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En son de luz: Los números de 2013

5 enero, 2014
n el muelle. Gotemburgo. 31 dic 2013.Foto R.Puig

En el muelle. Gotemburgo. 31 dic 2013.Foto R.Puig

Para quienes con benigna asiduidad siguen y visitan este blog

En estos días de comienzo de año un virus griposo me ha dejado un poco fuera de combate. El resultado es que los temas que tenía preparados para la primera crónica del año no han madurado suficiente. Pero como la entidad que hospeda el blog, WordPress.com, me ha regalado su informe sobre el movimiento de este blog en el año 2013, voy a dejarme llevar de un cierto narcisismo estadístico y lo voy a publicar.

Hablo de narcisismo, porque la comparación que hacen los duendes informáticos que han elaborado el informe tiene aire de autobombo.

Reza así:

La sala de conciertos de la Ópera de Sidney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 43.000 veces en 2013. Si fuera un concierto el la Sidney Opera House, se necesitarían alrededor de 16 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean

¡De modo que ya me puedo sentir como Daniel Barenboim! Lo que pasa es que su concierto de año nuevo en Viena, uno de esos acontecimientos que son como un regalo de los cielos, ha sido visto por la friolera de 1000 millones de espectadores en más de 90 países.

Así que, os dejo un enlace al informe sobre este blog, a modular con toda la modestia del caso: informe completo de WordPress.com (no he podido editar el contenido del informe, no me identifico necesariamente con el tono publicitario de alguna de sus partes)

Pido disculpas por estos mis fuegos de artificio y prometo que, aunque una vez al año no haga daño, no convertiré en costumbre el bloguear  sobre mi propio blog.  Cuando estudiaba Ciencias de la Información, se tenía por norma que el periodista no debe convertirse en protagonista de su propia noticia. Salvando las distancias, el género blog conlleva también, como la labor del periodista, caminar sobre el filo del narcisismo. Una pequeña dosis, pase, pero si el bloguero vierte en sus crónicas el tarro entero, entonces el jarabe empacha.

Pero ¡basta de teorías!. Lo que si puedo asegurar es que, con estadísticas o sin ellas, mientras el cuerpo aguante, seguiré publicando cada domingo.

¡Saludos y Feliz Año Nuevo a todos los visitantes de Ensondeluz!

Fuegos de fin de año. Gotemburgo. Foto R.Puig

Fuegos de fin de año. Gotemburgo. Foto R.Puig

Breverías erasmianas (XIII): «In aqua scribis»

29 diciembre, 2013
Emil Nolde. Barca en el lago. Acuarela. Nolde Stiftung Seebüll

Emil Nolde. Barca en el lago. Acuarela. Nolde Stiftung Seebüll

Para María

Por la San Silvestre todos filósofos, como en un funeral, el del año que acaba.  En los entierros todo el mundo suele esforzarse por decir algo profundo.  Pero si a los pocos días se ha de bautizar al retoño del muerto ¿quién no se revela sentencioso?

No obstante,  los vapores de la Navidad me han dejado fuera del combate metafísico. De modo que para cubrir mis carencias recurro de nuevo a los Adagios de Erasmo. Puede que sus proverbios operen como la yesca y saquen de mi cerebro alguna chispa.  Por otro lado, el adagio 356 transpira ese aire de escepticismo que requieren los tiempos. Aunque, ¿los hubo que no lo demandasen?

Escribes sobre agua

(Adagio I iv 56)

La glosa se inicia con tres citas:

«Escribes sobre agua» es como decir que estás malgastando tu tiempo.

Lo expresa Luciano en “El tirano”:

«¿Acaso bromeas, Caronte? ¿No estarás, como se suele decir, escribiendo sobre agua, al esperar de Micyllus algún óbolo?»

Platón, en el “Fedro”:

«¿No es así que al dedicarse a escribir estas cosas, con el cálamo siembra en agua negra?»

Algo parecido dice un verso de las “sentencias griegas”:

«El juramento de los perversos está inscrito sobre agua»

Como es fácil comprobar, las fuentes del adagio lo interpretan como una invitación a la desconfiar de promesas y de afirmaciones que parecen honestas y sesudas, pero, sobre todo, a no dar fe a las promesas de ciertos malvados (hominum improborum), pues, desde el mismo momento en que se formulan, ya se han disuelto en agua. Quien da crédito a las palabras de los hombres malvados, es como quien sembrase en las aguas del mar, como también comenta Erasmo en otro adagio, el 353: In aqua sementem facis.

In aqua scribis. Foto R.Puig.

In aqua scribis. Foto R.Puig.

Como en un torrente

La semana ha estado pasada por agua. Quizás por eso he traído a colación este adagio en vísperas de fin de año. Puede que por eso me pregunte qué dirían Platón o Menandro, dos de los citados en la glosa de Erasmo, si se les viniesen encima los millones de tuits que bogan por las ciberaguas y que, tan pronto como se han escrito, ya se están evaporando, ya son nube. ¿Qué pensarían de los innumerables blogueros que escribimos como atados al banco de una galera?

Esto de escribir en la Red se parece bastante a escribir sobre agua. Aunque lo hagamos como en un remanso, en la tranquilidad de la mañana o en el silencio de la noche, en realidad, nuestros mensajes no son barquitos de papel en un agua tranquila. Los estamos lanzando a una corriente que los arrastra. El mar de internet se está convirtiendo en una especie de metáfora de la vida. Como aquellos ríos que cantó Jorge Manrique, nuestros escritos, como signos en el agua, se irán más tarde o más temprano hacia la nada. A no ser que la web sea una red de pesca y nuestras palabras sean peces que lectores insomnes atraparán y cocinarán a su manera.

De todos modos, si el poeta se consolaba cantando a la memoria de su padre, a nosotros nos anima pensar que nuestros modestos pensamientos y nuestras imágenes, antes de disolverse, refrescarán quizás a quienes, por unos instantes, presten su atención a estas crónicas efímeras.

Remanso. Tecnica mixta.. R.Puig 2009

Remanso. Técnica mixta.Detalle. R.Puig 2009

El género del adagio

Cuando parece que la breve glosa está por terminar, Erasmo cita otra línea de interpretación de esta sentencia, aunque estima que corrompe (depravat) su sentido. Se trata de un sesgo que hoy se consideraría sexista. No en vano los proverbios como lo refranes tienen a menudo un matiz de género.

A ello apunta una advertencia de Catulo en sus poemas de amor:

Lo que una mujer diga al amante enardecido

En viento ha de escribirse y en agua impetuosa

Mulier cupido quod dicit amanti,

In vento  et rapida scribere oportet aqua

Fuente: Les Adages d’Érasme, Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pp 371-373

Puestos a favorecer la paridad, podríamos formularlo también del siguiente modo:

Vir cupida quod dicit amanti

In vento et rápida scribere oportet aqua

o sea:

Lo que un varón diga a su amante enardecida

En viento ha de escribirse y en agua impetuosa

Pero no enmendemos la plana al poeta latino. Al fin y al cabo, Catulo no sabía que ya entonces estaba escribiendo para internet. Además, tendríamos que expurgar cientos de refranes castellanos que también contienen algunas perlas, por sólo referirme a las acuáticas:

Fe de gente de enaguas escrita está en el agua

Agua coge con red el que confía en palabra de mujer

Ni en la mujer confiar ni en las olas del mar

Fuente: Refranero General Ideológico Español, compilado por Luis Martínez Kleiser, Madrid, Real Academia Española, 1953 (reedición en facsímil, Madrid, Ed.Hernando, 1989)

Pero ya no los reescribo, pues mis lectores podrán hacerlo fácilmente. Por otro lado, en este terreno del sexo o, como decimos hoy, del género, el refranero está en nuestras cabezas. Es ahí donde queda mucho por hacer.

Al fin y al cabo, las palabras se las lleva el viento y lo que escribimos lo escribimos en el agua. En cambio, los estereotipos flotan.

In aqua scribis. Foto R.Puig

In aqua scribis. Foto R.Puig

Imágenes y leyendas navideñas

22 diciembre, 2013
Gotemburgo. Reflejos navideños. Foto R.Puig.

Gotemburgo. Reflejos navideños. Foto R.Puig.

Las calles, plazas y canales de Gotemburgo están engalanadas. Los funcionarios y técnicos del ayuntamiento (mayoría socialdemócrata desde hace décadas ahora amenazada por varios escándalos) han respondido a la cita de la Navidad, tratando de añadir alguna nota original que distinga estos días de los del año pasado.

Las luces que iluminan el Gran Teatro son este año de color lila.  La luna acudió hace unos días para el toque final de mi postal.

Gotemburgo. Gran Teatro bajo la luna. Foto R.Puig.

Gotemburgo. Gran Teatro bajo la luna. Foto R.Puig.

Los parvulitos se instruyen, guiados por sus cuidadoras.

Turismo de parvulario.Foto R.Puig.

Turismo de parvulario. Foto R.Puig.

