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Esa tierra que se aleja…

3 julio, 2016
The Children of Sir Richard Croft by John James. 1803. Croft Castle. Herefordshire

The Children of Sir Richard Croft by John James. 1803. Croft Castle. Herefordshire. Inglaterra

Hay muchas cosas inexplicables, pero cantando el propio himno nacional ya no se da uno cuenta.(Robert Musil, “El hombre sin atributos”, capítulo 109)

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Estuve en Inglaterra poco más de una semana antes del voto contra “el gobierno de los eurócratas”, a quienes los autóctonos menos finos llaman “esos bastardos de Bruselas” (sic) como me ha espetado un vancancier de Manchester al que veo cada verano por la Costa Blanca alicantina. Aunque también han votado contra los inmigrantes polacos, contra  los refugiados invasores, etc.

En cualquier caso, pasé un maravilloso fin de semana en una Manor House georgiana del Herefordshire en casa de unos colegas de la universidad en la que enseña mi hija, junto con ella y mis nietos. Exquisita hospitalidad y espíritu europeo de un matrimonio que aún está tratando de recuperarse del impacto del resultado de ese referendum que han propiciado las viejas huestes eurófobas votando contra el futuro de sus propios hijos y nietos.

Ovejas de Herefordshire. Foto R.Puig

Ovejas de Herefordshire. Foto R.Puig

La ocasión me ha permitido comprender (un poquito) sobre el terreno las distinciones entre un castillo o una mansión de estilo georgiano  y las edificaciones posteriores de los períodos victoriano y eduardiano.

Georgian Manor. Photo R.Puig

Georgian Manor. Photo R.Puig

La mansión (Manor House) donde nos hemos alojado es georgiana y sus campos y  jardines, libres dentro de un orden, invitan al paseo junto a sus estanques, fuentes y riachuelos.

Jardín japonés en una mansión georgianas del  Herefordshire. Foto R.Puig.JPG

Jardín japonés de Herefordshire. Foto R.Puig

Las ovejas de la raza Herefordshire, recostadas y pastando por sus meadows, son parte del paisaje ondulado de esa Inglaterra amable que los olvidadizos del pasado quieren alejar de los pueblos de Europa.

Ovejas de Herefordshire. Foto R.Puig.JPG

Ovejas de Herefordshire. Foto R.Puig

La verde Inglaterra. Foto R.Puig.JPG

La verde Inglaterra. Foto R.Puig

Parece que la natural hospitalidad de nuestros anfitriones se viste de un aire prerromántico, que, en esos interiores de sobriedad neoclásica, enlaza a través de los siglos con las tradiciones de la arquitectura europea que se ha inspirado durante décadas en las modelos palladianos.

Georgian interior. Photo R.Puig

Georgian interior. Photo R.Puig

Hasta el mismo Monet se habría sentido a gusto pintando los reflejos sobre las aguas en el estanque del jardín japonés de nuestros amigos ingleses.

A Monet le hubiera gustado. Foto R.Puig

A Monet le hubiera gustado. Foto R.Puig

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En un castillo eduardiano

Y, además, con un salto que nos llevó del siglo XVIII al pasaje entre los siglos XIX y XX (finales de la época victoriana y años anteriores a la 1ª Guerra Mundial),  nos invitaron a un concierto de música de cine en la Stokesay Court, que comenzó con secuencias e interpretación en vivo de música de cámara de Atonement (Expiación), dirigida por John Wright (2007), filmada en ese mismo castillo, y finalizó con Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore (1988). En total fueron seis secuencias y miniconciertos durante una sesión mágica, en el hall, un tanto misterioso, de un lugar de película.

Stokesay Court. Foto R. Puig

Las galerías del hall de Stokesay Court. Foto R. Puig

De este modo, no sólo disfrutamos de una tarde de cine y música entre lo más granado de la sociedad de Herefordshire, sino que tuvimos una segunda sesión práctica sobre la arquitectura inglesa de los últimos siglos, en este caso la de influencia gótica, menos luminosa, pero perfecta para el drama de Expiación de la novela de Ian MacEwan en la que se basa el film, y cuya lectura no puedo menos que recomendar. Por cierto que en ella se describe el sacrificio de muchos jóvenes ingleses durante la retirada de Dunkerque en 1940, batiéndose por esa Europa que a los partidarios del Brexit tanto les molesta.

Stokesay Court. Foto  R.Puig

Stokesay Court. Foto R.Puig

Desde la terraza de Stokesay Court. Foto R.Puig

Desde la terraza de Stokesay Court. Foto R.Puig

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Tercera clase práctica

La última visita nos llevó de la mano de nuestros anfitriones al Croft Castle, de orígenes medievales pero destruido por los parlamentaristas en el siglo XVII, reconstruido en estilo georgiano en la segunda mitad del mismo siglo y con unos interiores redecorados en el estilo bastante libre del Gothic Revival en la segunda mitad del XVIII.

El Croft Castle. s.XVIII y su capilla de San. Miguel s.XVII. Foto R.Puig

El Croft Castle. s.XVIII y su capilla de San. Miguel s.XVII. Foto R.Puig

En sus interiores hay huellas de un legado cultural y decorativo variado, con predominio de la influencia victoriana, el neogótico de sus artesonados, acorde con las ojivas de sus fachadas, la ornamentación de sus revestimiendos y los muebles victorianos, sin que falten signos de la afición a las chinoiseries. 

Interior. Croft Castle.  Foto R.Puig

Interior. Croft Castle. Foto R.Puig

Interior. Croft Castle. Foto R.Puig

Interior. Croft Castle. Foto R.Puig

Mi anfitrión me fotografió ante la fachada posterior, desde la que se divisa una campiña inglesa de aires románticos, por la que en cualquier momento podríamos ver sin extrañarnos algún caballero salido de las novelas de Sir Walter Scott (1731-1832) o alguno de aquellos normandos que servían a las órdenes de Walter de Lacy (-1085) a quien se atribuye la fundación del castillo de Ludlow, no lejos de donde estamos y de la localidad de Stanton Lacy en el Shropshire.

Mi abuela habría querido estar aquí…

En la fachada posterior del Croft Castle. Foto R.Munro

En la fachada posterior del Croft Castle. Foto R.Munro

Por las paredes del palacio se exhiben los retratos y los recuerdos de quince generaciones de los Croft. Sería aburridísimo  entrar a detallar toda esta fisionómica familiar. Así que destacaré dos de sus baronets.

Uno de ellos, el Reverendo Sir Herbert Croft (1751-1816)m, se arruinó a causa de su voracidad erudita que llevó a descuidar la administración de su enorme propiedad, enfrascado en corregir y aumentar el monumental diccionario inglés (1755) de Samuel Johnson.

El Reverndo Sir. Herbert Croft. Croft Castle. Foto R.Puig

El Reverndo Sir. Herbert Croft. Croft Castle. Foto R.Puig

Aunque  lo más apasionante de su producción fue la novela epistolar Love and Madness basada en una historia real de pasiones y crímenes.

Portada de Love and Madness. Google Books

Portada de Love and Madness. Google Books

Lo descubrí, pero no pude hojearlo, tras los cristales de la biblioteca  de este castillo. Por cierto que los voluntarios del National Trust que se prestan gustosos a explicarte todo lo que vas viendo son gente culta y muy bien informada. La pena fue no poder enrrollarme más pues la visita con niños tiene sus límites y en los jardines nos esperaba un playground que premia la paciencia de los pequeños. A pesar de eso, uno de los guías voluntarios tuvo tiempo de contarme la triste historia de las tres hijas del reverendo Croft.

Tres eran tres las hijas del Reverendo Sir. Herbert Croft. Croft Castle. Foto R.Puig

Tres eran tres las hijas del Reverendo Sir. Herbert Croft. Croft Castle. Foto R.Puig

Murieron solteras, pues su padre nunca tuvo el capital requerido para la dote de ninguna de ellas. ¡Estúpido siglo y miserables pretendientes! A juzgar por el retrato, debieron ser valerosas y bellas y, sobre todo, inteligentes y cultas.

El padre estuvo en la cárcel por deudas y perdió las propiedades de la familia. Ante una segunda denuncia, escapó a Francia. Entonces no había Unión Europea, pero las leyes no escritas del asilo funcionaron. Aunque también habría otros farages entonando eso de “we want our money back”…

Nigel Farage. Foto The Guardian

Nigel Farage. Foto The Guardian

Yo no sé cómo le habría representado Oscar Kokoschka al cabecilla de UKIP. Menos mal que el pintor autriaco no se tropezó con un eurófobo parecido cuando escapó de los nazis y se refugió en Gran Bretaña. Puede que el lápiz de Otto Dix hubiera sido el apropiado para reflejar el aura de este campeón de la xenofobia y la mentira.

El caso es que Kokoschka (quien obtuvo la nacionalidad británica en 1947) se hospedó en el Croft Castle pra cumplir con el encargo de retratar a Lord Michael Croft (1916-1997), a quien pintó bañado en esa atmósfera psicodramática que dicen pretendía reflejar el mundo del personaje retratado, en este caso con al fondo la imagen de su abuelo y una bandera roja comunista ondeando a la izquierda.

