Los paisajes del Lazio de Johann Christian Reinhart
El curator de la exposición dedicada a Johann Christian Reinhart en la Casa de Goethe usa la expresión deutchsrömer, o sea ‘tedescoromano’, para denominar a este artista, nacido en 1761 en la región alemana de Ansbach-Bayreuth. Llegó a Roma en 1789, se enamoró de la ciudad, se casó aquí y pasó el resto de su vida expresando en su obra sus percepciones de la urbe y de la región que la rodea hasta su muerte en 1847 a los 86 años.
En un itinerario característico de los ilustrados de la época, este hijo de pastor protestante, comenzó estudios de Teología en Leipzig, que pronto cambió por los de arte. Tuvo excelentes maestros de dibujo (el mismo Oeser que había dado clases a Goethe) y de pintura de paisaje (Klengel, alumno de Canaletto). Ya inmerso en el espíritu del Sturm und Drang, trabó amistad con Schiller, a quien escribía a menudo tratando de atraerlo a Roma.
José de Madrazo (1781-1859), que vivió un tiempo en Roma en el Palazzo Galoppi donde residía el alemán, lo retrató en 1812.
Del nacimiento de Reinhart se conmemoran ahora los 250 años. Las exposiciones temporales de la Casa de Goethe en Roma tienen una personalidad propia, son intimistas, mezcla de retazos documentales y de escritos de los artistas con sus obras y las de otros coetáneos que les conocieron, así como pruebas del ambiente en que vivieron.
No hay grandielocuencia en estas exposiciones, las explicaciones murales y las cartelas parecen hechas con una antigua máquina de escribir. Todo invita a la degustación parsimoniosa de los dibujos, grabados, libros y documentos expuestos. Está en plena vía del Corso, pero no escuchamos el estruendo de la calle.
La serie de grabados sobre diversos lugares del Lazio es magistral, de carácter clásico pero ya teñidos de un incipiente romanticismo. Los defectos de mis fotografías no hacen justicia a la calidad de los grabados, así que sólo una visita a la Casa de Goethe en Roma antes del 15 de mayo podría daros una mejor visión
Se podría peregrinar a la búsqueda de estas visiones pero mucho me temo que el desarrollo de Roma en los últimos siglos nos daría algunas tristes sorpresas.
No sé, por ejemplo, como estará ahora este rincón de Albano, en cuyas cercanías se sitúa el aeropuerto de Ciampino, dedicado en su casi totalidad a los vuelos de Ryanair.
En honor a la verdad, Reinhart no sólo se enamoró de Italia, sino también de sus vinos y de la vida bohemia en Roma. Es verdad que los cafés de artistas serían una invención parisina de finales del siglo XIX, pero la patente de las “grutas de artistas”, en su sentido más festivo y bacanal (nada que ver con los pintores del paleolítico ni con la caverna de Platón) le pertenece a Reinhart.
En una de sus amadas caminatas por la región, en busca de apuntes para sus paisajes, descubrió una gruta en Cervara. Poco a poco fue organizando alegres reuniones de arte y vino con otros artistas y escritores alemanes de Roma. Con el tiempo, no sólo asistían los alemanes y el aumento de los participantes hizo necesario el transporte del vino en barriles y de las vituallas a lomo de mulos.
Ferdinand Flor (1793-1881) realizó un grabado muy elocuente que describe aquellas fiestas.
Reinhart era también editor de revistas y poeta, así como un notorio hereje, libre e iluminista, para la Roma de los Estados Pontificios. De ello dan prueba algunas citas:
“En tu orgullo ¡oh Hombre! te atreves a decir:
Dios me ha creado a su imagen y semejanza.
Sincérate, Hombre, y responde a mi pregunta:
¿Acaso nos has sido tú quien a tu imagen has creado a Dios?
(1846, Biblioteca Estatal de Munich)
…
Gracias ¡oh Religión! que trasformaste a los salvajes en cristianos,
Tú, Filosofía, hazlos también seres humanos:
Porque quien odia, persigue y en su santo ardor quema
al hermano que piensa de modo diferente, ese es una bestia.