Son los pimpollos de esos turistas que viajarán mañana por el mundo. No saben nada de Carlos IX (1550-1611), que, a caballo, domina la Plaza del Rey (Kungstorget), pero seguro que se darán un paseo por los puestos del mercado (Saluhallen) que se ve al fondo, en la misma plaza. Mejor interesarse por las zanahorias o por las patatas de Skåne que por la saga de un tipo autoritario que, primero como regente (baño de sangre en Kalmar), y luego en sólo siete años de reinado, esquilmó las arcas de los suecos y les metió en todas las guerras que pudo.

Yo lo ordeno. Yo lo mando. Foto R.Puig.

Yo lo ordeno. Yo lo mando. Foto R.Puig.

Como parte del derroche de decorados de estas fiestas, Gustaf Adolf II (1594-1632), sucesor del anterior y fundador de la ciudad, bucea frente a la plaza que lleva su nombre, ante la sede comunal.

A mí me parece un símbolo de lo que ocurre con los reyes y los gobernantes cuando se entusiasman con la guerra y las conquistas. Este belicoso monarca sueco fue a morir en una batalla en Alemania, una más de aquellas masacres entre protestantes y católicos que jalonaron una guerra, la de los treinta años, que llenó los bolsillos de los navieros y fabricantes de pólvora, cañones, arcabuces, mosquetones y otros artilugios.

Todavia soy el rey. Foto R.Puig.

Todavía soy el rey. Foto R.Puig.

En el embarcadero, las gaviotas no se enteran de nada, pero sí que mantienen la distancia entre generaciones. ¡Un respeto!

Jerarquías. Foto R.Puig.

Jerarquías. Foto R.Puig.

Pero ¿de la tradición qué se hizo?

Entre tantas luces y prisas, en estas calles, la leyenda fundacional de la Navidad no aparece por ninguna parte. Sin embargo, si hemos de ser imparciales, pervive, sí, pero en el interior de las iglesias.

Como no me resigno y para rescatarla de su reclusión, en recuerdo del mito y de la cuna de estas fiestas, me vuelvo hacia los artistas y a la literatura popular.

Un dibujo del piamontés Giuseppe Caccia, más conocido como il Moncalvo (1565/68-1635), reproduce sobriamente lo que la leyenda narra: el ángel, maría, el niño y las parteras.

Natividad. Moncalvo. Pluma, tinta y aguada. Biblioteca Real de Turin

Natividad. Moncalvo. Pluma, tinta y aguada. Biblioteca Real de Turin

La mayoría de las escenas que el arte nos ha legado sobre la noche occidental por excelencia, la Nochebuena, se han inspirado en los evangelios que la tradición canónica de la Iglesia ha desechado, los llamados apócrifos.

A mí me siguen pareciendo deliciosos.

…mandó el ángel parar la caballería, porque el tiempo de dar a luz se había echado ya encima. Después mandó a María que bajara de la cabalgadura y se metiera en una cueva subterránea, donde siempre reinó la oscuridad, sin que nunca entrara un rayo de luz, porque el sol no podía penetrar hasta allí. Mas, en el momento mismo en el que entró María, el recinto se inundó de resplandores y quedo todo refulgente como si el sol estuviera allí dentro. Aquella luz divina dejó la cueva como si fuera el mediodía. Y, mientras estuvo allí María, el resplandor no faltó ni de día ni de noche. Finalmente, dio a luz un niño, a quien en el momento de nacer rodearon los ángeles.

Hacía un rato que José se había marchado en busca de comadrona. Mas, cuando llegó a la cueva, ya había alumbrado María al infante. Y dijo a ésta: “Aquí te traigo a dos parteras: Zelomi y Salomé»

Entró Zelomi y dijo a María: “Permíteme que te palpe”. Y cuando lo hubo permitido María, exclamó diciendo a grandes voces: “¡Señor, Señor, misericordia! Jamás se ha oído ni ha podido caber en cabeza humana que estén henchidos los pechos de leche y que haya nacido un infante dejando virgen a su madre. Ninguna polución de sangre en el nacido. Ningún dolor en la parturienta. Virgen concibió, virgen dio a luz y virgen quedó después”.

Fuente: Evangelio del Pseudo Mateo, 2-3. «Los evangelios apócrifos», versión y edición de Aurelio Santos Otero, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 2006 (1956), decimotercera impresión, pp. 201-202.

No sigo con lo que le pasó a la otra partera, a quien, por hacer algo parecido a lo que, años más tarde y en distinta oquedad, quiso hacer el apóstol Tomás, la mano se le quedó seca. 

Según otro apócrifo (Protoevangelio de Santiago) por «introducir el dedo en la naturaleza» (así dice la versión del griego) la mano se le cayó carbonizada. Pero si queréis conocer más detalles sobre las consecuencias de la incredulidad y de cómo termina la historia, tendréis que comprar el libro. 

Sola lejos del bullicio

Como me da un poco de pena ver a la chica de la flor, olvidada en su esquina del parque, sin que nadie se acuerde de ella en estos días de fiesta, la recuerdo aquí, la haré viajar hoy por el éter.

Con su rostro reflexivo acabo esta crónica dominical. Os deseo que paséis bien  estos días y que, abandonado este año rugoso que se mantuvo en sus trece, el que llega, nuevo y lleno de incógnitas, os traiga soluciones y algunas respuestas, aunque sean modestas.

La chica de la flor. Tore Strindebrg 1928. Gotemburgo.Foto R.Puig

La chica de la flor. Tore Strindebrg 1928. Gotemburgo.Foto R.Puig

Breverías erasmianas (XII) ”Festina lente” (Apresúrate lentamente)

15 diciembre, 2013
Fiesta de Lucía. Kungsbacka. Foto R.Puig

Fiesta de Lucía. Kungsbacka. Foto R.Puig

Los dulces cánticos de la fiesta de Santa Lucía no deben llamar a engaño, en realidad lo que se observa en la calle es que la gente va acelerada en estos días pre-navideños. Todo el mundo de cabeza, dedicado a cumplir las ineluctables obligaciones de la temporada: comprar y comprar, engalanar, iluminar, llenar la nevera, invitar, comer y beber, comer y beber, regalar, cantar, celebrar y celebrar, bailar,  sonreir y volver a sonreir, desearse felicidad, sin que se recuerde bien por qué, arrastrados por esa pulsión ancestral de compensar con fuego, luz y fiesta el frío y la oscuridad del invierno, y que el Occidente ha logrado implantar por todas partes, incluso en las latitudes que ahora sudan con el verano.

Así que me ha parecido oportuno, en estos días de prisa y excitación navideñas, recordar un sabio adagio antiguo, uno de los más extensamente glosados por Erasmo de Rotterdam.

Apresúrate lentamente

(adagio 1001, II i 1)  

Festina lente. Este proverbio expresa en sí mismo una especie de enigma no carente de gracia, pues reúne dos palabras que se combaten mutuamente. Hay que colocarlo dentro de esa clase de proverbios que se caracterizan por el juego de contrarios

Erasmo consideraba que este adagio era de tanta utilidad que se debería imprimir por todas partes para que fuese tenida en cuenta, sobre todo por aquellos a quienes (Ilíada, II, 25) ”se les ha confiado el cuidado y la entera responsabilidad del gobierno de los pueblos”.

Se trata de un oxímoron, pues esta máxima propone a la vez un comportamiento y su contrario. Démonos prisa, pero hagámoslo lentamente. Parafraseando el dicho popular, ”con prisa, pero con pausa”. Decisión, acción, pero reflexivamente, con calma, sin ir a trompicones.

Hombres que andan. Giacometti. Fundacion Alberto Giacometti.

Hombres que andan. Giacometti. Fundación Alberto Giacometti.

Como es costumbre, nuestro humanista, en este caso bien instalado (en 1506), trabajando como un forzado, en casa de Aldo Manuzio, sobre innumerables y preciosos manuscritos que los eruditos griegos asilados en Venecia habían salvado de la caída de Constantinopla, despliega todos sus conocimientos de sabiduría antigua.  Como resultado publica en 1508 en las imprentas del veneciano la famosa edición ”aldina”, que aumenta su glosas de los adagios hasta la cifra de 3260.

Erasmo trabaja entre sus escabeles y mesas llenas de manuscritos y el taller de los cajistas e impresores. Puede que él mismo, escribiendo y corrigiendo pruebas, día y noche, a la luz de candelas y lámparas de aceite, se sintiese directamente concernido por este proverbio.  En otro comentario, el que escribió sobre el adagio ”Herculei labores”, trabajos hercúleos, (adagio 2001) se referirá a su faena denodada.

En ambas glosas aplica a fondo su conocido método: citación de las fuentes, interpretación filológica, repaso de personajes históricos, consideraciones personales y alusiones a la actualidad política y social de su tiempo.

Entre los individuos famosos que a su juicio representan un ejemplo de acción sin la reflexión,  menciona a Alejandro Magno y a Sardanápalo, el primero por ser una especie de Aquiles, proclive a la violencia y al descontrol mental (praecipitem egerit impetus animi), y el segundo por su impulsiva mala leche (ferociam).

