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A propósito de algunas simplificaciones

3 febrero, 2011

Una escena de «Uccellacci e uccellini» de Pier Paolo Pasolini

Pasolini a colación

«Italia es un país ridículo y siniestro» nos dice en El País del 31 de enero una escritora cuyos libros se venden bien en Italia, Almudena Grandes. Eso sí, lo dice citando al Pasolini de setiembre de 1975, en la época de los “años de plomo”, poco antes de su muerte oscura, cuando se estaban sucediendo los atentados sangrientos en lugares públicos, con terroristas de signos opuestos emulándose en la sombra. Llamar a aquello “laboratorio político de Europa” sí que resulta siniestro.

Es verdad que Berlusconi y su régimen dan para muchos artículos, todos con mucho morbo. Es verdad que la clase política italiana, con la excepción de su presidente de la república, no se está luciendo frente a la rebaja moral que le impone un primer ministro indigno. Es verdad que los primeros en mortificarse por todo ello son los propios italianos (basta provocar un poco la conversación en el autobús). También es verdad que aquí el nivel de desempleo, entre otros indicadores, es menor de la mitad del español.

No obstante, cuando en una columna literaria de un periódico se resume así a toda una nación, rica de matices, poblada por tantos millones de habitantes, me parece que quien tiene el privilegio de que le publiquen lo que quiera podría afinar un poco más la puntería, actualizar sus referencias y darse un garbeo por aquí. ¡Per carità! Somos muchos los que admiramos a Pasolini ¡Pero han pasado 35 años! Esto es más complejo, más variado y –con sus luces y sombras- más hermoso y más vivo de lo que deja entender esa columna.

Roberta, Nicola y Paolo, excelentes artesanos e italianos luminosos y dignos

Saber hacer

Un debate al respecto daría para largo y yo no tengo el virtuosismo  de Almudena Grandes, ni mi blog pretende tener un carácter polémico, pero creo que los italianos de a pie, la gente que crea, que trabaja, que resiste, que encontramos detrás de la barra del bar, laburando en trabajos artesanos, tapiceros, marqueteros, mecánicos, diseñadores, artistas, manufactureros de tantas cosas, empresarios que aguantan la crisis, por no citar todos los que se podría mencionar, esas mujeres y esos hombres con la que nos cruzamos todos los días, no son ni siniestros ni ridículos.

Como símbolo, he aquí el capuccino que me ha confeccionado Roberta, ayer tarde, en el bar que tengo debajo de casa. ¿Quién da más arte por 80 céntimos?

El capuccino de Roberta

Ciudad verde, ciudad de pinos

1 febrero, 2011

Roma ciudad verde

La capital de Italia es la ciudad de Europa con más espacio público verde. Cuenta con más de 300.000 árboles, de los cuales la mitad en las calles. En total son 87.000 hectáreas de verde, lo que equivale al 68 % del territorio de la ciudad. Cuando se pasea por Roma, se encuentran árboles por doquier, así como pequeños y grandes parques por todos los barrios.

Es difícil que hagas una foto sin que aparezcan las colinas boscosas,  los árboles o sus ramas. Resulta muy agradable, aunque en contrapartida numerosas aceras están llenas de grietas y ondulaciones producidas por las raíces. En ocasiones el espacio entre el tronco o el alcorque y el borde de la acera o el muro es muy exiguo. Hacer accesibles a las sillas de ruedas las aceras de Roma, cuando aceras hay o no están invadidas por los motorini y los coches, es un desafío imposible.

Pero aunque Roma tiene una gama muy amplia de parques, jardines y zonas verdes, si preguntas a un romano de qué especie es el árbol que tiene delante de la ventana de su casa lo más probable es que le pongas en un aprieto. En descargo, diremos que lo mismo le pasaría a un madrileño (por el contrario, es sorprendente los conocimientos sobre árboles, plantas y flores que tienen los suecos).

¿Cómo se ‘fabrica’ un pino romano?

Observando los abundantísimos y característicos pinos de Roma, inmortalizados en la imaginativa obra musical de Ottorino Respighi, donde hasta se escucha el canto real de un ruiseñor, he acabado por preguntarme cómo han hecho los jardineros para que al cabo de treinta, cuarenta, cincuenta años, o más, los pinos romanos adquieran esa esbeltez y esas copas, con auténtica forma de copa y hasta de melena de caballero del renacimiento.

Francamente, no he conseguido ninguna referencia o publicación al respecto, pero voy a arriesgar el resultado de mis observaciones, a falta de consultar a un jardinero romano en cuanto se me ponga a tiro.

Pienso que el proceso ha de ser algo así:

1) Pódense todas las ramas del tronco de un pino joven hasta dejar sólo dos, o máximo tres, a modo de horquilla abierta o de tres líneas armónicamente divergentes, ramas que han de ser airosas y bien orientadas.