(1846, Colección privada)
Tras el recorrido de las salas dedicadas a Reinhart se acaba la visita en las salas de la colección permanente donde nos dice adiós un perfil informalista de Goethe, esculpido en mármol negro por Andreu Alfaro (Valencia 1929)
TOTUS TUUS
¿Por qué estaban ayer tan excitadas las tortugas del estanque de Esculapio en Villa Borghese? ¿Se apresuran a estar en primera fila en las ceremonias de beatificación del papa Wojtyla? ¿Percibe su instinto animal la llegada del gran terremoto profetizado por Bendandi? ¿Han sido invitadas a una fiesta de Berlusconi y ensayan su bunga bunga?
Dicen que las tortugas romanas son muy sensibles a los grandes acontecimientos, y ahora, en poco más de una semana, los romanos están a punto de vivir dos acontecimientos astrales. En primer lugar, mañana, 1º de mayo, se beatifica a Juan Pablo el Grande. El Vaticano ha elegido la fiesta de los trabajadores porque al parecer Karol Wojtyla trabajó de obrero durante un año. Así que los sindicatos y los trabajadores están felices ¡por fin esta fecha va a perder su regusto proletario y rojillo para ser una celebración bendita! Por otro lado el 11 de mayo una conjunción astral acarreará un terremoto que devastará Roma. Lo anunció hace años Raffaele Bendandi una especie de nostradamus de la sismografía: http://www.lagranepoca.com/la-historia-de-raffaele-bendandi-pronosticador-de-un-terremoto-en-roma-para-el-1152011

Por si acaso, las gentes se están comprando en los kioscos el calendario del nuevo beato para que les sirva de detente. Como no tengo aún imágenes de cómo será el terremoto, nos haremos una idea con la erupción del Vesubio en tiempos de Vespasiano.
Juan Pablo el Grande
Lo de Juan Pablo el Grande no me lo he inventado yo sino la agencia de noticias vaticana Rome Reports quien denomina así al papa Wojtyla y te lo explica en un DVD al módico precio de 14 euros.
(http://www.romereports.com/shopdvd/product_info.php?cPath=26&products_id=49&language=es),
La verdad es que una beatificación tiene su enjundia. Cuando se declara beato a alguien se afirman varias creencias al mismo tiempo: la creencia en el cielo, en el purgatorio, en el infierno y en los milagros, además, claro está, de certificar que el nuevo beato es un modelo de vida para los cristianos. La creencia en el cielo, porque el declarado beato se considera que goza ya de la visión beatífica en el paraíso; la creencia en el purgatorio, porque se afirma que no ha necesitado purgatorio; la creencia en el infierno, porque si se cree en la beatificación, también se cree en su opuesto, lo que podríamos llamar maldificación.
De pequeños nos contaban historias de jóvenes condenados que con mensajes de ultratumba trataban de prevenir a sus antiguos compañeros para que no fueran lascivos y no murieran como ellos en pecado mortal. La pureza de los santos brillaba más si se destacaba sobre la impureza de los pecadores. Es algo así como el ying y el yang, como la luz y la sombra. Digamos que todo cristo debe tener su judas. Se piensa que lo mismo que unos van derechos al paraíso hay otros que van de patitas al infierno. Es lógico: si te lo has pasado bien cometiendo pecados mortales no es justo que vayas al cielo junto a aquellos que se han mortificado a base de bien para resistir a las tentaciones (un ejemplo: Juan Pablo II aguantó todo lo que pudo la cruz de ser papa y, como explica la anestesióloga Lina Pavanelli, sólo cuando lo estaba pasando atroz rechazó la alimentación por sonda y se dejó morir)
Pues bien, a mí la beatificación de Juan Pablo II me hace pensar en la reciente maldificación de uno de sus mejores amigos, que tantos actos multitudinarios le llenó al papa con sus legionarios de Cristo a los que había entrenado en el ambiguo grito de totus tuus. Me refiero al por muchos años considerado como el santo Padre Marcial Maciel, quien también manifestaba ansias de ser beato algún día. A pesar de su larga amistad con el nuevo beato, sus legionarios de Cristo ya no protagonizarán los actos del 1 de mayo en la Plaza de San Pedro. Son algo así como un colectivo puesto en conserva en el purgatorio. No se echará de menos a los miembros de la organización del millonario pederasta, gran amado y protegido de Juan Pablo II.
