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Dos orillas

4 septiembre, 2022
Estrellita estrellita. Foto R. Puig

Han sido unos días en Skagen, una comuna de Dinamarca, asentada sobre una península de dunas que bañan las aguas del Skagerrak al Oeste y el Kattegat al Este. Es un lugar de inmemorial tradición pesquera en la que se jugaban la vida los tripulantes de sus barcos y lanchas.

Michael Ancher. El pescador ahogado 1896. Detalle. Museo de Arte del Estado. Foto R. Puig

Mas hoy, aunque siga habiendo una actividad pesquera notable, es un lugar de peregrinaje turístico, por un lado a causa de sus paisajes y sus playas de arena fina

Puerto y faro de Skagen desde la costa Este. Foto R. Puig

y, por otro, por haber sido la sede de los pintores de Skagen, de los que un museo y dos casas-museo guardan sus obras.

P.S. Krøyer . Vista del mar tormentoso 1882. Museo de Skagen, Exposición temporal «Krøyer and Paris». Foto R. Puig

Skagen ocupa la punta norte de Dinamarca, especie de pico de gaviota de Jutlandia que apunta hacia Gotemburgo en la Costa Oeste de Suecia, de donde se llega con el ferry en tres horas y media a Fredrikshavn y 42 kilómetros al norte a nuestro destino.

Dos orillas. Foto R. Puig

Para completar los datos geográficos, añadamos un plano del lugar tal como era ya en la Edad Media, un puerto pesquero próspero y una enclave comercial para los navegantes de Holanda y Alemania.

Skagen en la Edad Media (norte a la izquierda y sur a la derecha). Fuente: Iglesia de San Lorenzo.

Pero sus habitantes cometieron el error de ir talando los árboles y arbustos que fijaban la arena. El resultado fue que, transportadas por los fuertes vientos de la zona las dunas sepultaron la iglesia, que a la derecha del plano de arriba vemos con el número 1. De tal manera que la demolieron entera en el siglo XVIII, dejando a la torre emergiendo entre arenas, hoy destino turístico antes de llegar al pueblo por la nacional 40.

Iglesia de San Lorenzo del s. XIV, torre emergente de la arena. Foto R. Puig

Volviendo a las dos orillas de Skagen, sirve señalar que ofrecen dos planes de excursión algo diferentes.

Al Oeste frente al Skagerrak

Largos paseos y zambullidas en el mar de las playas solitarias de la costa occidental.

Orilla Oeste de Skagen abierta al Skagerrak. Foto R.Puig
Pescadores de Nordstrand. P.S. Krøyer,1883. Museo de Arte de Skagen. Foto R. Puig
Costa Oeste de Skagen. Foto R. Puig
Frente al Skagerrak. Foto R.Puig

Una orilla bordeada de altas dunas que protege de los vientos a Højen o Gammel Skagen («Viejo Skagen»), antiguo poblado de pescadores hoy parte de la municipalidad de Skagen.

Costa Oeste de Skagen. Foto R. Puig

Puestas de sol espectaculares.

El sol poniente en la Costa Oeste de Skagen. Foto R. Puig
Puesta de sol en la Costa Oeste de Skagen. Foto R. Puig

Crepúsculos lunares.

Crepúsculo en la Costa Oeste de Skagen. Foto R. Puig

Al Este frente al Kattegat

El peregrinaje de quienes desean llegar hasta la punta de Grenen, extremo norte de Dinamarca, por la costa oriental es uno de los distintivos de esta orilla. Hay quienes se bañan también en este lado, cuyas orillas marcan cada día las pisadas de miles de turistas en la temporada veraniega.

Las focas al parecer se muestran con más frecuencia por esta parte y hay restaurantes en el faro y cerca de los bunkers que construyeron los invasores alemanes durante dos guerras mundiales.

Orilla Este de Skagen abierta al Kattegat. Foto R. Puig

El principal aliciente reside en que por esta ribera se accede mejor y más rápido a esa lengua de arena en la que se entremezclan las olas de los estrechos del Kattegat, por donde fluyen las aguas del Báltico entre Suecia y Dinamarca, que llegan desde el extremo sur de Escania, con las del Skagerrak que separa Dinamarca del sur de Noruega. A esa punta se llega incluso con un servicio de trenes oruga tirados por un tractor.

Orilla oriental de Skagen abierta al Kattegat. Foto R. Puig
Tarde de verano en la Sonderdstrand. P.S. Krøyer 1893. Museo de Arte de Skagen. Foto R. Puig

Aunque hoy el horizonte que pintaron los artistas de Skagen lo surcan naves que ellos no podían imaginar.

Orilla Este de Skagen abierta al Kattegat. Foto R. Puig

Algunas de estas van y vienen probablemente con el preciado gas noruego que aspira a sustituir al ruso.

Notas

La estrella de mar de la primera foto es una de las muchas de reducido tamaño que hemos encontrado, ya secas, sobre las arenas de una playa occidental de Skagen, varadas por algún temporal que las arrancó de una escollera cercana.

Las fotos de cuadros de los pintores de Skagen las tomé yo mismo durante mi visita a los museos.

***

Luna sobre Skagen. Foto R. Puig

Nimiedades (XX): días de verano en Gotemburgo

28 agosto, 2022
Por los senderos del Jardín Botánico. Foto R. Puig

En estos días y en esta latitud ya se habla del final del verano. Así que mientras hacia el sur de Europa aún es pronto para despedir el calor, y antes de que los gotemburgueses den paso al tiempo propio del venidero otoño, sin mayores pretensiones, aquí dejo unas fotos de la última semana.

Niños y agua

Por el Botánico los peces se dan la gran vida a la vista de los visitantes y despertando la curiosidad de los niños…

Niño y peces. Foto R. Puig

Aquí no hay ningún anzuelo que amenace a la fauna piscícola.

Pez despreocupado Foto R. Puig

Aunque no falten algunos chavales que quieran echarles mano…

En el estanque de la sirena. Foto R. Puig

También hay un arroyo claro por las umbrías del jardín.

Arroyo en el Botánico. Foto R. Puig

Pero volvamos a la felicidad de los niños cuando, en estos días de calor, pueden empaparse de arriba a abajo en el centro de la ciudad, y sin reproches de mamá o papá.

Estaba yo sentado en un banco cuando vi a dos, supongo que hermanas, disfrutando de la fuente frente al Gran Teatro de Gotemburgo, a la vista de la madre complacida.

Ducha infantil en agosto. Foto R. Puig
Ahora llega la hermanita. Foto R. Puig
Sororidad. Foto R. Puig

Aunque también hay quienes no tienen permiso para empaparse

Pedaleando en el canal con el abuelo. Foto R. Puig.

.

Reflexiones finales

En esta ciudad de canales, al borde del mar y con una ría que sube y baja con las mareas,

La ría desde el puente de Hisingen. Foto R. Puig

el alma de los peces cuando mueren se transforma en nube.

Nube pez. Foto R. Puig

No es raro pues que yo tuviera la impresión hace unos días, cuando la tarde se encapotaba, de que Jonas Alströmer conversaba con la torre de la iglesia alemana, y que ambos se entendían con un código de nubes que no me ha sido concedido entender.

Conversación brumosa. Foto R. Puig

Menos silencioso, aunque también con sus propios códigos, unas horas antes, un grupo musical buscaba promotor a pocos pasos de la fuente donde las niñas se duchaban

Poniendo mucho empeño. Foto R. Puig

y unos guías turísticos parecían a la espera de un grupo de visitantes, a no ser que

Naranjitos junto a la ría

los misioneros mormones se vistan a juego con la temporada. Muy cerca de ellos, un viajero fatigado se tomaba un respiro

Un momento de reposo. Foto R. Puig

Puede ser que mi aspecto fuese también el de un paseante cansado, porque un perro compasivo se detuvo a mirarme interrogante

Can curioso. Foto R. Puig

Convergencias de Arte y Literatura (XIX): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (y 13): final del camino.

21 agosto, 2022
Orillas del Hudson. Foto R. Puig

Hay en la luz más intensa y elevada, la que nos llega del sol, una efecto de imán, una atracción, un dinamismo de absorción hacia las alturas que está en el origen de la inacabable aspiración de los seres humanos a vivir sin ansiedades y en el origen de tantas explicaciones últimas y divinas, plasmados en el imaginario de cultos y culturas, en sus veneraciones y en sus metáforas, como cuando de los rayos solares fragmentados a través del filtro de las nubes se dice que son «los dedos de Dios».

El sueño del Empíreo. Foto R. Puig

Soñar dentro de un sueño

La Divina Comedia de Dante Alighieri, probablemente el hombre más culto de la Europa de su época, es una de las fugas más sublimes que la Poesía ha creado, una metáfora de los sueños de ascensión de la Humanidad, en 14.233 versos endecasílabos agrupados en tercetos que acuñaron el canon de la lengua italiana.