Retrato de Michael Croft por Kokoschka. Croft Castle. Foto National Trust

Retrato de Michael Croft por Kokoschka. Croft Castle. Foto National Trust

Por cierto, si algún día visitan el castillo de los Crofts pidan en su cafetería un té con scorns, son exquisitos.

Acceso al Croft Castle. s.XVII. Foto R.Puig

Acceso al Croft Castle. s.XVII. Foto R.Puig

Al día siguiente de nuestra vuelta a Leicester, paseando por el New Walk, una semana antes del referendum del Brexit, hay algo que me dió mala espina, aunque, optimista yo, procuré desechar esa sensación. Uno de los prohombres de la historia de la ciudad, reverendo y escritor también de obras varias, entre ellas una de 1803, titulada Sentiments proper to the present Crisis (Sentimientos apropiados para la presente crisis) me hacía un gesto de adiós…

Bye-bye. Foto R.Puig

Bye-bye. Foto R.Puig

¿Cómo se hace sidra en Normandía? Jaime y Pascale nos lo explican

26 junio, 2016
De aquí procede la mejor sidra que he bebido. Foto R.Puig

Aquí se hace la mejor sidra que he bebido. Foto R.Puig

 

Hoy este blog se honra con la colaboración de dos cronistas de excepción que nos cuentan cómo se produce la sidra artesana a partir de las manzanas de Normandía. Jaime y Pascale son amigos nuestros desde hace décadas y tenemos tantas cosas en común que sería muy largo contarlas. Pero algo que es exclusivamente suyo es la experiencia de restauradores de casas normandas à colombage con las mismas técnicas del siglo XV y…  ¡como productores de la mejor sidra que hemos bebido!

Damos la bienvenida a Jaime López Krahe y a Pascale Pousset, que nos explican cómo va el proceso de transformación de su cosecha de manzanas del 2015 en la sidra artesana que beberemos en el 2016.

Ellos son los autores de todo lo que sigue…

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La producción de sidra artesana en Normandía

A partir de finales de octubre del año pasado estuvimos recogiendo manzanas en la finca Le Mesnil que está situada en una zona de AOP (Appellation d’Origine Protégée) Pays d’Auge. Este año hubo mucha cosecha, pues sacamos casi el doble que en años anteriores: en total dos toneladas de manzanas para sidra típicas de la zona, que mezcla principalmente variedades dulces, aciduladas y amargas.

El sábado 28 de noviembre pedimos que viniera una prensa hidráulica ambulante, accionada por un tractor, para sacar el jugo de las manzanas. Antiguamente se hacía por medio de una prensa mecánica de tornillo tras haber machacado las manzanas previamente con una rueda de piedra movida por un caballo o una mula.

Llegada de la prensa. Foto J.López Krahe.

Llegada de la prensa. Foto de J.López Krahe y P. Pousset

Esta máquina hace de todo: lava las manzanas, las sube para triturarlas por medio de un tornillo sin fin y la pulpa se va apilando en varias secciones envueltas en telas de yute para pasar al prensado de extracción del mosto.

Lavado de las manzanas. Foto J. López Krahe.

Lavado de las manzanas. Foto de J. López Krahe y P.Pousset

 

Este año, las altas temperaturas del otoño provocaron un importante porcentaje de manzanas podridas que hubo que retirar antes de meterlas en la prensa.

Caída de la pulpa en telas de yute. Foto J. López Krahe

Caída de la pulpa en telas de yute. Foto de J. López Krahe y P.Pousset

Apilado de las telas sobre un entramado de madera. Foto J. López Krahe.

Apilado de las telas sobre un entramado de madera. Foto de J. López Krahe y P. Pousset

Los lienzos de tela de yute nos permiten separar y apilar las varias capas de pulpa, cada una sobre un entramado de madera.

Comienza el primer prensado

Ya están convenientemente situados los estratos de pulpa  bajo la potente prensa…

La pulpa bajo la prensa. Foto J. López Krahe.

La pulpa bajo la prensa. Foto de J. López Krahe y P. Pousset

y ésta comienza el primer prensado

La prensa en acción. Foto J. López Krahe.

La prensa en acción. Foto de J. López Krahe y P. Pousset

El primer mosto fluye alegre

El mosto de manzana se recoge en un recipiente de acero inoxidable

El primer mosto. Foto J. López Krahe.

El primer mosto. Foto de J. López Krahe y P.Pousset

 

En ese recipiente se filtra un poco y se mide la densidad, que está en relación con la proporción de azúcar contenida en el mosto. En el proceso de fermentación este azúcar se ira transformando en alcohol. Este año la densidad obtenida ha sido de 1055 gr/l, lo que da una capacidad teórica de unos 7° de alcohol. No está mal, pero podría haber sido algo mejor… La mayoría de las manzanas podridas que tuvimos que retirar debido al “calentamiento climático” eran variedades dulces.

El mosto se bombea hacia los toneles, que se han lavado y esterilizado previamente quemando algo de azufre para evitar la contaminación de bacterias que podrían echar a perder la fermentación.

Bombeo del mosto hasta los toneles.Foto J. López Krahe.

Bombeo del mosto hasta los toneles.Foto de J. López Krahe y P.Pousset

 

El mosto llega al lagar donde se han dispuesto los toneles esterilizados .

En los toneles

Los toneles se llenan completamente para evitar el contacto con el aire y evitar el desarrollo de bacterias aerobias que podrían echar a perder el proceso de fermentación. Esto quiere decir que es necesario anticipar un pequeño cálculo en función de la cantidad de mosto previsible y del tamaño de los toneles que se preparan de antemano.

Colmando de mosto los toneles.Foto J. López Krahe.

Colmando de mosto los toneles.Foto de J. López Krahe y P.Pousset

Para evitar contaminaciones exógenas, se instalan tapones asépticos que permiten la evacuación de los gases de fermentación impidiendo la entrada de otros gérmenes.

Cierre de los toneles con tapones asépticos.Foto J. López Krahe.

Cierre de los toneles con tapones asépticos.Foto de J. López Krahe y P.Pousset

La ventaja de poner los toneles en alto es que en la fase de trasiego no será necesario bombear, la fuerza de la gravedad bastará.

El mosto se autopurifica

La primera fase de una buena fermentación es la defecación del mosto: las partes sólidas son evacuadas naturalmente hacia el exterior clarificando así el líquido. Según la temperatura ambiente esta fase puede durar entre 3 ó 15 días.

Los residuos de la fermentación. Foto J. López Krahe

Los residuos de la fermentación. Foto de J. López Krahe y P.Pousset

Conviene proceder al trasiego del mosto antes de que estos residuos sólidos precipiten y contribuyan a enturbiar la sidra.

Trasiego

El trasiego consiste en cambiar el líquido de tonel, limitando al máximo el contacto con el aire  y dejando los posos en el primer tonel. Esto ralentiza la fermentación y al mismo tiempo filtra el líquido, dando un producto final de mejor calidad.

El trasiego del líquido en fermentación.Foto J. López Krahe

El trasiego del líquido en fermentación.Foto de  J. López Krahe y P.Pousset

 

Vigilando la fermentación

El proceso de fermentación se controla midiendo la evolución de la densidad del líquido. Conviene que ese proceso sea lento, pero depende de la temperatura. Si es un invierno cálido, el proceso será más rápido.

Se puede ver la diferencia de evolución entre 2010/2011, cuando el invierno fue “normal” con temperaturas frías entre diciembre y febrero, y en 2014/2015, en que fueron mucho más cálidas. En el primer caso se observa una caída de la densidad a finales de marzo y primeros de abril

Evolución comparativa de la densidad de la sidra. Tabla J.López Krahe

Evolución comparativa de la densidad de la sidra. Tabla de  J.López Krahe y P.Pousset

Cuando la densidad llega a 1018 gr/l es hora de embotellar si se quiere una sidra dulce, o conviene esperar hasta 1010 gr/l o 1005 gr/l si se prefiere más seca. Se utilizan botellas de tipo Champagne ya que deben resistir à la presión provocada por la segunda fermentación, que produce espuma de gas carbónico. El tapon tiene que ser hermético y estar bien asegurado para evitar que los gases que produce causen un reventón (evito el término explosión pues recuerda el estado de emergencia que padecemos en Francia). Esta presión puede ser mayor si en el momento del embotellado la sidra contiene mucho azúcar (densidad elevada); se han visto a veces reventones en cadena por esta razón, con la consecuente pérdida de una parte de la cosecha. A nosotros todavia no nos ha ocurrido y esperemos que tampoco nos ocurra este año.

En efecto, el clima ha hecho que la fermentación fuera muy lenta y la densidad se ha estabilizado a 1030 gr/l. Se puede ver la evolución en el gráfico de este año y compararlo con el de los años anteriores. Se observa la evolución paralela de los dos toneles. El embotellado se ha hecho con casi un mes de retraso en relación a otros años.

Curva de la evolución de la densidad comparada con las campañas anteriores.

