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Crónicas del amanecer (6)

28 marzo, 2020
Viernes 28 de marzo del 2020 7:15 a.m. Foto R.Puig

Sábado 28 de marzo del 2020 7:15 a.m. Foto R.Puig

Confinamiento

Le he preguntado al mar:

«¿cómo te sientes?»

El mar no está contento

pues me ha dicho:

«¡No aprendes del poeta

que aquí ayer 

proclamaba

que oía mis palabras!

¡Mientras tú

durante días

de todas mis cuitas

 te desentiendes!

¡Mientras 

sordo tú

a mi costa

te diviertes !»

Viernes 28 de marzo del 2020 7 20 a.m. Foto R.Puig

Sábado 28 de marzo del 2020 7:20 a.m. Foto R.Puig

«¿No ves que igual que tú

yo peino canas?

¿Acaso no escuchas

mis bramidos?

¿Cómo es que

insensible

no percibes que

la Pachamama

cruel e indiferente

encarcelado me tiene?

¡ Ay de mí

anciano y confinado

para siempre!»

Viernes 28 de marzo del 2020 7 25 a.m. Foto R.Puig

Sábado 28 de marzo del 2020 7:25 a.m. Foto R.Puig

«¡Tú dale que dale

con los versos,

que si murmullos y

otras zarandajas!

Mientras que yo

irritado eternamente

peleo con la Tierra,

que con el Cielo

anda confabulada

y de nada me sirve

que proteste».

Sábado 28 de marzo del 2020 7 25 a.m. Foto R.Puig

Sábado 28 de marzo del 2020 7:25 a.m. Foto R.Puig

Crónicas del amanecer (5)

27 marzo, 2020
Viernes 27 de marzo del 2020 7:30 a.m. Foto R.Puig

Viernes 27 de marzo del 2020, 7:30 a.m. Foto R.Puig

En la orilla de piedras

Acunado por el cantar leve

Del murmullo de las ondas,

Ayer, oh Nerea, le oí que me decía :

“Perece la ola vencida por la ola,

Perece  la hora vencida por la hora…»

***

In littore ad lapillos

Leve considens sonanteis

Undam ista murmurantem

Here inaudi, ô Neoera :

”Perit unda victa ab unda,

Perit hora victa ab hora…»

.

Caspar Barthius (1587-1658), Filólogo alemán y poeta latino (*)

Viernes 27 de marzo del 2020, 7:25 a.m. Foto R.Puig

Viernes 27 de marzo del 2020, 7:25 a.m. Foto R.Puig


(*) Referencia: Amphitheatrum Gratiarum Libri X Anacreonte moderante decantati Hannover 1613 («Opera de Gracias y Delicias»).  Anthologie de la poésie lyrique latine de la Rennaissance, Gallimard, 2004, amphitheatrum I, 28, p.310 (La traducción es mía)

Crónicas del amanecer (4)

26 marzo, 2020
Jueves 26 de marzo del 2020 07:20 a.m. Foto R.Puig

Jueves 26 de marzo del 2020, 07:20 a.m. Foto R.Puig

Como entonces ante ti me torno piedra,

mar, mas ya no digno

me juzgo de la solemne advertencia

de tu respiro. Tú me has dicho el primero

que el ínfimo fermento

de mi corazón sólo era un momento

del tuyo; que para mí en el fondo

tu ley era peligro: ser vasto y diverso

y a la vez fijo

 ***

Come allora oggi in tua presenza impietro,

mare, ma non più degno

mi credo del solenne ammonimento

del tuo respiro. Tu m’hai detto primo

che il piccino fermento

del mio cuore non era che un momento

del tuo; che mi era in fondo

la tua legge rischiosa : esser vasto e diverso

e insieme fisso

.

Eugenio Montale, fragmento de «Mediterráneo», del poemario «Ossi di seppia» (Huesos de sepia), 1920-1927 (la traducción es mía).

