Un paseo a Frascati y Tusculum
Frascati no está lejos de Ciampino en coche, a poco más de veinte minutos. En una de esas ocasiones en que se ha de recibir a alguien en el segundo aeropuerto de Roma se puede aprovechar para dar una vuelta por esta ciudad donde apenas se ven turistas.
Foto R.Puig
Aquí tenía Cicerón su villa de descanso. Aquí se supone que escribió sus disputationes tusculanae, eclécticas piezas de oratoria filosófica, en el corazón de lo que es hoy la comarca de Castelli Romani, en las faldas de los montes albanos, sembrados de concavidades y lagos de origen vólcánico.
Entonces se trataba de la antigua Tusculum, cuyas ruinas pueblan los montes sobre Frascati. En esta zona se han documentado núcleos de los antiguos habitantes del Lazio desde el siglo XI a.C. Todo ello se explica muy bien en los diaporamas del Museo Nazionale Romano de las Termas de Diocleciano, a dos pasos de la estación Termini.
Se puede decir que los habitantes de Frascati descienden de los de la vieja Tusculum. Cuando las milicias del Comune de Roma se preparaban a destruirla a finales del siglo XII, la población civil escapó a Frascati y ahí se quedaron. Tusculum fue totalmente arrasada. Como no hay mal que por bien no venga esa destrucción y el olvido que la siguió han dado trabajo a muchos apasionados arqueólogos desde el siglo XIX.
Un poco más recientemente, desde 1994, las ruinas de Tusculum han sido objeto de un provechoso programa de cooperación de la Escuela Española de Historia y Arqueología (EEHA ) en Roma con la Soprintendenza per i Beni Archeologici del Lazio y la mancomunidad de municipios de Castelli Romani (XI Comunità Montana del Lazio).
Cuando aparqué el coche frente al edificio del ayuntamiento de Frascati no sabía nada de la EEHA, una institución del CSCIC ( http://www.eehar.csic.es/).

Sala del museo de las «Scuderie» que contiene los hallazgos de la misión arqueológica española. Foto R.Puig
Ha sido mi visita al Museo Tuscolano de Frascati adyacente al ayuntamiento, Scuderie Aldobrandini, lo que me ha permitido conocer el trabajo de los arqueólogos de varias universidades españolas, integrados en el proyecto de la EEHA, dirigido entre 1994 y 2005 por Xavier Dupré, fallecido prematuramente a los cincuenta años de edad.
Los arqueólogos españoles han trabajado en los monumentos construidos alrededor del foro (basílica, teatro, templos, etc.), proporcionando también importantes datos para el conocimiento de la arquitectura romana y medieval.
Durante los nueve años de excavaciones han pasado por Tusculum casi 200 jóvenes arqueólogos españoles e italianos. En las Scuderie de Frascati están expuestos en un ambiente apto a la contemplación los hallazgos de esta misión arqueológica española.
Tras mi visita a las Scuderie sólo me restaba montar en el coche y subir a as ruinas de Tusculum. Allí encontré a Joan Perroni, técnico de excavaciones arqueológicas, quien, bajo contrato con la Comunità Montana del Lazio, está dirigiendo un trabajo arqueológico en la zona.
La valla donde se halla el teatro romano en el sitio arqueológico investigado por la EEHA estaba cerrada. Gracias a los enlaces que me ha facilitado Joan os puedo ofrecer una imagen del teatro mejor que la que yo pude obtener desde fuera.
Frascati y sus «ville»
En junio espero volver con una visita guiada, y podré enseñar algo más que los hermosos alrededores de las ruinas de Tusculum. De todas formas la pequeña ciudad de Frascati, a pesar del destructor bombardeo aliado de 1943, tiene rincones que merece la pena visitar y vistas estupendas del Lazio y de Roma en la distancia.
Un paseo por Frascati nos lleva a la Iglesia del Gesù, no la de Roma, con su cúpula plana pintada en trompe l’oeil por el Fratel Andrea Pozzo, como también hizo en la iglesia de San Ignacio en Roma, y a la torre románica detrás de la iglesia de Santa María en Vivario.
