¡Ya sé! ¡ya sé! ¡No debería copiar a Los del Río y robarle a Sevilla su canción! Pero quien cita no plagia.
Así que, si por las orillas del Guadalquivir hay desde luego un color especial, en Gotemburgo, modestamente, también hay colores en estas semanas de mayo, cuando -¡venturosos!- hemos alcanzado temperaturas más altas que las de Madrid o Barcelona. Y lo mismo este milagro dura hasta el cuarenta de mayo.
La ciudad alegre y confiada
Por de pronto, estoy tentado de irme a chapotear como un niño en una plaza que tenemos cerca de casa, donde los surtidores me recuerdan los que refrescan a los madrileños en el parque de “Madrid río”.
Además, como no me vigilará mi mamá para que no me resfríe, podré ducharme sin impermeable
Y sin paraguas.
Sobre todo si me he arriesgado a participar en el medio-maratón más nutrido del mundo que pasó por mi barrio hace menos de dos semanas.
De todos modos, hay diversos sistemas de aprovechar el sol y la benignidad del aire de este mes de mayo.
Los más sedentarios sacan una silla al balcón
Aunque les bastaría con darse una vuelta y bajar al parque, que no está tan lejos
o tumbarse en la yerba y, si eres un chaval, trepar como Tarzán por una de las ramas de un árbol centenario
Los más marineros han limpiado el barco y lo van probando por las aguas del puerto
Pero como no faltan orillas soleadas, hay quien combina la bici con la pesca. Aunque no sé a dónde iría a parar el vehículo si picase un pez gordo
Los estudiantes andan de exámenes, lo que no impide llevarse los libros al muelle para empollar al sol. Seguro que las neuronas asimilan mejor bajo los rayos uva.
Y, sin libros, no está de más una pausa en las clases para tomarse un café o un smoothie frente a los embarcaderos cerca del campus tecnológico de Lindholmen
Estos otros no sé si estudian o están mandando sus apuestas para la final de la Champions, lo que es seguro es que no cursan estudios de Etnología.
Pero lo romántico es sentarse en el banco de siempre, donde quizás brotó la primera declaración de amor, no lejos de otras parejas que no necesitan banco
No volveremos a ser niños que chapotean en el agua, la infancia no volverá. No obstante, para el amor siempre estaremos a tiempo.
Con un poco de suerte puede que hasta el viejo banco haya resistido al paso de los años y todavía nos espere.
………………
..……
…
.
Con lo dicho me daría por contento. Así que, si estos colores de Gotemburgo os han dejado buen sabor de boca, no estáis obligados a seguir leyendo una breve nota de color político (sin que sirva de precedente) que se me está escapando.
No puedo evitarlo, pero es que durante el mes de mayo también he encontrado esta imagen en los espacios de publicidad de las marquesinas del transporte público (la segunda foto la tomé en mi parada de autobús) y, además, el candidato en cuestión me ha metido su programa en el buzón de casa (el primer plano procede del folleto en cuestión).
Prometo no reincidir, al menos no demasiado…
El candidato ceñudo y desconfiado
En estos días de sol y aire cálido también ha habido alguien que vela por nuestros intereses, que sacrifica horas de sol rodeado de asuntos importantes, un empresario de los media, cristiano demócrata, que se define como “periodista tozudo e inquisitivo” y que pide el voto para que los suecos le manden al Parlamento Europeo a “limitar la Eurocracia de Bruselas”, a recuperar el poder legislativo que la UE quita a los Estados miembros (el ejemplo que pone es el tabaco de chupar o “snus”) y evitar que haya “estados de la UE que tengan que pagar por culpa de que otros estados viven por encima de sus posibilidades”. Por supuesto hay que conseguir que a la UE sólo entren inmigrantes con el visado en regla…
Independientemente de sus ideas (que están escritas como si aún no hubiese leído los Tratados de la UE que Suecia ha firmado), lo que pienso debería preocupar a sus posibles votantes es que este señor tan enfadado, que quiere ir a Bruselas a examinar con lupa todos esos expedientes que la eurocracia oscuramente maquina, este aspirante, a juzgar por la foto, todavía –¡chico malo!- no ha podido poner orden en su propia mesa de trabajo…
En vísperas de las elecciones al Parlamento Europeo, cansado de leer, salvo honrosas excepciones, declaraciones de candidatos partidistas, de bajos vuelos y cortos de vista, he rescatado un viejo libro de mi biblioteca:
Rencontres Internationales de Genève, “L’Esprit Européen”, Neuchatel, Éditions de la Baconnière, 1947 (*)
El libro transcribe las conferencias y las discusiones de un grupo de intelectuales, convocados gracias a una iniciativa de Marcel Raymond en 1946, para los Primeros Encuentros Internacionales de Ginebra.
Las conferencias, pronunciadas entre el 2 y el 14 de setiembre de 1946 por los ponentes en negrita, dieron lugar a vivas intervenciones, en su mayoría de un gran nivel de pensamiento y expresión.
Intervinieron Jean AMROUCHE, Ernest ANSERMET, Robert ARON, Antony BABEL, BALDACCI, Julien BENDA, Georges BERNANOS, François BONDY, Umberto CAMPAGNOLO, René DOVAZ, Maurice DRUON, Francesco FLORA, Max-Pol FOUCHET, René GILLOUIN, Antoine GOLÉA, GOLDMAN, Jean GUÉHENNO, Jeanne HERSCH, Karl JASPERS, Jean LESCURE, Georg LUKACS, Victor MARTIN, Dr MAYER, Maurice MERLEAU-PONTY, Fernand MICHAËLIS, MÜLLER, André OLTRAMARE, Marcel RAYMOND, REININCK, Denis de ROUGEMONT, André ROUSSEAUX, Jean Rudolf von SALIS, von SCHENK, Reneé SCHIDLOF, Wladimir SOKOLINE, Stephen SPENDER, Jean STAROBINSKI, VIGORELLI, Jean WAHL y Henri de ZIÉGLER
La de arriba es la lista completa de quienes tomaron la palabra, incluso de aquellas personas del público que lo hicieron sin que a veces nos haya quedado su nombre propio.
Cuando Europa estaba en ruinas
Apenas había transcurrido un año desde el final de la II Guerra Mundial y Europa se encontraba en plena depresión moral, económica y material. En aquellas conversaciones de Ginebra se debatía el futuro de un continente en carne viva, de una civilización arrasada por la barbarie nacida en su propio seno.
Cuando estamos a punto de votar a nuestros representantes en el Parlamento Europeo y a proponer un candidato para presidir la Comisión Europea y las voces de las casandras de hoy se oyen por toda Europa, más que citar lo que la propaganda electoral nos dice, he creído honrar mejor esta ocasión con algunas citas de lo que una serie de intelectuales de diversas disciplinas y países pensaban y trataban de formular sobre el “espíritu europeo” y las vías para su supervivencia tras aquella tragedia inmensa.
Quizás alguien se pregunte por qué no estaba allí José Ortega y Gasset. No estaba porque, aunque se le había invitado a ser uno de los ponentes, el gobierno de Franco no le había permitido salir de España. Curiosamente, sí que estaba entre el público Wladimir Sokoline, uno de los consejeros de la embajada de la URSS en Madrid durante la Guerra Civil Española. Consiguió tomar la palabra, como el único ruso de la reunión, durante el quinto coloquio para hacer una sutil apología del régimen estalinista y defenderlo de “la crítica o más bien de la maledicencia”.
Para estos tiempos de mediocridad
Frente a la ola de euroescepticismo y de inquietantes movimientos xenófobos o nacionalistas que acosan al proyecto europeo, no está de más respirar las ideas de quienes sabían expresarse a favor de una Europa federal y un espíritu de libertad, humilde y herido, pero fiel a la defensa de lo mejor del espíritu europeo.
