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En la ruta veraniega (II): Toulouse (II). En el museo de Les Abattoirs (los antiguos mataderos)

28 julio, 2013
Toulouse. Vista del Garona desde la orilla de Les Abattoirs. Foto R.Puig.

Toulouse. Vista del Garona desde la orilla de Les Abattoirs. Foto R.Puig.

Por toda Europa, los imponentes edificios donde antes se sacrificaban las reses se han ido rehabilitando para sacrificar al arte y la cultura, de preferencia contemporáneos. Lo he podido comprobar en los antiguos mataderos de Madrid, en el Campo Boario en Roma y lo acabo de comprobar en Les Abattoirs de Toulouse.

Toulouse. Nave principal de Les abattoirs. Foto R.Puig.

Toulouse. Nave principal de Les Abattoirs. Foto R.Puig.

Guiado por viejo amigo Rodolfo, pude visitar este museo de arte moderno y contemporáneo, no lejos de la poderosa corriente del Garona y de la plaza del Dr. Maurice Pujol “médico de los hospitales y de los pobres” (1883-1972) en el barrio de Saint-Cyprian.

Toulouse. En la plaza del Dr.Pujol. Foto R.Puig.

Toulouse. En la plaza del Dr.Pujol. Foto R.Puig.

Cerca del museo nos hubiese gustado dar unas vueltas sobre el rinoceronte del Beau Manège, el romántico tiovivo de los años 30, rehabilitado por la Asociación La Machine. Pero este histórico juguete no es para quienes nacimos no mucho después de su época dorada, cuando aún lo movían sus mecanismos originales.

Toulouse. Rinoceronte del Beau Manège. Foto R.Puig.

Toulouse. Rinoceronte del Beau Manège. Foto R.Puig.

Así que nos contentamos con verlo girar para disfrute de la infancia.

LOS ‘JUGUETES’ DE LA FAMILIA SMITH

Obras de Tony Smith. Toulouse Les Abattoirs. 2013.Foto R.Puig

Obras de Tony Smith. Toulouse Les Abattoirs. 2013.Foto R.Puig

En cualquier caso, ya dentro de Les Abattoirs, nos sentimos inmersos en el ambiente adecuado para un ludópata del arte, las creaciones de Tony Smith y de sus hijas, Kiki y Seton, en una amplia exposición temporal. La verdad es que podríamos extendernos sobre varios aspectos de la colección permanente, pero la familia Smith nos ocupó casi toda la visita.

La pasión serena por las estructuras primarias

Tony Smith (1912-1980), arquitecto, pintor y escultor, domina la muestra con sus juegos de formas, trufados de cálculo matemático, resultado de su habilidad combinatoria y geométrica.

Tony Smith. Maqueta de casa para orilla del mar. Foto R.Puig

Tony Smith. Maqueta de casa para orilla del mar. Foto R.Puig

Fue uno de los primeros minimalistas en los años 60 en los Estados Unidos, en quien muchos se han inspirado y del que no pocos han copiado.

Serie Louisenberg. Tony Smith. Toulouse. Les Abattoirs. 2013.Foto R.Puig

De la serie Louisenberg. Tony Smith. Toulouse. Les Abattoirs. 2013.Foto R.Puig

Muchos le hemos admirado a través de sus obras antes de saber a quién se debían.

Cuando se analizan sus trabajos, se comprende mejor que, en este como en otros campos de la creación humana, una forma aparentemente simple puede ocultar complejidades (y obsesiones) insospechadas.

Combinatoria de la Serie Louisenberg. Dibujo deTony Smith. Toulouse Les Abattoirs. 2013.Foto R.Puig

Combinatoria a partir de tres formas básicas de la Serie Louisenberg. Dibujo deTony Smith. Toulouse Les Abattoirs. 2013.Foto R.Puig

Tony Smith. Sin título.   Foto R.Puig

Tony Smith. Sin título. Foto R.Puig

Tony Smith. Sin título. Foto R.Puig

Tony Smith. Sin título. Foto R.Puig

Tony Smith. Sin título. Foto R.Puig.

Tony Smith. Sin título. Foto R.Puig.

Narrativa mitológica

Kiki Smith (1954-) es hija de Tony.  Junto con su hermana Seton vivió inmersa en el ambiente artístico de la familia (el taller del padre y la carrera de bailarina renombrada de la madre).

De niñas, las hermanas ayudaban al padre a construir los dodecaedros y tetraedros de sus proyectos escultóricos.

Me centro aquí en tres de sus esculturas, dos de ellas de acentuada carga simbólica.

Una visión feminista de la creación de una Eva de edad madura a partir de no se sabe bien si de la costilla de un Adán licántropo o de una loba primigenia.

Rapture. Kiki Smith. Toulouse Les Abattoirs. 2013.Foto R.Puig

Rapture. Kiki Smith. Toulouse Les Abattoirs. 2013.Foto R.Puig

La siguiente es una expresiva alegoría de la mujer como hija de la gacela

Born. Kiki Smith. Toulouse Les Abattoirs. 2013.Foto R.Puig

Born. Kiki Smith. Toulouse Les Abattoirs. 2013.Foto R.Puig

La tercera es parte de un conjunto titulado “La Anunciación”.

Mensajero. Kiki Smith. Toulouse Les Abattoirs. 2013.Foto R.Puig

Mensajero. Kiki Smith. Toulouse Les Abattoirs. 2013.Foto R.Puig

Recrea a un flotante mensajero de aire misterioso y mudo. Una especie de portador de ambiguas nuevas que parece reservarse, dejándonos el trabajo de adivinarlas.

……………

De la fotógrafa de la familia, Seton Smith (1955 -), no he registrado directamente las obras expuestas, pero pueden apreciarse algunas fotografías de adustos paisajes, que creo recordar son suyas, en el fondo de la sala donde se exponen varios formas minerales de su padre.

Obras de Tony Smith.  Toulouse Les Abattoirs. 2013.Foto R.Puig

Obras de Tony Smith. Toulouse Les Abattoirs. 2013.Foto R.Puig

El próximo domingo volveremos con más cosas de Toulouse.

Por el momento, escapando del calor que hacía aquel día, podemos imaginarnos engullidos en el interior de las refrescantes entrañas del pez del Beau Manège.  Al fin y al cabo dicho acto, surrealista y bíblico, no desentonaría cerca de las esculturas de Kiki Smith.

Toulouse. El pez voraz del Beau Manège. Foto R.Puig.

Toulouse. El pez voraz del Beau Manège. Foto R.Puig.

Por mi ruta veraniega: el Col de Puymorens, Tarascon-sur-Ariège y Toulouse (I)

22 julio, 2013
Fachada del viejo Toulouse. Foto R.Puig.

Fachada del viejo Toulouse. Foto R.Puig.

 En ruta

En julio me transporto a Suecia. La costumbre desde hace algunos años es hacerlo por tierra al volante de mi vieja furgoneta.

En el Col de Puymorens. Foto.R.Puig

En el Col de Puymorens. Foto.R.Puig

Este año, tras dejar Els Poblets y pasar por Puigcerdá, el túnel pirenaico del lado francés estaba en obras, así que hubo que hacer algunas curvas para atravesar por arriba en dirección de Toulouse.

A pesar del calor de esa segunda semana de julio, aún se veía nieve por las cumbres que dominan el Col de Puymorens, un puerto situado a 1995 metros sobre el nivel del mar.

En el Col de Puymorens. Foto.R.Puig

En el Col de Puymorens. Foto.R.Puig

Cuando ya caía la tarde y decaían las fuerzas no hubo otro remedio que hacer noche en el camping de Pré Lombard en Tarascon-sur-Ariège.  Demasiado grande, ya que es uno de esos campings para pasar las vacaciones en roulote o bungalow  y pagar por sus instalaciones y sus shows vespertinos. No es un lugar de calma, pero el paisaje es soberbio.

Pré Lombard. Tarascon-sur-Ariège. Foto R.Puig

Pré Lombard. Tarascon-sur-Ariège. Foto R.Puig

Tras dormir pasablemente gracias al ungüento antimosquitos, dejé el camping sin pena ni gloria para llegar en menos de dos horas a Toulouse.

TOULOUSE (I)

Calle del Toro. Toulouse. Foto R.Puig.

Calle del Toro. Toulouse. Foto R.Puig.

En Toulouse me espera la hospitalidad de un  viejo compañero de estudios de filosofía en la Italia de finales de los años sesenta y de su esposa. No nos hemos visto desde entonces, así que hablaremos largo y tendido paseando por la ciudad como si el tiempo no hubiera pasado

¿Y quién mejor que un amigo historiador para resumir en una visita de dos días el espíritu y los largos siglos de vida de la “ciudad rosa”? Construida a base de ladrillo, el apodo le viene del color de este material.

El arte del balcón. Toulouse. Foto R.Puig.

El arte del balcón. Toulouse. Foto R.Puig.

Deambulamos el primer día por sus calles y admiramos sus balconadas.

En el Capitolio o Ayuntamiento

Plaza del Capitolio de Toulouse. Foto R.Puig.

Plaza del Capitolio de Toulouse. Foto R.Puig.

Los miembros del consejo de la ciudad, del llamado Capitolio, se denominaban en occitano, los capitouls.

Por cierto que las calles están rotuladas en esta lengua a caballo entre las lenguas romances de la península ibérica y las itálicas.

Las placas de plazas y calles en francés y en occitano. Toulouse. Foto R.Puig.

Las placas de plazas y calles en francés y en occitano. Toulouse. Foto R.Puig.

Las telas y frescos de las salas del Ayuntamiento son un interesante ejercicio de  pedagogía histórica, a la manera de otros edificios oficiales en Francia.  En la sala de los Ilustres y en la gran nave donde se celebran los matrimonios civiles, campa la narración de la vida y la historia de Toulouse pintada por artistas de la ciudad.

El enorme fresco central alude a la trágica epopeya de los cátaros y de cómo el intolerante Simón de Monfort no vivió para seguir gozando con las masacres que incitaba (“¡matadlos a todos Dios reconocerá a los suyos!”). Su muerte frente a los muros de Toulouse preside simbólica el fresco bajo el cual se administra el matrimonio republicano.

Monfort ha muerto. Viva Toulouse. Capitolio de Toulouse. Foto R.Puig.

«Monfort ha muerto. Viva Toulouse». Capitolio de Toulouse. Foto R.Puig.

No se sabe si las parejas llegan a distinguir la sangrienta escena. En cierto modo, la sangre del cruel guerrero, simbolizado por un león al que una lanza atraviesa,  sigue cayendo desde las alturas de la sala. En realidad se cuenta que murió golpeado por un pedrusco que le lanzó una aguerrida defensora desde los muros de la ciudad.

Verano. Henri Martin. Ayuntamiento. Toulouse. Foto R.Puig.

Verano. Henri Martin. Ayuntamiento. Toulouse. Foto R.Puig.

De todos modos también se puede disfrutar de las estampas idílicas y decimonónicas de la vida de la ciudad y de su campiña o contemplar a “La bella Paula”, que según se cuenta, atraía a multitud de admiradores bajo su balcón cada vez que se asomaba. El artista que la ha inmortalizado en el Capitolio de Toulouse se ha basado a mi juicio en las figuras femeninas de Vermeer, aunque con acierto, dignidad y saber  hacer.

La bella Paula. Henri Rachou. Detalle. Capitolio de Toulouse.Foto R.Puig.

La bella Paula. Henri Rachou. Detalle. Capitolio de Toulouse.Foto R.Puig.

Algunas de las escenas hacen pensar en aquel socialismo utópico del siglo XIX, el de unos obreros honestos y morigerados que disfrutan con los placeres sencillos y bien ganados, como puede ser el  paseo junto al río de la modesta  pareja endomingada.

Proletarios en domingo.Henri Martin. Capitolio de Toulouse. Foto R.Puig.

Proletarios en domingo (el título  es mío).Henri Martin. Capitolio de Toulouse. Foto R.Puig.

No olvidemos que Toulouse es la patria de Jean Jaurés, el vigoroso tribuno y defensor de las clases populares. Su busto recibe a los visitantes del Ayuntamiento desde las escalinatas de la entrada.

Jean Jaurés. Foto R.Puig.