Las piedras prerromanas, romanas y medievales se utilizaron durante siglos para otras construcciones de Roma y del Lazio, entre ellas las doce villas de pontífices, cardenales y obispos que la plutocracia feudal de los Estados Pontificios fue erigiendo a lo largo del sigo XVI para disfrute de sus clases dirigentes, incluidos losnepotes e hijos naturales de sucesivos papas, en plena época del Concilio de Trento y de la Contrarreforma. Sus historias sombrías se han ido velando con el paso de la historia y ahora nos quedan las obras de arte que dieron de comer a artistas como el Caballero de Arpino, Giacomo della Porta, Pietro da Cortona, Carlo Maderno, Giovanni Fontana y otros que trabajaron para estos palacios.
Sólo tuve tiempo para pasear por los jardines de la Villa Aldobrandini (que sigue perteneciendo a esta familia) que preside Frascati desde la cumbre de la colina, sin poder acercarme a las otras.
Una vez en sus jardines comprobé que la cumbre era borrascosa, pues esta imponente villa fue donada por el papa Clemente VIII a su nepote el Cardenal Pietro Aldobrandini.
A pesar de su nombre, este papa fue en realidad cruelmente inclemente con Giordano Bruno, a quien persiguió hasta conseguir quemarlo vivo. Es decir, que algunas sombras no se han ido del todo con el paso del tiempo (aunque las actas del proceso a Giordano Bruno hayan discretamente desaparecido).
Otra de sus empresas justicieras fue la ejecución de Betrice Cenci, su madre y uno de sus hermanos (este descuartizado), siendo condenado el pequeño a contemplar atado la ejecución de sus familiares y a remar de por vida en las galeras pontificias. El delito que cometieron fue organizar la muerte de un padre violento y violador de la hija, a quien tenía secuestrada junto con la madre para mejor atormentarlas.Las últimas voluntades de los ejecutados –donar sus bienes a la beneficencia- no fueron respetados. Las propiedades de Beatrice Cenci fueron adquiridas a precio de saldo por un nipote del papa. La historia es conocida y ha sido materia de numerosos films, por lo cual no abundaremos sobre ella aquí.
Además de la imponente villa Aldobrandini que domina la ciudad, hay en Frascati y sus alrededores otras once villas de aquella época. Dos de ellas convertidas en lujosos hoteles. Quizás cuando vuelva a Tusculum iré a ver la Villa Mondragone, en que el papa Gregorio XIII promulgó la bula que lanzaba el Calendario Gregoriano, por el que nos regimos hoy. Si la mayoría de las otras, en manos privadas, no se pueden visitar, en esta sí se puede entrar, pertenece a la Universidad de Roma.
Los romanos aún no tiemblan…
Por el momento el terremoto anunciado para hoy en Roma por Raffaele Bendandi no se produce. Siento muchísimo que en cambio un temblor de tierra, este de verdad, haya golpeado Murcia y tristemente con víctimas mortales en Lorca. Ojalá que no aumente su número. Lo he sabido después de publicar esta entrada del blog.
Aquí, bajo el alero del patio de Sant’Ivo alla Sapienza las abejas reina seguían en su puesto. No en vano son el símbolo heráldico del papa Urbano VIII Barberini, un pontífice más bien mandón y nepotista. La verdad es que el abdomen de las aquí vemos se parece a una mitra papal invertida. Por cierto que el número 141 de la revista Abeilles & Cie de Bélgica publica el interesante y docto artículo titulado Les abeilles des Barberini de Agnès Fayet, con fotos facilitadas por este blog.
Dos estudiantes de arquitectura dibujaban tranquilamente las arcadas del hermoso patio de esta iglesia, que acogía la Biblioteca Alessandrina en tiempos de los papas y que hoy alberga el Archivo del Estado italiano.
Y yo me quedaba sin poder visitar esta iglesia de Borromini, ya que, sorpresa, sólo abre tres horas los domingos por la mañana. Volveré.
En Roma, un poco como este señor que se preparaba esta tarde a montar despreocupadamente en su moto, no he encontrado a nadie que diga tomarse en serio la profecía de un terremoto devastador para el día de hoy.