26 de marzo del 2020 07 30 a.m. Foto R.Puig

Jueves 26 de marzo del 2020, 07:30 a.m. Foto R.Puig

Crónicas del amanecer (3)

25 marzo, 2020
Miércoles 25 de marzo del 2020, 07:25 a.m. Foto R.Puig

Miércoles 25 de marzo del 2020, 07:25 a.m. Foto R.Puig

 

Sentado ante su escritorio Poseidón trabajaba absorbido por la contabilidad. La administración de las aguas del mundo entero le imponía una tarea ímproba

Desde el comienzo de las edades el destino le hizo Dios de los Mares y lo seguiría siendo hasta el final de los tiempos

Allí estaba, en las profundidades del mar, haciendo cuentas sin parar, con la única distracción en esta existencia monótona de alguna visita ocasional a Júpiter, un viaje del que por otra parte regresaba casi siempre encolerizado

Franz Kafka, “Poseidón”, 1919  (*)

En la oficina de Poseidón. Foto R.Puig

En la oficina de Poseidón. Toma de vídeo de R.Puig

 

 


 

(*) Traducción propia a partir de:  Franz Kafka, Poseidon, pp. 168-169 de «La muraille de Chine et autres récits», Paris, Gallimard, 1950.

 

 

Crónicas del amanecer (2)

24 marzo, 2020
Martes 24 de marzo del 2020 a las 07:20 a.m. Foto R.Puig

Martes 24 de marzo del 2020 a las 07:20 a.m. Foto R.Puig

La mar es todo aquello que habríamos querido hacer pero no hicimos

La mer c’est tout ce que nous aurions voulu faire et n’avons pas fait

(Jules Supervielle)

Martes 24 de marzo del 2020 a las 07 y 15 a.m. Foto R.Puig

Martes 24 de marzo del 2020 a las 07:22 a.m. Foto R.Puig

 


 

Referencia:  Jules Supervielle: «La mer» en Oublieuse mémoire, 1948

en «Jules Supervielle, Vivir y quehacer del poeta», traducción y edición de Ramón Puig de la Bellacasa, Valencia, Pre-Textos, 2009.

Crónicas del amanecer (1)

23 marzo, 2020
Lunes 23 de marzo del 2020 a las 07 y 10 a.m. Foto R.Puig

Lunes 23 de marzo del 2020 a las 07:10 a.m. Foto R.Puig

Primavera con una esquina rosa…

La cocina de los humildes

22 marzo, 2020
Camilo Blas. Fiesta serrana. Óleo. Banco Central de la Reserva. Lima.

Camilo Blas. Fiesta serrana. Óleo. Banco Central de la Reserva. Lima.

Dedico esta crónica a la Profesora  Luisa María Vetter Parodi

En estas semanas de reclusión y de lucha contra lo invisible echamos manos de la despensa y de la nevera y nos arreglamos como podemos y sabemos.

Y este confinamiento ocurre precisamente en una época en la que los chefs se han vuelto divos y las modas de la gastronomía y de la degustación de manjares y vinos son «trending» y se nos ofrecen viajes y cursos para convertirnos en «connaisseurs».

La pandemia en que vivimos limita nuestro viajes que nos llevan ahora del salón (o de la terraza y el balcón de quien los tiene) a la cocina, donde, sepamos mucho o poco, endosamos el mandil y cocinamos mal que bien, con receta o sin ella y con nuestras limitaciones y nuestras pocas o muchas luces.

Camilo Blas. Fiesta serrana, óleo, detalle.Banco Central de la Reserva. Lima. Foto R.Puig

Camilo Blas. Fiesta serrana, óleo, detalle.Banco Central de la Reserva. Lima. Foto R.Puig

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La cocina de las comunidades campesinas del Perú

Pues bien, con mucho menos y con saberes que pasan de generación en generación, en la costa, la sierra y la selva del Perú, los campesinos se las han arreglado desde siempre y con los ingredientes que tienen a mano, para cocinar con ese arte y ese esmero que están en las raíces del éxito de la gastronomía peruana por el mundo.

Hace poco descubrí un libro muy hermoso (hoy agotado en su edición impresa) de dos investigadoras peruanas. Es el fruto de una investigación promovida por el Instituto Nacional de Innovación Agraria-INIA del Perú a partir del año 2003, dentro del proyecto «Conservación in situ de cultivos nativos y sus parientes silvestres».