Jean Jaurés. Foto R.Puig.

Y cuando subimos nos sorprende un inmenso fresco que representa las tradicionales y antiguas justas poéticas de la ciudad, en este caso las de 1324. Algo así como una alegoría de la creación literaria al alcance de todos o el pueblo como poeta excelso (un poco al modo de las ideas al respecto de George Sand)

Justas poeticas en 1314. Capitolio de Toulouse. Foto R.Puig.

Justas poeticas en 1314. Capitolio de Toulouse. Foto R.Puig.

Esa tradición se continúa de algún modo con el “maratón de las palabras” que se celebra todos los años en Toulouse.

Les Jacobins y la tumba del Tomismo

Contrafuertes de ladrillo de Les Jacobins. Toulouse. Foto R.Puig.

Contrafuertes de ladrillo de Les Jacobins. Toulouse. Foto R.Puig.

En la iglesia del convento de los “jacobins”, es decir los dominicos (denominación tardía por tener su iglesia en París en la rue Saint Jacques) entramos atraídos por la urna que contiene los restos de Tomás de Aquino, el filósofo y teólogo que aclimató el aristotelismo dentro del pensamiento cristiano.

Sepulcro de Tomás de Aquino. Iglesia de los dominicos o Les Jacobins. Toulouse. Foto R.Puig.

Sepulcro de Tomás de Aquino. Iglesia de los dominicos o Les Jacobins. Toulouse. Foto R.Puig.

Cuando has tenido que aprobar la Epistemología o la Filosofía Medieval a base de entender a Aristóteles y a Santo Tomás, la tumba del “buey de Aquino” no te deja indiferente.

Boveda en palmera. Iglesia de los dominicos o Les Jacobins. Toulouse. Foto R.Puig.

Boveda en palmera. Iglesia de los dominicos o Les Jacobins. Toulouse. Foto R.Puig.

Están situados bajo un altar lateral, no lejos de la gigantesca columna semejante a una altísima palmera que sostiene con sus nervaduras una parte considerable de esta singular iglesia gótica construida en ladrillo.

En la basílica de Saint Sernin los santos tienen ojeras

Iglesia de Saint Sernin.Toulouse. Foto R.Puig.

Iglesia de Saint Sernin.Toulouse. Foto R.Puig.

Saint Sernin me recuerda una canción que nos enseñaron de pequeños:

San Serenín del monte,

San Serenín cortés,

yo como soy cristiano,

yo me arrodillaré.

… etc.

Bueno, supongo que se trata del mismo San Serenín, dicho en castellano.El caso es que tiene una campanario soberbio que se divisa desde muchas calles de Toulouse.

Yo como soy santo…

San Benito Jose de Labre. Basilica de Saint Sernin. Toulouse. Foto R.Puig.

San Benito Jose de Labre. Basilica de Saint Sernin. Toulouse. Foto R.Puig.

Pero lo que ha llamado mi atención en esta iglesia, pues tengo debilidad por las fisionomías, es que el artista que parece haber modelado todas las esculturas de santos y santas que flanquean el lado derecho de la nave no concibe la santidad sin las ojeras.

Santa Agueda. Basilica de Saint Sernin. Toulouse. Foto R.Puig.

Santa Agueda. Basilica de Saint Sernin. Toulouse. Foto R.Puig.

San Vicente de Paul. Basilica de Saint Sernin. Toulouse. Foto R.Puig.

San Vicente de Paul. Basilica de Saint Sernin. Toulouse. Foto R.Puig.

No sé si será por lo ayunos, las visiones o la presciencia de un futuro martirio o de las privaciones que han de conducir a la canonización. En el caso del santo con una víscera sagrada en la mano hay algo más, aunque no consigo precisarlo y me da cierta grima.

Todos los bustos están además acompañados por un cartel biográfico de cada uno de ellos. La verdad es que San Febado da un poco de miedo con ese martillo de aplastar herejías y su fisionomía cejijunta.

Santa Margarita. Basilica de Saint Sernin. Toulouse. Foto R.Puig.

Santa Margarita. Basilica de Saint Sernin. Toulouse. Foto R.Puig.

San Febado. Basilica de Saint Sernin. Toulouse. Foto R.Puig.

San Febado. Basilica de Saint Sernin. Toulouse. Foto R.Puig.

San Gregorio el Grande. Basilica de Saint Sernin. Toulouse. Foto R.Puig.

San Gregorio el Grande. Basilica de Saint Sernin. Toulouse. Foto R.Puig.

Pero la mirada de San Gregorio es la más ojerosa de todas, no sabemos si a causa del relicario que le han injertado en el pecho. Si tuviese manos como San Febado se lo podría ajustar o rascarse un poco, pero así como está, no es raro que tenga cara de estar bien incómodo.

Nos dicen que la cripta contiene una de las colecciones de reliquias más nutridas de Europa, pero lo dejamos para otro viaje.

Dos fachadas con historia

Placa conmemorativa. Casa de Jean Calas. Toulouse. Foto R.Puig.

Placa conmemorativa. Casa de Jean Calas. Toulouse. Foto R.Puig.

Ya por la tarde me llaman la atención dos fachadas, aunque en el caso de la primera es mi amigo Rodolfo quien me lleva expresamente a descubrirla.

La casa de Jean Calas. Toulouse. Foto R.Puig.

La casa de Jean Calas. Toulouse. Foto R.Puig.

Es la de la casa de Jean Calas, aquel hugonote ejecutado en toda injusticia en un proceso amañado, fruto de la intolerancia, por cuya rehabilitación póstuma luchó Voltaire, a quien su caso inspiró el Tratado sobre la Tolerancia.

Fachada Art Deco de la sede de la CGT. Toulouse. Foto R.Puig.

Fachada Art Deco de la sede de la CGT. Toulouse. Foto R.Puig.

La otra es la fachada del edificio art Decó de la sede de la Confederación General de los Trabajadores (CGT).

El trabajo intelectual.Altorrelieve. Fachada de la sede de la CGT.Toulouse. Foto R.Puig.

El trabajo intelectual. Altorrelieve. Fachada de la sede de la CGT.Toulouse. Foto R.Puig.

Está ornada con una serie de altorrelieves alusivos al mundo del trabajo.

Forja. Altorrelieve. Fachada de la sede de la CGT.Toulouse. Foto R.Puig.

Forja. Altorrelieve. Fachada de la sede de la CGT.Toulouse. Foto R.Puig.

Final del primer día

Cuando ya los pies me pesaban, terminamos nuestro primer día de paseo por Toulouse junto al Pont Neuf, diseñado especialmente para domeñar las crecidas del Garona.

Pont Neuf y antiguo hospital desde la Escuela de Bellas Artes. Toulouse Foto R.Puig.

Pont Neuf y antiguo hospital desde la Escuela de Bellas Artes. Toulouse Foto R.Puig.

La imagen está tomada desde los parapetos delante de la Escuela de Bellas Artes, donde no obstante estar ornada con los nombres del arte francés más ortodoxo, triunfa me dicen la mímesis del llamado arte conceptual.

En este caso, las bromas del duchampismo y sus seguidores seguirían también alimentando aquí  la creencia de que lo importante es tener una idea aunque su transformación concreta en la  obra de arte sea irrisoria.  Esperemos que no sea así.

Fachada neoclasica con esculturas simbolistas. Escuela de Bellas Artes. Toulouse. Foto R.Puig.

Fachada neoclásica con esculturas simbolistas. Escuela de Bellas Artes. Toulouse. Foto R.Puig.

En cualquier caso, termino el primer  día confiando en que, al día siguiente, la visita al museo de Les Agustins me compense de esta sospecha.

Els Poblets. Huellas de una larga historia

16 julio, 2013
Ventana trilobulada de de la torre medieval de Mira-rosa. Els Poblets. Foto R.Puig.

Ventana trilobulada de de la torre medieval de Mira-rosa. Els Poblets. Foto R.Puig.

La agrupación de tres núcleos urbanos, La Setla, Mirarrosa y Miraflor vino a formar hace algunas décadas el municipio de Els Poblets. A lo largo de los siglos sus habitantes han dejado huellas de sus vidas. Algunas de ellas forman hoy parte del patrimonio de esta tierra.

El 6 de julio, antes de emprender mi viaje por carretera hacia tierras escandinavas, participé en una visita guiada del alfar de la Almadraba, del casco antiguo de Els Poblets y de su torre señorial de época medieval.

El alfar romano

Fragmento de asa de ánfora. Alfar romano. Els Poblets. Foto R.Puig.

Fragmento de asa de ánfora. Alfar romano. Els Poblets. Foto R.Puig.

La arcilla que se extraía de la capa freática, frente al mar y en las inmediaciones de la playa de la Almadraba, era de excelente calidad para la producción de ánforas y tejas. Los pozos de donde se extraía fueron desenterrados por los arqueólogos hace casi quince años.  En ese lugar hubo una villa romana que, además de la explotación agrícola hasta el siglo V, contó con una industria de cerámica, muy activa entre el siglo I y el siglo III.

El yacimiento romano de Els Poblets nos lo enseñó el arqueólogo Josep Antoni Ahuir.

Dos de los praefurnia. Alfar romano. Els Poblets. Foto R.Puig.

Dos de los praefurnia. Alfar romano. Els Poblets. Foto R.Puig.

Esta villa industrial romana contaba con cuatro talleres organizados en torno a tres hornos similares. Hoy pueden apreciarse los arcos de acceso a las cavidades donde se alimentaba el fuego, así como la superficie refractaria alrededor de los praefornia,  perforada para la ascensión del calor.Se han descubierto hasta dos tipos de ánforas para el transporte del aceite y dos más para el vino.

El laboratorium estaba cubierto bien por una bóveda permanente, bien por cubiertas de ramajes y de arcilla, que se renovaban tras cada una de las hornadas.

Acceso a la camara del fuego de un horno. Alfar romano. Els Poblets. Foto R.Puig.

Acceso a la camara del fuego de un horno. Alfar romano. Els Poblets. Foto R.Puig.

Los basamentos de las distintas estancias de los talleres se aprecian han sido sacados a la luz, aunque aún falta por excavar la zona donde se asentaba la villa del dueño de esta industria.

Muros de talleres. Alfar romano. Els Poblets. Foto R.Puig.

Bases de muros de los talleres. Alfar romano. Els Poblets. Foto R.Puig.

Con una finalidad pedagógica el visitante puede apreciar una alineación (moderna ) de los distintos tipos de ánforas.

Algunas anforas tipicas. Alfar romano. Els Poblets. Foto R.Puig.

Algunas anforas tipicas. Alfar romano. Els Poblets. Foto R.Puig.

También se muestra un recipiente cuadrangular, hecho de grandes tejas fabricadas en el alfar, como los que se utilizaban para amasar la arcilla.

Recipiente de tejas para aamsar arcilla.Alfar romano. Els Poblets. Foto R.Puig.

Recipiente de tejas para aamsar arcilla.Alfar romano. Els Poblets. Foto R.Puig.

La torre medieval de Mirarrosa

La torre medieval de Mira-rosa. Els Poblets. Foto R.Puig.

La torre medieval de Mira-rosa. Els Poblets. Foto R.Puig.

La torre del señor feudal de Mirarrosa, uno de los tres antiguos núcleos de población que, como hemos explicado, forman el actual municipio de Els Poblets, es otra de las huellas arquitectónicas que ha dejado la historia en este pueblo de la Marina Alta.

En torno a la torre hay varias casas que formaban un conjunto al servicio del señorío. La puerta de una de ellas ha sufrido la reforma de un vecino poco respetuoso con el antiguo arco de medio punto.

Arco de medio punto parcialmente destruido en una casa del conjunto clasificado de la torre medieval de Mira-rosa. Els Poblets. Foto R.Puig.

Arco de medio punto parcialmente destruido en una casa del conjunto clasificado de la torre medieval de Mira-rosa. Els Poblets. Foto R.Puig.

Pero la restauración promovida por el ayuntamiento ha salvado la parte más importante, el torreón y su ventana trilobulada (probablemente abierta en el siglo XVII o XVIII), la puerta y otros elementos sobre los que no nos vamos a extender.