Por el contrario, citando a Aulo Gelio y a Macrobio, presenta a Octavio Augusto y a Tito Vespasiano  como ejemplos de una «maduración en las decisiones, acompañadas de una moderación vigilante y suave»

maturitas quaedam, ac moderatio simul ex vigilantia lenitudineque temperate

En definitiva, en su gobierno de los asuntos públicos, aquellos emperadores habrían aplicado «la celeridad en la acción, unida a una diligente lentitud»

simul et industriae celeritas, et diligentiae tarditas 

Hasta el punto de que el emperador Tito Vespasiano tenía como emblema un delfín abrazando un ancla. El delfín como símbolo de velocidad y vivacidad inteligentes, el ancla como símbolo de una sólida reflexión. Lo que le da pie a Erasmo, a partir de una erudita revisión de griegos y latinos, para hacer un estudio del delfín desde la perspectiva de la historia natural y de la iconología, además de un repaso al simbolismo del ancla.

Esta primera digresión, le sirve, como quien no quiere la cosa, para deslizarse a otra aún más larga en elogio del trabajo que, con intensa dedicación y apresurándose en la calma, realiza el editor e impresor Aldo Manuzio “el Romano”, el hombre que ha sabido

desenterrar lo que estaba oculto, devolver a la vida lo que había perecido, reparar lo mutilado, corregir lo que se había desfigurado de tantos modos, sobre todo por culpa de esos pésimos impresores para quienes vale más una moneda de oro que toda la literatura en su conjunto 

Precisamente, el ilustre empresario editor de Venecia, había adoptado como emblema el ancla y el delfín. Erasmo vuelve al comentario del adagio, justificando su extenso encomio del veneciano, al pensar “en todos los beneficios que este delfín (Aldo) nos promete, con tal de que Dios le favorezca y sostenga sus magníficos esfuerzos”. De hecho, entre 1488 y 1515, Aldo Manuzio imprimió ciento cincuenta y siete títulos, de enorme importancia para la constitución de la filología moderna. Trabajo que continuaron sus sucesores. Erasmo no exageraba.

El ancla y el delfín. Emblema de las ediciones aldinas. Fuente Summa Gallicana

El ancla y el delfín. Emblema de las ediciones aldinas. Fuente Summa Gallicana

Sobre el exceso y la baja calidad de lo que se publica

Cuando Erasmo está a punto de retornar al comentario del adagio propiamente dicho, se desencadena la más larga crítica que haya salido de su pluma contra el doble filo de la imprenta cuando está en manos de ineptos que entontecen al vulgo, facilitando la dominación de los déspotas. Estamos ya en 1526, en una actualización del texto inicial publicado en 1508. La imprenta no tiene aún un siglo.

Una buena parte del mal proviene de la licencia e impunidad de esas gentes. Llenan el mundo de libros, no sólo sobre futilidades –como quizás yo mismo he escrito- sino de obras ineptas, repletas de ignorancia, malintencionadas, escandalosas, rezumando rabia, impías, sediciosas, en tal cantidad que incluso las publicaciones de valor pierden su efecto benéfico. Algunas se lanzan al mercado sin título o, peor aún, bajo títulos ficticios 

Erasmo estaba hasta el moño del pirateo de sus obras.  Moraleja: con internet o sin ella, ciertas prácticas son tan viejas como la imprenta o, diría yo, la impostura es tan antigua como la escritura. Ya en el siglo XVI y con la imprenta todavía en su infancia, si se quería identificar la obra de calidad había que bracear en un mar de morralla y de fraude.  Nada nuevo bajo el sol.

Los tres sentidos del adagio

Como siempre, tras pedir excusas por sus divagaciones, Erasmo acaba por resumir en tres los sentidos del adagio.

1         La deliberación previa

Los asuntos, tras su deliberación, se dice que hay que tratarlos con rapidez, pero la deliberación tiene que haber sido lenta (Aristóteles, Ética)

Hay que empezar una iniciativa con lentitud, pero una vez emprendida hay que proseguirla con constancia (Diógenes Laercio)

Quien al principio se apresura más de lo razonable concluye la carrera demasiado tarde (Platón).

2         Las pasiones

Erasmo resume la postura de Platón y de Aristóteles sobre la supeditación de las pasiones  a la razón y sobre su papel esencial como impulsoras del espíritu. No olvida a Séneca y sus escritos sobre la ira, en los que aconseja que nos tomemos nuestro tiempo en vez de actuar bajo los efectos de la cólera.  No olvida a Plutarco cuando refiere que Augusto, antes de decidir en un momento de enfado, recorría mentalmente las letras del alfabeto esperando a que se le pasase.

3          La obra bien hecha

Hay que evitar la precipitación, pues ya los griegos decían que suele acarrear males y lo que se hace a trompicones conduce al error y a tener que arrepentirse , como recuerda un dicho atribuido a Catón:

Sat cito, si sat bene.

Lo hecho a tiempo, bien hecho está.

Y citando a Horacio (Odas, I, 12, 45-46):

Oculta crece como crece el árbol

la fama de Marcelo.

Crescit occulto velut arbor aevo

Fama Marcelli.

 

Luz de invierno. Backaplan. Foto R.Puig

Luz de invierno. Backaplan. Foto R.Puig

¿Correr o no correr? 

Todos los que pecan o por desidia o por sus impulsos inmoderados, harían bien en sacar del olvido esta máxima de Octavio César, «Festina lente», que ya adoptaron como emblema Tito Vespasiano y Aldo, y en guardar en la memoria el ancla y el delfín.

En buena medida, como decía Antonio Machado, “al andar se hace camino», que viene a ser lo mismo que dice el adagio. Andar no es correr sino que consiste en posar en tierra un pie detrás del otro y sosegadamente avanzar, céleres pero con calma.

Por gracia o por desgracia estas cosas se aprenden con el tiempo, es decir cuando  “al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”.

Para no ponernos demasiado nostálgicos, recordemos lo que el potro le decía a la ardilla en aquella fabulilla de Tomás de Iriarte (con la que, en mi clase de primaria, el maestro pretendía animar a ser más tranquilos a los alumnos hiperactivos)

Tantas idas

y venidas,

tantas vueltas

y revueltas

(quiero, amiga,

que me diga),

¿son de alguna utilidad?

Hombre que anda. Giacometti. Fundacion Alberto Giacometti

Hombre que anda. Giacometti. Fundación Alberto Giacometti

No puedo competir con Iriarte. Pero, con la sensación de ser un homo bulla, «ingrávido y gentil como pompa de jabón», finalizo con una modesta moraleja:

¿Prisa?

La necesaria.

¿Calma?

Lo más posible.

*

 Presurosos

pero lentos.

¡Bregamos!

En ello

se nos va la vida.

*

Sísifo

 andaba

 arriba y abajo

prisionero

de una piedra.

*

Nuestra carga

no la vemos:

 somos

los cautivos

de un oxímoron.

********

Fuente del texto latino: Les Adages d’Érasme, Les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), Lyon 2010, pp. 832-848.

Mauritz Karström. Vida breve y pervivencia de un chaval que sólo quiso ser pintor

8 diciembre, 2013
Mauritz en su taller. 1998. Foto Manfred Soeder

Mauritz en su taller. 1998. Foto Manfred Soeder en Mauritz Karströms målningar

para mis amigos Angelica Törnqvist y Jesper Fahlnaes

Vistos junto a otros, me habían impresionado algunos de sus cuadros y, como modesto pintor que soy, experimenté esa corriente de simpatía que se produce ante aquellos artistas con cuya onda sintonizas.

Luego no había tenido la ocasión de fijarme más en sus pinturas. Ha sido la exposición antológica de la Galería Fahlnaes de Gotemburgo, dedicada en exclusiva a los óleos, pasteles y acuarelas de Mauritz Karström (1962-2005) y  el libro que a su obra le dedicó su familia (Mauritz Karströms målningar, prefacio de Folke Edwards, Gotemburgo 2006), con testimonios de amigos y críticos de arte y reproducciones de su obra, los que me han llevado a sintonizar de nuevo y ampliamente con sus trabajos.

Exposición de Mauritz Karström en la Galeria Fahlnaes. Foto R.Puig

Exposición de cuadros de Mauritz Karström en la Galeria Fahlnaes. Foto R.Puig

Los mejores pintores tienen siempre una proporción de obras muy logradas y otras que, no obstante su valor, nos parecen transiciones hacia los momentos de excelencia.  En Mauritz Karström esta proporción es muy elevada.

Así dejó escrito su deseo:

Jag vill inte vara något annat än en pojke, en liten målarpojke i världen

No quiero ser otra cosa que un chaval, un chavalín que pinta en el mundo

(«Mauritz Karströms målningar», pag.5)

Lo deslumbrante de su trayectoria, desde que era un niño en Åland, es que mantuvo su empeño y a los cuarenta y tres años se fue del mundo siendo eso, un chico que pintaba el mundo sin parar y que dejó innumerables amigos entre los que le conocieron, más los que ahora nos sentimos conmovidos por su obra.

 

Mauritz Kalstrom. Balansmannen.Galeria Fahlnaes.Foto R.Puig

Mauritz Kalstrom. Balansmannen.Galeria Fahlnaes y ahora en colección particular.Foto R.Puig

Creo que es significativo que la última muestra de la Galería Fahlnaes antes de cambiar de local (pues se muda a un lugar más céntrico), haya estado consagrada a Mauritz Karström.

