Ir directamente al contenido

Lluvia de oro en Gotemburgo

6 octubre, 2013
Tiziano. Dánae recibe la lluvia de oro. Detalle. Museo del Prado.

Tiziano. Dánae recibe la lluvia de oro. Detalle. Museo del Prado.

La semana que acaba hoy ha sido un prodigio de luz y claridad. Göteborg ha disfrutado de días soleados y de atardeceres transparentes. Son cosas del otoño en la Costa Oeste de Suecia.

Reflejos de otoño. Gotemburgo. Foto R.Puig

Reflejos de otoño. Gotemburgo. Foto R.Puig

Mis pequeñas rutas de la tarde navegan sobre el agua de la ría y me llevan por las calles de la Vasastan.

El sol cae sobre la ria de Gotemburgo. Foto R.Puig.

El sol cae sobre la ria de Gotemburgo. Foto R.Puig.

A riesgo de ser tachado de exagerado voy a hablar de lluvia de oro.

Atardecer otoñal. Gotemburgo.Foto R.Puig

Atardecer otoñal. Gotemburgo.Foto R.Puig

Atardecer otoñal. Vasastan. Gotemburgo.Foto R.Puig

Atardecer otoñal. Vasastan. Gotemburgo.Foto R.Puig

Otoño sobre los áticos de Vasastan. Foto R.Puig.

Otoño sobre los áticos de Vasastan. Foto R.Puig.

Vasastan Gotemburgo.Foto R.Puig.

Vasastan Gotemburgo.Foto R.Puig.

Seguramente soy un poco rebuscado, pero, contemplando los reflejos en la ría y los canales o la última caricia solar en las cornisas de los edificios centenarios de mi barrio, me han venido a la memoria dos imágenes señeras de la historia del arte.

Dánae recibe la lluvia de oro. Tiziano. Museo del Prado.

Dánae recibe la lluvia de oro. Tiziano. Museo del Prado.

Ambas representan dos mitos clásicos; uno pagano, el de Dánae en trance de ser fecundada por Zéus, transformado en una cascada de oro; el otro cristiano, el de la Virgen María, en el acto de ser preñada por el Espíritu Santo.

Anunciación. Fra Angelico. Museo del Prado.

Anunciación. Fra Angelico. Museo del Prado.

Tanto Tiziano como Fra Angelico, en sus cuadros del Museo del Prado, han escenificado respectivamente, sensual el veneciano y timorato el fraile florentino, la áurea invasión jupiterina y el dorado flujo del Espíritu Santo. Frutos del milagro serán Perseo, el semidiós pagano, adalid de la lucha contra las sombras, y Jesús, el dios-hombre de la nueva era, luz del mundo y redentor de los que yacen en las tinieblas del pecado original.

Imagino que si, la semana pasada, alguna virgen ha sido de nuevo  fecundada por obra divina, eso ha debido de ocurrir en alguno de los áticos de Gotemburgo.

El instrumento del milagro habrán tenido que ser esos rayos del último sol del día por sus ventanas. ”Como a través del cristal, sin romperlo ni mancharlo”.

Vasastan. Göteborg.Foto R.Puig

Vasastan. Göteborg.Foto R.Puig

Pero creo que los mortales siguen soñando con su futura prole sin intervención de dioses.  En otoño el amor es más cálido bajo las últimas luces de la tarde.

Cálido rincón junto al canal.Gotemburgo. Foto R.Puig.

Cálido rincón junto al canal.Gotemburgo. Foto R.Puig.

En setiembre ¡al cole con Nicolás!

29 septiembre, 2013
Los recreos del pequeño Nicolás. Rene Goscinny y Jean Jacques Sempe. Ed. Alfaguara 1979

Los recreos del pequeño Nicolás. Rene Goscinny y Jean Jacques Sempé. Ed. Alfaguara 1979

Para Alba y Nahuel en su comienzo de curso

Hace unos días ordenaba yo los libros que mis hijos leían de pequeños, con la idea de que puedan aprovechar a mis nietos,  ¡y hete aquí que aparecen las obritas de René Goscinny (París 1926-1977), ilustradas por el inefable Jean-Jacques Sempé (Burdeos 1932), con las peripecias de “el pequeño Nicolás”. Las publicaron entre 1955 y 1964.

A España comenzaron a llegar en los años setenta y ochenta, a partir de las ediciones de la editorial Denoël, de la mano de la editorial Alfaguara, traducidas por Esther Benítez (1937-2001).

Pero no hay que confundirse, no se trata del también pequeño Nicolás Sarkozy, quien nació igualmente  en 1955, justo cuando Goscinny (francés y judío, de padre polaco y madre ucraniana, nacido en París en 1926 y trotamundos) comenzaba con sus historietas. El Nicolás protagonista de sus obras debía de andar por los diez años, o así más o menos me lo parece a mí en los dibujos de suave humorismo de su amigo Sempé.

De la pluma de Goscinny brotarían más tarde Asterix y Obelix, los héroes galos por excelencia, aunque creados por un cosmopolita que catapultó al comic franco-belga a la escena global. Pero esa es otra historia.

Los recreos del pequeño Nicolás

Retornamos al tema de hoy: la vuelta al cole. Y del colegio lo mejor de todo son la variedad de sus alumnos y las ocurrencias que a los chavales se les ocurren, como las cuenta el pequeño Nicolás, recogidas e ilustradas por la mirada amable de dos humoristas.

Para empezar el día, a un niño a quien se le ha regalado un reloj (en especial en aquellos años de la posguerra) el objeto le fascina, sobre todo cuando su esfera tiene cifras fosforescentes y el dulce infante desea ayudar a su papá a despertarse para que no llegue tarde a la oficina.

¡Papa, que llegas tarde! Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

¡Papa, que llegas tarde! Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Gracias a Nicolás, la familia será puntual y él podrá llegar a tiempo a su clase y, también, a los dramas del aula. Como, por ejemplo, la expulsión del colegio de Alcestes, ese alumno pesadilla que ha ofendido a “el Caldo” (el profesor que más interesa a sus alumnos).

Alcestes expulsado de la clase. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Alcestes expulsado de la clase. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Pero todo acaba bien, cuando el director se apiada y lo readmite para que no corra “el riesgo de ser un ignorante y acabar en la cárcel”.

Una actividad muy educativa es el desfile, en orden y concierto bajo la dirección… ¡del Caldo!

Desfilando tras 'el Caldo'Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979.

Desfilando tras ‘el Caldo’Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979.

Una vez al año hay otro tipo de desfile: el examen médico… De cuyo final comenta Nicolás:

 “Cuando nos marchamos, el médico estaba en el extremo de la mesa, sin decir nada y lanzando grandes suspiros. La señora de blanco le llevaba un vaso de agua y unas píldoras, y el médico dibujaba revólveres.

¡Este médico está loco!”

El examen médico. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

El examen médico. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Hay actividades para-escolares memorables,

como las deportivas…

Fútbol bajo el aguacero. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Fútbol bajo el aguacero. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

o la visita a museos…

En el museo. Goscinny y Sempé .Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

En el museo. Goscinny y Sempé .Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

ambas muy adecuadas para la formación de la sensibilidad infantil

Los alumnos en el museo. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Los alumnos en el museo. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

La vida doméstica

Ya hemos visto como un niño puede ayudar a que papá llegué a tiempo a su trabajo.

Pero es igualmente importante que el niño sepa reconocer sus desaguisados y obtener el perdón comprensivo de sus progenitores.

El jarrón rosa del salon. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

El jarrón rosa del salón. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Y algo especialmente encomiable, desde la más tierna infancia, es mostrar interés por la naturaleza

Captura de King, el renacuajo. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Captura de King, el renacuajo. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

y, sobre todo, obsequiar a mamá con el resultado de nuestras precoces investigaciones de naturalista.

Mamá, te presento a King. Goscinny y Sempé.Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Mamá, te presento a King. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

¡Qué tiempos aquellos!

En definitiva ¡cuántas cosas echamos de menos de nuestra época de colegiales!

¿No es cierto?

Añorados dulces patios de mi colegio. Los recreos del pequeño Nicolas. Goscinny y Sempé. Ed. Alfaguara 1979

Añorados dulces patios de mi colegio. Los recreos del pequeño Nicolás. Goscinny y Sempé. Ed. Alfaguara 1979

Convergencias de arte y literatura (I): Francis Bacon y Thomas Bernhard. La compasión despiadada

22 septiembre, 2013
Francis Bacon. Triptico Mayo Junio 1973. Detalle. Coleccion particular.

Francis Bacon. Tríptico Mayo Junio 1973. Detalle. Coleccion particular.

Dedicado a José Manuel Álvarez Enjuto, profesor de la Facultad de Bellas Artes de Altea y responsable del Área de Estética y Teoría de las Artes

Hace más de veinte años y durante bastantes fui haciendo acopio de las obras de Thomas Bernhard, en ediciones en francés y en castellano. Exploré su universo mental y sus obsesiones, expresión de una parte del alma, la de la desesperanza y el agobio de aquellos a quienes la vida o la literatura sitúan en contextos opresivos. La lectura del austriaco me atrapaba y, una vez dentro de una obra suya, necesitaba agotarla para poder separarme de ella.

Por esa misma época había descubierto la pintura de Francis Bacon. Con motivo de mis viajes, visitaba cualquier exposición suya que se me pusiera a tiro y coleccioné catálogos de las mismas y obras monográficas que tratasen de su obra. El resultado es una estantería muy nutrida de volúmenes dedicados a su obra, ideas y técnica, entre las que destacan las nueve entrevistas que concedió a David Sylvester desde los años sesenta hasta pocos antes de su muerte.

Paulatinamente, al tiempo que leía las obras de Bernhard y analizaba la pintura del irlandés, di en pensar que entre ambos, más allá de las distancias temporales y geográficas y de que nunca se encontraron, había notables afinidades creativas. Había algo que les hermanaba. No en la similitud de sus personas, pues fueron bien diferentes, sino en la sensibilidad que mostraron para captar las angustias y distorsiones de las vidas de los europeos de su tiempo, la opresión emocional y moral que por un motivo u otro había cubierto la vida de muchos y en cierto modo había desencadenado las  propias tensiones expresivas del escritor y del pintor.

Tomas Bernhard.

Thomas Bernhard.

Francis Bacon del Catalogo de la exposición del Centro Pompidou en 1996.

Francis Bacon del Catalogo de la exposición del Centro Pompidou en 1996

Sus acentos eran diferentes pero la atmósfera de sus obras era similar.

Me propuse escribir algo largo al respecto e iniciar un proyecto sobre esas “vidas paralelas” pero con el tiempo he ido aparcando la empresa y sé que no verá la luz.

Por eso, hoy, en el blog, extraigo algunos textos de Thomas Bernhard y los acompaño de obras de Francis Bacon. Las afinidades me parecen profundas. Puede que alguien acabe trabajando sobre ello.

Si he de resumir la distante convergencia de ambos, me parece que lo que les aúna es su inmisericorde compasión en la descripción del ser humano.

 

De las obras de Thomas Bernhard

Todos nos extinguimos siempre, pero lo vemos en los menos, porque no queremos verlo o porque sencillamente no nos tomamos el trabajo de verlo, pero de hecho yo siempre he visto extinguirse a Koller. Extinguirse solo, y finalmente abandonado

Thomas BernhardLos comebarato (Die Billigesser), traducción de Carlos Fortea, Cátedra, 1989

Francis Bacon. Cabeza. 1948. Coleccion Richard S.Zeisler. N.Y.

Francis Bacon. Cabeza. 1948. Coleccion Richard S.Zeisler. N.Y.

En los últimos meses se han matado tres antiguos compañeros de estudios, que fueron mis amigos y me acompañaron casi toda la vida con su arte y que, realmente, hicieron posible incluso mi propia existencia.

Los tres tuvieron que sustraerse a la vida por desesperación, al ver que el mundo no tenía órganos de percepción ni capacidad de percepción que correspondieran a ellos y sus artes y sus ciencias

Los sustraídos, en El imitador de voces (Der stimmemimitator), traducción de Miguel Saénz. Alfaguara, 1985.

Francis Bacon. Dos figuras en la cama con asistentes. Triptico. 1968.Panel central. Coleccion particular.

Francis Bacon. Dos figuras en la cama con asistentes. Tríptico. 1968.Panel central. Colección particular.

Nos asombramos de vivir aún… de existir aún, de atrevernos a existir otra vez, de no haber desaparecido con nuestros padres, eliminados del mundo… sin entender todavía la transformación… Habíamos estado dispuestos a morir…

Yo era un número monstruoso de existencias, un número monstruoso de ‘posibilidades’ de existencia devastadoras y que lo significaban todo… las que andaban y las que parecían andar, brincaban, saltaban, se quedaban fulminantemente quietas, medio locas… fui todas las existencias existentes juntas, fui…

Amras, en Relatos, traducción de Miguel Saénz. Alianza Editorial, 1987

Francis Bacon. Pintura 1946. MOMA Nueva York.

