Del norte al sur, de Gotemburgo a Els Poblets.
Vivir a caballo entre la costa oeste de Suecia y la costa este de España tiene sus saltos atmosféricos.
Los primeros días de enero de este 2013 han sido benignos, meteorológicamente hablando, en estos mis dos extremos habituales.
Göteborg
El viernes cuatro de enero, al atardecer, mientras los vecinos de Gotemburgo paseaban por sus principales avenidas con la viveza que estimulan una temperatura clemente para la estación y la cercanía del fin de semana, por los caminos del parque que bordea el canal eran escasos los que se aventuraban, mientras las últimas luces del día se reflejaban sobre un agua en deshielo.
A la mañana siguiente el avión me deposita en Alicante
Costa de la Marina
Algunos niños, aprovechando la masa de cañas que el río ha acarreado a la Almadraba durante el último temporal, han construido la armazón de unos tipis indios sobre la playa.
Hay un aire de poesía y una especie de evocación de otro tipo de hábitat, infantil y romántico, que juega con las olas, con el horizonte y con la luz.
Los restos de posidonia se amontonan en la orilla simulando efímeras cordilleras enanas
Cuando ya se ha hecho tarde y el sol se ha retirado, el agua compite con el cielo en un postrer esfuerzo por guardar sus últimos fuegos, y la montaña arbitra.
Sobre el espigón, antes de que la noche caiga, los pescadores están recogiendo sus trebejos.
Llega otro día y, más al sur, según se mira desde Altea, el amanecer desvela el perfil del peñón de Ifach.
En Els Poblets, cuando el sol asciende por la Marina Alta, las barcas de cabotaje pescan al tresmallo a corta distancia de la playa de La Almadraba
Algunas tienen su amarre en el puerto de Denia, junto a la lonja y frente a las casas del barrio viejo, al abrigo del castillo.
Días después, el tiempo está cambiando, el aire es más cálido y las nubes de la tarde se incendian sobre el Segaria.
¿Qué nos traerá el mañana?
Breverías erasmianas (V): “Faciem perfricare, frontis perfricta». ¿Volverá la vergüenza en el 2013?

La mano en la frente, 1974.Oleo.R.Puig
Dedicado a los funcionarios que luchan contra la corrupción
Este adagio, comentado por Erasmo en su voluminosa compilación, puede traducirse como Frotarse la cara para perder la vergüenza (I, VIII, 47).
Lo traigo a colación para mostrar como las expresiones que en nuestra lengua se refieren a la desvergüenza ya vienen de antiguo, de nuestra ascendencia latina.
Primer significado: defecto de oratoria
Dice Erasmo al comienzo de su comentario:
Desde antiguo se ha considerado a la frente como sede del pudor. Lo mismo sucede con la cara, como atestigua un proverbio que dice que en los ojos está el pudor. De ahí que sea proverbial considerar que quienes han lavado el sonrojo de su frente o de su cara han abandonado el pudor, como quien pasa la mano por su rostro para eliminar el sentido de la vergüenza. Parece que esta expresión tiene su origen en un gesto que suelen hacer algunos que, antes de hablar frente un público desconocido, se pasan la mano por la cara, como indicio de una rústica timidez que quieren así superar. Quintiliano en su volumen undécimo (Institutio oratoria, II, 3, 160) lo coloca entre los defectos de la oratoria, de los que menciona el mirar al techo y este de frotarse la cara para borrar el rubor y mostrase descarado
Erasmo cita a Plutarco que explica como Cicerón reconocía que a veces se sentía nervioso al ir a hablar en público y pasaba su mano izquierda por el rostro antes de comenzar el discurso (Cicerón 48, 3).
Segundo significado: expresión de la impudencia
Erasmo continúa espigando citas de los autores clásicos.
Comenta que Séneca (Cartas, 40,13) le daba a este proverbio el significado de perder el pudor, de ser un caradura: «esos que llamamos descarados sinvergüenzas» (quod effrontes apellamus inverecundos).
Y que los romanos decían eso de “¿cómo tienes la cara de hacer esto?” (qua fronte audebis haec facere?); o, como dice Cicerón en sus Cartas a Varrón (4,29,66): “¡Ved qué enorme impudencia la de este caradura!” (hominis insignemque impudentiam cognoscite).
Ese mismo insigne tribuno decía en sus Filípicas (5,6,16): “¡Tiene tanta cara como indecencia!”; y en De oratore (1,38,175):”¡Qué caradura ha de tener el abogado para osar ocuparse de esos casos sin conocimientos de jurisprudencia!” (sine ulla scientia juris).
En este comentario Erasmo no explicitó moralejas para sus contemporáneos, las supuso obvias. Siempre ha habido quienes van perdiendo los escrúpulos a base de pasarse la mano por la frente para borrar cualquier posible rubor.
Algo así pregona un refrán castellano: “Dos pocos y un mucho hacen al hombre rico: poca vergüenza, poca conciencia y mucha diligencia”.