Los posters gigantes de amor pontificio a los niños que el berlusconiano alcalde de Roma ha sembrado por toda la ciudad atraerán a muchas familias emocionadas. No en vano Berlusconi ha declarado ayer, evocando a Karol Wojtyla (quien le concedió numerosas audiencias) que en Italia “nunca más habrá leyes contra la tradición cristiana”.
En esto de las asociaciones entre beatos y malditos (salvando las diferencias y la tipología de los delitos) en España tenemos también más de un caso similar. Como ejemplo, por un lado está el maldificado “Bigotes” que, a pesar de todos los actos multitudinarios que le organizó a su amigo el presidente de la Comunidad Valenciana, se encuentra en prisión. Entretanto, su amigo del alma está en vías de ser beatificado por los electores. Me parece que Plutarco podría reescribir hoy sus vidas paralelas con nuevos ejemplos, porque de parejas de beato y maldito está llena la historia contemporánea.
Wojtyla en la revista MicroMega
Ya que he dado publicidad a un DVD vaticano no está de más, para equilibrar las cosas, que mencione a quienes la piensan distinto. La muy seria y concienzuda revista MicroMega, dirigida por Pablo Flores d’Arcais, ha sacado a la calle (aunque los vendedores de prensa la sacan de la tratienda cuando la pides) un número monográfico bajo el explícito título de Karol Wojtyla il Grande Oscurantista, que se abre con un artículo del teólogo católico Hans Küng,
Está en italiano pero se entiende todo.
¡Ah! y si el 12 de mayo no publico mi entrada en el blog es que mi ordenador está debajo de una viga. ¡Que Juan Pablo el Grande me lo proteja!
Via Margutta
Ya se sabe que Roma es un destino de peregrinos. Curiosos o apasionados o en pos de diferentes mitos vienen por motivos varios. Sin duda son mayoría los que acuden a la capital del mundo católico para cumplir con seculares ritos de adoración o expiación, vivir momentos de éxtasis, buscar consolación y seguridad en la magia de Pedro y sus sucesores, renovar su fe o sumergirse en el aura de lo que queda del mensaje de Jesús.
Pero no son los únicos. Son también innumerables los que acuden a sentir las vibraciones de la historia de esta ciudad inacabable y de sus arquitecturas, sumergirse en sus colecciones de obras de arte, perderse por sus calles, en definitiva captar algo que, a pesar de la masificación turística, todavía trasmite por doquier.
Y tampoco es necesario tener elevadas pasiones trascendentes o estéticas para peregrinar, basta con tener el adecuado grado de nostalgia o, pensarán algunos, de fetichismo. La mayoría de los que han ido a la bendición papal y ganado algunas indulgencias tampoco quieren omitir el rito de lanzar su moneda a las aguas de la Fontana di Trevi acordándose quizás deAnita Ekberg y del “bello Marcelo”.
Via Margutta
Y hablando de fetichismo, Via Margutta también es un lugar de discreto peregrinaje fílmico. Esta calle tiene fama por sus numerosos estudios de artistas y galerías de arte, aunque en realidad ya no es lo que era. Pero algo que hay que destacar es que desde 1975 se ha venido celebrando en ella el festival de dibujo infantil «Mille bambini a Via Margutta», que creó Pietro Gabrielli, conocido jugador de rugby italiano, para sensibilizar a los escolares y a sus familias sobre la necesidad de prevenir las causas de la discapacidad y conseguir la equiparación de derechos de las personas con discapacidad.
Pero, aunque este recuerdo quizás no atraiga a los veinteañeros, el peregrino puede todavía evocar a Audrey Hepburn y Gregory Peck.
Suelen venir turistas que no han cumplido o no andan lejos de cumplir los setenta. Se pasean por Villa Margutta y preguntan a algún portero: “¿Sabe usted cuál es la casa de Roman Holiday?” (Vacaciones en Roma). “Sí señores, vayan ustedes al nº 51 a”.Desde luego me hubiera gustado cruzarme con Audrey Hepburn en el portal del inmueble pero me he contentado con echarle un poco de imaginación. Aquí se rodaron las secuencias del apartamento del periodista Joe Bradley (Gregory Peck) en una de las comedias más famosas de Holywood, dirigida por Willlyam Wilder en 1953. Fue prácticamente el primer papel importante de Audrey Hepburn, por el que aquella actriz, nacida en Bélgica en 1929, obtuvo el óscar a la mejor actriz. Yo no tengo aún 70 años, pero en una de mis visitas a una de las pocas galerías de via Margutta que todavía mantiene propuestas artísticas de calidad, he terminado por hacer la misma pregunta.