Pero el tráfico está siendo netamente inferior, las agencias de viaje han experimentado un crecimiento inhabitual de las contrataciones de ausencias breves, las plazas de turismo rural fuera de la provincia de Roma han estado más solicitadas que nunca y –como muestra el diario La Repubblica– los numerosos comerciantes chinos del barrio de Piazza Vittorio han cerrado sus tiendas alegando los motivos más variopintos. Es algo así como lo que se dice en Galicia de las meigas.
Tras el escaparate de una tienda de antigüedades de la via della Scrofa, hoy cerrada, una atemorizada sílfide parecía reprocharle al anticuario por haberla dejado sola ante el peligro. Un poco más allá las motos esperaban la salida de los centauros de sus oficinas.
Los paisajes del Lazio de Johann Christian Reinhart
El curator de la exposición dedicada a Johann Christian Reinhart en la Casa de Goethe usa la expresión deutchsrömer, o sea ‘tedescoromano’, para denominar a este artista, nacido en 1761 en la región alemana de Ansbach-Bayreuth. Llegó a Roma en 1789, se enamoró de la ciudad, se casó aquí y pasó el resto de su vida expresando en su obra sus percepciones de la urbe y de la región que la rodea hasta su muerte en 1847 a los 86 años.
En un itinerario característico de los ilustrados de la época, este hijo de pastor protestante, comenzó estudios de Teología en Leipzig, que pronto cambió por los de arte. Tuvo excelentes maestros de dibujo (el mismo Oeser que había dado clases a Goethe) y de pintura de paisaje (Klengel, alumno de Canaletto). Ya inmerso en el espíritu del Sturm und Drang, trabó amistad con Schiller, a quien escribía a menudo tratando de atraerlo a Roma.
José de Madrazo (1781-1859), que vivió un tiempo en Roma en el Palazzo Galoppi donde residía el alemán, lo retrató en 1812.
Del nacimiento de Reinhart se conmemoran ahora los 250 años. Las exposiciones temporales de la Casa de Goethe en Roma tienen una personalidad propia, son intimistas, mezcla de retazos documentales y de escritos de los artistas con sus obras y las de otros coetáneos que les conocieron, así como pruebas del ambiente en que vivieron.
No hay grandielocuencia en estas exposiciones, las explicaciones murales y las cartelas parecen hechas con una antigua máquina de escribir. Todo invita a la degustación parsimoniosa de los dibujos, grabados, libros y documentos expuestos. Está en plena vía del Corso, pero no escuchamos el estruendo de la calle.
La serie de grabados sobre diversos lugares del Lazio es magistral, de carácter clásico pero ya teñidos de un incipiente romanticismo. Los defectos de mis fotografías no hacen justicia a la calidad de los grabados, así que sólo una visita a la Casa de Goethe en Roma antes del 15 de mayo podría daros una mejor visión
Se podría peregrinar a la búsqueda de estas visiones pero mucho me temo que el desarrollo de Roma en los últimos siglos nos daría algunas tristes sorpresas.
No sé, por ejemplo, como estará ahora este rincón de Albano, en cuyas cercanías se sitúa el aeropuerto de Ciampino, dedicado en su casi totalidad a los vuelos de Ryanair.
En honor a la verdad, Reinhart no sólo se enamoró de Italia, sino también de sus vinos y de la vida bohemia en Roma. Es verdad que los cafés de artistas serían una invención parisina de finales del siglo XIX, pero la patente de las “grutas de artistas”, en su sentido más festivo y bacanal (nada que ver con los pintores del paleolítico ni con la caverna de Platón) le pertenece a Reinhart.
En una de sus amadas caminatas por la región, en busca de apuntes para sus paisajes, descubrió una gruta en Cervara. Poco a poco fue organizando alegres reuniones de arte y vino con otros artistas y escritores alemanes de Roma. Con el tiempo, no sólo asistían los alemanes y el aumento de los participantes hizo necesario el transporte del vino en barriles y de las vituallas a lomo de mulos.
Ferdinand Flor (1793-1881) realizó un grabado muy elocuente que describe aquellas fiestas.
Reinhart era también editor de revistas y poeta, así como un notorio hereje, libre e iluminista, para la Roma de los Estados Pontificios. De ello dan prueba algunas citas:
“En tu orgullo ¡oh Hombre! te atreves a decir:
Dios me ha creado a su imagen y semejanza.
