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Caminando por Roma (II)

15 febrero, 2011

No hablemos por hoy de papas o cardenales, aunque  es imposible dar un paseo por Roma sin que todo nos remita a ellos.

El sábado por la tarde, tras la sesión de “técnicas de pintura” en la Accademia (otro día hablaré de esta indispensable materia de los estudios de bellas artes), me concedí un paseo, callejeando en dirección de la Galería Barberini (¡perdón! dije que hoy no mencionaría ni a cardenales ni a papas).

Campanile y tambor de Borromini, S.Andrea delle Fratte

S. Andrea delle Fratte

No me atrevo a decir cuántas cientos de iglesias hay en Roma, por temor a quedarme corto. Además las podéis contar en el siguiente sitio web, donde se explica historia y contenidos de todas ellas.

http://avirel.unitus.it/bd/autori/angeli/chiese_roma/prima_parte.html

El caso es que no se puede callejear sin sentir la curiosidad de entrar en alguna de ellas. En la iglesia de S.Andrea delle Fratte, conviene recorrer su claustro en decadencia, donde no faltan lápidas con el símbolo de los piratas bajo lo que aún queda de unos frescos sobre la vida de San Francisco de Paula.

Es un viejo claustro que, a fuerza de arrugas ha adquirido un aire romántico que habría inspirado al mismísimo Gustavo Adolfo Becquer.

Los muros del claustro en decadencia

Pero no faltan los peces de colores en su estanque central.

Desde dentro, desde el claustro, así como desde la calle, se puede admirar la el original tambor de Borromini que sustenta la cúpula.

En esta iglesia hay varias cosas que me llamaron la atención, entre ellas dos tumbas -de las diversas de artistas y sabios que contiene-  la del escultor Rodolfo Shadow, con un relieve donde el artista aparece con martillo y escoplo…

… y la de la pintora Angelica Kauffman (1807), sobre cuya lápida, además de los lamentos de sus deudos, resalta el detalle de la paleta y los pinceles.

Así como los dos soberbios ángeles que Bernini esculpió para el exterior del Castel Sant’Angelo, pero que, con objeto de evitar su deterioro, fueron sustituidos allí por copias y los originales trasladados a este pequeño templo.

Uno de ellos sostiene la corona de espinas y el otro el título de la cruz.

Y hablando de cruz, admirad lo complicado que resultó subir a San Andrés a la suya en uno de los tres soberbios lienzos barrocos que presiden el altar mayor, este de Gian Battista Leonardi.

La vía del Tritone


Si nos abstraemos del tráfico y miramos hacia las fachadas de la vía del Tritone bajo el sol del atardecer todos nuestros cansancios de paseantes se aliviarán.

Enseguida  llegamos a la famosa fuente de Bernini con sus caricaturescos delfines que sustentan al tritón, en el centro de la plaza Barberini.De ella arranca la famosa calle de Vittorio Véneto, inmortalizada (¡han pasado siglos!) por la Dolce Vita de Fellini.

 

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En el cine Barberini

Hoy pasaré por alto mi visita a la Galleria Barberini, aunque como anticipo, ved como crecía la luna esa tarde sobre los aleros del palacio que la alberga.

Después de admirar lo que esa formidable pinacoteca nos ofrece, incluida la enérgica pero horrorizada Judith de Caravaggio…


…se me ocurrió entrar en una de las salas del cercano y viejo cine Barberini, para ver al santo Job, recreado por Iñárritu y encarnado por Javier Bardem, en Biutiful.

La sesión no podía empezar con peores presagios, pues no fue la espada de Judith lo que se me clavó en los riñones nada más sentarme en un asiento de los tiempos del neorrealismo – cuyo respaldo se desplomó hacia atrás sobre las rodillas de la señora de la fila posterior- sino los hierros de la armazón del chisme. El comentario del espectador junto a mí, por cierto encapuchado, fue: “a este cine es mejor no venir”.

Como la película no había comenzado fui a protestar, pero no quedaban más ‘butacas’ libres. En la admisión me querían devolver el precio del billete para que me fuera con viento fresco, pero -adoptando un aire a lo Traviata– conseguí in extremis la aparición del gerente, quien resultó ser un bricolero. No sé de dónde se agenció otro respaldo que, desmontando el mío, colocó en mi asiento. Mis riñones lo agradecieron pero tuve que ver el film más recto que una escoba.

Si cuento todo esto es porque debería haber presentido que lo que me pasaba a mí era sólo un amable anticipo de todo lo que le iba a caer encima al pobre Bardem durante esta película que -catálogo de males- acumula sobre un solo individuo -bastante gafe-  todas las desgracias que pueden acaecer en Barcelona, que sabemos que no son pocas.

Hay que reconocer que, ya que sin final ‘joliwudense’ no puede haber óscar, en la última secuencia las cosas se ponen un poco más dulces…  en el otro mundo. No os digo cómo, por si no la habéis visto, pero -eso sí- en vez de palomitas llevaros al cine regaliz salado.

¡Ah! Olvidé decir que el doblaje en italiano le va como un guante.

Acabaré con otra parábola, aunque  esta vez no será de Iñárritu (por cierto que ese apellido produce algo así como un presentimiento onomatopéyico de que los protagonistas de sus películas estarán abocados a todo tipo de muertes, de que acumularán males sobre males y de que sólo merced a místicas piruetas obtendrán algo bueno de su paso por el celuloide).