Francis Bacon. Pintura. 1946. MOMA Nueva York.

Y decimos tranquilamente ‘pensar’ cuando no se trata de pensar, y decimos tranquilamente ‘entendimiento’ cuando no puede tratarse en absoluto de entendimiento, y decimos tranquilamente que se trata de todos los ‘conceptos’ de los que no puede tratarse en absoluto. Sólo por el hecho de que calificamos las acciones y las cosas como acciones y cosas que esas acciones y cosas no son en absoluto porque no pueden ser en absoluto esas acciones y cosas, avanzamos, sólo por ello, dice Oehler, resulta algo posible, y por consiguiente todo resulta posible.

Andar (Gehen),en Relatos, traducción de Miguel Saénz. Alianza Editorial, 1987.

Curiosamente, tras haber percibido estas afinidades, leí algo que Miguel Saénz , el principal y más conocido traductor de Bernhard al castellano, había escrito en su biografía del escritor.

Mi intuición no parecía descaminada:

Sólo había un pintor al que Bernhard consideraba su contemporáneo, que parece evocar en algunas escenas de Helada y al que cita expresamente en La Calera: Francis Bacon

Miguel Sáenz, Thomas Bernhard. Una biografía. Madrid, Ediciones Siruela, 1996

Los textos de Helada en que Bernhard retrata a un pintor obsesivo son elocuentes. A continuación presento una breve selección.

Hoy me ha explicado cómo, durante cuatro meses, había probado a pintar una mano. Después, pasados esos cuatro meses, había quemado el cuadro

‘El cuadro no era malo, pero la mano no la había conseguido. Por otra parte, desde entonces, pinto de forma muy diferente. Contrariamente a otros pintores que necesitan locales claros, yo sólo podía pintar en habitaciones oscurecidas. Es necesario que haya sombra, sólo entonces puedo pintar. En la obscuridad total. Ni la menor traza de luz debe penetrar. Pero ahora no pinto más’

Antes de comenzar un cuadro, deambulaba días enteros por la ciudad, de café en café, de barrio en barrio, a veces, pasaba las horas viajando en trolebús, en tranvía o en autobús, de un término al otro.

Francis Bacon. Tríptico Mayo Junio 1973. Detalle. Colección particular.

Francis Bacon. Tríptico Mayo Junio 1973. Detalle. Colección particular.

‘A veces me reposaba en algún wáter público, dice, y en ese lugar me cambiaba. Me cambiaba tres o cuatro veces al día, llevaba siempre en mi saco tres o cuatro ropas diferentes, para poder cambiarme a cualquier hora. Pasaba tardes enteras en las estaciones mirando pasar hombres y trenes. Las estaciones, y sobre todo las viejas estaciones espantosas han ocupado, para mí, un espacio importante de mi vida, desde mi infancia’

Después, regresaba, cogía el ascensor y subía al estudio, directamente, al corazón de las tinieblas. Mientras pintaba, sólo él podía ver su cuadro, puesto que estaba en sombras. Antes de comenzar desconectaba el timbre, cerraba todo, se desvestía quitándose incluso la camisa

Francis Bacon. Triptico. 1983. Galería Marlborough..

Francis Bacon. Tríptico. 1983. Galería Marlborough..

‘Poco a poco, solamente, me daba cuenta, dice, que no lo había logrado. Que una vez más, no había sido más que un ensayo de algo que me había tratado como a un perro, ¡que no era nada, nada, tres veces nada!’

‘Mis cuadros siempre han tenido críticas favorables, salvo la mía, dice. En el fondo, nadie tiene verdaderamente sentido crítico, y hoy en día las gentes que se ocupan de las artes están desprovistas de sentido crítico más que no importa qué época. ¿Será que yo estaba irritado por la falta de sentido crítico de los críticos y que por este motivo no he llegado nunca a ser un buen pintor?’

‘los artistas son los hijos y las hijas de lo odioso, de la impudencia original, son las archi-hijas y los archi-hijos de la lubricidad, los artistas, los pintores, los escritores, los músicos son sobre esta tierra seres obligados al onanismo, son esos centros repugnantes de crispación, esas periferias  de absceso, esas cohortes de procesos purulentos… Quisiera precisar incluso: los artistas son los grandes vomitivos de nuestra época, han sido los mayores, los más importantes vomitivos’

Francis Bacon. Estudio de cuerpo humano. 1949. National Gallery of Victoria, Melbourne

Francis Bacon. Estudio de cuerpo humano. 1949. National Gallery of Victoria, Melbourne.

‘¡Ah! Mire, las noches son mi martirio, las acorto observando mi cuerpo: me siento ante el espejo y me contemplo. No se puede, desde luego, rumiar y tragar pensamientos calificados como sublimes. Ahora me limito a largas sesiones de contemplación. Es la única satisfacción que me queda, eso calma el dolor, la cabeza no se rebela, el calor y la excitación se mantienen estacionarios. Así es como consigo atravesar la noche hasta el final, hasta el final de esta horrible desesperanza que aparece sobre los muros que araño con mis dedos’

Gel, traducción de Josée Turk-Meyer y Boris Simon, Gallimard, 1967,(la versión a partir de esta edición francesa de Frost es mía)

De las palabras de Francis Bacon

Finalmente, pienso que vale la pena escuchar algo de las extensas explicaciones de Francis Bacon sobre su obra. Son extractos de las dos últimas entrevistas, de las nueve que concedió a lo largo de veinte años de su carrera al crítico David Sylvester.

De la octava entrevista (1982-1984)

Van Gogh habla de la necesidad de introducir cambios en la realidad que pueden ser mentiras más verdaderas que la verdad literal. Es el único medio que tiene el pintor para restituir la intensidad de la realidad que trata de captar. Creo que en el arte la realidad es algo profundamente artificial que ha de ser recreado.

Para pintar un retrato hay que encontrar una técnica que sea la adecuada para presentar todas las pulsiones de una persona

….

El pintor debe reinventar el realismo. Con su inventiva debe empujar el realismo en dirección del sistema nervioso, porque el realismo natural no existe ya en la pintura de hoy en día.

Se desea algo nuevo. No un realismo ilustrativo, sino un realismo de la  invención real de una nueva forma de encerrar la realidad en algo completamente arbitrario.

Francis Bacon. Tríptico. 1983. Galería Marlborough.

Francis Bacon. Tríptico. 1983. Galería Marlborough.

Francis Bacon. Tríptico. 1983. Galería Marlborough.

Francis Bacon. Tríptico. 1983. Galería Marlborough.

Francis Bacon. Tres estudios para una crucifixión. Detalle. Tríptico 1962. Guggengehim Museum N.Y.

Francis Bacon. Tres estudios para una crucifixión. Detalle. Tríptico 1962. Guggengehim Museum N.Y.

Francis Bacon. Estudio de cuerpo humano. 1949. National Gallery of Victoria, Melbourne.

Francis Bacon. Estudio de cuerpo humano. 1949. National Gallery of Victoria, Melbourne.

Francis Bacon. Tres figuras en la cama. Tríptico 1972. Panel central Colección particular.

Francis Bacon. Tres figuras en la cama. Tríptico 1972. Panel central. Colección particular.

De la novena entrevista (1984.1986)

Me siento en casa dentro del caos, porque el caos me sugiere imágenes. En todo caso, adoro vivir en el caos. Si necesitase partir, irme a un nuevo lugar, en una semana ese sitio se habría convertido en un caos. Me gusta que los objetos estén limpios, no me gustan los platos ni las cosas grasientas, sucias, pero me gusta la atmósfera caótica.

….

La mayoría de las gentes quieren retratos halagadores. Ocurre algo extraño a propósito de los retratos: se trata de gente que tienen una idea preconcebida de a qué se parecen o a lo que quisieran parecerse. Si (al retratarles) te apartas de eso, no les gusta. Y, por añadidura, me gusta retratar a gentes que me gustan, que me gustan como personas, que tienen una apariencia que me gusta. Me sería muy difícil pintar a gente que no me gusta. Creo que podría sacar su caricatura, más caricaturescas incluso de lo que tengo por costumbre.

Francis Bacon. Estudio de retrato. 1949. Museo de Arte Contemporaneo. Chicago.

Francis Bacon. Estudio de retrato. 1949. Museo de Arte Contemporáneo. Chicago.

Hace falta encontrar temas que te absorban lo suficiente como para que trates de llevarlos a buen término. Pienso que la falta de tema te hace caer automáticamente en la decoración, porque te falta ese tema que te roe interiormente tratando de salir a la superficie, y que el arte más grande te devuelve siempre a la vulnerabilidad de la condición humana.

Francis Bacon. Autorretrato. Detalle. Coleccin particular.

Francis Bacon. Autorretrato. Detalle. Colección particular.

Francis Bacon. Autorretrato 1969. Coleccion particular.

Francis Bacon. Autorretrato 1969. Colección particular.

Francis Bacon. Estudio de Inocencio X segun Velazquez. Detalle. 1953. Des Moines Art Center.

Francis Bacon. Estudio de Inocencio X según Velázquez. Detalle. 1953. Des Moines Art Center.

Postrimerías

Sylvester: ¿No piensa que cualquier cristiano creyente que supiese que va a ser condenado no preferiría carecer de un alma inmortal en vez de vivir un tormento eterno?

Bacon: No, no lo creo. Pienso que la gente está tan atada a su ego que prefiere el tormento eterno  a la simple vuelta a la nada.

Sylvester: ¿Preferiría el tormento?

Bacon: Sí, lo preferiría, porque si estuviese en el infierno, siempre pensaría tener una oportunidad de evasión. Estaría siempre seguro de ser capaz de escaparme.

David Sylvester, Entretiens avec Francis Bacon, introduction de Michel Leiris, Paris, Skira, 1995

(la versión al castellano es mía)

Francis Bacon. Figura en movimiento. 1985. Coleecion particular.

Francis Bacon. Figura en movimiento. 1985. Colección particular.

Una piña y dos suspiros

15 septiembre, 2013
El tiempo se ha detenido en la Jarosa. Foto R.Puig.

El tiempo se ha detenido en la Jarosa. Foto R.Puig.

Dedicado a la sierra de Guadarrama y a mi viejo amigo Manolo

En estos días de setiembre, cuando los melones están dulces y en sazón, se viven los últimos calores por la sierra de Guadarrama.

Dice el refrán madrileño que “por la Virgen Melonera verano fuera”. Esa virgen es la Virgen del Puerto y en Madrid, su festividad (la Natividad) se celebra el 12 de setiembre por el distrito de la Arganzuela, no lejos del nuevo parque del Manzanares. El festejo incluye la degustación de melones y sandías, pues es la época en la que los mercados rebosan de estos frutos.

En mi caso, estos días de calor me han traído a Torrelodones. Con amigos y familiares he subido por los senderos de Guadarrama en sus vertientes de Madrid y de Segovia.

Ayer sábado, por la vertiente segoviana de la sierra, ascendemos con paso relativamente gallardo.

Caminantes provectos. Foto R.Puig.

Caminantes provectos. Foto R.Puig.

Muy cerca del pueblo de Guadarrama, en los altos que rodean el embalse de la Jarosa, el viernes pasado se disfrutaba de una paz benedictina y las aguas eran de un azul intenso.

En la orilla, fresnos.

Fresnos de la Jarosa. Foto R.Puig.

Fresnos de la Jarosa. Foto R.Puig.

Quisiera poder nombrarlas por su especie, pero, si no me ayuda algún ornitólogo, no voy a poder hacerlo. Es un placer ver sobre la roca una pareja de avecillas.

NOTA BENE:  ¡Pues sí, a fecha de 22 de setiembre me llega la ayuda de un ornitólogo de Galicia! ¡En una semana mis amigos han resuelto mi cuestión desde los bosques de Redondela! Y hemos aprendido algo nuevo.

Jabito Jablonski me informa de que estas aves deben de ser de la especie Chlidonias niger (fumarel común juvenil) o Chlidonias hybridus (fumarel cariblanco juvenil) en su periplo migratorio del fin del verano camino de África. Os sugiero que pronunciéis en voz alta los nombres latinos y sus equivalentes castellanos (es lo que hacían Flaubert  y también Jules Supervielle cuando escribían para cerciorarse de que el ritmo era el adecuado). ¿A que suena a música?

¡Chilidonias, Chilidonias..! ¡Fumarel, Fumarel..! 

¿No es emocionante saber que estos delicados animalillos están tomándose un reposo en el embalse de la Jarosa antes de acometer algunos miles de kilómetros más hacia sus cuarteles de invierno?

Avecillas de la Jarosa. Foto R.Puig.

Avecillas de la Jarosa. Foto R.Puig.

A lo lejos por encima del muro del embalse se divisa la Pedriza y su yelmo.

La Pedriza a lo lejos. Foto R.Puig.

La Pedriza a lo lejos. Foto R.Puig.