No me atrevía a subir por las escaleras a causa de un cartel que prohíbe el paso, pero Pablo Mesa, un licenciado malagueño que trabaja como becario del programa Leonardo en la galería Emmeotto, me animó a recorrer los recovecos de este lugar romántico y recoleto.
Evocación del campus de Bellas Artes de Altea

imagen de http://www.viajescondestino.com
Mientras la primavera romana, con sus chubascos y sus luces, se sigue desplegando, me asalta el recuerdo de otras orillas del Mediterráneo.
Flanqueada de uno y otro lado por la Serra Gelada…
y el Mascarat y el peñón de Ifach
entre el mare nostrum y la sierra de Bernia, destaca Altea.
El campus de la Facultad de Bellas Artes, sobre la misma colina de la ciudad antigua, cuyas calles blancas se abren a sus espaldas, mira frontalmente hacia Bernia y, un poco más lejos, por el sur al macizo de Aitana
La Facultad de Bellas Artes, en plena proceso de adaptación al ‘sistema Bolonia’ y manteniendo una cierta preferencia por el arte conceptual, es el único campus de la Universidad Miguel Hernández de Elche, establecido en Altea
http://www.umh.es/frame.asp?url=centros
Esta Facultad destaca por su ambiente cordial, su personal auxiliar y administrativo acogedor y servicial, su luminosa y espaciosa biblioteca (en Roma sigue cerrada por problemas burocráticos), su aula de informática, su gran dotación de naves de trabajo, en los que se cuenta con la asistencia de maestros de taller muy competentes…
Profesores entusiastas y dialogantes, de los que he aprendido tanto…
Inolvidables compañeras y compañeros de estudios (tres veces menos alumnos que en Roma), algunos ahora dispersos por Europa, con los que he compartido muchas horas de taller y acciones colectivas de las clases de historia del arte
Buenos ratos de conversación en el bar-cantina de la Facultad (detalle que se echa de menos en Roma).
Esta primavera es buen momento para evocar desde Italia a compañeros, profesores y personal de la Facultad de Bellas Artes de Altea y a su entorno privilegiado
Miscelánea primaveral
Con la llegada de la primavera se han acumulado los temas.
Parece que a medida que brotan la hojas en los árboles las neuronas quisieran competir con un bullir de ideas y sugerencias.
He aquí un ramillete.
Tenacidad del árbol
En primer lugar algo muy simple…
Frente a mi ventana tengo las ramas de un gran plátano. Durante el invierno, salvo por el ir y venir de la pareja de tordos que lo habitan, si no fuese por los cambios de luz en su corteza el árbol parece muerto.
Y ahora, en poco más de dos semanas, ha desplegado sus hojas. De lo que apenas eran unos botones han surgido millares de pequeñas velas verdes que mece la brisa del lungotevere. Ajena al tráfico desaforado de la avenida, la pareja de tordos sigue con su trasiego. A no mucho tardar es posible que alguna cría inicie su vuelo.
Brota un beato
Hay otros brotes primaverales en la Ciudad Eterna. Si venís por Roma a fines de este mes podréis asistir a la epifanía de un nuevo beato. Aunque acercarse a la plaza de San Pedro entre el 30 de abril y el 2 de mayo puede conllevar el peligro de asfixia en medio de una masa de un millón de peregrinos.
Por de pronto, hace dos días, se han llevado a otra zona menos transitada de San Pedro el cadáver del beato Inocencio XI, un papa del siglo XVII que ya no atrae peregrinos ni hace milagros, y han dejado preparado el espacio bajo el altar de la capilla de San Sebastián para el cadáver venerable del papa Wojtyla. Y así hasta que dentro de otros tres siglos venga otro beato más popular a ocupar su lugar. Sic transit gloria coeli.