Parábola de hoy mismo

En las calles de Roma he encontrado algún perro ecologista, como este que, en vez de viajar a lomos de un diesel 4×4, viaja en bicicleta.

No así los protagonistas de la parábola, real como la vida misma, que se ha desarrollado ante mis ojos hoy en una calle de Roma.

Señora elegante con perrito chic se acerca a su monumental cuatro por cuatro. Cuando ya ha desconectado la alarma y va a abrir la puerta del auto descubre que su pequinés hace el gesto de alzar la pata sobre la rueda trasera de su refulgente máquina. Con rapidísimos reflejos tira de la correa –“¡vieni!” le dice al cane- y se lleva al chucho a conveniente distancia. Relajada la tensión, el perrito elige la rueda de otro coche y se alivia convenientemente bajo la mirada complacida de su dueña. Acto seguido, retornan a su vehículo, la señora le abre a su cuadrupedín la puerta de atrás, se sube al volante y parte.

Como en las fotos sin pie os invito a concluirla, por ejemplo con un aforismo, proverbio o frase que sirva de moraleja de esta parábola evangélica. Si tenemos éxito y nos llueven las glosas hasta podemos votar por la mejor.

¡Pasear por Roma da para mucho!

Galería Corsini (II)

11 febrero, 2011

Corsini (II)

Me había propuesto empezar el día cumpliendo con mi larga lista de cosas por hacer, pero he descubierto que hoy es el 11-II-11. ¡Oh! ¡La estúpida magia de los números! Claro que en este caso, pues en Roma estamos, haciendo una pequeña trampa y escribiendo el mes en romanos.

¡Seguimos pues con la saga Corsini!

Por cierto, olvidé recomendar a los probables visitantes de las salas de este lugar privilegiado, de preguntar si il signore Luca Galano (¡qué nombre y apellido tan apropiados para un museólogo e historiador del arte!) está disponible. Nada mejor que disfrutar de la compañía del conservador en funciones y de sus respuestas a todas nuestras preguntas. Descubriréis lo que ninguna guía os podrá dar. Eso sí, per cortesía, tomaros el tiempo que haga falta, pues este hombre tiene una amabilidad exquisita y unos conocimientos que rivalizan con su capacidad de comunicarlos.

Nuestra jornada en la galería Corsini

Nos podemos despertar, como si fuésemos Adonis con una despertadora de lujo ¡la diosa Venus!.

José Ribera, Venus y Adonis

Caravaggio, San Juan Bautista (detalle)

Es posible que nos cueste levantarnos de la cama, pero le pasa a los más santos, como al adolescente y desmelenado San Juan Bautista.

No obstante, si nos espera un desayuno a la holandesa (aunque haya que espantar una mosca que ha aterrizado sobre las bizcotelas) podremos cargar las pilas para resistir las malas noticias de los periódicos…

Christian Berentz, La mosca

Guido Reni, Mater dolorosa

… sin embargo -¡santo cielo!- no podamos evitar una dolorosa y suspirante mirada hacia lo alto. ¡Como está el mundo!

En cualquier caso, la familia es un remanso de paz y sin duda nos dará las fuerzas que puedan faltarnos.

Fra Bartolomeo, Sagrada familia

Y hablando de familia, mientras nos dejamos cautivar por Murillo, quizá entendamos aquello que Leonardo da Vinci recomendaba:

Non si facciano muscoli con aspra definizione, ma i dolci lumi finiscano insensibilmente nelle piacevoli e dilettevoli ombre, e di questo nasce grazia e formosità (Trattato della Pittura, 287)

Murillo, La Virgen da de mamar al niño

Aunque añadiremos que tampoco Van Dyck era manco

Anton Van Dyck, la Madonna Straw

El paseo

Si damos un paseo por los jardines y la campiña romana circundante puede que encontremos alguna liebre

Hans Hoffmann, La liebre

O algunos amables pastores y graciosas campesinas

Jan Franz van Bloemen (Orizzonte), Paisaje con mujeres en la fuente

La deslumbrante colección de paisajes de la galería ilustra en todos sus aspectos los consejos de Pierre Henri de Valenciennes, que dice, refiriéndose, entre otros, al género pastoril:

Este género es absolutamente ideal; y el paisaje que le es propio, puesto que ha de ser habitado por hombres, no como son sino como la imaginación supone que podrían ser, exige que se le prepare para acoger a semejantes mortales. Hace falta que el Pintor represente a la hermosa Naturaleza a la vez simple y majestuosa, tal como en fin  el genio ha de crearla sobre la tela, pues no se la encuentra ya sobre la tierra.

¡Definitivamente hemos escapado del telediario y nos hemos transportado a otro planeta! Pero puede que el recorrido campestre nos haya despertado el apetito. Un ligero aperitivo no nos hará daño

Christian Berentz, Aperitivo elegante

En el camino de vuelta a los aposentos reales, flanqueado por los pinos romanos…

Andrea Locatelli, Meriggiata (detalle)

…podemos recoger algunas verduras y hortalizas de las huertas del palacio que nos servirán para preparar el condumio de mañana…

Christian Berentz, Hortalizas romanas

… ayudados por el viejo hortelano

Rubens, Cabeza de viejo (estudio)

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¡Buenas noches!