2) A esas ramas de ‘segundo nivel’ se les aplicará el mismo método, de modo que sólo le queden a cada una de ellas al máximo otras tres ramas derivadas, que estén de nuevo orientadas de forma armónica, para que la periferia vaya adquiriendo un diseño lo más semiesférico posible.

3) Supervísese su crecimiento para que durante los siguientes años el tronco y las ramas de ‘segundo y tercer nivel’ se alcen progresivamente limpios y sin derivaciones.

4) Si se produjesen alteraciones, por ejemplo una rama que muere o se retuerce demasiado, introdúzcase una cirugía correctiva mientras se esté a tiempo; de hecho a veces se ven pinos a los que se ha cercenado una de las ramas inicialmente escogidas, incluso en avanzado estado de crecimiento, y se ha recomenzado con el método en los niveles siguientes.

Los pinos narcisistas de Villa Borghese

Cuando vengáis a Roma tendréis suficiente materia para una observación empírica, para así poder validar o contradecir esta hipótesis. Para entonces espero haber consultado a los jardineros de la ciudad eterna sobre lo que hay que hacer para conseguir un pino romano, si es que no es ya una cuestión botánico-genética… En caso de que no vengáis a Roma podéis probar en vuestro jardín o en la costa levantina, donde también hay pinos mediterráneos, los de Guadarrama no creo que sirvan. Eso os dará motivos para vivir longevos, pues se requieren unos añitos para comprobar el resultado.

Luna de atardecer sobre Villa Borghese

Galleria Spada

29 enero, 2011

Desde el Ponte Sisto

Al Palazzo Spada se puede llegar desde el Trastevere, pasando por el Ponte Sisto, reconstruido en el siglo XV, bajo el papa Sixto IV, sobre las bases del puente de Agripa, el yerno del emperador Augusto.

Vista desde el Ponte Sisto

Después de disfrutar de la vista del Tíber  podemos callejear un poco y –si es domingo por la mañana – asistir, a modo de un flash back, a las evoluciones de los curas de la Fraternità Sacerdotale San Pietro, revestidos con sus casullas a la vieja usanza, y a las oscilaciones del turíbulo en la iglesia settecentesca de La Santissima Trinitá dei Pellegrini.

Se trata de un pío espectáculo con aroma de incienso, pues estos sacerdotes tienen concesión de Benedicto XVI para celebrar la liturgia en latín y de espaldas al pueblo, es decir en rito romano antico.

Los que fuimos a colegios de religiosos durante el franquismo antes de desayunar debíamos asistir a la misa en latín. Así que esta reciente oferta que el papa nos ofrece no deja de tener cierto atractivo de turismo retro.

La Trinidad de Guido Reni

Además siempre resultará más fácil comprender lo del uno y trino ante el gran lienzo de Guido Reni que preside el altar mayor.

A la salida de la iglesia, a mano izquierda, podemos dejar nuestra elemosina en la antigua alcancía del muro del viejo ospizio dei convalescenti e Pellegrini, hospital para pobres convalecientes y peregrinos, fundado por el santo Felipe Neri, un cura contestatario en la Roma de siglo XVI, gobernada por el lujo, la corrupción y el nepotismo de la corte pontificia.

Ospizio dei convalescenti e Pellegrini

Uno de los papas más crueles de la historia, Sixto V, franciscano de origen (el que gafó a la Armada Invencible con su bendición), famoso por su costumbre de empicar las cabezas de los delincuentes en el Castillo de Sant’Angelo, quiso integrar a Felipe Neri en la curia romana, haciéndolo cardenal, pero este tenía algo del espíritu de un cura obrero avant la lettre y resistió a la tentación.

Caravaggio, Madonna_dei pelegrini

Por cierto, en la iglesia de San Agustín, hay un hermoso lienzo de Caravaggio que representa a la Madonna dei pelegrini, que a mí me hace pensar en Murillo.

Pero ¡qué hago yo con tantas disgresiones! ¡Hoy se trataba de llegar al Palazzo Spada!

Palazzo Spada en la plaza de Capo di ferro

¡Ya hemos llegado!

La Galleria Spada en el palacio del mismo nombre no es muy visitada por los turistas. ¡Demasiado cerca de Palazzo Farnese, de Campo di Fiori, y de tantos otros lugares más populares! Así que no hay que preocuparse por reservar billete.

Antes de entrar, no dejemos de dar una ojeada a la fuente que se encuentra frente a la fachada en la plaza ‘Cabeza de hierro’. El nombre le viene a la plaza del cardenal Capodiferro que el siglo XVI se regaló la construcción de este soberbio edificio barroco.

La fuente se conoce popularmente como fontana delle mamelle (o ‘fuente de las tetas’). Data del siglo XIX y recuerda a la que, diseñada por Borromini y con el mismo tema, desapareció en el siglo XVII.

A la inquietante estatua femenina sobre pilar (lo que se denomina una erma), a la que algún artista anónimo ha dibujado unas pupilas estrábicas, se protege los senos, de los cuales, por una especie de milagro gore, mana un rastro de sangre… No puedo evitarlo, pero a mí esta temblorosa figura que parece implorar auxilio me trasmite una gran sensación de desamparo.

