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Cómo se pasa del siglo de Pericles a Francisco Franco. En el Palazzo Altemps en Roma

12 diciembre, 2010


Ayer pude pasearme prácticamente solo por una de los museos de escultura clásica más céntricos y menos visitados de Roma, que constituye una de la secciones del Museo  Nazionale Romano, junto con el Palazzo Massimo, el Aula Ottagona y la Cripta Balbi. Me refiero al Palazzo Altemps.

Unas horas en el Palazzo Altemps

Como casi todos los grandes palacios romanos que tienen su origen en las riquezas de papas y cardenales, el Palazzo Altemps se construyó en 1480 para el sobrino del papa Sixto IV, Girolamo Riario, quien fue expulsado del mismo y de Roma por una rebelión popular, cuando, a la muerte del papa en 1484, el sobrino se quedó sin la protección del tío.

Como no tengo a mano ningún nipote de papa os pongo una foto de un romano del museo, prototipo del protegido. Se piensa que se trata de Antinoo, amado por el emperador Adriano, que se sumió en profunda tristeza tras la muerte del joven y sembró sus palacios con la efigie del efebo.

De todos modos el edificio volvió a las pudientes manos de un purpurado germánico, Marco Sittico Altemps en 1568, quien empleó las plusvalías que le procuraron las campañas de su padre junto a Carlos V,  y el trabajo de tres centurias de los siervos de la gleba en sus propiedades, en la siempre noble causa de coleccionar esculturas clásicas, que en Italia emergían de la tierra a poco que se excavase, y en renovar el palazzo que su tío, Pio IV, un papa de la familia Medici (¡sí los que ayudaron a Carlos V a saquear Roma en 1526!), le cedió. El nombre original de esa familia cardenalicia era Hohenems, pero se latinizó en Altemps.  No sé si se acordarán ya de él en la villa austriaca del mismo nombre, donde se celebra cada año el festival Schubert o la Schubertiada.

Cuando un papa llegaba, en este caso Pio IV, un Medici, ejecutaba algunos nipoti del anterior (para crear buen clima) y favorecía a los suyos, en este caso al hijo de su hermana, casada con el comandante imperial. De este modo losHohenems se beneficiaron de la muerte del papa anterior, Pablo IV, y el sobrino del nuevo papa tuvo cardenalato y palacio. No tengo imágenes de ellos, pero valga el grupo escultórico de Penélope y su hijo Telémaco.

Para ilustrarse más sobre la historia del Palazzo Altemps ver: http://www.mmdtkw.org/VPalazzoAltemps.html

Pero volvamos a aquello por lo que estuve ayer en este magnífico museo, hoy propiedad del Estado italiano.

En sus amplias salas se reúne hoy no sólo la colección Altemps, sino también la colección Ludovisi/Boncompagni, que creció a partir de la otra (un cardenal compraba lo que otro cardenal había perdido al declinar su estrella).

El trono Ludovisi y otras maravillas

Deambulando por el museo te sientes como transportado desde su extraordinario patio renacentista, en el que campan varias esculturas procedentes de antiguas villas de patricios romanos, por las salas de la planta baja, hasta los prodigios de la primera planta. Más o menos en volandas, como la supuesta Venus es alzada del baño por sus asistentas entre paños transparentes y al son de la flauta de una hetaira en el enigmático trono Ludovisi, que ha llegado hasta nosotros desde la Magna Grecia del siglo IV a.C.

Al lado derecho del trono monta la guardia la cabeza de una supuesta Juno que en realidad parece ser que era la bellísima Antonia Maior, esposa de Druso y madre del emperador Claudio. Ya habíamos subido en volandas a la segunda planta, y ahora, ante este rostro no obstante su solidez eternizado, nos ponemos a levitar. Cuando hablemos de la casa de Goethe en Roma comentaremos la sensación que un calco del mismo producía en el poeta.

Testimonio también de los tiempos del esplendor de la Antigua Grecia es la copia romana, en escala reducida, de la famosa Atenea Parthenos de Fidias, cuyo original presidía la Acrópolis y estaba recubierta de oro.

Dan ganas de dejar que su mano nos rasque la cabeza

Pero las escenas de guerra de un sarcófago romano cubierto de altorrelieves nos sacan del éxtasis y nos devuelven a las terribles realidades de la guerra, en este caso una de esas campañas de los romanos contra los bárbaros,con sus atroces escenas de masacres.

El amasijo de cuerpos lo preside impasible el jefe legionario (que se supone pereció en medio de una carnicería similar y cuyos restos debieron rellenar en tiempos este cajón de piedra).

Aquellas matanzas fueron descritas, con plasticidad similar, por muchos autores clásicos, desde la Farsalia de Lucano hasta el Dulce bellum inexpertis de Erasmo de Rotterdam. En nuestros días el cine las recrea de vez en cuando (ver si no la primera secuencia de Gladiator).

Consecuencia de las violencias de la guerra es también la escena, expresión de respeto a la dignidad del enemigo en la estatuaria del Imperio, del Suicidio del Gálata. El guerrero desesperado sostiene con una mano el cuerpo muerto de su mujer mientras con la otra, en un último gesto de orgullo, amor y dignidad, entierra la espada en su propio pecho.

Pero ¡oh la paz octaviana! tras tantas guerras Marte también descansa…

y un guerrero exhausto le imita…

Mientras tanto, Hércules, a su bola y para envidia de culturistas, ofrece una completa lección de anatomía con su poderoso aparato muscular, lo que se suele llamar el sotto pelle.

¿Y qué pinta el Caudillo en todo esto?