Los problemas que se debatían entonces, en su esencia siguen siendo los nuestros y el compromiso y la acción que se reclamaban entonces deben más que nunca seguirse reclamando.
A continuación ofrezco algunas citas (la traducción del francés es mía).
Julien Benda
Hoy, cuando la idea de nación parece haber terminado su carrera, haberse convertido en nefasta para los Europeos, la idea de Europa aparece…
Pero Europa, por su carácter abstracto, excitará mucho menos la sensualidad que esos objetos concretos que se llaman naciones…
La verdad –hay que proclamarlo- es que las naciones, para hacer Europa en serio, tendrán que abandonar no todo ciertamente, pero sí algo de su particularidad
Robert Aron
La alternativa no es entre una Europa unida y la diversidad de naciones. Es entre dos concepciones, una la del totalitarismo, que impide la conciliación, y la otra la del federalismo, que permite conciliar la existencia de Europa en tanto que comunidad de cultura, y puede que de intereses, con la diversidad de las naciones en lengua, espíritu y genio
Karl Jaspers
Es peligroso pretender formarse una concepción de Europa aislada, separada; cuando las grandes realidades de esta hora nos empujan, es dentro de ellas donde habremos de encontrar nuestro sitio…
La libertad es la victoria sobre lo arbitrario. Porque la libertad coincide con la necesidad de la verdad. Cuando soy libre, no quiero esto o aquello porque lo quiero, sino porque estoy persuadido de que es justo. Lo que exige la libertad, no es que actuemos arbitrariamente, o por obediencia ciega, o bajo alguna constricción exterior, sino a partir de aquello que hemos constatado, a partir de una certeza…
La libertad no se realiza si no es en la comunidad de todos. No puedo ser libre sino en la medida en que todos lo son…
hay ahí dos realidades europeas: la profundidad de la comunicación humana entre personas conscientes de su propio ser, y el trabajo consciente dirigido a realizar la libertad en la vida pública mediante instituciones que conformen la voluntad común…
La libertad exige la ciencia, la ciencia no sólo como libre dedicación ociosa, no sólo como técnica subordinada a objetivos prácticos, no sólo como juego del pensamiento lógico, sino como voluntad absoluta, universal, de conocer lo cognoscible. La pasión por la ciencia es algo propio de Europa, tanto como las enormes conquistas de las ciencias en la investigación moderna…
Una segunda transformación espiritual es indispensable para establecer un orden mundial: hay que quitar a la historia de los Estados su fuerza mágica. El cuadro histórico que subyuga al espíritu mediante la grandeza de los Estados, con la violencia de los acontecimientos e incluso de las catástrofes, mediante el carácter sensacional de las hazañas inauditas, el mito de los generales y de los hombres de Estado o la gloria transmitida a través de siglos y milenios, ese retablo ha de palidecer. El brillo de la historia ha de someterse en adelante a los impulsos de la conciencia humana
Jean Wahl
Para crear Europa hay que crear el mundo y constatamos hoy que todas las cuestiones europeas son esencialmente mundiales. Será el mundo quien haga al mundo. Esperemos que mantenga la cultura europea
Maurice Merleau-Ponty
Me pregunto si no habrá una unidad de Europa de otro tipo, una forma de Europa en acción y no en representación…
una relación entre el hombre y la naturaleza que, para empezar, no sea de confusión, una distinción entre el yo y el mundo; correlativamente la idea de la objetividad o de la verdad…
una cierta idea de la verdad que estaría en el origen de lo que llamamos ciencia occidental y, en continuidad con ella (pues esa ciencia ha llevado a la técnica), las formas del trabajo europeo…
un Estado considerado como el medio humano propiamente dicho en el cual se pueda realizar la libertad del hombre
Jean-Rudolf von Salis
La clase obrera ha hecho su entrada en la vida política de Europa. La evolución de la economía europea, separándose irremediablemente de la ortodoxia liberal, debe hoy tener en cuenta que sus posibilidades de expansión y, por tanto, sus oportunidades de beneficio son limitadas y se van a reducir. Ya no puede luchar en pie de igualdad con las potencias extra-europeas que le disputan sus mercados. So pena de hundirse en crisis sin salida y en guerras sin esperanza, la economía de los diferentes Estados europeos no puede seguir asegurando a las masas su subsistencia si no instituye un control de la producción y de los intercambios
Jean Guéhenno
Nada sería tan peligroso, en mi opinión, como pretender que la federación europea se haga para oponerla a otros bloques, tanto occidentales como orientales…
El europeo quiere hacerse juez y recreador del mundo, constructor de la verdad. Es el pensamiento europeo. Este es, este ha sido, y no ha cesado de estar en gran contradicción con la política de Europa. Y bien, creo, para mí, que la salud de Europa pasa por acordar su política con sus pensamientos…
El comienzo de la libertad es la alegría del trabajo, pues al fin y al cabo el trabajo colma la mayor parte de la vida de la mayor parte de los hombres, y crear esta alegría del trabajo, esta alegría de la participación, es el deber más urgente
André Rousseaux
Me opongo totalmente a ver la obra de Carlomagno como un ejemplo saludable. En mi opinión se trata de un ejemplo típico de unificación y no de unidad. La unidad, por el contrario, se compone del consentimiento de las diversidades que se entregan a ella, y es este consentimiento el creador de Europa, porque es el único que posee, como acabo de decir, un poder creador
Denis de Rougemont
El nacionalismo se propaga como la rabia, esa enfermedad romántica de Europa. Sólo él, bajo no sé qué pretextos disfrazados del nombre de tradición, en realidad pueblerinos e inocentemente maquiavélicos, mantiene entre nosotros la desconfianza, los odios seculares, las absurdas vanidades locales, manteniendo todavía las barreras de los visados, las exorbitantes tarifas aduaneras, las censuras más o menos reconocidas y los ruinosos presupuestos de la defensa nacional…
Es un estado de complejidad, de imbricaciones y de contradicciones, lo que define el equilibrio humano que llamamos Europa…
una medida del hombre, un principio de crítica permanente, un cierto equilibrio humano que resulta de incontables tensiones…
No es en nombre de no sé qué nacionalismo europeo por lo que hay que defender Europa, sino en nombre de la humanidad más consciente y más creadora del hombre…
El tesoro de Europa es su idea del hombre. Pero es un tesoro explosivo, de ahí la necesidad de una encendida vigilancia en torno a esta noción central de la persona, pues sus desviaciones perpetuas, hacia el individuo sin deberes o hacia el militante sin derechos, son las verdaderas causas de nuestros males sociales. Y nuestra segunda tarea es la de inventar unas estructuras políticas de tipo federalista, las únicas que crean la paz y las solas capaces de salvaguardar la libertad en el orden…
No pedimos la instauración de una Federación europea para crear un tercer bloque, un bloque-tapón, o un bloque opuesto a los otros dos. No resolvería nada, sino, al contrario, exaltaría el nacionalismo a escala continental. Lo que tenemos que pedir, y obtener, todos nosotros, es la supresión a todos sus niveles de las fronteras y los visados, renunciando al dogma de la soberanía absoluta, creando así una actitud nueva, una confianza – abriendo al mismo tiempo Europa al mundo. Lo que tenemos que pedir y obtener –en primer lugar de nosotros mismos- es que el genio de Europa descubra, y propague, las antitoxinas para los virus que infectan el mundo entero
Mme. Renée Schidlof
Creo que este futuro inmediato depende no sólo de nosotros, adultos, sino también de la juventud, de los menores de veinte años, de los que tienen ahora entre quince y veinte años, y me planteo la cuestión: ¿incluso si nosotros estuviésemos de acuerdo sobre el futuro de Europa, qué podríamos hacer para que esta juventud de hoy se sume a nuestra perspectiva?