Gustave Doré, grabado para el Paraíso canto XXVII, 1-9

“Al Padre, al Figlio, a lo Spirito Santo”,

cominciò, “gloria!”, tutto il paradiso,

sì che m’inebrïava il dolce canto.

.

Ciò ch’io vedeva mi sembiava un riso

de l’universo; per che mia ebbrezza

intrava per l’udire e per lo viso.

.

Oh gioia! oh ineffabile allegrezza!

oh vita integra d’amore e di pace!

oh sanza brama sicura ricchezza!

“! Al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo”

exclamó “gloria!” todo el paraíso,

inebriándome así yo del dulce canto.

.

Lo que vi me parecía el reír

del universo; ya que la embriaguez

invadía mis oídos y mi rostro.

.

¡Oh júbilo! ¡Oh inefable alegría!

¡oh vida íntegra de amor y de paz!

¡oh riqueza segura sin codicia!

.

Paraíso, canto XXVII, 1 – 9

No obstante, una de cal y otra de arena, en este canto XXVII el poeta pone en boca de San Pedro una invectiva contra la corrupción de una serie de papas y obispos, a quien considera reos de usar la Iglesia para:

  • sus ambiciones y afán de enriquecimiento: «per essere ad acquisto d’oro usata» (para ser usada para adquirir riquezas), canto XXVII, 42;
  • sus guerras (gibelinos contra güelfos) y derramamientos de sangre: «sparser la sangue dopo molto fleto» (esparcir la sangre después de mucho llanto), ibidem, 45;
  • abanderando las guerras entre cristianos y vendiendo prebendas:

El príncipe de los apóstoles y guardián del Paraíso expresa airado su disconformidad con la manipulación papal de sus símbolos y de su imagen :

(…)

né che le chiavi che mi fuor concesse,
divenisser signaculo in vessillo
che contra battezzati combattesse;

.

né ch’io fossi figura di sigillo
a privilegi venduti e mendaci,
ond’ io sovente arrosso e disfavillo.

(…)

ni que las llaves que se me concedieron

se volviesen emblema en estandarte (1)

que contra bautizados combatiera;

.

ni que yo fuese figura que sellase (2)

privilegios vendidos y mendaces (3),

que me causan sonrojos y disgusto.

.

Canto XXVII, 49 – 54

A este desahogo de Dante le seguirían tres siglos más tarde, las críticas de Erasmo de Rotterdam (4) a la degeneración de los papas del Renacimiento.

Gustave Doré, grabado para el Paraíso canto XXVIII, 89-90

En el siguiente canto nos lleva el poeta al noveno cielo, donde descubre en los ojos de su amada un gran brillo, que es el reflejo de lo que ella contempla, una serie de nueve círculos concéntricos (los de los coros angélicos) que arden y centellean, con la fuerza que la virtud les da, en torno a un punto ígneo e inmóvil (Dios).

Dante siente el impacto de la visión…

La donna mia, che mi vedëa in cura
forte sospeso, disse: «Da quel punto
depende il cielo e tutta la natura.

La señora mía, que me veía en ansiosa

duda, me dijo: «De ese punto

dependen el cielo y toda la natura.»

.

Paraíso, canto XXVIII, 40 – 42

Los nueve círculos están formados por los varios coros de ángeles que arden en sus veloces giros y aquí Dante, tras escuchar las explicaciones que le ha ido dando Beatriz, su guía, introduce una metáfora para expresar el fulgor de los círculos angélicos :

E poi che le parole sue restaro,
non altrimenti ferro disfavilla
che bolle, come i cerchi sfavillaro.

Y cuando sus palabras terminaron,

no de otro modo burbujea el hierro

en su fusión, los círculos centellearon.

.
Paraíso, canto XXVIII, 88 – 90

Las últimas dos ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia corresponden al canto treinta y uno.

Gustave Doré, grabado para el Paraíso canto XXXI, 1-3. San Bernardo y Dante ante la Rosa Mística

In forma dunque di candida rosa
mi si mostrava la milizia santa
che nel suo sangue Cristo fece sposa;

Así que en forma de cándida rosa

se me presentaba la milicia santa

que por su sangre Cristo hizo su esposa;

.

Paraíso canto XXXI, 1-3

A un cierto punto, Beatriz, símbolo de la Ciencia Teológica, retorna a ocupar su lugar entre los bienaventurados, ya que para esta llegada al Empíreo, la Teología no basta, y el poeta necesitará ser guiado por el santo de la Contemplación, San Bernardo, quien le dice al poeta que volverá a ver a su amada en el trono de forma inmaterial. Al divisarla Dante se despide de ella con una oración agradecida:

«O donna in cui la mia speranza vige,

e che soffristi per la mia salute

in inferno lasciar le tue vestige,

.

di tante cose quant’ i’ ho vedute,

dal tuo podere e da la tua bontate

riconosco la grazia e la virtute.

.

Tu m’hai di servo tratto a libertate

per tutte quelle vie, per tutt’ i modi

che di ciò fare avei la potestate.

.

La tua magnificenza in me custodi,

sì che l’anima mia, che fatt’ hai sana,

piacente a te dal corpo si disnodi».

“O mujer que ha mi esperanza das vigor,

y que por mi salvación sufriste

en el Infierno imprimir tus huellas,

.

en tantas muestras como yo he visto

de tu poder y de la bondad tuya

reconozco la gracia y la virtud.

.

Siervo era y me has dado la libertad

por todas las vías, y todos los modos

que para hacerlo tienes el poder.

.

Tu magnificencia en mí guarda,

para que mi alma, que has hecho sana

ahora grata a ti, del cuerpo se desligue”.

.

Paraíso canto XXXI, 79 – 90

.

La última ilustración de Doré en el centro de innumerables ángeles, es la visión que San Bernardo le invita a Dante a contemplar, es la de María en el círculo noveno. En esta imagen el artista ha dibujado, no al poeta sino al «Doctor Melifluo» que está mirando con afecto al poeta que está fuera ya de esas alturas.

Gustave Doré, grabado para el Paraíso canto XXXI, 118 – 112

Los cantos XXXII y XXXIII, en los que culmina la Divina Comedia, no los ilustró Gustave Doré, probablemente porque las preguntas que formula Dante y los sofisticados dogmas que en esos cantos aparecen (La Trinidad y Unidad Divina, la Encarnación) le debieron parecer imposibles de ser plasmadas en dibujos y grabados. Su serie acaba pues, no con la representación inalcanzable de la luz de Dios en el centro de la rosa mística de los nueve cielos. En e grabado final Doré entroniza a una mujer, María, a la que el poeta llega de la mano de otra mujer, Beatriz, purificado por el amor que omnia vincit o como dice el último verso de la Divina Comedia :

l’amor che move il sole e l’altre stelle

.

Paraíso canto XXXIII, 145

.

********************************************************************

.

NOTAS

(1) La bandera de los Estados Pontificios incluye el emblema de las llaves de San Pedro.

(2) El sello papal incluye la figura de San Pedro.

(3) La venta de indulgencias sería tres siglos después uno de los detonante para el cisma de la Reforma luterana.

(4) Por ejemplo, en el comentario de Erasmo al adagio Dulce Bellum Inexpertis:

(…) Verum hisce de rebus omnibus aliquanto copiosius audietur, cum edemus librum cui titulum fecimus Antipolemo, quem olim Romae vitam agentes ad Julium secundum, Romanum Pontificem, conscripsimus eo tempore quo de bello in Venetos suscipiendo consultabatur. Illud deplorandum potius quam refellendum. Si quis exactius rem excutiat, reperiet omnia fere Christianorum bella vel e stultitia vel e malitia nasci. (…)

(…) Pero en relación con todas estas cosas se tendrán datos mucho más exhaustivos cuando publiquemos el libro que titulamos Antipolemo y que dedicamos cuando vi­víamos tiempo ha en Roma al romano pontífice Julio II, en la época en que mantenía consultas sobre el proyecto de iniciar la guerra contra los venecianos. Una iniciativa que tenía más de deplorable que de refutable. Si alguien examina el asunto más a fondo hallará que casi todas las guerras de los cristianos nacen o de la insensatez o de la maldad. (…)

Extracto de Dulce bellum inexpertis («La guerra atrae a quienes no la han vivido») de Erasmo de Rotterdam, Adagio 3001 (IV i 1), traducción del autor de este blog en su edición de Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio (Madrid, Alianza Editorial, 2008), pag. 246. El texto latino procede de Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pág. 2008.

FUENTES

Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante AlighieriGustave Doré, Mondadori, 2021. El libro incluye además en su comienzo un comentario artístico de Théophile Gautier (1861) a los 76 grabados dedicados por Doré al Infierno de la Divina Comedia.

Texto usado para los extractos: Dante AlighieriCommedia, a cura di Giorgio Petrocchi, 3 vol. Milano, Mondadori,1966 – 1967

Texto italiano de referencia y para correcciones: Alighieri, DanteLa Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960

La traducción al castellano de los versos es mía.