Ya casi me había olvidado… Pues sí, descendía yo las escalinatas de mármol…

para despedirme de Marco Aurelio y dirigirme hacia la salida… cuando al alzar los ojos en el recodo, dos grandes lápidas, una más grisácea y vieja que la otra, reclamaron mi mirada…

En la lápida de la izquierda veo los nombres de Alfonso XIII, la reina Victoria Eugenia y León XIII,  y la fecha de MCMXXIII, o sea 1923…

…y en la otra, a la derecha, Francisco Franco Bahamonde, Alberto Martín Artajo, Pedro Churruca Dotres y Joaquín Ruiz Jiménez , Pío XII, y la fecha MCMXLIX, o sea 1949. Algunos años antes del Concordato de España con la Santa Sede.

Resulta que este palacio, antes de ser recuperado por el Estado italiano en 1981 (me lo contó uno de los empleados) había sido seminario pontificio, en especial para seminaristas de Alemania y España. Parece que la tradición incluyo por muchos años el patrocinio y la munificencia de los reyes primero y del Caudillo después. Allá por 1949 en España estábamos con la cartilla de racionamiento (y la censura del razonamiento), los campos de concentración y de reeducación, los fusilamientos y otras penalidades, pero a Franco y a los democristianos les quedaba tiempo y recursos para hacer manitas con Pio XII.

Consolémonos pensando que a lo mejor algún presbítero u obispo progresista se formó en el Palacio Altemps y que algunos seminaristas pudieron alimentarse mejor que en España. Claro que entonces no tenían ni a Venus ni a Juno en el dormitorio.

Cuando al Arte le crece la nariz…

8 diciembre, 2010
Calamita cosmica. Gino de Dominicis. MaXXI Roma.Foto R.Puig.

Calamita cosmica. Gino de Dominicis. MaXXI Roma.Foto R.Puig.

En el patio de entrada del “Museo Nacional de las Artes del siglo XXI”, MaXXI, yace el enorme esqueleto narigudo, la Calamita cósmica, obra en material plástico de Gino De Dominicis (1947-1998). Su gran naso podría también parecer la espina de un aguijón, pero, tras visitar el museo, me inclino a pensar que se trata de la nariz de Pinocho o de la protuberancia espinosa de una máscara de carnaval veneciano.

Calamita cosmica. Gino de Dominicis.  MaXXI Roma.Foto R.Puig.

Calamita cosmica. Gino de Dominicis. MaXXI Roma.Foto R.Puig.

El edificio, proyecto del equipo de la arquitecta iraquí, Zaha Hadid, tiene un interior fascinante, pleno de innovaciones y de formas atrevidas, y ha sido muy premiado. En realidad, al entrar en él, al ser llevados por el movimiento placentero de sus espaciosos entresijos, tenemos la impresión de estar deambulando dentro de una escultura más que a través de un edificio.

Es tal el efecto de líneas y superficies, luces y sombras, colores y espacios, tanto nos captura la lúdica dinámica de sus formas, que hay que hacer un esfuerzo de atención para fijarse en la obra expuesta y guardar memoria de ella. No me refiero a las exposiciones temporales, sino a las obras de la colección permanente, entre las que predominan varias corrientes de la segunda mitad del siglo XX, como el arte conceptual, el minimalismo, el arte povera, etc.

MaXXi. Roma. Foto R.Puig.

MaXXi. Roma. Foto R.Puig.

Del MaXXI salimos con la impresión de haber caminado por el interior de un organismo distribuido como un espacio urbano,  dentro del cual somos pequeños transeúntes en una ciudad que nos encanta pero que nunca podremos poblar.

MaXXi. Roma. Foto R.Puig.

MaXXi. Roma. Foto R.Puig.

En este sentido he tenido la misma sensación que en otros “edificios-escultura” que la bonanza económica (y el optimismo en el uso de los dineros públicos de la cultura propio de los modernos pontífices del arte) han hecho proliferar para acoger obras de arte. En España no nos faltan ejemplos.

MaXXi. Roma. Foto R.Puig.

MaXXi. Roma. Foto R.Puig.

Dentro del MaXXI aletea un interrogante: ¿Cómo este bello edificio, con esos espacios en que nadan las obras que la crítica del siglo XX ha endiosado, podría servir de aliciente para la creación de obras de calidad durable en el siglo XXI? ¿Puede una matriz así estimular a los artistas para independizarse del mercado de lo conceptual, de las cadenas confortables de las prácticas, viejas ya de más de medio siglo, del ready made,  de las performances y las  instalaciones efímeras?

MaXXi. Roma. Foto R.Puig.

MaXXi. Roma. Foto R.Puig.

¿Ahora que el dinero se ha ido en estas grandes construcciones, ahora que la crisis deja a la creación artística cada día más desasistida de ayudas modestas y menores, pero a la larga más fecundas, de qué se llenarán estos grandes, maravillosos cascarones, que aspiran a marcar el siglo XXI, dominados como están por los restos del final del siglo XX?

MaXXi. Roma. Foto R.Puig.

MaXXi. Roma. Foto R.Puig.

Por el momento, puesto que no hay respuesta, deambulemos relajados por el MaXXI,  juguemos a los juegos de sus lúdicas obras, dejémonos hipnotizar por los guiños que su colección por el momento encierra.

Calamita cosmica. Gino de Dominicis. MaXXI Roma.Foto R.Puig.

Calamita cosmica. Gino de Dominicis. MaXXI Roma.Foto R.Puig.

Quizás llegue el día en que el esqueleto de Pinocho se cubra de carnes, de venas y de piel rozagante y su larga nariz mentirosa se trasforme en un aguijón estimulante.