El prócer ricachón. Dibujo de Holbein en Elogio de la locura. «Proceres aulicos gemmis insignes»
Corolario
En estas últimas décadas la desvergüenza ha acarreado desastrosas consecuencias económicas y sociales en España. Pero, si de este mal puede reseñarse algún bien, quizás sea que a algunos, que hasta hace poco iban por la vida con la cara lavada y la impudencia en el ojal, cosechando triunfos y “dando pelotazos”, y que se sentían envidiables, les han empezado a sacar los colores.
Mientras no les pillasen eran los “winners”. Los demas, la plebe de los que no se enteraban, eran los “losers”. Hoy no pasa un día sin que los periódicos den cuenta de sonados sonrojos. No voluntarios, claro, sino gracias a la labor callada de esos funcionarios cuyo cometido es perseguir la corrupción y siguen en ello aunque no les vayan a ingresar la paga de Navidad .
Cuando, por la desfachatez y la ambición desmedida de los que buscan el máximo beneficio enseguida y como sea, la cosa pública se va al garete, lo insospechado comienza a aflorar. De fachadas que parecían inmaculadas y respetables está rebalsando la podredumbre y a algunos ilustres inverecundos se les empieza a caer la cara de vergüenza.
No siempre iba a ser cierto el cínico refrán que afirma que “la vergüenza perdí y nunca me arrepentí”.
¡Deseemos que vengan tiempos mejores, pero ojalá que ello no signifique la vuelta a la impunidad de quienes, sin rubor en el rostro, desvalijan el bien común! (pues ocurre también que su propio partido devuelve lo robado y nadie asume las consecuencias, basta con pasarse la mano por la cara)
En todo caso no se pueden arreglar las cosas con buenos deseos.
El pasado 23 de diciembre, leí un artículo de Jordi Gracia, sensato y propositivo, donde dice, entre otras cosas:
No sé demasiado bien qué es un pacto de Estado, pero estoy seguro de que sí lo saben quienes pueden fabricarlo: el poder empresarial, el político y el mediático, sobre todo si este último fortalece una función pedagógica y analítica que demasiadas veces se ha dejado teñir de propaganda o contrapropaganda pura.
http://elpais.com/elpais/2012/12/13/opinion/1355422610_014114.html
No sé cuántos de los dirigentes de esos tres poderes conservan el pudor y además son capaces de poner en marcha el saneamiento democrático que desea el articulista. Queremos que en el año que comienza esos líderes dejen de mirar al techo, sientan de verdad sonrojo ante la situación a la que hemos llegado, miren a sus conciudadanos a los ojos y se pongan manos a la obra, superando las estrechas miras de los intereses creados, el partido o la ideología.

Licenza, la cascada del Parque Regional Foto R.Puig
Según reza este viejo adagio, recogido y ampliamente comentado por Erasmo en su colección (II iii 48), el hombre es una burbuja, una leve pompa de aire.
Este proverbio nos advierte que no hay nada más frágil, más fugaz, más vano que la vida humana. Una burbuja es esa cosa inane que vemos hincharse sobre las aguas para desvanecerse en un instante
Proverbium hoc admonet humana vita nihil esse fragilius, nihil fugacius, nihil inanius. Est enim bulla tum or ille inanis, qui visitur in aquis momento temporis enanscens simul et evanescens
(Las citas del latín proceden de la edición de Belles Lettres y el GRAC, Lyon, 2010. La traducción es mía)