La madrastra y su santa víctima

14 agosto, 2022
La princesa Santa Thora de Torekov, detalle. Foto R. Puig

Las leyendas de madrastras malvadas no son fruto exclusivo de la imaginación creadora de los hermanos Grimm (Jacobo 1785-1863 y Wilhelm 1786 – 1859); los dos alemanes que idearon el personaje cruel de la reina Grimhilde, aquella que hizo todo lo posible por acabar con su hijastra Blancanieves; o de otros que dieron forma a ese otro cuento en el que otra terrible madrastra acosaba feroz a la Cenicienta, por ejemplo Charles Perrault (1628 – 1703), Giambattista Basile (1566 – 1632) y muchos cuentistas antiguos y medievales, de Europa y Asia.

Pues bien, en mi reciente visita a Torekov en Escania descubrí (en los paneles locales)que hubo un rey danés de la Baja Edad Media cuyo reino incluía la Bjärekusten («la costa del oso»), que hoy es parte de Suecia (región de Skåne), que según la leyenda tenía dos hijos y una hija. A la muerte de la reina se casó en segundas nupcias con una mujer de mala entraña, cuyo nombre no ha llegado hasta nosotros, pero sí los de los dos príncipes Arild y Gille y la princesa Thora, cuya muerte urdió la madrastra de acuerdo con un patrón de barco corrompido. Siguiendo sus órdenes, aquel desaprensivo hizo naufragar el barco en el que iban los tres infelices (otras versiones dicen que la joven era noruega y fue asesinada a bordo y arrojada al mar).

Fuese como fuese, el mar arrastró el cadáver de la princesa a una playa, donde al pie de una roca lo encontró un pescador ciego, Frenne, quien recobró la vista al contacto con el cuerpo de la ahogada. El hombre, agradecido, hizo erigir una capilla en el lugar, es decir cerca de la orilla, junto al puerto de Torekov, donde la princesa fue enterrada.

Ruinas de la capilla medieval de Santa Thora en Torekov. Foto R. Puig

Cientos de años después, esa pequeña iglesia quedó reducida a sus cimientos en un incendio provocado por radicales iconoclastas en 1858, y el relicario de cobre con sus restos consumido por las llamas.

Reconstrucción a la acuarela de como pudo ser la iglesia medieval de Torekov. Museo marítimo del puerto.

A los pies de la roca donde el pescador encontró el cuerpo de la princesa había brotado una fuente, de agua dulce y clara, que, según antiguos testimonios, producía curaciones milagrosas al beber de la misma.

Piedra de Santa Thora en Torekov. Foto R. Puig

Los muchos milagros que ese agua y las oraciones a la mártir producían hicieron famosa a la princesa, que finalmente fue considerada santa. Ni siquiera la Reforma protestante pudo acabar con aquella tradición, que continuó incluso después de los luctuosos sucesos de mediados del siglo XIX que acabaron con su capilla.

Persistió empero la tradición y la estatua de Santa Thora es parte hoy del patrimonio de Torekov.

Estatua de Santa Thora en Torekov. Foto R. Puig

Se dice que es la protectora de aquellas mujeres embarazadas que le imploran para que les garantice una preñez y un parto felices. Esta fama junto con otros milagros que le atribuyen las crónicas han hecho olvidar las pasiones iconoclastas hoy ya superadas. La iglesia de Torekov, construida tras el incendio de la antigua capilla, guarda su memoria.

La iglesia de Torekov en la actualidad. Foto R. Puig

Uno de los estudiosos de aquellos tiempos milagrosos (*) fue el obispo católico Bernt David Assarsson (1892-1955) quien intervino en un famoso debate en la universidad de Uppsala con un político socialdemócrata Fabian Månsson (1872-1938), que promovió en 1917 el Sverges socialdemokratiska vänsterparti, miembro de la Tercera Internacional (Komitern), del cual surgió el Partido Comunista sueco, hoy llamado Partido de la Izquierda (Vänsterpartiet).

Por entonces ciertos obispos protestantes suecos llevaban años denunciando la propaganda papista, aunque la minoría católica sólo alcanzase por entonces los 5000 fieles.

Para entender mejor el contexto hay que decir que en la Iglesia Sueca (luterana) siempre han funcionado los partidos con sus grupos, y en aquella época ya eran sólidos sus vínculos con la socialdemocracia. Desde 1970 hay elecciones periódicas, actualmente cada cuatro años, para elegir sus órganos directivos a nivel nacional, regional y local tras una campaña electoral. El Partido Socialdemócrata obtiene siempre casi un tercio de los representantes. El movimiento por una «Iglesia Abierta», que quiere eliminar la politización de la Iglesia Sueca ha obtenido recientemente algunos magros resultados. En las elecciones del 2021 participó un 18,4 % del electorado.

Pero volvamos a aquel debate…

En aquella disputa ante un numeroso publico, el político habló largamente sobre la incompatibilidad del socialismo y el catolicismo, que consideraba opuesto a la modernidad. Por entonces era papa Pío XI, adversario declarado de los totalitarismos de la época y de las persecuciones religiosas. Y conviene recordar que en el régimen social-democrático de la Suecia de entonces ninguna persona de confesión católica podía ser maestro o profesor de una escuela pública, ni acceder a la profesión de enfermero o enfermera; entre otras limitaciones a la libertad religiosa que no se suprimieron hasta 1951, mientras que en Dinamarca se cancelaron esas restricciones a la libertad de religión un siglo antes, en 1849.

El obispo católico Assarsson, jesuita e historiador, quien ya había mantenido un debate similar el año antes, le dio la réplica al político Månsson del Arbetarepartiet–Socialdemokraterna («partido del trabajo- socialdemócratas»). Algo de todo esto se relata en el ensayo de la investigadora de la Universidad de Lund Yvonne Maria Werner, publicado en el año 2000, del cual cito el final:

Den ecklesiologiska nyorienteringen i samband med andra vatikankonciliet har lett till att de tidigare så spända förhållandet till Svenska kyrkan och övriga protestantiska samfund ersatts med ekumenisk samverkan. Men trots att den katolska kyrkan sålunda blivit en accepterad och integrerad religiös faktor i det svenska samhället kvarstår ännu många av de fördomar, som Assarsson försökte åtgärda redan på 1920-talet. (…) Detta är en stor utmaning för alla katolska humanister och teologer!

***

La reorientación eclesiológica a raíz del Concilio Vaticano cambió  la relación previamente tensa con la Iglesia de Suecia y otras denominaciones protestantes y fue reemplazada por la cooperación ecuménica. Pero a pesar de que la Iglesia católica se ha convertido así en un factor religioso aceptado e integrado en la sociedad sueca, muchos de aquellos prejuicios que Assarsson intentó remediar ya en la década de 1920 aún permanecen. (…) ¡Este es un gran desafío para todos los humanistas y teólogos católicos!

Werner, Y. M. Monsignore David Assarsson: den skånsk-katolske skandinavisten, en ”Med hjärtats öga: Studier och essayer tillägnade Lars Cavallin”, I K. Blückert, & A.Blückert (Red.), Catholica, Lund University 2000, 17 pp.
Sello de la confraternidad de Santa Thora en el siglo XVI

Pero volvamos al pueblo de Santa Thora, destino de peregrinaciones anuales :

Como no quiero que se queden con una sensación trágica sobre Torekov, les traigo algunas imágenes de su puerto, otrora principalmente pesquero, y de sus alrededores. El pueblo se sitúa inmediatamente al sur de la reserva natural de la Bjärekusten.

Alrededores de Torekov
El barco museo marítimo y los cañones centenarios. Puerto de Torekov. Foto R. Puig
Mascarón de proa del museo marítimo. Torekov. Foto R. Puig
Sitio de baño en Torekov y la isla de Hallands Väder al fondo. Foto R. Puig
Transbordador de Torekov a la Hallands Väderö. Foto R.Puig
En las praderas de la costa de Torekov. Foto R. Puig (con el teléfono)
Vivienda tradicional de Torekov. Foto R. Puig
Cirros en Torekov. Foto R. Puig (con el teléfono)

Notas:

(*) Berndt David Assarsson, Sanct Arild,1922

No he encontrado esta hagiografía que se atribuye al obispo Assarsson, pero efectivamente hay una leyenda de San Arild que tiene analogías con la de Santa Thora por ciertas peculiaridades comunes: pues también le devuelve la vista a un ciego llamado Frenne, que asimismo encuentra su cuerpo junto a una piedra de la playa. Pero ahí acaban las coincidencias, pues hay cosas que no coinciden: en este caso no tiene una hermana sino un hermano, que es San Tore o Tora. Además no son príncipes, ni hijos de un rey, ni hay una madrastra, y esto ocurre en la comarca vecina a Torekov, la del pueblo de Västra Karup, donde también hay una iglesia a la que acuden los peregrinos, ya que San Tora es un santo muy milagroso, en este caso para problemas de la vista.