Del lado segoviano, un arroyo limpio y frío da ocasión al caminante para un refrescante baño de pies.

Aquí me bañé los pies. Foto R.Puig.

Aquí me bañé los pies. Foto R.Puig.

La luz, filtrada por las copas de los pinos, se posa sobre rocas y musgo. Brillan las hojas del helecho.

Por los bosques de Segovia. Foto R.Puig.

Por los bosques de Segovia. Foto R.Puig.

Durante la caminata del viernes por arriba de la Jarosa, guiado por mi viejo amigo Manolo, anduvimos sobre un manto de acículas o pinochas en el que reposan miles de piñas, esas obras de arte naturales que nos obsequian los pinos.

Así que se me ocurre homenajear a una de ellas.

Una piña en el bosque de Guadarrama.Foto R.Puig.

Una piña en el bosque de Guadarrama.Foto R.Puig.

Oda a una piña caída

Obra de ebanista,

nido de sombras,

palmera de pestañas,

juguete de madera,

armadillo inmóvil,

frágil canasta

y seca cosecha.

Un ignoto tornero

paciente te talló

para vivir en alto

besada por la nieve,

campana silenciosa

que mece el viento helado.

Un día tu pedúnculo

se quebró ya cansado

y sin ruido caíste

sobre el humus del bosque

para que un rayo de sol

te señale a mis ojos

te destaque entre miles

y te bote aquí sola

como arca modesta

por las redes del éter.

Me hubiese gustado componer una melodía para acompañar mi oda improvisada al menos con un fondo de guitarra, pero esas destrezas figuran como pendientes en una lista de actividades para mi siguiente reencarnación.

De todos modos nos quedan otros recursos pulmonares…

Suspiros de España

He visto en este final de verano cosas que tienen que ver con la traída y llevada marca España. Algunas se prestan al suspiro y más que un pasodoble parecen exigir una saeta.

Primer suspiro

No es que quiera contribuir al clima de desesperanza que me dejan los noticieros de televisión y las páginas de la prensa, pero es que al abrir la ventana y observar el skyline de este Torrelodones en el que viví cuatro años, me golpea la estupidez y agresiva arrogancia de unas edificaciones que anteriores consistorios han permitido perpetrar en las cercanías de la torre medieval que da nombre al lugar.

Skyline de Torrelodones. Foto R.Puig.

Skyline de Torrelodones. Foto R.Puig.

No consideraban suficientemente dañado el territorio de esta municipalidad con un urbanismo desafortunado, sino que tenían que corromper sin piedad su  paisaje más característico con un chalet de varias plantas y con los tejados de pizarra de unos adosados que cercan inmisericordes y horteras la línea del monte y el perfil de la torre.

Segundo suspiro

En el diario Metro de Gotemburgo, con el que cada día se desayunan en el metro, el autobús o el tranvía miles de suecos, no se suele hablar mucho de España, al menos de lo que no sea escándalos de corrupción de la cosa pública, de su gobierno y de sus estratos dirigentes.

Pues bien, unos días antes de venir a la patria, una de las noticias más importantes de nuestra vida nacional ocupaba un página casi entera. El acontecimiento más destacado de nuestra actualidad estival y de nuestro renombre internacional: ¡la tomatina de Buñol!

El tomate español en la prensa de Gotemburgo.

El tomate español en la prensa de Gotemburgo.

Pero no seamos severos, al menos, tras esta batalla de alimentos y de amor (a la que aluden los titulares del diario) las agencias de viaje contabilizan sus beneficios, las calles se limpian y ¡a otra cosa mariposa!

Aunque no podemos por desgracia limpiar con agua a presión y escobones los desaguisados urbanísticos de Torrelodones.

La marca España en los últimos tiempos parace definirse bien con aquello de «¡aquí hay tomate!»

Urbanismo medieval

Sin embargo, como no quiero acabar con tristezas y batallas hortifrutícolas diré que la marca España (aunque no se hable de ello en los diarios suecos) es también Pedraza y la cuidadosa atención con la que se restauró y se mantiene.

Ventana en Pedraza. Foto R.Puig

Ventana en Pedraza. Foto R.Puig

Ahí estuvimos ayer.

Castillo de Pedraza. Foto R.Puig.

Castillo de Pedraza. Foto R.Puig.

Deambular por esta villa antes de que los turistas del fin de semana hayan salido de sus restaurantes de comida castellana tradicional para invadir sus calles nos depara la satisfacción de los aciertos constructivos del pasado.

Fuente en Pedraza. Foto R.Puig

Fuente en Pedraza. Foto R.Puig

Casona en Pedraza. Foto R.Puig

Casona en Pedraza. Foto R.Puig

Final con paisaje

Desde la carretera que nos lleva de retorno a Torrelodones por el puerto de Navacerrada, antes de pasar por La Granja de San Ildefonso, avisto una montaña de mi infancia.

Cierro este artículo con el perfil inconfundible de La mujer muerta.

La montaña de la Mujer Muerta. Foto R.Puig.

La montaña de la Mujer Muerta. Foto R.Puig.

Las esculturas de Pilane. Postrimerías de agosto en Gotemburgo y en el Bohuslän

8 septiembre, 2013
En la costa de Tjorn. Foto R.Puig.

En la costa de Tjörn. Foto R.Puig.

 

La deriva del verano hacia el otoño es un movimiento lento, casi imperceptible y dulce, de la luz y de las cosas, mientras la presencia humana se retira progresivamente de aquellos rincones naturales que han sido testigos del bullicio estival.

Junto a la ría de Gotemburgo por la orilla de Lindholmen los alumnos de la escuela de ingeniería de Chalmers  y del instituto técnico han comenzado clases y aprovechan la pausa del almuerzo para consumir su tartera sobre el muelle soleado.

Escuela de Ingenieria. Lindholmen. Foto R.Puig.

Escuela de Ingenieria. Lindholmen. Foto R.Puig.

En el dique seco se repara un barco

En dique seco. Gotemburgo. Foto R.Puig.

En dique seco. Gotemburgo. Foto R.Puig.

no muy lejos del ancla de Slottsberget.

Muelle. Slottberget.Foto R.Puig

Muelle. Slottberget.Foto R.Puig

Por algunas islas del Bohuslän

Aprovechamos el clima benévolo de estos últimos días de agosto para dar una vuelta por la isla de Marstrand

Estrecho de Marstrand. Foto R.Puig.

Estrecho de Marstrand. Foto R.Puig.

y sobre todo para visitar la muestra anual de esculturas a la intemperie de Pilane en la isla de Tjörn.

Por los caminos de Tjorn.Foto R.Puig.

Por los caminos de Tjörn. Foto R.Puig.

Por los caminos de Tjorn. Foto R.Puig.

Por los caminos de Tjörn. Foto R.Puig.

Pilane 2013

La de Pilane es una exposición que no quiero que se me escape, aunque sólo sea por el paseo entre las rocas junto a las impasibles ovejas. El land art nunca falta a la cita y además siempre divierten las habituales esculturas conceptuales  y las rematerializaciones  y rupturas de escala.

Rincón de lectura con vistas. Claes Hake. Pilane. Foto R.Puig.

Rincón de lectura con vistas. Claes Hake. Pilane. Foto R.Puig.

Como este rincón de lectura con espléndidas vistas, obra en bronce de Claes Hake.

Rincón de lectura con vistas y... relax. Claes Hake. Pilane. Foto R.Puig.

Rincón de lectura con vistas y… relax. Foto R.Puig.

El coche de carreras de Brio en tamaño de competición diseñado por Jan Järlehed

Auto Brio. Jan Jerlehed. Pilane. Foto R.Puig.

Auto Brio. Jan Jerlehed. Pilane. Foto R.Puig.

o el soldado Lego de Rolf Allan que monta la guardia a la entrada del parque.

Guardian de Lego. Claes Eriksson y Rolf Allan. Pilane. Foto R.Puig

Guardian de Lego. Claes Eriksson y Rolf Allan. Pilane. Foto R.Puig

Johan Eyssen, un creativo de la isla de Tjörn especializado en lo que podríamos llamar inutilidades mecánicas, ha instalado tres cabinas telefónicas  en las praderas donde pastan los ovinos grises de cabeza negra.

Llamadas telefonicas de Claes Eriksson y Johan Eyssen y ovejas imperterritas. Pilane. Foto R.Puig.

Llamadas telefonicas de Claes Eriksson y Johan Eyssen y ovejas impertérritas. Pilane. Foto R.Puig.

Si el visitante, respondiendo al ring ring de sus llamadas,  descuelga, se desencadena el exaltado monólogo surrealista del actor Claes Eriksson. No pasarán a la gran historia del arte pero son un buen pretexto para estirar las piernas entre las pacíficas lanudas, las esculturas naturales que no faltan nunca en Pilane.

Oveja al natural. Pilane. Foto R.Puig

Oveja al natural. Pilane. Foto R.Puig

Tampoco faltan las obras del asiduo Tony Cragg, ese artista británico afincado en Alemania que tiene abono permanente en Pilane

Punto de vista. Detalle del perfil. Tony Cragg.Pilane. Foto R.Puig

Punto de vista. Detalle del perfil. Tony Cragg.Pilane. Foto R.Puig

Por estos parajes ya anduvo el hombre prehistórico erigiendo pedruscos funerarios. Una puerta gigante, obra de land art del artista sueco Karl Chilcott, enlaza con esa tradición megalítica .

Portal. Karl Chilcott. Foto R.Puig.

Portal. Karl Chilcott.Foto R.Puig.

También lo hacen los enormes champiñones pétreos que, a modo de taulas, el escultor Per Agélii ha plantado sobre una elevación del terreno. Muy cerca reptan dos de sus extrañas criaturas.

La colina de los hongos. Per Agelii. Pilane. Foto R.Puig.

La colina de los hongos. Per Agélii. Pilane. Foto R.Puig.

Puckling. Per Agelii. Pilane. Foto R.Puig.

Puckling. Per Agelii. Pilane. Foto R.Puig.

Caterpillar. Per Agelii. Pilane. Foto R.Puig.

Caterpillar. Per Agelii. Pilane. Foto R.Puig.

Torkel Olausson ha optado por otra creación que no sé si catalogar como land art o como obra conceptual. Se trata de una piedra que parece abandonada por Sísifo en plena pendiente y que amenaza con caerle encima al visitante.

Atencion a la caida de la piedra. Torkel Olausson.Pilane. Foto R.Puig.

Atencion a la caida de la piedra. Torkel Olausson.Pilane. Foto R.Puig.

En la isla, por pequeños caminos se puede acceder a algún badplats donde, pues no hay ya nadie, en el agua sólo me zambullo yo.

Balsa de baño isla de Tjorn. Foto R.Puig.

Balsa de baño en la isla de Tjorn. Foto R.Puig.

No muy lejos hay unos caballos que, sin hacerme ni caso, parecen emular con su quietud a las obras de Pilane. La vaca y su ternero son los únicos que alzan la cabeza al verme pasar.

Caballos meditabundos en Tjorn. Foto R.Puig.

Caballos meditabundos en Tjörn. Foto R.Puig.

Ternero con mama vaca en Tjorn. Foto R.Puig.

Ternero con mama vaca en Tjörn. Foto R.Puig.

Ya de vuelta, en Gotemburgo la luz está cayendo sobre la ría.

Vista desde el Alvsbron Gotemburgo. Foto R.Puig.

Vista desde el Älvsbron Gotemburgo. Foto R.Puig.

En el puente hay que tener paciencia, pues el tramo levadizo está abierto.

Apertura del puente levadizo sobre la ría de Gotemburgo. Foto R.Puig.

Apertura del puente levadizo sobre la ría de Gotemburgo. Foto R.Puig.

Se tiene que dejar pasar a un carguero maltés que enfila en dirección a la bocana.

Tras pasar el puente levadizo sobre la ría de Gotemburgo. Foto R.Puig

Tras pasar bajo el puente levadizo sobre la ría de Gotemburgo. Foto R.Puig

Desde el lado de Sannegårdshamnen la tarde invita a la meditación, los altos de la ciudad parece que también presintieran el otoño.

Vista de Gotemburgo desde Sannegardshamnen. Foto R.Puig.

Vista de Gotemburgo desde Sannegårdshamnen Foto R.Puig.

………………………………………………………………………………………….

……………………………………………………………………………………………….

Para saber algo más sobre los autores de las esculturas de Pilane:

Per Agélli: http://www.peragelii.se/   http://peragelii.blogspot.se/2013/07/mushroom-hill.html

Karl Chilcott: http://www.ileart-sculptures.com/karlchilcott.html

Johan Eyssen: http://happychoppers.se/?page_id=53

Tony Cragg: http://es.wikipedia.org/wiki/Tony_Cragg

Rolf Allan: http://sv.wikipedia.org/wiki/Rolf_Allan_H%C3%A5kanson

Jan Järlehed: http://www.jarlehed.se/jan-jarlehed/bilder-pa-mina-skap/?pxs=18

Claes Hake: http://sv.wikipedia.org/wiki/Claes_Hake

 

 

Hierro y cristal en Småland: Entre Kalmar y su «Ironman» y Nybro en el «Glasriket» («el reino del cristal»)

1 septiembre, 2013
Descanso en el camping de Nybro. Foto R.Puig.

