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En estos días de otoño

1 noviembre, 2015
Jonas pensando en sus patatas. Foto R.Puig

Jonas pensando en sus patatas. Foto R.Puig

Esta entrada es la número 300 de este blog y la dedico en especial a todos los que lo animáis con vuestras contribuciones, comentarios y valoraciones

¡Gracias!

.

Estas semanas del otoño de Gotemburgo han sido inesperada y largamente soleadas, invitando al paseo y a detenerse en detalles nimios.

Todo lo contrario de Jonas Alströmer (1685-1761), un industrial que allá por 1725 popularizó el cultivo de las patatas en Suecia y sigue de pié, en permanente actitud reconcentrada, en la Lilla Torget de Gotemburgo. Nadie le da las gracias cuando pasamos junto a él, a pesar de que ningún sueco aceptaría que le sirvan su socorrido filete de salmón sin ellas. Cuando se le ocurrió comenzar a cultivar el tubérculo las patatas sólo se podían ver en el jardín botánico de Uppsala.

Aunque parezca estar enfrascado en una reverie filosófica, no nos engañemos, lo que le preocupan son las heladas y las plagas.

Otro que se concentra es este fotógrafo -quién sabe si bloguero como yo-  a quien su señora ha mandado a sacar los perritos a paseo

Fotografo otoñal. Foto R.Puig

Fotógrafo otoñal. Foto R.Puig

Al calor inhabitual de estas semanas han germinado los crocus de color malva que suelen florecer en primavera

Crocus fuera de temporada. Foto R.Puig

Crocus fuera de temporada. Foto R.Puig

El parque se tapiza poco a poco de hojas muertas y de alguna todavía moribunda

Hojas del arbol caidas.... Foto R.Puig

Hojas del árbol caidas…. Foto R.Puig

Quizas la estación nos recuerde unos versos que emocionaban a nuestros bisabuelos y que a nosotros nos hacían memorizar en el colegio para que entendíesemos lo que era una metáfora…

Hojas del árbol caídas
juguetes del viento son:
¡Las ilusiones perdidas
¡ay! son hojas desprendidas
del árbol del corazón!

Así remataba su poema elegíaco el apasionado Espronceda:

¡El corazón sin amor!
¡Triste páramo cubierto
con la lava del dolor,
oscuro inmenso desierto
donde no nace una flor!

Pero, para romántica, unos metros más allá, hay una joven que no abandona nunca el barrio, habituada a ver pasar las estaciones sin soltar nunca su flor, precisamente un crocus que tiene en la palma de su mano

La chica de la flor. Foto R.Puig

La chica de la flor. Foto R.Puig

Sigue ahí, guardiana de las flores, mientras los demás vamos y venimos

Días cálidos de otoño. Foto R.Puig

Días cálidos de otoño. Foto R.Puig

En el paseo. Foto R.Puig

En el paseo. Foto R.Puig

Vamos de paseo. Foto R.Puig

Vamos a dar una vuelta. Foto R.Puig

A este viejo árbol las fuerzas le han abandonado

Si pudiese pedía plaza en la residencia de ancianos.Foto R.Puig

Si pudiese me jubilaba.Foto R.Puig

Otros en cambio, en plena juventud, se codean con el cielo

Abedules. Foto R.Puig

Abedules. Foto R.Puig

Los hay que se despojan de sus hojas para mejor mostrar sus frutos como labios

Rojerío. Foto R.Puig

Rojerío. Foto R.Puig

Frutos que acabarán en el buche de los pájaros

El pájaro en su despensa. Foto R.Puig

El pájaro en su despensa. Foto R.Puig

No sé si a causa de esas aves tan diestras, o porque el otoño suscita pensamientos sobre el paso del tiempo, el caso es que me viene a la memoria otro poeta que, allá por el siglo I antes de Cristo, intuyó la evolución de las especies (si a un buen amigo en Cádiz, que sabe mucho más latín que yo, le parece que la traducción no es buena, la culpa es mía):

Hay linajes que crecen y otros que disminuyen,

las estirpes de los seres vivos en breve tiempo mudan

y a modo de relevos la antorcha de la vida se transmiten.

.

Augescunt aliae gentes, aliae minuuntur,

inque brevi spatio mutantur saecla animantum

et quasi cursores vitai lampada tradunt.

.

