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Fisionomías II

4 abril, 2011

San Juan Bautista, Pietro di Francesco degli Orioli, 1495, detalle de la Visitación, Pinacoteca de Siena

Antinoo, Palazzo Massimo, s.II. d.C. procedente de la Villa Adriana en Tivoli

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la genealogía del arte del retrato en nuestra civilización occidental parece transitarse siempre por algunas etapas reconocibles: hieratismo, idealización, naturalismo, barroco y vuelta a empezar…

No se trata de hacer aquí historia del arte (para ello hay sitios más competentes) sino de compartir algunas imágenes que he captado recientemente: de nuevo en el Palazzo Massimo de Roma hace una semana…

y en la Pinacoteca nacional de Siena hace sólo dos días.

Por cierto que parece que cada ciudad italiana de cierta importancia tiene su pinacoteca o galería nacional. ¡Qué lujo y, a su vez, qué desafío envidiables!

Jacopo di Mino di Pellicciaio, 1362, Sata. Catalina de Alejandría, detalle

Segna di Buonaventura, 1298-1327, Crocifisso, detalle de San Juan

De un sarcófago del s.III d.C.

Perséfone (?) s.II d.C.

Naturalismo es el de los rostros de mujer en el retrato romano, aunque en el decurso de los siglos, por accidente o por vandalismo, a muchas les han mutilado la nariz. ¿Las tropas de Alarico?

Tranquillina (un nombre que se ajusta bien a este rostro), s.III. d.C.

Joven desconocida, s.III.d.C.

La verdad es que cuando iba recorriendo la galería de Palazzo Massimo, viendo los rostros mutilados, no podía quitarme de la cabeza la imagen de esa muchacha afgana a la que los talibanes cercenaron la nariz y las orejas por haber huido de un marido violento, al mismo que encargaron la ejecución de esa barbarie. Una foto de Jodie Bieber en Time (premiada en el WordPress Photo 2010) daba testimonio de ello y de la mirada indomable de la joven

http://www.abc.es/20110211/cultura/abci-afgana-time-world-press-201102111117.html

Julia Domna (esposa de Septimio Severo), s.III d.C.

Parece que se llamaba Etruscilla y que no le gustaba su nombre, s.III.d.C

La expresión de muchas de esas esculturas nos está aún diciendo algo, basta caminar sin prisas por las galerías luminosas del Palazzo Massimo.

También los rostros de la Pinacoteca de Siena, que nos llegan de un período de cinco siglos, desde el XIII al XVII, reflejan esa progresiva marcha de la idealización al naturalismo y el barroco.

Jacopo della Quercia, Santa Catalina de Alejandría, ss.XIV-XV

Bernardino Mei, s.XVII, detalle de Ghismunda,  (protagonista en el Decamerón de Boccaccio (IV,I)

En el camino, podéis ver, como la vio Simone Martini en el siglo XIV, a la gran protectora de todas las fisionomías, en este caso las de la gente importante de su época. Ahora no sabemos quiénes eran, pero seguro que entonces sí que lo sabían

One Comment leave one →
  1. 4 abril, 2011 21:27

    Algo más sobre la Pinacoteca Nacional de Siena y sobre el permiso para hacer fotos sin flash, algo que se permite en el Metropolitan y en el MOMA de Nueva York, en los Museos Vaticanos y en el Louvre y que, por razones comerciales un tanto obtusas, no se permite en el Prado de Madrid.
    En Siena, como no parece que vengan muchos visitantes (de lo que yo, egoísta, disfruté), te compras a la entrada una pegatina identificadora que cuesta un euro, te la pones en la solapa y ya puedes hacer todas las fotos (sin flash) que quieras.
    Si temen perder dinero por una menor venta de postales ¿por qué no hacer lo mismo en el Prado de Madrid?

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