Descanso en el camping de Nybro. Foto R.Puig.

 para Martin

De Kalmar ya hablamos el año pasado en este blog. Hemos vuelto con ocasión de su famoso y masivo triatlón Ironman Kalmar.  No es que yo sea un deportista eximio. En realidad es uno de mis hijos quien nos sorprendió un día al decirnos que se estaba entrenando para la prueba de triatlón de Kalmar.

Primera vuelta  a nado. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Primera vuelta a nado. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

El Ironman de Kalmar 

Así que de nuestras reflexiones sobre el ne quid nimis del pasado domingo, el adagio que elogia la mesura, pasamos a desmentirnos con la narración de la desmesura deportiva. Al menos para quienes caeríamos fulminados si lo intentásemos.

Así es, si tenemos en cuenta que desde hace algunas décadas se junta en Kalmar una selecta multitud de apasionados deportistas (mil ochocientos y pico tomaron este año la salida) no para una maratón, no para competir en bicicleta, no para una prueba de natación. Todos ellos vienen a Kalmar de todos los continentes para lanzarse en masa a nadar 4 kilómetros en el mar y al salir del agua subirse a la bicicleta y  pedalear 180 kilómetros y, nada más dejar la bicicleta, ponerse a correr 42,2 kilómetros (distancia clásica de la famosa leyenda del soldado Filípides).

Todo ello alrededor de Kalmar y con la extensión de la prueba ciclística a la isla de Öland.

Ya falta poco para subirse a la bici. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Ya falta poco para subirse a la bici. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Martin comienza 180 kms de bicicleta. Ironman Kalmar. 2013

Comienzan 180 kms de bicicleta. Ironman Kalmar. Foto FinisherPix. 2013

La salida de los ciclistas. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

La salida de los ciclistas. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Para amigos y familiares hay algo de ejercicio, al menos el de andar de aquí para allá para verlos pasar y localizar al pariente o al amigo cuando pasa.

De los participantes, sólo poco más de veinte son profesionales, los demás son amateurs con edades que oscilan entre los 18 y los 70 años, hombre y mujeres.

Reavituallamiento. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Reavituallamiento. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Seguir a los participantes y darles el refrigerio energético en el punto de avituallamiento durante el recorrido ciclístico  se convierte también en una pequeña prueba deportiva para amigos y familiares. Pero el sol luce y el ambiente es a la fiesta.

La cosa  ha comenzado a las siete de la mañana cuando se han lanzado al agua. La meta cierra a las once de la noche para los últimos rezagados del maratón (a mi modo de ver los más admirables de todos) que llegan, aunque sea renqueando, en un ambiente de jolgorio generalizado. Algunos esforzados perseverantes cruzarán la meta caminando, tras casi dieciséis horas de superación personal.

En un intermedio de la espera, nos retiramos un rato para tumbarnos en la hierba del parque del castillo.

Parque del castillo. Kalmar.Foto R.Puig.

Parque del castillo. Kalmar.Foto R.Puig.

Las calles, los cafés, los restaurantes, los hoteles y hostales y los campings de Kalmar y de Öland están a rebosar. Durante todo el recorrido el público anima a los esforzados participantes. Hay música y hay ruido de tambores. El speaker se desgañita en el micrófono.

Corriendo que es gerundio. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Corriendo que es gerundio. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Hola familia. Esto esta chupado. Ironman Kalmar. Foto R.Puig.

¡Hola familia, esto es pan comido! Ironman Kalmar. Foto R.Puig.

Martin a pocos metros de la meta. Ironman Kalmar. 2013

A pocos metros de la meta. Ironman Kalmar. Foto FinisherPix.2013

Frente a la catedral de Kalmar está la meta de llegada entre las tribunas de los VIPS. Frente a su fachada termina la prueba. Los profesionales la concluirán con marcas de entre ocho y diez horas. Los amateurs con medias de entre once y catorce horas.

Martin atraviesa la meta. Ironman Kalmar. 2013

Atravesando la meta. Ironman Kalmar. Foto FinisherPix. 2013

Curiosidades de Kalmar

Catedral de Kalmar. Foto R.Puig.

Catedral de Kalmar. Foto R.Puig.

La catedral de Kalmar, barroca, una de las más grandes de Suecia.  Se proyectó con una enorme cúpula, y se concluyó sin ella a mediados del siglo XVII porque se agotó el presupuesto.

Al castillo, a pesar de su larga historia de añadidos y reformas, no parece faltarle nada para poder embrujarnos con su silueta.

El castillo de Kalmar al caer la tarde. Foto R.Puig.

El castillo de Kalmar al caer la tarde. Foto R.Puig.

En la plaza junto al hotel de los francmasones David sigue matando a Goliat, como símbolo de la liberación del dominio danés a cargo de las tropas de Gustav Vasa con el apoyo decisivo del pueblo en su rebelión contra la corona de Dinamarca en 1523.

David mata a Goliat en el Vasamonument. Nils Sjogren. 1928. Kalmar. Foto R.Puig.

David mata a Goliat en el Vasamonument. Nils Sjogren. 1928. Kalmar. Foto R.Puig.

Pero, como ocurre a menudo (suena actual), el pueblo depone a un tirano para echarse encima otro. En definitiva, el resultado fue más bien  un “quítate tú para que me ponga yo”, porque  de aquella libertad que los bajorrelieves celebran no quedó nada cuando este rey se convirtió en un tirano explotador de los campesinos, a quien no le bastaba con los bienes eclesiásticos confiscados gracias a su oportuna conversión a la reforma luterana.

El pueblo se libera. Fuente monumental a la victoria de Gustav Vasa. Nils Sjogren. 1928. Kalmar. Foto R.Puig. (2)

El pueblo se libera.»Lo mejor es ser libres». Fuente monumental a la victoria de Gustav Vasa. Nils Sjogren. 1928. Kalmar. Foto R.Puig. (2)

Cuando en 1542 los habitantes de la región de Småland se rebelaron contra el despótico monarca la represión fue pura y simplemente un genocidio. A los rebeldes se les empalaba al borde de los caminos.

Puede que sea esa la razón por la que para leer la minúscula placa metálica que suponemos señala el nombre de Gustav Vasa y del autor de la obra, hay que remangarse los pantalones, quitarse los zapatos y meterse en el agua de la fuente. Cosa que no hice. En las páginas web que tratan oficialmente de Kalmar y de su fuente es imposible encontrar nada sobre el escultor y sobre la historia de la fuente y se ignora que la obra representa no a un guerrero sueco genérico sino al bíblico David y que el vencido no era danés sino filisteo.

La fuente monumental de la victoria de Gustav Vasa. Nils Sjogren. 1928. Kalmar. Foto R.Puig.

La fuente monumental de la victoria de Gustav Vasa. Nils Sjögren. 1928. Kalmar. Foto R.Puig.

El llamado Vasamonument lo realizó Nils Sjögren (1894-1952) en Roma en 1928, en bronce, durante el año que estuvo en Italia con una beca. Para su planta hexagonal, sus bajorrelieves y sus columnas centrales coronadas por una escultura se inspiró en las fuentes renacentistas italianas.

Había estudiado también en París con Antoine Bourdelle y fue contemporáneo de Carl Milles, aunque, a pesar de algunas similitudes, no  llegó a las audacias expresionistas de este su más famoso colega. En Suecia Nils Sjögren es famoso por las fuentes monumentales que le recuerdan en varias ciudades.

Nybro y Pukeberg

En el bosque de Nybro. Foto R.Puig.

En el bosque de Nybro. Foto R.Puig.

Nos tomamos un descanso en Nybro. Paseamos por los alrededores del camping donde nos alojamos en una pequeña stuga.  Este camping es recomendable por su paisaje y su calma, aunque no por su limpieza (parece que a partir de mediados de agosto la administración está con ánimos de apaga y vámonos).

En el camping de Nybro. Foto R.Puig.

En el camping de Nybro. Foto R.Puig.

Reparando para el invierno en Nybro. Foto R.Puig.

Reparando para el invierno en Nybro. Foto R.Puig.

Vivienda tradicional sueca en Nybro. Foto R.Puig.

Vivienda tradicional sueca en Nybro. Foto R.Puig.

Deambulamos entre las  casas tradicionales del barrio adyacente.

Y finalmente visitamos la antigua fábrica de lámpara de cristal de Pukeberg donde aún trabajan algunos diseñadores y artesanos del cristal sueco.

La vieja fábrica de lámparas de cristal en Nybro. Foto R.Puig.

La vieja fábrica de lámparas de cristal en Nybro. Foto R.Puig.

Nave de la vieja fábrica de lámparas de cristal. Nybro. Foto R.Puig.

Nave de la vieja fábrica de lámparas de cristal. Nybro. Foto R.Puig.

Nave de la vieja fabrica de lamparas de cristal en Nybro. Foto R.Puig.

Nave de la vieja fábrica de lámparas de cristal en Nybro. Foto R.Puig.

Tras la reciente quiebra de Orrefors aún subsiste la fábrica de Kosta. Pero la fabricación de las famosas piezas de cristal parece irse reduciendo a pequeñas empresas o al trabajo de los artistas autónomos del Glasriket (el reino del cristal), amplia comarca de la región de Småland sembrada de talleres por todos sus pueblos:

En toda esta zona se puede ver también a los artesanos trabajando el cristal

Y en algunos sitios, como en Kosta, te invitan a soplar el vidrio.

Pero se nota otro tipo de soplo, el de un vientecillo fresco; así que con el presentimiento del otoño nos despedimos de Småland.

El otoño ya se anuncia en Nybro. Foto R.Puig.

El otoño ya se anuncia en Nybro. Foto R.Puig.

Breverías erasmianas (IX). “Ne quid nimis” (Nada en exceso)

25 agosto, 2013
Nimis. Foto R.Puig

Nimis. Foto R.Puig

 

Siguiendo con Erasmo y sus comentarios, le toca hoy el turno al segundo de los tres proverbios de las puertas del templo de Delfos.

¡No te pases¡

Es este un adagio de mucha casta. Siempre interpretado por los clásicos en términos de moderación y sobriedad en la expresión de nuestras pasiones, así como en el comer, en el beber y, en general en nuestra forma de manifestarnos ante los demás y de gobernarnos a nosotros mismos.

Ne quid nimis . Foto R.Puig

Ne quid nimis . Foto R.Puig

De nuevo estamos ante una expresión de tradición estoica. Se podría parafrasear afirmando algo así como ‘de sabios no excederse’.

Erasmo en sus Adagios, como de costumbre, enumera las fuentes del proverbio.

La tradición clásica lo atribuyó a Pitágoras y lo interpretó en el sentido de la contención de las pasiones, como nuestro humanista se encarga de destacar, por ejemplo citando la Retórica de Aristóteles, que lo atribuye a Bias de Priene (s.VI a.C.) uno de los siete sabios de Grecia:

las inmoderadas pasiones de la gente joven que, dice, yerra sin cesar a causa de su vehemencia, siendo excesivos tanto en el amor como en el odio

Pero, siempre según las palabras de Aristóteles (como precisa Erasmo para desmarcarse):

los viejos no son así…  aman como si un día hubieran de odiar y odian como si un día tuviesen que amar

El comentario erasmiano sigue enumerando otras fuentes e interpretaciones del adagio. Así desfilan Tales de Mileto, Solón, Platón, Eurípides, Sófocles e incluso Homero.  Todos ellos predicando el uso de la razón y de la moderación contra los excesos de las pasiones.

Nimis. Foto R.Puig

Nimis. Foto R.Puig

Nada en demasía, nada en exceso, dice Plutarco que Píndaro cantaba.

Y así sucesivamente, de Plauto hasta Plinio:

Lo más pernicioso para cualquier vida es el exceso

Perniciosissimum autem et in omni quidem vita, quod nimium

Y Horacio:

La virtud es el medio equidistante de los vicios

Virtus est medium vitiorum utrinque redactum

Nimis. Foto R.Puig

Nimis. Foto R.Puig

Quid. Foto R.Puig

Quid. Foto R.Puig

Erasmo sigue citando a sus clásicos favoritos:

Quintiliano escribe que la moderación es la reina del discurso como de todas las cosas. Finalmente Plutarco en su vida de Camilo afirma  que la piedad está a medio camino entre el desprecio de los dioses y la superstición, por lo que la Piedad unida al principio de ´nada en exceso ‘  es lo mejor

 Ateneo cita a cierto poeta en su libro sobre las virtudes del vino:

Todas las preocupaciones de los hombres brotan del corazón

Bebe con cuidado,  pues te será nociva la falta de moderación

Atqui omnes hominum pellit de pectore curas,

Si modice biberis, sin absque modo nociturum esse.