Monti Lucretili. Foto R.Puig
El valor de los años
El humanista sigue razonando sobre un tema que aparece a menudo en sus escritos cuando es cuestión de la brevedad y la fragilidad de la vida humana, tema frecuente en los escritos de los filósofos estoicos, citados frecuentemente por Erasmo, el de los riesgos innumerables que nos acechan. Por ejemplo, tan frágiles somos que hasta podemos asfixiarnos con un pelo en nuestro vaso de leche (cum lacte pilus strangularit).
Hipócrates fija en cuarenta y nueve años la duración media de una vida humana. ¡Si se sustrae de la cuenta la duración de la juventud y la vejez, qué poco queda!
…
Incierto y frágil es este don que así nos da la naturaleza; estrecho y breve, sea cual sea la parte que nos sea concedida, incluso para aquellos a quienes se les da con más largueza, si hemos de considerar la duración de la existencia en conjunto. Si medimos el reposo nocturno, nadie vive más de la mitad de su vida… (Plinio, Historia natural, 7, 167)
La descripción de la vejez como decadencia se corresponde con los cánones de la literatura clásica
En verdad, lo mejor que la naturaleza ha dado al hombre es la brevedad de su vida. Los sentidos se embotan, los miembros se tuercen, la vista, el oído, la marcha mueren antes del final, así como los dientes y los órganos con que nos alimentamos. Sin embargo, a todo este tiempo también lo llamamos vida (Plinio, Ibidem)
El comentario sigue ahondando en esa tradición, en este caso remontándose a Esquilo
Así que nadie puede decir «este es alguien», ni tampoco «este es un don nadie», porque el cambio de los asuntos humanos es tan repentino que quien parecía ser algo se convierte en nada y quien parecía extinguido se convierte en alguien. Una cita de Esquilo en Stobaeus presenta la vida humana como la sombra del humo:
Son efímeros los proyectos que fabrica
el género humano, todos y cada uno
menos ciertos que la sombra del humo
(Florilegium, Sermón 247, Gesner, 1581, p.812)

Felipe el Hermoso 1501. Louvre. por el Maestro de la Leyenda de Maria Magdalena
Todos sin excepción somos burbujas
¿Y qué ejemplo contemporáneo trae Erasmo para ilustrar la vanidad de las fortunas humanas?
Pues el de nuestro primer rey de Castilla, Felipe el Hermoso (1478-1506), que volvió loca a la reina Juana, dicen que no sólo por su prestancia y hermosura sino también por sus abundantes infidelidades. Muerto a los 28 años dejó cuatro hijas y dos hijos y una viuda inconsolable.
¡Este príncipe único, el mejor, el más grande, el más distinguido de cuántos se han visto bajo el sol, la fortuna lo mostró al mundo, pero fue cruel, pues lo mostró para llevárselo enseguida!
…
Hubo entre todos los reyes y todas las naciones un consenso tan admirable para amarle que, incluso aquellos que habían estado poco antes en guerra contra él, depuestas las armas, se apresuraron a honrarle
…
Nada de sangriento, nada en modo alguno que tuviese que ver con el sufrimiento o la ruina de nadie, contaminó el balance feliz de nuestro Felipe
…
Todas aquellas fantásticas expectativas y una esperanza universal las ha cercenado de repente una muerte prematura, demostrando con este ejemplo tan cruel que no hay mortal alguno, incluso el más excelso, que no sea una burbuja.
De la forma más simple, tras una partida de pelota y por una congestión, por un veneno o por la peste, la muerte repentina de aquel rey guapetón, joven, campechano y deportista, privó a Erasmo de un mecenazgo seguro y cambió la historia de España.

Gustave Doré. Satán
Quien dice burbujas dice pompas
Aunque nuestra fecha de caducidad ya no sea la de los tiempos de Hipócrates, somos miles de millones las burbujas pensantes, deslizándonos sin parar sobre una enorme bola en medio de una galaxia. Y no sólo flotamos sino que volamos como pompas.
¿Qué pompas?
Por un lado, las nefandas, las tóxicas, las malas.
Las pompas malas eran las de Satanás, las que en el bautismo y en la Pascua nos exhortaban pomposamente a abandonar. Esta expresión viene de lejos, de los tiempos de San Cirilo de Jerusalén (no confundir con aquél otro, el de Alejandría, que se dedicó a sobornar a los obispos seguidores de Nestorio para que condenasen al que nos pintaban en el colegio como un diabólico hereje). Al parecer, hasta las carreras de caballos se consideraban en su tiempo pompas de Satanás.
La pregunta de San Cirilo

San Cirilo de Jerusalén
¡Niños! ¿renunciáis a Satanás, a sus pompas y a sus obras?
Así se interpelaba a los niños en la iglesia desde los tiempos de aquel severo obispo de Jerusalén.
Final optimista
No obstante, también están las pompas buenas, las poéticas, a las que ningún niño tiene que renunciar.
Así que no quiero acabar este artículo con los acentos estoicos de su comienzo, ni con los satánicos de su intermedio.