Este trabajo dirigido por la Profesora de la Universidad Católica del Perú (Facultad de Letras y Ciencias Humanas) Luisa María Vetter Parodi, lo he hallado en la red Academia Edu de investigadores y que me depara sorpresas cada día.

La cocina de las comunidades campesinas del Perú. VETTER PARODI, Luisa María y ALIAGA ALMEDO, Roxana Rebecca

El libro pueden encontrarlo en este enlace y conocer el proceso de investigación seguido a través de las Ferias de platos típicos del Perú en las que participan agricultores conservacionistas. En total, las investigadoras recopilaron 297 recetas de 43 comunidades campesinas.

Comunidades participantes

¿Quieren ustedes saber cómo se cocina la papa Api en el Club de Madres Flor de Tototora de Villacanaan en el distrito de Tambo (Ayacucho)?

Papa mazamorra de Gertrudis Calle Bendezú

Papa api o «mazamorra» de Gertrudis Calle Bendezú

No tienen más que dirigirse a la página 215 del libro cuyo enlace he incluido arriba. Pero por esta vez se la voy a facilitar:

Papa api de Gertrudis Calle Bendezú. Receta

Pienso que me voy a hacer este energético puré de patatas en una de estas cenas que el invierno demanda, cuando el mar está cubierto de nubes y sopla una brisa fría que invita a un sencillo plato de cuchara.

Días de nubes en la Almadrava. Foto R.Puig

Días de nubes y de confinamiento en la Almadrava. Foto R.Puig

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La cocina de los humildes

Este plato a base de los ingredientes básicos a su alcance, preparado por una campesina del departamento de Ayacucho obtuvo el segundo puesto en la Feria de Platos Típicos de Usmay el 31 de mayo del 2003.  Ni siquiera pudo ser presentado en un puchero metálico o en un modesto puchero de barro, no, la Señora Gertrudis sólo disponía para presentarlo a la competición de un humilde recipiente de plástico que para su cocina había reciclado.

No dice si le dieron algún premio, quizás una perola para su cocina. Lo que sí se dice es que la Feria fue organizada (con el apoyo de los técnicos del INIA) por los campesinos que fueron desplazados por la violencia generada por Sendero Luminoso (que precisamente surgió desde Ayacucho) y que han retornado a sus comunidades de origen para reconstruir sus vidas.

Enrique Camino Brent, Balcón de Herodes. Óleo.Banco Central de la Reserva, Lima.

Enrique Camino Brent, Balcón de Herodes. Óleo.Banco Central de la Reserva, Lima.

Es conocida la enorme corriente de personas desplazadas hacia la periferia de las ciudades de la costa por la extrema violencia que durante una década padeció el Perú. De algunas de estas comunidades hemos hablado en estas páginas

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De las ferias de cocina de la costa fue especialmente productiva la del 23 de setiembre del 2003 en Guadalupe.

Feria de Platos Tipicos en Guadalupe. Participantes.

Feria de Platos Tipicos en Guadalupe. Participantes. Fuente: op.cit. pag 62

Si entre otros platos, quisieran ustedes probar los pallares a la huancaina apliquen la receta de Elva Monterrey 

Pallares a la huancaina de Elva Monterrey. Fuente op. cit.pag.

Pallares a la huancaina de Elva Monterrey. Fuente: op. cit.pág.62

Pallares a la huancaina de Elva Monterrey.Receta. Fuente op. cit.pag.

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Podríamos seguir y seguir pero, ustedes perdonen, debo ir a la despensa para seleccionar los ingredientes de mi comida de hoy…

No obstante, con esto de los pallares (garrofón los llaman por tierras de España) me acuerdo inevitablemente de los frejoles de nuestra querida amiga Amelia que es una artista de la mejor cocina peruana hogareña

Frejoles de la cocina de Amelia. Lima

Frejoles de la cocina de Amelia. Lima

Algunos de mis lectores recordarán que de ello hemos hablado aquí  hace ya más de un año.