Fuente del texto latino: Adagio I, VI, 96  (596), pp 549-552, Les Adages, Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), Lyon, 2010

Ne quid nimis. Foto R.Puig

Ne quid nimis. Foto R.Puig

Arte de prudencia

Siglos más tarde escribe nuestro Baltasar Gracián:

Anda, pues, el cuerdo mui detenido, y quiere más pecar de corto que de largo

Oráculo manual y arte de prudencia, aforismo 41 (Nunca exagerar),

Madrid, Ed.Cátedra, 1997, edición de Emilio Blanco

.

Lo que no podían imaginar ni aquellos autores clásicos ni Erasmo ni Gracián es que, andando el tiempo, el elogio de la brevedad se convertiría en el cultivo y la pasión de la cortedad.

Gracián era ya de por sí bastante pesimista sobre la abundancia de la excelencia en el género humano, cuando, refiriéndose a las prisas de pronunciar alabanzas desmedidas (hoy abundantes y de inmediata difusión) constata:

Son raras las eminencias: témplese la estimación. El encarecer es ramo de mentir, y piérdese en ello el crédito del buen gusto, que es grande, y el de entendido, que es mayor.

¿Qué hubiesen hecho Erasmo o Gracián, en estos tiempos de pensiero debole y de la moda pseudo-aforística que nos invade?

No sólo twitean millones, sino que también se escriben sesudas tesis doctorales sobre los mensajes de Twitter y se publican antologías y digests de ellos.

Dice el refrán que lo bueno si breve dos veces bueno. Pero también se puede afirmar que lo malo si breve dos veces malo. Y si, además, gracias a la facilidad con que se puede dar a la tecla, lo malo breve se multiplica al infinito, se convierte en plaga y  lo peor adquiere dimensiones siderales.

Pero en fin, para ser coherentes con el adagio (¡cuánto mamotreto prescindible atiborra los anaqueles de la bibliotecas!), no pequemos de arrogantes y de excesivamente exigentes, pues, aunque nuestro ilustre pesimista aragonés afirme que

Son tontos todos los que lo parecen y la metad de los que no lo parecen   

Aforismo 201, Ibidem

y, mal que le pese a Quintiliano, a Horacio y a todos los amantes de las bellas letras, no parece democrático quejarse de la mediocridad creativa, pues todos tienen derecho a la libre expresión y a ornar el ciberespacio como su imaginación y sus afectos les dicten.

Pero lo que ya sobrepasa los niveles respirables de la contaminación mental es la proliferación del exabrupto y la ostentación de la estupidez, casi siempre adobados con la pobreza de la lengua y la pereza intelectual.

Si, a pesar de haber jurado no volver, nos arriesgamos a entrar de nuevo en los foros de los periódicos o se nos ponen por delante esas selecciones de Twitter que están de moda, lo mejor es colocarse previamente la máscara antigás.  Quizás así encontremos perlas sin perecer en el intento.

En cualquier caso, antes de darle a la tecla de publicar comamos una manzana. Si a pesar de eso, aún dudamos de la sensatez de lo que vamos a difundir, devoremos una segunda y hasta una tercera. Puede que después, además de proteger la dentadura y mantener el médico alejado, decidamos borrar lo que habíamos escrito.

Templanza. Foto R.PUIG

Templanza. Foto R.PUIG

Al fin y al cabo, es imposible competir con el oráculo de Delfos. Y qué difícil es acercarse ni de lejos a la cuidada elaboración de Baltasar Gracián en sus aforismos. O, sin ir más allá, qué lejos quedan del humor y de las metáforas de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna las baratijas que por millares se producen en Twitter a cada instante.

Si el «medio es el mensaje», la pluma o el lapicero te obligaban a escribir con calma, a repensar tus prontos. Hoy estamos tentados de volcar en la Red lo primero que se nos viene a la cabeza. El mensaje es la tecla.

Así que, ante la blancura de una página vacía, saquemos la vieja estilográfica (¡carcamal que soy!)  y recuperemos el hábito del pensamiento sosegado, de la idea, la escritura reflexiva y del placer de tachar y recomenzar de nuevo. ¿Que las redes sociales no se enteran? ¡Qué más da, si nosotros disfrutamos del placer del texto!

Pero, por hoy me paro aquí, pues me arriesgo a cansar al lector con alguna tontería y, pensando pensando, a convencerme de la inutilidad de mi blog.

Sin embargo ¿qué le voy a hacer? ¡No sé pescar ni cultivar un jardín!  Y como mis nietos viven lejos, no puedo dedicar mis horas al placer de llevarlos a pasear.

Minimal. Foto R.Puig

Minimal. Foto R.Puig

Cementerio judío en Gotemburgo. Decadencia y presentimientos

18 agosto, 2013
Piedras que hablan. Cementerio judio. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Piedras que hablan. Cementerio judío. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Aunque no comulgues con un credo religioso ni te identifiques con etnia alguna,  la visita al cementerio judío de Gotemburgo en Frigagatan no deja indiferente. En realidad infunde tristeza y da que pensar.

A mi modesto saber y entender, el judaísmo se define bien por una fe y una práctica religiosas, bien por unas tradiciones socio-culturales, o incluso por la convicción más o menos simbólica de ser descendientes de un milenario tronco común, de una etnia originaria. Conviene añadir que esta idea de una identidad genética ha sido históricamente corregida y muchos judíos ya no la comparten.

Vista general. Cementerio judío. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Vista general. Cementerio judío. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Por desgracia, numerosos europeos a lo largo de la historia, y sobre todo en la Europa de los años treinta, descubrieron su supuesta identidad genética por las leyes racistas que se les imponían. Para colmo se encontraron con la amarga sorpresa de unos conciudadanos que les estigmatizaban, les obligaban a vivir en guetos y con monótona periodicidad les expoliaban por ser judíos.

Un lugar que hace pensar

Su viejo cementerio te hace pensar en aquellos que lo fundaron al ser acogidos en Suecia hace siglos o decenios. Para ello es irrelevante que aquellas familias descendiesen o no de los que fueron expulsados de Jerusalén por el emperador Tito en el año 70 de nuestra era.

El cementerio lo había divisado a veces desde el tren, otras desde lo alto de la autopista E6 al salir de la ciudad, rodeado por aparcamientos, por las vías de la estación central y por el tráfico de una avenida aledaña, como un territorio acorralado, como un espacio de memoria y duelo en decadencia.

Cementerio judío. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Cementerio judío. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Desde 1792 en que se obtuvo la concesión, las familias de judíos suecos, muchas de ellas bien conocidas por su contribución al progreso de esta ciudad y de este país, se hacían sepultar en este terreno.

El tiempo ha borrado fechas y nombres de los que murieron en el siglo XVIII y en los comienzos del XIX.

Tumbas antiguas. Cementerio judío. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Tumbas antiguas. Cementerio judío. Gotemburgo. Foto R.Puig.

No obstante aún siguen sin borrarse los apellidos, entre otros, de los Abramson o Abrahamson, los Wolff, los Simon, los Jonason, los Judelowsky, los Lapidus, los Koch, los Löwenthal, los Levisson, los Leman, los Fürstenberg, los Heyman, los Henriques, los Meyer, los Magnus o los Mannheimer (a esta familia pertenece la última sepultura de este cementerio, la más reciente, que data ya del año 2004).

La capilla, de estilo morisco-sefardita, como las sinagogas españolas, se construyó en 1864 y ha sido restaurada hace siete años.

Puerta de la capilla. Cementerio judio. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Puerta de la capilla. Cementerio judío. Gotemburgo. Foto R.Puig.

En 1775 firmó el rey Gustavo III la autorización a familias judías procedentes de Alemania para instalarse en la región de Gotemburgo. Llegaron en 1779 a la isla de Martstrand y se mudaron en 1805 a la ciudad, donde ya se había autorizado la residencia desde 1780 del alemán David Abraham y su familia. En Estocolmo la comunidad judía se constituyó desde 1774.

El crecimiento de Gotemburgo se vio favorecido por la acción de aquellas familias que invertían parte de las ganancias de su laboriosidad artesanal o profesional, comercial e industrial, en mecenazgos de carácter cultural y educativo: museo, teatro, periódicos, bibliotecas, sala de conciertos, escuela de bellas artes.

Detrás de la capilla. Cementerio judio. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Detrás de la capilla. Cementerio judío. Gotemburgo. Foto R.Puig.

En 1870 los judíos de Suecia obtuvieron los mismos derechos que todos los ciudadanos suecos.

La prosperidad y la equiparación de los suecos de identidad judía produjo un efecto de llamada entre 1895 y 1905 en las comunidades judías de Rusia, Polonia y países bálticos, que se refugiaban en Suecia escapando de las frecuentes persecuciones y pogromos de fines del siglo XIX que preludiaban el antisemitismo homicida de la Alemania de los años 30 y de otros regímenes fascistas de entonces.

La llegada de los “autobuses blancos” de la Cruz Roja en 1945 con supervivientes del Holocausto engrosó la comunidad judía en Suecia, como siguió ocurriendo en 1956 desde Hungría y en 1969 desde Polonia, pues tras el fracaso de los levantamientos contra la ocupación comunista muchos judíos emigraron a Suecia, escapando del antisemitismo en países soviéticos.

Inscripcion en estela funeraria. Cementerio judio. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Inscripcion en estela funeraria. Cementerio judío. Gotemburgo. Foto R.Puig.

En 1915 se estableció otro cementerio judío en el Cementerio del Este en el barrio de Kålltorp.

Del pasado al hoy

Pero la decadencia del viejo cementerio me lleva a otras reflexiones, ahora, por desgracia, motivadas no por la contemplación del deterioro de unas viejas tumbas sino por la aparición de un nuevo antisemitismo en Suecia, que denunciaba hace poco un editorial del periódico Göteborgs-Posten.

Seamos de la creencia que seamos o de ninguna, y nos atribuyamos o no unos orígenes étnicos más o menos ancestrales, todos nos parecemos y mucho más cuando morimos, así como nuestros camposantos. Si nuestros nombres se disuelven sobre la piedra de las lápidas cuánto más nuestras ideas, nuestra etnia o nuestra confesión.

Tumbas ignotas junto a las vías del tren. Cementerio judio. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Tumbas ignotas junto a las vías del tren. Cementerio judío. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Todas las tumbas son en definitiva semejantes

Cementerio musulmán en Malmoe. Fuente Iglesia Sueca.

Cementerio musulmán en Malmö. Fuente: Iglesia Sueca.

Los nuevos antisemitas

No obstante, tras algo más de dos siglos de ciudadanía sueca y de relativa paz (pues los grupúsculos nazistoides han seguido haciéndose notar), los suecos judíos han empezado a sentir nuevos acosos.  Esta vez no de los fanáticos de una supuesta superioridad aria, sino de jóvenes suecos oriundos de países de confesión islámica que están desmintiendo las esperanzas de integración que sus familias abrigaban para ellos cuando fueron acogidas en Suecia (el 15 % de la población es de origen foráneo).

El caso que parece más preocupante es el de la región de Malmö, la más “multicultural” de Suecia, que cuenta, según cifras de su mezquita (pues el gobierno sueco no recoge datos confesionales ni étnicos) con unos cien mil oriundos de países musulmanes (casi la tercera parte de todos los de Suecia) con al menos 45.000 habitantes vinculados al culto islámico. La congregación de confesión judía de la misma región sólo reúne a 800 judíos en torno a su sinagoga, de los alrededor de dos mil que, según estimaciones recientes, se pueden considerar como judíos suecos en Malmö.

A pesar del diálogo entre los representantes de la comunidad judía y el Consejo Islámico, con sus llamadas a la cordura, y no obstante el cambio de alcalde en las últimas elecciones (el anterior echaba la culpa a la minoría judía de hacerse agredir), en 2012 se produjeron 66 ataques criminales antisemitas en Malmö (multiplicando por tres los de 2011), contra 31 en Estocolmo aunque la capital de la nación triplique en población a la capital regional del sur de Suecia.

Las cifras son oficiales.

Resultado: hay familias suecas que, por pertenecer a la comunidad judía, se están viendo empujadas a dejar la ciudad en la que, ellos y sus antecesores, nacieron y crecieron como ciudadanos de un país tolerante, para ir en busca de lugares donde los grupos de jóvenes islamistas radicales suecos (que parecen considerarse mejores musulmanes que sus propios padres) no les amenacen a ellos y a sus hijos.

¿Run for your lives?

Algunas raposas o conejos han excavado sus madrigueras en las tumbas de este declinante cementerio judío acorralado entre trenes y autopistas.

Madrigueras en una tumba. Cementerio judio. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Madrigueras en una tumba. Cementerio judío. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Mientras tanto, en el centro de Gotemburgo se puede ver desde hace varios meses un cartel de apología de los dos islamistas que atentaron contra una multitud pacífica en Boston (los hermanos Tsarnajev).