Sincérate, Hombre, y responde a mi pregunta:
¿Acaso nos has sido tú quien a tu imagen has creado a Dios?
(1846, Biblioteca Estatal de Munich)
…
Gracias ¡oh Religión! que trasformaste a los salvajes en cristianos,
Tú, Filosofía, hazlos también seres humanos:
Porque quien odia, persigue y en su santo ardor quema
al hermano que piensa de modo diferente, ese es una bestia.
(1846, Colección privada)
Tras el recorrido de las salas dedicadas a Reinhart se acaba la visita en las salas de la colección permanente donde nos dice adiós un perfil informalista de Goethe, esculpido en mármol negro por Andreu Alfaro (Valencia 1929)
TOTUS TUUS
¿Por qué estaban ayer tan excitadas las tortugas del estanque de Esculapio en Villa Borghese? ¿Se apresuran a estar en primera fila en las ceremonias de beatificación del papa Wojtyla? ¿Percibe su instinto animal la llegada del gran terremoto profetizado por Bendandi? ¿Han sido invitadas a una fiesta de Berlusconi y ensayan su bunga bunga?
Dicen que las tortugas romanas son muy sensibles a los grandes acontecimientos, y ahora, en poco más de una semana, los romanos están a punto de vivir dos acontecimientos astrales. En primer lugar, mañana, 1º de mayo, se beatifica a Juan Pablo el Grande. El Vaticano ha elegido la fiesta de los trabajadores porque al parecer Karol Wojtyla trabajó de obrero durante un año. Así que los sindicatos y los trabajadores están felices ¡por fin esta fecha va a perder su regusto proletario y rojillo para ser una celebración bendita! Por otro lado el 11 de mayo una conjunción astral acarreará un terremoto que devastará Roma. Lo anunció hace años Raffaele Bendandi una especie de nostradamus de la sismografía: http://www.lagranepoca.com/la-historia-de-raffaele-bendandi-pronosticador-de-un-terremoto-en-roma-para-el-1152011

Por si acaso, las gentes se están comprando en los kioscos el calendario del nuevo beato para que les sirva de detente. Como no tengo aún imágenes de cómo será el terremoto, nos haremos una idea con la erupción del Vesubio en tiempos de Vespasiano.
Juan Pablo el Grande
Lo de Juan Pablo el Grande no me lo he inventado yo sino la agencia de noticias vaticana Rome Reports quien denomina así al papa Wojtyla y te lo explica en un DVD al módico precio de 14 euros.
(http://www.romereports.com/shopdvd/product_info.php?cPath=26&products_id=49&language=es),
La verdad es que una beatificación tiene su enjundia. Cuando se declara beato a alguien se afirman varias creencias al mismo tiempo: la creencia en el cielo, en el purgatorio, en el infierno y en los milagros, además, claro está, de certificar que el nuevo beato es un modelo de vida para los cristianos. La creencia en el cielo, porque el declarado beato se considera que goza ya de la visión beatífica en el paraíso; la creencia en el purgatorio, porque se afirma que no ha necesitado purgatorio; la creencia en el infierno, porque si se cree en la beatificación, también se cree en su opuesto, lo que podríamos llamar maldificación.
De pequeños nos contaban historias de jóvenes condenados que con mensajes de ultratumba trataban de prevenir a sus antiguos compañeros para que no fueran lascivos y no murieran como ellos en pecado mortal. La pureza de los santos brillaba más si se destacaba sobre la impureza de los pecadores. Es algo así como el ying y el yang, como la luz y la sombra. Digamos que todo cristo debe tener su judas. Se piensa que lo mismo que unos van derechos al paraíso hay otros que van de patitas al infierno. Es lógico: si te lo has pasado bien cometiendo pecados mortales no es justo que vayas al cielo junto a aquellos que se han mortificado a base de bien para resistir a las tentaciones (un ejemplo: Juan Pablo II aguantó todo lo que pudo la cruz de ser papa y, como explica la anestesióloga Lina Pavanelli, sólo cuando lo estaba pasando atroz rechazó la alimentación por sonda y se dejó morir)
Pues bien, a mí la beatificación de Juan Pablo II me hace pensar en la reciente maldificación de uno de sus mejores amigos, que tantos actos multitudinarios le llenó al papa con sus legionarios de Cristo a los que había entrenado en el ambiguo grito de totus tuus. Me refiero al por muchos años considerado como el santo Padre Marcial Maciel, quien también manifestaba ansias de ser beato algún día. A pesar de su larga amistad con el nuevo beato, sus legionarios de Cristo ya no protagonizarán los actos del 1 de mayo en la Plaza de San Pedro. Son algo así como un colectivo puesto en conserva en el purgatorio. No se echará de menos a los miembros de la organización del millonario pederasta, gran amado y protegido de Juan Pablo II.