(Lucrecio, De rerum natura, II, 77-79)

Mutantur saecla animantum. Foto R.Puig

Mutantur saecla animantum. Foto R.Puig

Para no mutar demasiado rápido, después de vagar un buen rato, es hora de que me siente en un banco

En el banco. Foto R.Puig

En el banco. Foto R.Puig

No muy lejos, padre e hijo, en semana de vacaciones, echan carreras

Preparados, listos, ya. Foto R.Puig

Preparados, listos, ya. Foto R.Puig

Junto a estos terrenos deportivos de Heden los mástiles sueñan con las banderas del verano

Esperando las banderas. Foto R.Puig

Esperando las banderas. Foto R.Puig

y sobre mí hay líneas en el cielo que no se sabe si se encuentran o se separan

Divergencia o unión. Foto R.Puig

Divergencia o unión. Foto R.Puig

Otros trazos se confederan, como si fueran el estandarte de alguna brigada de jinetes del cielo

Banderín efímero. Foto R.Puig

Banderín efímero. Foto R.Puig

Aunque, para soldados, los que guardan la ría, encaramados y orgullosos de su pasado portuario.

Los veo tras el cristal de barco, sus brazos en reposo para siempre, monumentos de una historia de astilleros y navíos, rojizos como el otoño

Guerreros. Foto R.Puig

Guerreros. Foto R.Puig

Frente a tantas aristas, asientos adelante hay un ondular dorado

Trenzas. Foto R.Puig

Trenzas. Foto R.Puig

Finalmente, puesto que hablo de barcos, acabemos con agua. Esta es de lago, de cuando una semana antes anduve por la orilla del Vänern

Luz de lago. Karlstad. Foto R.Puig

Luz de lago. Karlstad. Foto R.Puig

 ¡Que este fin de semana les traiga un buen descanso!

Descanso. Foto R.Puig

Descanso. Foto R.Puig

7 comentarios leave one →
  1. Francisco Otero permalink
    1 noviembre, 2015 16:01

    Moncho, Preciosas tus fotos del otoño nórdico. Me despierta hermosos recuerdos. Nostalgia. Sobre todo desde aquí, Lima, que no tenemos ni otoño ni primavera. Solo invierno húmedo que cala hasta los huesos y verano caliente medio tropical, pero sin lluvias, que sofoca y hace sudar. Más ahora que se viene el Niño, con sus lluvias y destrozos.
    Felicitaciones por cumplir 300 publicaciones! Gran mérito!
    Abrazos agradecidos
    Pancho

  2. 1 noviembre, 2015 17:36

    Querido Pancho, tusen tack!
    Han anunciado que este otoño va a seguir siendo suave. ¡Esto parece un Niño al revés!
    El domingo próximo cumplo cinco años día por día de cuando navegando hacia Roma abrí este blog. Es un tópico decirlo, pero ¡el tiempo vuela! Parece que más rápido por “la nube digital”.
    Un abrazo
    Moncho

  3. 1 noviembre, 2015 20:27

    ¡Felicidades, Ramón! me alegra leer tu entrada de cumpleaños, tan bonita, con esas fotos del otoño en Suecia, que dan ganas de ir corriendo a vivirlo 🙂
    A veces el mantener un blog requiere paciencia y que te divierta, y tú lo demuestras, con tu buen humor, que espero poder seguir disfrutando mucho tiempo.
    Un abrazo desde el otoño de Madrid.

    • 2 noviembre, 2015 08:19

      ¡Gracias, Mercedes! Por tu teclado habla la experiencia de ese tu trabajo paciente que nos invita a recorrer lugares de Madrid, de los que a veces sabemos algo de oídas, pero que tú nos revives y explicas con maestría. El otoño madrileño seguro que ya se ha vestido también de sus colores e invita a vagar por los paseos del Retiro o por la Casa de Campo.
      En cuanto al humor, cierto que al menos una pizca ayuda a reconciliarnos con el mundo, tarea no precisamente fácil. ¡Que no nos falte!
      Un abrazo
      Ramón

  4. 3 noviembre, 2015 00:35

    Trescientas entradas no es nada, yo quiero muchas más, Ramón 🙂 Un abrazo y trescientos besos.

  5. 3 noviembre, 2015 09:47

    O sea que -cruel- me condenas a seguir uncido al carro 🙂
    Un abrazo de tres mil kilómetros
    Ramón

Trackbacks

  1. El mes de las flores | en son de luz

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