“Niña haciendo pompas de jabón» de Pierre Mignard (1612-1695)
Pongámosle un broche final con las pompas buenas, las de jabón, las de una canción que mis hijos oían y veían por TVE hace casi treinta años. Me dicen que su autora sigue recorriendo España, haciendo cantar a pequeños y grandes con su circo, me refiero a Teresa Rabal (Barcelona 1952).
Mi deseo para 2013 es que ella y otros como ella sigan cantando para todos.
http://www.youtube.com/watch?v=tVxdYO9gfmE
Pienso que si Erasmo hubiera escuchado la canción y escrito hoy sus Adagios, habría añadido otro: Homo bulla volat, que significaría ”el hombre vuela como una pompa».
¡Y eso que entonces no se hablaba aún de la burbuja inmobiliaria!
Del éxito de las leyendas y de las intermitencias del sueño

Estrella flotante. Foto R.Puig
En Galilea nació hace más de dos mil años un poeta judío.
En tierras de Israel no faltaban entonces los visionarios y los reformadores de un sistema teocrático, rígido y orgulloso, dominado por familias sacerdotales y agitado por doctores de la Ley, pero humillado y sometido a Roma.
El poeta Jesús era de los más dotados, sabía inspirarse en lo mejor, en lo más lírico de la tradición rabínica más humana, más compasiva y solidaria de la larga historia judía. El poeta de Nazareth era honesto y hablaba a las personas simples, su verso era como un bálsamo para las clases populares de Galilea. Sus palabras suscitaban esperanzas y rescataban sueños.
El poeta seducía y era bien recibido en aquellas tierras en torno al Tiberiades, se rodeó de discípulos y anunció un Reino de Dios, el mundo de los olvidados, la cristalización de las promesas de los profetas. El poeta era dulce y misericordioso con los humildes y su comunidad de bienes era la organización más lógica en vísperas del arribo de un cambio radical.

La espera.Foto R.Puig.
El poeta de Galilea fue reconocido como Mesías y él lo aceptó, pues los líderes natos aceptan la misión que las gentes les reclaman. Y Jesús salió de su provincia, se creció, se atrevió con Jerusalén, con su Templo y con sus castas dominantes. Y la transparente inmediatez, la poesía misericorde y solidaria, se fue trasformando, a medida que chocaba con las realidades del poder y sus intereses, su mensaje se cargó de reproches y amenazas de un juicio inminente, del ajuste de cuentas que caracteriza a los mensajes proféticos.
El poeta lírico se trasformó en trágico, y las tragedias exigen una coreografía y un mártir que anuncia hecatombes y provoca su propia muerte.
Tras su desaparición, la narración de su vida ya no le pertenecía, no fue él quien lo construyó sino su círculo de iniciados, de los creyentes en un próximo retorno del poeta, transformado en un justiciero Hijo de Dios. La leyenda que tejieron durante décadas se fue trasformando, fue creciendo, se pobló de anécdotas portentosas, pues el Mesías, en el que habían creído tenía que tener una historia digna del sueño que había generado.
La leyenda oral se fue plasmando en escritos, unos tuvieron más fortuna que otros, a los textos triunfantes se les canonizaría y los otros serían ”apócrifos”. Caprichos del mito y de la literatura y avatares de la transmisión de lo que se escribe.
Pero el Reino de Dios no llegaba y los testigos directos de la vida del Mesías se iban muriendo sin que este volviera. El último en desaparecer, el más longevo, fue Juan. Es lógico que el postrer superviviente legase un Apocalipsis. Murió empecinado en pronosticar el fin de los tiempos.
Ya sabemos que no hubo ni portal de Belén, ni mula ni buey. ¡Si hasta lo ha dicho el Papa!

Anuncio a los pastores. Nicolaes Berchem (1630 . 1683)
En realidad no hubo ni pastores, ni ángeles, ni una virgen parturienta. Y ahora hay una pesadilla de obligaciones, jerarquías, ortodoxia, dogmas, comercio y frivolidades que el Occidente cristiano se ha ido imponiendo a sí mismo, en particular en estas fechas.
Pero el Arte ha custodiado el mito. La poesía y el arte, mal que le pese a la Historia, siguen prefigurando un tiempo de Justicia.

Navidad.Foto R.Puig.
Los sueños son intermitentes, como el hielo y el deshielo, como la esperanza y la desesperanza.

Hielo y deshielo.Foto R.Puig.
De Jacob Jordaens en Bruselas al aula de dibujo de Altea y a los museos de Argelia. ¿Dónde se halla la Afrodita de Cherchell?