Galleria Spada

Al interior del palacio se accede por un espléndido patio donde nos saludan desde sus nichos los principales dioses del Olimpo grecorromano, a cuyas estatuas tan aficionados eran los cardenales y los papas cristianos.

Sobre el empedrado toma el sol un gato al que supongo cuidan en sus abundantes ratos libres los miembros del Consejo de Estado, con sede en este palacio. De todos modos, no creo que el actual primer ministro les vaya a consultar en relación con sus actuales embrollos.

La Galleria Spada es de los pocos museos que van quedando en forma de gabinete de obras de arte, es decir de una serie de estancias repletas de cuadros hasta el techo, como se estilaba en las antiguas colecciones. Acostumbrados como estamos a la museística moderna, si entramos en esos cuatro salones, donde esperan al curioso visitante numerosos bustos romanos y barrocos presididos por unas paredes donde se agrupan, en hileras de hasta cuatro y cinco obras, cientos de telas y tablas, tenemos que tomárnoslo con calma. Cada sala dispone  de una detallada información impresa para guiar al visitante. Si dejamos que nuestra mirada vague por las paredes, iremos descubriendo tesoros y admirando detalles. Uno de los guardianes, el señor Stefano, es mejor que muchos guías profesionales.No se entromete, pero si requieres de su información, él está discretamente disponible, y es una auténtica mina de conocimientos y anécdotas sobre la galería, sobre las obras en ella expuestas y sobre los frescos y grandes lienzos que recubren sus muros y techos.

Jan Brueghel el Viejo, Paisaje con molinos de viento

Atribuido a Guido Reni, El esclavo de Ripa Grande

Jan Van Scorel, Retrato de un joven

Orazio Gentileschi, David con la cabeza de Goliat

Guido Reni, San Jerónimo

Anónimo del s.XVI, Retrato de joven noble

Atribuido a Bernini, Busto de Laoconte

Giovanni Francesco Romanelli, Boreas rapta a Orythias


Artemisia Gentileschi, La virgen da de mamar al niño

Tiziano, El violinista

Saludados por la mirada del violinista de Tiziano nos vamos con la música a otra parte.

Mientras atardece

25 enero, 2011

Pierre Henri de Valenciennes, Campiña romana

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1804 François-René de Chateaubriand, a la sazón secretario de embajada en Roma, escribe a su amigo el señor de Fontanes una carta, luego publicada como Carta sobre la campiña romana.

He aquí un extracto:

Nada es comparable a la belleza de líneas del horizonte romano, a esa dulce inclinación de planos, a los suaves y huidizos contornos de las montañas donde termina. A menudo los valles de esta campiña acaban en forma de anfiteatro, de circo, de hipódromo, las laderas talladas en terrazas, como si la mano potente de los Romanos hubiese removido todo el terreno. Un vapor particular que se extiende en la lejanía suaviza la forma de los objetos y lo que sus formas pudiesen tener de duro o abrupto. Las sombras nunca son ni pesadas ni negras; no hay masas de roca o de follaje en cuya obscuridad no se insinúe un poco de luz. Una tonalidad singular asocia tierra, cielo y aguas; por una gradación insensible de los colores todas las superficies se unen por sus extremos, sin que se pueda determinar el punto donde un matiz acaba y otro comienza. ¿No habéis sin duda admirado en los paisajes de Claude Lorrain esa luz que parece ideal y más bella que en la naturaleza? Pues bien ¡esa es la luz de Roma!

Claude Lorrain, Paisaje con molino y danzarines, 1650

Ut pictura poesis

23 enero, 2011

Pedagogía de la pintura

He recibido recientemente un obsequio de la editorial Rumeur des Ages de La Rochelle, con cuyo editor, el librero André Reynaud, que es además un excelente ilustrador, mantuve una cordial charla telefónica desde Roma.

Se trata del libro de Pierre Henri Valenciennes Réflexions et conseils à un èleve sur la peinture et particulièrement sur le genre du paysage. Es un texto que podría haber firmado un magnífico escritor pero que es debido a un excelente pintor sobre el cual ya hemos hablado en noviembre.

Reflexiones y consejos a un alumno sobre la pintura y en particular sobre el género del paisaje

En realidad el libro va más allá de los consejos al aprendiz de pintor de paisajes, pues muchos de ellos se refieren al laborioso camino que hace de un pintor un artista. Entre otras cosas, insiste, además en dotarse de buenos conocimientos de historia del arte (la obra incluye abundantes referencias a los maestros de la pintura de paisaje) y en la necesidad de una seria cultura literaria como base para la fecundidad y la calidad del trabajo del pintor, en particular de la poesía como fuente de emociones, ideas y alimento de la inspiración.