Por si fuera poco, la cosa la complica un tercer pueblo de nombre Arild, donde en esta versión de la leyenda sólo hay Arild y Tore. No hay ninguna chica y son hijos de una viuda. El malo no es una madrastra sino un padrastro, el perverso David, que se ha casado con la viuda y que incendia el barco en el que van los dos hermanos para quedarse con la herencia de la viuda. El cuerpo de Arild acaba en la bahía de Skälderviken y es el de Tore el que llega a Torekov. Así que el cuerpo flotante que llega a Torekov no sería el de Santa Tora sino el de San Tore.

Conclusión:

Confieso que todo esto me está pareciendo una batalla hagiográfica entre poblaciones vecinas: Torekov, Västra Karup y Arild; es decir, algo así como en España Vitigudino de arriba y Vitigudino de abajo, pero en este caso cada pueblo tratando de arrimar el santo o la santa a su sardina. ¡Y eso que la Reforma protestante eliminó el culto a los santos!

Puede que la próxima vez que venga a Torekov me acercque también a Västra Karup y a Arild a ver lo que allí encuentro. O mejor dejarlo estar y elegir leyenda. Y en tal tesitura, yo, para seguir a los clásicos de mi infancia, me quedo con la de la princesa y su madrastra (**). Además la santa chiquilla de la estatua me cae bien.

Rosa de un jardín de Torekov. Foto R. Puig

Breverías erasmianas (LI): «Ne magna loquaris» («No seas grandilocuente»)

7 agosto, 2022
«Bocas». García Hidalgo, s.XVII, Biblioteca Nacional de España

«Ne magna loquaris«

No seas grandilocuente

Adagio II, II, 52

Así comienza Erasmo la glosa de este adagio:

Μὴ μεγάλα λέγε, id est Νe grandia loquaris. Refertur a Diogeniano. Αdmonet temperandum esse a magniloquentia jactantiaque, qua nihil omnium intolerabilius. Dictum est autem propter Nemesim deam, quae grandiloquentiam hujusmodi non sinit impunitam.

.

No hables a lo grande. Lo cita Diogeniano. Advierte que hay que abstenerse de la perorata grandilocuente y jactanciosa pues no hay nada más intolerable. También alude a que la diosa Némesis no dejaba sin castigo esta forma ampulosa de hablar.

.

Diogenianus, 6.70b (*)

Este es pues un proverbio siempre oportuno, especialmente aplicable a la cantidad de discursos de gente con responsabilidades de gobierno o que representan al electorado, que no dejan de colgarse medallas para disimular sus fracasos y evitar responder con objetividad a quienes les critican.

En el comentario al adagio, Erasmo refiere y cita por este orden la glosa de este adagio nada menos que por Cicerón, Aristófanes, el dios Baco, Sófocles, Teócrito, Teognis, Platón, Píndaro, Virgilio, Sófocles de nuevo, Eurípides, Terencio y Horacio. Lo que demuestra que, cuando no había internet para encontrarlo todo, había sabios eruditos como Erasmo que tenían una auténtica biblioteca en la cabeza, además de disponer de compilaciones excepcionales. Una de ellas fue la del gramático Diogeniano (siglo II, d.C.), de quien muchos usaron su repertorio de proverbios (de ahí la referencia erasmiana), que más tarde reeditaría, en 1612 en Amberes, con el título de Adagia sive proverbia Graecorum el jesuita flamenco Andreas Scottus (*).

***

Por mi parte, para compensar el riesgo de grandilocuencia, ilustraré mi brevería erasmiana de este domingo con imágenes de cosas simples. Empezando por un detalle de un cuadro de mi profesor de pintura y amigo Giuseppe Modica.

Giuseppe Modica, detalle de unos limones al óleo sobre lienzo

M. Tullius Epistolarum ad Atticum libro quarto, epistola octava :     

Ne quando jactes, ni prius perfeceris.

.

M. Tulio [Cicerón] le escribe a Ático en sus epístolas :

Nunca presumas, antes de haberlo logrado.

Ad Atticum, 4.8.1

Del político y orador romano, nuestro humanista pasa a citar a un dramaturgo griego:

Aristophanes in Ranis :

           Ὦ δαιμόνι’ ἀνδρὦν, μὴ μεγάλα λίαν λέγε,

           id est, Mirande vir, ne magna nimium dixeris.

His verbis Bacchus reprimit Euripidem per arrogantiam semet anteponentem Aeschylo.

.

Aristófanes en Las ranas:

Honorable caballero, te ruego no hables con jactancia.

Con estas palabras reprende Baco a Eurípides, por la arrogancia con que se antepone a Esquilo.

.

Erasmo usa una edición latina de 1526 de «Las ranas», 835,
Sebastian Vrancx. Alegoría del verano

Entre las abundantes citas de Erasmo, esta es la del filósofo:

Plato in Phaedone :

Μὴ μέγα λέγε, μήτις ἡμὦν βασκανία περιτρέψᾙ τὸν λόγον τὸν μέλλοντα λέγεσθαι,

id est:

Ne loquere grandia, ne qua nobis invidia futuram orationem interturbet. Antiquitas enim finxit deam Νemesim, jactantiae ultricem.

.

Platón en el Fedón:

No hables grandiosamente, no sea que la malevolencia perturbe la continuación del discurso – ya que los Antiguos idearon una diosa llamada Némesis vengadora de la jactancia.

.

Fedón, 95b.
Tomates, foto R. Puig

No podían faltar los poetas, que se refieren a la hostilidad, divina o humana, que generan los jactanciosos.

Empezando por Píndaro:

Ita Pindarus in «Isthmiis» hymno quarto : 

Ἀλλ’ ὅμως καύχημα κατάβρεχε σιγᾶ·

Ζεὺς τάδε καὶ τὰ νέμει,

id est:

Attamen gloriationem obnubila silentio: Juppiter haec, et illa partitur.  Est enim unica placandae invidiae ratio : si, quod accidit boni, ad auctorem deum referatur.

.

Sin embargo disimula algo tu jactancia con el silencio: es Júpiter quien reparte estas y otras cosas. Porque sólo hay una forma de aplacar la causa de su hostilidad: si todo lo bueno que ocurre, se le atribuye a Dios su autor.

__

Idem in «Nemeis», hymno decimo :

Ἔστι δὲ καὶ κόρος ἀνθρώπων βαρὺς ἀντιάσαι,

id est:

Est autem grave in hominum invidiam incidere. Est enim invidum mortalium ingenium, nec ulla re citius saturatur quam audiendis laudibus.

.

Es además cosa grave ser objeto de la envidia humana. Los celos son atributo de los mortales, y con nada se calman tan rápido como oyendo que les alaban.

Idem ejusdem operis hymno quinto :

Αἰδέομαι μέγα εἰπεἶν.

.

Y lo mismo en el himno quinto de sus obras:

Me modero al exaltar una hazaña

.

Ístmicas, 5. 51-2; Nemeas, 10.20 y 5.14

Acto seguido, Erasmo trae a colación a Virgilio, que escribió algo parecido:

Huc allusisse videtur Vergilius libro decimo :

«Dixerat ille aliquid magnum».

Invenitur saepius et μέγα φρονεἶν pro eo, quod est insolentem atque elatum esse.

.

Virgilio parece aludir a lo mismo cuando comenta en su libro décimo :

«Él había cantado algo grandioso».

A menudo se interpreta ‘μέγα φρονεἶν’ como ser insolente y exaltado.

.

Eneida, 10, verso 547

Como final de su glosa Erasmo recuerda que otros clásicos aludieron al «lenguaje trágico» o tragikós légein (Terencio), al habla jactanciosa del soldado fanfarrón (Plauto) y a la forma bombástica de expresarse con ampulosas palabras, sesquipedalia verba o «palabras de un pie y medio» (Horacio).

***

Son ya altas las horas de la madrugada del domingo 7 de julio y pienso que mi intención de acabar con una moraleja resultaría en un fárrago grandilocuente y jactancioso, fruto de la somnolencia que me invade, que a cualquiera de los lectores les iba a parecer una infección de ese lenguaje trágico del que se ocuparon los autores citados por Erasmo y que de eso ya tienen bastante con las realidades que encontramos a suficiencia cuando nos asomamos a la actualidad que nos circunda.

Así que prefiero acabar con la imagen de una humilde flor de la sierra de Guadarrama, que un excelente pintor que a la vera de sus montes vive ha colocado en un humilde bote, supongo que de leche condensada.

«Jara», Juan Carlos Savater, oleo sobre lienzo, 2015

Notas

(*) Diogenianus, 6.70b, Cfr. Corpus Paroemiographorum Graecorum: Volume 1, Paroemiographi Graeci: Zenobius, Diogenianus, Plutarchus, Gregorius Cyprius cum Appendice Proverbiorum, Coordinators: Leutsch E. L. von, Schneidewin F. G.,Cambridge Library Collection – Classics Series September 2010.