Ventana trilobulada.Torre medieval de Mira-rosa. Els Poblets. Foto R.Puig.

Ventana trilobulada.Torre medieval de Mira-rosa. Els Poblets. Foto R.Puig.

La cubierta renovada de la torre evitará a partir de ahora el deterioro de este testimonio de la historia de Els Poblets.

La puerta principal permanece tapiada por su parte externa con un muro de la vivienda adyacente, pero se ha limpiado y puesto en valor por el interior.

Vista del interior de la puerta original de la torre medieval de Mira-rosa. Els Poblets. Foto R.Puig.

Vista del interior de la puerta original de la torre medieval de Mira-rosa. Els Poblets. Foto R.Puig.

El trabajo de recuperación, encomendado por el ayuntamiento al arquitecto e historiador Josep Ivars ha respetado la idiosincrasia de la torre, al tiempo que la ha hecho accesible para el visitante.

El casco antiguo de Els Poblets

De la mano del arquitecto Josep Andrés recorrimos las calles centenarias de dos de los núcleos urbanosla Setlla y Mirarrosa.

Antiguas casas con parapetos contra inundaciones. Els Poblets. Foto R.Puig.

Antiguas casas con parapetos contra inundaciones. Els Poblets. Foto R.Puig.

Nuestro guía nos fue instruyendo sobre el trazado de las antiguas calles y caminos y las características arquitectónicas de las casas cercanas al río, dispuestas de la forma más adecuada para resistir a las crecidas.

Nos explicó también cómo el procurador o batle del señor  distribuyó las concesiones de una parte de la propiedad feudal a vecinos llegados de Mallorca y de comarcas valencianas, para poder edificar en una parcela, con derecho también a un trozo de huerta.

Casas del siglo XVII. Els Poblets. Foto R.Puig.

Casas del siglo XVII. Els Poblets. Foto R.Puig.

La “carta pobla” otorgada por el señor de Setlla y Mirarrosa, Joan Duart, el 5 de setiembre de 1611 a veinticinco pobladores, tan sólo dos años después de la expulsión de los anteriores pobladores moriscos,  explicaba las normas para la distribución de las propiedades.

Josep Andrés ha publicado en la web algunos trabajos al respecto: https://sites.google.com/site/delspoblets/

………………………………………………..

Los participantes, y éste que escribe en particular, quedamos muy agradecidos a los tres expertos citados y a los organizadores de este recorrido, en particular el concejal de Cultura, Salvador Sendra, y al bibliotecario y coordinador de actividades culturales de Els Poblets, Jaume Cervera.

La visita había sido precedida por una cuidadosa serie de conferencias-coloquio sobre todas estas facetas de la historia de Els Poblets y sus principales vestigios impartidas por los tres profesionales arriba mencionados.

Una crónica de las conferencias y de la visita, mucho más completa y documentada que la mía, se encuentra en el blog de Gonçal Vicens Bordes

De lo mágico y lo pragmático. Paseo por Sueca y Gandía.

7 julio, 2013
Siete menos cuarto de la mañana. Foto R.Puig.

Siete menos cuarto de la mañana. Foto R.Puig.

Cuando estoy a la orilla de este mar, el alba me despierta con sus primeras luces y, si logró sacudirme la pereza, puedo asistir a la llegada del disco rojo. Desde que hay seres humanos sobre la tierra el sol ha estado en el origen de todas las magias y creencias en poderes sobrenaturales.

Cuando se asoma sobre el mar ese señor de fuego me siento un poco egipcio, un poco azteca… vamos, que entiendo perfectamente que del largo peregrinaje de la humanidad por el mar y sobre la tierra, la mayor parte se haya desarrollado bajo el imperio de la magia, bajo el dominio de las creencias en lo inexplicable, en lo irrazonable

Cúpulas.Sueca. Foto R.Puig.

Cúpulas.Sueca. Foto R.Puig.

Cosas y magias de por aquí

El otro día volví a Sueca. Digo volví, porque no lo hacía desde que tuve nueve años y casi muero de fiebres tifoideas muy cerca, en El Perelló, entonces un pueblín, durante una de aquellas interminable vacaciones escolares del larguísimo franquismo, cuando el brazo de tierra y arena entre la Albufera de Valencia y el mar no estaba lleno de torres.

Sol triste. Sueca. N.Sra. de Sales.Foto R.Puig

Sol triste. Sueca. N.Sra. de Sales.Foto R.Puig

En Sueca hay también un sol mágico, está en la fachada de Nuestra Señora de Sales. Entre los azulejos que ilustran las leyendas de la Pasión hay uno del astro rey, no triunfante como el de los egipcios, no solicitando sacrificios humanos como el de los aztecas, sino entristeciéndose por el más famoso de los sacrificados.

El ripio del poeta anónimo lo expresa así:

El sol eclipsado ofrece

un testimonio profundo

de que el cielo se estremece

al dejar Cristo este mundo.

Un escritor de otro tiempo y lugar explicaba de otro modo el sacrificio del Gólgota,  por boca de uno de sus personajes, un viejo maestro de piano (de su novela «Los falsificadores de moneda»)

‘No, no, exclamó confusamente; el diablo y el Buen Dios son el mismo; se entienden. Pretendemos creer que todo lo malo sobre la tierra procede del diablo; pues de otro modo no hallaríamos en nosotros la fuerza de  perdonar a Dios. Se divierte con nosotros como el gato que atormenta al ratón… Y para colmo pide que le estemos agradecidos. ¿Agradecidos de qué? de qué?…’

Luego, aproximándose hacia mí:

‘¿Y sabe qué es lo más horrible de todo lo que ha hecho?… ¡Es haber sacrificado a su propio hijo para salvarnos!… La crueldad, he ahí el primero de los atributos de Dios’

(André GideLes faux-monnayeurs, 1925, Folio Gallimard, pp. 377-378)

Sea como sea, en Sueca, los franciscanos que fundaron el convento y la rutilante iglesia barroca de Nuestra Señora de Sales, siguen pidiendo una limosna para esas almas que el sacrificio de Cristo se supone redimió de una mancha heredada, tenaz y universal.

Una limosna por las almas del purgatorio. Sueca. Foto R.Puig.

Una limosna por las almas del purgatorio. Sueca. Foto R.Puig.

Al parecer necesitan todavía de la magia de unos euros para salir del purgatorio.

A Dios rogando y con el mazo dando

Pero sobre la veleta de este templo campea el pragmatismo valenciano: un campesino ara sus tierras, un suecano se levanta con el sol todas las mañanas, no para adorarle sino para mirar realista hacia la tierra.

El labrador en su veleta. Sueca. N.Sra. de Sales.Foto R.Puig

El labrador en su veleta. Sueca. N.Sra. de Sales.Foto R.Puig

No en vano, el nombre de origen árabe de esta antigua villa significa mercadillo.

Los campos de arroz son la viva demostración de la creencia en lo concreto del agricultor, de la tenacidad de las gentes de esta tierra. No obstante ¿es que el arroz no tiene algo de mágico?

La muntanyeta.Sueca. Foto R.Puig.

La muntanyeta. Sueca. Foto R.Puig.

Esa sensación nos da la visita a la muntanyeta, la Montaña de los Santos, único saliente rocoso del término municipal.

A lo lejos Valencia.

Arrozales y Valencia al fondo desde la muntanyeta..Sueca. Foto R.Puig

Arrozales y Valencia al fondo desde la muntanyeta..Sueca. Foto R.Puig

Desde su mirador se puede admirar la extensión de los arrozales. Esa soledad sin nadie tiene algo extraño, pareciera que el arroz creciese sin una mano humana que lo vele.

La vista tiene algo de espejismo.

Arrozales sin fin. Sueca. Foto R.Puig.

Arrozales sin fin. Sueca. Foto R.Puig.

Pero el arroz es la viva demostración no de una magia sobrenatural sino del arte de vivir.

Arroz de Sueca. Foto R.Puig.

Arroz de Sueca. Foto R.Puig.

Aquí se celebra todos los años el Concurso internacional de paellas. Si te pones a hablar de arroz en la barra del bar, a poco que muestres interés, acabarán explicándote una receta que no conocías, una de las infinitas formas de cocinar con arroz. Y no me preguntéis por qué en el escudo de Sueca el nombre de la villa lleva una hache intercalada.

Cúpulas. Sueca. Foto R.Puig.

La cerámica azul de las cúpulas. Sueca. Foto R.Puig.

También parece que la magia corona las iglesias, la de sus artesanos, esos que han fabricado las cúpulas de refulgente cerámica azul de la iglesia de San Pere.

Pere es ese San Pedro que se puso tan triste cuando el gallo cantó, como ilustra de nuevo la fachada de Nuestra Señora de Sales.

El gallo de la Pasion. Sueca. Foto R.Puig.

El gallo de la Pasión. Sueca. Foto R.Puig.

Y más tarde, como el poeta artesano nos cuenta, la luna también se nubló de tristeza..

Luna triste. Sueca. N.Sra. de Sales.Foto R.Puig

Luna triste. Sueca. Nuestra Señora de Sales.Foto R.Puig

A Dios rogando y los Duques mandando

De vuelta a Els poblets me detengo en Gandía donde pervive otra historia de esta tierra, la de los descendientes de un papa de vida disoluta, Alejandro VI Borgia,  natural de Játiva, que de Roma acabaron volviendo a las orillas del Serpis.

Patio interior del Palacio Ducal. Gandía. Foto R.Puig.

Patio interior del Palacio Ducal. Gandía. Foto R.Puig.

Pues a la vera del río está el Palacio Ducal. Allí alternaban los cortesanos con los intelectuales y los funcionarios, algunos de familias de conversos, al servicio de los Borja de Gandía.

No sé lo que significa esta escultura extraña junto a la entrada, pero tiene algo de inquietante.

Alter ego. Palacio Ducal. Gandía. Foto R.Puig.

Alter ego. Palacio Ducal. Gandía. Foto R.Puig.

¿Es un hombre con dos cabezas? ¿Es un símbolo del alter ego o una escenificación de la persona y su conciencia? ¿El de atrás previene al otro de una desgracia inminente? ¿O se trata del proverbio «si un ciego guía a otro ciego ambos caen en el hoyo»?

La verdad es que, aunque ahora sus patios son tranquilos y sus portales y galerías acogen a los turistas, por estos mundos se vivieron muchas violencias y se derramó mucha sangre.

Algo de sangre le hicieron también los cilicios a San Francisco de Borja, duque que se volvió asceta y llegó a General de la Compañía de Jesús. El palacio exhibe su camastro como una reliquia, aunque la historia nos hable de los pleitos del santo con la numerosa prole de su padre y de la segunda esposa de éste, para retener la propiedad de los lugares. Quién sabe si esta querella crematística fue o no compatible con su voto de pobreza, pero puede que al quedar en manos de la Orden, este palacio se haya salvado.

Acceso a la terraza. Palacio Ducal. Gandía. Foto R.Puig.

Acceso a la terraza. Palacio Ducal. Gandía. Foto R.Puig.

Sobreviven escasamente cuatro padres jesuitas, ya entrados en años, que habitan un ala del edificio, lo que asegura que el colegio de la otra ala del palacio siga las reglas de la enseñanza jesuítica. ¿Por cuánto tiempo aún?

Calma y voluptad. Playa Almadrava. Foto R.Puig.

Calma y voluptuosidad. Playa Almadrava. Foto R.Puig.

Volviendo al mar y a la poesía

De vuelta a mi playa con un pequeño cargamento de genuino arroz de Sueca.

No quiero terminar con cosas tristes, sino con las velas al viento y con un soneto de un poeta nacido en tierras alicantinas, que añora su mar y juega con las palabras desde la casa de la sierra de Guadarrama donde escribe:

No puedo concebir el mar sin mí

ni puedo concebirme sin el mar:

nací junto a la ausencia de mi mar

y su memoria azul habita en mí.

 

Con su claro prestigio vibra en mí

la sonora presencia de mi mar:

la voz apasionada de mi mar

me dice que sin él no hay yo ni hay mí.

 

Y tan hondo el amor alienta en mí

que cuando no estoy cerca de mi mar

siento mi corazón lejos de mí.

 

Eternamente unidos yo y mi mar:

porque mi mar es ya parte de mí,

y un día seré parte de mi mar.