Los posters gigantes de amor pontificio a los niños que el berlusconiano alcalde de Roma ha sembrado por toda la ciudad atraerán a muchas familias emocionadas. No en vano Berlusconi ha declarado ayer, evocando a Karol Wojtyla (quien le concedió numerosas audiencias) que en Italia “nunca más habrá leyes contra la tradición cristiana”.
En esto de las asociaciones entre beatos y malditos (salvando las diferencias y la tipología de los delitos) en España tenemos también más de un caso similar. Como ejemplo, por un lado está el maldificado “Bigotes” que, a pesar de todos los actos multitudinarios que le organizó a su amigo el presidente de la Comunidad Valenciana, se encuentra en prisión. Entretanto, su amigo del alma está en vías de ser beatificado por los electores. Me parece que Plutarco podría reescribir hoy sus vidas paralelas con nuevos ejemplos, porque de parejas de beato y maldito está llena la historia contemporánea.
Wojtyla en la revista MicroMega
Ya que he dado publicidad a un DVD vaticano no está de más, para equilibrar las cosas, que mencione a quienes la piensan distinto. La muy seria y concienzuda revista MicroMega, dirigida por Pablo Flores d’Arcais, ha sacado a la calle (aunque los vendedores de prensa la sacan de la tratienda cuando la pides) un número monográfico bajo el explícito título de Karol Wojtyla il Grande Oscurantista, que se abre con un artículo del teólogo católico Hans Küng,
Está en italiano pero se entiende todo.
¡Ah! y si el 12 de mayo no publico mi entrada en el blog es que mi ordenador está debajo de una viga. ¡Que Juan Pablo el Grande me lo proteja!
Via Margutta
Ya se sabe que Roma es un destino de peregrinos. Curiosos o apasionados o en pos de diferentes mitos vienen por motivos varios. Sin duda son mayoría los que acuden a la capital del mundo católico para cumplir con seculares ritos de adoración o expiación, vivir momentos de éxtasis, buscar consolación y seguridad en la magia de Pedro y sus sucesores, renovar su fe o sumergirse en el aura de lo que queda del mensaje de Jesús.
Pero no son los únicos. Son también innumerables los que acuden a sentir las vibraciones de la historia de esta ciudad inacabable y de sus arquitecturas, sumergirse en sus colecciones de obras de arte, perderse por sus calles, en definitiva captar algo que, a pesar de la masificación turística, todavía trasmite por doquier.
Y tampoco es necesario tener elevadas pasiones trascendentes o estéticas para peregrinar, basta con tener el adecuado grado de nostalgia o, pensarán algunos, de fetichismo. La mayoría de los que han ido a la bendición papal y ganado algunas indulgencias tampoco quieren omitir el rito de lanzar su moneda a las aguas de la Fontana di Trevi acordándose quizás deAnita Ekberg y del “bello Marcelo”.
Via Margutta
Y hablando de fetichismo, Via Margutta también es un lugar de discreto peregrinaje fílmico. Esta calle tiene fama por sus numerosos estudios de artistas y galerías de arte, aunque en realidad ya no es lo que era. Pero algo que hay que destacar es que desde 1975 se ha venido celebrando en ella el festival de dibujo infantil «Mille bambini a Via Margutta», que creó Pietro Gabrielli, conocido jugador de rugby italiano, para sensibilizar a los escolares y a sus familias sobre la necesidad de prevenir las causas de la discapacidad y conseguir la equiparación de derechos de las personas con discapacidad.
Pero, aunque este recuerdo quizás no atraiga a los veinteañeros, el peregrino puede todavía evocar a Audrey Hepburn y Gregory Peck.