(**) Colección «Peces de los mares de España»

Fuente latina: Les Adages d’Érasme, Les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), Lyon 2010 (traducción mía)

***

«Por la boca muere el pez» detalle (**)

Convergencias de Arte y Literatura (XVIII): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (12): en el círculo de los espíritus contemplativos

31 julio, 2022
Esquema del Paraíso según Baldassari

En la imagen de Doré que cerraba el precedente capítulo observábamos a Dante y Beatriz ante la escala de Jacob por la que los ángeles ascienden y descienden en una especie de corriente continua bajo la esfera del cielo de Saturno (Cielo de Saturno: espíritus contemplativos. Tronos)

Por ello es oportuno también traer aquí un detalle de aquella escala tal como la imaginó Sandro Boticelli cuatro siglos antes.

Paraíso, canto XXI, la escala de Jacob según Botticelli, detalle. Museos Estatales de Berlín

En el cielo de Saturno se oye un grito como el sonido de un trueno, por lo que el poeta no entiende las palabras que el grito ha voceado, pues la potencia del sonido tanto le ensordece: «sì mi vinse il tuono» (así me dominó el trueno) (canto XXI, 142).

La reacción de Dante ante el grito le ha asustado, aunque en realidad es la voz de los espíritus bienaventurados, y se vuelve hacia Beatriz:

Oppresso di stupore, a la mia guida
mi volsi, come parvol che ricorre
sempre colà dove più si confida;

e quella, come madre che soccorre
sùbito al figlio palido e anelo
con la sua voce, che ’l suol ben disporre,

mi disse: «Non sai tu che tu se’ in cielo?
e non sai tu che ’l cielo è tutto santo,
e ciò che ci si fa vien da buon zelo?

De estupor oprimido, a mi guía

me volví, como el niño recurre

siempre a donde más confía;

.

y aquella, como la madre socorre

enseguida al hijo pálido y ansioso

con su voz, que su bien dispone,

.

me dijo: «¿No sabes que en el cielo estás?

¿y no sabes que todo el cielo es santo,

y que lo hecho aquí viene del buen celo?»

Paraíso, canto XXIII, 1-9

La siguiente imagen que el artista francés grabó ilustrando la Divina Comedia nos traslada desde este círculo séptimo (de Saturno), circulando por el círculo octavo de las estrellas (el de la Iglesia Triunfante y del triunfo de Cristo) y reuniendo aspectos de tres cantos XXIV, XXV y XXVI, resume en una sola escena el encuentro de Dante con San Pedro, quien le examina y aprueba en materia de Fe (canto XXIV) y a continuación es iluminado por San Jacobo («por quien se visita Galicia», o sea Santiago de Compostela) quien le examina y aprueba sobre la Esperanza, y por San Juan, siendo los tres apóstoles símbolo de la tres virtudes teologales. Sus tres potentes luces ciegan al poeta (canto XXV).

Gustave Doré, Paraíso, cantos XXV y XXVI

Ahi quanto ne la mente mi commossi,
quando mi volsi per veder Beatrice,
per non poter veder, benché io fossi

presso di lei, e nel mondo felice!

¡Ay cuánto me conmoví en mi mente,

cuando volví la mirada hacia Beatriz,

al no poder verla, bien que yo fuese

.

cerca de ella, y en el mundo feliz!

Paraíso, canto XXV, 136-139

Dante recupera la vista

Dante está confuso y preocupado porque el resplandor de las luces de los tres apóstoles, le ha deslumbrado hasta el punto de cegarle.

Pero la voz de la «llama» de San Juan, que le ha cegado, le tranquiliza, pues la pérdida es transitoria y además la mirada de Beatriz tiene el mismo poder que la mano de Ananías, el anciano que devolvió la vista a Saulo.

Mentr’ io dubbiava per lo viso spento,
de la fulgida fiamma che lo spense
uscì un spiro che mi fece attento,

dicendo: «Intanto che tu ti risense
de la vista che haï in me consunta,
ben è che ragionando la compense.

Comincia dunque; e dì ove s’appunta
l’anima tua, e fa ragion che sia
la vista in te smarrita e non defunta:

perché la donna che per questa dia
regïon ti conduce, ha ne lo sguardo
la virtù ch’ebbe la man d’Anania».

Mientras temía por la vista apagada

de la fúlgida llama que la extinguió

salió una voz que captó mi atención,

.

diciendo: “mientras recuperas el sentido

de la vista que en mí has consumido,

es bueno que conversando la compenses.

.

Comienza pues; desde allá donde tiende

el alma tuya, y comprende que está

la vista en ti extraviada y no difunta;

.

porque la mujer, que por esta divina

región te guía, tiene en su mirada

la virtud que tuvo la mano de Ananías.

Paraíso, canto XXVI, 1 – 12

La mirada de la amada devuelve la visión al poeta e incluso se la mejora. A continuación es aprobado en materia de Caridad por el discípulo preferido y descubre que Adán (el que no lleva aureola de santidad) se ha unido al grupo.

onde mei che dinanzi vidi poi;
e quasi stupefatto domandai
d’un quarto lume ch’io vidi tra noi

E la mia donna: «Dentro da quei rai
vagheggia il suo fattor l’anima prima
che la prima virtù creasse mai».

de lo que mejor que antes vi después;

y casi estupefacto pregunté

fue la cuarta luz que entre nosotros vi.

.

Y mi señora: “dentro de estos rayos

anhela a su hacedor el alma primera

que la primera virtud creo jamás”

Paraíso, canto XXVI, 79-83

El poeta aprovecha para interrogar al primer hombre («l’anima prima»):

…e poi mi rifece sicuro
un disio di parlare ond’ ïo ardeva.

.

…y entonces francamente me ganó

un deseo de hablar que me abrasaba

Paraíso, canto XXVI, 89-90

pero comenzando de forma humilde:

“divoto quanto posso a te supplìco
perché mi parli: tu vedi mia voglia,
e per udirti tosto non la dico».

.

«con mi mayor devoción te suplico

que me hables: tu ves mi ansia,

y por oírte pronto no la expreso»

Paraíso, canto XXVI, 94-96

Y estos son los interrogantes de Dante:

  1. cuánto tiempo ha pasado desde que el primer hombre fue creado;
  2. cuánto tiempo vivió en el paraíso terrenal;
  3. la naturaleza del primer pecado que desató la ira de Dios;
  4. qué lengua hablaba Adán

Estas preguntas y las respuestas de Adán confirman lo que encontramos a través de esta obra monumental: la inagotable imaginación del poeta, que hoy calificaríamos de surrealista, y su inmensa erudición. El primer hombre le responde en una larga intervención de cuarenta versos, de los cuales he extraído algunas de las respuestas:

“Tu vuogli udir quant’ è che Dio mi puose
ne l’eccelso giardino, ove costei
a così lunga scala ti dispuose,

e quanto fu diletto a li occhi miei,
e la propria cagion del gran disdegno,
e l’idïoma ch’usai e che fei.

Or, figliuol mio, non il gustar del legno
fu per sé la cagion di tanto essilio,
ma solamente il trapassar del segno”.

«Quieres oír por cuánto tiempo me puso Dios

en el excelso jardín, donde él mismo

te ha preparado tan largo ascenso,

.

y cuánto tiempo lo disfrutaron mis ojos,

y la verdadera razón del gran rechazo,

y el idioma que usé y lo que hice.

.

¡Pues, hijito mío, no el gustar del árbol

fue la razón de tanto exilio,

mas sólo la transgresión del límite.

Paraíso, canto XXVI, 109-117

En resumen, el tiempo en el Edén habría sido para siempre, pero la desobediencia al mandato divino, que no el mero hecho de morder una manzana, ocasionó el rechazo divino y la expulsión hacia el exilio.

Y, más adelante:

”La lingua ch’io parlai fu tutta spenta
innanzi che a l’ovra inconsummabile
fosse la gente di Nembròt attenta:

ché nullo effetto mai razïonabile,
per lo piacere uman che rinovella
seguendo il cielo, sempre fu durabile”.

.

«La lengua que hablé se extinguió toda

antes que la construcción inacabable

fuese por la gente de Nimrod terminada:

.

que jamás ningún efecto razonable,

que la voluntad humana renueve

apuntando al cielo, duró para siempre»

Paraíso, canto XXVI, 124-129

La construcción a la que alude es la torre de Babel, un fracaso del capricho de los seres humanos, tan variable como el movimiento de las estrellas, que nunca conduce a a resultados eternos.

La obra de Dante apunta a que para el poeta era el hebreo la lengua del primer hombre, extinguida por la época en que Nimrod (descendiente de Noé) se lanzó a construir la babilónica torre de Babel, y el castigo divino de tanta soberbia fue la confusión de las lenguas. Pues Adán llama El a Dios (como en hebreo) tras su pecado de desobediencia que le condujo al purgatorio (el «monte que se eleva sobre las olas» en la Divina Comedia), desde donde luego descendería al Limbo (la «infernal embajada»):

«Pria ch’i’ scendessi a l’infernale ambascia,
I s’appellava in terra il sommo bene
onde vien la letizia che mi fascia;

e El si chiamò poi: e ciò convene,
ché l’uso d’i mortali è come fronda
in ramo, che sen va e altra vene.