Si logramos escondernos en la galería y extender nuestro petate en el dormitorio de Cristina de Suecia no sé si podremos conciliar el sueño, pero en cualquier caso tendremos la ocasión de escudriñar con nuestra linterna las escenas de la vida de Moisés que ilustran sus techos, y que ella solo podía ver apartando las cortinas y sacando la cabeza de debajo del dosel.

Escuela de Francesco Zuccari, detalles de la historia de Moisés

Pasaremos la noche en claro pero también nosotros nos levantaremos un poco más ilustrados

Cuando, a pesar de todo, consigamos conciliar el sueño, es posible que soñemos con Andrómeda, la heroína y esposa de Perséo, pintada en el siglo XVII  por Francesco Furini.

Francesco Furini, Andrómeda

 

Al observar esta figura, me pregunto si Edvard Munch no soñaba también con una visión similar a esta. ¿Recordáis su envolvente madonna?

Edvard Munch, Madonna

Galleria Corsini (I)

8 febrero, 2011

Palazzo Corsini, fachada hacia el jardín

A la princesa le falta algo…

Erase una vez una princesa de un país muy frío que siendo niña quedó huérfana de su real padre y no se llevaba muy bien con su real madre. Gracias a un avisado regente, la princesa recibió una selecta educación en lenguas, literatura y artes. También se convirtió en una aguerrida amazona. Todo lo que no tenía de agraciada lo tenía de culta, de independiente y, sobre todo, de adinerada. Cuando le llegó la edad de ser reina lo fue con notable apreció de su corte y para satisfacción de artistas, literatos, gentes de la música y el teatro.

Cristina de Suecia

Por desgracia, los mejores creadores vivían en climas más benignos y como la pasión de la reina por las grandes cuestiones de la física, de la filosofía y de la teología era sin par entre las mujeres nobles de su tiempo, con la complicidad del embajador de Francia atrajo con halagos a su gélido país a unos de los mejores pensadores de su tiempo, al desprevenido René Descartes. La verdad es que el físico, matemático y filósofo francés había incitado el interés de la reina, quien seguramente había leído su famosa carta sobre el amor dirigida a su amigo, el embajador de Francia en Estocolmo, Pierre Chanut, que incluía, además de una alusión al aprecio de la monarca por su Física teórica (el espacio, el tiempo, la creación, etc.), un osado paralelismo sobre el amor a Dios y el amor a la reina Cristina…

La reina era más bien autoritaria y quería que las clases de filosofía le fuesen impartidas al amanecer. Como ya habréis adivinado, fue allí, en la corte de Cristina de Suecia, donde Descartes pronunció su famosa frase tirito, ergo non sum, para poco después morir de pulmonía.

En busca de calor y arte

…rodearse de artistas y pensadores en climas más benignos

Ese homicidio involuntario era ya una señal para la reina. Así que empezó a comprender que para rodearse de artistas y pensadores tendría que emigrar a climas más benignos. Para entonces las cortes católicas ya habían enviado algún jesuita, para que le hablase de la belleza de los fastos católicos, mucho más teatrales y plásticos que el sobrio protestantismo de los suecos. ¿Dónde había más luz y calor?¿Dónde estaban los mejores místicos? ¡En el sur! ¿Dónde los más fascinantes pintores y escultores? ¿Dónde los monumentos sublimes?¿Dónde el mejor teatro? ¿Los mejores músicos? ¿Los más excelsos poetas?¿Los teólogos más rebuscados?¿Las galas litúrgicas más embriagadoras? ¡En Roma!

¿Dónde estaban los monumentos sublimes?

«En Roma haz como los romanos»

Entre tanto sus cortesanos y sus súbditos presionaban para casarla y para que así les diera un delfín, un varoncito que algún día asegurase la real descendencia. Esta fue otra de las señales, quizás la decisiva. A eso no estaba dispuesta la noble amazona. Así que, tras algunas peripecias y tras asegurarse unas sustanciosas rentas vitalicias y el derecho a seguir siendo tratada como una reina, con su corte y todo, abdicó y a Roma se marchó Cristina, tras un periplo triunfal por Alemania y Francia.  En Roma escenificó una sonada conversión al catolicismo, que hizo las delicias del papa, los cardenales y las casas reales fieles a la Iglesia Católica. Música celestial para la obra de la contrarreforma. En Roma la recibieron en 1655 con inolvidable fasto, del que queda signo en el arco a ella dedicado en la Piazza del Popolo.

“Por una feliz y fausta entrada en el año del Señor 1655”

Tras pasar una temporada en el Palacio Farnese (actual embajada de Francia) decidió alquilar el Palacio del cardenal Riario en la orilla derecha del Tíber.

Fachada del Palazzo Corsini en via della Lungara, 10

En sus suntuosos aposentos vivió desde 1659 hasta su muerte en 1689. Con la ayuda del cardenal Azzolino, que fue su amigo y, se decía, su secreto amante, la peculiar amiga de papas y cardenales creó una cultísima y rumbosa corte, financiando a músicos, escultores, pintores, escritores y otros artistas, adquiriendo una portentosa colección de obras de arte (sólo de Rafael tenía más de quince obras) y de piezas arqueológicas, y siendo la mecenas de sus prestigiosas academias.