Stephen Spender
Creo que no podremos recrear Europa si no es en nombre de la humanidad entera. Para ello necesitamos todas nuestras cualidades humanas inseparables las unas de las otras. El objetivo de Europa ha de ser la creación de una comunidad de seres humanos que han encontrado y modelan su futuro por la fe en la libertad y por una visión clara de la naturaleza humana en su integridad
Jean Starobinski
El espíritu europeo será lo que haga de él el hombre europeo. No es algo que nos pertenece de forma inmutable; no es un producto que hemos adquirido con garantía par mil o dos mil años. Somos responsables de su futuro; y somos responsables también de su pasado: si no sabemos solucionar los problemas capitales de nuestro tiempo, todo lo que el espíritu europeo fuese en el pasado está en peligro de haber sido en vano
Georges Bernanos
No hay lugar para Europa en un mundo sin libertad. Me dicen que el hombre no es libre. ¿Pero alguien me lo prueba? Y si me piden que pruebe lo contrario, responderé a mi vez: ya que todo esto debe resolverse, a fin de cuentas, por una apuesta, ¡pues bien! yo apuesto por el hombre. Europa siempre apostó por el hombre. La prueba de que ha puesto todas sus bazas en esa apuesta es que (Europa) se desploma cuando lo hace su libertad…
Al mundo sólo lo salvarán los hombres libres. Hablando así, me mantengo fiel a la tradición de Europa… Hay que hacer un mundo para hombres libres
(*) Edición electrónica de las conferencias y de los debates AQUÍ
Fisionomías (X): Museo Nacional del Romanticismo en Madrid (y II). Los retratos de los caballeros
Por las salas del Museo Romántico he encontrado más retratos femeninos que por su calidad me han llamado la atención, que masculinos. A pesar de que fueron los varones los más dados a suicidarse en actitud romántica (por lo que consta).
De todas formas, algunos sí que he recogido. Principalmente de escritores y hombres de letras que, en varios casos, también se implicaron en la agitada política española del siglo XIX.
No me falta tampoco un rostro del poder y otro del mundo del dinero.
Literatos
La verdad es que es inevitable comenzar por Gustavo Adolfo Becquer (1836 -1870) dignamente retratado en su lecho de muerte por Vicente Palmaroli (1834-1896), el pintor madrileño de padre italiano que fue director del Museo del Prado.

Gustavo Adolfo Bécquer en su lecho de muerte. Vicente Palmaroli. 1870 a 1871. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig
Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
¿quién se sentará?
Cuando la trémula mano
tienda, próximo a expirar,
buscando una mano amiga,
¿quién la estrechará?
Cuando la muerte vidríe
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?
Cuando la campana suene
(si suena, en mi funeral),
una oración al oírla,
¿quién murmurará?
Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa,
¿quién vendrá a llorar?
¿Quién, en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo,
¿quién se acordará?
Gustavo Adolfo Becquer, Rima LXI
El poeta no lo supo, pero los amantes de la poesía seguirán acordándose de él.
—-
Otro de quien también nos acordamos es Mariano José de Larra (1809-1837) que se definía como “el pobrecito hablador” y que dijo y sintió aquello de “escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta”, pero a quien no lo mató Madrid, sino, según dicen, un amor no correspondido.
No hay retrato suyo yacente tras el suicidio, pero el museo conserva su camisa ensangrentada. Es mejor recordar al joven escritor en este gran retrato pintado por José Gutiérrez de la Vega (1791-1865) del cual he preferido dejar aquí el detalle de su mirada de soslayo.
—-
Menos dramática fue la vida de Manuel José Quintana (1772-1857), poeta oficial de la época de Isabel II, de quien fue preceptor. Neoclásico y pre-romántico en sus versos, sus poemas puede que nos suenen hoy cursis y revenidos o pomposos y rimbombantes, pero tuvo fama de buena persona entre quienes le conocieron y fue políticamente activo durante la Guerra de la Independencia.
El retrato del taller de Vicente López creo que ha logrado captar la benignidad de su temperamento.
Cuando sus amistades le pedían un poema, no sabía resistirse:
Tarde este libro a tus manos
Se vuelve, niña gentil,
Con el tributo de versos
Que me piden para ti
Bien quisiera yo que fueran
Dignos de tu verde Abril,
Tan frescos como la rosa,
Tan puros como el jazmín;
Y que volando atrevido
A modo de aura sutil,
Las alas de los amores
Te pareciera sentir.
A haber gozado un momento
De tu amable trato, al fin,
Fueran más bellos, sin duda,
Como inspirados por ti.
Una vez sola al pasar
Cual relámpago te vi,
Y no es más dulce la aurora
Cuando comienza a reír.
Y al ver la gracia y la gala
Con que brillabas allí,
Entre las danzas festivas
De las bellas de Madrid,
¡Bien dichoso es quien la adora!
Sin poder más, prorrumpí,
¡Y el que la deba un suspiro
Mil y mil veces feliz!
Ni pienses tú que desdice
Este acento juvenil
De los años que severos
Ya se agolpan sobre mí,
Pues aunque Do deba amar,
¿Por qué no podré aplaudir
En el tributo de versos
Que me piden para ti?
Para el álbum de la Señorita doña María Encarnación Fernández de Córdoba, hija de los marqueses de Malpica, a ruego de su tía la marquesa de Cerralbo. Manuel José Quintana, 10 de Junio de 1835
Pero dicen que el poema que le dio a conocer fue uno dedicado al fragoroso mar.
He aquí un extracto:
Calma un momento tus soberbias ondas,
Océano inmortal, y no a mi acento
con eco turbulento
desde tu seno líquido respondas.
Cálmate, y sufre que la vista mía
por tu inquieta llanura
se tienda a su placer.
Sonó en mi mente
tu inmenso poderío,
y a las playas remotas de occidente
corrí desde el humilde Manzanares
por contemplar tu gloria,
y adorarte también, Dios de los mares.
Oda al Mar – Manuel José Quintana
Así como su poema a la rebelión contra la invasión napoleónica.
Sólo unos versos como muestra:
¿Qué era, decidme, la nación que un día
reina del mundo proclamó el destino,
la que a todas las zonas extendía
su cetro de oro y su blasón divino?
….
Ora en el cieno del oprobio hundida,
abandonada a la insolencia ajena,
como esclava en mercado, ya aguardaba
la ruda argolla y la servil cadena
….
Estremecióse España
del indigno rumor que cerca oía,
y al grande impulso de su justa saña
rompió el volcán que en su interior hervía.
…
La heroica España
de entre el estrago universal y horrores
levanta la cabeza ensangrentada,
y, vencedora de su mal destino,
vuelve a dar a la tierra amedrentada
su cetro de oro y su blasón divino
A España, después de la Revolución de marzo. Manuel José Quintana, Abril 1808
Si alguien se extraña de que cite tanto a este poeta, le daré una explicación: sus versos le gustaban a mi abuelo materno, que también fue romántico a su modo. A su memoria los brindo.
—–
Pero el retrato de verdad romántico es uno del guipuzcoano Eugenio de Ochoa y Montel (1815-1872), un humanista abierto y europeo.
Filólogo, tradujo y editó autores franceses (V. Hugo, J. Sand, F. Soulié, A. Dumas), escribió teatro, novela y poesía, fue un buen crítico literario y fundador de la revista “El Artista”, además de pintor y político. Este lienzo anónimo es estupendo. Hay en él algo que me llama la atención, es ese botón o flor roja de su ojal que añade misterio al aire garibaldino y seguro de sí mismo del retratado.
Con su esposa, la hermana de Federico de Madrazo (1815-1894), fueron padres de una familia numerosa de diez hijos.
De la literatura pasamos a dos mundos y dos rostros que están en el Museo Romántico por mor de la cronología. Uno representa a las milicias de entonces y el último, el del banquero, a la parentela del fundador del museo.
Altivos
En el detalle de mi foto no se ven las condecoraciones en este magnífico trabajo de Federico de Madrazo que le costó al retratado 3000 reales.