 

Antonio Porpetta. “Canto final” en Seis poemas de “Adagio mediterráneo,

Cançoner del Magnànim 2008, Valencia 2009, p.177.

El «milagro» de San Cristóbal en la hagiografía valenciana y el largo calvario de la familia de Juan Luis Vives, exiliado y renovador del pensamiento europeo

30 junio, 2013
Juan Luis Vives. Oleo moderno en la Universidad de Lovaina.

Juan Luis Vives. Óleo moderno en la Universidad de Lovaina.

 

Para Dora, Baltasar, Ana,  Jaume y Pere

Doy las gracias a mis convecinos por haber venido a escucharme en la charla que di hace dos días en la biblioteca Enric Valor de Els Poblets sobre las ideas sociales de Juan Luis Vives  (Valencia 1493 – Brujas 1540).

Casualmente ayer leí algo en el diario Levante de ese mismo viernes que se relacionaba con los temas hablados en la charla.

Así que paso a citar lo que he encontrado en esas páginas:

El barrio de la judería de Valencia fue donado por Jaime I a los judíos que quisieron venir a habitar Valencia. La muralla del barrio judío tenía siete puertas y junto a una de ellas, en la llamada plaza de la Figuera tenían su sinagoga

Es famoso en los anales de nuestra historia el milagro de San Christoval ocurrido el 9 de julio de 1391

(De sendos artículos de Baltasar Bueno publicados en el Diario Levante respectivamente el 7 julio del 2012 y el 29 de junio del 2013)

Este columnista narra que, según se dice y registra una deliberación del Consejo de la Ciudad en 1658, en aquel día de finales del siglo XIV debajo de la sinagoga se escuchó por tres veces una gran voz que decía ¡judíos, fuera de mi casa!

El cronista añade el siguiente eufemismo:

Era una época en que había grandes tensiones entre las comunidades cristiana, judía y musulmana que existían en Valencia

Pues bien, en realidad estaba en marcha una furiosa campaña de depuración étnica contra los judíos españoles en muchas ciudades de la península.

Lo que refleja mejor cuando escribe que

Se enteraron los cristianos y se amotinaron contra los judíos, a los que en buena parte pasaron a cuchillo. Los que pudieron se refugiaron en la sinagoga y pidieron bautizarse cristianos, salvándose de una muerte certera

Este especialista en tradiciones valencianas agrega que el portento consistió en que bajo aquella sinagoga, que con la excusa de las voces estaban demoliendo los piadosos valencianos, apareció “milagrosamente” una estatua de San Cristóbal, que hoy se venera en el Convento de las Canonesas de Valencia. Por lo visto, el que gritaba era San Cristóbal

Devoto de San Cristobal. Reproduccion de un dibujo de Hans Holbein para el Elogio de la locura de Erasmo

Devoto de San Cristóbal. Reproduccion de un dibujo de Hans Holbein para el Elogio de la locura de Erasmo

En 1969 la Iglesia Católica concluyó que la historia de este santo es una leyenda y que nunca hubo ni existencia ni canonización del tal San Cristóbal, por mucho que canonesas y camioneros lo sigan venerando y los católicos valencianos lo consideren su patrón. Así que difícilmente pudo ese falso santo dar voces desde el subsuelo.

Una vez más alguien urdió un montaje para eliminar a los envidiados y prósperos judíos valencianos y para quedarse con el codiciado barrio donde vivían, obligándoles violentamente a mudarse a otra zona de Valencia, a bautizarse y a cambiar de nombre por la fuerza.

De tal manera que Abraham Abenfaçam y su hijo Jacob Abenfaçam, padre del tatarabuelo paterno de Juan Luis Vives, fueron obligados a bautizarse y cambiarse en Francesc y Gabriel Vives respectivamente.

Estereotipo de judio en la Presentación de la Virgen en el templo. Maestro de Calzada.Museo de Bellas Artes de Valencia. Foto R.Puig.

Estereotipo de judio en la Presentación de la Virgen en el templo. Maestro de Calzada.Museo de Bellas Artes de Valencia. Foto R.Puig.

La tragedia de los antepasados y de la familia cercana de Juan Luis Vives

Estas historietas de Baltasar Bueno revisten de tradición y piedad lo que es el comienzo de una dura historia de intolerancia religiosa, xenofobia y depuración étnica que destruyó varias generaciones de la familia del humanista Juan Luis Vives. Aquella ola de asesinatos de judíos españoles se remonta a los pogromos de 1391.  Comenzaron en Sevilla, impulsados por prédicas de frailes,  se extendieron por toda España al grito de “bautismo o muerte”, pasando por los inflamados mensajes de San Vicente Ferrer contra los moros y judíos españoles y la matanza de aquel nefasto 9 de julio.

Continuaron en el XV con  la expulsión de los judíos españoles en 1492. Curiosamente un “converso” valenciano, Luis Santángel, emparentado con los Vives, había aportado parte de la financiación de la expedición de Colón a América.

A fines de ese siglo y hasta bien entrado el siglo XVI la persecución se cebó de nuevo en Valencia con las torturas inquisitoriales y los autos de fe de los conversos. En 1524 quemaron vivo a Luis Vives Valeriola, padre de Juan Luis Vives, y a muchos otros. Varios miembros de la familia de su madre, Blanquina March, habían sido ya ejecutados el 9 de julio de 1501 (otra vez la triste fecha como en los asesinatos masivos de 1391).

El resto de la familia paterna y materna del humanista fue casi completamente aniquilada y expropiada. Sus hermanas, una, la más joven, murió de peste en los calabozos del Santo Oficio y las otras dos quedaron en la miseria, cuando a su madre, muerta veinte años antes, la condenaron por segunda vez y quemaron su efigie en 1528, con la aviesa intención de arrebatar a la familia sus últimas propiedades.

(Referencias: García, Angelina. Els Vives. Una familia de jueus valencians. València, Editions Tres i Quatre, Eliseu Climent Editor, 1987 o García Cárcel, Ricardo. “La familia de Luis Vives y la Inquisición” en el Volumen Introductorio a las Opera Omnia de Juan Luis Vives, València, Edicions Alfons el Magnànim, Instituto de Cultura Juan Gil-Albert y Universitat de València, 1992, pp.489-519.)

Exilio de Juan Luis Vives

En 1509, sabiendo su padre que en España aquel hijo inteligente e inquieto, nunca podría abrirse camino y siempre sería un paria más, un sospechoso converso vigilado por los envidiosos y bajo la amenaza de ser procesado con cualquier pretexto, lo envió a París, con dieciséis años, a continuar la formación que ya había comenzado en el Estudi General de Valencia.

Portada de De concordia et discordia in humano genere. Juan Luis Vives. Leyden 1532

Portada de De concordia et discordia in humano genere. Juan Luis Vives. Leyden 1532

Cuando en 1522 muere Antonio de Nebrija la Universidad de Alcalá de Henares le escribe a Juan Luis Vives, a la sazón profesor en la de Lovaina, ofreciéndole la cátedra vacante del gran filólogo español. En aquel año el padre de Vives (acusado de cumplir con los ayunos judíos, no trabajar los sábados, besar las manos de sus progenitores y otros crímenes similares) entraba en prisión y empezaba a ser torturado a sus cincuenta y ocho años en los calabozos valencianos del Santo Oficio, que le asesinaría quemándolo vivo en medio de la vergüenza pública y apropiándose de sus bienes, en 1524.

Juan Luis Vives nunca pudo volver a aquella España dominada por la intolerancia.

Un discípulo de nuestro humanista, Rodrigo Manrique, pariente del Inquisidor General Alonso Manrique, escribe a su maestro desde París el 9 de diciembre de 1533 y, entre otras cosas, le dice:

Preferiría permanecer en la mayor barbarie e incultura, antes que volver nunca a una patria tan ingrata cono la mía. Porque, dime, por favor, ¿qué puede pensarse más detestable que recorrer las escuelas y los países para alcanzar más erudición y más habilidad en el manejo de los negocios y, de vuelta a la patria, ser acusado o mejor dicho, ser calumniado de hereje?

(Vives, Juan Luis.  Epistolario. Edición y estudio introductorio de José Jiménez Delgado, Madrid, Editora Nacional, 1978, pág.588)

Las torres de Serranos. Fines del siglo XIV. Valencia. Foto R.Puig.

Las torres de Serranos. Fines del siglo XIV. Valencia. Foto R.Puig.

No se puede servir a Dios y al Diablo

Así que, sería deseable que los devotos valencianos, cuando saquen en procesión a San Cristobal, piensen alguna vez en todas las atrocidades que se cometieron en nombre de ese falso santo.

Resulta un poco contradictorio incensar ese mito, conmemorar ese “milagro” y al mismo tiempo celebrar con ditirambos a Juan Luis Vives, como el más ilustre pensador y humanista valenciano de la historia de Europa. O una cosa o la otra.

La represión que por varios siglos se ejerció en España contra disidentes religiosos o ideológicos y sus minorías étnicas es diametralmente opuesta al pensamiento de aquél que proclamaba:

Cogitatus liber. Cogitatus quis coget. Vis veritatis. Homo homini par. (Satellitium animi, 1524)

El pensamiento es libre. ¿Quién podrá forzarle? ¡La fuerza de la verdad! ¡Nadie es más que nadie! (Escolta del alma, 1524)

Vives estuvo siempre en contra de aquellos frailes, teólogos o simplemente gentes ordinarias que se ponían al servicio de la persecución inquisitorial, ésos que

testifican, inquieren, acusan, se pronuncian, condenan, castigan (con la pérdida de fama, posesiones y vida).

¿Cómo pueden juzgar  lo que nunca vieron, ni siquiera en sueños?

(De Concordia et discordia in humano genere, 1529)

 

Resulta triste que Vives nunca pudiera volver a pasear por el Carrer de la Taverna del Gallo, en donde en uno de sus Díalogos latinos («Camino de la escuela») recuerda haber vivido en su niñez. Esa calle y la casa de su padre estaban por la zona de la Valencia actual entre el Colegio del Patriarca y la Plaza de Margarita Valdauraen memoria de quien fue su esposa,  hija también de una familia de conversos que se pusieron a salvo en Brujas tras las atrocidades antisemitas de finales del siglo XIV.

Ofrezco aquí la portada de la edición castellana de esos Diálogos en versión bilingüe, traducidos por Christoval Corèt y Peris e impresa por Antonio Balle en Valencia en 1723. Se indica en ella que los ejemplares se venden en casa de Joseph Cardona, Mercader de Libros, en la plaza de la Seo (versión digital en Google Play).

Portada de los Dialogos de Vives. Valencia 1731.

Portada de los Diálogos de Vives. Valencia 1731.


Dos trabajos míos en relación con Juan Luis Vives

Puig de la Bellacasa, Ramón. La discapacidad y la rehabilitación en Juan Luis Vives. Incluye una colaboración de Constant Matheussen. Madrid, Real Patronato de Prevención y de Atención a Personas con Minusvalías, setiembre de 1993, 108 páginas . (texto corregido por el autor en 2006)

Filmación en vídeo : Juan Luis Vives y la Pobreza y la Discapacidad

Veranos

23 junio, 2013
Cigueñas de Guadarrama. Foto R.Puig

Cigüeñas de Guadarrama. Foto R.Puig

Para Manolo

El verano, como las cigüeñas de nuestras torres,  vuelve siempre como un eterno compañero, como el hijo de la primavera y el padre del otoño, pero nuestros veranos fueron y son siempre distintos. De las largas vacaciones escolares de nuestra infancia a este verano de ahora ¡cuántas reminiscencias, cuántos lugares evocados, cuántas imágenes desvaídas o nítidas!

Las últimas dos semanas han ido trayendo el verano casi a rastras, entre fríos y calores, a esta sufrida península.  Nosotros lo hemos sentido llegar entre mis tierras madrileñas y mi pueblo de adopción, por el borde de la meseta sur y las laderas de la sierra de Guadarrama y el mar de Alicante.

La subida a las montañas de Madrid tiene en Torrelodones un microclima intermedio y particularmente sano, donde no sólo vivimos hace años sino que es un destino donde nos reciben nuestros nietos.

