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Breverías erasmianas (XIV): “Nosce tempus”

16 marzo, 2014
Los cormoranes saben cuando hay que migrar. Foto R.Puig

Los cormoranes saben cuándo hay que migrar. Foto R.Puig

 

No sé si porque el nuevo imperio ruso se ha propuesto conmemorar los cien años de la Gran Guerra amagando con otro episodio nacionalista en las tierras de Crimea -sí, en aquella península en la que hace 160 años el inoportuno Lord Cardigan sacrificó para nada a nueve regimientos de caballería ingleses, escoceses e irlandeses (la carga de la brigada ligera)- o por la actualidad de tantos errores y desmanes, incesantemente repetidos, de los que habrá que arrepentirse luego, o por tantas ocasiones de hacer mejor las cosas que dejamos ir, pero el caso es que ha caído en mis manos otro adagio de Erasmo que no he querido dejar escapar.

Así que, agarrándolo por la cabellera, hablaremos de ese Nosce tempus que nos viene hoy al pelo.

 

Reconoce el momento oportuno

Adagio I vii 70

Este proverbio de origen griego fue popular, como comenta Erasmo, pues era uno de los dichos de los Siete Sabios de Grecia. Con el tiempo también ha encontrado su acomodo, en formas diversas, en nuestro refranero (e.g.: “cada cosa a su tiempo” o “a la ocasión la pintan calva”).

La verdad es que la extemporaneidad tanto colectiva como individual ha sido siempre una de las características de la conducta de los seres humanos. Lo que ha cambiado, por ejemplo, es la superabundancia informativa que nos abruma y pone de manifiesto cada día la tozuda  inoportunidad de los poderes públicos y de las naciones, así como la facilidad con que los individuos apretamos una tecla a la primera ocasión o tiramos de micrófono, para tener que arrepentirnos mañana.

Erasmo lo constataba ya con meridiana claridad:

Tantam vim habet opportunitas, ut ex honesto inhonestum, ex damno lucrum, ex voluptate molestiam, ex beneficio maleficium faciat et contra breviterque rerum omnium naturam permutet

Tanta fuerza tiene la Oportunidad, que puede convertir algo honorable en deshonor, la pérdida en ganancia, el placer en fastidio y el favor en perjuicio, o viceversa, y cambiar rápidamente la naturaleza de todas las cosas

Como es su costumbre, nuestro humanista pasa revista a una serie de autores clásicos, confirmando así la antigüedad y el sentido del adagio.

Nos recuerda que Teócrito, el poeta de los Idilios campestres aludía a lo mismo cuando afirmaba que “hay cosas que se hacen en verano y otras en invierno”. Algo que saben bien los agricultores, pero que parece ignorar Vladimir Putin cuando se pone a recuperar Crimea para Rusia con el mejor estilo decimonónico, en pleno siglo XXI. Aunque ahora manda a sus soldados de riguroso incógnito para que no se diga que el nuevo Zar de todas las Rusias no es un innovador de la gloriosa estrategia militar.

Pero, volviendo a las sentencias griegas, así traduce Erasmo una de ellas al latín:

Vel maxima est pusilla res loco data

Lo pequeño  se hace grande cuando llega la estación

Maxima est pusilla. Foto R.Puig

Maxima est pusilla. Foto R.Puig

En definitiva, como enseña la naturaleza, hay que saber actuar cuando las circunstancias han madurado.

Pero hay ocasiones en que, sin embargo, atarse la manta a la cabeza puede ser conveniente, como recuerda Horacio:

Dulce est desipere in loco

Dulce es la locura a su debido tiempo

Representaciones de la diosa Ocasión

Fronte capillata, post haec Occasio calva

In occasionem (1591). Emblem Project. U.Glasgow

In occasionem. Andrea Alciato,  (Ed. 1591). Fuente: Emblem Project. U.Glasgow

Dice el refrán que a la Ocasión la pintan calva, pero no del todo, como bien recuerda Erasmo:

la parte frontal de su cabeza poblada de espesa cabellera, la posterior calva, de modo que se la pueda aferrar fácilmente por delante, pero que sea imposible hacerlo desde atrás

Lo refleja gráficamente Andrea Alciato (1492-1550), que en su obra de los Emblemas siempre la representó con una larga cabellera al viento en su frente y calva en la parte posterior de la cabeza, los pies alados sobre una inestable rueda de la fortuna que navega sobre las olas y blandiendo un agudo cuchillo de dos filos.

….

(Nota Bene: todas las imágenes de los emblemas de Alciato las he tomado del proyecto “Emblem” de la Universidad de Glasgow, en el que colaboran, con sus diversas ediciones de la obra, bibliotecas y universidades de toda Europa y algunas americanas:  http://www.emblems.arts.gla.ac.uk/. La fuente latina del adagio de Erasmo es: Les Adages d’Érasme, Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pp. 609-612)

Un diálogo en verso

Andrea Alciato. In occasionem Facsimil. Edición de París. 1540. Biblioteca U.Toronto

Andrea Alciato. In occasionem Facsimil. Edición de París. 1540. Biblioteca U.Toronto

Para su emblema In occasionem Alciato copió el epigrama de Posídipo (siglo III a.C.) de la traducción de Erasmo al latín. En sus versos el poeta griego atribuye a Lisipo (370-318 a.C.) la escultura que representa la deidad Ocasión, tal como a partir de entonces se acostumbró a representar.

El epigrama es un diálogo que Ocasión establece, respondiendo a las preguntas de un forastero, y que acaba con una advertencia que la misma le hace:

Cuando corriendo sobre mis pies alados he adelantado a un hombre, nunca, por mucho que él lo ansíe, me alcanzará por detrás. Es este el motivo, extranjero, de que el artista así me hiciera y me colocase en su atrio, para serviros de aviso a ti y tus compañeros.

Finalmente, según otro epigrama del poeta Ausonio, la diosa afirma:

Sum dea, quae facti non factique exigo poenas,

Nempe ut poeniteat, sic Metanoea vocor

In occasionem. Emblema de Andrea Alciato (1536).Emblem Project. U.Glasgow

In occasionem. Emblema de Andrea Alciato (Ed.1536).Emblem Project. U.Glasgow

Soy la diosa que exige castigo, tanto por lo hecho como por lo no hecho,

Y que no falte la contrición, pues me llamo Arrepentimiento.

El epigrama acaba con una ironía del gusto de Erasmo. Ocasión se dirige al preguntón y le señala mordaz:

Tu quoque dum rogitas, dum percontando moraris,

Elapsam dices me tibi de manibus

Tú mismo, mientras preguntas e inquiriendo te demoras,

Dejas que de tus manos yo me escurra.

Así que, sintiéndome amenazado por esta cruel deidad, por hoy dejaremos aquí el tema, pues me temo que he perdido la ocasión de hacer casi todo lo que tenía que hacer.

Si la diosa Ocasión lo ve me voy a arrepentir de haberme extendido tanto.

Pero, me olvidaba de introducir una opinión personal en este debate. A mí me parece que sólo los niños escapan a la regla y que hagan lo que hagan nunca son inoportunos. Sólo empezamos a ser extemporáneos de verdad cuando salimos de la infancia

¿O no?

La infancia tiene derecho a la inoportunidad. Foto R.Puig

La infancia tiene derecho a la inoportunidad. Foto R.Puig

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