Gracias a las exacciones pecuniarias a las que estaban sometidos los súbditos de la monarquía sueca y, en particular, los siervos de la gleba de las tierras que pertenecían en exclusiva a la exreina, Cristina de Suecia pudo mantener su tren de vida…

Campesinos suecos del siglo XVI  (Historia de gentibus septentrionalibus, Olaus Magnus)

… y escribir “He nacido libre, viví libre y moriré liberada”. Esta frase en italiano y en sueco puede leerse en una placa de mármol junto a la ventana del dormitorio, en el que murió el 19 de abril de 1689, asistida por su querido cardenal Azzolino. Este eclesiástico heredósu fantástica colección, pero pocas semanas después, el 6 de junio, la siguió a la tumba. Los herederos del purpurado vendieron todo y ocasionaron su dispersión.

El Palazzo Riario es ahora el Palazzo Corsini, pues esta otra familia de dignatarios eclesiásticos se lo compró a la otra familia, también de dignatarios pontificios,  y lo renovó en el siglo XVIII. Es ahora la sede de la Galleria Corsini y de la Accademia dei Lincei.

De ello seguiremos hablando en la siguiente entrega de estas crónicas romanas.

A propósito de algunas simplificaciones

3 febrero, 2011

Una escena de «Uccellacci e uccellini» de Pier Paolo Pasolini

Pasolini a colación

«Italia es un país ridículo y siniestro» nos dice en El País del 31 de enero una escritora cuyos libros se venden bien en Italia, Almudena Grandes. Eso sí, lo dice citando al Pasolini de setiembre de 1975, en la época de los “años de plomo”, poco antes de su muerte oscura, cuando se estaban sucediendo los atentados sangrientos en lugares públicos, con terroristas de signos opuestos emulándose en la sombra. Llamar a aquello “laboratorio político de Europa” sí que resulta siniestro.

Es verdad que Berlusconi y su régimen dan para muchos artículos, todos con mucho morbo. Es verdad que la clase política italiana, con la excepción de su presidente de la república, no se está luciendo frente a la rebaja moral que le impone un primer ministro indigno. Es verdad que los primeros en mortificarse por todo ello son los propios italianos (basta provocar un poco la conversación en el autobús). También es verdad que aquí el nivel de desempleo, entre otros indicadores, es menor de la mitad del español.

No obstante, cuando en una columna literaria de un periódico se resume así a toda una nación, rica de matices, poblada por tantos millones de habitantes, me parece que quien tiene el privilegio de que le publiquen lo que quiera podría afinar un poco más la puntería, actualizar sus referencias y darse un garbeo por aquí. ¡Per carità! Somos muchos los que admiramos a Pasolini ¡Pero han pasado 35 años! Esto es más complejo, más variado y –con sus luces y sombras- más hermoso y más vivo de lo que deja entender esa columna.

Roberta, Nicola y Paolo, excelentes artesanos e italianos luminosos y dignos

Saber hacer

Un debate al respecto daría para largo y yo no tengo el virtuosismo  de Almudena Grandes, ni mi blog pretende tener un carácter polémico, pero creo que los italianos de a pie, la gente que crea, que trabaja, que resiste, que encontramos detrás de la barra del bar, laburando en trabajos artesanos, tapiceros, marqueteros, mecánicos, diseñadores, artistas, manufactureros de tantas cosas, empresarios que aguantan la crisis, por no citar todos los que se podría mencionar, esas mujeres y esos hombres con la que nos cruzamos todos los días, no son ni siniestros ni ridículos.

Como símbolo, he aquí el capuccino que me ha confeccionado Roberta, ayer tarde, en el bar que tengo debajo de casa. ¿Quién da más arte por 80 céntimos?

El capuccino de Roberta

Ciudad verde, ciudad de pinos

1 febrero, 2011

Roma ciudad verde

La capital de Italia es la ciudad de Europa con más espacio público verde. Cuenta con más de 300.000 árboles, de los cuales la mitad en las calles. En total son 87.000 hectáreas de verde, lo que equivale al 68 % del territorio de la ciudad. Cuando se pasea por Roma, se encuentran árboles por doquier, así como pequeños y grandes parques por todos los barrios.

Es difícil que hagas una foto sin que aparezcan las colinas boscosas,  los árboles o sus ramas. Resulta muy agradable, aunque en contrapartida numerosas aceras están llenas de grietas y ondulaciones producidas por las raíces. En ocasiones el espacio entre el tronco o el alcorque y el borde de la acera o el muro es muy exiguo. Hacer accesibles a las sillas de ruedas las aceras de Roma, cuando aceras hay o no están invadidas por los motorini y los coches, es un desafío imposible.

Pero aunque Roma tiene una gama muy amplia de parques, jardines y zonas verdes, si preguntas a un romano de qué especie es el árbol que tiene delante de la ventana de su casa lo más probable es que le pongas en un aprieto. En descargo, diremos que lo mismo le pasaría a un madrileño (por el contrario, es sorprendente los conocimientos sobre árboles, plantas y flores que tienen los suecos).

¿Cómo se ‘fabrica’ un pino romano?