Torrelodones. Foto R.Puig.

Torrelodones. Foto R.Puig.

La sierra entera lleva el nombre de su río principal y de una villa hecha de granito y siglos. Me refiero a Guadarrama, adonde no habíamos vuelto desde hacía más de veinte años y por donde Manolo, mi amigo desde hace cuarenta, nos ha guiado con sus conocimientos de habitante de varias décadas de este pueblo, presidido por un panorama que abarca desde el extremo suroeste del sistema hasta los picos de la Pedriza, con Siete Picos como principal protagonista.

Guadarrama. Fuente de San Miguel.1735.Foto R.Puig.

Guadarrama. Fuente de San Miguel.1735.Foto R.Puig.

Paseamos por su vieja plaza, camino de un bar en el que Manolo nos invita a unas gambas a la plancha que, aunque traídas desde Huelva, atraen desde hace años a los veraneantes de todos los pueblos de esta sierra.

Pero hay un castellano viejo que, sentado en su banco, no parece tener prisa, mudo testigo de la vida del pueblo.

Un reposo.Guadarrama.Foto R.Puig.

Un reposo.Guadarrama.Foto R.Puig.

En la misma plaza resiste desde hace algunos siglos uno de los pocos olmos vetustos que aún quedan por estas latitudes, pues las plagas de grafiosis  han ido devorando (se trata de unos insaciables escarabajos) estos árboles que, dice la tradición, empezaron a plantarse por estos pueblos en la época de los Reyes Católicos.

El olmo centenario de Guadarrama. Foto R.Puig.

El olmo centenario de Guadarrama. Foto R.Puig.

Aunque las cigüeñas seguirán desplegando sus alas año tras año sobre las torres de piedra de las iglesias.

Cigüeñas de Guadarrarma.Foto R.Puig.

Cigüeñas de Guadarrarma.Foto R.Puig.

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Nosotros nos vamos por carretera hacia la Marina Alta donde sus atardeceres nos reciben como siempre.

Cae la tarde por el lado oeste de la Almadraba. Foto R.Puig.

Cae la tarde por el lado oeste de la Almadraba. Foto R.Puig.

El mar no se fatiga y nosotros tampoco nos cansamos de mirarlo.

El sol se ha puesto por el  oeste de la Almadraba. Foto R.Puig.

El sol se ha puesto por el oeste de la Almadraba. Foto R.Puig.

Aquí no son las cigüeñas sino las golondrinas las que han vuelto a anidar (y a poner perdida la pared del vecino); las crías piando y aguardando a la madre.

Esperando a mamá. Foto R.Puig.

Esperando a mamá. Foto R.Puig.

La madre volando y retornando sin cesar al nido con la pitanza para sus polluelos insaciables.

Mamá golondrina trae el buche lleno.Foto R.Puig.

Mamá golondrina trae el buche lleno.Foto R.Puig.

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Cuando el verano parece que se ha instalado puntualmente, un frente frío se estrella contra el bochorno ambiente y nos regala una hermosa tormenta sobre el mar.

Tarde de tormenta sobre el mar. Foto R.Puig.

Tarde de tormenta sobre el mar. Foto R.Puig.

Al día siguiente, los obreros del ayuntamiento han venido a preparar los focos para la noche de San Juan.

Las mesas se van alineando en la playa y toda clase de muebles viejos se amontonan para la tradicional pira que va a iluminar la noche en la playa de La Almadraba.

Preparando los focos para la noche de San Juan. Playa de la Almadrava. Foto R.Puig.

Preparando los focos para la noche de San Juan. Playa de la Almadrava. Foto R.Puig.

Los trastos desechados arderán, pero el esqueleto de una obra inconclusa sigue no muy lejos, con sus ventanas sin ojos, como testigo mudo de los excesos de la burbuja inmobiliaria que ha parado en seco muchos sueños ilusos.

Els Poblets.Ne quid nimis. Foto R.Puig

Els Poblets.Ne quid nimis. Foto R.Puig

No sé si esta crisis será como un fuego purificador. Por el momento parece que abrasa a los más inermes y aumenta los ocultos patrimonios de los que siempre flotan.  La noche de San Juan, que conmemora en la liturgia católica el nacimiento del Bautista,  ha venido y ha pasado. En realidad, la cosa viene de más lejos, de las fiestas paganas por la llegada del verano, cuando los días son los más largos de año.

Sea como sea, entre la música de la orquesta popular, el baile, los bocatas, el vino como líquido litúrgico de otro tipo de bautismo y el humo de las fogueres, los vecinos han olvidado penas y compartido mesa con amigos y familiares.

Aserrín,

Aserrán,

las hogueras de San Juan,

¡el de adelante corre mucho,

el de atrás se quedará!!!

Fogueres de San Joan. Els Poblets. Foto R.Puig.

Fogueres de San Joan. Els Poblets. Foto R.Puig.

Ahora sí, el verano ha sido bautizado.

Fisionomías (VII) y divagaciones inglesas (III): entre la Tate Britain y la Tate Modern

16 junio, 2013
Entrada a la sala de Henry Moore.Tate Britain.Foto R.Puig

Entrada a la sala de Henry Moore.Tate Britain.Foto R.Puig

Han pasado ya varias semanas de mi paseo por Londres pero aún me quedan flechas en el carcaj. Así que no puedo resistir a la tentación de compartir algunas de mis sensaciones en dos de los soberbios museos Tate que bordean el Támesis.

Tate Britain

La Tate Britain ofrece actualmente un ordenado y nutrido recorrido del arte inglés desde el siglo XVI al XX. Me ha servido, aunque no exclusivamente, para incrementar mi archivo de las fisionomías que los artistas han ido plasmando a lo largo de los siglos.

Fachada de la Tate Britain. Londres Foto R.Puig.

Fachada de la Tate Britain. Londres Foto R.Puig.

Hoy es el turno de algunos pintores ingleses.

Sin seguir un orden cronológico comienzo por William Hogarth (1697-1764). No sólo fue un apasionado de la fisionomía, sobre la que escribió un tratado, sino que en un lienzo agrupó los rostros de seis de sus criados, de los cuales tan sólo se conoce el nombre de dos.

William Hogarth. Seis de sus criados.Tate Britain.Foto R.Puig

William Hogarth. Seis de sus criados.Tate Britain.Foto R.Puig

Mucho se ha dicho sobre este lienzo y yo no voy a descubrir nada nuevo. Pero me produce una extraña sensación. Dicen que el artista gozaba del aprecio de sus fámulos y que seleccionó a estos seis con afecto pero con un objetivo fisiognómico, recogiendo en la tela varias edades de ambos sexos.

William Hogarth. Seis de sus criados. detalle.Tate Britain.Foto R.Puig

William Hogarth. Seis de sus criados. detalle.Tate Britain.Foto R.Puig

Cuentan que lo tenía en su despacho, con objeto de que posibles clientes admirasen su destreza y se animasen a encomendarle un retrato. Debo confesar que a mí esta colección de cabezas me da cierta grima.

Aunque estas expresiones del arte del retrato de Hogarth sean una lección de pintura, creo que sus fieles servidores se habrían merecido un retrato de cuerpo entero o cuando menos de cintura para arriba. Ya un siglo antes Velázquez había dedicado magníficos retratos individuales a personajes humildes con los que se relacionó, no sólo los de los bufones y enanos de la Corte, sino el extraordinario retrato del esclavo Juan de Pareja liberado por el artista, por no hablar de las sirvientas que por entonces también pintaba Vermeer

Sea como sea, este ejercicio de Fisiognómica de Hogarth con las cabezas de sus criados, agrupadas en un solo lienzo y no obstante la mirada ilusionada de algunos de los retratados, me produce la impresión de una reunión de trofeos cinegéticos.

Otros retratos

Peter Lely. La condesa de Kildare.Tate Britain.Foto R.Puig.

Peter Lely. La condesa de Kildare.Tate Britain.Foto R.Puig.

No se redujo a la cabeza a quienes podían pagarse un retrato de postín, como es el caso de los trabajos de Adam de Colone (1572-1651),  Peter Lely (1618-1680), Benedetto Gennari (1633-1715) o Joshua Reynolds (1723-1792), dedicados a damas de la aristocracia, rozagantes, exquisitas, exaltadas o altivas.

Adam de Colone.Lady Livingstone. Tate Britain.Foto R.Puig.

Adam de Colone.Lady Livingstone. Tate Britain.Foto R.Puig.

Benedetto Gennari. La catolica Elizabeth Panton en el exilio retratada como Santa Catalina.Tate Britain.Foto R.Puig.

Benedetto Gennari. La catolica Elizabeth Panton en el exilio retratada como Santa Catalina.Tate Britain.Foto R.Puig.

Joshua Reynolds.Three ladies adorning a terme of Hymen. Detalle.Tate Britain.Foto R.Puig

Joshua Reynolds.Three ladies adorning a terme of Hymen. Detalle.Tate Britain.Foto R.Puig

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También en el siglo XVIII, Joseph Highmore (1692-1780), Thomas Gainsborough (1727-1788) y Nathaniel Dance-Holland (1735-1811) harán algo parecido con los retratos varoniles en grupo, sin que tampoco redujeran la imagen de sus clientes adinerados o nobles a una agrupación de cabezas. Quien paga tiene derecho a una escena de amistosa tertulia burguesa, a una composición bucólica o a ser representado en Roma, en pleno Grand Tour, ese viaje por Italia que todo hijo de familia noble debía realizar para ser considerado culto.

Joseph Highmore.Mister Oldham y sus huespedes.Tate Britain.Foto R.Puig

Joseph Highmore.Mister Oldham y sus huespedes.Tate Britain.Foto R.Puig

Thomas Gainsborough. Detalle de tres caballeros en un paisaje.Tate Britain.Foto R.Puig

Thomas Gainsborough. Detalle de tres caballeros en un paisaje.Tate Britain.Foto R.Puig

Nathaniel Dance Holland. Detalle de cuatro caballeros ante el Coliseo de RomaTate Britain.Foto R.Puig

Nathaniel Dance Holland. Detalle de cuatro caballeros ante el Coliseo de RomaTate Britain.Foto R.Puig

Como podréis apreciar, todas estas muestras, dicho con toda mi simpatía, van reflejando fisionomías de lo más british. ¿O no?

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Con un estilo prerrafaelita, Henry Alexander Bowler (1824-1903), o con la pincelada impresionista,  John Singer Sargent (1856-1925) y George Clausen (1852-1944), dejaron obras  que denotan un cambio de rumbo en los rostros de la pintura inglesa.

Henri Alexander Bowler. La duda o Podrán resucitar estos huesos.Tate Britain.Foto R.Puig.

Henri Alexander Bowler. La duda o ¿Podrán resucitar estos huesos?.Tate Britain.Foto R.Puig.

John Singer Sargent. Vernon Lee.Tate Britain.Foto R.Puig

John Singer Sargent. Retrato de Vernon Lee.Tate Britain.Foto R.Puig

George Clausen. Brown eyes.Tate Britain.Foto R.Puig.

George Clausen. Brown eyes.Tate Britain.Foto R.Puig.

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Para acabar con escultura, me despido de la Tate Britain con dos bustos que atrajeron mi atención, uno del siglo XIX, la Daphne de George Frederic Watts (1817-1904), y otro una terracota del siglo XVII de autor anónimo que representa con aires imperiales al rey Jaime II de Inglaterra

George Frederic Watts. Daphne.Tate Britain.Foto R.Puig.

George Frederic Watts. Daphne.Tate Britain.Foto R.Puig.

Autor desconocido. Jaime II.Tate Britain.Foto R.Puig.

Autor desconocido. Jaime II.Tate Britain.Foto R.Puig.

Tate Modern

Milennium Bridge. Londres. Foto R.Puig.

Milennium Bridge. Londres. Foto R.Puig.

Por el Millenium Bridge se llega con gran solemnidad a la Tate Modern, que como su nombre indica, está dedicada al arte moderno y contemporáneo, complementando en algunos casos a la Tate Britain.

Desde Millenium Bridge. Londres. Foto R.Puig.

Desde Millenium Bridge. Londres. Foto R.Puig.

En el recorrido se aprecia la vista del nuevo skyline londinense.