Suelen venir turistas que no han cumplido o no andan lejos de cumplir los setenta. Se pasean por Villa Margutta y preguntan a algún portero: “¿Sabe usted cuál es la casa de Roman Holiday?” (Vacaciones en Roma). “Sí señores, vayan ustedes al nº 51 a”.Desde luego me hubiera gustado cruzarme con Audrey Hepburn en el portal del inmueble pero me he contentado con echarle un poco de imaginación. Aquí se rodaron las secuencias del apartamento del periodista Joe Bradley (Gregory Peck) en una de las comedias más famosas de Holywood, dirigida por Willlyam Wilder en 1953. Fue prácticamente el primer papel importante de Audrey Hepburn, por el que aquella actriz, nacida en Bélgica en 1929, obtuvo el óscar a la mejor actriz. Yo no tengo aún 70 años, pero en una de mis visitas a una de las pocas galerías de via Margutta que todavía mantiene propuestas artísticas de calidad, he terminado por hacer la misma pregunta.
No me atrevía a subir por las escaleras a causa de un cartel que prohíbe el paso, pero Pablo Mesa, un licenciado malagueño que trabaja como becario del programa Leonardo en la galería Emmeotto, me animó a recorrer los recovecos de este lugar romántico y recoleto.
Evocación del campus de Bellas Artes de Altea

imagen de http://www.viajescondestino.com
Mientras la primavera romana, con sus chubascos y sus luces, se sigue desplegando, me asalta el recuerdo de otras orillas del Mediterráneo.
Flanqueada de uno y otro lado por la Serra Gelada…
y el Mascarat y el peñón de Ifach
entre el mare nostrum y la sierra de Bernia, destaca Altea.
El campus de la Facultad de Bellas Artes, sobre la misma colina de la ciudad antigua, cuyas calles blancas se abren a sus espaldas, mira frontalmente hacia Bernia y, un poco más lejos, por el sur al macizo de Aitana
La Facultad de Bellas Artes, en plena proceso de adaptación al ‘sistema Bolonia’ y manteniendo una cierta preferencia por el arte conceptual, es el único campus de la Universidad Miguel Hernández de Elche, establecido en Altea
http://www.umh.es/frame.asp?url=centros
Esta Facultad destaca por su ambiente cordial, su personal auxiliar y administrativo acogedor y servicial, su luminosa y espaciosa biblioteca (en Roma sigue cerrada por problemas burocráticos), su aula de informática, su gran dotación de naves de trabajo, en los que se cuenta con la asistencia de maestros de taller muy competentes…
Profesores entusiastas y dialogantes, de los que he aprendido tanto…
Inolvidables compañeras y compañeros de estudios (tres veces menos alumnos que en Roma), algunos ahora dispersos por Europa, con los que he compartido muchas horas de taller y acciones colectivas de las clases de historia del arte
Buenos ratos de conversación en el bar-cantina de la Facultad (detalle que se echa de menos en Roma).
Esta primavera es buen momento para evocar desde Italia a compañeros, profesores y personal de la Facultad de Bellas Artes de Altea y a su entorno privilegiado
Miscelánea primaveral
Con la llegada de la primavera se han acumulado los temas.
Parece que a medida que brotan la hojas en los árboles las neuronas quisieran competir con un bullir de ideas y sugerencias.
He aquí un ramillete.
Tenacidad del árbol
En primer lugar algo muy simple…
Frente a mi ventana tengo las ramas de un gran plátano. Durante el invierno, salvo por el ir y venir de la pareja de tordos que lo habitan, si no fuese por los cambios de luz en su corteza el árbol parece muerto.
Y ahora, en poco más de dos semanas, ha desplegado sus hojas. De lo que apenas eran unos botones han surgido millares de pequeñas velas verdes que mece la brisa del lungotevere. Ajena al tráfico desaforado de la avenida, la pareja de tordos sigue con su trasiego. A no mucho tardar es posible que alguna cría inicie su vuelo.
Brota un beato
Hay otros brotes primaverales en la Ciudad Eterna. Si venís por Roma a fines de este mes podréis asistir a la epifanía de un nuevo beato. Aunque acercarse a la plaza de San Pedro entre el 30 de abril y el 2 de mayo puede conllevar el peligro de asfixia en medio de una masa de un millón de peregrinos.
