Del bermejo y del verde

Veinte de abril. 20:45 h. Foto R.Puig
Bermejo
En la Antigüedad se extraía el color rojo bermejo –equivalente al bermellón que se dice en pintura y que procede del francés (vermillon)- de un insecto o vermiculus parecido a la cochinilla, también llamado quermes.
El pigmento bermejo era pues raro y preciado y señal de alto linaje, por lo que los nobles llevaban calzas bermejas.
Los atardeceres bermejos de la playa de la Almadraba son como un baño de nobleza a disposición de todas las almas voladoras, un espaldarazo a disposición de todos, sin distinción de nobles o plebeyos. Son tardes rubescentes que nuestra imaginación cabalga en busca de algún santo grial.

Veinte de abril.20 45 h. Foto R.Puig
El cielo y sus nubes están teñidos, como esos mantos centrales en muchos cuadros de Pedro Pablo Rubens (cuyo apellido en latín significa bermejo), de colores erubescentes, como si la tarde se retirase con su rostro velado de pudor (tum rubescere pudore) a la manera del oro que con el fuego enrojece.

Rubens. Adoración de los Magos. Detalle. Museo del Prado
Erasmo comentaba en uno de sus adagios que al pudor le acompaña el rubor y al miedo la palidez : tum rubescere pudore, tum metu pallescere (*).

Esas nubes y las corrientes que las arrastran me lleva también a otra corriente lejana que nace en Bolivia y discurre por el Chaco argentino hasta desembocar en el río Paraguay. Me refiero al único río en el mundo (que yo sepa) que se llama como Rubens y hace legendaria a una ciudad que se inunda de forma periódica a sus orillas : Puerto Bermejo (nuevo)

El río Bermejo. Argentina.Foto Agencia Télam.
Algunos sólo hemos soñado aquellas inmensidades de la Cuenca del Plata, inervadas por las corrientes de ríos anchurosos que ya cerca del Atlántico, arracimados se hacen mar.
La ciudad perdida de Puerto Bermejo estaba ubicada a cien kilómetros de Resistencia, a orillas del río Paraguay. Era una ciudad llena de gracia, que en su momento hasta fue la segunda en importancia del Chaco. Aquella esplendorosa urbe yace hoy en el fondo del citado río, cubierta de agua, de yuyos y malezas. La historia del Macondo de Cien años de soledad se repitió en Puerto Bermejo, donde sólo queda en pie el viejo cementerio que, curiosamente, es el único lugar que se niega a morir.
(Fuente www.perfil.com).
A finales del siglo XIX se asentaron en aquellas orillas los primeros pobladores argentinos, previo permiso de los caciques indígenas que desde siglos las regentaban. Debe producir una sensación especial bogar por primera vez por esas aguas bermejas.
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Verde
Por las orillas del Río Girona que alimenta desde milenios la orilla pedregosa de mi playa, como por otros valles de la Marina Alta, han comenzado a abrirse los pimpollos de olivo y el polen de sus flores a volar.
También eclosionan los verdes olivos por muchas comarcas de España.

Olivo fecundo. Foto Ramón Bermúdez Cañete
De Andalucía, un querido amigo y compañero de mis años de colegio, que vive entre olivares cordobeses y para ser exactos en tierras de Cabra (donde nació mi abuela paterna), me ha enviado tres fotos de sus olivos.

Trama antes de abrir la flor. Foto Ramón Bermúdez Cañete
El olivo echa la trama,
y la trama, la aceituna;
eres hombre de dos caras;
yo, mujer, y tengo una.
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Cancionero popular de Priego (Poesía cordobesa de cante y baile), por Enrique Alcalá Ortiz, Priego de Córdoba, t. I, 1984, y t. II, 1986.

Flor del olivo. Foto Ramón Bermúdez Cañete
…
Olivares, Dios os dé
los eneros
de aguaceros,
los agostos de agua al pie,
los vientos primaverales,
vuestras flores racimadas;
y las lluvias otoñales
vuestras olivas moradas.…
Antonio Machado, del poema “Los olivos” en Campos de Castilla (1907-1917)
Pasarán la cuarentenas, pasaremos todos y los añosos olivos seguirán floreciendo y las aceitunas vareándose…
(*) Adagio III, V, 90. Semel rubidus ac decies pallidus («Rojo una vez, diez veces pálido»).