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Para terminar, les recomiendo que vayan al libro del que aquí tratamos hoy, no sólo para inspirar sus pasiones culinarias, sino para que admiren su magnífico trabajo de edición e información y sus fotografías. De ellas he seleccionado para despedirme la de algunos de los campesinos que con su trabajo hace posible estas maravillas de cocina tradicional que están en la base de la gastronomía peruana actual, desde la más hogareña hasta la de sus famosos chefs.

Campesinos de Tarma, JUnín, Perú. Fuente op. cit.pag.

Campesinos de Tarma, Junín, Perú. Fuente op. cit.pag.78


(*) Referencia: La cocina en las comunidades campesinas del Perú, Vetter Parodi, Luisa María; Aliaga Almedo, Roxana Rebeca; Ministerio de Agricultura; Ministerio de Cultura, Perú, 2012, 336 páginas

Con la Doctora Luisa María Vetter, Profesora e Investigadora de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Pontificia Universidad Católica del Perú (docente de Prehistoria y  y civilizaciones del mundo) participó en esta publicación la Doctora en Genética y Microbiología por la UAB de Barcelona Roxana Rebeca Aliaga Almedo, de la que no he conseguido noticias posteriores a esta investigación y  publicación,

Indice del libro

Indice del libro

 

 

Donde el aire es transparente y la jara y los cerezos están en flor

15 marzo, 2020
Cistus crispus o Jara rizada. Foto R.Puig

«Cistus crispus» (jara rizada) en la Sierra de la Foradada. Foto R.Puig

El miércoles pasado, no se si sería un pálpito, pero sentí necesidad de salir durante unas horas a caminar por los montes. Hace ya años que no volvía por los caminos que ascienden hacia la cumbre de la «Peña Horadada», más conocida en valenciano como La Aforada o La Foradada (737 m.).

Unos días más y habría tenido que confinar mis planes (y confinarme) a causa de la pandemia en la que estamos.

Esta vez, en lugar de acometer el camino de otras veces, el que asciende desde la Val de Gallinera (indicado con un I romano en el plano) quise probar una ruta (II en el plano) por las crestas de esa Sierra  de la Foradada que unen la cumbre del Misserà (752 m.) con  la cima que da su nombre a la cadena, y continúan por los tossales de la Penya Roja o Pinyol Gros (854 m.), el de los Quartesos (856 m.) y el Malladar (820 m,) que enseñorean esos farallones claros y umbríos frente al pueblo de Alpatró (428 m.). Esas alturas de roca caliza se alzan vertiginosos sobre el valle, en la margen derecha del Río Gallinera que discurre en meandros 500 metros bajo las cumbres.

Comencé mi excursión en la carretera (CV-712) que desde la Val de Ebo lleva a la Val d’Alcalà.

Dos rutas a la Foradada. Mapa del Instituto Cartográfico de Valencia CV10. Detalle.Foto R.Puig

Dos rutas a la Foradada. Mapa del Instituto Cartográfico de Valencia CV10. Foto R.Puig

Dejando el coche en la pista que va a Benitaia desde un desvío de la CV-712 y antes de que ésta atraviese la sierra, comencé mi ascensión con la vista puesta en la cima de la Foradada.

La cumbre de la Forarada desde su cresta oeste. Foto R.Puig

La cumbre de la Forarada desde su cresta oeste. Foto R.Puig

Comienzo a caminar por una senda que arranca de las ruinas de tres alquerías, que fueran parte de un poblado de moriscos hasta su expulsión a principios del siglo XVII. Estos y muchos otros núcleos abandonados los reciclaron más tarde los repobladores mallorquines como corrales agropecuarios y las casas mejor situadas como modestas viviendas de labradores.

Olivar de la Vall d'Alcalá y al fondo la Sierra de la Carrasca. Foto R.Puig

Olivar de la Vall d’Alcalà y al fondo la Sierra de la Carrasca. Foto R.Puig

En este rincón duermen las ruinas frente a campos de olivos desde los que se avista hacia el sur la sierra de la Carrasca. 