No he podido menos de recordar como mi profesor Miguel Lorente de la Facultad de Bellas Artes en Altea además de estimular a los estudiantes de pintura con sus presentaciones de la obra de numerosos artistas, parte de la lectura de obras poéticas, por ejemplo de Rimbaud, a la que invita a sus alumnos de primer año, de modo que la inmersión en sus poemas suscite la búsqueda en la expresión pictórica. Ni más ni menos que lo que ya en el siglo XVIII proponía en su libro Valenciennes con otras obras de poesía de la historia de la literatura. La poesía es una excelente provocación a la creatividad y a la búsqueda de la expresión propia.

Retrato de grupo con Rimbaud y Verlaine por Henri Fantin-Latour

Sobre las relaciones entre poesía y pintura recomiendo la lectura de un trabajo de la profesora Ana Lía Gabrieloni de la Universidad de Rosario, en Argentina: Interpretaciones teóricas y poéticas sobre la relación entre poesía y pintura, breve esbozo del Renacimiento a la Modernidad.

Estaba publicado en Internet pero la página web por desgracia ha sido retirada.

Lucas Cranach ascendido a coronel…

20 enero, 2011

Lo que tiene Villa Borghese…

Lo que tiene el extenso parque de Villa Borghese en Roma es que por donde entres, y aunque vayas con un propósito concreto, por ejemplo conseguir entrar en la exposición de Lucas Cranach (1472-1533), te vas deteniendo subyugado y sin querer por sus variados rincones.

No funcionaba el servicio de barcas del estanque del templo de Esculapio, si no yo creo que hubiera renunciado al arte por el gusto de remar entre los patos bajo el cielo de Roma y acercarme por el agua a impetrar del dios de la medicina una salud centenaria. Si te acercas por el paseo ¡ay! sólo le ves la espalda, y ya no es lo mismo. En definitiva que me quedé con las ganas de bogar con los patos.

A Cranach lo han ascendido

La verdad es que nunca pensé que a Lucas Cranach le hicieran falta nuevos galones, pero, leyendo el catálogo de la magnífica exposición «Cranach: el otro Renacimiento» en la Galleria Borghese, he descubierto que desde los tiempos de Jacob Burckhardt, gran definidor de los rasgos del Renacimiento en el siglo XIX, pasando por los más recientes de Wölfflin en el siglo XX con su tendencia a ligar el estilo del artista al pueblo al que pertenece (ya sabemos de qué pie se cojeaba en los años 30), a Cranach se le consideraba poco menos que un sargento, si comparado con Holbein, que siempre tuvo galones de coronel, y por supuesto con Durero, que es considerado el capitán general de aquella generación de artistas alemanes.

Autorretrato de Lucas Cranach

El hombre no viajó a Italia, retrató demasiado a Lutero y a su familia, se le ha considerado un especie de empresario con demasiado marketing que producía cuadros como rosquillas en su bien organizado taller (sus hombres desnudos un poco rojizos y sus mujeres blancuzcas), etc., etc., etc.

Un paisano de Cranach

Así que ni siquiera en sus temas mitológicos se le tenía por un digno renacentista, sino más bien por un pintor teutón, bastante repetitivo y poco refinado para lo que se estilaba allende los Alpes.

Con cierta pena Hércules abraza a Anteo que mira a la cámara pidiendo auxilio  

Pero a mí siempre me había hipnotizado su Judith, que sale de cortar la cabeza de Holofernes, con la espada que parece recién salida del lavavajillas y vestida como una princesa, sin una sola salpicadura de sangre, diciendo con su mirada «¡veis que fácil!»

¿Y qué decir de Salomé, con la cabeza de Juan Bautista en un plato? ( me da a mí que para las cabezas cortadas usaba siempre el mismo modelo)

¿No parece una vicepresidenta de gobierno que viene a ofrecerle satisfecha a su presidente la cabeza del líder de la oposición?

Por no hablar de su elocuente valla publicitaria para la campaña anti-alcohólica, con madres depravadas que duermen a sus bebés a base de alvariño.

Pero achispado parezco yo con esta larga tirada a favor de Cranach. En definitiva, a Cranach, los historiadores del arte (que raramente han cogido un pincel) lo han subido de categoría; pero no por la calidad, el misterio y el encanto de su obra, ni por su infatigable forma de revisarse y renovarse a lo largo de su larga vida como pintor; no, no es por eso, si no lo he entendido mal ahora se le asciende en el escalafón ¡por sus «trazas italianas», sus «hallazgos humanistas» y sus «modelos neerlandeses» !

¡Y a mí que me gustaba por su irreverente forma de pintar a Carlos V sin darle coba!

No como Tiziano que lo retrató ese mismo año de la forma lo más halagüeña posible, con un perro fiel que le mira embelesado y con los atributos de aquel a quien nadie puede toser.

Coda

En resumen, la exposición es de lujo, no sólo por Cranach sino por presentar la obra del pintor de Wittenberg entreverada en cotejo luminoso e inteligente con otros artistas de su tiempo;  y por el apabullante entorno de las salas de la Galleria Borghese, donde circulas por la exposición levitando entre obras de Caravaggio y de Bernini.