Fisionomías papales
Aunque en realidad la imagen de los papas no cambia mucho, si no es porque se ha ido haciendo un poco más aparatosa con el correr de los siglos. Pero si miramos estas dos imágenes parece que no haya pasado tanto tiempo.
Así tallaban a San Clemente al inicio del siglo XIV…

El papa San Clemente, Pinacoteca de Siena, madera policromada, inicios del s.XIV, de un discípulo de Arnulfo di Cambio
Y así esculpían a Pío XI en el siglo XX…
Y así es la triple tiara que se exhibe en el Museo de la Basílica de San Pedro…
La tiara papal tiene tres niveles, como algunas tartas de boda. En el panfleto clandestino Julius exclusus (o sea Julio excluído del cielo) escribe Erasmo que el papa Julio II no pudo entrar en el paraíso, entre otras cosas porque no quería abandonar su tiara. Y en los Silenos de Alcibíades ironiza de nuevo, esta vez con la tiara de los obispos (Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio, Madrid, Alianza Editorial, 2008):
Puede que hasta encuentres algún obispo que si te fijas en la solemnidad de su consagración, si observas su flamante vestimenta, su mitra resplandeciente de oro y pedrería, su báculo, cuajado también de gemas, en suma toda esa mística panoplia que le cubre de pies a cabeza (a capite usque ad calcem) lo contemplarás como a un ser celestial y como a un varón por encima de los hombres. Dale la vuelta al Sileno, no encontrarás sino a un guerrero, un negociante y en fin de cuentas, un tirano, y concluirás que esas magníficas insignias eran una comedia
Pero ya estoy yo desvariando, han pasado algunos siglos y los tiempos han cambiado mucho ¿O no?
En primavera, paisajes
Ahora, para oxigenarnos, he aquí una cita primaveral y una imagen de mi admirado Pierre Henri de Valenciennes.
Réflexions et conseils à un Élève sur la Peinture et particulièrement sur le genre du Paysage, La Rochelle, Rumeur des Ages, 2005,146 pages, pp.58-61 (la traducción es mía):
La primavera es la más agradable de las cuatro estaciones: influye en todo aquello que respira; ejerce sobre las facultades del hombre el mismo poder que sobre el fluido vegetal que reaviva todo lo que la tierra produce.
Qué sublime espectáculo para un pintor, la Naturaleza renaciente se adorna con la frescura de la juventud e insensiblemente recubre con una nueva vegetación su triste y frío esqueleto que, después de varios meses, languidecía bajo los hielos y las escarchas.
…
El momento más favorable para representar esta amable estación es el que sucede inmediatamente al equinoccio. La vegetación está ya más avanzada; las flores se han abierto; la atmósfera es más pura; el calor es dulce; las mañanas son más agradables, y las tardes todavía frescas.
…
Poussin ha sabido aprovechar esta estación para componer su Paraíso terrestre. Ese genio sublime, que no sabía de dificultades, ha dado a luz un paisaje admirable.
Digamos que, en la estela de Poussin y como predecesor de Corot, pintores ambos vinculados para siempre al paisaje romano, Valenciennes no desmerece de ninguno de los dos, anticipándose en cien años a los hallazgos sobre la luz y las sombras del natural tanto de Delacroix como de la escuela de Barbizon y de los impresionistas. La colección que posee el Louvre de sus más de 120 vedute al óleo y de sus cuadernos de dibujo, todos sobre tema romano e italiano, es una mina para los pintores del paisaje. Sin que falten trabajos suyos en otros museos de Francia.
Sin salir de Palazzo Massimo, en el segundo piso de esta sección del Museo Nazionale Romano se puede visitar lo que debió ser el fresco triclinio veraniego, a modo de ninféo, de la divina Livia Drusila, la esposa de Octavio Augusto, íntegramente transportado y restituido tal cual desde la Villa de Livia, que la emperatriz se hizo construir en la campiña al norte de Roma.
Los usos de este recinto de 5,90 x 11,70 metros, con una sola puerta en arco, no han sido identificados en su totalidad
Lo que tiene de particular es la calidad y conservación de los frescos que representan un jardín fingido, el más antiguo jardín ilusionista del arte romano, repleto de significados simbólicos, pues cada planta en el mundo antiguo tenía una vinculación a un dios o una diosa concretos.