Fernando Álvarez Martínez (1814-1883) fue ministro de Gracia y Justicia y presidió el Congreso de los Diputados. Alcanzó el grado de capitán militando en las guerras carlistas. Fue miembro fundador de la Real Academia de Ciencias Políticas y presidente del Tribunal de Cuentas. ¿Quién da más?
—–
Y, hablando de cuentas, también es altiva la fisionomía del banquero Jaime Ceriola enarcando las cejas, retratado en 1835 por el pintor Bernardo López Piquer (1799-1874) hijo de Vicente López.
Ceriola era un emigrante leridano. Se enriqueció en La Mancha comprando propiedades eclesiásticas durante la desamortización de Mendizábal y Madoz. Emparentó a través de sus hijos con otros banqueros y con la nobleza. Fue diputado a Cortes y senador vitalicio. Su primogénito, José Ceriola, llegó a ser uno de los hombres más ricos de la provincia de Ciudad Real. En una generación los Ceriola pasaron del mundo de los negocios en torno a la Ciudad Condal a convertirse en terratenientes de Ciudad Real
(Fuente: Tesis Doctoral de Ángel Ramón del Valle Calzado, La desamortización eclesiástica de la provincia de Ciudad Real, 1836-1854, Cuenca, Universidad de Castilla la Mancha, 1995)
En estos tiempos de alambicadas disputas históricas no hay que olvidar que mucha de la especulación capitalista española en el siglo XIX tenía su origen en el nordeste peninsular. Se dio entonces una especie de emigración (pudiente) desde los polos de la industria catalana hacia los sabrosos negocios del centro del país. Todavía no se podía imaginar que un siglo más tarde serían los charnegos (pobres) los que viajarían con lo puesto en la otra dirección.
Pero esa es otra historia y en eso no soy autoridad, hoy sólo reseño una modesta muestra del repertorio romántico de nuestro patrimonio nacional.
Fisionomías (IX). Museo Nacional del Romanticismo en Madrid (I): los retratos de las damas.
No han sido muchos los días pasados en Madrid, pero, como de costumbre, además de algunas exposiciones temporales, he podido visitar algún museo en el que no había entrado antes: el Museo Nacional del Romanticismo.
En esta ocasión quiero compartir algunos rostros que he capturado en sus salas. Son retratos de personas conocidas de la época y, en algunos casos, de otras cuyo nombre no se ha registrado. Normalmente, teniendo en cuenta el mundo y la época de quienes crearon el museo, esas caras, en actitud romántica o captadas a través de las preferencias estéticas del artista, corresponden en su mayoría a la clase social que podía pagárselo o a escritores y poetas, cuya valía, independientemente de sus posibles, les hizo atractivos para el público de su tiempo.
Así pues, todos ellos nos llegan de un siglo, el XIX que ha pasado a la historia como el siglo romántico por antonomasia. Ya se sabe que las clasificaciones por períodos de la literatura y el arte no agotan lo que pretenden situar. Al fin y al cabo “la actitud romántica” ha existido siempre, pero quienes vivieron una vida o una época “románticas” sin ser pudientes o haber sido admirados seguirán para siempre en el anonimato. En todo caso habrán quizá inspirado cuadros de tema oriental, zíngaro o costumbrista, narraciones legendarias, cuentos misteriosos, episodios galantes u otro tipo de peripecias emocionantes, aunque sus nombres no han llegado hasta nosotros, salvo que, por ejemplo, fuesen míticos bandoleros de nuestras sierras, artistas plebeyas o toreros intrépidos que cautivaban los corazones de aristócratas o burgueses.
En el Museo del Romanticismo, el culto a la individualidad en el retrato, refleja una de las notas de la época e, incluso en su maestría realista, se tiñe de la idealización o del ensueño. Detrás de sus miradas hay algo que se nos escapa. Quizás sea la fuga hacia el misterio que cada vida, por anodina y prosaica que haya sido, encierra siempre.
Pero me temo que me estoy dejando llevar de mi actitud romántica y es hora de pasar a la galería de fisionomías que he anunciado.
En esta primera entrega, me limitaré a una selección de retratos de mujeres, anclados evidentemente en la visión que de la mujer distinguida tenía aquella época. Las pondremos bajo el patrocinio de Urania, la musa de la Astronomía y la Astrología.
¿Y que mejor que empezar con aquellos rostros que parecen pensar en las estrellas?
Soñadoras
¡Hay Filomena, Filomena! ¿A ti que, siendo dama de la Reina moriste sin desposarte, quién te ha obsequiado esa rosa?
¿Y qué decir de la duquesa ensimismada? Aunque en este caso parece que el duque no sólo ha gastado en flores, sino que ha pasado por la joyería. No tenía más remedio, pues le sacaba veintiocho años a esta princesa, María Salm-Salm (aquí retratada el año de su boda), a la que si ya no tantos bríos, al menos no le faltaban medios para ofrecerle perlas.
Pero si, a lo que cuentan, la protagonista del siguiente cuadro es la hermana o cuñada del general Rafael de Riego (1784-1823), ejecutado por orden de Fernando VII en la Plaza de la Cebada de Madrid pocos meses antes de la fecha de este retrato, si es así, sospecho que su mirada tendría que ser triste y su elegancia y su peinado más comedidos. Aunque puede que la reciente muerte del general no afectase ya a esta joven, que estaba con Teresa de Riego, la viuda, exiliada en Londres o que el pintor, que dicen fue John Hayes (1786-1866), estuviese, por lo que refieren, prendado de ella y por eso la transfiguró.
Tristes
La que sí está de luto y vestida como un personaje de novela inglesa, es la viuda de Riego, quizás la más romántica de todas las figuras de la colección por la historia personal que encierra y por la repercusión que tuvo la vida y la muerte trágica del marido. Era sobrina y esposa del héroe y sólo fue su mujer durante cuatro años. Le sobrevivió ocho meses, murió a los veinticuatro años en su exilio de Londres el 19 de junio de 1824.
La siguiente mujer si es que fue feliz no parece que lo fuese en el momento en que la retrataron. ¿Está de luto?
Su marido era el político conservador Cándido Nocedal, quien por la época del retrato no era tan viejo y aún no había llegado a ministro de la gobernación. ¿Sería que en casa ya le daba el tostón a su mujer con sus ideas carlistas?
Y sobre la melancolía apenada de la joven con velo, casi una madonna, no tengo ningún dato que me permita emitir una hipótesis.
¿Qué le dirían ustedes para conseguir que sonría?
Concluyo esta sección de las tristes románticas con una dama ya madura y también anónima Su rostro delata muchas penas y perplejidades no resueltas, aunque no le falten perlas ni encajes. Además seguro que su comedor estaba bien equipado y podía agasajar dignamente a sus visitas.
¿Cuál es la raíz de los desconsuelos de esta matrona? ¿Hay en sus ojos color de miel la nostalgia de unos hijos que no tuvo? ¿Ha llegado a ese momento de su vida en que se pregunta si ha merecido la pena vivir sumisa en esa jaula de oro que intuimos?
A mí me parece que no acaba de entender para qué la hacen posar ante un pintor si ni siquiera su nombre va a llegar hasta nosotros.
Apacibles
Tengo la sensación de que a las tres damas que vienen a continuación les va bastante bien, por lo que las he colocado en el apartado de aquellas cuya existencia discurre apaciblemente con desahogo económico y psicológico.
Al fin y al cabo a la hija de Fernando VII, con sólo quince abriles, su papá se permitió pagarle un retrato por el que Federico de Madrazo cobró sin duda unos cuantos miles de reales. Probablemente su hija no sabía todavía que su progenitor era famoso por ahorcar y descuartizar a los héroes liberales en plaza pública.
Lo que si es una de esas paradojas de la historia del arte, es que los retratos de la viuda de Riego y de la hija de su verdugo se exponen para siempre a pocos metros uno de otro en un museo nacional.