«Abra», óleo sobre lienzo, detalle. 2009, R. Puig
Siempre hubo y siempre habrá causas que impulsen a multitudes de personas a buscar refugio. Siempre hubo y siempre habrá epidemias y desastres que pongan a prueba la solidaridad entre seres humanos, que se demuestra con hechos y no con palabras. Fue así en el pasado y lo estamos experimentando ahora, con la particularidad de que esta vez nadie está exento.
Todos necesitamos abrigo, todos buscamos el abra de salvación. Siempre fue y es de actualidad uno de los adagios que Erasmo de Rotterdam comentó en su Adagiorum collectanea :
«Quaevis terra patria»
Toda tierra es patria
Adagio ΙΙ, ii, 93
«Cualquier país es patria»
Este es el hemistiquio del oráculo que obtuvo como respuesta Meleo el Pelasgo cuando inquirió por la victoria, como recuerda Mnaseas y según refieren Zenódoto y Dionisio el Calcídico. Advierte este adagio que el hombre sabio y bueno será feliz en cualquier lugar donde viva gente.
Admonet adagium virum sapientem ac bonum, ubicumque gentium vixerit, felicem esse.
A este propósito cuando a Sócrates le preguntaron de dónde era ciudadano (kosmikón), respondió que lo era del mundo.
Unde et Socrates interrogatus, cuiatis esset, κοσμικόν, id est mundanum, se esse respondit
Aristófanes apunta a lo mismo en su “Pluto”:
La patria está donde te sientes bien,
es decir
La patria está allí donde te encuentres bien
Πατρὶς γάρ ἐστι πασ’, ἵν’ ἅν πράττᾙ τις εὖ,
id est
Illic enim patria est, ubi tibi sit bene.
Abra. Foto R.Puig
Es Mercurio quien lo afirma cuando -al precio incluso de dejar el cielo- desea vivir en el hogar de Cremilo y no porque este sea rico, sino porque estaba convencido de que la patria del hombre es cualquier sitio donde le vaya bien, adaptando su vida a la escasez del exilio.
…usqueadeo credebat ibi demum esse patriam homini, ubicumque feliciter ageret, illic exilium, ubi parum commode viveret.
Viene aquí al caso un cierto verso proverbial:
La prosperidad convierte en patria cualquier lugar.
Fertur hic quoque versiculus proverbials :
Σοἶς γὰρ καλὦς πράσσουσι πασα γᾛ πατρίς, id est
Solum omne patria, prospere quicumque agit.
Horizonte. Foto R.Puig
Cicerón comenta en el quinto libro de sus “Disputaciones tusculanas” que esas palabras son de Teucro en una tragedia, y que este dicho de Teucro se puede adaptar a cualquier contexto, pues la patria está doquiera se está bien.
Patria est, ubicumque est bene
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En la tradición de Erasmo
Hay un antiguo refrán castellano que dice Al buen varón tierras ajenas patria le son. Lo glosa el Comendador Hernán Núñez en la página 255 de su libro «Proverbios en romance, que coligió y glosó el Comendador Hernán Núñez, profesor de retórica y griego en la Universidad de Salamanca» (Lérida, publicado por Luis Manescal, «mercader de libros», 1621). Reproduce en parte el mismo adagio erasmiano, incluyendo la mención de las palabras del oráculo respondiendo a Meleo el Pelasgo, así como las de Aristófanes y Cicerón, aunque añadiendo, tras citar al poeta Estacio, su traducción de unos versos de Ovidio en su primer libro de los Fastos
Para el fuerte varon, patria es suave
Qualquier tierra, segun la mar al peze,
Y quanto ay en el mundo abierto al ave