A mi modo de ver, sus pinturas, aunque en la estela de los Göteborgskoloristerna, representan un salto cualitativo en la osadía del color y de las formas. No en vano, el artista estudió en la Academia de Valand (1986-1991), que fue en cierto modo el crisol de aquellos pintores, pero dio rienda suelta a una vena expresionista exclusivamente suya.

Decibelhusen.Mauritz Karström. Galeria Fahlnaes.Foto R.Puig

Decibelhusen.Mauritz Karström. Galería Fahlnaes.Foto R.Puig

Sus óleos cargados de materia y de color reflejan una forma de trabajar acelerada y un nervio que necesita deformar la realidad para mejor comunicar su forma de sentirla. Sin llegar a los extremos ópticos del ruso, las casas, coches y paisajes de Karström me recuerdan algunos visiones de Chaïm Soutine (1893-1943).

Couvent des Capucins. Céret. Chaim Soutine 1920.

Couvent des Capucins. Céret. Chaim Soutine 1920.

Y en particular el Convento de los Capuchinos de Céret que Soutine pintó durante su estancia en ese pueblo que, años antes, Picasso y Braque habían consagrado como santuario de pintores, a caballo entre los Pirineos y la costa del Languedoc-Rosellón. Me pregunto cómo hubiese sido la producción de Mauritz Kaström, si la vida le hubiese dado la oportunidad de pintar en las cercanías del Mediterráneo.

Acuarela y pastel. 2005.Mauritz Karström. Galeria Fahlnaes.Foto R.Puig

Acuarela y pastel. 2005.Mauritz Karström. Galería Fahlnaes.Foto R.Puig

Tänkare.Mauritz Karström. Galeria Fahlnaes.Foto R.Puig

Tänkare. Mauritz Karström. Galería Fahlnaes.Foto R.Puig

Acuarela y pastel. 2001.Mauritz Karström.

Acuarela y pastel. 2001. «Mauritz Karströms målningar»

A la pintura contemporánea, con frecuencia, la devora su búsqueda de originalidad y una compulsión creativa que consume al artista en su fiebre por desvelar inciertos secretos que huyen -él con ellos- hacia la muerte.

Los individuos que pintaba Mauritz Karström,  parece que hubiesen sido decorticados por el artista, en su empeño por revelar un dios menor que intuye tras la piel de los rostros. El resultado es la expresión de color y de sangre de unos marsias inmunes al dolor mientras son despellejados por Apolo.  

Pero cuántos ecos del hieratismo y de las mirada impasible de otras obras de un pasado remoto en estos delincuentes (bovar) de Mauritz Karström.

Två bovar.Mauritz Karström. Galeria Fahlnaes.Foto R.Puig

Två bovar. Mauritz Karström. Galería Fahlnaes. Foto R.Puig

Creo que hay algo del hierático misticismo de los frescos románicos en esas miradas vueltas hacia dentro, que «parecen no vernos pero lo registran todo», como afirma de las fisionomías de Karström su amigo Manfred Soeder.

Hieratismo románico. Santos Tadeo y Santiago. Ábside de San Pedro de Ager. Lérida.

Santos Tadeo y Santiago. Ábside de San Pedro de Ager. Lérida.

Otros ecos

Volviendo a tiempos más recientes, hay quien sitúa sus obras en la corriente expresionista de Oskar Kokotschka (1886-1980) o de Ivan Ivarsson (1900-1939), destacado colorista de Gotemburgo.

Ludwing Ritter von Janikowsky por Oskar Kokoschka. Wikipaintings.

Ludwing Ritter von Janikowsky por Oskar Kokoschka. Wikipaintings.

Två bovar.Mauritz Karström. Galeria Fahlnaes.Foto R.Puig

Två bovar.Mauritz Karström. Galería Fahlnaes.Foto R.Puig

Ivan Ivarsson. Desde el río.Coleccion particular

Ivan Ivarsson. Desde el río.Colecciónn particular

Mauritz Kalstrom. Oleo 11 de junio 2005.Mauritz Karström.Foto Sievert Sjöberg. JPG

Mauritz Kalstrom. Óleo 11 de junio 2005. «Mauritz Karström målningar»Foto Sievert Sjöberg. JPG

Su autorretrato de 1986, justo cuando empezaba sus estudios en la Escuela de Valand, es de factura académica y recuerda a un trabajo parecido de Johan Johansson (1879-1951) en el Museo de Bellas Artes de Gotemburgo.

Autorretrato. 1986. Mauritz Karström målningar

Autorretrato. 1986. «Mauritz Karström målningar»
Johan Johansson. Autorretrato. Detalle. Museo de Bellas Artes. Gotemburgo. Foto R.Puig

Johan Johansson. Autorretrato. Detalle. Museo de Bellas Artes. Gotemburgo. Foto R.Puig

El tratamiento de sus primeros paisajes, con ancha pincelada y colores tamizados por la luz de la costa oeste de Suecia, me recuerda los de otro colorista del Bohuslan, Folke Adriansson

Folke Andreasson. Bohuslan. Galeria Fahlnaes. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Folke Andreasson. Bohuslan. Galeria Fahlnaes. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Rankorkärs väderkvarn. Åland.1984.Mauritz Karström. Detalle. Mauritz Karström målningar

Rankorkärs väderkvarn. Åland.1984.Mauritz Karström. Detalle. «Mauritz Karström målningar»

También se aprecia en algunas de sus obras algo del estilo de Bengt Lindström (1925-2008) en fusión con la herencia del grupo CoBrA. Aunque, con todos los respetos, la pintura de Karström me parece más sincera que la del último Lindström. Podrán especular que a Mauritz no le dio tiempo a repetirse, como durante décadas hizo el famoso Bengt en su estudio de París, pero, por desgracia, el malogrado pintor ya no está ahí para seguir evolucionando.

Retrato. Mauritz Kalström målningar

Retrato. «Mauritz Kalström målningar»

Figura pavorosa. Bengt Lindström. Principal Art.

Figura pavorosa. Bengt Lindström. Principal Art.

Karel Appel's Portrait of Theo Wolvecamp, in the Collection of Hotel Ambassade . Amsterdam

Karel Appel’s Portrait of Theo Wolvecamp, in the Collection of Hotel Ambassade. Amsterdam

Todas estas posibles influencias no explican sin embargo la obra de Mauritz Karström, quien, en su paso fulgurante e intenso por los espacios de la pintura y en quince años, obtuvo un lugar propio en el arte contemporáneo de Suecia.

Mauritz Kartström målningar. Gotemburgo  2006

«Mauritz Kartström målningar». Gotemburgo 2006

Waldemarsudde. El dominio de un príncipe encantado

1 diciembre, 2013
Auguste Rodin. El pensador. Waldemarsudde. Foto  R.Puig.

Auguste Rodin. El pensador. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

Ya se sabe que los países de monarquía tenemos que aceptar ciertas gabelas para la manutención de las familias reales. Si bien es cierto que en el pasado todo eso costaba mucho más e implicaba la financiación de una guerra de vez en cuando, por aquello de quítame que me pongo yo o muéveme esta frontera. La genética y las disputas sucesorias salían caras a los súbditos. En tiempos democráticos las facturas reales han de responder en principio a una contra-prestación a la nación y ya no quedan tantos reyes que cacen elefantes.

Pero sobre los deberes de los príncipes se han escrito ya muchos tratados a lo largo de la historia de Europa y no seré yo quien diga algo nuevo.  Las historias de las casas reales y sus miembros son variopintas y pintando fue como el Prins Eugen (1865-1947), hermano del bisabuelo del actual rey de Suecia, se hizo famoso.

Prins Eugen por Ivar Johnsson.. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

Prins Eugen por Ivar Johnsson. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

Sus paisajes eran a menudo de buena calidad, aunque a su padre, el rey Oscar II, no le hacía mucha gracia que un miembro de la casa real se dedicase a entretenimientos de bohemio. Finalmente no fue sólo pintando como Eugenio se hizo recordar con más lustre y menos prosopopeya que su padre.

Prins Eugen. La villa azul de Florencia. Foto R.Puig.

Prins Eugen. La villa azul de Florencia. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

Todo este exordio ha venido a cuento para hablar de Waldermasudde, propiedad que adquirió a principios del siglo XX, y a su muerte legó al Estado, el príncipe Eugenio Napoleón (el segundo nombre fue un mal favor paterno). Durante cuatro décadas la enriqueció con una gran colección de obras de arte.

Herakles. Antoine Bourdelle. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

Herakles. Antoine Bourdelle. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

El dominio de Waldermasudde está en uno de los parques más vistosos de Estocolmo. Había sido la propiedad de una familia de navieros suecos desde el siglo XVIII. La silueta del antiguo molino del siglo XVII, que servía para producir aceite de lino, se destaca sobre el edificio modernista de su galería de arte, añadida por su mecenas a la antigua mansión señorial.

La rana. Per Hasselberg.Waldemarsudde. Foto R.Puig.

La rana. Per Hasselberg. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

Esta acoge una colección permanente de esculturas y pinturas. Los paisajes pintados por Prins Eugen alternan con obras de Anders Zorn y de otros reconocidos artistas suecos y con las vitrinas de valiosas ediciones de arte y sus notables exposiciones temporales.