Curva de evolución de la densidad en los dos toneles. Tabla de J.López Krahe y P.Pousset

Este año tendremos una sidra muy dulce, con poco alcohol (1,5°), muy espumosa, siempre y cuando las botellas y los tapones resistan a la presión de la segunda fermentación.

¡Ya veremos!

Manzana de Normandía. Fuente: France Voyage

Manzana de Normandía. Fuente: France Voyage

 

Del viaje de un socialista sueco por la Rusia de Stalin y por la España republicana en guerra (y II)

19 junio, 2016
Niños pobres entre Valencia y Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Niños pobres entre Valencia y Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Continúo con la segunda y última parte de esta crónica sobre el periodista y político sueco Allan Vougt (1895-1953) con motivo de mi lectura del libro en que narra su visita a la Rusia Soviética y a la zona republicana de la España en guerra en 1937.

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Imágenes de la vida de la población civil en Rusia y en España

La pobreza y la precariedad en la España de los años treinta estaba a la vista y, por compasión o exotismo, los cronistas recogían y difundían sus imágenes. El libro de Vougt no es una excepción, si bien sus fotos de Rusia denotan la intención de mostrar una infancia mejor atendida, aunque menos risueña que la de los españolitos de entonces.

Niños de guardería en Bilsjovik. Allan Vougt. Moskva Madrid.

Niños de guardería en Bilsjovik. Allan Vougt. Moskva Madrid.

Siguiendo con esa tónica, a las españolas las califica de “bellezas” (skönheter), puede que influido por la mítica hermosura de las mujeres ibéricas. A este respecto, voy a hacer un inciso y recomendar el interesante análisis de un libro de otro viajero, sexólogo y eugenista, de principios del siglo XX en el blog de Rebecca Bender : The Soul of Spain (“el alma de España”) de Henry Ellis Havelock (1859-1939), publicado en 1908 y reeditado en 1937, que se puede leer íntegramente en el enlace que nos ofrece el post de Rebecca.

Jovenes bellezas entre Valencia y Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Jovenes bellezas entre Valencia y Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

En cambio, en Moskva-Madrid las campesinas rusas se instruyen, se supone que voluntariamente, en aras de la nueva sociedad colectivista, bajo la guía de Stalin

Campesinas de Tjerkessiska en sesión educativa. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Campesinas de Tjerkessiska en sesión educativa. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Las trabajadoras soviéticas desfilan, deportivas y disciplinadas, vestidas de blanco

Desfile de trabajadores. Leningrado. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Desfile de trabajadores. Leningrado. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Eso sí, el pan no falta en los pueblos de la Cataluña republicana

Con el cesto del pan en un pueblo de Cataluña. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Con el cesto del pan en un pueblo de Cataluña. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

y el gobierno de la Generalitat catalana se mostraba, por entonces, solidario con los madrileños

Companys a los madrileños. "Cataluña os ama". Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

Companys a los madrileños. “Cataluña os ama”. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

No en vano el poeta, Antonio Machado, que tuvo que exiliarse por la frontera del Alto Ampurdán al Languedoc para morir en tierras de Francia, cantó a Madrid como el rompeolas de todas las Españas.

Unas Españas que se combatían fieramente en un proceso de destrucción recíproca…

Efectos de la guerra en las calles de España

Por ello, en la crónica del reportero sueco no podían faltar las imágenes de esa devastación

Calle Mayor de Lérida. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Calle Mayor de Lérida. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

 

Devastación en el barrio de Argüelles. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Devastación en el barrio de Argüelles. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

 

Edificio bombardeado en Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Edificio bombardeado en Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

 

Refugio frente a la Telefónica. Gran Vía. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Refugio frente a la Telefónica. Gran Vía. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

A su vuelta a Suecia, además de publicar en 1938 su libro Moskva-Madrid, a nuestro viajero le iban a embargar otras preocupaciones y tareas urgentes, de las que hemos hablado en el primer capítulo que le he dedicado el domingo pasado.

Pero, antes de cerrar este y ya que he mencionado el eugenismo del otro viajero del que nos habla Rebecca Bender en su blog, voy a retrotraerme al primer ensayo del joven Allan Vougt como teórico del socialismo sueco

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Biología Racial y Socialismo

Es sabido que el desarrollo de la Socialdemocracia coincidió de modo oficial en Suecia con el auge de las teorías seudo-científicas de la biología y de la higiene racial, esta última también conocida como eugenesia, que interesaron vivamente a algunos de los padres del socialismo sueco. De hecho fue Hjalmar Branting (1860-1925) quien promovió el Instituto de Biología Racial de Uppsala, creado en 1922, apoyado en eso por la derecha parlamentaria:

Nuestro pueblo es de origen germánico quizá más limpio que cualquier otro pueblo en el mundo . Su aspecto también da testimonio de ello. El sueco es sobre todo alto y fornido, con el pelo rubio, una frente alta y los ojos brillantes. Por otra parte, tiene el cráneo alargado.

Esto escribía en Rasbiologi och rashygien (1914) el Profesor sueco de Biología Racial Herman Lundborg (1868-1943), basándose en los datos de los estudios tendenciosos de la última década del siglo XIX, cuando, para más inri, sólo el 10 % de la población de Suecia respondía a ese pretendido modelo del tipo nórdico puro.

Cuando nuestro Allan Vougt (que ni siquiera era un experto en tales materias) publica un opúsculo sobre la cuestión, lo titula Biología Racial y Socialismo (1925), el primer ensayo que se le conoce.

Biología Racial y Socialismo. Allan Vougt 1925

Biología Racial y Socialismo. Allan Vougt 1925

Lo que más impacta en el opúsculo de Allan Vougt es su admiración por una obra, cuya traducción al sueco cita en la primera página (al precio de 15 coronas), del profesor alemán y promotor de las ideas racistas del nazismo, Fritz Lenz (1887-1976), escrita en colaboración con Erwin Baur (1875-1933)  y el nazi Eugen Fischer (1874-1967), publicada en Suecia bajo el título de Herencia e higiene racial, obra que es bien conocida por haber inspirado las ideas racistas de Hitler en su Mein Kampf.

Siguiendo el talante de esos autores, Allan Vougt opina que los nórdicos están mejor dotados que los négridos, aunque a estos les otorga que son buenos para el tipo de competencias que el clima y los territorios en que viven exigen de ellos, pero que hay que respetar lo que la higiene racial aconseja y “prevenir  las combinaciones nociva” (págs. 13-14).

En definitiva, “no hay oposición entre socialismo y biología racial”, como reza el encabezamiento del último epígrafe de este opúsculo (pág. 15) que concluye proclamando que

El objetivo principal para los socialistas, así como para los biólogos de la raza, es un mundo en el que se consiga una división del trabajo sobre la base de todas las razas, de todas las naciones y del derecho y la obligación de cada individuo de beneficiar a la totalidad

(pág.16

Lo que significaron estas ideas en Europa es bien conocido. Menos lo son sus consecuencias en Suecia (incluidas las campañas de esterilización forzosa) para la vida de las personas con deficiencias intelectuales o mentales, para los gitanos, los sami de Laponia y otras minorías fuera de las normas de la raza germánica durante las largas décadas de desarrollo del modelo sueco socialdemócrata, hasta bien avanzado el siglo XX. Ello ha sido materia en los últimos años de expresiones oficiales de contrición y de informes públicos y emisiones en los medios de comunicación suecos.

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Epílogo

No repetiré aquí lo que ya expliqué el pasado domingo sobre el resto de la carrera de Allan Vougt, pero ya que estaba interesado por razas y naciones, quizás podamos acabar este post con una foto suya del año antes de su muerte. No sabemos quién es el representante árabe de la foto, pero el año 1952 fue particularmente crítico en Oriente Medio. Entre otros cambios, el rey Faruk de Egipto fue enviado al exilio el 26 de julio por la revolución capitaneada por Nasser. Las sonrisas de los protagonistas de la foto permiten pensar que el golpe de los Oficiales Libres egipcios no se había producido todavía.

Allan Vougt con un delegado árabe en 1952 en una conferencia de la ONU en París

Allan Vougt con un delegado árabe en 1952 en una conferencia de la ONU en París. Fuente: “Allan Vougt y su tiempo” por Kaj Björk, Estocolmo 2007

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Por entonces a los socialistas suecos les quedaban todavía varias décadas por delante antes de enfrentarse a sus principales incoherencias axiológicas. Pero, no eran los únicos ni serán los últimos, que en todas partes cuecen habas.

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Fuentes citadas en este post

Vougt, AllanRasbiologi och Socialism, Frihets Förlag, Eskilstuna, 1925

Vougt, Allan, Moskva-Madrid, Stockhom, 1938

Del blog de Rebecca M. Bender Ph.D. he citado  Discovering “The Soul of Spain”… in Kansas!

Sobre Herman Lundborg, Director del Instituto de Biología Racial de Uppsala y empecinado eugenista, que se dedicó durante años a aplicar su “ciencia” a la sistemática medición biométrica de los sami de Laponia, hay abundante bibliografía en la wikipedia.