A las dos horas se acaba el turno sin que te des cuenta y como a un pobre ceniciento  te echan del recinto sin muchos miramientos. Si puedes volverás otro día y, si no, más os vale prenotar y pagar dos turnos consecutivos. Las cuatro horas se os pasarán volando

Anatomía artística

16 enero, 2011


Como no quiero dar la impresión que he venido a Roma sólo para pasearme y escribir crónicas de diletante hoy quiero decir algo sobre una de las asignaturas más sólidas de la Accademia di Belle Arti de Roma: la Anatomía Artística. Digamos que para demostrar que, después de todo, también estoy estudiando.

El primero que hizo arte despellejando o, eufemisticamente, decorticando cadáveres fue Andreas Vesalius (De humani corporis fabrica, 1543), nacido en Bruselas en 1514 y muerto en Grecia con sólo cincuenta años de edad. Primero fueron las cátedras de anatomía médica y los “circos” anatómicos, como el de Padua, donde enseñó Vesalius, y que aún se conserva. Luego vinieron las cátedras modernas de anatomía artística en las primeras academias de bellas artes.

En las facultades españolas queda aún algún curso de un año en materia de anatomía artística, morfología general y anatomía aplicada (por ejemplo en Sevilla) o como asignatura optativa en los departamentos de Dibujo. No mucho en realidad. Aquí es una materia de base en los departamentos de Pintura, Escultura, Decoración y Gráfica de Arte (hasta dos cursos en trienio y uno en bienio) y es optativa en la rama de Escenografía. Está integrada en cinco de las nueve especialidades de la Academia, que se agrupan en tres departamentos: Artes visivas, Proyectación y artes aplicadas, Comunicación y didáctica del arte.

La Academia cuenta este año con 16 docentes de Anatomía Artística de un total de 116 profesores que forman su claustro. Para que se asigne un docente a una materia debe darse un mínimo de diez alumnos inscritos para su curso, siguiendo una especie de mercado interno de la oferta y la demanda que se desarrolla durante las primeras dos semanas de cada año escolar.

Mi encuentro con la cabra de la legión (romana) en los museos vaticanos

Los que venimos aquí para un solo año y queremos seguir el curso de anatomía artística, podemos elegir hacerlo con un docente que lo comprima en un año o hacerse los dos o tres cursos en un año. Resulta un poco estajanovista, pero no quería dejar escapar la ocasión de ir a los cursos del profesor Marco Bussagli, titular de la cátedra y autor de numerosas obras sobre la materia; cursos que, además de doctos, son muy entretenidos. Las clases en segundo año versan sobre el sotto pelle (“bajo la piel”), es decir lo que se refiere a la anatomía muscular y tendinosa en la historia del arte, que imparte con la asistencia de la profesora Cinzia Nardini. Los trabajos prácticos se desarrollan en parte en la Gipsoteca de la Universidad de La Sapienza.

El curso de tercer año nos dan la oportunidad de ir al Museo Pio Clementino (parte de los Museos vaticanos) a trabajar en un proyecto dedicado a la anatomía de los animales de granja, todos los que Orwell describe en su Animal Farm, del cual resultarán dibujos académicos y caricaturas fisionómico-políticas.  Es en tal contexto donde me he encontrado ante la cabra de la legión (romana).

Resumiendo

En Italia, las academias de bellas artes, siguen ofreciendo la posibilidad de un estudio sistemático del lugar de nuestra estructura ósea dentro de la representación artística, en definitiva el conocimiento y representación del esqueleto, de los músculos y tendones, así como de otras morfologías anatómicas, las de los animales.

El estudio teórico y los ejercicios prácticos de dibujo se enmarcan en la comprensión de la anatomía artística dentro de la historia y del arte y en el trabajo de numerosos creadores plásticos y gráficos. Garantizo que es útil, instructivo y, sin dejar de ser laborioso, es bastante divertido.

En el caso de mi grupo de segundo (músculos y tendones) dibujamos y decorticamos alguna de las esculturas clásicas del museo calcográfico de la Universidad de la Sapienza. En el grupo de tercero nos damos algunas sentadas dibujando las estatuas grecorromanas de animales que conserva en mármol la colección papal del Museo Pio Clementino.

De humana physiognomonia, 1586 y 1601

El proyecto se basa, entre otras cosas, en el estudio del tratado De humana physiognomonia de Gianbattista della Porta y en la fábula de Orwell, Rebelión en la granja, sobre los totalitarismos en general y sobre el estalinismo en particular. Ambos autores se inscriben en una larguísima tradición de analogías entre las fisionomía humana y la de los animales. Por el momento he dejado tranquila a la cabra y estoy dibujando la oveja de la colección vaticana que refleja mejor la tragedia del estalinismo en la sátira de Orwell y que armoniza con la tradición pastoral católica.