Está pegado a un registro de la electricidad, junto al café Berlín, justo en la esquina de una de las avenidas por donde pasa habitualmente la media maratón de la ciudad. Llama la atención su leyenda: Run for your lives.

¿A quién se dirige esta exhortación ambivalente?

Apologia de los hermanos Tsarnajev en calle de Gotemburgo

Apología de los hermanos Tsarnajev en calle de Gotemburgo

Hace poco más de una semana la prensa sueca informaba de que que, reclutados por los Svenska Mujahedeen Fi Ash-Sham, cinco jóvenes musulmanes suecos naturales de Gotemburgo, estudiantes de instituto o de ingeniería, se habían hecho matar recientemente en Siria, explotando como mártires suicidas o combatiendo con grupos afines a Al-Qaida.

Creíamos que en Europa nuestros viejos demonios del odio de raíz religiosa o étnica se habían extinguido, que nuestras democracias habían aprendido de las lecciones del pasado.

Por desgracia, aunque los signos precursores sean aún minoritarios y circunscritos, las lecciones que se derivan de la historia secular del antisemitismo, y lo que está ocurriendo en una dimensión global, aconsejarían que Europa no baje la guardia y que, al mismo tiempo, dedique su solidaridad y su creatividad a evitar que haya jóvenes que reincidan en la barbarie de sus mayores.

Pienso que nos va en ello el futuro de los mejores logros de nuestra civilización.

Símbolo sepulcral. Cementerio judio. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Símbolo sepulcral. Cementerio judío. Gotemburgo. Foto R.Puig.

En la ruta veraniega (IV). Del Pays d’Auge en Normandía a Dötlingen en el Parque Natural de Wildeshauser Geest

11 agosto, 2013
Normandia. Merienda de vacas.Julio 2013. Foto R.Puig.

Normandía. Merienda de vacas.Julio 2013. Foto R.Puig.

Para Jaime y Pascale

En ruta hacia Normandía.

Dejo atrás Toulouse y, al cabo de pocas horas, en el centro de Francia, me interno apenas una media hora por las calles soleadas de Brezolles.

Brezolles

Me preguntaréis el porqué. Pura melancolía de un mediodía caluroso de julio, pues he querido preguntar si hay alguna memoria de los centenares de refugiados de la Guerra Civil española que fueron colocados por las autoridades francesas en esta villa y en otras de la región cuando ya no era sufrible, o porque no les cabían, mantener entre alambradas en los campos del sudoeste a cientos de familias, a miles de personas, que escapaban de la represión desatada por los vencedores.

Iglesia de Brezolles. Foto R.Puig

Iglesia de Brezolles. Foto R.Puig

En Brezolles y otros pueblos pasaron meses y meses nuestros compatriotas expulsados con violencia de su país, incluso cuando ya se había instalado el régimen filonazi y filofranquista de Vichy.  Cada día peor vistos de la población local, algo así como ocurre ahora en Suiza con los asilados, pero a mucho mayor escala, en situación de extrema precariedad y atemorizados por la amenaza de la deportación.

Interrogo a una vieja señora, que por la edad, podría tener algún recuerdo. Nada. Pregunto en una oficina de la mancomunidad de la región. La funcionaria es joven y amable. Me remite al ayuntamiento.

Calle de Brezolles. Foto R.Puig.

Calle de Brezolles. Foto R.Puig.

La alcaldía está cerrada y tardará unas horas en abrir la ventanilla de la tarde.

Debo seguir viaje sin encontrar ecos de lo que el tiempo parece haber sepultado. Cuántos años, cuántas vidas, cuántos dolores y exilios que pasaron por esas calles sin que ya queden vestigios.

Pero alguien ha estudiado la vieja historia  de estos refugiados. Se puede encontrar en este estudio de Jeanine Sodigné-Lostau publicado en 1996 en la revista Matèriaux pour l’histoire de notre temps: «L’accueil des réfugiés civils espagnols de 1936 à 1940. Un exemple : la région Centre»

 Brevemente Chartres

Hago noche en el camping municipal de Chartres.

A la mañana siguiente doy  una vuelta por su catedral y aledaños. Estuve en Chartres en los años sesenta como peregrino, caminando en medio de los trigales de La Beauce, esa llanura interminable que describió Charles Péguy en un soberbio poema del que transcribo algunas estrofas, que no me atrevo a traducir

Étoile de la mer voici la lourde nappe

Et la profonde houle et l’océan des blés

Et la mouvante écume et nos greniers comblés,

Voici votre regard sur cette immense chape

Deux mille ans de labeur ont fait de cette terre

Un réservoir sans fin pour les âges nouveaux.

Mille ans de votre grâce on fait de ces travaux

Un reposoir sans fin pour l’âme solitaire.

Un homme de chez nous a fait ici jaillir,

Depuis le ras du sol jusqu’au pied de la croix,

Plus haut que tous les saints, plus haut que tous les rois,

La flèche irréprochable et qui ne peut faillir.

C’est la tige et le blé qui ne pourrira pas,

Qui ne flétrira point aux ardeurs de l’été,

Qui ne moisira point dans un hiver gâté,

Qui ne transira point dans le commun trépas.

Charles Péguy, Présentation de la Beauce à Notre-Dame de Chartres

Era en medio del calor del verano del 1967. Cuando aún nos quedaban bastantes kilómetros para llegar  las torres y agujas de la catedral se revelaban sobre un mar de espigas. Volví  a fines de los ochenta, pero motorizado.

Chartres. Foto R.Puig

Chartres. Foto R.Puig

En este viaje he venido por carreteras secundarias, parando a trechos entre los campos de cereal, tratando de recuperar mi lejana visión. En vano. Las torres están inevitablemente acompañadas por otras construcciones de la industria agraria o de las conducciones eléctricas. Quizá no he sabido encontrar el emplazamiento y las perspectivas justas.

¿Habrá todavía quien llegue a Chartres haciendo decenas de kilómetros a pie, en medio de trigales?

Mire a la cámara y diga cheese. Chartres.Foto R.Puig

Mire a la cámara y diga «cheese». Chartres.Foto R.Puig

El caso es que siempre es agradable que desde aquella lejana Edad Media sus santos y profetas te reciban con una sonrisa.

Prefiero no seguir a un grupo de japoneses que ejecutan parsimoniosos el rito del famoso laberinto sobre el pavimento del crucero de la catedral.

Prefiero extraviar la vista por las historias sagradas y profanas de sus vidrieras.

Roseton del coro. Chartres. Foto R.Puig.

Rosetón del coro. Chartres. Foto R.Puig.

Para eso he traído mi catalejo.

Le Pays d’Auge

Abeja normanda. Foto R.Puig.

Abeja normanda. Foto R.Puig.

Después de dejar Chartres no tardo mucho en entrar en Normandía por la región de vacas, quesos, manzanos y sidra del Pays d’Auge. Esta provincia normanda se extiende entre París y el macizo bretón. La recorren los río Touques y  Dives. Este último conduce entre meandros las aguas de una meseta de verdes ribazos, pastos y suaves declives sombreados por frondosas arboledas.

Normandía. La destileria. Foto R.Puig.

Normandía. La destileria aún por restaurar. Foto R.Puig.

En una granja del siglo XV que adquirieron casi en ruinas hace veinticinco años, nuestros mejores amigos de París, con mi mujer que ha llegado por avión, me esperan con un almuerzo regional regado con la sidra que ellos mismos producen.

La casa central del conjunto la han restaurado pacientemente con sus propias manos tras documentarse adecuadamente sobre la técnica del “torchis”, utilizando los materiales ancestrales y substituyendo vigas y maderos de sus muros que estaban en mal estado.

Normandia. La granja de Jaime y Pascale. s.XV. Foto R.Puig.

Normandía. La granja de Jaime y Pascale. s.XV. Foto R.Puig.

Este es el resultado. Parece retrotraernos a algunos cuadros de los pintores del Renacimiento.

La mairie del término municipal de Saint Martin du Mesnil-Oury se ve así de presumida aunque modesta y minúscula, como tantas otras de la región, exponente de una sobriedad sabia y campesina.

Caracteristico ayuntamiento normando en Saint Martin du Mesnil Oury. Foto R.Puig.

Característico ayuntamiento normando en Saint-Martin – Mesnil-Oury. Foto R.Puig.

Dos días bien aprovechados, dan para mucho. Por ejemplo, para visitar dos manoirs tradicionales en torno a este territorio,

El de Coupesarte.

Normandia. Chateau de Coupesarte. Foto R.Puig.

Normandía. Chateau de Coupesarte. Foto R.Puig.

Y el Chateau de Grandchamp, aunque en este no es día de visita y tenemos que contentarnos con verlo desde fuera.

Normandia.Chateau de Grandchamp. Julio 2013. Foto R.Puig.

Normandía. Chateau de Grandchamp. Julio 2013. Foto R.Puig.

El museo del queso de Livarot es otra visita obligada. La fábrica es moderna y ofrece un recorrido pedagógico basado en un audiovisual que vamos siguiendo en varias etapas. Las presentaciones se proyectan junto a amplios ventanales que permiten ver cada una de las etapas de la cadena de fabricación.

Empezando por la vaca normanda.

Vaca normanda

Vaca normanda

Genuino queso Livarot. Foto R.Puig.

Genuino queso Livarot. Foto R.Puig.

Y acabando en la sala donde los quesos pasan un período de breve envejecimiento.

Al final, lógicamente, se pasa a la sala de degustación y a la tienda, donde compramos una pieza de cada una de las cuatro variedades que aquí se elaboran: Livarot, Camember, Pont-l’Évêque y Neufchâtel.

Olvidaba decir que incluso tuvimos tiempo de aprender las técnicas de construcción de una vivienda bosquimana, digna de un barón rampante, a cuatro metros del suelo y a caballo de las grandes ramas de una enorme haya.

Albergue bosquimano y su arquitecto con sombrero.. Normadía. Foto R.Puig.

Albergue bosquimano y su arquitecto con su sombrero blanco. Normandía. Foto R.Puig.

Así es como mis amigos parisinos no se contentan con la granja sino que están acabando un refugio de dos pisos en lo alto de un árbol. Nosotros echamos una mano. Algunos padres tienen el detalle de fabricar estos juguetes para sus hijos, aunque puede que sea un pretexto del adulto para realizar sus viejos sueños de infancia.

¡Normandía tiene estas cosas!

Bruselas

Paramos un día en Bruselas para ver amigos. Fue algo breve, pero conseguimos una mesa en una terraza de la Place Jourdan para acompañar con unas Leffe bien frías nuestros cucuruchos de frites. Las del kiosco de esa plaza tienen fama de ser las mejores de la ciudad.

Pero ¿cuál era el acontecimiento más importante de la tarde?

Naturalmente la gimnasia sueca al aire libre sobre el césped del Parque del Cincuentenario.

Gimnasia sueca en el Parque del Cincuentenario. Bruselaas. Foto R.Puig.

Gimnasia sueca en el Parque del Cincuentenario. Bruselas. Foto R.Puig.

Unos doscientos entusiastas se entregaban en cuerpo y alma a los ejercicios, ya clásicos en Suecia y en varias capitales europeas, de la renombrada marca sin ánimo de lucro Friskis och Svettis.

The Swedish way en Bruselas. Foto R.Puig

The Swedish way en Bruselas. Foto R.Puig

Esta vez sólo vimos los toros desde la barrera.

+++++++++++++++++++++++++

Dötlingen

Iglesia de San Fermin. s.XIII. Dotlingen. Foto R.Puig.

Iglesia de San Fermin. s.XIII. Dötlingen. Foto R.Puig.

Varias horas después de abandonar Bruselas el ritmo sosegado del viaje y el excelente buen tiempo animaban a hacer noche en el camino. Así que nos internamos en el Parque Natural de Wildeshauser Geest, en dirección de Dötlingen.

Casa de labranza. Dotlingen. Foto R.Puig.

Casa de labranza. Dötlingen. Foto R.Puig.

Hacía años, en una noche muy lluviosa de setiembre había encontrado hospedaje ahí en el Waldhotel, propiedad de la familia Spille, cuidado y servido por ellos mismos.

Atardecer en Dotlingen. Foto R.Puig

Atardecer en Dötlingen. Foto R.Puig

Esta vez no llovía y la tarde tenía un final esplendoroso, con lo cual pudimos visitar este pequeño pueblo, situado en medio de una naturaleza ordenada desde hace siglos por las familias que la han cultivado durante muchas generaciones.

Aunque haya que entenderse en un inglés elemental y recurriendo al alemán que aún recuerda mi mujer de sus tiempos del instituto, la comunicación es cordial y el trato amabilísimo, no sólo en el hotel sino a la puerta de la sala de eventos, donde esa tarde el aparato digital del cine ambulante, que lleva de pueblo en pueblo una señora en camioneta, proyectaba una comedia americana reciente, doblada al alemán.