 

Del viaje de un socialista sueco por la Rusia de Stalin y por la España republicana en guerra (I)

12 junio, 2016
Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

“las ideas que quieren adquirir poder se pegan a las ideas que ya tienen el poder”

Robert Musil, El hombre sin atributos (1930 – 1942), capítulo 101

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Corría el año 1937 y un periodista y militante socialista sueco, Allan Vougt (1895 – 1953) viaja durante siete semanas por la Unión Soviética, poco después de que un Stalin paranoico haya iniciado en mayo la terribles purgas que caracterizaron su campaña de liquidación de reales e imaginarios revisionistas y “trotskistas” durante aquel 1937 sanguinario. Forma parte de una delegación de periodistas suecos, que viaja durante el verano bajo la guía oficial del gobierno soviético. Envía sus artículos al periódico Arbetet (El Trabajo), órgano del partido, del cual es redactor. En Moscú estaban también de visita el Ministro de Asuntos Exteriores sueco, Rickard Sandler y el secretario del Gabinete del primer ministro, Christian Günther, con los cuales Vougt mantenía estrechas relaciones. A la sazón, el primer ministro era Per Albin Hansson (1885-1946).

El lector se preguntará por qué traigo esta historia a mi blog. La causa es mi reciente visita a Alfa Antikvariatla que a mi juicio es la librería de viejo mejor nutrida de Estocolmo, donde todavía he podido saludar a su propietario, que ya tiene más de 90 años pero sigue moviéndose con sus muletas entre los anaqueles de esta gruta de las maravillas. Hay casi dos millones novecientos mil libros que se pueden adquirir desde su página web y muchos miles físicamente disponibles en este local atiborrado. Además de los libros en sueco, nos podemos pasar horas rebuscando en un fondo muy abundante en inglés y francés y una apreciable cantidad de libros en español, alemán e italiano.

Allí me topé con la crónica de Allan Vougt sobre sus semanas del verano de 1937, en la Rusia Soviética, completadas por otras tres en otoño en la España de la Guerra Civil. El libro, cuya portada abre hoy el blog se titula Moskva-Madrid (Estocolmo, 1938, 173 páginas en octavo) con abundantes fotografías del autor.

Un periodista socialista políticamente hiperactivo

Mi interés principal al adquirir el libro eran sus añejas fotos y las impresiones de aquel viajero que estuvo en Cataluña en otoño de 1937, y pasó por Aragón, Valencia y Madrid.

Un testigo presencial de excepción, Georges Orwell (1903-1950), periodista y escritor, había estado allí un poco antes, desde el 26 de diciembre de 1936 al 23 de junio de 1937 como combatiente voluntario, movido por su anarquismo idealista y el sueño de una sociedad igualitaria. Se salo de la muerte de milagro, una vez por bala y en el frente y otra a punto de ser liquidado por los comunistas por haberse sumado a las milicias del POUM. Por más que a las partidas de la CNT-FAI, como a la gran mayoría de las facciones de aquella guerra fratricida, no les moderaba la consideración de los derechos humanos (*), Orwell no pudo percibirlo, metido en el frenesí y el desbarajuste, que describe con pelos y señales, en Barcelona, en el frente de Aragón y en los hospitales de Monflorite y Barbastro.

La versión, idéntica a la oficial del comunismo ibérico y de la propaganda estalinista, que, a toro pasado, presenta Vougt en su libro sobre las purgas de anarquistas en Barcelona, y la de Orwell, que las vivió en directo y casi deja el pellejo, ambas publicadas en 1938, son completamente diferentes.

De hecho la experiencia en la Guerra Civil española fue la que le hizo a Orwell abrir los ojos sobre la realidad de la Unión Soviética de Stalin y de su brutal deriva totalitaria.

George Orwell. Homenaje a Cataluña, Penguin Books 1989 (MartinSecker & Warburg 1938 revisada en 1986)

George Orwell. Homenaje a Cataluña, Penguin Books 1989 (Martin Secker & Warburg 1938 revisada en 1986)

La crónica del sueco sobre las feroces purgas de Stalin en la Rusia de los Soviets es ingenua y seguidista, justificando de forma alambicada la purga staliniana que condujo desde inicios de 1937 al procesamiento y ejecución de miles de “viejos bolcheviques” “revisionistas” y “trotskistas” que, de acuerdo con la versión oficial, conspiraban contra la revolución en Rusia y se entendían con los nazis.

Logicamente, la lectura del libro de Allan Vougt me despertó la curiosidad por el resto de su trayectoria vital, pues atraviesa los años clave de la consolidación de la Socialdemocracia en Suecia y la convulsa primera mitad del siglo XX en Europa. Mi bulimia de ratón de biblioteca me ha llevado por los laberintos de una interesante biografía y de otros escritos suyos. El biógrafo no sólo habla de Vougt sino también de “su tiempo”, es decir de la política y los compromisos del socialismo sueco y de sus protagonistas, desde el final de la I Guerra Mundial a la guerra fría, en concreto a 1953, fecha del fallecimiento de nuestro hombre.

Pero, antes vayamos al libro que ha suscitado mi interés…

Moskva – Madrid

Como jefe de la sección Internacional del órgano oficial de los socialistas suecos viaja primero por la Rusia de Stalin y luego por la zona republicana de la Guerra Civil española, y lo hace encauzado por las autoridades soviéticas en el primer caso y conducido después durante tres semanas por los cuadros del ejército regular de la República cercanos al general Miaja y a Largo Caballero.

La oficialidad en el ejército republicano español

El General Miaja pasando revista a un batallón.  Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

El General Miaja pasando revista a un batallón. Allan Vougt. Moskva-Madrid. Stockholm 1938

 

l General Miaja y un grupo de prisioneros italianos escuchan al Ministro de Educación Jesús Hernández. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

El General Miaja y un grupo de prisioneros italianos escuchan al Ministro de Educación Jesús Hernández. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Estado Mayor de una División. Casa de Campo. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

Estado Mayor de una División. Casa de Campo. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

 

efe de Brigada en el frente de Zaragoza. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Jefe de Brigada en el frente de Zaragoza. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

 

Los soldados soviéticos…

Demostración gimnástica de reclutas en la Plaza Roja. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Demostración gimnástica de reclutas en la Plaza Roja. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

y los combatientes republicanos en España

Brigadistas alemanes y checos en Valencia. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Brigadistas alemanes y checos en Valencia. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

 

Dos soldados en la calle de Segovia. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Dos soldados en la calle de Segovia. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

 

En las trincheras de Madrid.   Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

En las trincheras de Madrid.  Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

 

Soldado vasco junto a un compañero en Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Soldado vasco junto a un compañero en Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Soldados en el frente de Aragón. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Soldados en el frente de Aragón. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

 

Domingo en la Casa de Campo de Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

Domingo en la Casa de Campo de Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

No me atrevo a hacer comentario alguno a las fotos de aquellos hombres, a sus rostros,  su  presencia y sus indumentarias variopintas, la gran mayoría gente llana, trabajadores, hombres del pueblo, pero también algún oficial del ejército regular y uno que otro jovencito, quizás estudiante, pues imagino lo que la suerte de la guerra o, si sobrevivieron a los combates, de la posguerra, debió de depararles a la mayoría de ellos.

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Las contradicciones de una época resumidas en un hombre

En su biografía de Allan Vougt (En utskälld man. Allan Vougt och hans tid, Stockholm, 2007 : Un hombre discutido. Allan Vougt y su tiempo), el político y periodista, Kaj Björk, que ha vivido, pero en tiempos menos convulsos, un recorrido parecido a su biografiado (redactor jefe de un periódico socialista, Ny Tid, diputado, Secretario de Relaciones Internacionales de los Socialdemócratas suecos y diplomático) resume las contradicciones que han afectado al desarrollo del socialismo sueco en la primera mitad del siglo XX, de las cuales la figura del autor de Moskva-Madrid es un concentrado.

Allan Vougt y su tiempo por Kaj Björk. Estocolmo 2007

Allan Vougt y su tiempo por Kaj Björk. Estocolmo 2007

Diciéndolo brevemente, Allan Vougt metió los pies en todos los charcos de las ideologías y los conflictos de su tiempo, equivocándose en los de mayor trascendencia, a mi modo de ver por cierta falta de rigor intelectual y, en alguna medida, por las prisas con que desembarcó en el mundo del periodismo oficial sin formación universitaria, con un gran entusiasmo y fidelidad a los cuadros superiores de su partido político (que al final le tratarían con ingratidud) y con una pluma acelerada e incisiva. Puede decirse que, siendo una buena persona, su dependencia partidista contaminó su independencia moral e hizo de él un hiperactivo periodista orgánico a la par que miembro de cruciales comisiones parlamentarias y gubernativas, parlamentario, diplomático internacionalista y ministro (defenestrado finalmente por su propio partido).