Para acabar con algo que a los estudiantes de bellas artes nos hacen dibujar hasta la saciedad, con razón encandiló ya a Miguel Angel, termino con el famoso Torso del Belvedere, que nos recibe con un abrazo sin brazos al entrar en los Museos Vaticanos. A mí me hace pensar en «Johnny cogio su fusil»,  la película de Dalton Trumbo, aunque en ese caso el protagonista aún conservaba la cabeza.

Es un viejo amigo que ya tuve que dibujar en primer año en la Facultad de Bellas Artes de Altea, eso sí, a partir de su reproducción calcográfica.

TRENES DE LEJANÍAS

12 enero, 2011

De Gandía a Valencia


La ventanilla del tren, en especial de los que no corren demasiado, se presta a la contemplación y a la evocación. El automóvil nos da la libertad de detenernos donde queramos. El avión sirve para adiestrar nuestra paciencia o nuestro espíritu zen, el chán de los chinos (valga la expresión como tributo a nuestros benefactores orientales y a la alianza de civilizaciones). Entre las virtudes cardinales que el catecismo tomó de Platón debería estar la paciencia, que además era la que más nos hacían ejercitar en el colegio en los concursos de memorización del Ripalda

Pero el tren – ¡oh el tren! – (no el AVE que es otra cosa) ¡el tren sirve para dar alas al alma!

Aunque el tren de Gandía a Valencia sea un tren “de cercanías», en verdad también te aleja. Todos los trenes son a la vez de cercanías y de lejanías. Te acercan al lugar adonde quieres llegar y te alejan de aquel otro que a menudo te cuesta abandonar.

Por la ventanilla se van también desplegando extensas perspectivas: lejanías de Levante, de la meseta norte, de la Cataluña pre-pirenaica, de los olivares béticos, de las planicies manchegas, de los Monegros…  El domingo, antes de ser empaquetado en el avión que me expediría a Roma, desde el tren que me acercaba a Valencia y me alejaba de Els Poblets, del lado del mar, ya después de Cullera, se adivinaba el espejo de la Albufera y los arrozales desfilaban en diferente sazón. ¡Los variados estados del arrozal valenciano!

Un pez voraz

Desde Roma (lo prometido es deuda) os cuento lo del famoso pescado de San Bennone (o San Benno). Este obispo de Meissen en la Alemania de fines del siglo XI anduvo a la greña con el emperador Enrique IV por diversas cuestiones políticas, en un tiempo en que todos los que tenían poder lo tenían por derecho divino, ya fuesen reyes, emperadores, obispos o papas, lo cual daba lugar a no pocos conflictos, pues se trataba de ver quién era el que sacaba más pecho.

En una de estas, nuestro obispo Bennone fue expulado de Meissen, no sin antes, enfurruñado, arrojó las llaves de la catedral al río, solemne gesto simbólico de ‘tierra mojada’ que se supone privó a los fieles del acceso a la catedral durante unos años. Cuando, tras cambiar de chaqueta dos veces (a favor del antipapa y luego del papa), pudo volver a su puesto, pidió que le pescaran un pez. Por obra de birlibirloque las llaves que había tirado estaban en las tripas de ese pescado.

Con tales antecedentes no es de extrañar que después de su muerte hiciera milagros, con suficiente constancia como para que le canonizasen, justo en la época en que Lutero despotricaba contra el culto de los santos. Ya sabemos que Roma es experta en canonizaciones políticamente inoportunas. Así que el gran reformador se enfadó mucho y no pasó mucho tiempo sin que la tumba de San Bennone fuese concienzudamente destruida, aunque las reliquias (no se sabe si también la raspa del pescado) se pusieron a buen recaudo en Munich. En agradecimiento la capital de la cerveza promovió una marca de birra con su efigie. Lógicamente es el patrón de los pescadores, aunque ahora los peces no comen llaves de hierro sino mercurio.

A la derecha la fachada de Santa Maria dell’Anima en la calle del mismo nombre

La iglesia de Santa Maria dell’Anima es la iglesia de los alemanes en Roma, por lo que es lógico que el cuadro de San Benno, con su pescado y sus llaves esté en ese templo. Fue pintado por el veneciano Carlo Saraceni entre 1616 y 1619. Se puede ver en la primera capilla lateral a la derecha según se entra. La calle lleva el nombre de la iglesia y está junto a Piazza Navona.

No se sabe de qué raza era el pescado de San Benno, pero pienso que era un tipo de carpa ‘ferrófaga’ que ha pululado desde hace siglos por los ríos de Europa. Después de la batalla de Puente Milvio (es un puente que puedo ver desde mi balcón), de la que ofrezco un detalle tomado de un cuadro de Giulio Romano, basado en una composición de Rafael,el pez de marras debió darse un atracón de chatarra.