«Rome Reports» (Informes romano-vaticanos)

5 diciembre, 2010

Rome Reports (sitio web de divulgación del Vaticano)

http://www.romereports.com

Desde los tiempos en que los apóstoles enviaban cartas para poner al día a las comunidades cristianas no en vano han transcurrido dos mil años y el Vaticano utiliza ahora todos los canales modernos para ofrecer su posición oficial sobre una serie de temas, más o menos candentes.

Son varios los apartados del sitio, por ejemplo en el apartado del viaje del papa a España todo resulta dulce y nada conflictivo, por mucho que la prensa española haya informado sobre algunas opiniones del papa sobre la sorda persecución que la Iglesia estaría sufriendo hoy en nuestro país.

En el apartado «nuestros DVDs» se presentan los que la página web de Rome Reports pone a la venta. Los publicita mediante resúmenes  a través de varios canales,  por ejemplo youtube. Estos resúmenes se pueden ver desde el sitio oficial y los dvds completos se pueden también comprar online.

Así, por ejemplo, con ocasión de la llegada de la Navidad, el dvd Navidad en Roma muestra cómo se celebra  en la plaza de San Pedro con el enorme belén y un gigantesco árbol de Navidad.


«Manzanas podridas» ( “Si no la sacas del cesto, la manzana podrida estropeará todas las frutas”)

Este audiovisual recoge la versión actualizada de lo que la Santa Sede piensa ahora sobre la cuestión de la pederastia de los presbíteros y religiosos. Ofrece una versión autorizada del análisis y del plan del Vaticano para combatir la ya antigua plaga de pederastia de un elevado número de frailes y sacerdotes.

El tema ha sido trágico para los miles de víctimas a los que, a lo largo de siglos y en décadas recientes les golpeó de lleno, aquellos niños y adolescentes que se encontraron atrapados en situaciones de total indefensión. Lo que otros supimos o pudimos conocer directamente es nada en comparación. Así, digamos que en clave light, había en el colegio de Areneros de Madrid un famoso padre espiritual al que se le notaba la tendencia (aunque por entonces no pudiésemos colegirlo). El hombre se limitaba a abrazarnos en el confesionario (olía a café con leche) y como mucho, que yo sepa, su mayor osadía era pellizcar nuestros muslos adolescentes (los pediatras consideraban que el pantalón corto era sanísimo), mientras nos ofrecía una fruta escarchada de su Murcia natal. Luego, supongo que para alejarle de las tentaciones, lo destinaron a dirigir la escolanía infantil de la Iglesia de la calle de Serrano… ahí le perdimos la pista.

Volviendo al DVD vaticano sus episodios son: «Sacerdotes y abusos sexuales ¿Cómo ha podido ocurrir?», «Víctimas ¿Cómo les ayuda la Iglesia?», «Culpables ¿cómo se están expulsando?» y el tema final: «Benedicto XVI ¿Qué ha hecho para resolver la crisis?».  No sé si será una mala traducción del inglés al castellano, pero este último titular parece dar por supuesto que todo está resuelto. En cualquier caso habría que pagar 19,50 euros para poder ver el dvd en su integridad y hacerse una idea cabal.  Si alguien lo ha visto que nos cuente algo.

De todos modos este es el resumen oficial:

Refiriéndose a los abusos sexuales de menores cometidos por sacerdotes, el Papa Benedicto XVI afirmó que “la mayor persecución de la Iglesia no viene de los enemigos de fuera sino que nace del pecado de la Iglesia, que debe aprender de nuevo la penitencia, la purificación, el perdón y la justicia”.  En “MANZANAS PODRIDAS”, la agencia ROME REPORTS documenta el alcance del problema y las respuestas del Vaticano durante las últimas décadas. Analiza también el fracaso de la gestión en Irlanda, basada en la mentira, así como el éxito ejemplar del modelo americano de “tolerancia cero”. Un documental imprescindible sobre un problema de gran complejidad, con el testimonio estremecedor de las víctimas, los consejos de los psicólogos y el testimonio de los obispos más activos frente a los abusos. Incluye también el análisis de testigos privilegiados de lo que ocurre dentro de los muros vaticanos.

Parece pues que hay unos malos, los irlandeses. Así que si «Dios castiga sin piedra ni palo», parecería que la católica Irlanda ha sido justamente castigada con una crisis económica por todo lo alto.  Ya no están ahí, como en la época de Trento, las invasiones otomanas que eran el castigo de Dios contra los malos cristianos. Los norteamericanos parecen ser por el contrario los buenos de esta película de 45 minutos (de los que los primeros ocho se pueden ver en el sitio web).

Escrivá de Balaguer

Hay otros DVDs menos escabrosos pero no menos modernos, al menos para nuestra memoria histórica en España. Este sería el caso del «SAN JOSÉ MARÍA», que no debería faltar en toda buena videoteca española.

El contenido se anuncia así:

Al hilo de la emocionante ceremonia durante la que Benedicto XVI inauguró la estatua, conozca la bellísima imagen de mármol de San Josemaría, en la parte exterior de la Basílica de San Pedro. Incluye el testimonio del Prelado del Opus Dei, Javier Echevarría, sucesor del santo, y del escultor italiano, Romano Cosci, que desvelan aspectos de la imagen más allá de lo que se aprecia a simple vista.