Interior de la mansión. Waldermasudde. Foto R.Puig.

Interior de la mansión. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

Sus terrenos forman una península que se asoma a uno de los brazos de mar que abrazan Estocolmo.

Estocolmo desde Waldemarsudde. La Näckrosen de Per Hasselberg.  Foto R.Puig.

Estocolmo desde Waldemarsudde y la Näckrosen de Per Hasselberg. Foto R.Puig.

Se  llega en poco menos de un  cuarto de hora con el tranvía número 7 que parte de Sergeltorget. No abundaré en lo que se encuentra suficientemente explicado en la web y sólo quiero compartir algunas imágenes de mi reciente visita a este lugar bajo el pálido sol de una mañana báltica.

Parece que Eugenio Napoleón fue un príncipe encantado de la vida. Al menos es la impresión que nos dejan sus cuadros, las innumerables publicaciones de arte que promovió y su incansable actividad de coleccionista y mecenas,  sin que pareciese lamentar para nada estar en cuarto lugar en la línea sucesoria.

A través de la ventana. Waldermasudde. Foto R.Puig.

A través de la ventana. Waldermasudde. Foto R.Puig.

No debieron de faltarle momentos de calma para disfrutar los fondos de su biblioteca, departir en sus salones con ilustres artistas e intelectuales, dibujar y pintar. Cuando no estaba de viaje pintando sus paisajes por Europa, podía trabajar a partir de los bocetos que recogía en esos periplos o preparaba con minuciosidad las cuidadas ediciones de su fundación.

Auguste Rodin. El pensador. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

Auguste Rodin. El pensador. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

Pudo darse el gusto de colocar en su jardín un ejemplar del Pensador de Auguste Rodin (1840-1917),

del Heracles de Antoine Bourdelle (1861-1929)

Cabeza del Herakles de Bourdelle. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

Cabeza del Herakles de Bourdelle. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

y otras bagatelas de Carl Milles (1875-1955), en quien tanto influyeron sus dos maestros franceses,

Carl Milles. Arquero. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

Carl Milles. Arquero. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

o de Per Hasselberg (1850-1895), cuya escultura de la rana hemos visto arriba en bronce y cuyo  título ahora entendemos en esta imagen de su versión en mármol en el interior del museo.

En realidad podría llamarse la muchacha y la rana, pero a mí me hace pensar en el cuento de El príncipe rana de los hermanos Grimm. Que haya dos versiones (bronce y mármol) de esta escultura en la casa del menor de los hijos de Oscar II, el atípico Prins Eugen, no deja de parecerme un irónico ajuste de cuentas con su padre y, si no, lean el famoso cuento en donde no se trata de un príncipe que salió rana sino de una rana que salió príncipe.

La rana. Marmol Per Hasselberg.Waldemarsudde. Foto R.Puig.

La rana. Mármol Per Hasselberg. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

Para acabar, habría que decir algo de la exposición temporal dedicada a los pintores de Skagen

Carl Locher. La diligencia. 1872. Skagen. Foto R.Puig.

Carl Locher. La diligenciaSkagen 1872. Foto R.Puig.

o de los muebles de Carl Malmsten (1888-1972) que se exhiben en Waldemarsudde,

Muebles de Carl Malmsten. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

Muebles de Carl Malmsten. Waldemarsudde. Foto R.Puig.

pero de ello quizás hablemos otro día.

 

Miradas de paseante

24 noviembre, 2013
Luna despistada sobre Gotemburgo. Foto R.Puig

Luna despistada sobre Gotemburgo. Foto R.Puig

Hoy no me siento ni filósofo, ni poeta. Lo cual no quiere decir que no esté de ánimo peripatético. No son grandes cosas las que hoy traigo al blog. Se trata nada más que de  imágenes que han ido cayendo en mi cesta de fotos al hilo de mis paseos durante las últimas dos semanas.

Las dejó aquí prendidas por el orden en que las tomé en estos días ambidextros de noviembre.

Por el bosque de Råda Säteri

Viejos muros.Råda Säteri.Foto R.Puig.

Viejos muros. Råda Säteri. Foto R.Puig.

En Suecia hay por todas partes lo que llaman Herrgård. Ya desde el siglo XVII los propietarios de tierras enriquecidos construían estas “masiones del señor”, es decir las casas de los amos de explotaciones agropecuarias y de producción de leche y derivados.

Hoy muchas de ellas han dejado de tener esa función y para mantenerse se han reciclado como sitios de prestigio para eventos, bodas, seminarios y otras celebraciones. Muchas albergan ahora buenos restaurantes y mesones en los alrededores de las ciudades.

La Mansion señorial de Råda Säteri.Foto R.Puig.

La Mansión señorial de Råda Säteri. Foto R.Puig.

Son antiguas mansiones, amobladas al gusto de otras épocas, llenas de recuerdos y de detalles suntuarios de siglos pasados, sin perder el carácter que tuvieron de centro de una explotación agrícola y ganadera, con las instalaciones adyacentes, algunas de ellas dedicadas a la práctica de la equitación.

Caballerizas.Råda Säteri.Foto R.Puig.

Caballerizas. Råda Säteri. Foto R.Puig.

No obstante, subsisten algunas que cumplen todavía su función original de núcleo residencial de una explotación agrícola y ganadera. Salvadas las distancias, son los cortijos del norte de una clase social, la de los nobles del pueblo,  que se enriqueció y mimetizó algunos de los rasgos de la aristocracia en siglos pasados. No podían aspirar a tener un castillo, pero sí una mansión. En el siglo XX eran ya en su mayoría propiedad de la burguesía industrial.

Astrid Petzäll y su caballo blanco en Råda Säteri.

Astrid Petzäll y su caballo blanco (página web de Råda Säteri.)

 

 

De vuelta del paseo. Råda Säteri.Foto R.Puig.

De vuelta del paseo. Råda Säteri.Foto R.Puig.

Rincón de reposo. Råda Säteri.Foto R.Puig.

Rincón de reposo. Råda Säteri.Foto R.Puig.

La casita roja. Råda Säteri.Foto R.Puig.

La casita roja. Råda Säteri.Foto R.Puig.

La verdad es que esta casa del amo o del señor no responde a un solo tipo ni es sólo característico de Suecia y yo me estoy extendiendo demasiado.

Solamente pretendía glosar las fotos de nuestro paseo a través del bosque de una de estas casas, la herrgård de Råda Säteri (“domicilio del que manda”) cerca de Gotemburgo. De las paredes de madera de la mansión cuelgan recuerdos de visitantes ilustres, como una carta manuscrita de Albert Einstein a su anfitriona durante el viaje que efectúo por Suecia en 1923, tras la recepción del premio Nobel.

A la manera  de un hórreo. Råda Säteri.Foto R.Puig.

A la manera de un hórreo. Råda Säteri.Foto R.Puig.

Hay noticias y restos arqueológicos que retrotraen la historia de esta granja a la Baja Edad Media. La edificación actual es de la segunda mitad del siglo XVIII.

En el bosque. Råda Säteri.Foto R.Puig.

En el bosque. Råda Säteri.Foto R.Puig.

Råda Säteri.Plano de la zona protegida por Natura 2000

Råda Säteri.Plano de la zona protegida integrada en Natura 2000

Toda el área, alrededor del Rådasjön, es un parque natural protegido y forma parte de la Red Europea Natura 2000.

Atardece. Råda Säteri.Foto R.Puig.

Atardece. Råda Säteri.Foto R.Puig.

Los grabados franceses del siglo XIX, amarillentos y románticos, flanquean la escalera principal. Si no has reservado mesa en el restaurante de manteles blancos dentro de la mansión, o no quieres pagar tres veces más por sus detalles gastronómicos, te basta con entrar en su krog de uno de los edificios auxiliares y comer muy bien a la pata la llana en régimen de buffet a precio fijo.

Bahía del castillo de Gunnebo desde Råda Säteri.Foto R.Puig.

La villa «Slottsviken» («Bahía del castillo») obra de Wihelm Denninghoff  desde Råda Säteri. Foto R. Puig.

El paseo junto al lago añade romanticismo y sensaciones otoñales a la jornada.

En los jardines de Trädgårdsförening

La Venus del jardin. Trädgårdforening. Foto R.Puig.

La Venus del jardín. Trädgårdsförening. Foto R.Puig.

Lo consideramos nuestro parque del barrio y es uno de los más hermosos de Gotemburgo a un tiro de piedra de casa.

Trepadores. Foto R.Puig.

Trepadores. Foto R.Puig.

l bronce se broncea. Foto R.Puig.

El bronce se broncea. Foto R.Puig.

El viejo del parque. Trädgårdforening.Foto R.Puig.

El viejo del parque. Trädgårdsforening. Foto R.Puig.

Hay espacios y una casa para los niños, tiene un gran pabellón botánico y los canales lo rodean por dos de sus costados

La torre presumida. Trädgårdforening.Foto R.Puig.

La torre presumida. Trädgårdsförening. Foto R.Puig.

La casa de los pajaritos. Trädgårdforening.Foto R.Puig.

La casa de los pajaritos. Trädgårdsförening. Foto R.Puig.

Reflejos.Trädgårdforening.Foto R.Puig.