Nel monte che si leva più da l’onda,
fu’ io, con vita pura e disonesta,
da la prim’ ora a quella che seconda,

come ’l sol muta quadra, l’ora sesta».

«Antes de bajar yo a la infernal embajada,

I se llamaba el sumo bien

del que viene la alegría que me envuelve;

.

y después se llamó EL : como conviene,

pues el uso de los mortales es como las hojas

en las ramas, que unas se van y otras vienen.

.

En el monte que se eleva sobre las olas,

estuve yo en vida entre inocente y deshonesta,

desde la hora primera a la que siguió

.

cuando el sol cambia cuadrante, la hora sexta».

Paraíso, canto XXVI, 133-142

Lo que equivale a que desde el momento en que fue puesto por Dios en el paraíso terrenal hasta que fue expulsado por la trasgresión de los límites («trapassar del segno») que le había impuesto, Adán sólo disfrutó del Edén desde las seis -la hora una del día- a la una del mediodía, cuando el sol cambia al siguiente cuadrante de un día dividido en períodos de seis horas. Es decir, que el pobre hombre sólo tuvo siete horas en aquel jardín, incluida la extracción de Eva de su costilla.

Expulsión del paraíso terrenal. Masaccio, capilla Brancacci de Florencia (Fuente: wikipedia)

Para no dejarles con tan triste constatación, les adelanto lo que Dante y Beatriz, van a contemplar en la siguiente etapa de ascenso final hacia el Empíreo, según la ekfrasis de Gustave Doré

Paraíso, canto XXVII

Los comentarios seguirán en la próxima y última entrega…

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NOTAS:

  • Sobre los años transcurridos desde la creación del padre del género humano (pregunta 1), queda decir que, según parecer de los estudiosos y según lo que Dante opina (Paraíso, canto XXVI, 118-123), desde la creación de Adán hasta el año 1266 d.C. habrían pasado 6498 años (Cfr. infra: Divina Commedia, Società Dantesca Italiana, Giuseppe Vandelli Ed., Firenze1937,nota en la pag. 852).
  • Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante Alighieri, Gustave Doré, Mondadori, 2021.
  • Mis comentarios se basan en parte en el aparato crítico de la obra en: Alighieri, Dante, La Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960. Esa la edición que utilizo para el texto italiano.
  • La traducción al castellano de los versos de la obra es mía.

  

Senderos de los Midlands (y 4): «Dovedale» y el «Illam Park»

24 julio, 2022
La cima del «Thorpe Cloud» vista desde el río Dover. Foto. R.Puig

Dedicado a mi nieta y mi nieto, que caminaron conmigo por los senderos de los Midlands

Nuestro último día por los senderos de los Midlands (6 de junio) incluyó un paseo matinal junto al río Dover en Dovedale (Valle del Dover»), que transcurre por el South Peak Estate, una zona protegida por el National Trust, institución de larga historia que rescata comarcas y lugares de especial valor paisajístico, faunístico y botánico, además de geológico, arquitectónico, patrimonial o cultural, con objeto de preservarlas para la ciudadanía. En ella trabaja un nutrido cuerpo de voluntarios que te acogen y orientan con ejemplar cordialidad.

Conjunto del Dovedale y el Illam Park

Por la mañana

Hay dos opciones para seguir el río Dover desde la entrada de Dovedale : una plácida y llana junto a la margen derecha del río hasta las los stepping stones -piedras planas que te permiten cruzarlo, procurando no resbalar- bajo la cumbre del Thorpe Cloud (287 metros)

El sendero junto al río Dover. Foto R.Puig

para luego continuar hasta unas elevaciones al pie de los scree slopes («pendientes pedregosas»)

Subida hacia los scree slopes. Foto R.Puig

al pie de los cuales concederse un refrigerio

Jubilados británicos disfrutando de su picnic en el Dovedale. Foto R. Puig

Esa forma de pasear por el sendero llano junto al río fue la adoptada por una parte del grupo familiar, yo incluido.

Otra forma de avanzar por el valle, que la parte más dinámica de la familia adoptó, es la de trepar con calzado adecuado a la cima del cerro para luego descender como cabras por la pendiente para reunirse con los más perezosos en el pasaje de las stepping stones.

Esa travesía sobre las aguas todos la superamos con éxito, saltando de losa a losa y evitando meter los pies en la corriente.

Atravesando el río Dover por las «stepping stones» al pie del Thorpe Cloud Foto R,. Puig

Por la tarde nos encaminamos desde Dovedale al cercano Illam Park, que también forma parte del South Park Estate.

En Illam Park

Si Dovedale carece de edificaciones, pues es un espacio natural sin obra humana, salvo las losas que permiten atravesar el recodo del río, los escalones para subir algunas pendientes y un puente peatonal a su entrada, a su vez Illam Park es un parque con varios monumentos que testimonian de un antiguo pasado.

Además cuenta con una cantina servida por amables cantineras, en donde el caminante puede recuperar fuerzas con varias especialidades de la cocina regional británica, cosa que no dejamos de aprovechar antes de dar una vuelta por el recinto del parque.

Junto a la cantina hay un sobrio jardín de estilo italiano con hamacas y flores

En el «italian garden» de Illam Park. Foto R.Puig

desde donde se divisa la torre de la iglesia de la Holy Cross.

La «Holy Cross Church» desde el «jardín italiano», Illam Park. Foto R.Puig

Dejando a un lado el Illam Hall, una mansión neogótica (hoy Hostal de Juventud) que sustituyó en el siglo XIX a la antigua del siglo XVI, descendemos hasta la iglesia de la Santa Cruz. la Holy Cross Church, documentada desde el siglo XI, donde reposan los restos de San Bertram.

La «Holy Cross Church» de Illam. Foto R. Puig

Sus vidrieras datan del siglo XIII

Vidrieras góticas. Iglesia de la Santa Cruz en Illam. Foto R.Puig

Además tiene un antiquísimo baptisterio románico, probablemente del siglo XII, procedente de la primera iglesia, que algunos consideran de estilo primitivo sajón

«Holy Cross Church». Baptisterio románico. Foto R. Puig

También atrajo mi atención el sepulcro policromado de Robert Meverell (d. 1626) y su esposa,

Tumba del matrimonio Meverell en la Iglesia de la Santa Cruz en Illam. Foto R.Puig

así como las trabajadas lápidas del cementerio.

Lápidas del camposanto junto a la «Holy Cross Church» de Illam. Foto R.Puig

Pero prefiero dejarles con la imagen de los reflejos floridos en el agua del río Dover

Reflejos en el río Dover a su paso por Illam. Foto R.Puig

cerca del puente de San Bertram, que tantos peregrinos debieron de atravesar para llegar a la venerada tumba de aquel que, según cuenta la leyenda, fue rey de Mercia

St. Bertram’s bridge en Illam Park. Foto R. Puig

y se hizo eremita en este lugar tras la muerte trágica de su mujer y de su hijo recién nacido, devorados por los lobos en el siglo VIII, cuando el matrimonio retornaba de Irlanda a sus tierras sajonas.

Ya sin amenaza lobuna, las ovejas británicas abrigadas en su lana pastan confiadas en las praderas del Illam Park,

Ovinos en Illam Park. Foto R.Puig

Parénteis conquense (y 2)

17 julio, 2022
Vista de los barrios altos de Cuenca desde la Hoz del Huécar. Foto R. Puig

Para Rosi y Bernardo

Esta dedicatoria del segundo capítulo conquense va dedicado a dos muy buenos amigos de Lima, que evocan recuerdos de la quebrada ciudad de Cuenca y de canciones que en su juventud escucharon en esta ciudad de osadas arquitecturas. Son algunas imágenes de aquellos días que mi esposa y yo pasamos hace unas semanas y cuyo primer capítulo versó sobre una parte de su serranía, entre Vega del Codorno y Cuenca capital.

No seré yo el que revele nada nuevo a quien ya conozca la ciudad, fundada por los ocupantes musulmanes de la península allá por el año 784, es decir 73 años después de que el Califato de los Omeyas acabará con el Reino Visigodo, derrotado por los árabe en la batalla del río Guadalete.

Es de suponer que la fundación de Cuenca en una orografía de tan difícil acceso tenía un objetivo militar por un lado y también cumplía el papel de enlace comercial entre Córdoba y Valencia. De la época árabe no hay restos significativos, probablemente porque no hubo edificios monumentales y la mezquita se fue sepultada bajo lo que ahora es la catedral. Los vestigios que aún se aprecian son las fundaciones de sus murallas, aunque que se fueron reformando tras la conquista de la ciudad por el rey de Castilla Alfonso VIII en el 1177.

Por mi parte daré cuenta con algunas foto de lo que fui visitando y no faltan artículos que satisfagan mejor el interés histórico del lector, por ejemplo aquí, con un primer capítulo sobre la Cuenca del siglo IX al XIII y enlaces a otros cinco más que llegan hasta el siglo XX, además de varias monografías, gracias a la periodista Lourdes Morales Farfán.