Y en las escaleras del museo, la sensación de una moderna arquitectura de interiores.

Por las escaleras de la Tate Modern. Foto R.Puig

Por las escaleras de la Tate Modern. Foto R.Puig

Me faltaba ya tiempo, pero durante una hora y media recorrí por primera vez las salas de la colección permanente y guardé algunas fotografías, entre las cuales, de forma aleatoria, selecciono hoy un reducido número para esta página.

En la salas de arte abstracto

Paule Vezelay. Formas del gris.Tate Modern. Foto R.Puig

Paule Vezelay. Formas del gris.Tate Modern. Foto R.Puig

En las salas dedicadas al Minimalismo

Sala del Minimalismo.Tate Modern. Foto R.Puig

Sala del Minimalismo.Tate Modern. Foto R.Puig

O en la de Rothko

Sala Rothko.Tate Modern. Foto R.Puig

Sala Rothko.Tate Modern. Foto R.Puig

De su obra meditativa al ajetreo. En las cercanías de la Tate Modern se encuentran el puente y la estación de Blackfriars, que experimentan en estos momentos grandes obras de renovación.

Blackfriars Bridge en obras.Londres. Foto R.Puig.

Blackfriars Bridge en obras.Londres. Foto R.Puig.

Blackfriars Bridge en obras. Londres. Foto R.Puig.

Blackfriars Bridge en obras. Londres. Foto R.Puig.

Pero acabo deseando a los lectores los buenos días con una obra que siempre me ha producido una sensación de calma, “Morning” de Dod Procter, nombre artístico de casada de  Doris Margaret Shaw (1890-1972).

Dod Procter. Morning.Tate Modern. Foto R.Puig

Dod Procter. Morning.Tate Modern. Foto R.Puig

¡Dulces sueños y suaves amaneceres!

Dod Procter. Morning.Detalle. Tate Modern. Foto R.Puig

Dod Procter. Morning.Detalle. Tate Modern. Foto R.Puig

Retorno a Estocolmo (II). Miscelánea al buen tuntún

9 junio, 2013

 

Penélope nos recibe en la estación de Estocolmo. Foto R.Puig

Penélope nos recibe en la estación de Estocolmo. Foto R.Puig

En la crónica del 19 de mayo había vuelto a Estocolmo empezando por las esculturas de Carl Miles.  La verdad es que es tan abundante lo visto que toda la planificación inicial quedó desbordada. Así que lo que voy recoger hoy es una miscelánea caprichosa. Digamos que he rebuscado entre las fotos y lo de hoy va mezclado al tuntún de mis preferencias.

Y no podía ser de otro modo para un español que llega a Estocolmo con un programa bien pensado y en la nave de su estación central le recibe en tamaño gigante una cierta chica de Alcobendas a la que creo que en su casa llaman Pe.

Ya en esta tesitura, aquí se van a mezclar las calles, los museos y las plazas de la ciudad casi casi por asociaciones u oposiciones automáticas.

Ya veremos lo que sale.

Puesto de hortalizas en el mercadillo de Hötorget.Estocolmo. Foto R.Puig

Puesto de hortalizas en el mercadillo de Hötorget.Estocolmo. Foto R.Puig

Pues me ha salido el mercadillo de la plaza del Auditorio, la Konserhuset, y una colorida estampa de un puesto de hortalizas. Puede ser que por haber hablado de un lugar como Alcobendas hemos acabado en un mercado de barrio. Los espárragos verdes son suecos, los blancos alemanes. No están mal los colores de este cuadro. Que conste que no pretendo ondear la bandera de la República Italiana.

Y como las hortalizas van bien con el pescado, en pleno centro y desde un puente cerca del Palacio Real, con un poco de paciencia podríamos a ver a los pescadores de río revuelto capturando algún salmón con sus atarrayas.

Pesca a la atarraya bajo el Norrbron.Estocolmo. Foto R.Puig

Pesca a la atarraya bajo el Norrbron.Estocolmo. Foto R.Puig

Mi paseo de la primera mañana fue por Södermalm, donde se pueden admirar esas fachadas uniformes de la arquitectura del Estocolmo de principios del siglo XX  en un rojo casi terracota.

Calle de Södermalm.Estocolmo. Foto R.Puig

Calle de Södermalm.Estocolmo. Foto R.Puig

Otra fachada cercana en amarillo Nápoles.

Esquina de Södermalm.Estocolmo. Foto R.Puig

Esquina de Södermalm.Estocolmo. Foto R.Puig

No lejos de ahí, junto a una plaza acogedora se alza el minarete de una mezquita, emplazada en un edificio con aire del siglo XVIII, en el  mismo color, aunque un poco más pálido, debido probablemente al paso del tiempo.

Mezquita de Södermalm.Estocolmo. Foto R.Puig

Mezquita de Södermalm.Estocolmo. Foto R.Puig

Yéndome del lado del agua, al borde del Saltsjön (lago de la sal) tengo la sensación de que Penélope Cruz me persigue por Estocolmo. Creí que se había quedado en la estación, pero no ¡me está esperando en la parada del autobús! No me puedo quejar.

Vista desde Katarinavagen. Estocolmo. Foto R.Puig

Vista desde Katarinavägen. Estocolmo. Foto R.Puig

Pero, en fin, la foto puede justificarse, porque por allá detrás se ve la torre de una iglesia de la ciudad vieja.

Y, aunque de iglesias hay también para elegir en Estocolmo, pienso que ha bastado por hoy con la imagen de la mezquita y su modesto minarete.

Lo que sigue también tiene que ver con los mitos, aunque en este caso se trate de los modermos.

 

Algunos símbolos de las luchas y conquistas sociales de la Suecia moderna

Carl Eldh.Monumento a Branting. Fundador del Partido Socialdemocrata sueco en 1889. Detalle. Estocolmo. Foto R.Puig

Carl Eldh.Monumento a Branting. Fundador del Partido Socialdemocrata sueco en 1889. Detalle. Estocolmo. Foto R.Puig

De hecho, como habréis adivinado, el detalle de este bajorrelieve es laico y combativo. Corresponde al memorial de la creación del Partido Socialdemócrata de los Trabajadores de Suecia en 1889. Está en Norra Bantorget, lugar donde terminan siempre los desfiles del 1° de mayo.

Su fundador fue Hjalmar Branting, a quien aquí vemos en plena arenga.

Carl Eldh. Monumento a Branting. Fundador del Partido Socialdemocrata sueco en 1889. Estocolmo. Foto R.Puig. JPG

Carl Eldh. Monumento a Branting. Fundador del Partido Socialdemocrata sueco en 1889. Estocolmo. Foto R.Puig.

Carl Eldh (1873-1974), que aparece en la imagen con las manos en  la masa,  fue quien que lo talló en escayola en 1942. A causa de la guerra sólo se pudo vaciar en bronce en 1952, en los talleres de fundiciones Bergmans.

Carl Eldh modelando el monumento a Branting en su taller

Carl Eldh modelando el monumento a Branting en su taller

Mäster Palm. Fundador de la Landsorganisationen. LO. Sindicatos socialistas suecos. Estocolmo. Foto R.Puig

Mäster Palm. Fundador de la Landsorganisationen. LO. Sindicatos socialistas suecos. Estocolmo. Foto R.Puig

En la misma plaza está el edificio del sindicato socialista LO (Landsorganisationen) fundado en 1898 gracias al impulso de August Palm (1849-1922).

Con la música a otra parte

Me he merecido un descanso y me como una hamburguesa en un cercano establecimiento de la cadena Max.

Cuando subo a la habitación del hotel para cambiarme de zapatos diviso la silueta caracterísica de la torre del Ayuntamiento. Es ahí donde cada año se celebra la suntuosa comilona de los premios Nobel.

Vista de la torre de la Stadshuset desde el hotel Clarion Estocolmo. Foto R.Puig.

Vista de la torre de la Stadshuset desde el hotel Clarion de Estocolmo. Foto R.Puig.

Temo que alguien me acuse de vulgaridad ¿¡cómo se puede mezclar la carne picada con el mecenazgo de la Fundación Nobel !?

En realidad me parece que se ha producido en mi cerebro una de esas asociaciones automáticas que perseguían con ahínco los surrealistas. Puede que sea porque en los últimos días la prensa nos han refrescado el recuerdo de como un tratante de ganado porcino llegó no sólo a financiar el golpe franquista sino incluso a sobornar, durante la II Guerra Mundial, a la plana mayor del ejército de Franco con dinero de los ingleses y, lo que tiene más mérito, sin enemistarse con los alemanes. Arribado luego a afortunado especulador y potentado, se convirtió en el mayor mecenas de las artes y de la cultura de la historia contemporánea de España.

Si de las cochiqueras puede alguien reciclarse sin estridencias en ilustre mecenas y acabar impulsando la pintura española contemporánea o coleccionando las obras más cotizadas del expresionismo abstracto americano, el inventor de la dinamita no debería ofenderse si he mezclado las hamburguesas con su filantrópico nombre

La casa museo de Sven Harris

Eduard Munch. Detalle de retrato.Museo Sven Harris.Estocolmo Foto R.Puig

Eduard Munch. Detalle de retrato (con ojos goyescos). Museo Sven Harris.Estocolmo Foto R.Puig

No fue ni bélico ni explosivo el caso de Sven Harris, alguien que ha hecho las cosas sin meterse en extraperlos, guerras o espionajes. Es un constructor amante del arte, coleccionador de artistas nórdicos y promotor de arte contemporáneo.

http://sven-harrys.se/en/

El museo esconde dentro de una cápsula arquitectónica racionalista y contemporánea la reproducción exacta de la vieja casa del siglo XVIII del mismo Harris. La parte moderna se dedica a las exposiciones temporales de arte actual y la casa encierra una muestra selecta de su colección de arte y diseño. La visita es guiada, a cargo de Joshua, un licenciado en Bellas Artes de nacionalidad estadounidense que se expresa en un sueco perfecto.

El rincón de la chimenea con cuadros de Munch y Strinderg.Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig JPG

Rincón de la chimenea y cuadros de Munch y Strinderg.Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig JPG

Cerca de una chimenea tradicional sueca en cerámica nos asaltan una obra de Edvard Munch y un óleo de Strindberg. Es sabido que el literato sueco era también muy buen fotógrafo y pintor. Este cuadro me hace pensar en Victor Hugo y en en sus acuarelas, algunas de las cuales son tan tempestuosas como el lienzo del sueco. Ambos pintaron las tormentas del mundo interior con las metáforas del mar abismal y de sus oleajes y huracanes.

August Strindberg. Altamar. 1894.Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

August Strindberg. Altamar. 1894.Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Observo que en la misma sala hay un pequeño lienzo de una artista sueca en el que,  a mi juicio, ha copiado a su manera el rostro del ángel de La virgen de las rocas de Leonardo da Vinci.

Ante el óleo de Ylva Ogland,1997,  inspirado en el ángel de la Virgen de las rocas de Leonardo.Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig JPG

Ante el óleo de Ylva Ogland,1997. Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig JPG

En todas las habitaciones hay obras de arte cuidadosamente escogidas. En esta casa museo no hay nada que desentone, incluidos los objetos de diseño en las vitrinas de la cocina y algunos muebles, ya clásicos, de diseñadores contemporáneos.

Sillas Superleggera de Ponti.1950, bajo un cuadro de Bror Hjorth.ca 1935. Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Sillas Superleggera de Gio Ponti.1950, bajo un cuadro de Bror Hjorth.ca 1935. Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Sobre tres sillas diseñadas por Gio Ponti con el nombre de ”Superleggera” cuelga un cuadr,o de inspiración rousseauniana y gaugueniana, del pintor y escultor sueco Bror Hjorth (1894-1968).

En la terraza. Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig.

En la terraza. Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig.

El recorrido de la casa en la segunda planta del museo se acaba por la terraza y por la sala de exposiciones temporales. Al salir a la calle, a pocos pasos de allí descubro, mientras espero el autobús, la casa en la que vivió Astrid Lindgrens, la inventora de Pippi Långstrump, la niña transgresora que en la TV española se bautizó como Pippi Calzaslargas.