Ruinas de alquería de origen morisco a 600 metros de altura bajo las cimas de la Umbría. Foto R.Pui

Ruinas de alquería de origen morisco a 600 metros de altura bajo las cimas de la Umbría. Foto R.Puig

Los muros de hábil mampostería han resistido cuatro siglos, así como los modestos arcos de medio punto

Arco morisco. Foto. R.Puig

Arco morisco. Foto. R.Puig

y otros arcos carpaneles

Arco carpanel morisco. Foto. R.Puig

Arco carpanel morisco. Foto. R.Puig

Los hay cegados con piedras para evitar su caída, mas todos rodeados de maleza

Arco y mampostería moriscos. Foto R.Puig

Arco y y muro de mampostería moriscos. Foto R.Puig

Eran viviendas andalusíes en que las que vivieron de forma austera y durante siglos los moriscos , sabiéndose adaptar a estos parajes hermosos pero ariscos.

Esta forma de vida diseminada, relegada, aislada sobre sí misma, era la única manera de subsistir a las presiones señoriales,  la precariedad del medio y la pobreza de la tierra. La austeridad marcó una serie de penurias que tuvieron su continuidad en los colonos mallorquines que, cien años después, ocuparon estos valles…

La vivienda andalusí, lugar de encuentro consabido, arcos de medio punto, estrechas callejuelas enzarzadas con arcos cruzados, casas con techos de caña, madera y tejas, fueron el símbolo de una cultura milenaria, mediterránea, con un aire oriental que todavía se respira en el aire…

Fuente : el blog de José Manuel Almerich

El sendero se disuelve progresivamente y es necesario caminar con tiento por las estrechuras de un terreno de lapiaz alveolar con piedras calcáreas, resultantes de procesos kársticos,  que se resisten al caminante con sus filos y oquedades que la vegetación nos cela.

Caminando sobre lapiaz alveolar. Foto R.Puig

Caminando sobre lapiaz alveolar. Foto R.Puig

Mirando pues donde pongo los pies y ayudado por los indispensables bastones nórdicos voy ascendiendo, tomando breves pausas para llenar la vista de perspectivas radiantes que dilatan la mente.

A mi izquierda se extiende la Val d’Alcalà.

Panorama desde la Sierra de la Carrasca hasta el Penyol Gros y la Foradada. Foto R,Puig

Panorama desde la Sierra de la Carrasca hasta el Penyol Gros y la Foradada. Foto R,Puig

Soledad y silencio con sólo el eco de algún ladrido que llega en sordina desde el Corral de Urbà cien metros más abajo.

Cuando alcanzo el borde de la cresta, bajo mis pies y frente a mí hacia el este se despliega el arranque de la Val de Gallinera

La Foradada, cima de la Albureca y Benissili desde las alturas sobre el Corral de l'Urbà. Foto R.Puig

La Foradada, la cima lejana de la Albureca y Benissili. Foto R.Puig

Esta es pues la perspectiva occidental que se ve y se respira hacia mi izquierda y frente a mí…

La Foradada, Benissili y la Safor desde las alturas sobre el Corral de l'Urba. Foto R.Puig

La Foradada, Benissili y la Safor desde las alturas sobre el Corral de l’Urba. Foto R.Puig.

Y si vuelvo la mirada a la derecha, el paisaje del valle se abre y se encajona progresivamente hacia el oriente, cuando el río excava profundamente su lecho a los pies de Benirrama

Benirrama y su castillo y la costa de Oliva y la carretera de las Marinas. Foto R.Puig

Benirrama, su castillo enriscado y la costa de Oliva y la carretera de las Marinas. Foto R.Puig

Del castillo morisco de Benirrama he hablado hace años en estas páginas. Aquellos fueron (usando la expresión de Vargas Llosa) tiempos recios, cuando por estos valles de la Marina Alta se encastillaron las partidas de los moriscos y perdieron sus últimas batallas, antes de su ominosa deportación en 1609, tras siglos de vida en tierras ibéricas hacia lugares de los que ignoraban todo. Una gran multitud de 50.000 de ellos fue embarcada en el puerto de Denia, así como en otros puertos del Reino de Valencia.

El castell de Benirrama. Foto R.Puig

El Castell de Benirrama. Foto R.Puig

Pero la historia se pierde en el pasado hacia las épocas remotas de la prehistoria de estos valles.