Observando los abundantísimos y característicos pinos de Roma, inmortalizados en la imaginativa obra musical de Ottorino Respighi, donde hasta se escucha el canto real de un ruiseñor, he acabado por preguntarme cómo han hecho los jardineros para que al cabo de treinta, cuarenta, cincuenta años, o más, los pinos romanos adquieran esa esbeltez y esas copas, con auténtica forma de copa y hasta de melena de caballero del renacimiento.

Francamente, no he conseguido ninguna referencia o publicación al respecto, pero voy a arriesgar el resultado de mis observaciones, a falta de consultar a un jardinero romano en cuanto se me ponga a tiro.

Pienso que el proceso ha de ser algo así:

1) Pódense todas las ramas del tronco de un pino joven hasta dejar sólo dos, o máximo tres, a modo de horquilla abierta o de tres líneas armónicamente divergentes, ramas que han de ser airosas y bien orientadas.

2) A esas ramas de ‘segundo nivel’ se les aplicará el mismo método, de modo que sólo le queden a cada una de ellas al máximo otras tres ramas derivadas, que estén de nuevo orientadas de forma armónica, para que la periferia vaya adquiriendo un diseño lo más semiesférico posible.

3) Supervísese su crecimiento para que durante los siguientes años el tronco y las ramas de ‘segundo y tercer nivel’ se alcen progresivamente limpios y sin derivaciones.

4) Si se produjesen alteraciones, por ejemplo una rama que muere o se retuerce demasiado, introdúzcase una cirugía correctiva mientras se esté a tiempo; de hecho a veces se ven pinos a los que se ha cercenado una de las ramas inicialmente escogidas, incluso en avanzado estado de crecimiento, y se ha recomenzado con el método en los niveles siguientes.

Los pinos narcisistas de Villa Borghese

Cuando vengáis a Roma tendréis suficiente materia para una observación empírica, para así poder validar o contradecir esta hipótesis. Para entonces espero haber consultado a los jardineros de la ciudad eterna sobre lo que hay que hacer para conseguir un pino romano, si es que no es ya una cuestión botánico-genética… En caso de que no vengáis a Roma podéis probar en vuestro jardín o en la costa levantina, donde también hay pinos mediterráneos, los de Guadarrama no creo que sirvan. Eso os dará motivos para vivir longevos, pues se requieren unos añitos para comprobar el resultado.

Luna de atardecer sobre Villa Borghese

Galleria Spada

29 enero, 2011

Desde el Ponte Sisto

Al Palazzo Spada se puede llegar desde el Trastevere, pasando por el Ponte Sisto, reconstruido en el siglo XV, bajo el papa Sixto IV, sobre las bases del puente de Agripa, el yerno del emperador Augusto.

Vista desde el Ponte Sisto

Después de disfrutar de la vista del Tíber  podemos callejear un poco y –si es domingo por la mañana – asistir, a modo de un flash back, a las evoluciones de los curas de la Fraternità Sacerdotale San Pietro, revestidos con sus casullas a la vieja usanza, y a las oscilaciones del turíbulo en la iglesia settecentesca de La Santissima Trinitá dei Pellegrini.

Se trata de un pío espectáculo con aroma de incienso, pues estos sacerdotes tienen concesión de Benedicto XVI para celebrar la liturgia en latín y de espaldas al pueblo, es decir en rito romano antico.

Los que fuimos a colegios de religiosos durante el franquismo antes de desayunar debíamos asistir a la misa en latín. Así que esta reciente oferta que el papa nos ofrece no deja de tener cierto atractivo de turismo retro.

La Trinidad de Guido Reni

Además siempre resultará más fácil comprender lo del uno y trino ante el gran lienzo de Guido Reni que preside el altar mayor.

A la salida de la iglesia, a mano izquierda, podemos dejar nuestra elemosina en la antigua alcancía del muro del viejo ospizio dei convalescenti e Pellegrini, hospital para pobres convalecientes y peregrinos, fundado por el santo Felipe Neri, un cura contestatario en la Roma de siglo XVI, gobernada por el lujo, la corrupción y el nepotismo de la corte pontificia.

Ospizio dei convalescenti e Pellegrini

Uno de los papas más crueles de la historia, Sixto V, franciscano de origen (el que gafó a la Armada Invencible con su bendición), famoso por su costumbre de empicar las cabezas de los delincuentes en el Castillo de Sant’Angelo, quiso integrar a Felipe Neri en la curia romana, haciéndolo cardenal, pero este tenía algo del espíritu de un cura obrero avant la lettre y resistió a la tentación.

Caravaggio, Madonna_dei pelegrini

Por cierto, en la iglesia de San Agustín, hay un hermoso lienzo de Caravaggio que representa a la Madonna dei pelegrini, que a mí me hace pensar en Murillo.

Pero ¡qué hago yo con tantas disgresiones! ¡Hoy se trataba de llegar al Palazzo Spada!

Palazzo Spada en la plaza de Capo di ferro

¡Ya hemos llegado!

La Galleria Spada en el palacio del mismo nombre no es muy visitada por los turistas. ¡Demasiado cerca de Palazzo Farnese, de Campo di Fiori, y de tantos otros lugares más populares! Así que no hay que preocuparse por reservar billete.

Antes de entrar, no dejemos de dar una ojeada a la fuente que se encuentra frente a la fachada en la plaza ‘Cabeza de hierro’. El nombre le viene a la plaza del cardenal Capodiferro que el siglo XVI se regaló la construcción de este soberbio edificio barroco.