Y una de secuestradores mejicanos

Un DVD que promete suspense, pues trata de malos mexicanos, se resume así en el sitio de Rome Reports:

Apasionante relato de los nueves meses de cautiverio en los que el arquitecto mexicano Bosco Gutiérrez-Cortina reencontró su fe religiosa y descubrió los elementos verdaderamente importantes de la vida. El testimonio de un hombre excepcional que decidió no darse por vencido, logró sobrevivir durante un largo secuestro y consiguió escapar de sus secuestradores.

No todo iba a acabar mal en el Méjico de nuestro días.

Il padreTevere se crece

2 diciembre, 2010
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Desde mi balcón las aguas del Tíber casi no se perciben, salvo ahora, después de varias semanas de lluvias.


Desde hace días el Tiber ha ido subiendo. El paseo lateral por el que hace apenas tres semanas deambulé para tomar fotos del Ponte Milvio y pergeñar algunos bocetos estaba ya cubierto de agua.

Ayer esta era la perspectiva desde el Puente Cavour, bajo el cual el padre Tíber traza una curva frente al Ara Pacis y por encima del nivel de las calles circundantes, entre ellas la de la Accademia, vía di Ripetta.

En el pasado cuando el río se desbordaba e inundaba esos rioni (barrios) el acontecimiento se achacaba a la voluntad divina, sobre todo si el papa quería indicar que la desgracia era culpa de las tropas garibaldinas que ofendían a Dios tratando de arrebatarle los Estados Pontificios. Hay una placa de piedra en la via della Fontanella Borghese que atestigua el nivel que alcanzaron las aguas para castigar a los que luchaban por la unidad de Italia.

Pero hoy es hoy y los periódicos de la mañana dan la voz de alarma mientras las patrullas de la policía fluvial vigilan con sus lanchas el estado de las aguas (foto Corriere della sera).

El sol luce espléndido pero allá por las montañas no se sabe la que puede estar cayendo, de hecho el Aniene, afluente que desemboca en el Tíber dentro ya de la gran Roma viene también excesivamente crecido (foto Corriere della sera).

Entretanto se van suprimiendo las fuentes tradicionales donde la gente podía saciar su sed sin tener que pagar en beneficio de los distribuidores de botellas de agua mineral. Este es el caso de la estación Termini en donde ayer se producía una manifestación contra esta política (foto Corriere della sera) .

Lejos quedan los tiempos en que los romanos se dotaban con largos acueductos para traer agua a la población, algunos de los cuales fueron luego reconstruidos bajo los papas y después con la República para el suministro del agua potable, como la Fuente de los cien curas, el llamado Fontanone. Denominada también fuente del Acqua Paola, nombre que alude a Paolo V que a principios del siglo XVII mandó reconstruir un acueducto de los tiempos de Trajano, con una longitud de más de 35 kms que venía desde el lago Bracciano al norte de Roma.

El agua transparente de esta fuente contrasta con el color de caffelatte de ese Tíber que amenza con salirse de madre (foto Corriere della sera).

La iglesia del Gesù

30 noviembre, 2010

Lo barroco es una forma de expresarse a través de la creación artística, que se alterna e incluso se entrelaza con lo clásico a lo largo de los siglos y de las culturas, no es sólo una etapa en la historia del arte occidental, aunque se suela entender así. Roma es un lugar privilegiado para acercarse a las obras de la época que llamamos El Barroco.

Un espectáculo de luz y sonido en la iglesia del Gesù …

La iglesia del Gesù, paradigma barroco donde los haya, ofrece todos los días a las cinco y media de la tarde un espectáculo de luz y sonido que incluye, envuelta en música del Seicento, la sucesiva aparición de los distintos capolavori que revisten su interior, desde los basamentos de sus columnas hasta la totalidad de su cúpula y su bóvedas. Los haces de luz revelan progresivamente sus lienzos, esculturas, altares y frescos. El espectáculo es un crescendo. Se van iluminado aislados los distintos elementos hasta llegar a la suma y apoteosis final con la iluminación de toda la iglesia. (Gilbert y Georges habrían adorado trabajar para la obra del Gesù).

El resultado de este espectáculo te va dejando sin aliento en una mezcla de admiración y asfixia. Los fragmentos de misas barrocas cantadas dan paso de vez en cuando a un grave comentario que intenta explicar la conexión de todo eso con la misión y la obra de Ignacio de Loyola. Las palabras no se oyen bien pero en todo caso el comentario espiritual naufraga bajo la escultura en oro y plata de San Ignacio, el fresco de su triunfo celeste, la alegoría en mármol de la Verdad intolerante que apabulla desde su belleza femenina a una horrenda vieja, la yacente y acorralada Herejía, bajo las bóvedas desbordantes de cuerpos arremolinados en el empíreo y, sobre todo, ante la urna que desborda de oros vegetales, donde se guardan los restos del santo.

El espectáculo sorprende y domina al visitante, pero también recuerda que los primeros siglos de la historia de los jesuitas se caracterizan por una permanente oscilación entre la generosidad y el sacrifico y el exceso y la pompa. Como todas las organizaciones creadas para servir a una gran causa la Compañía de Jesús se ha caracterizado por extremas contradicciones. Mientras algunos de sus miembros se dejaban la piel en las reducciones del Paraguay o entraban en diálogo directo y tolerante con Oriente, otros gestionaban la orden como una empresa constructora al servicio del potente movimiento ideológico y propagandístico de la Contrarreforma. La Compañía de Jesús, nombre que Ignacio de Loyola le da como metáfora militar, adquirió con los años el sentido empresarial de la misma palabra.