A la salida, la comunidad local se reunía para tomar unas copas bajo un cielo de atardecer benigno. Entre las próximas actividades que se anunciaban, un espectáculo musical (kabarett)  en la iglesia.

Anuncio de farsa festiva en la iglesia de Dotlingen. Foto R.Puig.

Anuncio de farsa festiva en la iglesia de Dötlingen. Foto R.Puig.

Para que aprecien mis lectores que la madre Merkel también es objeto de bromas en su propia patria, reproduzco la publicidad que anunciaba el festejo con la colaboración de un conocido artista de Urbino. La canciller en pose de madonna con su delfín en los brazos.

Nos acercamos,  acompañados por las ovejas de un rebaño alborotado, a un estanque que a buen seguro habría podido inspirar a Schiller.

Atardecer en Dotlingen. Foto R.Puig

Atardecer en Dötlingen. Foto R.Puig

Un ave cazadora aguardaba con el pico dispuesto a que asomase alguna incauta rana.

Un ave al acecho. Dotlingen. Foto R.Puig

Un ave al acecho. Dötlingen. Foto R.Puig

……………………………………………………….

El anuncio del irreverente sainete nos había picado la curiosidad y nos acercamos a la iglesia que lleva la advocación de San Fermín y que fue reconstruida tras las la última guerra. Ha sobrevivido ahí desde el siglo XIII.

Memorial de los caídos y de la barbarie de las guerras

Iglesia de San Fermin. s.XIII. Dotlingen. Foto R.Puig.

Iglesia de San Fermin. s.XIII. Dötlingen. Foto R.Puig.

Tras el ábside,  el monumento a los soldados de Dötlingen caídos en varias guerras.

Monumento a los muertos de todas las guerras. Dotlingen. Foto R.Puig.

Monumento a los muertos de todas las guerras. Dötlingen. Foto R.Puig.

Me diréis que será como tantos otros. En Francia los hay por todas partes, todos según el mismo patrón, en España son problemáticos pues reflejan las divisiones de nuestra guerra civil y durante décadas sólo nombraban a los caídos del lado ganador. En toda Europa son miles.

Hay dos aspectos que nos han emocionado en el de Dötlingen.

Monumento a los soldados del pueblo muertos en la guerra Franco Prusiana. Dotlingen. Foto R.Puig.

Monumento a los soldados del pueblo muertos en la Guerra Franco-Prusiana. Dötlingen. Foto R.Puig.

Familias diezmadas

El primero es común con similares memoriales en iglesias o pueblos de Europa.

Lo que ocurre es que destaca el apellido de nuestros amables hoteleros: dos Spille muertos en las guerras franco-prusianas entre 1886 y 1871, otro en la guerra 1914-1918 y otros dos en la de 1939-1945.

Monumento a los soldados del pueblo muertos en la I y la II guerras mundiales.Dotlingen. Foto R.Puig.

Monumento a los soldados muertos en la I y la II guerras mundiales naturales de Dötlingen. Foto R.Puig.

En total, cinco varones de esa familia sacrificados a la irracionalidad de sus kaiser y sus führer en el espacio de sesenta años de la historia de Europa. Del mismo modo contamos otros cinco combatientes de la familia Poppe, cinco de la familia Meyer, seis Ulrich, seis Stolle

¿para qué seguir?

A nosotros forasteros nos impresiona y emociona. A los vecinos de este pequeño pueblo les recuerda además a bisabuelos, abuelos, padres, tíos, hombres de carne y hueso cuyos retratos conservará su propia familia, enviados a las trincheras y a los mataderos de los campos de batalla de Europa.

Generaciones de soldados de la mismas familias enviados a la muerte. Dotlingen. Foto R.Puig.

Generaciones de soldados de la mismas familias enviados a la muerte. Dötlingen. Foto R.Puig.

Esos memoriales se remontan a 1866, pero seguramente, si hubiese registros, se podrían relatar las mismas tragedias a lo largo de varios siglos.

Hoy, los alemanes y los demás europeos, hemos dejado atrás las guerras entre nosotros y podemos sonreír con la parodia de los que nos gobiernan.

Pero a las generaciones de hoy hace falta explicárselo.

Eso me lleva al segundo aspecto.

Meditación de la guerra

Hay algo bajo el sauce detrás de la iglesia que nos ha impresionado, sobre todo por alzarse con su sobriedad y su modestia, en un pequeño pueblo de esa Alemania que tantas guerras desencadenó en el pasado, generando el sacrificio de millones de alemanes, de europeos y de combatientes llegados del otro lado del mar.

Monumento a los muertos de todas las guerras. Dotlingen. Foto R.Puig.

Monumento a los muertos de todas las guerras. Dötlingen. Foto R.Puig.

Hay una piedra que recuerda a una bayoneta o una espada alzada y una plancha de hierro colado que semeja la sombra crepuscular que el arma proyecta. Al menos, así lo he entendido yo y creo que cualquiera que se recoja a pensar ante este pequeño monumento acabará viendo algo parecido.

No hay en el lugar nada que lo explique, sólo esa sombra de hierro en la que se han caligrafiado, taladradas,  varias palabras:

Mord: Asesinato

Asesinato. Dotlingen. Monumento a todas las víctimas de las guerras. Foto R.Puig.

Asesinato. Dötlingen. Monumento a todas las víctimas de las guerras. Foto R.Puig.

Zwangsarbeit: Trabajo forzado.  Vertreibung: Expulsión

Trabajo forzado. Dotlingen. Monumento a todas las víctimas de las guerras. Foto R.Puig.

Trabajo forzado.Expulsión. Dötlingen. Monumento a todas las víctimas de las guerras. Foto R.Puig.

Verfolgung : Persecución. Flucht: Huida

Persecucion y quema.Monumento a todas las víctimas de las guerras. Foto R.Puig.

Persecución. Huida. Dötlingen Monumento a todas las víctimas de las guerras. Foto R.Puig.

Al buen entendedor, pocas palabras bastan.

Pero de Dötlingen nos llevamos también la imagen de su roble milenario que ha sobrevivido a tanta violencia bélica, a tantas exacciones y matanzas, y es uno de los símbolos del lugar. Sigue viviendo y floreciendo muy cerca del memorial de aquellos a los que sus gobernantes enviaron a matar y a morir en nombre de ideologías insanas, de odios nacionalistas o raciales y de intereses territoriales y mercantilistas.

El árbol no tiene inscrita ninguna palabra, ningún nombre, pero hablar habla.

El roble milenario símbolo del pueblo. Dotlingen. Foto R.Puig.

El roble milenario símbolo del pueblo. Dötlingen. Foto R.Puig.

En la ruta veraniega (III): Toulouse (III), Fisionomías (VIII) y otras fascinaciones del museo de Les Augustins

4 agosto, 2013
Cabeza femenina. s.XV.Les Augustins. Foto R.Puig.

Cabeza femenina. s.XV.Les Augustins. Foto R.Puig.

Para Rodolfo y Marta

Fue un monasterio construido entre los siglos XIV y XV. La Revolución Francesa y sus avatares, entre los cuales se cuentan las requisiciones de ese periodo y de las guerras napoleónicas, así como las obras que proceden de iglesias existentes o desaparecidas, más lo que la Academia de Toulouse tenía, el Louvre ha prestado y no pocos legatarios han donado, han ido constituyendo una colección imponente de obras de arte que se extiende desde los capiteles románicos del siglo XII a las obras de las primeras décadas del siglo XX. Es el monasterio-museo de Les Augustins.

Este visitante tiene, cómo no,  sus preferencias, por no decir sus manías. Este recorrido las presenta por caprichoso paquetes.

Fisionomías y expresiones

Gargola erecta. Claustro.Les Augustins. Foto R.Puig.

Gárgola erecta. Claustro.Les Augustins. Foto R.Puig.

Empiezo por la boca. En primer lugar una que aúlla, la de un lobo o perro de grandes fauces. Cuento hasta doce similares en posición vertical. Alguna vez tuvo su finalidad funcional, la de achicar el agua desde las cornisas de una iglesia gótica, probablemente demolida, pues creo que son sus gárgolas las que, perdida su  horizontalidad, se alinean en el claustro del museo.

Galeria de gargolas. Claustro.Les Augustins. Foto R.Puig.

Galeria de gárgolas. Claustro.Les Augustins. Foto R.Puig.

A su lado un grupo de aplicadas alumnas se ejercita en el arte del dibujo.

Del rostro canino a la expresión humana

Y perdonadme que no vaya ordenadamente por salas, pues la boca de los lobos me lleva a otras bocas sibilinas o proféticas.

Jean Bauduy. s.XVI. Sibila del deambulatorio de Saint Sernin. s.XVI. Detalle.  Les Augustins. Foto R.Puig.

Jean Bauduy. s.XVI. Sibila del deambulatorio de Saint Sernin. s.XVI. Detalle. Les Augustins. Foto R.Puig.

Si la memoria no me engaña no he visto antes esculturas que estén modeladas en actitud de mover los labios como estas figuras de sibilas y profetas, en terracota, provenientes del deambulatorio de la basílica de Saint Sernin, de la que hemos hablado hace bien poco.

Jean Bauduy. s.XVI. Sibila del deambulatorio de Saint Sernin. s.XVI. Les Augustins. Foto R.Puig.

Jean Bauduy. s.XVI. Sibila del deambulatorio de Saint Sernin. s.XVI. Les Augustins. Foto R.Puig.

Jean Bauduy. s.XVI. Sibila del deambulatorio de Saint Sernin. s.XVI. Les Augustins. Foto R.Puig.

Jean Bauduy. s.XVI. Sibila del deambulatorio de Saint Sernin. s.XVI. Les Augustins. Foto R.Puig.

Es bastante lógico que para el ingenuo y minucioso artista del siglo XVI una sibila ha de profetizar  sibilinamente y un profeta ha de anunciarnos con su palabra el futuro. Así que sus obras, en tamaño más que natural han de mover los labios.

ean Bauduy. s.XVI. Profeta del deambulatorio de Saint Sernin. s.XVI. detalle.  Les Augustins. Foto R.Puig.

Jean Bauduy. s.XVI. Profeta del deambulatorio de Saint Sernin. s.XVI. Detalle. Les Augustins. Foto R.Puig.

Y como no hablan por iniciativa propia, sino poseídos por el Espíritu Santo, parece normal que tengan los ojos cerrados.

Por lo que se refiere a José de Arimatea los tiene entreabiertos y llorosos mientras sostiene los pies de Cristo muerto al que están envolviendo en el sudario.

Jose de Arimatea. Detalle de Sepelio de Cristo. s.XV. Les Augustins. Foto R.Puig.

Jose de Arimatea. Detalle de Sepelio de Cristo. s.XV. Les Augustins. Foto R.Puig.

También en éxtasis debía de estar esta santa teresa medieval procedente de un grupo escultórico sepulcral del siglo XIV.

Cabeza de monja. s.XIV. Les Augustins. Foto R.Puig.

Cabeza de monja. s.XIV. Les Augustins. Foto R.Puig.

Tan es así que, cuando algún sans culotte le machacó la nariz en los  años del furor revolucionario, sus ojos siguieron abiertos a una visión ultramundana.

Cabeza de monja. s.XIV. Detalle. Les Augustins. Foto R.Puig.

Cabeza de monja. s.XIV. Detalle. Les Augustins. Foto R.Puig.

No podemos en cambio atribuirle rasgos místicos a esta bella durmiente decimonónica, viva expresión del terror  en plena pesadilla.

Un dragón de voraz apetito intenta poseerla y no hay ningún arcángel que venga a librarla.

Pesadilla. Eugene Thivier. ss.XIX a XX. Les Augustins. Foto R.Puig.

Pesadilla. Eugène Thivier. ss.XIX a XX. Les Augustins. Foto R.Puig.

A falta de un San Jorge, el mismo San Miguel hubiese cumplido bien la tarea y devuelto la dulzura de un sueño sosegado a la bella.

El demonio derrotado por San Miguel Detalle. Les Augustins. Foto R.Puig.

El demonio derrotado por San Miguel Detalle. Les Augustins. Foto R.Puig.

Lucifer, derrotado, se rendiría a sus pies.

¿O habría hecho falta un obispo con la cruz de espantar diablos y herejías en alto, pronunciando las palabras que dictan los protocolos de los exorcistas diplomados?

El cardenal Lavigerie hacia 1898 por Alexandre Falguiere. Les Augustins. Foto R.Puig.

El cardenal Lavigerie hacia 1898 por Alexandre Falguière. Les Augustins. Foto R.Puig.

Pero, en este caso, no es el cardenal Rouco y Varela con su equipo de exorcistas diocesanos quien se enfrenta a las fuerzas del diablo. No, aquí se trata del fundador de los Padres Blancos, el cardenal Charles Martial Lavigerie (1825-1892), en actitud protectora de doncellas poseídas, justo ante las mismas escaleras junto a las cuales se extiende el cuerpo sensual de la empavorecida durmiente.