Placa en el portal de la casa de Astrid Lindrgens, la creadora de Pippi Långstrump. en Vasastan. Estocolmo. Foto R.Puig

Placa en el portal de la casa de Astrid Lindgrens, la creadora de Pippi Långstrump. en Vasastan. Estocolmo. Foto R.Puig

La casa donde vivió  Astrid Lindgrens en Vasastan. Estocolmo. Foto R.Puig

La casa donde vivió Astrid Lindgrens en Vasastan. Estocolmo. Foto R.Puig

 

El Centro de Arte Bonniers

 

Desde la ventana del Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

Desde la ventana del Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

La heredera de la familia Bonniers (editores y accionistas de empresas de publicación de libros y periódicos), ella misma periodista, galerista y guionista de cine,  creó, en memoria de su hija única, fallecida en accidente de circulación, en 1985 la Fundación que lleva su nombre y en el 2006 el Bonniers Konsthall  .

Es un lugar de arquitectura ligera y acristalada con magníficas salas de exposición y una política de promoción de jóvenes artistas con becas, exposiciones, cursos, etc.

http://www.bonnierskonsthall.se/en/maria-bonnier-dahlins-stiftelse/

No quedaba lejos de mi visita anterior y realmente me alegro de haber entrado y pagado el billete, aunque sólo sea por la calidad de sus espacios y la armonía expositiva de la la muestra del joven arquitecto danés Jeppe Hein.

Jeppe Hein.Muro  Espejo.Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

Jeppe Hein.Muro Espejo.Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

 

Es algo así como una sesión de relajación al son ligeramente tibetano de sus singing balls.

Jeppe Hein.Singing balls.Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

Jeppe Hein.Singing balls .Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

Te has de dejar llevar por el ritmo zen de una serie de esferas que circulan lentamente por unos raíles suspendidos y van golpeando campanas de bronce, invertidas y colocadas sobre una especie de pebeteros de altura variable.

Jeppe Hein.Muro  Espejo.Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

Jeppe Hein.Muro Espejo.Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

Se producen así sonidos de gong de diversa escala y de unas resonancias de atmósfera budista. Los espacios son amplios y luminosos y los muros se han pintado con los tonos básicos de la Teoría de los Colores de Goethe.

Jeppe Hein.Singing balls.Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

Jeppe Hein.Singing balls.Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

El efecto de esta instalación minimalista es beneficioso y sosegante.

Miscelánea de imágenes del Fotografiska Museet y del Moderna Museet

Al subir a la primera planta del Fotografiska Museet, me encuentro esta vez con una artista que precisamente ha trabajado bajo las órdenes de Woody Allen en compañía de nuestra Penélope.

Fotografiska Museet. Estocolmo.Foto de Scarlett Johanson por Russell James

Fotografiska Museet. Estocolmo.Foto de Scarlett Johansson por Russell James

Está vez las he encontrado a las dos no en Barcelona sino en Estocolmo.

Y ahora comparad este retrato de Scarlett Johansson con un icono más antiguo del Moderna Museet.

¿Han pasado de verdad 80 años?

Wilhelm Freddie. Detalle de busto Sex-Paralysappeal.1936.Moderna Museet. Estocolmo.Foto R.Puig

Wilhelm Freddie. Detalle de busto Sex-Paralysappeal.1936.Moderna Museet. Estocolmo.Foto R.Puig

Sin saber por qué  me animo a aproximar la fotografía de mi admirado Giacometti al retrato de Helge Rode por Edvard Munch

Fotografiska Museet. Estocolmo.Giacometti por Henri Cartier-Bresson

Fotografiska Museet. Estocolmo.Giacometti por Henri Cartier-Bresson

Edvard Munch. Retrato de Helge Rode. 1908. Detalle.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Edvard Munch. Retrato de Helge Rode. 1908. Detalle.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

o al estrábico Sartre con el noble de cráneo tabes que pintó Kokoschka y que algo debe de tener que ver con aquel Robert, dandy y escritor francés del mismo apellido, que inspiró a Marcel Proust el personaje del Barón de Charlus en À la recherche du temps perdu.

Fotografiska Museet.Estocolmo.  Jean-Paul Sartre por Henri Cartier-Bresson

Fotografiska Museet.Estocolmo. Jean-Paul Sartre por Henri Cartier-Bresson

 

Oskar Kokoschka. Retratro del Marqués Josef de Montesquiou-Fezensac.1910. Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Oskar Kokoschka. Retrato del Marqués Josef de Montesquiou-Fezensac.1910. Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Pero si hemos de buscar contrastes, ¿qué tal el de esta retenida pero inquietante jovencita de la foto de Ruud van Empel con el desbordamiento de la parturienta rosa de Nicki de Saint-Phalle?

Fotografiska Museet. Estocolmo.Sunday #3. Foto de Ruud van Empel.Detalle

Fotografiska Museet. Estocolmo.Sunday #3. Foto de Ruud van Empel.Detalle

 

      

Niki de saint Phalle. Parto rosa. Detalle. 1964.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Niki de saint Phalle. Parto rosa. Detalle. 1964.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

 

Y el paralelismo de las chimeneas de Alexanderson y las jirafas de Nick Brandt

Carl Josef Alexanderson. Salida de los trabajdaores de las fábricas.1931.Detalle.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig.JPG

Carl Josef Alexanderson. Salida de los trabajdaores de las fábricas. 1931.Detalle.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig.JPG

Fotografiska Museet. Estocolmo.Nick Brandt. Jirafas

Fotografiska Museet. Estocolmo.Nick Brandt. Jirafas

Acabemos con calma 

Pero, como me parece que estoy desvariando, cambiaremos de tercio subiendo a a la cafetería del Fotografiska Museet sosegar la mirada con el lento paso de las gabarras y otras especies naúticas.

Fotografiska Museet. Estocolmo.Vista desde la ventana del restaurante.Foto R.Puig

Fotografiska Museet. Estocolmo.Vista desde la ventana del restaurante.Foto R.Puig

El vanguardismo de una artista sueca

Los grandes cuadros llenos de esferas de aspecto vegetal de Helga de Klint, que parecen anticipar en varias décadas las plásticas psicodélicas también podrían tener un efecto curativo, si acaso como ejercicios de optometría, sobre todo si no sólo contempláis este, sino que seguís la ronda hasta haber visto otros veinte similares y algunos más pequeños en una apabullante muestra de aquella pintora sueca, que trabajó a destajo  en la época de las primeras vanguardias del siglo XX.

Helma at Klint. N° 3 de Los diez más grandes. 1907.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Helma at Klint. N° 3 de» Los diez más grandes». 1907.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Tiene cuadros y acuarelas muy notables.Auqnue, a mi juicio, su apresuramiento compulsivo la condujo a una reducción de la calidad en aras de la cantidad. Me quedo con sus pequeños formatos.

Exposicion Helma at Klint.Moderna Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Exposicion Helma at Klint.Moderna Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

 

De nuevo con los maestros suecos del color

Otros pintores suecos de la primera mitad del siglo XX ya van siendo  conocidos de este blog. Pero hay pintores de temática social como Alexanderson (el autor de Salida de los trabajadores de las fábricas en 1931 ) o el magnífico Amelin, que no habían aparecido aún en este blog.

Albin Amelin Mujer de un cartel español.1937.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Albin Amelin Mujer de un cartel español.1937.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Albin Amelin. Escena de calle.1932.Detalle.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Albin Amelin. Escena de calle.1932.Detalle.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Casi para acabar, un excelente cuadro de la admirable Vera Nilsson, de quien hemos hablado en la crónica del 28 de abril.

era Nilsson. A la luz de la lampara. ca.1930.Detalle Moderna Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Vera Nilsson. A la luz de la lampara. ca.1930.Detalle Moderna Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Vera Nilsson. A la luz de la lampara. ca.1930.Moderna Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Vera Nilsson. A la luz de la lampara. ca.1930. Moderna Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Al final de esta larga tirada, haré lo que se debe hacer cuando se quiere bien a los lectores, os lo digo con flores.

Emil Nolde.Jardín. 1917.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Emil Nolde.Jardín. 1917.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Divagaciones inglesas (II). Por el museo y por las calles de Leicester

2 junio, 2013
Mansion en el New Walk. Leicester. Foto R.Puig

Mansión en el New Walk. Leicester. Foto R.Puig

Tener una familia dispersa tiene la ventaja de ir conociendo rincones de Europa que de otro modo no descubriríamos.

Aunque parezca chocante, yo hermanaría a Leicester con Sabadell, ilustre ciudad de la que hablamos hace poco, por lo acogedor y placentero de los museos de ambas y por lo fácil que es familiarizarse con los rincones de sus barrios populares y charlar amigablemente con las personas que los habitan.

Fachada del Museo de Leicester en el New Walk. Foto R.Puig

Fachada del Museo de Leicester en el New Walk. Foto R.Puig

El museo de Leicester y su íntima colección de arte alemán de las primeras décadas del siglo XX

El pórtico neoclásico del museo de Leicester es similar a otros edificios públicos ingleses. Lo que ocurre es que en desde la entrada nos recibe  ya la cafetería, donde la atmósfera es inmediatamente  acogedora para familias y niños.

Nada de solemnidades y, al ascender a la tercera planta, hay grupos de escolares que están disfrutando de una exposición sobre el mundo de la brujería, con posibilidad de disfrazarse, remover pócimas en un caldero o montar en la escoba.

Atravesando una muestra temporal de cerámicas de Picasso accedo a la exposición permanente de aquel arte alemán que los nazis consideraron degenerado.

Hitler y el arte degenerado.El Pais

Hitler y el arte degenerado.Foto El Pais

Una familia de judíos alemanes, Alfred y Tekla Hess de Erfurt,  lograron salvar in extremis una pequeña pero hermosa parte de su colección. A causa de los  forzados exilios de aquella época tenebrosa y asesina, sus cuadros, esculturas y obra gráfica se refugiaron en este pequeño museo.

Cartel de la exposicion de 1944.Museo Leicester. Foto R.Puig

Cartel de la exposicion de 1944.Museo de Leicester. Foto R.Puig

Fue en 1944 cuando se produjo la primera exposición de aquel período del arte alemán, precisamente aquí en Leicester, por obra del entonces conservador del museo, Trevor Thomas. El núcleo lo constituían 50 obras de la colección Hess.

Con donaciones y adquisiciones posteriores el museo demostró lo que se puede hacer con empeño y sin alharacas en una pequeña capital provinciana de los Midlans, que en España tiene ejemplos parecidos, como ya vimos con el recoleto museo de Sabadell.  No como ciertos museos que casi no tienen obra que exponer, despilfarro ostentoso de los últimos años de furia suntuaria en nuestro país.

Ernst Barlach. Jolly Peg-Leg. 1934.Museo Leicester. Foto R.Puig

Ernst Barlach. Jolly Peg-Leg. 1934.Museo Leicester. Foto R.Puig

Al entrar me recibe una hermosa obra de Barlach, aquel excelente escultor expresionista del período de entreguerras, que tanto influyó en otros posteriores, como el italiano Manzú, por poner sólo un ejemplo.

Los cuadros al óleo de esta colección son una muestra de la creatividad de los artistas alemanes de las primeras décadas del siglo XX, perseguidos por Goebbels, el lacayo de las ideas de Hitler.

Un obra me cautiva, una pintura de Ernst Neuschul, titulado Negermutter, que yo traduciría libremente por Lactancia materna. Su mirada  es todo un símbolo del temor que suscitaba la amenaza del III Reich para todos aquellos que no fuesen de raza aria.

Ernst Neuschul. Negermutter. 1931.Museo Leicester. Foto R.Puig

Ernst Neuschul. Negermutter. 1931.Museo Leicester. Foto R.Puig

Gran parte de la obra de aquel pintor de la corriente Nueva Ojetividad fue vandalizada por Goebbels. Su trasgresión fue retratar a las minorías que la ideología racista nazi quería extirpar: gentes de otras etnias, gitanos, parados marginados.

La colección tiene también cuadros de Max Liebermann

Max Liebermann. La nieta del artista con su niñera. 1919.Museo Leicester. Foto R.Puig

Max Liebermann. La nieta del artista con su niñera. 1919.Museo Leicester. Foto R.Puig

Max Liebermann. Paseo en el Tiergarten.Museo Leicester. Foto R.Puig

Max Liebermann. Paseo en el Tiergarten.Museo Leicester. Foto R.Puig

Era  un pintor de caracter impresionista pero abocado ya hacia el expresionismo.