El pino común, presente en los ritos mistéricos de Cibeles, Attis y Dionisos.
El madroño de los ritos fúnebres, protector de los difuntos.
La encina (robur), la robusta encina, vinculada al poderoso Júpiter.
El granado, símbolo de la fertilidad, el fruto de la diosa Deméter.
Al Crisantemo coronario los griegos lo llamaban “la ceja de Júpiter», entrelazado en las coronas mortuorias protege a los difuntos.
Son muchas más las plantas que aparecen en este repertorio simbólico. Estas salas de Palazzo Massimo contiguas a las dedicadas a una colección fascinante de mosaicos se prestan a la contemplación, garantizado: estaremos prácticamente solos.
Sentados con Livia, que acaba de visitar a su peluquera,y en el centro de su refugio, podemos ir girando la vista hacia las cuatro paredes que nos rodean, tratar de remontar los dos mil años que nos separan de esa labor pictórica, que nada tiene que envidiar a los frescos pompeyanos, e imaginar el tipo de relación que los romanos mantenían con los significados del mundo vegetal. Algunos de ellos, transformados y desacralizados, siguen presentes en nuestra cultura.
Unas ‘caladitas’ de la blanca adormidera podrían acabar de trasportarnos a aquella época.
Créditos: las fotografías son del autor del blog

«I have never felt such an extraordinary impression as the one created by the sight of this magnificent… athlete, coming slowly out of the ground…» Rodolfo Lanciani, Anciente Rome, London 1888
Enterrado durante siglos este púgil griego esperó pacientemente a que el arqueólogo Rodolfo Lanciani lo destapase a fines del siglo XIX. Cubierto de tierra volvía el rostro hacía el cálido sol de Roma , perdidos para siempre los globos oculares que un escultor del siglo I antes de Cristo le había dado, con ese realismo que los artistas griegos fueron desarrollando a partir de Lisipo y de sus seguidores del Helenismo
Pero este luchador no sólo esperó a los arqueólogos. Un artista excepcional lo modeló en esa actitud expectante, en arcilla primero, para, mediante el procedimiento de la “cera perdida”, fundirlo después en bronce, por partes que soldaría al final con gran maestría.
Sentado, se reposa de combates anteriores
La osamenta de sus manos está protegida por el guante de cintas de cuero, himàntes oxèis, que sujeta los dedos, dejando libre el pulgar
¿Qué escucha, qué mira, el curtido púgil de Palazzo Massimo?
Quizás su rostro, marcado de cicatrices, se vuelve porque ha oído la llamada para un último pugilato. Ha de reunir sus fuerzas y alzarse de nuevo, aunque la edad y el cansancio le vencen. El adversario se estará poniendo en pie del otro lado de la palestra y en unos instantes nuestro púgil veterano estará listo para el combate.
En la misma sala de este antiguo colegio de jesuitas, donde los alumnos debieron entonar el rosa-rosae, un compañero también de bronce, más joven, apoyado en su lanza (noble romano que desde el siglo II antes de Cristo mantiene su pose heroica) dirige su mirada hacia al viejo boxeador para darle ánimos.
Del otro lado del pasillo Octavio Augusto, divinizado en vida y Pontifex Maximus, permanece impasible. Su mirada planea por encima de las pasiones y miserias de púgiles, guerreros y súbditos.
Ni siquiera necesita ya los brazos.
Técnicas de la Pintura en la Accademia di Belle Arti de Roma
En estos tiempos de performances, instalaciones y ready-made (tiempos que duran ya varias décadas) frecuentar las clases de Tecniche Pittoriche es un solaz y una exigencia, un placer y un esfuerzo gratificante.
http://www.accademiabelleartiroma.it/didattica/docenti/bondi.aspx
Al menos por lo que se refiere a las clases del profesor Moreno Bondi en la Accademia di Belle Arti de Roma ( http://www.morenobondi.it/ )
Son clases interactivas, con diálogo profesor alumno y un proceso en el que se experimentan dos elementos complementarios: la adquisición de un método de trabajo exigente que combine el rigor proyectual con la creatividad y la comprensión de los materiales; y las habilidades necesarios para una expresión pictórica de calidad.