La verdad es que esa escalera, llena de tentaciones sensuales, está necesitada de una aspersión diaria con hisopos de agua bendita.

Danzante en marmol y su proyecto en escayola. Alexandre Falguiere. Les Augustins. Foto R.Puig.

Danzante en mármol y su proyecto en escayola. Alexandre Falguière. Les Augustins. Foto R.Puig.

La ocupan, junto a otros desnudos masculinos y femeninos, unas danzarinas provocadoras.

Así como, llegados al rellano superior, nos recibe una Diana joven y desafiante con sus ojos, esta vez bien abiertos, su mirada directa, su aplomo y un esbozo de sonrisa que es toda una profecía.

Diana por Alexandre Falguiere. 1897. Les Augustins. Foto R.Puig.

Diana por Alexandre Falguière. 1897. Les Augustins. Foto R.Puig.

A pesar de los ciento quince años que han transcurrido desde que esta obra se esculpiese a fines del siglo XIX ¡no me diréis que su coiffure no es actual!

No faltan otras miradas femeninas que nos cautiven en las salas de pintura, de Les Augustins.

Retrato de mujer. Francesco Solimena. ss.XVII a XVIII. Les Augustins. Foto R.Puig.

Retrato de mujer. Francesco Solimena. ss.XVII a XVIII. Les Augustins. Foto R.Puig.

Otro ejemplo,  un retrato de una niña, seguramente del XVIII, cuyo autor me escapó, que sigue ahí, atravesando el espesor de los siglos, como si su tez se iluminará con la brisa de este mismo verano.

Retrato infantil. Les Augustins.  Foto R.Puig.

Retrato infantil. Les Augustins. Foto R.Puig.

Realismo social decimonónico

Las obras piadosas del museo no cesan de reclamar nuestra atención.  La fisionomía de un devoto monaguillo, ataviado como un cardenal casi prefigura en su candor a un futuro papa en este detalle del cuadro de Alexandre Antigna (1817-1878) sobre la procesión del Corpus.

Monaguillo de la Fiesta del Corpus . Alexandre Antigna. 1855.Les Augustins. Foto R.Puig.

Monaguillo de la Fiesta del Corpus . Alexandre Antigna. 1855.Les Augustins. Foto R.Puig.

Otro Alexandre, pintor y escultor, Alexandre Falguière (1831-1900) viajaba por España a finales del siglo XIX y se fijó más bien en otras procesiones, las de nuestros desarrapados de la época, en este caso dos niños enanos con zurrón y campanilla de mendigar, a quienes retrató de acuerdo con el realismo que había puesto en marcha en Francia la pintura de Gustave Courbet (1819-1877), precedido mucho antes por nuestro Goya, por no remontarnos a Velázquez y a Murillo (tan venerado en Francia).

Enanos españoles con muletas. Alexandre Falguiere. c. 1880. Les Augustins.

Enanos españoles con muletas. Alexandre Falguière. c. 1880. Les Augustins.

Quién sabe si alguno que se hizo pequeño como un niño (Jesús dixit) llegó jamás a papa.

Y, a propósito ¿sabe alguien cuál ha sido el papa más bajito de la historia? ¿No habrá sido la estatura reducida de algún papa lo que motivó el uso de la tiara papal? Es un tema de investigación que puede que hayan tratado los historiadores. Si encuentro algo lo consignaré en futuras entradas.

A la misma corriente realista pertenece este grupo familiar anonadado por la pobreza y por los desastres que sobre sus privaciones sigue acumulando ese destino que les ha dejado empantanados en medio del camino en un crudo invierno.

Alexandre Antigna. c.1855. Les Augustins. Foto R.Puig.

Alexandre Antigna. c.1855. Les Augustins. Foto R.Puig.

La muerte del caballo es un hachazo cruel de la mala fortuna. El padre, demasiado consciente de lo crítico de la situación, está abatido y son los niños los que encienden una hoguera. Otro pequeño se preocupa por el abuelo, a quien se vislumbra dentro del carromato, y corre la modesta cortina para protegerle del frío.

Aquí los niños recogen leña para la supervivencia, mientras en el cuadro anterior, del mismo pintor y del mismo año, esparcían pétalos para la procesión eucarística.

Fiesta del Corpus. Alexandre Antigna. 1855.Les Augustins. Foto R.Puig.

Fiesta del Corpus. Alexandre Antigna. 1855.Les Augustins. Foto R.Puig.

Conviene notar que este tipo de obras de la vida de la gente común, a veces dulces y a menudo patéticas, cosechaba grandes triunfos en el Salón anual de París, como reacción a la grandilocuencia de los grandes lienzos históricos del neoclásico francés.

Si la madre del pobre grupo está petrificada por la angustia con un bebé en brazos, volvamos al siglo XVI y contemplemos la talla polícroma de Notre Dame de Grasse (de gracia), una virgen joven, ataviada ricamente, que mira en una dirección, mientras el niño lo hace hacia la opuesta. Dicen que simboliza la distribución de tareas entre la Virgen y Jesús, ambos atentos a todo lo que les pidan los cristianos de cualquier lado que las súplicas vengan.

Notre Dame de Grasse. s.XV.Les Augustins. Foto R.Puig.

Notre Dame de Grasse. s.XV.Les Augustins. Foto R.Puig.

Yo lo veo de otro modo. A mí me parece que la madre está cansada (puede que el niño haya dado bastante la tabarra e incluso tenga pis en los pañales) y está pidiendo que alguien se lo coja un ratito. Al fin y al cabo, estamos en plena época de un gótico permeado de realismo  y trufado de guiños familiares. Amén.

…………….

Pero, si de guiños se trata ¿qué me decís de este Herodes del siglo XII que ha perdido la cabeza y está haciéndole carantoñas a Salomé (lo que, como es notorio, hizo perder otra cabeza).

Herodes hace carantoñas a  Salomé. Sala de los capiteles. Les Augustins. Foto R.Puig.

Herodes hace carantoñas a Salomé. Sala de los capiteles. Les Augustins. Foto R.Puig.

Está en la fascinante sala de capiteles románicos.

Sala de los capiteles. Les Augustins. Foto R.Puig.

Sala de los capiteles románicos. Les Augustins. Foto R.Puig.

Se trata de un lugar repleto de mitología, de simbolismos y de bestiarios medievales.

Ángeles y obispos

En materia de cabezas cortadas no queda a la zaga el obispo cefaloforo (el que lleva en sus manos su propia cabeza)

Obispo cefaloforo. s. XV.Les Augustins. Foto R.Puig.

Obispo «cefaloforo». s. XV.Les Augustins. Foto R.Puig.

ni en materia de símbolos el forzudo obispo que sostiene, doblado por su peso, el edificio de una iglesia que, potentado él, donó a su diócesis.

El obispo Tissendier donando la capilla de Rieux. s.XIV. Les Augustins. Foto R.Puig.

El obispo Tissendier donando la capilla de Rieux. s.XIV. Les Augustins. Foto R.Puig.

En reconocimiento a su munificencia lo esculpieron así, de acuerdo con una corriente iconográfica muy socorrida del medioevo, como vimos el verano pasado en Tréveris.

No quisiera aburriros. Pero es que los ángeles músicos son parte de mi safari fotográfico y de mis preferencias. Así que ahí van cuatro sin más comentarios.

Angel organista. s.XV. Les Augustins. Foto R.Puig.

Ángel organista. s.XV. Les Augustins. Foto R.Puig.

Angel trompetista. s.XV. Les Augustins. Foto R.Puig.

Ángel trompetista. s.XV. Les Augustins. Foto R.Puig.

Virgen y niño con angeles músicos. El angel arpista.s.XVI. Les Augustins. Foto R.Puig.

Virgen y niño con angeles músicos. El angel arpista.s.XVI. Les Augustins. Foto R.Puig.

Virgen y niño con angeles músicos. El angel organista.s.XVI. Les Augustins. Foto R.Puig.

Virgen y niño con ángeles músicos. El ángel organista.s.XVI. Les Augustins. Foto R.Puig.

¡Ah! ¡Y una angelical guitarrista de época más reciente!

Henri Van Gorp. Nina tocando una romanza. ss.XVIII a XIX. Romanza. Les Augustins. Foto R.Puig.

Henri Van Gorp. Nina tocando una romanza. ss.XVIII a XIX. Les Augustins. Foto R.Puig.

Pierre-Henri de Valenciennes

Andaba yo un poco triste pues, no encontraba obra de aquel ilustre paisajista de Toulouse que pintó sus mejores obras en Roma. Me refiero a mi admirado Pierre-Henri de Valenciennes (1750-1819) , de quien ya he tratado en este blog.

Estaba yo casi tan malhumorado como Marc Arcis (1655-1739) cuando modeló su autorretrato.

Autorretrato de buen humor de Marc Arcis. ss. XVII a XVIII. Les Augustins. Foto R.Puig.

Autorretrato de buen humor de Marc Arcis. ss. XVII a XVIII. Les Augustins. Foto R.Puig.

Y a mi desesperanza vino a contribuir una guardiana de la sala de pintura del XIX que, tras preguntarle, me dijo que no había nada de él en el principal museo de su ciudad natalicia. Así que mi sorpresa fue muy grata al encontrar cuatro lienzos del ilustre pintor nacido en Toulouse, autor de muchos paisaje de Roma y el Lazio, en la sala contigua.

Os dejo aquí testimonio de tres de ellos.

Dos paisajes romanos, donde la luz de la campiña me trae recuerdos.

Paisaje cerca de Roma. Pierre Henri de Valenciennes. Museo de Les Augustins. Foto R.Puig

Paisaje cerca de Roma. Pierre Henri de Valenciennes. Museo de Les Augustins. Foto R.Puig

Campiña romana. Pierre Henri de Valenciennes.s.XIX. Les Augustins. Foto R.Puig.

Campiña romana. Pierre Henri de Valenciennes.s.XIX. Les Augustins. Foto R.Puig.

Y un paisaje con anécdota histórica.

Ciceron descubre la tumba de Arquimedes. Pierre Henri de Valenciennes. 1787.Museo de Les Augustins. Foto R.Puig.

Cicerón descubre la tumba de Arquímedes. Pierre Henri de Valenciennes. 1787.Museo de Les Augustins. Foto R.Puig.

Es un placer volver de vez en cuando al Lazio, pues en aquellas luminosas tierras comencé este blog.

En el museo hay un cuadro inacabado de otro pintor francés de Roma, donde se aprecia el proceso minucioso de elaboración del lienzo.

Valle del Tiber. Nicolas Didier Boguet.ss.XVIII a XIX. Les Augustins. Foto R.Puig.

Valle del Tíber. Nicolas Didier Boguet.ss.XVIII a XIX. Les Augustins. Foto R.Puig.

Colofón

Una de las joyas del museo es un Rubens de 1635, un Cristo crucificado entre los ladrones que, como reza la cartela, debió de ser donado graciosamente («envoi» del gobierno imperial en 1805) por la iglesia de los Capuchinos de Amberes a los ejércitos de Napoleón, como agradecimiento por su pacífica liberación de los territorios belgas.

Rubens. Cristo y los ladrones.1635.  Altar de los Capuchinos de Amberes. Botin imperial. 1805. Foto R.Puig..

Rubens. Cristo y los ladrones,1635 del altar de los Capuchinos de Amberes. Remesa del gobierno imperial en1805. En el museo desde el 2004. Foto R.Puig..

Ironía aparte, en realidad, el ocupante francés decretó la supresión de la orden de los Capuchinos en 1796 y entre 1803 y 1804 el convento y la iglesia de la orden en Amberes, que databan de fines del siglo XVI, fueron demolidos y substituidos por mansiones particulares.

De su altar mayor proviene este cuadro soberbio. Al respecto se me ocurren algunas cosas. Por ejemplo, que en Europa hemos tenido también nuestros talibanes y de eso no hace tanto. Sólo que los nuestros, a diferencia de los de hoy, también demolían pero se quedaban con las mejores piezas para especular en el mercado  del arte.  Por las vueltas que da la historia, el cuadro salió de un convento que la revolución demolió en Flandes y acabó en otro convento que la misma revolución confiscó en Toulouse. Lo que no ha variado es que Cristo sigue crucificado entre ladrones.

Sea como sea, hayan pensado o no los belgas en reclamarlo, el caso es que, testimonio del genio de Rubens, deslumbra hoy al visitante en la nave lateral izquierda de la iglesia del antiguo monasterio de los Agustinos de Toulouse. Unos frailes capuchinos lo encargaron y en el convento que fue de frailes agustinos se expone ahora por obra y gracia de la guerra. A quien la Diosa Razón se la dio, las Musas se la bendigan.

No voy a seguir hablando de otras obras señeras que el museo exhibe, legados de invasiones, requisiciones armadas y negocios de la familia Bonaparte y de sus generales en los países ocupados.

De todos modos, la verdad es que en Toulouse estas obras de arte están hoy bien aclimatadas y cuidadas.