Este tipo de peces se había acostumbrado a comer cotas de malla, hebillas, estribos, puntas de flecha, yelmos, rodelas y hasta espadas toledanas, así como las llaves de casa que a veces se les caían al agua a los sefardíes expulsados de su España natal y, sobre todo proyectiles y balas, muchas balas. Gracias al ardor guerrero de generaciones de reyes, emperadores, generales y generalísimos, ‘fürheres’ y ‘duces’, y al masivo negocio de la ferretería bélica, siguieron engordando en los ríos de Europa durante siglos hasta después de la II guerra mundial.

Por un lado es una muy positivo que desde hace unas décadas los europeos no sembremos nuestros ríos del territorio de la UE con restos de batallas, aunque por desgracia se pueden encontrar productos bélicos made in Europe en el fondo de otros ríos del planeta. Resulta también preocupante que, según importantes zoólogos, estos bichos se hayan reciclado y ahora coman latas de bebidas, además de bolsas y botellas de plástico. ¡San Bennone ora pro nobis!

Del sepulcro de un papa a la popular calavera

Aparte del San Benno, en este templo hay otras obras de interés.

Destacaré el grupo sepulcral a la derecha del altar mayor, la tumba del papa Adriano VI de Utrecht, muerto en 1523 a los trece meses del inicio de  su pontificado.El diseño del mausoleo es de Baldassarre Peruzzi.

Adriaan Florensz (que este era su nombre original) además de preceptor de Carlos V fue amigo de Erasmo de Rotterdam. No obstante, el humanista no quiso instalarse con el papa en Roma para apoyarle en su lucha contra la Reforma. Las tiaras pontificias no cuadraban demasiado con las ideas reformadoras de Erasmo.  Antes de ser papa, siendo ya obispo de Tortosa y como regente en España dirigió los comienzos de la represión de los levantamientos comuneros de Castilla.

Una Pietá, copia de la de Miguel Ángel por su contemporáneo Nanni di Baccio Bigio, ocupa la cuarta capilla de la derecha.

Llama también la atención el Cristo muerto de Francesco Salviati en la cuarta capilla de la izquierda.

Por último, el símbolo de la vanitas (¡y de los piratas!) que he fotografiado en esta iglesia. Es frecuente en los templos de Roma. Calaveras, con tibias cruzadas y sin ellas, las hay en Roma para todos los gustos, sobre las lápidas, entreveradas en los bajorrelieves o, con rigor anatómico, encima de las cervicales de algunos esqueletos de mármol. No descarto volver al tema cuando me dé una vuelta por la Basílica de San Pedro.

La verdad es que estas calaveras me producen cierta nostalgia, pues me retrotraen a los ejercicios espirituales que en la capilla del colegio de Areneros de Madrid nos dio el R.P.Estanislao Ilundaín S.J. en tercero de bachillerato, allá por 1957. El punto álgido fue el apagón de todas las luces de la capilla, excepto una vela que iluminaba desde abajo un cráneo bien realista (como además era nuestro profesor de ciencias naturales debía de tener acceso al armario de los huesos). El terror a morir en pecado mortal flotaba en el aire con el olor a cera.

No es oro, no es incienso, no es mirra… es mi regalo de Reyes

6 enero, 2011

Así estaba Gotemburgo hace dos días

Así estaba el aeropuerto de Copenhague ayer.

Así está hoy la playa en Els Poblets.

Así se veían esta mañana los naranjos.

Hoy me he animado a buscar un regalo de Reyes para vosotros.

No es un pez porque no sé pescar. Los que aquí os muestro podrían proceder de la lonja de Denia…

o del barco de pesca que esta mañana navegaba frente a la playa…

pero son de David Teniers y del museo de Gotemburgo. Cuando esté de vuelta en Roma os traeré el pez del milagro de San Beno…

Mi regalo

Así que no es el oro que Melchor le daba al niño Jesús hace unos días en este blogg, ni los caramelos de la cabalgata. No, mi presente es una modesta cita de Erasmo de Rotterdam en su comentario al adagio Dulce bellum inexpertis (es decir “la guerra atrae a quienes no la han vivido”). Como le dijo Marco Antonio a Octavio antes de la batalla de Actium, las crisis con amistad son menos. Supongo que en nuestro caso estaremos todos de acuerdo con empezar el año con algo de lo que el viejo Erasmo escribía sobre la amistad y no hacer como Octavio que no le hizo caso a Antonio, para desgracia de este.

Se trata de un comentario que Erasmo retocó en sucesivas ediciones hasta consolidarlo en 1526.
De ese mismo año es una vidriera de la catedral de Tournai que nos ofrece imágenes para ilustrar cada uno de los extractos.