¡Ah! ¡y a la niña no le falta, piadosa, una cruz de plata que cuelga de una cadenilla de oro en torno a su regio cuello!

La infanta Luisa Fernanda de Borbón. Federico de Madrazo. 1847. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig
Nicolasa Aragón tampoco tenía motivos para perder la calma, pues era la esposa del II Duque de Ahumada, el fundador de la Guardia Civil.
Así que el maestro Federico de Madrazo la pintó con ese aire de agradable seguridad que da el saber que tu marido va a crear al año siguiente la organización armada que mantendrá a los bandoleros lejos de tus cortijos.
Pero no es menos maestro Vicente López, que retrató a la esposa de un colega grabador y amigo y lo hizo con enorme simpatía. Estoy seguro de que esta señora era una lectora empedernida y, además, cocinaba de maravilla. Intuyo que merecía este magnífico retrato. Si no tuvo sobrinos yo no hubiera tenido inconveniente en adoptarla como tía.
Con mando en plaza
Acabaré con aquellas mujeres que a mi modo de ver (según lo que percibo en sus retratos) tenían lo que hay que tener y supieron mantener a raya a sus maridos.
Empezando por una que reinó en casa (bien lo sabía su consorte Francisco de Asís) y en la nación, y también se pudo pagar un retrato de Federico de Madrazo. Ya sabéis de quien hablo.
Yo sólo ofrezco el busto.
Y otro del mismo pintor.
En este caso, es el de la cuñada del hermano del poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Por lo visto, a pesar de haber sido retratada por Madrazo, no aguantó las estrecheces de su marido,Valeriano, que era pintor y las pasaba igual de canutas que el poeta.
¡Oh, si su marido hubiese podido cobrar los derechos de reproducción del famoso retrato que pintó del poeta y que hemos conocido bien por aquel billete de cien pesetas en que Bécquer nos mira de soslayo!
El resultado fue que Winnefred plantó al marido y a los dos hijos y de ella nunca más se supo. Por el nombre se intuye que era inglesa y debía de tener su genio.
La verdad es que la siguiente efigie compensa la anterior, pues aunque su gesto es de mando, no hay en ella ojeras y en sus labios hay firmeza pero sin mohín ni reproche.
Esta mujer está bien plantada y satisfecha de sí misma.

Retrato de dama. Atribuido a Carlos Luis de Ribera. 1850. Detalle. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig
Algo parecido podría decirse de la madrileña Bernarda de Albacete y Albert, que estuvo casada con el secretario de Isabel II y a quien su marido ofreció un magnífico retrato de Luis de Madrazo, de cuya hermana había enviudado antes de casarse con ella.
Niñas
Finalizamos con el retrato de dos menores. La primera lleva con orgullo infantil un medallón con las iniciales de su nombre
Su madre, Josefina de la Presilla era propietaria junto con su hermana de los terrenos de Puente de Vallecas y su padre, Pedro Bosch y Llanas, abogado y político catalán, de los de Pacífico, que parcelaron para la construcción de colonias de viviendas para obreros y empleados del ferrocarril. Ella era la primera de ocho hermanos del matrimonio. Una calle de Vallecas lleva su nombre (http://www.evaruth.hol.es/vallecas/fam_presilla.htm)
En cambio no hay una pista que nos aclare qué fue de la pequeña Dolores, cuyo retrato cierra esta serie,y si sus pendientes de coral la protegieron de las enfermedades de la época.

Retrato de la niña Dolores Chávarri y Romero. Ángel Mª Cortellini. 1866. Museo Romántico. Madrid. Foto R.Puig
Lo que sí sabemos es que sus padres y su hermana también están retratados en el mismo museo. Así que suponemos que vivieron en una casa bien dotada de salones y de espejos.
Los que no están
Del servicio doméstico, de los empleados que se afanaban en torno a todas estas protagonistas y a sus familias no hay trazas en el museo. ¿Tuvieron sus sueños románticos también? ¿Vivieron pasiones dignas de algún poema de Bécquer? ¿Guardaron una flor seca en alguna novela de intrigas y de amores?
Seguramente que sí, pero no pudieron pagarse un retrato. Quizás en alguna de las piezas del museo, en algún plato de porcelana, en alguna de las estatuillas de bronce o de los lujosos relojes que se exhiben, en alguno de los muebles que lustraron o de los candelabros que abrillantaron resista aún alguna huella de las manos que servían a la mesa de esas románticas que hoy nos miran desde esas paredes.
Moraleja
No sé, no sé, pero más allá del arte y de la calidad de este museo, que tantas cosas nos revela sin necesidad de explicitarlas, me asalta una tentación, la de concluir esta primera crónica que le he dedicado parafraseando a Quevedo en el que quizás sea su más conocido poema (nada romántico por cierto):
Poderoso es el romanticismo del dinero
Por los alrededores de La Vall d’Ebo
Si desde Pego subís por la empinada carretera que conduce al pueblo alicantino de La Vall d’Ebo y allí tomáis por el camino que sobrepasa, dejándolo a la derecha, el antiguo lavadero, llegaréis a unas alturas pobladas de olivos y almendros.
Por esos parajes caminé algo más de dos horas el domingo de Pascua. Son pistas de monte bordeadas de flores silvestres, bancales y barrancas. La vista es abierta, por todos lados cerros y montaña.
No me tropecé con nadie, sólo me saludó la caricia del viento y me bendijo un sol clemente de primavera.
Esta es una sencilla crónica fotográfica.
Hacia el noroeste asoma la espalda de La Foradada. Tras su vertiente se ocultan, como un rosario, los pueblos de la Vall de Gallinera.
Al oeste, unas cimas redondas, por donde nace el río Girona, nos separan de La Vall de Alcalá. Al este, la carretera por la que he llegado asciende zigzagueando, para ciento cuarenta metros más arriba descender, ya con el mar a la vista, hasta Pego.
Las mariposas revolotean en pareja, pero no se dejan fotografiar en reposo, mientras el caminante descubre la gran variedad de colores de las flores de estas sierras.
Esta es sólo una selección.
Completar los nombres que ignoro se lo dejo a botanistas y floristas.
En mi ignorancia las he apodado por sus colores, así que toda identificación será bienvenida e incluida.
La del olivo, en cambio, no tiene pérdida…
Paso junto a ruinas de corrales centenarios.
No muy lejos una casa de campo nueva, de arquitectura levantina, los reemplaza.
Los barrancos abundan y llevan nombres sugerentes: Cova Roja, Bassseta, Junquera, del Sastre…
Tras pasar el de la Junquera, en dirección a la Vall d’Alcalá, encuentro un corral que se tiene aún en pie.
Si siguiera caminando llegaría a La Vall de Alcalá, pero he salido sin bebida ni provisiones y ya tengo el desayuno en los talones. Así que emprendo la vuelta al pueblo desde el Pla del Figueralet.
Dejo a mi derecha las onduladas andenerías de los almendros.
Al otro lado del barranco dels Cocons ascienden otros andenes, de olivos.
¡Cuántos siglos acarreando y retirando piedras para formar sabiamente tanta tenaz andenería! Esta técnica emparentó, sin saberlo, a iberos (antes de la dominación romana) y moriscos hispanos con pobladores preincaicos e incaicos de las civilizaciones andinas.
En realidad los bancales retenidos por muros de piedra, parecen ser una constante entre las civilizaciones agrícolas:
El análisis de campos abancalados es de gran importancia para entender los orígenes del modo de vida de las gentes del Mediterráneo. Buena parte del paisaje rural del territorio valenciano se caracteriza por la existencia de bancales y terrazas de cultivo. Pese a ello, se desconoce prácticamente todo sobre el origen y desarrollo de estos campos construidos en vertical, tradicionalmente asociados a época medieval y sobre todo a la Edad Moderna, y que esta investigación ha detectado ya para la plena época ibérica, lo que supone una novedad científica de gran trascendencia en el ámbito mediterráneo.