La fuente se conoce popularmente como fontana delle mamelle (o ‘fuente de las tetas’). Data del siglo XIX y recuerda a la que, diseñada por Borromini y con el mismo tema, desapareció en el siglo XVII.

A la inquietante estatua femenina sobre pilar (lo que se denomina una erma), a la que algún artista anónimo ha dibujado unas pupilas estrábicas, se protege los senos, de los cuales, por una especie de milagro gore, mana un rastro de sangre… No puedo evitarlo, pero a mí esta temblorosa figura que parece implorar auxilio me trasmite una gran sensación de desamparo.

Galleria Spada

Al interior del palacio se accede por un espléndido patio donde nos saludan desde sus nichos los principales dioses del Olimpo grecorromano, a cuyas estatuas tan aficionados eran los cardenales y los papas cristianos.

Sobre el empedrado toma el sol un gato al que supongo cuidan en sus abundantes ratos libres los miembros del Consejo de Estado, con sede en este palacio. De todos modos, no creo que el actual primer ministro les vaya a consultar en relación con sus actuales embrollos.

La Galleria Spada es de los pocos museos que van quedando en forma de gabinete de obras de arte, es decir de una serie de estancias repletas de cuadros hasta el techo, como se estilaba en las antiguas colecciones. Acostumbrados como estamos a la museística moderna, si entramos en esos cuatro salones, donde esperan al curioso visitante numerosos bustos romanos y barrocos presididos por unas paredes donde se agrupan, en hileras de hasta cuatro y cinco obras, cientos de telas y tablas, tenemos que tomárnoslo con calma. Cada sala dispone  de una detallada información impresa para guiar al visitante. Si dejamos que nuestra mirada vague por las paredes, iremos descubriendo tesoros y admirando detalles. Uno de los guardianes, el señor Stefano, es mejor que muchos guías profesionales.No se entromete, pero si requieres de su información, él está discretamente disponible, y es una auténtica mina de conocimientos y anécdotas sobre la galería, sobre las obras en ella expuestas y sobre los frescos y grandes lienzos que recubren sus muros y techos.

Jan Brueghel el Viejo, Paisaje con molinos de viento

Atribuido a Guido Reni, El esclavo de Ripa Grande

Jan Van Scorel, Retrato de un joven

Orazio Gentileschi, David con la cabeza de Goliat

Guido Reni, San Jerónimo

Anónimo del s.XVI, Retrato de joven noble

Atribuido a Bernini, Busto de Laoconte

Giovanni Francesco Romanelli, Boreas rapta a Orythias


Artemisia Gentileschi, La virgen da de mamar al niño

Tiziano, El violinista

Saludados por la mirada del violinista de Tiziano nos vamos con la música a otra parte.

Mientras atardece

25 enero, 2011

Pierre Henri de Valenciennes, Campiña romana

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1804 François-René de Chateaubriand, a la sazón secretario de embajada en Roma, escribe a su amigo el señor de Fontanes una carta, luego publicada como Carta sobre la campiña romana.

He aquí un extracto:

Nada es comparable a la belleza de líneas del horizonte romano, a esa dulce inclinación de planos, a los suaves y huidizos contornos de las montañas donde termina. A menudo los valles de esta campiña acaban en forma de anfiteatro, de circo, de hipódromo, las laderas talladas en terrazas, como si la mano potente de los Romanos hubiese removido todo el terreno. Un vapor particular que se extiende en la lejanía suaviza la forma de los objetos y lo que sus formas pudiesen tener de duro o abrupto. Las sombras nunca son ni pesadas ni negras; no hay masas de roca o de follaje en cuya obscuridad no se insinúe un poco de luz. Una tonalidad singular asocia tierra, cielo y aguas; por una gradación insensible de los colores todas las superficies se unen por sus extremos, sin que se pueda determinar el punto donde un matiz acaba y otro comienza. ¿No habéis sin duda admirado en los paisajes de Claude Lorrain esa luz que parece ideal y más bella que en la naturaleza? Pues bien ¡esa es la luz de Roma!

Claude Lorrain, Paisaje con molino y danzarines, 1650

Ut pictura poesis

23 enero, 2011

Pedagogía de la pintura

He recibido recientemente un obsequio de la editorial Rumeur des Ages de La Rochelle, con cuyo editor, el librero André Reynaud, que es además un excelente ilustrador, mantuve una cordial charla telefónica desde Roma.

Se trata del libro de Pierre Henri Valenciennes Réflexions et conseils à un èleve sur la peinture et particulièrement sur le genre du paysage. Es un texto que podría haber firmado un magnífico escritor pero que es debido a un excelente pintor sobre el cual ya hemos hablado en noviembre.

Reflexiones y consejos a un alumno sobre la pintura y en particular sobre el género del paisaje

En realidad el libro va más allá de los consejos al aprendiz de pintor de paisajes, pues muchos de ellos se refieren al laborioso camino que hace de un pintor un artista. Entre otras cosas, insiste, además en dotarse de buenos conocimientos de historia del arte (la obra incluye abundantes referencias a los maestros de la pintura de paisaje) y en la necesidad de una seria cultura literaria como base para la fecundidad y la calidad del trabajo del pintor, en particular de la poesía como fuente de emociones, ideas y alimento de la inspiración.