Para aprovechar dos o tres días en la ciudad, a quien curioso quiera descubrir algo, le basta con un simple mapa turístico como este,

donde lo primero que resalta es que al conjunto del casco antiguo lo abrazan dos profundas hoces, es decir desfiladeros, que los ríos Júcar y su afluente el Huécar han excavado durante millares de años y que los geólogos han sin duda estudiado a fondo.

La profundidad a la que discurren las dos corrientes se puede apreciar desde la Bajada de las Angustias, asomándose por ejemplo a este esperón rocoso sobre el cual hay un balcón de piedra, probablemente erigido como puesto vigía sobre la senda encantada del agua.

Balconada sobre la Hoz del Júcar. Foto R Puig

Cuando tomé esta foto se oían con toda nitidez las voces de los bañistas en la poza del río que se divisa al fondo. Si no fuera porque no llevaba el traje de baño y por el pensamiento de la subida de retorno, habría cedido a la tentación de continuar hacia abajo para nadar en el Júcar.

El aire y la luz invitaban a ello y la temperatura era muy propicia.

Pozas del río en la Hoz del Júcar. Foto R. Puig

Empleamos una buena hora en una visita a la catedral, donde hay muchas cosas que destacar, además de su accidentada historia, de la que dan cuenta algunos vestigios de tiempos en que incluso los incendios y derrumbamientos obligaron a muchas reformas, siendo la actual fachada neogótica una obra inacabada en 1923 a la muerte de su arquitecto, Vicente Lampérez y Romea, y dicen que «por la oposición que generó el proyecto» a su sucesor no se le dejó terminarla.

Esta fachada sustituye a una barroca del siglo XVIII, y a la inicial de gótico normando que databa del siglo XIII.

Fachada de la catedral de Cuenca, Foto R. Puig
Arbotantes de la catedral de Cuenca. Foto R. Puig
Rostro de San José. Restos del desplome de una torre de la catedral antigua de Cuenca. Foto R .Puig

Aunque no sólo hubo fuegos y derrumbamientos sino también violencias que la guerra civil entre españoles, además de en las personas, empujó a cebarse en sepulturas clericales

Espacio Torner, Cuenca. Lauda sepulcral de Juan del Pozo, mecenas de la construcción del Convento de los Dominicos de San Pablo. Detalle. Foto R. Puig

y también en el rostro de algunas estatuas inocentes

Virgen con el niño. Sacristía mayor. Catedral de Cuenca. Foto R. Puig

No me corresponde a mí decirlo, pero intuyo que para las nuevas corrientes de memoria democrática no resulta políticamente correcto que los vandalismos de la guerra civil que se cebaron en la memoria plástica religiosa de España se comenten en las cartelas de los monumentos.

Pero sobre violencias más simbólicas, les cuento que a la entrada de la sacristía me encontré al demoniaco dragón que pisotea San Jorge.

El dragón de San Jorge. Sacristía mayor. Catedral de Cuenca. Foto R. Puig

Como consecuencia de sus atribulada historia, la catedral encierra variados estilos, inicialmente el gótico-lombardo y el plateresco, el barroco y, finalmente, el neogótico decimonónico, así pues no ha dejado de reformarse y de recibir añadidos.

En todo caso, sean medievales o más recientes, sus bóvedas son muy airosas

Bóvedas del transepto de la catedral de Cuenca. Foto R Puig

.

Capillas y hornacinas laterales

Las capillas laterales presentan muchas obras de calidad, fruto sobre todo de la época barroca, como este San Martín dividiendo su capa con un pobre y demostrando una gran habilidad ecuestre,

Retablo barroco de San Martín de la catedral de Cuenca. Foto R. Puig

y esta hornacina, también barroca, en cuyo fondo hay un claroscuro de grutescos (¡horror vacui!). En ella se han reunido dos obras de factura y autores diferentes: un San Fabián en hábitos papales y un San Sebastián desnudo y asaeteado, ambos mártires del siglo III

Retablo de San Fabián y San Sebastián. Catedral de Cuenca. Foto R. Puig

Pero el santo que protagoniza el templo es San Julián. No sólo contribuye a la advocación de Catedral de Santa María y San Julián, sino que aparece, demacrado y con los ojos bien abiertos, en lo alto de la fachada, con restos desvaídos de policromía sobre la piedra,

Fachada de la catedral. Santo obispo Julián de Cuenca. Foto R.Puig

imparte sabiduría teológica en la Capilla Vieja de San Julián

San Julián, catedral de Cuenca. Foto R. Puig

y parece dormir en su sepulcro que se reconstruyó tras la guerra civil, ya que sus restos fueron sacados y quemados durante la misma por una banda de milicianos y hubo que reorganizar sus huesos en una nueva tumba.

Sepulcro de San Julián. Capilla de San Julián. Catedral de Cuenca. Foto R. Puig

.

Otras imágenes yacentes

Destaca también un bajorrelieve, talla, de Cristo yacente, de factura moderna, cuya autoría desconozco, pero que llama la atención por el escorzo del rostro, la anatomía del cuerpo y su policromía, la extraña forma de aspecto animal en la cabecera de la tabla y la mano del Cristo sobre el rostro de un angelote, que parece conminarle a que se calle.

Cristo yacente. Capilla de la Virgen de las Nieves. Catedral de Cuenca. Foto R. Puig

Hay también un imponente sepulcro renacentista de un guerrero en la capilla de los caballeros, que no se sabe porque lleva un brazalete oscuro.

Capilla de los caballeros. Catedral de Cuenca. Foto R. Puig

Y otro sepulcro marmóreo, que data de los primeros tiempos de la catedral, con dos magníficas figuras yacentes de los señores de Montemayor (Juan Alfonso de Montemayor el Viejo y el Mozo), quienes en 1426, sobre el terreno que ocupaba la sinagoga de Cuenca, construyeron la Iglesia de Santa María la Nueva. Es en ella donde yacían sus restos, pero al ser demolida en 1912, su doble sepulcro fue trasladado a la catedral (moraleja: la iglesia que construyeron demoliendo la sinagoga para en ella descansar fue demolida a su vez).

Sepulcro de los Montemayor en la catedral de Cuenca. Foto R. Puig

Por último, una piedra tumbal de sosegado semblante (aunque tampoco se salvó de algún golpe alevoso) es la restaurada efigie yaciente de Teresa de Luna, madre del Cardenal Gil de Albornoz (1302 /3 – 1367) natural de Cuenca, que destaca entre los sepulcros de esa familia que alberga la catedral.

Piedra tumbal de Teresa de Luna en la Capilla Muñoz de la catedral de Cuenca. Detalle. Foto R. Puig

***

Tras callejear un poco

Calle de Zapatería, Cuenca. Foto R. Puig
Calle de Severo Catalina. Foto R. Puig

volvemos al Parador por el Puente de San Pablo, de hierro, que a principios del siglo XX sustituyó al de piedra del siglo XVI (que había financiado enteramente el canónigo Juan del Pozo), y que según algunas versiones pudo haberse salvado y restaurado pero fue demolido en aras de las nuevas tendencias de la ingeniería de Eiffel y con dineros del Obispado, requerido por el Municipio. Por ello en su acceso campea el escudo episcopal en hierro forjado y rojo de óxido como todo el puente, cuyo recorrido no es apto para quienes padecen vértigos.

Puente de San Pablo. Foto R. Puig
Las casas colgadas vistas desde el puente de San Pablo sobre la Hoz del Huécar. Foto R. Puig

El calor es el propio de la temporada, así que aceleramos el paso, pues aún estará abierta la piscina.

Hay fiesta en Ondara

10 julio, 2022
Por los barrios de fiesta. Ondara Fiestas de la Soledad. Foto R. Puig

Para Tere y Pere

La vida cotidiana me sigue haciendo abrir paréntesis… Esta vez es uno breve dedicado a Ondara, donde tengo mi estudio de pintura y mi biblioteca. El viernes por la noche me di una vuelta por sus calles en fiesta, donde una pareja amiga de El Vergel me avisó de que ella, que es pintora en sus horas libres exponía en el ayuntamiento ondarense con motivo de las fiestas patronales de la Virgen de la Soledad.

La exposición la organiza la Escuela de Arte de Antonio Torres Alba.

Puedo decir que las dos obras impresionistas de Tere Devesa me han parecido las mejores, las más personales, de pincel generoso y materia libre y experta, con un sentido sobrio y eficaz del color que en el tema marino logra que las nubes y el mar dialoguen al llegar de la noche. con una farola surreal como testigo.

Juani Tere Devesa. «Marina». Oleo sobre lienzo. Foto R. Puig

En el caso de su bosque hay una liberación del sueño y del misterio que me hace recordar cuadros del impresionismo y una inspiración onírica que tiene rasgos de pintura metafísica.

Juani Tere Devesa. Bosque, detalle. Acrílico sobre lienzo. Foto R. Puig

Añadiré, ya que hablamos de Arte, que la talla de la Virgen de la Soledad, de autor anónimo pero excelente imaginero, retrata a una mujer más adolescente que madre de un profeta en la treintena.