Al acabar el paseo me repongo con una ración de ragú de magro en la barra del restaurante Foc i brassa. No hay mesa libre, así que la caldereta de cordero será para la próxima vez. También me apunto para otro día la visita de la Cova del Rull y el paseo por las pozas o Tolls del río Girona, que en su cauce alto se llama Ebo y discurre hacia el este procedente de las alturas del Pla d’Alcalá, para torcer no lejos del pueblo en un abrupto ángulo recto y precipitarse por empinadas estrechuras hacia el Barranco del Infierno camino de la Vall de Laguar.
Es ese río Girona el que se hincha periódicamente para causar desastres como la riada del 12 de octubre del 2007.En aquella triste ocasión arrasó cauce abajo varios pueblos de la Marina Alta, en particular Beniarbeig, el Verger y Els Poblets, antes de desaguar la riada por la Punta de la Almadraba.
Me imagino que unas horas antes de llegar la inundación a los pueblos cercanos al mar, los barrancos de la Vall d’Ebo bramaban ya y el agua tronaba por el cañón del barranco del Infierno, aunque fue a partir de Orba donde las lluvias de la gota fría colmaron y desbordaron los cauces mal entretenidos y produjeron el desastre.
Pero el pasado domingo, cuando pasé el puente, el río estaba casi seco. Son los contrastes de esta tierra: prolongadas sequías y, de repente, diluvios crueles que arrasan monte abajo. El episodio del 2007 en la Marina Alta me recordó otro que viví en Lima en 1965 cuando el Rímac se desbordó comiéndose riberas y demoliendo viviendas.
Elogio de la nimiedad (II)
Mi cambio de latitud durante estos días de fin de abril me deja un poco a contrapié, pues debería hacer la crónica del sol y de las gentes entregadas a sus procesiones o a sus atascos en las carreteras, en su camino a montes y playas.
Ya lo habrán adivinado, estoy en la Costa Blanca, estoy en mi playa de cantos rodados. Así que nada de contrastes entre lo nimio y lo excesivo, no está España para grandes planes, la austeridad se ha vuelto rutina. Leo que por el mundo hasta la arena se va convirtiendo en un recurso en vías de disminución, sobreexplotado. No digamos nada de los guijarros de esta playa de La Almadraba, parecen millones, pero eran muchísimos más. Durante décadas, en su nimiedad no pudieron defenderse de la depredación y la playa fue retrocediendo por culpa de la incuria y el lucro. Hay toneladas en los cimientos de alguna plataforma industrial no lejos de aquí. A veces tratan ahora de reponerlos con cascajo, que tardará siglos en adquirir la forma rotunda que solo el mar o los ríos saben dar a la piedra.
Es curioso que la palabra nimio, procediendo del latín nimius que significa excesivo, acabe por significar en castellano lo contrario. Me pregunto cómo se ha llegado a que en castellano quiera decir insignificante, que sirva para significar lo que no significa ¡Filólogos tiene la Academia! Pero quizás el término se haya encogido a causa de su excesiva explotación.
En cualquier caso, sin descartar que algún día dedique mi crónica al elogio de los guijarros, voy a concluir esta miniserie en honor de algunas menudencias que ya os tenía preparadas. Luego me iré a caminar por algún valle para recuperarme de un fuerte catarro que me ha tenido en jaque los últimos días.
Soledades
Aves
Materias
Donde el tiempo se para
…..
Nimio, -a: insignificante, sin importancia. Nimiedad: cualidad de nimio, pequeñez, cosa nimia (del Diccionario de María Moliner) o insignificancia (Diccionario RAE)
Elogio de la nimiedad (I)
Esta ciudad que me acoge está preparando con antelación la celebración de sus 400 años de historia en el 2021. Las visiones y sueños de arquitectos, urbanistas, políticos o simples ciudadanos son noticia diaria en el periódico local, el Göteborgs Posten (el Correo de Gotemburgo). El futuro puente sobre la ría alumbra ya innumerables diseños y enciende debates. Quieren construir la torre más alta de Suecia, que se reflejaría en las aguas de Lindholmen. Alguien ha proclamado que esto es necesario para que la ciudad tenga su símbolo a semejanza de París con la Torre Eiffel.
Otro intenso debate trata de la necesidad de construir más pisos, porque parece que faltan muchos. Los sueños a este nivel no dejan de reflejarse en los periódicos y los prohombres y las promujeres (tenemos alcaldesa como en Madrid o Valencia), los diferentes partidos en liza, los expertos y los urbanistas ventilan sus diferencias ante la perspectiva de las elecciones municipales.
Los estudiantes de arte y jóvenes sin empleo, organizados por empresas especializadas en la decoración de los espacios exteriores y por algunos artistas profesionales, han empezado a pintar una pista de bicicletas de 21 kilómetros para unir con colores y creatividad las orillas este y oeste de la ría. El proyecto se llama “Ponle color a Gotemburgo”. Se trata también de formar a los estudiantes en las técnicas de pintura creativa en espacio público y a la vez dejar un largo trazo artístico que abrace las dos riberas. Es un trabajo de varios años que legará a la ciudad un laberíntico graffiti. Lo que desentona en este proyecto es su aspiración a convertirse en el världens största konstverk, es decir la mayor obra de arte del mundo. Pero, pelillos a la mar, creo que voy a seguir en este blog el progreso de este trabajo.
Aunque no sé por qué me extiendo tanto en ello pues hoy no quiero hablar ni de grandes cosas ni de records, sino de menudencias.
LO NIMIO ES BELLO
Del mismo modo que se discute desde siempre, sin resolverlo nunca, si la función principal del Arte es emocionar o significar ¿qué habremos de decir cuando escenas y objetos banales nos cautivan cada día ? ¿Será que bajo su nimiedad se esconde una emoción? ¿O es que nos brindan algún modesto significado?
No lo sé. ¿Pero qué sería de nuestra vida cotidiana sin las insignificancias y los detalle fútiles? Dejemos de lado las grandes visiones, y hagamos hoy el elogio visual de algunas nimiedades.
Bichos
De paseo
Gente menuda
Mozas
Cosas
Por los aires
…………………
Nimio, -a: insignificante, sin importancia. Nimiedad: cualidad de nimio, pequeñez, cosa nimia (del Diccionario de María Moliner) o insignificancia (Diccionario RAE)
A lo largo de las mudanzas de la vida, en sentido geográfico (con camión o camioneta) y también mental, la biblioteca y los archivos se aligeran, se donan libros y se tiran kilos de documentos, aunque sea para volver a sustituirlos por otros. Hay libros y publicaciones que abandonamos por el camino y otros que almacenamos por la pura nostalgia de nuestros debates juveniles.
Reencuentro con unas reflexiones sobre las crisis
Rebuscando por vicio en una de las hileras posteriores de mis estanterías, encontré un libro y dos artículos de Edgar Morin (París 1921). Fueron escritos cuando todavía no era el oráculo venerable que es ahora, sino el semiólogo que en los años 60 y 70 diseccionaba con asiduidad las crisis del siglo XX. Algunas que a los estudiantes de entonces se nos antojaron románticas.
Ya que llevamos años metidos en una crisis tras otra e inmersos ahora en la madre de todas las crisis, sin que ni España ni Europa acaben de levantar cabeza, me ha dado por releer aquellos papeles.
Antes de los gloriosos 60, cuando Morin ya estaba abandonando el partido comunista (1951), en su libro L’Homme et la Mort dedicaba el penúltimo capítulo a la “crisis de la muerte” en su “relación con la crisis contemporánea”. Lo que trataba en realidad en ese capítulo era la crisis de la filosofía occidental ante la muerte, desde Kierkegaard a Sartre, pasando por Marx, Nietzsche y Heidegger. Afirmaba que “la crisis del individuo se desenvuelve ante la muerte en un clima de angustias y neurosis”… “amputando lo humano de sus significaciones culturales”.