Proverbios y romances que coligió Hernán Núñez, Lerida 1621
Gran parte de la glosa del proverbio está sacada del comentario de Erasmo que data de un siglo antes. Lo que demuestra la influencia del gran humanista en la las «letras humanas» (las Humanidades) de la España de los siglos XVI y XVII, como reconoce el prólogo del Maestro León, «Catedrático de Prima de Latín y Griego» sobre «el valor y autoridad de los refranes», cuando se refiere a otros que los coleccionaron y en primer lugar menciona la obra de Erasmo.
Hernán Nuñez termina la glosa de este proverbio con el siguiente ejemplo de cómo los seres humanos acaban acomodándose en otras tierras y teniéndolas por su patria :
…lo hazen nuestros españoles, que unos por el Occidente, y otros por el Medio día van a las Indias, a donde se quedan, haziendose naturales, tan lexos de su patria, que es gran maravilla pensar la osadía dellos, que en cama de maderas vayan a las estrañas regiones, y quedandose allà, digan: Al buen varon tierras agenas patria le son
Era este el ejemplo más patente de la mayor emigración española de la época. Así que no creo que haya que sentirse hoy invadidos por los inmigrantes y refugiados de nuestro tiempo, teniendo en cuenta que ya España fue un país de inmigraciones masivas de diversos pueblos en la Antigüedad cuando todavía era Hispania y de los árabes cuando se constituía como España. ¡Y masivas fueron las emigraciones españolas hacia América y Filipinas en la Edad Moderna! Multitud de refugiados y de emigrantes partieron también hacia América tras la Guerra Civil y se calcula en dos millones los españoles que emigraron a Europa en busca de trabajo y de una vida mejor a mediados del siglo XX.
La portada de este libro, impreso en Lérida, en tierras catalanas parte de la Corona española, cuando reinaba Felipe III, reproduce el Escudo de España vigente desde Felipe II a Carlos II (1556 a 1700)

Heráldica Hispánica, FotoDe Miguillen.
Este versión es de la wikipedia en el artículo dedicado a Felipe III, quien en 1621 era «rey de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalem, de Portugal, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, Islas y Tierra firme del Mar Oceano, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Brabante, Milán, y de Lerma, Conde de Habsburgo, de Flandes, de Tirol y de Barcelona, Señor de Vizcaya y de Molina de Aragón», como quieren simbolizar los blasones que agrupa el escudo.
El texto latino procede de Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pág. 993. La traducción es mía.
Procesos y principios

Arturo Berned. Mascara VIII, 2016. Detalle. Galería Fernández Braso. Foto R.Puig
Para mis lejanos amigos contertulios
El pasado mes de enero durante un breve viaje a Madrid, por aquellos días ciudad aún alegre y confiada, partí a la búsqueda de alguna exposición de escultura contemporánea, para descubrir que de la plétora de galerías de arte madrileñas sólo una exhibía esculturas (*)
Hoy recupero para el blog las fotografías que me llevé como recuerdo. La exposición de Arturo Berned respondía al acertado título de Procesos y Principios. El artista es una rara avis frente al desierto repetitivo que en materia de Escultura ha caracterizado a otros escultores en ARCO 2020.
Sea como sea, no era obviamente el propósito de este muy esmerado y serio escultor referirse con el lema de su muestra a otro tipo de procesos que la crisis del momento suscitaba algunas semanas más tarde, ni a las proclamaciones de principios morales que ondean hoy como banderas. La omnipresente pandemia que lo fagocita todo ha despertado a quienes se afanan por explicarnos lo que nos ocurre y a qué cambios de costumbres estamos abocados.
No ignoro las buenas intenciones, pero a menudo se acompañan con declaraciones retóricas, generalizando de tal manera que el bosque acaba por esconder los árboles, cuando es así que una repoblación bien entendida procede con paciencia de un árbol a otro árbol. La retórica no suele salvar vidas ni resolver las causas de las muertes. La grandilocuencia en momentos de crisis desvía la atención y con monotonía colectiviza las responsabilidades.
¿Si todos somos responsables, quién será responsable?

Arturo Berned. Mascara VIII, 2016. Galería Fernández Braso. Foto R.Puig
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A vueltas con los principios
Ya saben que las redes sociales están que arden y los periódicos se desviven para entrevistar a quienes se supone que tendrán algo que decirnos, de aclarar qué principios y moralidades se han de deducir de esta tragedia. La grey ha de ser guiada y el efecto es mejor si los entrevistados destacan por su presencia en el mundo de la Cultura, de la Religión, de la Filosofía, de la Literatura, del Cine, etc.
Por el contrario quienes están en las trincheras de los servicios de salud y los científicos responsables y competentes tratan con cautela de ir obteniendo día a día datos y lecciones empíricas de esta tragedia global, para tratarla, para prevenir otras, para remediar sus efectos y quizás algún día, frente a tantas especulaciones, explicaciones conspirativas, y culpabilidades globales, identificar su origen verdadero y consolidar las acciones probadas y eficaces. No se andan con moralejas.
En resumen, en contraste con las declaraciones de personalidades, que se supone iluminan a las personas llanas con sus reflexiones, hay infinidad de otras personas que ayudan de verdad y efectivamente, sin grandes filosofías, a miles de conciudadanos, enfermos o no del virus, aunque sólo sea a superar el día a día. Pero esos infatigables asistentes son anónimos, no son ellos los que aparecen en los medios con explicaciones y teorías.