Presento aquí brevemente la forma en que se trabaja en Técnicas de la Pintura, ilustrándola con imágenes del desarrollo del proyecto que he llevado a cabo durante el pasado cuatrimestre en esta asignatura.
Todo lo que se explica se muestra y se practica, por el profesor en primer lugar y por los alumnos a continuación: conocimiento y selección del soporte, de los tipos, calidades y preparación inicial de telas, de los pinceles, pigmentos, medios (diluentes y trementina, aceites, varnices, etc.) para témpera, acrílico y óleo. Así como el proceso pictórico y los tratamientos intermedios de las diferentes capas en el paso desde el acrílico al óleo y a sus acabados.
Estos aspectos materiales se insertan en la experimentación de un método de proyecto, a partir de las diferentes imágenes de la idea naciente del cuadro (pergeños a lápiz, carboncillo, acuarela, fotos, collages de material vario, etc.), que se recogen sobre láminas de 50×70 cm y se discuten con el profesor para decidir la línea más prometedora, con gran libertad de temas y estilos personales.
En estas discusiones se tratan ejemplos de maestros de la pintura, con explicaciones sobre las varias técnicas adoptadas por ellos, por ejemplo: los pintores del siglo XV italiano, Caravaggio, etc., así como la evolución técnica de los materiales hasta nuestros días.
A partir de la tormenta de ideas personal en torno a las propias imágenes y en el contexto colectivo de la clase, en la que se revisan todos los proyectos, el alumno realiza un boceto o prueba parcial.
Este se discute de nuevo y en la fase final del curso cuatrimestral se organiza el taller.
Se ha de pintar sobre una tela de calidad media superior, de un metro cuadrado como mínimo. Los proyectos individuales se ejecutan al unísono en varias sesiones, según un riguroso cronograma, ‘bajo la estricta batuta’ del docente, aplicando lo que se ha demostrado durante las sesiones de técnica. Punto de partida es el boceto en tamaño reducido. La tela se prepara con gesso y un color acrílico de base. Se ejecuta la primera fase del cuadro en acrílico.
Luego se trata la superficie del cuadro con una composición de trementina y varniz (50/50) que evapora rápido.
A continuación se pasa al trabajo de acabado en óleo, utilizado un medio (excluida la sola trementina) que aumentará sus componentes grasas a medida que se van superponiendo capas.
En mi caso, el cuadro final es «Noche de lluvia en Piazza Cavour», 110×90 cm)
Todo el proceso se ha desarrollado bajo la cercana supervisión y crítica del profesor y el diálogo individualizado y colectivo. No se excluye la elección por un alumno de una técnica particular de las otras explicadas en el curso (hay quien ha ejecutado su proyecto en témpera grasa sobre madera componiendo la materia pictórica con sus propios pigmentos).
Este es muy sucintamente el contenido de estas clases. El interés de las mismas lo demuestran sus más de cien alumnos inscritos este año, distribuidos en tres sesiones semanales de cinco horas (jueves, viernes y sábados). Hay que añadir que, además del cuadro ejecutado en todas sus etapas durante el cuatrimestre que acabó al final de febrero, al examen de junio hay que llegar con tres proyectos más acabados, en cuadros de al menos un metro cuadrado y un gran cuadro de mayor dimensión. Este es al menos el objetivo para el que quiera trabajar a tope. En el examen se deberán explicar las etapasseguidas hasta la ejecución final de cada uno de esos cuadros.
De águilas y humanos
En estos tiempos en que discutimos si son galgos o son podencos (ya me entendéis) la imagen de las águilas mussolinianas sobre el Ponte Flaminio me han recordado unos textos alegóricos de Erasmo que traduje y edité hace algunos años. Por favor, que no se enojen los protectores del águila real, pues se trata de una alegoría erasmiana contra la crueldad del poder despótico, en gran parte inspirada en descripciones de Plinio (Historia natural) y en Aristóteles (Historia de los animales). El aspecto en el que incide el comentario de Erasmo al antiguo adagio Scarabeus aquilam quaerit (El escarabajo acecha al águila) es la extraña preferencia del poder por el símbolo del águila, en lo que coinciden tanto las dictaduras como las democracias, los rebeldes como los represores.