Por de pronto, hace dos días, se han llevado a otra zona menos transitada de San Pedro el cadáver del beato Inocencio XI, un papa del siglo XVII que ya no atrae peregrinos ni hace milagros, y han dejado preparado el espacio bajo el altar de la capilla de San Sebastián para el cadáver venerable del papa Wojtyla. Y así hasta que dentro de otros tres siglos venga otro beato más popular a ocupar su lugar. Sic transit gloria coeli.
Fisionomías papales
Aunque en realidad la imagen de los papas no cambia mucho, si no es porque se ha ido haciendo un poco más aparatosa con el correr de los siglos. Pero si miramos estas dos imágenes parece que no haya pasado tanto tiempo.
Así tallaban a San Clemente al inicio del siglo XIV…

El papa San Clemente, Pinacoteca de Siena, madera policromada, inicios del s.XIV, de un discípulo de Arnulfo di Cambio
Y así esculpían a Pío XI en el siglo XX…
Y así es la triple tiara que se exhibe en el Museo de la Basílica de San Pedro…
La tiara papal tiene tres niveles, como algunas tartas de boda. En el panfleto clandestino Julius exclusus (o sea Julio excluído del cielo) escribe Erasmo que el papa Julio II no pudo entrar en el paraíso, entre otras cosas porque no quería abandonar su tiara. Y en los Silenos de Alcibíades ironiza de nuevo, esta vez con la tiara de los obispos (Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio, Madrid, Alianza Editorial, 2008):
Puede que hasta encuentres algún obispo que si te fijas en la solemnidad de su consagración, si observas su flamante vestimenta, su mitra resplandeciente de oro y pedrería, su báculo, cuajado también de gemas, en suma toda esa mística panoplia que le cubre de pies a cabeza (a capite usque ad calcem) lo contemplarás como a un ser celestial y como a un varón por encima de los hombres. Dale la vuelta al Sileno, no encontrarás sino a un guerrero, un negociante y en fin de cuentas, un tirano, y concluirás que esas magníficas insignias eran una comedia
Pero ya estoy yo desvariando, han pasado algunos siglos y los tiempos han cambiado mucho ¿O no?
En primavera, paisajes
Ahora, para oxigenarnos, he aquí una cita primaveral y una imagen de mi admirado Pierre Henri de Valenciennes.
Réflexions et conseils à un Élève sur la Peinture et particulièrement sur le genre du Paysage, La Rochelle, Rumeur des Ages, 2005,146 pages, pp.58-61 (la traducción es mía):
La primavera es la más agradable de las cuatro estaciones: influye en todo aquello que respira; ejerce sobre las facultades del hombre el mismo poder que sobre el fluido vegetal que reaviva todo lo que la tierra produce.
Qué sublime espectáculo para un pintor, la Naturaleza renaciente se adorna con la frescura de la juventud e insensiblemente recubre con una nueva vegetación su triste y frío esqueleto que, después de varios meses, languidecía bajo los hielos y las escarchas.
…
El momento más favorable para representar esta amable estación es el que sucede inmediatamente al equinoccio. La vegetación está ya más avanzada; las flores se han abierto; la atmósfera es más pura; el calor es dulce; las mañanas son más agradables, y las tardes todavía frescas.
…
Poussin ha sabido aprovechar esta estación para componer su Paraíso terrestre. Ese genio sublime, que no sabía de dificultades, ha dado a luz un paisaje admirable.
Digamos que, en la estela de Poussin y como predecesor de Corot, pintores ambos vinculados para siempre al paisaje romano, Valenciennes no desmerece de ninguno de los dos, anticipándose en cien años a los hallazgos sobre la luz y las sombras del natural tanto de Delacroix como de la escuela de Barbizon y de los impresionistas. La colección que posee el Louvre de sus más de 120 vedute al óleo y de sus cuadernos de dibujo, todos sobre tema romano e italiano, es una mina para los pintores del paisaje. Sin que falten trabajos suyos en otros museos de Francia.
Sin salir de Palazzo Massimo, en el segundo piso de esta sección del Museo Nazionale Romano se puede visitar lo que debió ser el fresco triclinio veraniego, a modo de ninféo, de la divina Livia Drusila, la esposa de Octavio Augusto, íntegramente transportado y restituido tal cual desde la Villa de Livia, que la emperatriz se hizo construir en la campiña al norte de Roma.