La iglesia del Gesù en Roma no es sólo un testimonio soberbio de la borrachera barroca y un portento de virtuosismo dentro de aquel momento de la historia del arte occidental, es también una más entre las operaciones de marketing de la Contrarreforma, fruto de relevantes mecenazgos de ricos cardenales, cuyo dinero venía del sudor de miles de frentes. En aquellos tiempos conciliar voto de obediencia al Papa con voto de pobreza era la cuadratura del círculo. Hoy parece que lo es también conciliar esa obediencia con la libertad de la inteligencia evangélica.

Los jesuitas de Roma se contagiaron de la tradición ostentosa de los papas y el Gesù, al tiempo que una obra de arte, o una acumulación de ellas, es también un ejemplo de cómo la obediencia al Papa perinde ac cadaver (como un cuerpo muerto) ha sido la peor rémora de la orden. En ella han destacado muchos hombres excepcionales, pero a su servicio también se distinguieron  perseguidores intolerantes de herejes, como Simón Rodríguez (uno de los primeros compañero de Ignacio de Loyola), Bellarmino, Canisio, etc. y otros sulfurosos seguidores de la ortodoxia.  Comentaba Albert Camus, parafraseando a Stendhal,  (éste aludía no sin chauvinismo a los alemanes) que a ciertos colectivos la meditación no les calma sino que les exalta. Para algunos teólogos ilustres parece que los ejercicios espirituales operaban como una fuente de agresividad espiritual que acababa llevando a los herejes a la mazmorra, al potro o a la pira.

… y el símbolo de una metamorfosis

La contrarreforma devoró el proyecto ascético de Ignacio de Loyola y puso de relieve la imposibilidad de conciliar pobreza y obediencia a los papas. El movimiento creativo y constructor del Renacimiento romano, financiado en buena parte por dineros pontificios ganados con guerras y gabelas, y su aparente serenidad apolínea se resquebrajaron por sus costuras con el Barroco, dejando al descubierto las vísceras pasionales de los teólogos a la greña transformadas en piedra y en pan de oro.  La sotana de paño negro del soldado convertido a la ascesis cristiana se volvió una casulla de oro y plata y sus huesos acabaron encerrados bajos las volutas del oropel de su sepulcro.

La arquitectura ornamentada y cubierta de frescos, pinturas y tallas hasta los más íntimos rincones del Gesù es una expresión surrealista avant la lettre, pero aquí no es el subconsciente que aflora sino el interior orgánico del cuerpo místico, sus intestinos y sus vísceras, en un totum revolutum, un orgasmo de creatividad desbocada, el “fascinans et tremendum” de una apoteosis tridentina.

Los cielos del barroco en donde San Ignacio triunfa no son empíreos de calma sino tormentosos lugares donde paños, nubes y cuerpos se arremolinan vigilando una tierra en donde los cristianos se dan la muerte por abstractas cuestiones teológicas y los papas vigilan, no sólo para que los diezmos y primicias junto con las limosnas de las indulgencias y de la bula de la Santa Cruzada se acumulen, sino para que el dogma se mantenga en su inextricable floresta bajo la cual se asfixia el evangelio.

Las esculturas que flanquean el altar de San Ignacio en el Gesù son expresiones de rabia y violencia en donde la herejía asume los rasgos de anime dannate destinadas al infierno y a sufrir bajo los golpes de la cruz que una Verdad intransigente blande, voraz metáfora de Belarminos y Canisios, martilllos de herejes y canes vigilantes de la ortodoxia. Esta iglesia es más que un cuerpo decorticado, es un organismo que deja al descubierto sus haces nerviosos, sus masas intestinales, sus linfas, sus arterias y sus venas, en una danza desbocada de teología, lujo y creación barrocas. Lo que quiso ser una invitación al cielo es un conjunto de un aplastante peso fisiológico y terrestre. Lo que quiere alzarse no hace sino atraparnos en un bosque de símbolos y fórmulas.

En definitiva, frente al espectáculo de luz y sonido en la Iglesia del Gesù se puede experimentar durante un largo rato la fascinación por el frenesí de lo barroco, mientras los asistentes vuelven la mirada en todas direcciones sin saber dónde posarla, pero algunos al mismo tiempo nos preguntamos (como ya hace años en el mismo templo) por cuáles laberintos de deformación y contagio pudo la idea del soldado ascético evolucionar hasta dejar atrapados sus restos en este orgasmo de oro, plata y turbulencias.

Caminando por Roma

26 noviembre, 2010

Este blog comienza hoy en son de paseo para compartir algunos hallazgos de tantos como aguardan por las calles de Roma. El centro es un rosario de tiendas, especialmente de moda, muchas de las cuales rivalizan en el montaje y ornamento de sus vitrinas con riesgo de marear al caminante.

No obstante, es en las vetustas calles secundarias donde, mientras evitas las trampas del adoquinado y los charcos abundantes de estas semanas de lluvia, salta la sorpresa aislada.

Por ejemplo una hornacina, que puede que hace siglos sirviese para mostrar una escultura renacentista o venerar algún santo, se convierte en la ocasión de admirar una diosa de plástico vestida por algún modista romano.

Una tienda de bastones no muy lejos de la escena anterior parece una reunión de los animales de la granja de Orwell.

Un muro de una callejuela sirve para que un graffitero, remedando a Leonardo da Vinci y emulando a Bansky (¿o no habrá sido Bansky mismo?),  deje sobre el muro el homenaje a su abuela, la Nonna Lisa.

 

La vitrina de una tienda en la calle de Santa María dell’Anima,  justo a la espalda de la iglesia de Santa Agnese in Agone en Plaza Navona, tiene como protagonista a una especie de bacante plástica vestida de Santa Claus, no muy acorde con la leyenda de la santa, titular de la iglesia de la que hablaremos ahora. Pues Piazza Navona está presidida por Santa Inés desde lo alto de su templo.