¿En la batalla esópica entre los tenaces y jóvenes escarabajos y las vetustas rapaces llegarán los primeros a liberar sus atormentadas sociedades o volverán las oscuras águilas a adueñarse de cuerpos y almas?

El águila de los viejos amigos, el de oscuro es falangista (Serrano Suñer) y el de las gafitas os dejo adivinarlo…
Ahora os dejo con Erasmo:
…aunque se mencionen seis clases de águilas, todas tienen en común que tanto su pico como sus garras son violentamente curvos; de modo que por la misma disposición de su cuerpo se pueda comprender que se trata de un ave carnívora, enemiga de la tranquilidad y de la paz, nacida para la lucha, la rapiña y la depredación. Y como si no bastase con ser carnívoras, las hay que se llaman –y lo son– quebrantahuesos.
…pongamos que un fisionomista no del todo inepto observe con detenimiento el rostro y el pico del águila: ojos ávidos y perversos, rictus amenazador, cuencas oculares truculentas, frente torva y, finalmente, el perfil ganchudo que Ciro, rey de los Persas encontraba tan atractivo en un príncipe ¿no reconocerá inmediatamente la imagen magnífica de la realeza, desbordante de majestad? A ello se añade un color de por sí funesto, tétrico y de mal augurio, de sombría y sucia negrura. Por eso a lo que es sombrío y tirando a negro lo llamamos aquilus. Viene a continuación esa voz desagradable, terrible, descorazonadora y aquel grito, entre amenazador y lastimero, que estremece a todos los seres vivientes. Se trata de una señal que reconocerá enseguida, aunque se emita entre bromas, todo el que haya experimentado, o simplemente observado, lo temibles que son las amenazas principescas y cómo tiemblan todos siempre que la voz del águila resuena…
… Así sucede cuando al grito estridente del águila el pueblo entero es presa de repentino pavor, el senado se achanta, la nobleza inclina la cerviz, los magistrados se tornan complacientes, los teólogos callan, los jurisconsultos proclaman su acuerdo, las leyes retroceden, las instituciones se rinden: nada hay que valga, ni la ley divina ni la religión, ni la justicia ni la humanidad. A pesar de que haya tantos pájaros no exentos de elocuencia, de que sean tantas las aves canoras y las especies dotadas de gritos y de cantos variados, con melodías que incluso pueden conmover las piedras, es no obstante el solitario estridor del águila, áspero y apenas musical, el que se sobrepone a todos.
En realidad, entre las especies innumerables de los pájaros, los hay que merecen admiración por la riqueza y por los colores de su plumaje, como los pavos reales; unos destacan por su blancura de nieve, como los cisnes, mientras otros brillan con sobria negrura, como los cuervos; a unos les otorga preeminencia el tamaño de su cuerpo, como a las avestruces, otros son célebres por su carácter legendario y portentoso, como el fénix; unos son emblemáticos por su fecundidad, como la paloma; otros son apreciados en la mesa, como las perdices y los faisanes; unos son simpáticos charlatanes, como los loros, otros son cantores admirables, como los ruiseñores; unos destacan por su espíritu combativo, como los gallos de corral; otros han nacido para el deleite de los humanos, como los gorriones. Sin embargo, de todo este conjunto sólo el águila fue considerada por varones de gran sabiduría como idónea para representar la imagen del rey a pesar de que no es hermosa, ni canora, ni suculenta, sino carnívora, rapaz, depredadora, devastadora, belicosa, solitaria, aborrecida por todos, y una peste universal cuya capacidad de hacer daño es inmensa aunque su voluntad de hacerlo supere a sus capacidades.
Erasmo de Rotterdam, Adagios del poder y de la guerra y Teoría del adagio, Ed. Ramón Puig de la Bellacasa, Madrid, Alianza Editorial, Libro de bolsillo H 4485, 2008
Pues, la verdad, si a todos les une el águila ¿por qué se pelean entre si?















































































