Benitaia, Benissivá y Benialí entre las sierras de la Safor y de la Foradada. Foto R.Puig

Benitaia, Benissivá y Benialí entre las sierras de la Safor y de la Foradada. Foto R.Puig

Observando las laderas del norte de la Val de Gallinera, las de las faldas de la sierra de la Safor, diviso varios abrigos levantinos, en algunos de los cuales se conservan pinturas rupestres esquemáticas, datadas entre 4000 y 7000 años antes de Cristo.

Abrigos levantinos en las faldas de la Safor. Foto R.Puig

Abrigos levantinos en las faldas de la Safor. Foto R.Puig

Tras haberme aproximado a la cumbre de la Foradada y a sólo media hora de coronarla, sobre los farallones de este débil sendero me acomodo, rodeado de jara en flor, para comer y vaciar mi termo de café. Pero descubro que no puedo contar con la hora (entre ida y vuelta) que necesitaría para completar el recorrido.

Vuelta pues a bajar por donde he subido, esta vez con más precauciones, pues una sentada accidental sobre los filos del lapiaz no es deseable, me conformo con el tropezón que me hiere levemente la rodilla.

Apenas se perciben los tramos de sendero, el tiempo ha hecho su trabajo.

Lapiaz alveolar. Foto R.Puig

Lapiaz alveolar. Foto R.Puig

Retorno a la vecindad de las alquerías y de sus corrales despoblados

Camino de vuelta y las tres alquerías de partida. Foto R.Puig

Camino de vuelta y las tres alquerías de partida. Foto R.Puig

Junto a ellos  hay un pedregal que semeja restos de antiguas construcciones o piedras picadas por los canteros que quizás nunca fueron muros

Alquería, corral y cantera bajando de las laderas de l'ombria. Foto R.Puig

Alquería, corral y cantera bajando de las laderas de la sierra de la Foradada a la Val d’Alcalà. Foto R.Puig

Atravieso, últimos pasos de mi exploración, el olivar por el que empecé el paseo.

El olivar ante la alquería al final del sendero. Foto R.Puig

El olivar ante la alquería al final del sendero. Foto R.Puig

He de estar en el coche antes de la puesta del sol, para conducir por el final del la Val de Alcalà y, girando por lo alto de la de Gallinera, descender hacia la costa, entre los cerezos que ya están en flor en la bajada desde Margarida, por Benissili, Llombai y Alpatró y hacia los otros «Benis» de este hermoso valle.

Cerezos en flor en la Val de Gallinera. Foto R.Puig

Cerezos en flor en la Val de Gallinera. Foto R.Puig

Los valles de la Marina Alta, Comunidad Valenciana, Detalle

Los valles de la Marina Alta,Detalle. Agencia Velenciana de Turismo

Me detengo dos veces al borde de la CV-714 para admirar este teatro natural en su hora mágica.

Cerezos en flor y los Runals del Pinyol Gros. Foto R.Puig

Cerezos en flor y los Runals del Pinyol Gros. Foto R.Puig

El termómetro en el coche marca 26 grados cuando me acerco a Alpatrò

Cerezos y Alpatró. En la lejanía Benirrama, su castillo, y el Miserat y el mar. Foto R.Puig

Cerezos y Alpatró; en la lejanía Benirrama y su castillo bajo el Miserat y el mar al fondo. Foto R.Puig

Hago el propósito  de venir a partir de fines de mayo (si la cuarentena vírica se ha terminado) a comprar una caja de Cerezas de La Montaña de Alicante  (denominación de origen). 

Cerezas de la montaña de Alicante. Fuente frutasdelasarga.com

Cerezas de la montaña de Alicante. Fuente frutasdelasarga.com

Recorro sin prisas las curvas de la carretera y paso por los último pueblos  de la Vall de Gallinera, donde la gente disfruta del cálido atardecer que más que de invierno parece del final de la primavera. Un grupo de señoras seniores me saluda desde los bancos de un parquecillo y me hago la ilusión de que me han confundido con alguno de los gallardos viejos del lugar. 

¡Hasta más ver!