Como ya hemos subrayado, en la visión de las purgas del anarquismo en Rusia y en Cataluña durante la guerra civil, se alineó con la posición del estalinismo, la misma que expresaba Georgi Dimitrov en L’Humanité en 1937 y que matuvieron en España los comunistas en el gobierno y el ejército de la República española, bajo Largo Caballero y el General Miaja :

Ce sont les mêmes criminels qui envoient les assassins en Espagne et en Union soviétique. Les bandes trotskistes-zinoviévistes s’avèrent les alliées les plus intimes de la racaille criminelle fasciste de Hitler et de Mussolini. Tant au procès des terroristes de Moscou qu’à celui des terroristes de Novossibirsk, il a été prouvé, devant le monde entier, que les bandes terroristes trotskistes-zinoviévistes travaillaient de concert avec les agents de la Gestapo. Elles se sont révélées comme des agents de celle-ci. En Espagne, les trotskistes essayent de désagréger et de briser le Front populaire antifasciste, afin d’aider les généraux fascistes Franco et Mola à remporter la victoire. C’est ainsi que le trotskisme s’avère l’allié, l’auxiliaire et le pionnier de la pire réaction et de la pire contre-révolution, le complice des plus mortels ennemis de la classe ouvrière, du fascisme assassin.

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Estos son los mismos criminales que envían asesinos a España y a la Unión Soviética. Bandas trotskistas – zinovievistas se manifiestan como los aliados más íntimos de la escoria criminal fascista de Hitler y Mussolini. Tanto en el juicio a los terroristas de Moscú como en el de los terroristas de Novosibirsk, se demostró ante el mundo entero  que los trotskistas-zinovievistas son bandas terroristas que trabajan en concierto con los agentes de la Gestapo. Se han destapado como agentes de los mismos. En España, los trotskistas tratar de desintegrar y romper el Frente Popular antifascista  para ayudar a los generales fascistas Franco y Mola a obtener la victoria. Así es como el trotskismo se revela como el aliado, el auxiliar y el pionero de la peor reacción y de la peor contrarrevolución, el cómplice de los más mortales enemigos   de la clase obrera, del fascismo asesino.

Georgi Dimitrov, L’Humanité, 1937

Vougt, aunque subrayando que la formulación de la cuestión por Dimitrov es desafortunada, se mostró comprensivo con la postura de Stalin y con su política de control de la Internacional Comunista hacia lo que paradójicamente define como

una colaboración tranquila para la salvaguarda de la paz con los estados de Europa, cuyo interés pacífico es similar al que predomina en el estado Soviético

Allan Vougt, Moksva-Madrid, pág 66

Así termina textualmente su crónica de la visita a la Rusia de Stalin, primera parte del libro Moskva-Madrid. La segunda parte, hasta la página 172 está dedicado a su rápida visita por la España republicana en plena guerra civil, donde destaca un capítulo dedicado a Largo Caballero, otro a la Nueva España y uno a la crítica de la No intervención, en el que hace juegos malabares para justificar a los partidos de la Internacional Socialista que se mantuvieron al margen.

La tercera parte es un repaso de la situación internacional titulado Dictaduras y peligro de guerra, en la que en la categoría de dictaduras no entra el estado de la Rusia Soviética, a la que distingue de las dictaduras de Mussolini y Hitler por “interés predominante por la paz” que según él, caracteriza a régimen de Stalin.

El hecho es que la Unión Soviética pertenece a esos estados en que (ese interés por la paz) pesa más que todo lo otro que les diferencia de ellos (el fascismo y el nacionalsocialismo).

Así termina el libro.

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Allan Vougt escribía en un artículo en Arbetet en diciembre de 1937, titulado “Bajo las bayonetas de los Soviets”, que Suecia podía estar tranquila ante las amenazas de guerra, bajo el amparo del poder de la Unión Soviética, “ineludible soporte protector de la libertad de los pueblos pequeños”.

No tardarían los socialdemócratas suecos, tan ciegos como los partidos y los intelectuales de otros países europeos, en descubrir sorprendidos que Stalin y Hitler se entendían en secreto en un pacto de no agresión que duró de agosto de 1939 a junio de 1941, ambos motivados por estrategias que no eran precisamente pacifistas y para repartirse a los “pueblos pequeños”.

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Los pies en otros charcos

No puedo extenderme mucho, pero en este terreno de la guerra y el pacifismo, los gobiernos socialdemócratas suecos, y Allan Vougt como exponente destacado, siguieron metiéndose en todos los charcos  para mantenerse neutrales.

El Gobierno de Coalición presidido por Per Albin Hansson y la Comisión de Defensa del Parlamento, a la que pertenecía Vougt, aceptaron el tránsito entre Suecia y la Noruega ocupada por los nazis de los trenes cargados con soldados alemanes y armamento (así como la venta de acero sueco a Hitler) que, como Vougt argumentaba con candidez, circulaban por la noche para no alarmar a la población, eso sí escoltados por soldados suecos. Era notorio que la mayoría de la oficialidad del ejército y de la policía en Suecia simpatizaba entonces con el proyecto del paneuropeismo ario.

Para evitar que los periódicos que en Suecia protagonizaban la crítica contra el nazismo no suscitasen conflictos con la Alemania de Hitler, un comité constituido por Allan Vougt y los juristas Ragnar Bergendal y Olof Thulin concluyó en febrero de 1940 una Propuesta de medidas para el cambio de los ordenamientos de la libertad de prensa titulada Contra el abuso de la libertad de Prensa. Objetivo: la censura preventiva de la prensa en situaciones en que “nuestro país pudiera entrar en guerra o hubiera una amenaza de guerra…”

Propuesta para el recorte de la libertad de prensa

Propuesta para el recorte de la libertad de prensa

En abril de 1940 el ejército alemán invadió Noruega  y entre julio del mismo año y agosto de 1943 circularon, por la noche y a través Suecia, los trenes con fuerzas y armamento alemanes en dirección al país vecino. Hubo periódicos a los que, basándose en la ley de prensa modificada, se mutiló la edición o se les bloquéo en su totalidad, destacando las cinco ediciones secuestradas al Göteborgs Handels och Sjöfartstidning del valiente Torgny Segerstedt (1876-31 de marzo 1945), quien por unas semanas escasas no pudo tener la satisfacción de ver la capitulación de la Alemania nazi.

Torgny Segerstedt

Torgny Segerstedt. Wikipedia

Otros se rebelaron contra esta “colaboración neutral”, como por ejemplo el escritor Vilhelm Moberg (1898-1973)  o las Juventudes Socialistas de Trelleborg (en Escania).

Cuando la intervención de los EE.UU en la guerra empieza a revertir la balanza de la contienda, hay que ir borrando de las memorias la comprensión que Vougt había manifestado por el gobierno de Petain, así como su crítica al “totalitario” De Gaulle con ocasión sus emisiones de radio desde Londres, así como la animadversión que había manifestado hacia Churchill.

En 1945 Allan Vougt se convierte en el primer Ministro de Defensa de la posguerra en Suecia, ejerciendo hasta 1951. El último “charco” en el que él y sus partido metieron los pies fue, contraviniendo a la Convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra, ceder ante la presión del Partido Comunista Suecia y entregar a la Unión Soviética a los 3000 soldados de los países bálticos que habían vestido uniforme alemán y que habían desertado en Suecia, esperando obtener refugio.

De todos modos, sus contradicciones no se le pueden achacar en solitario. Pero esa es otra historia.

Allan Vougt

Allan Vougt

Continuará…

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Obras consultadas:

Kaj Björk, En utskälld man. Allan Vougt och hans tid (Un hombre discutido. Allan Vougt y su tiempo) Stockholm, 2007.

Bergendal, Ragnar, Thulin, Olof, Vougt, Allan Promemoria med förslags till vissa åtgärder mot misssbruk av tryckfriheten, (Memorandum con propuestas de ciertas medidas contra el abuso de la libertad de Prensa), Justitiedepartementet, Stockholm, 21 februari 1940.

Vougt, Allan, Moskva-Madrid, Stockhom, 1938


(*)  CNT: Confederación Nacional del Trabajo.  FAI: Federación Anarquista Ibérica.

Sobre la estrategia de la violencia de la CNT-FAI y sus secuelas puede leerse el reciente artículo de Antonio Elorza, Relectura del anarcosindicalismo, en CLAVES de Razón Práctica, nº 246, Mayo/Junio 2016, pp.100-111

 

 

 

Breverías erasmianas (XXVI ): Erasmo y los lapones (Sámit)

5 junio, 2016
Olaus Magnus Historia. Lapones cazando

Xilograbado en Olaus Magnus. Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555 . Lapones cazando

Quidam viri boni et propagandae religionis studiosi queruntur Pilapios, Scythiae septentrionalis populum mire simplicem ac rudem, a nescio quibus principibus christianis teneri ditione, sed ita dura premi iugo humano, ut eis non imponatur suave iugum Christi, atque ita spoliari bonis externis, ut non ditentur opibus evangelicis

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Ciertos hombres buenos, que desean difundir la religión, se interesan por la situación de los lapones, un pueblo de la Escitia septentrional, de inocencia y rudeza sorprendentes, a quienes ciertos príncipes cristianos mantienen sojuzgados. De modo que, a causa del duro yugo de los hombres, no son capaces de aceptar el suave yugo de Cristo; se les despoja de sus bienes materiales y tampoco se enriquecen con los bienes evangélicos.