Arturo Berned. Cabeza VII, 2015. Galería Fernández Braso. Foto R.Puig
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A vueltas con los procesos
Es muy tentador para quien se siente llamado a orientar a otros seres humanos en estas horas de dura crisis abrir un proceso al mundo en que vivimos y dejarse llevar a formulaciones que propugnan horizontes de utopía y diseminan las responsabilidades.

Exposición de Arturo Berned. Galería Fernández Braso. 20 enero 2020. Foto R.Puig
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Sin prejuzgar la buena voluntad de aquellos de los que, por ser celebrities, los periodistas requieren fórmulas lapidarias, traigo aquí a colación dos, que casualmente he venido a conocer en un chat en el que me encuentro en la distancia con muchos buenos y viejos amigos y donde se ha suscitado un nutrido intercambio de opiniones, no necesariamente concordantes con la mía, lo cual es sano y enriquecedor.
Vamos a ello:
Isabel Allende (novelista de éxito de la que he leído dos de sus buenas novelas)
Entre muchas de sus opiniones, de sentido común y plausibles, destaco dos declaraciones que podrán ver junto con las otras respuestas en su entrevista a La Nación de Miami del 8 de abril. Se trata de un par de diagnósticos globales:
Creo que una civilización basada en la codicia, la violencia y la desigualdad es insostenible. Esta es una oportunidad única de ajustar los valores.
…
Nuestros sistemas políticos y económicos han caducado
Así que, en definitiva si no desaparecen la codicia, la violencia y la desigualdad y no ajustamos valores, parece que no nos veremos libres de las pandemias. Además para que eso ocurra tendremos que resolver de una vez por todas las imperfecciones de nuestros «sistemas caducos». Nos lo dice una novelista, aunque son palabras con resonancia bíblica.

Arturo Berned. Vacío V, 2016. Detalle. Galería Fernández Braso. Foto R.Puig
El papa Francisco en una entrevista al periódico católico norteamericano The Tablet del 8 de abril, entre bastantes opiniones de sentido pastoral, propias de su rol de representante de Dios en la tierra, muchas francamente oportunas y solidarias, cuando empero desciende de las esferas de la trascendencia al mundo de la inmanencia, responde así una pregunta de la periodista Austen Ivereigh :
Tenía curiosidad por saber si el Papa vio la crisis y la devastación económica que está causando como una oportunidad para una conversión ecológica, para reevaluar las prioridades y los estilos de vida. Le pregunté concretamente si era posible que pudiéramos ver en el futuro una economía que, para usar sus palabras, fuera más «humana» y menos «líquida».
Papa Francisco: Hay una expresión en español: «Dios siempre perdona, nosotros perdonamos a veces, pero la naturaleza nunca perdona». No respondimos a las catástrofes parciales. ¿Quién habla ahora de los incendios en Australia, o recuerda que hace 18 meses un barco podía cruzar el Polo Norte porque los glaciares se habían derretido? ¿Quién habla ahora de las inundaciones? No sé si se trata de la venganza de la naturaleza, pero ciertamente son las respuestas de la naturaleza.
Le admiro, pero en estas afirmaciones pienso que sobre su necesario debate sobre la ecología y el cambio climático planea una dicotomía (**) que opone Humanidad a Naturaleza como términos antitéticos. Da por hecho que la Naturaleza es la víctima frente a nosotros, la Humanidad agresora, obviando que si la Naturaleza es el conjunto de todo lo que existe, el ser humano es Naturaleza y además el único existente natural consciente.
En esta declaración del papa aparece una Naturaleza a la que se dan atributos propios del ser humano: no solo la capacidad de responder a quienes seríamos sus oponentes antinaturales, sino que incluso se apunta a la de vengarse de los miembros de un colectivo de miles de millones que no respondemos adecuadamente a las catástrofes de las que sin remisión somos todos causantes.
De la Teología se pasa a un aforismo (que sería español como la vieja gripe) : Dios siempre perdona, nosotros perdonamos a veces, pero la naturaleza nunca perdona; que creo ha acuñado el papa, pues la ha repetido insistentemente y, buscando en Google, y con un sentido algo diverso, encuentro solamente que ya lo formulaba un odontólogo forense vasco en 2009.
En tiempos clásicos el rayo de Zeus ajustaba cuentas con los mortales, en la Edad Media desde los púlpitos se predicaba que las plagas eran un castigo por nuestros pecados y en el Renacimiento el Imperio Otomano invadía Europa con permiso divino para castigar las maldades de los reinos cristianos. Ya no está bien visto aludir a un Dios vengativo, pues hoy la divinidad punitiva preferida es la Naturaleza, que responde con desastres a nuestros desmanes.
Pero si la Humanidad en su totalidad es culpable ¿quiénes serán los responsables concretos del origen y de la casi general falta de previsión ante la pandemia? No soy jurista para poder especular sobre los posibles procesos en sentido legal, sólo sé que nuestros denostados e imperfectos sistemas, democráticos y libres, comenzaron afortunadamente cuando se entendió que, en las sociedades libres, la responsabilidad moral y penal reside en el individuo -como residen en el individuo los derechos humanos y cívicos- y asimismo se comprendió que colectivizar las infracciones de la ley y de la moral es una práctica propia del pasado, aunque por desgracia subsista en el presente de los regímenes totalitarios. No obstante se sigue erre que erre especulando con frecuencia sobre faltas y culpabilidades colectivas.
A la espera de los procesos, que confío llegarán como evolución a mejor y como clarificación de responsabilidades, dejaré que otros, si así les place, descifren los oráculos de la Naturaleza. Por mi parte creo que lo imprescindible es apoyar a quienes son competentes en las cuestiones empíricas y concretas de esta pandemia, para que tengan los medios de resolver las causas concretas, la prevención futura y los tratamientos, y determinar aquellas medidas concretas que hayan de mejorar con sabio realismo y determinación el futuro de todos, como esos seres naturales, animados y conscientes que somos cada uno de los seres humanos; y lo justo y debido es honrar a quienes han muerto y acompañar en su duelo a quienes han perdido a un ser querido en las crueles circunstancia que conocemos.