La “crisis del siglo” era para Morin entonces “un síntoma de la decadencia de la civilización burguesa”.
Pero su verdadera pasión analítica por otras crisis, las que se manifiestan en la calle, comenzó, según él mismo declaraba en julio de 1968, dos meses después de aquel famoso mayo que dejó en ridículo a no pocos mandarines del pensamiento, pero no a Morin, que era profesor en Nanterre y escribía sus crónicas cotidianas de aquel movimiento, en caliente y en las páginas de Le Monde.
Durante los primeros días calificó la revuelta como “comuna estudiantil”, luego como “revolución sin rostro”, para acabar por caracterizarla (semiología y análisis estructural obligaban) como “pieza clásica en dos actos”, “revolución simulada” y “crisis teatral”. Así lo resume en un artículo titulado “Para una sociología de la crisis” (Pour une sociologie de la crise, Communications, Paris. Eds. Du Seuil, n° 12/1968) que empezaba mostrando como el “mayo francés” había dejado en paños menores a la sociología académica.
Pero un prestigioso investigador del CNRS no podía dejar en mal lugar al prestigio revolucionario de los franceses, así que concluía así:
La revuelta estudiantil internacional, de la que la Comuna estudiantil francesa fue una destacada eflorescencia, y la huelga festiva libertario-reivindicativa francesa, a la que sirvió de detonador la revuelta estudiantil internacional, nos enuncia en su mensaje una parte del enigma que la esfinge del siglo XX nos plantea.
Por entonces el sociólogo del CNRS, que evolucionaría radicalmente tras su año de investigación en California entre 1969 y 1970, no hacía ninguna mención de las revueltas de Berkeley, bastante anteriores, que tuvieron mayores consecuencias para los derechos civiles en los Estados Unidos que los que tuvo mayo 1968 en Francia.
Sin embargo, años más tarde seguía empeñado no en explicar la crisis de mayo del 68 (si la hubo) sino en codificar los mensajes de la esfinge sistematizando una teoría de las crisis.
Elementos de crisología
Llego aquí al segundo artículo de Edgar Morin que he desempolvado.
Corre el año 76 y el sociólogo es un pensador sistémico embarcado en los trabajos de su Método para el desarrollo del pensamiento complejo. El nº 25 de Communications , que él mismo dirige, está totalmente dedicado a la noción de crisis y concluye con un largo artículo suyo titulado “Pour une crisologie” que comienza así:
La noción de crisis se ha extendido en el siglo XX por todos los horizontes de la conciencia contemporánea. No hay tema o problema en el que no ronde la idea de crisis: el capitalismo, la sociedad, la pareja, la familia, los valores, la juventud, la ciencia, el derecho, la civilización, la humanidad…
No se puede considerar el campo antropo-socio-histórico como un territorio cerrado. Al contrario, y es aquí donde vengo a lo que desde mi punto de vista es el principio de partida de toda crisología: no se puede elaborar una teoría de las crisis sociales, históricas, antropológicas, si no se tiene una teoría de la sociedad que sea a la vez sistémica, cibernética y bio-neguentrópica
…para concebir la crisis, para ir más allá de la idea de perturbación, prueba, ruptura de equilibrio, hay que concebir la sociedad como un sistema capaz de tener crisis, es decir que hay que establecer tres órdenes de principios, el primero sistémico, el segundo cibernético, el tercero neguentrópico, sin lo cual la teoría de la sociedad es insuficiente y la noción de crisis inconcebible.

Picasso. Boceto de figura para la decoracion de una chimenea. Barcelona 1903. Museo Picasso de Barcelona.
La verdad es que, por entonces, cuando Edgar Morin comenzaba un artículo de 15 páginas en cuerpo 10 había que preparar las neuronas para una crisis de insomnio. El pensador, que ahora tiene noventa y tres años, publica desde hace unos años unas obras mucho más trasparentes que entonces (por ejemplo la transcripción de sus conferencias sobre “Cultura y barbarie europeas”). Pero con cincuenta y cinco comenzaba a practicar el pensamiento complejo de forma complicada.
I
El primer elemento de su propuesta de crisología es el sistémico, y se resume en su frase:
las complementaridades sistémicas son indisociables de los antagonismos
Lo que, en nuestras crisis actuales, donde fluctuamos entre la indignación y la depresión morales, podríamos traducir al nivel político diciendo que la democracia es indisociable del conflicto.
II
El segundo elemento se refiere a lo que denomina “los antagonismos organizacionales”.
Cuando se consideran los sistemas de complejidad cibernética, es decir los que comportan retroacciones reguladoras, como la máquina, la célula y la sociedad, se constata que la organización en sí misma suscita y utiliza comportamientos y efectos antagónicos provenientes de ciertos elementos que la constituyen. Es decir que también hay un antagonismo organizacional / anti-organizacional.
Dice Morin que las retroalimentaciones positivas (pone el ejemplo del crecimiento económico en las sociedades socio-históricas) ejercen de reguladores sociales atenuando las tensiones, pero suscitan necesidades nuevas creando nuevas tensiones y resucitando las antiguas. Ello conduce a nuevos conflictos ecológicos, energéticos, etc.
Cuanto más rica es la complejidad viviente, más movediza e inestable es la relación antagonismo/complementaridad y más acarrea fenómenos de “crisis”, que al transformar las diferencias en oposición son desorganizadoras y, por ello, pueden suscitar reorganizaciones evolutivas
En nuestras crisis actuales, donde fluctuamos entre la indignación y la depresión morales, podríamos traducir eso al nivel político diciendo que para que la democracia progrese es necesario que las diferencias no se sofoquen sino que se manifiesten
III
Desde ahí Morin nos lleva hacia el tercer elemento de su teoría, en el cual
el problema central es el de la reorganización permanente, en sí misma vinculada a la desorganización permanente, es decir a la necesaria presencia, a la vez vital y mortal (por tanto compleja) del desorden en las sociedades neguentrópicas
Así se revela el tercer nivel de complejidad que no solamente nutre sino que permite la emergencia del concepto de crisis
De nuevo, en nuestras crisis actuales, donde fluctuamos entre la indignación y la depresión morales, podríamos traducirlo al nivel político diciendo que para lidiar con nuestros desarreglos la democracia ha de integrarlos recurriendo al instinto de adaptación de los individuos, a las reglas socio-culturales y a las normas y saberes, así como al saber-hacer, de nuestras sociedades
NB: la neguentropía (que tiende a la organización) es opuesta a la entropía (que tiene a la desorganización)
Al final nos vamos aclarando
Hasta aquí los fundamentos del largo artículo.
¿Pero no nos prometía el autor esclarecer los componentes del concepto de crisis?
Pues sí, y son nada menos que diez en total:
1 La idea de perturbación
2 El aumento de los desórdenes y las incertitudes
3 El bloqueo (parálisis y rigidificación) versus el desbloqueo institucionales:
- Desbloqueo de feed-back positivos o sea el surgimiento de formas nuevas a partir de las desviaciones
- Desbloqueo en modo de transformación de las complementaridades en concurrencias y antagonismos entre individuos, grupos y clases
- Desbloqueo en modo de aumento y manifestaciones de caracteres polémicos y conflictos
- Multiplicación de los dobles-condicionantes (double-bind) para las instituciones, los individuos y los grupos, atrapados en situaciones de impasse, donde hagan lo que hagan se enfrentan a decisiones de doble filo
4 La movilización de las investigaciones y búsquedas creativas alternativas
5 Las soluciones míticas e imaginarias mediante, por ejemplo, identificación y estigmatización de “los culpables” o desencadenamiento de esperanzas radicales o incluso mesiánicas
6 La combinación y la interacción dialéctica entre todos los procesos y fenómenos mencionados
La crisis como oportunidad
Este enunciado no es de Morin sino mío, pero creo que sintetiza lo que viene a decir al final sobre las posibles desembocaduras de la crisis.