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Erasmo de Rotterdam, Ecclesistae Liber, 328-337, OPERA OMNIA, Volumen V, tomo iv, pag. 148, Edición de Jacques Chomarat, North Holand, Elsevier Science Publishers, 1991. (la traducción es mía)

Olaus Magnus Historia. Hombres armados extorsionando

Xilograbado en Olaus Magnus. Historia de Gentibus Septentrionalibus. Roma 1555. Hombres armados extorsionando

¿Quienes son esos viri boni de los que habla Erasmo que le han informado de la opresión del pueblo lapón?

Un hombre bueno, que sabemos se inquietaba por la suerte de los lapones y que hizo partícipe a Erasmo de sus inquietudes, era Damiâo de Góis (1502-1574), un portugués de treinta y tres años que precisamente se alojó unos meses en casa de Erasmo cuando éste estaba terminando sus comentarios al Ecclesiastés.

Albert Durero. Detalle del retrato de Damiâo De Góis

Albert Durero. Detalle del retrato de Damiâo De Góis

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Pero vayamos por partes…

Una conmemoración y un viaje del papa Francisco

En realidad esta entrada del blog la tenía pensada para más tarde, pero otra entre manos está creciendo demasiado y aún no ha madurado suficiente. Además, he leído hace poco en el periódico de Gotemburgo que el papa Francisco ha decidido sumarse a los actos conmemorativos de la Iglesia Sueca con motivo del 500 aniversario de la Reforma de Lutero, en una reunión del Vaticano con el Consejo Luterano Mundial en Lund el próximo 31 de octubre, y que, con esta ocasión, planea también reunirse con miles de jóvenes en el estadio de Malmö.

Entiendo que la iglesia luterana prefiera conmemorar a Lutero, aunque sería más lógico que esperasen al quinto centenario de la instauración de la Reforma en Suecia. Pero las razones que impulsaron a Gustav Vasa en 1527 a nacionalizar la Iglesia y sus bienes, con la pingüe expropiación de las propiedades y las tierras episcopales y monásticas no fueron tanto espirituales como terrenales. Para financiar la guerra contra los daneses tuvo que pedir enormes préstamos a la ciudad estado de Lübeck. Siguiendo el ejemplo de los principes alemanes protectores de Lutero, Gustav Vasa encontró una sustanciosa fuente de ingresos en los bienes eclesiásticos y abrazó la fe protestante. Es bien sabido que la Dieta de Augsburgo había dejado claro que “cuius regio, eius religio” (la religion de un país es la de su príncipe).

Como le siguió faltando dinero para sus guerras, no le bastó con las propiedades de la Iglesia sino que la emprendió con el campesinado sueco. La brutal subida de impuestos ocasionó la revuelta de los campesinos de Småland en 1542 que acabó con sus líderes empalados y pudriéndose colgados de los árboles en las veredas de los caminos.

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Pero más antigua era la explotación de los lapones (el pueblo Sámi) por los señores de la guerra escandinavos. En la descripción de Escandinavia de Jacob Ziegler (1470/71 – 1549)  en 1532, Laponia es un territorio que el geógrafo alemán equipara con Suecia, Noruega o Finlandia.

El mapa de Jacob Ziegler. De Regionibus Septentrionalibus. Estrasburgo 1532

El mapa de Jacob Ziegler. De Regionibus Septentrionalibus. Estrasburgo 1532

Hoy se considera a los sámi como los pobladores más antiguos de Escandinavia. Están distribuidos entre esos países, más la península rusa de Kola y hoy cuentan con su Consejo Nórdico común y un Parlamento transversal, aunque tengan nacionalidades diferentes, pero hasta hace unas décadas eran tratados como una raza inferior y como materia de estudios biométricos humillantes por los biólogos de las razas del Instituto de Biología Racial de Uppsala, fundado en 1922,  que se ocupaba de estas materias en colaboración estrecha con otros seudo-científicos alemanes de triste recuerdo. Su misión era promover la higiene racial, lo que llevaba aparejada la idea de que ciertas razas eran inferiores moral e intelectualmente.  En 1958 el Instituto se reformó, pasando a ser el Instituto de Medicina Genética. El papa Francisco no llegará quizás a saber de todo esto, pues en su encuentro ecuménico, todo lo más se aludirá a la común preocupación ecuménica por el estado del mundo y a la misión de las Iglesias cristianas en la liberación de los oprimidos.

Erasmo de Rotterdam. Grabado francés de fines del siglo XIX a partir del retrato de Hans Holbein

Erasmo de Rotterdam. Grabado francés de fines del siglo XIX a partir del retrato de Hans Holbein

Pero, siglos antes de la teología de la liberación, antes incluso de que Bartolomé de las Casas publicase sus  diversas requisitorias, ya había humanistas como Erasmo o Damiâo De Góis que se habían preocupado por la situación de los oprimidos y colonizados, no sólo de los habitantes de África maltratados por la Corona de Portugal, sino también de los lapones. Damiâo De Góis, murió después de un cautiverio inquisitorial promovido por una encarnizada persecución de uno de los primeros jesuitas y compañero de Ignacio de Loyola, el portugués Simón Rodrigues, un obseso de las herejías, que, para más inri, había sido compañero del portugués en sus estudios humanistas en Bolonia. El acta de acusación incluía la posesión de obras y cartas de Erasmo. Será casualidad o no, pero el fundador de la Compañía de Jesús declaraba que la lectura del Enquiridion de Erasmo le causaba aridez de espíritu, por lo que los jesuitas tenían que leerlo de tapadillo, salvo para combatir sus propuestas. Lo curioso es que en materia evangélica y política al papa Francisco se le va poniendo cara de erasmista. Aunque sospecho que le va a resultar más fácil conmemorar a Lutero que a Erasmo, a pesar de que, si los papas  y los reformadores hubieran hecho caso a este último, Europa se habría ahorrado muchos muertos.

Pero a lo que íbamos…

Xilograbado en Olaus Magnus Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555. Boda en Laponia

Xilograbado en Olaus Magnus Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555. Boda en Laponia

Deploratio Lappianae Gentis

El otro «varón bueno» del que habla Erasmo era seguramente Johannes Magnus  (1488 – 1544), obispo y hermano de Olaus Magnus (1490 – 1557), su sucesor en el Arzobispado de Upsala y autor de la Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555, desposeídos ambos por los reformadores suecos y exiliados en Roma. Su enorme diócesis abarcaba también Laponia.

Erasmo tuvo noticias suyas a través de De Góis, en una carta de éste fechada en Amberes el 20 de junio de 1533:

Recuerdo haberte enviado un tratado sobre la fe y las costumbres del Preste Juan y de sus súbditos, al final del cual hay una petición dirigida al sueco Johanes Magnus, arzobispo de Upsala, en relación con la Pilapia o Laponia, provincia bastante extensa de la región escita, que está en su mayor parte bajo la autoridad diocesana del dicho arzobispo. Jacobo Ziegler la ha descrito con detalle en su Scondia o Scolandia basándose en un informe del mismo arzobispo. No existe allí ni ley ni noción alguna sobre Jesucristo y sus dones, lo que parece muy impío y deplorable para un corazón piadoso; esto me llena de compasión por una raza totalmente inocente y me preocupa, sobre todo considerando que cuando yo vivía entre rumanos, moldavos y letones oí decir a algunos comerciantes, por lo general honestos, que habían estado allí en viaje de negocios, que esos lapones son gente extremadamente ingenua e inocente y que viven sin leyes como los animales, cosa que me parece cierta. De todo esto se puede deducir que se les podría atraer al Evangelio de Cristo, si esos reyes y príncipes (me refiero a los que son cristianos) que les hacen sufrir con su poder mediante la recaudación de impuestos, les aligerasen un poco de tales gravámenes, que son la causa de tan vergonzosa explotación

Damiâo de Góis continúa:

Si digo todo esto es porque sé de buena fuente que los nobles de ese país no permiten de ninguna manera que los auténticos misioneros cristianos lleguen hasta ellos para predicar el Evangelio, pues, siendo perfectamente conscientes de su propia tiranía y de su codicia, temen que la predicación evángelica y la comunicación con los cristianos hagan que esas gentes ingénuas y salvajes tomen conciencia y acto seguido con toda razón se rebelen contra las tasas injustas.

Y exclama:

No cabe duda de que una situación tan miserable no debe en absoluto ser tolerada por las conciencias piadosas.

El mapa de Olaus Magnus. Roma 1555.

El mapa de Olaus Magnus. Roma 1555.

El diplomático portugués que se preocupaba por la suerte de los lapones había sido nombrado secretario de la Casa de Indias de Amberes por Juan III y había dedicado diez años de su vida a servir los intereses comerciales y diplomáticos de la corona de Portugal. En 1532 publica su primera obra dedicada a reivindicar el cristianismo de los etíopes, la Legatio magni indorum imperatoris Presbyteri Ioannis ad Emanuelem Lusitaniae Regem in 1513 (Embajada del gran emperador de los indios el Preste Juan ante el rey Manuel de Portugal en 1513).(La Iglesia de Roma no quiso aceptar a los cristianos de Etiopía en su seno).