La iglesia de Santa Agnese in Agone y la violencia contra las mujeres

Fue ayer, 25 de noviembre, casualmente el día internacional contra la violencia machista, cuando, al atravesar plaza Navona decidí entrar  en esa iglesia. Lo de agone no quiere decir que la iglesia se dedique a Santa Inés en agonía, como quieren traducir algunos, sino porque está situada en el lugar del Circo Agonale, al cual fue arrastrada para ser ejecutada, cuenta la leyenda que a causa de su negativa a aceptar por marido al hijo del Prefecto de Roma que era su celoso pretendiente.

Un legendario episodio de violencia machista, agravado por un atentado contra la libertad religiosa, pues se le hizo chantaje por su condición de cristiana. También se puede considerar como un caso de tráfico de mujeres (el día internacional contra esa lacra es el 23 de setiembre), pues se la encerró a la fuerza en un prostíbulo para que perdiese la virginidad y así poder ser decapitada. A las vírgenes en Roma no se las podía ejecutar así que primero tenía que ser violada. Son historias que siguen siendo actuales para centenares de miles de mujeres.    El «Mercado» del que tanto se habla en este tiempo de crisis se compone en realidad  de muchos mercados, de los cuales no es el menor el del tráfico de mujeres (cientos de miles sólo en Europa) obligadas o abocadas a la prostitución.

En tal tesitura levanta ampollas la reciente y extravagante concesión de Ratzinger al uso del preservativo como una forma de responsabilizar a las prostitutas. ¿En atención al cliente o por su propia profilaxis? Es un sarcasmo que, ante la tragedia de esos centenares de miles de mujeres víctimas de la trata, para una vez que Benedicto XVI alude a la prostitución lo haya hecho con tan inadmisible ligereza. Ya que de magisterio pontificio hablamos y nos hemos referido a Orwell mi foto final, sin poder evitarlo, me trae por caso a la mente la música de Camille Saint-Saëns

Algo sobre la embajada de España ante la Santa Sede

23 noviembre, 2010

Si es que el azar cotidiano pretende sugerirnos algo, en este caso a mí me anima a contaros dos historias sobre la Embajada de España ante la Santa Sede, ya que en pocos días he tropezado con dos informaciones que se refieren a ‘nuestro’ palacio de la Piazza di Spagna en Roma, lugar de celebración solemne el día de la Inmaculada con nuestro embajador y con Benedicto XVI que la preside (como atestigua una foto publicada en el blog del Sr. De la Campa)

Vicisitudes inmobiliarias del Palazzo

En mi empeño de saber algo más sobre el trabajo de Pierre Henri de Valenciennes, y hojeando los volúmenes del 2003 del Burlington Magazine (magnífica revista mensual de crítica del Arte, aunque de prohibitiva suscripción) he caído sobre una reseña del libro de Alessandra Anselmi  Il palazzo dell’Ambasciata di Spagna presso la Santa Sede (Roma, De Luca, 2001). La recensión nos aporta entre otras cosas  algunos datos interesantes sobre ese palacio que espero poder visitar. No es pues una de esas reseñas para vender el libro de una editorial amiga o de un autor que te cae simpático, pero que dejan al lector sin saber de qué va la cosa realmente y si merece la pena conseguir la obra.

El libro de Alessandra Anselmi cuenta que el edificio lo compró el embajador español, conde de Oñate, de su propio bolsillo, quien encargó a Francesco Borromini que se lo reacondicionase a su gusto. Como el citado conde aspiraba a más, anduvo insinuándose (suponemos que a base de rumbosidades) al papa Inocencio X (sí, el mismo del retrato de Velazquez y del meta-retrato de Francis Bacon) para que le hiciese cardenal.

Cuando parecía que Inocencio X le iba a dar el capelo cardenalicio al buen conde, Felipe IV se opuso y lo envió de Virrey a Nápoles en 1648 (hoy en día hubiera tenido la dura tarea de reciclar 30.000 toneladas de basuras que yacen sobre las calles de la capital y de otras ciudades de la Campania), no sin que antes la Corona le volviese a comprar el palacio. No sé si el libro habla de alguna jugosa plusvalía, pero es posible que este tipo de compra y reventa privada por parte de un personaje público, que al cabo de un tiempo revende la propiedad al Estado que le da empleo, no lo hayan inventado después de todo nuestros administradores locales del siglo XX.

A vueltas con la pena de (buena o mala) muerte

El otro signo me lo ha dado ayer en su clase el profesor de Anatomía Artística, que me ha corroborado en la impresión de que durante el Barroco los nobles españoles estaban muy bien colocados en la Santa Sede. Recuerda en su libro Sotto pelle (Marco Bussagli, Roma, Ed.Medusa, 2003) la historia y el sentido dos bustos de Gianlorenzo Bernini que representan uno la felicidad de los bienaventurados en el cielo, el otro el tormento de los condenados en el infierno, es decir los célebres bustos del Anima beata y de su opuesto, el Anima dannata, que están en la embajada de España. Es conocido quién fue su comanditario.

La historia de estos dos bustos es que en aquella época el Subsecretario de la Justicia del Vaticano, es decir el Refrendario per le due segnature, adjunto al Ministro, que era a la sazón el cardinal Maffeo Barberini (futuro Urbano VIII), era un moseñor español, en concreto Pedro Foix de Montoya, cuyo busto pensativo en altorrelieve esculpió Bernini para su cenotafio en la iglesia de Santa María in Monserrato.

