de imágenes, de ideas. Mi pensamiento se las apropia. Me doy cuenta de que lo que tengo en la mano no es ya un puro objeto, ni siquiera un simple ser viviente, sino que es un ser dotado de razón, una conciencia : conciencia de los demás, no diferente de la que supongo automáticamente en todos los seres humanos que encuentro; pero que en este caso especial se me presenta abierta, me permite que adentre mi mirada en su interior mismo, que me permite incluso -privilegio inusitado- pensar lo que ella piensa y sentir lo que siente.
Ibidem, pág. 277

Porque el libro ha dejado de ser una realidad material. Se ha transmutado en una serie de signos que comienzan a existir por cuenta propia. ¿Dónde tiene lugar esta nueva existencia? Ciertamente no en el objeto de papel, seguramente tampoco en algún otro sitio del espacio exterior. Sólo queda un lugar posible para la existencia de los signos : mi fuero interior.
(…)
¿Cómo ha podido suceder? ¿Por qué procedimiento, gracias a qué intercesión? ¿Cómo he podido yo abrir tan completamente mi pensamiento a eso que de ordinario está excluido? ¿Cómo he podido penetrar con tanta facilidad en el interior de un pensamiento que la mayor parte del tiempo me está vedado? No lo sé. Sólo sé que, leyendo, percibo en mi mente multitud de ideas que se han instalado como en su casa. Sin duda aún son objetos : imágenes, nociones, palabras, y no obstante objetos de mi pensamiento.
(…)
El libro, como el jarrón, como una estatua, como una mesa, era un objeto entre los otros habitantes del mundo exterior : un mundo que de costumbre ocupan, juntos o yendo cada uno a lo suyo, sin que tengan ninguna necesidad de ser pensados por mi pensamiento; mientras que en el mundo interior donde, como los peces en el acuario, se desenvuelven palabras, imágenes e ideas, estas entidades mentales necesitan para existir del alojamiento que yo les procuro y que depende de mi conciencia.
Ibidem, pág. 278

«objetos de mi pensamiento». Foto R. Puig
Ahí reside la notable transformación que la lectura opera en mí…
…soy alguien que llega a tener por objeto de sus propios pensamientos unos pensamientos extraídos de un libro que leo y que son las cogitaciones de otro. Son de otro y sin embargo soy yo el sujeto de ellas.
Pienso el pensamiento ajeno. Cierto que no tendría nada de sorprendente si pensase ese pensamiento como el de otro. Pero lo pienso como mío.
Soy el sujeto de pensamientos que no son míos. Mi conciencia se comporta como la conciencia de otro que no soy yo.
Ibidem, pág. 280
(,,,)
La obra se vive en mí. En cierto sentido se piensa, se significa ella misma en mí.
Esta extraña suplantación de yo mismo por la obra merece ser estudiada con más detenimiento…
Ibidem, pág. 285
A partir de aquí, Georges Poulet dedica las treinta páginas finales de su libro a terminar de definir su fenomenología de la conciencia crítica. La obra concluye con una concisa definición de la crítica literaria:
toda crítica es inicialmente y fundamentalmente una crítica de la conciencia
Nota: La traducción de estos textos es mía, pero existe una versión española de la obra publicada bajo el título La conciencia crítica: de Madame de Staël a Barthes (Madrid, Editorial Machado, 1997)
Obras de José Luis Rouillon Arróspide

Anuario Jesuitas del Perú 2005
De la Estera al Ladrillo, Multimedia, Lima 1968
Una serie de cortometrajes producidos a lo largo de los años 70 centrados en la infancia de José María Arguedas : La fuga, El ayllu o Viseca, El arpa, Los cerros, y Juliucha el charanguero. Estas películas se conservan en el archivo que lleva el nombre del escritor, en la Biblioteca Central de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PCUP).
Edición de Cuentos olvidados y notas críticas a la obra de José María Arguedas, Lima. Imágenes y letras, 1973
Las formas fugaces de José María Eguren, Lima. Imágenes y Letras, 1974
José María Arguedas : realidad y mito, en colaboración con Luis Peirano Falconi, Vídeo documental, Lima, 1975
Aguarunas, 16mm Duración 12 minutos. Dirección y Montaje José Luis Rouillón. Producción: Lima, CETUC (Centro de Teleducación) de la Universidad Católica (PUCP), 1976
José María Arguedas y la religión, Rouillon Arróspide, José Luis. Lima 1978
Un Clarín en la noche (FILM): José Luis Rouillón. Guión: José Luis Rouillón y Tito Cacho. Prod.: Huellas S.A. Int.: Tito Cacho, Manuel Rodríguez, Américo Valdez, Jenny Rodríguez, Rosario Rouillón. Foto: Jorge Grundmann (color). Sonido: Edgar Lostaunau. Edición: Eva Grundmann. Música: Celso Garrido Lecca, Enrique Iturriaga. Prod. Ejec: J. Mohrbutter. Dir. Artística: Mario Pozzi Escot. Duración: 64 minutos, febrero 1983
Siete ensayos sobre la violencia en el Perú, Rouillón Arróspide, José Luis., Rubio Correa, Marcial., MacGregor Rolino, Felipe E. Lima Fundación Friedrich Ebert : Asociación Peruana de Estudios e Investigaciones para la Paz – APEP 1989
Edición de Sílex del divino amor de Antonio Ruiz de Montoya, Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial, 1991
Traducción y edición del El pórtico del misterio de la segunda virtud, de Charles Péguy, Madrid, Ed. Encuentro, 1991
Winternitz: el arte hecho teología, Rouillon Arróspide José Luis. Lima 1993
Antonio Ruiz de Montoya y las reducciones del Paraguay, Asunción, Centro de Estudios Paraguayos «Antonio Guasch», 1997
Vida de Antonio Ruiz de Montoya, Lima, Escuela Superior de Pedagogía, Filosofía y Letras «Antonio Ruiz de Montoya», 2001
Historia de la Universidad (Antonio Ruiz de Montoya), Escuela Superior «Antonio Ruiz de Montoya», 2001
Traducción y edición de Hermano Francisco de Julien Green, Santander, Sal Terrae, 2002
Traducción y edición del drama Los tres misterios de Charles Péguy, en colaboración con Javier del Prado, Manuel Pecellín Lancharro y María Badiola Dorronsoro, Madrid Ed. Encuentro, 2008
José Luis Rouillon dirigió también en los años 70 una serie de cortos centrados en la infancia de José María Arguedas : La fuga, El ayllu o Viseca, El arpa, Los cerros, y Juliucha el charanguero. Estas películas se conservan en el archivo que lleva el nombre del escritor, en la Biblioteca Central de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PCUP).
Asimismo hay un texto destacado de José Luis Rouillon en el libro Memorias y otros textos (Lima, Fondo Editorial PCUP, 2013) dedicado a su amigo Adolfo C. Winternitz, (Viena, 1906 – Lima, 1993), reconocido pintor y vitralista austriaco-peruano que fue fundador de la actual Facultad de Arte de la PUCP.