Xilograbado en Olaus Magnus Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555. Rebaño de renos

Xilograbado en Olaus Magnus Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555. Rebaño de renos

Esta obra lleva un apéndice titulado De Pilapiis (Sobre los lapones), que es un llamamiento a liberar a los lapones de la opresión de los nobles. En ediciones posteriores se titulará Deploratio Lappianae Gentis (Lamento por el pueblo lapón). De Góis confía en que Erasmo se anime a escribir también en defensa de los lapones.

Marcel Bataillon destaca la personalidad y el humanismo polifacéticos de Damião de Góis cuando escribe:

Damião de Góis, viajero de la factoría de Flandes, discípulo de la tradición polifónica de los Países Bajos, coleccionista de los maestros de la pintura flamenca y alemana, vulgarizador de los descubrimientos marítimos de los portugueses, abogado de la España calumniada, portavoz ante la Cristiandad de los etíopes y de los lejanos lapones, discípulo de Erasmo, intermediario entre Sadoleto y Melanchthon para la pacificación de la Iglesia, Damião de Góis fue indudablemente un cosmopolita de la más noble especie

Marcel BATAILLON, “Le cosmopolitisme de Damião de Góis”, en Études sur le Portugal au temps de l’Humanisme. Coimbra: Acte Universitatis Conimbrigensis, p.196

Portada de la obra de Olaus Magnus Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555.

Portada de la obra de Olaus Magnus Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555.

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Erasmo asume las reivindicaciones de Damiâo De Góis

De Góis había visitado a Erasmo en la primavera de 1533 y se adivina que la crítica de Erasmo a la explotación de los lapones se basa en la Deploratio del portugués, que éste le debió de traer y en las cartas que sobre la materia le había enviado.

En su carta a De Góis desde Friburgo el 25 de julio de 1533 Erasmo se expresa así:

Vengo ahora a este paso de tu carta donde deploras con un sentimiento de piedad la condición infeliz de la raza lapona a la que los príncipes cristianos despojan de sus bienes materiales, sin que se le permita enriquecerse con bienes espirituales: se la aplasta bajo el yugo de los hombres y no aprende a poner su cuello bajo el suave yugo de Cristo. En efecto, estos grandes personajes, que miden sus victorias por el botín, prefieren gobernar animales salvajes antes que hombres. Esta es la causa de que sean demasiado pocos los pueblos que pasan de ignorar a Cristo a incorporase a la comunidad de la Iglesia: ven que no se les busca para el cristianismo sino para la explotación y para una servidumbre miserable, y que todo lo que hay de malas costumbres se observa sobre todo en la vida de los cristianos. Una cosa es hacer negocios, otra muy distinta es tratar los negocios de la religión.

Las conversaciones entre los dos debieron de ser asiduas entre abril y agosto de 1534, cuando el joven diplomático y humanista se hospedó en la casa del anciano en Friburgo. Además, Erasmo  encargó una traducción al alemán del opúsculo de De Góis. No obstante por su avanzada edad y estado de salud sólo alcanzó  a insertar su denuncia de la situación de los lapones en su última obra importante, el Libro del Eclesiastés. La muerte le impidió escribir la monografía que tenía al parecer intención de publicar al respecto.

Xilograbado en Olaus Magnus Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555. Trineo tirado por un reno.

Xilograbado en Olaus Magnus Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555. Trineo tirado por un reno.

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Para más leer

Mi resumen de este aspecto de la obra de Erasmo se basa en una conferencia que di en el año 2002 —que nunca se publicó—con motivo del quinto centenario del nacimiento de Damiâo De Góis en Anderlecht, para los miembros de la Asociación de Amigos del Museo de la Casa de Erasmo y para mis amigos de La Atlántida (Asociación cultural portuguesa de Bruselas).

Mi conferencia inicial se amplió y convirtió en un artículo más extenso, donde el lector interesado podrá también ver toda la bibliografía consultada. Me basé especialmente en la biografía de Damiâo De Góis de Elisabeth Feist Hirsch, así como los trabajos de Marcel Bataillon y en la correspondencia entre Erasmo y De Góis y en otras cartas que les atañen en la edición en francés de Alois GERLO (1981). Para la recopilación bibliográfica y biográfica conté con la ayuda inestimable de Katheleen Leys, por entonces conservadora adjunta del citado Museo de la Casa de Erasmo y actualmente Jefe del Servicio de Cultura y Turismo de la Comuna de Dilbeek (Región Flamenca, Bélgica).

No puedo reproducir muchas de las cuestiones desarrolladas en el artículo, por ejemplo la requisitoria de Erasmo contra la explotación de los africanos en las colonias portuguesas, que denunció en carta a Juan III de Portugal en 1527, pero quien tenga interés por esta y otras cuestiones sobre De Góis y Erasmo puede ampliar información en  Damiâo de Goís y Erasmo de Rotterdam: una amistad abierta al mundo por Ramón Puig de la Bellacasa, Pliegos de Yuste, números 5 y 6, I -II, 2007, pp. 23 a 32.

Escudo y lema de Olaus Magnus. Arzobispo de Upsala exiliado en Roma.

Escudo y motto de Olaus Magnus. Arzobispo de Upsala exiliado en Roma.

El mes de las flores

29 mayo, 2016
Tulipán.Trägårdsförening.   Gotemburgo.   Foto  R.Puig

Tulipán. Trägårdsförening. Gotemburgo. Foto R.Puig

En la escuela de párvulos no enseñaron que mayo es el mes de las flores y las monjas jesuitinas nos llevaban a la capilla  a cantar eso de “venid y vamos todos con flores…”

Despliegue rojogualda. Botánico.     Gotemburgo. Foto R.Puig

Despliegue rojo y gualda. Botánico. Gotemburgo. Foto R.Puig

Así que, no hay manera, a partir de la mitad del mes, cuando en Gotemburgo los jardines florecen, me siento un poco como un parvulito, aunque esta vez no hay monjas y sí mi cámara de fotos, y me muevo por las veredas de los parques como si fuese la primera vez que las descubriese, las flores, siempre iguales, siempre diferentes y siempre nuevas.

Trägårdsförening. Tulipanes.  Gotemburgo.    Foto R.Puig

Trägårdsförening. Tulipanes. Gotemburgo. Foto R.Puig

Los tulipanes, de variadas formas y colores, se exhiben, protagonistas absolutos de estos días, cuando las rosas aún no han saltado a escena, en una lenta metamórfosis de geometrías.

Trägårdsförening. Tulipanes. Gotemburgo. Foto R.Puig

Trägårdsförening. Tulipanes. Gotemburgo. Foto R.Puig

Del capullo a la plenitud, y de ahí a su deconstrucción…

Trägårdsförening. Tulipanes. Gotemburgo. Foto R.Puig

Trägårdsförening. Tulipanes. Gotemburgo. Foto R.Puig

Con formas sorprendentes y colores inusuales…

Trägårdsförening. Tulipán.  Gotemburgo.    Foto R.Puig

Trägårdsförening. Tulipán. Gotemburgo. Foto R.Puig

Son días en que el frío se retira a trompicones y se siente la llamada al paseo lento por los jardines del centro de la ciudad

Trägårdsförening. Gotemburgo. Foto R.Puig

Trägårdsförening. Gotemburgo. Foto R.Puig

Trägårdsförening. Gotemburgo. Foto R.Puig

Trägårdsförening. Gotemburgo. Foto R.Puig

Trägårdsförening. Gotemburgo.    Foto R.Puig

Trägårdsförening. Gotemburgo. Foto R.Puig

No digo que tengamos que entrar en trance como la ninfa Niebla de Gusten Lindberg,

"Niebla". Escultura de Gusten Lindberg. Trägårdsföreningen. Gotemburgo. Foto R.Puig

“Niebla”. Escultura de Gusten Lindberg. Trägårdsförening. Gotemburgo. Foto R.Puig

pero, de algún modo, parece como si todo se sosegase y brotase música de las flores, como si nos invitasen a recitar con Fray Luis aquellos versos suyos…  el aire se serena  y viste de hermosura y luz no usada

Pero, en fin, mejor voy aterrizando, no sea que mi amigo, Bernardo, que no necesita tomar versos prestados -pues a él, como quien respira, le nacen cada día- me llame la atención desde Lima.

Así que, demos un salto al Jardín Botánico, donde la náyade de Carl Milles nos espera, flotando impertérrita en el estanque de la entrada.

El estanque del Botánico. Gotemburgo. Foto R.Puig

El estanque del Botánico. Gotemburgo. Foto R.Puig

Por sus praderas las gentes se solazan y disfrutan de sus tarteras

Pícnic en el Botánico. Gotemburgo. Foto R.Puig

Pícnic en el Botánico. Gotemburgo. Foto R.Puig

Nosotros aprendemos a llamar a las flores por su nombre

Lysichiton americanus. Botánico. Gotemburgo. Foto R.Puig

Lysichiton americanus. Botánico. Gotemburgo. Foto R.Puig

Pero, por si acaso, a este espécimen, no le meteremos el dedo en la boca, no sea que la cierre…

Lysichiton americanus. Botánico. Gotemburgo. Foto R.Puig

Lysichiton americanus. Botánico. Gotemburgo. Foto R.Puig

¿No tiene acaso su amarilla dulzura algo de inquietante?