Don Pedro tenía, entre otros cometidos, el de decidir sobre el otorgamiento o denegación de gracia a los condenados a muerte que parece no eran pocos en los Estados Pontificios.  Pues bien, para decidir en materia tan delicada, el pío funcionario tenía que meditar a menudo sobre un viejo tema de los manuales de interpretación católica de la “ley natural”, es decir sobre el derecho a la vida (tan traído y tan llevado en algunas manifestaciones en nuestro país). En este caso para no pocos desgraciados y criminales se trataba del derecho de vivir o de la obligación de ser muertos por sentencia de la justicia papal.

Para ayudarse en sus cavilaciones al sesudo Don Pedro no le bastaba con las conocidas “reglas para el discernimiento de espíritus” de San Ignacio de Loyola, así que, buen conocedor de la iconografía de  la “buena muerte” y de la “mala muerte” en la imaginería de la Contrarreforma, encargó a Bernini que, bajo su atenta supervisión, esculpiera los dos famosos bustos: el Anima beata (ver supra), angelical y femenina, y el Anima dannata (ver infra), luciferina, corruscante y masculina (dicen que autorretrato de Bernini mismo).

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Al parecer Don Pedro se encerraba a solas con los dos bustos antes de decidir si otorgaba o denegaba la gracia. Parece que entablaba un meditativo ménage à trois con estas dos efigies barrocas. ¿Se susurrarían algo? ¿Se rifarían a los ajusticiables?

¿Estáis quizás ya viendo como ese Don Pedro, que tan caviloso se asoma de su cenotafio, medita profundamente, se dirige al despacho de su jefe, el futuro Urbano VIII, y con un gesto del pulgar transmite en silencio su determinante consejo?

Por las bibliotecas de Roma

21 noviembre, 2010

En el Palazzo Venezia hay un tesoro escondido, la Biblioteca (Nazionale) di Archeologia e Storia dell’Arte (BiAS) fundada en 1875  (Piazza Venezia, 3). Entré a buscar algunos datos bibliográficos y salí con mi flamante carnet de usuario. Lejos quedan los tiempos (al menos es de esperar) en que Mussolini tenía en ese edificio su cuartel general y se asomaba, echando pecho y alzando el mentón, al balcón que está sobre la puerta, por donde hoy se entra a la BiAS, para arengar a las multitudes.      (http://www.archeologica.librari.beniculturali.it/)

Sus anaqueles de dos pisos rodean las recoletas salas de lectura. El personal es de una extremada amabilidad. Es muy competente y disponible la ayuda para las búsquedas bibliográficas, no sólo en sus fondos sino en los de otras bibliotecas. Este fue el caso de algunos libros sobre Pierre Henri de Valenciennes que en Roma se encuentran en la Biblioteca Hertziana y que la Signora Elena Lodovica Petrina me ayudó a encontrar. Con su consejo y una carta de presentación de la Vicedecana de mi Facultad de Bellas Artes de Altea, Tatiana Sentamans, me dirigí  después a ese santuario de la Historia del Arte…

La Bibliotheca Hertziana en via Gregoriana

Fundada en 1913 sobre la base de los fondos donados por Henriette Herz y gestionada hoy en día por el Instituto Max Planck para el estudio de la Historia del Arte italiano, la Bibliotheca Hertziana normalmente se reserva a investigadores licenciados.   (http://www.biblhertz.it/default.htm)

Es una de las mejores bibliotecas de Europa en su género.La sede central está en vía Gregoriana, junto a la Trinitá dei Monti. Sus catálogos se pueden consultar online y están también disponibles en el catálogo colectivo de Historia del Arte de bibliotecas de Roma, Munich y Florencia.     (http://www.kubikat.org/index.it.htm)

Puerta principal desde su interior

La reestructuración en curso del edificio de la Hertziana implica que sus fondos se consultan transitoriamente en los locales de la Biblioteca de la Galleria Nazionale d’Arte Moderna (GNAM). Una vez obtenido el carnet de la Hertziana en su la sede central, me dirigí a la sala de consulta al costado de la fachada de la GNAM. De nuevo sólo tengo elogios para el personal de la sede central y los asistentes de la apacible sala de lectura, tanto de la Hertziana como de la biblioteca de la GNAM, cuya puerta de entrada se ve en la imagen siguiente.

La Galería Nacional de Arte Moderno

Creo que es lamentable que la Guía de Roma de EL PAIS AGUILAR despache este museo nacional con dos líneas (“modesta colección de pinturas de los siglos XIX y XX”), menos que las que dedica a la tienda de alimentos Fratelli Fabbri. Los expertos  ingleses que han hecho la guía sabrán por qué.

Otro día volveremos sobre estos asuntos, pero en cualquier caso no está de más echar un vistazo a la página web  de la Galería Nacional de Arte Moderno: http://www.gnam.beniculturali.it/.

En estos momentos se presenta en ella una extensa exposición antológica del grupo CoBrA, con especial énfasis en la estancia en Italia de  miembros destacados del movimiento e influencias y relaciones mutuas con artistas italianos contemporáneos.

Las bibliotecas municipales

Por último, para quien quiera pasar una temporada en Roma y se interese por libros italianos sobre todos los temas (el arte incluido), aunque no faltan las secciones en otras lenguas, la red de bibliotecas municipales generales y especializadas y sus centros asociados le ofrecen un magnífico servicio de lectura en sala y de préstamos de libros o material audiovisual. (http://www.bibliotechediroma.it/)

Siempre hay una cerca. En mi zona he encontrado un excelente libro sobre la historia de la percepción del paisaje en Italia que ni siquiera tenían en las bibliotecas antes citadas. ¡Y además en préstamo! Se trata de “Le belle contrade” (las hemosas comarcas) de Piero Camporesi (Garzanti, 1992). Si no se ha hecho, no estaría mal  que lo editasen en español. De nuevo la atención bibliográfica y el servicio en estas bibliotecas municipales destaca por su amabilidad y competencia.