Bibliografía:

Morera, Vicent y Ortolà, Juanjo, «La Vall de Gallinera, per camins de moriscos i mallorquins», Institut d’Estudis Comarcals de la Marina Alta, 2011, 239 pp.

Pellicer, Joan, «Meravelles de Diània, Picanya, 2002, 187 pp.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A orillas de la mar en el día internacional de la mujer trabajadora

8 marzo, 2020
Playa de Les Deveses y el Montuver de fondo. Foto R.Puig

Playa de Les Deveses y el Montuver de fondo. Foto R.Puig

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Garbai Suno

(Liberia)

Cuando me la presentaron estaba poniéndose un traje blanco, como de astronauta, con sumo cuidado. Como especialista en Higiene y Desinfección, trabajaba en la Cruz Roja liberiana y en noviembre de 2014 se encargaba de tomar muestras a las personas fallecidas en Monrovia para saber si era a causa del virus del ébola. Toda precaución era poca. «Mis amigos ya no me llaman para salir», aseguraba con una media sonrisa. Tal era el miedo y la estigmatización de los sanitarios en aquellos días.

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Nancy Djoko y Mbalu Fonnie

(Sierra Leona)

Nancy Djoko también era enfermera. En agosto de aquel año la epidemia estaba totalmente descontrolada en Sierra Leona y ella era la responsable del improvisado centro de tratamiento montado en el hospital de Kenema, epicentro del brote. «Claro que tenemos miedo, han muerto muchas de nuestras compañeras y nadie quiere acercarse a nosotros. Pero esto lo hago por todos ellos, no puedo irme a mi casa y dejar a los enfermos sin atención», aseguraba. Su amiga y mentora, Mbalu Fonnie, acababa de morir contagiada del virus, igual que el director del hospital y famoso virólogo, Umar Khan. Pero ella estaba allí, doblando turnos, agotada, asustada. Fueron la primera barrera frente al ébola, su labor salvó miles de vidas. Pocas semanas más tarde supimos que Djoko también había caído.

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Referencia: José Naranjo, «El río que desafía al desierto y otras crónicas africanas», Azulia ediciones con Casa África y Agencia EFE, 2019, 235 pp. Las dos citas están tomadas de las pp.162-163 en el capítulo «Un continente con nombre de mujer»

Libro de José Naranjo

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Clara de Lacy y Pérez de los Cobos

(España)

La profesora del Departamento de Ingeniería Cartográfica, Geodésica y Fotogrametría de la Universidad de Jaén María Clara de Lacy y Pérez de los Cobos superó el pasado día 3 de marzo las pruebas de acceso al Cuerpo de Catedráticos de Universidad del área de conocimiento de «Ingeniería Cartográfica, Geodésica y Fotogrametría», convirtiéndose de esta manera en la primera mujer en conseguir una cátedra de universidad en esta área de conocimiento en el sistema universitario español.

La profesora de Lacy se doctoró en Ciencias Matemáticas por la Universidad Complutense de Madrid, realizando parte de su doctorado en el Instituto Politécnico de Milán, al cual se incorporó tras la finalización del mismo. Después de tres años de actividad docente e investigadora en dicho Instituto trabajando en el campo de la Ingeniería Geodésica, se trasladó a la Universidad de Jaén con un programa de retorno de investigadores a centros de investigación andaluces, obteniendo más tarde, en 2007, una plaza de profesora titular de Universidad.

Dentro de la Universidad de Jaén, pertenece también al Centro de Estudios Avanzados en Ciencias de la Tierra, Energía y Medio Ambiente (CEACTEMA), donde desarrolla su actividad investigadora.