 

 

 

 

 

 

«la naturaleza ha querido que el hombre reciba el don de la vida no tanto para sí mismo como para orientarlo hacia el amor, para que entienda bien que está destinado a la gratitud y a la amistad. Es así que no le dio un aspecto feo u horrible como a otros sino dulce, pacífico, marcado con el sello del amor y la ternura. Le dio una mirada afectuosa que refleja los movimientos del alma. Le dio unos brazos capaces de abrazar. Le dio el sentido del beso para que las almas puedan unirse al mismo tiempo que se unen los cuerpos. Sólo a él le acordó la risa, signo de alegría. Sólo a él las lágrimas, símbolo de clemencia y misericordia. ¿No le dio acaso una voz que no amenaza ni es temible sino que, a diferencia de las fieras, es amistosa y agradable? No contenta aún con estos dones, la naturaleza reservó al hombre el uso de la palabra y de la razón, atributos que contribuyen sobre todo al establecimiento y al fomento de la benevolencia, de modo que nada entre los hombres se resuelva por la fuerza. Le inculcó el odio a la soledad, el gusto por la compañía. Plantó en lo más profundo de su ser los gérmenes de la bondad. Dispuso que lo que más le conviene sea también lo más grato. Pues ¿hay algo más agradable que un amigo? Y por otra parte ¿hay algo que sea así de necesario?

… ¿qué otra cosa es la paz sino la amistad generalizada?

Al contrario y en forma parecida la guerra no es más que la enemistad generalizada. Ahora bien, la naturaleza de las cosas buenas es que cuanto más extensamente se difunden más ventajas aportan. De modo que si la amistad entre dos individuos es cosa tan agradable y útil ¡qué inmensa sería la felicidad si un vínculo amistoso uniera a un reino con otro reino, a una nación con otra! Por el contrario, la naturaleza de las cosas malas es que cuanto más extensamente se difunden más merecen su nombre. Luego si es triste, si es criminal que un hombre ataque a otro con las armas ¡cuánto más calamitoso, cuánto más nefando es que hagan lo mismo millares de hombres!»

(Erasmo de Rotterdam, Adagios del poder y de la guerra y teoría del adagio, Edición, traducción y notas de Ramón Puig de la Bellacasa, Alianza Editorial Libro de bolsillo-Filosofía, Madrid, 2008)

¿Y si en 2011 volviésemos a los clásicos?

En esto días, cuando tanto tiempo se dedica a leer las filtraciones del soldado Manning (por cierto ¿le pagará Assange un buen abogado defensor?) y a los miles de páginas de chismes de políticos y diplomáticos, así como a los hiperbólicos comentarios a los mismos, esta ola informativa que  nos roba tanto tiempo podría hacernos reflexionar: ¿no sería bueno descubrir de nuevo lo que los clásicos han escrito, pero mucho mejor, sobre esas debilidades y virtudes del animal humano? ¿Entre los cables de un embajador americano o El Principe de Maquiavelo, entre los comentarios sobre Berlusconi o Gaddafi y La Celestina, entre las ambigüedades de Moratinos sobre el Sahara y Los Silenos de Alcibiades de Erasmo qué valdría más leer?

Al concierto con… Angela Merkel

2 enero, 2011

Hay manifestaciones que cristalizan algo de lo que la cultura europea tiene de mejor, de su mestizaje, su encuentro entre tradiciones distintas, el interés de sus creadores por la vida artística y musical de los varios países que componen este continente, la calidad de sus profesionales e intérpretes, etc. Algo de todo esto se plasmaba el 31 de diciembre en el concierto de fin de año de la Filarmónica de Berlín, con la mezzosoprano letona Elîna Garanča y el venezolano Gustavo Dudamel como director invitado, trasmitido en tiempo real a una red de salas de cine, entre ellas el Cine Roy de Gotemburgo, pequeño cine de arte y ensayo, de los que ya quedan pocos, y que resiste en el centro de la ciudad a la proliferación de los multicines.

Por su calidad y por las obras elegidas fue emocionante asistir en un cine sueco a un magnifico programa con obras de compositores franceses, Hector Berlioz, Camille Saint-Saens, Georges Bizet, con predominio de sus composiciones de tema español (por ejemplo la habanera de Carmen de Bizet), todo coronado por varias danzas de El sombrero de tres picos de Manuel de Falla y la canción de las carceleras  en la zarzuela Las hijas del Zebedeo de Ruperto Chapí, ejecutado por la muy seria y plural Filarmónica de Berlín, con Angela Merkel en la sala, bajo la batuta de un venezolano y la despampanante actuación de la extraordinaria mezzosoprano de Lituania.

Si al placer de escuchar un programa electrizante, contemplando el trabajo de unos músicos que se divierten sin tapujos, identificados con la simpatía y la vitalidad desbordante de Gustavo Dudamel y con la belleza y chispeante interpretación de Elîna Garanča, añadimos que en la primera fila del cine estiras las piernas con toda comodidad y puedes disfrutar de una estupenda acústica, con más de diez cámaras de la TV alemana sirviéndote las mejores imágenes, podréis entender que este bloggero estuviese al borde de las lágrimas.

He aquí una interpretación de la habanera L’amour est un oiseau rebelle de la opera Carmen de Bizet por Elîna Garanča (en youtube hay muchas otras interpretaciones suyas de aires españoles).

http://www.youtube.com/watch_popup?v=jGFUKsv1epk&vq=medium