Los usos de este recinto de 5,90 x 11,70 metros, con una sola puerta en arco, no han sido identificados en su totalidad
Lo que tiene de particular es la calidad y conservación de los frescos que representan un jardín fingido, el más antiguo jardín ilusionista del arte romano, repleto de significados simbólicos, pues cada planta en el mundo antiguo tenía una vinculación a un dios o una diosa concretos.
El pino común, presente en los ritos mistéricos de Cibeles, Attis y Dionisos.
El madroño de los ritos fúnebres, protector de los difuntos.
La encina (robur), la robusta encina, vinculada al poderoso Júpiter.
El granado, símbolo de la fertilidad, el fruto de la diosa Deméter.
Al Crisantemo coronario los griegos lo llamaban “la ceja de Júpiter», entrelazado en las coronas mortuorias protege a los difuntos.
Son muchas más las plantas que aparecen en este repertorio simbólico. Estas salas de Palazzo Massimo contiguas a las dedicadas a una colección fascinante de mosaicos se prestan a la contemplación, garantizado: estaremos prácticamente solos.
Sentados con Livia, que acaba de visitar a su peluquera,y en el centro de su refugio, podemos ir girando la vista hacia las cuatro paredes que nos rodean, tratar de remontar los dos mil años que nos separan de esa labor pictórica, que nada tiene que envidiar a los frescos pompeyanos, e imaginar el tipo de relación que los romanos mantenían con los significados del mundo vegetal. Algunos de ellos, transformados y desacralizados, siguen presentes en nuestra cultura.
Unas ‘caladitas’ de la blanca adormidera podrían acabar de trasportarnos a aquella época.
Créditos: las fotografías son del autor del blog

«I have never felt such an extraordinary impression as the one created by the sight of this magnificent… athlete, coming slowly out of the ground…» Rodolfo Lanciani, Anciente Rome, London 1888
Enterrado durante siglos este púgil griego esperó pacientemente a que el arqueólogo Rodolfo Lanciani lo destapase a fines del siglo XIX. Cubierto de tierra volvía el rostro hacía el cálido sol de Roma , perdidos para siempre los globos oculares que un escultor del siglo I antes de Cristo le había dado, con ese realismo que los artistas griegos fueron desarrollando a partir de Lisipo y de sus seguidores del Helenismo
Pero este luchador no sólo esperó a los arqueólogos. Un artista excepcional lo modeló en esa actitud expectante, en arcilla primero, para, mediante el procedimiento de la “cera perdida”, fundirlo después en bronce, por partes que soldaría al final con gran maestría.
Sentado, se reposa de combates anteriores
La osamenta de sus manos está protegida por el guante de cintas de cuero, himàntes oxèis, que sujeta los dedos, dejando libre el pulgar
¿Qué escucha, qué mira, el curtido púgil de Palazzo Massimo?
Quizás su rostro, marcado de cicatrices, se vuelve porque ha oído la llamada para un último pugilato. Ha de reunir sus fuerzas y alzarse de nuevo, aunque la edad y el cansancio le vencen. El adversario se estará poniendo en pie del otro lado de la palestra y en unos instantes nuestro púgil veterano estará listo para el combate.
En la misma sala de este antiguo colegio de jesuitas, donde los alumnos debieron entonar el rosa-rosae, un compañero también de bronce, más joven, apoyado en su lanza (noble romano que desde el siglo II antes de Cristo mantiene su pose heroica) dirige su mirada hacia al viejo boxeador para darle ánimos.
Del otro lado del pasillo Octavio Augusto, divinizado en vida y Pontifex Maximus, permanece impasible. Su mirada planea por encima de las pasiones y miserias de púgiles, guerreros y súbditos.
Ni siquiera necesita ya los brazos.






















































































