Hablando de criaturas que podrían morder, a poca distancia de la ciudad, por los jardines del Gunnebo Slott, si se fijan bien, en estos días soleados podrán ver alguna culebra que hace su digestión sin perdernos de vista

Culebra al sol en el jardín de Gunnebo. Foto R.Puig

Culebra al sol en el jardín de Gunnebo. Foto R.Puig

No obstante, en las orillas del cercano lago

Gunnebo. Orilla del Rödasjön. Foto R.Puig

Gunnebo. Orilla del Rådasjön. Foto R.Puig

o por las praderas del parque, el domingo invita a la despreocupación

Domingo en el parque del Gunnebo Slott. Foto R.Puig

Domingo en el parque del Gunnebo Slott. Foto R.Puig

Coda

Todo hay que decirlo, tras un día de sol y de paseos por los parques, puede ocurrir -la primavera tiene estas cosas- que el cielo se cubra de nubarrones, suenen truenos en la lejanía y haya que alzar las solapas y subir la cremallera de la cazadora,

Lilas y presagios de tormenta. Gotemburgo. Foto R.Puig

Lilas y presagios de tormenta. Gotemburgo. Foto R.Puig

La tormenta se avecina. Gotemburgo.  Foto R.Puig

La tormenta se avecina. Gotemburgo. Foto R.Puig

porque sopla un viento fresco y el Señor de las patatas empieza a temer por su cosecha…

Si llueve qué será de mis patatas... Gotemburgo. Foto R.Puig.

Si llueve qué será de mis patatas… Gotemburgo. Foto R.Puig.

 

 

 

 

 

Esculturas olvidadas de las calles de Gotemburgo: imaginarios de latitudes lejanas.

22 mayo, 2016
Carl Miles. Réplica del nonumento a la Nueva Suecia en Wilmington USA. 1938. Gotemburgo. Stenpiren. Foto R.Puig

Carl Milles. Réplica del monumento a la Nueva Suecia en Wilmington USA. 1938. Gotemburgo. Stenpiren (1958). Foto R.Puig

Las zonas portuarias de Gotemburgo guardan muchos recuerdos de los tiempos de la navegación mercante hacia las Indias Orientales y también de la emigración de colonos suecos hacia Norteamérica. Algunos están bien a la vista, como la copia exacta de un monumento que inauguró el presidente Roosevelt en 1938 con motivo del 300 aniversario de la fundación de “La Nueva Suecia” en el estado de Delaware en 1638. Una colonia que fue fundada por emigrantes suecos, para pasar quince años después a manos holandesas y posteriormente ser ocupada por los ingleses.  Es una obra en bronce de Carl Milles (1875-1955).

Lo característico de estos monumentos que evocan los tiempos de las colonias es que se adornan con escenas de aquellos mundos lejanos. Otro, aquí mencionado hace casi cuatro años, la Fuente de los cinco continentes, de principios del siglo XX, refleja también ese imaginario occidental.

Otro, prestigioso y bien emplazado, es la base del mástil de la bandera en la plaza del consistorio, con bajorrelieves que se refieren a la historia de la ciudad, obra de Bror Chronander (1880 – 1964).

Gustaf Adolfs Torget. Mastil de la bandera

Gustaf Adolfs Torget. Bror Chronander. 1932. Pedestal del mástil de la bandera. Wikipedia: Lista de obras de arte públicas en Gotemburgo.

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Pero no he encontrado en los repertorios disponibles mención alguna de otro mástil de bandera, en bronce y ornado con altorrelieves, con el que me tropecé hace días en uno de mis paseos primaverales, junto a la Casa del Mundo (Världshuset), un edificio conocido como el Trasatlantic.

La Casa del Mundo. Fachada. Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. Fachada. Gotemburgo. Foto R.Puig

Aquí estuvo la sede de las compañías navieras que servían las rutas de América y África.

Cartel de la Svenska Linien

Cartel de la Svenska Linien

El edificio, en la zona del antiguo puerto, es de 1943, aunque se alza en el solar donde otros le precedieron. En él se aprecia la influencia de la época final del art déco en sus fachadas y altorrelieves en piedra.

La Casa del Mundo. Manteniendo la ruta. Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. Manteniendo la ruta. Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. En la proa. Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. En la proa. Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. En tierras lejanas. Gotemburgo. Foto R.Puig.

La Casa del Mundo. En tierras lejanas. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Los motivos se refieren en su mayoría a la navegación, con algún elemento de carácter exótico.

Pero menos solemnes, algunas son ingenuas y algo toscas, las figuras de la base de mástil de bandera en la esquina de la plaza, a pesar de la pátina que las desdibuja, me parecen más interesantes desde el punto de vista escultórico y simbólico. 

La Casa del Mundo. La enseña. Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. La enseña. Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Las esculturas en su base. Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Las esculturas en su base. Gotemburgo. Foto R.Puig

 

Estos altorrelieves son un testimonio del imaginario que los marinos mercantes de principios del siglo XX transmitían a quienes se quedaban en tierra.

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Una cierta idea del transporte rural en México (con aire de cómic) y con una pirámide mesoamericana al fondo…

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Mexicano tirando del burro. . Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Mejicano tirando del burro. Gotemburgo. Foto R.Puig

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Del acarreo de mercancías en China o en el Tibet a lomo de yak…

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Comerciantes chinos. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Comerciantes chinos. Foto R.Puig

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De los habitantes de las islas de la Polinesia…

La Casa del Mundo.  Pedestal de la enseña.  Mujer polinesia.  Detalle. Gotemburgo. Foto R.Pui

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Mujer polinesia esperando a su navegante. Gotemburgo. Foto R.Puig

 

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Navegante polinesio. Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña.  Navegante polinesio que vuelve a casa. Gotemburgo. Foto R.Puig

 

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De la vida en lo que parece una plantación de cacao, el macho tropical con su cigarro y la mujer que carga con el peso del trabajo…

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Que trabaje ella. Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Que trabaje ella. Gotemburgo. Foto R.Puig

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Y hablando de la mujer y de sus cargas cotidianas…

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Aguateras en el trópico. Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Aguatera y madre con el niño a la espalda en algún lugar del trópico. Gotemburgo. Foto R.Puig

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De la esclavitud en tierra de hipopótamos…

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. El amo y los esclavos.. Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. El amo y los esclavos. Gotemburgo. Foto R.Puig

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De un taxista oriental con gesto de cansancio, al que un perro incordia entre las piernas…

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Tirando de la riksha. . Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Tirando de la riksha. Gotemburgo. Foto R.Puig

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De los esquiladores de ovinos en las estancias de América del Sur y de un carnero agresivo que se les resiste…

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Esquiladores de las pampas. . Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Esquiladores de las pampas. Gotemburgo. Foto R.Puig

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De un esquimal cazador de focas sobre los hielos del Ártico con su perro y su trineo…

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. China. Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. En el Ártico. Gotemburgo. Foto R.Puig

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Sin olvidar la vida diaria de los trabajadores del puerto de Gotemburgo, del que partían las rutas hacia esos mares lejanos…

La Casa del Mundo.  Pedestal de la enseña.  Trabajadores portuarios. Gotemburgo. Foto R.Puig

La Casa del Mundo. Pedestal de la enseña. Trabajadores portuarios. Gotemburgo. Foto R.Puig

A modo de conclusión

Mi intención ha sido simplemente la de compartir mi cosecha de figuras olvidadas, captadas durante uno de mis paseos. Estas pequeñas esculturas son de una singular belleza. Están dotadas de la ingenuidad de un escultor meticuloso (o puede que más de uno) que se ha debido de guiar por las estampas o fotografías de relatos de viajes del primer tercio del siglo XX.

Refleja un amoroso trabajo de modelado, guiado quizás por las sugerencias de marinos que habían visitado esas latitudes lejanas. A eso hay que añadir el buen hacer de los talleres de fundición en bronce de Gotemburgo, a los que se deben tantas esculturas y estructuras en lugares públicos de la ciudad, como balaustradas, decoraciones de puentes o farolas ilustradas. No me extrañaría que este trabajo proviniese de alguno de los coetáneos de Bror Chronander, de cuando éste, por aquellos años treinta, terminaba su pedestal para la plaza del Ayuntamiento.

Hemos hablado de la fundición en este mismo blog, en concreto de como se enseña en los talleres en la Facultad de Bellas Artes de Altea donde por cierto, del 20 al 24 de junio, se va a desarrollar un curso de verano sobre fundición exprés (microfusión), abierto a quien quiera aprender esa técnica. El trabajo de modelado y de vaciado en bronce se sitúa en la tradición de la que forman parte estas pequeñas obras de arte, aunque hoy no atraigan la atención de los apresurados transeúntes de las calles de Gotemburgo, prendada como va su mirada de la pantalla de su androide.