Arturo Berned. Vacío , 2012. Galería Fernández Braso. Foto R.Puig
(*) En el Palacio de Velázquez visité la muestra de Mario Merz, exponente del arte povera que en su día fue original y hoy, a parte de que sus materiales den trabajo a los restauradores, se sigue replicando incansablemente, convirtiéndolo en povera arte.

Mario Merz. El consumismo frente a la naturaleza. Palacio Velázquez. Foto R.Puig

Performance artística en ARCO 2020
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(**) Dicotomía que, llevada a sus extremos, está incluso sirviendo de excusa a grupos del terrorismo ambientalista que han cometido agresiones criminales contra actividades legales y contra las personas (por ejemplo granjeros y ganaderos) que las regentan y viven de ello legitimamente.
Lo que vale un día

Domingo 5 de abril del 2020. 7:25 a.m. Foto R.Puig
En recuerdo de Arturo, corazón de niño
Solemos descontar los días, cada uno de modo diferente, según nuestras circunstancias, nuestra edad, nuestra salud, nuestro carácter. Pensando unas veces en la vacaciones, o en un viaje; con ganas de dejar de trabajar; a la espera de que venga a reunirse con nosotros un ser querido; que la pensión o el sueldo entre en la cuenta; que lleguen los exámenes o los resultados de una oposición; viendo avecinarse el final del verano o la llegada del lunes; ansiosos por jubilarnos o por comenzar a trabajar; a la espera del día de la boda o del nacimiento de un hijo o de un nieto; de ver nuestra obra en letras de imprenta; de que nos den de alta, de que lleguen los resultados de unos análisis…
¡Infinitos modos de contar los días!

Domingo 5 de abril del 2020. 7:25 a.m. Foto R.Puig
Ahora, miles de millones de personas en todo el mundo contamos o, según se mire, descontamos los días según un mismo patrón. El valor del día para los seres humanos, vivientes, pende ahora de una variable común, y esa variable la produce algo que ni si quiera es viviente. De repente convergemos todos en la misma circunstancia dominante, en el mismo conteo monótono, prosaico, en el mismo deseo de que «esto» pase.
Sin embargo, lo que vemos en estos días de confinamientos diverge y los mensajes que circulan también son infinitamente variopintos. Los hay que nos animan, los hay que nos aburren, los hay que nos irritan, los hay que alivian, los hay que agobian, los hay, los hay…
Y las estadísticas se acumulan, disolviendo la historia personal que cada cifra singular esconde. Detrás de cada número hay alguien que ha contado o descontado días o hay quien ya no los cuenta. Hay una vida, un rostro, unas vivencias, unas querencias.