No he podido menos de recordar como mi profesor Miguel Lorente de la Facultad de Bellas Artes en Altea además de estimular a los estudiantes de pintura con sus presentaciones de la obra de numerosos artistas, parte de la lectura de obras poéticas, por ejemplo de Rimbaud, a la que invita a sus alumnos de primer año, de modo que la inmersión en sus poemas suscite la búsqueda en la expresión pictórica. Ni más ni menos que lo que ya en el siglo XVIII proponía en su libro Valenciennes con otras obras de poesía de la historia de la literatura. La poesía es una excelente provocación a la creatividad y a la búsqueda de la expresión propia.

Retrato de grupo con Rimbaud y Verlaine por Henri Fantin-Latour

Sobre las relaciones entre poesía y pintura recomiendo la lectura de un trabajo de la profesora Ana Lía Gabrieloni de la Universidad de Rosario, en Argentina: Interpretaciones teóricas y poéticas sobre la relación entre poesía y pintura, breve esbozo del Renacimiento a la Modernidad.

Estaba publicado en Internet pero la página web por desgracia ha sido retirada.

Lucas Cranach ascendido a coronel…

20 enero, 2011

Lo que tiene Villa Borghese…

Lo que tiene el extenso parque de Villa Borghese en Roma es que por donde entres, y aunque vayas con un propósito concreto, por ejemplo conseguir entrar en la exposición de Lucas Cranach (1472-1533), te vas deteniendo subyugado y sin querer por sus variados rincones.

No funcionaba el servicio de barcas del estanque del templo de Esculapio, si no yo creo que hubiera renunciado al arte por el gusto de remar entre los patos bajo el cielo de Roma y acercarme por el agua a impetrar del dios de la medicina una salud centenaria. Si te acercas por el paseo ¡ay! sólo le ves la espalda, y ya no es lo mismo. En definitiva que me quedé con las ganas de bogar con los patos.

A Cranach lo han ascendido

La verdad es que nunca pensé que a Lucas Cranach le hicieran falta nuevos galones, pero, leyendo el catálogo de la magnífica exposición «Cranach: el otro Renacimiento» en la Galleria Borghese, he descubierto que desde los tiempos de Jacob Burckhardt, gran definidor de los rasgos del Renacimiento en el siglo XIX, pasando por los más recientes de Wölfflin en el siglo XX con su tendencia a ligar el estilo del artista al pueblo al que pertenece (ya sabemos de qué pie se cojeaba en los años 30), a Cranach se le consideraba poco menos que un sargento, si comparado con Holbein, que siempre tuvo galones de coronel, y por supuesto con Durero, que es considerado el capitán general de aquella generación de artistas alemanes.

Autorretrato de Lucas Cranach

El hombre no viajó a Italia, retrató demasiado a Lutero y a su familia, se le ha considerado un especie de empresario con demasiado marketing que producía cuadros como rosquillas en su bien organizado taller (sus hombres desnudos un poco rojizos y sus mujeres blancuzcas), etc., etc., etc.

Un paisano de Cranach

Así que ni siquiera en sus temas mitológicos se le tenía por un digno renacentista, sino más bien por un pintor teutón, bastante repetitivo y poco refinado para lo que se estilaba allende los Alpes.

Con cierta pena Hércules abraza a Anteo que mira a la cámara pidiendo auxilio  

Pero a mí siempre me había hipnotizado su Judith, que sale de cortar la cabeza de Holofernes, con la espada que parece recién salida del lavavajillas y vestida como una princesa, sin una sola salpicadura de sangre, diciendo con su mirada «¡veis que fácil!»

¿Y qué decir de Salomé, con la cabeza de Juan Bautista en un plato? ( me da a mí que para las cabezas cortadas usaba siempre el mismo modelo)

¿No parece una vicepresidenta de gobierno que viene a ofrecerle satisfecha a su presidente la cabeza del líder de la oposición?

Por no hablar de su elocuente valla publicitaria para la campaña anti-alcohólica, con madres depravadas que duermen a sus bebés a base de alvariño.

Pero achispado parezco yo con esta larga tirada a favor de Cranach. En definitiva, a Cranach, los historiadores del arte (que raramente han cogido un pincel) lo han subido de categoría; pero no por la calidad, el misterio y el encanto de su obra, ni por su infatigable forma de revisarse y renovarse a lo largo de su larga vida como pintor; no, no es por eso, si no lo he entendido mal ahora se le asciende en el escalafón ¡por sus «trazas italianas», sus «hallazgos humanistas» y sus «modelos neerlandeses» !

¡Y a mí que me gustaba por su irreverente forma de pintar a Carlos V sin darle coba!

No como Tiziano que lo retrató ese mismo año de la forma lo más halagüeña posible, con un perro fiel que le mira embelesado y con los atributos de aquel a quien nadie puede toser.

Coda

En resumen, la exposición es de lujo, no sólo por Cranach sino por presentar la obra del pintor de Wittenberg entreverada en cotejo luminoso e inteligente con otros artistas de su tiempo;  y por el apabullante entorno de las salas de la Galleria Borghese, donde circulas por la exposición levitando entre obras de Caravaggio y de Bernini.