Reflejos.Trädgårdsförening. Foto R.Puig.

Quedaba una hora de sol cuando nos dimos una vuelta por sus veredas para estirar las piernas.

Paseo vespertino en Trädgårdforening. Foto R.Puig.

Paseo vespertino en Trädgårdsförening. Foto R.Puig.

Con ojos infantiles

Y como por Navidad vienen dos de mis nietos, estoy explorando algunos museos que aún no había visitado. En el Universeum no entré por falta de tiempo, pero no me hizo falta recorrerlo para darme cuenta de que los niños tienen ahí un mundo de maravillas y descubrimientos.

Los niños llegan al Universeum. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Los niños llegan al Universeum. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Basta ver la procesión continua de padres y madres con carritos y niños de la mano, dirigiéndose a sus puertas en una mañana de martes. La noria del parque de atracciones de Liseberg se perfila detrás del diplodocus longus que parece moverse a su antojo por la explanada del museo.

El Diplodocus. Universeum. Gotemburgo. Foto R.Puig.

El Diplodocus. Universeum. Gotemburgo. Foto R.Puig.

No me quedaba tiempo para la visita, pero está claro que este lugar es adecuado para encandilar la imaginación y fomentar la creatividad de los pequeños.

Navegar en sueños

En cambio, sí que pude darme una vuelta por las salas del Museo de la Navegación (Sjöfarts Museet) y de su acuario, lugar muy frecuentado por grupos escolares y familias.

En el acuario. Sjöfarts Museet. Foto R.Puig.

En el acuario. Sjöfarts Museet. Foto R.Puig.

Los pequeños se pegan a las vitrinas del acuario para observar la fauna piscícola multicolor, tratar de descubrir la cabeza de la murena o la langosta en sus escondrijos o a los peces platiformes que se mimetizan en los fondos marinos.

Efectos en el cristal. Sjöfarts Museet. Foto R.Puig.

Efectos en el cristal. Sjöfarts Museet. Foto R.Puig.

Sjöfarts Museet. Jacob Hägg. Barcos de la nacion. Detalle.

Sjöfarts Museet. Jacob Hägg. Barcos de la nación. Detalle.

El museo fascina a los adolescentes con sus explicaciones de fabulosas rutas marinas, reproducciones de tamaño real del interior de los bajeles y todos los modelos inimaginables de barcos.

El ramillete de proa. Sjöfarts Museet. Foto R.Puig.

El ramillete de proa. Sjöfarts Museet. Foto R.Puig.

Pero es la sala en penumbra de los mascarones de proa la que más gente menuda atrae y fascina. Bueno, no sólo a ellos, pues yo no puedo evitar que estas rudas fisionomías me hipnoticen un poco.

Mascarones de proa.Sjöfarts Museet. Foto R.Puig.

Mascarones de proa. Sjöfarts Museet. Foto R.Puig.

Magia. Sjöfarts Museet. Foto R.Puig.

Magia. Sjöfarts Museet. Foto R.Puig.

Incluso hubo navieros que plantaron su efigie de jefe de oficina en la proa de sus naves.

El dueño en la proa. Sjöfarts Museet. Foto R.Puig.

El dueño en la proa. Sjöfarts Museet. Foto R.Puig.

En fin, que mi programa de Navidad se va llenando y si tuviéramos la suerte de que la ciudad se cubra de nieve, podríamos subir a tomar un smörgås en una de las cafeterías en lo alto de sus torres, para contemplar  Gotemburgo bajo un manto blanco.

Torres trillizas. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Torres trillizas. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Ambigüedad de noviembre, noticias del premio Hasselblad 2013 y un tercer asunto

17 noviembre, 2013
Noviembre a la vera del canal. Foto R.Puig.

Noviembre a la vera del canal. Foto R.Puig.

En estas semanas pre-invernales

La luz del sol es cada vez más oblicua. Unos días cambiantes marcan el inflexible tránsito hacia el invierno escandinavo.

Pueden ser dulces e invitar al vagabundeo  junto a los canales y por las plazas.

Pueden ser grises e inadvertidamente guiar nuestros pasos hacia el museo.

Pueden ser narcóticos y recluirnos en la butaca con un libro y muchos recuerdos.

Este tiempo de noviembre ni es otoño ni es invierno y nuestras sensaciones están divididas. ¿Serán privilegios de jubilado?  El caso es que ya desde temprano, tras caerme de la cama y según se presente el aire, según se muestre el cielo, he de tomar decisiones. Y no será el espejo cruel el que me ayude.

Ambiguas sensaciones. Foto R.Puig

Ambiguas sensaciones. Foto R.Puig

Uno de estos días decidió por mí y me llevó al Museo de Bellas Artes de Gotemburgo

Exposición de Joan Fontcuberta (Premio Hasselblad 2013)

Sería imposible resumir aquí la exposición, muy adecuada para este mes ambiguo, de Joan Fontcuberta (Barcelona 1955). Se perdona que las salas de la Fundación Hasselblad lo presenten como un artista conceptual. Opino que todo buen creador ha sido siempre conceptual desde los albores de la creación artística. Pero esta es otra batalla. Será por hoy otra de las ironías de noviembre, pues de fina ironía nos habla también la obra del fotógrafo de Barcelona. Tomémoslo como una concesión a la plaga conceptual que nos afecta desde los tiempos en que Marcel Duchamp decidió tomar el pelo al mercado del arte.

El caso es que Fontcuberta no nos toma el pelo, salvo por los pelos de la serie Fauna, recopilación basada en los trabajos del teratólogo y zoologo alemán Peter Ameisenhaufen (1895-1955).Este fabricante de ilusiones faunísticas fue contemporáneo de los debates sobre la evolución de las especies, el surrealismo y, last but not least, la moda de los ready made.

Centaurus Neardentalensis. Fauna de Joan Fontcuberta. Foto R.Puig.

Centaurus Neardentalensis. Fauna de Ameisenhaufen, Fontcuberta y Formiguera. Foto R.Puig.

Sus animales anómalos son una muestra de la habilidad del taxidermista para juntar trozos de bichos rellenos de paja y cubiertos de pelos o plumas. Esta colección de imágenes, híbridos disecados y testimonios documentales, es el fruto de un trabajo lleno de ironía de Joan Fontcuberta y Pere Formiguera.

Las comprensibles manías faunísticas de la recopilación del fotógrafo español y catalán, me resultan simpáticas y meritorias, sobre todo por el retorno a las composiciones fotográficas del alemán y por las vitrinas de frankesteins  que contiene.

Myodorifera Colubercauda. Fauna de Joan Fontcuberta. Foto R.Puig.

Myodorifera Colubercauda.  Fauna de Ameisenhaufen, Fontcuberta y Formiguera. Foto R.Puig.

Pero, como he dicho, no puedo extenderme por las otras secciones, no menos surrealistas, de la exposición. Una de ellas recoge información sobre los hydropithecus fósiles (nuestros ancestros sirena) que el febril presbítero Jean Fontana descubrió en los Alpes franceses en los años cuarenta del siglo XX  y de los que la exposición presenta un vídeo, un poco revenido,  o los estupendos trabajos fotográficos de Fontcuberta sobre el Cosmos en su serie Constelaciones.

A mi modo de ver, lo mejor de la exposición son sus Orogénesis; aunque eché de menos que las cartelas, además de reflejar, como lo hacen, sus fuentes de inspiración (la Sainte Victoire de Cezanne por ejemplo), recogiesen también la localización geográfica de los paisajes fotografiados.

Anecdóticos, aunque atractivos, son los enigmas de la política espacial soviética y los misterios del Soyuz 2, su cosmonáuta y su cosmoperro, que, según nos cuenta la exposición, se volatilizaron en el espacio bajo los efectos del vodka. Fontcuberta les rinde tributo con grandes y solemnes reproducciones.

Pero sería más completo venirse a Gotemburgo a ver todo esto. Si no me equivoco se trata del primer español que recibe el Premio Hasselblad, posiblemente el más prestigioso del mundo de la fotografía. El galardón se otorga anualmente desde 1980: http://www.hasselbladfoundation.org/collection/en/

Erectus pseudospinosus. Herbarium fotografico de Joan  Fontcuberta.1982.

Erectus pseudospinosus. Herbarium fotografico de Joan Fontcuberta.1982

He dejado para el final otra de las series expuestas, el Herbarium, una colección de hermosas fotografías minimalistas e irónico-botánicas, con las que Fontcuberta rinde homenaje a la obra de  Karl Blossfelds (1865-1932), publicada en 1928, en la que el fotógrafo y botánico alemán ilustraba la naturaleza real de los motivos vegetales del Art Nouveau.

Giliandeia escoliforcea. Herbarium fotografico de Joan  Fontcuberta.1982.

Giliandeia escoliforcea. Herbarium fotografico de Joan Fontcuberta.1982.