Alborada 4 de abril 2020 6:59 a.m. Foto R.Puig
Sinceramente, no tengo mucho que decir o que ofrecer en estos días, ningún discurso que pueda calificar de trascendente, de visión, de augurio iluminado. Por eso me repito en dar lo que veo desde mi terraza a quienes su balcón, su puerta cerrada o su ventana les ofrecen otra perspectiva, quizás menos privilegiada que la mía.
Mientras se acaba la cuenta tratemos de dar alas a nuestros días, la imaginación es un bien común, diverso y rico.

Alas. Foto R. Puig
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Para un señor que tenía alma de niño
A un viejo amigo una última ala se lo llevó hace pocos días. Durante muchos años Arturo llenó de sueños los días de miles de niños. De eso hemos hablado aquí hace unos años.
Era el editor de la colección Altea Benjamín que él mimó, nutrió, gestionó hasta superar sus más de cien ejemplares, maravillosos pequeños librillos, que disfrutaron muchos niños y quienes queríamos guardar en nosotros algo de la capacidad infantil de sorprenderse.

En memoria de Arturo: imagen de «La aventura formidable del hombrecillo indomable»


Fuente: Biblioteca Virtual de Prensa histórica, Ministerio de Cultura y Deporte
Crónicas del amanecer (y 7)

Domingo 29 de marzo del 2020, 8:15 a.m. Foto R.Puig
Calma
Después de una semana de nubes y ventarrones, hoy ha amanecido el mar en calma. La luz dorada del sol naciente se ha ido extendiendo desde oriente como si quisiera celebrar el «horario de verano».
Aunque sigamos encerrados con un sólo juguete (la expresión se la robo a Juan Marsé) este luminoso amanecer se agradece como un regalo deseado. Esta calma, este parón del viento, me hace pensar en un poema en prosa de un original poeta, dibujante y pintor, que aunque se nacionalizó francés, a mi juicio siempre fue tipicamente belga.
Me refiero a Henri Michaux (Namur, 24 de mayo de 1899 – París, 19 de octubre de 1984).
El viento
El viento prueba a separar las olas del mar.
Mas no es cosa hecha, pues las olas se aferran al mar, y el viento continúa a soplar… no, no es que le guste soplar, hasta cuando se convierte en tormenta o borrasca el viento no persevera. Se orienta ciegamente, enloquecido y maníaco, hacia un lugar de calma perfecta, de bonanza, donde estar al fin tranquilo, tranquilo.
¡De qué manera las olas del mar le dejan indiferente! Sea que estén sobre el mar o sobre un campanario, o bajo una rueda dentada o sobre el filo de un cuchillo, a él poco le importa. Él marcha hacia un lugar de quietud y de paz donde por fin deje de ser viento.
Mas su pesadilla dura ya desde hace mucho tiempo.
Domingo 29 de marzo del 2020, 8 35 a.m. Foto R.Puig
Le vent
Le vent essaie d’écarter les vagues de la mer.
Mais les vagues tiennent à la mer, n’est-ce pas évident, et le vent tient à souffler… non, il ne tient pas à souffler, même devenu tempête ou bourrasque il n’y tient pas. Il tend aveuglément, en fou et en maniaque, vers un endroit de parfait calme, de bonace, où il sera enfin tranquille, tranquille.
Comme les vagues de la mer lui sont indifférentes! Qu’elles soient sur la mer ou sur un clocher, ou dans une roue dentée ou sur la lame d’un couteau, peu lui chaut. Il va vers un endroit de quiétude et de paix où il cesse enfin d’être vent.
Mais son cauchemar dure déjà depuis longtemps.
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Henry Michaux, “La nuit remue”, Paris, Poésie/Gallimard, 1967, pág. 38 (la traducción es mía)

Domingo 29 de marzo del 2020, 8:25 a.m. Foto R.Puig
Crónicas del amanecer (6)

Sábado 28 de marzo del 2020 7:15 a.m. Foto R.Puig
Confinamiento
Le he preguntado al mar:
«¿cómo te sientes?»
El mar no está contento
pues me ha dicho:
«¡No aprendes del poeta
que aquí ayer
proclamaba
que oía mis palabras!
¡Mientras tú
durante días
de todas mis cuitas
te desentiendes!
¡Mientras
sordo tú
a mi costa
te diviertes !»