Bruselas.Museo Real de Bellas Artes. Vaciado del torso de Cherchell, copia de la Venus capitolina Foto R.Puig.
Es sabido que los pintores del barroco eran aficionados a crear sus gipsotecas particulares con vaciados en escayola de esculturas griegas y romanas. Es el caso de Jacob Jordaens (Amberes 1593 – 1678), como lo es también de Velázquez (Sevilla 1599- Madrid 1660). Una parte de los vaciados que se trajo este último de Italia se pueden ver, previo aviso, en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, que cuenta también con un taller de vaciados y reproducciones artísticas, aunque otros andan aún desperdigados y en vías de volver a la colección de la Academia.
(http://www.realacademiabellasartessanfernando.com/es/taller-de-vaciados)
Los modelos que inspiraron a Jordaens se pueden descubrir, eso sí transfigurados por su impronta genial, recorriendo la magnífica exposición Jordaens et l’Antiquité que recientemente tuve el gran placer de visitar en el Museo de Bellas Artes de Bélgica.

Alegoria de la fecundidad.Jordaens.Museo Real de Bellas Artes de Bélgica
Por ejemplo, en su Alegoría de la fecundidad hay una Venus vista de espaldas, que domina completamente el cuadro, de la cual hay innumerables versiones por los museos más importantes de Europa, ya sea la de Cnido de Praxiteles en el Vaticano, la Medicis en Florencia, la del Louvre, la de Capua, la de Copenhague…

Venus Capitolina. Roma. Foto R.Puig
Parece ser que el pintor disponía de un vaciado en escayola de alguna de las versiones de la Venus de Cnido de Praxiteles, probablemente la Venus Capitolina, que algunos historiadores del arte atribuían hace años a Lisipo. En cualquier caso, las versiones de esta famosa Venus han llegado a nosotros en sus copias romanas
Hay un vaciado de la misma sin brazos en la Gipsoteca de la Universidad de La Sapienza en Roma.

Venus Capitolina. Vaciado en escayola sin brazos. Gipsoteca de Roma. Foto R.Puig
De algunas de ellas, a juzgar por el vaciado de Bruselas, sólo quedó el torso. Uno de estos torsos de Venus se exhibe a la entrada de la exposición en una copia en escayola, de las que de forma impecable realiza y vende el taller de vaciado del Museo Real de Arte e Historia de Bélgica
(http://www.plastercastcollection.org/en/database.php?d=lire&id=5)
Es la que encabeza este artículo del blog, es decir la que me llevó a rastrear su existencia en algún museo de Argelia.

Museo de Cherchell.Argelia
La llamada Afrodita de Cherchell
¿Dónde está pues el original romano?
La cartela del Museo de Bellas Artes de Bruselas nos informa de que este torso es copia de una escultura llamada La afrodita de Cherchell y añade que a este vaciado, tan utilizado en las aulas de dibujo de las facultades de Bellas Artes, corresponde un original que se halla en un museo de Argelia.
Indagando (es decir “googleando”) consigo encontrar una antiquísima foto de Félix-Jacques-Antoine Moulin (1802 – después de 1875) reproducida sobre papel albuminado, que forma parte de uno de los tres volúmenes, consagrados a las fotografías que tomó en la Argelia colonial entre 1856 y 1857 sobre placas de cristal al collodio (Biblioteca del castillo de Fontainebleau) y que dedico a Napoleón III.

Afrodita de Cherchell y otros fragmentos.Foto de Felix Moulin. L’Algerie photographiée, 1856-57 (Biblioteca del castillo de Fointainebleau)
La foto corresponde a los hallazgos de las excavaciones arqueológicas francesas de las ruinas de la antigua ciudad romana ubicada en la Cherchell de hoy, ciudad puerto en las orillas del Mediterráneo, al oeste de Argel.
Según la cartela de la exposición de Bélgica, el torso de época romana es parte de una copia de la Afrodita Capitolina de Roma y está en el museo de Cherchell. Sin embargo no aparece en las listas ni en las escasas imágenes de sus salas que encuentro por Internet.
Al final descubro que está catalogado en Argel como la venus de Cherchell (siglos I a III) réplica de la Venus del Capitolio y copia muy rara de la estatuaria griega.
Según una catalogación de 1983, este torso de Afrodita es la pieza más importante del Museo de Argel por entonces, incluso la reproduce en la plancha VII.
El título completo de aquella obra es:
M-R. de la Blanchere, Musées et collections archéologiques de l’Algérie et de la Tunisie. Musée d’Alger para Georges Doublet, Paris, Ernest Leroux Editeur, 1893. Se puede consultar online aquí.

Sala de Bellas Artes.Museo de Argel.Foto Skyscrapercity
En sus salas, por lo que se ve en el sitio web, no aparece. Así que de este hermoso desnudo que figura en el catálogo del Museo Nacional de Antigüedades y Artes Islámicas de Argelia me ha sido imposible encontrar fotos actuales.
Quizás lo tengan en algún cajón de la reserva o puede que tenga que ver con normas religiosas sobre desnudos femeninos. Si alguien sabe algo agradeceré que me lo comente. Lo pondremos en el blog. Por el momento nos tenemos que limitar a su vaciado en escayola de Bélgica o, last but not least, al que existe en Altea.