Entre los varios méritos enumerados en el folleto de la muestra  a Joan Fontcuberta le han otorgado el Premio Hasselblad 2013 por importantes motivos:

… por sus innovadoras investigaciones en el campo de la fotografía y la relación que esta tiene con la verdad, a través de narrativas fotográficas que unen las fronteras entre el hecho y la ficción. Su constante cuestionamiento de los que se consideran conocimientos autorizados establece un valioso método de explorar tanto la fotografía de la naturaleza como la naturaleza de la fotografía

Así pues, Victor Hasselblad  (1906-1978) se sigue mereciendo las flores que anónimos fotógrafos depositan en las manos de su figura en bronce, que le recuerda cerca de las escaleras del Museo de Arte de Gotemburgo.

Victor Hasselblad por Ulf Celen y Eino Hanski. Foto R.Puig.

Victor Hasselblad por Ulf Celèn y Eino Hanski. Foto R.Puig.

Es en esta sede donde, muy adecuadamente, la Fundación que lleva su nombre tiene las exposiciones y mantiene sus archivos, abiertos a los investigadores y amantes de este inagotable y siempre renovado arte de la Fotografía.

El tercer asunto

Algunos de estos días grises que se prestan al retiro me llevaron a abrir las páginas de un libro y a latitudes más soleadas, pues en tierras de Bolivia  se desarrolla  la primera novela de un amigo, condiscípulo de lejanos estudios compartidos, publicada hace cinco años. Así es la vida, nos separa de los compañeros y muchos años más tarde nos reúne a través de unas páginas.

Entre las orillas de la ría de Göteborg  y la cuenca amazónica del Beni un puente invisible trasiega nuestras historias.

Carlos Garcia Tornel. El tercer asunto. Ed.Gente comun. La Paz, 2008.

Carlos Garcia Tornel. El tercer asunto. Editorial Gente común. La Paz, 2008.

El escenario son en su mayor parte las cálidas regiones del oriente boliviano. Con tesón quijotesco su autor salió airoso de una narración de intrigas y amores en la tierra que le adoptó hace años. Me ha dicho que, si la escribiese ahora, lo haría de otro modo. Cuando se sigue escribiendo y publicando siempre vienen ganas de revisar la opera prima. Los autores casi siempre piensan así. Escritores o no, nos suele pasar a todos con las primeras obras de nuestra vida. Pasados los años, ya no nos bañamos en el mismo río.

El rio Beni entre Rurrenabaque y San Buenaventura . Foto R.Puig

El río Beni entre Rurrenabaque y San Buenaventura . Foto R.Puig

Pero, más allá de la metáfora (atribuida a Heráclito), la corriente verdadera en la que una parte de la novela de Carlos García-Tornel Florensa se baña, es la del río Beni. En su obra destaca su amor a esa región boliviana y a las gentes que viven en ella, retratados en las vicisitudes y los numerosos detalles que este documento-ficción desgrana a lo largo de un rocambolesco suspense.

Que su protagonista catalán, Jordi, sin pretenderlo frustre la secesión de los departamentos orientales de Bolivia, aunque su padre, Jaume, catalán suavemente independentista, sea el director en el país de una multinacional española de los hidrocarburos y esté implicado en una maquinación internacional que promueve la  secesión, no deja de tener su carga de ironía, no sé si retrospectiva o prospectiva.

Rurrenabaque. Foto R.Puig.

Junto a las orillas del Beni en Rurrenabaque. Foto R.Puig.

En cualquier caso, en esta peripecia no todos los parecidos con la realidad son pura coincidencia.

El autor ha publicado también: Cuentos indecentes, cuentos inocentes, La Paz, Editorial Gente común, 2010  y  Muertos por encima de toda sospecha, La Paz, Editorial Autodeterminación Noviembre 2012 (en mi me mesa de lecturas pendientes).

Final campestre

Ya que hoy hemos estado en el museo, acabaré con el detalle de uno de los cuadros de la donación de la familia de Gustaf Werner (1859-1948), que se expone actualmente en sus salas.

Per Ekström. Granja al atardecer. Detalle. Coleccion Werner Villa. Museo de Arte de Gotemburgo.

Per Ekström. Granja al atardecer. Detalle. Coleccion Werner Villa. Museo de Arte de Gotemburgo.

La visión de esta granja y su sol moribundo, en el atardecer de un lejano día de fines del siglo XIX en Öland, parecen rescaldarnos un poco, a pesar de los vientos del Báltico que seguramente la batían.

En esos parajes vivió y pintó desde 1890 hasta su muerte el artista sueco, formado en Francia, Per Ekström (1844-1935).

Dibujos reunidos (II). El arte de la aguada y el pincel: Claude Lorrain, Nicolas Poussin, Giovan Battista Gaulli, Andrea Boscoli

10 noviembre, 2013
Claude Lorrain. Estudio de arboles

Claude Lorrain. Estudio de árboles

Para Pîetro Roccasecca, Profesor de Historia del Dibujo, Academia de Bellas Artes, Roma

Ha de ser como si en los dedos convergieran todos los ritmos del cuerpo con todas las figuras de la mente. La mano es un terminal de nervios, huesos, carne, que atesora años de trabajo y de hábitos. Aunque el cuerpo parezca inmóvil, aunque no dance como el de algunos calígrafos orientales al ritmo de sus trazos, la memoria fluye hacia la delicada punta del pincel que, sin arrepentimientos, distribuye líneas y sombras sobre un papel.

Como en el Estudio de árboles de Claude Lorrain  (entre 1600 y 1605-1682) o en los esbozos y estudios de otro francés quien, también coincidió con él, alcanzó lo mejor de su arte de pintor en Roma y allí murió.

Nicolas Poussin (1594-1655)

La obra del francés, establecido en Roma durante más de la mitad de su vida, es una muestra de talento naturalista y clásico. En sus dibujos Poussin hace poesía con las formas reducidas a su esencia. Sus aguadas y acuarelas sintetizan racionalmente las figuras y sus gestos. Los tonos de la tinta, el bistro, más o menos diluida, simplifican y al mismo tiempo articulan en diversos campos y perfiles la luminosidad del motivo, su atmósfera y su entorno.

Nicolas Poussin. El triunfo de Galatea. Col.Mariette Crozat.

Nicolas Poussin. El triunfo de Galatea. Col.Mariette Crozat.

Sus estudios son rápidos y seguros y formulan con precisión intelectual el concepto del pintor en su proyecto, aunque no siempre correspondan a un cuadro, al menos a ninguno de los conocidos, como es el caso del boceto para un Triunfo de Galatea. 

En su estudio de la Sagrada Familia en un paisaje son sus piedras, que evocan alguna construcción egipcia, y sus palmeras, los que envuelven y forman el entorno luminoso de las figuras.

La Sagrada Familia en un paisaje. Poussin. Pierpoint Morgan Library.

Nicolas Poussin. La Sagrada Familia en un paisaje. Pierpoint Morgan Library NY

De parecida factura son los claroscuros y la integración en el paisaje de la escena de Medoro y Angelica, en la que se pueden distinguir hasta seis tonalidades de bistro, desde la plena luminosidad del papel virgen hasta la sombra de los arbustos. Se descubren también trazos de sanguina. Es la obra de un pincel seguro, del aplomo y de la mano de Poussin.

Nicolas Poussin. Medoro y Angelica. Museos nacionales suecos.

Nicolas Poussin. Medoro y Angélica.

En su Sagrada Familia con San Giovannino el grupo se integra en la arquitectura y el paisaje. Se mantienen los claroscuros y la variedad de tonalidades y aumenta la línea de la pluma.

Nicolas Poussin. Sagrada Familia con San Juanito.

Nicolas Poussin. Sagrada Familia con San Giovannino.

El trazo a pluma, pero con una enorme libertad en el movimiento de las líneas, caracteriza también otros dos dibujos suyos. En el de La hija del faraón encontrando a Moisés juega con los contrastes lumínicos y la escala de tonalidades como en los anteriores.

Nicolas Poussin. La hija del faraón encuentra a Moises

Nicolas Poussin. La hija del faraón encuentra a Moises

Y en el de La ofrenda de Alejandro ante la tumba de Aquiles los trazos y las tonalidades se atenúan

Nicolas Poussin. Alejandro ante la tumba de Aquiles.

Nicolas Poussin. Alejandro ante la tumba de Aquiles.

 

De parecida factura

Por hoy, acabaremos  con otros dos estudios de maestros de la aguada.

Miembro del equipo de Bernini fue Giovan Battista Gaulli, apodado Baciccio (1639-1709). De la serenidad y naturalidad de Poussin pasamos a la ruptura de las líneas, los escorzos vivaces de sotto in su (de abajo arriba), de influencia berniniana, y el efecto escenográfico.

Pero el juego lumínico y la técnica de la aguada se mantienen intactos medio siglo después.

Giovanni Francesco Gaulli. Armida rapta a Rinaldo dormido.

Giovanni Francesco Gaulli. Armida rapta a Rinaldo dormido.

En cambio, el manierista florentino Andrea Boscoli (1560c-1607) dibujó su Bautismo de Cristo pocos años antes de morir, siguiendo al parecer  las técnicas aprendidas durante su estancia en Roma en el año 1600, con unos acentos y una exuberancia naturalista que eran nuevos en él y que nos hacen pensar en un temprano barroco.

Andrea Boscoli. Bautismo de Cristo.

Andrea Boscoli. Bautismo de Cristo.

¡Animo y al pincel!