A las dos horas se acaba el turno sin que te des cuenta y como a un pobre ceniciento  te echan del recinto sin muchos miramientos. Si puedes volverás otro día y, si no, más os vale prenotar y pagar dos turnos consecutivos. Las cuatro horas se os pasarán volando

Anatomía artística

16 enero, 2011


Como no quiero dar la impresión que he venido a Roma sólo para pasearme y escribir crónicas de diletante hoy quiero decir algo sobre una de las asignaturas más sólidas de la Accademia di Belle Arti de Roma: la Anatomía Artística. Digamos que para demostrar que, después de todo, también estoy estudiando.

El primero que hizo arte despellejando o, eufemisticamente, decorticando cadáveres fue Andreas Vesalius (De humani corporis fabrica, 1543), nacido en Bruselas en 1514 y muerto en Grecia con sólo cincuenta años de edad. Primero fueron las cátedras de anatomía médica y los “circos” anatómicos, como el de Padua, donde enseñó Vesalius, y que aún se conserva. Luego vinieron las cátedras modernas de anatomía artística en las primeras academias de bellas artes.

En las facultades españolas queda aún algún curso de un año en materia de anatomía artística, morfología general y anatomía aplicada (por ejemplo en Sevilla) o como asignatura optativa en los departamentos de Dibujo. No mucho en realidad. Aquí es una materia de base en los departamentos de Pintura, Escultura, Decoración y Gráfica de Arte (hasta dos cursos en trienio y uno en bienio) y es optativa en la rama de Escenografía. Está integrada en cinco de las nueve especialidades de la Academia, que se agrupan en tres departamentos: Artes visivas, Proyectación y artes aplicadas, Comunicación y didáctica del arte.

La Academia cuenta este año con 16 docentes de Anatomía Artística de un total de 116 profesores que forman su claustro. Para que se asigne un docente a una materia debe darse un mínimo de diez alumnos inscritos para su curso, siguiendo una especie de mercado interno de la oferta y la demanda que se desarrolla durante las primeras dos semanas de cada año escolar.

Mi encuentro con la cabra de la legión (romana) en los museos vaticanos

Los que venimos aquí para un solo año y queremos seguir el curso de anatomía artística, podemos elegir hacerlo con un docente que lo comprima en un año o hacerse los dos o tres cursos en un año. Resulta un poco estajanovista, pero no quería dejar escapar la ocasión de ir a los cursos del profesor Marco Bussagli, titular de la cátedra y autor de numerosas obras sobre la materia; cursos que, además de doctos, son muy entretenidos. Las clases en segundo año versan sobre el sotto pelle (“bajo la piel”), es decir lo que se refiere a la anatomía muscular y tendinosa en la historia del arte, que imparte con la asistencia de la profesora Cinzia Nardini. Los trabajos prácticos se desarrollan en parte en la Gipsoteca de la Universidad de La Sapienza.

El curso de tercer año nos dan la oportunidad de ir al Museo Pio Clementino (parte de los Museos vaticanos) a trabajar en un proyecto dedicado a la anatomía de los animales de granja, todos los que Orwell describe en su Animal Farm, del cual resultarán dibujos académicos y caricaturas fisionómico-políticas.  Es en tal contexto donde me he encontrado ante la cabra de la legión (romana).

Resumiendo

En Italia, las academias de bellas artes, siguen ofreciendo la posibilidad de un estudio sistemático del lugar de nuestra estructura ósea dentro de la representación artística, en definitiva el conocimiento y representación del esqueleto, de los músculos y tendones, así como de otras morfologías anatómicas, las de los animales.

El estudio teórico y los ejercicios prácticos de dibujo se enmarcan en la comprensión de la anatomía artística dentro de la historia y del arte y en el trabajo de numerosos creadores plásticos y gráficos. Garantizo que es útil, instructivo y, sin dejar de ser laborioso, es bastante divertido.

En el caso de mi grupo de segundo (músculos y tendones) dibujamos y decorticamos alguna de las esculturas clásicas del museo calcográfico de la Universidad de la Sapienza. En el grupo de tercero nos damos algunas sentadas dibujando las estatuas grecorromanas de animales que conserva en mármol la colección papal del Museo Pio Clementino.

De humana physiognomonia, 1586 y 1601

El proyecto se basa, entre otras cosas, en el estudio del tratado De humana physiognomonia de Gianbattista della Porta y en la fábula de Orwell, Rebelión en la granja, sobre los totalitarismos en general y sobre el estalinismo en particular. Ambos autores se inscriben en una larguísima tradición de analogías entre las fisionomía humana y la de los animales. Por el momento he dejado tranquila a la cabra y estoy dibujando la oveja de la colección vaticana que refleja mejor la tragedia del estalinismo en la sátira de Orwell y que armoniza con la tradición pastoral católica.

Para acabar con algo que a los estudiantes de bellas artes nos hacen dibujar hasta la saciedad, con razón encandiló ya a Miguel Angel, termino con el famoso Torso del Belvedere, que nos recibe con un abrazo sin brazos al entrar en los Museos Vaticanos. A mí me hace pensar en «Johnny cogio su fusil»,  la película de Dalton Trumbo, aunque en ese caso el protagonista aún conservaba la cabeza.

Es un viejo amigo que ya tuve que dibujar en primer año en la Facultad de Bellas Artes de Altea, eso sí, a partir de su reproducción calcográfica.