Altea. Aula de dibujo.Vaciado ¿del torso de Cherchell? Venus Capitolina Foto R.Puig.
En el aula de dibujo de la Facultad de Bellas Artes de Altea
Decía más arriba que los alumnos de dibujo suelen ejercitarse en aulas donde los vaciados de la estatuaria antigua ponen a prueba sus habilidades con el carboncillo, el grafito o la pierre noire. Es la tradición académica.
La foto corresponde a la gipsoteca del aula de dibujo de primer año en la Facultad de la Universidad Miguel Hernández en el Campus de Altea. Los aprendices de artista pueden deducir que lo que tienen delante es un torso de Venus, aunque detalles no se dan.
A partir de mi dibujo aquí debajo, se puede constatar que, salvo la restauración del cuello y la mutilación del antebrazo derecho (¿causada al original después de 1893?), el vaciado de Altea, igual al de Bruselas, es fiel a la copia romana del original griego que se debería encontrar en Argel, según el la plancha fotográfica publicada por Georges Doublet en 1893, que vuelvo a reproducir bajo mi ejercicio al carboncillo

Torso de Venus Capitolina. ¿Versión de Cherchell? Vaciado de Altea. Dibujo R.Puig

Torso de Venus Capitolina. ¿Versión de Cherchell? Vaciado de Altea. Dibujo R.Puig
Pasé por ese aula hace cuatro años, de la mano de un excelente profesor, Eduardo Marín, y aprovecho para dar fe de mis ejercicios con alguno de mis dibujos de entonces que presento en paralelo con el modelo de Bélgica, idéntico al de Altea, y una foto al escorzo del original capitolino completo.
Si hay mérito lo debo a la calidad de mi profesor, si defectos (que los hay) pertenecen al dibujante. ¡Que Afrodita me los perdone!

Bruselas. Museo de Bellas Artes. Vaciado del torso de Cherchell. Venus capitolina Foto R.Puig.

Torso de Venus Capitolina. Vaciado de Altea. ¿Copia de Cherchell? Dibujo R.Puig.

Vista parcial de la Venus Capitolina. Roma. Foto R.Puig
En definitiva ¡largos han sido los recorridos de la Venus Capitolína, desde la Grecia del siglo IV antes de Cristo a la Roma y a las costas del Magreb de los primeros siglos de la era cristiana! ¡Para fondear en las aulas de Altea, también sobre el Mediterráneo, tras haber pasado por otras costas, las del mar del Norte, en el estudio de Jordaens en Amberes y en los talleres de vaciado de Bélgica!
En cualquier caso, si tenéis la posibilidad ¡no os perdáis la exposición de Jacob Jordaens en Bruselas!

Museo de Bellas Artes de Bruselas. Salón de entrada. Foto R.Puig
Cornisas, áticos y pináculos de Gotemburgo

Göteborg,Vasagatan.Foto R-Puig
Domingo, 2 de diciembre
Sólo los que hemos sido entrenados desde niños a madrugar como espartanos nos ofrecemos un domingo temprano a ir a comprar cebollas, para que el equipo familiar pueda preparar la comida del día de fiesta.
Sólo a quienes madrugamos a cinco bajo cero y miramos hacia arriba, hacia los primeros toques del astro rey sobre los tejados de Gotemburgo, Ullr, el dios del invierno, nos retribuye con un sentimiento matinal de envidia hacia quienes, gracias a los rayos solares que traspasan las ventanas de sus bien caldeados apartamentos, se están desperezando suavemente.

Göteborg, Vasaplatsen.Foto R-Puig
Las cornisas del barrio de Vasastan, sus áticos, buhardillas y pináculos, sus fachadas en general, son una magnífica antología del eclecticismo de la arquitectura sueca de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Göteborg,Vasaplatsen.Foto R-Puig
Todos los edificios son diferentes, pero forman un conjunto armonioso.
El paseante puede deambular repetidamente por estas calles, descubriendo los detalles de estas construcciones que combinan el cemento y la piedra con el arte del ladrillo, del hierro o la cerámica, las iconografías clásicas con los símbolos crípticos e idiosincrásicos, la inspiración medieval y renacentista con la influencia de las arquitecturas de la Francia del siglo XVII, el barroco tardío inglés del XVIII o el neoclasicismo alemán del XIX .