Nuestra Señora de la Soledad patrona de Ondara. Fuente cadenaser.com

Es bella la patrona de Ondara, que en especial hace pensar en las guapas y elegantes festeras de las tierras valencianas, dos de las cuales me dejaron que las fotografiase en la plaza del ayuntamiento y que, por lo que indican sus respectivas condecoraciones, ya triunfaban el año pasado en Jávea.

Aroa y Nora en las Fiestas de la Soledad de Ondara. Foto R. Puig

Nora estudia para profesora de Educación Física

Nora. Foto R.Puig

y Aroa para especializarse en la atención a personas dependientes y con discapacidad.

Aroa. Foto R. Puig

Su simpatía, la alegría y la belleza y ese destello de inteligencia y aplomo en sus miradas anuncian que serán excelentes en su profesión como en todo lo que emprendan en sus vidas.

Mis lectores no se desanimen, pues completaré pronto el paréntesis conquense y los senderos de los Midlands. Espero que este nuevo paréntesis les haya parecido bien justificado.

Si quieren saber más sobre otra famosas fiestas de Ondara relean lo que ya trajimos a estas páginas hace ya casi tres años…

Paréntesis conquense (1)

3 julio, 2022
«Amanecer en la Mancha». Óleo sobre lienzo de Jesús Utiel Escribano, 2013, Museo Casa Zavala

Dedicado a Javi, estudiante y camarero.

Abro hoy un paréntesis antes de la última entrega de Senderos de los Midlands, pues, escabulléndonos de las noches insomnes de las fogueres de San Juan (viernes 24 de junio) que cada año se celebran bulliciosamente frente a nuestra morada de Els Poblets, nos fuimos a Cuenca, donde no volvíamos desde fines de los años 80.

Abro la entrada con un cuadro premiado en el Certamen de Artes Plásticas Fernando Zóbel (edición de 2013) del Museo Casa Zavala para artistas jóvenes (de 12 a 20 años) que me pareció una buena expresión de la naturaleza de la agreste orografía conquense y sus luces de la mañana.

En los tres días pasados en la ciudad, con excursión a su serranía, hemos encontrado sobre todo personas amables con más o menos tiempo para conversar, pero siempre amables.

Parador Nacional de Cuenca

Antiguo Convento dominico de San Pablo, s.XVI, hoy Parador Nacional de Cuenca. Foto R.Puig

Sin poder mencionar a todos, me cabe recordar del Parador Nacional a Celia en la recepción, que nos aportó documentación especial sobre la historia de la ciudad y el antiguo convento dominico de San Pablo, sede del establecimiento, y a su compañero recepcionista Rubén, siempre de buen humor. No vamos a olvidar las atenciones de Josefina (Pepi), maître del comedor, prodigio de amabilidad y de organización, y la simpatía y esmero de Maite, natural de Lima y camarera de hotel que mantuvo impecable nuestra habitación.

Parador de Cuenca desde el Mirador Pintor Victor de la Vega. Foto R. Puig

Además, ya que el parador alberga en el conjunto conventual la que fue su iglesia gótica (siglo XVI) y es hoy el Espacio Torner; recordamos a su amable directora, una de las personas que más sabe de Cuenca en general, y en particular sobre Gustavo Torner y otros artistas que encontraron en el Museo de Arte Abstracto de la ciudad (en las Casas Colgantes) el lugar por antonomasia donde están reunidas las obras de aquella generación renovadora de los años 60.

Gustavo Torner. «Tristeza»,1986. Espacio Torner. Cuenca. Foto R.Puig
Gustavo Torner. «Exploracion de límites. Persona IX». 1985.Espacio Torner. Foto R.Puig
Gustavo Torner. «Libro sobre Vesalio. II» . Detalle texto 1. Espacio Torner. Foto R. Puig

Por la serranía

En nuestro periplo por la serranía tuve un doble encuentro entrañable con un párroco itinerante, Don Joaquín, el primero tras su misa, celebrada en la iglesia románica de Palomera y el segundo antes de oficiar en la capilla neogótica de Molinos de Papel, así como con el Sr. Paco, que es el sacristán de la iglesia de este último municipio, un gran conocedor da la localidad y campanero del templo.

Iglesia de San Justo y Pastor. Palomera. Foto R. Puig
Iglesia de San Justo y Pastor. Detalle de la fachada. Palomera. Foto R.Puig
Interior neogótico de la Iglesia de San Juan. Panteón de la familia Cuba y Clemente. Molinos de Papel Foto R. Puig
Casona de Palomera, con puerta de arco carpanel. Foto R.Puig

En nuestro circuito desde Cuenca capital tuvimos ocasión de parar no sólo en esas dos aldeas, sino también en Buenache de la Sierra.

Vista de Buenache de la Sierra . Cuenca. Foto R. Puig

Nuestro circuito había comenzado por la Hoz del Huécar, para, después de Beamud, cambiar al curso del Júcar, que nace al pie del cerro de San Felipe (1840 m) un poco más arriba de Tragacete.

Nuestro objetivo era llegar a pie al Nacimiento del Río Cuervo por las cómodas pasarelas de madera que permiten un recorrido accesible, apto para sillas de ruedas. Aunque por razones de nuestro horario sólo llegamos hasta la cascada.

Pinar en el camino hacia el nacimiento del río Cuervo. Foto R. Puig

El camino recorre un bosque de pinos de recto fuste hasta llegar a la cascada y la lagunilla que sus aguas forman.

Cascada bajo el nacimiento del río Cuervo. Foto R. Puig

Como en el lugar explica una didascalia, el proceso de transformación mineral comienza en la barrera de roca travertina que marca el borde de la meseta castellana, a través de la cual se filtra el agua de los manantiales del río que metamorfosean esa dura roca en una porosa toba, que es la que forma unos sedimentos pétreos redondeados con aspecto de grandes hongos.

Formación de toba en la cascada bajo el nacimiento del río Cuervo. Foto R. Puig
Didascalia frente a la cascada del río Cuervo

Partimos hacia la cascada a pie desde un aparcamiento, junto al cual comimos muy bien en el restaurante La Tejera, donde Javi, camarero y estudiante, conversó con nosotros sobre sus preferencias y dudas en materia de carrera universitaria a elegir próximamente.

La dueña del establecimiento, Ana, nos obsequió con un mapa muy bien ilustrado de la comarca, promovido por la Asociación de Hosteleros de Alta Montaña (ASHAMON).

Mapa de la Serranía de Cuenca, Alto Tajo y Albarracín. Cortesía de ASHAMON (Asociación de Hosteleros de Alta Montaña) integrada en PRODESE

Además nos presentó al cocinero, Julio, un mago de la cocina manchega y, entre otras especialidades, de la preparación del guiso de ciervo que degustamos, quien amablemente nos facilitó detalles sobre su manera de prepararlo y nos dejó el teléfono para llamar en busca de consejos para cocinarlo con éxito.

Hablando de mapas, fue otro Javi, una persona clave de la Oficina de Turismo, quien nos facilitó anteriormente no sólo un mapa, sino también muy útiles indicaciones para este circuito del domingo 25 de junio, del que estoy hablando.

Plano del recorrido del 25 de junio . Detalle del Plano de la provincia de Cuenca facilitado por la Oficina de Turismo

Con ayuda de ese mapa, confeccioné mi estimación de las distancias de las etapas del recorrido, que es una especie de obra de arte rupestre, pero que nos fue útil para planearlo..

A la ida habíamos salido de Cuenca por la Hoz del Huécar, por esa carretera que se aprecia en esta imagen al pie del antiguo Convento dominico de San Pablo (siglo XVI), hoy Parador Nacional de Cuenca y Espacio Torner. Dicha carretera nos había sido señalada por el Sr. Antonio, un empleado jubilado de una empresa de obras públicas en el ámbito rural, entre otros cometidos, que conoce con gran detalle los senderos y rutas de la provincia.

Hoz del Huécar desde el Puente San Pablo. Foto R.Puig

Para la vuelta tomamos exclusivamente la comarcal CM2105 sin apartarnos del curso del Júcar,

Estratos en plegamiento vertical junto a la CM2105 de Cuenca a Villalba de la Sierra. Foto R. Puig

que ofrece perspectivas muy amplias, que dan idea del gran pulmón de bosques que encierra esta serranía

Bosques de Cuenca desde la CM2105 yendo a Villalba de la Sierra. Foto R.Puig

El Júcar en su progresión se engolfa en profundos desfiladeros que tienen una muestra destacada en la Ventana del Diablo, en las cercanías de Villalba de la Sierra

La Ventana del Diablo. Foto R. Puig

Por hoy, con la visión de un ojo diabólico en el fondo de este inquietante precipicio, nos despedimos hasta una segunda crónica que discurrirá por la ciudad propiamente dicha.

Sombra de la Ventana del Diablo sobre el Júcar. Foto R. Puig