Me quedo también con la fumadora de pipa de la pintora expresionista Gabriele Münter.

Gabriele Münter.Retrato de Anna Roslund.1917. Museo Leicester. Foto R.Puig

Gabriele Münter.Retrato de Anna Roslund.1917. Museo Leicester. Foto R.Puig

Y con un paisaje a la acuarela de Karl Schmidt-Rottluff de 1938.

Karl Schmidt-Rottluff. Paisaje.1938. Museo Leicester. Foto R.Puig

Karl Schmidt-Rottluff. Paisaje.1938. Museo Leicester. Foto R.Puig

Una mixta de tinta china y acuarela de Max Pechstein

Max Pechstein. El puente de Erfurt. 1919.Museo Leicester. Foto R.Puig

Max Pechstein. El puente de Erfurt. 1919.Museo Leicester. Foto R.Puig

Pero mis fotos de los grabados y dibujos no fueron muy afortunadas por los reflejos de los focos de la sala, así que me excusaréis que no las presente.

Aunque sólo fuese por esta colección el Museo de Leicester bien merece la visita.

Pasear por Leicester 

Si atravesáis el barrio antiguo con niños o sois golosos es arriesgado pararse ante la espectacular vitrina de la tienda de caramelos de De Olde Sweet Shoppe.

Alimentos sanos.Leicester. Foto R.Puig

Alimentos sanos.Leicester. Foto R.Puig

Lo que es seguro es que os tropezaréis con Ricardo III, a quien Shakaspeare inmortalizó como malo malísimo.

Richard III en las calles de Leicester.Foto R.Puig

Richard III en las calles de Leicester.Foto R.Puig

Ricardo III en actitud relajada.Leicester. Foto R.Puig

Ricardo III en su actitud más relajada.Leicester.

Cuenta la historia que, al estilo de los sultanes otomanos, fue el carcelero y acaso también ejecutor de sus dos sobrinos, que le hacían la concurrencia en sus derechos al trono.

Pues bien, ahora se ha vuelto una vedette internacional tras el descubrimiento de sus restos bajo el asfalto de un aparcamiento, mérito del Departamento de Arqueología de la Universidad de Leicester.

Los huesos de Ricardo III.Leicester.

Los huesos de Ricardo III.Leicester.

No por tener los huesos de la columna vertebral bastante contrahechos dejó de batirse hasta que lo masacraron en la batalla de Bosworth, en 1485, cerca de Leicester.

Más pacífica es la escultura de Santiago el Mayor que ve pasar a los viandantes ante la fachada de su iglesia barroca con su atuendo de peregrino a Compostela. Como es tradicional, los viajeros y turistas llevan siglos yendo y viniendo a causa de huesos célebres que aparecen por aquí o por allá.

Santiago el Mayor. Iglesia de St.James. Leicester. Foto R.Puig

Santiago el Mayor. Iglesia de St.James. Leicester. Foto R.Puig

En nuestra más modesta peregrinación y al salir del museo hemos paseado por la centenaria calle peatonal del New Walk.

New Walk. Leicester. Foto R.Puig

New Walk. Leicester. Foto R.Puig

Sin olvidar un garbeo por alguno de los parques de la ciudad donde dormitan antiguas mansiones

Vieja mansion del parque.Leicester. Foto R.Puig

Vieja mansión del parque.Leicester. Foto R.Puig

o los restos de árboles vetustos.

En el parque.Leicester. Foto R.Puig

En el parque.Leicester. Foto R.Puig

Son muchas los edificios que atraen la mirada cuando se recorren los barrios de Leicester, tanto los céntricos y burgueses

Fachada en New Walk.Leicester. Foto R.Puig

Fachada en New Walk.Leicester. Foto R.Puig

como los populares.

Rincon cerca de Queens Road.Leicester. Foto R.Puig

Rincon cerca de Queens Road.Leicester. Foto R.Puig

Por la London Road

Ventanal en London Road. Leicester. Foto R.Puig

Ventanal en London Road. Leicester. Foto R.Puig

o por Queens Road.

Queens Road. Leicester. Foto R.Puig

Queens Road. Leicester. Foto R.Puig

Sin que falten las numerosas tabernas inglesas tradicionales.

Leicester. Foto R.Puig

Leicester. Foto R.Puig

Ni tampoco un centro comercial para todos los gustos como los hay por todo el mundo. Estas plazas del pueblo de nuestro tiempo donde los padres acuden en los días de vacación con lluvia para que los niños se desfoguen sin atrapar  un resfriado y sin que haya que cocinar.

El Mall.Leicester. Foto R.Puig

El Mall.Leicester. Foto R.Puig

Y, para dar también gusto a los pequeños, una visita a la Fun Fair, la Feria ambulante que recorre durante todo el año los parques y pueblos del Leicestershire, donde el vendedor de globos se cruzará estrategicamente en nuestro camino para provocar el antojo de la niña.

En la Fun Fair.Leicester. Foto R.Puig

En la Fun Fair.Leicester. Foto R.Puig

Así podríamos seguir, pero atardece y es la hora en que se despiertan los dragones, sin que sepamos si San Jorge, el patrón de Alción, podrá protegernos, pues hace ya mucho que el Vaticano lo desposeyó de su condición de santo (los bolandistas demostraron que nunca había existido, aunque ya Erasmo lo había dicho siglos antes).

Hay uno de esos engendros que ya nos mira desde la cornisa de un tejado.

El dragón del tejado.Leicester. Foto R.Puig

El dragón del tejado.Leicester. Foto R.Puig

Divagaciones inglesas (I). ¿Es la escultura galardonada con el Fourth Plinth 2013 un plagio en Trafalgar Square?

26 mayo, 2013
Gower Street.Londres. Foto R.Puig

Gower Street.Londres. Foto R.Puig

Deambulando por Londres

El pasado miércoles he vuelto de un viaje a Leicester, con intermedio de una escapada a Londres, que siempre hace bien aunque al final se resientan las piernas.

He de decir que esta vez he sentido estremecimiento, pena y solidaridad (más aún siendo yo madrileño) con los londinenses, a quienes la agresión de unos fanáticos ha golpeado de nuevo al día siguiente de mi retorno a Gotemburgo.

Por eso he querido empezar esta crónica con el memorial del poeta bengalí y activo pacifista Rabindranath Tagore (1861-1941), a quien leí con devoción en mi adolescencia.

Memorial de Rabindranath Tagore en Gordon Squqre. Bloomsbury.Foto R.Puig

Memorial de Rabindranath Tagore en Gordon Square. Bloomsbury.Foto R.Puig

Paseando entre el British Museum y la British Library me encontré con su busto, que es modesto desde el punto de vista creativo pero inmejorablemente situado. Está en la Gordon Square, uno de esos jardines de Bloomsbury donde el tiempo parece detenerse y donde vivió John Maynard Keynes (1843-1946). También habitó ese barrio otro poeta que me emociona, W.B.Yeats (1865-1939), descubridor de Tagore en Inglaterra y prologuista de la primera traducción de Gitanjali, la obra que le valió el Premio Nobel al bengalí.

British Museum.Londres.Foto R.Puig

British Museum.Londres.Foto R.Puig

Había salido del Museo Británico bajo una lluvia piadosa y, caminando por Gower Street, me topé con la casa de una pionera en la lucha por los derechos de la mujer: Millicent Garrett Fawcett(1847-1929).

La casa de la lider sufraguista Millicent Garrett Fawcett en Gower Street.Foto R.Puig

La casa de la lider sufragista Millicent Garrett Fawcett en Gower Street.Foto R.Puig

Creció en una familia acomodada que educó a sus hijas en la libertad. Inspirada por el discurso feminista de John Stuart Mill (1806-1873), esta economista escribió,  entre otras obras, “The position of women in economic life” (Londres,  Allen & Unwin, 1917) y fue una lider destacada del movimiento sufragista.

La British Library con las torres de Saint Pancras.Foto R.Puig

La British Library con las torres de Saint Pancras.Foto R.Puig

Me detuve a comprar en Waterstones algunos ensayos y crónicas sociales  de Georges Orwell (1903-1950), con lo que llegué tarde a la British Library, pero con luz suficiente para fotografiar su nueva sede (criticado por los puristas pero tan eficaz), sobre la que montan guardia las torres de Saint Pancras.

Sobre la escultura del niño a caballo en Trafalgar Square o de cómo remedar a un artista romano sin citar su obra 

Antes, en mis persistentes esfuerzos por agotar del todo a mis cansados pies, me pasé más de cinco horas en la National Gallery. Por cierto que tampoco ahí ha llegado la deseada  tolerancia hacia la fotografía digital sin flash, por lo que no puedo dejar en esta página el testimonio gráfico de  mis hallazgos y reflexiones.

Pero, para no defraudar hoy a los lectores de este blog, sucedió que, tras bajar las escalinatas de esa apabullante despensa de maravillas me asaltaron otras sorpresas y otros pensamientos. Me explico…

En Trafalgar Square hay un plinto monumental que quedó vacío por falta de fondos allá por 1841. Es ”el cuarto plinto”. Desde 2005 la Municipalidad de Londres, con patronazgo privado, expone temporalmente una escultura seleccionada por la Fourth Plinth Commission.

http://www.london.gov.uk/fourthplinth/

En 2013 el galardón ha recaido en los escultores escandinavos Elmgreen & Dragset, quienes en su Figura 101 de la serie Powerless Structures nos ofrecen una parodia de las esculturas equestres, imperatorias, pomposas y generalmente bélicas, bien asentadas en la estatuaria occidental desde el tiempo de los romanos.

Escultura de Elmgreen & Dragset. Trafalgar Square. Foto R.Puig.

Elmgreen & Dragset. Figura 101 de la serie Powerless Structures. Trafalgar Square. Foto R.Puig.

Hasta aquí nada que objetar, pues han citado como inspiración la copia de la famosa escultura de Marco Aurelio en la plaza del Campidoglio de Roma, cuyo original se conserva dentro de los adyacentes Museos Capitolinos.

Marco Aurelio en la plaza del Campidoglio.Foto R.Puig

Marco Aurelio en la plaza del Campidoglio.Foto R.Puig

Sin embargo y aunque yo no quiera ser malo, me pregunto qué diría el anónimo artista romano autor de la escultura de tamaño natural del niño jinete, una obra, probablemente votiva y nada bélica, que se exhibe, notablemente restaurada y bien a la vista, en el Aula Decima del Museo de las Termas de Diocleciano en Roma y de la que ya hablé en mi entrada de 21 de mayo del 2011 (”Entre Roma y Valencia”)

Muchacho romano a caballo.Museo delle Terme.Roma.Foto R.Puig

Muchacho romano a caballo.Museo delle Terme.Roma.Foto R.Puig

En tiempos de los romanos no se hablaba de derechos de autor, pero, salvo que se me haya escapado algo, no habría estado mal que los autores del bronce de Trafalgar Square o alguno de los críticos que lo han comentado, hubiesen mencionado la fuente de la escultura de Elmgreen & Dragset en Londres. No discuto el valor de la obra de esta pareja de artistas de Dinamarca y Noruega, aunque se aleje de su estilo habitual, ni quito ni pongo rey, pero, ustedes vean y formen su opinión.

La verdad es que entre la ingenua parodia de estos escultores y la inocente originalidad de su modelo romano, me quedo con este su original antiguo.

Elmgreen & Dragset. Figura 101 de la serie Powerless Structures. Trafalgar Square. Foto R.Puig

Elmgreen & Dragset. Figura 101 de la serie Powerless Structures. Trafalgar Square. Foto R.Puig

Muchacho romano a caballo.Museo delle Terme.Roma.Foto R.Puig

Muchacho romano a caballo.Museo delle Terme.Roma.Foto R.Puig

Continuará…

De Londres me llevé una nueva vision de su río, cuyos márgenes no había pateado desde hace siglos.

Desde la orilla del Tamesis.Londres.Foto R.Puig

Desde la orilla del Tamesis.Londres.Foto R.Puig

Pero de esto y de Leicester hablaremos en otras crónicas…