Göteborg, Karl Gustavsgatan.Foto R-Puig
Ir a comprar cebollas en la mañana de invierno de un domingo soleado y glacial puede tener su premio. Nunca se sabe los que los dioses nos preparan

Göteborg, Vasaplatsen.Foto R-Puig
Lunes, 3 de diciembre
Pero las sorpresas que los dioses urden son cambiantes como lo son sus humores. Un día después, el frigorífico Ullr había pasado la noche deslizándose sobre su tabla de surfing, acarreando la nieve con su bastón mágico

El dios mago Ullr según Olaus Magnus, Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555. Reproducción digital de Lars Henriksson
y las fachadas y tejados, el día antes soleados, se han coronado de blanco.

Gotemburgo. Vasagatan Foto R.Puig
Hay que caminar con precaución

Gotemburgo. Vasagatan Foto R.Puig
La inteligencia disponible. A propósito de la revista “CLAVES de razón práctica” en su segunda época.

Portada número 225.CLAVES de razón práctica
Nada más empezar, pido ya disculpas por ir al objeto de esta entrada, que no es otro que el n° 225 de la Revista CLAVES de razón práctica (“Buscando el rumbo. El intelectual en tiempos de mudanza»), pasando por un breve desvío, que no le es sin embargo ajeno.
Pero sucede que está acabando el año del tricentenario de Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) y su pugilato intelectual con su admirado Voltaire (1694-1778) sigue siendo un interesante paradigma de la vida de los que llamamos “intelectuales”. Así que he caído en la tentación de recordarlo.
La inteligencia bifronte: Rousseau versus Voltaire
Cuando Goethe sentenciaba “Voltaire: un mundo que acaba; Rousseau: un mundo que comienza”, venía a decir que el autor de “Cándido”, el filósofo deísta y blasfemador que reprochaba los terremotos a la Providencia y batallaba contra los abusos y la intolerancia mediante la razón y la palabra, no había sin embargo captado que el intelectual en el futuro se definiría por la crítica del Poder con mayúscula.
Voltaire se atraería el odio de eclesiásticos y fanáticos, pero a Rousseau se le acusaría de una responsabilidad más grave, la de haber sentado las bases de todas las revoluciones y tiranías que estaban por llegar.

Lauros Giraudon. Pugilato de Voltaire y Rousseau. Biblioteca Nacional de Francia
Para muestra de sus disputas valgan algunas líneas de Rousseau en su Carta a Voltaire (18 de agosto de 1756) en la que reacciona al “Poema sobre el desastre de Lisboa” (1755) que este escribió bajo la impresión de aquella hecatombe;
Habéis calificado de libro contra el género humano un escrito en el que yo defendía la causa del género humano contra sí mismo (Rousseau se refiere a las críticas de Voltaire a su “Discurso sobre los fundamentos de la desigualdad entre los hombres”, 1755).
…
No veo que se pueda buscar la fuente del mal moral en otra parte que no sea el hombre, libre, perfeccionado, corrompido a pesar de todo
…
Por añadidura, creo haber mostrado que, excepto la muerte, que casi no es un mal si no es por los preparativos que la preceden, la mayoría de los males físicos todavía son obra nuestra. Sin apartarme de vuestro tema de Lisboa, convenid, por ejemplo, que no fue en modo alguno la naturaleza la que agrupó veinte mil casas de seis o siete pisos, y que si los habitantes de esta gran ciudad hubieran estado distribuidos con mejor equilibrio y alojados de forma más liviana, el daño hubiera sido mucho menor, y puede ser que nulo
…
¿Habría que decir que el orden del mundo debe cambiar según nuestros caprichos, que la naturaleza ha de someterse a nuestras leyes, y que para prohibirle a esta que produzca un terremoto en algún sitio, basta con que construyamos una ciudad en ese lugar?
Ver en Jean-Jacques Rousseau. Les Rêveries du promeneur solitaire, Préface et commentaires de Pierre Malandain, Presses Pocket, 1991, Dossier Historique et litteraire, II, p.200. (La traducción es mía)
En fin, puede que Goethe haya tenido razón en lo que concierne al siglo XIX y gran parte del siglo XX, ese que ha sido llamado el “siglo de los intelectuales”. Pero parece que nuestro tiempo necesita intelectuales que aúnen la agudeza, la ironía y los altos vuelos de Voltaire con el apego a la tierra y la conciencia de los abismos del hombre de Rousseau.
Como rimaba Victor Hugo:
Alegría es mi carácter, es la culpa de Voltaire. Miseria es mi ajuar, se lo debo a Rousseau
Joie est mon caractère. C’est la faute à Voltaire. Misère est mon trousseau. C’est la faute à Rousseau.
Los Miserables
Creo que esta síntesis bifronte ya la encarnó Erasmo dos siglos antes de que surgieran los filósofos de las Luces.