Fuente :“Papel de las mujeres en el desarrollo del conocimiento” (proyecto de Innovación Docente PID42_201819-UJA) 

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Universidad de Jaen. La profesora María Clara de Lac, en la prueba de acceso al Cuerpo de Catedráticos de Universidad

Universidad de Jaén. La profesora María Clara de Lacy, en la prueba de acceso al Cuerpo de Catedráticos de Universidad

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La mar

Desde el ancón oriental de la playa de la Almadrava de Els poblets este paseante miraba el pasado jueves hacia la línea horizontal de la mar mientras deambulaba hacia el oeste por la vecina playa de Les Deveses

Desde la playa de Deveses. Foto R.Puig

Desde la playa de Les Deveses, a la izquierda el Montuver. Foto R.Puig

Por el noroeste asoma el promontorio de Cullera

El promontorio de Cullera desde la playa de la Almadrava. Foto R.Puig

El promontorio de Cullera desde la playa de la Almadrava. Foto R.Puig

y si  en estos días claros de fin de invierno nuestra mirada se desplaza hacia la derecha, divisaremos los perfiles de las sierras Calderona, de Espadán y de Penyagolosa.

La sierra de Espadán y la de Penyagolosa desde la playa de la Almadrava. Foto R.Puig

Sierras Calderona, de Espadán y de Penyagolosa desde la playa de la Almadrava. Foto R.Puig

Continuando las cumbres de la sierra Calderona y de Penyagolosa, más al norte, en los confines de la provincia de Castellón asoman los picos del Maestrazgo y las cimas la Tinença de Benitassa

Perfiles de Penyagolosa y la Tinença de Benitassa al fondo desde la playa de la Almadrava. Foto R.Puig

Perfiles de Penyagolosa y la Tinença de Benitassa al fondo desde la playa de la Almadrava. Foto R.Puig

Al atardecer una nube interminable, que quiero pensar marcaba la línea de una isobara recorría el cielo describiendo una curva de oeste a este.

La línea de una isobara se marca en el cielo. Foto R.Puig

La línea de una isobara se marca en el cielo. Foto R.Puig

¿Una línea de isobara se marca en el cielo? Foto R.Puig

Al final una mano celeste me ordenaba terminar…

Mano de nubes sobre la playa de la Almadrava. Foto R.Puig

Mano de nubes sobre la playa de la Almadrava. Foto R.Puig

Cartografía de mi descripción:

Proyección de vistas lejanas desde la Almadrava. Foto R.Puig

Proyección de vistas lejanas desde la Almadrava. Foto R.Puig

En este mapa editado por la Generalidad Valenciana he acotado la zona abarcada por las fotos. En el vértice del ángulo que he dibujado se sitúan las playas de la Almadrava y Les Deveses. Una línea divergente se adentra a la izquierda y une el vértice con un triangulo que señala el pico del Montuver.  El promontorio de Cullera se sitúa más arriba en otro punto del lado izquierdo del ángulo.

Del sur al norte se suceden en paralelo a la costa las sierras Calderona, de Espadán, Penyagolosa, Peña de Ares del Maestrazgo y la Tinença de Benitassa.

En el Día Internacional de la Mujer Trabajadora dedico esta modesta presentación de cartógrafo aficionado a mi prima, catedrática de Ingeniería Cartográfica, Geodésica y Fotogrametría de la Universidad de Jaén, María Clara de Lacy y Pérez de los Cobos, felicitándola por su brillante ejecutoria docente.

(con el ruego de que sea benevolente y no me suspenda)

 

Pausa

1 marzo, 2020
Invitación al farniente. Foto R.Puig

Invitación al far niente. Foto R.Puig

Por razones de fuerza menor esta crónica dominical será breve, pero les dejaré como obsequio  dos proverbios swahili del archipiélago de Zanzibar

Kwenda mbio si kufika

El correr no hace el llegar

Gaviota..Foto R.Puig

Gaviota. Foto R.Puig

Kupotea njia ndiko kujua njia

Extraviar el camino es aprender la ruta

Horizonte..Foto R.Puig

Horizonte. Foto R.Puig

Cuando ayer sábado

atardecía

pensé que a mis lectores

no podía

dejarles un domingo

amanecer

con esta crónica vacía.

Desde mi orilla. Foto R.Puig

Desde mi orilla. Foto R.Puig


Referencias

S.S, Farsi, Swahilo sayings from Zanzibar, Nairobi, Kenia Literature Bureau, 2 vols.(1958) 1980, volumen 1: Proverbs, K 65 y 59.

(He traducido de la versión bilingüe en swahili e inglés)