Puede que lo visto nos haya dado envidia. Pero, aunque no podamos volar a Egipto y estemos lejos de los bosques bucólicos del Lacio, no por eso debemos renunciar a intentarlo.

Nos basta con algo más modesto: la mesa de la cocina, dos limones, un pincel, un tintero de tinta china, tres vasitos con tinta china diluida (con tres niveles de saturación: claro, medio y oscuro) y una hoja de papel de acuarela (más el de cocina para limpiar el pincel cuando convenga). ¡Ah, y un cuarto de hora sin que nadie nos moleste!

Limones en mi cocina. Foto R.Puig.

Limones en mi cocina. Foto R.Puig.

Los resultados podrán ser modestos, pero ¡perseverancia! ¡Nunca es tarde para llegar a ser los polluelos de Poussin!

Limones en mi pincel. Foto R.Puig

Limones en mi pincel. Foto R.Puig

Fuentes de las reproducciones:

(Lorrain) Per Bjurström, The art of Drawing in France, Sotheby’s Publications and The Drawing Center, NY, 1987

(Poussin) Nicolas Poussin, XIX facsímiles de la Colección de Dibujos de los Museos Nacionales, Edición de John Kroon, Malmö, A.B. Malmö Ljustrycksanstalt, Imprenta Lundgrens Soners, 1935.

(Gaulli) Il Disegno. Forme, tecniche, significati. A cura di Annamaria Petrioli Tofani, Simonetta Prosperi Valenti Rodinò e Gianni Carlo Sciolla. Torino : Istituto Bancario San Paolo, 1991

(Boscoli) Disegni florentini 1560 – 1640 dalle collezioni del Gabinetto Nazionale delle Stampe, Istituto Nazionale della Grafica, Roma, Villa della Farnesina, 1977. Catalogo a cura di Simonetta Prosperi Valenti

Breverías erasmianas (XI) “Amicorum communia omnia” (Todo es común entre amigos) – «Amicitia aequalitas. Amicus alter ipse» (Amistad es igualdad.El amigo es mi otro yo)

3 noviembre, 2013
La isla de Montecristo. Foto R.Puig

La isla de Montecristo. Foto R.Puig

Dedicado a mis amigos contertulios

Dado que el próximo jueves 7 de noviembre este blog cumplirá tres años, lo abro hoy con la foto que publiqué en esa misma fecha del año 2010.  Pero lo dedico a dos breverías erasmianas que se relacionan con esa amistad que ignora paralelos y meridianos.

En estos últimos tiempos he constatado personalmente uno de los efectos positivos de Internet: el reencuentro con antiguos compañeros, de cuya amistad perdí el rastro hace décadas, con quienes he retomado la conversación como si el tiempo no hubiera pasado.

La amistad con quienes había perdido de vista se ha revitalizado gracias a este espacio virtual. Por añadidura, las páginas de este blog han reforzado los intercambios con nuevos amigos y familiares, y han puesto de manifiesto afinidades con personas que ni siquiera he visto, pero con quienes tengo ahora algo en común.

Erasmo de Rotterdam tuvo muchos y excelentes amigos, con los cuales, cuando la distancia no permitía los encuentros cara a cara, mantenía una nutrida correspondencia, al menos hasta que la muerte no le privaba de ellos. Más de uno fue víctima de los integrismos y las intrigas de su época.

Es significativo que sus glosas de los adagios (Adagiorum chiliades) se abran con dos proverbios grecolatinos que ensalzan la amistad como comunión, igualdad y afinidad (Les Adages d’Érasme, Les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), Lyon 2010, pp.63 a 65):

 

Todo es común entre amigos

(Adagio I i 1)

Porque no hay proverbio más saludable ni más celebrado que este, he querido que inaugure este repertorio de adagios para situarlo bajo felices auspicios. Si, en la misma medida en que está en boca de todos, estuviese impreso en el alma de los hombres, sin duda nuestras vidas se librarían de la mayor parte de sus males.

Sócrates deducía de este proverbio que todo pertenece a los hombres buenos del mismo modo que a los dioses. Todo –afirma- pertenece a los dioses. Los buenos (boni viri) son amigos de los dioses y entre amigos todo es común. Por tanto, todo pertenece a los hombres buenos (Bonorum igitur virorum sunt omnia)

Nicolas Poussin. Venus ofrece a Jupiter la manzana del jardin de las Hesperides

Nicolas Poussin. Venus ofrece a Júpiter la manzana del jardín de las Hespérides

Y, como tiene por costumbre, Erasmo, cita sus fuentes, empezando por Eurípides (Andrómaca, 804):

Los verdaderos amigos no tienen nada propio,

Pues entre ellos todo es íntegramente común

Sigue con Terencio, Aristóteles, Platón (es feliz la sociedad donde no se oye hablar de lo que es mío o no es mío), Marcial, Teofrasto, Plutarco, Cicerón (res amicorum communes et amicitiam aequalitatem) que atribuye el adagio a Pitágoras, como lo afirmaban también Diógenes Laercio y Aulo Gelio en sus Noches Áticas:

Porque todos los que eran admitidos en aquella agrupación de estudiosos compartían vida familiar y dinero, lo que de hecho, con un término del latín, se denomina cenobio (κοινόϐιον) para expresar esa sociedad de vida y de fortunas

De pasada Erasmo se queja de los cristianos que estigmatizan la idea de comunidad de Platón, a pesar de que su propuesta de vida en común es, a juicio de nuestro humanista, la más cristiana que filósofo pagano haya jamás formulado.

Es sabido que el ideal de la comunidad de bienes de la primera iglesia se mantuvo mientras duró la idea del que Jesús iba a volver pronto a poner las cosas en su sitio y a sus primeros seguidores en los puestos de primera línea en el Reino de los Cielos. Cuando se constató que la cosa iba para largo, aquella generosidad inicial se fue limitando a una comunión mística y simbólica, la koinonía. La vida en común se restringió a los cenobitas y el comunismo inicial dio paso a diversas atenuaciones del ideal cristiano.

Al fin y al cabo la amistad tiene muchas formas y muchos caminos y no sólo se mantiene en un cenobio o en un convento (lo que Erasmo confirmó al exclaustrarse) 

Amicitia aequalitas. Amicus alter ipse

(Adagio I i 2)

Lo que podríamos traducir como Amistad es igualdad. El amigo es mi otro yo.

En su glosa de este segundo proverbio de su voluminosa antología, Erasmo recuerda que lo mismo quiere decir la expresión aristotélica amicus alter ego. Pero el origen del proverbio se atribuya a Pitágoras.

Completa el comentario con una nueva cita de Las leyes donde se afirma que el ideal de igualdad se ha de practicar

tanto por los jóvenes como por los viejos, por los doctos como por los indoctos, por estultos y por sabios, por robustos y por débiles, sin perjuicio de que a cada cual se le reconozca su dignidad, pues, según Platón, la suma igualdad acaba en suma desigualdad (summa aequalitas summa fit inaequalitas)

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En resumidas cuentas, la sinergia entre ambos adagios nos recuerda que la amistad nace y se nutre por variados caminos, y por dos en particular. El primero se inicia con el descubrimiento de nuestras afinidades con otra persona y conduce al reconocimiento del alter ego, a la comunidad de ideas y preferencias y a la aequalitas a la que alude el proverbio. El segundo recuerda que, en sentido inverso, la convivencia en una comunidad genera a menudo el descubrimiento de coincidencias y afinidades, el sentimiento de igualdad y la identificación con los amigos. De estas y de otra innumerables formas surge y se fortifica la amistad, de lo que, en la antología de Erasmo, también testimonian otros adagios que tienen como tema la amistad y que dejamos para otro día.

Por el momento, concluiré con una microrrelato que se refiere precisamente a los orígenes y pervivencia de una comunidad de amigos:

Hubo hace casi cincuenta años, en un lugar de América, en el seno de una organización militante, una comunidad estudiantil que lo compartía todo en un ambiente de exigencia intelectual, y en especial sus ideales de mejorar el mundo.

A lo largo de algunos años y meses vivieron en común las dificultades y las ilusiones de una ascética formación y de la preparación para la acción, aguijoneados por ese espíritu que ensalza el salmo 133:  ‘Ecce quam bonum et quam iucundum habitare fratres in unum’

Algunos, perseverando en la organización que les reclutó y les formó, siguen, en su fe original, esforzándose por salvar cuerpos y almas; otros eligieron partir para construir su vida cada uno con sus propias circunstancias y en lugares diversos. Los que ya no están no han sido olvidados.

De aquellas grandes ambiciones, de aquella fe, de lo que a todos les unió, unas afinidades tácitas, unos sentimientos y un manojo de convicciones han resistido al paso del tiempo.

Los que residen cerca han comenzado a reunirse cada mes en una tertulia. Los que vivimos lejos la compartimos activamente, gracias a la Red. Hace unos decenios formábamos una comunidad de hermanos, hoy nos seguimos reconociendo como amigos, sin que el tiempo parezca haber pasado.

– ¿Me lo puede formular mejor?

– Pues, mire usted, no sabría hacerlo. Al fin y al cabo, la amistad se vive sin demasiadas explicaciones.

En un lugar de America

En un lugar de América (imagen de Google Earth)