Joven romana.Detalle Palazzo Massimo.Roma. Foto R.Puig.
Buscar el rumbo en los tiempos que vivimos
Para partir en pos de las claves de los tiempos que vivimos hay que saber hablar a la inteligencia de las personas, como mejor que yo explica Fernando Savater en el editorial del número 225 de “CLAVES de razón práctica”. Se trata del cuarto número de la segunda época de la revista, que se abre con una parte monográfica consagrada a pensar en el lugar del intelectual en nuestra época, tema que atraviesa sus varias secciones. Como ejemplo de una trayectoria de intelectual encarnada como pocas en las últimas décadas de la historia de España, la revista rinde homenaje a Javier Pradera, fallecido hace un año, quien la fundara en 1990.
Porque se puede afirmar que Javier Pradera fue (usando la definición del intelectual que da Savater en el editorial de la revista) un “ciudadano que trata a los demás como si fueran intelectuales: es decir que no intenta seducirlos ni deslumbrarlos o intimidarlos, sino que pretende contar con la capacidad de persuadir y ser persuadido que hay en todo ser pensante. Es esa actitud la que debe caracterizar al intelectual, no su profesión o su vocación creadora”.Yo no le conocí pero le leí a menudo y, por lo que escriben los que sí lo trataron, así actuaba Javier Pradera cada día.
Un año después de su muerte, la revista dedica varios artículos a su semblanza humana e intelectual, comenzando por un testimonio póstumo del mismo Javier Pradera sobre su biografía familiar, marcada por una España de guerra y de posguerra. Se trata de un fragmento del reciente libro Camarada Javier Pradera de Santos Juliá, quien, en otro extracto de la misma obra, escribe sobre su militancia juvenil y su ruptura con el PCE. Miguel Ángel Aguilar explica la labor apasionada de Pradera por la edición de autores y obras que ayudasen a consolidar las libertades. Juan Cruz subraya su rigor en las publicaciones, su generosidad y su exigencia en la amistad y José María Ridao recuerda sus dotes y su rigor en la conversación.

CLAVES. Sobre Javier Pradera. Juan Cruz. Ilustración Alberto García
El número suscita la reflexión sobre quienes, ocupados por actividades cotidianas que requieren un ejercicio exigente y vigilante de la inteligencia, del pensamiento y de la creación, no guardan su talento y su reflexión para sí mismos, sino que lo ponen a disposición de la sociedad y de los ciudadanos con los que le toca vivir, y no de las pasiones y sectarismos colectivos. Lo que demanda, como comenta Fernando Savater, la modestia,el respeto y la contención.
El intelectual habla y escribe de aquello que conoce y, ante lo incierto, acompaña con el razonamiento a quienes buscan sinceramente las respuestas que nuestra sociedad y nuestro mundo necesitan. Ello exige también del intelectual (como en 1927 aclaraba ya Julien Benda en su alegato contra “la traición de los intelectuales”, La trahison des clercs) la independencia frente a “las pasiones del realismo de clase, de raza o de nación” y frente a la disciplina de las ideologías y partidos políticos.

Ositos de Jeff Koons. Arco 2010.Foto R.Puig
En definitiva, intelectual es el de fuera de la fila.
Pero,como solía decir el viejo Erasmo, ya me estoy alargando demasiado.
La revista incluye otros temas candentes de Economía y Política y sus secciones habituales, pero mejor será que os la procuréis. Aquí tenéis el sumario del número y la página web de esta perseverante aventura de la razón práctica:
http://www.revistasculturales.com/revistas/15/claves-de-razon-practica/num/225/
http://www.revistasculturales.com/revistas/15/claves-de-razon-practica/
Bruselas: microrrelato de un viajero
Pasados casi tres años he pisado de nuevo esas alfombras mecánicas del aeropuerto de Bruselas que han seguido rodando sin descanso para mí. Me he dirigido a un hotel, por delante del que yo pasaba a menudo al ir o venir del trabajo.
Tras saludar al recepcionista, le he comentado:
– Es curioso, tantos años pasando por delante de ustedes y nunca tuve ocasión de entrar.
Con amable impasibilidad, pero como quien le habla a un niño, me ha respondido:
– En realidad, monsieur, hemos abierto hace tan sólo dos meses, y con bastante éxito para ser una zona donde no había ningún hotel.
En ese momento he tenido la sensación de que, desde algún rincón de su cielo de ideas, Immanuel Kant se reía de mí. No debería hacerlo, porque me debe su existencia.
Me quejaré a Magritte cuando le vea.
