En definitiva, la bulimia bibliómana es peligrosa en Roma, se empieza con algún carnet de usuario de bibliotecas y no se sabe con cuántos se acaba…

Gianicolo

17 noviembre, 2010

Comenzamos esta crónica con el busto de un bigotudo combatiente garibaldino, de los que hay decenas sobre el Gianícolo. Los que murieron allí en 1849 ilustran una especie de regla de la historia, o al menos de algo que se ha repetido ya varias veces: las revoluciones alientan el espíritu revolucionario allende sus fronteras, pero, cuando ese impulso empieza a convertirse en movimiento libertario, lo que suele ocurrir es que en la casa madre se ha restaurado el despotismo y a los revolucionarios como Garibaldi se le ponen las cosas cuesta arriba o, con más precisión, cuesta abajo, porque los que subían por la vía Aurelia para defender los Estados Pontificios eran esos mismos franceses que habían inspirado sus ideales de libertad.

A Garibaldi le tocó escapar cuesta abajo y en retirada ante el asalto final de las tropas imperiales, acompañado por su mujer Anita en avanzado estado de gestación, no sin haber ofrecido una feroz resistencia que sembró la colina del Gianicolo de garibaldinos muertos. En la estatua, bajo la cual yacen sus cenizas, la audaz brasileña, mujer de Garibaldi, está representada a caballo, pistola en mano y con un niño en brazos. En realidad debería sustituirse el bebé por un vientre de embarazada.

Si se asciende con el coche al Gianícolo, para disfrutar de la vastisima visión de Roma , conviene hacerlo en fin de semana para aparcar arriba sin problema y luego, descendiendo por la via Garibaldi, detenerse acaso  frente a la Academia de España, en la acera del osario de los combatientes de la citada batalla entre el ejército de Garibaldi y las fuerzas franco-papistas (lo cual se demuestra en la instantánea de mi bólido aparcado holgadamente delante del Mausoleo).

Por cierto que la loba romana del mausoleo parece estar muy molesta con Rómulo y Remo, esos dos mamones que cuelgan insaciables de sus ubres. El gesto de su boca es sumamente expresivo de la mastitis que le están causando.

Del otro lado de la calle está la Academia de España, que gracias a históricas intervenciones de los Reyes Católicos y de Carlos V está cómo y dónde está, para disfrute de los afortunados becarios que en ella se alojen.

No sólo tiene un magnífico emplazamiento, sino también incluye en su recinto la iglesia de San Pietro in Montorio, el templete de Bramante y unos jardines privilegiados, amén de un edificio posterior que, si no me equivoco parece la residencia del embajador, frente por frente con la magnífica y refrescante Fuente de Acqua Paola.

Pero el emplazamiento más sorprendente y privilegiado es el de la embajada de Finlandia ante la Santa Sede, en la parte alta de la colina junto a la estatua de Anita Garibaldi. Seguramente los católicos de aquel país estarán satisfechos de tener un embajador en permanente estado de éxtasis frente al panorama que se le ofrece a través de las grandes vidrieras de ese magnífico palacio renacentista, varias veces centenario.

Ponte dei lucchetti

14 noviembre, 2010

El pasado día 7 hablaba del Ponte Milvio y prometía explicar el porqué de que también se le llame Il ponte dei Lucchetti. No dejemos pasar más tiempo sin satisfacer la curiosidad que ello hubiera podido suscitar.

Un lucchetto es un candado, así que el puente Milvio es también el puente de los candados. Hace ya unas décadas las parejas de enamorados comenzaron una práctica, ahora convertida en tradición: simbolizar la solidez y la perdurabilidad de su amor mediante un candado con la fecha y sus iniciales. El luccheto secierra en torno a las antiguas barras que existen en el puente a modo de parapetos de protección o con cualquier otro sistema, como por ejemplo cadenas de moto alrededor de las farolas.

En realidad, parece que esta moda se inventó en China y luego pasó a Europa por Hungría y a Italia por Merano y Florencia (Ponte Vecchio), para consolidarse en Roma en el ponte Milvio. Hace tres años se produjo el robo de los candados que rodeaban cual guirnaldas de hierro unas de las farolas. El asalto de los cacos hizo caer la farola, aunque luego fue restaurada e incluso se recuperó el botín. Con tal motivo algunos creativos lanzaron un ponte dei lucchetti virtual, que permite cumplir con el ritual sin salir de casa: http://www.lucchettipontemilvio.com/home/index.php

Como es fácil imaginar, esta práctica romántica exige que la llave se arroje a las aguas del Tíber, de modo que el candado no se pueda volver a abrir, convirtiéndose así en símbolo de un amor indisoluble. Lo que no obsta para que los innumerables candados acoplados al puente se vayan oxidando lenta y fatalmente. Los optimistas verán en ello la solera del amor añejo, los pesimistas el progresivo aburrimiento de esos matrimonios que nuestro Forges amablemente fustiga en algunas de sus viñetas,

No sabemos si cuando algunas de estas parejas, ya oxidado su vínculo, se divorcian, vienen con una cizalla, buscan afanosamente su candado y lo rompen, para que sus restos vayan a reunirse con la llave que años antes arrojaron desde el puente.