Sábado 28 de marzo del 2020 7:20 a.m. Foto R.Puig
«¿No ves que igual que tú
yo peino canas?
¿Acaso no escuchas
mis bramidos?
¿Cómo es que
insensible
no percibes que
la Pachamama
cruel e indiferente
encarcelado me tiene?
¡ Ay de mí
anciano y confinado
para siempre!»

Sábado 28 de marzo del 2020 7:25 a.m. Foto R.Puig
«¡Tú dale que dale
con los versos,
que si murmullos y
otras zarandajas!
Mientras que yo
irritado eternamente
peleo con la Tierra,
que con el Cielo
anda confabulada
y de nada me sirve
que proteste».

Sábado 28 de marzo del 2020 7:25 a.m. Foto R.Puig
Crónicas del amanecer (5)

Viernes 27 de marzo del 2020, 7:30 a.m. Foto R.Puig
En la orilla de piedras
Acunado por el cantar leve
Del murmullo de las ondas,
Ayer, oh Nerea, le oí que me decía :
“Perece la ola vencida por la ola,
Perece la hora vencida por la hora…»
***
In littore ad lapillos
Leve considens sonanteis
Undam ista murmurantem
Here inaudi, ô Neoera :
”Perit unda victa ab unda,
Perit hora victa ab hora…»
.
Caspar Barthius (1587-1658), Filólogo alemán y poeta latino (*)

Viernes 27 de marzo del 2020, 7:25 a.m. Foto R.Puig
(*) Referencia: Amphitheatrum Gratiarum Libri X Anacreonte moderante decantati Hannover 1613 («Opera de Gracias y Delicias»). Anthologie de la poésie lyrique latine de la Rennaissance, Gallimard, 2004, amphitheatrum I, 28, p.310 (La traducción es mía)
Crónicas del amanecer (4)

Jueves 26 de marzo del 2020, 07:20 a.m. Foto R.Puig
Como entonces ante ti me torno piedra,
mar, mas ya no digno
me juzgo de la solemne advertencia
de tu respiro. Tú me has dicho el primero
que el ínfimo fermento
de mi corazón sólo era un momento
del tuyo; que para mí en el fondo
tu ley era peligro: ser vasto y diverso
y a la vez fijo
***
Come allora oggi in tua presenza impietro,
mare, ma non più degno
mi credo del solenne ammonimento
del tuo respiro. Tu m’hai detto primo
che il piccino fermento
del mio cuore non era che un momento
del tuo; che mi era in fondo
la tua legge rischiosa : esser vasto e diverso
e insieme fisso
.
Eugenio Montale, fragmento de «Mediterráneo», del poemario «Ossi di seppia» (Huesos de sepia), 1920-1927 (la traducción es mía).

Jueves 26 de marzo del 2020, 07:30 a.m. Foto R.Puig
Crónicas del amanecer (3)

Miércoles 25 de marzo del 2020, 07:25 a.m. Foto R.Puig
Sentado ante su escritorio Poseidón trabajaba absorbido por la contabilidad. La administración de las aguas del mundo entero le imponía una tarea ímproba
…
Desde el comienzo de las edades el destino le hizo Dios de los Mares y lo seguiría siendo hasta el final de los tiempos
…
Allí estaba, en las profundidades del mar, haciendo cuentas sin parar, con la única distracción en esta existencia monótona de alguna visita ocasional a Júpiter, un viaje del que por otra parte regresaba casi siempre encolerizado
…
Franz Kafka, “Poseidón”, 1919 (*)

En la oficina de Poseidón. Toma de vídeo de R.Puig
(*) Traducción propia a partir de: Franz Kafka, Poseidon, pp. 168-169 de «La muraille de Chine et autres récits», Paris, Gallimard, 1950.
Crónicas del amanecer (2)

Martes 24 de marzo del 2020 a las 07:20 a.m. Foto R.Puig
La mar es todo aquello que habríamos querido hacer pero no hicimos
La mer c’est tout ce que nous aurions voulu faire et n’avons pas fait
(Jules Supervielle)

Martes 24 de marzo del 2020 a las 07:22 a.m. Foto R.Puig
Referencia: Jules Supervielle: «La mer» en Oublieuse mémoire, 1948
en «Jules Supervielle, Vivir y quehacer del poeta», traducción y edición de Ramón Puig de la Bellacasa, Valencia, Pre-Textos, 2009.