1 Acción:
En situación normal, el predominio de los determinismos y las regularidades sólo permite actuar dentro de márgenes extremadamente estrechos y en el mismo sentido de esos determinismos y regularidades
con el riesgo de que en situaciones del “todo o nada” la acción de
un número muy restringido de individuos, incluso un solo individuo (alea jacta est) pueda acarrear consecuencias irreversibles e incalculables que afecten a todo el proceso
2 Cambio: progresiones /regresiones
Ante la tesitura de la crisis, incluso las sociedades que se consideran incombustibles pueden regresar a un statu quo precedente o asistir a una desintegración parcial de sus estructuras principales, pero pueden también y sobre todo progresar:
Regresividad: el sistema pierde en complejidad y en flexibilidad, lo que se manifiesta a menudo por la pérdida de las cualidades más ricas, de las libertades, que son por otro lado los caracteres más frágiles y más recientes, y por la consolidación de las estructuras más primitivas o rígidas
Progresividad: el sistema adquiere cualidades y propiedades nuevas, es decir una complejidad mayor
Aunque en las sociedades históricas es frecuente que una crisis encuentre una solución que puede ser tanto progresiva como regresiva según los niveles, es decir que a los progresos económicos pueden corresponder regresiones políticas y viceversa
3 Teoría de la crisis y teoría de la evolución
La crisis es un microcosmos de la evolución. Es una especie de laboratorio para estudiar algo así como in vitro los procesos evolutivos
Aunque creo que, puesto que la normalidad debería ser también compleja y difícilmente se darían períodos en los que todos los niveles fueran normales objetivamente, tendremos que interpretar que la normalidad que Morin menciona a continuación es el fruto de una subjetividad colectiva de estabilidad a todos los niveles:
Hace falta un antes y un después más o menos “normales”: la crisis stricto sensu se define siempre por una relación con períodos de estabilidad relativa
¿Hacia una crisología?
Edgar Morin encabezaba su artículo de 1976 proponiéndose desbrozar el camino hacia una teoría de la crisis. Los elementos que ha propuesto eran una buena armazón y al lector de hoy corresponde juzgar si lo son todavía. A mi modo de ver siguen siendo válidos, aunque los tiempos que hemos vivido desde entonces seguramente nos apuntan otros.
Los cinco párrafos finales son una buena motivación para no bajar los brazos. En ellos concluye diciendo que, en resumidas cuentas, aunque el término crisis sea a menudo el cajón de sastre cómodo que oculta la complejidad, se podría convertir en un macro-concepto rico y complejo si se lo considera (Marx y Freud combinados) como:
– un revelador de las latencias sociales e individuales y de las capacidades de supervivencia y trasformación de la organización social,
– y un efector, un motor de arranque de todo lo que puede aportar cambio, transformación y evolución.
Propone que pongamos en crisis el concepto de crisis, para que el término adquiera una virtud explicativa y, para ello propugna que
el concepto de crisis sea el comienzo de la teoría de la crisis
De este modo el semiólogo, sistémico y más bien prolijo de los años 70 evoluciona a lo largo de este texto hacia esa claridad explicativa de sus trabajos recientes.
¿Sirvieron o servirán esas ideas para sacar algo bueno de esta crisis? ¿Se me escapan otros trabajos de Edgar Morin que desconozco? ¿Hay ya alguna teoría de la crisis que esté sirviendo a salir de ella?
Yo no lo sé, pero espero que lo veamos
……
Fuente de los dibujos de Picasso: Cirlot, Juan-Eduardo, Birth of a genius, London, Paul Elek Ltd., 1972
Epílogo
En mi noche de insomnio junto a los textos de Edgar Morin he acabado poniéndome demasiado sesudo. Esta mañana releyendo lo que publiqué a altas horas de la noche, he pensado que les debo a mis seguidores una compensación, así que he recurrido a mis tebeos de infancia (guardo todavía una vieja antología) y ya que estamos en crisis, acabo con una imagen de aquella gloriosa época de la autarquía que nos trajo la Cruzada.
Para los que no han sido niños españoles de la posguerra, quizás convenga añadir un poco de documentación:
¿Eran tiempos de crisis? A Fraga Iribarne le parecería que no, pero si no lo era desde luego se le parecía mucho.Lo que ocurría es que mandaban los mesiánicos.
Carpe solem
Esta noche hemos adelantado la hora. Cuando apenas la primavera asoma tímidamente y las fachadas de la ciudad reflejan la luz desde temprano y hasta un poco más tarde, somos optimistas, ya hemos de poner los relojes en horario de verano.
A las diez de la mañana, en mi barrio, una vecina se había ya arrellanado en su balcón para aprovechar el mínimo fotón y aumentar sus niveles de vitamina D.
Fauna
Sobre las aguas del puerto, cuando voy y vuelvo con el älvsnabben, las veo.
Ahora que el sol de la primavera las recorta sobre el cielo se me antojan jirafas, escapadas de algún oasis, que han venido a montar la guardia tras los diques gigantes donde se reparan los barcos.
Luz frágil
En las costas del levante español la luz y el calor del sol se dan por descontados. Nadie se sorprende de que puedan pasar semanas sin que falten. La lluvia, el frío y los nubarrones son la anomalía.
En cambio, por estas tierras escandinavas, en cuanto los breves días y semanas de sol y luz comienzan, sientes que estos dones frágiles no están garantizados. Todo el mundo se apresura en absorberlos. De las azoteas llega un olor a barbacoa y las terrazas de los cafés se llenan de clientes.
En Suecia el “carpe diem quam minimum credula postero” se transforma en “carpe solem”.
Es como si Horacio, desde el cielo de los poetas, nos dijera: “haz acopio del sol, no creas que mañana será igual”.
En las cosmogonías nórdicas se cuenta que los primeros dioses habitaban en el Midgard, la tierra de en medio. Era una morada a medio camino entre el Niflheim, el país del hielo y del silencio y de la niebla, y el Muspelheim, el mundo del fuego y del sol de mediodía. Los dioses arrancaron centellas de ese mundo ígneo para crear el sol. Así consiguieron que el Midgard pudiese acoger a los seres humanos.
Pues bien, en estas tierras, vecinas de los fríos boreales, el sol ya despierta flores
sus reflejos incendian las fachadas al atardecer
y acarician las aguas
Sus rayos afables templan el ladrillo y la piedra
bañan las casas de Slottsberget
animan a los patos a flirtear
y facilitan el condumio a las avecillas de largo pico (¡ayuda! ¿hay algún ornitólogo por ahí?) que vemos en la foto siguiente.
NB: mis amigos ornitólogos me aclaran desde Galicia en España que estos pájaros llevan el nombre de «ostreros». Gracias por la aclaración.
Los bancos ya no son tan fríos y esperan las posaderas de los paseantes
Las vitrinas nos invitan a cambiar de vestuario
y los manifestantes ya desfilan sin paraguas
Cuando termina mi jornada y el sol retorna a su mundo de fuego, yo aguardo que mi “tranvía” acoste
En el embarcadero siento la fragilidad del instante. Nada ha de darse por descontado. El calor, la luz, los colores, el tacto del sol sobre la piel son para disfrutarse ahora y aquí, pues mañana será otro día y Apolo podría retirarse al mundo de la niebla

































































































































